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The Golden Bough: simbiosis de valores en una obra canónica

Redondo Olmedilla, José Carlos

Abstract

Tras una introducción de las principales teorías presentes en la obra The Golden Bough, de Sir James George Frazer (1854-1941), el autor de este artículo argumenta que la obra, a pesar de ser un libro de erudición, no obtiene su aceptación canónica por sus valores científicos o antropológicos, sino por una simbiosis de valores perfectamente conjugados. Hoy en día es evidente que los valores científicos y divulgativos de la misma carecen de una apoyatura firme, pero es precisamente la manera en que el autor usa la especulación creativa: sin una base objetiva apropiada y sin un cuaderno de campo, lo que constituye la base de la creación literaria. Esta manera de crear se sirvió también de la moda decimonónica de la instrospección psicológica y del "mentalismo", sin eludir aspectos como el uso de las bases de datos o los elementos históricos. Finalmente el estudio subraya el valor canónico de The Golden Bough, al recordar su influencia en autores como Ezra Pound, D. H. Lawrence o T. S. Eliot.

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307 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 THE GOLDEN BOUGH: SIMBIOSIS DE VALORES EN UNA OBRA CANÓNICA JOSÉ CARLOS REDONDO OLMEDILLA Universidad de Almería (España) RESUMEN Tras una introducción de las principales teorías presentes en la obra The Golden Bough, de Sir James George Frazer (1854-1941), el autor de este artículo argumenta que la obra, a pesar de ser un libro de erudición, no obtiene su aceptación canónica por sus valores científi cos o antropológicos, sino por una simbiosis de valores perfectamente conjugados. Hoy en día es evidente que los valores científi cos y divulgativos de la misma carecen de una apoyatura fi rme, pero es precisamente la manera en que el autor usa la especulación creativa: sin una base objetiva apropiada y sin un cuaderno de campo, lo que constituye la base de la creación literaria. Esta manera de crear se sirvió también de la moda decimonónica de la instrospección psicológica y del “mentalismo”, sin eludir aspectos como el uso de las bases de datos o los elementos históricos. Finalmente el estudio subraya el valor canónico de The Golden Bough, al recordar su infl uencia en autores como Ezra Pound, D. H. Lawrence o T. S. Eliot. PALABRAS CLAVE Estatus de la obra literaria, literatura y ciencia, Antropología, aceptación canónica. ABSTRACT After introducing the main theories in Sir James Frazer’s The Golden Bough, the author of this article puts forward the argument that this work, even though it is a book of high learning, does obtain its canonical appraisal neither because of its scientifi c or anthropological values, nor thanks to its aesthetic values, but in a symbiosis of perfectly hybridised values. Nowadays it is obvious that the spreading and scientifi c values of the work have not got a fi rm support, but it is precisely in the way the author uses creative speculation: without an appropriate objective base and without a proper straight notebook, that Frazer connects with literary creation. This contribution was especially helped by the privileged role of the 19th century fashion of mentalism and psychologization. The study also rescues other values such as the work’s importance as a database or its historical value. Finally, the study stresses the canonical value of the work by pointing out its infl uence on authors such as Ezra Pound, D. H. CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 / págs. 307-323. Recibido: Oct. 2002. Aceptado: May. 2004. 308 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 Lawrence or T. S. Eliot and on the cultivated bourgeois readers of the time for whom The Golden Bough had a totemic and elitist value. KEY WORDS Literary work status, science and literature, anthropology, canonical acceptation. RESUME Après une introduction des théories principales présentes dans l’ ouvrage The Golden Bough de Sir James George Frazer (1854-1941), l’auteur de cet article argumente que l’ouvrage, bien qu’il soit un livre d’érudition, n’obtient pas l’acceptation canonique pour ses valeurs scientifi ques ou anthropologiques, mais à cause d’une symbiose de valeurs très bien hybridées. De nos jours, il est évident que ces valeurs scientifi ques et divulgatrices n’ont pas un appui fi rme, mais c’est précisément la façon de se servir l’écrivain de la spéculation créative: sans une base objective appropriée et sans un cahier de bord, ce qui constitue le fondement de la création littéraire. La mode du XIXe siècle sur le “mentalisme” et le “psychologisme” se refl ète dans cette façon de créer, sans éluder des aspects tels que l’usage des bases de renseignements ou les éléments historiques. Pour conclure, l’étude remarque la valeur canonique de The Golden Bough en rappelant son infl uence sur des auteurs comme Ezra Pound, D.H. Lawrence ou T.S. Eliot. MOTS-CLES Statu de l’ouvrage littéraire, littérature et science, anthropologie, acceptation canonique. No hace mucho tiempo volvimos a reencontrarnos con la obra de Sir James George Frazer: The Golden Bough: A Study in Magic and Religion (1890). Este hecho se debió en parte al fenómeno que viene sacudiendo desde hace varios años el mundo editorial británico: el de la publicación a bajo precio de grandes obras clásicas, aprovechando que las editoriales no tienen que pagar derechos o cánones de autor y haciendo valer la publicidad gratuita que estas obras, por el mero hecho de ser clásicas, ofrecen. The Golden Bough –La rama dorada según el título en español–1 se nos presentó en una edición Wordsworth en un solo volumen y en rústica, concretamente en la serie Wordsworth reference. Hacemos estas puntualizaciones porque los anteriores editores de The Golden Bough quizás no habían tenido la sutileza de publicar la obra con una portada basada en el cuadro de Turner –en un detalle del mismo– de homónimo nombre: The Golden Bough; cuadro que, al 1 Frazer, George (1951) La rama dorada. México, Fondo de Cultura Económica. JOSÉ CARLOS REDONDO OLMEDILLA 309 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 mismo tiempo, sirve de punto de partida al capítulo I de la obra. Quien haya contemplado el cuadro de Turner pronto coincide con Frazer en la visión idílica que Turner nos proporciona de las tierras boscosas alrededor del lago Nemi. No se trata tanto de analizar la visión romántica y el magistral uso de los colores que Turner hace en su cuadro como de utilizar su valor como retrato de una simbiosis de ambientes diferentes: la infl uencia inglesa y la presencia en suelo meridional, para, auxiliándonos de este ejemplo, rescatar lo que a nuestro juicio es el auténtico valor de esta obra de Frazer: su comprensión como simbiosis de valores. Como sabemos, The Golden Bough presenta la tesis fundamental de que el hombre, gracias a sus avances y progresos, ha evolucionado en los modos de pensamiento desde la magia, pasando por la religión, hasta llegar al pensamiento científi co. A lo largo de la obra aparece ese deseo decimonónico de querer entender el mundo y al hombre dentro de la naturaleza, mundo que los progresos de la navegación y los descubrimientos geográfi cos de nuevas tierras habían posibilitado. Es pues meritorio que Frazer intentara hacer asimilable al público las nuevas informaciones aparecidas dentro de un campo nuevo como en aquel entonces era el de la Antropología. Pero más meritorio aún es el hecho de que una persona que apenas viajó –recordemos que Frazer fue el prototipo del “armchair anthropologist”–2, recogiera tal cantidad de informaciones usando como instrumentos desde misioneros y comerciantes hasta administradores del imperio británico, y que no sólo difundiese, sino que hiciera inteligibles los usos y costumbres de multitud de pueblos que no eran demasiado conocidos hasta entonces. La Antropología ha evolucionado bastante desde el año de la publicación de la primera edición de The Golden Bough en 18903, pero cuando el lector se sumerge en la obra, hace algo más que recorrer las innumerables costumbres de los pueblos que el autor cita, bien sean estas las de los nativos neoguineanos de Tumleo, las de los indios Thompson de la Columbia Británica, las de las vestales romanas o las de los agricultores franceses de la Provenza. La obra de Frazer viene a perfeccionar y a 2 Ousby, Ian (ed.) 1988 (1994): Companion to Literature in English. Ware, Wordsworth Editions. 347. 3 El año de publicación de la obra fue 1890. la obra, planeada originalmente para ser publicada en dos volúmenes, apareció fi nalmente editada en 12 volúmenes entre 1907 y 1915. La primera edición resumida en un solo volumen se publicó en 1922. En 1936 añadió un volumen complementario, Aftermath. La versión mejor conocida es la de un solo volumen del año 1922. En 1959 apareció un volumen revisado por Theodore Gaster. THE GOLDEN BOUGH: SIMBIOSIS DE VALORES EN UNA OBRA CANÓNICA 310 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 defi nir los estudios de Antropología. La Antropología moderna empezó a tomar cuerpo a mediados del s. XIX. En ella incidirá, por un lado, la última gran fase de los descubrimientos geográfi cos de los siglos XVIII y XIX y, por otro lado, las revoluciones políticas e intelectuales. La Antropología no será ajena a estas infl uencias. En primer lugar, se ampliaba enormemente el campo de estudio con los nuevos descubrimientos geográfi cos y, en segundo lugar, estas revoluciones denostaban ciertos dogmas religiosos. Este descrédito fue el que abrió campo a otras interpretaciones y otras disciplinas y es dentro de este espíritu crítico donde aparecieron una serie de estudios de índole taxonómico y comparativo que afectarían no sólo a la Antropología sino a la Lingüística, la Paleontología, la Arqueología o la Biología entre otras. Así, junto a estudios sobre las distintas razas humanas del planeta, aparecerían estudios taxonómicos de lenguas, de comparación de gramáticas, de comparación entre las distintas sociedades primitivas o de los distintos seres vivientes. The Golden Bough, tanto como el resto de la obra de Frazer, surge dentro de estos estudios y de estas modas típicas del s. XIX como era la moda del evolucionismo y del método comparativo; aunque quizás fuera más correcto decir que el método comparativo fue uno de los instrumentos más importantes que produjo el evolucionismo. Pero, antes de llegar a la gran revolución que se produciría dentro de la Antropología cultural entre 1860 y 1890 y de bosquejar el evolucionismo, conviene recordar como los predecesores de Charles Darwin: James Prichard, Theodor Waitz o Joseph Lafi teau, ya tenían ideas evolucionistas y cómo el libro de Darwin Origin of Species (1859) fue más bien un valioso acompañante que el único revulsivo de dicha revolución. Frazer se situará junto a otros colegas dentro del evolucionismo como Morgan, Tylor o Spencer y aplicará un método4 cuya base era la creencia de que los distintos sistemas socioculturales que podían observarse en el presente tenían un cierto grado de semejanza con distintas culturas desaparecidas. Hoy en día, la Antropología discutiría si, efectivamente, las culturas de grupos contemporáneos primitivos se pueden usar o no como paradigmas para entender y comparar organizaciones 4 Obviamente el método comparativo presentará limitaciones a fi nales del siglo XIX, así lo afi rma Marvin Harris: “las aplicaciones del método comparativo se basaban en datos etnográfi cos burdamente inadecuados... Ante la incapacidad de garantizar la exactitud de un ejemplo dado, lo que aquellos evolucionistas hacían era acumular un gran número de ejemplos”. Harris, Marvin 1993 (1968): El desarrollo de la teoría antropológica: una historia de las teorías de la cultura. Madrid, Siglo XXI España Editores. 135. JOSÉ CARLOS REDONDO OLMEDILLA 311 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 socioculturales cronológicamente anteriores. Pero, de lo que no cabe duda, es de que aquellos esquemas comparativos del evolucionismo de entonces, contenían hipótesis que incluso hoy pueden orientar de manera positiva la investigación de la evolución sociocultural y que, con las debidas correcciones, la mayor parte queda bien sustentada en sus cimientos originales5. El producto antropológico de The Golden Bough resulta endeble en la actualidad. Es cierto que el gran logro de su teoría es la distinción entre magia y religión. Pero la hipótesis principal que desarrolla el autor en la obra reduce la evolución de la religión moderna a un desarrollo natural de antecedentes primitivos. En la obra, la evolución magia-reli- gión-ciencia por este orden, no depende más que de la tendencia inherente del pensamiento a su autoperfeccionamiento. La magia, la religión y la ciencia no son pues en último extremo sino teorías del pensamiento. Esta teoría intelectualista, tal y como afi rma E. Evans-Pritchard, aunque no puede refutarse, tampoco puede defenderse por la sencilla razón de que no existe testimonio alguno sobre el origen de las creencias religiosas6. En esta línea de James George Frazer surgen otros investigadores como Edward Tylor o Robert Marett; para ellos, el auténtico cuaderno de campo no serán los numerosos datos y ejemplos de los que hacen gala en sus obras, sino su mente7. Al no haber en Frazer y en estos investigadores trabajo de campo tratado de forma estrictamente científi ca8, 5 Recordamos aquí algunos esquemas, por ejemplo el de Morgan, quizás el más elaborado. Este dividía la Historia en tres “periodos étnicos”: salvajismo, barbarie y civilización, divididos a su vez en subperiodos. Otro esquema notable sería el de Tylor, quien a pesar de evitar una secuencia rígida, dividía la evolución de la religión en: animismo inferior, animismo superior y monoteísmo. Otros evolucionistas que elaborarían esquemas serían McLennan, Bachofen o Maine. 6 Evans-Pritchard, E. E 1989 (1965): Las teorías de la religión primitiva. Madrid, Siglo XXI de España Editores. 55. (1ªed. 1965: Theories of Primitive Religion. Oxford, Oxford University Press). 7 Precisamente una de las críticas que se ha achacado a los evolucionistas ha sido su recurso a usar un elevado número de ejemplos. Así lo recuerda Marvin Harris en The Rise of Anthropological Theory –El desarrollo de la teoría antropológica– (op. cit..138): “Los evolucionistas fueron culpables y víctimas de errores etnográfi cos enormes que en lugar de quedar compensados por su recurso a un elevado número de ejemplos, con la reiteración, se agravaban mucho más. 8 Esta vindicación excesiva de la importancia del trabajo de campo también ha sido criticada. Así por ejemplo, Josep R. Llobera afi rma en La identidad de la antropología: La antropología ha endiosado el nivel inicial de la investigación científi ca, es THE GOLDEN BOUGH: SIMBIOSIS DE VALORES EN UNA OBRA CANÓNICA 312 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 más que Antropología en el sentido actual del término, estaban cultivando un “mentalismo” o una especie de Humanismo fi losófi co. Es en este tratamiento no científi co que conduce a una teoría psicológica donde James Frazer se aleja de la Antropología9 y donde nosotros encontramos gran parte del valor literario de The Golden Bough. Marvin Harris hará una apreciación sobre estas dos coordenadas de la obra: Como literatura The Golden Bough no deja de tener cierto encanto. El verdadero problema ha sido que demasiados antropólogos, y entre ellos hay que incluir al mismo Leach, no han sido nunca capaces de abandonar el hábito de considerar la cultura como un mero enjambre de ideas que revolotean dentro de las cabezas de las gentes. (Harris, 1968, p. 179) Este “mentalismo” o intelectualismo no es una característica que aparece por primera vez en Frazer o en The Golden Bough. En George Eliot, por ejemplo, ya podemos encontrar desarrollado este proceso de “psicologización” de la obra literaria. Proceso que, por otro lado, era lógico si tenemos en cuenta que los problemas sociales de la novela social van cediendo a los psicológicos. Este “mentalismo” había surgido fruto de una intelectualidad europea10 que se va emancipando de la decir, la recogida de datos, la descripción de una comunidad y la ha convertido en el deus ex machina de la disciplina. El trabajo de campo es más que una califi cación profesional; es como un estado de gracia fuera del cual no hay salvación alguna.” (32) El autor llegará incluso a afi rmar: “No es exagerado afi rmar que la entronización, a la vez que la rutinización, del trabajo de campo como elemento fundamental de la identidad antropológica en lo que va de siglo, ha representado la paralización progresiva de los intentos de hacer progresar la disciplina mediante el método comparado. Parece como si las reglas durkheimianas del método sociológico que los estudiantes de Antropología religiosamente en sus años de noviciado fueran olvidadas en las primeras escaramuzas con las notas de investigación una vez retornados del trabajo de campo”. Llobera, Josep R. (1990): La identidad de la antropología. Barcelona, Ed. Anagrama. 35. 9 Es cierto que podríamos vincular la orientación psicologista de la obra de Frazer con la Antropología fi losófi ca en cuanto esta última ciencia busca unifi car las diversas investigaciones empíricas de la naturaleza humana en un esfuerzo para comprender los individuos como criaturas de su medio ambiente y creadores de sus propios valores. No en vano tanto el evolucionismo como la Antropología fi losófi ca hunden sus raíces intelectuales en los fi lósofos empiristas británicos: Bacon, Locke, Hume y en naturalistas como Linneo o Darwin. 10 La licencia creativa que permite a Frazer usar elementos literarios dentro de una obra divulgativa tiene bastante que ver con el papel del intelectual como mediador. Afi rma Arnold Hauser: “En Inglaterra los intelectuales aparecen como grupo que “oscila libremente” y está más allá de las clases, como “mediador entre las clases diversas...”. Hauser, Arnold 1985: Historia social de la literatura y del arte. Barcelona, Ed. Labor. 155. (The Social History of Art. London, Routledge & Kegan). JOSÉ CARLOS REDONDO OLMEDILLA 313 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 burguesía y que se siente de igual manera distante de las clases cultas y de la burguesía. Podríamos incluso plantearnos si esta característica tendría una repercusión directa en la gran acogida que tuvo The Golden Bough entre el público culto de su época, pero ese es otro tema. Es evidente que las teorías antropológicas que elaboró Frazer hoy no tienen demasiada vigencia. A pesar de ello, la obra es considerada un clásico. Cabe entonces preguntarse ¿dónde encontramos el sentido de The Golden Bough como Literatura? o, dicho de otro modo, ¿dónde está el valor estético de The Golden Bough? Podríamos recurrir a la extraordinaria capacidad que Frazer demuestra en la obra como compilador y estudioso de hechos aludidos, y en ese sentido, tal y como reconoce Julio Caro Baroja11, deben mucho los historiadores de las religiones y los folkloristas. Estas vastas colecciones de datos han interesado a estudiosos modernos; incluso el estructuralismo llegó a interesarse por ellas. Pero al dar pie a diversas interpretaciones, no todos los estudiosos han opinado de igual manera sobre los datos, perdiendo éstos parte de credibilidad. Así, a pesar de los distintos valores recogidos hasta ahora en The Golden Bough, seguiríamos sin resolver la cuestión de su verdadero estatus. Recuerda Wolfgang Kayser en su ya clásico estudio Interpretación y análisis de la obra literaria (1970) cómo en la obra Histoire de la litterature française de Lanson aparecen capítulos sobre fi lósofos, oradores e historiadores y cómo la obra The Cambridge History of English Literature12 de George Sampson va aún más lejos e incluye la Literatura de la ciencia, de la fi losofía, de la política, de la economía, de los deportes... El profesor De Aguiar tampoco muestra su acuerdo con este concepto amplifi cador y positivista de la literatura como una especie de “compendio cultural de letra impresa”. Para él el concepto de literatura obedecería a un criterio estrictamente estético (De Aguiar 1968, p. 45). Entonces, ¿cómo podemos tabular no sólo The Golden Bough sino cualquier producción que no presenta este carácter marcadamente estético? Defi nir la literatura que no pertenece a esta categoría, la categoría de la literatura de fi cción o de la invención poética –lo que se ha dado en llamar en inglés “non fi ctional literature”–, siempre ha sido una tarea tremendamente ardua para los teóricos de la literatura y para otros críticos 11 Caro Baroja, Julio (1985) Los fundamentos del pensamiento antropológico moderno. Madrid, C.S.I.C. 84. 12 Sampson, George 1979 (1941) The Concise Cambridge History of English Literature. Cambridge, Cambridge University Press. THE GOLDEN BOUGH: SIMBIOSIS DE VALORES EN UNA OBRA CANÓNICA 314 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 seminales. Este tipo de literatura en prosa, alejada de la fi cción, designa un tipo de escritura ideado para instruir, cultivar y sobre todo agradar. De él se excluirían los escritos con un alto carácter científi co o técnico dónde no se nos ofrece preocupación estética alguna. Así nos los revela la Encyclopaedia Britannica al hablarnos sobre este tipo de literatura: Nonfi ctional prose literature differs from bald statements of fact, such as those recorded in an old chronicle or inserted in a business letter or in an impersonal message of mere information. As used in a broad sense, the term nonfi ctional prose literature here designates writing intended to instruct (but not highly scientifi c and erudite writings in which no aesthetic cancer is evinced), to impart wisdom or faith, and especially to please. (1989: vol. 23, p. 185) Vistas estas consideraciones, si diferenciamos, podríamos entender una literatura entendida como creación esencialmente estética y otra literatura como creación de carácter divulgativo donde podemos encontrar rasgos estéticos aunque éstos no sean precisamente el principal objetivo de este tipo de obras. Cabría entonces preguntarnos toda una serie de cuestiones en torno a The Golden Bough ¿Es una obra de literatura? ¿Es una obra científi ca?Pertenece al ámbito de la ciencia o al de la literatura? ¿Tiene sufi ciente contenido estético para ser considerada “obra de arte” u “obra poética” tal y como lo ha entendido los tratados de estética tradicional? ¿Pueden convivir ciencia y estética-literatura en una obra? y aún más: ¿Son posibles las manifestaciones estéticas en las obras científi cas? Para intentar responder a algunas de estas preguntas podríamos utilizar como premisas de análisis a obras de autores como Baltasar Gracián, Fray Luis de Granada, Bertrand Russell o Benjamin Franklin. Pron- to vemos que éstas ocupan posiciones ambiguas, pues participan del rango de obra literaria pero no de manera total y pura. Son obras que se valen de un disfraz literario pero cuya motivación y objetivos son distintos de los de la obra estrictamente literaria. The Golden Bough, al igual que ocurre con otras obras dentro del campo de la fi losofía, de la ascética, de la historia... es más bien una obra cultural que literaria. Ello no implica en absoluto, que no haya, como las hay en el caso de The Golden Bough, conexiones con la literatura entendida como categoría estética. En todo caso, tengamos en consideración los enfoques actuales sin olvidar lo que opinaba un crítico más cercano a Frazer, como era el caso de Matthew Arnold para entender más adecuadamente la categoría literaria de The Golden Bough. JOSÉ CARLOS REDONDO OLMEDILLA 315 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 En el ensayo de Matthew Arnold ‘Literature and Science’13 ya aparece el tema tratado desde una perspectiva más victoriana. En él aparecen diferencias de opinión entre Matthew Arnold y Thomas Henry Huxley sobre qué debe de abarcar la literatura. Arnold recapitula sabiamente afi rmando que literatura es “the best which modern nations have thought and said. It is not knowing their belles-lettres merely which is meant”. Como vemos, Arnold concibe la literatura como conocimiento transmitido a través de la escritura –no sólo “belles lettres”–. Incluimos pues a The Golden Bough como obra de literatura, pero ¿dónde están los elementos que le otorgan dicho carácter ? y aún más ¿es The Golden Bough una obra canónica? Aunque también hemos tenido en cuenta las menciones sobre el concepto de modalidad artística de importantes estudiosos –clásicos o actuales– como Benedetto Croce o Umberto Ecco, no es el objeto de nuestro estudio elaborar complicadas disquisiciones sobre la estética de la obra literaria. Para nosotros –y en este punto estamos de acuerdo con Antonio García Berrio–15, la expresividad poética de una obra no sólo reside en la poeticidad fantástica de la misma. Para nosotros, el valor poético de una obra nace de las posibilidades infi nitas que surgen de la combinatoria lingüística y su medida es la impostación retórica o la utilización de elementos que, en cierta manera, alejan al hombre de la lógica del contacto comunicativo. En otras palabras, la expresividad literaria añade un punto emocional a la neutralidad lógica de la expresión lingüística. Este aspecto es claramente evidenciable en The Golden Bough, pues, a pesar del marcado carácter divulgativo de la obra, nos es imposible practicar cualquier tipo de asepsia emocional que relegue la obra a aspectos meramente científi co-antropológicos. Si entendemos la obra como totalidad textual, un elemento que también nos habla del alto valor estético-literario de la obra The Golden Bough, a pesar de la extensión de la misma, reside en la calidad de su cohesión sintáctica. Es cierto que una lectura superfi cial quizás nos pudiera producir la impresión de cierta inconexión, pero esta apreciación 13 En realidad fue una conferencia dada durante una visita de Matthew Arnold a los E.E.U.U. Esta aparecería más tarde publicada en Discourses in America (1885). El ensayo es un clásico en torno a esta cuestión tan debatida. The Norton Anthology of English Literature (1986), vol. 2, fi fth edition, 1457. 14 Huxley pretendía que Matthew Arnold afi rmara que la literatura era simplemente “belles lettres”, pero para Matthew Arnold literatura es un concepto más amplio que incluye obras matemáticas o fi losófi cas. 15 García Berrio, Antonio (1989) Teoría de la literatura (la construcción del signifi - cado poético). Madrid, Ed. Cátedra. 107-108. THE GOLDEN BOUGH: SIMBIOSIS DE VALORES EN UNA OBRA CANÓNICA 322 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 han perdido actualidad y vigencia, no se ha agotado como obra porque presenta un núcleo informativo rodeado de elementos emotivos, estéticos y volitivos. BIBLIOGRAFÍA ANGUS-BUTTERWORTH, L. M. (1977). “Sir James Frazer (1854-1941) and The Golden Bough”, Contemporary Review, April, pp. 207-210. ACKERMAN, R. (1978). “R. G. Frazer Revisited”, American Scholar, Spring, pp. 230-240. BLOOM, Harold (1994). The Western Canon: The Books and School of Ages, New York, Harcourt Brace & Company. CARO BAROJA, Julio (1985). Los fundamentos del pensamiento antropológico moderno, Madrid, CSIC. CARO BAROJA, Julio et al. (1985). Disquisiciones antropológicas, Madrid, Ed. Istmo. CROCE, Benedetto (1938) (1979). Breviario de estética, Madrid, Espasa-Calpe. DE AGUIAR E SILVA, Vítor Manuel (1968) (1986). Teoría de la literatura, Madrid, Ed. Gredos. DOUGLAS, M. (ed.) (1978). 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