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La historia de la educación de las mujeres como campo de investigación

Flecha García, Consuelo

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LA HIS rORlA DK LA EDUCACION DE LAS MUJERES COMO CAMPO DE INVESTIGACIÓN CoNsi 1 1 o 1-1 ten A Garcia i iim I í/f St'\'illii 1.a rccnjii lacicn > el análisis de la prudiiecidn eiciilírica rcali/ada en las dos úllitnas dccailas ilcnln^ ticl campo hisitirico cducalixo. nos ahrc a un panorama de tenias amplio en el L]Lie e^iiu i\ en la atención que se sigue prestando a los que cueiuan enn un cualiricado > reconocido hagaje lamo in\'csiigador como de publicaciones, con la presencia tic nue\ as lemáiicas que despicrlan un creciente ínteres incentivado por la fi^perciisiini social de las mismas' , linire estas encontramos la relativa a la historia de la educacióm de las mujeres, lin el conte.Mo de un movimiento historiogáfieo más g^^neral en el ijiie ha surgido > está evolucionando con gran dinamismo la importaní-'ia de objetos histi'iricos no tenidos ccmio tales hasta hace pocas decadas, la historia de 'a cÜLicaciiht ha acogido a las mujeres, a la población femenina como una fuente de Posibilidades de estudit), s así lo ha empezado a reflejar en los nuevos conocimientos mje. COMIO investigadas y como in\'estigadoras. se producen dentro de este área cien tífica. Lhi conocimiento sectorial en Llesarrollo, sincrónica y diacrónicamente. que fiasta ahora ajienas ha jiroducido trabajos de síntesis y que aún cuenta con pocos modelos e.\plicati\sis. esos pasos necesarios para que los saberes iniiovadores se desaiTollen con acierto y se Llifundan con elicacia. pero que está demostrando .su viiiualipara dar respuesta a cuestiones de claro Ínteres social. La inclusión de esta temática, primero en la acti\ idad investigadora y más lenta mente en la práctica docente, presenta algunos problemas conceptuales y metodológicos ^tic JiisiinL-an el debate que se está produciendo en los círculos que la cultivan, además situarnos ante la necesidad de introducir ciertos cambios en relación con las fuentes, puesto que es necesario acercarse a ellas aplicando unos criterios nuevos de lectura, en el caso de his tradicioníilcs. y ampliarlas en la medida de lo posible buscando otras hasta hace poco menos utilizadas como tales en el ejercicio del hacer histórico. CircLin.stancias <^ue, al ahondar en ellas han propiciado intercambios metodológicos de interés, nuevas perspectivas interpretativas y categorías innovadoras en el análisis histórico, pero que no tfujan de plantear también problemas de inserción y de articulación dentro de los marcos investigadores y docentes en los que nos movemos. El objetivo general de la in\estigación en este ámbito del saber es estudiar la educación de las mujeres desde el punto de vista histórico: estudiarla en los procesos de ' /\sí se rL-ricja cii el esiitLiin sohrv li» años odiema n primeros noventa eoordiníiüo por CjUKHl'.ÑA. .lean l.ouis-Kl'l/ liURRlO. Julio-TI.AN.A FERRHR. .Alejandro: Hisiíincnle hi t'diictii'úw Ifi A , nnit iir/iiiiiiiu-ii. /)/« ."" i/t iii \ i Maünd. CU")F*.. I pp. y/X I.A HISTfJKIA OI. I.A 1,1)1 ( \( lííS ÍM I \S MI JI Kl S l ()\10 f \MP<) | )| iS \ I S I K ¡ \< ION cambio que ha ¡do expcrimenlaiulo \ eii la pcniiaiicncia t|iio la caracicri/n en periodos largos de la historia: situarnos realistamenle en la cadencia cnn que lúe aconteciendo en cada época y en cada sociedad. Y para tiue sea posible hacerlo, acercándose a la educa ción desde un sentido muy timplio de la misma, como un concepto que engloba moda lidades que coinciden con los procesos de sociabilidad \ ile snciah/acioii más o menos intencionales -educación inlormal-y no sido ilesde la ediicaciiui no líii^mal y ilesile la tonnal; considerando cuakjiiier aclividatl de l'ormacuui lle\aila a cabo bien jior diíerenles instancias sociales de convivencia o ile relacHUi. bien por msiiiliciones cilucaliv as. .A quienes investigan en esta disciplina se les supone con un proposito de atender a una parcela de la actividad y del comportamiento humano de hombres y de uui|eres -la acción de educar y de educarse- . desde este dilatado hon/onte. Como los hechos y los temas tle iincsiigaciini obedecen a unos presupuestos teóricos previos, y a una escala de prioridades en la elcccii'm de los mismos, el objeto preferente de la Historia de la liducación ha sido, y sigue siendo en cierta medida, la educación formal, la educación escolar, académica, caracteri/aila por un mayoigrado de intencionalidad, de sistemali/ación y de desarrollo ilentro tic instituciones especíílcas: es decir, la educación que tenía como finalidad la preparaciiln pai a tarcas profe sionales concretas. aunque en los últimos años, a los aspectos iradicionalmente estu diados en relación con esta modalidad -ideas o pensamiento, instituciones y política educativase hayan inctirporado nuevas cuestiones. Así hemos empe/ado a conocer trabajos que han entrado en una historia de la sociabilidad, de la familia, de los grupos de relación en la infancia y en la juventud, de las minorías sociales, etc. desde sus implicaciones en los procesos educativos individuales y colccli\os. Coincidimos ya en que tanto a nivel personal corno en proyectos de grupo nos corresponde indagar, expli car y transmitir cualquier experiencia educativa con el convencimiento de que se trata rá siempre de una de las parles de un indo más amplio del que no se puede prescindir. ALGUNAS CUESTIONHS PREVIAS La investigación en historia de la educación de las mu¡ercs tiene (.[Lie recuperar una realidad olvidada y/o de.scstirnacla. haciendo significativos para el discurso hisiórico-educativo unos elementos no entendidos ni percibidos hasta ahora como relevaníes para las hipótesis que se había formulado^ Para ello, hay que empe/ar leyendo directamente y de.senlrañar lo que e.sos elementos esconden y, después, elaborando los datos que resulten, llegar a un relato histórico que abra espacio y dé sentido a ese ámbito del saber que tenemos que incorporar al general por lo que supone de rique/.a. por una paite para reconstruir la genealogía femenina y, por otra, para disponer de una memoria colectiva más global. Debemos visibili/ar unos lugares, unos tiempos y unos hechos que sustituyan a los silencios con los que nos hemos encontrado y que reordenen significativamente tanto los vestigios del recuerdo como las lagunas que llevaron a su olvido; en definitiva, se trata de una actividad destinada a generar ex'ocación y vida allá donde antes sólo encontrábamos silencio y ausencia. Esta es la finalidad de Incidiendo en ia necesidad de "replíintear el análisis del pavudo" eonm se serutla lainhien para la lusioña general de la ediieaciiin. Cfr. R.SCOI-A.NO BI:N[ FO. Agustín: •'l.a in\estigaL-u>ii en tlisioria de In Rdueacion en Fispaña. Tradiciones y nuevas tendencias . en i¡f ¡c ii.'' lulio-sepijcnibre lyy.Tp. |(). XII ( OI 4 H.)l |< 1 \ VI H )N \l OI Mis n «R| \ OI 1 \ I OI t \t ION las propiiosi.is \ lie los iliseiios ile uneslojaeion sohio historia vlc las iiuijcrcs t|uc se csuin desanollaiulo en los uhiinos veinle años, los cuales están ciMUfibiivendo. al misino iieni|v>. a delinntai \ a oream/ar ineior ios ainhili^s viue inieufan este sector del conocinuenlo h.siamos de acuerdo en tjuc para in\estibar \ conceptuali/ar luia 1 Usloria de la Educación de las Muictcs. se han lic ulih/ar todos los métodos, los diversos enliuiues posibles s las niimeiosas técnicas de que «.lisponen las ciencias hisiiá'icas. 1.a memoria es selectiva, como |o son el olv ido v el aprcndi/aie. \ has que valerse de cualquier recurso cjiic jierinila leskiui ai la .\ nivel método loe ico la historia ile las mujeres va más allá de la historia social. ¡">Mique puede sentirse de cuakiuiera de las aproximaciones hislorioeráficas la bioeral la. la historia de la cultura, vlc lo cotidiano, de la economía, de las menta lidades. de las ideas _v de la política, la antropoloiiia . así como de las de la historia social -historia lie la lami l la, vic la cmieracion. la demoerafía. la historia oral—, perc> con la condiciiín ile i|ue sean aplicailas desde una persiiccliva no sido vle clase sino también de genero; lo mismo v|ue se pucvle avialar igualmente vle los metovlos que olVecen otros campos de coiiociimentt». l .as mvestigacioncs _v las vlisciplinas en torne» til sujeto nuijer/miijeies se cnlrecru/an prestándose instrumentos v metodok^gías". I .a originalidad kie la investigación en 'l'.stui.lii»s i,le las Mujeres' no se encuen tra en los pMK'Ci-iiimcnlos exclusivos o especil icos que utili/a. sino en las nuevas preguntas rjuc se lormula para obtener respuestas, para hacer comparaciones, para establecer paralelismos \ detectar constantes: en las perspectivas desde las que se acerca ttl j^roblema > a las cansas tjuc lo producen, en las relaciones de conjunto que establece entre el asj'ieclo especíllco estudiado -en este caso la educacióny el resto de la realidavl social: en los desarrollos intelectuales concretos y específicos que se proyectan y que interrelacionan con el entorno en el que tienen lugar, y con contextos culturales rlelcnmnados. 1.a investigación que se ocupa de las mujeres se caracleri/a aclLiLilinenle i">or una epistemología v una melovlologia abiertas a kvs cambios que requiera su ¡.Icsarrollo v sujetas a la inl luencia tanto del jiensamiento teórico como de la realidad de las experiencias v i\ idas j-)or las ntujeres. .Supone, por lo tanto, en tnuchas i>casiones. acudir a fuentes nuevas v releer y rcinterprelar las ya conocidas: igiial que eit cualquier tHro trabajo historiográfico. la cuestión crucitil está en reali/ar un análisis crítico de todas las fuentes de las que se pueda disponer. Sin embargo es precisamente aquí donde la historia de las mujeres ha descubierto nuevos problemas metodológicos como ya he sei'ialado; entre ellos, el tomar concicitcia de que lo que sabemos de la experiencia femenina a lo largo de la historia ha sido transmitido mayoritariamente desde una óptica masculina, desde unas pautas de ctunportamiento. v desde un sistetna de valores definidos por los hombres"'. Son menos los testimonios de mujeres que pudieron sustraerse a esos requisitos para revelar una conciencia libre ile sí mismas, aunque también se produjei-on. De iihí que haya i.|ue investigar y que explicar, en primer término, cómo se originó en cada estructura histiirico-social concreta, el subsistema educativo-pedagógico dirigido a las mujeres más allá de tos dalos 'oficiales' que transmiten las fuentes conocidas, cuáles fueron las notas que lo caracterizaron, de qué forma satisfizo las ' CTr. ni 'Tl Al-l'()('(). Ann;inta; "tlisinria v memoriu de sí. f-L'niinismo e irncsitgLición históri ca en IuiIí!!". L-n (.■i'lai//i. < luiha icd. |: v h-t<rni i/cl ¡//-.cíí/Atí. M¿!drid. Cátedra.. lÓóO. p; .SH, ' l .f.KNI'.K. (ierda; /'/;<• U'umh' Ainfiiinn ¡yorniiicmniv. Indianapidis. indianu Uh 1077. p, .XXI I,A mSICjRIA 1)1 I A I fíl Í V ir J\ I)J I \s MI ;n<! s r I >\1< ) f \\1Í'« »HI INM MKIXCION cxpcclíilivas funciniKiIcs del in<KlLd<i M>cial s/o de Lis dcsiiii.il.u i.is. eoiim emurihiist» a generar mecanismos crídco-dialccticos cu indcn a mi cumpiiniiciiír) \/o a mi renova ción. y de qué manera esos procesos etiucainns evpeeilicox se iiilerielacionahan con los demás íactores conílguralivos de la esiruciura de la sucietlad Indi» ello para apor tar visibilidad a una serie de aspectos que arro|ar;in íu/. i igoi > exacddnl sobre esla lemálica, y que responden a la nccesidail ile una globalidad. iIcmIc loilas sus ilimcnsiones. frenle a plaiiteamicnios más Iragmenlailos eieiitiHcarnenle . Entre las categorías tjuc avialan a acercarse a la iraxeeloria histórica tle las mujeres y que requieren un cambio, me \oc a relenr a d<»s. ipie lian sulo descritas en otros trabajos. .Se trata, en un caso, de la tjue tiene ipie ver con los textos escritos por mujeres y que las bibliolectis y los archivos han conservailo \. en otro, la ci.ue se reliere a la cuestión de la periodi/acii'in en la historia. Cuando queremos leer textos del pasailo. ile muicrcs o tic hombres, lo hacemos con estructuras interpretativas consiruitlas dcsile el [iicserile. Texli^s (.pie sido (.Icsvelarán su sentido si quienes los Icen, dcstie el lugar en el tpic csi:in situados, csiahlecon con ios mensajes cpie transmiten una relación de meiliacit'm cjiie de existencia a las mujeres que los escribieron, y cjuc rescate el yo que emerge iJe el los; para lo cual se requiere que utilicemos categorías que incluyan tanihicn el amilisis ile la sociedad cMi la que se produjeron y signillcalivas para la historia a la tpie conlrihity en: se requiere que dispongamos de unos códigos culluralcs que nos permitan aecrcarnos a sus verda deros significados, a esa ■"pretcnsión de verdad"'' a la i.|uc la íiistoria aspira. Porque comprender un texto, un gesto, un acontecimiento en su diniciisiiln histórica, es algo más que hacer directamente su lectura inmediata, lis. más bien, asomarse a un espacio humano desconocido y preguntarse por las posibles concausas v piir los contextos: por qué prevaleció la solución lácticamente dada, y rrciUc a tiuc allcrnaiix'us; gracias a qué factore.s -previos o eonetiniitanlcsllegó a producirse: tpié signiüeadíis tuvo para quienes lo vivieron y cuáles fueron las nuevas posibilidades a que dio lugar . E igualmente hay que debatir las pcriotl i/Liciones convencionales para eompartimeniar la historia, hasta ahora determinadas lundainenlalmente por aconlccimietitos políticos o militares, lo que se cueslií'na cada ve/ más. y en las i.|Lie ya se esláti intro duciendo criterios económicos, .sociales, culturales, ele. que preparan el corrimiento de los límites establecidos: decisiones que. en el caso de la bisloría tic las mujeres, son todavía más difíciles de iuslificar. pues resultan bastante poco {>peraiilcs para dar razón de ella. De.sde este cuestionarnienlo de la valide/, de la perioüi/acicín iradieionai relacionada con la historia de las mujeres, se está intentando elaborar, o redermir. e.squemas de periodización más en consonancia con la experiencia histórica femenina, pero que permitan renejar. a la ve/, la realidad histórica de atnbos sexos; algo que todavía no resulta fácil porque para defender el paso de un período a otro es necesa rio encontrar circunstancias con capacidad de modificar el slatu quo y que justiUquen el cambio. Mientras se produce tendremos que buscar conjuntos histórico-pedagógicos representativos para nue.stro caso, en lugar de apoyarse cxcliisivamcnlc en la cronología de los grandes períodos históricos mientras .se numlcngan como están. ^h. PONTANA. Jf)sop: Ln lúsun'ui íIvs¡'>ih'\ th-l fin ¡le /</ i¡i'y¡,iiiti. ut rrcti ¡le' hi "iiniii- (VHi umiul de ¡a ciencia hisuirirn. Barcduna. Crfiicu. \W1. p 12.1, : RiCOEUR.Paul: Tieiiipn y luirnu íi'ii. Mutlnd. Hncuonlro. 1 ddtf, p. I . Calino carrillo. Ányelts; -Cmiicilmici;! hiMi'iriea i, lornuiciini hiinui.iia. [\Miv:ir la íiisiurin pura la educación", en Rcvisia EspdñnUi ¡le ¡■(uíiivcyHi. año I.I|. n,- j i.;s. niavn-aansio. |ÚU4. p. 2.SX. XII ( ni < )I.M H I N \( |i )\ M I >1 MIS h IKI \ ni 1 \ i ni ( M in\ 1 l'.ii .i l.i hisim i.j lif l.is imiicivs iioiK". por oicmplo. nui\ ¡hk-o sciuílIo Iial-'lar de la [íilatl Aiitpju.i o Motila, oiiaiuiv» las motiiíK aeii»ncs cii su si[uacit>n lucitMi j-iráeiieamcriic mcMsu-mos en el j\iso tle uii periodo a otnn Hubo una i:ran eomiuuidad en lo rclercnle a las nuiieres ende Konia. los Keinos iiernianos \ el primer desanxdlo rcuilal. s sdIíi se piodii|eron aliiimos uKiieios tle \ai iaeion a partir i.ie) desarrol lo nuevamente de la \iiia urbana. ^ lo mismo relleia ptieo la siluaeitni \ b ¡dLi por la publaeion lememna euaivdo se habla tle Kenaeinuento. pues las ideas humanistas en desarrollo esiaitan tlesimadas \ se aplieaimi unieaineiue a Iivs hombres: ineluso en este perioilo. eoii la nue\a teelamenlaeion sobre el matrimonio \ sobre aspeetos eeonóinieos. eon la implaniaeion de la clausura jtara las monjas o tle la reeluskm en su casa para las laicas, peidieron mo\ilidad > ctuisideracion resj-iecto de la etapa anierior\ Id renacer |\ua las muieres se [troduio mucho mas tarde que para los hombres" no al hilo de los mo\ imienlos culturales, sociales o políticos tpie iban aparecieiulo. SU PKOIACIONI.SMO | :N [.OS PROfliSOS UlHiC'AriVOS Centrándonos en lo (.[ue atañe mas tiirectamente a la edueaeii.Vn de las mujeres pudonios empe/ar señalando que ha> un numero signiHeativo de priM'e.seiras >• alguncis prolcsores que en las últimas decadas han ¡luestiuado en cuestiones que aieetan a los estilos de ediicaciúrn rpie reciben niñas \ niños, chicas > chicos, dentro de los espacios escolares, líl conocimiento \ dilusicin de los ilatos que se iban obteniendo ha contri buido a N isibili/ttr a esa parle de la población estudiantil que ocupa las aulas, a lomar conciencia de que es ma\oría en ellas. > a pensar con más deienimienliven que había pasado en otras cínicas, puesit) que la trayectoria liislórica conocida dice poco de los itinerarios educalÍNos seiiuidos por las nuijeres. lillo alentó a pensar en proyectos de investigación que sacaran a la lu/ las tlinámieas de educación de aprendi/aje \ i\ idas por las niñas y l^or las jón enes a lo largo de los siglos. Al detenerse en los resultados i.|ue \'an apiirtando. veimcs que nos muestran una primera imagen que refleja el protagonismo lemenino en esas dinámicas formativas. pues -con la diversidarl t|ue marcan las épocas y los espacios concretos-, la educación ha sido una práctica realizada rundamenlalmenie por mujeres. Las madres han educaáo en lodos los tiempos a las nuexas generaciones dentro del ámbito domestico, en sus dimensiones más ¡icrsonales \' cualitativas y también en las que requería la transmi- .si()n de los saberes y conocimientos necesarios para el desenvolvimiento de la v ida adulta: ellas mismas o a través de otras nuijeres de su confian/a se ocupaban de la enseñanza de las hijas hasta que dejaban la casa lanúliar, y de los hijos durante toda la primera infancia. Kn el easo de las niñas, sólo algunas pasaban unos años como cducandas en algún Cáinvenlo de Miuijas durante la tardía Edad Media y el Renaci miento y, más tarde, una pequeña proporción de ellas empezó a acudir a alguna de las instituciones creadas específicamente para la educación femenina a partir del siglo XVII; y_ Lut unas y en otras, también eran educadas por mujeres'". ^ .SI'.( ¡l 'RA <iR;\ÍÑ(). (.'rislilla: "ALgunas cucsiionos :i Ucbaiir solsixla hisioria de las mujeres", ou Buitds. Ciirlos U'd.); fíiMorin ¡i dt-hiur. .Saniiago de ("oniposiela. Clnit'. Senienieira. I dd.S. Tomo II. pp. ' I-isla aiiiora ha Halado esle lema también en "Tiempo de hombres. Tiempo de mujeres", en Segu ra, Cristina-Nielta. (doria; I'.mrv ht indrítiiiiifioii v d ilcsunvlh': .\¡tijt'rc>. hombres en la hisrorui. Mai.lnd. I'dic.ii.ines del (>rlo. IdUíi. pp. 27-41 (eiia. p. 4(n. Para la elabnraeión tle esta segtnuhi jr,ij-ie ile la eonuinisaieion me he sen ido de ideas evi-mesuis en dos. trahap's preoos pivsentadi-'s en el Seminario sobre "Balanee y persi^eeioas Je los -f .siuduis Je las .A mSIOklA DI I A I 1>I ( \< in\ líj I VS Sil Jí s ( < IM< ) ( Wll'tiUl I v.\! s IK, \( IdN La creación y dcsarrollí»tic Í< ts sislciii.is cdu». ali \»'s tiacn>11.1 les. líiscñatins para la formación de los niños U)s luiuros cniiladanos t-n los alhou-s ilel mcU» \IX. terminaron acogiendo a las tnñas. pero lo hicieion en aulas sej">aiailas \ dirigidas por maestras, al menos en la enseñan/a primaria. \ hasta tpie lerminaha su estancia en los centros a los que acudían; los mnos tguaimenie poiliaii estai en un aula tlingitla por una maestra en sus primeros años de escolaridad. i\)r lo tanto. lenieiulo en cuenta esta trayectoria, se puede afirmar t|ue las ninas han sitio educadas siempre por nui|ercs -no olvidando la presencia tie preceptores en algunos cajsüs . mieniras que U>s iiiiios han recibido educación tanto de mujeres como ile hombres Hoy. cuando los procesos etlucaiixos escolan/ail«>s en un numero erecienle de países se prolongan durante un periodo mus amplio. \ las esiatiisiieas conlirman. no solo que toda su población femenina se ha meorporadn \ jiarlicqia tie el los hasta U>s dieciséis años, sino que. después de esa edatl. las chicas eoniiiuiaii en una pri>pore¡f)n superior a la de los chicos' ', iiileniar saber tpié ha sucetlido a lo. largo de la historia, qué está sucediendo hoy y c|ué icntlría que sueeder en el iiaiiscurso ile toila esa larga etapa de lormuciéni. se cons ierte en una neeesithu! por ra/oiies liis ei'sas tpie no se ocul tan a quienes conocen las llnalidadcs tie la edueacuMi \ la i iieidencia t|uc liene a ni\cl individual y social. Más. sabiendo (.|uc son también nuijeres las. i.|iie ina>oriiariamenLe están ahora al írenie tic unas aulas en las que se enseña \ se etiuea lauto a chicas como a chicos hasta los dieciséis añtis: \ com|irohaiuio t|iie. después tie esa ctlatl. en los niveles no obligatorios, cada año representan una projioreiém tpie no deja de crecer. INVESTIGAR EN EDUCACIÓN DE LAS .VU JI-RIÍS De ahí la importúnela que revisten los resultados de las in\esiigacii>ncs sobro educación desde la perspeeliva de las mujeres, promovidas desde diferentes organis mos y desarrolladas por personas y por grupos en muchos países. \ en í-.spaiia. en particular, que es donde en este momento vamos a detenernos. Investigaciones que han permitido ir poniendo "en evidencia la parcialidad de una visión tie la ediicaeitm que se autodenomina neutra y universal pero que en realidatl tenía rostro, lorma y origen maseiilino.s"'- como consecuencia de haber sido pensatia en función tie sus primeros destinaUirios, los niños y los Jóvenes: un niodeh) al t|uc en ios ant>s setenta del siglo XX se incorporaron las chicas al iniciarse la paulatina extensiém de aulas mixtas después de la Ley General de Educación pue.s. en su articulado no liguraha ya la prohibición de las mismas. El establecimiento de Seminarios de Estudios de la Mujer a partir de 1979 -los primeios en Barcelona, Madrid y País Vasco—, taví)reció la relticiiln >' el ¡ntereambio de profesoras de distintos ámbitos del saber y pust) en marcha una serie de esludios sobre el andrtx-entrismo de! conocimiento, entre elUis, algunos centrados en los proccMujere.s y de! Género. Hiieui un nuevo pn)yraniij de iin esiigLición"' orenni/iiUo por el iiisliiulo de hi Mujer y eeiebradi) en Madrid, y en el XI Coloquio Iniernaeional de tAsoeiacuin f-.spamda de linesiigudon en HÍMona de las Mujeres) sobre "Histona de las Muieresuna re\ isiúii hisionográllea" eelehiado en lu Universidad de ValladoliU. Ctr, Las MhJí'¡x's cu cifras. IW6-.2(llííl. Madrid. Inspuilo de la Mu|er, 2(K) 1 . pp. lb-2.L > Las imijt'ics en el sistema echu ativa. Madrid. Cide/InstiuiUí de la Muier. 2001. p]i. 22107- ' JARAMlld,.0 GUIJARRO. ConeepeKin; •'Hacer edueaeiim en lemenino". eli Di Rcviskt ílLsliuih I-eminhies. n." 22. 2002. p. 1 24,. XIK (Mim.h n ) s \i ti vs\i I >i i \ i i>ir\i ioN sos cihK';ttiM»N. 1 ««s lihtiis *.ic u*\io \ las inictaccunics (norosorai.lo-aluiniuii.lo i.ioniro del aula inaueiM .11 on ol análisis <.lo la oiluoaoion ilostlo una pcrsiis^clix a no sexista' La creación liol Insiiliiio do la Muioi on la\orooio ol inicio ilo una linca tic puoNOOlos de nuosiioaoion oncanuiuulos a dos\ ciar la situación tío las mujoros on Lspana on los dilorontos ainhiios sociales. \ la otlucacu>n iuo uiu> tic K>s que dos|torlci especial alencii'm (>oi las jioculiai ulatlos tjuo habían acoinpafuulo la etlucacitui teinenina en las decatlas anioi ioios. \ (\oi ol inotlolo ilol tiuo on ostis anos estaban part icipaiulo. HJeniplo do olio os la roali/acion on 1 tío un Soininario para tlar a coiuicor algunas tío las invosti^acionos en las t|uo se h.ibu» irabajatlo hasta oso nituneiUo. publicantUi a ctuuinuacioii los lesultatlos olrecitlos [loi las jiiidosoras t)Ut.^ las habían tlirigitUi' Dostle enloncos ha croculo signillcati\ainente el \-olumen tle eslutlitxs que se roali/an catia año v ol lunnoro tic t|iiienos iinostigan; prc>losoras y alguims prolost>res que. en estas easi tíos tlocatlas. han itio tloloniendt^so on los nuilliples aspectos de la conipleia roahtiatl escolar que im lesinnulon a osa \ isible iiresencia de mujeres en lodos los nixolos otiiicalivos; tiuo continúan liincionando conu> si no hubiera alumnas. como si no se las \ lora en sus tliloroncias. como pensantio tjue si han enlradi^ ahí. es para recibir lo tiuo siempre ha hecho > iransinititlci la escuela; inlrotiucir en un muntio organi/atio \ tloscriío tlostle una miratla patriarcal \ tlostle una (inalidatl antlri>cenirica. Unos años en los t|Uo. esiablcciontki una ct>no\it>n oiuro tiempo ]H-eseiUe \ mirada histórica, encontranuis acon'tatlcis iliagncisiicos tle la situación tjue se vi\'ia tlentrc) ele los centros escolares, acomiuiñatitis tie la corresiit^iuliente critica a las iiriiclicas etlucalivas discriminatorias írnoslas tic maninosto por los datos; sin embargo lui se tenia pcrniada lotlavia una reriexión sLificiente sobre U>s luievtís criterios que. a partir de ahu tendrían que sustentar \ guiar la aeeiiui tic las inslitucicines encargadas de la lt>rmación de las generaciones nuis it'n enes. bue una etapa en la tjue había que tiejai paitente lo que estaba sueediendo on ol sistema educativo de nuoslrti país, el cual, por otra parle, había consolidatlo la proscnoia do lotia la poblaoitSn on odatl osct>lar dcntic) do el. y lo estaba haciontlo on gran parto 011 aulas mixtas. Fsoidari/acitSn do todas las niñas \ niños, primorci hasta los oati>rco años >■ tiospuós hasta los dieciseis, y oomparliondt> c.spacios. ruoron logros que, quizás por esperadlos durante tanto tiempo, hizo que se vivieran y observaran con salislaeción, ya que se acogían como el resultado de un deseo eomparlido y de muchas voluntades mantenidas para que. como estaba suce-. diendo, llegara a cumplirse. La euantiiieacion y análisis de las inxestigaciones. de las pubiicacuines. de la docencia y de las aetividade^ de divulgación que nos han oíYeeido tanto los informes sobre Los Hsiuditis de las Mujeres en las Lhilversidades españolas. l975-L)yi 'L >' sobre Universidad y Feminismo en Espana'L como los trabajos que a partir de 1996 se " túilrc los irabiijos de Atniiaro MOl^hNO .S.ARt^A sobro "Hl iMxIon androccninon del discurso hlsiórioo". do Marina Sl'HIRATS sobro -La iransinisión do osierooiipos sosuaies on ol sisioma escolar" y do Inds Al-BLIROI sobro "CocducaL-ión y_so\isnio en la oiiscñan/a niodia". " VV.AA.; Lii invíWliiiíicioii en ¡i.s/niñci sohn' nnijc'r x c<l¡iciit. ión. Madrid, tnsliuilo do la Mujor. mi,^4pp. BALl.ARÍN. ñilar-(iAl.LLCiC). M.'"Torosa-MARTINL/.. Isabel: L<i\ Lsimlio.s c/r Mujars en los Uiüv('rs¡<hhh"> e-si.H„u,la.s. /V/Y-ZW/. Madrid. Insiriuto do la Mujer. 400 pp. ()RTÍ/. rerosa-HlRRlHI.. .loíianna-MARÍN. Viocnia: L'nivcrsídaJ x Fciuiaisinc en Fs/hiñu 111. liihliaf^nifki ,le hMuüins üe ítt.s Mujeres í /yVd-/VV6c Ciianada. Puhl. l'nhersidad do (Jranada. .LLS pp.-. ()R'[1/.. Torosa-MARTÍNH/.. Cándida-.SKCiURA. Cnstina-QLUÑONH.S. Olga-DL'ART. Pura-.St-.\'ILLA. Julia-VLNTl d^A. Asuiioión: l 'iu\ er\idcul x Feiiii.ni.snin en Esiniña (Ih. Sinuieiihi de ¡es i-sJUdu"' dt liis Mnjcrcs en /os iiños V/C Cii-iiiuula. l'uh.l t 'iiivci'sldad do (Iranada. I OOb. 44S pp.. 984 LA HISTORIA 1)1. i.A Ll)i í VjON NI 1 \S MI Jj Kl S ( OMu ( \\1I'( í |>l ÍS\ I Si I( i ACION han seguido rcali/ando. mucsiran uii aniplísniu> bagaje i!e aporiaeiones tjue. m bien no han conseguido iransfornuir o rcsiuiar lodt) It) tjuc {.Icseanms. si lian logiailo ilespcrlar y difundir una scnsibili/ación en torno al sexisnio en las aulas tpie va incluso nnis allá de las personas y de los ámbitos tlireetanienle implicados en ellas. En el caso de la Historia de la evlucaciíMi lanibieii ha sido posible afiosiar jxir la renovación y el compromiso del objeto de esiutlio que la caracten/a planteaiulo v desa rrollando investigaciones c|ue permitieran dar es[iacio dentro de esia disci[")lina a los procesos educativos que han afectado a las mujeres a lo largo de los siglos, asf como a los que están viviendo las últimas generaciones. Para ello se han estutliado los itinerarios formativos femeninos en diferentes periodos \ grupos de muieres. aleiulieiulo a los modelos teóricos que sirvieron de guía; esos liuc fueron conllgurando \ difuiulicndo la identidad y las funciones con las que esa mitad de la poblacnái tenía t|uc contribuir a un orden social en cuyo diseño no había intervenido: y e|ue. a la ve/, ponen de manillcsto que las mujeres han tenido una experiencia hisu'irica tlüerenciada vie la de los hombres. Una vuelta a la memoria que está permitiendo v isibili/ar también los procesos seguidos por las que, en todas las épocas y lugares, no se ajustaron en su educaciiín y en su modo de proceder a los modelos convencionales y siguieron camim )s propios introduciendo de esta manera perspectivas menos exploradas. Las iniciativas que. con esta finalidad, se venían rcali/aiulo en otros países sirvieron para despertar el deseo de conocer lo que había succlIílIo en España, por lo que se comen/ó a trabajar en los años ochenta, en proyectos (.|lic incoiporaban nuevas pautas de trabajo y que se desarndiaban desde diversas disciplinas íiistfn-icas. lo que contribuyó a la diversifieacitin de los temas que despertaban ínteres dentro de la histo ria de la educación y a la renovación de los enfoques melodohígicos. La publicación de libros y de artículos sobre educación de las mujeres en España a lo largit de la historia, la celebración de .Seminarios. Jornadas y Congresos, con ponencias y con comunicaciones que permiten una primera difusifm de lo que se está [rahaiaiulo. así como la asignatura específica que se imparte en varitis Universidades' son manifes taciones que demuestran la atención que se está prestando a lo (.¡uc ha sidi» la educa ción y la formación femeninas. Es uno de los campos de investigación c.|uc entra en ese grupo de ios llamados nuevos o renovados sobre los que se afirma qtie "han puesto en cuestión tanto los contenidos como los enfoques tradicionales'^. LA TEMÁTICA ELEGIDA Aunque no faltan trabajos referidos a cada una de las etapas de la historia son los que se refieren a los primeros siglos de la era cristiana, los que inician un trata miento del lema en el que se puede partir ya de textos escritos y de hi existencia de incipientes estructuras espccíllcas. Los estudios que se centran en la vida de las muje res en la Edad Media no dejan de sorprendernos por las continuas y valiosas aporta ciones .sobre este periodo que están ofreciendo a la comunidad ciciitíllca his investi gadoras medievaiistas' ''. No pocos se t)CLipan de las iormas de educaciiln y de cultura ' Las de C'íídi/.. Gi-aiiada. Miílaya. Scv i l la v Valencia. VIÑAO FRACiíJ. Antonio; "La historia de la cdiicacKÍn en el siglo .\X. l'na mii'ada ilesiie Fispañíi".i¿n.Nevisi(i Mi'.\i<-ciitci (le fnvc.Miiicici'ín IuIikiHími. nui\o-agoslo lOOd. \<tl. 7. n " |>. p. 742. ' '' F.ntre otros, los irahajos de Muría-Milagros Rivera CfaiTcU.is. Cnsiina .Segura <!r-aiño. > Angela Mtiño/ Fernúnde/. ' ' HAl.l'AKIN l>()M!N(i<). IMai "I .a CLliicacion L-oiUcin(ioranoa do las niLiicros . oh Ctl'HRhÑ A. ican 1.(lilis Rrr/ lil '.KUlC). Julm riA\ \ M-.RRMR. .MoiaiHlrn Hi^rxniu ihh¡ i'iltu th wii rn. Ui f-^y/nnui rfJiiU'ii,i/¡(íriiiirii ."/•■ < , pp. 1. 7 |SS inemoi ia de inio\'as aeelones ) de su ineideneia en unos y oíros grupos de mujeres, se han abierto oU'as líneas de estudio que amplían los eampos de interés y las posibilidaentonces. La ronnaeic'vn (.le las ntaeslras. las propuestas desarriilladas por algunos grupos para impulsar nue\-os estilos de educación remenina; el curriculum de estudios que se cfíicos que se les asignaban, y la presencia de los primeros grupos de mujeres en insti tuciones y en proyecti>s de iinesiigación. son temas que también se convirtieron Ln esta última década, la incorporación creciente de íiin estigadoras ha contri buido a incrementar i el número de inN'eslinaeioncs y el abanieri de lemas tratados, se ha res del campo histiiiico-eilucali\o: tiaibajos sobre bic^grafías de mujeres singulares, sobre historia de instituciones (.le enseñan/a femenina, sobre todo del siglo XIX: Cole gios de primera enseñan/a. Lscuelas Nin-males \ algunas experiencias de tormación profesional : sobre el acceso a la ensenan/a secundaria >• universitaria: sobre tuenies pura el estialio de esta temática, como la literatura o la prensa; sobre iniciativas de educación no formal desarrolladas por organi/aciones obreras, eclesiales, de asisten cia social; sobre el análisis del pensamiento y del compromiso con realidades educa tivas concrel¿is. (.lirigidas a las niñas v a las jóvenes, etc.. que pusieron lu/ sobre unas publicaciones sobre la etlucaciiin de las mujeres en los sigkvs XIX y XX que es identeIlusiiacion impulsadas por pokieies públ icos. p(ír iniciali\as sociales o por personas indi\ iduales. Iumlamenialmcnte mujeres, han inci(.iÍLlo en e! (.lesajusie que se producía ya en esa ela[ai entre los deseos \ e\peciaii\as femeninas y los mandatos de géneri'» de los t|uc no les era lacil cMulirsc. AinH|ue el periodo (.[ue. sin (.luda, ha generado más a]ioi"iaciones ha sido el (.|ue correspoiule a los siglos XIX \' .XX, en Uvs cuales la ampliación del numei-o i.lc mujeres alfabeli/adas. del de mujeres creadoras >• difusoras de cultura. > del de las que se incorpioraron a la enseñan/a reglatla, ha suscitadii mayor curiosidad e inteivs al enieiulcrse \ nresentarsc como el inicio del acceso a la ieualdad valiosas fuenles rlocumenlale femeninas, de los espacios en los (.pie se obtenía, del saber alcan/a(.lo por muchas de ellas, lie la piodiiecion de eonocmiienlo de autoría femenina, ele.: datos que nos deseuhren una leaiidatl m> imaein.ida hasta iiaee mu\ piieo tiempiv La iinesdcacion que se circunscribe a la cromdogia de la Hdad Moderna \a aporlaiido csiialios mas ilcienuli»s s espceilleos acerca (.le los jilanteamienios sobre la educación ilc las nui)crcs no Incah/ados cxclusivámenle en los tratados humanistas dedicados a este lema, asi como sobre las nue\as finanas ile incorporarse a algún ni\el de insuuccion > de cuhi\o inieleciual jior ]xuie de un determinadii numeri^ de mujeres .