Sobre una interpretación de Tocqueville
Full text
SOBRE UNA Catedrática del Instituto de Bachillerato Thomas Molnar en su obra días 1 , retoma los acontecimientos del mayo francés del 68 para adentrarse en unas re flexiones sobre la sociedad y el sis de unos hechos: las ideas y ser experimentados en suelo ameri situación parecida a la de finales del siglo XVIII, cuando las ideas ilustradas parece que se materializan antes en América que en la propia Francia. Pero no se trata simplem de una valoración de hechos y conceptos, sino que Molnar pretende adoptar como pun de mira los criterios y juicios de Alexis de Tocqueville, trasplantán de nuestros días, y no siempre con fidelidad. Ya, des intención de su libro “ no es diagnosticar, aún menos zanjar. Es tan sólo sugerir que el modelo por doquier imitado, co piado, quizás ha dejado Aquí reside el primer error de plan no presentó el sistema político social americano como mo constató en 1831 cómo ciertos fac circunstancias - las que habían provocado la marcha de europeos a Amé de sembocado en un sistema político de participación, dotado de cierta estabilidad, pero que necesaria mente no podía ser válido para todo tipo de sociedades; así el mismo Tocqueville manifestaba: “ las costumbres y las leyes de los americanos convenir a los pueblos de mocráticos; pero los americanos han enseñado que no hay que de sesperar de regular la democracia con ayuda de las leyes y de las costumbres organización y el establecimiento de la democracia 1 Molnar, Thomas: El modelo desfigurado. De Tocqueville a nuestros dí 2 Molnar, pág. 13. 3 Gooch, George P.: Historia e historiadores en el siglo XIX. SOBRE UNA INTERPRETACIÓN DE TOCQUEVILLE Amalia Gómez Gómez Catedrática del Instituto de Bachillerato “ Velázquez Thomas Molnar en su obra El modelo desfigura do. De Tocqueville a nuestros , retoma los acontecimientos del mayo francés del 68 para adentrarse en unas flexiones sobre la sociedad y el sis tema político americano, partiendo de la repetición de unos hechos: las ideas y usos europeos vuelven a Europa “ norteamericanizados ser experimentados en suelo ameri cano. Es, como tantas veces se ha dicho, una situación parecida a la de finales del siglo XVIII, cuando las ideas ilustradas parece que se materializan antes en América que en la propia Francia. Pero no se trata simplem de una valoración de hechos y conceptos, sino que Molnar pretende adoptar como pun de mira los criterios y juicios de Alexis de Tocqueville, trasplantán dolos a la América de nuestros días, y no siempre con fidelidad. Ya, des de el prólogo, el auto no es diagnosticar, aún menos zanjar. Es tan sólo sugerir que el modelo por piado, quizás ha dejado de ser el modelo de mañana ” Aquí reside el primer error de plan teamiento por parte de Mol nar; Tocqueville no presentó el sistema político social americano como mo delo 3 , sino que simplemente constató en 1831 cómo ciertos fac tores -usos, costumbres, y leyesen determinadas las que habían provocado la marcha de europeos a Amé sembocado en un sistema político de participación, dotado de cierta estabilidad, pero mente no podía ser válido para todo tipo de sociedades; así el mismo las costumbres y las leyes de los americanos no son las únicas que pueden mocráticos; pero los americanos han enseñado que no hay que sesperar de regular la democracia con ayuda de las leyes y de las costumbres organización y el establecimiento de la democracia entre los cristianos es el gran El modelo desfigurado. De Tocqueville a nuestros dí as. México, 1980. Historia e historiadores en el siglo XIX. México, 1977, pág. 237. 91 INTERPRETACIÓN DE TOCQUEVILLE Amalia Gómez Gómez Velázquez ”, de Sevilla do. De Tocqueville a nuestros , retoma los acontecimientos del mayo francés del 68 para adentrarse en unas tema político americano, partiendo de la repetición norteamericanizados ”, tras cano. Es, como tantas veces se ha dicho, una situación parecida a la de finales del siglo XVIII, cuando las ideas ilustradas parece que se materializan antes en América que en la propia Francia. Pero no se trata simplem ente de una valoración de hechos y conceptos, sino que Molnar pretende adoptar como pun to dolos a la América de el prólogo, el auto r señala que la no es diagnosticar, aún menos zanjar. Es tan sólo sugerir que el modelo por ” 2 . nar; Tocqueville , sino que simplemente en determinadas las que habían provocado la marcha de europeos a Amé ricahabían sembocado en un sistema político de participación, dotado de cierta estabilidad, pero mente no podía ser válido para todo tipo de sociedades; así el mismo no son las únicas que pueden mocráticos; pero los americanos han enseñado que no hay que sesperar de regular la democracia con ayuda de las leyes y de las costumbres ... La entre los cristianos es el gran México, 1980.
pro blema político de nuestro tiempo. Los americanos, sin duda, no re absoluto, este proble ma, pero proporcionan útiles ense resolverlos” 4 . Por otra parte, Molnar maneja con obra de Tocqueville. De ahí que a veces haga referencias a ciertas realidades partidos políticos, etc....- que no pueden ni siquiera equipararse a otras supues paralelas en la obra tocque vi El punto de partida del análisis de Molnar es la decadencia del modelo democrático america no, y esto lo asume valorando los hechos desde dos perspectivas: la estabilidad del sistema se logra a costa de la crea actitud conformista; el otro as que corre el modelo democrático americano de convertirse en un estado tutelar. Tocqueville, efectivamente, había mencionado en su obra ambas co contexto con creto que lo hace Molnar, ni como resultado de los factores que señala este autor . Así lo que Molnar consi consumado 5 , Tocqueville lo presenta como un problema surgido de la necesidad de opta r por alguien, en un sistema democrático, cuando el pueblo ca preparación cultural su ficiente para elegir lo mejor y de forma libre. Para Tocqueville el pue blo elige buscándose a sí mismo en las cualidades del que vota, mien Mol nar la mediocridad institucionalizada es el resultado del conformismo y la apatía. Resulta curioso que Molnar y Tocqueville aludan al deficiente nivel cultural de la clase política americana, pero los argumentos que explican esta ausen distintos. Tocque ville observó que “en los EE. UU., los hombres más notables son raramente llamados a las funciones públicas, y existe la obligación de reconocer que ha ocurrido así a medida que la demo cracia ha ido supera Molnar llegaba a América en 1949 y se expresaba así: “ buscaba en vano hombres de gran inteligencia pública. Al parecer se apiña 4 Tocqueville, A. de: La democracia en Amé 5 Molnar, pág. 33. 6 Tocqueville, págs. 129-130. 7 Molnar, pág. 33. blema político de nuestro tiempo. Los americanos, sin duda, no re ma, pero proporcionan útiles ense ña nzas a lo Por otra parte, Molnar maneja con ceptos que no tienen el mismo con obra de Tocqueville. De ahí que a veces haga referencias a ciertas realidades que no pueden ni siquiera equipararse a otras supues vi lliana. punto de partida del análisis de Molnar es la decadencia del modelo no, y esto lo asume valorando los hechos desde dos perspectivas: la estabilidad del sistema se logra a costa de la crea tividad del individuo, que adopta una actitud conformista; el otro as pecto de la cuestión, siempre según Molnar, es el riesgo que corre el modelo democrático americano de convertirse en un estado tutelar. Tocqueville, efectivamente, había mencionado en su obra ambas co sas, pero no en el creto que lo hace Molnar, ni como resultado de los factores que señala este . Así lo que Molnar consi dera “la aceptación de la mediocri dad , Tocqueville lo presenta como un problema surgido de la necesidad de r por alguien, en un sistema democrático, cuando el pueblo ca ficiente para elegir lo mejor y de forma libre. Para Tocqueville el blo elige buscándose a sí mismo en las cualidades del que vota, mien nar la mediocridad institucionalizada es el resultado del conformismo y la apatía. Resulta curioso que Molnar y Tocqueville aludan al deficiente nivel cultural de la clase política americana, pero los argumentos que explican esta ausen cia de nuevo son ville observó que UU., los hombres más notables son raramente llamados a las funciones públicas, y existe la obligación de reconocer que ha ocurrido así a medida que cracia ha ido supera ndo todos sus antiguos limites” 6 . Molnar llegaba a América en 1949 y se expresaba así: buscaba en vano hombres de gran inteligencia y de gran cultura en la vida pública. Al parecer se apiña ban con preferenc ia en los sectores privados La democracia en Amé rica. Madrid, 1969. pág. 204. 92 blema político de nuestro tiempo. Los americanos, sin duda, no re suelven, en nzas a lo s que quieren ceptos que no tienen el mismo con tenido en la obra de Tocqueville. De ahí que a veces haga referencias a ciertas realidades -élites, que no pueden ni siquiera equipararse a otras supues tamente punto de partida del análisis de Molnar es la decadencia del modelo no, y esto lo asume valorando los hechos desde dos perspectivas: la tividad del individuo, que adopta una pecto de la cuestión, siempre según Molnar, es el riesgo que corre el modelo democrático americano de convertirse en un estado tutelar. sas, pero no en el creto que lo hace Molnar, ni como resultado de los factores que señala este dad ”, como hecho , Tocqueville lo presenta como un problema surgido de la necesidad de r por alguien, en un sistema democrático, cuando el pueblo ca rece de una ficiente para elegir lo mejor y de forma libre. Para Tocqueville el blo elige buscándose a sí mismo en las cualidades del que vota, mien tras que para nar la mediocridad institucionalizada es el resultado del conformismo y la apatía. Resulta curioso que Molnar y Tocqueville aludan al deficiente nivel cultural de la clase cia de nuevo son UU., los hombres más notables son raramente llamados a las funciones públicas, y existe la obligación de reconocer que ha ocurrido así a medida que de gran cultura en la vida ia en los sectores privados ” 7 .
Molnar relaciona este hecho con la enseñanza recibida, que prepar hombres para aceptar “ lo dado supremacía de la sociedad sobre el individuo que, según Molnar, se ve aprisionado en el entramado de un estado cada vez más centralista. Un punto que recibe un amplio estudio por parte de Molnar es el problema de los grupos de presión, que son, e En este sentido alude a la fuerza de ciertos presión en las de cisiones del ejecutivo en materia que atañe a Polonia o los intereses de Israel. Pero Mo lnar no analiza el hecho como un problema más de los que se dan en el juego de fuer zas de un sistema democrático, sino que se centra en los aspectos con de unos mecanismos que re maquina ria del estado. Tocqueville no llegó a per di rectamente le sorprendió y preocu sistema político ba sado en el sufragio universal; aquí podríamos encontrar el germen de lo que, con el tiempo, serían grupos de pr “ la mayoría posee, en los Estados Unidos, un inmenso poder de he poder de opinión casi tan grande como aquél; y cuando está formada sobre una cuestión, no hay obstáculos, por así marcha y dejarle el tiempo para escuchar las quejas de aquellos que aplasta al pasar. Las consecuencias de este estado de cosas son funestas Molnar analiza igualmente los he Tocqueville en 1831 a la América de 1945, Mun dial. Alude a las inmigraciones ma de la esperanza- , los adelantos tecnoló racia les y la paulatina supremacía del poder pre a plantear lo que considera el gran problema de Estados Unidos: el convertirse en una democracia de masas, igualita centralización, en detrimento de la autonomía de los estados. Vemos cómo llega al problema de la libertad, que aborda desde dos puntos de vista distintos. Por una parte, la 8 Tocqueville, pág. 154. 9 Molnar. pág. 82. Molnar relaciona este hecho con la enseñanza recibida, que prepar lo dado ” , y no para crear lo posible; es el resulta supremacía de la sociedad sobre el individuo que, según Molnar, se ve aprisionado en el entramado de un estado cada vez más centralista. Un punto que recibe un amplio estudio por parte de Molnar es el problema de los grupos de presión, que son, e n definitiva, los que con dicionan la estabilidad del estado. alude a la fuerza de ciertos “lobbies” , como el judío, o el polaco y su cisiones del ejecutivo en materia que atañe a Polonia o los intereses de lnar no analiza el hecho como un problema más de los que se dan en el zas de un sistema democrático, sino que se centra en los aspectos con de unos mecanismos que re flejan la participación y el intento de control sobre la gran ria del estado. Tocqueville no llegó a per fila r este problema. A él lo que rectamente le sorprendió y preocu pó fue la tiranía de la mayoría, pre sado en el sufragio universal; aquí podríamos encontrar el germen de que, con el tiempo, serían grupos de pr esión. Así se expresaba al res pecto: la mayoría posee, en los Estados Unidos, un inmenso poder de he poder de opinión casi tan grande como aquél; y cuando está formada sobre una cuestión, decir, que puedan, no diré detener, sino si quiera retrasar su dejarle el tiempo para escuchar las quejas de aquellos que aplasta al pasar. Las consecuencias de este estado de cosas son funestas y peligrosas para el porveni Molnar analiza igualmente los he chos que han cambiado la América que conoció Tocqueville en 1831 a la América de 1945, después del desencanto de la 2ª dial. Alude a las inmigraciones ma sivas hasta 1920 - cuando América , los adelantos tecnoló gicos, el recrude cimiento de los problemas les y la paulatina supremacía del poder pre sidencial sobre el Con greso a plantear lo que considera el gran problema de Estados Unidos: el convertirse en una democracia de masas, igualita ria, bajo un estado tutelar, que tien de cada vez más a la centralización, en detrimento de la autonomía de los estados. Vemos cómo llega al problema de la libertad, que aborda desde dos puntos de vista distintos. Por una parte, la 93 Molnar relaciona este hecho con la enseñanza recibida, que prepar aba a los , y no para crear lo posible; es el resulta do de la supremacía de la sociedad sobre el individuo que, según Molnar, se ve aprisionado en el Un punto que recibe un amplio estudio por parte de Molnar es el problema de los dicionan la estabilidad del estado. , como el judío, o el polaco y su cisiones del ejecutivo en materia que atañe a Polonia o los intereses de lnar no analiza el hecho como un problema más de los que se dan en el zas de un sistema democrático, sino que se centra en los aspectos con cretos flejan la participación y el intento de control sobre la gran r este problema. A él lo que pó fue la tiranía de la mayoría, pre visible en un sado en el sufragio universal; aquí podríamos encontrar el germen de pecto: la mayoría posee, en los Estados Unidos, un inmenso poder de he cho y un poder de opinión casi tan grande como aquél; y cuando está formada sobre una cuestión, quiera retrasar su dejarle el tiempo para escuchar las quejas de aquellos que aplasta al pasar. Las y peligrosas para el porveni r” 8 . chos que han cambiado la América que conoció después del desencanto de la 2ª Guerra cuando América era aún la cita cimiento de los problemas greso 9 . Y así llega a plantear lo que considera el gran problema de Estados Unidos: el convertirse en una de cada vez más a la centralización, en detrimento de la autonomía de los estados. Vemos cómo llega al problema de la libertad, que aborda desde dos puntos de vista distintos. Por una parte, la
libertad como una abstrac ción, en cuanto afirmación de la persona en sí misma otra la libertad como pauta de gobierno que puede llevar a situa aquellas que fueron su origen. Así Molnar dice: “ ¿Acaso la libertad inicial no dejó insensiblemente paso mayoría, de la burocracia, de la opinión pública, de los me centralización?” 11 . Tocqueville, respecto a este pro expresión y el con tenido, de la de Molnar en cima del riesgo de la masificación que supone un sistema democrá voto universal, y, es más, pref sacrificar la calidad de una cultura de individualidades. Pero, al mismo tiempo, Tocqueville llama la aten ción sobre los falsos defensores de la libertad: “ Por mi parte, no me fío, en abso parece animar a mis contemporáneos; veo con claridad que las naciones de nuestros días están en turbulencia; pero no des salir de estas agitaciones que hacen va más poderosos de lo q ue nunca lo fueron En definitiva, la obra de Molnar resulta ser una visión pesimist EE. UU. de la década de los 70, para la que se apoya en el estudio de Tocqueville, como modelo de trabajo, pero de una ma unidad del estudio tocquevilliano, al trasladar las reali conceptos definitorios del siglo XIX de Toc tiempo. Tocqueville no pretendió situar como modelo el sistema político americano. Bien claramente dice que escribió su obra para disuadir de temore la democracia asustaba, y para frenar las ilusiones de 10 Molnar. pág. 10. 11 Molnar, pág. 23. 12 Touchard, J.: Historia de las ideas polí aborda el concepto de libertad dentro del sistema de más grave era cómo salvar la libertad, al plantearse el problema de conciliar libertad e igualdad. Tocqueville, en este sentido está en las ant libertad más como un moral ista que como un pensador, y así manifiesta contenida por las creen cias, las costumbres y las leyes 13 Tocqueville, pág. 364. ción, en cuanto afirmación de la persona en sí misma otra la libertad como pauta de gobierno que puede llevar a situa ciones contrarias a aquellas que fueron su origen. Así Molnar dice: ¿Acaso la libertad inicial no dejó insensiblemente paso a la tiranía mayoría, de la burocracia, de la opinión pública, de los me dia- , y la autonomía local a la Tocqueville, respecto a este pro blema, adopta una actitud muy dis tenido, de la de Molnar 12 ; Tocquevil le defiende la libertad, por cima del riesgo de la masificación que supone un sistema democrá tico, basado en el voto universal, y, es más, pref iere esta libertad a la que, llegado el momento, hay que sacrificar la calidad de una cultura de individualidades. Pero, al mismo tiempo, ción sobre los falsos defensores de la libertad: Por mi parte, no me fío, en abso luto, lo confieso, del espíritu de li parece animar a mis contemporáneos; veo con claridad que las naciones de nuestros días están en turbulencia; pero no des cubro con claridad que sean libera les, salir de estas agitaciones que hacen va cilar a los tronos, los soberanos no resulten ser ue nunca lo fueron ” 13 . En definitiva, la obra de Molnar resulta ser una visión pesimist a y parcial de los UU. de la década de los 70, para la que se apoya en el estudio de Tocqueville, como modelo de trabajo, pero de una ma nera parcial y subjetiva, ya que Mol unidad del estudio tocquevilliano, al trasladar las reali dades d el siglo XX a los conceptos definitorios del siglo XIX de Toc queville, sin matizar cuestiones de espacio tiempo. Tocqueville no pretendió situar como modelo el sistema político americano. Bien claramente dice que escribió su obra para disuadir de temore s a aquéllos a quienes la democracia asustaba, y para frenar las ilusiones de esos otros que veían en la Historia de las ideas polí ticas, 3ª ed. Madrid, 1974, págs. 409410. En estas páginas aborda el concepto de libertad dentro del sistema de pensamiento de Tocqueville, para quien el problema salvar la libertad, al plantearse el problema de conciliar libertad e igualdad. en este sentido está en las ant ípodas del positi vismo, ya que se plantea el problema de la ista que como un pensador, y así manifiesta “ una libertad moderada, regular, cias, las costumbres y las leyes ”. 94 ción, en cuanto afirmación de la persona en sí misma 10 , y por ciones contrarias a a la tiranía -de la , y la autonomía local a la blema, adopta una actitud muy dis tanciada, en la le defiende la libertad, por tico, basado en el iere esta libertad a la que, llegado el momento, hay que sacrificar la calidad de una cultura de individualidades. Pero, al mismo tiempo, ción sobre los falsos defensores de la libertad: confieso, del espíritu de li bertad que parece animar a mis contemporáneos; veo con claridad que las naciones de nuestros días les, y temo que, al cilar a los tronos, los soberanos no resulten ser a y parcial de los UU. de la década de los 70, para la que se apoya en el estudio de Tocqueville, como nera parcial y subjetiva, ya que Mol nar rompe la el siglo XX a los queville, sin matizar cuestiones de espacio y tiempo. Tocqueville no pretendió situar como modelo el sistema político americano. s a aquéllos a quienes esos otros que veían en la 410. En estas páginas para quien el problema salvar la libertad, al plantearse el problema de conciliar libertad e igualdad. vismo, ya que se plantea el problema de la una libertad moderada, regular,
demo cracia la solución de todos los pro Molnar incurre en el error histórico de valorar las institu referencial, en función de las características momentos originarios. Aquí una vez más, se aleja de Tocqueville, que analiza hechos e instituciones con una perspectiva de presente imperecedero. 14 Ca rta de Tocqueville a Eugenio Stoff 1965, pág. 53. cracia la solución de todos los pro blemas sociales y políticos 14 . Por otra parte, Molnar incurre en el error histórico de valorar las institu ciones con un criterio referencial, en función de las características y competencias que tenían en sus momentos originarios. Aquí una vez más, se aleja de Tocqueville, que analiza hechos e instituciones con una perspectiva de presente -futuro, que es lo que da a su obra un valor rta de Tocqueville a Eugenio Stoff els, recogido por Mayer, J. P. en su obra Tocque 95 . Por otra parte, ciones con un criterio competencias que tenían en sus momentos originarios. Aquí una vez más, se aleja de Tocqueville, que analiza hechos e da a su obra un valor Tocque ville. Madrid,