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TESIS
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO
QUE AFECTAN A LA CONSE RVACIÓN DE LA
PINTURA MURAL. Una metodología para la
evaluación de su estad o de conservación
DIRECTO R: PR OF. D R. D. FRANCISC O ARQ UILLO TOR RES
(CATEDR ATICO DE L DEP ARTAMENTO DE PINTURA.
FACULTAD DE BEL LAS AR TES. UNIVERSIDAD DE S EVILLA).
MARIA DE L CA RMEN R OMÁN SÁNCHEZ
A mi madre
AGRADE CIMIENTOS
Para la realización de esta tesis doctoral he necesitado la colaboración de
muchas personas a las que quiero manifestar mi agradecimiento.
A Don Francisco Arquillo Torres, catedrático y director del Dep artamento de
Pintura de la Facultad de Bellas Artes de l a U niversidad de Sevilla, a Don Franci sco
Maireles Vela catedrático que fue de Pintura en el mismo Dep artamento, a Don
Manuel Alcalde Moreno profesor do ctor del Depar tamento de Ingeniería Qu ímica y
Ambiental de la Escuela Técn ica Superior de Ingeni eros de l a Un iversidad de Sevilla, a
Doña Teresa Laguna Paúl profesora doctora del Departamento de Historia del Arte de
la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Sevil la y a los miembros que
integran el tribunal .
También quiero mostrar mi agradecimiento a in stituciones como el Consejo
Superior de Investigaci ones Científicas y la Consejería de Medio Ambiente de la Junta
de Andalucía. Sin olv idar el apoyo afectivo e in condicional que siempre me han
propor cionado mi famili a y amigos.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
1
ÍNDICE
AGRADE CIMIENTOS
ÍNDICE .... ....... ....... ....... ....... ...... ....... ....... ....... ....... ...... ....... ....... ....... ....... .... 1
INTRODUC CIÓN ....... ....... ....... ....... ....... ....... ...... ....... ....... ....... ....... ....... .. 7
CAPÍTULO 1: ANÁLISIS TÉCN ICO-MATERIAL DE LA
PINTURA MURA L ...... ....... ....... ....... ....... ....... ...... ....... ....... ....... ....... ...... 1 1
1.1. EVOLUCION TÉCNICO-MATERIAL DE LA PINTURA MURAL A
TRAVÉS DE LA HISTORIA ..................................................................................... 11
1.1.1. PREHISTO RIA ............................................................................................................ 12
1.1.2. MUNDO ANT IGU O .................................................................................................. 21
1.1.2.1. E
GIPTO
.................................................................................................................... 21
1.1.2.2. M
ESOPOTAMIA
....................................................................................................... 27
1.1.3. ASIA Y AMERIC A PRECOLO MBINA.................................................................... 29
1.1.3.1. I
RÁN
........................................................................................................................ 29
1.1.3.2. I
NDIA
...................................................................................................................... 30
1.1.3.3. S
RI LANKA
. ............................................................................................................. 33
1.1.3.4. J
APÓN
,
CHINA
,
THAILANDIA Y ASIA CENTRAL
. ................................................... 34
1.1.3.5. A
MÉRICA PRECOLOMBINA
.................................................................................... 35
1.1.4. MUNDO C LASICO .................................................................................................... 39
1.1.4.1. G
RECIA
................................................................................................................... 39
1.1.4.2. E
TRURIA
.................................................................................................................. 45
1.1.4.3. R
OMA
...................................................................................................................... 46
1.1.5. DESMENBR ACION DEL MUNDO ANTIGUO Y ALT A EDAD ME DIA ......... 54
1.1.5.1. A
RTE CRISTIANO
.................................................................................................... 54
1.1.5.2. A
RTE BIZANTINO
.................................................................................................... 57
1.1.6. PLENA ED AD ME DIA .............................................................................................. 62
1.1.6.1. R
OMÁNICO
............................................................................................................. 62
1.1.7. BAJA EDAD MEDI A .................................................................................................. 67
1.1.7.1. G
ÓTICO
................................................................................................................... 67
1.1.7.2. T
RECENTO
. ............................................................................................................. 73
1.1.7.3. A
RTE ISLAMICO
. ..................................................................................................... 78
1.1.8. EDAD MOD ERNA ..................................................................................................... 83
1.1.8.1. R
ENACIMIENTO
...................................................................................................... 83
1.1.8.2. B
ARROCO
................................................................................................................ 88
1.1.9. EPOCA DE L AS L UCES: SIGLO X VIII.................................................................... 93
1.1.10. MODERN ISMO: SIGLO XIX . .................................................................................. 98
1.1.11. SIGLO XX HAST A ACTUALIDAD ..................................................................... 103
1.1.12. REFLEXIO NES: LO Q UE MEJOR SE HA CON SERVADO .............................. 107
1.2. ESTUDIO TECNICO-MATERIAL DE LA PINTU RA MURAL ................ 108
1.2.1. TECNICAS Y PROCED IMIENTOS PICTO RICOS MURALES. ......................... 109
1.2.1.1. P
INTURA AL FRESCO
........................................................................................... 109
I
NTRODUCCI ÓN
8
• El primer capí tulo es fun damentalmente teórico-h istórico, abordando una visión
histórica d e la evolu ción d e los m ateriales, elementos, procedimientos y técnic as
empleadas según las n ecesidades estéticas, económicas, c ulturales... de la pintura
mural, así como la caracterización y descripción de las técn icas y procedimientos
pictóricos mur ales, concluyendo con los materiales, pr ocedimientos y técnicas que
mejor se han conservado.
• El segundo capítulo es fundamentalmen te teórico-descriptivo-anal ítico, y
comprende dos temas centrados en el estudio de los factores o parámetro s q ue
inducen a la pintura mural a experimentar cambios q ue se manif iestan en forma de
indicadores. En la complejidad d e los procesos d e alteración y su s efectos en la
estabilidad de las pinturas.
• El tercer capítulo es metodológico-analítico y expone de forma detallada las
diferentes fases que deben considerarse en el estudio del estado de conservación de
las pinturas murales para diagnostic arlo, c omenzando por los i ndicios o
indicadores de alteración , los factores que los producen y l os mecani smos
desencadenados tras la rotura de su equilib rio físic o-químico, median te téc nicas de
análisis q ue nos ayudan a definirlas. También, h a sido necesario realizar una
aproximación de la terminología y clasifi cación de los indicadores visuales de
alteración.
• El cuarto tema, es un ejemplo práctico, de la inv estigación de los factores,
mecanismos e in dicadores de alteración para evaluar y diagnostic ar el estado de
conservación de las pin turas murales de la fuente d e Catalina de Ribera, situadas en
el paseo que lleva el mismo nombre.
Al igual que la decoración y la pin tura figurativa mu ral han nec esitado
siempre el consenso y la c olaboración entre el mecenas, el intelectual, el pin tor y sus
ayudantes, los peones y los albañ iles, ésta tesis, me permite promover estrechas
interacciones entre disciplinas como Química, Ingeniería, Historia, Biología, Física,
Mineralogía, Cristalogr afía, Arq uitectura, y Conservación- Restauración, convirtiendo
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para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
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a ésta últi ma en un cultivo fecundo en el que diferentes saberes encuentran la
oportu nidad de fundirse, integrarse y probablemente renovarse.
I
NTRODUCCI ÓN
10
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
11
CAPÍTULO 1: ANÁLISIS TÉCNICO -MATERIAL DE LA
PINTURA MURAL
1.1. EVOLUC ION TÉCNICO-M ATERIAL DE LA P INTURA MURAL A
TRAVÉS DE LA HISTORIA
Hacien do u n recorrido a través de las pinturas murales anti guas observamos
que en la Prehistoria existen cuevas pinta das directamente sobre la roca, d ibujados
simplemente los contornos o rellenas de color, monócromas o polícromas.
Dando un gran salto histórico hasta llegar a Egipto compro bamos que la
pintura mural h a ll egado a ser una parte importante de su patrimonio artí stico, debido
al desarrollo y evolución logrados en sus téc nicas y procedimientos pictóricos, en tre
otras razones.
Los an álisis técnicos reali zados perm iten destacar al temple y al fresco como
los dos procedimientos pictóricos fundamentales de la pin tura mural desde los
tiempos más antiguos, sien do Creta, Roma y Bi zancio un ejemplo de los lugares donde
encontramos frescos de alta calidad técn ica y destacando el Trecento italiano como el
período donde se empleaba de forma más pura. Cuando se realiza u n estu dio téc nico
comparativo, vemos que el fresco y en g eneral la pintura mu ral ha variado en el
tiempo: el espesor de las capas preparator ias, el marcaj e de los contornos, la
preparación del soporte, el en lucido, la utili zación de cera, el valor cromático, plásti co,
dibujístico... cambian do también los métodos de realización con los siglos: en Italia,
desde los años posteriores al 1.000 hasta mediados del siglo XVI se preferían las
paredes enyesadas lisas c on varias veladuras del color. Después del siglo XVI, la
superficie se hizo más áspera y los colores más pastosos. Sin embargo, en las épocas
posteriores, siguiendo sus diferentes necesi dades, se tendía a utilizar otros
procedimientos complementarios o sustitutivos.
La vi sión histórica de la evolución técni ca-material de l a pintura mural aporta
datos muy apreciados para este estudio, como son: el conocimien to y uso de l os
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
12
materiales, procedimientos y técnicas, su durabilidad, los cambios estétic os, técnicos,
económicos, culturales, etc. producidos y sobreto do nos dan datos científicos del
estado de las pinturas, es decir, las alteracion es que presentan tras miles de años (en
algunos cas os) de conseguir reiterativamente el equili brio con su medio ambiente, el
cual puede variar considerablemente según su ubicaci ón (estructura rocosa, en el
interior de una estructura a rquitectónica, en el exterior, en el cen tro de una gran urbe,
en un parque próximo a u n río, incluso en un museo con un nuevo soporte sintético).
1.1.1. PREHISTORIA
El in terior de las “cuevas” fue la morada más utilizada por l os hombres
prehistóricos durante muchos milenios, donde enc ontraban la seguridad y el soporte
natural para desarrollar sus impulsos artísticos (rocas, piedras vivas, paredes de las
cuevas, abrigos, refugios y oquedad es).
La forma más p rimordial de decoración mural prehistórica cons istía, en las
impresiones positivas o negati vas de las manos sobre las paredes de las c uevas en l a
cultura Auriñacien se, comienzo del P aleolítico superior, 30.000 años a.C. La impresión
positiva estaba aparentemente realizada con una mano bañada en un líquido
coloreado, usualmente rojo tierra o sangre, con la que i mprimían su señ al. U n segundo
método, todavía usado por abor ígenes australianos, consistía en bañar la superficie
rocosa con grasa y proye ctando el pigmento alrededor de la mano mediante un tubo
1
.
Otra técnica elemental, según Colette Dufour Bozzo
2
, era la del dibujo
realizado con la punta del dedo sobre una superficie blan da, método q ue se iniciab a en
el Paleolítico Su perior y aparecía en la cueva de Pech Merle, en Francia. P ero, la
pintura n eolítica conocería otras téc nicas más evolucionadas, como las denomin adas
chafarrinon es (dan bing), de contornos o llena de color, realizadas con la punta del
dedo o c on un palo forrado de piel por un extremo. Las pinturas podrí an estar hech as
con u n palo aguzado, el pie de u n pu ercoespín, o con un pin cel de tipo rudimentario,
según los detalles.
1
MORA, P.et L.; PHILIPP OT, P. Conservation of Wall Painti ngs. London, ICCROM, Butterworths, 198 4, pp.
70-7 1.
2
CORRADO MALTESE. Las Téc nicas Artísticas . 5ª ed., M adrid, Arte Cátedra, 1987 , p. 279.
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para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
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Por tan to, en las cuevas prehistóricas se encontraban figuras pintadas
solamente el contorno o rellenas de color, monócromas o polícromas, siendo las
pinturas paleolíticas de Lascaux de 20.000 años de an tigüedad, l as de Altamira de
17.000 años y la recién descubierta (1994, con radio c arbono) cueva de Chauvet de
35.000 años (fi gura 1), las que habían alcan zado pleno desarrollo.
Un examen cuidadoso de las pin turas de Lascaux reveló que la pared de la
cueva constaba de u na corteza de carbonato cálc ico
3
, formada durante siglos por una
lenta migración de sales a través de la roca, seguida de una cristaliz ación en la
superficie que despu és de poner los pigmentos los f ijaba como en un fresco
4
. Los
pigmentos secos eran a plicados sobre este soporte húmedo, usando tres procesos
diferentes, a menudo mezcl ados. La técnic a de la punta s eca se realiza con el pigmento
en l a protuberancia de un trozo de tiza o carbón vegetal, produciendo un punto o una
línea a veces rota, debi do a las irregularidades de la pared, y es la técni ca más común
3
Ca (OH)
2
+ CO
2
→ CaC O
3
+ H
2
O Roca que contiene calcio
(hidrato de calcio d e la superf icie) (ca rbonato c álcico)
Figura 1: Detalle de algun as figuras d
e animales d e las
420 figur as, con más de una docena de especies d istintas
que hay que las paredes de la “Cueva de Chauvet”
(Francia). Las salas se hayan decoradas con pinturas,
grabados y dibujos realizados hace 35.00 0 años.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
14
para contornos negros y para detalles como cuernos de ci ervos. Otro método, utilizado
principalmente para representar animal es, era aplicado a través de un tubo y con u na
concha conten iendo pigmento seco, generalmente rojo, produciendo áreas de color que
eran perfiladas en n egro. Y fi nalmente la tercera posibi lidad consistía en moj ar
ligeramente el pigmento en un tamp ón de piel, que es la que p arece haber sido
utilizada en Lascaux ( fig. 2). En esta cueva se observa l a progresiva desaparición de las
pinturas, pro ducida por u na au sencia de exudación calcárea que deja a los pigmentos
sin ni nguna fijac ión. Inversamente, una abundante exudación puede ocultar la pintura
para siempre d ebajo de una esp esa c apa de carbonato, proceso q ue es visi ble en Fon d
de Gaume (Dord ogne)
5
.
Los principales pigmentos usados por los artistas del paleolítico eran óxidos
naturales de hierro y manganeso; hematites (violeta) y limonita (ocre)
6
de los q ue
resulta un grup o de color que va desde el marrón ocre h asta el amarillo, y a los que se
añade el negro (carbón vegetal o hueso) y/o blan co ( probablemente un tipo de arcill a)
lográndose un admirable j uego de claroscuro, obteni éndose los más sutiles
difuminados de color. El color rojo tierra también es usado para tatuajes y ritos, con un
signifi cado mágico y religioso en las culturas más anti guas. Los pigmentos eran
sutilmente molidos y depositados en unas conchas, piedras o huesos huecos.
4
MORA, P. et L.; PHILIPPOT, P. op. cit , p. 72 citando a RIETH, A. “Maltechik Von Lascaux”, in Maltec hnik ,
Part 2, No. 2, 1970 , pp. 33-34.
5
LOUMYER, G. L es Traditions Techniques de la Peintu re Medievale. Bruxelles et Paris, G. Van Oest & Cie.,
191 4, p. 84.
6
Cualquier mineral d e hierr o en pr esencia del agua y el oxigeno atmosférico, se oxi da, dando lugar a la
formación de limon ita-ocre, Fe (OH)
3
, en ambientes o climas templados o fríos, húmedos o se cos y de
hematites, Fe
2
O
3
, en climas tropicales o subtropicales, con temperatura elevada y grandes aportes d e agua.
Figura 2: Lascaux (Francia)
D
etalle de l as pi nturas d e la
cueva mostrando las tres
principales técnicas: el contorno
que es tá dibujado con carbón. Las
áreas roj as que in dica el costado
del animal y la melena está
realizado con un trapo. El r elieve
natural de la pared ha si do
interpret
ado por el a rtista como
un campo donde los ani males
corren.
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para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
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En Asia, África y Europa las pin turas murales paleolíticas se realizaban sobre
la roca directamen te, existien do una relaci ón estrecha entre piedra y relieve, siendo las
imágenes sugeridas por la superficie irregular del soporte que generalmente er a de
cuarcita.
En Andalucía, l a cueva de la Pileta en Benaoj án (Mál aga) conserva
manifestaci ones artísticas del esti lo f ranco-cantábric o, extendido por Europa du rante el
Paleolítico Superior presentan do un recorrido sinuoso, ya que estaba abierto por un río
subterráneo a comienzos de la era cuaternaria. Se observa una gran diversidad de
Figura 3: Uno de los toros pin tados de la Cueva de
la Pileta (Benaoján, Málaga). Se destaca la
represen tación de l cuerpo a gran tamaño mie ntras
que
l a cabeza es muy pequeña y las patas están
incompletas. Junto a é l, hay otra cabeza de toro de
estilo diferen te. Las lín eas paralelas pued en
indicar las h eridas producidas en la cacería.
Figura 4: Las cabras pintadas son los animales
de mayor elegancia de la cueva de la Pileta.
Revelan gran capacidad para sintetizara l os
rasgos esenciales. La longitud de los trazos y la
arm
onía de las pr oporciones in dican una soltura
de larga tradición y aprendizaje.
Figura 5: A este ca ballo, se le llama “y
egua
preñada” d e la Pileta, por el gran ab ultamiento
del vientre.
Figura 6: El gr an pez de la Cueva de la Pileta es
una manifestación importante del a rte
paleolítico andaluz; la silueta es recorrida p or
un doble trazo.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
16
líneas salpicadas que son signos esq uemáticos de la pin tura rupestre de la Edad del
Bronce; también toros ( fig.3), cabras ( fig. 4), caballos (fig. 5) y peces (fig. 6) como
representantes de la f auna. Mostrando más de u n centen ar de figuras pintadas del
período Pal eolítico que en su mayor parte se atribuyen al periodo Auriñaciense,
observándose diferencias en el estilo que pued en ser explicadas en el ti empo ya que,
puede haber miles de años ent re unas obras y otras, aunq ue estén algunas
superpu estas. Otros signos pintados son grupos de puntos en líneas paralelas y
parejas, de trazos q ue a parecen moteando el cuerpo de los ani males y algunos grupos
de líneas forman cuadrados y retí culas (tectiformes)
7
. La gama de color empleado era el
rojo, el amarill o y el n egro en su estado puro, n unca
combinados. El gran pez q ue da nombre a una de
las salas de la c ueva de la Pi leta, es una figura única
en el arte prehistórico español junto con dos peces
pintados en posición h eráldica a lo largo de u na
estalactita de la cueva de Nerja en Málaga (f ig. 7).
En otros lugares de Andalucía como la
cueva de Doña Trinidad en Ardales (Mála ga) se
representan figuras de cabal los grabadas, en la
cueva Navarro (Cala del Moral, Málaga), destacan
las líneas de p untos, en la Paloma de Tarifa ( Cádiz)
se representa una cabeza de caballo y en l a cueva de
Morrón (Jimen a, Ja én) dos siluetas de cabras, una
negra y otra roja
8
.
Otra técnica también usada por los
hombres de la Edad de la P iedra es el grabado,
como se observa en la c ueva de la Loja en
Peñamellera Baja (A sturias), sobre una gran c ostra
estalagmítica recubierta de un tono oscuro debido a
la capa de manganeso, destacando el color claro de
sus contornos sobre el oscuro fondo del colorante
7
Parecen repres entar los techos d e las cabaña s.
8
CORZO SANCHEZ, R. La Antigüedad , (Historia del Arte en Andalucía). Vol. I, Sevilla, Gever, 198 9, p. 29.
Figura 7: Grand es peces pintados
a l o largo de un a es talac tita de l
a
Cueva de Nerja (Málaga). La
represen tación de estos animales
es hasta la fecha una exclusiva de
la región andaluza.
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para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
17
extendido sobre l a costra, representando seis tipos
distintos de animales ( fig. 8).
Cerca de los grabados de algunos abrigos y
cuevas han aparecido restos de min eral rayado c on l os
que se suponen coloreaban los dibujos, por lo que u saban
estos minerales a modo de bu riles de pigmen tos ocres,
rojos y otros
9
.
Tiene gran importancia Sierra Morena, el ar te
rupestre en Cantabria, Levante al igual q ue en
Andalucía, de la que ya h emos h ablado y donde existe
una copiosa presencia en Sierra Morena siendo la pintura
rupestre esq uemática (f ig. 9) la representante mejor
9
Altamira Symp osium . Actas del Symposium Internacional sobre Arte Preh istórico. Madri d, Dirección
General de B ellas Artes, Archivos y Bibliotecas, 1980
Fig
ura 9: E l Tajo de las F iguras (Medin a
-
Sidonia, Cádiz) ha sido cons iderado el conjunto más
importante del arte esquemático andaluz. Hay ciervos grandes, cuadroples más l ineales,
bandadas de aves, culebras, es trellas de mar, hombre en actitudes ariadas y pos
ible
represen tación de una caba ña.
Figura 8:Detalle del panel
de grabados s ituado a 50 m.
de la entrada y a más de 3
m. de altura e n la “cueva de
la Loja” (Asturias).
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
24
parte de la receta (huevos, leche, vino, san gre animal...)
28
(R.G.2).
• Yesos de acabado : utili zados, tras el levan tamiento de cimien tos y tabiques, para el
taponado de las irregu laridades de las super ficies de junta s de acabado o de
enlucidos de decoración. Estos yesos no presentan prácticamente anh idrita
insoluble, sino el hemihidrato (por cocción entre 1 20º y 160º C) que l e otorga un
fraguado rápido y buena adherencia al soporte
29
(R.G.3).
• Yesos de decorac ión : fueron empleados en Egipto ya en época ptolomeica (IV a.
C.), como enlucidos. Precisamente será en esta aplicación donde se mantenga
fundamentalmente l a utilización de yeso durante la época romana y medieval
30
(R.G.4).
Estos enlucidos contenían calcita en su mayoría, en can tidad notable (más del
30% de carbonatos) en algunos casos sin q ue pareciera accidental, en otros es más b ien
28
MARTINET, G. op.cit. , p.172 .
29
MARTINET, G.; DELOYE , F.X.; GOLVIN, J. "Caractérisation des mor tiers pharaoniques d u temple
d´Amon á Karnak" in Bull. Liaison. Labo. P et ch, (s ept-oct, 19 92), p. 181.
30
FRIZOT, M. Mortiers et enduits peint antiqu es-étude technique et archéoloque, Ed. Centre de r echerches s ur
les techniques gréco-romains, Université de Di jon, 1975.
Representación gr áfica (R.G.4):Composición y tec nologí a d e fab ricación del mortero de
decoración en época egipcia. E
squema sac ado del boletín I.A.P.H. nº 3 4 : “Morteros
empleados en cons trucciones históricas”. p. 81
PIEDRA
YESO +
HEMIDRATO
CAL > 3%
MORTERO
DE YESO
T>120 -160 º C
Masa de mayor plasticidad y adher encia
PIEDRA
YESO
T>120 -150 º C HEMIDRATO
MORTERO
DE YESO
fraguado rápido
Representación gráfica (R.G.3): Composición y tecnolo gía de fa bricación del
mortero de acab ado en época egipcia. Esquema sac ado d el Boletín I .A.P.H
.,
nº 34, “Morteros empleados en construcciones histór icas”, p. 81
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para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
25
una adicción i ntenci onada con objeto de blanq uear la mezcla final
31
. Esta adicción de
caliza a l os yesos de enlucidos parece ser una práctica frecuente en la época tardía de la
era faraónica (al rededor del 300 a.C.). También es po sible que los constructores de la
época ptolomeica se percibieran que este añadido aportaba a la mezcla plasticidad
satisfactoria y una mejor adherencia sobre el paramento del mur o a ornamentar. A sí,
en las decoraciones pictóricas religi osas del An tiguo Egipto se enlucía con una capa de
yeso, debido a la macropor osidad del soporte
32
.
El gran número de pinturas in acabadas ha permitido conocer las distin tas
etapas que seguía el artista egipci o: comenzaba por realiza r un “snapping” es decir, un
golpe sobre el enlucido con u na cuerda b añada en rojo ( fig. 12), de este modo se
determina las proporciones de las figuras y jeroglíficos (figs. 13, 14) , luego realizab a el
dibujo prepar atorio también en rojo y a contin uación rellenaba las áreas de planos de
color, completando los detalles y acentuando las líneas de contorno (fig. 15) .
Realizaban las pin turas en un baj o relieve muy ligero, provocado por la superposición
de capas de pintura de distinto grosor.
En el A ntiguo Egipto no se c onocía el fresco, las pinturas estaban ejecutadas
en t émpera pero, al ser estas muy s ensibles al agua probablemente añadían una goma
o base gelatinosa. L a goma arábiga era fácil mente obtenida y su preparación conocida
por lo que era usada, en mayor parte como medio (aglutinan te) para pint ar, aunque
31
MARTINET, G.; DELOYE , F.X.; GOLVIN, J.C. op. cit . , (1992 ), pp. 39-45.
32
Ibid, pp. 39-45.
Figura 12:Paquet e de pi nceles y brochas atado co
n una
cuerda, utilizado para trazar las lí neas h orizontales y
verticales (expuesta en el Museo del Cairo)
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
26
también era probable que se usara l a yema de huevo. En algunas muestras de un a
tumba recién ab ierta de la XIX dinastía se anali zó el pigmen to y se probó q ue con tenía
goma
33
. En algunas zon as de la pin tura le aplicaban cera de abeja como aglutinan te
34
o
barniz
35
,
36
evidencián dose este último ya q ue levantan la pintura. La pintura a encausto
también se aplicaba a los sar cófagos de los antiguos egipcios y es la ú nica que mantiene
su frescura
37
.
33
LOUMYER, G. op. c it ., p. 87, cita ndo al prof. LAURIE, A.P.
34
MATTEINI, M.; MOLE S, A. La Química en la Restauración, Sevilla, Nerea. Junta de Andalucía. Cons ejerí a
de Cultura. I.A.P.H. 2002 , p. 101.
35
LUCAS, A. op. cit ., pp. 356-3 58.
36
"Pigments et Color ants de Iántiquite et Cu Moyen Age" T einture, pein ture, enluminure études
historiques et physico-chimiques. COLLOQUE INTERNATIONAL DU CNRS . París, Editions du Cen tre
National de la recherche scientifique, 1990 p. 186 .
37
ZUFFI, S.; CREPALDI, G.; LORANDI, F. El fresco. De Giotto a Miguel Angel. Barcelona, E d. Electra, 2003,
p. 297.
Figura 13 y 14: Tumbas egipcias, decimoctava dinastía mostrando la realización d el “snapping” la
aplicación de grandes tonos y la preparación del di b
ujo del j eroglí fico destinadas a ser pin tadas (13) o
esculpidas (14).
Figura 15: Tumba de Nefer tari, decimonovena dinastía.
Detalle mostrando la so breposición de tonos oscuros en
el modelado de las figuras.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
27
L.B. Sickels publicó los aditi vos que usaron los egi pcios para sus morteros:
albúmina, colas animales, san gre, huevos, zumo de h igo o d e leche de higuera, g oma
arábiga y queratina. A. Lucas, q uímico in vestigador, estudió entre otras la Tumba de
Tutankhamón en 1992, estableciendo una lista de pigmentos y sus orígenes
38
. Además
el arq uitecto, egiptólogo y arqueólogo Fernando Estrada Laza enumeró los colores
utilizados en el Egipto faraónico en la s tumbas del valle de los Reyes
39
, que resumiendo
queda así:
• De origen vegetal: paja seca de trigo q uemado, pulverizada y
disuelta en goma arábiga (resina de acacia)
• De origen animal: combustión de huesos de animales.
Rojo al amarillo...Tierras naturales, óxidos d e hierro.
Amarillo...Limolina, tetraóxido de hi erro hi dratado o sulfuro de arsénico (oro
viejo).
Verdes...Malaquita triturada (carbonato de cobre) o la crisocola (hi drosilicato de
cobre) ambos procedentes del Sinaí.
Azules...Azurita del Sinaí y a veces polvo de lapislázuli de Afganist án (mejor que el
egipcio).
Blancos...Calizas blancas de T eba, calcinadas o n o, yeso. En la figura de Osiris
aparece huntita (carbon ato doble de c alcio y magnesi o) (el magn esio da el blanco
natural más intenso de los descubiertos).
1.1.2.2. MESO POTAMIA
En Mesopotamia era tradicional el uso de la arcilla en los morte ros y del adobe
en sus soportes, desde el periodo n eolítico, apareciendo la cal an tes en Mesop otamia
que en Egipto.
En Chaf adje cerca de Baghdad fue descubierto un horno de cal d atado sobre
2.500 añ os a.C., siendo constan tes l os descubrimientos de s u utilización , como en el
38
SICKELS, L.B. “ Organics additives in mortars” in E.A.R.. , vol. 8, Barcelon a, (198 1), p. 15.
39
ESTRADA LAZA, F. Los obreros de la muerte . Ed. Planeta, Historia y Sociedad, 200 1.
Negro
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
28
palacio asirio de Til Barsib (Tel-A hmar) del siglo XVIII a.C., con un bell ísimo fresco
sobre la audiencia del rey Figlatpileser III
40,41
.
El ladrillo cocido aparece aquí por primera vez, alrededor del año 3.000 a.C.,
en el palacio de Nippur como revestimien to de grandes construcciones monumentales
y de murallas
42
.
Las pinturas descubiertas en Zimrli-Lim en Mari, estaban ejecutadas
directamente sobre el mortero de barro como en la sala 31 del palacio o sobre el
enlucido delgado de yeso, debajo del cual se encontraba un mortero de barro y paja
cortada, técnica usada en pinturas neolíticas de Catal Hüyük. E n la sala 106 aparecen
trazos de dibujo grabado con técnica pictórica probablemente a la témpera
43
.
En Yarin-Lim, Atchan a ( Alalakh ), las pinturas se realizaron al fresco por lo
que podrían ser las primeras pinturas al fresco conocidas. La capa pictórica se aplicó
sobre una capa fi na de cal o intónaco de un máximo de 1 mm. de espesor, sobr e un a
segunda capa de cal o arricio de 4-8 mm apli cada en una o dos operaciones,
directamente sobre la pared de ladrill o o sobre una capa de arcill a presionada con l os
dedos para faci litar la adh erencia. A la segunda capa se le añ adía, a veces, tierra q ue l e
propor cionaba un color grisáceo y paja, observándose también la presencia de calc ita,
lo que sugiere que el polvo de mármol era añadido como una carga inerte. Se ha v isto
que realizab an incision es en el enlucido fresco, para los princi pales contornos,
ejecutándose algunos toques de luz en seco
44
.
Las pinturas de Coptic en Nubia, fueron realizadas al seco sobre un mortero
compuesto de un a capa de barro, arena y paja cortada y una delgada capa de arcilla
blanca ( caolín)
45
.
40
MORA, P. et L. ; PHILIPPOT, P. op. cit , p. 74, citando a FORBES R.J ., St udies in Ancien t Technology , 3 E.J.
Brill. Leyden, 1965 , p. 243.
41
GARATE ROJAS, I. op. cit. , 2002, p. 75.
42
FLORES ALES, V. Estudio, caracterización y restauración de materiales cerámicos . Universidad de
Sevilla,199 9, p. 19.
43
MORA, P. et L. ; PHILIPPOT, P. op. cit ., p. 74, citando a PARROT, A., Mission archeologiue de Mari, (Le
Palais: Peintures Murales), Paris, P. Geuthner, vol. II, 1958, pp. 53-6 5.
44
Ibid, p. 74, citando a WOOLEY, L ., Alalakh, Oxford . 1955 , pp. 228-231 .
45
Ibid, p. 75, citando a VUNJAK, M.; MEDIC, M. “Travaux de dépose et de transfert des peintures murales
en Nubie”, in Zb ornik Zastite Spomenike Kulture , Belgr ade, (1965 ), 16, pp. 28 y ss.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
29
En cuanto a la decoración ex terior de edificios, fue una práctica tan antigua
como la misma arq uitectura, las paredes eran col oreadas, y h a con tinuado esta práctica
a lo largo de la historia.
1.1.3. ASIA Y AMERICA PRECOLOMBINA
1.1.3.1. IRAN
Las técni cas de pin tura mural en Irán ha n estado in fluenciadas por el gran
intercambio cultural entre la In dia y el Mediterráneo, de ahí su diversidad. Por
ejemplo, se conserva un pavimen to en Persépolis pin tado en rojo sobre un mortero de
cal y guijarros. U nos fragmentos de pin tura decorativa en Butkara ( Pakistán) atribuida
al sexto siglo a.C., han sido examinados en el In stituto Central del Restauro d e Roma, y
revelan q ue la pintura podría estar realizada al fresco sobre una superficie l isa de cal
(intón aco). Otras p inturas murales del periodo Safavid (desde el si glo XV I-XVIII a.C.)
Figura 16: Pin tura mural de Irán (cultura s eléucida)
represen tando el cromatismo de la arquitectura.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
30
muestran una pared de ladrillo (cocido o no) cubierto de un arricio de barro arcilloso
con paja y un intónac o de yeso, sobre el que se pin tó a tempera con abundante dorado
fijado con goma arábiga
46
y en la exquisita cultura seléucida se representa en las
pinturas murales el cromatismo de s us arquitecturas (fig. 16) . Sin embargo, en muchas
zonas siguen utilizando, incluso hasta nuestros días, las técnicas neolíticas con un
mortero con stituido por una sola c apa de arcilla, aren a, f ibras v egetales... sobre un
soporte de ado be o ladrillo cocido.
1.1.3.2. INDIA
La técn ica tradici onal de la pintura mural hin dú está recogida en una serie de
textos en sánscrito y en la q ue se encuentra la fórmula básica para la composición del
mortero, compuesto por dos o más capas; el arricio o capa más profunda y espesa,
formada por arcil la mezclada con paja cortada, f ibras vegetales o pelos de ani males, en
propor ciones variables. Los textos hablan de distinta s mezcl as de tierras, arena, cal y
polvo de l adrillo o conchas, siendo su función la de ni velar l a s uperficie de la pared, y
el intón aco o capa más superficial, delgada y unif orme, compuesta por arcilla b lanca
(caolín), yeso o cal. En estos documentos se menciona la i ncorporación de aditivos
como: gomas, ceras, resinas, regaliz, azúcar, savias, aceite, caldo vegetal, etc., pero, n o
se describe la técnica al fresco, sí, en cambio la témpera sobre la preparación seca
47
.
El soporte mural utilizado por los hin dúes podía ser: areni sca, caliza u otra
piedra local e incluso, el ladrillo coci do
48
.
Por el con trario, l os murales de las cuevas de Ajan ta (Indi a) se pintaron sobre
paredes rocosas al fresco (en tre los años 200 a.C. y 600 d.C.). Los pigmentos procedían
de tierras locales, excepto el lapisl ázuli (A fganistán ), f ueron mezclados c on agua y
aplicados sobre el intónaco de cal fresca, sobre una argamasa gruesa, aunque n o se
observan juntas en l os frescos
49
.
46
Ibid, p. 76.
47
Ibid, p. 77, citando al texto más antiguo de l os Sánscrito, el Vis hnudharmottara Purana.
48
FLORES ALES, V. op. cit ., p. 20.
49
MAYER, R. op. c it ., p. 29 7.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
31
Una técn ica particular de pintura al fresco ha sobrevivido en la tradición de
los artesan os de Rajasthan, donde el arricio estab a compuesto de una parte de cal
apagada y dos partes de aren a, piedra o polvo de mármol y a veces se le añadía c omo
aditivo un poco de melaza, fi bras de yute o lino, pelos de an imales, paja o cáscaras de
arroz, con un utensilio ll ano de madera sobre la pared h úmeda, para q ue penetrase en
las fi suras y poros de la pared y golpeán dolo para q ue quedara firme. Luego, se le
incorporaba una n ueva c apa en el mismo sentido h asta conseguir un espesor de 1- 3
cms. Una vez seco, se añadía el in tónaco c ompuesto de 75 partes de cal y una de
caseína o lech e cuajada, la cual debía estar un día en agua y pasada posteriormente por
el colador de poros finos. Luego, se le adicion aba agua y la mezcla se apli caba en dos o
tres capas a la superficie h umedecida y pulida con una piedra de ágata (fi g. 17 ). El
dibujo estaba calado en la superficie f resca con un poco de cola o goma, aplic ando los
tonos tierra c on una brocha o una paleta pequeña de madera. Un a vez fi nalizada la
pintura se golpeaba de nuevo con una paleta de madera y se lavaba con un trapo
mojado en l eche de c oco, previamente agitado. Fin almente y tras un len to secado se
pulía la pintura, con piedra de ágata, dándole bril lantez. De ahí, q ue O.P. Agrawal
propu siera, llamarle “f resco lustro”
50,51
. Un gru po de pinturas murales de A mber Fort
en Rajasthan , podrían ser los ejemplos más antiguos de esta técnica (fig. 18).
50
MORA, P. et L.; PHILIPPOT, P. op. cit ., p. 78 .
51
GARATE ROJAS, I. op. cit ., 2002, p. 79.
Figura 17
: Amber Fort (Rajasthan). Artesanos
ejecutando un pavimento en la técnica tradicional
local d el “ freco lustro”. Aplicación de la ca pa final
con una brocha.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
32
Para la ejecución del dib ujo, los textos antiguos d escriben los distin tos pasos:
el dibujo preparatorio se realizaba con un lápiz pastel (va rtika) o se i ncidía con una
punta y con una b rocha se aplicaban los colores, modelándolo con luces y sombras
52
,
siendo los colores usados por l os hindúes los si guientes: rojo (bermellón, rojo ocre,
cinabrio, rojo tierra), amarillo (amarillo ocre), azul (lapislázuli e índigo), verde (verde
tierra, malaquita y crisocola), blanco (cal, creta o caolín), negro ( negro de humo y
carbón vegetal) y oro (oro metálico).
Era muy característico en la India las decoraciones refin adas, donde se
mezclaba la pintura con piedras semi-preciosas (fi g. 19).
52
MORA, P. et L.; PHILIPPOT, P. op.cit ., p. 80 citando una comunicación oral de O.P. Agrawal.
Figura 19 : Amber Fort (Rajasthan). Decoración
donde s e combina pintura y piedras se mi-preciosas.
Figura 18: Amber For t (Rajasthan). Siglo dieciocho.
Detalle de una pintura ej ecutada en l a técnica
tradicional de “fresco lustro”. T écnica de Rajasthan.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
33
1.1.3.3. SRI LA NKA.
La pin tura mural de Sri Lanka es similar a la hin dú, desde el punto de vi sta
estético y técnico. Se mantien e desde el siglo III a.C. hasta el VI d.C., periodo
Anuradhapura, el concepto paleolítico de pintura so bre roca natural, huecos de rocas,
etc. (fig. 20) .
En las pin turas an tiguas el mortero estab a compuesto de un arricio de arcilla ,
arena y fibras vegetales al q ue se le añ adía un endur ecedor que pod ría ser u na cola o
cola con aceite secativo, según los análisis de R.H. de Silva
53
. El intónac o estaba
compuesto de cal l avada y a veces de una fina capa de arcilla blanca. Los pigmentos
usados en el periodo An uradhapura eran: la cal para el bl anco, amarillo, rojo ocre,
verde tierra y negro h umo, encontrándose también el l apislázuli en algunas pinturas,
probablemente importado de Afganistán.
Posteriormente la c al sustituyó a la arcilla, el número de capas decreció y las
fibras vegetales fueron desapareciendo, llegando el mortero a estar compuesto
53
DE SILVA, R.H. “The evolution of the technique of sinhalese wall painting and comparison with indian
painting methods” in Ancient Ceylon , nº . 1, (Jan, 1971), pp. 90-1 04.
Figura 20: Pintura mural del S. V, Sigiri, Sri Lanka.
Pintadas con un método similar al fr esco, sobre u
na
argamasa de más de 25 mm. de espesor.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
40
Investigadores como Heaton, Karo, Eibner, Duell y Gettens entre otros, nos
han aportado datos muy relevantes para el conocimiento de la técni ca pictórica mural
pero, ta mbién n uevos interrogantes, ya que, los análisis no han sido suficientemen te
precisos. Heaton en Knossos, (fig. 27) Creta, junto a P haestos, zona de los gran des
palacios, del 2.000 a C., descubrió una ca pa de arcilla mezcl ada con barro y escombros,
otras dos capas de mortero de carbonato cálcico e impurezas pero, al no encontrar un
medio, dedujo q ue se trataba de un fresco. Karo en el c ortejo de Knossos observó líneas
cortadas en el mortero y en Tiryns las huellas producidas al golpear una cuerda sobre
el mortero fresco junto con uniones horizontales, en ambos los an álisis de laboratorio
no revelaron rastro de un medio, por lo que i nterpreta que son f rescos. En cambi o,
Duell y Gettens creen que el medio pudo haberse desintegrado con el tiempo, por lo
que la pintura al fresco no comenzaría hasta el período helenístico y romano
70
.
Puede afi rmarse que el uso del mortero de cal propiamente dicho corresponde
a los griegos y rom anos. Las excavaciones realizadas atestiguan que los constructores
griegos conocían los li gantes artificiales d esde épocas muy remotas
71
. Sin em bargo, la
utilización del mortero de cal para la construcción de muros, data de f inales del siglo II
o principios del siglo I a.C. como los enc ontrados en las casas de Délos y de Théra, en
anteriores con strucciones la s piedras estaban un idas por un mortero h echo
70
MORA, P. et L.; PHILIPPOT, P. op. cit , pp. 83-85.
71
FURLAN, V.; BISSEGER, P. “Les mortiers anciens. Histoire et essais dánalyse scientifique” in Revue suisse
d´Art e d´Archéo logic , nº 32, (197 5), pp. 1-14.
Figura 27: Fres co del palacio d e Knos os con re presentación de la “taurokatha
psia”
o salto ritual del toro. (Arte Preheléni co).
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
41
simplemente de tierra y arcil la
72
. Ya desde el siglo VII a.C. los con structores griegos
hubieron de recurrir a la utilización del mortero de en lucido sobre piedra ( tobas y
calizas). Vitru vio nos cuenta su admiración por el enlucido griego q ue llega a ser
similar al mármol como se ve en el Pa lacio de Croesus; el pulimentado de los
emplastes, base de las pinturas y los frescos.
Se conocen algunos ejemplos de la alta c alidad del mortero pulido en los
asentamientos del 1.500 a.C. en Micenas y Min os, como en la famosa cisterna de
Micenas y en algunos edifici os de Festo y Malia en Creta. Esta técnica a doptada por los
griegos sería posteriormente aplicada por l os romanos en sus c onstrucciones
hidráulicas (paredes, suelos, columnas en cistern as y en el in terior de acueductos).
Vitruvio describe, en el Libro Séptimo de “Los Diez Libros de Arquitectura”, el pulido
de los morteros como una anti gua técnica griega y afirma que ayuda a impedir la
contracción y las rupturas, c uenta como se aplica el mortero en varias capas (3- 6) de
arena y polvo de mármol y en q ue consiste el pulimentado: trituración de la cal, del
carbonato o la puzolana del mortero para crear una estructura superficial densa que
aumente la impermeabilidad (el endurecimiento, es decir acelera la c arbonatación e
hidratación) y mejore la fuerza y dur abilidad del material
73,74
.
De forma general, l os morteros h elénicos están hechos a base de cal y arena
fina, y los estucos; de cal , yeso y polvo de mármol. Pero, según las n ecesidades se
añadían aditivos para hacerlo más duro y estable como; la cal -arena ( sustancias q ue
otorgan al mortero estabilidad frente al agua y dur eza), la roca volcánica que cuando
faltaba era sustituida p or tejo o ladrill o tritur ado y ti erras de Santorin enc ontradas en
estucos que ornamentaban el Héph aistéion de Aten as
75
. Posteriorm ente se extendería la
adición de puzolanas ( primero n aturales y lu ego artific iales) que en su reacción con la
cal mejoraban la dureza y estabi lidad del mortero. La técnica de fabricación de los
morteros gr iegos se ve en la representación gráfica ( R.G.5).
72
ORLANDOS, A. Les matériaux de construction et la tec hnique architecturale des anciens . 2 vols, París, Gr ecs.,
196 8, pp. 136 y ss.
73
MALINOWSKI, R.; SALTKINE, A. BEN YAIR, M. Durabi lity of Roman mortars and concretes for hydraulic
structures at caesarea and Tiberias , Prague, RILEM, 196 1.
74
MALINOWSKI, R. “Concretes and mortars in ancient aqueducts” in Concrete International , 1979; pp. 66-
76.
75
FURLAN, V.; BISSEGER, P. op. c it ., 1975, pp. 1-14
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
42
Desde el periodo arcaico h asta el siglo IV a.C. el soporte dominante era la
terracota o arcilla coci da y el mortero griego de la pintura mural contenían cal y n unca
yeso
76
. En el siglo VII an tes de Cristo se usaba el mortero que consis tía en una capa
superficial de cal apagada y otra coloreada o no sobre la que se pintaba en seco
protegiéndose con cera púnica, incluso se han encontrado restos de pintura mural
realizadas en témpera, como las hal ladas en Phrygia
77
. En el siglo V antes de Cristo, en
76
MORA, P et L.; PHILIPP OT, P. op. cit , p. 86 citando a EIBNER, Entwicklu ng und Werkstaffe der Tafelmalerei,
München, 1928, pp. 57-62 .
77
Ibid, p. 87 citando a RICHTER, G.M.A., A Handbook of Greek Art , London, The Phaidon Pr ess, 1959, p. 263 .
Tierras de Santorín
MORTEROS
GRIEGOS
CAL + ARENA
FINA
O
+
+
+
CAL + ARENA
FINA
CAL + ARENA
FINA
YESO
POLVO DE
MÁRMOL
POLVO
VOLCÁNICO
TEJO
MORTERO HIDRÁULICO
Representación gráfica (R.G.5): Técnicas d e fabricación de l os mor teros grieg os.
Esquema sacado del Boletín I.A.P.H. n º 34, “Morteros e mpleados en construcciones
históricas”, p. 81.
Figura 28: Paestum (Ita lia). Tumba del Diver.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
43
la “Tumba del Driver“ (fig. 28), se observa esta técnica: una capa delgada de cal
apagada, otra delgada y pulida característica del periodo Helenístico, sobre una
superficie fresca i mitando al márm ol y el d ibujo grabado como en los vasos griegos
78
.
Esta técnica se usaba para que q uedara menos visible que el dibujo rojo o amarillo
aplicado con brocha, sien do diferente al uso de l a incisi ón empleada en Bizan cio y
Occidente que h acía más visible l os diferentes estados de la ejecución pero, para
confirmar que estaba realizado al f resco se requeriría de unos análisi s más precisos. En
este siglo, en Atenas y Delfos, destacaban las grandes c omposiciones pictóricas. Y
también en este siglo, las pinturas se ejecutaban en tetracromí a: negro, blanc o, rojo y
marrón
79
.
En el siglo IV a.C., en el mortero
aparecía una capa áspera de cal ap agada (fig,
29) como en las Etruscas, en cerada que
imitaba al mármol y parece ser que la
pintura se realizaba sobre la capa aún
húmeda, lo q ue fundamenta que fuera una
pintura al fresco. En el sigl o III a.C., l as
decoraciones en in teriores de edificios
imitaban al mármol, con un morter o que
constaba de una primera capa de ladrillo
triturado, dura y desigual y dos c apas de
carbonato cálci co, la últi ma delgada y
pulida, con dib ujo preparator io, a veces,
grabado en la superficie fresca. En las casas
más modestas, el mortero consistía en una
capa de tierra y encima una de carbonato
cálcico.
78
Ibid., p. 86.
79
VLAD-BORELLI, L. “Il distacco delle pitture delle To mbe Golini I-II” in Boll ICR , nº 5-6, 19 51, pp. 47-48 .
Figura 29 : K aranlak (B ulgaria). Tum ba de
Tholos del peri odo
Helenístico. Detalle de la
zona de transición de la decoración de la
Cúpula (no pulida) al plintoro (puli do).
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
44
En l a pin tura de Vergina “el rapto de P erséfone” ( fig. 30), el pintor ha grabado
una vez seca la preparación, mojando y añadi endo nuevos estratos de color si n
conseguir la estabilidad del auténti co fresco, de ah í que aparezcan dañ os en estas
zonas. Sin embargo, las pinturas de la tumba de Karaburun en Elmalí (fi g. 31) son
frescos.
También se realiza en Grecia la decoración exterior de los edif icios como los
frisos del P artenón, conocién dose en l a edad micénica el uso de piedra dura cal iza
enlucida con f inos estucos coloreados
80
.
En cuanto a los aditivos utilizados en los mor teros según Sickels
81
, eran:
sangre, cuajada, huevos, hi gos, manteca de cerdo, lech e y c enteno. Y los pigmentos
identifi cados en la pin tura mural cretense eran: negro, rojo y amarillo (tierra), az ul
(fritá egipcia) , incluso verde (verde malaquita descubierta por Tiry ns y Heaton)
82
.
80
GARATE ROJAS, I. 200 2, pg. 77.
81
SICKELS, L.B. op. ci t., vol, 8, 198 1 p. 15.
82
MORA, P. et L.; PHILIPPOT, P. op. cit ., p. 85 .
Figura 30: El rapto de Pers éfone.
Vesgina
Figura 31: Tumba de Karab urun (Elmalí).
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
45
1.1.4.2. ETRURIA
Los orígenes esti lísticos y técn icos de la pintura mural etrusca están en la
pintura griega dominada por el estil o Corintio e inf luenciada posteriormente por el
Helenístico y Romano, evolucion ando haci a un auténtico f resco con decoraciones, a
veces que imitan al c aracterístico veteado del már mol.
Las pinturas m urales se realizaban en las tumbas subterráneas talladas en la
piedra de origen calcáreo ( blando), como la tumba de los Leopardos del siglo VI a.C.
(fig. 32). Las decoraciones s e dibujaban a golpe de una cuerda “snappin g” como se
observa en la Tumba de los Toros (fi g. 33) y el b oceto se grababa sobre el mortero
fresco retocándolo con un pincel mojado en rojo- ocre (f ig. 34) , apli cando los colores
cuando estaba aún fresco con adición d e c al, si hacía falta, potenciando el dibujo con
líneas negras
83
.
83
Ibid., pp. 87-88.
Figura 32: Tumba de los Leopardos (Tarquinia) (sigl o VI a.C.)
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
46
Desde el descubrimiento de tumbas en los siglos XVIII y XIX, las pin turas q ue
estaban realizadas directamente sobre la roca con la téc nica prehistórica, se han
conservado mej or que las pin tadas al fresco
84
, hech o que nos h a proporcionado no solo
datos de la técnica empleada sino de su calidad y durabilidad.
1.1.4.3. ROMA
Durante el Imperio Romano el fresco fue el método h abitual de decoración
mural, perfeccion ándose la técnica del periodo an terior y el pulido llegar a ser una
necesidad f ormal. Aparecen desde pinturas imi tando al mármol
85
con in fluencia
etrusca, h asta auténticos f rescos como las pompeyanas c oloreadas sobre fon do blanc o,
como lo demuestr an los anál isis microscópicos realizados por Raehlmann y Eibner.
84
MAYER, R. op. c it ., p. 29 6.
85
VITRUVIO. Los diez libros de Arquitectura . Barcelona, E d. Iberia, 1980. p. 5.
Figura 33: Tumba d e los Toros
(Tarquinia)
Figura 34: Tumba de los Leopardos
(Tarquinia) (siglo V a. C.)
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
47
Plin io
86
en su obra “Historia Natur alis” citó este género de pin tura usado por
los ro manos, incluso identificó los pigmentos que no p odían ser usad os al fresco.
También, el arquitecto romano Vitruvio descr ibe detalladamente la ej ecución del fresco
y el pulido, según él, se aplic aba sobre el muro bien mojado el mortero constituido por
seis capas de c al, compuestas las tres primeras por arena gruesa y luego f ina, y las tres
superiores por arena de mármol, siendo las capas más gruesas que en los f rescos
actuales. Las capas superiores eran alisadas y la última se frotaba o pulimentaba h asta
obtener una superficie completamente lisa, c on un brillo de espejo
87
, para c rear un
espacio ilusionista.
El pulido de la pintura romana estaba en r elación con el carácter arci lloso de
los pigmentos o la adición de caolín (arci lla), ayudando a sellar las uni ones y nivel ar la
superficie. El método del pulido, h eredado de Grecia, se va refinando y así el fondo
recibía un pu lido general antes de la aplicación de los e lementos decorativos, operación
que se realizaba con el “liculum” inst rumento menc ionado por Vitruvio, hech o de
diversas f ormas (redondeada, acuchillada.) y de varios materiales ( piedra, metal) ,
causando u na depresión de 6-8 cm. claramente visible y una bue na fijación de la
pintura al fresco ( fig. 35). Esta técnica so brevivió en el arte bizan tino como se observa
al examinar los f rescos Bizan tinos en los Balcan es (fig. 36) , sin embargo, f ue perdiendo
fuerza a lo largo del tiempo y en el cuarto siglo ya no se aplicaba
88
.
86
MORA, P. et L. ; PHILIPPOT, P. op. cit ., p. 89 cita ndo a PLINIO, Historia Naturalis , Paris, ed. Li ttré, 184 8.
(XXXIII, 158 -163 ), (XXXV, 30-50).
87
VITRUVIO, P. op. cit ., libro VII, p. 3.
Figura 35: Pompeya. Casa de Vettii (Leyend a del Minotauro).
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
48
Otro gran investigador Roger de Piles
89
n os relata la práctica, l os colores y el
dibujo de la pintura mural al fresco en la an tigüedad: se colocaba un “cartón” di bujado
y fij ado con tach uelas sobre el q ue se iban pasando o recalcando los perfiles con un
pedazo de asta de pincel en punta no muy aguda, con fuerza para q ue pu diese hacer
algún surco en el estuco fresco q ue servía de registro para ir pintan do. Según él se
88
MORA P. et L.; PHILIPP OT, P. op. ci t ., p. 99 .
Figura 36: Monast erio de Piva,
Montenegro (Yugoslavia) (comienzos
del sig lo XVII).
Figura 37: Batalla naval. Fr esco romano de la
Casa de Baños de Pompeya.
Figura 38: Naturaleza muerta con j arra. Fresco
romano (Museo Nacional de Nápoles).
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
49
daban no menos de tres ca pas de mor tero sin in cluir mamposterí a, después se ponían
más macizos los revoques con granos de mármol. En primer lugar, se extendía la capa
de mortero de gran o gordo y antes de que se secara se a plicaba otra de polvo algo más
fino que se aplanaba y alisaba, posterior mente se añadía otr a tercera de polvo m ucho
más fino.
Gracias a los importantes legados de Roma, Pompeya y Herculano (figs. 37, 38
y 39) se h an reali zado exámenes cuidadosos de l as pinturas murales para conocer el
procedimiento realizado: l a pared de ladrillo se cubría con un arr icio de cal y arena o
cal y puzolana, con una llan a, dándole una textura desigual para la adherencia del
intónaco o capa final. El arricio se apli caba median te “j ornadas” de dos metros de
altura según los andamios (f ig. 40), sien do gen eralmente visibles tres jornadas
89
PILES, R. de. Compilación de todas las prácticas de la pintura, desde los antiguos grieg os hasta nuestros d ías .
Trad. aum., y corr er. de Mariano de la Roca y Del gado. Madrid, Librería de D. León P. Villaverde, 1880,
pp. 54-75 .
F
igura 3 9: Dec oración mural en una sala de la casa d e
los Vettius, en Pompeya. Siglo I (Cuarto estilo
decorativo romano.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
56
tanto, las galerías subterráneas contien en la serie más c ompleta de l as representaciones
pictóricas de los cuatro primer os siglos del cristianismo
99
,
100
.
La decoración se en contraba en ciertas partes de las catacumbas, l as cuales
podían tener lucernario o pozo en los cubículos mayores; como en las bóvedas del
cubículo (fig. 45), en la archivolta y en los tech os principalmente, representando
pequeños amores tejiendo guirnaldas, personajes bíbli cos como Susana (fig.46), la
fidelidad del am or a Cr isto, la vida de Jesús... Esta decor ación del interior de las
catacumbas se prolongó hasta el siglo IV, donde el gran pontífice español San Dámaso
glorificó los sepulcros de los “episcopi romani” con epitafios en verso q ue él mismo
redactó “letras damasianas”.
Además de las catacumbas de Roma existen otros cementerios subterráneos
con pinturas, en Nápoles, Sicilia, Egipto y Cirenaica. En España hay catacumbas
cristianas en Mérida y Carmona q ue no han aportado ningún elemento original a lo ya
conocido
101
.
99
PIJOAN. Tomo, 1, op. cit., pp. 342 y ss.,
100
MORA, P et L.; PHILIPPOT, P. op. cit. , pp. 105-10 7.
101
MORA, P. et L.; PHILIPPOT, P. op. cit . p. 35 4.
Figura 45: Pintura de la bóveda de un
cubículo de las cata cumba s de Domitila
(con la fi gura del Buen Pastor en el centro).
Siglo II.
Figura 46: Pin tura en las catacum bas de Priscila
(finales del siglo II): His toria de Susana.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
57
1.1.5.2. ARTE BIZANTINO
La nueva c apital del imperio llamada Con stantinopla, a orillas del Bósforo,
separa Europ a de Asi a, es una c iudad con carácter h elenístico y cristian o, q ue conserva
el más f amoso edificio de estilo bizanti no, l a i glesia metropo litana de Santa Sofía de
Constantin opla ( fig.47) que destaca por sus maravillosos mosaicos. Pero el arte
bizantin o sufriría una expansión al Mediterráneo: Italia, España (Elche, Játi va y las
Baleares), Norte de África, l os Balcan es y Rusia. Existen, desde Serbia h asta Rumania,
espléndidos frescos que revisten el interior y hasta exterior de los monasterios,
considerados sucedáneos más económicos respecto a la técnic a del mosaico, sin
embargo, en Europa medieval, el f resco era el primer vehículo de difusión de temas
iconográficos y motivos religiosos, por su bajo coste, rapidez de ejecución y posibilidad
de desarrollar gr andes composiciones.
Según los manuales, los f rescos bizan tinos estab an compuestos por dos c apas:
arricio e intón aco, de grosor variable según la irregularidad de la pared, c ompuestas
principalmente por c al y una pequeña cantidad de arena a diferencia de las romanas y
occidentales, con i nclusión de fibras vegetales y ani males para conseguir mayor
Figura 47: Tribuna
para l as mujeres , o “gineceo” en la basílica de Santa
Sofía.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
58
cohesión
102
. El soporte era de la drillo, por lo que el grosor de las capas debía ser mayor
para mantener l a humedad n ecesaria para pintar al fresco. Despu és del dibujo
preparator io se pulía el mortero al igual que el método romano, aprecián dose en la
superficie de la pared una ligera incl inación (fig. 48, a y b) como recomendaba
Dionysius of Fourna y si milar a las jornadas en el intónaco del Trecento
103
. Sin
embargo, en la pintura bizanti na no h abía un int ento de crear superficies tan lisas,
como en la pintura romana que requería de u n pulido final.
Los morteros medievales en Franci a, en los siglos IX, X y X I, eran de calidad
muy mediocre a pesar de la presencia, a veces, de tejo, probablemen te debido a la
pérdida de los conocimientos romanos de fabricación de la cal (sel ección, cocción,
extinción, h omogeneidad y proporción de las mezcl as). También se ha observado
grandes variaciones en la relación ligan te/agregado, con una proporción de
aglomerante muy superior a la de los morteros actuales
104
. Posteriormente, a partir del
siglo X II l as mezcl as ib an siendo más homogéneas, mejorando de nuevo la calidad de
los ligantes. Con f recuencia l os morteros eran mezcla de gravas gruesas y cal con
carbón de leñ a (q ue tiene el mismo papel que l a tierra cocida). A principio del siglo
XIII, por razones de econ omía, se utili zaba poca cal y l a arena se mezclab a, a veces, con
tierra. En los si glos XIV y XV, no se usaban gravas gruesas, sino arena, que en
102
Ibid, p. 108, citando a BLAZIC, Z. Tehnika: Konzervacija nase Freske , (Technique and Con servation of our
Frescoes), Skpje, 1958.
103
Ibid., p. 108 citando a DIONYSI US OF FOURNA, The Painter´s Manual trans P. Hethering ton, Sigittarius
Press, Isle worth. 1974 p. 14. Explica como se mezcla la paja corta da con cal apagada pa ra el arricio y
cáñamo para el intónaco.
(a)
(b)
Figura 48: Monasterio de Voronets (Ruma nía). S. XVI. a) y b) Muestran el uso sistemático
del pulimento prel iminar después d e haberlo pintado sobre la superf icie de cal en durecida.
También se observa en la fig ura 36, concretamente en la zona del nimbo.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
59
ocasiones se lavaba para q uitarle los residuos de arcill a y de tierra, así el mortero
mejoraba en calidad
105
. La tecn ología de fabricac ión de los morteros medievales queda
explicada en la representación gráfica ( R.G.7).
Según Furlan estos morteros tambi én contenían proteínas ani males y otro tipo
de aditivos, sin embargo, otros autores como Henn ing y Bleck af irman q ue la adición
de tal es sustancias c omo clara de huevo, leche, caseína o san gre, n o está escrita en la
literatura an tigua
106
. Sickels que h a realizado estudios comparativos en tre aditivos
antiguos y nuevos afirma q ue ya desde la Anti güedad se empleaban aditivos
orgánicos, así se utilizab a en Rodas: la goma arábiga o tragacanto, en Egipto: albúmina
de huevo, quer atina y caseína y en Roma en l a época de Vitruvio se usaba: el jugo de
trigo, sangre, cl ara de huevo y pasta de centeno, añadién dose a fi nales del siglo IX
sangre de buey a los mortero s de la catedral de Ro chester. Además, Sickels demostr ó
que alrededor del año 1.200 se usaba; c erveza, cera de abejas, huevos con clara, jugos
de frutas, gluten, malta, arroz, azúcar y orina, y en toda la Edad Media (1200-1500) ;
cerveza, cera, sangre, huevos, zumos de frutas, glu ten, goma, malta, arroz, sebo, azúcar
y urea. P ero, también se añadían al mortero materiales fi brosos como; cuer da triturada,
estopa, pelo de ternera, etc. para q ue no se agrietara, ayudando a que el fondo secar a
más despacio, seg ún nos relata Sickels. P reviamente, estos materiales ten ían que estar
mucho tiempo sumer gidos en pasta de cal
107
.
104
GUTIERREZ-SOLANA, et. al. “Análisis de morteros medievales de los dos castillos de Cantab ria,
España" en M ateriales de Construcción , nº 39, 198 9. p. 213.
105
FURLAN, V. op. cit , pp. 14-21.
106
HENNING, E.; BLECK, R.D. "Mörteluntersuchung en an mittelalterlichen B anwerken " in Thüringen.
Augrabungen und Fun de . 13 (4) (19 68), pp. 24-2 7.
107
SICKELS, L. B. “Org anics vs. Synthetics: their use as additives in mortars. Mortars, Cemen ts and Grouts
used in the Conservation of Historic B uildings "in S ymp osium ICCROM . 1981, pp. 25-5 2.
CAL EN BAJA
PROPORCIÓN
TIERRA
PROTEÍNAS
ANIMALES
+
+
MORTERO
MEDIEVAL
TAPIAL
ARABE
Goma aráb iga
albúmina
queratina
caseína
sangre
jugo de higo
centeno
sangre d e buey
Represen
tación gráfica (R.G.7): Tecnol ogía de fa bricación de l os mor teros medi evales Esquema
sacado del Boletín I.A.P.H. nº 34: “Morteros empleados en cons trucciones históricas”, p. 82
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
60
La sinopia no era usada sistemáticamente en el arte bizantino según M.
Manuel Didr on, ya que se dibujaba la composición d irectamente sobre el in tónaco
fresco gracias a modelos pr ediseñados en papel. E n cambio en los mosaicos se usaron
como así lo demuestra los f ragmentos de si nopia descubiertos durante su restauración
en el Bautisterio en Florenci a y en el arco triunfal de Sta. María Maggiore en Roma. La
pintura mural presentaba un problema debido a que la abundan cia de elementos
arquitectónicos condicion aba l a composición pictórica, haci endo q ue la pintura fuera
más espontánea
108
. La ejecución en j ornadas era el proceso normal en la pintura
bizantin a al fresco cuando el tamaño lo requería, como en la iglesia de Moraca (fi g. 49)
y St. Nicolás de Studenica (S. XIII), donde An ika Skovran descubre jornadas de 1m
2
cada una realizadas probablemente por u n solo artista. El dibujo prepar atorio se
realizaba hab itualmente con pinceles b añados en rojo u amarillo-ocre, siendo el primer
Figura 49: Iglesi a de Mo raca, Montenegro. Dibujo a escala de las
pinturas del
siglo XIII i ndicando las jornadas con el orden de
ejecución. Realizado por A. Skovran.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
61
boceto que se hacía visible a través de l as c apas superpuestas de color, grabán dose a
veces el dibujo para que no se perdiera
109
.
La pintura bi zantina se realizab a en capas sucesivas creando separación de
planos y resultando u na profundidad óp tica “espacio intrínseco”. Los c olores y el
dibujo preparatorio se realizaban al fresco y para completar la pin tura se retocaba con
agua de cal, incluso temple, perdiendo transparencia y permitiendo emp astes. Tam bién
se usó lechazos de cal sobre el mortero aú n húmedo pr oporcionando u na transparencia
grasienta
110
. Los azules de fondo, característicos bizanti nos, consi stían en una capa de
color negro (carbón vegetal) realizado al fresco seguido de una capa de azurita con cal,
según Gettens y Stout
111
, también, se conseguía aplicando una delgada película de cal a
modo de vel adura, sobre una capa negra o una capa de témpera azul sobre una de
negro, al fresco como en el Trecento i taliano. El oro se aplicaba en seco sobre el área
108
MORA, P. et L.; PHILIPPOT, P. op. cit ., p 111, citando a DIDRON, M. M., d´iconograp hie chrétienne,
grecque et Ratine . Paris, 1845 , pp. 65-68.
109
Ibid., p. 112, citando a SKOVRAN , A. Freske XIII veka u manastirv Moraci , (The F rescoes of the thirteen th
century in the Monastery of M oraca). Zbornik Radora Srpske Akademije 59, book I pp. 149-17 3. And Etude
et Conservation du monastér e de Moraca , Recueil des Travaux sur la Protection des Monumen ts Historiques.
110
Ibid., pp. 113-114 .
111
GETTENS, R.J.; STOUT, G.L. "A Mon ument of Byzantine Wall-Painting, the Method of Construction” in
Studies in Conservation , 3, nº 3, (1958 ), pp. 107 y ss.
Figura 50: Monasterio Mo ldovita. Rumanía.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
62
perfilada con línea incisa, cortándose posteriormente los contornos, como lo describe
detalladamente Cenni ni
112
.
El esti lo bizanti no se extendió a otros lugares como Moldavia(fig. 50), d onde
destacan, entre otras, l as pinturas murales en el exterior de la iglesia de Arbore en
Rumania por su buen estado de conservación en general y en especial el color azul
(azurita sobre fondo negro) y el verde (malaquita sobre tierra verde)
113
.
1.1.6. PLENA EDAD MEDIA
1.1.6.1. ROMA NICO
El arte románico comp rende tod a la produ cción artística de los países de
Europ a O ccidental durante los siglos XI y XII, después de las invasiones bárbaras y el
período c arolingio, cobr ando form as d iferentes según el clima f ísico o social en el que
se desarrolla.
La técni ca románic a de pintura mural es básicamente la misma que la
bizantin a y el soporte son l os muros y bóvedas de edif icios tanto religiosos c omo
civiles. El tratado de Theophilus “De diversis artibus” del s. XVII es su mayor fuente
escrita. Theophilus hace referen cia al fresco como el procedimiento más habi tual para
pintar la pared introduciendo una variación: la par ed seca
114
. Pierre de Saint Audemar
115
en su manuscrito del s. XII confirma el uso del óleo y temper a sobre el muro, y
Heraclius en su li bro "Mappae clavícula" y concretamente en su "liber coloribus" nos
narra como el artista de esta época sabía elegir l os colores según cada operación, así
denomina "implere" a la aplicación de los colores de fondo, "matizare" los toques d e luz
e "incidere" las sombras
116
.
112
CENNINI, C. Il libro dellárte o trattato della pintura . New Haven, Daniel Varney Thompson, 1933. Chapter
101 , p. 67.
113
MORA, P. et L.; PHILIPPOT, P. op. cit ., pp. 116-117 ..
114
MORA, P. et L.; PHILIPPOT, P. op. cit ., pp. 117.
115
Ibid. ,p. 119.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
63
En Italia, las pin turas murales románicas, como las de San t´ A ngelo in Formis,
la cripta de l a catedral de A nagni y el monasterio de Subiaco, ti enen una
independencia de las normas bizan tinas, aunque con su iconografía como l as pin turas
al fresco de Sant´ A ngelo in Formis. La pintura italia na se distinguió por el uso del
verde para la encarnación, al igual que en B izancio y en Austria durante el si glo XI y
XIV. En Alemani a se pintaba al fresco con aplicac ión del color (sobretodo el rojo) en
degradación y en seco, para el dorado y la temper a.
El trabajo ( fig. 51) en “jornadas” seguía siendo el método común, y los dib ujos
no eran trasladados al mortero f resco mediante la i ncisión , se realizaban “in situ”,
trabajando el artista con mayor li bertad, por lo que n o estaban obligados a conservar
visible el dibujo preparatorio en l a última fase, ya que, se prescindió del pulido final
que provocaba opacidad. Las composiciones estaban local izadas en ál bumes o libros
modelos, que contenían un repertorio de motivos que c opiaban tanto los artistas
bizantin os c omo románicos
117
si endo sol o un punto de partida. El artista románico
establecía la s líneas de construcción, los ejes de simetría, muy practicado en el periodo
carolingio y el dib ujo preparatorio desarrolló unos “diagramas geométricos” para las
116
Ibid., p. 122, citando a WINDIELD, D.C. “Middle and later Byzantine w all painting methods, A.
Comparativ e Study” in Dumbarton Oaks Papers . Washington, n º 22, 1968, p. 115 .
117
Ibid., p. 120.
Figura 51: Sa n`Angelo en Formis (10 79
-
108 7). P ared norte de la n ave.
Fotografía con luz rasante revelando la distribución del traba jo.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
64
figuras o la composición, muy usado a mitad del siglo XII, f undamentalmente círculos
y trián gulos (fi g. 52). Los “arrepentimientos” eran visibl es y frecuentes ya que los
artistas no los ocultaban al n o ser molestos.
Los contornos de las figuras se hacían, a
veces, en negro, rojo, marrón u amarillo-ocre.
El arte románico se difundió por todo el
Occidente de Europ a, destacando en l a zona
norte de la Península, concretamente Cataluña.
Los frescos catal anes abarcan un número
limitado de tipos y gestos expresivos, ya que el
dibujo se sacab a de un repertorio de esquemas.
Los artistas practicaban la técn ica del f resco con
retoques en sec o. A l fresco se utilizab an los ton os
que servían de b ase de la composición, el dibujo,
los modelados, y los toques sen sibles de la
pintura se aplicaban después sobre la capa de cal
todavía h úmeda. Los colores eran pobres, inic ialmente estaban compuestos con tierras,
ocres am arillos, rojos, bistres, ver des y blanco de cal, colocados en amp lias zonas
monocromas, estos se multipli caban con diver sas mezclas dando: azules, carmines,
bermejones ( antiguo bermellón) ... Gudiol distingue cuatro creadores de escuela: los
Maestros de Tahüll (fig. 53) y de Maderuelo (f ig. 54), Maestro de Pedret (f ig. 55) y los
talleres pirenaicos de Urgel (f ig. 56), representando l os Maestros de Tahull el
formulario bizantino tradicional y el Maestro de Pedret y de Urgel r epresentaban dos
corrientes autóctonas
118
.
118
LASSAIGN E, J. L a pintura española. De los frescos rom ánicos al Greco . Paris, Ed. Carrog gio S.A., 195 2, pp.
12-1 3.
Figura 52: Convento de Nonn berg
(Salzb urgo). Detalle.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
65
Figura 53 : Pantocrátor. Pintura mural (de talle);
Abside d
e l a igl esia de Sant Climent, Taüll (Lér ida).
Barcelona, Museo de Arte de Cataluña. S. XII.
Figura 5 4: Pinturas de la ermita de Sta Cruz de Maderuelo.
Conjunto mural r ománico de pr imer orden (Segovia) (XII). Las
represen taciones bíblicas se trata n con claro pre dominio de la
línea sobre el color (Muse o del Prado).
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
72
azul y rojo. También es muy frecuente el amarillo, y a vec es el verde metálic o, el ocre y
el n egro
128
. Navarra también j uega en la Edad Media un importante papel como
receptor y dif usor de novedades p olíticas y culturales, encontrándose importantes
pinturas murales como las de la Iglesi a par roquial de San Martín del s. XII en Artaiz
(Navarra), descubiertas en el añ o 1958 (fig. 62), siendo la técnica utilizada mixta
“temple y fresco”. El oro también hab ía sido usado con discreción en al guna escena,
como en la Epifanía del muro meridional en Olite (Navarra) (fi g. 63)
129
. Los colores que
se utilizan en esta época se di solvían en una pasta formada por huevo batido, leche de
higuera y agua, o bien , sólo la yema de huevo como base
130
. Se trazaba el dibujo y
rellenaban las grandes manchas de c olor con pintura uniforme q ue penetraba varios
milímetros en la pared, luego se realizaban l os detalles con temple, cuando el mortero
estaba seco y por último se añadían los dorados a base de polvo de oro disuelto en cola
de pez, q ue se aplicaba en las partes ornamental es
131
, permitiendo la utilizac ión de
mayor n úmero de colores en riqueciéndose la gama. Sin embargo, l as pin turas en las
que se ha utilizado este sistema of recen mayor dif icultad en el arranque al no ten er
capa protectora
132
.
128
TRAPERO PARDO, J. op.cit ., pp. 89.
129
LACARRA DUCAY, Mª C. op. cit ., pp. 52-55 y 95-97.
130
Estas son las d os fórmulas más sencil las de temple dadas por Cen ino Cenn ini en Il libro dell ´arte. Cap.
LXXXII, escrito a finales del sigl o XIV.
131
RUDEL, J. op. c it ., Cap. II.
Figura 62: ARTAIZ. Adoración del cor dero. Con junto.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
73
1.1.7.2. TRECENTO.
La pintura mur al italiana en esta etapa sufre una transformación técnica
causada en parte por la revo lución estética comenz ada por Cavallini y Giotto.
Cenino Cenni ni en su manuscrito datado en 1437, describe los métodos del
Trecento y l a técnica del arte de Giotto (126 7-1337) (f ig. 64) que aportó libertad a la
rigidez del arte bizan tino. Su maestro Cimabue recuperó el temple al huevo de los
griegos
133
. Vasari denominó a Giotto el pr imero de los maestros modernos que p intaban
al puro fresco y dij o que esta técn ica era el testimonio de un ar tista virtu oso con
velocidad y poder de impr ovisación.
La pintura al fresco queda muy bien exp licada en el Manuscrito de B ruselas,
capítulo III
134
y por Palomino de Castro y Velasco, pin tor de Cámara de S.M. el Rey D.
Luis I de España que escribe el tratado de la pin tura al fresco
135
. Todas estas f uentes,
textos antiguos y las n umerosas restauraciones realizadas tras la segunda guerra
132
LACARRA DUCAY, Mª C. op. cit , p. 55
133
CENNINI, C. op.cit ., p. 60 .
134
MERRIFIELD, M. P. op. cit , vol. I, pp. 788-79 2.
135
PALOMINO DE CASTRO Y VELASCO, A. El Mu seo Pictórico y Escala Optica I. T heorica de la pintura.
Madrid, Aguil ar, 1988 , pp. 143 y ss.
Figura 63: OLITE. Vis ita a Herodes y Epifaní a. Primer maestro.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
74
mundial, h an permitido un mayor conocimiento de l as técn icas de la pintura mural del
Trecento.
Durante los siglos XIII y XIV la técn ica convenci onal de pintura mural era una
técnica mixta: al fresco y en seco. Se pin taba sobre pared húmeda, generalmente las
caras, las man os y a veces una figura entera, empleán dose capas de color
semitransparentes y otras partes se pintaban al temple cuando la preparación estaba
totalmente seca. Los colores para pintar sobre el mortero seco eran: bermellón, azurita,
amarillo, rojo, blanco y verde-gris, pegándose a la superficie con un poco de cal (si eran
inorgánicos) o cola hecha de algunas sustancias orgánicas como: piel de conejo, yema
de h uevo, o leche vegetal (si eran orgánicos) mezclada con el agua
136
y los pigmentos
usados para pintar al f resco no n ecesitaban mezclarse con un medio or gánico ( aceite,
cola, etc .) ya que eran de naturaleza inorgánica solubles en “ agua de cal” (hidróxido de
calcio), se mezclaban con el agua y al q uedar adherido al mortero recién colocado,
compuesto por: arena, agua y cal apagada, quedaban i ntegrados en la cal h idratada
pero, la cal apagada ( hidróxido de c alcio, Ca(OH)
2
) al estar en contacto con el dióxido
de carbono atmosférico(CO
2
), se transforma en carbonato cálcico (CaCO
3
) y agua q ue
Fig
ura 64: Fres co de Giotto, Basílica Superio r de Asís (3,60 x
3,60 m.). San Francisco honr ado por sus ciudadanos.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
75
se evapora quedando l os pigmentos en cerrados en cristales de carbonato c álcico, es
decir, unidos al mortero de cal , resultando una superficie de gran belleza óptica que
resistía la acción atmosférica
137
.
Esta téc nica la empleó Giotto en la capil la de Scrovegni de P adua en 1303 (fig.
65) y por Masacc io en la de Brancac ci en Florencia (fi g. 66), terminan do ambos c on
azul, algunos rojos y verdes cuando la sup erficie estaba completamente seca.
136
MORA, P et L; PHILIPPOT, P. op. cit ., p. 141. Cennini describe que los pigmentos se mezclaban con agua
de cal, para pintar las caras y ropajes en el Trecento, para disting uirlo del fresco romano y bizantino.
137
BORSOOK, E. T he Mural Painters of Tuscan y from Cimbabue to Andrea del Sarto . 2ª ed., New York , Oxfor d
Clarendon Pr ess, 1980, pp. 10-1 6.
Figura 65: Giotto. La capilla de Scrovegni (Padua). Pinturas
murales realizadas al fresco.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
76
Se divulgó el uso de l a “sinopia” (f ig. 67, a), q ue era un boceto, es decir, el
primer estado en el desarrollo de la composición que permite valorar la superficie q ue
se tien e que pin tar y la que se tien e que cubrir con un intónac o fresco. En Roma y
Figura 66: MASACCIO. La Virgen. Detalle. Brancacci.
Figura 67:
a) Sinopia del fresco “La Cruxifixion” con una
distribución difer ente de las fi guras b) F resco sobre el que se ha marcado la d ivisión en
“jornadas”. La Crucifixión . Pistoia, San Doménico.
Sala Ca pitular.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
77
Bizancio era más compleja la ejec ución de la pintura, por lo que requería más tiempo y
por tanto una superficie más limitada para realizar cada jornada del fresco.
Previamente, una vez que se ha aplicado el arricio, con la ayuda de un compás
y por medio del "snaping" o golpe con una cuerd a imp regnada de negro de humo , se
dibujan los principales ej es h orizontales y verticales; posteriormente el pin tor dibujaba
la composición c on c arbón vegetal, que se eli minaba fác ilmente con una escobilla de
pluma, enci ma se realizaba la si nopia con "verdaccio" es deci r, una mezcla de ocre
oscuro, n egro, blanco de San Giovanni y ci nabrese ( semejante al ci nabrio). Una vez
humedecido el arricio, se aplicaba una delgada capa de intónac o. Seguidamente y aún
fresco el intónac o se dibujaba, se pin taba
mediante “jornadas”, quedando sin cubrir
con el intónaco la zon a que no se iba a
trabajar, provocando una ligera i nclin ación
en él, lo que permite conocer cuando se
realizó el trabajo, desde el punto de vista
cronológico (fig. 67, b) .
A finales del siglo X V el dibujo se
trasladaba (generalmente en dibujos
repetitivos) calcando por el sistema del
“estarcido o spolvero ” técnica que consistía
en pasar una muñeq uilla con pigmento o
carbón molido por un papel agujereado
siguiendo el contorno del dibujo que se
deseaba copiar (fig. 68)
138
.
En el Trecento, las fi guras se modelaban mediant e la técn ica del “sfumato”
consiguiéndose la más fin a gradación de claroscuro, realizada al fresco y tempera
139
.
La utilización d e tempera y óleo sobre la pared seca está descrita por Cennin i
con detal le, aunq ue fuera poco usada
140
. Si b ien es posible que Giotto usara óleo en sus
138
PILES, R. de. op.cit ., p. 59 .
139
MORA, P et L.; PHILIPP OT, P. op. cit ., p. 142.
Fi
gura 68: Huellas dejadas por el
espolvoreado sobre el en lucido: Domenico
Veneciano, San Juan y San Francisco (detalle).
Floren cia. Santa Croce.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
78
pinturas murales
141
lo que sí empleó con certeza f ue temple de huevo o algunas de sus
variantes, a menudo en combinación con lech e de higo, en v ez del antiguo temple de
cera y goma ya que l a clara y la yema constituyen una emulsión natural que se ha
empleado para pintar, al igual que la yema sola. La n atural fuer za fijadora del huevo
hizo in necesario los barnices más den sos y de efecto oscurecedor empleados hasta
entonces, como en la pin tura bizantin a. A partir del s iglo XV y debido a la in tensa
solubilidad de los c olores, sólo se pudo emplear en pin celada suelta y punteada
cuando se querían conseguir matizados y modu laciones
142
.
La paleta mural del “buon fresco”, está consti tuida por tintes minerales de
tierra: ocres, rojos férricos, marrones, siena quemada y natural, sombra, ocre dorado,
verde tierra, amarill o de zinc, verde inglés, verde ftalocian ina, azul de cobalto, azul
cerúleo, ultramar, negro férrico, n egro manganeso, negro vid, carbón y bl anco
sangiovann i o cal carbonizada
143
.
1.1.7.3. ARTE ISLA MICO.
La Caaba, en la Meca, es el lugar más san to del isl amismo, es un edifi cio sin
decoración ni ven tanas con un tej ado de troncos de palmer a.
Una de las primeras mezquitas es la de Omar (fig. 69) edificada sobre el
emplazamiento del antiguo templo de Jerusalén, donde la tradición suponía que
Abraham in tentó el sacrificio de Isaac y Mohamed ascen dió a los cielos. P arece q ue fue
construida por sirios o bizantinos, ya que, en un princ ipio los árabes no habían
alcanzado gran desarrollo artístico. El exterior está decorado c on pla cas de mosaicos
enviados de Constantin opla y la cúpula cubierta de mo saicos con dibujos vegetales.
Al extenderse las conquistas del Islam hacía Mesopotamia y Egipto los árabes
entraron en relación con esc uelas artísticas más orientales, creándose un estilo artístico
140
Ibid., p. 143 Cennini describe ambas al detalle; la tempera, en el capítulo 72 y con óleo en l os capítulos
90-9 3.
141
DOERNER, M. Los materiales de pintura y su empleo en el Arte . 5ª ed., Barcelona, Reverté. 199 1. p. 229.
142
LOSOS, L. op. c it ., pp. 132.
143
Ibid., p. 142 .
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
79
que aceptaba todos l os productos de l a fantasía oriental y q ue lo único que ten ía de
clásico, helenístico o bizantino er a el senti miento de regulación y simetría. Construían
con ladrillos imitan do los monumentos romanos y bi zantinos, con técnicas
constructivas romanas, consolidándose como material de c onstrucción y
convirtiéndose en el más usado y noble del periodo de dominio del Islam en la
Península Ibérica
144
. Un mon umento árabe mesop otámico de los primeros tiempos de
la conquista, el alcázar-palacio de K sar-Amra con struido por al-Wa lid en tre los añ os
712 y 715, muestra la mezcla de estilos helen ístico, b izantin o y el geni o oriental, donde
los frescos que decoran l as b óvedas representan al rey Rodrigo de Toledo, dato que h a
permitido su datación
145
.
Los árabes aprendieron mucho de l os estil os de arquitectur a y decoración
tradicionales de las regiones ocupadas. Los primeros edif icios construidos en la
Península Ibérica se aprovecharon de l os materiales y de l as en señanzas de los
constructores visigodos. Den tro de las viviendas hi spano-musulmanas, el patio
constituía el núcleo prin cipal de l as mis mas, a él se abren todas las h abitaciones y
dependencias y en él se desarrolla la mayor parte de la acti vidad cotidi ana. El
importante papel que desemp eña el p atio (centro d e vida social) hace que sea éste junto
con los salon es el lugar en el q ue se concen tra y desarrolla un mayor esfuerzo
decorativo. Destacando los zócalos pin tados en salones y patio, como el zócalo
estucado con decoración pin tada en rojo almagra sobre un f ondo blanc o de cal, de
144
FLORES ALES, V. op. cit , p. 25.
145
PIJOAN. op. cit ., nº 2, p 36 4 .
Figura 69: M ezquita de Omar, edificada so bre el e mplaza miento del
antiguo templo de Jerusalén.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
80
Costa del Castell (f ig. 70) del S. XII en Xátiva ( Valencia). La ornamentación pictórica de
los zócalos se halla documentada en Al- Andalus desde época califal y se empleó a la
largo de los siglos
146
.
De en orme importancia en nuestra arq uitectura fue la in corporación del
“yeso”, decorado p or talla, desarrollado por el arte almohade y nazarí, como el ejemplo
alhambreño y su transición al mundo cristian o por el fenómeno del m udejarismo. Las
“yeserías” o “estuco an dalusí”, con morteros de cal , yeso y polvo de mármol, donde la
cal y el agua de colas retardan el fraguado para poder estar cir las super posiciones de
arabescos, se t allan con gubia (similar a los esgrafiados) y los pigmentos se aplic an en
agua de cal con técni ca de fresco sobre los morteros aún húmedos; son el precursor de
muchos de los esgrafia dos geométricos. También de tradición almohade fue el tapial
andalusí, mezcla de arcillas, arenas gruesas, casq uijo y mortero de c al, es decir,
hormigón pobre que admitía bien la cal y los revocos
147
.
Don Anton io Fernández-Puertas fue el catedrático de Arte musulmán y
director del Museo d e A rte H ispano-Musulmán de Granada, comen taba: La decoración
islám ica sue le o rnamentar los param entos de sus edifi cios con un sent ido texti l y esta
característ ica pasó a los reinos de l a P enínsula Ibéri ca con los ar tist as musul manes re queridos
para ell o... constit uyendo la clase m udéjar q ue transm itió sus oficio s de modo f amil iar
148
.
146
VELAZCO, A. et. al. “Conse rvación y restauración del zócalo islámico de la “Costa del Castell” de
Xátiva . Conser vación y Restauración del Patrimonio Histórico Valenciano” en Actas del XII Congreso de
Conservación y Restauración de Bienes culturales, Alicante, 199 8.
147
GARATE ROJAS, I. op.cit ., 2002, p. 88.
148
FERNANDEZ-PUERTAS, A. Expos ición de Arte Mudejar . Catálogo, Granada, 1984 .
Figura 70: Costa de Castell (Valencia). Detalle
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
81
La mezquita de Córdoba es l a obra c apital
del arte islámico, está llena de gran can tidad de
capiteles y columnas hispanorromanas que los
conquistadores desmontaron seguramente para
construir “la casa de oración” de la capital del
califato. Existen vestigios de decoración pintada
sobre enlucido de mortero y murales que recogen
dibujos florales de trazos negros dentro de otro
geométrico con colores rojos y amarillos ( fig. 71), e
importantes mosaicos realizados con técnica
artística específicamente bizantin a con pequeños
cubos de pasta vítrea de color es; púrpu ra, amarillo,
verde cl aro, azul, blan co y negro, junto con el oro
para los fondos obten ido con h ojas que recubre la
pasta de vidrio y están recubiertas a su vez por una
hoja muy fi na de vidrio i ncoloro (fig. 72). En
Medina Azah ra, levantada por Abderramán III al pie de la sierra, en el sitio llamado
Córdoba la V ieja (f ig. 73) , los zócalos de los sal ones y habitac iones prin cipales eran de
Figura 71: V
estigio de pintura
mural en una pilastra del muro de
la quibla de la mezquita. Córdoba.
Foto F. Hern ández.
Figura 72: Mosaicos en la cúpula sobre
el tramo que precede al mihrab de la
mezquita . Córdoba. Foto Mas.
Figura 73:
Madinat al
-
Zahra´ (Córdoba). Cen efa pintada
en la jamba de un arco del pasadizo en tre las dos terrazas
superiores . Foto. F. Hernández.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
88
como los amarillos y rojos los dejaban en una base de bl anco de San Giovanni. Usaba el
“verdaccio” para l as carnac iones de las mujeres construyendo la forma con pinceladas
de rojo, rosa y blanco, y para las carnaciones de los h ombres usaba ti erra pura,
modelando con pinceladas de blanco con rojo o tierra, a modo de " veladuras". El
dorado lo aplicaba con un adhesivo sobre una preparación en rojo ocre al fresco y para
los “arrepentimientos” Miguel Ángel utili zaba tres técn icas diferentes q ue se observan
en la figura del profetas Zacarías; al fresco, al m ezzofresco (cuando el estu co estaba casi
seco y aú n no había fraguado, rascaba la superficie y la restaur aba c on u na capa sutil
de en lucido muy su elto, con u n pincel , y la pinta ba de nuevo con colores diluidos en
agua cola)
155
y al temple
156
.
En esta época era muy usado el “esgrafiado”, de origen italian o, técnica-
parietal basada en l a utilización de morteros realizados con la cal apagada. En España
se pr acticó desde época medieval ( Segovia) y tuvo dif usión progresiva hasta el siglo
XVIII en Cataluña. También pueden verse en Florenci a, Roma, en otras ciudades
italianas y en Alemania
157
,
158
.
1.1.8.2. BARROC O
A partir del Quattrocento y sobre to do en Venecia, d onde las pinturas al fresco
presentaban un problema grave de humedad y degradación por salitre, se prefería el
uso de li enzos, que se adherían con c ola de centen o a las paredes ya preparadas contra
la humedad. Caravaggio ( 1573-1610), máximo creador del lenguaje pictórico barroco,
nunca utilizó el fresco por no obtener suficien te l uz, empleando el óleo sobre tela
incluso para las grandes dimensi ones, salvan do el problema de tener que realizar la
pintura “in situ”.
154
COLALUCCI, G. op. cit ., pp. 67-76 .
155
Se utiliza un "medium" con cola, hace poro so el pigmen to, lo que, por ser s ensible al agua, no per mite al
restaurador una retirada completa de las sustancias extrañas, como humus y polvos grasos que
amortiguan los tonos.
156
COLALUCCI, G. op. cit ., pp. 67-76 .
157
GARATE ROJAS, I. op.cit ., 2002, pp. 187-1 93.
158
MALTESE, C. op. c it ., p. 29 4.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
89
Es conocido el valor que tienen las o bras escritas heredadas, ya que, nos
ayudan a conocer l as técn icas, materiales, soportes, pigmentos... de l a pin tura mural en
determinadas épocas. En el Barroco queda muy ex plicada por los escritos de Pach eco,
Pozzo, el man uscrito de Knoller de 1768, el libro de Werner de 1781 y el de Pal omino
de Castro.
Francisco P acheco ( Sanlúcar de Barrameda, 1564- Sevill a 1644), escritor,
polemista, crítico de arte y pin tor, n os legó un corpus de obra escrita, entre la que
destaca de form a singular el “Arte de la Pintura”, public ación póstu ma de 1649. Es el
mejor l ibro de este tema q ue la tradición hispáni ca nos ofrece. El nos cuenta como se
pinta al fresco: “La par ed o m uro ha de es tar muy seco, fuert e y l ibre de to da hum edad y
xaharrado de muchos días; y la cal, conque se ha de enc alar para pintar, muy muerta, habiéndola
tenido en agua dul ce m ás t iempo de dos años, mezclada con arena delgada t anto de uno como de
otro. Has e de encalar, solament e, lo que se pudiere pintar en un día, est ando s iempr e f resca la
cal. La preparación que se suele hacer antes de comenzar a pintar, acabada de encalar la pared, es
bañarla con una brocha grande c on a gua dul ce y clara para que se c ierren algunas grietas que
suele hacer el encalado, antes de de buxar lo que se ha de pint ar o de estarcir el patrón que se
hubiere hecho para el efecto, que es lo más seguro. Y aún algunos tienen delante, no sólo debuxos
traba jados per o cabezas pintadas a oli o del n atural , para q ue su obr a salga mejor... Des pués de
estarcido a debuxado, se l e ha de dar un b año con la cal mo lida y una poqui ta de alma gra, como
un color de carne claro, salvo donde ha de haber azul o verde, que allí se puede usar de c al sola; y
comenzar a m eter sus varios colo res...”
Respecto a l os colores, nos dice: “Han de s er tie rras natura les: el blanco de li nda de
cal, o de Portugal, o de Ma rchena, m uy b lanca y de mucho cuerpo, muerta en t inaja con agua
dulce, donde ha de est ar muchos días; y he cha en pel las se conse rva muchos años; ést a se muel e
con agua dulce y en una olla se cubre con la mi sma agua y si rve en l ugar d e al bayalde m esclada
con las dem ás colores. El ocre cla ro y e scuro quiere ser de m ucho cuerpo tal es el de Flandes y de
Portugal; de junto a Casti llej a de la Cuesta lo g astaba Luis de Vargas en la pintura de la Torre.
El claro, envuel to con la cal, si rve en lugar de genuli para l os am arill os. La a lmagra de Levant e
suple po r el berm elló n en la s carnes y en r opas alegre s. Y el alb in es el carmín que usa este
género de pintura, de donde s e hacen los rosados y mor ados, me sclado con el esm alte, que es el
azul que se manti ene en el f resco, por ser de vidrio y abra zarlo m ejor la cal. Es e l color m ás
dificult oso de gas tar y lo pri mero que se ha de acabar; úsase del dest a s uerte: para ha cer el azul
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
90
claro se ha demesclar con la l echecilla que hace l ´agua de l a cal mol ida, meneándol a has ta e star
razonabl emente turbada . Y las m edias tintas y oscuras de la mes ma manera. Y es el modo más
seguro; pero quirendo oscurecer con el espalte puro, suelen algunos retocar el día siguient e o c on
el güevo con agua y hoja de hi guera, o con l a yema como par a estofar, o con l a leche de cabras
sola. Lo mesmo se hace con el ver de si e s ver de t erra, o verde montaña; si b ien el verdacho recibe
mejor la cal en fr esco y se aclara con ella cuanto q uieren y se o scurece con el negro”
159
.
Otros escritos, como el manuscrito de An drea Pozzo "Prespectiva P ictorum et
Architectorum" de 1692 proporcionan datos sobre la técnica del Barroco. S egún él , las
capas par a el f resco estaban constituidas de 8 partes de cal y 1 parte de arena y se le
añadía cáñ amo de las riberas o pelos de caballos para aumentar la cohesión. El
intónaco se aplic aba en más de una capa y tras la espera de una hora y media se
colocaba otra capa de cal agu ada y sobre esta se inci día el dibujo preparatorio. Sobre
este di bujo, se apli ca una capa de cal y almagra (ocre rojo), según la recomendación de
Pacheco. Este uso de cal aguada persistía desde el Románic o y Gótico en España y
Europ a Central
160
. La transferencia del dibujo se realizaba mediante el cartón
presionando con una herramienta puntiaguda
161
.
La pin tura mural tuvo una presencia destacada en el siglo XVII sevill ano,
aunque, por di stintas razones, desgraciadamente, se ha c onservado relativamente
poco. La técnica predominante empleada fue la del temple con abundantes toques al
óleo, como lo señaló Francisco P acheco, destacando los mejores pintores sevilla nos
muralistas de la segunda mitad del siglo XVI h asta el primer tercio del XVII; Francisco
de H errera “el Viejo” (f ig. 80), Juan Luis Valdés Leal (fig. 81) y su h ijo Lucas Valdés
(fig.82).
Pero, la pintura al f resco también se cultiva aun que en menor grado,
conservándose algunos ejemplos como el monasterio de San Isidoro del Campo en
Santiponce, donde su sala capitular, la capilla privada y el claustro están decoradas con
frescos de la primera mitad del siglo XVII
162
.
159
PACHECO, F. El arte de la Pintura. Madrid, Cátedra, 199 0, pp. 464-4 65.
160
MORA, P. et L.; PHILIPPOT, P. op. cit , pp. 150 -151 .
161
PALOMINO, A. op.cit., 1947, p. 580.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
91
Antoni o Pal omino de Castro y Velasco (XVII) pin tor y conoci do sobre todo
por su obra de gran fama “El Museo pic tórico o Escala óptica”, editado por la imprenta
Sancha en 1797, desen volviendo todos l os elemen tos del arte de la pintura con método
y claridad, aportando reglas sencill as para la práctica, autorizándolo todo con muchas
exposiciones de otr os autor es y dando inmortal renombre a los gi gantes de la pintura
al fresco, como Miguel Angel en el Vaticano, españoles como Juan Carreño, Francisco
Rizi, Alon so Vázquez en el claustro de San Franc isco de S evilla, Alon so Berr uguete y
otros. Palomino también h ace referencia al uso en esta ép oca de “spolvero” e “incisi ón”
para trasladar el dibujo al intónaco fresco.
162
MORALES, A. et. al. Gu ía artística de Sevilla y su provincia , Excma. Diputación provincial de Sevilla, 1981,
pp. 544-5 45.
Figura 80
: Francisco de Herrera “El
Viejo”. San Antonio de Padua.
Iglesia de San Buenaventura.
Cúpula. (Sevilla).
Figura 81: Juan Luis Valdés L eal. Vener ación del
Cuerpo de Cristo. Iglesia de l os Vener ables. Bóveda
del pres bisterio (Sevilla).
Figura 82: Lucas V
aldés con diseño de Valdés
Leal. San Martín presidi endo la mesa del
emperador, Igle sia de los Ven erables (Sevilla).
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
92
Un carácter especial d el fresco barroco es la utilizaci ón d e empastes, también
practicada por los artistas bizantinos y rom ánicos q ue consistía en la adición de a gua
de cal
163
. Sin embargo, no solo se pin taba al fresco, también en seco; al óleo y a la
caseína, aplicando previamente al i ntónaco fresco una preparación de cola y yeso
164
.
Otra técnica parietal que si tuvo gran auge en los palacios barrocos europeos
fue el “estuco” ( fig. 83) ya usado en decoraciones egipcias, cultura h elénica y romana
y q ue seguirá siendo muy usada durante el siglo XVIII. Muchos estucos están
realizados en relieve decorando los frisos altos de los mu ros in teriores y en l os techos
se desarrollan composiciones importantes con elementos moldurados, figuras
esculpidas y pinturas al fresco.
163
MORA, P. et L; PHILIPP OT, P. op. cit . , pp. 154-155 citando a KNOLLER, p. 125.
Figura 83: Estuco. Villa Rotonda. Vicenza. Andrea
Palladio. Detalles interior es.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
93
1.1.9. EPOCA DE LAS LUCES: SIGLO XVIII
Al fin al del Barroco la pintura mural entra en una profunda crisis,
realizándose el fresco en zonas concretas, a pesar de todo pintores como Giambattista
Tiepolo. (1696- 1770) segu ían pin tando con esta técnica r evelando u n estilo propio que
puede parecer realista a cierta distancia. Las diferentes observaciones y conc lusiones
extraídas de las diversas restauraciones realiz adas a obras del artista, nos proporciona
conocimiento de la técn ica pictórica y la utilizac ión del cartón en esta época en Ita lia.
La restaur ación del Palazzo Labia por P ignatli Terisio en 1982, revela que las
pinturas murales de G. Tiépolo están realizadas al fresco sobre un intón aco de revoque
firme, levemente arenoso, para producir una delicada refracción de la luz. Las
imágenes se han tran sferido sobre el in tónaco húmedo mediante inc isiones a través del
cartón a escala 1:1, el cual se sostenía al i ntónaco median te calvos, dejan do una marca
inconf undible. Parece ser q ue Tiépolo debió de trazar los ejes a xiales para poder
encuadrar la escenografía correctamente, ya que la escuela ven eciana no usaba la
sinopia, sobre estos ej es colocó los cartones para que le sirviera de prueba general
164
Ibid., p. 156, citando a Werner p. 308.
Figura 84: Joseph Ignaz Appiani (170 6-85 ). Schlo• Seehof, Wh ite Hall 175 1-52.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
94
incluso para realizar las correcciones, si las h ubiera.
165
Los frescos realizados por G. Tiepolo en la Cúpula de l a Residenz de Würbur g
(restaurado por Mattias Staschull y Wer ner Resch e en 199 6) en el sentido más estricto
no fueron realizados al fresco sino con una técn ica mixta. La pin tura fue aplicada con
pigmentos al agua sobre el enlucido fresco completándose con la pintura al seco,
también se encuentran zonas realiz adas con pintura pastosa, mezclada con cal e
incisi ones sobre el intónaco a través del cartón
166
.
En Aleman ia se encuentran frescos pintados por Joseph Ign az Appiani (1706-
1785) en el techo y el cavetto de la habitación conocida com o Wei β er Saal (fig. 84) del
palacio Wüzburg, de 17 x 8,5 m, c on técni ca al fresco y con áreas realizadas al seco, l as
cuales se encuentran dañadas, segú n el estudio r ealizado por Ludwig Dasser que nos
permite conocer también la técni ca. Representan escenas de los dioses de la antigüedad
clásica, la al egría del despertar y f ertilidad de la naturaleza, la caza y la pesca. La
habitación esta ba adornada con estucos (f ig. 85) tipo rocaill e, colocados antes de l a
aplicación del in tónaco y la decoración era de tipo trompe I´oeil, muy usada en esta
época para potenci ar efectos y crear espaci os o estructuras arquitectón icas i lusorias. El
techo t enía una capa áspera de arricio de 2,5-3 cm de espesor y reforzada con pelos de
165
ZALBIDEA MUÑOZ, Mª A. “Estudios de la técnica del cartón en Giamba ttista Tiepolo” en Actas del
XIV Congreso de Conservación y Restauración de Bienes cultu rales , Valladolid, 2002, pp. 743 -748 .
Figura 85: Detalle de una porción del estuco tipo rocaille en la
cornisa aplicado sobre el intónaco pintado.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
95
animal. El intónaco presentaba 2- 5 mm de espesor y c ontenía polisacáridos
(presumiblemente gomas v egetales) y proteínas (como c aseína y colas). En al gunas
zonas el pin tor trabajó con “pastel”, sobre todo en la fase f inal, unién dolo con goma
vegetal para modelar, usando una extensa gama de colores. El trabajo lo realizó en
“jornadas” (fig. 86), sin embargo hay pequeñas áreas de enl ucido que no representan el
trabajo de un día, denominándolas "work fileds". P arece que no utilizó el cartón,
transfiriendo el dibujo mediante incisiones directas sobre el intónaco fresco (f ig. 87) y
realizando el dibujo preparatorio con un pincel, en n egro, apreciándose una bril lantez
muy especial conseguida aplicando lavados finos de color
167
.
166
HAYES, C. Guía completa de Pintura y Dibujo. T écnicas y materiales . Madrid, E d. Hermann Bl ume, 1992 ,
pp. 98-10 5.
167
LUDWIG DASSER, K. “Pretreatment Examinat ion and Documentation the w all painting of Scho β
Sechof, Bamberg” in T he Conserv ation of Wall Pain ting . Lond on, The Getty Conservation Institute, (Julio,
198 7), pp. 21-27
Figura 86: Diagrama del trabajo en jor nadas.
(a)
(b)
Figura 87: Deta lle fotogr afiado con luz normal (a) y con luz r asante (b) e n la
que se muestran las in cisiones d irectamente sobre la capa fresca.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
96
En España pintores como Goya ( 1746-1826), realizan también pinturas al
fresco como los de San A ntonio de l a Florida, en Madrid, edific io construido por orden
de Carlos IV entre 1792-1798 y, p intado en 1798 (fig. 88), que ha sido restaur ado
recientemente.
A mitad del siglo XVIII, se dej ó de dar a las pinturas realizadas al temple una
imprimación gris, si n embargo aún con servaban un fondo entonado rojizo o pardo
amarillento. También en este si glo creció la popularidad de la pintura a la cal por
antiguas prescripciones san itarias, por sus propiedades microbici das y anti parásitas.
Muchas pinturas murales en la Alta Baviera y el Tirol están realizadas a la caseína.
En c uanto a los morteros ( R.G.8), hasta el siglo XVIII no se in icia la f abricación
de li gantes h idráulicos, siendo Smeaton, quien du rante la construcción del f aro de
Figura 88: Fres cos de Goya. La ermita de San Antonio de la Flor ida.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
97
Eddyson ensayó con m orteros susceptibles de en durecer baj o el agua. L os griegos
supieron crear morteros estables al agua por medio de materiales tal es como la tierra
de Santorin y el tej o; los romanos generalizaron el uso de los morteros de cal y
puzolana, pero la mayor estabilidad en el agua se debe a una reacción más o menos
lenta entre la cal, la sílice coloidal y la alúmin a con formación de hi drosilicatos e
hidroaluminatos, cuya naturaleza es comparable a la de los productos q ue se obtien en
hoy por hidratación de los ligantes hidráulicos modernos
168
. Vicat en 1812 fue el
primero q ue demostró científic amente l as propiedades h idráulicas de ciertas cales y
que se debían f undamentalmente a la reacción del óxido de c alcio con compuestos
derivados de l as arcillas (sílic e + óxidos de hierro y aluminio) originando silicatos
cálcicos hidratadas (SCH). Según el conten ido en arci lla, la temperatura y tiempo de
cocción, l os compuestos resultantes eran más o menos h idráulicos. Las cal es
hidráulicas pued en considerarse como i ntermedias en tre las cales hidratadas y el
cemento Portlan d actual, presentan contenidos elevados en óxido de c alcio, por tanto
deben ser apagadas en presencia de agua, pero en c antidades pe queñas para evitar l a
hidratación excesiva de los sil icatos cálcicos
169
.
Hasta este siglo la técnica del “esgrafiado” siguió la difusión pr ogresiva que se
practicó desde la época medieval (Segovia, Ávila, B arcelona, Granada) (figs. 89 y 90). El
“estuco” adquirió un papel impo rtante, llegando a alcanzar la misma categoría que la
pintura y escultura.
168
ALVAREZ, J.I. et al. op. ci t ., p. 58 .
169
ONTIVEROS ORTEGA, E. op. cit . , pp. 82-83.
CAL + ARCILLA CaO
(CaO)
2
Si O
2
(CaO)
3
Al
3
O
3
Tª 10 00º C
+
+
Caráct er
Hidráulico
Representación gráfica (R.G.8): Esquema de fabricación de los mor teros hid ráulicos en época
musulm
ana. Esquema sacado del Bo letín I.A.P.H. nº 3 4. “Morteros empleados en construcciones
históricas”, p. 82.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
104
utilizaron métodos clásicos para la realiza ción de murales de grandes dimensiones y
elevado peso, por lo q ue necesitaban ayuda de yeseros, asistentes..., Diego Rivera en el
mural “sueño de una tarde dominic al en la Al ameda Central” para el Hotel del P rado,
realizado al fresco con u n peso de 35 tonela das y 74 m2 (fi g. 98, a, b y c ), necesitó t res
colaboradores. Todos pintaron grandes murales para edifici os públicos in cluso en
Figura 96: Di ego Rivera (Guanajuat o, 1886
-
Ciudad d e
México, 19 57). La ejecución de l emperador Maximiliano
(detalle), d el ciclo de la Historia de México, (193 0-
32),
fresco. Ciudad de México. Palacio Nacional.
Figura 97: David Alfaro Siqueiros. El eco del llanto (193 7), detalle, duco.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
105
muros exteriores, realizados al óleo, al fresco y posteriormente por exigencias prácticas
con resinas plástic as
175
.
Los murales de Siqueiros destacan por la técnic a e integración de el ementos
plásticos a la pintura. En su libro: "Como se pinta un mural" editado en 1951, nos relata
no solo como se pinta al f resco o a la en cáustica sino también c on otras técnic as más
modernas como: si licato de etilo, acetato de vini lo, etc. También como se pinta al fresco
tradicional sobre un muro de h ormigón, la composición del mortero y su aplicaci ón
antes de la pin tura. Según Siqueiros, para pintar sobre un soporte de hormigón h ay
que mojarlo y dej arlo dos horas, posteriormente se apli can tres c apas, la pr imera está
compuesta de dos partes de cemento y una de mármol grueso mezcl ado con fibra
(heneq uén, yute, celotex...) además se puede agregar un 5% en volumen de "celita". La
segunda contien e; media parte de cal por una de cemento, dos partes de polvo
mediano de mármol, fibra y eseli tre. La última es delgada, de cal y mármol igual que
en la pin tura al fresco tradicional. Incluso cuenta los cambios sufridos en la técnica de
175
City College of San Francisco. El proyecto de l mural de Diego Rivera , (en l ínea). San Fr ancisco: City college,
199 8-200 4. “Sinopsis”. < http://www.bne.es/cata.htm > (13,07 ,2002 ).
(a)
(c)
(b)
Figura 98: a) Di ego Rivera: “Sueño de una tarde dominic
al en la Alameda Central”. Compuesto en
tres grande s secciones (b) y (c) ampliaciones de la fig . 106 OJO
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
106
trasladar el dibujo al mural moderno gracia s a las i nnovacion es audiovisuales, como el
proyector eléctrico, que facilita el trabajo de ampliación
176
.
A mediados de l os años 30, el tall er de Siq ueiros en Nueva York estaba
experimentando con nuevas fórmulas de resinas sin téticas, acrílicas, vi nílicas. Se
realizaron muchas pinturas y murales interesantes, entre ellos algunos para el proyecto
WPA ( Works Progress Administration). En 1945, n acía en México otro estudio: el
Instituto P olitécnic o Nacional, don de artistas consagrados trabajaban con acrílicos,
incluso en las paredes del Instituto se pintaron var ias mur ales de interés. En los años 50
en Estado s U nidos se venden pinturas acrílicas en el mercado y a finales de los 60, ya
se podía comprar la otra forma de pin tura resin osa sin tética (P VA) (acetato de
polivinilo) , ambos son emulsiones y se diluyen en agua o medio acrílico.
Por tanto, en el siglo XX sobresalen técnicas sintéticas como: acrílicas, vinílicas,
silicatos, emulsiones, etc., por lo q ue pinta r sobre muros de yeso, cemento, piedra o
ladrillo, plantea problemas especiales, sobre todo en lo referente a pin tura al aire li bre,
sin embargo los acrílicos aplicados a dich os soportes resisten a los áci dos, b ases y
humedad bastante bien , mucho mejor que el óleo, de ahí que se usara las resinas
acrílicas para usos artísticos. Se experimenta con nuevos soportes y materiales:
hormigón, cemento, fi bro-cemento, materiales sin téticos, masonite, alumini o, celotex...
y cemento P ortland, que sufre en este siglo una evolución t écnica y cien tífica
importante y c on novedosos morteros, como los obteni dos con tres resin as
termoendurecibles (epoxi, isoftálica y ortoftáli ca) entre otros
177
. El temple desde que se
vio eclipsado por el óleo, sólo parcialmen te, conservó su popularidad en Norteamérica
y el óleo se siguió usando sobre lienzo aplic ado a la pared, p or artistas como Edward
Munch.
Las n uevas técn icas que aparecen en este siglo plant ean a los investigadores y
especialistas el problema de su durabilidad, com o Otto Schmi tt, director de la Pin tura
Mural de l a Aca demia de Nuremberg, que investigó sobre la resistencia de sus f rescos
a l os agentes meteoro lógicos, r ealizados en la Cámar a de Tejedores en Augsbu rgo
176
SIQUEIROS ALFARO, D. Como se pinta un mural . Méxi co, Ed. Mex icanas, 195 1, pp. 140.14 2.
177
FERNANDEZ ARROLA, A. “Mortero sin tético obtenido con tres re sinas termoendur ecibles y su
respuesta a ensayo de e nvejecimiento acelerado por fuente de luz artificial de lámpara Xenon” en Actas del
XII Congreso de Conser vación y Restauración de Bienes Culturales , Alicante, 1998.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
107
(1959-1961), concluyendo que su técnica le otorgaba tanta resistencia que podrían durar
incluso siglos
178
.
1.1.12. REFLEXIONES: LO QUE MEJOR SE HA CONSE RVADO
Los tratadistas, la arqueología, los restauradores, todos coin ciden en que la
pintura al fr esco h a sido y es la téc nica más permanente y duradera de todas aquella s
que la larga historia de la pint ura ha pr oducido. Pinturas milenarias descubiertas
aparecen con sus nítidos colores originales y su p recisa ejecución, como si los años se
hubieran deteni do. La pin tura mural al f resco es la q ue presenta mayor cualidad y
debe su unicidad a su técnica de ejecución marcada por la imposibilidad de rectificar el
dibujo y el color. Su profundidad, l a transparencia de la i mpresión cromática y
luminosidad queda in alterada durante siglos como q ueda testimoniado a lo largo de la
historia: cuevas prehistóricas, tumbas etruscas, romanas...
La pin tura al fresco, se aña de a las grandes técnicas de la cal y siempre estuvo
vinculada a la Arquitectura, l a cual podemos pensar que nac e con la cal y convive con
el yeso y otras técnicas constructivas.
La Arqueología con firma que el conocimiento de las técn icas de los mo rteros
de cal coinciden con la revolución neolítica, como la c erámica. Y l a Arquitectura nace
cuando el ser humano dej a de ser cazador y se con vierte en agricultor y ganadero,
construyendo un hábitat permanente, dejan do la cueva o cabaña.
La cueva fue el primer refugio del h ombre y conten ía el soporte ideal para sus
primeras creaciones pictóricas, ya q ue es un material de excelentes cualidades físicas y
mecánicas, sobrevivien do hasta nuestros días, como las pinturas prehistóricas de
Altamira, Lascaux... Por tanto, en cuanto al sop orte, los mat eriales pétreos resisten más
y mejor las acciones físicas y mecánicas, estructurales y accident ales, conforme
mayores son sus resistencias mecán icas y conf orme mayores y mej ores diseñadas
queden sus secciones más resisten tes son para soportar las acciones de f uerzas y
cargas, usos previstos y accidentales, seísmos, i ncendios y barbarie. Fr ente a otros
178
DOERNER M. op. c it ., p. 27 0.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
108
materiales con structivos empleados, en las const rucciones antiguas destaca por su
lenta degradación n atural
179
. Y el l adrillo, atendiéndonos a sus propiedades físicas, es el
mejor soporte construido por el hombre, ya que tiene poros relati vamente grandes
junto con absorbenci a y permeabilidad uniformes
180
.
Los muros que presentan algún tipo de revestim ientos (mortero, yeso, estuco
o pintura) uno de los más graves pro blemas que presentan son la c ristalización de sales
y frente a esto, ti enen un mej or comportamiento los revestimientos q ue presentan una
mejor adherenci a, a ello también contribuye un sistema poroso que confiere elasticidad
al sistema y en esta situación se en cuentran los morteros de cal , como es el caso de los
morteros r omanos , que desarrollan un comportamiento óptimo frente a este tipo de
problemas.
Las pinturas m urales si tuadas en el exterior se conservan mejor las que están
realizadas al fresco y están protegidas con marquesin as, si endo su conservación
directamente proporcional a la proporción de marquesina. La pintura mural del S. V
Spiri, S ri Lanka, se h a conservado hasta nuestros días protegidas por un alero de
piedra y pintada sobre una argamasa de más de 25 mm de espesor, con un método
similar al fresco. Leitner Hein z
181
, restaurador austriaco, ha realizado u n trabajo sobre
pinturas murales realizadas con distin tas técnicas, al exterior con y si n tech o protector,
en Austria, desde el S. X III-XV y concluye dic iendo: “Las pinturas murales al exterior
perdur an más con un tech o protector”.
1.2. ESTUDIO TECNICO-MATERIAL DE LA PINTURA MURAL
En la segunda parte de este primer ca pítulo, nos aproximamos a diversas
técnicas, procedimientos y materiales básicos, al gunos ya casi olvidados, de óptimo
comportamiento y con experiencias milenarias y a otros, produ ctos del avance
tecnológico.
179
GARCIA GOMEZ DE TERREROS GUARDIOLA, M.; ALCALDE MORENO, M. Metodología de alteración
y conservación de piedr a monumental . Universid ad de Sevilla, 2000 p. 9.
180
LOSOS, L. op.cit ., p. 130.
181
HEINZ, L. “ Restauración de la pintura mural e n exteri ores” en 1 er Curso Internacional d e Conservación y
Restauración de Pintura Mural . Alcalá de Henares (Madrid), 199 4.(inédita).
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
109
Es un texto técn ico basado en l a suma de l os conocimien tos y experiencias
acumuladas a lo l argo de l os añ os por l os distin tos autores h asta nuestros días y los
estudios q uímicos de l os numerosos y diversos materiales orgánicos e in orgánicos,
simples o polímer os.., q ue componen l as obras murales antiguas y modernas, para así
comprender su p ermanencia a lo largo del tiempo, como un todo “pintura mu ral”.
1.2.1. TECNICAS Y PROCEDIMIENTOS PICTORICOS MURALES.
1.2.1.1. PINTURA AL FR ESCO
El procedimiento pictórico del f resco (f ig.
99) se basa en un cambio químico: Los pigmentos
para el fresco, molidos y mezclados en agua pu ra,
o con “agua de cal” se aplican sobre un mortero
reciente, de c al y arena, para darle al pigmento
mayor cohesión, mien tras la c al está aún en forma
de hidróxido de c alcio, la cal se transforma en
carbonato cálcico, debido al dióxido de ca rbono
atmosférico, de manera q ue el pigmento cristaliza
en el seno de la pared
182
.
Las técnicas para pin tar al fresco son
sencilla s pero laboriosas:
En cuanto al muro , l o ideal es que sus
elementos compositivos (piedra, ladrillo...) sean
homogéneos, con textura áspera. Las rocas sedimentarias calizas son mejores que las
metamórficas q ue son más duras y cristalin as. Los ladrillos ideales son l os de teja
evitando los más cristalizados, más próx imos a la llama del horno y toscos
Figura 99: Miguel Ángel
Buonarroti. Joel (150 8-
151 2).
Ciudad del Vaticano. Capilla
Sixtina.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
110
agranillados, según recomienda Villan ueva
183
. Pero, si el soporte es moderno portátil,
en su f abricación pueden interven ir l os siguien tes materiales: poliéster, f ibra de vidrio,
poliuretano, armadura de madera y aren a de río. En el séptimo congreso de
conservación de bienes culturales
184
se recogen las características que deben ten er el
muro y son: sano, bien seco y no debe ser de naturaleza muy porosa para que no
penetre en él la h umedad del exter ior, sobre todo cap ilaridad, ya que destruye el
revoque, favorecien do las reacciones quí micas que deterioran o transforman las capas
de mortero y contribuyendo al crecimiento vegetal y animal, macro y microscópico.
Por tanto lo mejor para el fresco es una pared de ladrillo, macizo o hueco, o piedr a
185
.
El revoque está formado por arena de río tamizada, cal apagada y el agua
necesaria (argamasa). El revoque se compone por l o menos de dos capas: el “revoque”
y el “enlucido” o capa más delgada. Para cada capa se compone una argamasa. La
primera capa debe contener arena gruesa de grano irreg ular y debe ser de entre 1 y 2
centímetros. Si las paredes tien en i rregularidade s el revocador procederá a extender
más capas, ya q ue no bastará los dos centímetros de revoque para aplanarlas, teni endo
en cuenta que para extender una c apa debe estar ab solutamente seca la primera y
antes de aplicar la s iguiente debe ser mojada la anterior. U na vez sec o el revoque, el
pintor dibuja la “sin opia” o “almagre” usado desde la an tigüedad y realizado con
líneas v erticales y horizontales, actualmente sirve para programar las jornadas de
trabajo y c olocar correctamente el “estarcido” sobre el enlucido, in dispensable para
organizar las “jornadas” de trabajo que más tarde se cubr irá c on el enlucido. El
enlucido es una capa que no debe superar los 5 o 6 milímetro s formada de una parte de
cal apagada y dos de arena fin a o de di stinto grano. Se puede añadir una segunda capa
con arena muy fina y/o polvo de mármol (1:1) de 2 milímetros. El en lucido estará listo
para ser pintado cuando el revoque tira. Si el revoque p ierde la humedad puede
182
Desde el punto de vista químico el mármol es carbonato cá lcico y la cal se obtiene a partir de las piedras
calcáreas que es un compuesto de carbonato cálcic o. Los colores y el fresco s e han fundid o, por así decir,
con el carbonato de calcio.
183
VILLANUEVA, J. Arte de albañilería . Madrid, Ed. Velázquez, 1977 , pp. 56-57.
184
DE LA COLINA TEJADA, L.; MEJIA GARCIA, C.; DE LA COLINA BOTELLA, M. “Prototipo de
soporte para una pintura mural al fresco” en Ac tas del VII Congreso d e Conservación y Restauración de Bienes
Culturales. Valencia, Ed . Consej ería de Cultura, Educación y Ciencia, Generalitat Valenciana, Septiembre,
199 0 pp. 162-1 63.
185
BONTCE, J. Técnicas y secretos de la Pintu ra. Del viejo Egipto h asta desp ués de Picasso. 7ª ed.. Barcelona,
L.E.D.A. e d. de arte, 1989, p. 131.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
111
prolongarse el tiempo rociándolo. Pero si al fina l del día no se ha p odido pintar parte
del enlucido, se elimina median te un corte y se sustituye al día sigu iente
186
.
Los pigmentos se aplic an en polvo disueltos en agua y cal, y se mezclan en
una paleta (c eluloide blanco) con pin celes de pelo bl ando (fi g. 99). P ara pintar al fresco
se emplea una gama red ucida de pigmentos que son los q ue resisten la carbon atación
de la cal. El gran fresquista mejican o Rivera, destacado maestro del buon fresco del
siglo XX, utilizaba: negro de vid, azul cobalto, óxido de c romo transparente, sien a
natural y tostada, al magre morado (óxido de hierro, tierra mejicana) , tierra de Puzzouli
(rojo de Venec ia), ocre amarillo, dorado (medio), oscuro y ocre rojo, evi tando el uso de
azul ultramar
187
.
Cuando el fresco está sec o y terminado puede que sea n ecesario hacer
retoques en seco, n o se realizan con col ores “a l a cal”, ya q ue varían mucho al secarse;
“la caseína” en cambio da colores que varían poco. El “temple al huevo” muchos la
186
ZUFFI, S.; CREPALDI, G.; LORANI, F. op. ci t. , pp. 298-307 .
187
BONTCE, J. op. cit ., p. 13 1.
Figura 10 0:
Casa nº 29 d e la Carrer a del Darr o
-
Granada, de finales del siglo XVI. Bajo varias c apas
revocadas de blanco apareció en los fond os, ladri llos
pintados al fresco s obre un fino revoco blanco e incisas
las llagas y tendel es de la fábrica.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
112
consideran el más recomendable, aplicán dose por trazos o en vel aduras, resistiendo
incluso en exteriores y proporcionando brill antez como el buen fresco, en cambio el
temple a base de caseína y leche pued e presentar manchas
188
. Max Doerner para
retoques en interiores recomienda emulsiones de cera, potasa y dammar .
Hay u na técnica o lvidada de pintura parietal al fresco q ue f ue una técnica de
oficio. Son encal ados realizados al seco o al fresco
189
(fig. 100) .
La t écnica más aconsejable es aplic ar l avados de color tran sparente y defini r
con líneas las formas y contornos. Las antiguas técnicas italianas utilizaban para
modelar un tono medio incrementan do la int ensidad en a lgunas partes si fuera
necesario o a clarándolo en el área del c uerpo principal. Se pueden resaltar más l as
luces y sombras añadiendo a los ton os claro s cal blanca o “blanco Sangiovanni” del que
nos habla Cen nini .
1.2.1.2. PINTURA A LA CA L O
ENJALBEJADO
Es una pintura cuyos pigmentos están
aglutinados en lechada de cal. La preparación se
realiza d el siguiente modo: la c al viva se apaga c on
agua, se deja reposar, se tamiza y lava con agua fría.
En un balde se ha ce la lec hada con una canti dad de
agua y pasta variable, se le añ ade sal para dotarla
de mayor resistencia y para evitar su pulverización
se le incorpora, como fija tivo, alumbre o silic ato de
sosa ( 50gr/l), algunos prefieren el j abón de coco. La
pigmentación se realiza con tierra u óxido
190
(fig.
101).
188
BAZZI, M. op. ci t., pp. 252-253 .
189
GARATE ROJAS, I. op. cit ., 2002, p. 244.
190
Ibid., p. 195.
Figura 101: “ Decap
itación de Santa
Olalla” en la Loma, Cantabria (S.
XVIII)
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
113
1.2.1.3. FRESC O SECO .
Es una técnica pictórica q ue consiste en pin tar sobre un morter o seco,
dependiendo el último ef ecto c olorístico de las propiedades del aglutinan te usado ( fig.
102). U na de las primeras descripciones del p roceso es la de Teófilo, y bási camente el
método no h a experimentado cambios desde enton ces. El monje Teófilo describe un
método, simil ar en proceso téc nico al fresco, pero se pin ta sobre el enlucido seco y
humedecido la n oche antes de ejecutar la pintura con agua o agua de bar ita (agua de
Figura 102: Joseph Ignaz A ppiani decoró Wei β er Saal (175 1-
175 2) con pi ntura mural al fres co y á reas
en seco.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
120
Óleo sobre l ienzo pegadas a la pared con c emento en una pieza o por secciones.
Previamente, la p ared y el dorso del li enzo se deben recubrir con una capa fina
y uni forme de base de blan co de plomo en aceite, aplic ada en pasta espesa con
espátula. Para eli minar burbujas, arrugas y aum entar la adherencia se usan
rodillos de goma de dentro a fuera. An tiguamente se añadía trementin a de
Venecia a la pasta para aumentar la adhesividad.
Los dos métod os se usan en la actualidad, tambi én barniz de damar en lugar
de trementin a de Veneci a y un adhesivo de recien te aparición: cemento de caseína y
látex, presentan do elasticidad y poder adhesivo. También se suele pegar el lienzo a l
muro con caseína o barniz de linaza y blan co de plomo. Se puede pintar en piedras
rojizas, már moles, losas d urísimas... aplic ando preparaciones diversas: almáciga y pez
griega...; c al, polvo de mármo l o de ladrillo y aceite de linaza... etc.
226
Actualmente se
emplea un pegamento moder no formado por emu lsión de caseína con c aucho látex
227
.
1.2.1.8. OTRAS TECNICAS Y PRO CEDIMIENTOS M ODERNOS
1.2.1.8.1. FRE SCO DE ALCOHOL ( SPIRIT FRES CO)
Es un procedimiento pictórico q ue se empezó a utilizar a partir de 1880 en
Londres pero se abandonó por la poca permanenci a y otros incon venientes
228
. Consiste
en usar los colores en f orma de barnices que se manipulan de modo semejante al del
fresco.
226
BAZZI, M. op. ci t , pp. 261-26 4.
227
BONTCE, J. op. cit ., p. 14 1.
228
BAZZI, M. op.cit ., p. 267 .
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
121
1.2.1.8.2. SILICATOS LIQUIDOS
La mayoría de l os compuestos del silic io se caracterizan por ser sumamente
inertes e in alterables; la arena y el cuarzo, la arcilla, son algunos de estos materiales,
apareciendo la sílic e y los silicatos como agl utinantes en muchas formaciones rocosas
(fig.104). Se distinguen:
• Métodos de vidri o soluble : J .N.von Fu chs (1825) pr esentó un métod o eficaz para
produ cir econ ómicamente vidrio soluble (sili cato de sodio), liq uido espeso y
alcalin o con propiedades aglutinantes y propuso un sistema para mur ales con
pigmentos aglutinados con sílice, y Adolf Keim de Munich en 1880, lo perfeccionó:
llamándola pintura mineral , descubriendo que el sil icato potásico era super ior al
de sodio. Esta se basa en el empleo de un vidrio soluble potásico especial y el
fraguado de los colores se verifica por reacciones químicas y f ormación de
silicatos
229
.
Sin embargo, debido a l a nat uraleza fuertemente alcal ina del material, puede
reaccionar con l os materiales empleados y origin ar productos muy alcali nos y
cáusticos que permanecen en la capa de pintura, consiguiéndose los mejores
resultados sobre bases especiales muy estudiadas, no sobre murales.
Figura 104: Pinturas al silicato. Suiza.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
122
Parece ser q ue el silicato de potasa presenta la propiedad de endurecer las piedras
calcáreas porosas y f rágiles cuando son impregnadas, proporciona una gran
dureza al yeso y tran sforma la cal grasa sobre la q ue se ha pintado en cal hi dráulica
artificial. Así el si licato de calc io formado a l combin arse con el carbonato de cal da
un producto impermeable al agua y duro, empleándose para in teriores y
exteriores
230
.
• Esteres de silicio : King p ublicó en 1930 la producción de pin turas cuyo aglutinante
era sílice químicamente pura. El éster es un p roducto de reacción de un ácido con
un alcohol. Entre los ésteres de si licio está el sili cato de etil o ( alcohol + síli ce pura),
que es el térm ino gen érico más usado. Este diluido en alcohol y mezclado con un
poco de agua produce una hidrólisis dando como productos: alcohol y sílic e
hidratada que se desprende de la solución en f orma de gel o f inas partículas
coloidales. Ya, Laurie en 1923 empleó los ésteres de silicio para preservar la piedra,
y Kin g en 1930 utilizó pinturas hechas con sil icatos de etilo, metilo y amilo,
preparando la paleta p ara cada jornada. Sin embargo, aunque estas pinturas se
adhieren con fuerza al yeso, ladrillo, azulej os y cemento Portlan d el material es
poroso, por l o que no lo protege f rente al deterioro (no in hibe la oxidación del
hierro). Las pruebas de envej ecimiento acelerado l as h an resistido, por lo q ue se
comprueba la per manencia de este nuevo medio en el tiempo
231
.
Los pigmentos utilizados deben ser molidos directamente en el medio, y resisten tes
a los ácidos y a los álcalis. Sus efectos de color son similares a l os del fresco, y se
pueden usar tanto en super ficies secas como húmedas, m ojadas, alcalinas y sobre
yeso recién aplic ado, sabien do q ue n o se pueden mezclar directamente con agua o
álcalis, ya q ue se coagula.
Para dar aspecto de fresco, se recomienda al i gual que en t emple superpo ner varias
capas de pinturas en lugar de una sola.
229
MAYER, R. op.cit , p. 319, cita ndo a RIVINGTON, J.A. Royal Society of Arts Journal , vol. XXXII, nº 1630, (15
Febrero 1884) y LEA-MERRITT, vol XLIV, n º 2246, (6 diciembre, 1895 ).
230
Ibid, pp. 273-27 4.
231
Ibid., pp. 320-326 , citando a KING, G. “Silicon Esters and thei r aplication to the Pains Industry”, in
Journal of the oil and colour Chemists Association . Vol. XIII. Febrer o. Lond on, 1930, y KING, G. (I)., “Silicon
Ester Bin der” (II) “Silicon Ester Paint Medivar... ”
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
123
Esta técnica también se utiliza para murales en exteriores y para sus paredes se
debe usar cemento Portland blanco y en i nteriores yeso
232
.
Actualmente se combin a el silic ato etílico con ésteres organicosilíceos (frietoxil
metílico o el metilpolietoxysilox ano, ó silicato naturalizado) para obtener películas
más duraderas que resistan la corrosión y n o se agrieten. La pintura con sil icatos
orgánicos se ejecuta sobre h ormigón, yeso o materiales cerámicos y rara vez sobre
la piedra
233
.
Existen tres tipo s de silicatos de eti lo: ortosilicato de tetraetilo, silicato de etilo
condensado y sil icato d e etilo. La paleta recomendada para m urales, en silicato de
etilo, es específica y está defin ida entre otros por R. Mayer
234
.
1.2.1.8.3. ESMALTES
La pintura con esmalte se c onoce desde la anti güedad, reservándose a obj etos
preciosos. Esta técnica está in dicada para pintura mural al exterior ( cuando las
condiciones son adversas), pudiéndose realizar esmaltado económico a gran escala.
El método in dustrial de esmaltar con siste en recubrir una plan cha de h ierro
fabricada con una frita en polvo o con materiales de esmalte para porcelana, mezclados
con agua para formar una pasta; una vez secada ésta sobre el hierro, se introduce en un
horno a 655º C durante unos minutos. Los colores son óx idos color antes que so n
compuestos de cobalto, cadmio y otros metales que colorean la masa vítr ea obtenida.
Las fritas se componen de criolita, feldespato y espatoflúor, como sustancias básicas
235
.
La primera capa que se aplic a sobre el metal ( óxido de cobalto) es de color
negro, azulado o grisáceo. Despu és d e f undir l a primera capa de esmalte a la plancha
de hierro por ambas caras, se aplican d os capas separadas de esmalte, posteriorme nte
232
Ibid., p. 326 .
233
LOSOS, L. op. c it ., pp. 154-159 .
234
MAYER, R. op, c it , p. 327.
235
Ibid., pp. 327-328 .
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
124
recibe la decoración, cocién dose cada color por separado ( el color es mezclado con
agua). Ex isten otras técn icas en la q ue se mezcla con un medio oleoso (sq ueegee oil),
compuesto por resin as y disolven tes, o medio acuoso. Si se utiliza l aca nitrocelulosa
(medio acuoso) en capas fina s, cada capa sucesiva se puede aplicar en p ocos m inutos, y
si es en capas grue sas, se debe esperar hasta dos horas. La l aca n itrocelulosa se aclara
en acetona y también un disolvente acetato mixto
236
.
Los esmaltes se pueden aplicar sobre yeso pero previamente se pueden c ubrir
en aceite aclarado con esen cia de trementina o aguarrás
237
.
1.2.1.8.4. ACRÍLICA
Las pinturas acrílicas son artifi ciales de dispersión diluíbles en agua que secan
formando una película resistente al agua. Están preparadas a base de ésteres ácidos
acrílicos polimerizados y fabricadas por pr imera vez en 1950 en EE.UU .
Las pinturas se preparan con una di spersión de resina acrílica, la cual se hace
a partir de ácidos acrílicos, metacrilatos y con debidas adiciones, se consigue un medio
soluble en agua, que no permite diluir los pigmentos con más med io. En el secado de la
pintura acrílica, una parte del agua se precipita en el in terior y el resto se evapora
pudiéndose añadir más pintura a la superficie, sin que ten ga lugar ninguna otra acc ión
química. Es resistente a la oxidación, descomposición q uímica, y es un fuerte adhesi vo.
Se puede p intar sobre muros de yeso , cemento, piedra o ladrillo
238
.
1.2.1.9. PINTURA MUR AL EN EXTERIORES
La pintura mural situada en el exterior debe ten er orientaci ón este, estar
protegida de vi entos predominantes, protegida por cornisa preferiblemen te debe estar
a un lado de un edifici o h abitado, ven tilado, c aliente, etc. Un ej emplo es la pintura
236
Ibid, pp. 328-33 1
237
LOSOS, L. op. c it. , p. 16 2.
238
DOERNER, M. op. cit . pp. 172-175 .
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
125
mural de Sigiri (Sri Lanka) del sigl o V q ue ha llegado hasta nosotros gracias entre otras
razones a que está protegida por un alero de piedra.
Sin embargo, las pinturas murales q ue se hace en paredes ya existentes h ay
que preparar las, comenzando con la l impieza de la pared: raspar , c epillar, pic ar,
enlucir y eli minar los crecimientos orgánicos, para evitar los problemas frecuentes que
presentan los muros: suciedad, humedad ...
239
(fig. 105) .
Las pin turas que se deben usar para exteriores dependerán de las
características de la superficie (ti po de materiales...). Para el cemento Portland, estuco y
hormigón, pueden usarse pinturas q ue resistan el c emento, si se dej an c uatro semanas
se emplearían emulsiones a crílicas entre otras. Si se aplican pinturas brillantes, se debe
dar una imprimación resistente a l os ál calis antes de dar la pin tura. En paredes de
ladrillo y piedra se req uiere pintura resisten te a los álcal is ( debido al cemento
Portland). Si se pin ta sobre ladrillo esmaltado u otro ti po n o poroso, se debe usar
pintura muy adhesiva (goma clorada, la p liolita o el poliuretano), y si la sup erficie es
de acero o aleaci ones de hi erro (superficies no porosas) las pin turas se rebajan con
disolvente, para que queden más protegidas. Las pin turas con base de silicon a,
pinturas minerales o silicatos, producen una capa de pintura porosa y no pr otege de la
239
LEITNER, H. op.cit ., 1994 .
Figura 105: Walter Kershaw y Olive Frith: Interior de Rochdale
(detalle). Lancashire, Inglaterra. Es una pintura en emulsión para
exteriores .
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
126
humedad y el desgaste, ( el aglutin ante de sili cona a l evaporarse el alcohol , se endurece
fiján dose a la superficie) . Las pinturas para exteriores tien en una gama muy limitada y
para obtener un a paleta más rica se pueden añadir pigmentos gradualmente, evitando
la saturación. Las empresas de prestigio (Ciba, Geigy, S.C.C. Colour Ltd., y Bayer)
ofrecen i nformación sobre sus pinturas y propiedades de los colores para aplicar la
técnica adecuada
240
, por l o que a l a hora de utili zar y mezclar la pintura se deben seguir
las instrucciones del f abricante, pintan do toda la pared par a valorar el efecto total.
1.2.1.10. TÉCNICA MU RAL PERMANENTE: MOSAIC O, OPUS MUSIVIUM ,
REVESTIMIENTOS CERAMI COS.
En este ti po de decoración mur al se requiere la misma técnica de con strucción,
preparación del muro y realización de la sin opia que cualquier técnica pictórica mural.
La palabra m osaico , de origen árabe, signific a adorno. Se hall an en las
paredes, techos y suelos, incluso bóvedas. Mosaico o arte mu sivario, se denomina tanto
al pavimento realizado con mosaico de piedra como el mosaico de piedras o teselas
vítreas colocado en los muros. En la antigüedad, cada clase de mosaico formaba una
categoría en sí: “pavimentum tessellatum”, “vermiculatum” y “opus sectil e”. El “opus
musivum” o “metalla”, es el mosaico mur al solamente
241
.
Realizado por pintores, aunque no reali zado con pincel n i lápiz, por lo que
sólo podemos incluir estas obras dentro de la p intura en un sentido indirecto. El
mosaico es uno de los métodos más antiguos de decoración mural, existien do muchos
ejemplos en tre los an tiguos egipcios. Su forma más primitiva consi ste en pequeños
conos de arcilla , en diferentes cocidos, y cl avados a fondo en paredes de barro de tal
modo que sus bases circulares form aban una especie de abigarrado tapiz.
240
HAYES, C. op.cit., pp. 112-1 13.
241
DUFOUR BOZZO, C. Las técnicas artístic as . Madrid, E d. Cátedra, 1987 , pp. 323-334 .
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
127
El diseño se elabora incrustando pequeños azulejos o teselas en una superficie
de cemento o mortero húmedo . Las teselas suelen ser cubos de vidrio op aco ( 0,5-
1,5)cm, piedras duras del lugar u otras q ue se i mportaban por sus c olores (basalto,
Figura 106: Este pa vimento, e n p
roceso de r estauración, corr esponde al
tipo más antiguo d e los mosaicos r omanos, realizado con mortero teñido
de rojo en el que se in troducen pequeñas piezas de mármol blanco para
formar una decoración g eométrica.
Figura 107: El mosaico de Neptuno de It ál
ica tiene en el centro la
represen tación del dios sobre un carro realizada con teselas polícromas,
mientras que el r esto de sus acompañantes aparecen en blanco y n egro.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
128
granito, pórfido), piedras semipreciosas (malaq uita, l apislázuli, cornalina) , piezas de
cerámica, c ristales, conch as, guijarros u otro material i nalterable. En Gr ecia y Roma se
usaban teselas "de piedra" recortada, de mayor tamaño para mosaicos de suelo y de
paredes de estu co. Inicialmente, los mosaicos romanos se realizaban c on mortero
teñido de rojo en el q ue se introducían pequeñas piezas de mármol blan co para formar
una decoración geométrica (f ig. 106), los siguientes mosaicos se realizaban en blanco y
negro ( fig. 107), y posteriormente eran mosaicos polícromos con graduaciones de color
muy suaves (fig. 108)
242
,
243
.
El an tiguo inven to del vidrio en colores permitió el uso del "mosaico de
vidrio" en la Roma imperial en los siglos V y VI en Ravena, y posteriormente, hasta los
siglos XIII y XIV en el mundo medieval, enc ontrándonos una de l as primeras
referencias a las teselas vi driadas en “De diversis artibus” de Teófilo
244
. El "mosaico
dorado", i nvade en el arte bizan tino las bóvedas, arcos, cúpulas y paredes con gran
242
ULRICH, G. El mundo de la pintura . Vol. 12, Barcelona, Circulo de lectores , 1974 , pp. 196-197 .
243
FERNANDEZ ARENAS, J. Introducción a la conservación del patrimonio y técnicas artísticas. Barcelona,
Ariel Ed. , 1996 .
Figura 108: El idilio en tre el cíclope Polifen o y la ninf a Galat ea. El
mosaico está co
nservado en el Alcáza r de los Rey es Cristianos de
Córdoba.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
129
efecto. Las teselas doradas se obtienen a plicando pan de oro al dorso de un c ristal
transparente, o entre dos capas de cristal que lueg o se unen, es decir, un doble vidrio
cierra el pan de oro en su interior, asegurando así la permanenci a y duración. Si el
mosaico del pavimento es romano, el m osaico mural es bizanti no, ll egando in cluso en
ciertos momentos a sustituir a l a pintura. El mosaico parietal cristiano llega a tener
gran esplendor por su p olicromía, como en Ravena
245
.
Los mosaicos v enecianos del Renac imiento eran creados por los maestros
pintores q ue realizaban las pin turas murales, hac ían los diseños y la ejecución se la
encargaban a los expertos de larga tradición.
Los dos métodos principales para aplicar las teselas son: mosaico a revoltatura
(según V asari), consistente en realizar una sección del mosaico en una bandeja de
material sec o en polvo, pegar un lienzo grueso enci ma, apretar el conjunto contra una
pared de cemento húmedo y al f raguar el cemento, se despega, q uitando el exceso con
ácido clorhídrico. El segundo método era aplicar las tesel as directamente sobre
argamasa. El proceso de incrustación de las teselas permaneció casi inalterado: se
colocaba una primera capa muy fi na con los mismos materiales y paja a veces, sobre la
que se dibujaba el croquis o sinopia; y por fin la tercera capa o enlucido de polvo de
mármol y cal, colocada en sesiones de jornadas servía para incrustar las teselas
246
.
En el siglo XVI se empleaba un adhesivo llamado “mastique” que es un
compuesto de aceite de linaza para pegar las teselas, posteriormente se usarí a alquitrán
de ca rbón, as falto y resinas sin téticas, q ue eran las mejores
247
. En el siglo XIX el arte del
mosaico comenzó a industrializarse, contin uando así hasta nuestros días.
Los “revestimientos cerámicos” existían en Mesopotamia (s. V-VI a. de C.) y
eran muro s de ladrillo en l os q ue una cara se había vidriado, p roduciendo un relieve;
en Persia destaca el f riso de los Arqueros.
244
CORRADO MALTESE. op. cit ., citando a TEÓFILO, de diversis artibus , libro II, cap. XII, Londres, 1961 .
245
DUFOUR BOZZO, C. op. cit ., p. 33 1.
246
MAYER, R. op cit , p. 332.
247
Ibid, p. 332.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
136
especialista en arquitectura islámica, estudia la util ización de los yesos por la tradición
mudéjar española, destacando el “estuco andalusí” como las yeserías alh ambreñas
262
.
Pero, tambi én se hacían de estuco los suelos, como los en contrados en A natolia de
3.040 a.C. realizados con morteros rojos de cal, árido y almagra, descrito por Torres
Balbás, o en l a Villa Rotonda de Pal ladio con una c enefa roja y restos de ocre, in cluso
en el Pal acio de Aranjuez donde se observa un estuco taraceado ( fig. 114) del Salón de
Baile, aunque los arqueólogos citan la cultura de los suelos de yeso en el Neolítico
263
.
Vitruvio recomienda el uso de estucos para ex teriores, aplicándoles dos o más
capas de aceite de oliva, inc luso manteca de cerdo rancia y nos r elata la secuencia de
aplicación de los morteros de cal para estucos
264
Dentro de la diversidad de estucos, destacan
265,
266
:
Estuco r omano : ha sido utiliza do desde la antigua Grecia. Este mortero es
muy c ompacto y resistente a l as variables climatológicas debido al tratamien to de
pulido al que se somete. A demás le añadían a veces arcilla b lanca o caolín para
favorecer el pulimento superficial e i gualarlo al mármol blan co. Con este mortero se
262
ALMAGRO,A. “El yeso, material mudéjar” en Actas del III S imposio Internacional de Mudejarismo Teruel,
(20-22 sep. 1984). Institut o de Estudios Turolenses de la Excma. Diputación Provincial, Adscri to al C.S. de
J.C., 1986.
263
Ibid, pp. 236-23 8.
264
VITRUVIO. op. cit ., libro VII, cap. III.
265
GARATE ROJAS, I. op. cit ., 2002 pp. 203-2 05.
Figura 114: Suelo de estuco del salón de baile del Palacio de Aranjuez.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
137
preparaban estucos en relieve, pin tados...
todo ti po de decoraciones superficiales,
utilizándose el mortero de mármol bl anco
como base de la pintura al fresco, con una o
varias capas superpuestas por orden de
granulometría ( de más gruesa, a más fi na)
(fig.115).
Estuco i taliano : según las mezclas
de: cal grasa apagada con dosif icaciones
variables de arenas, polvo de mármol,
puzolanas, yesos o escayolas, l adrillo en
polvo, ceras, aceites, c on yuxtaposición a
veces de temple al huevo se obtien en
diferentes composiciones. Se comienza por
aplicar una primera capa sobre el muro a
decorar (una p arte de cal grasa apagada: dos
partes de ar ena gruesa), q ue debe ser rugosa,
y l a segunda capa se extiende posteriormente, utilizá ndose l a cal en estado puro o
mezclada con polvo de mármol y aren a fi na, de ahí el defecto de este método. La
superficie del estuco expuesta al aire tiene el riesgo de deteriorarse, l a película
superficial más delicada tiene ten dencia a separarse de la primera capa, p or efecto de la
humedad, movimientos, hundimien tos del muro u otras c ausas. Pero, si i ntervienen en
la composición del estuco: cera encáustica, aceites, lec he, tem ple de huevo, etc, resiste
mucho más tiempo.
Estuco i mitaci ón al márm ol : esta técni ca aparece en Aleman ia en el siglo XVII
influenc iada por el Renac imiento ital iano, y es sólo válida para interiores. Se realiza
con yeso alúmbrico puro o de alabastro, cola y colorantes; sin añadir áridos. Con el
yeso de alabastro y la c ola se prepara el estuco y para las vetas se utili za el yeso
alúmbrico. Los pigmentos que se usan para dar color a la masa del estuco deben ser
resistentes a la luz y a la cal. U na vez se ha frotado la superficie c on piedra pómez par a
dejarla compacta se le aplica aceite de li naza para darle mayor brillantez (fig. 116).
266
ALMAGRO, A. op.,cit ., pp. 44-203 .
Figura 115: Vil la Rotond a. Vicen za. Andrea
Palladio. Detalles interior es.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
138
Estuco andalusí o yes erías poli cromadas tal ladas "in si tu" . Su mortero es de
cal grasa amasada con agua de cal (5% de mezcla); el resto a partes iguales: yeso blanco
tamizado y polvo de mármol blan co (Macael) . Se h alla en l a Mezq uita de Córdoba (fig.
117), en la A lhambra de Granada, etc.
Figura 117: Capilla Real de la Mezquita cordobesa.
Figura 116: Palac io Real, Madrid . Pinturas al fresco y estuco imitación al mármol.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
139
El yeso ayuda a retr asar el tiempo de fraguado, ya que mantiene más la
humedad que la cal, para realizar las operaciones siguientes: estarcido del dibujo,
tallado con gubia, policromía sobre mortero h úmedo con técnica al fresco (pigmentos
disueltos en agua de cal), patinado y repaso a muñequilla con jab ón y talco.
Existen otros tipos de estucos como: imitación de mármol con estu co a fuego,
frío, estuco al fuego planchado, estucos de cal a la rasqueta, a la martillina....
Muchos estucos fueron enriquecidos con “oro f ino” sobre las decoraciones,
previamente preparadas, la técn ica tradicional de los talleres granadinos consiste en :
dar una mano de cola de conejo sobre el fragme nto o relieve a dorar, una vez seca se
aplican seis o siete manos de yeso disuelto en cola con sulfato de cal . Esta masa se
retalla con gubia para recuperar la forma y una vez afinado se aplic an dos o tres manos
de bol amarillo o rojo, q ue es un mordiente para aplicar el pan de oro f ino (sucedáneo
artificial, más grueso y económico); estos panes se colocan sobre la superficie de bol
con el pomazón, ayudad o con un cuchillo y una brocha llamada polonesa. Se
aprovecha la electricidad estática para adherir el pan de oro al i nstrumento y aplica rlo
sobre el sop orte, con la polonesa (brocha estrecha de pelo fino y largo). Si es oro
normal, se adhiere sobre l a superficie c on agua; si es oro alemán, con agua de cola
clara. Luego se bruñe y repasa la superficie con una piedra de ágata especial tallada en
forma de ángulo y en gastada en un man go; con ella se pule y retocan defectos. Luego
se resana la superficie y se le da pátinas, si se requiere. También se puede aplicar el oro
con mixtión aunque esta técn ica no permite pulimentarlo
267
.
Pero, el “dorado” como complemento del procedimiento pictórico también se
empleaba en frescos y temples. El pintor Girolamo Curti (XVI-XVII) lo empleaba con
un mordiente a base de aceite de algodón, trementina nat ural y cera amarilla
268
.
Se realizaba el “cor leado”, con pan de p lata que se patinaba dándole aspecto
de oro cl aro
269
, y también se “plateaba” con un proceso simila r al dorado tenien do en
267
GARATE, I. op.cit ., 2002, p. 155.
268
BAZZI, M. op., c it ., p. 15 4.
269
GARATE, I. op.,cit ., pp. 154-1 55.
C
APÍTULO
1: Análisis técnico -material de la pintura mural
140
cuenta que después del pulimentado hay que cubrirlo para que no se oxide con una
solución de goma laca, o laca zapón
270
.
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2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
248
- Producción de estañ o, mercurio, cromo, cadmio, antimonio,
magnesio y manganeso.
• Papeleras: Fabricaci ón de celulosa y pastas de papel.
• Incin eración de residuos sólidos.
2.2.1.1.1.3. C
ONTAMIN ACIÓN ATMOSFERICA
. A
LTERACIONES MACRO ECOLOGICA S
.
Sus causas pu eden tener un origen humano o natural.
• Origen humano: Emisión a l a atmósfera de sustancias a través de ch imeneas
industriales, calefacc iones, vehículos, vertido de residuos de u so doméstico, etc.
• Origen natural: Emanacion es de compuestos tóxicos pr ovenientes de volcan es y de
la descomposición de la materia orgánica en áreas terrestres y en los océanos.
Estas alteracion es producen unos efectos en la atmósfera c omplejos. Esta es la
dimensión MACROECOLOGICA de la contamin ación atmosférica, y cuatro son l os
problemas más cruciales, que presentan un auténtico reto para la humanidad.
Posibles al teraciones del cl ima en la Tierra (excesiva con centración de CO
2
en
atmósfera).
Alteración o rotura en la capa de ozono.
Efectos de lluvias ácidas sobre la tierra.
Efectos de radiaciones ionizan tes.
• Incremento de la concentración de CO
2
en la atmósfer a y su efecto .
Uno de los problemas que más i nquietan en este momento respecto a los
posibles cambios del clima por alteraciones de la atmósfera, es el de los efectos de la
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
249
creciente emisión de CO
2
procedente de la utilizaci ón de combustibles fósil es (carbón,
fueloil, gasóleo, gas natural).
El CO
2
no es un gas tóxico. Es un compuesto fundamental que junto con el
agua hace posible el fenómeno de la fotosíntesis, q ue da lugar a l as bi omasas del
planeta. Lo que ocurre con el CO
2
es q ue puede incidir en el eq uilibrio de la radiación
en la atmósfera, produ ciéndose un calentamiento en las capas baj as, lo q ue se conoce
con el nombre de efecto in vernadero. El problema se deriva de que el CO
2
, lo mismo
que el vapor del agua, deja pasar a la radiación solar pero absorbe la radiación
infrarroja procedente de la Tierra, lo que puede dar lugar a un calentamiento.
De los cálculos realizados se deduce que si se duplica la can tidad de CO
2
en la
atmósfera, las temperaturas au mentarían de 2º a 3º C en l a troposfera inferior, siendo el
conjunto de emisiones a l a atmósfera actualmente unos 20 x 10
9
t de CO
2
anuales.
• Alt eración o r otura de la capa de ozono debido a la acción de los
compuestos organohalogenados: todos los procesos relacionados con el ozono ti enen
lugar en la atmósfera, sobre todo en la estratosfera. El ozono absorbe la radiación
ultravioleta solar e i mpide así que gran parte de estos rayos u ltravioletas lleguen a la
Tierra afectan do gravemente a los organismos terrestres: f auna, flora y el hombre...
actuando la ozonosfera d e filtro protector de las radiaci ones ultravioletas. Pero, si
disminuyen las concentraciones de ozono, ese fil tro dejaría pasar mayor can tidad de
radiación, que afectaría no sólo a la salud humana (cáncer de piel fundamentalmen te)
al cl ima (c alentamiento) , a la vegetaci ón y a la fauna , si no a materiales, reaccion es
químicas, etc.
Parece que la causa de la posible alteración de l a capa de ozono es debida a los
siguientes tipos de elementos:
• Emisiones procedentes de los aviones supersónicos (poca inci dencia).
• Activi dades agrícolas, emp leo masivo fertilizan tes.
• Utili zación de clorofluormetanos. Esta es la causa fundamental.
• Envases aerosoles en perfumería, dr oguería, cosm ética, etc...
• Refrigerantes de aire acondicionado de coches.
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
250
• Disolventes de limpieza.
• Agentes espumantes.
• Refrigerantes, de neveras industriales.
Se ha calculado q ue una dismin ución del 1% en la conc entración de ozono
produ ce un aumento del 2% de las radiaciones ultravioletas. En 50-100 años la
disminución de ozono podría ser de un 15% y el aumento de las radiaciones
ultravioletas en un 30%, lo cual equivaldría a un aumento de las al teraciones físicas,
químicas y mecánicas de materiales, etc.
Varios países y organizaciones internaci onales h an planteado el tema de las
restricciones de l os productos que contengan gases organohalogenados que presentes
en los aerosoles ponen en peligro la salud pública y el medio ambiente.
Aprobando la CEE una reducción del 30% respecto a los n iveles de 1976 para
uso de aeroso les en cada uno de los países miembros, como u na solución in mediata.
• La lluvia áci da
Se denomin a lluvia ácida a toda precipitación con un pH in ferior a 5,6 debi do
al ácido sulfúrico y nítrico presente en las gotas de agua.
Es un claro ejemplo de cambi o climático motivado por actividades humanas.
Las grandes cantidades de combu stible que contien en azufre / (carbón, gas, petró leo)
da lugar a que se viertan en la atmósfera fantásticas cantidades de dióx ido de Azufre
SO
2
(el SO
2
y los aerosoles de sulfatos se disuelven en agua, l a lluvia los arrastra y los
elimina así de la atmósfera, pero en cambio los deposita en la superficie terrestre), que
determinan u na reacción q uímica en la q ue in terviene el vapor de agua y la radiación
solar y que conduce a l a formación de ácido sulfúrico q ue luego son arrastradas h acia
la tierra por las precipitaciones.
Otros pro cesos análogos se producen en las atmósfera, partiendo de los ó xidos
de nitrógeno (NO, NO
2
), emitidos por los tubos de escape y q ue dan lugar a l a
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
251
formación y posterior precipitación de ácido nítrico disuelto en gotas de ll uvia (NO
2
H
2
).
Este fen ómeno provoca la acidifi cación del suelo y de l as aguas in teriores y la
desfoliación de la cubierta vegetal (fig. 33) , y una alteración muy importante de los
materiales depositarios de esta lluvia.
2.2.1.1.1.4. C
ALIDAD DEL AIRE
(
INMISION ES
)
La atmósfera terrestre es fini ta y su capacidad de autodepuración parece ten er
sus límites. La emisión a la atmósfera de sustancias con taminantes han provocado ya
concentracion es de estas sustancias a nivel del suelo, que han ido acompañadas de
aumentos espectaculares de la mortalidad y de la degradación de materiales y
estructuras arquitectónic as (piedra, pinturas murales en exteriores, metales, etc...). Los
efectos se basan princi palmente en el examen de factores epidemiológicos, ensayos con
animales y plantas...
La calidad del aire se evalúa por medio de los niveles de inmisión, que vienen
definidos como la concen tración media de un con taminante presente en el aire durante
un periodo de tiempo determinado. La unidad en que se expresan son microgramos de
contaminan te por metro c úbico de aire ( µ g/m
3
), medidos durante un periodo de
tiempo determinado.
Para vi gilar la calidad del aire, se utilizan dos procedimientos: uno basado en
las técnica s fisicoquímicas y otro en la técni ca de los indicadores biológicos.
INDICADORES BIOLOGICO S
Es complemento de las redes de análisis q uímicos para la vi gilancia de la
contaminaci ón. Esto per mite eval uar biológicamente las si tuaciones de contaminación
atmosférica. Su técnica se basa en la sensi bilidad de algunas especies a ciertos
contaminan tes gaseosos que permiten identificar su presencia.
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
252
Los con taminantes más i mportantes son el ácido fluorhídrico ( HF), el etano
(C
2
H
4
), el an hídrido sulfuroso (SO
2
), los oxidantes fotoquímicos (P AN) y el ozono (O
3
),
los metales pesados y los isótopos rad iactivos.
Se emplean como indicadores biológicos a los “líquenes” por ser muy
sensibles al SO
2
, HF y ClH. Esto jun to a su actividad f otosintética que es continua, su
capacidad de acumulación de contamin antes como S, Pb, F e isótopos radiacti vos, su
dependencia directa de la atmósfera y su larga vida los hace buenos i ndicadores
biológicos. Por tanto la presencia de líq uenes es sí ntoma de ausenc ia de c ontaminación ,
por lo que es un pro cedimiento fáci l de utilizar.
Hay tres tipos de métodos para determinar la contaminaci ón mediante este
método:
métodos cualitativos
métodos cuantitativos
métodos indirectos
Los criterios seguidos son basados en el n úmero de especies presentes, la
frecuencia de aparición y la f ertilidad.
2.2.1.1.1.5. I
NFLUENCIA DE LOS PROCESOS M ETEOROLOG ICOS E N LA CON TAMINAC ION
ATMOSFERICA
La conc entración de con taminación a nivel del suelo, varía como consecuenci a
del desequilibrio en tre los índices de producción de contaminantes y los de dilución y
desaparición de los mismos.
La importancia de las condicion es meteorológicas en el grado de
contaminaci ón atmosférica se reconoce observando las variaciones de la cal idad del
aire. Las principal es variables meteorológicas a considerar por su inf luencia sobre la
calidad del aire son:
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
253
Transportes convecti vo horizontal: El viento al tran sportar los contami nantes
produ ce su dispersión horizontal, y determina la zona q ue va a estar expuesta a los
mismos. Por lo general, una mayor veloci dad del viento reducirá las concentracion es
de contaminant es al nivel del suelo.
En zonas c osteras, de valle y montañ a, se produce circulacion es cerradas de
viento y l os con taminantes lanzados a la atmósfera se i ncorporan a l a circulación del
viento produciéndose una acumulación progre siva de contamin antes.
Transporte convectivo ver tical: E l principal factor que determina el grado de
difusión vertical de contaminan tes es la variación vertical de temperaturas en la
atmósfera. Podemos determinar l a capacidad de difusión vertical de c ontaminantes,
comparando la variación vertical de temperaturas de u n estrato de aire atmosférico con
el gradiente vertical adi abático del aire, que corresponde a una variación de -1º C por
cada 100 metros de altura.
Si en la capa de aire la temperatura desciende con la altura bastan te menos de
un grado c ada 100 metros, los movimientos verticales del aire están muy limitados, por
lo que hay poca disposición vertical de con taminantes. En estas condiciones se dice que
la clase de estabili dad atmosférica es del tipo estable.
Cuando la temperatu ra descien de con la alt ura más de un grado cada 100
metros de altura, la estabilidad atmosférica será del tipo inestable y los movimient os
verticales del ai re están muy favorecidos difundién dose l os contaminan tes
verticalmente. Por último, la estratifi cación es n eutra cuando coinci den la variación de
temperatur a del estrato con la gradiente vertical adiabáti co.
Cuando la temperatura del aire aumenta con la altura aparece el fenómeno de
la i nversión térmica, q ue limita la dispersión de contaminan tes. La inversión térmica se
produ ce durante la noch e como consecuencia d el enfriamiento del suelo. El aire se va
enfriando progresivamente desde el suelo hacia arriba.
Un aspecto i nteresante de la contamin ación atmosférica es el de la
micrometereologí a ur bana. Las gran des ci udades crean a su alrededor un microclima
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
254
propio denominado: “isla urbana de calor”, produ ciendo un penacho térmico que tiene
gran inciden cia en la capaci dad de difusión de los contaminan tes ur banos, da lugar a la
circulación de vien tos locales q ue elevan el ai re cali ente del centro de la ciudad,
creando una corriente c ompensada de aire frío de la zona rural ci rcundante q ue
penetra en la zona urbana a niveles baj os. La radiación solar es más reducida en l a
ciudad como consecuencia del efecto pantall a produ cido por la contaminación urbana.
2.2.1.1.1.6. L
A CONTAMIN ACION ATMOSFERICA P ROVOC A ALTERACION DE LA PINTURA
MURAL
.
Lejos de las zonas in dustriales la composición n ormal de l a atmósfera es l a
siguientes: n itrógeno (78%), oxígeno (2 1%), gases n obles (0.95%), anh ídrido c arbónico
(0.03%) e in dicios de ozono (fig. 34) . Sin embargo, la combustión del carbón y otras
materias libera productos sólidos, c omo el polvo y el holl ín en la atmósfera y
contaminan tes gaseosos como los anhídridos sulfúrico y carbó nico (f ig. 35). Así, el tipo
de suciedad que mayormente af ecta a la o bra de arte es el polvo, el c ual se manifiesta
en una ac umulación q ue absorbe y retiene el agente destru ctor. Se compo rta como un
catalizador del proceso destructivo que f orma una capa entre ambos medios
reteniendo las h umedades y las temperaturas, manteniendo un microclima en el q ue se
Figura 34: Variación di aria de las concentraciones de
contaminantes fotoquímicos en las atmósferas de l as gr andes
áreas urbanas.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
255
desarrollan las diversas reacciones químicas. Se conc entra en toda obra sobre
cualquiera de sus planos, esencialmente en los horizontal es, e igualmente en las
oquedades. Este polvo tiende a cubrir la superficie de los obj etos haciéndoles perd er las
pequeñas formas. Los mayores dañ os son causados por la acción de los produ ctos
derivados de la combustión de carbones y aceites m inerales disueltos en la atmósfera,
incluso de los derivados de las actividades volcánic as.
Figura 35:
(a) Pa rtícul
as
carbonácea s.
(c) Costra negr a
en l a que se
hallaron las
partículas de (a)
y (b). En el
centro se
observa la
cristalización
de y eso
en
forma de “rosa
del desi erto”.
Figura 3
5: Partículas de mor fología es férica proceden tes de la
contaminación atmosférica.
Figura 35:
(b) Partícula
metálica .
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
256
Por tanto, los mecanismos de alteración producidos por los fa ctores
contaminan tes son: disolución del material y cambio de forma q uímica provocando en
muchos casos variaciones importantes en la porosidad total, incrementán dose la
velocidad de al teración del material, haci éndose en la mayoría de l os casos
exponencial, no lin eal, tal y como señaló Wi nkler y por tanto permita en gran medida
determinar su durabilidad frent e a los fen ómenos de al teración
112
. El incremento del
contenido de anh ídrido carbónic o ( CO
2
) de la atmósfera de 0.0 3% a 0.05%, aumenta
ligeramente el poder disolvente del agua de lluvia q ue penetra en el material y
favorece la conversión del carbonato cálcico (CO
3
Ca) en bi carbonato cálcico-soluble, el
cual puede migrar por el in terior de l os poros
113
y regenerar nuevas cristalizacion es de
carbonato cálcico, si es en el ex terior se forma u na costra más compacta y menos
permeable y si se produ ce en el in terior pu ede generar tensiones y daños (f ig. 36).
El anhídrido sulfúr ico (SO
3
), aunque existe en una can tidad relativamen te
pequeña, se disuelve en la niebl a y la l luvia, dando ácido sulfuroso, q ue se transf orma
en ácido sulfúrico (SO
4
H
2
), el cual reacciona c on la c alcita dando una mezcla de sulf ito
y de su lfato cálcico, que por oxidación se transf orma en yeso. Esta ser ie de reacciones
112
RODRIGUEZ NAVARRO, C. op. cit., pp. 60-62.
113
TOMBACH, op. cit. , pp. 34-41 .
Figura 36: O. Casazz a y S. Giovannon i h an realizado un
examen científi co de la capilla de Brancacci en Fl orencia
(Renacimiento)
para su conservación. Esta microfotografía,
muestra un estudio del medio ambiente: examen de l a
cantidad y naturaleza de las partículas suspendidas. Indica
que un 80 % de ellas es c arbono, lo que explica el serio
deterioro d e los fr escos.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
257
afecta a la piedra u otro material que presente un sistema poro so, y se manifiesta en
dos fases:
1º . Ataq ue superficial. La c aliza s e transforma de fuera a dentro formando una
costra dura e imp ermeable de yeso.
La microfotografía de una preparación de arenisc a calcárea en la fi gura 37 n os
muestra la costra de yeso que se ha formado a expensas del cemento calc áreo, como lo
demuestran los granos residuales de cu arzo cementados todavía.
Sobre las piedras q ue n o son muy poro sas, esta costra, que c ontiene h ollín y
polvo, puede adherirse y resultar h asta cierto punto protectora, puesto que es
resistente a los vapores industriales.
Figura 37: Microfotogr afía de una pr eparación de arenis ca calcárea. La cos tra de yeso se h a for mado
a expensas de l cemento calcáreo como lo demuestran los granos residuales de cuarzo cementados
todavía.
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
264
2.2.1.1.2.1. P
LUVIOMETRÍA Y PINTU RA MURAL
Los mecan ismos de alteraci ón del agua en l a pintura mural pueden ser de
diversa índole
117,118
:
• Disol ución : el agua es capaz de disolver muchos minerales.
• Transporte : el agu a tr ansporta elementos disueltos, precipitando luego
por sobresatu ración.
• Hidrat ación : los minerales q ue son hidratables, aumentan de volumen.
Con f recuencia la hidratación va acompañada de un consi derable aumento
117
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118
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del suelo.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
265
de presión en el interior de los poros de los distin tos materiales de los que
están constituidos las pin turas mur ales.
• Imbibici ón : h ay materias muy finas capaces de retener agua, como es el
caso de las arcillas.
• Catalizador de las r eacciones químicas : el agua catali za reaccion es
creándose nuevos compuestos.
• Oxidaci ón : el agua aporta oxígeno (O
2
) produciendo oxidación de
elementos químicos.
• Presión : por el c ambio de estado del agua, a v apor o h ielo, según el clima.
El agua cuando se congela aumenta 9% aproximadamente el volumen
llegando a destruir la estr uctura p orosa que l o contenía. Por tanto el daño
ocasionado depende del número de por os y de su mor fología.
El agua de lluvia puede, en general:
1. Inf iltrarse en el suelo: infilt ración.
2. Evaporarse y reintegrarse en la atmósfera: evaporación.
3. Puede discurrir sobre la super ficie: superfi cial .
Los efectos del agua de lluvia en la pintura mural puede n:
1. Pen etrar en la pintura mural
2. Percolar
3. Originar chorreo
4. Lavar la pintura mural sobre la que cae
5. Erosionarla
El agua es el principal agente de degradación. Todos los materiales sufren una
lenta alteración cuando están continuamente expu estas, sea a la humedad capilar del
suelo, sea a los fuertes temporales de lluvia. El agua disuelve la materia soluble de los
distintos materiales q ue componen la pin tura mural y se acumula en huecos
provocando desprendimien tos. Durante l os temporales, la lluvia se acidif ica con ác ido
nítrico y disuelve los carboh idratos. Las plantas in feriores proliferan en h uecos don de
hay ac úmulo de agua produciendo mayores desprendimientos, sobre t odo en pin turas
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
266
murales en el exterior. A demás el agua de la lluvia es un vehículo muy eficaz para los
agentes químicos, como el gas carbónico, sulfuros o sales
119
.
La pluviometr ía junto a otros f actores medioambiental es in ducen a ciertos
mecanismos dentro de los cuales están:
• Abrasión externa : son los procesos de c ambios y pérdidas de material y
derivan en un cambio de textura y una reducción del relieve.
• Cambio de volumen en capilares e intersti cios : debido a la p orosidad y
porometr ía del material, junto con l os agentes ambientales (temperatura,
velocidad de evapo ración, viento y agua) provocan tensi ones internas q ue
pueden super ar la resistencia mecán ica del material
120
.
Un ej emplo muy conocido de mecanismo de alteración es el “fenómeno
cárstico”, debido a l a pluviometría y a la h umedad junto con el anhídrido carbón ico
disuelto (agua que contien e an hídrido carbónico) . Los carbonatos alcalin o-térreos
(insolubles) que forman parte de los materiales calcáreos y de los mor teros de cal, se
transforman en b icarbonatos (más solubles), por lo q ue pueden ser atacados más
fácilmente: CaCO
3
( carbonato) + CO
2
+ H
2
O → Ca (HCO
3
)
2
(bicarbona to). Este proceso
es reversible: Ca(HCO
3
)
2
→ CaCO
3
+ CO
2
+ H
2
O , las disoluciones de los bicarbonatos
por deshidratación pierden agua y dióxido de carbono y cristalizan de nuevo
formando carbonatos. Sin embargo, desde el punto de vista de la conservación n o está
claro que este fen ómeno sea negativo, ya que, aunque las sales dan lugar a
disgregaciones, también se produce regeneración muy len ta de una estructura
cristalina establ e y muy compacta
121
.
119
GARATE, op. cit. , 2002, p. 260.
120
GARCIA GOMEZ DE TERREROS GUARDIOLA, M., ALCALDE MORENO, M. op.cit ., p. 17.
121
MATTEINI, M.; MOLE S, A. op.cit. , p. 337 .
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para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
267
2.2.1.1.3. LA TEMPER ATURA. VA RIABLE ATMOSFERICA. RADIACIÓN SOLAR
Para muchos f ines prácticos interesa conocer la temperatura más al ta y la más
baja ocurrida durante un día y p ara ello se utilizan unos termómetros especiales:
El termómetro de máxima ( fig. 41), que es un termómetro ordinario de
mercurio cuyo tuvo c apilar se hace más estrecho en la región A. Y el termómetro de
mínima (fi g. 42) q ue en lugar de mercurio lleva alcoh ol. Para determinar la
temperatur a media del día basta sumar: temperatura máxima + temperatura míni ma y
Figura 41: Termómetro de má
xima. Sir ve para conocer la temperatura más
alta registrada en 24 horas.
Figura 42: Termómetro d e m ímima. Sirve para c onocer la temperatura
más baja registrada durante 24 horas.
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
268
dividirlas por 2.
Para determinar l a temperatura media mensual, se suman las 30 ó 31
temperatur as medias diarias y se divide por 30 o 31, y si se dispone de las 12
temperatur as medias mensuales registradas, se suman y se divide por 12 obteniendo la
temperatur a media anual. Esta es la q ue se emplea para defi nir el clima del lugar y
tiene la propiedad de ser una cantidad que varía muy p oco o casi nada.
La observación continua de la t emperatu ra se obtiene por medio de un
aparato registrador llamado termógrafo , en el q ue una plumilla provista de tin ta va
marcando una línea sobre un papel que envuelve un cilin dro que gira a razón de una
vuelta por semana, gracias a un mecanismo de relojería.
Pero, es la R adiación Solar la que nos i nteresa, ya que, ti ene doble efecto por
un lado el aumento de la temperatura de los cu erpos que la absorben (radiación
térmica) y la alteración que sufren al absorber las radiacion es c uya lon gitud de onda
está comprendida entre 0,15 µ • y 4 µ (intervalo de la radiación solar) (fig. 43). El
aparato que mide la intensidad de luz es el “luxómetro”.
2.2.1.1.3.1. T
EMPERATURA
, R
ADIACI ÓN SOLAR Y LA PINTURA MURAL
Para la Península Ibérica, en tre lati tudes de 45º y 35º N, la radiación sol ar
recibida es mayor q ue la irradiada, es decir, existe un excedente de en ergía. También la
evaporación excede, en general, a l a precipitación, valores que hay que tener en c uenta,
pero son los cambios térmicos el mecan ismo de desintegración principalmente
indirecto que provocan en términos generales, fenómenos de alteración física. Modifica
Figura 43: Espectro electromagnético.
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269
la humedad contenida en los po ros de la pintura mu ral y la solubili dad de las sales y
los gases, acelera las reacciones q uímicas y facilita la hi drólisis.
La piedra, al igual que los disti ntos componentes de las pinturas murales son
malas conductoras del calor, produ ciéndose unas dif erencias de temperaturas
importantes entre zonas sombreadas e iluminadas y en tre capas superficial es y
profundas ocasiona ndo el cuarteamiento, llegán dose a la gra nulación de l a piedra o
destrucción de algunas zonas de la pin tura mur al. Si las oscil aciones de temperatura
son bruscas crean tension es externas e i nternas y origin an fisuras en planos intern os
paralelos a la parámetros, pr oduciendo un cambio de volumen en la piedra.
En las regiones tropicales y desérticas existen grandes diferencias de
temperatur a entre el día y la noche y l a sucesión alternativa de los rayos solares y de la
lluvia produce un efecto destru ctor en las pinturas murales.
Se conoce que las o scilacion es de temperatura pueden produ cir los siguientes
indicadores de alter ación :
• Fracturación
• Fisuración
• Fragmentación
• Disyunción
• Combamiento
• Hin chamiento
Sin embargo, los cambi os térmicos no modifi can excesivamen te la porosidad
total y la d istribución de tamaño de sus poros, al igual que l os procesos de hielo
deshielo
122
. Las oscilacion es alrededor de 0º C están relac ionadas con la gelivac ión (en
realidad –4º C).
Las elevadas temperaturas provocan reacci ones de hidrólisis de muchos
minerales conten idos en las pin turas murales y, en presencia de h umedad las
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
270
reacciones de hidrólisis se multiplic an, duplicándose aproximadamente por cada
aumento de 10º C, favoreciéndose el in tercambio de ion es, hecho muy frecuente en los
silicatos
123
. En regiones tropicales esta acci ón combinada de temperatura y humedad
elevadas, facili ta la descomposición química y biológica
124
.
Con el cal or llega un momento q ue se rompe la estructura cristalina de los
pigmentos, si endo importante conocer su punto de fusión que está relaci onado en la
mayoría de los casos c on el origen del calor. Las tierras de siena y de sombra naturales
se tran sforman en to stadas al aumentar la temperatura entre 300 y 700º C, haciéndose
más rojizas.
Los pigmentos q ue tienden a palidecer l igeramente por efecto de l a luz son
casi todo s, mayoría, au nque este fenómeno es inapreciabl e en la m ayoría de los casos.
Sólo cuando la il uminación es muy i ntensa y contiene gran pr oporción de rayos
ultravioleta, las alteraciones de algu nos pigmentos se obser van en breves period os de
tiempo. Los colores más estables a la luz son: los óxidos, sulfatos, fosfatos y carbonatos.
Los pigmentos inorgánicos son más estables q ue los orgánicos, especialmente con
respecto a la luz y al calor, la mayorí a de ellos son estables hasta 300º C, au nque
algunos de ellos se descomponen a temperaturas inferiores.
La acción conjunta de l a luz, la humedad y los componentes de la atmó sfera
pueden actuar conjuntamen te sobre los pigmentos, produciendo oscurecimiento,
pérdida de color o to da clase de alteraciones cromáticas.
La acción conjunta de la luz y el cal or po tencian su acc ión hasta generar
energía n ecesaria para que se produzca la ru ptura de los enlaces, y sabemos que una
pintura mural s oleada puede ll egar a tener una temperatura de 60º -70º C, en
Andalucía, por ejemplo.
Existen ensayos para determinar la sensibil idad de los pigmentos a la acción
de la luz, se efectúan por exposición en con diciones controladas, comparando con
122
RODRIGUEZ NAVARRO, C., op. cit. , p. 61.
123
SNEYERS, R.V.; et. al., op. cit. pp. 229 -230.
124
GARATE ROJAS, I. op. cit ., 2002, p. 259.
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271
patrones y series de probetas mantenidas en la oscuridad y an otando los cambios
produ cidos a distin tos tiempos. Los ensayos para apreciar la acción del calor sobre un
pigmento consisten en someter la muestra a temperaturas gradualmente mayor es
observando los cambios q ue se produzcan en el matiz, fen ómenos de fusión,
combustión, sublimación, etc.
También grandes bajadas de t emperatu ra pueden producir graves problemas,
ya que el agua aumenta aproximadamente el 9% de su volumen cuando se con gela,
destruyendo las estructuras porosas, demostrándose que el daño no es forzosamente
propor cional a la porosidad sino que depende más de la morfología de los poro s
125
.
Para medir la temperatura superficial de la pintura mur al a intervalos
definidos se usan unos termómetros inf rarrojos. Mediante un programa de ordenador,
125
SNEYERS, R.V. et. al., op.ci t., p. 230.
Figura 44: Tumba de seda. Petra, Jordania.
Temperatura superficial
de la piedra. Fotografiado por Zayadine y Hottier en 1976.
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
272
se il ustra la distribución de las temperatur as de superficie en f orma de planos
isotérmicos (fig 44).
La luz ó l as radiaciones alteran los materiales plásticos, orgánicos, f ibras...
formulaciones epoxídicas ( alterables a una contin ua exposición de luz ultravioleta). Sin
embargo, l a luz no debe alterar la u niformidad de textura y c olor de la pin tura mural,
por tan to, la in tensidad de la l uz no superior a 160 luz, será suficient e para q ue todas
las características de los mater iales que puedan ser apreciables por los sentidos n o se
aprecien.
2.2.1.1.4. EL VIENTO. VARIABLE ATMOSFERICA
En l os estudios de meteorología elemental se supone q ue el vien to en la
atmósfera es un vector horizontal , se representa por medio de una flech a que se l lama
vector.
Para conocer el viento que sopla es preciso conocer su dirección, es decir, de
donde viene el aire y su velocidad, o sea, el espacio que recorre una partí cula de aire en
una hora.
Figura 45: Anemómetro de cazoletas. Para medir la velocidad del vien to se
emple
a el anemómetro de cazoletas, que consta de un molinete que gi ra
alrededor de un eje vertical. El molinete ll eva 4 semiesferas huecas por lo que
el viento si empre en cuentra una cazoleta por su cara h ueca (o cóncava)
obligando a girar al ej e EF siempre en l
a misma dirección. El tornillo sin fin F
hace gir ar l a rueda dentada H que hace mover l a aguja indicadora K que por
contar el n úmero de vueltas del molin ete permite determinar el recor rido del
viento en metros.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
273
La observación del viento se realiza con “veleta y an emómetro” (fig. 45) y nos
permite conocer:
1. Dirección
2. Velocidad: Km/h, m/s, nudos=milla marin a/hora.
3. Ráfagas y remolinos: que afectan a direcci ón y velocidad.
Existen muchos tipos de vien tos segú n la zona a estudiar, (Poni ente, Solano,
Lebeche...) y sus efectos son diversos. Desde muy antiguo se em plea la escala de
vientos inven tada por el almirante Beaufort aceptada in ternacionalmente: Temporal
huracanado (destrucciones catastróficas) , temporal mu y duro (grandes destro zos)...
126
.
2.2.1.1.4.1. E
L VIENTO Y LA PINTURA MURA L
Los in dicadores visuales de alteración provocados por el fac tor vien to más
característicos son la pérdida de materia. En gen eral el vien to provoca ac ciones
mecánicas, evaporación, aporte de sales, erosión con arenas, picado, alveolizac ión,
formación de cavernas, canc erización. El vi ento por el efecto de la p resión hace que el
agua sea más permeable provocando a umento de la humed ad en l a pin tura mural, es
decir, potencia este factor y su mecanismo de alteración. Y en zonas pró ximas al mar, la
salinidad es transportada por vientos húmedos causando una importante degradación.
2.2.1.1.5. LAS CATASTROFES NATURALES Y LA PINTURA MURAL
La catástrofe natural es un fenómeno extremo del medio físico per judicial para
el hombre, y para los seres vivos en general, q ue tiene su origen en fuerzas
incontroladas e imprevisibl es. Hay q ue resaltar como los más comu nes en Andalucía
los siguientes: sequías, lluvias torrencial es e inundacion es, hel adas y olas de frío,
126
EICHENBERGER. Meteorología pa ra aviad ores . Madrid, Paraninfo, 1987 , p. 85.
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
280
La humedad puede pro ceder del ambiente exterior, del cual hemos habl ado:
lluvia, ríos, lagos, el mar y terrenos húmedos. Este último lo trata en el suelo. P uede
tener un origen interior ( la respiración, la limpieza, la condensaci ón) y puede ser de los
muros del que hablamos en este apartado.
La humedad de las paredes se puede clasif icar en cin co tipos, dependiendo de
su origen
128
:
1. Humedad por infil tración (fig. 50). El agua filtrada a través de los
techos, terrazas, azoteas, de los sistemas de drenaje para el agua de ll uvia,
por defectos de la infraestructura y la humedad d ebido al agua de lluvia.
2. Humedad po r capilaridad , procedente del suelo: succión capilar (f ig.
51).
3. Humedad interna produ cida por la presencia de materiales
higroscópicos.
128
SEBASTIAN PA RDO, E. e t. al op.cit.
Figura 50: Infiltración
Figura 51: Capi
laridad
Figura 52: Condens ación
Diagrama de las causas principales de la h umedad en las pinturas murales. E=exterior,
I= interior
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para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
281
4. Humedad por c ondensación por la humedad d el aire sobre paredes frías
(fig. 52).
5. Humedad procedente del aire húmedo que su be desde el suelo.
6. Humedad por ósmosis : por diferente con centración de sales.
Para determinar el origen de la fuente de h umedad h ay que tener en c uenta,
estos factores:
1. Humedad relativa.
2. Humedad de los mur os.
3. La t emperatura del air e en el ext erior , si es una pintura mural en el
exterior y si es en el interior hay que ver la temperatura en el exterior e
interior del edificio.
4. Temperatu ra en las paredes...
5. La permeabili dad : la permeabilidad es la característica q ue permite a un
fluido circular por el in terior de una sustancia e incl uso atravesarla. Puede
medirse f ácilmente saturando el objeto en con diciones riguro samente
determinadas de presión y temperatu ra.
6. El viento por efect o de presión hace que el agua sea más permeable.
7. La succi ón capilar : la piedra u otro material puede absorber agua
formando una película intergranular, especialmente en l as arcil las, micas,
cloritas, etc. Esta película está fuertemente adherida y solo puede elimin arse
mediante in tercambio molecular. El agua reteni da por acción capilar en los
poros de la piedra sólo puede eliminarse aplicando f uerzas sup eriores a la
succión producida por l a capilaridad. La impregnación de agua puede
deberse también a la humedad que circula libremente en l os microcanales de
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
282
cierto diámetro, esta agua puede extraer se sin dific ultad (fig.53) . La
capilaridad se puede medir. La canti dad de agua retenida por capilaridad es
un indicador del tamaño de los poros de varios tipos de r ocas.
De todos los fenómenos el más importante es el que produce o f avorece la
ascensión de la h umedad: la “capilaridad”. La estructu ra microporo sa de l os m ateriales
empleados en la construcción actúa como red capilar, permitiendo dicha ascensión .
La altura a l a q ue ascien de el agua por capil aridad depende de la presión
atmosférica, ya que llega a c ompensarse con ésta, del diámetro de los capilares, (que
cuanto menor sea más ascien de el agua) y del espesor del muro, ya que, cuanto mayor
sea éste, más agua asciende y necesita más superficie de evaporación
129
.
En la pintura mural, según donde esté ubicada, entran en juego muchas
variables que afectan al problema, como el clima, corrientes de aire, orientación, etc.
129
LOUIS CERECEDA, M. Curso de Técn icas de diagnóstico aplicada s a la conservación de materiales de
construcc ión en los edificios históricos . Univer sidad de Granada, 1997 (inédita) , p. 9
Figura 53 : Representación es quemátic a de l a distribución del agua en
un material poroso.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
283
En el tema de las h umedades ascendentes, la ascen sión de aire saturado del
terreno a través de los materiales es, en momento de depresión atmosférica, mucho
más importante que la capilaridad y la ósmosis junt as
130
, dependiendo de l as
condiciones an te las que nos enc ontremos.
Al ascender l a presión atmosférica el terreno tarda más en amoldarse al nuevo
estado de presión. Este h echo provoca que para con seguir el equili brio, se origina un
flujo de aire y vapor de agua hacia el exterior de l terreno.
En las zonas húmedas son frecuentes dos formas de deterioro: “la arenizaci ón
y laterizaci ón”. La arenización se produce frecuentemente por la hi drólisis de los
feldespatos y l as biotitas, en esta primera f ase el aspecto físico no se a ltera. En una
segunda fase provocada por altas temperaturas y abundanc ia de agua ( típica de l os
trópicos), la hi drólisis se inten sifica por in filtración de soluciones, destruyendo
minerales ferromagnésicos y plagioclasas y son parcialmente lixiviados quedando sólo
la mic a blan ca, el cuarzo y algo de feldespato
131
. Estas formas de deterioro pueden
llegar a producir pérdidas de hasta un 80%. La laterización en regiones tropicales es
más agresiva, ya que se inten sifican las hidrólisis, desapareciendo los silicatos y
quedando cuarzo, hierro y alumina ( óxido de aluminio) pudiéndose reorganizar. La
costra de laterita es una acumulación en profundidad de óxidos de hierro y aluminio.
La hidratación va acompañada de un aumento de presión en el i nterior de los
poros de la roca, pr oduce u na presión de 1.100 atmósferas en l a anhidrita, p or la
adición de dos moléculas de agua, prod uciéndose la transformación en yeso.
Las reacciones q uímicas produ cidas por la humedad en las pin turas murales
son también, la causa de “alteración de los pigmentos”. Como consecuencia de estas
reacciones, experimentan transformaciones f ísico-químicas modifican do su
composición y como resultado de esto , su color.
130
Ibid, p. 8
131
SNEYERS, R.V.et. al. op. cit. , pp. 229-23 0.
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
284
De todos los procesos de al teración f avorecidos o iniciados por la presencia de
humedad hay que destacar “la migración y cristalización de sal es”. S e ha e scrito mu cho
sobre los mecan ismos destructivos de las sales en los morteros y en la película
pictórica, pero va le la pena prestar at ención sobre aquellos aspectos que afectan
directamente al plano conservativo. Un a sal puede cristal izar solamen te cuando la
concentración de la solución supera la saturación y, salvo algunas excepciones, las
soluciones que están presentes en los morteros son muy diluidas y para l legar a los
valores de saturación necesitan una gran evaporación.
En pintura mural el lugar don de se produce la evaporación más alta es la
superficie pict órica, por lo que se convierte en el lugar ideal para el desarrollo de este
proceso de cristalización, y donde primero se pu ede observar este pr oblema.
Examinando la naturaleza y los procesos desarrollados, por los diferentes
agentes o materiales que llegan a l os morteros de la pin tura mural, es n ecesario
destacar la presencia de sales q ue tien en su origen en los ion es (Mg, Na, K, Ca, SO
4
,
CO
3
, NO
3
, Cl) y que acceden a la superficie pic tórica por tres ví as:
a) Desde el suelo y aguas c ontenidas en él, las sa les pueden llegar al soporte, al
mortero y a la película pictórica, diluidas en forma de solución acuosa. Las
eflorescencias suelen t ener su origen en filtraciones de las conduccion es y
desagües existentes en el subsuelo, así como de las aguas fecal es y freáticas,
compuestas fundamentalmente por cloruros debido al consumo de cloruro
sódico, compuestos de ni trógeno ( nitratos, producidos por microorganismos,
nitritos y amoniaco), y materia orgánica. Las sal es aportadas por las aguas
freáticas del subsuelo, suben por capilaridad po r el mu ro, creando acciones
fisicoquímicas acompañadas de accion es eléctricas, pudiendo modificar l a
composición de ciertos materiales (de c ementación), disminuyendo su
resistencia
132
.
b) El depósito de par tículas atmosféricas aportad as por aero soles atmosféricos,
acumula y fija en la sup erficie d e la pintura substan cias inertes (polvo...) y
132
GARATE ROJAS, I. op.cit., 2002, p. 220.
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para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
285
compuestos acti vos (solubles) como el yeso, los nitratos y los cl oruro s. La
interacción producida por los contami nantes gaseosos de naturaleza ácida con
el carbo nato de calcio de los morteros, produce directamente sustancias salinas
de lo más solubles.
c) Los materiales de construcción originales pueden contener en sus poros
cantidades co nsiderables de sales, Zehnder en contró en un tipo de ar enisca
(molasse ó melaza) 150-1500 ppm de sulfatos, Bläuer en contró 76- 274 ppm de
sales solubles (no con tenía carbonatos de Ca y Mg)
133
.
d) Metabolismo bi ológico, producido por microorganismos, como n itratos,
produ cto de los excrementos y otros d esechos. Alrededor de las zonas habi tadas
por el hombre h ay cl oruro s y ni tratos, ya que, los seres humanos y ani males
comen y excetan cloruro sódico. El agua en q ue se disuelven estas sales pueden
llegar al muro mediante los mecanismos ya descritos.
Indistinta mente de la manera por la cual se aproximen a la superficie, l as
sustancias salin as, como con secuencia de las variac iones microcli máticas, sufren
“cristalizacion es y solubilizaciones cíclicas”
134,135,136
que producen efectos muy
degradantes y nocivos para las pin turas, provocando en términos generales,
fenómenos de alteración física, plantean do un problema frecuente de “fracturas y
fisuras” de las c apas superficiales de las pin turas murales, produ cido por l as tension es
ejercidas en la cristalización (fig. 54) de sal es depositadas en las ca vidades próximas a
la superficie, en los poros (f ig. 5 5), si n modificar excesivamente el sistema poroso
137
.
Dependiendo de la composición de las sal es, el deterioro producido y la apreciación
del mi smo, varía en los morteros o sobre la superficie pictórica. A ndreas A rnold y
Konrad Zednder
138
dan una lista de sal es que se hallan en las pinturas murales (tabla
133
ARNOLD, A; ZEDNER, K. op. c it. , pp. 103-112 .
134
EVANS, I.S. “S alt Crystallization and Roxk Wathering” in Revue de ge rmarph ologic dy namique 19 . Pa ris,
Edition de la Société d´ edition d´ enseig nement, (1970), pp. 153 -177.
135
L EWIN, S. “The Mech anism of Masanry Decay thro ugh Cristallization”, in Conservation of Historic ,
uildings and Monuments National Academy , Press-Washing ton, (1982 ), pp. 120-124 .
136
SNETHLAGE, R. “Na turwissen schaftliche Untersuchugen zur jSteink onservier ung”, in Das Südportal des
Augsburger Dames . Múnich, Gesschichte und Kon servierung (Bayerischer Lande samt fü r Denkmalpflege,
München, Ar beisheft, 23), (1984 ), pp. 95-102 .
137
RODRIGUEZ NAVARRO, C. op. cit. , p. 61 .
138
ARNOLD, A; ZEDNER, K op.cit, pp 103 -105.
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
286
VIII): “los oxalatos” en general ti enen su origen en los tratamientos de conservación,
aunque también se h an encon trado en monumentos donde la piedra natural es de
carbonato.
Figura 54: Diversas for mas de cristalizar las sales.
Figura 55: Modelo de distribución en el proceso de cri staliza ción de sales (nitronatrite)
nitrato sódico en un material poroso, basado en obser vaciones de l a cris taliza ción del
nitrato s ódico y otras sales en materia
l cerám ico c on 30 % de porosi dad y en capas de
yeso pin tadas al fresco.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
287
TABLA VIII: SALES PRESEN TES EN L AS PAREDES.
Carbonates Calcite
Dolomite
Magnesite
Nesquehonite
Lansfordite
Hydromagnesite
Natron
Thermonatrite
Nahcolite
Trona
Kalicinit e
CaCO
3
CaMg(CO
3
)
2
MgCO
3
MgCO
3
·3H
2
O
MgCO
3
5H
2
O
Mg
5
[OH(CO
3
)
2
]
2
·4H
2
O
Na
2
CO
3
·10H
2
O
Na
2
CO
3
·H
2
O
NaHCO
3
Na
3
H(CO
3
)
2
·2H
2
O
KHCO
3
Sulfates Gypsum
Bassanit e
Epsomite
Hexahydrite
Kieserite
Darapskire
Mirabilite
Thenardite
Arcanite
Bloedite
Picromerite
Boussingaul tite
Syngenite
Gorgeyite
Aphthitalite
Ettringite
Thaumas ite
CaSO
4
·2H
2
O
CaSO
4
·1/2H
2
O
MgSO
4
·7H
2
O
MgSO
4
·6H
2
O
MgSO
4
·H
2
O
Na
3
(SO
4
)(NO
3
)·H
2
O
Na
2
SO
4
·10H
2
O
Na
2
SO
4
K
2
SO
4
Na
2
Mg(SO
4
)
2
·4H
2
O
K
2
Mg(SO
4
)
2
·6H
2
O
(NH
4
)
2
Mg(SO
4
)
2
·6H
2
O
K
2
Ca(SO
4
)
2
·H
2
O
K
2
Ca
5
(SO
4
)
6
·H
2
O
K
3
Na(SO
4
)
2
Ca
6
Al
2
(SO
4
)
3
(OH)
12
·26H
2
O
Ca
3
Si(OH)
6
(CO
3
)(SO
4
)·12H
2
O
Chlorides
Bischofite
Antarcticite
Tachyhydrite
Halite
Sylvite
MgCl
2
·6H
2
O
CaCl
2
·6H
2
CaMgCl6·12H
2
NaCl
KCl
Nitrates Nitrocalcite
Nitromagnesite
Nitratite
Niter
Ammonium Nitrate
Ca(NO
3
)
2
·4H
2
O
Mg(NO
3
)
2
·6H
2
O
NaNO
3
KNO
3
NH
4
NO
3
Oxalates Whewellite
Weddellite Ca(C
2
O
4
)·H
2
O
Ca(C
2
O
4
)·2H
2
O
Los más peligrosos son los sulfatos (insolubles)(de potasio, sodio, m agnesio y
calcio) porque según el nivel en q ue se produzca l a cristalizaci ón producen una mayor
pérdida de la cohesión de los materiales constitutivos; el sulfa to cálcico, por ejemplo,
puede cristalizar en superficie en forma de velo blanq uecino o, en el interior de los
morteros. P roceden de la transf ormación de carbonato en sulfato en ambientes
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
288
contaminados con an hídridos sulf uroso, o por el aporte de morteros con contenido en
yeso. Los sulf atos, en la superficie, cristal izan en f orma de crátere s y pueden ser
eliminados. Estas sales son las q ue originan h abitualmente las eflorescencias en los
materiales c erámicos y, en especial, en las fábricas de ladrillo. El sulfato cálcico con el
cemento forma una sal muy exp ansiva, con lo que disgrega soportes pétreos, de
ladrillo, e incl uso revocos. El sulfato de magnesio o sal epsom forma eflorescencia del
grueso de un c abello y el sulfato de sodio, al ser muy soluble, cristali za f ácilmente con
un gran aumento de volumen (sal de Glauber)
139
.
El “carbon ato” cálcico (insoluble) no produce propiamente una disgregación o
falta de c ohesión en los materiales c onstitutivos, al ser gen eralmente uno de ellos, pero
sí, unas c ostras su perficiales o carbonataci ones, que son muy difíciles de eliminar.
También es patógeno el carbonato de sodio.
Por otro lado las sales solu bles como los nitratos de po tasio, sodio (fig. 56) o
calcio, producen efl orescencias en la superficie pictórica que son relativamente fáciles
de elimin ar, por lo que su ef ecto mecáni co en la cohesión de los materiales
constitutivos es men or. El nitrato de sodio y potasio lo or iginan las aguas sel enitosas
por acción del amoniaco.
En lugares próximos al mar podemos h allar otras sales: “c loruros” (de sodio y
potasio) en l os morteros o película pictórica, en forma de depósito superficial
139
GARATE ROJAS, I. op. cit. , 2002, p. 265.
(a)
(b)
Figura 56: Nitrato sódico cristalizado contenido en las capas de una pin tura mural
realizada a l fresco. (b ) Se observa la isometría d e la column
a de cristales. Es un
detalle de (a).
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para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
289
transportado por el aire. No tienen gran acción mecán ica sobre los materiales
constitutivos, pero sí favorecen la cristali zación o solución de otras sales q ue puedan
estar presentes tanto en los morteros c omo en la película pictórica. El cloruro de sodio
se disuelve con facil idad, por lo que no pro duce deterioro
140
.
Los “silicatos”, transportados por el agua de inf iltración desde los mater iales
constitutivos del muro (cemento, ladrillos o arcillas), a l argo plazo su efectos se
manifiesta en forma de velo blan quecino muy opaco o en forma de costras asociados a
otras sustancias como los carbonatos. A lgunos la denominan , piel de serpiente, por su
aspecto.
Los “álcal is” procedentes del terreno generalmente o de las propias piedras,
ladrillos o cemento también son patógenos
141
.
Las variabl es de temperatura y humedad relativa in fluyen directamente en el
proceso de cristalizaci ón de las sales. H ay una clara relación entre las variaciones de
humedad relativa (HR) de una habi tación y la cristali zación y disolución de las sal es de
la p ared; cuando la HR cae, las sal es van cristali zando a medida que la hum edad baja
140
Ibid., p. 265.
Figura 57: Relación entre la humedad relativa (R.H.) y
temperatura (T.) observado en la cri staliza ción de la sal en la
cripta de G rossmünster, Zurich, 198 6. (Arnold y Zehnder ). El
nitrato sód ico
en una HR en equilibrio del 75% (a 20º C.) está
como sal puro y cri staliza en una HR del 60%.
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
296
ocupa la edafología, y su clasificación está en función de los climas, pues una misma
roca, en zonas climátic as diferentes, da suelos distintos.
En el suelo podemos distinguir, un manto estéril debítico o rocoso estéril,
formado ta n sólo por materia mineral, y una zona q ue posea vegetaci ón, l a cual
presenta caracteres físico-químicos y biológicos peculiares.
Las propiedades físicas del suelo son: el color que nos in forma de cómo se h a
formado el suelo y de los materiales q ue lo componen. Así, por ejemplo, los suelos
rojos están asociados a la presenc ia de Fe
2
O
3
, mientras que los de color amarillo indican
la presencia de li monita y los bl ancos pueden ser de n aturaleza caliza o puede i ndicar
que en él h ay precipitaci ón de sales. La textur a que depende del tamaño de las
partículas q ue lo compongan: grava, arena, barro y arcilla. La est ructura que puede ser
con a ristas irregulares y a ngulosas conti ene f orma de esfera, de columnas o con trazos
planos horizontales.
Las propiedades gen erales son las mismas q ue las de los áridos y arcillas (A.F.
Intrínsecas). A lgunas de las propiedades más específicas son: la porosidad , q ue está
determinada por la porosidad absoluta o mediante el í ndice de poros; las densidades ,
densidad seca y h úmeda, de nsidad "in situ" del suelo e índice de densidad; los pesos
específic os, compacidad y humedades , expresada como humedad óptima (la que
corresponde con la máxima compacidad del suelo), humedad “in situ” y grado de
saturación (en func ión de los poros o huecos que están llenos de agua).
2.2.1.3.1. CONTAMINACION DE LOS SUELOS.
La erosión es uno de los pro cesos degr adativos de los suelos q ue con mayor
virulencia afecta a nuestra región, pero n o es el único. La contaminación y la
salinizac ión son otros cuyo avance es motivo de preocupación en Andalucía, ya que,
como la erosión, c onducen a una situación de devaluación, incluso de an ulación del
potencial produ ctivo de los suelos. La cont aminación puede ser diversa, en muchas
ocasiones es producida por las filtraciones de las con ducciones y desagües existen tes
en el subsuelo.
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para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
297
2.2.1.3.2. INFLUENCIA DEL SUELO EN LA PINTURA MURAL
La composición química del suelo va a inf luir de una manera directa en el
equilibrio de los componentes químicos con stitutivos de las pinturas murales. Así, se
llevan acabo oxidaciones y reducciones de elementos produciendo cambi os químicos y
físicos en l as pin turas. Un ejemplo son los áci dos h úmicos del suelo que f acilitan la
reducción del hierro, por l o q ue los minerales ferromagnésicos son más susceptibles a
estos cambios. El hierro (compuesto mineral) que se presenta en forma ferrosa
reducida (bivalente) o en form a férrica oxidada (trivalente), cuando se prod uce la
oxidación, la red cristalina se f ractura.
El tipo de s uelo repercute obviamen te en las h idrólisis q ue se provocan en
muchas rocas, como las calizas, en presencia de humedad. Los ácidos contenidos del
suelo producen su desintegración en presencia de humedad debido a la solución de
bicarbonato cál cico, producida que se deposita en forma de carbonato y de la que ya se
ha habl ado en factores medioambientales. Por otro lado si el suelo es rico en sales, estas
pueden llegar a la pin tura mural en forma de solución acuosa produciendo costras,
pátinas o eflorescenci as típicas
149
.
También repercute en las pinturas las contami naciones que se pueden
produ cir en el suelo por las aguas fecales, produ ctos añ adidos al terreno como
fertilizantes, fitosan itarios, por las aguas subterráneas, freáticas, por el agua de riego,
por la descomposición de la materia orgánica contenida y por la acción mic robiológica.
149
SNEYER, R.V. et. al. op. cit .
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
298
2.2.1.4. COMPONENTES BI OLOGICO S: SERES VIVOS
2.2.1.4.1. CARACTE RISTICAS QUE IDENTIFICAN A LA MA TERIA VIVA
Los seres vivos (animales y vegetales) están integrados p or moléculas. Cu ando
se examinan i ndividualmente, estas moléculas aisladas se ajustan a todas las leyes
físicas y químicas que rigen el comportamiento de la materia inerte.
El atributo más sobresalien te de los seres vivos es, quizás, su complejidad y su
alto grado de organización. Poseen estructu ras in ternas intrincadas que contien en
muchas clases de moléculas c omplejas. Se presentan , además, en una variedad
asombrosa de especies diferentes. Por contraste, la materia in animada de su entorno,
representada por el agua, el suelo y las rocas, está constituida habitualmente por
mezclas casuales de compuestos químicos senci llos, de organización estructural más
bien escasa, como ya hemos visto en los capítulos anteriores. De todos los elementos
químicos que se encuentran en l a n aturaleza, solo 22, forman parte de la materia viva
(Tablas 3, 4) . De estos, 6 forman las llamadas substanci as plásticas y energéticas de l os
organismos vivos, 4 son lo más importantes, carbono (C), hidrógeno (H), oxígeno (O) y
nitrógeno ( N), ya que son l os elementos básicos en las moléculas de proteínas, lípidos e
hidratos de carbono, los otros 2, f ósforo (P) y azufre (S) los podemo s encontrar
formando parte de ác idos nucleicos y algunos lípidos, el primero, y de algunas
proteínas el segundo. Otros 5 s on los elementos presentes en los organismos en f orma
TABLA 3: Abundancia r elativa de los
elementos químicos e n la corteza terrestre
TABLA 4: Abundancia relativa de los
elementos químicos e n el cuerpo h umano.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
299
de óxidos o sales minerales, sodio (Na), potasio ( K), magnesio (Mg), cal cio (Ca) y cloro
(Cl). Fin almente hay otr os 11 denominados oli goelementos, que participan en l a
catálisis de c iertas reacciones químicas, teniendo la particularidad de que aunque están
en canti dades muy pequeñas en las cél ulas, su presencia es i mprescindible para
algunas funcion es vitales tales son : Hierro (Fe), manganeso (Mn), cobalto (Co), cobre
(Cu), Zinc (Zn), boro ( B), alumini o (Al) , vanadio ( V), molibden o (Mo), yodo ( I) y silic io
(Si).
En segundo l ugar, cada una de las tres partes componentes de la materia viva
cumple un propósito o función específicas. Ello es cierto no solamen te en lo referente a
estructuras intracelulares tales como el núcleo y la membrana, sino también como los
compuestos q uímicos in dividuales de la célula como son l os lípidos, las proteínas y los
ácidos nucleicos. En los organismos vivos es completamente legítimo preguntarse cuál
es la función de una molécula determinada, en cambio, carece de sentido plan tear
dicha pregunta con relación a l a materia inerte.
En tercer lu gar, los or ganismos vivos presentan la c apacidad de extr aer y
transformar la energía de su entorno, a partir de materias primas sencill as, y de
emplearla para edificar y mantener sus propias e i ntrincadas estructuras. La materia
inani mada n o posee esta capaci dad de emplear la en ergía externa para mantener su
propia org anizaci ón estructural.
El atributo más extraordinario de los organismos vivos consi ste en su
capacidad de producir una réplica exacta de sí mismos, propiedad que puede
considerarse la verdadera quintaesencia de la vida.
El compuesto molecular fundamental en los seres vivos es el agua que se
encuentra, en can tidades distin tas, según el grupo de seres vivos de los que hablemos.
Su composición atómica y su bipolaridad molecular con fieren a esta unas propiedades
idóneas para ser el soporte d e la vida.
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
300
2.2.1.4.1.1. L
AS BIOMOLECULAS
. L
A CÉLULA
Las moléculas de los o rganismos se hallan ordenadas en una jerarquía de
complejidad molecular crecien te, tal como aparece en la figura 60. Todas las
biomoléculas orgánicas derivan en último términ o de precursores muy sencill os, de
bajo peso molecular obten idos de su entorno: el dióxido de carbono, el agua y el
hidrógeno atmosférico. Estos precur sores se convierten por la materia viviente, a través
de secuenci as de intermediarios metabóli cos de tamaño molecular creciente, en l as
biomoléculas si llares estructurales y éstas se unen covalentemen te formando las
macromoléculas. Las macromoléculas se a socian formando complejos
supramolecu lares y estos se ensamblan con stituyendo los orgánulos.
Entre los componentes moleculares de los or ganismos están los azúcares
compuesto por C, H y O. Estos se unen formando polisacáridos, como el glucógeno,
que se encuentra en tejidos animales (hígado y músculo), el almidón se enc uentra en
vegetales, los dextranos en levadur as y b acterias, la celulosa, po lisacárido no d e reser va
como los ant eriores, sin o estructural, se en cuentra en el mundo vegetal, también l a
lignin a, y la quitina en el mundo animal.
Otros componentes moleculare s son las prot eínas . Los sillares moleculares
son los aminoácidos constituidos básic amente p or C, H, O y N y un grupo radical. Se
han hall ado 20 aminoácidos en las proteínas, se distinguen entre sí por el radical R. Los
aminoácidos se combinan dan do lugar a moléculas más complejas ll amadas péptidos,
estas se unen formando polipéptidos y éstos unidos forman las proteínas.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
301
Las proteínas son biocatalizadores (enzi mas) que catalizan la mayoría de l as
reacciones bioq uímicas que tienen lugar en los procesos metabóli cos de los seres vivos.
También tienen función estructural (proteínas fibrosas).
Célula
Núcleo
Mitocondrio
Cloroplastos
Complejos en zimát icos
Ribosomas
Sistemas contráct iles
Acidos
Proteínas
Polisacáridos
Lí
pidos
nucleicos
Mono
-
Amino
-
Azúca res
Acidos
nucleótidos ácidos sencillos grasos,
glicerin a
Ribosa,
•
-
Ceto
-
Fosfo
-
Aceta to,
carbam il- á cidos piruvato, ma lonato
fosfato malato glicerin a
CO
2
H
2
O
N
2
Orgánulos
Asociaciones
supramoleculares.
Peso de partida
10
6
~10
9
Macromoléculas.
Peso molecular
10
3
~10
9
Unidades o si lla
-
res estructurales.
Peso molecular
100 ~350
Intermediarios.
Peso molecular
20~2 50
Precursores d el
entorno. Peso
molecular 18~2 4
Figura 60: Jerarquía de la organización molecular en las células.
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
302
Los lípi dos son un componente molecular, con stituido por C, H y O,
presentes en las células y extraíbles por disolven tes no polares tal es como el
cloroformo, el éter y el b enceno. P ueden ser componentes estructurales de las
membranas, depósitos de reserva intracelulares, forma de transporte de c ombustible
metabólico y agentes de protección de las paredes celulares. Los lípidos están
constituidos por ácidos grasos. Estos son l os sil lares moleculares, n o sólo de varias
clases de lípidos, de grasas y ceras (entre otros).
Ácidos nucl eicos los nucleótidos compuestos por base nitrogenada, azúcar de
cinco átomos de c arbono y ácidos fosfórico. Los ácidos n ucleicos son: DNA que
contiene la información genética y el RNA q ue transmite la in formación genética en l a
síntesis de proteínas, de aquí el que las proteí nas sean específicas de cada individuo.
Los seres vivos, ca paces de producir alteración , biodeterioro en l as pinturas
murales, presentan dos tipos de or ganización :
a) Célula procariota (menos evolucionada).
b) Célula eucariota.
2.2.1.4.2. CLASIFICACION DE LOS SERES VIVOS
A fi nales del siglo XIX, y como resultado de la aceptación casi universal de la s
teorías evolucionistas propue stas por Charles Darwin (18 09-1882), se tiende a reflejar
en las clasificaci ones las relaciones evolutivas de los gru pos. Se disponen primero los
grupos que se consideran más primitivos, y desp ués los más evolucionados.
Desde los organismos vegetales más primitivos conocidos h asta los más
evolucionados se observa tal diversidad de estr uctura que se hac e necesario dividir al
Reino Vegetal, con c erca de 4 00.000 especies, en 15 grupos, a los c uales se da categoría
taxonómica de división
150
(Tabla X).
150
VICENTE CORDOBA, C.; F ERNANDEZ RUIZ, B.; VALDES CASTRILLON, B. Historia Natural .
Botánica. Barcelona, Ed. Carragg io S.A., 1980, p. 92.
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para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
303
A medida q ue se iba profundizando en el conocimien to de las propiedades de
los v arios grupos microbian os, se puso de mani fiesto que a este nivel biol ógico n o
podría manten erse, como un a base lógica y con sistente, una divisi ón del mundo
viviente en dos reinos (vegetal y animal) (Tabla XI).
Las subdivisiones primarias de los organismos celulares que se re conocen en
el presente
151
(desarrollando sus descripciones desde los menos evolucionados) son:
Procariotas Bacteriofitas
células sin núcleo bacterias
Cianofitas
algas azules
Eucariotas
células con núcleo
Criptógamas Eugl enofitas
plantas sin flores algas microscó picas verdes
Pirrofitas
algas micros cópicas pardas
Crisefitas
algas doradas y diatomeas
Xantofitas
algas micros cópicas amarillas
Rodofitas
algas rojas
Feofitas
algas pardas
Clorofitas
algas verdes
Micofitas
hongo s
Mixofitas
plasmo dios o pseudoplasmodio s
Líqu enes
simbios is de alga y hongo
Briofitas
musgos
Pteridofitas
helec hos
Fenerógamas Espermatofitas
plantas con flores
Arquegoni adas
con un órgano
pluricelul ar en el que
se genera y fecunda
el gameto femenino
Plant as
vasculares
TABLA X: DIVISION ES DEL RE INO VEGE TAL
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
304
TABLA XI: LOS DOS REINOS : VEGETAL Y ANIMAL
VEGETAL ES ANIMA LES
Eucariotas Multicelulares,
diferenciación
extensiva de células y
tejidos
Planta s con semilla
Helechos
Musgos
Hepáticas
Vertebrados
Invertebrados
PROTISTAS
U nicelulares,
cenocíticos o
miceliares; los últimos
con poca o sin
diferenciación de
células y tejidos
Algas
Protozoo s
Hongos
Procariotas Bacterias
PROCARIOTAS: BACTER IAS
Las bacterias son organismos procariotas
unicelulares que carecen de membrana n uclear, por lo
que el material nuclear está inmerso en el cit oplasma
(fig. 61). La forma responde a cuatro tipos: C ocos o
bacterias redondeadas, bacilos o bacterias alargadas en
forma de bastoncill os, espirilos o bacterias curvadas y
espiroquetas o bac terias de g ran tamaño, que tien en el
aspecto filamentoso tabicado).
La repr oducción típica de las bacterias es la
bipartición, pero su capacidad reproductor a sobrepasa
lo imagin able. U na sola bacteria puede originarse en
doce horas en una población de más de ocho m illones
de individuos y cada uno de ellos puede a su vez
originar ocho millon es de descendientes en el cur so de
otras doce horas. Este cálculo aportado es puramente
teórico y responda a la reali dad en el comien zo de la
colonización de un espaci o vital adecuado libre de
151
STANIER, R. Y.; ADELBE RG, E.A.; INGRAHAM, J.L. Mic robiología . , 4ª ed. Barcelona, Ed. Reverté, S.A.,
198 4, p. 64.
Figura 61: Organización
bact eriana. El esquema
represen ta los principales
compon
entes de la célula
bact eriana: 1. membrana
plasmática . 2 pared celular. 3
mesona. 4 material nuclear. 5
gránulos de productos d e
reserva. 6 citoplasma. 7
ribosomas. 8 fl agelos. L a líne a
de puntos ind ica la cápsula.
Según Lévy et al.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
305
competencia.
En cuanto a su bi ología dan muestra de l a mayor plastici dad para adaptarse a
las condici ones del medio ambiente, debido a mutacion es. Muchas bacterias son
capaces de formar esporas que les permitan largos períod os de vi da latente en
condiciones ambi entales extremas.
Las bacterias según su biología se pued en clasif icar en:
1. Bacterias autótrofas. P ueden sintetizar materia orgánica a expensas de la
materia mineral. Las hay f otosintéticas (b acterias púrpu ras) y quimiosintéti cas
(bacterias ni trificantes) .
2. Bacterias saprófitas. Se desarrollan sobre substancias orgánicas, a las cuales
descomponen con sus en zimas hidrolíticas y oxidantes (Lactobaci llus
acidophillus( agría la lec he para transformar el azúcar), A cetobacter aceti
(convierte el vino e n vinagre), Micrococlus u rea (descompone l a ure a de la
orina), Bacill us putr ificus (descompone los albuminoides) .
3. Bacterias parásitas, no son de nuestro interés en este campo.
4. Bacterias simbi óticas, no son de n uestro i nterés en
este campo.
ACTINOMICET OS: son bacterias con
organización procariota con talo semejante al de un
micelio fúngico, por lo que en otro tiempo fueron
consideradas h ongos mic roscópicos. Se reprodu cen por
esporas asexuales o conodios. Son heterótro fos, saprófitos
y parásitos. Asociados a lugares húmedos, ricos en
sustancias or gánicas. Y producen sustancias an tibióticas,
utilizadas en la in dustria farmacéutica (fig. 62).
Figura 62: Actinomicetos
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
312
impenetrables para plan tas superiores, y formar un sustrato sobre las piedras para que
posteriormente pu edan ser colonizadas por plantas superiores (fig. 67).
VEGETALES : HELECHOS O PTERIDOFIT AS Y PLANTAS VASCULARES
Al comienzo de la era Primaria hici eron su
aparición las plantas vasculares, que presentan una
ventaja evolutiva sobre todas las demás. Los
Helechos constituyen el grupo más primitivo dentro
de este grupo. Son plantas todavía dependien tes del
agua, para su fecundaci ón, por lo que viven en
lugares húmedos y so mbreados (fig. 68).
Las plan tas superiores presentan tejidos
diferenciados: epidermis, tejidos conductores
(floema y xilema). .. sistema radical por el que
absorben agua y sales minerales.
Las plan tas superiores de tipo herbáceo,
incluso arbustivo son las más frecuentes en pin turas
murales, monumentos, mosaicos, etc. Es el sistema
radical la causa de sus degradaciones.
ANIMALES
Entre los animales que i ntervienen en la
alteración de pinturas murales destacan los
animales de ciudad. Y por su daño distinguimos dos gr upos:
1 A nimales que dañan por sus d eyecciones. Destacan :
1.1 Mamíferos: Murciélagos (Pipistrellus Kuhlii) (fig. 69), mamíferos
nocturnos, roedores, gato s...
Figura 68: Esporan
gio de un helecho
típico. A
esporangio joven , en el que
se r econocen: 1 la pared, 2
el tapete
formado por dos ca pas de célucas; 3
el arquesporio o tejido es porógeno. B
esporangio maduro, en cuya pared se
ha diferenciado un anillo mecánico
de a pertura (4) q
ue contiene varias
esporas (5). A según Sabedeck y B
según Harder.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
313
1.2 Aves: Gorrión (P asser domésticus), Paloma bravía (Columba l ivia) en tre
otros ti pos de palomas, Golondrina ( Hirundo rustica), Avión (Delidon
urbica), Vencejo (A pus apus) y otr os.
2 Otros an imales dañan al trepar, levantando pintura mural, entre los que destaca
el gato, mamífero, felin o, trepador agilísimo con uñas muy crecidas, las palomas
por picotear, es decir, p or realizar sus actividades fisiológicas.
Según la localización de las pinturas murales (en el interior o e l exter ior),
los animales que in tervienen en su biodeterioro son en muchos c asos iguales
(palomas...) y en otros distintos.
2.2.1.4.2.1. B
IOALTERACIÓ N DE LAS PINTURAS MURALES
H.J. Hueck
152
(1965, 1968) definió el biodeterioro c omo "ciertos cambios
indeseables en l as propiedades de un material causados por la actividad vital de
algunos organismos". Otro término usado comúnmente es el de biodegradación, que se
define igualmente como el proceso de destrucción de u n material p or organismos vivos
o por productos de su metabolismo, sí bien la bioalteración puede ser un f enómeno
positivo por lo que este térm ino no es usado actualmente por los especialistas. El
biodeterioro de los materiales se produce a través de mecanismos de distin tos tipos:
Figura 69: Pipistrellus
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
314
procesos físicos o mecáni cos (disgregación o fractura) y procesos q uímicos
(descomposición). Generalmente se producen de f orma simultánea, dependiendo de
los agentes b iodeteriógenos, el tipo de substrato y las c ondiciones ambientales. Pero, la
pintura mural no presenta un único material en su constitución, como ya se ha
estudiado en el capitulo anterior, sino q ue intervienen distintos materiales, orgánicos e
inorgánicos. Es complejo enumerar todos los tipos de pin turas murales con sus
materiales c onstitutivos y su naturaleza, y aún es más difícil definir el grado de
susceptibilidad de cada mater ia a la degradación biológica. En gen eral, se puede
afirmar q ue el riesgo de ataque biológico depende del material más vulnerabl e. Los
procesos de biodeterior o de las pinturas murales son semejantes en su fenomenología y
sus mecanismos a los de su componente principal y más susceptible al biodeterioro.
La sola presencia de organismos sobre un material no es sufi ciente prueba de
su biodeterioro, se r equiere un cambio evidente en l as propiedades d e dicho material.
Krumbein
153
señala referencias de fenómenos de al teración de edificios
provocados por organismos vivos, que datan de i ncluso 2500 años, la i mportancia q ue
a estos fen ómenos se les h a dado, en el campo de la con servación, no ha sido relevan te
si se compara con otras causas de alteración.
Hay un número elevado de organi smos, que crecen sobre l as pinturas
murales, que son capaces de generar sustancias q ue tien en la facultad de al terar
irreversiblemente los materiales consti tutivos de las pin turas murales con la
consiguiente pérdida de sus propiedades, l o que con el tiempo puede provocar o, por
lo menos, acelerar el proceso de ru ina. Una situación similar, au nque no e xactamente la
misma, se da en la f ormación de suelos
154
. Los procesos de f ormación de suelos
incluyen la participación de microorganismos en l a al teración natural de las rocas, c on
liberación de compuestos minerales, que con ducen a la formación de suelos f értiles. En
el caso de las pinturas murales los organismos van a operar de l a misma forma, es
decir, a través de los mismos mecanismos; la diferencia clara está en el resultado
152
HUECK VAN DER PLAS, E.H. “The microbiological deterior ation of porous buildin g materials” in
International Biodeterioration Bulletin , 4 (1), (1968), pp. 11-28 .
153
KRUMBEIN, W.E., “Biotransfer of min eral by microbes and microbial mats” in Bi omineralization in Lower
Plants and Animals . (1986), pp. 55-7 2.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
315
obtenido, mientras q ue en la f ormación del suelo esos procesos son algo deseable y
benefici oso, en el desarrollo sobre pin turas murales supone la pérdida irreparable en el
patrimonio artístico de la humanidad
155,156
.
Los seres viv os actúan sobre las pinturas m urales alterando la capa pictórica,
el mortero, inc luso el soporte, el tipo de alteración será disti nto dependiendo de las
características de los materiales que lo componen, pr esencia de i mpur ezas y pH. Esta
alteración puede ser física y/o química.
Es importante recordar, que l os proceso s de degradación físic o-químico
facilitan el biodeterioro; por ej emplo, la piedra deterior ada, con el consi guiente
aumento de poro sidad, son atacados por los biodeteriógenos.
Los mecanismos del biodeterioro son
157
:
1 Mecani smos fí sicos : La activi dad física de los organismos ( movimiento o
crecimiento), conlleva una pér dida de coh esión del sustrato, por presión e jercida
por el crecimiento de los organismos o de sus partes ( hifas fúngicas, raíces de
plantas) produ ciendo fragmentos de la misma c omposición química que el
material origen, desprendiéndose con faci lidad del sustrato. Estos fragmentos
presentan mayor superficie de posible degradación sobre todo en ambientes
externos (lluvia, viento, cic lo hielo-deshi elo, contaminan tes, etc.).
El microorganismo y organismo al adherirse a la pintura mu ral la transf orma.
La adhesi ón se puede producir de diferent es man eras: los organismos
procariotas con sus vainas se f ijan median te sustan cias adhesivas, los hon gos lo
hacen mediante las hifas, los líquenes, mu sgos y plantas mediante distintos
órganos de ataque (risinas, raíces...).
154
STRZELCZYK, A.B.; ALICJA, B. "Stone” in Ec onomic Mic robiology , vol. 6. ( 198 1), pp. 61-8
155
CANEVA, G.; SALVADORI, O. "Biodeterior ation of stone ” in The Deterioration and Conservation of stone
Restoration , (1988 ), pp. 182-23 4.
156
KRUMBEIN, W.E. “Concrete and Stone. Microbial interations w ith mineral materials” in
Biodeteriora tion 7 . (1988), pp. 78-1 00
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
316
Hay crustáceos como Limnoria que degrada median te el uso de sus m andíbulas,
sobretodo en restos arqueológicos sumergidos, al igual q ue otros organismos
perforador es como Mytilus y Lithophaga, que además segregan ácidos que
contribuyen a la acci ón excavadora.
Hay i nvertebrados (arácni dos, insec tos y moluscos) que por actividad biológica
provocan la pérdida de material.
2 Mecani smos químicos . La activi dad q uímica de los microorganismos y
organismos (procesos de asimilación y excreción) produce transf ormación en la
pintura mural.
Según Berthelin 158 , Eckh ardt 159 la degradación bi ológica por f enómenos químicos
puede pr oducirse de distintas maneras, incluso mediante la producción de:
2.1 Ácidos orgánicos y/o in orgánicos (acidolisis)
2.2 Sustancias quelantes ( complejolisis)
2.3 Álcali s (alcalin osis)
2.4 Intercambio de iones
2.5 Enzimas, y
2.6 Pigmentos.
2.1 Acidoli sis . Los agentes bi odeteriógenos durante los procesos
metabólicos, liberan ácidos inorgánicos ( fórmico, acético, butírico, lácti co,
succinico, glucónico), f ormando sales y actuando sobre l as pin turas
murales.
157
CANEVA, G., NUGARI, M.P. y SALVADORI, O. La biologia en la restauración . Trad. por Ros alía Gómez.
Guipúzcu a, Nerea, 2000. Pp. 45 -56.
158
BERTHELIN, "Microbial w athering pro cesses" in Microbia Geochemistry , Scientific Publica tions, Lon dres,
(198 3), pp. 223-26 2.
159
ECKHARDT, F.E.W. " Mechanisms of microbial deg radations of miner als in sands tone monuments,
mediaeval frescoes and plasters" in Proceeding of Vth Internationl Congress of Deterioration and Conserva tion of
Stone . Vol. 2, Lausana, 19 85, pp. 643-6 52.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
317
Los procesos respiratorios ( organismos aerobios), como en l as bacterias,
de l as q ue h ablamos a continuación , producen anh ídrido carbóni co (CO 2 )
que en ambi ente acuoso se transforma en ácido carbónico, de la que ya
hemos hablado en la con taminación atmosférica y la pin tura mural y q ue
disuelve los carbonatos de calcio y d e magn esio de las piedras calcáreas,
mármoles, revoques, etc. dando lu gar a bi carbonatos de cal cio y magnesio
(más solubles que los carbonatos). El aumento de la acidez fa vorece el
desarrollo de especies acidófilas.
2.2 Complejo l isis . Se forman c omplejos de quelación , el ión central metálico
se coordina con una base orgánica polifuncion al para f ormar un
compuesto en forma de anillo y que es estable.
Hay compuestos como el ácido oxálico que es un potente agente quelante
(es deci r, tiene capacidad de quelar iones metálicos del sustrato)
produ cido por los hongos, líquenes y plan tas. Los líquenes también
produ cen los ácidos li quénicos, con propiedades quelantes.
Hay otros agentes quelantes como: a. cítrico, fumárico, málico, aspártico.
2.3 Alcal inosis . Los procesos metabólicos pueden liberar compuestos básicos
(amoniaco y car bonato de sodio) au mentado el pH y favoreciendo el
desarrollo de microorganismos basófil os, además estas bases pueden
reaccionar con compuestos de la pintura mur al.
2.4 Intercambi o de i ones . Las plan tas y microorganismos se nutren de
cationes metálicos mediante el intercambio catiónico. Así la mica 160 se
transforma en vermiculita, ya q ue, los hongos in tercambian iones K + con
iones Na + . Keller y Frederickson 161 han estudiado el mecanismo de
contacto-in tercambio entre los ápices radicales y los iones m etálicos (fig.
160
WEED, S.B. ; DAVEY, C.B.; COOK, M.G. "We athering of mica by fung i" in S oil. Sc i. Soc. Amer.
Proccedings , 33. (1969 ), pp. 813-81 4.
161
KELLER, N.D.; FREDERICKSON, A.F. “The r ole of plants and coll oid acids in the mecanisms of
weathering ” in American Journal of Scienc es , 250 (1 952).
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
318
70). Los i ones hidrógeno presentes en sus superficies pueden
intercambiarse con los cati ones en solución, siguien do la serie liotrópica:
Ba 2+ >Ca 2+ >Mg 2+ >Cs + >Rb + >NH 4
+ >K + >Na + >Li +
2.5 Degradación enzim ática . La utiliz ación de polisacáridos y proteínas,
queda limitada a los mic roorganismos ca paces de producir enzimas
extracelulares o exoenzimas que se lib eran sobre el sustrato. Estas
enzimas produ cen cambios q uímicos en el sustrato, es decir, rompen
enlaces de l as macrom oléculas y liberan comp onentes (monosacáridos y
aminoácidos) q ue pueden ser absorbidos. La reducción de algunos
minerales como el hierro y el manganeso pueden ser debida a procesos
enzimáticos.
2.6 Emisión y pigment os . Muchos microorganismos como las b acterias,
algas y hongos pr oducen en su desarrollo pigmentos o rgánicos, cuyo
valor y naturaleza química es específica de la especie.
Muchas especies de hongos producen gran variedad de pigmentos
coloreados (verdes, azules, púrpu ras, violetas, negras) perteneci entes a
Figura 70: Extracción de iones minerales por pa rte d e los ápices radicales mediante
un mecanismo de contacto-intercambio (Keller y Fr ederickson , 1952).
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
319
las an traquinonas, xantonas y carotenos... La melanina es un pigmento
que se deposita en las paredes celulares de las hifas de algunos hongos,
confirién doles la típica pigmentación oscura por el d esarrollo de h ongos
(Cladosporium sp) (fig. 71). Otros microorganismos como las algas ver des
produ cen pátin as verdes ( fig. 72), los actinomicetos produ cen
eflorescencias b lanquecin as (fig. 73). Los líq uenes endolíticos en pinturas
murales al exterior , producen alteración signifi cativa en la c oloración.
3 Da ños est éticos , es d ecir alteraciones en el aspecto externo de la pin tura mural
debida al crecimiento de poblaciones b iológicas, es decir, cambios por alteración
Figura 71: Desarrollo de hongos
(cladosporium sp.). Pát inas neg ras sob
re
una pintura mural (S acro Monte, Vara llo
Sesia, Novara).
Figura 72: Pá tinas verd es sobre mármol
debido al cr ecimiento de algas verdes
(Chlorophi tae).
Figura 73: Crecimiento de actinomicetos.
(Eflorescen cias blanquecinas) s obre los frescos de
una tumba et
rusca. E stas eflor escencias pueden ser
confundidas con eflorescencias salin as (Tarquinia).
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
320
cromática, por aparición de biopátinas o el impedimento visual de los
materiales que constituyen la obra o de la obra en sí misma.
A la h ora de estudiar las alteraciones q uímicas de origen biológic o hay q ue
tener en cuent a el metabolismo y forma de obtención de energía de los seres vivos.
Existen dos grandes grup os: (Tabla XII).
TABLA XII
Tipo de nut rición Principal fuente d e
energía Princip al fuente de
carbono Organismo que l o
presentan
Totolitrotrófica Luz CO
2
Planta s, algas y
alguna s bacterias
Fotoorga notrófica Luz Compuestos
orgánicos Algas y bacterias
Quimiolito trófica Oxidación de
Compuestos
Inorgánico s
CO
2
Bacterias
Quimiorgan otróficas Oxidación de
compuestos orgáni cos Compuestos
orgánicos Animales, hongos
y bacterias
• Autótrofos: transf orman l a materia i norgánica en orgánica utilizan do la
luz sol ar como fuente de energía (fotoantótrofos o la energía desprendida
de reacciones redox quimioantótrofos).
• Heterótrofos: necesitan tom ar la mater ia orgánica de otros seres vivos.
Estos pueden ser fotoheterótr ofos y quimioheterótrofos.
Las pin turas murales están consti tuidas por materiales inorgánicos
mayoritariamente y por orgánicos. Los material es in orgánicos son atac ados más
fácilmente por microorganismos autótrofos, aunque estos organismos van casi siempre
acompañados por otros h eterótrofos y los materiales de naturaleza orgánica (ceras,
aceites, caseína, h uevo, protectores, consolidantes, excrementos de pájaros, pólenes,
restos de colonizacion es biológicas, etc) . son atacados por microorganismos
heterótrofos, capaces de degradar enzimáticament e las sustancias orgánicas.
Es muy importante saber que la presencia y acti vidad de los seres vivos en las
pinturas murales está determinada por los f actores ecológicos, algunos de ellos pueden
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
321
ser f actores li mitantes, por ej emplo: una elevada conc entración salin a como los valores
altos o bajos de pH determinan condiciones críticas, que pueden li mitar el c recimiento
biológico aunq ue los otros parámetr os tengan valores cercanos al óptimo.
Seguidamente aparece el cuadr o sinóptico de las bioin dicadores que se producen en las
pinturas murales: Cu adro I (una aproximación).
Pero, el bi odeterioro n o si empre es recon ocible mediante observaciones
visuales, ya que s on semejantes a los pr oducidos p or vía q uímica, po r lo que se exige
análisis b iológicos específicos. Así, las bacterias sulfuoxidantes y las n itrobacterias
produ cen exfoliaciones y pulverización de l a piedra semej antes a las que producen los
contaminan tes atmosféricos: SO
2
y No
x.
Las bacterias h eterótrofas y un ataque
químico producen degradaciones fácil mente conf undibles a simple vista y las pátin as
blanq uecinas desarrolladas en ambi entes hi pogeos, muy húmedos y en contacto c on la
tierra son di fícilmente iden tificables con las producidas por el crecimi ento de los
actinomicetos.
CUADRO I: BIOINDICADOR ES VISUALES
BACTERIAS
AUTOTROFAS
COSTRAS NE GRAS
PATINAS NEGRAS
EXFOLIAC ION
PULVERIZACIO N
BACTERIAS
HETEROTRO FAS
COSTRAS NE GRAS
PATINAS NEGRAS
EXFOLIAC ION
CAMBIO C ROMATICO
MANCHAS
ACTINO MICETOS PATINAS BLANQUEC INAS
POLVO BLANCO -GRISACEO
EFLORESCEN CIAS BLANC AS
ALGAS
PATINAS DE CO LOR
ESCAMAS
POLVO ROSA-AMARILLO Y BLANCO
PUEDEN PROVOCAR
DESPRENDIMIEN TOS
CIANO BACTERIAS PATINAS DE CO LOR
POLVO ROSA-AMARILLO Y BLANCO
HONGOS
MANCHAS
PERDIDA DE C OHESIO N
DESPRENDIMIEN TOS
EXFOLIAC ION
CORR OSION
PITTING
LIQUENES INC RUSTACION ES
CORR OSION SUPERFICIAL
DISGREGACI ON
MUSGOS DISGREGACI ON
PLANTAS INFERIO RES Y SUPERIO RES FRACTURA
DESPRENDIMIEN TOS
ANIMALES C ORROSI ON
ORIFIC IOS
RAYADOS
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
328
(amoníaco, amin ar) (fig. 80), y las ferrobacterias que son autótrofas pueden oxidar
minerales que c ontengan hierro, como la pirita. También las bacterias pueden producir
cambio cromático en los pigmen tos de l as pin turas murales, el al bayalde o blanco de
plomo y el masicote pueden ser oxidados a PbO
2
(marrón) probablemente por el
peróxido de hidrógeno producido por los microorganismos
165
, algunos de estos
organismos h an sido i dentificados c omo bac terias pertenecientes al género
Arthrobacter. Los pigment os conten iendo plomo, pueden ser tran sformados en sulfuro
de plomo n egro, ya q ue, reacci onan con el ácido sulfh ídrico producido por las
bacterias.
Los Acti nomicetos se encuentran en frescos y piedras deterioradas en
condiciones de h umedad elevada y en lugares donde h ay abundantes sustancias
orgánicas y se manif iestan en forma de pátinas blanquecinas o blan co-grisáceas que a
veces se confunden c on eflorescencias sa linas (cuadro I).
165
PETUSHKOVA , J.P.; L YALIKOVA, N.N. “Microbiological degradation of le ad-containing pigments i n
mural paintings" in Studies in Conservatio n , 31, (1985), pp. 65-6 9.
Materia
orgánica
BACTERIAS
heterótrofas
Acido 2
-
cetoglutánico
Acido cítrico
Acido láctico
Acido glucónico
Acido succínico
Complejos de quelación
PIEDRA
ej: CaCO
3
(caliza)
Figura 80
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
329
La familia de Estreptomicetos y el Nocardia spp son los microorganismos más
aislados en pin turas murales de criptas, cuevas y tumbas
166
, con ni veles de humedad
relativa permanentemente elevados ( 85-100%). Con los productos metabólicos que
generan ( ácido carbóni co, nítrico, sulfúrico y otros ácidos or gánicos más débiles)
pueden atacar piedras calcáreas y minerales silicátic os (especialmente mica y
ortoclasa).
• LOS MECANISMOS DE ALTERACION D E: LAS ALGAS Y CIANOBACTERIAS
Las algas y cianobacterias, se reconoce a simple vi sta, ya que, producen
pátinas de dif erentes colores según los pigmentos fotosin téticos q ue contengan . Las
cianobacterias suelen dar pátina s negras. El daño es estético (fig. 81 y 82) (cuadro I).
Las algas pueden ejercer distintas acciones degradativas:
166
GIACOBINI, C. et. al. “Actinomycetes and biodeterioration in the filed of fine art” in Bi odeterio ration 7.
Londres y Nueva York, (1988), pp. 418-4 23.
Figura 81: Algas
Figura 82: Pátinas negras
(cianobact erias y lí quenes) en el
mármol. A veces se c onfunden con
depósitos de sustancias
contaminantes (Pirámida Cestia,
Roma).
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
330
- La acción recubridora. Preparan al sustrato para el asentamiento de otros
organismos que profundizaran en las marcas dejadas por las algas.
- La acción corrosiva y perforante de las algas endolíticas, ya que, son los
agentes biológicos más peligrosos y difíciles de destruir.
Las cianobacterias y las algas verdes s uelen ser tratadas juntas, aunq ue
también pueden aparecer las diatomeas (otro tipo de algas) , presentes en azulejos y
mosaicos inmersos en agua (fuent es...). Las diatomeas solo aparecen en ambien te con
un alto índice hídrico. En zonas tropicales se h an encontrado en areni scas y edificios
167
.
La aparición de algas está condicionada por la in tensidad luminosa, la
humedad, la temperatu ra y el pH. Las algas verdes y las cianobacterias son los
primeros colonizadores de la piedra, ya que, solo necesitan luz, agua y unos cuantos
compuestos in orgánicos y un ph =7-8 (sustrato alcalin o), por tanto las piedras
calcáreas son c olonizadas con más frecuencia. Las cian obacterias pueden sobrevivir en
condiciones a mbientales adversas (desecaci ón prolongada) ya que, presentan una
espesa vaina mucilaginosa, coloreada que absorbe y retiene agua durante mucho
tiempo. Las cianobacterias más típicas son Chroococcus, Gloeocapsa, Lyngbya, Nostoc,
Oscillatoria, Scyto nema y Myxosarcina y las algas verdes: Chorella, Chlorococcum,
Haematococcus, Scnedesmu s, Stic hococcus y Ul othrix. Algunas cia nobacterias
disuelven los carbonatos y penetran en el sustrato provocando cavidades, así la piedra
reduce la intensidad luminosa (f actor limitante).
Las algas epilí ticas son las que crecen en superficie y son las más comunes,
forman pátinas o pelícu las de color, y son fácil es de reconocer a simple vi sta. El color
de la pátina depende del tipo de biocenosis, del estado de desarrollo y l a fase de
desarrollo del al ga predominante
168
. También se puede adherir polvo, esporas, residu os
orgánicos... resultando un sustrato rico en sustancias orgánicas que favorece el
167
WEE, Y.C.; LEE , K.B. "Prol iferation of algae on surfaces of building s in Sing apore" in Int. Biodet. Bulletin ,
16 (4). (19 80), pp. 113-1 17.
168
RICCI, S; PIETRINI, A.M.; GIULIANI , M. R. "Il r uolo delle micro alghe nel degrado biologico degli
intonaci" in L´intonaco. Storia, Cultu ra e Tecn ologia . Padua , Atti del Convegno, Bressanon e, Librer ía Progetto
Editore, (1985), pp. 53-61 .
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
331
crecimiento de otros organismos (planta s vasc ulares, líquenes, musgos y microflora
heterótrofa).
Las algas endolíticas viven en profundidad y comprenden a l as
casmoendolíticas q ue suelen colonizar cavi dades y grietas, las criptoendolíticas
colonizan cavidades de rocas porosas y las que penetran activamente en el sustrato
169
disolviendo los carbonatos son las euendolíticas.
Las algas casmoendolí ticas f orman escamas (estratos verdes paralelos a la
superficie) que se desprenden del sustrato y las c riptoendolíticas suelen habitar en
rocas cali zas y areniscas f ormando también escamas y frecuentemente viven en
condiciones ambi entales extremas (cuadro I).
Los estratos algal es retienen agua en sus vainas mucilaginosas, por lo que
contribuyen a la retenc ión de agua en el muro aumentando así los daños. Liberan
produ ctos de su metabolismo: ácidos (aspártico, cítrico, glutámico, oxálico, etc.),
aminoácidos, polipéptidos, iones inorgánic os y sustancias quelantes q ue disuelven
materiales o in crementan su solubilidad
170
. Las sustancias orgánicas (amin oácidos y
polipétidos pueden formar q uelatos con iones metálicos y se pueden extraer del
soporte, del mor tero o de la capa pictórica.
Las algas (cloroficeas sobretodo) y cinobacterias son muy f recuentes en
pinturas murales, pr oduciendo típicamente tres tipos de alteraciones estéticas:
1 P olvo harinoso por toda la super ficie de la pin tura.
2 P olvo muy fino inmerso en el substrato.
3 P átina fin a muy adherida al substrato.
169
HOFFMAN, I. "Alg ae of terretrial habitats" in Botanical Review . 55(2 ). (1989 ), pp. 77-105.
170
GARCIA MURILLO, S.; MARTIN PEREZ, A. “Los org anismos vivos como factores que contribuyen
activa mente al deterioro d e nuestros mon umenos” en boletin I.A.P.H. n º 14, Sevilla, (1996), p. 63, cita ndo a
MAY, E.; L EWIS, F.J. ”Strategies andtechiques for the study of bacterial populations on decayin g
stonework . Procededin g of the 6
th
International Symposium on Deter ioration and conser vation of Stone,
Supplement vol, 59-70 , 1988 .
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
332
La coloración del polvo varía del rosa al amarillo y blanco
171
.
Pero el daño que producen las algas no solo es estético sino también mecánico,
ya q ue son capaces de provocar desprendimiento debido a contracciones y dilatac iones
sucesivas. También el mucus producido por l as algas, en su estado seco, produ ce altas
fuerzas de adhesión y cuando las algas realizan la fotosíntesis sobre material poroso
cargado de b icarbonato c álcico, util izan el dióxido de carbono disuelto, pudiendo
precipitar carbonato cálcico
172
.
La h umedad favorece su crecimiento, la adherencia al soporte, as í como la
formación de una pátina f angosa debida a su naturaleza pulverulenta, esta pátina,
además favorece el anidamien to y desarrollo de organismos parasitarios, causando
principalmente daño estétic o
173
.
• LOS MECANISMOS DE ALTERACION D E LOS HONGOS :
Los hongos, que son saprófitos, es decir, que son h eterótrofos v iven sobre
materia orgánica en descomposición. P roducen en los mur os donde se encuentra una
pátina de materia orgáni ca produ cida por substanc ias contaminan tes, bacterias y otros
microorganismos muertos. Su presencia se advierte por la formación de man chas
debida a la liberación de pigmentos o a l a pre sencia del miceli o. Las manch as suelen
ser de color oscuro ( fig. 83). Las man chas debida a las melanina s p resentes en el mic elio
son n egras y difícil es de eli minar ( Cladosporium h erbarum, Stachybotrys ssp y
Alternaria (de la f amilia Dermatiaceae, aislados en piedra)
174
.
171
GIACOBINI, C., et.al. “Problemi di biodeterioramento dei materiali la pidei" en Materiali Lapidei . (1987 ),
pp. 53-64 .
172
GARCIA MURILLO, S.; MARTIN PEREZ, A. op.cit. , p. 63.
173
SAMEÑO, M.; ROWE, J. "Biode terioro y alteración biológ ica de mon umentos" en boletin del I .A.P.H . n º
10. (199 4), pp. 26-28 .
174
IONITA, I. "Contributions to the s tudy of the biodeterior ation of work s of art and his toric monuments
III. Species of fungi i solated from stone mon uments" in Rev. Room. Biol. Botanique . 16(6). (1971 ), pp. 433-
436 .
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
333
El ataq ue de los hongos en la pintura mural es químico causando procesos de
corrosión superficial. Las hifas penetran , las secreciones de la hifas atacan, en el c aso d e
las piedras calizas, atacan a la dolimita y a la calcita, formando surcos que fav orecen el
ataque posterior del i nterior del cristal por el agua y los ácidos orgánicos. Esta
alteración de la superficie f avorece el asentamiento de otros seres vivos. La penetración
del micelio fúngi co puede ser profunda en el revoque de l as pinturas murales ( hasta
10mm.) y c ausar pérdida de c ohesión y desprendimiento del estrato pictórico. Algunos
hongos son endolíticos y produ cen “el pitting”
175
o picado (fig. 84) (cuadro 2). La
175
DANIN, A. "Patt erns o f biogenic we athering as in dicators of paleoclimetes in Isr ael" i n P roceeding of the
Royal Society of Edinburgh . 89B. (198 6), pp. 243-25 3.
Figura 83: Cr ecimiento de hon gos (cladospori um
herbarum) en fr escos de San Fr ancisco de Asís.
Figura 84: Pitting provocado por crecimiento
de
Lichenotheli a so bre piedra calcárea (Ascomicetos).Foto:
A. Danin, Th e Hebrew Univers ity .Jerusalem.
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
334
produ cción de ácido oxálico en los hon gos, implic a una corrosión de los minerales
primarios y una descomposición completa de los minerales de arcillas ferroginosas. De
esta manera el hierro, óx idos, geles amorfos y oxalatos precipitan. La facilidad de los
hongos para formar oxalatos de calci o, depo sitados en el exterior de las h ifas, ha sido
demostrada experimentalmente sobre calcita y mármoles
176
. A lgunos h ongos aislados
de areniscas deteriorados, son capaces de oxidar el mangan eso in duciendo la
formación de incrustaciones extracelulares en las hif as, esto da lugar a la formación de
una costra y a la exfoliación de los soportes
177
.
Los hon gos son más f recuentes en los morteros de las pinturas murales,
silicatos de alumini o y calizas y atac an más a las ro cas básicas íg neas q ue a las
graníticas.
La degradación en general, se manifi esta por manchas, erosión y desn iveles
superficiales que favorecen su desarrollo.
• LOS MECANISMOS DE ALTERACION D E LOS LIQUENE S:
Los líquenes que son autótr ofas debi do al componente algal. Resisten
condiciones muy adversas, ya que s on muy resistentes, por lo que se en cuentran en
176
MENTLER et al. "Ver witterung Studien an Naturbausteinen in Wi ener Stadtgebiet und in Steinbruchen
del Leithagebirg er in Burgenland " in Mi tt, Oster. Geol. Oes . 79. (198 6), pp. 309-32 5.
177
PETERSEN, K., et al., " Distribution and effects of fung i on and i n sanstone" in Biodeterioration , 7, (1988 ),
pp. 123-1 28.
Figura 85: Líquene s. Catedral de Sevilla.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
335
abundancia en la cubierta de c asi todos los edif icios ( fig. 85). Las cianobacterias y los
líquenes son los organismos pioneros en la colon ización de las rocas.
El biodeterioro que originan los líquenes en las pinturas murales, es originado
por un:
• Mecanismo físico : Provocan una variación cromática en gran parte de l a superficie
(cuadro I).
1. Disgregación del substrato, de la superficie de l a roca, con efecto
semejante a la helada-desh ielo, coin cidiendo con la alternan cia de period os
de h umedad-sequedad, debi do a las contraccion es y expansiones del talo,
que se produ cen en func ión de la hume dad y, por tanto, de la absorción de
agua.
2. Efecto de cuña a medida que van creciendo.
• Mecanismo quími co :
1. Producción de sustanc ias liquénic as que son quelantes, es decir, tien en la
capacidad de pr oducir com puestos o rgánicos mediante iones metálicos que
toman del substrato. Las sustancias liquénic as son áci dos liquénicos, ya que,
dan una reacción áci da. Son sustancias in coloras en general, a veces
pigmentadas, in solubles en agua y solubles en disolventes orgánicos
(alcohol, éter, etc.) .
2. Producción por al gunos especies de líquenes del ácido oxálico (también
produ cida por hongos y bacterias y producido por el mic obionte (hongo)),
forma complejos metálicos solubles, ejercien do una acción destr uctora en el
substrato. Según la naturaleza del substrato, los líquenes pueden o no
formar ácido oxálico
178
. Este tiene prop iedades quelantes y aci difican tes,
178
SALVADORI, O.; ZITELLI, A. "Monohy drate and dihy drate calcium oxalat e in l iving liche n
incrustations biodeteriorating marble columns of the Basilica of Santa María Assunta on the Island of
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
336
produ ciendo orificios por debajo de los talos liquénicos. P ero l a mayor
importancia es transformarse en oxalatos. Existe una estrecha relaci ón entre
la clase de oxalato i nsoluble acumulado en el talo, la composición mineral
del substrato y el estado de hidratación en el que se encuentra. No es fácil
determinar el origen bi ológico de los oxalatos presentes en las pinturas
murales. El ácido oxálico causa corrosión superficial en materiales pétreos, y
forma orificios de peq ueño diámetro debaj o de los talos. El ác ido oxálico,
por sus pr opiedades ácidas y quelantes, es más acti vo que otros ácidos,
extrayendo m ás cationes del sopor te y cr istaliza en oxalatos depo sitados en
el talo. Estos oxalatos pueden ser de diversa n aturaleza según la
composición q uímica del substrato (soporte); el oxalato de cal cio se forma en
piedras: c alizas, areniscas f undamentalmente y el oxalato de magnesio
dihidratado, oxalato de manganeso dih idratado, oxalato f érrico anhi dro y
oxalato de cobre hidratado, lo forman los líq uenes q ue se h allan en soportes
que contienen minerales de manganeso y de cobre
179
.
En obras de arte en piedra, se tiene la po lémica sobre si las patin as de
Torcello (Ven ice)” in Proceeding of Intarnational Symposium the Conserva tion of Stone II , Bologn a, (198 1), pp.
37- 39 .
179
ASCASO, C. “Struct ural aspects of lichens i nvading their substrata ”, in Su rfase Physio logy of Licheus , a
cargo de C. Vicen te, Madrid, Uni versidad Complutense, (1984), pp. 87-11 2.
Figura 86 : Col onia de líquen es nitrófil os
provocado por deyecciones de animales (Villa
Cordellin a, Vicenza).
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
337
oxalatos son con secuencia de l a acción de los seres vivos o se han formado a
partir de una capa de pr otección dada inten cionadamente. Lo que sí se
puede afirmar es que sobre l os materiales pétreos se forma una película de
oxalato de origen biológico (fig. 86).
3. Producción de ácido carbónico formado a partir del anhídrido carbónic o
con el agu a contenida en el talo; este ácido carbónico r eacciona con los
minerales del soporte eliminan do
cationes básicos (K, Na, Mg y Ca) y
silicatos.
Los líquenes se desarrollan en pin turas
murales que están al exterior, ya que, las
que se enc uentran en el i nterior están
sometidas a unas condiciones ambi entales
incompatibles c on el desarrollo de estas ( fig.
87).
Los líquenes también pueden ej ercer un
efecto protector contra l os fac tores
degradativos, y, particularmente, contra
ciertos agentes químicos en estado gaseoso.
• EL MECANISMO DE ALTE RACION DE LO S MUSGOS
El biodeterioro q ue pr oducen los mu sgos (fig, 88) es físico y químico. Físico,
ya q ue, debido a sus rizoides disgregan el material en superficie y p or consiguiente la
preparan para una posterior col onización por plan tas superiores ( cuadro I) . Y químico,
ya que, son capaces de extraer iones metálicos del sustrato e in corporarlos a su
metabolismo, siempre que exista la suficiente humedad. Pero , a veces los musgo s
sirven de barrera protector a a infi ltraciones más profundas y peligrosas
180
.
180
GARATE ROJAS, I. op. cit. , 2002, p. 261.
Figura 87: Colo nización biológica
por parte de líquenes y plantas
(Ficus reli giosa) (Bombay, India).
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
344
del ambiente... no debe ser tóxicas, ni maloli entes, deben tener buena adh esión al yeso,
hormigón y argamasa, deben sec ar rápidamente y formar una buena película a todas
las temperaturas. Los pigmentos de tierras orgánicas son bast ante de fiar, mientras que
los naranjas, amarill os y violetas inorgánicos tien den a ser más fugaces.
Los barnic es para exteriore s su elen ser raros, n o ser poro sos por l o que
produ cen desprendimientos o ampollas al cabo de unos pocos años.
Durante el proceso de fabricaci ón de cualquier tipo de pieza se debe tener
especial precaución en evitar cualquier an omalía que repercuta en la c alidad de l as
mismas. Previamente so n importantes las labores de ex tracción y de tallado, si es
piedra, por las tensiones que genera
186
.
El c ontrol abarca a todas las f ases del proceso; así, es necesaria una correct a
molienda que elimin a elemen tos extraños y bol sas de aire que puedan fracturar el
ladrillo. Uno de los elementos causante de múltiples problemas debido a una c orrecta
molienda de materias primas son los “caliches ” (nódulos de carbon ato de calcio), que
durante la cocción quedan en forma de óxido d e calcio, pero al contactar con el agu a de
lluvia o la humedad ambien tal se transforma en h idróxido de cal cio y al reaccionar con
el dióxido de carbono atmosférico se vuelve a c arbonato de calc io ( ciclo de la cal),
incrementando el volumen, f isurando las piezas, descascarillando y fracturando.
Durante el amasado , el grado de h umedad debe ser el adecuado, el agua debe
eliminarse a través del sistema poroso, su exceso produce microtensiones intern as q ue
deterioran la pieza. El incorrecto moldeado q ue origina una estructura lamin ar hoj osa
por la orientación en los planos superficiales, provocando el decapado de las piezas.
Las discon tinuidades producidas en la masa durante el moldeado darán lugar a fisuras
y grietas, debido a la contracción por el incremento de temperatura del horno. El
secado debe ser lo más eficaz, y homogéneo, para cuando las piezas accedan a l horno
no conten gan agua, ya que produciría f isuraciones. La cocción i ncorrecta dará lugar a
piezas con resistencias mecán icas inf eriores y menor resistencia al desgaste y abrasión.
Y el exceso de c occión, produ cirá alteraciones crom áticas y deformaciones por fusión
186
WINKLER, E. “The effect of res idual stresses in stone” in Int. Symp. Conservation of Stone , Bologn a, Vol.
I, 1981 , pp. 3-11.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
345
parcial. Existe una clasif icación genérica a todos l os tipos de ladrillos, en función al
grado de cocción:
Adobe: arcilla moldeada y no c ocida. Son secados al sol y por lo tanto resisten
mal la acción del agua.
Pardos: ladrillos con este color por su cocción deficient e. No posee buena
resistencia.
Pinton es: varian te del tipo anterior. Con cocci ón i rregular por lo q ue el c olor
pardo apar ece en forma de manchas.
Porteros: piezas colocadas en l a zona más exterior del horno c on una cocc ión
deficiente.
Recochos: piezas cuya cocción es correcta.
Escafilados: h an sufrido exceso de cochura, c on def ormaciones, generalmen te
alabeado y con un posible in icio de vitrificaci ón.
Santos: varian te del escafilado. Con un exceso de cocción produciendo
vitrificaci ón y deformación y oscurecimiento de la pieza.
Si ha habi do una insuficiente desc omposición de la mat eria orgánica por falta
de oxígeno en el horno, se pr oduce un oscur ecimiento en el i nterior de la pieza
"corazón negro".
Otro d efecto que se pone de manif iesto en las construcciones en las fábri cas
de ladril lo , es la utilización de piezas que pueden cumplir a la perfección su misión en
una determinada zona y no se comportan con la misma eficacia en otras debido a su s
características físicas y mecánic as. La falta de cuidado en la puesta en obra de los
ladrillos puede provo car deficienc ias tales como falta de agarre del mortero, si el
ladrillo tiene un alto grado de succión pued e pro vocar l a deshidratación del mortero
antes del fraguado con el consiguiente perjuicio a l a f ábrica; de fectos en la cocción de
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
346
determinadas piezas pueden pro ducir agrietamien tos i niciados por la fracturación de
un ladrillo; estos pueden ser verticales u horizontales (por aplastamiento del
mortero)
187
.
También puede haber problemas en el proceso de fabricaci ón de la cal ,
concretamente en el apagado. La cal recién apagada tiene mayor posibilidad de formar
“caliches” (partículas imperfectamente apagadas), ya que al ser apagad a durante tres
años, producen presiones debido al aumento de volumen al hidratarse, apareciendo
“desconchamien tos” cuando estos nódulos están próximos a la superficie y en forma
de grietas cuando se hallan en mayor pr ofundidad
188
.
Cuando se el abora el mortero , se debe ten er en cuenta su calidad, así se
conoce l a mediocre calidad de los morteros medievales, ya que, tenían una proporción
de aglomerante muy superior a la de los mor teros actuales (mucha v ariación de
relación ligante/agregado), podrían emplear en su composición, agregados impropios
(arenas arcillosas o terrosas) o una mala dosificación, presencia en el agua de gredas
yesosas (arcilla ar enosa de yeso), o contener insuficiente agu a. También hay otros
factores que tienen q ue ver con las estructur as y provocan una resistencia insuficiente y
una disminución en la cohesión de sus diferentes partes.
Cuando se ponen en contacto todos los componentes que f orman parte del
mortero, se produce el fr aguado que con lleva procesos físico (en durecimiento) y
químico ( hidratación) l o cual provoca c ontracciones y dilataciones durante el
enfriamiento origin ando tensiones in ternas
189
.
En el proces o constructi vo una causa h abitual de deterioro son las juntas de
mortero favoreciendo la penetración del agua y otra es l a f alta de cuidado en la puesta
en obra de los ladrillos, etc
190
.
187
FLORES ALES, V. op. cit., 1999, pp. 37-50 .
188
GOMA, F., o p. cit., 197 9.
189
ONTIVEROS, E., op. ci t.
190
FLORES ALES, V. op. cit. , 1999, pp. 78-79 .
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
347
2.2.2.2. FACTOR ES DE USO, TENSIO N E I NCOMPATIBILI DAD DE LOS
MATERIALES
Los factores de uso, son l o que resultan del proyecto y ejecución de l a
estructura arquitectóni ca que contien e la pintura mural, disposición de la misma,
mantenimien to y conservación, desgaste y abrasión normales y abuso por el usuar io.
Estos factores son inherentes en gran medida a l a estructu ra arquitectónica y
están generalmente relac ionados con los elemen tos simples de la misma: piedra,
ladrillo... mortero... constituyendo el complejo de factores que derivan en gran medida
del proyecto de ejecución (el ección, uso, tratamiento de l os materiales, extracción de l a
cantera, elaboración...) y ejecución de l a t écnica pictórica mur al. Ambos puntos están
desarrollados en el capítulo I (Estudio técn ico-material de la pintura mural) y capitulo
II (Factores intrínsecos...).
También la posición geográfica, la si tuación topográfica y la orientac ión de l a
pintura mural, tienen una influencia directa sobre la conservación de las pinturas
murales, ya que, las condiciones cli máticas dependen de estas tres variables.
La falta de mantenimiento de tejados, sistemas de agua, in stalaciones
eléctricas e instal aciones de gas ciudad, entre otras, constituyen un conjunto de factores
de alteración que inf luyen de manera brusca y alarmante a las pinturas murales.
Los f actores de tension es sostenidas debi das al propio peso de la con strucción
según G. A ngelis D´ Ossat
191
(1982), son func ión del tipo de ten sión a que está sometida
la estructur a sopor te de la pin tura mu ral: factores de alteración debidos a fuerzas
verticales, el peso del edificio o estructura arquitectónica.
Entre l as ten siones periódicas que deben soportar los materiales de una
pintura mural pu eden enumerarse las siguientes:
191
A NGELIS D´ OSSAT, G. Gu ide to the methodical study o f mo numents and causes of their deterioration Rome,
ICCROM, 1982 , pp. 24-32.
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
348
- ac ción física del agua en f orma de lluvia, granizo, nevisca y nieve
- ac ción física del vi ento
- c ombinación de las ac ciones físicas del agua y del viento
- movimien tos debidos a otros factores tales c omo asentamientos y
vehículos
- etc .
Todas pue den originar indic adores como r upturas.
Los factores d e incompatibilidad son aquellos factores causa de interaccion es
físicas y quím icas perjudiciales entre distintos materiales de la pintura mur al: tensión
causada por los di ferentes coefici entes de expansión térmica o resistencia mecánica de
materiales distin tos en con tacto, la ruptura provo cada por el hinch amiento de la piedra
como consecuencia de la oxidación de estru cturas metálicas embebidas en el soporte-
preparación etc. Estos factores
192
conducen a in dicadores como c romatizaciones y
ruptu ras. En cuanto a la película pictórica, los pigmentos utilizados deberán ser
compatibles con el procedimiento pic tórico: el fresco, pintura a la cal, temple, etc, ya
que si no, pueden producir alteraciones cromáticas de los mismos, que son
irreversibles. Por tanto al elegi r los pigmentos que van a utili zarse cuando tenemos un
mortero de c al, hay que tener en c uenta que no se pu eden usar los que son a tacados
por la cal. Estos pigmentos, según Mandred Hess
193
son:
• Inorgánicos: amarillo de cromo, naranj as y r ojos de crom o y mo libdato de cromo
(algunos tipos no son atacados), verde de cromo (Bru nswick) azules de Prusia
(Milori) verdes precipitados de cobre que contienen amarill os de cromo.
• Orgánicos: lacas de colorantes ácidos, lascas de colorantes básicos, toners azoicos
(toners de rojos A Z0B, 2B y 4B de cal cio, man ganeso y bario), rojos Lithol, rojo Lake
c., toners B.O.N. de manganeso, calcio y bario, amarillo 56 de arylamida (Hausa),
toners marrón.
192
LAZZARINI , L et al. “Frequency, fo rms and causes of deter ioration of g reek marbles and stones i n
Venice” en 2
nd
. Int. Symp. Deterio ration of Building Ston , , Athens, 1976 , pp. 249-25 6.
ESTUDIO DE LOS AGENTES DE DETERIORO QUE AFECTAN A LA CONSERVACIÓN DE LA PINTURA MURAL. Una m etodología
para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
349
Los pigmentos que contienen plomo (albayalde, amarillo de Nápoles, minio,
rejalgar, amarillo de cromo, y amarillo de plom o y estaño) son incompatibles con los de
azufre (bermellón, amarillo de cadmio, rojo de cadmio y ultramar), ya que da lugar a la
formación de sulfuro de plomo (negro): S
2
-
+ Pb
2
+
= PbS (n egro).
Los pigmentos de cobre ( malaquita, v erdegris, verd e veronés, resinato de
cobre y azurita) no pueden mezclarse al temple con los de azufre por produ cir sulfuro
de cobre ( pardo a n egro): S
2
-
+ Cu
+
= CuS (negro). Los cro matos (amarillo de cromo,
anaranjados de cromo y de molibdeno) se reducen y ox idan las lacas de p ermanencia
194
.
Hay algunos pigmentos q ue reaccionan en tre sí, en otr as ocasi ones en la
mezcla predomina un c olor sobre otro, debi do a su intensidad, como los amarillos (casi
todos) que son de débil inten sidad de color y lo pierden al mezclarse con los pigm entos
verdes y azules
195
. Si dos pigmentos son in compatibles en una técnica determinada
cuando reaccionan dan productos con propiedades distintas a los inic iales.
2.2.2.3. FACTOR ES DE MAL USO DE LAS TECNICAS Y LO S
PROCEDIMIENTOS PICTORICO S
Existen grandes i ncorrecciones a la h ora de h acer uso de l as técnica s y los
procedimientos pic tóricos murales, como usar cemento para f rescos, ya que, sab emos
que el cemento exuda impur ezas químicas que hacen i mposible su uso.
Hay procedimientos que deben ser estudiados como: i mprimar la pared an tes
de pin tar al óleo, usar cola, goma-laca diluida y otra una fin a capa de pin tura. Para
adherir el lienzo a l a pared en pinturas murales al óleo, algunos en lugar de blanc o de
plomo en aceite y treme ntin a de Venecia o b arniz de damar, usan adh esivos acuosos
(con caseína, goma arábiga o diversas sustancias gomosas o almidonosas) que
provocan encogimien to del l ienzo, perjudicando la adherencia por evaporación,
produ ciendo ampollas, ya que, el adhesiv o desprende vapor de agua u otr os gases.
193
HESS, M. Defectos de las capas de pintura , Ed. Blume., 1973 .
194
GOMEZ, Mª L. op,. cit. , pp. 85-86 .
195
Ibid., p. 85.
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
350
La pintura al óleo directamente sobre paredes h a sido menos duradera que el
resto de las pinturas mu rales. El caso más notorio es "La San ta Cen a" de Leonardo da
Vinci ( fig. 93). En esta pin tura mural tuvo lugar un caso muy interesante: Leonardo,
para su realización necesitaba un e stuco con el que aplanar, revestir y ai slar la
superficie en foscada y poder así utilizar el óleo. Preparó un estuco hec ho
principalmente a base de aceite de li naza cocido durante m ucho tiempo en cal y obtu vo
una pasta muy h omogénea, ya que la acci ón emulsionante de los productos de
saponificaci ón del aceite permiten una dispersión muy homogénea del aceite en la cal .
Pero, este estuco tiende a encoger desde muy cor to plazo
196
.
Mientras que el buen fresco ti ene una enorme resistencia, la pin tura aplicada
en seco, se deteriora o desaparece con mayor o menor r apidez según las condicion es en
que se ha aplicado, los dif erentes métodos utilizados y las con diciones medio-
ambientales en la q ue se ubica la obra. Es posible ver c on frecuencia, que en los frescos
las p artes pin tadas verdaderamente al f resco están bien conservadas y los retoques en
seco h an desapar ecido. Si el retoque en seco no esta muy diluido, el color se encostra,
se agrieta y cae.
196
MATTEINI, M.; MOLE S, A. op.cit. , p. 333.
Figura 93: Refectorio de Santa María delle Gr azie,
Milán. Al fon do “La última cena” de Leonardo da
Vinci.
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para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
351
Existen inn umerables recetas al temp le (f ig.
94), pero la mayoría resultan perjudiciales, como el
jabón de gli cerina, la miel , el jarabe y el azúcar cande
que se añaden para mejorar la emulsión, ya que estos
materiales permanecen solubles en agu a e i mpiden el
endurecimiento. En otras ocasiones se mezcl an
sustancias con desconoci miento de sus propiedad es.
A veces algunas téc nicas no resultan
adecuadas par a muchas circunstancias, como es el
caso del esmalte de porcelana. Otros en las q ue los
pigmentos están sometidos a temperaturas mucho
mayores que las ambientales, como la en cáustica
197
.
Y h ay procedimientos que h an durado poco por su
escasa permanencia, como es el ca so del fresco de
alcohol o spirit fresco.
Para eval uar l a permanenci a de un nuevo medio (Esteres de sil icio, vidrio
soluble o pintura mineral...) se realizan pruebas de “envej ecimiento acelerado” para
ver su resisten cia y establecer la durabilidad. Todo n uevo medio tien e una vi da
determinada cuya duración está in fluida, en gran medida, por las condiciones del
medio ambiente. Sería in teresante disponer de l os criterios necesarios para aceptar o
rechazar un produ cto. Esto se puede conseguir sometiendo al producto a ex periencias
de alteraci ón, es decir, exponer sistemáticamente muestras de c aracterísticas definidas
a un ambiente conocido, con el f in de estudiar las alteraciones que sufre y determinar
su durabilidad, (su estud io se completa en factores por intervencion es inadecuadas).
197
En la encaústica, el aglutinante, es una mezc la de cera y resina que funde a t emperaturas mayores de
70º .
Figura 94: Cat edral
de St. Guy,
(Praga). Detalle d e la cabeza del
ángel. La ténica de la témpera en
un panel ha si do empleada para
realizar la pintura mural.
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
352
2.2.2.4. FACTOR ES ESTETICOS
Sabemos de la existencia en nuestras i glesias la pintura románica pero ha
habido grandes pérdidas.
¿Cuál fueron las causas de la p érdida? El paso del tiempo, la inc uria, el c lima
húmedo, incluso la ignorancia. La demolición de las iglesias llevó aparejada la pérdida
de los murales, debido al án imo de renovación de prelados y señores. Luego rectores y
abades cubrían con capas de cal mu chos mur ales, otras paredes se picaban para
blanq uear y hac er más n uevos los templos, también se borraban m anchas produ cidas
por la humedad, h ongos... , es deci r, por piedad y vanidad se perdieron bastan tes
pinturas murales. Tam bién se superpusieron muchas pinturas góticas como San Martín
de Montoñedo, uno de los muchos y antiguos murales gal legos. Inc luso pinturas
datadas en el siglo XVIII-XIX, como l as descubiertas en la Iglesia de S anta Eugenia de
Nerella de l a Cerdaña ( Cataluña), fueron enyesadas con una capa de 3-4mm de
espesor
198
(fig. 95).
Antiguos restaurador es sobretodo en el siglo XVII-XVIII repintaron
numerosas partes con t emple de cola, marcaron relieves en el enl ucido y añadieron
falsos contornos. Llegaron in cluso a manipular importantes figuras, censurando
198
QUILEZ CEPERO, N. “Algunas cons ideraciones acerca del pr oceso de re staurac ión de la pinturas
murales de la Iglesí a de Santa Eugenia de Nerell a de la Cerdaña”, en actas del XIV Congreso de Cons y Rest
de Bienes Culturales . Valladolid, Vol. II, 2002, pp. 825 -832 .
Figura 95: Ecce Homo. Detalle del pie y pierna. Proceso de desen yesado del
muro lateral izquierdo.
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para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
353
algunos atributos sexuales ennoblec iendo algunos rostros q ue les parecían demasiado
groseros
199
.
2.2.2.5. FACTOR ES POR INTERVENCIO NES INADECUADAS
Si se consulta l a historia del arte y estudiamos l as obras q ue se conservan ,
podemos afirmar que en muchas ocasiones n o ha sido el tiempo con los factores
medioambientales, ni su pro pia n aturaleza, n i siquiera las g uerras o in cendios los q ue
han destruido muchas pinturas murales sino el hombre con su pobre conocimien to de
la limpieza
200
.
Los trapos y las migas de pan se ha usado como método de li mpieza en Italia
(XVII-XVIII) hasta los recien tes años cuarenta, pero solo servía para quitar la suciedad
superficial, dejando mucha suciedad in crustada en el enlucido, con lo que el color
quedaba sucio. Tampoco daba mejores r esultados la limpieza con vino griego.
Se ha utilizado con mucha frecuenci a papel de lija para limpiar los frescos, c on
lo q ue se eliminab a la película carbonatada. Much as pin turas mur ales románticas en
Alemania se han perdido al utilizarse este método. L uego se pintaba en cima, se hacia
pasar un ladrill o para envejecer y se aplicaba cera o parafina. La limpieza de
procedimientos murales solubles en agua, pinturas a la cola o temple, solo se pueden
realizar en seco.
Las pinturas murales h an sido durante los sigl os XIX y XX li mpiadas
frecuentemente con produ ctos quí micos ác idos y alcalinos, tratadas con consolidantes
inorgánicos (sili cato sódico N a
2
SiO
3
) o aislantes contra humedad mediante inyección
de cemento Portland, silicatos alcal inos, silicon as y productos similares. Estos
produ ctos provocan un deterioro muy rápido. En tre los ácidos están el cl orhídrico,
fosfórico, fluorhídr ico, fórmico, acético y otros; en tre las solu ciones alcalinas están
(sosa cáustica, potasa cáustica y amoniac o). Con ácido clorhídrico se han limpiado
muchas pin turas murales, c omo la gran pintura del techo de Kn ollar en l a catedral de
199
COLALUCCI, G. La Capilla Sixtina Redescubierta . Volumen I. Madrid, E . Encuentros, 1990 , p.5.
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
360
Después de la extracción hay que fij arlo a un nuevo soporte, proceso que se
realizará con sumo cuidado para que sea un éxito. Para ello el nuevo sopo rte, puede
ser
211
:
1. Tradicional
• Chasis de acero con trama metálica sobre l a q ue se aplica un mor tero
similar al de la pintura, aplicán dole un fij ativo que puede ser P araloid B72
para evitar q ue se disgrege apli cando posteriormente cola an imal
concentrada para una buena adherencia.
• Soporte de tela adecuado para grandes dimensiones. Se impermeabiliza el
mortero original (Paraloid B72) quedando fij ado y se encola los tejidos con
caseato de cal por ejemplo, posterior mente se coloca en un soporte de
madera, metal, sintético o un bastidor tensado, siendo mejor el ríg ido que el
flexible.
2. Sintétic os que inten tan resolver los problemas q ue presenta los anteriores, hasta
dar con el idóneo. Deben:
• Conservar la pintura
- ser insensi ble a la humedad
- resistente al ataq ue biológico
-resistente a los rayos UV.
-Presentar un coefic iente de dilatación térmica mínimo.
• Conservar la textura
• Conservar su estru ctura
• Ser ligero y reversible
211
MORA, P. et L.; PHILIPPOT, P. op.cit. , 1984 .
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para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
361
Dependiendo de las n ecesidades (pinturas con irregularidades, planas...) se
debe elegir el adecuado.
El soporte de nido de abeja (fi g. 97) se r ecomienda para superficies curvas, la
placa de f ibra de vidrio y resin a es útil para pinturas con irregularidades, el soporte de
policarbonato para pinturas plan as, la resina exp andida rígida o cl orur o de p olivini lo
es necesario para la capa intermedia (tela- nuevo soporte) etc.
212
.
Todos los pasos q ue h ay q ue realiz ar para la extracción y cambio de soporte
de la pintura mural son importantes, ya que, pue den aumentar en mayor grado, su mal
estado, de conservaci ón, por ello ha sido necesario precisar los pasos generales que
pueden provo car mecanismos de alteración in cluso pérdidas.
Otros productos mal usado por restauradores son la butilami na en agua (10%-
20%) y la cicloh exilamina (80%-90%).
Cuando se restaura con color a la cola h acen aparici ón, bajo la acc ión de l a
humedad, formaciones de moho y manch as negras, y sí se utiliza miel, glic erina y
azúcar cande (sustancias h igroscópicas) potencian esta acc ión.
212
Ibid., p. 274.
Figura 97: Soporte de ni do de abeja.
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
362
La restauración con cemento por pérdida del morter o es un a de las
intervencion es más frecuentes, junto con la aplicación de morter os incompatibles con
los originales, colocación de grapas metálicas para evitar el crecimiento de grietas, (fig.
98), etc.
En la protección d e las pinturas murales, se ha usado la cola ani mal en varias
capas, pr esumiblemente Mazzuoli la aplicó en el si glo XVIII en los f rescos de Miguel
Ángel en la Cap illa Sixtina, provocando levan tamientos de la capa superficial ( fig.
99)
213
.
213
COLALUCCI, G. op. cit., 199 0, pp. 44 y ss.
Figura 98: Capilla six tina Miguel A ngel.
Grapa de metal usada para asegurar las
capas. (Probab lemente en el siglo XIX).
Figura 99: Mi guel Angel. F rescos de la Capilla
Sixtina
(150 8-
12). De talle. Se observan despren dimientos en
forma de escamas y levantamientos causados por la
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para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
363
Pueden ser muchos los factores relacionados con los tratamientos de
conservación, con especial r eferencia al produ cto empleado (propiedades químicas,
tendencia al envejecimiento, sensibil idad a los agentes exter nos, prop iedades óptica s,
etc), contacto del producto con la película pictórica, prep aración y soporte (unión
química o mecánica, posible reaccion es q uímicas, etc) y si stema de impregnación
(cantidad de producto in troducido, profundidad de pen etración, gradiente de
saturación, geografía de distrib ución, etc). Y también muchos los tratamientos
exagerados a ciertos problemas de deterioro, como sucede, por ej emplo, con la
prevención de grietas superficiales o de eflorescencias
214
.
Para evitar malas restauraciones, los productos conservantes y los
tratamientos pueden someterse a ex periencias de alteración acel erada.
Las experiencias de alteración se clasif ican en dos grandes grupos
215
:
1 Experiencias a la intemperie o d e exposición al ex terior. Una serie de mu estras
se someten a determinadas condicion es ambientales, y se registran durante todo
el ensayo. Al f inal, se analizan las alt eraciones sufridas por las muestras (en
diversos la psos de tiempo). Se pueden in tensifi car uno o varios de los factores
causantes de alteración.
2 Experiencias en atmósferas controladas. Se f ijan la i ntensidad, frecuenci a y
secuencia de las variables del medio ambiente. En función del grado de
aceleración se distin guen:
a) Experiencias de imitaci ón. Se intenta imitar los valores de l as variables del
medio ambiente eliminan do así la aleatoriedad de los mismos.
b) Experiencias de alteración acelerada. Se intensi fican una o más variables
consiguiéndose así acortar la duración del ensayo.
214
OLIVARES SANTIA GO, M; LAFF ARGA OSTERET, J. op.cit ., p. 54.
215
MARTIN, A. op.cit ., Madrid, pp. 505-507 .
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
364
Es obvio decir q ue la ex posición del prod ucto al medio ambien te es el mejor,
pues ni ngún otro procedimiento puede predecir c on tanta seguridad el
comportamiento bajo alteración natural.
“Las experiencias de al teración acelerada”
216
se define c omo una acción
violenta y concen trada en el tiempo de los principales factores de al teración. Estas
experiencias no rep roducen con garantía a los mismos mecanismos de al teración, son
un elemento más para juzgar el c omportamiento de un producto o la efi cacia de un
tratamiento. Las experiencias de alteración acelerada más usuales son las siguientes:
1. Helacidad o resistenci a al hielo/desh ielo
2. Cristalización de sales o resisten cia a las sales
3. Ciclos termohigrométricos y/o de radiación
4. Humidificaci ón/secado o resistencia al agua
5. Ataque químico mediante soluciones o atmósferas contamin adas
En algu nas ocasiones se pued e c onocer el comportamiento de u n tratamiento
a través de la experiencia personal o de un conocimiento científico, sin necesi dad de
recurrir a en sayos de alteración. Por ej emplo, el polieti lenglicol, produ cto que se usa
para la consolidación de piedras al teradas en el i nterior de edificios, se rechaza su uso
en el exterior, ya que es soluble en agua.
2.2.2.6. FACTOR ES ARQU ITECTÓNICOS
La pintura mural se ubica en la mayoría de las ocasiones dentro de una
estructura ar quitectónica, por lo que sus problemas son generales, como: el estado de la
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para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
365
estructura de la cubierta, estructura de las paredes, situación y estado de las ventanas,
puertas, sistema de instalación eléctrica, etc .
2.2.2.7. FACTOR ES POR LA ACTIVI DAD HUMANA
La degradación antropogénica q ue plan tea una mayor gravedad es la debida
a l a con taminación ambi ental. Y de la que ya h emos tratado en el capítulo anterior.
Pero, además existen otros fac tores debido a la ac tividad h umana que provocan
alteración en l as pinturas murales:
1. Depósi tos superfic iales
El hollín de las velas en su c ombustión desprende un polvo negro que se
adhiere a la superficie, jun to c on el polvo formado por microscópicas partículas de
distintas naturaleza y microorganismos como los ácaros ocultan la capa pictórica y la
ennegrecen i mpidiendo la total legibi lidad de las pinturas. Las pin turas murales
ubicadas en el exterior también s ufren acumulación de polvo, hollín y productos
sólidos de la combustión del carbón. Su acción a cumulada a l o largo del tiempo sobre
la pintura es muy considerable.
El dióxido de azufre (SO
2
)emitido por los e scapes de los automóviles, en
presencia de humedad puede reaccion ar con el carbonato cálcico presente en los
ladrillos, formando depósitos de yeso en la superficie. Otro tipo de acumulaciones
dañinas en las fáb ricas de ladrillos deterioradas son l os depósitos de calci ta, costras
negras, producto de la acumulación de las partículas en suspensión de los humos,
acumulación de metales en las zonas exteriores de l as piezas, es decir formación de
precipitados rojizos pro ducto de compu estos de hierro lixiviados hasta la superficie
217
.
Estas deposiciones son las más comunes y las que presentan patología más graves.
216
Ibid. 1990 , pp. 509-510 .
217
MAQUEDA, C; PEREZ RODRIGUEZ, J.L.; JUSTO, A. “Decay process in terracotta orn aments in the
three of the porticos of the Sevilla Cathedral”, in Role of chemistry in archaeolog y . 1er. Int. Coll. (199 1).
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
366
2. Vibraciones
La vibración es un movimiento oscilatorio de elevada frecuencia. Para
mantener la vibración propia de cada cuerpo (f recuencia n atural) h ay q ue someter a
éste a un estímulo periódico, obteniéndose una vibración persistente. Si esto no ocurre
así, la vib ración acaba extinguiéndose; porque la en ergía vibratoria se transf orma en
calor, y la radiada en forma de ondas.
Las vibracion es afectan de manera directa a el ementos arquitectónicos
situados en los cen tros urbanos, tales como fuentes, i glesias... y por efecto rebote a las
pinturas murales contenidas en él , provocando grietas, daños internos y externos, ya
que, las vibraciones al teran los cimientos de las con strucciones.
Este f actor j unto con l a acc ión de la polución por agentes físicos-químicos,
produ ce la descomposición d e la piedra, arcilla, pintura mural..., como es el caso de la
Catedral de Sevilla y otros mu chos ejemplos.
3. Otr as acciones del hombre
Los impactos de objetos de diversa naturaleza, forma y p eso provocan daños
muy graves, incl uso se pierden f ragmentos no solo de capa pic tórica, sino de
preparación, dejando al descubierto el muro.
Los graffiti s tambi én produ cen efectos n egativos sobre las pinturas murales
dependiendo de la naturaleza de la pintura para su posible eliminación.
Los en calados o enj albegados son un caso común de deterioro de pinturas
murales; debido a medidas higiéni cas en época de epidemia, sobre todo en el siglo
XVIII, por sus propiedades mic robicidas y an tiparásitas. Llegaban in cluso a ser
periódicas, observándose superpo siciones de c apas con las varian tes cromáticas de las
sucesivas modas o gustos.
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367
Pinturas murales como las de la
tumba de Nefertari ( fig.100) en Tebas,
esposa favorita de Ramses II, (1255 a.C) ,
cuando fueron descubiertas en 1904
debido a las excavaciones dirigidas p or el
italiano Ernesto Schiaparelli, (fig.101)
mostraban avanzado deterioro.
Posteriormente sufrieron expoliación y
Schiaparelli las en contró y expuso en e l
Museo Egipcio, de Turin y abiertas al
público h asta 1933. Cuando descubrieron que el daño producido era demasiado alto, el
museo se cerró al público (fig.102) . Estudios posteriores
218
de la degradación sufrida
dentro de la cueva revela una entrada de agua en la tumba provocando una humedad
alta, presencia de sales solubles (subflorescenc ia y eflorescenci a) ( fig. 103) y
microorganismos (Cladosporium ). Otros estud ios del proceso de degradación sufrida
por las pinturas du rante el ti empo de exposición al público revelan el impacto de las
visitas al museo en el microclima ( temperatur a, humedad y aumento del dióxido de
carbono producto d e la respiración humana).
218
P REUSSER, F . "Sc ientific and Techni cal examination of the Tomb of Queen Nefertari at thebes" i n The
conservation of wall paintings, Symposium , The Getty Consevation Institute, Lond on, 1987pp. 1-1 1.
Figura 100: Det alle de Nefertari fotogr afiada
por Schiaparelli en 190 4-190 5.
Figura 101: Detalle de Nefertari e n 1922, cuando las
pinturas murales de la tumba de Nefer tari fuer on
registradas en el Metropolitan Museum of Ar t.
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
368
Este problema es el mismo q ue presentan las pinturas prehistóricas abiertas al
público. Tanto la técni ca como el soporte ( roca) han permanecido fieles durante
milenios hasta q ue un número elevadísimo de visitan tes hacían variar bruscamente las
variables que durante tanto tiempo permanecieron constantes (temperatura, humedad
relativa) produciéndose un impacto microambiental c on efecto noci vo para las
pinturas. Las pinturas prehistóricas de Altamira (fig. 104) descubiertas por el paleólogo
santanderino Marceli no Sanz de Santuola en tre 1873-1879, son el mejor de los
conjuntos de arte r upestre. D estaca por su calidad la sala de los Polícrom os, con ocida
Figura 103: En las pi nturas murales d e la tumba de Nefer tari se
observa una abu ndancia de sales solubles, como cloruro sódico.
Figura 102: Condi
ciones de las pinturas murales de la tumba de
Nefertari en 198 6, antes del progr ama para la preser vación de l as
pinturas, “Plan de emerg encia para estab ilizar”.
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para la evaluación de su estado de conserv ación. P or Carme n Román Sánchez
369
como la "Capilla Sixtina del arte r upestre" según Deschalette. El centro de Investigación
y museo de A ltamira realizó estudios f ísico-químicos en la sa la de polícromos para
estudiar los f actores antropogénicos de degradación y estab lecer los criterios de
conservación: las pinturas sufren deterioro cuando tienen lugar algunos de los
procesos que a continuación se reseñan
219
:
• Descamación de las super ficies po licromadas, es decir, partículas del techo del
orden del milímetro, se desprenden del mismo, produciéndose una propagación,
que alcanza dimensiones fácil mente vi sibles a simple vista, pudiendo alcanzar
tanto a los propios pigmentos como a l a película que sirve de soporte a los mismos
pudiéndose prod ucir la desaparición de las pinturas.
• Precipitación de carbon atos sobre las superficies pin tadas del tech o como
consecuencia del c arácter i ncrustante del agua que las baña, merced a una
desgasificación de CO
2
de esta agua o por evaporación de las mismas
220
. La
precipitación de carbonato cálc ico se realiza bajo determinadas condicion es
ambientales, bien en forma de concreciones calcáreas o constituyendo estalacti tas.
Estos precipitados pueden ir cubriendo las pin turas, aunque lentamente, ha sta
ocultarlas totalmente.
219
VILLAR, E . et al. “Influencia de l a presencia d e pers onas sobre los pr ocesos de deterior o de las pinturas
de ALTAMIRA. Criterios de con sevación” en monografía nº 11; del C.I.M. de Altamira: Cueva de Altamira.
Estudios Físic o-Químicos de la S ala de Polícromos. In fluencia de la Presencia huma na y criterios d e conservación .
Madrid, Cen tro de Investigación y Museo de Altamira. Minis terio de Cultura 1985 , pp 96-110 .
Figura 1 04: Detalles de l a sala de polí cromos en la cueva de Altamira (Paleolítico
superior).
C
APÍTULO
2: Factores, mecanismos e indicadores de alteración de las pinturas murales
376
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