scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

El arte del toreo visto desde otra perspectiva [Reseña de] Revista Clarín Taurino. Bilbao 2007. Editor-Director Alfonso Carlos Sáiz Valdivielso

Gil González, Juan Carlos

Full text

EL ARTE DEL TOREO VISTO DESDE OTRA PERSPECTIVA Revista de Estudios Taurinos N.º 25, Sevilla, 2008, págs. 309-312 Fig. n.º 26.- Revista Clarín Taurino. Bilbao 2007. Editor-Director Alfonso Carlos Sáiz Valdivielso. En su desnuda esencia la comunicación humana es un proceso de puesta en común de señales, información, sentimientos... entre varios miembros de una colectividad que se reconocen y participan activamente del resultado final. Para que dicha comunicación sea exitosa es preciso compartir un mismo lenguaje, un código visual y un interés común, en definitiva, unos patrones culturales propios de una determinada sociedad, es decir, que sus miembros utilicen unos mismos esquemas conceptuales Juan Carlos Gil 310 que posibiliten que las expectativas generadas por los sujetos participantes sean satisfechas. Aceptando como válida esta premisa general, la actividad periodística, con independencia del canal que emplee y del tema en el que profundice, consiste sucintamente en trasladar un mensaje, previamente elaborado, desde un emisor a múltiples receptores. Por tanto, si nos limitásemos a dar una definición empírica de la labor que llevan a cabo los medios de comunicación, diríamos que ésta consiste en que alguien que posee un cierto saber lo transmite con la ayuda de un determinado lenguaje, a personas que, se supone, no lo poseen. Y a pesar de que cada época confiere a sus instituciones principales un perfil característico, en su origen, esta actividad profesional e intelectual nació con una clara vocación explicativa y ética. Y con todas estas funciones lleva lidiando Clarín Taurino nada menos que cincuenta años. Inmejorables bodas de oro las que cumplió la revista anual de toros más importante de la ciudad del Nervión. Una revista cuidada con mimo por la familia Sáiz Valdivielso, con pulcritud exquisita en la selección de las firmas, maquetada con una sencillez atrayente y que facilita su lectura... y en la que tienen cabida, en perfecta simbiosis, reflexiones agudas sobre el componente cultural del toreo y el homenaje más sincero a los toreros que han protagonizado una brillante época en la siempre inconclusa historia de la Tauromaquia. Quizá el rasgo más singular de la Fiesta de los Toros sea la imponente presencia de la muerte. En cualquier festejo, ésta saca una entrada y ocupa su localidad agazapada entre la multitud. Y Clarín Taurino no se ha mostrado ajeno a esta realidad, y su primera parte es un ajuste de cuentas con el destino más macabro y necesario. La carta a Ángel Luis Mejías Bienvenida escrita por Covadonga Sáiz es un género literario en sí mismo que se desenrosca de lo más profundo de sus entrañas. Es un agradecimiento sincero por las impagables enseñanzas, por las experiencias compartidas, por las tardes en la plaza de toros de Las Ventas, por la pasión tan humana que una mujer siente por esa subyugante y desnuda danza entre la inteligencia (representada alegóricamente en las luces del torero) y la virginal fiereza de la naturaleza (encarnada en el negro toro). Pocas veces, tras la lectura de un texto que supura verdad por todos sus párrafos, un lector se siente tan conmovido por una loa tan esencial a un torero. Ahí está el acierto de este Clarín Taurino de 2007, en dedicarle a la muerte muchas páginas de prosa, académicas unas, febriles otras, y con mucho cariño todas. Pero sobre todo, sin caer en el pestilente estilo barriobajero de la morbosidad. Sorprende de igual forma algunos datos del artículo titulado “La inútil tarea de desmitificar el mito.” Bien estructurado, mejor documentado y con aportaciones desconocidas para este lector impenitente de temas taurinos. Destaca la anécdota del jerarca del régimen dictatorial español exigiendo explicaciones a Manolete por haberse reunido con los exiliados españoles en tierras mexicanas. «Sí señor, he convivido con ellos y no estoy dispuesto a dar explicaciones a nadie sobre mi conducta». Esa fue la respuesta –según Sáiz Valdivielsoespetada por el gran califa cordobés. Tajante, seco y con ese punto de arrogancia que debe caracterizar a toda figura del toreo a carta cabal. Los otros puntales argumentativos que sostienen la revista están centrados en la defensa razonada, inteligente desde una perspectiva cultural, con el aliciente de verse depurada de la chocarrera exposición de los tópicos rutinarios en torno a la Fiesta de los toros. Y como no podía ser de otra forma el lector se encuentra con dos artículos centrados en el gran acontecimiento de la temporada pasada: el regreso del mito y el hombre José Tomás a los ruedos en Barcelona. Araceli Guillaume-Alonso escribe una crónica al estilo del mejor Kapuscinski. Divinamente informativa, muy bien contex- Recensiones de libros 311 Juan Carlos Gil 312 tualizada, viva, sentida y sobre todo, adobada por los razonamientos propios de una persona tan culta como apasionada por la Fiesta de los toros. Consigue que los que no estuvimos allí disfrutemos con esa catarsis colectiva que supuso el regreso del republicano zar de los toreros, como definió Joaquín Sabina a José Tomás. Polémica de energúmenos, pasión educada, y Barcelona siendo de nuevo lo que fue y lo que acredita su pulcra historia: taurina y de los taurinos. El reportaje central no ha descuidado las formas de la buena educación. El toreo y su historia están en deuda simbólica con Francisco Cano, el fotógrafo que con su cámara ha mostrado la evolución lógica del arte de los toros. Ochenta y cinco primaveras adornan a una mente privilegiada que se expresa con soltura para descubrir algunas recónditas experiencias personales de interés común. Virtud y acierto conjugadas en una deliciosa entrevista entre dos amigos que comparten gustos taurinos y complicidades, que se hace muy amena para el lector. Quizá el artículo más denso, complejo y metafórico es el dedicado a buscar la relación entre la música de Mozart y los toros. Muy buena la pretensión, acertadísimo el planteamiento, pero un tanto vagos los argumentos. Temas que por la originalidad merecerían un estudio rigurosísimo y académico de las personas que sean competentes en una disciplina artística tan poco cuidada como la música. El propio autor reconoce esa flaqueza argumentativa, mas el acierto de la revista se encuentra en hacer público un sutil maridaje entre dos disciplinas en apariencia tan disímiles. En momentos de tempestades anti-todo y de falacias pseudo-progresistas hay que resaltar el denodado esfuerzo que lleva a cabo Clarín Taurino, revista ilustrada, culta y de gran calidad periodista que con sus páginas está desfaciendo entuertos de esas personas que se creen depositarias de una moral universal y única.