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Uso y discurso de las operaciones psicológicas en los conflictos armados

Evans Pim, Joám

Abstract

Si bien las técnicas de la guerra psicológica se remontan a la antigüedad, fue a partir del siglo pasado que fue entendida y practicada como un componente sistemático e imprescindible de la acción bélica, buscando sugestionar al contrario, modificando sus ideas y actitudes de modo que sea posible influenciar sus acciones o debilitar su capacidad de resistencia. Estas técnicas se fundamentan en estrategias de comunicación apoyadas sobre el conocimiento de las características socio-psicológicas del oponente, de modo similar a la propaganda que Young en su Psicología social de la propaganda, definía como el "uso deliberado de métodos de persuasión u otras técnicas simbólicas a fin de cambiar actitudes y, a la postre, influir sobre la acción" (1969: 7). Por desgracia, este nuevo siglo ha visto una brutal intensificación de la actividad bélica, que ha traído consigo una expansión cuantitativa, y en ciertos aspectos también cualitativa, de las llamadas operaciones psicológicas. En esta comunicación se pretende examinar como han cambiado y desarrollado sus técnicas y objetivos en los últimos tiempos, incidiendo en algunas pautas que posiblemente se desarrollarán en el futuro.

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Uso y discurso de las operaciones psicológicas en los conflictos armados Joám Evans Pim, Instituto Galego de Estudos de Segurança Internacional e da Paz. ABSTRACT Si bien las técnicas de la guerra psicológica se remontan a la antigüedad, fue a partir del siglo pasado que fue entendida y practicada como un componente sistemático e imprescindible de la acción bélica, buscando sugestionar al contrario, modificando sus ideas y actitudes de modo que sea posible influenciar sus acciones o debilitar su capacidad de resistencia. Estas técnicas se fundamentan en estrategias de comunicación apoyadas sobre el conocimiento de las características socio-psicológicas del oponente, de modo similar a la propaganda que Young en su Psicología social de la propaganda, definía como el "uso deliberado de métodos de persuasión u otras técnicas simbólicas a fin de cambiar actitudes y, a la postre, influir sobre la acción" (1969: 7). Por desgracia, este nuevo siglo ha visto una brutal intensificación de la actividad bélica, que ha traído consigo una expansión cuantitativa, y en ciertos aspectos también cualitativa, de las llamadas operaciones psicológicas. En esta comunicación se pretende examinar como han cambiado y desarrollado sus técnicas y objetivos en los últimos tiempos, incidiendo en algunas pautas que posiblemente se desarrollarán en el futuro. Palabras clave: guerra psicológica; operaciones psicológicas; medios de comunicación social y guerra; propaganda - uso bélico; guerra - aspecto psicológico. USO YDISCURSO DE LAS OPERACIONES PSICOLÓGICAS EN LOS CONFLICTOS ARMADOS 1. Introducción: el arte del engaño Las tácticas del engaño y confusión del adversario en el campo de batalla son sin duda tan antiguas como la guerra misma. Uno de los más antiguos ejemplos (1298 a. de C.) es el del faraón Ramsés II y los hititios de Kadesh. Un grupo de éstos últimos 'desertó' y se ofreció al faraón para acabar con sus viejos camaradas, conduciéndolo realmente hacia una emboscada (Latimer, Joam Evans Pim 721 2001:6). Sin olvidar el célebre caballo de Troya, no se puede hablar de estas técnicas sin hacer referencia a Sun Tzu y su Arte de la Guerra, que a pesar del uso durante más de 2.000 años por estrategas y líderes militares chinos sólo se ha volcado a las lenguas occidentales a partir del inicio del siglo XX1 . De hecho, muchos de los escritos militares de Mao Tse-Tung hacen hincapié en el conocimiento de uno mismo y del adversario, utilizando el engaño como un medio para ayudar al oponente a derrotarse a sí mismo, minimizando los costes, controlando así los riesgos y la dinámica de la situación2. La clave de Sun Tzu no es otra que disminuir o destruir la voluntad de luchar del enemigo, aterrorizarlo. Lo ideal es ganar las batallas sin luchar (Vázquez, 1996a:47). Vemos así la importancia de la persuasión. Si bien algunos autores identifican persuasión y propaganda, lo cierto es que esta última conlleva un proceso de información y otro de persuasión. Una definición lata de propaganda podría ser el "uso planeado de cualquier forma de comunicación destinado a afectar a las ideas, emociones y acciones de un dado grupo con determinada finalidad" (Linebarger, 1962:95), pero en el campo que nos ocupa sería más apropiada otra más restricta. Esto nos lleva a la guerra psicológica en si, entendida como "el uso planificado de la propaganda y otras acciones orientadas a generar opiniones, emociones, actitudes y comportamientos en grupos foráneos, sean enemigos, neutrales o amigos, para que apoyen la consecución de los objetivos nacionales" (Daugherty, 1958:2). Linebarger, además de incluir a las propias tropas y población entre los objetivos, enfatizaría su carácter estratégico o táctico, a alcanzar a través de la intimidación del enemigo, la exageración de la fuerza, manutención de la moral de las tropas y la población, difusión de informaciones falsas, etc. Pero antes de profundizar en la naturaleza de la guerra psicológica resulta conveniente un breve análisis de la nueva y cambiante naturaleza de la guerra en sí. 2. Una aproximación a las guerras de hoy Clausewitz definió la guerra como "un acto de violencia con la función de Relaciones Públicas en el Gobierno y en la Administración 1. Para una visión actualizada de esta obra ver Tao Hanzhang (1996) El Arte de la Guerra de Sun Tzu. La interpretación china moderna. Buenos Aires, Distal. 2. Véase, por ejemplo, Mao Tse-Tung (1974) La guerra revolucionaria. Barcelona, Grijalbo. 722 obligar al adversario a realizar nuestros deseos" (Clausewitz, 2004:9)3. Esta definición presenta la guerra como un prolongamiento de la política una vez que la diplomacia haya fracasado. En la Escuela Realista, la guerra es un instrumento racional de la política del Estado. Racional en términos económicos, instrumental en el sentido de consecución de un objetivo determinado, y nacional en el sentido en que el objetivo sea beneficioso para la consolidación del Estado Nacional y de modo que la totalidad de los recursos del Estado sean movilizados para su consecución (Silva, 1972:11). La voluntad de hacer la guerra es así una voluntad política. La decisión de entrar en esta condición excepcional en la cual la voluntad política se realiza, es una decisión política en su forma primaria: es la decisión política definitiva (Heydte, 1986:7). Es obvio que la naturaleza de la guerra ha cambiado radicalmente desde los tiempos de Clausewitz hasta nuestros días. Hoy son mayoritarios los llamados 'conflictos de baja intensidad', concepto desarrollado en los EE.UU. en los años setenta, para describir un nuevo estilo de actividad político-militar por debajo de la guerra convencional moderna . Hoy, la aplicación de la 'fuerza adecuada' es un concepto que contraría la 'Ley de ascensión a los extremos' clausewitziana, que necesita ajustamientos profundos, sobre todo en lo referente a las formas como políticos y militares tienen encarado hasta ahora sus respectivos papeles en relación con el campo de batalla (Vaz, 2004:104). En otro plano, Federico Montanari afirma que hoy "es la comunicación misma la que puede convertirse en continuación de la guerra por otros medios", a través de una "continua reversibilidad entre política y guerra, entre guerra y política convertida en comunicación" (Montanari, 2000:47). De todas formas, no se puede esperar de los conflictos de carácter limitado la generación (espontánea) del tipo de apoyo universal existente durante las guerras clásicas del pasado. La legitimidad de una acción determinada puede ser cuestionada abiertamente convirtiéndose en una decisión del individuo el apoyar o no a su gobierno. Se trata apenas de una elección intelectual sin los imperativos que imponía la salvaguarda de los propios intereses en las guerras de supervivencia del pasado. El resultado, como sucedió en el Vietnam y en la última invasión de Irak, es la existencia de oposición a los conflictos por un segmento mas o menos representativo de la población. Esta oposición, y la cobertura mediática que atrae, puede ser suficiente para constituir un rechazo Joam Evans Pim 3. "Der Krieg ist also ein Akt der Gewalt, um den Gegner zur Erfüllung unseres Willens zu zwingen". 723 del mandato de gobierno inherente al contrato social, amenazando así su base de legitimidad (Young; Jesser, 1997:10). Los presupuestos de sumisión de la población en tiempo de guerra han sido cuestionados por los que John Rawls llama 'objetores de conciencia' (Parekh, 1982:172). Rawls se apoya en una forma del contrato social en la que el ciudadano está exento de obligaciones políticas, sólo tiene deberes naturales basados en un concepto individual de lo justo. Aquí se incluyen principios como la igualdad de las naciones, el derecho a la autodeterminación, derecho a la autodefensa en caso de ataques externos, el deber de observar los tratados, de no utilizar la violencia de forma desproporcionada en tiempo de guerra y la exclusión de ganancias económicas, expansión territorial o gloria nacional como motivos justificativos de una conflagración. Según esto, el ciudadano puede apelar al principio de justicia para argumentar su negativa, por motivos de conciencia, a participar en lo que entiende como una guerra injusta (Parekh, 1982:174). En este nuevo marco, las guerra psicológica y las operaciones psicológicas (PSYOPs) cobran una nueva dimensión, puesto cada vez más las batallas decisivas se libran en el espectro hertziano televisivo. 3. Entender las PSYOPs En ocasiones los propios militares no acaban de entender la naturaleza de las PSYOPs y, en parte, es posible que la denominación, fruto del pensamiento estratégico de la primera mitad del siglo XX, no sea el más apropiado. Un comandante del ejército español escribía hace años un artículo en el que apuntaba hacia la necesidad de que el Servicio de Psicología de aquella institución reforzase a las Unidades de Acción Psicológica de los Mandos Operativos para el planeamiento de las PSYOPs. O bien no se comprende la labor de los psicólogos militares, o se necesita una (re)formulación estructural de la guerra psicológica en sí. Parece evidente que este tipo de operaciones tienen más que ver con el campo de la comunicación y las relaciones públicas que con la psicología, como área de estudios. En otras palabras, en vez de un psicólogo, el prototipo de oficial de PSYOPs será un publicista con uniforme. Yes que, retomando la fórmula clauswitziana, la propaganda de guerra (elemento clave en las PSYOPs) sería la continuación de la propaganda política por otros medios. Como señala Pizarroso, "la propaganda es un acto de violencia mental para forzar a alguien Relaciones Públicas en el Gobierno y en la Administración 724 a someterse a nuestra voluntad" (2001:424). Aún así, para su entendimiento, resultaría sumamente interesante un abordaje desde el campo de la psicología social. La escuela marxiana alemana acostumbra a utilizar el término 'persuasión' (Überredung) para designar el proceso al que la investigación comunicacional denomina 'comunicación persuasiva'. Sin embargo, la traducción del término 'persuasión' puede adoptar en alemán dos significados: persuasión (Überredung) o convicción (Überzeugung), empleándose o bien 'comunicación persuasiva' (Überredungskommunikation) o la segunda de las formas (Bisky, 1982:134). Este matiz no está exento de importancia, tanto en operaciones dirigidas contra civiles como contra las tropas del oponente4,cuyos fines últimos podrían reducirse a cuatro: - Corroer la moral / eficiencia del adversario. - Incentivar deserciones / rendiciones. - Neutralizar la propaganda del adversario. - Lograr la colaboración de la población civil. Para esto, y como se ha visto recientemente en las Guerras del Golfo5 , se utiliza un amplio abanico de técnicas y medios, algunos tan antiguos como la guerra misma. Se podrían clasificar como: audiovisuales (televisión, cine, cara-a-cara, ...); visuales (octavillas, cartelería, publicaciones, folletos, ...); sonoros (altavoces, radio, ...) y también multimedia, considerando las nuevas posibilidades de la red y demás contenedores digitales. Considerando la mutante naturaleza de los conflictos, así como de los nuevos tipos de operaciones6, se podría afirmar que toda acción de guerra psicológ- Joam Evans Pim 4. Hablamos también de operaciones psicológicas estratégicas, cuando se trata de aquuellas planeadas y proyectadas en tiempo de 'paz' sobre audiencias (civiles o militares) extrangeras o del propio país, o operaciones psicológicas de campo de batalla, que desde el nivel operacional o táctico se aplican sobre objetivos del oponente o de la población civil del área de indluencia (Vázquez, 1996b:48). 5. Existe una amplia bibliografía sobre la incidencia de las operaciones psicológicas en este conflicto, lo que de por si ya resulta significativo. Véase en las referncias Pizarroso Quintero (1991); Vázquez Mateos (1996a); Baeza López (1992); Escribano Aznar (2003); Simões (2005a). 6. Sobre las operaciones psicológicas en las misiones de paz ver Barrón Clavet (1996). 725 ica constituye per se una forma de guerra irregular, afirmación sin duda matizable. Confinándonos a la definición de Heydte (1986), esto es, a las fuerzas no convencionales de actores no estatales, la acción psicológica pasa a ser el factor clave (o único) de los conflictos, que desgraciadamente hoy han ganado tanta importancia. 4. Guerra Psicológica Irregular No sólo las fuerzas armadas convencionales, como se ha visto antes, se valen de los métodos de guerra psicológica. Otros grupos armados han construído su estrategia en base a etas tácticas, procurando aterrorizar al enemigo y sobre todo a su población civil. Antes de abordar esta cuestión, parece necesario realizar algunas aclaraciones sobre los grupos que están detrás, en la mayoría de las ocasiones etiquetados como 'terroristas'. Terrorismo es un término que resulta extremadamente difícil de definir, sobre todo a raíz del uso 'elástico' que se viene dando a esta palabra desde los ochenta: terrorismo económico, terrorismo sexual, terrorismo telefónico... incluso se llegó a denominar terrorismo a la presencia en las calles, hace pocos años, de determinadas razas de perros consideradas peligrosas. Los responsables de esta confusión son en parte los medios, que a veces por sensacionalismo, otras por desconocimiento y otras por interés aplican o no este término dependiendo de la ocasión. La palabra "terrorismo" no puede ser utilizada como un término técnico y neutral para definir una categoría específica de violencia. Se trata de una expresión con una enorme carga emotiva condenatoria que políticamente implica la ausencia de qualquier legitimidad en la violencia en cuestión7. Según el Oxford English Dictionary, "terrorista" y "terrorismo" se utilizaron por primera vez en 1795, para caracterizar el reinado de terror de la Francia pos-revolucionaria. También se utilizó durante los disturbios rurales en Irlanda durante el S. XIX y en el asesinato del Zar Alejandro II en 1881. De todas formas, como explica Caleb Carr (2002), si entendemos terrorismo como la violencia que grupos armados ejercen indiscriminadamente contra civiles (definición precaria, a nuestro parecer), este se remontaría al principio Relaciones Públicas en el Gobierno y en la Administración 7. Para una visión crítica y panorámica de esta cuestión se recomienda ver: GUELKE, Adrian (1998): The Age of Terrorism and the International Political System. London: Tauris Publishers. 726 de los tiempos, desenvolviéndose sin pausa desde los tiempos del Imperio Romano hasta nuestros días. Una definición bastante completa, pero que sin embargo puede resultar un tanto imprecisa devido al uso del término "violencia" -de por si no exento de controversias8-, es la de Schmid (1998): Terrorism is an anxiety-inspiring method of repeated violent action, employed by (semi-)clandestine individual, group, or state actors, for idiosyncratic, criminal, or political reasons, whereby - in contrast to assassination - the direct targets of violence are not the main targets. The immediate human victims of violence are generally chosen ran domly (targets of opportunity) or selectively (representative or sym bolic targets) from a target population, and serve as message gener ators. Threat and violence-based communications processes between terrorist (organization), (imperiled) victims, and main targets are used to manipulate the main target (audience(s)), turning it into a target of terror, a target of demands, or a target of attention, depend ing on whether intimidation, coercion, or propaganda is primarily sought 9. En esta definición se puede discernir la importancia del aspecto comunicacional de las acciones de este tipo, pues en muchas ocasiones el objetivo mismo es el de alcanzar a la opinión pública (local o mundial). En este sentido, las nuevas tecnologías, y en particular Internet, ofrecen a los grupos armados vías alternativas (o más bien complementarias) para difundir sus mensajes. Aunque no sea un fenómeno nuevo, se ha hecho muy notorio el uso que los grupos de resistencia (o de insurgencia, o como se les quiera denominar) hacen de la Red, pues cada día se hace referencia a sus páginas en los medios de comunicación de todo el mundo. 'Al-Tawhid wa Jihad' (liderado por Abu Joam Evans Pim 8. Existen formas de violencia ampliamente aceptadas, como podrían ser el tiranicidio o el poder de las fuerzas del orden público a ejercer violencia contra criminales en las democracias liberales. El asesinato de un jefe de estado de un país bajo este regimen político o las prácticas de las fuerzas del orden en dictaduras carecen de esta legitimidad consensuada. 9. SCHMID, Alex P. (1998): Political Terrorism: ANew Guide to Actors, Authors, Concepts, Data Bases, Theories and Literature. Amsterdam: North-Holland Publishing Company, 1998, p. 28. Citado por Adrian Guelke (1998). 727 Musab Al-Zarqawi), los 'Banderas Negras', 'Respuesta Islámica', el 'Ejército de Ansar al-Sunnah', entre otros, han hecho uso de Internet durante el último año para difundir sus mensajes, comunicados, y más impactante aún, vídeos y fotografías de sus atentados, secuestros y ejecuciones. El contenido de las grabaciones ha variado desde el inicio de la campaña de resistencia/insurgencia, de modo que lo que en un principio constituían demostraciones de fuerza e intenciones han derivado en usos más macabros, como son las decapitaciones, fusilamientos y degollamientos. También los soportes han cambiado, pues si bien en un principio lo más frecuente era enviar las cintas a medios de comunicación (Al-Jazzera o otros canales árabes en su mayor parte) se ha evolucionada hacia los medios propios, esto es, sus páginas web, donde pueden 'colgar' cualquier material, en cualquier soporte, sin restricción alguna y de forma inmediata. Esto se debe en parte al hecho de que las televisiones no emitan sus vídeos o comunicados integralmente, ni expongan en 'sus términos' los motivos e exigencias. Aunque sin duda se podría desarrollar ampliamente esta cuestión, lo que aquí no es posible por falta de espacio, para finalizar este apartado pareció oportuno comentar alguno de estos vídeos con mas detalle. Para esto se seleccionó una de las primeras grabaciones que el 'Ejército de Ansar al-Sunnah' difundió en febrero de 2004, que tiene la particularidad de contener la reivindicación de las muertes de siete agentes de inteligencia españoles en Irak. En el documento se puede escuchar la voz en off del Emir Abdullah al-Hassan ibn Mahmoud, líder del grupo, y varias grabaciones de miembros de la organización fallecidos en acciones que se remontan a mayo de 2003, llegando hasta una operación contra agentes británicos y canadienses de principios de enero de 2004. Acontinuación se muestran varias tomas en las que aparecen documentos diversos pertenecientes al grupo de siete oficiales de inteligencia españoles, atacados en Bagdad-Oeste el 11 de noviembre de 2003. Los últimos documentos pertenecen sin embargo al ataque de enero antes mencionado. Finalmente, aparecen una serie de explosiones a pié de carretera cuyos objetivos son convoyes militares (el primero) y un camión cruzando un puente. 5. Amodo de conclusión Como hemos visto, aunque sin el necesario detenimiento, el campo de la Relaciones Públicas en el Gobierno y en la Administración 728 guerra psicológica resulta cada vez más complejo, a medida que los conflictos y su desarrollo ganan en complejidad. En este sentido, y ante el creciente papel de la opinión pública mundial en la creación/provocación/desenlace de fenómenos belígenos, métodos alternativos a la guerra convencional (tal y como se ha entendido hasta hoy) ganan fuerza, imponiéndose como elementos clave en las estrategias de actores armados regulares e irregulares en el nuevo campo de batalla global. Entre estos métodos, la guerra psicológica ha ganado una importancia destacada ante las ventajas evidentes que trae a sus ejecutores, tanto en eficacia contra los oponentes (y su propia población civil) como por la ausencia de críticas entre la opinión pública. Su creciente aplicación y mutación (adaptándose a las nuevas tecnologías) hace que su estudio detallado sea más que necesario, especialmente desde el campo académico civil, que a pesar de estar capacitado para realizar abordajes críticos casi impensables en las Fuerzas Armadas, no ha prestado gran atención a este fenómeno. En este sentido, la presente comunicación pretendía ser apenas una especie de estudio introductorio que permita la posterior profundización, análisis crítico y debate en el área que nos ocupa, lo que desde luego parece necesario. 6. Bibliografía BAEZA LÓPEZ, Juan Luis (1992): "Acción psicológica en el conflicto del Golfo". Revista Ejército, n.º 627, abril, pp. 94-98. 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