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La tertulia, un género de moda

López Hidalgo, Antonio

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un gknero de moda Antonio Ldpez Hidalgo L as terlulias cstin de muda. Pero lo cierlo es que no s61o estc gincru gum del favor general del phblico. Estin dc moda las tertillias y los debates, las columnas y 10s comentarios. Podria decirse que esta de moda la opini6n. Frente a un periodismo informative de corte anglosaj6n que ha imperado hasta nuestros dias, parecia coma si la opini6n estuviese condcnada a sufrir esa vida complementaria de La infomaci6n. Pero nadie podia sospechar, desde luego, que la propia actualidad fuese suplantada por la opini6n de un puiiado dc tcrtulianos. De cualquier manera, iste es el panorama periodistico de nuestros dias. Mietilras los columnistas ganan cada dia mL espacio en las piginas de 10s diarios, 10s terlulianos han invadido el espacio abeo de las ondas radiolKnicas y han preteudido incluso instalarse en la televisi6n de cada hogar. Este exccso dc opini6n tanto en 10s medios impresos cumo en 10s audiovisuales ha gcncrado puntos de vista disparcs y cncontrados, vifictas c6micas, columnas dc humor, condenas rotundas y el beneplicito del oyente. En cualquier caso, un hecho parece evidente: el periodismo de opini6n tiene a su favor a1 phblico. 0 cotno minimo, puede decirseque el phblico escucha o gustade cscuchar sus opiniones. A1 respecto, Juan Jos6Millis haescrito: Yo, si tuvieraqueelegirentre tenermuchaopini6n o mucha realidad, no sabria qui hacer. La realidad me gusra, peso su carne es dura y sin la salsa de la opini6n no entra. Lo malo es que la salsa engorda mucho. No sabe uno a qui dieta acudir ni con qu6 aderezos cocinar las noticias; ni si es lnejor La raja de pindulo o la liposucci6n, las lentes de visi6n progresivao de lunetas. Uno no tiene nada contra la opinidn, exccpto que donde florecc dernasiado no deja lugar a1 pensamiento"' Cadadia, a partir de las seis de la maiiana, colnienzael laberinto de las opinioncs a travh de las tertulias. El primero en asomarse a este balc6n radiofdnico es Luis Herrero. A las siete, lo hace Ifiaki Gabilondo y Luis del Olmo. Pero a lo largo del dia sesuman muchosrn8s nombresdeperiodislas quedirigen terlulias: Luis Herrero, Julia 'MILLAS, Juan Josk 'La opini6nS, m el dixiio El Poi.?, Madrid, 20 de octiibrr de 1995, 11. 72. Otero, Ernesto SdezdeBuruaga. Antonio SailJosi, AlejoGarciao Javier Sardi. Tod ellos, colno ha cscrito Maria Jose Cercds, ticnen algo en comb: "Pico de oro, alg dc inSonnaci6n, capacidad desintcsis y unacabeza tan perfectamente a~nueblada les perlnitc sallar, sin papeles, desde la lillima hazafia de los GAL a la eterce pol61 sobre el sexo dc los ingeles. Son los tertulianos de la radio. Un grupo de primero espadas del periodismo liacional que han tenido tanto ixito entrc los oyentes co recelo y antipatia entre algulros politicos"' Para Maria Josd CercGs, estos pcriodistas clue condueen tcrtulias son los sum sacerdotes dc las ondas que han logrado cnganchar a millones de oyentcs con 's prddicas sobre lo divine y lo humano" Alyunos tcrtulianos estin presentes cn emisora de radio, otros pz~rlicipan a travgs del telClbno o cn la e~nisora dc la cad mds cercarla a su domicilio. Y una de sus yralldes virludes cs la impruvisacibn: " las lncsas de trahajo apenas hay papeles: el contertulio que sc precie no los neccsita -improvisa sin titubeus-..."" Marianu Cebriin Herreros enticnde la tertulia corno una variante de los ggnero coloquiales audiovisuales. Aunque cuenta con una gran tradici6n en nuestro pais, a la que rnds ;~delantc nos referircmos, su versidn cornunicativa actual "ha nacido con gran 6xito prilnero en la radio y lucgo en lelevisih, aunque en cste caso, pasado el entnsiasmo inicial, riendc a ~Iec;1er"~. Para este autor, se trata de un ginero en cntredicho y discutido tanto por sus aspectos eslructurales carno de contenido, que es recharado por 10s poder politicos y ensalzado porquienes locjcrcitan colno un imbitode lihertad de expresi6 Dc cualquiel. manera, Cehrian Herreros no duda quc se lnantiene coma una varieda de los gineros audiovisualcs, con sus propias caracieristicas que la singulariza respccto a otros gineros: "La terl~~lia sc direrencia del gdnero debate por s informalidad en laorganizacibn dc la polkmica, porel sallo perrnanenle de unos lelna o aspectos a otros y vueltas a Los anterior-es con riyumsidnd. Es un ginero de pien libertad cstructural y organizativa. En lugar del cnflentamiento dialdctico se produc una acumulacibn o yuxtaposici6n dc cumentarius, opiniones e ir~formaciones cuanclu se producen discrcpencias ent1-e 10s participantes todo q~ieda suavizad cntre cllos por su alnislad. Puede haber divergcncia de opiniones, pero no debate o defensa acdrrima de unas posicioncs ideoldgicas, de un modelo de socicdad o de la TERCOS, Mnlfa Joe: 'No se muerdcn lu lenglla', en lit nvistn Epocn, nilmcro 555, 16 de octubre de 1995. p. 34. 'Id., p. 35. 'CEBRIAN HERREROS, Marianu: CEaer-0.7 b!ji~r,r-,,~orii?os airdiui,isnoie.~. Editorial Cicncia 1 Distribuci6n. SA, Madrid, 1992, p. 344. interprctacibn en torno a un hecho"" Para Luisa Santamaria, este g6nero tamhiin goza de plena libertad: "A la liberaci6n del rigor y de la domcsticidad hay que afiadir una tcrccra, la libcralizaci6n de la ignorancia. Desdc que se participa en una tertulia, ninglin saher le es a uno extrafiu. La tertulia libera s~~miendo en un tipo notable de opinidn, la de opinar conscicnte, por cuya !iota de ser consciente se apnrta del caricter de doxa y enlra en tin mundo especial en el que la opinibn sc hace purificadora"". Juscp Maria Marti describe la tertulia actual como "sucrtc de mentidero ~noderno, donde a veces con poco rigor informativo se hace un repaso a rumores y habladurias varias, escncialmente de act~alidad"~. Por su parte, Cebriin Herrerus enticnde que la tcrtulia en radio y televisi6n ha hcrcdado en parte la concepci6n traditional y clisica de rertulia social, considerada como reuni6n elitista, y en parte tambi6n se ha asociadu a rcuni6n informal de amigos de cal'i o enccuentro callejero, y los tcmas a Lratar pucden ser "de alto conlenido cultural, cienlifico o de polilica national, pero su cxposici6n suele aparecev mczclada con argumcntacioncs poco s6lidas y bastante i~nprovisadas"~ Pesc a su conlenido variado, en los iiltimos aiios las tertulias radiof6nicas se han volcado por contcnidos monotemiticos cenlrados, principalmenle, en el ambito politico. Y hasta tal punlo hadespe~tado cl rccclode los politicos, escribeCcrc6s, quc ha11 calificado al gincro colno "periodisn~o amarillo, caldo de coltivo para la conspiraci6n y falta dc pluralidad"'. No obsta~kte las criticas levantadas en su conlra, su auge ha seguido viento en popa. En este sentido, Antonio Hcrrcro ha recharado la postura, en un principio en conlra, de Cebriin y Polanco, que "criticaron a las tertulias diciendo que eraun gCnero frivolo y despuis, cuando sedieron cuentadcquc estaban fucra de sinlonia con toda la opini6n p6blica y que esiaban perdiendo el paso, aplastal-on 'Antena 3 Radio', compraron cmisoras para barrcr cn una cspccic dc monopolio radiofiinico y llenaron toda la cadena de tertulias. Que cuenten ahora por qu6 haccn tertulias cuando decian que eran hen-orosas. La tcrtulia cs un gCnero lleno dc talento, de inteligencia, dc rapidcz ..."lo 'Id., p. 344. "ANTAMARIA, M< Luisa: El co,iicamr-io per-iodi,srico. Lor ghieros prr.sansi~,os, Editorial Paraninlo, Madrid. 1990, p. 135. 'MARTI, Josep M'.: Modelus de progrikmncidn radiof6nicn. Feed-Back, Barcelona, 1991, p. 49. TEBRIAN HERRROS, Miinano: op. cit, p. 345. "CERCOSA, Macia Josi': up. cii. p. 36. "'Id., pp. 36 y 37. TambiBn Ifiaki Gabilondo ha cxpresado a Cercds su opinidn sobrc esle gtnero de moda: "La teltulia es un gtnem miis, de sobremesa, una reunidn de. ingcnios cruzados, sin argument0 previo, para interca~nbios de puntos de vista y para el juego de la propia esgrima de la palabra. Ahora la aimdsfera social y phblica estd ocupada por la politica y sus escindalos; y ni la tertulia, ni la entrevista, ni Lacolumnade un peribdico pueden estar a1 margen"" Felipe Mellizo, director del informative y del debate '24horas', deRadioNacional de Espaiia, tambitn se ha referido a1 auge de cste gBnero radiofdnico: "Es posible que haya muchas, pero son una buena idea. Yo creo que participt aqui en RNE en la primera, o en una de las primeras, 'Escrito en el aire', hace unos aiios. Despues, probablemente, haya habido muchas. Esto que hago yo aqui no es exaclamcnte una tertulia, donde da la impresidn de que todo el mundo sabe mucho dc todo. Esto es un debate. L;s personas que intervienen son individuos que tienen que entender de aquello de lo que hablan. Son politicos, periadistas veteranos, eurodipntados ... No es una tertulia con gente que sabe de t~do"~', EL ORIGEN DE LAS TERTULIAS Antes de que lm tertulias se pudieran co~~ceb'ir como un g&nero periodisticg que encontrara en la radio, incluso en la televisidn, st1 lnejor escenario, &as se rcalizaban en los cal'ts desde el pasado siglo. Mariano Tudcla estudid a fondo el fendineno de las tertulias madrilefias, desde su origen a nuestros dias. A este respecto ha escrito: "Dicen que la tertulia -rcunidn de personas, segiin algunos, que se juntan habitualmente para conversar o recrearsees cosa de paises latinos y dicharacheros, con excedcnte de cupo en cuanto a cindadanos m'zs bien gritones, qtre del sueno o de la obligacidn laboral saben. sacar luengas horas para su pasatiempo preferido, que ya dice el refrin quc de todos los pasatiempos la buena conversacibn es el pri~nero"'~ Pero aiiadc que otros aseguran que las charlas dc caft han yesado a la historia pensando en personajes como Santiago Rambn y Cajal, Ramdn Gdmez dc la Scrna o Antonio DiazCabafiate. No obstante, advierte que no lalta quien afirma que las "Id., p. 35. "MELLIZO, Felipc: "No hago una tertulia con genre que snbc dc lodo", enbevista con Pilvr 8 Ortega, en &I suplenlrnto CornrelicaciAa del diacio El Muado, Madrid, 6 dc octubre de 1995, p. 8. "TUDELA, Marimo: Ar~ne1la.r tcr-nrlios de Madrid, Editorial El Avapits, SA, Mddrid, 1984, p. 9. i Lcrlulias, sohre todo literarias y artislicas, son un Sen6incno especificamente espafioll,' Jesus Hermida latnbiCn cotnpilrte cste princil~io de quc Ias tertulias son algo tipicamentc cspafiol. En una cnlrevislaconMiguc1 Ors, a laprcguntade qui tertuliano es mis hibil, ~nJs profundo y 1n6s jugoso, el espaiiol o el norteamericano, no dnda cn afinnar cull rotondidad: "if3 cspariol! Sin duda. El arte de la terrulia (10s pueblus, los casinos, los caf6s ..) cs un arle muy espafiol". Y es conciso cuando sc le prcgunta por quC en Espafia gustan tanto los programas televisivos de debatc: "Por la liberlad". Pero no sabe cuindo decaeri esta fiebre por las lertulias ni qui tipo de programa ocupari su lugar y el guslo dcl uyetrtc u del tclespcctador: "No lo st. Puede sev, pucde ser que liaya una latiga ... Todo time so cielo, &quC sustiluir-5 a la tcrlulia? No lo s6, no lo si"15 El centralismu inatrilensc ahsorbid csle CenSmeno. Sin cmbargo, hubo tertulias "sonadas" en Andalucia, Valencia, Bilbao, Zdragoza, Sari Sebastiin o Salainanca. El cafi se i~~sliluyij cn su hgora u, dicho en palabaras dc Tudela, en su campo dc agramallte. A 6stas no asislian 1as mu,jer.es, pel-o sf sc lolcraba a1 pclma y al cspoi~tinco, es rlccir, "a1 ilustre desconocido". Mariano Tudela ha escrito que los cafts "olian a colilla liia y a hombre" y que pocas mujercs iisistiari a cslas reunio~~es. Aunqut: ya en nuestro siglo algunas mujeres se hicicron cilebres por su asistencia, como file el casu de la Pardo Barin'" Julio Casarcs ha cswito sohrc el significado de tcrlulia, de la quc dice que es: "Reuni6n dc personas quc se junlan hahitualmente para conversar amigablcmentc o 11ara alglin pasaliempo honesto". Pero larnbiin: "Curredor en la parle rnis alta de 10s antiguus teatros dc Espafia". 0 bien: "Lugar en los cat+ dcslinado a mesas de juego de billas, carlas, ~tc."'~ MarianoTudcla ha indagado en el origen y cn laetilnologiadc la palabra tertulia. Y afirma con Corominas que posiblemcnte CII el siglo XVII se les diera el noinbre dc tertulianos a los cspectadores mL cultos de tcatro, pus las alusiones que se hachn aTet-tuliano cn los scrlnoncs y ccnLulos del siglo: "De tcrtuliano se extraju la palabrl~ terlulia, con la que sc design6 el logar del teatro ocupado por estos cspectadorcs para, "HERMIDA, Jcsils: "Sdlo mz mire nl espejtlo para hacenne cl nudo rle la corbatn", cn Il?rer-i,ili, nil~~~ero 1.020, 13 nl I9 de noviembrc de 1995, p. 95. l'TUDELA, Mariano: up. cil, pp. 10-13. "CASARES, Julia: Dicciortnrir, irlen1hfiii.o cle lo leag~ru r,rpariola, Editorial Gustavo Gili, SA, Barcelona, 1973, 11. 810. inmediatamente, pasar a designar tambitn loda clase de cenaculo mas o menos erudito"lR No obsrante, Tudela, basandose tambitn en Corominas, csgrimc que no puede descartarse "la idea dc que lambikn haya contribuido lo suyo a ello la interpretacidn de su nombre coma ter Tullius, es decir, 'el que vale tres veces como Tulio', o sea, Ci~erdn"'~. Esta interpretacidn sc basa "en la corrupcidn de un pasaje de San Agustin, donde philosophater Tullius se convifli6 en philosophus ter Tullius. De aqui nace, siguiendo la misma fuente, hacia 1695, el ttrmino tertulio y, mL tarde, ya en plena mitad del siglo de la llustracidn -1759-, conterlulio o tert~liante"~' Las tertulias ilustradas del siglo XVIII, que tenian su escenario cn salones y asociaciones de cariz politico y Cilosdfico, estaban prohibidas a todos cuantus no pertenecieran a la tlite. Esta es la principal diferencia de la tertulia cafeteril, en la que podia participar quien quisiera. Tildela escribe: "De la Ilustracidn a1 Romanticismo 1as cosas de la tertulia heron cambiando lo suyo, si bien muy lentamente. Nos lo va adescribir prolijamentedon Ram6n MesoneroRornanos, arrancando del I9 dc mdrzo de 1808, fecha del cornienzo de sus 'Memorias de un setentdn'. La herencia de 10s caballeros ilustrados pilla en cueros a sus descendientes dc 10s primeros aiios del siglo XIX. Lacueslidn politica andaenrarecida y terminapor agravarsecon la amcnaza napoledni~a"~'. Aunque los cafts mantuvieron el mayor apogeo de estas tertulias entrc 10s aiios veinte y treinta, el siglo XIX se pe~fila como el momento iddneo para su germen: "Como aquellas tertulias de Madrid se inscrtaban en los locales llamados cafis, su nacimiento no puede ser anterior a los hltimos aiios del siglo XVII, ni su mayoria de edad esplendorosa hasta el XIXZ2. Las tertulias, no obstante, sobreviviriari hasla nuestros dias, pero seria en 10s ultimos afios cuando se instalan en las emisoras de radio para transformarseen gknero periodistico y para contar con millones de seguidores. Maria Jos6 Cercds entiende que el antecedente m8s cercano en la radio de opiniirn fue 'La trastienda', que sustituyd en la cadena SER a 'Hora 25 deportiva', desputs de que Just Maria Garcia semarchara a Antena 3 Radio. La ideafue original deFernando Onega, Javier Gouzilez "TUDELA, Marim": op. cit., p. 15. '"Id., p. 16. "'Id., p. 16. "Id., p. 16. "Id., p. 22. cado par doquier, incluso ha vuelto la moda de las tertulias sociales en los cafCs. En Ins primeras, 10s propios tertulianos reconocen que a veces se visten de superficialidad, corno afirmaMigue1 ~"gel Gozalo cuando dicc que a veces "nos encastillamos en argumcnlaciones que no ayudan a resolver conflictos" o que "toquen asuntos que ala gente le preocupen y ic intercsen"" . A Luis Herrero le preocupa que se estCn perdiendo las rcferencias del periodismo, a Arsenio Iglesias que se pierda el humor, porque bte es "fundamental", y a Isabel San Sebastiin la prepotencia de algunos tertulianosZ5'. TERTULIAS EN TELEVISION Las tertulias no s61o estin de lnoda en las cmisoras de radio y en los cafis, tambiin llcgaron a la tclevisibn, si bicn es verdad que con menos Cxito. Seg6n Miguel Plat6n, Cstas se iniciaron para competir con las de la radio cuando las privadas entraron en 10s hogares. Y afiade: "Todo comenz6 cuando la Guerra del Golfo con unos programas que se emitfan a prilnera hora de la madrugada y que tuvieron una sorprelidente audiencia. Un grupo de rnilitarcs profesionales, de politicos y de periodistas explicibamos todos los movimientos que se desarrollaban, lanto en el frente diplomitico como el militar; interpretibamos las imigenes de la guerra, y llegamos, en 10s liltimos dias, apredecir la maniobra tirrestre que dio la victoria a 10s aliado~"~~ Ferrari y Ram6n Pi. Este ultimo afirma: "Buscibamos un espacio dirigido a la gente que no lc daba prioridad al deporte, que no fuera caro y pudiera haccrse con gente de La ca~a"~~. Desde entonces ha llovido mucho, y las tertulias radiof6nicas se han multipli- i I - - El apogeo de las tertulias televisivas no ha tenido el hito ni el eco que las radiof6nicas. Parece coma si la radio le diese esa inmediatez y esa intimidad dc laque carecen otros medias. Las criticas a las tertulias tclevisivas tampoco se hicieron esperar. Una dc las mL severas lanzadas contra este fen6meno la ha protagonizado el escritor Francisco Ayala. En un articulo titulado 'Sobre libros de estilo', ha escrito: "~Qui dccir de los debates y tertulias convocados para ilustrar o entretener al auditorio? Si el antiguo ate de laoratoriacay6 en desuso, eseotro arte sutil y exquisito I "CERCOS, Maria Jod: op, cit, p. 37 "'Id., p. 38. "Id., p. 38. "'Id., p. 39. I -el arle de la edikcada cunversaci6n- ha sido abandonado por completo cn la intimidad dc la vida privada y, lamcnlablemente, tamhito en el terrcno de la vida civil. El especrAculo de los tales encuentros telcvisivos no podria ser mh deplorable. Ahi no valcn rezones, ahf no caben sutilezas ni matices. Todos Ins participantes gritan, nadie Publicado en "El Pats"; el 15 de Jlrlio de 1995, pdg. 8. Pliblicado err "El Pais"; el 26 dc Julio de 1995, pag. 8. 54