El yo anónimo y las Cantigas de Santa Maria de Alfonso X
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309 Alcanate VI [2008-2009], [309 - 322] CANTIGAS El yo anónimo y las Cantigas de Santa Maria de Alfonso X Joseph T. Snow Michigan State University (USA) “No impide absolutamente nada que el producto literario, salido de los talleres alfonsíes, sea el fruto del esfuerzo de muchos colaboradores para que, como en el caso de la Sagrada Escritura, sea atribuido a un ‘único autor’”.1 1. Incipit El uso de la primera persona testimonial (yo) en las letras universales occidentales adquiere con San Agustín un rol siempre en aumento. Domina en la literatura trovadoresca que primero floreció en el Midi francés, es un fenómeno marcado en los Milagros de Berceo, y resulta ser de una importancia central a una lectura literaria de las Cantigas de Santa Maria (CSM) de Alfonso X, el Sabio (1221–1284), aunque en el caso de esta compilación es mucho más complicada la determinación de quién, o quiénes, está(n) detrás de ese yo. Ahora bien, lo que se ha ido quedando claro es que en el scriptorium alfonsí se trabajaba en equipo (Catalán, 359) y para muchos el trabajo de AlfonsoX era principalmente el de intervenir en la redacción de sus obras (García Solalinde). Mientras que Mettmann, viendo en el margen de uno de los manuscritos de 1 Jesús Montoya Martínez, “El concepto de autor en Alfonso X”, en Estudios sobre Literatura y Arte dedicados al Prof. Emilio Orozco (Granada: Universidad, 1979), II: 455-62, la cita en la 461.
310 Alcanate VI [2008-2009], [309 - 322] CANTIGAS Joseph T. snow las CSM el nombre de Airas Nunes, trovador conocido de la corte de Alfonso, pudo proponerlo como posible “mitautor” (1971), otros propusieron Juan Gil de Zamora o Bernardo de Brihuega como autores de algunas cantigas, y otros, aún sin nombrarlos, señalaron los poetas gallego-portugueses que eran colegas contemporáneos del rey trovador entre 1257 y 1282, el período de las distintas redacciones de las CSM. 2. El problema de la autoría Jesús Montoya, queriendo entender qué concepto Alfonso mismo tendría de esta cuestión, sugirió en el estudio ya citado (nota 1) que los que componían, organizaban, enmendían, enderezaban y daban forma final a las varias obras suyas funcionaban –su modelo bíblico es Moisés– como agentes de un único autor: Dios. Para mí, los argumentos de Montoya son más que convincentes y sirven bien para los conceptos teórico y teológico de autoría; sin embargo, no me hacen olvidar de los “muchos colaboradores” anónimos del Rey Sabio y cómo ellos trabajaban como agentes de una voz divina. Yo he estudiado con pormenorizada atención ciertas de las CSM en las cuales se podría seguir la construcción textual de un segundo protagonista: “Alfonso” como trovador. Este aspecto de las CSM, más bien un brillante invento literario, lo habrían creado el rey mecenas y sus anónimos colaboradores según un diseño o plan previo ideado por Alfonso, el gran arquitecto de la obra mariana. He aquí un resumen de mi postura: En fin, aceptamos a Alfonso como arquitecto, pero no de arquitecto de casa ajena, sino de la propia, en la construcción de la cual se ve la mano amorosa del diseñador de cada arco, cada rincón, cada armonización de sus diversos juegos escénicos y ambientales. Y aceptando…esta visión del conjunto de las cantigas, creo que llegamos a un momento idóneo en el que podemos formar un juicio mas claro sobre la “autoría” de Alfonso en la única obra que valió una mención en su testamento. Primero, está claro que (…) no va a dar entrada libre a composiciones que no sean de su gusto y que no hagan juego con el mismo espíritu devocional con que lo bautizara su arquitecto-autor. Segundo, la corte poética –o la parte de ella que pudiera colaborar con esta empresa– tendría que ofrecerle al rey (…) poesías que encajarían perfectamente con la línea narrativa que a sí mismo el rey había dedicado: la trovadoresca. Faltando ésta, podrían ayudar a rellenar la colección contando milagros acaecidos en Europa o la Península, es decir, acontecimientos maravillosos (…) no vinculados, con detalles precisos, a la narración central, tan original dentro de tales temas marianos, de los amores entre el “autor” y la destinataria de la colección. (Snow, “Alfonso X, y/en sus Cantigas”, p. 75)
311 Alcanate VI [2008-2009], [309 - 322] CANTIGAS 311 El yo anónimo y las Cantigas de Santa Maria de Alfonso X Yo atribuí a Alfonso el rol de arquitecto de las CSM porque, como los cuatro MSS evidencian, inicialmente se diseñó una organización específica, que nunca varió después en sus cuarenta recurrentes secuencias de miragres y loores (9 + 1). Pero creyendo que Alfonso dejaba que los otros poetas llevaran a cabo la empresa diseñada por él, pienso que hay trabajo que hacer todavía antes de llegar a entender la ulterior elaboración de las CSM y el ideal de autoría allí encerrado. Quiero, dentro de lo posible, acercarnos algo más en estas páginas a unos aspectos de la posible metodología de los “muchos colaboradores” escondidos detrás del yo colectivo. Ellos serán los anónimos autores de las CSM, los “Moisés” o agentes de la obra que se atribuye a un “autor único”, sea éste Alfonso X como mecenas y arquitecto de la obra, o sea Dios–como defendía el mismo Alfonso, idea felizmente recuperada por Montoya. 3. Una autoría anónima y colectiva Fijándome en algo lúcido que escribió Mercedes Vaquero (1997), me atrevo a lanzarme a abrir una puerta nueva. Ella dijo: “Todo esto me hace sospechar que las diferencias notadas por la crítica entre las cantigas y las otras narraciones medievales que contienen los mismos milagros, pudieron ser debidas, en parte, a que muchos de los colaboradores del equipo alfonsí habían establecido una serie determinada de normas retóricas de composición para la elaboración de las CSM” (p. 60, énfasis añadido). Viendo la lógica encerrada en estas palabras, incumbe indagar más en quién sería el responsable de esta “serie de normas retóricas de composición” porque me parece que si existiera tal cosa como las referidas normas retóricas, habría entrado en su creación el mismo arquitecto de la obra, claro está, con la benévola complacencia de sus “muchos colaboradores”. En lo que sigue, quiero aventurar algunos análisis hechos con la intención de perfilar unas de las “normas retóricas” que se emplean para crear nuestro yo múltiple y anónimo. En varios estudios ya publicados, me he concentrado casi exclusivamente en las diversas maneras en las que Alfonso X, patrono y arquitecto de las CSM, se incluyó en la secuencia de 426 composiciones marianas como segundo protagonista, como trovador de la Virgen que esperaba, con estas mismas CSM, haber merecido un lugar cerca de ella en el paraíso.2 Eran casos en donde el yo 2 En estos trabajos anteriores (ver Bibliografía), he puesto a manifiesto que en el marial alfonsí, las múltiples facetas o roles de Alfonso X confluyen para ofrecernos, ante la presencia de la protagonista–la Virgen–un segundo protagonista que es pecador y trovador y defensor y batallador y rey, todo junto. La pauta para el uso del yo la habría dado Alfonso a los poeta-colaboradores–por
312 Alcanate VI [2008-2009], [309 - 322] CANTIGAS Joseph T. snow de varias composiciones, pero principalmente en ciertos loores de carácter lírico más que en los mismos milagros narrativos, se podría fácilmente identificarse con la persona literaria de Alfonso y los conocidos eventos de su vida y de su política (enfermedades, parientes, batallas…). Hoy, al contrario, me interesa destacar los usos del yo en las CSM que no se podrían asociar tan fácilmente con el yo usado para representar el soberano ficcionalizado como trovador de María. Recién acabada mi relectura completa de las CSM hecha con especial interés en este tema del yo anónimo y colectivo, voy a dejar fuera de consideración dos categorías de composiciones: primero, las 34 cantigas (de las que hay 21 loores) que podrían pertenecer a la construcción literaria del Alfonsotrovador ofrecido como segundo protagonista3 y, segundo, otras 79 CSM (entre las que contamos 20 loores) en las que no se registra ninguna voz en forma de la primera persona singular yo.Por lo tanto, y no queriendo complicar las cosas, he omitido todas las instancias del uso de la primera persona plural (abierta a otras interpretaciones gramaticales).4 Como resultado, me ha dejado con una amplia base de datos de 313 CSM en donde aparece el uso de un yo que, con casi toda certeza, no se podría confundir con la persona del trovador devoto de María que sus poetas colaboradores reservaban para su monarca. Este yo es el que he bautizado como el yo anónimo o colectivo. ¿Cuál ha sido, entonces, mi objetivo en proceder de esta manera? Primero, sigue siendo lícito conjeturar que Alfonso escribió el texto y compuso la música de algunas de sus CSM.5 Mettmann sugirió que éstas podrían sumar ocho o diez.6 Yo creo que son más, posiblemente el doble de las que cree Mettmann. Pero, sean diez o sean una veintena, la cifra nos deja con 313 composiciones de su ejemplo y por su instrucción–a lo largo del casi cuarto de siglo (1257-1282) que se dedicó a la elaboración de las distintas redacciones de las CSM. 3 Estas composiciones, escritas o no por el rey, podrían incluir estas: Prólogo B, 1, 10, 20, 30, 50, 100, 120, 130, 170, 172, 180, 200, 209, 210, 229, 240, 256, 270, 279, 280, 300, 310, 313, 339, ll.72- 73, 340, 360, 361, 371, ll. 3-4, 380, 400, 401, 402 y 410. 4 Son estas CSM: 14, 27, 36, 39, 40, 41, 43, 44, 48, 60, 62, 70, 80, 90, 107, 110, 112, 114, 117, 123, 126, 129, 140, 147, 150, 152, 160, 161, 163, 166, 167, 174, 181, 189, 190, 194, 198, 204, 206, 212, 218, 220, 230, 231, 243, 250, 260, 263, 281, 290, 301, 304, 312, 320, 330, 350, 359, 363, 366, 370, 375, 377, 379, 385, 389, 390, 392, 393, 405, 406, 415, 417, 420, 421 y 422-26 . 5 Juan Gil de Zamora fue el primero en aludir a los talentos musicales del rey: “More quoque Davitico etiam, ad preconium Virginis gloriose multas et perpulchras composuit cantinelas, sonis convenientibus et proportionibus musicis madulatas” (énfasis añadido), citado de Fidel Fita (1884). Mucho más reciente, el musicólogo portugués, Pedro Manuel Ferreira, afirma que Alfonso pudo haber compuesto la música de una veintena de las CSM (2006-2007). 6 Utilizo para todas las citas en este trabajo la edición de las CSM en 3 tomos de W. Mettmann. Aquí, vol. I: p. 20.
313 Alcanate VI [2008-2009], [309 - 322] CANTIGAS 313 El yo anónimo y las Cantigas de Santa Maria de Alfonso X un desconocido número de poetas en galaico-portugués aliados con la empresa del gran marial de Alfonso X.7 Segundo, estoy hablando sólo de sus colaboradores poetas y no de los músicos y miniaturistas que –con pocas excepciones– siguen siendo también anónimos.8 Cuando comencé con esta relectura, no sabía adónde podría apuntar el seguimiento de este camino, aunque sospechaba que me dejaría más cerca de entender mejor algunas de las incógnitas que todavía quedan por esclarecer con respecto a “la autoría” en/de las CSM. Ahora, dejaré para las conclusiones algunas de las ideas que este estudio me ha deparado y procedo al análisis de mis nuevos datos. 4. El análisis previo Para servir de guía, sigamos este plan que presenta un perfil de los resultados de los 313 CSM que estamos analizando: Ia. CSM que no usan la primera persona singular: 14, 27, 36, 39, 40, 41, 43, 44, 48, 60, 62, 70, 80, 90, 107, 110, 112, 114, 117, 123, 126, 129, 140, 147, 150, 152, 160, 161, 163, 166, 167, 174, 181, 189, 190, 194, 198, 204, 206, 212, 218, 220, 230, 231, 243, 250, 260, 263, 281, 290, 301, 304, 312, 320, 330, 350, 359, 363, 366, 370, 375, 377, 379, 385, 389, 390, 392, 393, 405, 406, 415, 417, 420, 421, 422-26 (79 TOTAL, 20 son loores) Ib. CSM con el yo de Alfonso X: Prólogo B, 1, 10, 20, 30, 50, 100, 120, 130, 170, 172, 180, 200, 209, 210, 229, 240, 256, 270, 279, 280, 300, 310, 313, 339, ll.72- 73, 340, 360, 361, 371, ll. 3-4, 380, 400, 401, 402, 410. (34 TOTAL, 21 son loores) IIa. retraer 11 CSM IIb. contar 87 IIc. dizer 200 IId. falar 4 IIe. mostrar 8 IIIa. ouvir 15 7 El número de los poetas es y será un misterio, siendo que a lo largo del cuarto de siglo de su composición habrían pasado por la corte de Alfonso un gran número de trovadores capaces de adicionar las CSM. Por dos distintas anotaciones marginales, sólo el nombre de Airas Nunes es una probabilidad, aunque Schaffer (1997) nos avisa de los riegos que hay en intentar identificar autores específicos. 8 Pedro Lorenzo es un nombre de uno de sus artistas, en particular asociado con las miniaturas de CSM 377. Ver la breve monografía de J. Torres Fontes.
314 Alcanate VI [2008-2009], [309 - 322] CANTIGAS Joseph T. snow IIIb. com’oý dizer/contar 57 IVa. aprender 112 IVb. apres’ 17 IVc. per quant’aprendi 20 V. ve r 3 VI. entender 4 VII. departir 3 VIII. maravillar 4 IX. achar 19 Xa. fuentes orales 40 Xb. fuentes escritas 38 XIa. saber 3 XIb. sei 31 XII. yo, afirmando 34 XIIIa. Deus 23 XIIIb. Virgen 2 XIV. creer 14 XVa. amigos meus 18 XVb. bõa gente 1 768 (Total) Estos quince apartados los quiero cubrir rápida y eficientemente.9 Hemos ya dado cuenta del primero en nuestras notas 3 y 4. El segundo es nuestro verdadero comienzo: se agrupan los cinco verbos que sirven para que el yo poético de la cantiga anuncie su propósito (retraer, contar, dizer, falar y mostrar). El primero es retraer, con 11 usos, del tipo: ‘dest’un miragre vos quero retraer’ (186, 5) con variantes del tipo ‘com’eu oý retraer’ (38, 20) y ‘poren quero retraer un miragre 9 En una ampliación de este estudio, publicaré todas las variantes de todos los apartados, que aquí requerirían demasiado espacio: sólo podré poner ejemplos selectos con el número de la CSM y la línea o líneas de la cita.
315 Alcanate VI [2008-2009], [309 - 322] CANTIGAS 315 El yo anónimo y las Cantigas de Santa Maria de Alfonso X que oý’ (237, 30). Más frecuente es el uso del verbo contar. Aquí he creado ocho apartados. En el primero, con también 11 casos, hay paralelos con los casos del verbo retraer, como en ‘vos ora quero contar’ (378, 23), ‘vos contarey’ (283, 13), ‘vos ora contarey’ (104, 43), y ‘vos contarei ora’ (67, 64), cuyas muchas variantes dependen de las sílabas necesarias y el orden de las palabras, sobre todo si se trata de una rima que el yo anticipa. El segundo apartado contiene algunas variantes del futuro: ‘contar-vo-lo ei brevemente’ (267, 12), ‘contar-vo-lo a maneira’ (213, 9), contar-vo-lo en’a gran maravilla’ (19, 8) y ‘contarei sen mentir’ (106, 11) y hay 8 casos más. Hay otro apartado con 8 casos en los que destaca el uso de un porende explicativo como en ‘porende vos quero un preito contar’ (149, 13-14), ‘poren vos quero contar’ (143, 7) y ‘poren vos contarei un miragre’ (7, 9). El apartado con su inicio en o desto o daquesto es el más abultado, con 40 casos, de tipo ‘desto vos quero contar’ (72, 12), ‘daquest’un miragre vos quero contar ora’ (264, 6), ‘dest’un miragre vos contarei’ (407, 6) con variantes como ‘desto vos quer’ora contar’ (5, 5) y ‘desto vos quer’eu ora contar’ (177, 8). Casi siempre refieren al acontecimiento descrito en el exordio al que siguen. Los usos del futuro o del presente del verbo varían según la necesidad de las sílabas en el metro usado, como ocurre en casi todas las variaciones métricas. El quinto apartado con 5 casos muestra ejemplos iniciados por la palabra miragre: ‘un miragre vos quer’eu ora contar’ (12, 6), ‘un miragre vos contarey’ (332, 11) y ‘miragre vos contarey que oý’ (272, 10). El sexto apartado tiene 5 casos y utiliza, en vez de miragre el vocablo razon, como en estos ejemplos: ‘tal razon vos quero contar’ (158, 5) y ‘desta razon (…) miragre contar vos quero’ (346, 5). El octavo, con 7 casos, agrega la nota más personal por/por mi, como tenemos en ‘desto contado vos será por mi’ (192, 7-8) y ‘vos será per mi contado’ (225, 6). El noveno apartado es el menos cuantioso con sólo dos casos: ‘sobre’aquest (…) ora contar-vos querria’ (365, 6) y ‘contar non poderia do doo que fezeron’ (241, 54). El total de los casos de contar es de 87 instancias. El caso de dezir es el más impresionante. He creado diez apartados, el primero del cual exhibe 11 ejemplos sencillos: ‘como vos ora direi’ (327, 8), ‘como vos quero dizer’ (306, 13), ‘vos direi un seu miragre’ (321, 8) y así por este estilo que, como vemos, son paralelos con los casos de contar. Las declaraciones con porende también son paralelos con los casos de contar: ‘porende vos quer’ora dizer’, (423, 17) ‘poren direi un miragre’ (34, 5) y ‘porend’un seu miragre vos direi’ (355, 10) y suman un total de 25 casos. Luego siguen casos de ‘sobr’esto vos direi’ (88, 30), ‘que vos eu direi’ (188, 7), ‘que vos en direi’ (292, 68), ‘ direi-vo-lo que fez’ (419, 85-6) o ‘direi-vos eu o que lles conteçeu’ (427, 26). Son 13 los casos.
316 Alcanate VI [2008-2009], [309 - 322] CANTIGAS Joseph T. snow El grupo paralelo con su inicio en desto y daquesto es más nutrido, donde sólo la fórmula ‘desto direi un miragre’ aparece en 29 casos. ‘Desto un mirage vos direi’ –con o sin el vos– en que varía a veces el orden de las palabras, añade otros 23 casos. Hay muchas otras variantes como, por ejemplo, ‘desto vos quero dizer un miragre’ (314, 4), ‘daquesto direi-vos quero’ (334, 15) y ‘desto un miragre vos direi’ (22, 7) que agregan otros 31 casos. El total de los casos de dizer que comienzan con desto/daquesto suma un muy nutrido 93. Donde encontramos la sustitución del vocablo razon por miragre (tipo ‘de tal razon com’esta (…) vos direi’ [292, 6] y sus variantes), se suman otros 20 casos. El apartado 6 con ‘como vos direi’ (269, 37) y ‘fez o que nos vos diremos’ (268, 23) tiene 8 casos más de dizer, mientra hay 4 en el siguiente apartado donde la idea refleja la noción ‘direi-vo-lo enteiro’ (303, 6). Hay casos adicionales donde se incluye un antecedente, en un octavo apartado, tipo ‘esta moller que vos digo’ (272, 15), ‘esse dia que vos digo’ (324, 25) y ‘gran verdade vos digo’ (210, 23) donde encuentro 15 casos más. El último apartado es del tipo ‘vos direi’, lleno de 7 casos de frases como: ‘direi du˜a monja’ (71, 10), ‘ond’un miragre que fez vos direi’ (276, 5-6) y ‘mas da madre, que vos direi? (146, 77). Todos los casos del uso de dizer registrados son nada menos que 200. Hay sólo 4 casos de falar, pero ya comenzarán a sonar muy familiares: ‘porende vos quero falar’ (146, 9) ‘dest’oyd’un miragre de que vos quero falar’ (159, 5). Algo más son los casos de mostrar (hay 8), la mayoría del tipo familiar con desto/daquesto, y cito sólo dos ejemplos: ‘daquest’un miragre mostrarei’ (148, 5), y ‘dest’un miragre preçado será per mi mostrado’ (111, 11-12). Los próximos apartados (3-10), también verbales, los forman ouvir dizer/ contar/departir, o ver, aprender o maravillar. Con ouvir nos introduce en el tema de fuentes orales, de las que hablaremos más adelante. Casos de ‘oý por verdade’ (267, 90), ‘segund’oý’ (74, 27), ‘oyde-mio a lezer’ (104, 9) y ‘com’oyredes per mi’ (299, 6) nos dan 15 casos. Precedido por como, proliferan los casos: ‘com’oý’, ‘com’oý dizer/contar’, y ‘segund’oý dizer/contar’ nos ofrecen unas 57 nuevas instancias. Aprender no es menos popular como alternativo de ouvir con los poetas colaboradores en las CSM. La frase ‘com’aprendi’ aparece 50 veces como fórmula al final del verso, en posición de rima. Las variantes con el pronombre eu expresado enriquecen esta suma con otros 16 casos. Con segund’ se agregan dos sílabas más y dan 15 casos adicionales. La misma frase-fórmula con el pretérito en primera persona singular ‘aprix’ nos dan otros 19 casos, mientras hay 11 con el verbo en presente (‘aprendo’). Hay un solo caso con el participio pasado débil del verbo (‘ey aprendido’ [237, 27]), pero el participio pasado fuerte (‘apres’) ocurre en 17 casos, tipo ‘com’apres’ei’ (88, 22) y ‘segund’apres’ei’ (317, 56), casi
317 Alcanate VI [2008-2009], [309 - 322] CANTIGAS 317 El yo anónimo y las Cantigas de Santa Maria de Alfonso X siempre en posición de rima. Si a estos agregamos la variante ‘quant’aprendi’ y sus variantes (‘quant’eu aprendi’; ‘quant’end’eu aprendi’, etcétera) con sus 20 casos adicionales, resulta que de sólo ouvir y aprender hemos acumulado 221 casos. Del testimonial ver tenemos tres casos, tipo ‘ca muitos omees eu vi’ (49, 20, apartado 5), su casi sinónimo entender en frases como ‘per quant’eu entendo’ (20, 33, apartado 6) suma 4 casos, y las variantes departir, en la fórmula familiar ‘segund’oý departir’ (208, 16; 418, 3) (3 casos; apartado 7) y la afirmación de los 4 usos de maravillar, como en ‘non me maravillo’ (38, 6; apartado 8), aunque menos frecuentes en el estilo del yo anónimo, suman 14 casos. Antes de ver los apartados de fuentes orales y escritos, implicados por los verbos que estudiamos, pasemos brevemente por el yo anónimo y sus usos del verbo achar (apartado 9). Este verbo es a veces ambiguo en que puede estar vinculado a los usos de ouvir y entender, pero es algo relacionado con saber también. Se adapta fácilmente al formulismo de los verbos ya comentados, como en estos casos: ‘segund’eu achei’ (242, 32), ‘com’achei’ (7, 10), ‘com’en verdad’achei’ (332, 12) y ‘com’en verdade achei de gran gente que ý avia’ (211, 12-13), en donde se podría usar muchos de los verbos comentados ya casi indiscriminadamente. En las CSM se presentan 19 casos de achar del yo anónimo. Fijemos nuestra atención ahora en el tema de las fuentes que mencionan este yo colectivo. Alfonso X tenía fama de coleccionar libros: los hizo copiar tanto dentro como fuera de España, y otros libros los recibía de regalo de otros monarcas y dignidades de la nobleza. Entre estos libros había varias colecciones de milagros de la Virgen. Siendo que el siglo XIII es el siglo por excelencia del relato mariano en Europa, y contando con ciertos lugares de peregrinaje con afamadas imágenes de la Virgen (en Salas, Terena, Vila-Sirga, Montserrat, y muchos otros) que hacían milagros, y que después se contaban oralmente, llegando en esta forma a la corte y a los oídos de Alfonso y de sus poetascolaboradores, no nos debe sorprender la cantidad de auto-referencias a dichas fuentes escritas y orales encontradas en las CSM: agregan verisimilitud y gran fuerza narrativa a la voz del yo anónimo. Ejemplos de la cita de una fuente directa oral (apartado Xa) abundan: ‘Que eu dun om’aprix’ (84, 7), ‘que contar oý a omees e molleres que estavan y’ (97, 5-6), ‘que o contaron a mi’ (353, 22), ‘que me contou un crerigo’ (168, 18-19), a quen mio á contado’ (267, 13), ‘e oý outrossi dizer a muitos mouros’ (169, 9-10) al lado de ‘e aos crischãos que o contaron a mi’ (183, 82), son unos de los 40 casos registrados, que vemos reforzados por los más de 200 casos de ouvir y aprender, antes comentados. Los colaboradores de Alfonso hurgaban también en los mariales de su scriptorium y sacaron de ellos algunos de los milagros que narran (apartado Xb).