scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Nosotras debemos plantearnos entonces

Pisano, Margarita

Full text

©Universitat de Barcelona Nosotras debemos plantearnos entonces* Margarita Pisano** El feminismo ha crecido, ha profundizado sus conocimientos, se han multiplicado los lugares desde donde las mujeres construyen diversos proyectos feministas. Y por lo tanto, los desafíos que hoy tenemos son diferentes a !os de las décadas 1970-1980, cuando comenzábamos a reconocernos, buscando a través de las propias historias personales coincidencias de existencia en el encantamiento de descubrirnos. Nuestras diferencias entonces, eran menos significativas de lo que son ahora, o simplemente las situábamos en un lugar ocul- to de nuestro proceso. Hoy, esto nos imposibilita articular un avance, es necesario plan., tear nuestras diferencias, como un gesto de movilidad, para no quedar estacionadas, acumulando nudo sobre nudo, sin deshacer ninguno. Yo creo que el gran problema de la humanidad, es un problema de justicia, en el sentido que los valores que sostienen esta justicia son cuestionables, más que por el discurso, por una práctica de vida que los sobrepasa, pero que no ha logrado reponer un nuevo sistema de valores, o explicitarlos. Existe un discurso mayoritario, que al parecer posee una incapacidad de juzgar y que se plantea desde una pseudomodernidad pero que, al mismo tiempo, revalida un discurso ambiguo, un situarse dentro de una conducta ética, donde todo es doble, negociable, transable e intercambiable, lo que podríamos denominar como: La razón cínica, que se localiza desde un descreimiento frente al sistema que, por sobre todo, sigue funcionando. Nos encontramos en un momento en que la modernidad establece este tipo de discurso civilizatorio, el cual estamos obligadas a analizar para no caer en las trampas del sistema. El hacer política feminista está también atravesado por un problema ético, es decir, tenemos que asumir la responsabilidad de lo que ocurre en el mundo, ya que formamos parte de una comunidad, por lo tanto, si se estructuran políticas desde un sistema de valores que posibilitan el hambre, el racismo, las fobias, nosotras debemos plantearnos entonces, desde otros valores, de lo contrario terminamos revalidando al sistema. Una se hace un ser político y hace política, desde los valores que aceptamos como válidos, si no hubieran valores en relación a los derechos humanos, no se construirían políticas sobre derechos humanos. Los humanos funcionamos en base a • Leído en el Tecer Encuentro Feminista Chileno. •• Arquitecta. Fe minista chilena. 75 ©Universitat de Barcelona ideas, y tenemos sentimientos que se construyen a partir de ellas; si creemos que la homosexualidad es un acto repudiable, perverso, de un valot' negativo sentiremos, claro está, que los homosexuales son un modelo amenazante, es decir son «malos» ante los ojos de una cultura, que monta toda una gama de sistemas de valores, de sistemas morales que instala como lógica es decir, hay una estructura de valores detrás, que es necesario desmontar. La responsabilidad ética e individual pasa por leerte como una interventora desde tu propio margen de valores, en cuanto haces política como una forma de construir sociedad y esto pasa por la responsabilidad ética de leerte corno un ser político, de asumir el desafío de hacer política. Una no es neutra dentro de esta sociedad; nos socializan para estar casadas, para ser complemento de algo, al mismo tiempo que nos casan con las ideas y la lógica de los grupos hegemónicos masculinos, que asumimos como propias, reduciéndonos a una imagen reproductora y no creadora. Creo que entramos a un ciclo definitorio de despejar esta diferenciación de propuestas, para no caer en discursos inciertos, de dobles lecturas, de dobles sentidos de des-responsabilidad de lo que se hace o se dice; esta característica tiene expresiones claras, por ejemplo: durante la dictadura , negociar con Pinochet, transgredía nuestros valores. En un sistema «democrático» como el que estamos viviendo, esto se torna aun más ambiguo, 76 sin embargo los conflictos siguen siendo éticamente similares, y se relacionan a la focalización clara de qué es lo que negociamos, con quién negociamos, y cuáles son los modelos que estamos aceptando para negociar.. Negociar con un sistema que plantea su desarrollo en base al libre mercado, nos hace volver al problema ético, en cómo nos implicamos, cómo establecemos reglas claras y este punto debiera ser uno de los focos fundamentales para la discusión, porque si no todos los discursos se podrían validar, el problema es que en este Juego de validaciones, perdemos la posibilidad de ir construyendo otros valores lógicos y coherentes con el movimiento de mujeres. Nuestras prácticas políticas dentro del ámbito del feminismo se encuentran sign iflcadas también por valores éticos, que necesitamos replantear. Rearticular un sistema de valores que tiene que estar significado en sus prácticas, que debe reflejarse no sólo en la construcción de un discurso, sino también en una práctica política que pueda empezar a instalarse en el imaginario colectivo. Un sistema de valores y de símbolos que hagan posible construir sociedad en colaboración y no dentro de la dinámica del dominio; cambiar este imaginario pasa por entender la vida de otra manera, y no como la estamos entendiendo en esta cultura. Es muy importante dentro del feminismo la atención a este punto, para todas sus estrategias y propuestas de cambio, dilucidar desde dónde estamos generando un dis- ©Universitat de Barcelona curso y cómo reflejamos estas prácticas, explícitar esta responsabilidad, que conlleva el desafío de expresar concretamente, qué es lo que queremos cambiar, y desde dónde nos situamos para elaborar un orden de cambio. Mientras lo adornemos con otros discursos paralelos y ambiguos, perdemos el punto de partida, y sólo consegui· mos aplazar la discusión. Si no somos capaces de plantearnos este desafío de esclarecer cuáles son verdaderamente las responsabilidades que no podemos eludir, si deseamos recuperar lo que hemos logrado y, darle continuidad a lo que hemos ido pensando, a lo que hemos descubierto con relación al patriarcado, al poder con que recicla a las mujeres, instalándose dentro de su dinámica. Y no ejercemos este derecho humano, de crear civilización, de crear otras formas de cultura que, aunque parezca mesiánico, no lo es, si tomamos real conocimiento de que los avances del sistema, nos están arrastrando a una deshumanización brutal y que no tenemos otra alternativa frente a esto, sino plantearnos un cambio. Sin esta conciencia de responsabilidad no podemos hacer una profundización reflexiva de avance y esto se manifiesta en expresiones claras, si legitimas que cualquier quehacer es válido, sin el límite necesario de autoconciencia, no estás ejerciendo tu capacidad de análisis, no estás ejerciendo tus valores, y además silencias esa capacidad crítica, ese derecho inherente al ser humano, de estar expresado. 77 La capacidad de analizar todos los puntos del discurso, desde una mirada multidireccional y desmenuzar dichos discursos, nos definen automáticamente de los discursos detentares del poder, tener la suficiente atención frente a lo que propone cada discurso, a quién silencia y quién propone los legítimos espacios de existencia. Esto se refleja en la capacidad de diferenciar un discurso amoroso, conciliador con una misma y con los demás (que a la larga es tanto, o más riesgoso, que asumir de lleno el sistema de valores de esta cultura). Contra los discursos que estamos proponiendo: de cuestlonamiento, de re-formulación y de no pertenencia a los órdenes discursivos institucionales. Que son los mismos que nos silencian. El reclamo de la legitimidad del derecho de estar expresada y no invisibilizada, es para mi uno de los factores fundamentales en la elaboración y construcción del movimien- to feminista, definir las alianzas y puntos de separación, donde también nos encontraremos ante límites intransables que afectan nuestras más profundas convicciones, será uno de los muchos desafíos en el ejercicio de nuestra libertad. Creo que hablar de ética en este momento es hablar de lo que nos va a tocar discutir estos días, estar en completa atención con respecto a los valores con que queremos construir sociedad y que por supuesto se basan en nuestras ideas y en la libertad con que manejamos estas ideas, creo que un movimien- to de mujeres plantea sobre todo estos desafíos. Hoy día, sabemos ©Universitat de Barcelona que nuestros problemas pasan por una práctica que contiene un desafío ético, creo que el feminismo y los poderes que en él existen, y los problemas de dinero que en él existen, nos llevan a la necesidad Imperiosa de aclarar las diversas posiciones filosóficas y éticas, como expresiones movimientistas, ya no se trata solamente de conseguir ciertas mejoras para la vida de las mujeres, no nos bastan las conquistas de igualdad, ni de decretos. Estas conquistas la mayoría de las veces se nos han revertido, por lo menos a la gran mayorf a de las mujeres, donde el sistema ha ido recuperando a diversos grupos de élites feministas, otorgándoles pequeños lugares de poder, que estratégicamente luego estaciona, es decir, las deja avanzar para inmovilizarlas, pero no es sólo un problema de las muje(es, y aquí quie- 78 ro acentuar que el feminismo es una proposición que involucra a todos los seres humanos que construimos sociedad, que somos parte de ella, por lo tanto, nuestra posición desde este lugar que es el feminismo, tiene una trascendencia que va más allá de arreglar circunstancialmente los problemas de un grupo significativo de individuas que habitamos este planeta. Creo finalmente, que construir movimiento feminista, es una necesidad política, como espacio de aprendizaje, para descubrir nuestras complicidades, visualizar nuestras esclavitudes y nuestros procesos creadores, como un lugar desde donde podemos resimbolízarnos, ya que no hay política, ni estrategias, ni conquistas que podamos alzanzar, sin la existencia de un movimiento feminista actuante, autónomo e independiente. Santiago, 19 de mayo de 1995