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LABORATORIO DE ARTE 26 (2014), pp. 427-432, ISSN 1130-5762 CUATRO NUEVAS OBRAS DEL PINTOR JUAN SIMÓN GUTIÉRREZ FOUR NEW PAINTINGS BY JUAN SIMÓN GUTIÉRREZ josé luis requena bravo de laguna Universidad Antonio de Nebrija de Madrid, España jreqbr[email protected]v.es Cuatro obras inéditas del pintor gaditano Juan Simón Gutiérrez (1643-1718) pertenecientes a una misma serie pictórica – Sagrada Familia, Trinidad celestial, Crucifixión y Lamentación sobre Cristo muerto – han sido recientemente descubiertas en la Catedral de Córdoba y una colección particular cordobesa. Juan Simón Gutiérrez está considerado como uno de los más fieles intérpretes del arte del genio sevillano Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682). Los rasgos fisonómicos de sus personajes unido al estilo “murillesco” de su personalísimo lenguaje pictórico – colorista y vaporoso – han permitido atribuir a este pintor en los últimos diez años un importante corpus de pinturas. El presente artículo estudia el mencionado ciclo pictórico a la luz de las cuatro fuentes grabadas flamencas empleadas por el artista como fuente de inspiración. Palabras clave: Juan Simón Gutiérrez; pintura barroca sevillana; Bartolomé Esteban Murillo; ciclo pictórico; Catedral de Córdoba; colección privada. A new cycle of paintings representing the Holy Family, the Holy Trinity, the Crucifixion ant the Lamentation of Christ by Juan Simón Gutiérrez (1643-1718) was recently discovered at the Cathedral of Córdoba and in a private Cordobean collection. Juan Simón Gutiérrez was considered one of the closest follower of the great Sevillian baroque painter Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682). The physiognomic features of his figures and the “Murillesque” pictorial language of his style has allowed to identify a large number of paintings over the last ten years. This article examines the mentioned canvases which are confronted with the four flemish engravings used by the artist as a source of inspiration. Key words: Juan Simón Gutiérrez; Sevillian Baroque painting; Batolomé Esteban Murillo; painting cycle; Mosque-Cathedral of Córdoba; private collection. En los últimos diez años han salido a la luz varios artículos que han dado a conocer nuevas obras pertenecientes al pintor gaditano Juan Simón Gutiérrez (Medina Sidonia, 1643-Sevilla, 1718), una de la personalidades más cercanas al arte del genio sevillano Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla, 1617-1682). Como bien ha sabido ver el profesor Enrique Valdivieso1, este hecho se debe en buena parte a las 1 Para el conocimiento del pintor, su producción y entorno son fundamentales las aportaciones de VALDIVIESO, Enrique: Pintura barroca sevillana.Sevilla, 2003, pp. 398-405. Cuatro nuevas obras del pintor Juan Simón Gutiérrez José Luis Requena Bravo de Laguna
José Luis Requena Bravo de Laguna428 LABORATORIO DE ARTE 26 (2014), pp. 427-432, ISSN 1130-5762 cuatro únicas pinturas autógrafas que se le conocen hasta el momento. Los singulares rasgos fisonómicos que muestran sus personajes –boca estrecha y tabique nasal prominente– han servido para atribuir con gran veracidad un importante corpus de pinturas que no ha dejado de aumentar en los últimos diez años2. La configuración de su estilo amable y colorista no se entiende sin el magisterio de Murillo, el “Apeles sevillano” que dominó el panorama pictórico de la capital hispalense hasta bien entrado el siglo XVIII. Como señaló Fernando Quiles3 ese contacto debió de producirse a través de dos vías: por un lado, su pertenencia a la Academia de Pintura entre 1664 y 1672, de la que Murillo fue fundador; y por otro, su vinculación al gremio de pintores, la Hermandad de San Lucas, sita en la capilla de la parroquia de San Andrés. En cualquier caso, y como a continuación veremos, su estilo no sólo es deudor de las formas murillescas, sino también de otros componentes formales, como el flamenco, procedente del mundo de las fuentes gráficas. El propósito del siguiente trabajo es dar a conocer un ciclo pictórico inédito disperso –Sagrada Familia, Trinidad Celestial, Crucifixión y Lamentación sobre Cristo muerto– de idénticas medidas (188 x 123 cm. apróx.) localizados en Córdoba4, cuyos rasgos formales y estilísticos concuerdan con los del pintor Juan Simón Gutiérrez. Sin más dilaciones, iniciamos nuestro recorrido con las dos primeras obras, que proceden de una colección particular cordobesa y que han sido recientemente donadas a la iglesia del Señor San José de Sevilla. Como es habitual en este tipo de iconografías, la representación del Calvario (fig. 1) está centrada por la Crucifixión que divide la composición en dos; a la izquierda las Tres Marías –la Virgen María, María Salomé y María de Cleofás–; y a la derecha San Juan Evangelista. Para componer este lienzo, intuimos que Juan Simón Gutiérrez una vez más se sirvió de varias estampas flamencas basadas en composiciones de Van Dyck. No obstante, la figura del Crucificado parece buscar inspiración en un grabado del mismo asunto realizado por Arnold de Jode a partir de una composición de Van Dyck. El pintor sevillano invirtió la composición original para copiar con 2 Las únicas cuatro obras firmadas que hasta el momento se conocen y que han servido para recomponer su corpus pictórico son las siguientes: La Virgen con el Niño y santos agustinos, 1689, convento de la Trinidad de Carmona; Sagrada Familia, 1689, convento de Madres agustinas de Medina Sidonia (Cádiz), Santo Domingo confortado por la Virgen y santas mártires, 1710, Museo de Bellas Artes de Sevilla; San Juan Bautista, colección particular de Madrid. 3 QUILES, Fernando: “Apuntes para una biografía de Juan Simón Gutiérrez”, Atrio, 0, 1998, p. 106. 4 Ignoramos la procedencia remota de este ciclo, no obstante entre los cuadros que se citan en el inventario de bienes del pintor realizado poco antes de su fallecimiento figuran varios lienzos con semejantes asunto. Véase: QUILES, Fernando: “Apuntes..., op. cit., 1998, pp. 107 y 108.
Cuatro nuevas obras del pintor Juan Simón Gutiérrez 429 LABORATORIO DE ARTE 26 (2014), pp. 427-432, ISSN 1130-5762 fidelidad, la postura del Crucificado, y otros detalles, como la disposición del paño de pureza o la cartela que está clavada en lo más alto de la cruz. Probablemente el pintor como si de un collage se tratara ha seleccionado simultáneamente varios modelos grabados, copiando aquellas figuras que mejor resultado pudieran darle. Otro aspecto interesante es advertir el paralelo que existe entre los rostros femeninos con los de las santas mártires del Museo de Bellas Artes de Sevilla, obra firmada y fechada en 1710. A la misma colección pertenece una segunda obra de singular iconografía, la Santísima Trinidad Celestial (fig. 2). Sobre un celaje de tonalidades grises y blancas se recorta la sobria figura de Jesús crucificado, cuyo peso recae en los brazos de Dios Padre, ataviado de unas lujosas vestes sacerdotales. En medio de la composición, y flanqueado por las cabezas de Cristo y el Padre Eterno se coloca la paloma del Espíritu Santo. El tono arcaizante de la escena, se manifiesta en el ritmo piramidal de las formas, permitiendo al espectador concentrarse en el potente rombo que forman la superposición de los personajes principales. Lo interesante aquí es que Juan Simón Gutiérrez rompe con ese aparente hieratismo mediante una envolvente muchedumbre de ángeles y querubines que con distintas poses dotan a la escena de una mayor teatralidad y dinamismo. También pertenecen a la misma serie pictórica, otros dos lienzos recientemente adquiridos por el cabildo catedralicio de Córdoba para decorar las capillas del muro de poniente del templo cordobés. El primero de los cuadros figura en la capilla de la Santísima Trinidad, hoy presidida por el monumental lienzo ovalado de la Trinidad, realizado en 1811 por el pintor catalán José Saló Junquet (1810-1877). Se trata de la Sagrada Familia en su versión de las Dos Trinidades, celestial y terrenal5 (fig.3)uno de los temas iconográficos de mayor éxito en la pintura barroca española. Se trata de una bellísima composición que muestra en su centro al Niño Jesús flanqueado por la Virgen María y San José. En el plano superior se desarrolla un rompimiento de gloria, presidido por el Padre Eterno que abre sus brazos rodeado de una corte de ángeles y querubines. Sobre la cabeza del Niño vuela la paloma del Espíritu Santo envuelta en un halo de resplandor. Desde el punto de vista formal, hemos identificado las fuentes gráficas de la escena. Para esta obra, Juan Simón Gutiérrez una vez más se sirvió de dos estampas flamencas. Para componer las figuras principales el pintor sevillano copió literalmente un grabado de análogo asunto abierto por Schelte Adamsz Bolswert sobre composición de Gerard Seghers. Curiosamente Murillo también recurrió a esta misma estampa para componer el San José que figura en la Sagrada Familia del Fondo Cultural Villar Mir de Madrid. La segunda estampa también de Schelte Adamsz Bolswert sobre composición de Gerard Seghers, muestra a la 5 Una segunda versión del pintor, fechada en 1689, pero con ligeras variantes se encuentra en el convento de Madres agustinas de Medina Sidonia (Cádiz). Véase: VALDIVIESO, Enrique: Pintura..., op. cit., 2003, p. 400.
José Luis Requena Bravo de Laguna430 LABORATORIO DE ARTE 26 (2014), pp. 427-432, ISSN 1130-5762 Virgen Niña rodeada de sus padres, San Joaquín y Santa Ana. En esta ocasión el pintor asidonense copia el rompimiento de gloria en una reinterpretación más libre. Asimismo esta composición habría que relacionarla con la Sagrada Familia del convento de Madres agustinas de Medina Sidonia, obra firmada y fechada en 1689, especialmente en la forma de solucionar el rompimiento de gloria. Igualmente pertenece a Juan Simón Gutiérrez el lienzo de la Piedad (fig. 4) que figura en la capilla contigua de San Antonio Abad cuyo patronato ostentan los marqueses de Villaseca, señores de Belmonte. Para componer esta obra Juan Simón Gutiérrez debió de tener muy presente la célebre versión que pintó Murillo hacia 1665 para uno de los retablos laterales de la iglesia del antiguo convento de los capuchinos de Sevilla, hoy en el Museo de Bellas Artes de la misma ciudad. A pesar de estar invertido respecto al cuadro del maestro, el esquema compositivo es el mismo. En el centro, yace la figura recostada de Cristo muerto, con la cabeza apoyada sobre el regazo de la Virgen María que, con los brazos abiertos dirige su mirada hacia lo alto, en muestra de aceptación. A la izquierda dos angelillos lloran desconsoladamente: el primero sostiene una de las manos de Jesús mientras observa el espectador en un inteligente juego visual; el segundo, situado justo detrás, se enjuga las lágrimas con un paño. A diferencia de Murillo, Juan Simón Gutiérrez ha incluido un quinto personaje, María Magdalena que compungida coloca su mano izquierda sobre el pecho. En el extremo superior izquierdo, y en contraste con el lúgubre cobijo que esconde el sepulcro, se abre un luminoso paisaje donde se vislumbra la ciudad amurallada de Jerusalén en la lejanía. Murillo para componer la serpenteante figura de Cristo, en contraposición con la compacta efigie de su madre recurrió a la estampa de semejante asunto de Schelte Adamsz Bolswert sobre composición de Van Dyck. El formato vertical del lienzo es exacto al que mostraba la versión primigenia del maestro antes de la drástica mutilación que sufrió a comienzos del siglo XIX. Lo más interesante de los ejemplos señalados, es observar como Juan Simón Gutiérrez raramente copia de forma literal una composición, sino que reelabora lo visto y admirado, sometiéndola a ingeniosas transformaciones que ponen de manifiesto su ingeniosa creatividad. Una vez más podemos corroborar que los modelos de Murillo se convirtieron en una fuente casi inagotable de motivos y elementos para sus seguidores hasta bien entrado el siglo XVIII. Fecha de entrega: 5 de mayo de 2013 Fecha de aceptación: 27 de noviembre de 2013
Cuatro nuevas obras del pintor Juan Simón Gutiérrez 431 LABORATORIO DE ARTE 26 (2014), pp. 427-432, ISSN 1130-5762 Figura 1. Juan Simón Gutiérrez, Calvario, Córdoba, colección particular (ahora Iglesia del Señor San José de Sevilla). Figura 2. Juan Simón Gutiérrez, Trinidad Celestial, Córdoba, colección particular (ahora Iglesia del Señor San José de Sevilla).
José Luis Requena Bravo de Laguna432 LABORATORIO DE ARTE 26 (2014), pp. 427-432, ISSN 1130-5762 Figura 3. Juan Simón Gutiérrez, Sagrada Familia, Córdoba, capilla de la Santísima Trinidad, Catedral. Figura 4 Juan Simón Gutiérrez, Lamentación sobre Cristo muerto, Córdoba, capilla de San Antonio Abad, Catedral.