Estudio de la evolución del conocimiento didáctico en estudiantes del Grado de Educación Primaria sobre la evaluación en ciencias
Full text
Fac ultad de Ciencias de la Educación
DEPARTAMENTO DE DIDÁCTICA DE LAS CIENCIAS EXPERI MENTA L ES Y
SOCIAL ES DE LA UNIVERS I DAD DE SEVILL A
PROGRAMA DE DOCTORADO
Doctorado e n Educación
Estudio de la evolución d el conocimien to
didácti co de estudiantes del g rado de
educación pr imaria sobre la eva luación en
ciencias
Study of th e evolution of primary pres ervice
teachers´di dacti c knowledg e of asses sment
in science
Memoria presentada para optar a l Grado de Doctora Inter nacional en I nvestigación
Didáctica por :
Lidia Lóp ez Lozan o
Dirigida por:
Dr. Em ilio Solís R amírez
Dr. Jorge Fer nández A rroyo
Sevilla, 2017
A Marco, por haber sido
siempre nosotros .
AGRADECIMIENTOS
Recuerdo c on especial cariño una sesión de seminario a la que asistimos e l grupo
de doctora ndos y doctorandas de mi promoción, al comienzo de nuestra a ndadura
investigadora. En ella, nos propo nían describir en poca s pa labras c ómo nos sentíamos en
nuestros inicios y ganó, por golea da, la p alabra “ soledad”. Ci erto qu e está bamos, como
se dice coloquialmente, en la parr illa de salida y que afrontábamos una difícil carrera, por
lo que no era de extrañar tal resultado. A pesar de la sit uación que describo siempre he
defendido la tesis de que ningún pro ye cto se al canza en solitario y , así, lo he vivido.
Interviene n desde la pe rsona que, sin ni s iquiera sa berlo, despierta en ti una inquietud que
espera ba pac iente su momento, hasta aquella que , de una mane ra más directa y formal,
te acompaña y te proporciona la formación más adecuada par a lograr su re alización. Esta
ha sido una a rdua tarea d e a prendizaje c ontinuo, todo un reto personal y profesional, que
ha requerido de enormes esfuerzos y sacrificios en la que se han implicad o numerosas
personas a quienes dedico este espacio para mostrarles mi más sincero agradecimiento.
Agradecer, en prime r lu gar, a mis directores de tesis su impecable labor. A Emili o
Solís, al que considero mi mentor, por haber se mbrado la semilla que h a hecho crecer
todo esto. Por la confianza depositada en mí desd e el primer mom ento y haber abi erto un
mundo de posibilidades para mi desarrollo, tanto a nivel prof esional como personal.
Gracias por aporta rme una visión más rica de la e nseñanza y de la investi gación. A Jorge
Fernández Arroy o, por su disposición, motivación y entusiasmo. Gracias por preocuparos
y ocuparos de que disfru tara con mi trabajo. Sin vuestra paciencia, tiempo y dirección
este traba jo no habría alcanz ado tal desa rrollo.
Agradecer, también, a tod o el equipo de formadores e investigadores que forman
parte del Proy ecto de I nvestigación en el que se enmarc a este trabajo, por todo lo que m e
llevo aprendido de cada uno de vosotros. Especialmente, agradecer a su Investigadora
Principal y tutora de mi trabajo, Ana Rivero, la oportunidad, la dedicac ión y el apoyo
brindado que han sido c laves en el proceso de este estudio.
A los futuros maestros y maestras que han cu rsado la asignatura de Didáctica de
las Ciencias Ex perimentales del Grado de Educación Prima ria, sin vuestra participación
no hubiese sido posible ni este ni otros traba jos que tanta satisfacción me han dado.
Mostrar mi a gradecimiento al Departamento de Didáctica d e las Ci encias
Experimentales y Sociales de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad
de Sevilla por el tr ato tan ex quisi to recibido. Esto y mu y agradec ida por haber podido
contar con vosotros cada vez que lo he necesitado. Particularmente, a Francisco García,
del que, ade más, pude disfrutar como formador de docentes. Gracias por transmitir tanta
pasión por esta profe sión y , personalmente, por cada una de las veces que me has alentado
durante el camino. A Toti, grac ias por atenderme siempre con tanta profesionali dad y
dulzura.
Quisiera a gra d ecer al Di partimento di Scienz e d ell´Educazione “Giov anni Maria
Bertin” de la Univ ersidad de Bolo g na ( I talia), al profesor Maurizio F abbri, coordinador
del corso di laurea in “S cienze della Formazione in Primaria” por h aberme brindado la
oportunidad de realizar una estancia d e investigaci ón. Gra cias a las prof esoras I ra Vannini
y Olivia Le vrini por su d edicación y por mostrarme el ma g nífico trabajo que desarrollan
y , muy c ariñosamente, a la profesora Beatrice Borghi por lo estupenda anfitriona que es
y por hacerme sentir como en casa.
Otra experiencia enriqu ecedora fue realizar una estancia de investigación en el
Departa mento de Didá ctica d e las Ciencias Experi mentales de la Facultad de Educ ación
de la Universidad Compl utense de Madrid. Gra cias por aco ge rme como un a más y por el
apoy o prestado. Especialmente, quisiera mostrar mi gratitud a Rosa M artín del Poz o no
solo por la oportunidad de llevar a cabo dicha estancia, además, por su disposición,
implicación e inestimable ayuda a lo largo de todo el periodo de tesis. Gracias por tus
valiosas revisiones y por ay udarme a cuestionar crítica y r eflexivamente mi trabajo.
A mis compañeros y co mpañeras del Programa de Doctorado que tantas horas
formativas, charlas e in quietudes acerca de nu estros pro y e ctos hemos compartido.
Particularmente, a Alba, Ana, I sa Muñoz y C armen, gracias por transm itirme tanto
entusiasmo por lo que hacemos y por vuestras constantes muestras de apoy o. A mi
compañero y ami go R afa P al acios, empezamos esta aventura juntos y , por fi n, nos vemos
cumpliéndola. Gracias por tus críticas constructivas, tu soporte y confianza.
Me gustaría aprovechar estas líneas , también, p ara mostrar mi más profundo
agradecimiento a los que han vivido desde el ámbito más personal este intenso periodo.
A los amigos y fa miliares, los de aquí y los de mi seg und a tierra, I t alia. Muy a mi
pesar, han sido con cuentagotas, pero tremendamente r econfortantes los t an necesarios
momentos de disfrute y relajación compartidos, aunque a veces termina ra desahogando
con vosotros mis tension es. Por esto y , por mucho más, gracias por t anta generosidad y
cariño. A Pilar, Ana y Án ge les por haber entendido mis ausencias, por darme las fuerza s
necesarias para seguir adelante y tener siempre lista la palabra adecuada en el momento
adecuado. A todos, gracias porque me hacéis sentir una mujer mu y afortuna da.
A mi amada familia, a mis padres y hermana, p orque sois mi brújula y le dais
sentido a la palabra ho gar. Gr acias po r vuestra incondicionalidad, por la gran paciencia
que tenéis conmigo, por vivir mis ilusiones, por coser mi s alas y por besar mis heridas.
Y a ti , mi querida abuelita, que siempr e me recuerdas lo que es verdaderamente
importante en la vida.
No puedo acabar sin expli citar mi g ratitud al responsable de que este tr abajo sea
una realidad, a Mar co. Infinitas gracias por tu amor incondicional, por tu completa
dedicac ión e im plicac ión, por todos los esfuerzos que ha supuesto y que tan valientemente
has afrontado, por haberme hecho lo difícil fácil, por animarme a creer cad a día que podía
conseguirlo. Por todo est o y , por mucho más que no alcanzo a ex presa r en palabras, este
trabajo es tan tuyo c omo mío.
Este ha sido un camino maravillosamente compl ejo, gracias de todo corazón a
todos los que habéis estado en él.
“ Si he logrado ver más lejos,
ha sido porque he subido a hombros de gigantes ” .
Isaac Newton
14
Resumen
15
L i dia Ló pez Lozano
RESUMEN
De los elementos curriculares que, pod emos decir, son comúnmente ac eptados
(contenidos, metodología, etc.), la evaluación es uno de los elementos claves en el
desarrollo del currículo, y a que forma un ciclo de interdependencia con el resto de
ámbitos curricular es que requiere una c oherencia entre ca da uno de e llos que no siempre
se consigue ni en la teorí a ni en la prácti ca en el aula. Así, en el marco de l a formación
inicial, en la presente me moria se describe y a naliza e l cambio e n el conocimiento ace rca
de la Evaluación en ciencias que manifiesta un grupo de estudiantes del Grado de
Educación Primaria en la Universidad de S evilla cuando participan en un curso de
orientación socio-constructivista y c u y o referente es el modelo de investigación escolar.
La investi ga ción se enmarca en un Proyecto de I +D+i
1
y en el contexto de u n curso
formativo (curso APEN CIP) para a prender a enseñar ciencias por investigación escolar
basado en la investigación y reflexión de problemas prof esionales relevant es (tales como
los contenidos escolare s, las ideas de los alumnos
2
, la metodología de enseñanz a de las
ciencias y la evaluación) y en el cont raste con prácticas docentes innov adoras. Contamos
con la participación de 345 estudiantes a g rupados en 92 equipos de trabajo dist ribuidos
en cinco aulas diri gidas por cinco formadores distintos que comparten el mi smo progra ma
formativo en la a signatur a Didác tica de las Ciencias Ex perimentale s del segundo curso.
Dada la finalidad d el estudio, la investigación sigue un enfoque
plurimetodológico, es decir, una combinación de métodos cualitativos y cuantitativos
para los datos recogidos a partir de las producciones escritas de los estudiantes-maestros
durante el curso formati vo, esto inclu y e tres diseños (inicial, intermedio y final) en la
elaboración de una p ropuesta de enseñanza sobr e u n contenido de ciencia y l a realización
de tres a ctividades formativas intercaladas entre la elaboración de los diseñ os. Tamb ién,
contamos con un cuestionario tipo L i kert cumplimentado individualmente al inicio y al
final del curso. La s elaboraciones de los futuros maestros se sometieron a un análisis de
contenido atendiendo a un sistema de categoría s: s entido, inst rumento, contenido, agente,
cómputo y momento de la evaluación. Mientras que, el cuestionario nos informa del
1
Proyecto I+D+i EDU2 011 -23551: “ L a progresión del co noci m iento did áctico de lo s fu turos m aestros en
un curso basado en la investig ación y en la interacción co n una enseñanza i nnovadora de las ciencias ”
(financiado po r el Ministerio d e Ciencia e Innovac ión, actualmente, de Eco nomía y Competitividad).
2
Y alumnas. Nota aclarato ria: d urante el escrito se usarán cada vez que sea posible térmi nos n eutros como
alumnado o profesorado , pero por razones de com prensión, p ara facilitar tanto la escritura como la lectura,
se u sa el género masculino com o género gramatical no marcado par a hacer referenc ias a personas,
colectivos o ca rgos acadé m icos, sin q ue ello se considere una falta de r igor o de d iscrim i nación.
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria sobre l a eval uación en cien cias
16 L i dia Ló pez Lozano
cambio acerca de las tres primeras categorías a través de un estudio estadístico factorial,
descriptivo e inferenc ial.
Los resultados revelan un amplio abanico de enfoques, desde los más tr adicionales
a los más próximos a procesos de evaluación formativa, aunque no se logra un
predominio de este último. En cuanto a los cambios surgidos a lo largo del curso, se
detectan tanto evoluciones, como estancamientos y re gresiones. Aunque, la tendencia es
alejarse de una propuesta de evaluación tradicional y adoptar, principalmente, enfoques
de transición hacia el modelo de referencia, más preocupados po r el aprendizaje de los
alumnos. Se manifiesta cierta incoherencia ent re las declaraciones del cu estionario y las
elaboraciones de las pro puestas de enseñanza y las actividades. Además, el análisis
realizado nos ha permitido describir pro gre sion es de aprendizaje generales para cada
categoría d e estudio, así como perfiles y p atrones de cambio. Finalmente, se señalan
implicaciones para l a formación ini cial de maestros en cuanto a la evaluación en ciencias.
Broad Summ ary
17
L i dia Ló pez Lozano
BROAD SUMMARY
Of the commonly accepted c urricular elements (c ontent, methodology, etc.) ,
assessment is one of the key elements in the development of the curriculum, it forms a
cy cle of interd epende nce with the rest of curricular areas that r equires a coherence
between each o f them that, in a classroom, is not a lways achieved neither in theory nor in
practice . Thus, within the framework of initi al training, the present research describes and
analy ses the change in knowledge about the assessment in science that a group of students
of the Primary Education Degree at the University of Seville undergoes while
participating in a course of socio-constructivist orientation and whose reference is the
inquiry-based science model.
The research is part of a R+D
1
Projec t within a training course (using the training
resource called APENC IP, Rivero et al., 2012) where th e students learn how to teach
science through inqui ry. This course is based o n inquir y and reflection o n relevant
professional problems ( curricular content, pupils' ideas, science teaching m ethodology
and assessment) and on the jux taposition with innovative teaching practices. The referent
for this study is the teaching model – learning in school through inquir y (M I E ) (García-
Pérez & P orlán, 2000), from the DIE Group ( Didáctica e Inve stigación Escolar) belon ging
to the I RES Curriculum Project
2
(Investigación y Renovación Escolar, 199 1).
This stud y aims to provide information on what primary pre-service teachers learn
about assessment in science in the context of a for mative proposal having a construc tivist
approac h to lea rn how to teach science in primar y school. To do this we di fferentiate three
differe nt levels of analy sis: at declarative design level, at reflexive level and at
identification level.
Research Questions
The two key questions of this disserta tion are: W hat k nowledge do Primary pre -
service teachers have about Assessment whil e pursuing an ini tial trai n ing course of
constructivist orientation, taking as reference the model of school research and
interaction with real and innovative teaching practices? And How does that k nowledge
evolve throughout the traini ng course?
1
Proyecto I+D+i EDU2 011 - 23551: “La progresión del conoci m iento did áctico de lo s fu turos m aestros en
un curso basado en la investigació n y en la interacció n con una en señanza innovado ra de las ciencias”
(financiado po r el Ministerio de Ciencia e I nnovación, actua lmente, de Econo m ía y Competitividad) .
2
Dirección w eb : http:// www.redires.net/
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
18 L idia López Lo zano
The objective of this study is defined b y som e research q u estions that we intend
to answer in this study:
At the declarative a nd reflex ive level, we ask the following questions:
Q1 . W hat are the ideas expressed about Assessment in the designed teaching
proposals? This problem is broken down into the following:
Q1.1. What is the purpose of assessment?
Q1.2. How is assessment applied?
Q1.3. What is assessed?
Q1.4. Who participates in assessment?
Q1.5. What is the weighting of a ssessment tools?
Q1.6. At what point along the teaching and l earning pro cess assessment takes
place?
Q2 . W hat changes a re detected during the course? W hich itineraries of
progression describe these possible changes and what is their meaning?
Q3 . I s there an y pattern ( s) in the change of didactic knowledge on the proposed
Assessment in the different designs?
Q4 . To what extent do the formative activities influence the changes of didactic
knowledge on Assessment in the pre-service teachers?
At the identification level, we ask the following researc h question:
Q5 . With what t y pe of approach or assessment model do the pre-service primar y
science te achers identif y themselves at the be g inning and at end of th e course? And, what
changes can we detect be tween these two mome nts of the training course?
Finally , related to the ab ove:
Q6 . How much cohe rence do we find among the a ssessment approach with which
the students of the Primary Education Grade ident ify themselves, the propo sals that they
have designe d and the sta tements they gave in the anal y sis and reflexion guide lines?
Methodology
Because the research is carr ied out in its na tural context, thanks to the explo ratory
basis of the study , the availabilit y o f diverse sources of informa tion and the nature of the
information, as well as the consideration of diff erent moments during the formative
process, the framework of t he research fits, essentiall y , within a descriptive- interpretative
and pluri-meteorological approach (Kagan, 1990 ; Rodríguez & Valldeoriolade, 2009;
Ruiz-Olabuénaga, 2012). That is to sa y , a combination of qualitative and quantit ative
Broad Summ ary
19
L i dia Ló pez Lozano
methods that vary ac cording to the different objectives of the stud y and the considere d
sources, having as reference the statement on methodological integration and
compleme ntarity (Bisquerra , 2009, p.78), so that the relation between theory and
methodology or technique is as fle xible as possible.
Formative Context and Participants
This research is carried out in an initial training course having a socio-
constructivist orientation and being developed following an approach that Abell,
Appleton and H anuscin (2010) denominate reflex ion orientation. Considering that the
pre-service teachers come to these cours es with a set of ideas, beliefs and values that
constitute their personal theories about science, teaching and learning, this training should
help change their vision by offering various opportunities for contrast and reflexion.
The research is developed in the subjec t of Didactics of Ex perimental Sciences of
9 cr edits in 2nd year of the De gree of Primar y Education o f the Facult y of Science
Education of the Univer sity of Seville. We rese arche d 5 classes led b y five different
trainers, who shared the same training program, during the ac ademic y ear 2012 -2013,
involving a total of 347 pre -service primar y te achers grouped in 92 teams of 3 to 6
students. It is a homogeneous sample in which the majorit y are women whose age
averages around 20 years and all of th em a re stud ying this subject for the fir st ti me. The y
have little educa tion in science and have not y et completed an y teac hing practicum.
The teams have to elaborate a proposal to teach a science subj ect-matter to primary
school students. These proposals have to be reworked during the different mom ents of
the course. The course revolves around five topics: science as a subject of te aching ,
curricular cont ent, pupils' ideas, science teaching m ethodology and assessment. This
study focuse s on the curricul ar eleme nt of assessm ent. The work is scheduled a s follows:
As a first activit y , throu g h the anal y sis o f situations and documents, a reflexion
on the nature of sc ience is promoted ; the reflexion is oriented towards their role a s future
teachers and the meaning teaching sc ience in primary school . Ne x t, eac h tea m se lects the
Natural science subject-matter of the primary sc hool curriculum that the y wish to work
on and elaborate their firs t proposal to teach said subject-matter (Design 1, DS1) and the y
to this based on their knowledge and experiences. This design is done without any p attern
or restriction. Once thes e proposals are completed , it is a matter of characterizing each
curricular element usin g anal y sis gu idelines (GA) that allow a critical anal y sis of each
the proposal. From here, each one of the curricular elements is expanded upon throu gh a
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
20 L idia López Lo zano
series of activities of contrast with diffe rent documents (written and audio-visual) as well
as group debates. At the end of each activit y, the re flexion guidelines (GR) are given, this
is done to gather their fundamental ideas about the c urricular element that is be ing tr eated
as well as possible improvements upon their original proposals . At this point, they must
prepare a second te aching proposal (Desi gn 2, DS2), which responds to the modifications
that have been ga thered. The last activity consists in observing how teaching a class of
natural science based upon inquiry is carried out, using videos with complete sequences
of activities in real prima r y school classrooms (Ezquerra & Rodrígue z, 2013). This leads
to debates and a form wit h a second set of reflexion guidelines about theses professional
practice s is passed to the preservice teachers (GP). This is followed by the elaboration of
a third a nd de finitive tea ching proposal (Design 3, DS3). This proposal is compared with
the first two, placin g emphasis on the evolution ex perienc ed. Therefore, the progressive
construction of knowled ge is alwa y s present through the continuous re work of the
teaching proposal that t he teams h ave to desi gn. In order to have a reference of the
teaching-learning model in science with which eac h participant identifies himself, both at
the beginning and at the end of the course, th e students are asked to fill a Likert
questionnaire.
Instrume nts and data analysis p roce ss
To obtain part of the dat a that we will use in our re search, w e have anal y s ed the
documents prepared b y t he 92 teams of preservice teachers during the trai ning course,
distinguishing three main stages: the beginning, the intermediate sta ge and the end.
a) The main sources of information a re the three tea ching proposals made b y
the student-teachers DS1, DS2 and DS3. This allows us to an aly s e at decl arative-level the
teaching design. This dimension has a dynamic momentum as it informs us of the possible
changes in the knowl edge of the preservice teachers about asse ssment that t hey reflect in
the ir desig ned proposals.
b) Both t he analysis and re flection guidelines on assessment and professional
practice (GA, GR a nd GP) offer additional information and allows us to make an anal y sis
at declarative-reflexive level.
It is a qualitative stud y wi th a descriptive-interp retative approach, bas ed on the
technique of content anal y sis according to the sp ecific phases of this t y pe of analysis
(Bardin, 1986 ). As ke y instrument for categorization, codifica tion and later int erpr etation
of the results, we use a computer software program for qualitative analysis called Atlas.ti.
Broad Summ ary
21
L i dia Ló pez Lozano
The anal y sis o f the info rmation obtained from th ese documents h as been performed usin g
a cate gory s y stem stru ctured around two dimensi ons. The static dimensio n a gglutinates
the categories that conceptuall y s y nthesize the various aspec ts that character ize
assessment. The d y nam ic dim ension embodies the values or meanin gs th at these
categorie s a cquire depending on the theoretical position adopted (from a transmission or
traditional approa ch of s cience te aching, level 1, to an inquiry and formative approach,
level 3). This dimension responds to the idea of an itinerary of pro gre ssion or learning
progression (Dustch et al., 2011; Porlán et al., 2010). Thus, for each categor y a s et of
formulation levels ra nging from the simplest to the most complex is established (García-
Díaz, 1998). These levels of pro g ression constit ute Zembal -Saul et al. (200 2) referred to
as '' levels of representation '' of the pre-service teachers' knowledge. The catego ry s y stem
for identification, coding, and subsequent interpretation of data is summ arized in Table
1.
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
22 L idia López Lo zano
Tab la 1.
The categ orial system.
Levels of co m p lexit y of the co nceptions/ Approach of science teaching.
Tr aditional (more o r less
evolved)
Tr ansition to formative ( m ore o r
less evolved)
For m ati ve/
inquiry-based
Categories
L1
L1 -2
L2
L2 -3
L3
1.Purp ose
To c heck
the
conceptual
level
reached by
the students
regarding
the
objectives.
Measuring
learning
levels
To check the
level reached
by the students,
but, so m e how,
also serves to
evalu at e the
teaching
To evalu at e the
change
bet w ee n the
initial and final
ideas of the
students as
well as the
teaching.
(Not detected
in the d ata)
To r egulate and
improve the
teaching-
learning
process.
2.Method
The
fundamental
t ool is the
written
exam.
(In addition to
the exam), a
number of
other tools ar e
used seldo m
throughout the
teaching.
It uses a
diversity of
tools to
evaluate
students.
It uses a
diversity of
tools to
evaluate
students and,
sometime ,
teaching
It uses a
diversity of
tools to evaluate
the teaching -
learning process
throughout time .
3.Content
The
conceptual
level
achieved b y
the students
in relation
to the
objectives.
The fin al
results.
Mainly the
conceptual
level,
introducing
from time to
time the
proced ures and
/ or the
attitudes
reached by the
students,
regarding the
objectives.
Conceptual,
proced ural and
attitudinal
level. In
addition,
sometimes,
anecdotall y ,
evaluation of
the teaching
proposal.
Capacity
develop m ent
and / or skills
acquisition. In
addition, the
teaching
activity and
teaching
proposal.
Pro gression in
learning and the
adequac y of
teaching to
provoke
learning.
4.Agents
Tea cher
Tea cher
throughout the
process, and
students fro m
time to time
Tea cher
throughout the
process, and
students and
groups from
time to time.
(Not detected
in the d ata)
The student, t he
class group and
the teacher (self -
assessment, co -
evaluation)
throughout the
whole proce ss.
5. Weighing
Exam 100%
Several, but the
weight falls on
the exam
(≥ 50 %)
Exam < 50%
(Not detected
in the d ata)
Conjugate
diagnostic,
formative and
summative
assessment.
6.Stages
Final
(Not detected
in the d ata)
Initial and final
or per iodically
and final.
(Not detected
in the d ata)
Initial ,
period ically and
final.
Broad Summ ary
23
L i dia Ló pez Lozano
It is also detected a level of lower complexit y than the predicte d N1, which implies
lack of information on assessment or on one of t he categories studied, the so-called N0
level.
On the other hand, to know the evaluative approach with which the student -
teachers are identified, we used the preservice teachers' responses to a questionnaire
presented at the beginning a nd end o f the traini ng c ourse (pre -test/post-test). I t is a 6
points L ike rt-t y pe closed - answer questionnaire named ‘Cuestionario sobre las
concepciones ac erca de la Enseñanza y Apr endizaje de la Cie ncia’ (Q uestionnaire on the
conceptions about Teaching and Le arning in S cienc e) (Rivero, Martín del Poz o, Solís,
Porlán & Hamed, 2012) ( consult Anexo II ). W e follow a non -ex perimental surve y design
without control group (Colás et al., 2009).
The questionnaire has t wo main parts. The first is designe d to collect the
participants' demographi c data. The second de als with the four ke y curricular problems
(content of the p rimary c urriculum, the pupil s' id eas, te aching m ethodology and
assessment, the subj ect of this stud y ). For each of these problems, three categories were
considered for stud y and, for each categ or y , four it ems were formulated. Two correspond
to a traditional model which we consider to be the usual level with which our students
beg in their tea cher educati on c ourses. The other two corre spond to a theoretical model of
inquiry-based sci ence teaching and learning. The result is a tota l of 48 items (24 for each
level, 12 for each of the four curricular problem s). Table 2 lists the corresponding 12
items of the questionnaire, grouped into the two dimensions consid ered and the three
categorie s related to purp ose (why ), content (what), and method (how).
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
30 L idia López Lo zano
To respond to P roblem 4, we analy s e the formativ e guide lines for each category
studied. To understand the relationship between what is proposed and what is re flected,
the results of the anal y si s of the guide lines are compared with those obtained in the
proposals to which they belong.
From the anal y sis of the differe nt guide lines we obtain that the majorit y of the
teams when analysing and reflecting criticall y on their assess ment proposals show ideas
of a higher lev el (or coincident) to what the y have been able to desi gn in the proposals .
Thus, approximately 70 % show a highe r level in GA than the level shown in DS1. I n the
case o f GRs, around 85% show a higher l evel compared t o what it propo ses in DS2; And
in the GP we identify about 74% of the sample achieving a hi ghe r lev el regarding with
respec t to what the y de signed in the DS3.
b) Results obtained analy si ng the questionnaire (pre / post -test) (Proble m 5)
The results obtained with the pre/post-test que stionnaire reveal that at the
beg inning th e pre-servi ce teachers identif y with conceptions that are consistent with a
formative approach to as sessment, but they also do consider appro aches that are t ypica l
of a traditional model of assessment After compl eting the cours e, t here ar e significant
differe nces with respect t o the initial situation.
All the items present significant differences between the pre-t est and the post-test,
although the magnitude differs acc ordin g to the vis ion of the assessment and the category.
The exception is the purpose cat egory items re prese ntative of a form ative vision of
assessment (Items 37 and 42) whose level of agreement does not change significantly
after the course. I n the pre-test, the items encasing an inquir y based app roach, present
agree ment and, this a greement, although minimally , increases in the post-te st.
The most significant ch anges were in the it ems corre sponding to a traditional
model of assessment, mo derate in some cases and important in others. The most important
changes occur in relation to the items that deal with the assessment tools and also to one
of the items that refers to content (Item 45). Am ong thes e evolutions two that impl y a
change of opinion stand out. On the one hand, in a moderate wa y , the y pass from a pre-
test showing initial agreement on the fact that the purpose of the assessmen t is to measure
the leve l re ached b y the students a ccording to the objectives (I48, M = 4.53) to a positi on
of uncertaint y in the post-test ( M = 4.04). On the other han d, judgin g b y the size of the
resulting effect, they greatly cha nge their vision of the written exam: initially , in the pre-
test, they are doubtful of the a ffirmation stating th at the test is the most basic a nd re li able
Broad Summ ary
31
L i dia Ló pez Lozano
tools for assessment ( I44, M = 3.06 ) and, in the post -test, they mov e to disagreement ( M
= 1.98, d = 0.87).
In other items corresponding to traditional approa ches, the position shown b y th e
pre-service te achers is that of indecision, in some cases the y are close to agreement,
especially at the beginni ng . Even so, the d egree of uncertaint y chan ge s significa ntl y
towards disa greement when it comes to correcting the exam s anon ymously by focusing
on the objectivit y of ass essment (I38, d = 0.68) and the primac y of conc eptual content
when assessing student learning (I45, d = 0.81). The same indecision a pproaching
disagreement is present in the post -test, but moder ately (average size effect), for both the
items on the promotion purpose adopted by th e assessment (I 41) and the argument about
the need for a set level that must be met b y the student to obtain a positi ve assessment
(I43).
Finally , in response to Problem 6, triangulating the data obtained fro m the
differe nt research tool s r evea ls the existen ce of a firm ba ckground leaning to wards the
traditional approac h that is ex pressed both in the final desig ns (DS3), obtai ned analysing
the results of the patterns, as well as in the indecision genera ted b y the items
repre sentative of thi s approach in the q uestionnaire. The uncertaint y manifested in the
post-test towards the traditional approach agrees with the considerable number of teams
that are relu ctant to change their ini tial traditional proposa ls or that have not relied heavil y
on a more complex assessment with which the y hav e clearl y identified both i n the pre and
post-test.
Conclusions
A general conclusion to remark is that the r esults have enriched both the s y s tem
of categories and the levels of progression initially established, resulting i n for mul ation
levels not contemplated, as previousl y mentioned in the chapters 3 and 4. W e can
conclude th at, in this curricular problem, an I tin erary for Gen eral Progression can be
described throu g h three general levels of general knowledge whose form ulation woul d
character ize three approaches of assessment:
- A generic so-called Traditional level representing levels N0, N1 a nd N1- 2.
- A g eneric so-called Transactional level represented b y levels N2 and N2-3. It is
an assessment whose foundations share the foundations of the traditional one. It is still
poor or insufficie nt according to rece nt approaches relate d to teaching and pedagogica l
theories.
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
32 L idia López Lo zano
- A generic so-called Alternative level (an Instructing and Formative asses sment)
repre sented b y level N3.
At a global level, the results show that some pre-service teachers hold a know ledge
of the assessment that is far from the conception required from an approach or orientation
of science teaching and learning bas ed on inqui ry and constructivist orientation.
However, internal differences have been obse rved in the documents analy sed betw een
statements in differe nt sections. Thus, they could convey an idea of a certain complex ity
and, at the same ti me, be describing an approach inconsistent with that idea. This situation
is point ed out by Porlán and Rivero (1998) in what the y ca ll coexist ence o f approaches.
The "mixture of ideas " has been identified in the interna l formulation of ca te gorie s, but
also in between categories. An example of this c ould be the fact that a team in a design
proposed a continuous a ssessment of the entire process and improvement (minorit y are
those who use the term reg ulation), but describe proposals a s a whol e tha t respond to a
verifica tion assessment, lim ited to students and time intervals. This leads us to a g lobal
conclusion for all o f the cate g ories, namel y that the se primary pre -service t eachers do not
have either a defined knowledge of assessment or a co herent definition in a ll it s aspects.
According to Mellado (1 996), we must spe ak of orientations or dominant trends, but still
maintaining contradictions. These authors attribute contradictions to the lack of reflection
on curricular problems in ge neral an d to the assumpt ion of a number of topics − on
Assessment in our specific stud y − without criticism or questionin g. Our results agree
with other works in the litera ture (Br y an, 2003; Ma clellan, 2004; Pilitsis & Dunca n, 2012;
Solís, 2005) where te achers hel d a set of incongruent and even competitiv e conceptions
within the belief sy stem.
Concerning changes detected b etween the thre e proposals, the initial advance
stands out in terms of development and knowledge level between the first and the
intermediate ve rsions. It is also remarkable the stagnation between this version and the
final one. After the training course, especiall y after the first part of th e assessm ent work
of the course, new ideas have been brought up (upwards in our progression system), but
regre ssions and conformism with respe ct to their starting ideas have also occurred. The
various changes that have emerged warn of the m any id eas that c oexist in teams during
the training period. This phenomenon is revealed in Pilitsis and Dunca n (2012),
considering it a s part of the process of evolution in ideas and a s something consubstantial
with the programming of training activities.
Broad Summ ary
33
L i dia Ló pez Lozano
Conclusions related to evolut ionary patterns and profiles: After the formative
strategy, we can conclud e that most of the teams give a sens e to the assessment beyond
the mer e verification of the level reached b y stude nts. They propose a va riet y of tools for
assessment not ex clusively focused on conceptual learning. All these are indicators of
having surpassed the predicted starting level (N1). In the light of these results, the
knowledge about assessment is becomin g mor e complex throughout the tra ining course
but c hange takes place slowly and g r aduall y (Porlán e t al., 2010, 2011, S olís & Porlán,
2003).
About the conclusions related to the in fluence of training activities on changes in
designs, it can be concl uded that, unexpectedly, the third formative stage b ased on
comparison − the one d edicated to videos and on the general nature of s cience tea ching
under school research − has not had a significant impact on the design of t he assessment
proposal. However, the first and second parts of comparison where they critically and
reflectively work on specific documents and audiovisuals, have mobiliz ed i deas to ca use
changes in the initial proposal.
According to the results obtains with the pre/post -test questionnaire, it has been
verified that the most reluctant categor y to change is the one aiming at the purpose of
assessment. Moreover, th e category most inclined to change is that of As se ssment Tool,
since both in it s formative and tra ditional ve rsions it suffers alterations in the degree of
agree ment. Finall y , concerning the Content category, an ana logous situation arises.
La stl y , we will formulate conclusions about th e methodology appl ied in thi s
research. We will address both the strengths and t he possible weaknesses detected in its
development as well as it s implications for teacher trainin g. We will also address the
limitations that have been detected along the research d evelopment, as well as proposals
for future research lines.
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
34 L idia López Lo zano
Pról ogo
35
L i dia Ló pez Lozano
PRÓLOG O
En estos últimos años, alg unas de las personas que se han cruzado en mi c amino
me han preg untado la razón que ha ll evado a una L icenciada en Quími ca a e mbarcarse en
el desarrollo de un trabajo doctoral sob re Educación en Cien cias. Si rebusco en mi
memoria y me traslado al momento en el que me de cidí a estudiar Química, debo confesar
que no era la visuali zación de mí misma con un bata blanca trabajando en u n laboratorio
lo que me empujó a ello; sin embarg o, siempre me recuerdo curiosa por saber el porqué
de casi todo lo que m e rodea y , precisame nte, eso era el motor qu e hací a que,
inconscientemente, disfrutara con y d e la ciencia. Finalmente, entre las disciplinas de
Ciencias encontré en la Q uímica la gran aliada a mi curiosidad. Así que la raz ón de mis
estudios es más amplia y más global, al mismo ti empo que tremendamente básica: sab er
por qué a quello es a sí y no de otra forma, o si hay alguna posibilidad de que fue ra de otra
manera. Y pregunto: ¿no es este un punto de partida común a cualquier ámbito de
investigac ión? ¿ Acaso, no empieza todo con un pequeño gesto de reflex ión , con una
pregunta, c on un problema…?
Por otro lado, mis inquietudes profesionales me llevaron a realizar el Máster
Universitario en Profe sorado e n Enseñanza Secundaria Obligatoria y Ba chillerato,
Formac ión Profesional y Enseñanzas de I diom a (en adelante MAES) de l a Universidad
de Sevilla, en el afán de formarme en Educación en Ciencias y conve rtirme en un a
profesional de la docenci a. Es en este proceso formativo donde empiez a a fraguarse mi
interés por la investigación en la Didáctica de las Ciencias Ex perime ntales. En el
desarrollo de l mismo tuve la sue rte de cursar la a sig natura “Innovación docente e
investigac ión educativa”, asignatura que m e invitaba a reflexionar sobre mí misma, mi
formación cie ntífica y los propios procesos de enseñanza y aprendiz aje, tant o los vividos
como los deseados. Tod o esto promovido po r el profe sor de dicha asi gnatura. Como en
todos los campos profesionales, en el de la Edu cac ión ha y p rofesores más o menos
buenos, los muy bue nos y los que son capaces de despertar, de manera natural e
inconsciente, viejas il usiones. Así que, en pleno proceso de formación como futura
profesora de ciencias, el campo de la formación de prof esorado se convirtió en objetivo
de mi curiosidad. Y con esta ilusión devuelta, ganas de trabajar y con mil preguntas por
responder, me inco rporé a c olaborar con mi profesor del MAES y el equipo de
investigac ión al que pertenece, que ll evan años dedicados a la enseñanza e investigac ión
en el contexto de la fo rmación del p rofe sorado y s e me planteó la posibilidad de realizar
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educa ción Primar ia sobre la ev aluación en ciencias
36 L i dia Ló pez Lozano
una tesis doctora l en este c ampo. Una vez dentro del Progra ma Doctoral, el proce so de
aprendizaje es continuo. Mi formac ión se ve ampliada re alizando actividades formativas
de carácter investi gador, por ejemplo, en dos asignaturas enfocadas a la elaboración y
divulgac ión d e un trab ajo de investigación impartidas por doctores y profesores de la
Fac ultad de Educación de la Universidad de Sevilla. A esta situación ha y que añadir la
elaboración del Trabajo Final de Máster relacionada con el trabajo de tesis que se
presenta. La asistencia a diversos seminarios, el trabajo colaborativo con el equipo de
formadore s e investi ga ción, cursos formativos, preparación de congresos, estancias d e
investigac ión nacionales e internacionales y la op ortunidad de asistir y par ticipar en las
clases donde se desarrolla el c urso fo rmativo contex to de mi investig ación, no ha cen más
que alimentar mi int eré s, mi s inquietudes y , en definitiva, convertir en un re to pe rsonal la
realización de mis estudios doctorales. Al fina l, esto y de alguna m anera o de otra,
formando parte de un constante y enriquecedor proceso de formación: ¿alguna vez se deja
de apre nder?
Estas son, a vuela pluma, las razones que c reo me han hecho int entar conju gar mis
conocimientos en una disciplina científica, de las qu e se conciben so cialmente como
experimental, y la E nseñ anza de las Cienc ias.
Pról ogo
37
L i dia Ló pez Lozano
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educa ción Primar ia sobre la ev aluación en ciencias
38 L i dia Ló pez Lozano
Cap.1 – Pl anteamien to de la Inve st igación
39
L i dia Ló pez Lozano
CAP ÍTULO 1.
PLAN TEAMIENTO D E LA INVESTIGAC IÓN
Índice
Pág.
1.1. Estructura de l infor me de tesis
41
1.2. Origen y justificac ión de la investigación
42
1.3. Objetivos y prob lemas de investigación
45
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáct ico de estudiante s del G rad o de E ducación Primaria sobre l a eval uación en cien cias
46 L i dia Ló pez Lozano
enseñanza y aprendizaje de las ciencias, queda r eflejada la falta de estudios en el área de
evaluac ión del aprendizaj e. Este trabajo pretende a portar información sobre qué aprenden
los futuros maestros de Primaria sobre la evalua ción en ciencias en el contex to de una
propuesta formativa de enfoque constructivista pa ra aprender a enseñar ciencias en
Primaria.
De acuerdo con esta justificación, con esta invest igación pretendemos analizar
los cambios que se producen en el conocimient o didáctico de los Estudian te s del Grado
de Educación Pri maria en relación a la Evaluac ión, cuando participan e n u n curso de
orientación constructivista, basado en la in vestigación escolar y la interacción con
prácticas profesionales innovadoras . Con este análisis nos planteamos los siguientes
objetivos:
1. Describir y analizar el co nocimiento didáctico sobre la Evaluac ión en Ciencias de
futuros maestros de Primaria en tres momentos distintos de la formac ión.
2. Conocer los posibles cambios en el c onocimiento didáctico de los futuros
maestros de Primaria a lo largo del curso.
Como objetivos específicos según los diferentes niveles de a nálisis:
3. Proponer posibles itinerarios de progresión que d escriban los posibles cambios en
el conocimiento didáctico de los futuros maestros sobre la Evaluación.
4. Detectar posibles patrones de evolución del conocimiento didáctico en las
propuestas diseñadas.
5. Detectar la influencia de las actividade s for mativas diseñadas y desarrolladas a lo
larg o del diseño de las propuestas evaluativas en los posibles c ambios que
experimente el conocimiento didáctico d e los futuros maestros sob re l a eval uación
en Ciencias.
6. Conocer el grado de coherencia entre lo que s e propone, se declara y se reflex iona.
De ac uerdo con esto, el problema cent ral de e sta investigación será:
¿Qué cam bios se detectan en el conocim iento didáctico de los m aestros de
Primaria en formación, en relación con la Evaluación en ciencias, cuando participan
en un curso de orientación constructivista basado en la investig ación escolar y en el
contacto con prácticas profesional es inn ovadora s?
Además, pretendemos responder a los si guientes problemas específicos
relacionados con los obje tivos que nos proponemo s y con los diferentes nive les de análisis
que se llevan a cabo:
Cap.1 – Pl anteamien to de la I nvestigación
47
L i dia Ló pez Lozano
As í a nivel declarativo de diseño, nos preguntamos:
P1. ¿ Qué ide as se manifiestan sobre la Evaluación en las propuestas de enseñanza
diseñadas?
Este problema, realmente, engloba un a serie de subproblemas que atienden a los
diversos aspectos que caracterizan un sistema de evaluación en una planificación
didáctica. Así, nos estaríamos preguntando acerca del sentido que guía la evaluación
planificada, la p ropuesta de técnicas para llevarla a cabo, el contenido a evaluar, los
agentes que p articipan en la misma, l a ponderación elegida, si es qu e s e propon e, y
momentos de aplicación. C uestiones que constituy e n, en definitiva, nuestras categorías
de estudio que desarrollaremos minuciosamente en el Capítulo dedicado al Diseño de la
investigac ión. Acorde a lo indicado, los subproblemas que nos planteamos serían los
siguientes:
P1.1. ¿Qué finalidad tiene la e valuación?
P1.2. ¿Cómo se evalúa, con qué instrumentos ?
P1.3. ¿Qué se evalúa?
P1.4. ¿Quiénes participan en la evaluación?
P1.5. ¿Cuál es la ponderación planificada ?
P1.6. ¿En qué momento del proc eso de enseñanza y a prendizaje se evalúa?
Gracias al h echo de que contamos con tr es momentos distintos de la formación
para obtener datos relati vos a todo lo anteriormente planteado, pretendemos responder,
para cada una de las categ orías de estudio, a la siguiente cuestión:
P2. ¿Qué cambios se detectan a lo lar go d el curso en las ideas manifest adas sobre la
evaluac ión? En consec uencia, ¿q ué itinerarios d e progresión describen estos posibles
cambios y cuál es su se ntido?
Esto nos lleva a indaga r si:
P3. ¿ Existe algún (os) patrón (es ) en el cambio del conocimiento didá ctico sobre la
Evaluación propuesta en los diferentes diseños?
Respecto a las actividades formativas, con los datos obtenidos de ellas, a nivel
declarativo-reflexivo nos preg untamos:
P4. ¿En qué medida influy en las actividades formativas en los cambios de conocimiento
didáctico sobre la E valuación en los futuros maestros?
Atendiendo al problema central, pero a nivel de identificación:
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáct ico de estudiante s del G rad o de E ducación Primaria sobre l a eval uación en cien cias
48 L i dia Ló pez Lozano
P5. ¿ Con qué tipo de e nfoque o modelo de evaluación se identifican los futuros maestros
de P rimaria en ciencias a l principio y a l final del curso ? Y, por consig uiente, nos
preguntamos: ¿Qué ca mbios se detectan entre un momento y otro del curs o formativo?
Por últim o, tras habernos preguntado por el conocimiento manifestado e n los
diseños, en las actividades formativas y a nivel identificativo, cabe plantearnos:
P6. ¿Qué grado de cohe renc ia existe entre el enfoque de la Evaluación con el que se
identifican los Estudiantes del Grado de Educación Primaria, las propuestas diseñadas y
sus declaraciones de los guiones de análisis y reflexión?
Expuestos tanto los objetivos como los problemas de investigación, esperamos
encontrar que:
1. El conocimiento didác tico de los futuros maestros acerca de la evaluación en la
enseñanza de las ciencias está bastante alejado de las propuestas evaluativas
acorde s a un proceso de enseñanza-aprendizaje basado en la investigación es colar.
2. La pro gre sión del conocimiento didáctico acerca de la evaluación en ens eñanza
de las cien cias dep ende de la superación o no, de ciertos obstáculos tanto
didácticos como epistemológicos.
3. En la formación inicial, los cursos basados en la investigación de p roblemas
curriculares como puede ser la e valuación, a y udan a superar algunos obst áculos,
pero no todos.
4. La interacción con prácticas do centes innovadoras es fund amental para av anzar
en la progresión d el con ocimiento didáctico sobr e evaluación hacia persp ectiva s
constructivistas.
Cap.1 – Pl anteamien to de la I nvestigación
49
L i dia Ló pez Lozano
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáct ico de estudiante s del G rad o de E ducación Primaria sobre l a eval uación en cien cias
50 L i dia Ló pez Lozano
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
51
L i dia Ló pez Lozano
CAP ÍTULO 2.
FUN DAM ENTACIÓN TEÓR ICA D E LA INV ESTIGACIÓN
Índice
Pág.
2.1. Formación inicial del profesora do
55
2.1.1. Modelos formativos
57
2.1.2. Principios para una Formación Inicial
60
2.1.2.1. La integración del eje te oría-práctica
60
2.1.2.2. La considerac ión de las ideas de los futuros maestros
65
2.1.2.3. Principio de isomorfismo
68
2.2. Los Modelos Didácticos como re ferencia en la Formación Inicial
72
2.3. El conocimiento necesario pa ra enseñar
78
2.3.1. El Conocimiento P rác tico Profesional y C onocimiento Didáctico
del Contenido
78
2.3.2. El cambio del conocimiento profesional del profesorado: las
progresiones de aprendiz aje
90
2.4. La enseñanza de las ciencias por investigación
95
2.5. El conocimiento didáctico sobre la evaluación en ciencias
109
2.5.1. Evaluación sumativa y evaluación formativa
110
2.5.2. C oncepc iones y ob stáculos del profesorado sobre la e valuación en
ciencias
115
2.5.3. La evaluación y los Modelos Didácticos
122
2.5.4. Los procesos de evaluación
129
2.5.5. Propuestas formativas sobre evaluación en ciencias
131
Estudio de la e vol ución del conoc imiento di dáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria sobre l a eval uación en cien cias
52 L i dia Ló pez Lozano
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
53
L i dia Ló pez Lozano
2. FUNDAM ENTACIÓN TE ÓRICA DE LA INVESTIGACIÓN
Podríamos afir mar que uno de los re tos más a mbiciosos a los que se enfrentan las
sociedades modernas es la mejora de los sis temas educativos. Prueba de ello son, por
ejemplo, las constantes reformas educativas que se llevan a cabo internacionalmente
persig uiendo el perfeccionamiento del p roceso de ens eñanza y de apre ndizaje de la
ciencia (National S cience Board, 2007; Osborne & Dillon, 2008) . Una fi gura clave en
cualquier proce so de mej ora e ducativa es, sin dud a, el profesorado (Azcárate, Martín del
Pozo & Rivero, 2001; Da y , 1997a, 1997b; Marcelo, 2011). De ahí qu e las creencias
epistemológica s, las concepciones y el cono cimiento sobre la enseñ anza de los profesores
y su influencia e n la intervención en el aula se an objeto de estudio con el fin de
transformar la formación del docente y el currículo de l a misma. La in vestigación en
Didáctica d e las Ciencias Ex perimentales centrada en el p ensamiento y en la práctica
profesional docente qu e viene dándose en las últimas décadas, pone d e manifiesto la
complejidad tanto de la enseñanza c omo d el conocimiento de los profesore s p ara
ejercerla. La preparación de los futuros profesores para que lleven a cabo una enseñanza
de las ciencias innovadora es crucial para la calidad de la educación cientí fica de la
ciudadanía.
Así pues, los elementos que componen el núcleo fundamental de nuestro marco
teórico de referencia so n: la Fo rmación Inicia l del Profesorado, la Ens eñanza de las
Ciencias – concretando en el problem a curricular de la evaluación como contenido
formativo – y el Ap rendizaje Profesional como evolución del Conocimiento Didáctico .
Un posible elemento organizador de est os elementos es el Modelo Didáctico de l
Profesorado. Para hacer visible las relaciones que existen entre los elementos podríamos
hacer uso del llamado triángulo pedagógico que re laciona contenidos, enseñanza y
aprendizaje (I báñez, 2007), pero a daptado a esta investig ación quedaría como se
repre senta en la Figura 2.1 .
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
54 L idia López Lo zano
Figura 2. 1 . Com p onentes pr incipales de la fundamentación teó rica de este trabajo.
Según Solís y Porlán (2003 , p. 8), la idea de modelo didáctico, se revela como
elemento re gulador y dia léctico entre lo que “se p iensa” y lo que “se h ace” , en relación
con los principios y teor ías que fundamentan el desarrollo curricular (principios, te orías
psicológica s, teorías curriculares, concepciones epist emológica s, conce pciones sobre l a
función social que de be cumplir la enseñanza,...) y, lo que pode mos denomi nar, la pue sta
en práctica del desarrol lo del currículo (qué finalidades, qué contenidos , cómo se
desarrolla n, cómo se evalúan, ...). Acorde a esto, habrá tantos modelos didácticos como
profesores en ejercicio o en formación. En la Figura 2.2, int entamos representar esta idea.
Enseñanza de las cie nci as
(concreta m ente, Evaluació n
en cien cias )
como contenido formativo
Aprendizaje
profesional co m o
evolución del
Conocimiento
Didáctico
For m ac ión inicial
como investigación
de P roblem as
Práctico s
Pro fesion ales
MODELO
DIDÁCTI CO
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
55
L i dia Ló pez Lozano
Figura 2. 2 . Representación de la idea de Modelo Didáctico P ersonal.
En la Formación Inicial del Profe sorado, dependerá del modelo de for mación que
se propon g a, que se favorezca o no un determinado modelo didáctico . Esto a su vez
implica que el profesorado en formación inicial constru y a u nos Conocimientos
Profesionales, lo que a su vez influirá, en mayor o menor medida, según evolucione o
cambie ese conocimiento durante su formación, en la forma d e entender y pr acticar la
Enseñanza de las C iencias. Todos estos factores, también, influirán en la manera de
abordar la re gulac ión de los proc esos de enseñanza y aprendiz aje, es de cir, un concepto
de la evaluación más o menos próx imo a una ev aluac ión tradicional o a una ev aluac ión
formativa.
2.1. Formación inicial del profesorado
Compartimos con Da y (2005) su amplia conce pción de la formac ión inicial como
primera etapa del desarrollo profesional como u n proceso que supera las etap as
académicas for males:
El desarro llo profesional consi ste en tod as las experiencias d e ap rendizaj e natural y e n las
actividades cons ciente s y planificadas que pretend an apo rtar u n bene ficio direc to o
indirecto al individuo, grupo o escuela y que, a través de esto s contribuye n a la calidad
Principios, teorías psicoló gicas, teorías curr iculares,
concepciones ep istemológicas, concepcio nes sob re
la función social q ue debe cu m p lir la ense ñanza, ...
Qué fi nalidades, qué co ntenidos,
cómo se desarrollan, cuáles so n
las ideas d e los alu mn os, có mo se
evalúa, …
MODELO DIDÁ CTICO
PERSONAL
(MDP)
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
62 L idia López Lo zano
Figura 2.3 . Elem entos de la formación i nicial e n la e nseñanza de las ciencias y s u relació n con los m od elos
formativos.
Existen estudios como el de Cortés et al. (2012) , que ponen de m anifiesto esta
brecha t eoría-practica du rante la form ación inicial y las consecuencias en la percepc ión
del alumnado de Magisterio de la Didáctica d e las ciencias . Les realizaron varias
encuestas en tres momentos claves de la formación: al inicio y al final del curso y t ras el
practicum. Describen como los futuros maestros inician la fo rmación d ándole ma y or
relevancia a los conteni dos teóricos que a los aspectos didácticos, pero acaban a la
inversa, reconociendo la necesidad de apren der estrategias didá cticas, dándole
importancia a muchos más aspectos que los considerados inicialmente. Sin embargo, tras
la realización del practicum , de nu evo, cob ra relevancia los contenidos conceptuales.
Llegando a a segurar, ma y o ritariamente, que todo lo anterior aprendido durante el curso
formativo tiene poca aplicación en el aula. Que da reflejado que los fut uros maestros
perciben inconexos lo que aprenden y trabajan en la formación inicial y lo que se hace en
las aulas re ales. Dicha dicotomía conlleva, inevita blemente, a una competi ción entre las
estrategias adoptadas en los cursos universitarios responsable de impartir conocimientos
teóricos y las adopt adas p or las escuelas r esponsables del desarrollo de los conocimientos
MODELO
FORMAT IVO
TRADICIONAL
MODELO FORM ATIVO
ESPONT ANEISTA -
desde la p erspectiva
práctica
Sistema Dual
de Formación
Inicial
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
63
L i dia Ló pez Lozano
prácticos. Esta situación dificulta el desarrollo par alelo de ambos conocimientos que, la
mayoría de las v ece s, se consigue llevar a c abo solo gracias a l a estr echa colaboración
entre quienes desarrollan los módul os teóricos y quienes son r esponsables de los módulos
prácticos (Corté s et al., 2 012; Vilches & Gil-Pérez, 2007; Zeichner, 2010 ).
La sit uación que se desenmaraña frente a esta dicotomía produce soluciones
diametralmente opuestas. Por un lado, nos encontramos con l a convicción de que si los
futuros maestros comprenden los presupuestos teóricos a través de un proceso de
aplicación o dedu cción p odrán aplicar estos conoc imientos tanto a nivel conceptual como
a nivel conductual. Al otro extremo, se genera un a filosofía de la Formación Inicial, como
por ejemplo en los Mó dulos de Didáctica Esp ecial, en la que los tutores con sus
indicaciones teórico-prác ticas determinan la actitud del profesorado en formación. En
estos casos el d esarrollo de la práctic a lleva la voz cantante para determinar la actitud del
profesorado en formac ión (Cortés et al., 2012; Solís, 2005).
Ante binarios como el conocimiento práctico y el académico, Zeichner ( 2010)
basándose en la teo ría d e hibridad, propone la c reac ión de un “tercer es pacio” , como
integración de lo que se suele tomar como “ discursos en competencia en nuevas vías: la
perspec tiva de o una cosa /o la otra se transforma e n un punto de vista de ambos/también ”
(p. 131) . Como el mismo autor indi ca, e l objetivo de estos espacios híbridos es propiciar
una relación más dialéctica e igualitaria entre la teoría y la prác tica para apo ya r el
aprendizaje de los maestr os en formac ión.
Asimismo, los estudios de tesis de Varma (2007) se suman a aquello s estudios
que han rea lizado propuestas de formación de i nspiración constructivist a e int entan
integrar los avances en la investigación en didá ctica de la s ciencias y las prácticas
docentes innovador as. Parece qu e una de los posi bles cambios que se pueden introducir
en los programas de for mación e s e l int entar aproxim ar lo más p osible las informaciones
teóricas con prácticas doc entes innovadoras. No solo dan la oportunidad de desarr ollar la
seguridad y confianza necesaria para enseñar ci encias por investi gación en su propia
práctica , sino, también, posibili ta una mejor comprensión de lo que es ens eñar y aprender
ciencias en un entorno constructivista y de conocerse a ellos mismos como profesionales.
En el estado actual de las cosas no se ha estrechado todavía un lazo fu erte entre l a
teoría y la pr áctica, pues las soluciones propuestas son o bien de aplicar la teoría, o bien
de descubrirla, todavía no se ha establ ecido entr e ellas un vínculo de r ealimentación, se
siguen relac ionando de manera directa y unidir eccional.
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
64 L idia López Lo zano
Si en lugar de conce bir la práctica pro fesional como una mera ac ción, se concibe,
como indi can Porlán et al. (2010), como una intervención funda mentada e n la rea lidad,
se admite la ne cesidad d e construir un conocimiento didáctico profesionalizado. A este
respec to, la formación del profesorado deb e ser el escenario que propici e el ade cuado
desarrollo del mismo, que los prepare p ara n uevos desafíos, esto abarca nuevos
conocimientos, habilidades y disposiciones actitudinales que mejoren su efe ctividad y
capacidad para adaptarse a los cambios ( Hanley, Marin ge , & Ratcliffe, 2008). C omo
hemos apuntado anteriormente y, de acuerdo con Abell et al. (2010), durante la formación
inicial el conocimiento de los futuros maestros es generado y regenerado en el acto de
planificar, enseñar y reflex ionar sobre la práctica. Por ello, parece existir un consenso
acerca de la importancia de involucrar a los futuros maest ros en la reflex ión sobre la
enseñanza de contenidos e specíficos d e cienci as con e l fin de propiciar cambios
significa tivos en su cono cimiento (Abell & Br yan, 1997; Darling -Hammond & Youn gs,
2002; Biggers & F orbes, 2012; Ka ng, Bianchini & Kelly , 2013; Nilsson, 20 08).
En esta línea, Abell y Bry a n (1997) proponen bas ar los cursos de formació n bajo,
lo que los autores d enominan, orientación reflex iva, de manera que los estudiantes -
maestro vayan constru y endo teorías de enseñanza y aprendizaje de la ciencia mie ntras (a)
observan como otros enseñan, (b) reflexionan sob re su p ropia enseñanza, (c) a trav és de
lecturas sobre estudios de expertos en investigación didáctica, y (d) examinan su propio
aprendizaje de la ciencia.
Para Sickel (2017, p. 14) c ualquier ex periencia de apre ndizaje, y a s ea destinada a
estudiantes ya sea en el contexto de la formación docente en ciencias, debe basarse en
los siguientes cua tro prin cipios si se persig u e provocar aprendizaje si gnificativo:
• Partir del co nocimiento previo de los aprendices
1
, afirmando que los alumnos
son capaces d e asimilar nueva inform ación cuando pueden conectarla con estructuras de
conocimiento existentes.
• Crear exp eriencias cola borativas y ricas
2
, además de interactuar con el mundo
que les rod ea. Los estudi antes suelen beneficiarse de la oportunidad de p articipar en una
experiencia con los demás, para que l as nuev as ideas puedan ser combatidas, desafiadas
y finalmente internalizadas
1
La cursiva pro viene de la investigador a.
2
Ídem a la nota anterior.
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
65
L i dia Ló pez Lozano
• P lanifica r en torno a grandes ideas
3
, los estudiantes son más capac es de asi milar,
recuperar y tr ansferir nueva información cuando se agrupa como una red i nterconectada
de grande s ideas en lugar de una lista de hechos discretos.
• Lleva r a c abo una evaluación formativa y refle xiva
4
, los aprendices son más
capaces de asimilar, recuperar y transferir nueva información c uando tienen
oportunidades continuas de recibir retroalimentac ión y reflexionar sobre su proceso de
aprendizaje.
2.1.2.2. La consideración de las ideas de los futuros m a estros
En el último estudio reseña do en el apartado anterior de S ickel (2017), y a s e
apunta que, en cualquier proceso de formación, sea de estudiantes de un ni vel educativo
determinado, o se a de formación de docentes, es primordial considerar el conocimiento
previo de los estudiantes o las ideas que manejan acerca de la ciencia y , e n su caso, sobre
la ciencia y su enseñanza y aprendizaje.
La s c reencias sobre la ciencia y sobr e la enseñanz a y el aprendizaje se forman
durante todo el ciclo edu cativo ( Bonil & Márquez, 2011; Cheng et al., 2009; Ireland et
al., 2012; Nortes & de Pr o, 2016 ; Kang et al., 201 3; Porlán et al., 2010 ; Vi lches & Gil -
Pérez, 2007). L as concepciones predomina ntes de los profesores de cienci as están
vinculadas a una cultur a escolar tradicional centrada en la acción tra nsmisión-recepción
de contenido, fundamentalmente, científico. En el contexto de formac ión inicial, ha y que
tener en cuenta que las creencias del alumnado-maestro sobre la ciencia está n basadas en
experiencias fu ertemente influenciadas no solo por el contenido del currículo, sino
también por otros aspectos más emocionales como lo que les han transmiti do sus
profesores, la viven cia d e grupo o los procesos de evaluación. De forma tal, que han
construido el concepto de ciencia y cómo enseñarla a partir de int erpre taciones de lo
vivido en clase (Bonil & Márquez, 2011).
Creemos que los resultados que arr oja la investigación de Bonil y Márq uez (2011)
sobre los alumnos de Magisterio de la Universid ad Autónoma de Barcelona acerc a de
sus experiencias sobre las clases de ciencia a lo largo de su forma ción académica podría
3
Ídem a la nota anterior.
4
Ídem a las notas a nterior es .
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
66 L idia López Lo zano
considerarse, teni endo en cuenta lo expuesto anteriormente, una especie de radiografía
repre sentativa d el perfil del alumnado de cualquier Facultad de Ciencias de l a Educación.
Estos autores identifican a partir de una muestra de 66 alumnos de Ma g isterio que cursan
la asi gna tura de Didác tica de las Ciencias Ex perimentales, tres perfiles de alumnado en
relación a las ex perienc ias expresadas respecto a la formación c ientífica que han recibido
a lo largo de su escol aridad. Los d atos que obtu vieron se clasificaron en tres ámbitos:
conceptual, actitudinal e ideológico. I dentifican sus cara cterísticas en relac ión a su
formación previa, así como las actitudes que presentan respecto a la enseñanza de l a
ciencia como conse cuencia de dicha formación. Los perfiles may oritarios identificados
en función de las vivencias ex presada s respecto a la formación científica recibida serían
los siguientes:
1. Estudiantes que no ha cen refere nc ia en sus declara ciones a a spectos relacionados
con el ámbito conceptual , es decir, no ha y re flexión al guna sob re las actividades
realizadas, ni sobre los contenidos curriculares ni sobre el modelo didáctico.
2. Estudiantes que asocian un modelo didáctico de transmisión con emociones
negativas.
3. Y, por últim o, aquellos que ce ntran su reflexión en las actividades realizadas a lo
larg o de su escolaridad.
En cuanto a su formación científica, los resultados constatan la baja formación
científica de estos futuro s ma estros debido en gran medida a que la ma y or ía abandonan
el itinerario de ciencias conforme avanzan sus estudios. Por otro lado, las actitudes
positivas hac ia la ciencia van ligadas a la funcionalidad y si g nificatividad de l aprendizaje,
por el contrario, las negativas van dirig idas a las actividades de carácter reproductivo.
Y no solo sus concepciones acerca d e la ciencia, sino también acerca de la
enseñanza de la mi sma. En relación a esto, J iménez y Feliciano (2012, p. 107) citando a
Mahlios (2002), s eñalan que los futuros maestros construy en su identi dad docente
mediante metáforas de en señanza, destacando, a c ontinuación, la c lasificación hecha por
Hutchinson y J ohnson (1994) de dichas metá foras en: “ el profesor como ami go, como
disciplinario, como técnico, como ay udante, como dipl omático y como motivador. ”
Actualmente, se da un consenso en las investigaciones didácticas en cuanto a la
necesidad d e considerar en todo proceso de formación las ideas del futuro profesor como
referente del proceso formativo. En los últimos años, he mos asistido a un proceso
realimentado de cambio e n las ideas y concepcione s de los alumnos, sobre to do en el área
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
67
L i dia Ló pez Lozano
de ciencias, que se reflejan a su vez en las ideas y concepciones del profesorado y de los
futuros doc entes. Estos cambios ha n fa vorecido el progreso de las investigaciones acerca
de dichas ideas y concep ciones que justifican su uso como refere nte y punto de partida
del proceso formativo.
Destacar la im portancia de las ideas y concepciones de los futuros maestros se
enlaza directa y favorabl emente a l a visión constructivista del apre ndiz aje. Como bien
remarca Martín del Pozo (1994), de la misma manera e n la c ual se les pide a los maestros
que ten g an en consideración las ideas de sus alumnos, es impensable no parti r de las id eas
de los maestros para su proceso de formación.
De acuerdo con esta visi ón constructivista, es necesario cont emplar la formación
inicial de los futuros mae stros como un desarrollo i nteractivo y creciente, construido a
base de cambios gradua les, cuy as implicaciones re perc uten tanto en las concepc iones del
futuro profesorado como en la actuación práctica del mismo (Rivero, 2003; Solís &
Porlán, 2003; Porlán et al., 2010 ).
La ide a sub y a cente en el proceso de formación inicial es la de promove r c ambios
en la actividad humana, cambios que parten de la int uición y de la experimentación de
los que practican dicha actividad, cambios que, en el caso d e la formación inicial de los
futuros maestros, han de promoverse de un a forma sistemática y rigurosa (Hanley et al. ,
2008; S olís, 2005). Para garantizar el éxito favorable d e la evo lución de la actividad
docente, e s necesario entender que toda e volución debe ten er un punto de partida que, en
nuestro caso, son las concepciones del profesorado en formación y que to da evolución
compleja y no lineal será lenta y difícil de conseguir. Bajo una visión constructivista sería
equivocado tr abajar a partir de las ideas de los alumnos y , de consecuencia, también, a
partir de las ideas del profesorado en formación, c on el fin de substituirlas por las que se
consideren adecuadas. T rabajar a partir de las ideas iniciales sirve par a conocer las
mismas, de forma qu e se tengan presentes como punto de p artida a lo l argo de todo el
proceso de formación, permitiendo de este modo al formador, de ajustar su estrateg ia
formativa adecuá ndola al grado de evolución de las mismas.
Dado que el conocimiento d e los ma estros en formación toma la forma de
conocimiento práctico, no teórico ni proposicional, diversos estudios sugier en la
importancia de contextualiz ar el enfoque de enseñanza, a t ravés de un “contex to real de
clase” (Yoon, J oung & K im, 2012). Durante el de sarrollo de los cursos de formación de
profesorado, el estudiante ex perimenta una transformación de alumno veterano d e
ciencias a prof esor principiante de ciencias (Hanley e t al., 2008; Kang et al., 2013; L ee &
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
68 L idia López Lo zano
Shea, 2016). Centrándo se en esta idea, Kan g et al. (2013) proponen u na estrategia
formativa b ajo un modelo de formación basado en lo que d escribió Aike nhead (1997,
2001, en Kang e t al., 2013) como “el paso f ronterizo” ( Border crossing ), de manera que,
al mismo tiempo que el futuro maestro tra baja un tópico curricular e specífico (en el caso
particular d e este estudio se les propuso inves tigar sob re un a toxina) adquiere la
formación específica necesaria para enseñarlo en el aula. Esta herramienta de análisis se
fundamenta en el doble papel que adquiere el fu turo maestro dur ante su formación : la
cultura de estudiante de ciencia tradicional, que c onoce y entiende la ciencia, al do cent e
orientado a la investigación que nec esita guiar a su alumnado a hacer cien cia ( Lee & Shea,
2016). Simult ánea mente, ese tránsito les proporciona enriquecedoras oportuni dades de
aprendizaje sobre la enseñanza y el aprendizaje de las ciencias.
Durante el proceso fo rmativo, se les alentó explícitamente a pensar a cerca d e las
conexiones entre apren dizaje por investigación c omo estudiantes y e nseñanza por
investigac ión como p rofesores. Los dos procesos, que se d an en el mismo sujeto, están
interrelacionados. Los r esultados mostraron, contra todo pronóstico, la facilidad y
naturalidad con la que vivi eron todo el proceso de tra nsición en este tipo de contexto
formativo. La mayoría se categ orizaban como profesores orientados a la investigación.
No obstante, Hanle y et al. (2008) advierte qu e l os lími tes entre l as et apas de
transición no son claros y e s difícil trazar un a tra y e cto ria prof esional y de desarrollo
profesional para los profesores. Esto se c onvierte en un de safío importante para aquellos
que conceptualizan el desarrollo de los programas de formación en la educación.
Desde la consideración d e la fo rmación como un momento crucial en el de sarrollo
profesional del docente d e ciencias (Sickel & Witz ig, 2017) compartimos con Vilches y
Gil-Pérez (2007, p. 69) l a idea de que estamos viviendo una situación de crisis, en su
sentido más positi vo, tal y como indican los autores, de “mutación importante en el
desarrollo” .
2.1.2.3. Principio de isomorfismo
Estas perspectivas tienen en común una s erie d e elementos que de una m anera
concomitante y re currente impli can adopt ar un m odelo de formación coherente con el
modelo didáctico en ci encias que proponen. Bajo una u otra manera de expresar esta
situación, nos encontramos ante lo que algunos autores denominan principio de
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
69
L i dia Ló pez Lozano
isomorfismo. Como indi can Martín del Poz o (19 94) y Solís (2005), este principio es el
que establece la relac ión entre modelo didáctico y modelo de formación.
Esta idea, que en una primera lectura puede parecer “obvia” de “ hacer y m ostrar
tú mismo, lo que quieres que otros hagan ”, no está ex enta de dificultades. No es tan
evidente la capacidad d el ser humano p ara realiz ar transferencias de conocimientos dentro
de sus propios esquemas. Coincidimos con García-Díaz (2000), en que es indispensable
que los estudiantes de Magisterio vean funcion ando en la práctica la argumentac ión
didáctica que le proponen los formadores, máxime, si lo que se persigue es q ue transfieran
al contexto escolar los aprendizajes adquiridos en su formac ión universitaria.
Llevada esta ide a a la Formación Inicial, no se trata de hacer con los estudiantes
de maestro las mismas tarea s y actividades q ue es tos deberían hacer con sus estudiantes
de primaria, más bie n, se trata, c omo indica Solís (2005):
Una for m a para intentar co nseguir dicha tran sferencia, es que el formador sea lo más
explícito posible acerca de cuál es su modelo didáctico y que p rinci pios y concepcio nes
lo guían e n s u p ráctica. No es tan to hacer con el profesorado lo mismo que éstos deberían
hacer con s us alumnos/as, sino expresar aquellas teorías g ener ales que p iensa s on las que
sustentan su m o delo de for m ación (p . 90 ).
No obstante, el éxito o no de este planteam iento, tiene un condicionante
importante, y a que también debería exist ir un isomorfismo entre la teoría y l a estructura
de la formación inicial y la práctica, es d ecir, como indi cába mos al principio de este
apartado “la brecha teoría- práctica”. De acuerdo con Martín del Pozo (1994), es posible
que los condicionantes estructurales, hist óricos y o rganizativos que tienen que
manifestarse para configurar un a r elac ión entre f ormación inicial (mundo univer sitario)
y la práctica (centros e ducativos de P rimaria), imp idan que e se proceso flu ya de la forma
más idónea.
Estas dificultades prese ntes en los procesos de Formación ini cial y a han sido
destacadas por otros auto res, de forma que plantean que los profesores en f ormación se
enfre ntan a retos im portantes en el proceso de aprender a enseñar ciencias por
investigac ión. El programa de formación diseñado en la investigación de Biggers y
Forbes (2012) g ira en torno a la secuencia diseño -enseñanza-reflexión en dos clase s de
Ciencias de Primaria ofreciendo la oportunidad de modificar las propuestas didácticas
diseñadas entre un periodo y otro. De manera que los autores pudieran identi ficar, a través
de estas modificaciones basadas en la práctica, las dificultades a las que se enfrentaban
en el reto de centra r su s propuestas de enseñanza hacia el alumnado. En resumen,
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
70 L idia López Lo zano
revelaron importantes desafíos pa ra ellos, relacionados en g eneral, con la in seguridad de
perder el control tanto del ritmo de la clase como de los resultados de aprendizaje. Las
preocupaciones giraban alrededor d e cuestiones como hasta qué punto se podían dirigir
y centrar en el alumno la s lecciones sin p erder el control en los resultados de la clase, y
enfre ntarse a dilemas tal es como si los estudiante s eran c apaces, realmente, de auto-
dirigir su propio aprendi zaje a lar go plazo o cuál era su rol como profesores durante un
proceso de enseñanza- ap rendizaje dire ccionado por los alumnos.
Teniendo en cuenta los modelos de formación y los principios form ativos
señalados, la estrategia formativa, que se describirá más adelante en el capítulo 3, está
basada en la investigación de problemas curr iculares y la releva ncia de la interacción con
la práctica innovador a, c omo se esquematiza en la Fig u ra 2.4.
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
71
L i dia Ló pez Lozano
Figura 2 .4. Configuración d e la estrategia for mativa seguida en la inves tigación.
A p artir d e un P ROBLEMA: ¿cu ál es
vuestra prop uesta de en señanza d e
ciencias en Primaria?
Perspec tiva inv estigati va, crítica
y reflexiva, basad a en la
investigación e scolar y/o la
indagación ( MIE / IBSE)
Elementos del
currículo
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
78 L idia López Lo zano
2.3. El conocimiento necesar io para enseñar
Dada la complejidad de los procesos de enseñanza, se hace necesario entender el
conocimiento que los profesore s desarrollan en dichos procesos. Desde hace década s, este
ha sido objeto de numerosas investigaciones e interpretac iones, aunque podríamos
resaltar el carácter inminentemente práctico del conocimiento asociado a aquel impli cado
en la acción de enseñar, lo q ue se denominó como conocimiento práctico (B romme, 1988;
Carter, 1990; Elbaz, 198 1). Elbaz (1983, p. 88, citado en Jim énez & Feliciano, 2006)
definió el conocimiento práctico profesional c omo e l “conocimiento ba sado en las
experiencias personales y profesionales, enraizad o en la problemática d e la enseñanza
cotidiana e integrado con los conocimientos teórico sobre los alumnos y el aprendizaje”.
Se trata, por tanto, de u n conocimiento int egra do del que forma parte el conocimiento
científico o formal, el cono cimiento cotidiano – que incluye las normas y valores del
docente – y su conocimiento experiencial (van Driel, B eijaard & Verlop, 2001).
2.3.1. El Conocimiento Práctico Profesion al y el Conocimiento Didáctico del
Contenido
En las últ imas décadas, existe una fr uctífera lí nea de investigación so bre el
conocimiento del p rofesorado de ciencias que s e viene desarrollando ampliamente en
torno a la definición y la caracterización de lo que Shulman (1986, 1987) presentó como
un “conocimiento bas e p ara la enseñanza”, que d enominó Conocimiento Didáctico del
Contenido (CDC) ( Pedagogical Content Knowledge , PCK). EL autor lo definió como una
“ amalgama especial de contenido y pedagogía que pertenece exclusivamente a los
profesores, a su propia forma especial de comprensión profe sional ” (Shul man, 1987, p.
8). Así, propone siete componentes del conocimiento necesario para enseñar :
conocimiento del c ontenido disciplinar , c onocimiento peda gógico general, conocimiento
del currículo, materiales y programas educ ativos, conocimiento didáctico del contenido
(CDC), esto es, la compr ensión profesional propia del profesora do, conocimi ento de los
alumnos y del aprendizaje, conocimiento del contexto educa tivo y conocimiento de los
objetivos, finalidades y valores e ducativos y d e la Filosofía e Historia de la educación.
A partir de la propu esta de Shulman (1986), han sido números los estudios que
han desarrollado trab ajos sobre los componentes del CDC (Barne tt & H odson, 2001;
Gess-Newsome, & Lederman, 1999; Grossman, 1990; Mag nusson, Krajcik & Borko
1999; Park & Chen, 2012; Tamir, 1988).
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
79
L i dia Ló pez Lozano
Grossman (1990) agrupa este conocimiento base del profesorado p ropuesto por
Shulman (1987) en cuatro dominios: el Conocimiento de la Materia ( Subj ect Knowlegde ),
el Conocimiento Pedagógico General ( Ge neral Pedagogical Knowlegde ), el
Conocimiento Didáctico del Contenido, CDC ( P edagogical Content Knowledge ) y el
Conocimiento del Contexto ( Knowledge of Context ). En este modelo, el C DC no es un
componente más, sino que consti tuye un elemento centra l del conocimiento profesional,
estableciéndose una influencia recíproca c on el resto de componentes (Abell, 2007 ; Park
& Oliver, 2008). Los co mponentes del C DC bajo este modelo son los siguiente s cuatro :
conocimiento del C urrículo ( Curricular Know led ge ), conocimiento sobre las estrategias
de enseñanza ( Knowle dge of Instructional St rategies ), el conocimiento sobre el
aprendizaje de los estudi antes ( Knowlegde of Stud ent´ Unde rstanding ) y el c onocimiento
de los fines y propósitos de la enseñanza de la disciplina .
A partir del trabajo de Grossman (1990), Magnusson et al. (1999) d esarrollan y
amplían este modelo sugiriendo c inco componentes del C DC:
- Las orientaciones sobre la enseñanza d e las ciencias , como un modo
“general de ver o conceptualizar la enseñanza de la cienc ia” (Magnusson
et al., 1999, p. 97) que incluye un conocimiento de los maestros acerca de
los objetivos, de la comprensión del c ontenido, etc., y enfoques (por
ejemplo, transmisión, investiga tivo, por descubrimiento) (Abell, 2007).
- El conocimiento d el currí culo de cien cias, inclu y e los dife rentes
estándares nacionales, estatales, las relaciones entre los temas y los
niveles, los programas cu rriculares específicos sob re los temas a enseñar…
- El conocimiento del aprendizaje de los estudiantes, esto hace referencia a
conocer las id eas de los alumnos en torno a los tóp icos de la enseñanza de
las ciencias, la s dificultades de aprendizaje, etc.
- El conocimiento d e las estrategias de enseñanza , relativos a los
conocimientos de las actividades y métodos de enseñanza.
- El conocimiento de la evaluación del aprendizaje de las ciencias, c onsiste
en el conocimiento d e l os docentes sobre qué evaluar y cómo evaluar,
dimensiones de la eva lua ción del apre ndiz aje de la ciencia.
A pesar de que, la ampliación y la revisión del CDC es aún vigente (por ejemplo,
Gess-Newsome, 2015 citado en Demirdöğen, 2016 ), este m odelo propuesto por
Magnusson et al. (1999) se presenta como u n marco teórico que permite a los
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
80 L idia López Lo zano
investigadores analizar l os conocimientos de los prof esores en su desarrollo profe sional
(Abell, 2008 ; Park & Oli ver, 2008). Acorde a este modelo, actualmente, al componente
de “Orientaciones” se le da un status algo especial, considerando qu e inclu y e el
conocimiento de los profesores acerca de l as meta s educativas, las visiones de la ciencia
y las creencias sobre los procesos d e ens eñanza y aprendizaje de las ciencias
(Demirdöğe n, 2016 ). As imismo, Magnusson et al. (1999) manifestaron que ha y un a
relación recíproca entre éste y el resto de los componentes del CDC, si bien, no
especificaron el tipo de i nteracción e ntre ellos. Se destaca de él su carácter más g eneral y
su capacidad de influir en los demás componentes (Friedrichsen, Van D riel & Abell,
2011). En definitiva, las orientaciones influ y en en qué enseñar, cómo ens eñar y cómo
evaluar (Demirdöğen, 20 16 ). De hecho, respecto a esto Abell (2007), particularmente, en
el caso del cono cimiento de la evaluación en cien cias, muestra estudios del conocimiento
del docente de la evaluación en ciencia que evid encian la ex istencia de un vínculo entre
el conocimiento de la evaluación y la orientación de la enseñanza de ciencias.
Así, de acuerdo a estas p ropuestas, una posible representación del conocimiento
profesional docente entendido como una amalgama dinámica de sus componentes y
centrado en el CDC como integración de los distint os conocimientos, podría ser la
ilustrada en la Fig ura 2.5 :
Figura 2. 5. Mo delo integ rad or del conocimiento profes ional centrado en el CDC a partir de las
conceptualizacio nes de Gr ossman (1990 ) y Magnu sson et al . (1 999).
CONOCIM IENTO
DIDÁCTICO DEL
CONTENIDO (CDC):
-Orienta ciones
-Currículo
-Aprendizaje
-Estrateg ias de enseñanza
-Evaluació n
CONOCIMIENT O
PEDAGÓGICO GENERAL
CONOCIMIENT O DEL
CONTEXT O
CONOCIMIENT O DE LA
MATERIA
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
81
L i dia Ló pez Lozano
Basá ndose en las metas s eg uidas y en las estrat egias de enseña nza que carac terizan
a la componente de “orientaciones hacia la enseñanza de las ciencias”, Magnusson et al.
(1999) propone n la existencia de las si guiente s nueve orientaciones : process, academic
rigor, didactic, conceptual change, activity-dri ven, discover y, proj ect-based science,
inquiry y guided inquiry.
Apoyándose en el trabajo de Magnusson et al. (1999), Friedrichsen et al. (2011),
en una ex tensa revisión de estudios acerca del compont e “orientaciones de la enseñanza
de la ciencia” deja de manifiesto las diversas definiciones y la ambi güedad en torno a este
constructo. El modelo propuesto por estos autores enraíza las orientaciones a los sistemas
de cre encias de los profesores, considerándolas más complejas de lo que inicialmente se
propuso y , a diferencia de Magnusson et al. (1999), definen las otr as componentes,
además de las orientaciones y las estrategias de enseñanza (D emirdöğen, 2016 ). Estos
autores fundamentan su estudio en el reagrupamiento de las orie ntaciones de Magnusson
et al. (1999) propuesto por Friedric hsen (2002 , en Friedrichsen et al., 2011) en dos
categoría s principales:
1) “Orientaciones centradas en el profesor” ( teacher -centered orientat ions) inclu y e
“ academic rigor ” y “ did actic orientations ”, y a que el propósito es transmitir lo s
contenidos que produce la ciencia.
2) Y, una se g unda que denominan Orientations based on the Reform Effor ts and
associated curriculum projects , que incluye el resto de las orientaciones. Esta
última categoría se sub divide en dos, de man era que, distinguen entre las
orientaciones basadas en las reformas de la década de los 60s (“ process activity-
driven”, “discovery” y l os “process are student - centere d orientat ions ”) de las
orientaciones bas adas en las reformas contemporáneas y pro y e ctos curriculares
(“ project-based Science ”, “ inquiry" “g uided in quiy”, “didactic conceptual
change ”). Las orientaciones pertenec ientes a esta segunda categor ía las
caracter iza como una “orientación centrada en el estudiante” ( student-based
orientation ), en contraposición a la primera .
Otros autores (Porlán, et al., 1997; Porlán & Rivero, 1998) han elaborado una
propuesta sobre el conocimiento profesional preocupados por ca racterizar el
conocimiento que necesitan poseer los prof esores para una adecuada ense ñanza de las
ciencias. El conocimiento profesional, bajo esta lí nea de investi gación, se concibe como
un conocimiento práctico complejo, int egra dor, crítico y pro fesionalizado. Complejo e
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
82 L idia López Lo zano
integrador y a que requiere de la interacción e integración d e los distintos tipos de saberes
que lo config uran; crítico por su componente ideol ógica que guía la a ctuación docente y,
profesionalizado porque aborda p roblemas específicos relacionados con la práctica de la
enseñanza (River o, 2003).
Este c onocimiento profe sional estaría constit uido por cuatro ti pos de saberes, que
se articulan en torno a dos ejes: seg ún un a componente psicológica, nos m ovemos de lo
explícito a lo implícito, y seg ún la dimensión epistemológica y cognitiva, de lo racional
a lo experiencial. Estos sabere s serían los si guientes (Porlán & Rivero, 1998):
- Dos saberes de na turaleza explícita, tales como:
• Los saberes a cadémic os , referidos a lo relativo a la disciplina que se debe ens eñar.
Son del tipo: conocimiento de la mat eria, epistemología d e la m ateria y lo relativo
a las ciencias soci ales, co mo puede ser la psicolo gía d e la educación. Estos saberes
son de ti po racional, siguen la lógica de la disciplina, normalmente, gen era dos
durante los procesos de la formación, pero, también, durante l a etapa de
escolaridad como alumnos.
• Los sab eres fundame ntados en la experiencia , basado en la práctica c ontinuada y
que, de al g una manera, el profesorado es c apaz de expli citar, vinculados con
aspectos relacionados con los procesos de enseñanza y aprendizaje. Su
importancia radica en que suele actuar de guía en la práctica p rofesional o, al
menos, ay udan para explicarla. Es lo que algunos autores llaman el conocimiento
profesional (Barnett & Hodson, 2001; Tamir, 2005) y a qu e se enfatiz a la
capacidad del doc ente de interpretar y actuar tanto en el aula como en su pro fesión.
Es tos sabere s adolecen de un alto grado de o rganización interna, más bien
pertenecen al conocimie nto de sentido común ( Gil-Pérez, 199 1) y, com o tal,
resulta ser adaptativo, presenta contr adicc iones internas, de argumentación
inconsistente, carácter ideológico, etc. (Solís, 2005).
- Dos saberes de na turaleza implícita, estos son:
• La s teorías implícitas , son a quellas creencias que de manera inst intiva guían las
acciones del profesorado, por tanto, no se suele ser consciente de la existencia de
esta red de p ensamientos y su relación con sus actuaciones. En este se ntido,
Marrero (1993, p. 245, citado en J iménez & Feliciano, 2006, p. 112) las define
como “ teorías peda gógicas personales reconstruidas sobre la ba se de
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
83
L i dia Ló pez Lozano
conocimientos pedagóg ic os históricamente elaborados y tr ansmitidos a través de
la formación y en la práctica educativa ”. Se g ún Porlán y R ivero (1998) estas
suelen estar relacionadas con “ estereotipos sociales dominantes , (…) arropados
por el peso de la tradición y de las evidencias a parentes del sentido común” (p.
63).
• Las rutinas y esquemas de acción , s e refieren al conjunt o de esquemas y de rut inas
de acción tácitos que dirigen el desarrollo de lo que acontece en el aula. Se trata
de un conocimiento expe riencial que sur ge de la propia práctica o por mera
imitación, es decir, por impreg nación ambiental. S e trata de procesos lentos, cuy o
aprendizaje se inicia, frecuentemente, desde la etapa de estudiante (Por lán &
Rivero, 1998).
Una de las características del conocimiento profesional es su c arácter dinámico
(Abell, 2008; Martín del Poz o & Rivero, 2001; Nilsson, 2008). Así, la clave del desarrollo
del c onocimiento del profesorado re side en e l grado de int eracción e integración de estos
distintos tipos de sabere s y del niv el de complej ización que al cancen. D e acuerdo con
Porlán y Rivero (1998) , en el caso del c onocimiento profe sional may oritario – el
Conocimiento Profesional Dominante – las interacc iones entre los disti ntos tipos de
sabere s son bastante dé biles, permaneciendo, prácticamente, c ompartimentados, aislados
los unos de los otros. Este conocimiento profesional representa una ve rsión simplificada
de estos componentes debido a las incoherencias entre ellos. Es decir, como señala Solís
(2005, p. 52), “ unos se hacen ex plícitos y ot ros no, sin que se tom e conciencia de lo
implícito o tácito y sin que ha y a camino de ida y vuelta entre lo racional y lo experiencial”.
En definitiva, no ll eg an a constituir un sistema integ r ado por falta de tra nsfere ncia de
conocimiento entre uno y otro.
Por el contrario, en el extremo opuesto del continuo que se genera se g ún grados
de permeabilidad y nú mero de intera cciones entre estos saberes, la situación más
compleja, es d ecir, fuertes intera cciones e inte graciones entre sabere s, da lu gar a lo que
estos autores llaman Conocimiento Profesional Deseable (Porlán & Rivero, 1998) que
actúa como referente en la formación ini cial. En la Figura 2.6 se ilustra este continuo en
el que se muestran ambas situaciones ex tremas caracterizando el Conocimiento
Profesional Dominante y Desea ble, respectivamente.
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
84 L idia López Lo zano
Figura 2. 6. Conocimiento p rofesio nal se gún grad os de i ntegración de sus co mponentes: del conoci miento
profesional do minante al deseable . Adaptad o de Solís (201 2).
Como resultado de este sistema de intercambio se produce un Conocimiento
Práctico Profesional (CPP) (Porlán & Rivero, 1998; P orlán et a l., 1997), destacando su
carácter específico (profesionalizado), fundamentado (ri guroso y crítico) y útil para la
intervención en la realidad (práctico). Se trata de u n conocimiento que se d ebe construir
a partir de l enriquecimiento e interacción de los siguientes tipos de saberes:
COMPONENT E
FUENT E
EXPLÍCIT O
TÁCIT O
EXPERIENCIAL
RACIONAL
COMPONENT E
FUENT E
EXPLÍCIT O
TÁCIT O
EXPERIENCIAL
RACIONAL
CONOCIMIE NTO
PRÁCT ICO
DOMIN ANTE
CONOCIMIE NTO
PRÁCT ICO
DESEABLE
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
85
L i dia Ló pez Lozano
1) L os saberes metadisciplinares, que aportan una p erspectiva ideológica crítica,
ontológica y epistemológica sobre la enseñanza de la ciencia y la educación
científica.
2) L os saberes disciplinares básicos, que agrupan los vinculados a la materia objeto
de enseñanza (concreta mente, las Ciencias de la Naturaleza), los conocimientos
psicopedagógicos y los conocimientos aportados por la Didáctica de las
Ciencias . Sobre el conocimiento de la materia, se trata de desarrollar un
conocimiento de tal complejidad que permita al profesorado seleccionar
adecuadamente los contenidos de manera que provoque en los alumnos un
aprendizaje si gnifica tivo de los mimos, lo que den omina Martín del P ozo (1994)
un conocimiento profesionalizado del contenido (Solís, 2005).
3) L os sab eres experienciales ligados a los proceso s de enseñanza-aprendizaje en
contextos concre tos. Aquí se pueden distinguir tres componentes: los saberes
rutinarios, los pri ncipio s y c reencias personales y los saberes curriculares .
Los saberes rutinarios s e refieren a los g uiones y esquemas de acción ne cesarios
para gestionar todo aquello que acontece en el aula. Los principios y creencia s son
las construcciones ment ales consciente s del profesor que desarrolla durante su
ejercicio pr ofesional, sobre diversos aspe ctos del proceso enseñanza-aprendiz aje,
tales como la metodologí a, la evaluación, el aprendizaje de los alumnos, etc . Por
último, como indica Solís (2012, p. 150), los saberes curriculares se vinculan a:
• Conocer la existencia de concepciones en los alumnos, así como su
utilización didáctica (Gil, 1990; Porlán & Ma rtín, 1994; García -Díaz,
1995, citado en Rivero, 2003).
• Conocer cómo se formula, organiza y se cuencia el conocimiento escolar.
Saber ex plicar situacion es problemáticas en clase (G il, 1990; P orlán &
Martín, 1994, citado en Rivero, 2003).
• Saber diseñar un pro grama de actividades válido para la investigación de
problemas interesantes y c on potencialidad pa ra el apre ndizaje (Gil, 1990;
Porlán & Martín, 1994, Garc ía-Díaz, 1995, citad o en Rivero, 2003).
• Saber dirigir el proceso de investig ación del alumno, creando un clima de
trabajo apropiado, facilitando la reformulación de los problemas y e l
contraste y cuestionamiento de sus concepciones.
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
86 L idia López Lo zano
• Saber qué y cómo evalu ar teniendo en cuenta la necesidad de un ajuste
adecuado entre el pro ceso de enseñanza y de a prendizaje (Gil, 1990;
García-Díaz, 1995, citado en Rivero, 2003).
En cuanto a este último sabe r ex periencial, el s aber curricular, se presenta como
“otro eje orientador d el saber práctico pro fesional, dado que supone una importante
integración de saberes para la acción y que presenta la posibilidad de incrementar, a través
de estudios de casos, el conocimiento de experiencias alternativas de enseñanza y de
formación del pr ofesorado” (Porlán & Rivero, 1998, p. 86).
La representación d e este Conocimiento Práctico Profesional como resultado de
un proceso complejo de integración e interacción de estos tipos d e saberes se muestra en
la Figura 2.7.
Figura 2. 7. Modelo integrador de saberes pro fesionales. Adaptado d e Porlán y Rivero ( 1998).
Son est as interacciones las que facilitan y g eneran el desarrollo de un
conocimiento práctico profesional cada vez más rico, sistematizado y c ongruente (Porlá n
et al., 2010). Desd e estos planteamientos, el desarrollo de e ste conocimiento genuino y
deseable no es un proces o sencillo y rápido, por ello, es necesa rio promov er situaciones
que a y uden a integrar con sent ido conocimientos de distinto tipo y naturaleza. Algunos
CONOCIM IENTO
PRÁCTICO P ROFESIONAL
(CPP)
SABERES
MET ADISCIPLINA RES
(concepcio nes epistem o lógicas,
ideológicas y ontológicas de la
ciencia)
SABERES DISCIPLINARES
BÁSICOS
-Conocim iento de la m ater ia
-Conocim ientos p sicopegagógicos
-Didáctica d e Cien cias
SABERES EXPERIENCIALES
-Saberes r utin arios
-Principios y creencias
personales
-Saberes curriculares
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
87
L i dia Ló pez Lozano
resultados de investi gaciones empíricas ac erca de la conceptualización de este
conocimiento profesional revelan que se desarrolla a través de reflexi ón en y sobre la
acción enmarcado en contex tos educativos determinados (Park & Oliver, 2008). Desde
esta perspectiva, Abell (2008, p. 11) plantea que :
aprender a enseñar cie ncias n o co nsiste e n adq uirir una serie d e tr ucos b asados en u n
conjunto de estrategias ped agógicas generales, se trata de desarro llar un conjunto
complejo y conte xtualizado de conocimientos para aplicarlo s a los p roblemas e specíficos
de la práctica.
Bajo el propósito de ayuda y mejora de est e proceso de integración consciente de
los dist intos ti pos de c onocimiento, se propone organizar el contenido del CP P en torno
a la investiga ción de Problemas Prácticos Profesionales (PPP), desde u na visión más
próxima a la realidad de los p roblemas y situaciones que un docente deb e abordar en su
propio proceso de construcción del conocimiento práctico. T al y como afirman Porlán et
al. (2010, p. 36) “sería una simplificación creer q ue ha y una dir ección dir ecta entre la
teoría y la pr áctica, esto implica ignorar que la lógica de cu alquier conocimiento es
deudora de los problemas, los fines y los contextos que le son propios ” . Así, se trata de
problemas que analizan dist intas dim ensiones de l a práctica . Por un lado, desde una
dimensión analítica, nos referimos a cuestiones del tipo : ¿qué contenidos
enseñar/aprender en relación a una temática concreta?, ¿con qué metodología?, ¿qué
hacer con las ide as d e los alumn os? , ¿qué y cómo evaluar? (Borhan, 2014; Etherington,
2011; P orlán & Rivero, 1 998). Pero, también, aquellas cuestiones de carácter más genera l
o de sínt esis (por ejemplo, ¿cómo dise ñar una unidad didáctica? , ¿cuáles son las
finalidades de la edu cac ión científica?, ¿cuál es mi mo delo didáctico ? , etc. (Porlán &
Rivero, 1998). Desde el punto de vista del conoc imiento profesional deseable, la
investigac ión de estos problemas, favorecen las aproximaciones parciales al modelo
didáctico de referencia. En el caso concreto de investigación p rofesional sobre la
evaluac ión estaríamos refiriéndonos a problemas del tipo: ¿qué modelos ex isten y en qué
se fundamentan? ¿qué fi nalidad tiene una evaluación ac orde a un enfoqu e investigativo
de la enseñanza? ¿c óm o evaluar de maner a adecuada par a provocar aprendiz aje
significa tivo en el alumn ado? ¿qué datos tomar y c ómo hacerlo para obtener info rmación
fundamentada sobr e el proceso de enseñanza y aprendizaje? etc. (Porlán & Rivero, 2001).
El modelo de CPP desarr ollado y conceptualizado desde el Grupo I RES (Porlán
& Rivero, 1998) y su organización del conocimiento práctico p rofesional en Modelos
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
94 L idia López Lo zano
Desde esta ópti ca, Solís (2005) y Solí s et al. ( 2 012) muestran el tránsit o del
conocimiento curricular de un grupo de prof esores de Secundaria de c iencias en
formación, fundam entalmente en relación con los elementos curriculares más
significa tivos . Un a idea similar encontra mos en Wil son (2005, citado en Steedle &
Shavelson, 2009), que indica que, atendiendo al enfoque de la progresión del aprendizaje,
el conocimiento puede r eprese ntarse como un conti nuo desde el conocimiento a nivel
principiante hasta nivel e xperto, de manera qu e, ese continuo puede dividir se en niveles
ordenados y cua litativamente diferentes en una pr ogresión cada ve z más so fisticada, esto
es desde la perspectiva de la complejidad desde lo más simple a lo más complejo (García-
Díaz, 1999a).
Esto equivale a d ecir, de a cuerdo con Mellado (2001), que el cambi o del
profesorado es un proceso gradua l y que esta graduación es debido en gra n medida a los
obstáculos que aparecen. Este autor, coincidiendo con otros, como Capps y Crawford
(2013), distingue entre dos ti pos de obstáculos, los relativos al contexto y aquellos
propios de los docentes (conc epciones epistemologías, mitos culturales, etc.). En la
misma línea, W allace y Kang (2004) desatacan como obstáculo más significativo la
cree ncia de que la c iencia es un cuerpo objetivo de conocimientos creado por un método
rígido. Par a Haeffner y Zembal-Saul (2004) la r esistencia al cambio viene dada por una
comprensión ingenua y limitada de las necesidades de aprendizajes de los e studiantes.
Esta idea de obstáculo, tal y como exponen Solís y Porlán (2003), también se ha
trabajado desd e el Grupo de Investigac ión D IE (Di dáctica e I nvesti gación Escolar) como
línea de investigación (Porlán, 1999b), para analiz ar y estudiar las dificultades que se
presentan a la hora de enunciar las progresivas formulaciones del conocimiento
profesional, desde concepciones más simpli ficadora s y acríticas hacia otras má s
complejas y críticas (García-Díaz, 1999b ; Porlán, 1999b ; Porlán & Rivero, 1998 ).
Como indican Solís et al. (2012, p. 13 ),
el d esarrollo p rof esional de los profesores está r elacionado co n los cambios que se
prod ucen en el sistema teór ico -práctico de sus co nocimientos. Estos cambios proceden
de un deter minado «g rado de toma de concie ncia, contr ol y s uperación relativa d e
diversos obstáculo s» y no se conciben, p or tanto, co m o u n proce so d e « t odo o nada »
(Po rlán, 1993; Porlán & Martí n del Po zo, 1996, Porlán et al., 2010 ).
En de finitiva, c omo señalan Fl ores et al. (2000 ), el pa so de postura s tra dicionales
a posturas constructivistas e investi g ativas es un proceso complejo y gradual que ex ige
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
95
L i dia Ló pez Lozano
transiciones. Investigarlas a través de estudios de aprendizajes como cons ecuencia de
intervenciones inn ovadoras y específicas se con vierte en una pot ente es trategia pa ra
fomentar y alentar que las nuevas id eas qu e surj an estén presentes en la p ráctica ( Buck,
Trauth-Nare, & Ka ftan, 2010; Furtak, 2012; Porlán et al., 2011). De ahí el interés del
equipo de investi g ación que propone el pro y ecto de I+D+i, por investigar el cambio del
conocimiento didáctico de los futuros maestros acerca de la enseñanza de las ciencias
basada en la inda ga ción escolar al participar en procesos de formación basados en la
investigac ión de proble mas curriculares y en la interacción con la práctica docente
innovadora (River o, Martín del P ozo, Solís, Azcára te & Porlán, 2017 ).
Por concluir este apartado, nos parece adecuado indicar qu e de acuerdo con la
concepción de Rodrígue z -Marín et al. (2014, p. 305), que compartimos, los itinerarios de
progresión no solo son útiles como una herramienta didáctica para la formación del
profesorado sino, también, como her ramienta de investigación que nos permite:
a) Dar coherencia al proceso de construcción de co nocimientos en la intervención
educativa y orientar el t ratamiento, en nuestro c aso, de los problemas p rofesionales
relevantes.
b) Establecer una gradación desde lo simple hacia lo complejo en la formulación
y organización de los contenidos y en la formulación y reformulación de l os problemas
que investiga n los estudiantes-mae stros.
c) Ex plorar las ideas de las personas implicadas en el proceso de enseñanz a y
aprendizaje y de tectar y s uperar las dificultade s de aprendizaje asociadas a dichas ideas.
d) Analizar, desde la perspec tiva de la investigación didáctica, el proceso de
construcción de un determinado contenido, concretamente, un c o ntenido profesional.
2.4. La enseñanza de las ciencias por investigación
Iniciábamos este capítulo describiendo los distintos modelos didácticos que se
distinguen en la enseñanza y aprendizaje de l a ci encia, moviéndonos en un continuo desde
un modelo basado en la transmisión-recepción del contenido científico, considerando la
ciencia como un conjunto de conocimientos c erra do y objetivo que debe ser admitido por
los alumnos sin cuestionamie nto para su posterior control de qué ha sido re tenido
mediante u na prueba que se suele considerar “igual de objetiva”. Hasta el otro ex tremo
en el que la ciencia representa un cuerpo de conocimiento abierto, subjetivo y e volutivo
que se con cibe como un conjunto de maneras de discurrir y a ctuar p ara po der expli car y
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
96 L idia López Lo zano
entender el mundo que nos rodea. El primer enfoque centra do en la figura d el profesor y
fuertemente focalizado en la memoriz ación del contenido científico provoca un
aprendizaje a corto plazo y poco releva nte, en cambio, desde una visión c onstructivista
de la enseñanza de l a ciencia se involucra al alumno en un proceso de const rucc ión de
conocimiento científico, considerando el proceso de aprendizaje como un proceso gradual
y dinámico.
Desde la perspectiva de la alfabetización c ien tífica par a todos ( Goodrum,
Hackling, & Rennie, 2001), las investigac iones en Didáctica de las Ciencias han puesto
de relieve el fracaso de los modelos de enseña nza -aprendizaje tradicionales basados en
la mera tr ansmisión-recepción de conocimiento s y la poten cialidad de orientar la
enseñanza de las ciencia s por investi g ación escol ar (Cañal, 2007; Furió & Gil, 1989;
García- Díaz & García -Pérez, 1989, 1992; Porlán, 1987) o indagación, h aciendo énfasis
en el c ontexto donde se desarr olla, e n el ámbito educ ativo, desde los primeros niveles de
enseñanza.
A nivel internacional, esta tendencia se denomina Inquiry-based S cience
Education (acrónimo IBSE ) (NRC, 1996, 2000, 2007; NGSS, 2013; NSTA, 2002; Rocard
et al., 2007). Como argumenta Harlen ( 2013 ), el desplazamiento de los enfoques
tradicionales a favor d e l a I BSE cob ra relevancia cuando la pret ensión de la edu cac ión
científica es preparar a nu estros alumnos para las d emandas de la vid a del si glo X XI, esto
implica favorecer que lo s estudiantes desarrollen conceptos claves de la ciencia (lo que
la autora llam a grandes ideas) a través de los cual es puedan comprender los fenómenos
del mundo que les rodea. En definitiva “ los estudiantes también deben lograr
comprensión sobre cómo se obtienen las ideas y el conocimiento científico y las
habilidades y a ctitudes i nvolucrada s en la búsqueda y la utilización de la evidencia. ”
(Harle n, 2013, p. 14 ).
En las últimas décadas, el enfoqu e bas ado a investigación escolar o ind agación se
ha consolidado como refere nte en la enseñanza d e las ciencias desde la publicación de
diversos informes, de especial relevancia en Europa como el Informe Rocard ( Rocard et
al., 2007) o Nuffield (Osborne & Dillon, 2008 ) y de los estándares de ciencias po r
entidades estadounidenses como American Association for the Advancement of Science
(AAAS, 1990 ), National Research C ouncil of America (N RC, 1996, 20 00), National
Science Teachers Association (NSTA, 2002) o Next Gen eration Science Standars (NGSS
Lead States, 2013). Además, algunos estudios ofrecen evidencias empíricas de las
virtualidades de una educación científi ca rica en l os ciudadanos (Abd- El -Khalick et al.,
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
97
L i dia Ló pez Lozano
2004; Hmelo-Silver, Duncan, & Chinn , 2007; Minn er, Lev y , & Centur y, 2010; Rudolph ,
2005).
Actualmente, son numerosos los proy ectos y p rogramas internacionales que se
apoy an en los principios en los que se basa la IB SE, concibiéndola como una metodología
destinada a la me jora de la enseña nza y el aprendiz aje de las Cie ncias de profesore s y de
al umnos (FIBONACCI P roject
6
, POLL E N Project
7
, La main à la pâte
8
, The Global I A P
Science Educ ation Prog ramme
9
, SINU S
10
, Con+ciencia
11
). En los dos primer o s
proy ectos, F I BONACC I y PO LLEN , se define la IBSE como “ un enfoque de enseñanza
y aprendizaje de las ciencias basado en una con cepción de cómo aprenden los alumnos,
de la naturaleza de la in vestigación científica y d e c uál es el contenido básico que hay
que aprender ” (Worth , Duque, & Saltiel, 2009). E n esta línea, Harlen (2013 , p. 13) recoge
la de finición for mul ada p or e l Progra ma de Educación en Ciencias de la Red Mundial de
Acade mias de la C iencia ( IAP, 2012) en la que la educación en ciencias basada en la
indagación
significa que los e studiante s desarrollan pr ogresiva mente idea s científicas cla ves mie ntras
aprenden a investigar y constr uy en su co noci miento y co mprensión del mundo que lo s
rodea. Ellos utilizan habilidades e m pleadas p or l os científico s tales co m o hacer p reguntas,
recoger datos, razonar y revi sar evidencia a la luz d e lo que ya se co noce, ex traer
conclusiones y di scutir los resultado s. Este p roceso de aprend izaje está ap oyado po r una
pedagogía basad a en la indaga ción, do nde la pedagogía se e ntiende no sólo co mo el acto
de enseñar, sino ta mbién co mo las justificaciones que lo s ustentan .
En nuestro contexto más cercano, destacamos la la bor de una red de do centes de
Primaria en estrecha colaboración con la universidad que vienen t rabajando bajo el
Proyecto Con+ciencia en el que se propone el diseño y la planificación de pr opuestas de
enseñanza por investigación escolar a nivel de Primaria basadas en el Mod elo Didáctic o
por Investigación escolar teniendo como referente el constructivism o crítico y social, la
investigac ión colectiva d e problemas socio-científ icos y ambientales r elevantes y el uso
inteligente de las nuevas tecnologías ( L ópez, Martín, Masero, Porlán, & Rivero, 2013).
6
Dirección w eb : http:// www.fib onacci-proj ect.eu/
7
Dirección w eb : http:// www.po llen-europa.net
8
Dirección w eb : http:// www.fo ndation-lamap. org
9
Dirección w eb : http:// www.inter academies.net
10
Efficiency in Mathe matics and Science Education, dirección web: http://si nus-internatio nal.net
11
Dirección w eb : https://sites.goo gle.com/site/co ncienciarecurso s/
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
98 L idia López Lo zano
Mientras que, a nivel de literatura, parecen establecidos los prin cipios que rigen
la IBSE o la I nvestigación Escolar, en las esc asas aulas en las que esta enseñanza se
practica , toma diversas formas y se pu ede im partir de ac uerdo con aque llos principios,
de forma total o parcial, seg ún se c onsideren solo algunos de los aspectos que la
caracter izan. Las práctic as en el aula dependerán de lo que el profesor entienda por
en señanza y apre ndizaje por indagación, de sus vivencias en su formación científica,
dependerá de su conoci miento profesional y del contexto escolar ( And erson, 2002;
Ireland et al., 2012). A conti nuación, realizaremos una revisión de algunos estudios que
consideramos d e interés para desarrollar y profundizar e n e l significado de la Ense ñanza
por Investigac ión Escolar, IB S E, Indagación escolar, … etc.
Alrededor de estos términos hay cierta confusión e indete rminación y a qu e tal y
como manifiestan alg unos autores (Anderson, 2002; Barr ow, 2006; Newman et al., 2004)
no ha y una de finición establecida unánime sobr e lo que es y lo que impli can las diferentes
formas en que se entiende y practica. Anderson (2002), pone de relieve los usos del
término indagación en una revisión de los documentos estatales estadounidenses
respondiendo a tres contextos diversos: la lla mada indagación científ ica ( scientific
inquiry ), que hace referencia a cómo hacen ciencia los científico s. Así ésta se entiende
como “l as diversas formas en las que los científico s estudian el mundo natur al y proponen
explicaciones basadas en la ev idencia derivada d e su trabajo” (NRC, 199 6, p. 23). Las
otras dos re ferencias se enmarcan en e l cont exto d el aula, ( science classroom ), por lo que
se habla de aprendizaje m ediante inda gación ( inqui ry learning ) y de ens eñanza basada en
la indagación ( inquiry te aching ). De a cuerdo con Capps, Crawford & Co nstans (2012)
uno de los asuntos problemáticos que podría distorsionar el significado de indagación en
el ámbito educa tivo podr ía derivar de la pretensión de equiparar la pr áctica investigativa
en el aula con l a invest igación científica cuando, ésta “es independient e del p roceso
e ducacional” (A nderson, 2002, p. 2).
Por otro lado, la investigación de aula, tal y como s intetiza Barr ow (2006, p. 268),
se caracteriza por referirse a las h abilidades cognitivas que el alumno debe desarrollar y,
además, es la comprensión de la investig ación para que los estudiantes desarr ollen
significa do sobre la ciencia y cómo trabajan los científicos. Desde la perspec tiva del
aprendizaje, los estudiantes deben entend er acerca de la investi gación científica,
introducirse en el cono cimiento científico y las habilidades que los estudiantes desarrollan
sobre la base de sus experiencias con la investigación científica . Así, p ara Crawford
(2007, p. 614) la enseñanza de la ciencia por ind agación deb e conseguir los siguientes
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
99
L i dia Ló pez Lozano
resultados en el apr endizaje : valor ar las diversas formas en que los científ icos llevan a
cabo su trabajo; compr ender el poder d e las ob servaciones; adquirir conocimiento y
capacidad para hacer p regunt as probables, hacer hipótesis; uti lizar diversas formas de
datos para buscar patrones, confirmar o re chazar hipótesis; c onstruir y defender un
modelo o argumento; c onsiderar expli cac iones alternativas, y adquirir un a comprensión
de la naturaleza tentativa de la ciencia, incluyendo los aspectos humanos de la ciencia,
como la subjetividad y las influencias sociales.
Pero el e nfoque de inves tigación escolar no solo se entiende desde la visión del
aprendizaje del alumno, el ter cer aspecto s egún los estándares (NRC, 2000) es la
indagación como divers as maneras de entender qué es la inda gación y cómo es la
enseñanza de la ciencia, desde la perspectiva del profesor, es un enfoqu e de enseñanza.
Por tanto, en este sentido investigación escolar abarca un a serie de habilidades que el
docente de be manejar para que e l alumno aprenda sobre indagac ión científica y adqui era
las capacidade s de indagación. Este tercer aspecto , según resume Barrow (2006, p. 271),
incluye estrategias para:
- Evaluar el conocimiento previo de los estudiantes y maneras de utilizar
es ta información en su enseñanza.
- Estrategias e fectivas de c uestionamiento, incluidas preguntas a biertas.
- I nvestigaciones a largo plazo, en lugar d e inve stigaciones de tipo de
verificación de un solo período.
- Además, añade que, pa ra lograr una enseñanz a de alta calidad, los
estudiantes deben participar en oportunidades d e a prendizaje colaborativo.
Desde estas t res perspectivas, la del contenido de ciencia, la de cómo hacer ci encia
y como estrate g ia de enseñanza de ciencias o co mo puntualiza Crawford (2007, p. 614):
“ to do, about, and through ”, la indagación puede d efinirse como:
un conjunto d e procesos inter relacionados mediante los cua les los est udiantes plantean
preguntas sobre el mundo na tur al e i nvestigan los fenómen os; a l hacer lo, lo s e studiantes
adquieren conoci mientos y desarro llan u na co rrecta comprensión de co nceptos,
principios, modelos y teorías. La indagación e s un co m po nente crítico de u n programa
científico e n todos lo s nivele s de grado y en todos los á m bitos de la cienc ia, y lo s
diseñadores d e currículo y pro gram as deben estar seguros de que el enfoque del
contenido, así como las estrate gias de enseñanza y eval uación reflejan la adq uisició n d el
entendimiento científico med iante la investigación. Los est udiantes en tonces aprender án
la ciencia de una manera que refleje có m o la cien cia funcio na r ealmente ( NRC, 2000 , p.
214) .
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
100 L i dia Ló pez Lozano
Como consecue ncia, es un enfoque d e enseñanza que se concibe y desarrolla a
través de diversas interpretaciones ( Alake et al., 20 12; Asa y & Orgill, 2010; Couso, 2014;
Goodrum et al., 2001). Así lo evidencia la amplia revisión realizada po r Asa y y Or gill
(2010) en torno a las características de la misma en a rtículos publicados entre 1998 y
2007 que ilustra la confusión del maestro con resp ecto al uso d el término indagación.
Muchos la asocian a un aprendizaje orientado a la realización de actividad es
manipulativas ( hands-on activities ) (Alake et al., 2012 ; Windschitl, Thompson, &
Braaten , 2008) r elacionada con una visión de la investigación por descubrimiento (C añal,
2007; Crawford, 2000).
En la li teratura se describen una amplia gama d e en foques de ens eñanza por
investigac ión. Se gún los estándares, como hemos reseñado, anteriormente, puede tomar
dos perspectivas: la d el profesor y la d el aprendiz. Los profesores d eben ser capaces de
utilizar diversas estrategias de enseñanza y aprendiz aje para pe rmitir a los estudiantes
dominar los conceptos científic os a través de investigaciones. Por su parte, los estudiantes
deben ser cap aces de diseñar y r ealizar in vestigaciones científic as y adqui rir
conocimientos y comprensión a través d e la investigación científica . Desde el National
Research Council (NRC, 2000, p. 25), describen las cinco características e senciale s que
caracter iza una investigación escolar de sde el punto de vista del estudiante haciéndola
converger c on lo que sería una investigación científica, de manera que, el estudiante: (1)
se invol ucra en cuestiones científicas, (2) da prioridad a las pru ebas, (3) formula
explicaciones a partir de las pruebas, (4) evalúa dichas expli cac iones a la luz de
explicaciones alternativas y , (5 ) comunica y justifica los resultados d e las invest igaciones
hechas.
Nos detenemos en esta caracterización porque diversos estudios se h an bas ado en
este modelo (NRC, 2000) para analizar enfoqu es de investi gación en el aula, y a que se
articula c omo un continuo, de cuatro niveles, según e l grado de participación e
involucración del alumno en el p roceso d e indagación y el rol que ado pta durante el
proceso: d esde experiencias más diri gidas po r el alumno ( student-directed ) y, por tanto,
con menos int ervención del profesor, a aquellas en las que el estudiante ad opta un papel
más pasivo, intelectualmente hablando, más dirigidas por el prof esor ( teacher-directed )
(Be ll, Smetana, & Binns, 2005; Binns & P opp, 2013; C rawf ord, 2007; Windschitl, 2003).
Este ti po de modelo se to ma como referencia para analizar en qué medida se lleva a c abo
enseñanza y aprendizaje de la ciencia mediante este enfoque en div ersos niveles
educativos, en pro fesorado de ciencias en a ctivo y en pe riodo de formación ( Biggers &
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
101
L i dia Ló pez Lozano
Forbes, 2012; Capps & C rawf ord, 2013; I reland et al., 2014; Kang et al., 2013; Morrison,
2013; Vilchez & Bravo, 2015). El espectro resultante abarca pr áctica s qu e van desde las
basadas en in volucrar al estudiante en muchas a ctividades de características
principalmente manipulativas (las llamadas hands-on activities ) al otro extremo que se
trataría de una inda gación abierta o g uiada ( op en o guieded inqui ry ) (NRC, 2000)
mediante actividades qu e enfaticen el pro ceso de r esolución del p roblema ( las llamadas
minds-on activities ) (Alake et al., 2012 ; Schwa rz, 2009 ).
Así, basado en el modelo establecido por la NRC, mostramos los cuatro tipos de
indagación que Martin-Hansen (2002 ) describe según tipos de actividades qu e se pretende
que el alumno lleve a cabo:
1. Open o full inquiry : vinculada al enfoque centrado en el alumno y es la que
más se aproxima al trab ajo real de los científicos. Así, la autora explica que
“r equiere un p ensamiento de orden superior y po r lo general los estudiantes
trabajan directame nte con el concepto y los materiales, el e quipo, y a sí
sucesivamente ” (p. 35). En esta tendenc ia se pre tende que e l alumno diseñe e l
protocolo de ac tuación, partiendo de la propia fo rmulación de preguntas que
actúen de g uía de su investigación siguiendo el procedimiento para alcanzar
una respuesta. Por t anto, se incluye el plante amiento de hipótesis, análisis y
comunicación de resultados.
2. Guided inquiry : los alumnos deben resolver la pregunta de investi gación que
les ha sido asignada, p reviamente, por el p rofesor. Se caracteriza porque el
profesor sue l e proporcionar a los alumnos un guion a modo de
cuestionamiento para llevar a cabo la indagación.
3. Coupled inquiry : se tra ta de una combinación de la s dos anter iores, de manera
que el pro fesor elige l a pregunta a investi ga r y el alumnado tom a sus propi as
decisiones para llegar a una resolución. L a a utora lo equipar a a un enfoque de
ciclo de aprendiz aje, que describe como: invitación a la indagación ( partir de
los conocimientos previos de los alumnos sobre un fenómeno determinado),
indagación guiada, in dagación abierta, resolución de la inda gación
(comunicac ión de sus hallazgos) y eva luación (se l e pide al alumno aplicar los
conocimientos adquiridos en la investigación de otro fenómeno).
4. S tructured or directed inquiry : vinculado al enfoque de enseñanz a centra do
en el docente y la acción investigativa es una mera secue ncia de pasos a seguir.
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
102 L i dia Ló pez Lozano
Lo que la autora considera una “ cookbook lesson ”, de manera que el problema
se resuelve si g uiendo un a receta. Aquí la particip ación del alumno se limi ta a
seguir indicaciones y no se involucra activamente la mente de los alumnos.
Por lo que, de a cuerdo, con la a utora, este e nfoque no tiene mucho de
indagación real .
Una de las más recientes (Capps & Crawford, 2013) presenta una sit uación actual
cuanto menos desalentadora al comprobar en qué grado se está impartiendo en las aulas
norteamer icanas ens eñanza de las ciencias basada en la indagación y en la naturaleza de
la ciencia. Guiados por l os estándares marcados por la N RC (2000), Cap ps y C rawford
(2013) ex aminaron las prácticas educativas y las v isiones acerca de la natur aleza de las
ciencias y de la inda g ación de un grupo de 26 profesores altamente cualificados y
motivados. Fueron seleccionados a partir de una muestra de prof esores interesa dos por
mejorar sus prácticas doc entes, las cuales des cribieron como innovadoras, para p articipar
en un pro grama de d esarrollo profesional. P ara ello usaron dive rsas fue ntes de d atos:
documentos escritos de l os profesore s describiendo una clase ejemplar, grabaciones de
vídeo y obs ervaciones de una práctica real, cuestionario de preguntas abiertas sobre sus
concepciones de la indagación y la naturaleza de la ciencia y , tambi én realizaron
entrevistas. Conclu y eron que la ma y orí a tenían concepciones limitadas e incluso erróneas
acerca del enfoque por indagación y de la natur aleza de la ciencia y subray an que éstas
se reflejaba n en sus prácticas docentes. A su vez, se focaliz aban, may o ritariamente, en
habilidades básicas y actividades propuestas por el profesor y s e obse rvaron po cas
alusiones a aspe ctos propios de la naturaleza de la c iencia e n sus lecciones. En contra de
lo que se pod ría esperar, estos profesores con expe riencia en el campo de la investigac ión
no most raba n habilidades para enseñar ciencias por indagación. Fueron los años de
actividad docente y su co nocimiento práctico profesional lo que caracterizaba a los cuatro
profesores que mostraron aptitudes para trabaj ar por investigación. L o s resultados
revelaron una relación directa entre la solidez o consistencia de las concepciones de los
profesores y sus práctic as en el aula. Todo ello nos muestra una situación en la que hasta
los "mejores" profesores sienten di ficultad en llevar a cabo este tipo de enseñanz a
innovadora (Capps & Crawford, 2 013; Porlán et al., 2010).
Siguiendo con los estudios en los que s e an aliza el trab ajo del profesora do en
relación con la Investigación Escolar, en Australi a, I reland et al. (2014) tras un estudio
fenomenográfico d e 20 maestros de primaria detectaron hasta seis en foques de enseñanza
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
103
L i dia Ló pez Lozano
basada en la inda gación. Estos enfoques los agruparon en categorías según las
concepciones sobre la in dagación mostradas por la misma muestra de docentes fruto de
un trabajo anterior (Ireland et al., 2012 ). La ma yoría del p rofesorado se centró en la
categoría que se vincula a un enfoque de enseñan za por transmisión (la llamada chalk
and talk ), desde la persp ectiva de la realización de muchas actividades ( hands-on ), el
docente genera problemas y el estudiante preguntas, se entiende la indagación como
proporcionar ex periencias interesantes al alumnado. Las otras dos categorías, una más
relacionadas con el “ver experimentos”, o la tercera que ser ía la que más se aproxim aría
a la idea de investigació n escolar tuvieron po ca “aceptación”, aunque es cierto que a
veces de pendiendo del c ontexto o del tema podía transitar de una idea a otra.
En el mismo tipo de investig ación, Morrison (2013) pone el foc o en 6 maestros
de Primaria que llevan a cabo en sus aulas IBSE, con el objetivo de indagar tanto en sus
concepciones y las raíces de dichas conc epciones como en la manera e n la que ponen en
marcha investi gación en sus clases. Todos ti enen en común que ven la investigac ión
como una manera de "descubrir cos as" y todos in sisten en la influencia que ha n tenido
sus experiencias vividas en la infancia y durante su educac ión en el des arrollo de sus
inquietudes en relación c on la investigación. Se d escriben a sí mismos como niños que
exploraban su mundo y ex perimentaba n en él. Esto influ y e positivam ente en su práctica
en el aula. Así, no ven la investigación como algo asfix iante o que les lleve mucha
planificación. Uno de los fac tores principales que les a y udan a entender la i nvestigación
como una prác tica docente es la formac ión en curs os de cienc ias. Pero también destacan
que es un proceso que lleva años de experiencia y de ir probando di ferentes estrategias.
Declararon como algo fundamental ver otras práct icas rea les y entend er el contenido en
Ciencias que van a traba jar con los alumnos.
Estos estudios nos hacen considera r que plantearse nuevos enfoques de enseñanza
supone enfrentar diversos dil emas, muchos de los cuales, de acuerdo con Anderson
(2002) nacen de la s prop ias creencias y valores d e los docentes a cerca de la naturaleza
de la ciencia y de l a enseñanza. Numerosos estudios ponen de manifiesto los obstáculos
y l a complejidad qu e su pone para los profesores (en activo y en fo rmación) poner en
práctica este enfoque de enseñanza y aprendizaje (Capps & Crawford, 2013; Gillies &
Nichols, 2015; I r eland et al., 2012; 2014 ; Vázquez-Alonso & Manassero-Mas, 2015;
Yoon et al., 2011). Es co mún pensar que aprender a enseñar a través de la investigación
es cuestión de aprender n uevas habilidades de ens eñanza, así es, pero “también es mucho
más” (Anderson, 2002, p . 7). En la difi cultad y compl ejidad que presenta l a práctica d e
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
110 L i dia Ló pez Lozano
2.5.1. Evaluación sumativa y evaluación formativa
Los cambios que se están dando dentro del sistema educativo hacia teorías de
aprendizaje socio- constructivistas en la enseñanza de la ciencia b asada en investigación
escolar implica cambios en las conce pciones so bre la evaluación, en la función que esta
tiene durante todo el proceso, en los criterios y e n la metodología a segui r, acorde a un
currículo que en fatiza la construcción de cono cimiento significa tivo en lugar de la
memorización de contenido científico (Shepard, 2000).
En este escenario, la ev aluación se pres enta como un componente crítico del
proceso de enseñanza y a prendizaje basada en la investigación (Harlen, 2013). Al hablar
de evaluación hablamos, pues, de una temática q ue constitu y e una cuestión, ta mbi én,
problemática y compleja. Esto se debe no solo, co mo hemos mencionados, a los diversos
enfoques que adoptaría la evaluac ión según las metodologías de enseñanza, sino,
también, a la doble función que ejerce : la función social o acreditativa – en cuanto a la
acre ditación de lo g ros ta nto del estudiante como del trabajo pro fesional del profesor – y
la función pedag ógica o reguladora – centrada en la regulac ión d el proceso de enseñanza
y aprendizaje (Brown, Lake & Matters, 2011; Coll, Barberá & Onrubia, 2000 ; Giovannini
& B oni, 2010; P ujol, 2007; Remesal, 2011).
Desde una perspectiva s ocio-constructivista de l a enseñanz a de la ciencia se
entiende una e valuación que re p resente una interacción dinámica entre la enseñanza y el
aprendizaje (Buck et al., 2010; García-Pérez, 2000; Gil- Pé re z & Martínez-Torregrosa ,
2005 ; Wang, K ao, & L in, 2010). En relación a esto último, Alcalá (2002, p. 182) expresa
que “la evaluación se ha mostrado siempre como uno de los aspectos más polémicos de
la enseña nza (…), no sólo po r las connotaciones ideológ icas que, ineludiblemente
conlleva, sino también por las dificultades de convenir qué aspectos evaluar y cómo
hacerlo”. De acuerdo con el autor, reflexionar sobre estos puntos nos proporciona una
orientación para pod er elegir el sistema de evaluación más ad ecuado que implique
relación entre los dife rentes aspectos que la determi nan.
Podríamos se ñalar que el siglo XX ha sido un periodo decisivo en el desarrollo
de la evaluación en el ámbito educa tivo, experimentando toda una revoluci ón conceptual
(Escudero, 2003; Shepar d, 2000). No es intención ni objetivo de este trabaj o detenernos
y pormenoriz ar dicha evolución. Pero, hem os rescatado en la Figura 2.9, la
repre sentación cronológ ica ofrecida por Shepar d (2000, p. 5 ) que ilus tra cómo las
concepciones cambiantes del cu rrículo, la teoría d el aprendiz aje y la medición expli can
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
111
L i dia Ló pez Lozano
la incompatibilidad actual entre l as nuevas persp ectivas de la enseñanza y las visiones
tradicionales de las pruebas evaluativas a través de sus relaciones.
Figura 2. 9. Representación cronológica de la evolución de la evaluación relacionada con los cambios en el
currículo y los mod elos de enseñanza. Adaptado d e Shepard (2000). Nota : CI: coeficiente intelectual.
En un intento de aproxim arnos a la situación actual, de manera breve, podríamos
referenc iar el periodo de la década de los 60, cua ndo surgen nuevas corrientes bajo la
denominación de propuestas de ev aluación formativa y sumativa , inicialmente utilizadas
por Scriven (1967) en r elación a la evaluación del currículo y fundamentada en los
diversos c ontextos de dec isi ón – orie ntada a la mejora de l progr ama o curso educa tivo, la
primera y, para juzgar el valor del mismo, la seg unda. Esta propuesta f ormativa está
direccionada a la mejor a del proceso de enseñanza y s e posiciona como alternativa ante
una concepción tradi cional de evaluación que solo se interesa por los resultados,
obviando los procesos de enseñanza. S e podría decir que es a partir de los estudios de
Bloom, Hastin g y M adaus (1975), contex tualizados en el estudiante, que los términos
formativa y sumativa adquieren el significado que, actualmente, se manejan sobre la
evaluac ión. Además, desde la literatura educativa francófona, se enfatiza la función de
regulac ión y autorregulación de la evaluación en los proce sos de enseñanza y aprendizaje
(Allal, 1993). Este desarrollo en torno al significa do y las prácticas evaluativas continua
aún vigente, ajustándose a las nuevas demandas sociales y educativas.
No obstante, la concept ualización en torno a la evaluación formativa ha dado
lugar a numerosa s definiciones e interpretaciones conllevando a cierta confusión
alrededor de l término (Bennett, 2011; Good, 2011; Wiliam, 2009). Fruto de las
Paradigma dominante s. XX
(de 1900 - 2000+)
Paradigma em ergente
(de 1990 - 2000+)
Disolución del Viejo Paradigm a:
Nuevas visiones de Enseñanza/Viejas
visiones de “testing”
(de los 80 – 2000+)
Pruebas
tradicionales
Enseñanza
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
112 L i dia Ló pez Lozano
investigac iones, encontramos en la literatura disti ntas definiciones cara cterizando la
evaluac ión concebida co mo una vía de mejora de los procesos educ ativos, c entrada en el
aprendizaje de l estudiante. Por ejemplo, Stufflebeam (1987, citado en Giné & Parcerisa ,
2000, p. 18) la define de tal manera:
es el pro ceso d e identificar, ob tener y propo rcionar inf or m ac ión útil y descriptiva acerca
del valor y e l mérito de las metas, la p lanificación, la rea lización y el impacto de un
objetivo d eterminado, co n el fi n de ser vir de guía para l a to ma de deci siones
12
, solucio nar
los p roblemas de responsab ilidad y pro mover la co mprensión d e lo s fenómenos
implicados.
Por su parte , Imbernón (2000 , citado en Giné & P arcerisa, 2000 , p. 18) d estac a el
carácter investigador de la evaluación, definiéndola como
un instrumento de investigac ión del profesorado que, a través de la identificación,
recogida y tratamiento de datos, nos permite comprobar las hipótesis de acción con el fin
de co nf irmarlas o introducir m odi ficaciones en ellas. La evaluación deb e proporcio nar
criterios d e seguimiento de to do el proce so enseñanza -aprendizaj e , o sea, sobre el
funcionamiento y los r esultados.
Más recientemente, Popham (2008, p. 6 ) definió la evaluación formativa como
un proce so p lanif icado en el cual la evidencia o btenida p or la evaluación del estat us del
estudiante es utilizada por los maestros para ajustar sus proced imientos de instrucción en
curso o po r los estudiantes pa ra a justar sus táctica s de aprendizaje actual es .
Finalmente, tras un a revisión de las diversas definiciones propuestas en estos
últimos 20 años realizada por Wiliam (2009), se da una generalización y unificación de
las principales características bajo la de finición ap ortada por Black y Wiliam (2009, p.
9), que la explican del siguiente modo:
La pr áctica en el aula es formativa en el grado en que la evid encia sob re los logros del
estudiante es suscitada, interpr etada y utilizad a po r los profesores, los alumno s, o sus
compañeros, para tomar d ecisiones sobre los p róxim os pasos en el p roceso de
enseñanza-apr endizaje que puedan ser m ejor , o m ej or fu ndadas que las decisiones que se
habrían to m ad o en ause ncia de la evidencia que se obtuvo.
12
Lo resaltado en ne grita en las d efiniciones de Stu ff lebeam ( 198 7), Im bernón (200 0), Popha m (2008 ) y
Black y Wiliam (2 009) pro vie nen de la investi gadora.
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
113
L i dia Ló pez Lozano
Así, podemos deducir de estas conceptualizaciones que las diversas
investigac iones convergen en dos rasgos fundamentales: se trata de una actividad
centrada en todo el pro ceso de enseñanza y aprendizaje y en la toma de d ecisiones durante
el mismo, de todos los agentes implicados en dicho proceso: docentes y estudiantes
( Al onso, 1994; Black & Wiliam , 1998; Giné & P arce risa, 200 0; Porlán, 1993; Pujol,
2007). P ara Giné y P arcerisa (2000, p. 19) l a e valuación consiste en tre s f ases
fundamentales: r ecogida de datos, análisis de la información recogida y toma d e
decisiones. Siendo, para estos autores, este último paso imprescindible para que podamos
hablar de evaluación edu cativa, ya qu e el acto de tomar decisiones es, precisamente, lo
que justifica la evaluación en su conjunto.
Sin embarg o, hablar e n términos de formativa y sumativa puede dar la impresión
de que se trate d e dos “tipos o técnicas” de evaluación dife rentes, cuando lo que cob ra
importancia, realmente, es la finalidad, pues, para qué se usa la información obtenida de
una evaluación (Harlen, 2006). En definitiva, nos estaríamos plant eando el propósito
¿ para qué evaluar ? Para Harlen (2013, p. 18) hay dos respuestas posibles: (1) para a y udar
al alumno durante su apre ndiz aje (responde a un propósito formativo). Involucra
procesos de “ búsqueda e int erpr etación de pruebas por parte de los aprendices y
profesores para decidir d ónde están los aprendices, hacia donde necesitan ir y de qué
mejor for ma llegar allí (ARG, 2002
13
) ”. O pue de servir, (2) para a veriguar lo que é ste ha
aprendido en un momento determinado (respondiendo a un propósito sumativo).
De manera que, se viene ampliando el concepto de evaluac ión formati va y ,
actualmente, se ha acuñado la expresión evaluación para el aprendi zaje o como
aprendizaje (en el contex to ang lófono la expresión es assessment for learning o, también ,
se viene referenciando como assessment as learning ) dist inguiéndola de la evaluación
del aprendizaje lo que se conocía como “ teaching to the test” ( assessment of learnig)
como terminologías que indican la cl ásica disti nción entre formativa y sumativa ,
respec tivamente (Black & W iliam, 1998; Dusch l et al., 2011 ; Harlen, 2 013; Hickey,
Taasoobshirazi, & Cross, 2012 ; Hume & Coll, 2009; Sadler, 1998; Weeden, Winter &
Boadfoot, 2002). L a e valuación para el aprendiz aje es una herra mienta para tom ar
decisiones que concierne a la enseñanza y al aprendizaje. La sumativa, por su parte,
13
En Harle n (2013 ): Assess m e nt R eform Gr oup ( ARG). (2002 ) Assessment for Learning : 10 Principles.
www.assess ment-reform -group.o rg
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
114 L i dia Ló pez Lozano
adopta el papel de resu mir el aprendizaje de lo s alumnos con la finalidad de medir
rendimiento, “tomando una foto de su desarrollo en el tiempo” (Mawby & Dunne 2012 ,
p. 139, citado en Earle, 2014).
En cuanto a esta nueva terminología, autor es com o Bennett (2011, p. 7) tra s una
revisión crítica en torno a la evaluación formativ a, advierte que, desde la p erspec tiva de
definición, esta sust itución es “potencialmente problemática” ya que despoja la
evaluac ión sumativa de cualquier responsabilidad de provocar aprendizaje, añadiendo
que, esto conduciría a una sim plificación de lo que, de hecho, es una r elación más
compleja (Harlen, 2013) . Para subsanar esta problemática y considerando la relación
compleja entre ambas modalidades, Bennett (2011, p. 8) recomienda pensar en
propósitos “primarios” y “secundarios”, dentro d el diseño de un sis tema de e valuac iones.
De modo que, la evaluación sumativa tendría como finalidad primaria atende r l a
evaluac ión de aprendizajes y como s ecundaria la de evaluar pa ra el aprendizaje y ,
viceversa, en el caso de una evaluación tipo formativa. El mi smo autor concluye que,
para ma y o r beneficio, los enfoques formativos deb erían conceptualizarse como parte de
un sistema. En esta línea, Harlen (2006) sugiere q ue, más que pensar en una dicotomía,
es mucho más útil y certero tratar estos procesos de evaluación como un continuo y a que,
la evaluac ión para el ap rendizaje y la evaluación del aprendizaje solo se diferenciarían
en la finalidad y los grados de formalidad. En def initiva, se debe pensa r en términos de
“uso formativo/ sumativo” de la evaluación. I nsistiendo e n esta idea, Good (2011) sugiere
la ex presión “uso formativo de la información de ev aluación” (formative use of
assessment information) .
De manera que l a evalua ción en el aula, de acuerdo con Remes al (2011, p. 473),
resulta un:
proceso co m plejo de recolección, análisis y evaluación de las evidencias sobre el proceso
de enseñanza y apr endizaje y l os r esultados del aprendizaj e . Este p roceso se co m p leta con
las decisiones q ue afectan a los pr ocesos de enseñanza y apr endizaje, am bas e ntrelazadas.
A la luz de la propia evolución del concepto, en el contexto educativo, se puede
distinguir un modelo teórico bipolar en el continuo del proceso de evaluación en base al
objetivo que se persiga . Wolf, Bixby , Glenn y Ga rdner (1991, citado en Re mesal, 2011)
distinguen entre la “ cultura del ex amen” (“ te sting culture ” ) y la “c ultura de la
valoración” (“ assess emnt culture ” ) . Más r ecientemente, Har grea ves (2005) hace
referenc ia a la evaluación como medida y la evaluación como investigación . Se trata de
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
115
L i dia Ló pez Lozano
una evaluación de apr endizaje frente a la evaluación para el ap rendizaje (o ev aluación
formativa) (Black & Wi liam, 2009; Brown, et al., 2011; Harg r eaves, 200 5). Estos dos
polos se enmarcan en dos modelos de enseñanza-aprendizaje, una evaluación ligada a
una enseñanza de la ciencia basada en la transm isión -re cepción de conocimiento s, en
contraposición de un a ev aluación enmarcada en u na enseñanza c onstructivista ba sada en
procesos de inve stigación escolar. Acorde a estos planteamientos, para W ilson (1994) la
finalidad de la evaluación responderá según el paradigma de enseñanza adoptado, de
modo que:
La forma tradicio nal de eval uación tiende a hacer esta pre gunta: ¿Do minó el al umno lo s
objetivos que se fijar on par a él? Por el contrario , un constructivista deb e hacer se esta
pr egunta: ¿Dó nde está el alumno en el p roceso de construcción de su conoci m iento acerca
de este co ncepto? ( p. 6).
2.5.2. Concepciones y obstáculos del profesorado sobre la evaluación en ciencias
Como decíamos inicialmente, en la práctica del aula la evaluación cumple dos
funciones básicas: la función reguladora-pedagógica de la evaluación, centrada en la
mejora de la enseñanza y el aprendizaje, p ero cumple, también, con una fu nción social,
que s e centra e n la certificación de los logros de los estudiantes y del trabaj o profesional
de los docentes. D ebido a estos cambios y reformas e n el sistema educativo , entendemos
que conviven en e l mismo espacio y tiempo dife rentes praxis y concepciones sobre lo s
diferentes aspectos que conforman la evaluación en el proc eso educacional (Remesal,
2011).
La ma y o ría de las investigaciones consultad as se centran en conocer el
conocimiento y las creencias de los docentes y de los futuros profesores acerca d e la
evaluac ión y comprobar en qué medida afec ta o está relacionada con el ejercicio en el
aula. El estudio de investigación de Morrison (201 3) de muestra que llevando a c abo una
enseñanza de las ciencias basada en la investigación escolar se lleva a cabo un a
evaluac ión formativa como parte inherente del mismo proceso de enseñanza-aprendizaje.
Los maestros participante s en este estudio contaban cómo llevando a cabo estas prácticas
de enseñanza de indagación lograban conocer mucho más sobre los conocimientos de sus
alumnos, por lo que manejaban diversos mecanismos de evaluac ión.
Con el foco en l a misma dirección (relación de la teoría y la pr áctica docente),
pero en el sentido opue sto, las investigaciones conclu ye n que cualquier otro tipo de
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
116 L i dia Ló pez Lozano
evaluac ión diferente a la calificadora ap enas tien e pr esencia en el sistema edu cativo,
cohere nte con la metodología de enseñanza-aprendizaje predominante. Por lo que
podemos pensar que la evaluación formativa se sitúa más en el plano de la teoría que en
la práctica del aula.
Por ejemplo, Álva rez (2009) realiza un estudio de campo p ara ex poner l a
situación de la evaluac ión en la práctica del aula de profesores en ejercicio. A través del
análisis de los do cumentos esc ritos por los profesores sobre la planific ación de la
evaluac ión, de los exáme nes realizados y corregidos y de las e ntrevistas, t anto a alumnos
como a los profesores, es tablece conexiones entr e el plano de la planificaci ón y el de la
práctica . Conclu y e que, ma y orita riamente, se lleva a cabo una evaluación sumativa, se
elude la formativa, siendo el instrumento princ ipal de evaluac ión el ex amen escrito cu y o
contenido se basa en las ex plicaciones hechas en clase. La ma y oría de los profesores
identifican como funciones principales de la evaluación la de orientación y de ayuda, sin
embargo, el análisis y contraste de las fu entes de información les otorgan todo el peso a
las funciones de control y de selección. El estudio de Álvarez (2009, p. 370) hace
evidente “ la distancia ent re el curiculum ideado, el curriculum prescrito y e l curriculum
reinterpretado y moldea do por los profesores, e in cluso el vivido por los alumnos” .
En esta lí nea, los estudios de tesis de Solí s (2005) y de Contreras (2010)
manifiestan las incongruencias entre lo declarado y lo experimentado sobre las
concepciones curriculares de los profesores d e Sec undaria de ciencias e n formac ión y en
activo, respectivamente. En general, la m a y oría de los profesores declaran una tendencia
cercana a la constructivi sta, mientras que se ace rcan a la tradicional cua ndo diseñan
propuestas de intervención y l as aplican. Concretamente, en el aspecto cu rricular de la
evaluac ión, los profesores en el estudio de Contreras (2010) destacan el uso de diversos
instrumentos de evaluación y la importancia de incorpo rar la e valuación de
procedimientos y d e actitudes, pero, al i gua l qu e ocurre en el estudio de Solís (2005) , la
finalidad de la evaluación es medir y comprobar el nivel de adquisición del contenido
conceptual. En cuanto a quién o qué se evalúa, el al umno es, fundamentalmente, el objeto
de la eva luación (Solís, 2005).
Coincidente con el marco de estos autores, particularmente con el de Contreras
(2010), Ly on (2011) investiga las c reencias, las prá cticas y las reflex iones de una
profesora novel ( en su primer año de ejercicio) d e ciencias de s ecundaria, pero en este
caso, int ere sado e xclusivamente en e l diseño y el d esarrollo de su propuesta de
evaluac ión. Aunque, la componente reflexión se toma como parte de las creencias y
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
117
L i dia Ló pez Lozano
práctica s d e la evaluación de la doc ente, que apo y a y complementa l a exploración de
estas dos últimas componentes y la influencia que ejerce una en l a otra. Los datos revelan
que las creencias sobre el aprendizaje y l a evaluación sostenidas por esta profesora,
influye n e n sus prácticas e valuativas y guardan cierta cohe rencia. No obstan te, se da una
importante incongruencia respecto a la fuerte creencia de la prof esora de que los
estudiantes aprenden a través del trabajo colab orativo y del papel r elevante en e l
aprendizaje de los alumnos de la evaluación entre iguales, tomándola con una evaluación
en sí misma, mi entras que su planificac ión y proceso evaluativo quedan sustentados por
valoraciones individuale s (usando los informes individuales en lu gar de los co -
elaborados en las sesiones de laboratorio, por ej emplo), sumado a que v e al profesor
como responsable de l a toma de decisiones sobr e el diseño y la inte rpretación de la
evaluac ión. Al respecto, e l autor destaca cierta tensión entre la enseñanz a y la evaluación.
Finalmente, conclu ye q ue la varia ble ti empo surge como un factor d eterminante y
limitante a la hora de llevar a cabo la evaluación que la docente desearía im plementar.
En I n glaterra, Earle (201 4) para obtener una “instantáne a” (como la misma autora
indica: “a snapshot”) de los enfoques evaluativos adoptados por 91 escuelas de primaria
sujetas a un sistema de premios para las escuelas en Reino Unido (llamado Primary
Science Qualit y Mark , PSQM, psqm.org.uk) centrado en la promoción de la ciencia, l a
autora usó como fuente de información esta extensa base de datos y a qu e en ella se
requiere que cada coordinador de la asignatura de ciencias describa có mo es el sis tema
de evaluación de la misma. Dichas d escripciones se codificaron según se tratase de
procesos formativos o sumativos, para identificar los tipos de estrategias usados en
ambos. Evide nció una amplia ga ma de e strategias for mativas y sumativas, que tendieron
a describirse por sep ara do, con pocos vínculos entre ellos. En cuanto a las estrategias con
propósito formativo, la propia autora expresa la dificultad para clasifi carlas ya que en l a
descripción e l propósito no siempre estaba claro n i espe cificado. Las estrateg i as basa das
en la conversación o comunicación ( talk-based strategies ) se utilizan ampliamente para
la evaluación fo rmativa, c on algunas pruebas de feedback a los alumnos (28 escuelas) , la
autoevaluacion se representa en el 36% de las es cuelas, aunqu e la explicación es b astante
indeterminada, del tipo “(los alumnos) tuvieron l a oportunid ad de autoevaluarse” y solo
un 8% mencionó la coevaluación. Si bien el uso de pruebas o de redes de seg uimiento
para la evaluación sumativa es generalizado, pocas escuelas dependen de un solo sistema ,
solo un 10% hac ia uso d el examen como único método . Por otro lado, apuntan que las
habilidades de investigación (el conocimiento procedimental) y los conocimientos
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
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conceptuales de los alumnos se evalúan, a menudo , por separado y con preferencias de
métodos distintos, por ejemplo, rejillas de se guimientos para los prim eros casos y
exámenes en los segundos.
En nuestro p aís, Reme sal (2011) inv estiga las concepciones ac erca de la
evaluac ión de 50 profesores de Primaria y de Secunda ria a través d e un estudio
cualitativo. Como se indicó anteriormente, usa u n modelo bipol ar atendiendo a dos de
las funciones básicas de la evaluación, la didáctica y la social. La investigadora
contempla cu atro dim ensiones sobre los efec tos de la evaluación: los efectos de
evaluac ión en la enseñanz a, en el apr endizaje, la acreditación del apren dizaje de los
alumnos y en la responsabil idad de la enseñ anza de los docentes. Se revelan varios puntos
interesantes de esta inve stigación. Lo primero, sería que los profesores diferencian e ntre
las creencias sobre la ev aluación que afectan a la enseñanza como algo separado de la
influencia de la ev aluac ión en el aprendizaje. D el mismo modo, dist ingue n entre el rendir
cuentas y acreditar los logros. Por otro lado, pa ra cada dim ensión hubo refe rencias
positivas hacia la evaluación como herramienta que propicia cambios, pe ro también hubo
alusiones que se r eferían a que no modi fica nada, e incluso ref erencias negativas.
Finalmente, se constató que la ma y oría de los p rofesores tienen concepciones mix tas
sobre la evaluación. No se sigue un modelo puro y dentro de los modelos mix tos, las
concepciones ma y o ritarias son las sociales mixtas. L a prevalencia de concepciones
sociales reve la el predominio de un enfoque de “ evaluación d el aprendizaje” en las
concepciones de los pro fesore s, por encima del de “ evaluación para el aprendizaje ” ,
enfoque idóneo si se persigue la mejora de l proceso enseñanza- aprendizaje.
Esta investigación coincide con la d e Brow n e t a l. (2011) realizada en los centros
educativos de Queensland (Australia), al encontrar diferencias según el niv el educativo.
Mientras en la Educación Primaria hay cierto predominio de las funciones didáctica s, e n
los niveles de Secundaria prima la función social, tanto mixta como pura. En definitiva,
se tie nde a pensar en la evaluación como una for ma de hacer responsables a los alumnos
de su propio apr endizaje a trav és de calificaciones o puntuaciones que servirán d e
información externa. El modelo que usan estos investigadores australiano s se basa en
cuatro tendencias de la evaluación: la evaluación como mejora de l proceso de enseña nza
y d e aprendizaje, la eval uación como herramienta acreditativa de l a e fec tividad de los
colegios y pro fesores, la evaluación como acreditación de los resultados d e los alumnos
y , finalmente, la evaluación como aspecto irrelevante del proceso d e enseñanz a-
aprendizaje. Las tr es pri meras las categorizan co mo "de propósito" y la últim a de "anti
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
119
L i dia Ló pez Lozano
propósito". Resultó ha ber una correlación e stadísticamente importante entre la
consideración de l a eval uación como i rrelevante y la r esponsabilidad del estudiante, en
los maestros de Primaria.
Estos estudios parecen r evelar la hegemonía de la evaluación “de ca lificación”,
siendo aún lejana la práctica de una ev aluación con doble finalidad, l a de formar al
alumnado al tiempo de l profe sorado, de manera que s e crea una oportunidad de
aprendizaje construido en base a los errores cometidos, que se explore sobre posi bles
caminos para un desarrol lo individual y cole ctivo, cognitivo y afectivo, etc. (Canabal &
Castro, 2012).
Otros trabajos se han c entrado en conocer las ide as de los profesore s en formación
o noveles (Buck et al., 2010; Graham, 2005; Maclellan, 2004; Ogan -Bekiroglu, 2009;
Wang et al., 2010). En genera l, parten de un conocimiento sobre la evaluac ión muy
simple, poco desarrollado, y muestran una gran falta de conocimiento tanto sobre la
planificación de la enseñanza como sobre t emas de evaluación (Maclellan, 2004). Se
suele confundir la evaluación formativa con el uso de muchos instrumentos evaluativos.
En general, se entiende como una combinaci ón de evaluaciones sumativ a y d e
notificación y , mientras que la reconocen c omo un a he rramienta útil para el profesor a la
hora de tom ar decisiones sobre la ense ñanza, no la relacionan con el desarrollo
conceptua l de los alumnos y el pap el activo del estudi ante durante todo el proceso de la
evaluac ión (Buck et al., 2010).
Los resultados a los que llegaron Wang et al. (2010) s obre los futuros profesore s
de ciencias taiwa nes es co inciden con los de Solís (2005) en Es paña, pero en una muestra
mayor (215 p rofesores en formación). Para el estudio, los autores consideraron por
separa do las con cepc ione s sobre la e valuación y sobre el a prendizaje de la c iencia c on e l
propósito de establecer relaciones entre ambas . La m a y orí a de los futu ros maestros
resultaron tener un a manera de evaluar acorde a una visi ón tradicional d el aprendizaje
sosteniendo una visi ón empirista del mismo. Así, la finalidad principal d e l a evaluación
es la de conocer el nivel de adquisición de los conte nidos. A pesar de haber mostrado una
clasificación algo m ás plural en lo que se refiere a qué evaluar (el conocimiento, los
procesos de investigación y la actitud), el 65% se preocupó por la evaluación de
conceptos, además, en el nivel más bá sico c onsiderado, es decir, para averiguar si sabe o
no sabe tal conc epto. Sol o un 11% hizo referencia a la importancia de l as actitudes a la
hora de evaluar en ciencias En cuanto a los métodos, el 61% consideró técnica s que
codificaron como “ performance” (como la observ ación de comportamientos y revisión
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
126 L i dia Ló pez Lozano
Figura 2.10 . Configuració n del p roceso d e eval uación: ate ndiendo a la función, el mome nto en que se ej erza
y quien se responsabiliza. F uente: Adaptad a de P ujol (2007 ).
La evaluación inicial des de una función p edagógica y de r egulac ión se entiende
como una evaluación de diagnóstico, útil para ini ciar una secuencia de enseñanza-
aprendizaje en tanto e n cuanto facilita recaudar informac ión acerca de las ideas iniciales
de los alumnos para valorar la adecuación de la planificación de la enseñanza y p ara que
los propios alumnos tomen conc iencia de sus conocim ientos y ne cesidades
(autorreg ulación). Si e l objetivo de llevar a cabo u na e valuación a l inicio de la secuenc ia
formadora es la de av erig uar quien es saben sobre la temática y lo s grados de
conocimiento que se posee, entonces adopta una función de selección cu yo objetivo es
obtener datos que permita clasificar a los estudiantes.
La evaluación que se cent ra en el desarrollo del pro ceso de enseñanza-aprendizaje
encaja en la denominada e valuación form ativa. Por lo tanto, incide en todo el proc eso de
construcción del aprendizaje del alumnado, tomando la perspectiva de ayuda del
aprendizaje (Harlen, 2013; Giné & Parcerisa, 200 0; Nilsson & Loughran, 2013; Pujol,
2007 ; Stigg ins, Arter, Ch appuis, & Chappuis, 200 6). Está directamente relacionada con
las decisiones sobre lo s procesos de r egulación por parte d el profesorado y de
autorregulación por parte del alumnado para mejorar la acción de enseñanza -apre ndizaje.
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
127
L i dia Ló pez Lozano
Esto re quiere, tal y como señalan Nilsson & L ou ghran (2013 ), un adecuado sistema de
comunicación entre docente y aprendiz. Atendi endo al r esponsable de ejercerla, “ la
evaluac ión for mativa es una respuesta a la iniciativa docente, mi entra s que la evaluación
formadora respon de a la iniciativa del disce nte y se fundamenta en el auto aprendizaje”
(Bordas & Cabrera, 200 1). El uso principal de l os datos obtenidos en la evaluación
formativa e s de a y udar a l aprendizaje, si no fuera así, el proceso no puede ser descrito
como evaluación formati va (Harlen, 2013), ha ciendo hincapié en la detección de
dificultades por encima de los r esultados. Si b ien hemos situado a est a evaluación
“durante” todo el proceso enseñanza -aprendizaje, la estrategia formativa re sponde a un
ciclo de eventos según l as decisiones que van toman todos los agentes impl icados en él.
Como componentes claves para ll evar a cabo una e valuación formativa, Harle n (2007, p.
121) propone los sig uientes:
• Los estudiantes están involucrados en expr esar y comunicar su
comprensión y habilidades a través de diálo go en el aula, iniciado por
preguntas abiertas y centradas e n la persona.
• Los estudiant es comprenden los objetivos de su trabajo y qué es un trabajo
de buena calidad.
• Los estudiantes re ciben retroalimentación sobre cómo mejorar o av anzar
y se evita hacer comparaciones con otros estudiantes.
• Los estudiantes participan en la autoevaluación de manera qu e toman
parte en la identific ación de lo que nece sitan hacer para mejorar o avanzar .
• Existe diálog o entre el pr ofesor y los estudiantes q ue fomenta la reflex ión
sobre su aprendizaje.
• Los profesores utilizan la información sobre el a prendizaje que está en
curso para ajustar l a ens eñanza de manera que todo s los estudiantes teng an
la oportunidad de a prender.
Por el contrario, los datos de la evaluación sumativ a se pued en uti lizar con ambas
finalidades. La evaluación sumati va es también ll amada la evalu ación pr omedio o la
evaluación del aprendiz aje , ya que hace un b alance de los r esultados de la secuencia,
tiene como propósito info rmar sobre lo que se h a a prendido en un momento de terminado
y se e jecuta al final d el pr oceso. Goza de un carácter esencialmente soc ial o acredita tivo ,
pero asume ta mbién una función reg uladora si se usa desde la pe rspectiva de “reconocer
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
128 L i dia Ló pez Lozano
la calidad del diseño curricular del prof esorado, d etermina r si los escolares cumplen los
prerrequisitos necesarios para aprendizajes posteriores y que estos puedan reconocer su
propio progreso” (Pujol, 2007 , p. 220). Así, cabe r eseñar que, aunque se a u na evaluación
final, también, puede ejercer de a yuda para ap rendizajes, es decir, el carácter formativo
de la evaluación sumativa dependerá del grado comunicativo que se establezca en el aula,
el llamado feedback . Así, para fraseando a Ha rlen ( 2013) toda evaluac ión sumativa puede
ser formativa. De esta ex plicación se asume que la evaluación formativa requiere que
tanto profesorado como alumnado compar tan su significado y su función.
Plantearse este tipo de evaluación lleva implí cito plantearse una metodología d e
enseñanza dist inta a la tradicional en la que e l protag onismo recae en el alumnado y éste
es el responsable de su propia constru cción del a prendizaje y d e la construcción de su
conocimiento. Buck et al. (2010, p. 403) definen la evaluación formativa como “ cua lquier
estrategia didáctica formal o informal usada para provoc ar el des arr ollo conceptual del
estudiante durante el p roceso de enseñanza - aprendizaje” . Atendiendo a su función de
mejora y d e a y uda en la progresión del apr endizaje podemos resumir en dos puntos claves
en los que se so stiene la evaluación formativa: por un lado, implica conocer las
repre sentaciones ment ales que constru y e el alumn o de los contenidos escolares; y, por
otro lado, conocer las estrategias que ponen en juego en su proceso de aprendizaje .
Ambas tareas difíciles d e discernir. Estos mismos autores c aracter izan l a evalu ación
formativa c omo r eflex iva y relacional, haciendo hincapié en la continua comunicación
que se de be establece r entre e l profesor y el alumnado durante todo el proceso educa tivo
en el aula.
Ante los retos que supone un cambio de enfoque evaluativo, más reflex ivo,
Parcerisa (1999, p. 119) destaca los siguientes plantea mientos como pivotes esenciales
del diseño, la aplicación y el análisis de la información suminist rada por la evaluación a
tener en cuenta en cualquier plantea miento de innovación en la misma:
• La evaluación permite acercarse al cono cimiento acerca d e en qué grado s e han
conseguido los objetivos propuestos, pero, asimismo, debe preocuparse por los
efec tos no previstos e n los objetivos, por el curriculum oculto y por los e fectos
a largo plazo.
• La evaluación debe poner énfasis en los procesos, y a que sólo comprendiendo
la génesis y la historia pueden e xplicarse los resultados del aprendizaje.
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
129
L i dia Ló pez Lozano
• Los métodos cualitativo s se ajustan en general mejor (lo que no implica el
recha zo radical de los cuantitativos) a la singularidad y complejidad d e los
procesos educativos.
• Hay que t ender a plantear una evaluación lo más pa rticipativa posible por par te
de los sujetos del proceso educa tivo.
• El diseño de la evaluación ha de ser flexible y abi erto a las nuevas facetas que
va adquiriendo la realidad a lo largo del proceso educativo.
2.5.4. Los procesos de evaluación
Parece evidente que conforme se hace más compl ejo el significado y el co ntexto
de evaluación se hace má s necesario e importante que los profesore s basen sus práctica s
en decisiones cada vez más elaboradas y fundamentadas ( Bennet, 2011 ; Maclellan ,
2004). Se presenta como un auténtico reto para los profesores introducir la evaluación
con finalidad fo rmativa en sus prác ticas d e aula como elemento regulador d e los procesos
de enseñanza y ap rendizaje. Como señalan Can abal y Castro (2012, p. 218 ), la evaluación
formativa debe s er una “evaluación triangulada y m ultidimensional ” , con el fin de obtener
información del apr endizaje y de la evolución del alumnado desde diferentes perspectivas
(profesorado, el propio alumno y los compañeros), media nte la trian gulación de métodos
y procedimientos (pro y e ctos, actividades, pruebas escritas, etc.).
Los métodos de evaluación que predominan y las características con cretas de los
mismos son muy diferentes según el e nfoque adoptado. Así, en la evaluac ión tradicional,
si el objetivo es comprobar el nivel conceptual alcanzado por el estudiante, el examen se
posiciona como el inst rumento fundamental ( Álvarez, 2009; Brookhart, 2009 ; Gil-Pérez
& Martíne z-Torregrosa, 2005). Y dec imos fundamental porque en el caso de compartir
espacio con otros métodos (como puede ser la entrevista, observaciones en clase, … ) es
la calificación obtenida e n el examen escrito la que , finalmente, determinará la evaluación
del alumnado (Álvarez, 2001 , 2009). También la “objetividad” qu e se l e atribuye a la
evaluac ión a través del examen desde este enfo que queda en evidencia (Gil -Pérez &
Martínez-Torregrosa, 2005). A pesar de la hegemonía del examen, son números los
au tores que cuestionan este instrumento como i ndicadores de aprendizajes (Álvarez,
2001). Giné y Parcerisa (2000, p. 14) lo definen como “una prue ba escrita que la alumna
o alumno superará mejor o peor en fun ción de la suerte y, sobre todo, de su capac idad
para esconder lo que no sabe y resaltar lo que sa be ”. Por otro lado, Clark (2010, p. 9)
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
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apunta que “las pruebas (tests) suelen ser consideradas sumativamente por l os profesores,
y su pot encial fo rmativo es en gran medida pasado por alto”. Est a últ ima idea l a expone
Pujol (2007) mostrando la diferencia, en términos evaluativos, de lo que supone cambiar
el planteamiento de un a pregunta ante un mi smo conce pto : preguntando al alumno que
explique qué es y cómo funcion a el aparato di ge stivo, lo que se requiere par a resolverla
es un cierto grado de memorización, sin embargo, pedirle que ex plique cómo cree qu e
una proteína contenida en la hamburguesa puede llega r a sus múscu los para provocar
movimiento, re querirá comprensión y eso mismo será lo que se ev alúe desde este
planteamiento. Por tanto, podríamos dec ir qu e el cambio no c onsiste tanto e n cambiar los
métodos o instrumentos de evaluación que se utili zan sino , más bien, en cambiar la
filosofía subyace nte (Harris & Bell, 1990).
En la enseñanza de las ci encias po r investigación, cobra importancia el proceso de
construcción del aprendiz aje del estudiante. Por tanto, la evaluación de be estar dotada de
diversos métodos de evaluac ión que favorezca que tanto prof esor como alumnado tengan
evidencias de l estado actual y de la evolución de su propio aprendizaje.
Existen muchas técnica s e instrumentos que nos pe rmiten obtener información de
diferente naturaleza y en diferentes momentos del proceso, e incluso por diferentes
participantes en él. Dich os materiales deben const ituir conjuntos de tarea s integradas,
proy ectos, pruebas de diagnóstico y guías de obs ervación e interpretación (Brookhart,
2009).
Así, por ejemplo, en la enseñanza de las ciencias se proponen diversas
metodologías de evaluación como por ejemplo, el uso del portfolio como instrumento de
evaluac ión y seguimient o del aprendizaje del alumno en el aula, el uso de los mapas
conceptuales, como medio de acceso a la consideración y compr esión del conocimiento
de los alumnos sobr e un determinado aspecto o tó pico y , la evaluación de habilidades o
procedimientos, de ma nera que el alumno p ueda desarrollar las destrez as y el
conocimiento del proceso de la ciencia en un entorn o práctico o aplicado ( Azcára te, 2006;
Klassen, 2006). La evaluación form ativa debe aba rca r tod os los a spectos que entraña el
aprendizaje, ha blamos de conce ptos, habilidades y actitudes.
En relación a esta úl tima actividad d e evaluación, la centrada en los
procedimientos, habilidades y actitudes, Klassen (2006) recuerda que la evaluación de los
procedimientos deb e dif erir poco de los experimentos de labo ratorio d e cien cias bien
elaborados y d e los exámenes de laboratorio qu e han sido utilizados por déc adas por
maestros de ci encias competentes desde el nivel de la escuela primaria hasta el nivel
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
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universitario. Los métodos de evaluación de pro cedimientos deben presentar al estudiante
una situación d esconocida de modo que la generación de la r espuesta no sea meramente
un ejercicio de recordar una “receta” conceptual o procedimentalmente . Deb ido a esto,
deberían centrarse en poder evaluar las habilidades de los estudiantes que requiera n un
nivel de c omprensión de orde n superior. Ba ker et al. (1994) (citado por Klassen, 2006, p.
836) identifican las siguientes características d e la evaluación de p rocedimientos en
ciencias: (a ) el uso de tareas abier tas, (b) el en foque en habilidades de ord en superior o
complejas, (c) el empleo de estrategias sensibles al contex to, (d) el uso de problemas
complejos que re quieran varios tipos de proc edimientos y un tiempo significativo para el
estudiante, (e) actividade s individuales o de grupo, y (f) un grado si gnifica tivo de elección
del estudiante.
En cuanto a propuestas de evaluación, la varieda d es amplia, Clark (2010 , p. 8)
muestra una li sta de has ta dieciséis técnicas como estrategias de evalu ación formativa
adecuadas para poner en prác tica en escuelas de primaria y secundaria:
Téc nicas de cuestionamiento de ord en superior ; u so de técnicas de resoluc ión d e p roblemas; jo t
time (a los estudiantes se les concede un p eríodo prolongado de tiempo para compro m e ter sus
ideas por escrito antes del comienzo de una interac ción); u so de respuestas incorrectas; tie mpo de
espera; uso d e señales de tráfic o ( traffic lighting ); trabajo en grupo y trab ajo en pareja; d iscusiones;
retroalimentacio n a m odo de comentarios y no como calificación; feedback oral; compart ir
criterios de evaluación; eval uación p or pares; r ed acción d el tr abajo ; d esarrollo de habilidades de
comunicación e ntre compañer os (formación de habilid ades r elacionales); E stablecimiento de
metas colaborativa s; aprend izaje reflexivo.
Ante tal diversidad de técnicas, Earle (2014, p. 226) resalta la siguiente cita de
Harrison y Howard (2009) “ es la consistencia de principio no la uniformidad de la
práctica lo que funciona” . En cuanto a mantener la c ohere ncia, la autora, ant e la variedad
de estrategias ev aluativas individualizadas en las prácticas de 91 escuelas de primari a,
señala, que dicha variedad no presenta un problema siempre y cuando los métodos se
basen en una comprensión real de las finalidades de la evaluación.
2.5.5. Propuestas form ativas sobre evaluación en ciencias
Resumidamente, desde la perspectiva de la en señanza de las ciencias por
investigac ión escolar o l a IBSE, los p rincipios de evaluación en los estándares inclu y en
un ma y or énfasis en el razonamiento científico y la evaluación de la comprensión (en
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
132 L i dia Ló pez Lozano
lugar de la m emorización), se promueve una evaluación para aprender lo qu e los alumnos
entienden y lo que no y la p articipac ión de estos en procesos de auto y co-evaluacion
(NRC, 1996).
Insistiendo en esta finali dad, Nilsson y L oughran (2013, p. 326) argumentan que
“formativo im plica "llegar a comprender " porque se trata d e cómo se forma esa
comprensión”. Estos autores trasladan las virtualidades y potencialidad de la evaluación
formativa como propulsora de aprendiz ajes a un curso de formación profesional docente ,
es decir, como herramienta para a y udar a los fut uros maestros durante su aprendizaje
sobre la enseñanza de la ciencia. Concretamente, el estudio explora la evolución en el
aprendizaje de 24 futuro s maestros. As í, la evaluación formativa se usa como vía para
documentar el pro ceso cíclico y extendido de su crecimiento prof esional y la
construcción de experien cias prácticas relevantes . C omo resultados obtuvieron que el uso
de un enfoque basado en int era cciones formativas (conceptualización de Black &
Wiliam, 2009, citado en Nilsson & L ou ghran, 201 3) favoreció la comunicación entre los
estudiantes-maestros y entre ellos y sus formadores. La poten cialidad pe dag ógica de
estas interacciones viene al crear conflictos o de safíos cognitivos, en lu gar de ofrecer
simplemente la “respue sta correcta” . D e tal manera que, se refuerza conscientemente la
construcción social del conocimiento e invita a los futuros maestros a reflexionar ( y
después actuar) sobre su propio aprendizaje sobre la enseñanza de las ciencias . Ello, les
ay udó a tom ar conciencia de que la enseñanza no es un proc eso line al y que para ens eñar
ciencias no es suficiente, tan solo, con el conocimiento del contenido. Además, fueron
capaces de reconocer “ q ue la función docente requería conocimientos y destrezas para
transformar el contenido científico en experiencias de aprendizaje si gnificativas y
educativas para sus estudiantes ( y para ellos mis mos) ” (p. 340). P or todo , los autores
destacan el uso de int eracciones formativas como una potente base para la evaluación
personal en relación a la participac ión activa en el propio aprendizaje (pilar f undamental
de los procesos de eva luación con finalidad formativa ).
En esta dirección, pe ro tomando la evalu ación formativa no solo como
herra mienta, sino también como contenido formativo, Buc k et al. (2010) proponen una
reestruc turación de un cu rso de for mación para estudiantes de maestros de P rimaria para
la enseñanza de las cienci as consistente en centrar el curso de formación en la evaluación
formativa a través d e tre s componentes principalmente: un enfoque implícito sobre la
evaluac ión formativa co mo g uía del c ontenido y la estructura de l curso; unas sesiones de
clase donde ex plícitamente se trataban los principios y características que fundamentan
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
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L i dia Ló pez Lozano
la evaluac ión formativa, que se contextualizó mediante la planificación de propuestas
didácticas bas adas en l a indagación; y , por último , el curso incluía un period o de práctica
como experiencia ex tracurricular. Debido al po co o nin gún impa cto que produjo en
anteriore s años la enseñanza im plícita, este enfoque solo se usó para guiar la planificación
de dicho cu rso. Después de analizar los datos qu e obtuvi eron de los 30 p articipantes en
el estudio, antes y despu és del p rograma d e formación, con cluyeron con un incremento
significa tivo en cuanto a la comprensión d e la evaluación, aunque la ma y oría mantení a
un conocimiento poco desarrolla do acerca de la evaluación for mativa, de tal forma que
los futuros profesores ensalzaban la importan cia del domi nio d el conocimiento por
encima de la construcción del mismo y no asumieron el carácter comunicac ional y
reflexivo de la evaluación formativa. En cuanto a la estrategia formativa, el enfoque
explícito condujo a una may or comprensión, en ge neral. Sin embargo, los autore s
comentan que, a su vez, la modeliz ación de la evaluac ión formativa trabajada durante
esta etapa del curso actuó de obstáculo, en tanto en cuanto, lo asumieron com o un modelo
aislado “correc to”, en vez de uno de los tantos modelos p otenciales.
Por lo tanto, hay una necesidad de reconstruir el conocimiento sobre la evaluación
para llevar a cabo una progresión hacia una perspec tiva más constructivista de la
enseñanza de la ciencia. En esta línea, B uck et al. (2010) destacan e studios en los que se
usó la evaluación formativa como estrategia inn ovadora de formación para, de un a
manera significativa, mej orar y direccionar la enseñanza de los profesores en formación
tras una revisión de investigaciones sobre la evaluación formativa en formación de
maestros. Con la int ención de reformular y re estru cturar los pro gramas de formación, en
especial a lo que a la eva luación se refiere, algunos estudios centran la investi ga ción en
los efe ctos d e introducir prácticas docentes alternativas como parte del contex to de
aprendizaje (Buck et al., 2010; Graham, 2005; Porlán et al., 2011). Es necesario propiciar
el cambio en l as prácticas evaluativas pa ra fomentar la evaluación formativa como guía
en el proceso de enseñanza de las ciencias po r investigación escolar en el aula, y
considerarla como un proceso continuo en cooperación con los estudiante s (Buc k et al.,
2010).
A pesar de la literatura que abarca el estudio sobre el conocimiento de los
profesores y sus prá cticas de aula, la evaluación continúa siendo uno de los aspec tos
curriculares m ás complejos y difíciles d e llevar a la práctica con cierto éxito y siendo fiel
a los principios en los que se sustenta.
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
134 L i dia Ló pez Lozano
El tiempo que requiere la planificación y l a ejecución de la evaluación formativa
es uno de las ma y o res barreras expuestas por los profesores (Bennet, 2011 ; Lyn, 2011).
Nece sitan tiempo para poner ese conocimiento, ha bilidad y entendimiento a la práctica,
por ejemplo, para aprender a usar o adapt ar materiales de evaluación formativa . L os
maestros también nece sitan ti empo para reflexionar sobre sus ex periencias con estos
materiales. Otro asp ecto que les preocupa hace re fere ncia al grupo de clase, la falta de
relación con los estudia ntes y la presión social . Además, las concepciones de los
profesores relac ionadas con las funciones de la evaluac ión podrían estar compuestas por
diferentes, e incluso cont radictorias creencia s relativas a la evaluación (Re mesal, 2011 ;
Wang et al., 2010), por lo que los maestros en formac ión necesitan articula r y ex aminar
sus ideas previas (Buck et al., 2010; L ópez -Lozano & Solí s, 2015; Porlán et al., 2010,
2011; Varma, 2007).
Como resumen podríamos decir que, en genera l (Bonil & Márquez, 2011; Nilsson
& Loughran, 2012 , 2013; Porlán et al., 2010), los programas de formación deben tomar
como punto de partida conocer y determinar est as concepciones y disponer de un espacio
de reflexión para que el alumnado en formación pu eda tomar conciencia de sus creencias,
actitudes y prácticas de aula con el objetivo de autorregular las y reconstruirlas para ir
desarrolla ndo su modelo didáctico personal.
A modo de síntesis, recog emos e n la Figur a 2.11 l os elementos que configurarían
un proceso de planificación y diseño de evaluación, sobre los cuales se ha de tom ar una
serie de decisiones de manera crítica y reflexiva si no se quiere caer en modelos
empobrecidos, teniendo en cuenta que todo el proceso está sujeto a un si stema dual de
tensiones, según la func ión que ejerce esta y el modelo que se adopta.
Cap.2 – F u ndamenta ción T eó rica de la I nvestigación
135
L i dia Ló pez Lozano
P R OC E SO
DE
E VAL U AC I ÓN
¿c o n q u é
f i n alid ad ?
¿q u é?
¿Qu ié n o q u ién e s
p ar ticip an en el p r o ce s o ?
¿c ó m o ?
¿cu án d o ?
C o m p r o b ato r ia
Me j o r a r y r eg u lar
C o n o ci m ien to
ad q u ir id o
P r o g r esió n en el
ap r en d izaj e y
ad ec u ac ió n d e
en s e ñ an za
Do ce n te
A l u m n ad o y d o ce n te
Fin ali s ta
P r o ce s u al
T est
Mu lti - m éto d o
Función
Social
Función
Pedagó gica
MIE
MDT R
Figura 2.11 . Proce so de evaluación insertado en un sistema d e tensiones: Función Social – Ped agógica y Modelo d idáctico Tradicio nal(MDTR) – Investigación (MIE).
Nota: So mbreado gris claro: conceptualizado baj o un enf oq ue tradicional; So m b reado o scuro: conceptualizad o bajo un en foque for m ativo.
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educa ción Primar ia sobre la ev aluación en cie ncias
142 L i dia Ló pez Lozano
que existe al identificar tres paradigmas p rincipales de investigación (Albert, 2007;
La torre, Del Rincón & Arnal, 1996; Lester & Priore, 2004; Sandín, 2003) :
- La perspecti va empírico -analítica, de b ase positivista -racionalista (parad igma po sitivista )
que conlleva prefere ntemente una metodo logía cuantitativa.
- La hu manístico -interpretativa, de base naturalista -feno m e nológica ( parad igma
interpretativo ) que conlleva una metodolo gía preferente m e nte cualitati va.
- Perspec tiva crítica, basada en la tradición f ilo sófica de la teoría crítica ( paradig ma
sociocrítico ) cuya metodologí a es preferente men te cualita tiva.
Si n pretender entrar en profundidad, nos parece conveniente most rar las
principales características que permiten identificar estas tre s perspectivas de
investigac ión, recogidas en la Tabla 3.1, se g ún Latorre et al. (1996, p. 44).
Cap.3 – Dise ño de l a I n ve stigación
143
L i dia Ló pez Lozano
Tab la 3. 1.
Síntesis de la s características d e los parad igmas de investigación.
Dimensión
PARADIGM A
POSITIVI S TA
INT ERPRETATIVO
SOCIOCRÍT ICO
Fundamentos
Positivismo lógico.
Empirismo.
Fenomenología. T eoría
interpretativa
Teoría critica
Naturaleza de la
realidad
Objetiva, estática ,
única, dada,
fragmentable,
convergente.
Dinámica , múltiple
holística, construid a,
divergente.
Compartida, histó rica,
construida, dinámica,
divergente.
Finalidad de la
investigación
Explicar, pr edecir,
controlar lo s
fenómenos, veri ficar
teorías. Leyes par a
regular los fenó menos.
Comprender e
interpretar la r ealidad,
los significados d e las
personas, per cepciones,
intenciones, accio nes.
Identificar potencial d e
cambio, e m ancipar
sujetos. Analizarla
realidad .
Relación sujeto /objeto
Independencia.
Neutralidad. No se
afectan. Investi gador
externo. Suj eto co m o
“objeto” de la
investigación.
Dependencia. Se
afectan. I mplicación
investigador.
Interrelación.
Relación fluida p or el
compromiso. El
investigador es un
sujeto m ás.
Valores
Neutros. In vestigador
libre de valores.
Método es garantía de
objetividad .
Explícitos. Infl uy en en
la investigación.
Compartidos. Ideología
compartida.
Teoría/p ractica
Disociadas, co nstituyen
entidades disti ntas. La
teoría, norma para la
práctica.
Relacionadas.
Retroalimentació n
mutua.
Indisociables. Relación
dialéctica. La p ráctica
es teoría en acció n.
Criterios de calidad
Validez, fiabilidad ,
objetividad.
Credibilidad ,
confirmación,
transferibilidad .
Intersubjetividad,
validez consens uada.
Téc nicas: instrumentos ,
estrategias
Cuantitativos.
Medición d e tests,
cuestionarios,
observación
sistemática .
Experimentación.
Cualitativos,
descriptivos.
Investigador pr incipal
instrumento.
Perspec tiva
participante.
Estudio de caso s.
Téc nicas dialécticas.
Análisis de los d atos
Cuantitativo:
estadística descripti va e
inferencial.
Cualitativo: ind ucción
analítica, triangulació n.
Intersubjetivo.
Dialectico.
Fuente: Latorre et al. ( 1996).
El análisis detallado de l as diferencias entr e ellos nos ll evaría a la conclus ión de
que ninguno d e los paradigmas es tot almente satisfactorio a la hora de o ptar por una
metodología d e investi gación. En nuestro estudio, ex isten elementos y supuestos
aceptables en todos los caso s, lo cual nos lleva a p roponer, como hacen otro s autores, u na
combinación adecuada d e ellos, es decir, un enfoque plurimetodológico ( Kaga n, 1990 ;
Rodríguez & Valldeoriolade, 2009; Ruiz -Olabuéna ga, 2012). Desde esta óp tica, Sánchez-
Gómez (2015) habla de conciliación entre paradi gmas y m etodologías desde la
complementarie dad y la compatibilidad de los enfoques cuantitativos y cualitativos.
Sobre la inte gración de métodos podemos decir que está ampliamente aceptada. Por
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educa ción Primar ia sobre la ev aluación en cie ncias
144 L i dia Ló pez Lozano
ejemplo, Creswell y Plano Clark (2010) o Hernández-Sampieri et al. (20 10) hablan de
enfoque combinado o modelos mix tos ( Mixed Methods ), Dendaluce (1995, en Sandín,
2003) se refería a un pluralismo integrador y Cook y Reichardt (1986) a
complementarie dad paradigmática (en Sandín, 2003). S in embarg o , tal y como refleja la
Fig ura 3.1, esta combina ción no es una mera adición acumulativa de estas tres tendencias,
sino que intenta potenc iar la investi g ación armonizando lo cualitativo y lo cuantitativo,
lo subjetivo y lo objetivo, lo empírico y lo interpretativo, evitando así cualquier
reducc ionismo.
Figura 3. 1 . Enf oque m eto dológico d e la investigación.
En este sentido, la investigación complementa lo más característico del empirismo
científico – ri gor objetivo del proce so, contar con un número impo rtante de participantes
y usar la estadística d escriptiva e infe renc ial en el análisis de ciertos d atos – , con los
aspectos r elacionados con la tenden cia int erpretativa – conocer lo qu e ha oc urrido durant e
el proce so, la perspectiva de los partic ipantes, el análisis documenta l – sie ndo el núc leo
central la p erspectiva de los sujetos participantes en el proceso y trabajando desde la
cree ncia en la posibilidad de transformar su conocimiento escolar y profesional mediante
la acción (en nuestro cas o, mediante un a propu esta de enseñanza de la ciencias de corte
constructivista) – perspect iva sociocrítica – . Respe cto a este últim o enfoque y como se verá
en el próximo apa rtado, cuando nos adentremos en el contexto de esta inv estigación, se
comprenderá que “esta forma de hacer investigación tiene como constante a y uda r a los
Enfoque
plurim eto dológico
Parad igm a
interpretativo:
Metodo logía
cualitativa → An álisis
de documen tos →
An álisis de contenido
Parad igm a sociocr ítico:
Metodo logía
sociocrítica
→Investig ación -acción
→ T écnicas de
naturaleza cualitativa
Parad igm a
positivista:
Metodo logía
cuantitativ a →
Cuantif icación de
datos
Cap.3 – Dise ño de l a I n ve stigación
145
L i dia Ló pez Lozano
participantes a utiliz ar la investiga ción como herra mienta para desarrollar pensamientos,
conductas críticas y comprend er su entorno ” (Colás, Buendía & Hernández, 2009, p.
121).
Debido a que la inv estigación se lleva a cabo en su contex to natural, a la base
exploratoria del estudio, la disponibilidad de di versas fuentes d e información y la
naturaleza de la misma , así como la consideración de distintos momentos durante el
proceso fo rmativo, el escenario de la investi gación encaja, esencialmente, dentro de un
enfoque interpretativo. Es decir, ha blamos de una investigac ión de corte cualitativo cu y a
finalidad es documentar minuciosamente el cambio detectado en lo s participantes tras una
propuesta de formación a través de un diseño multimétodo. De manera que podamos
ge nerar patrones a tr avés del contexto natural en el que se produce la investigación
(Erikson, 2012). Entendiendo por investigación c ualitativa, tal y como la definen Ta y lor
y Bogdan (2002, p. 20) “ como la investigación que produce d atos descriptiv os: las propias
palabras de las personas, hablada s o escrita s, y la conducta observ able ” . Aunque,
reitera mos, nuestra postura, guiada por el contexto, los recursos d e los que disponemos y
nuestros objetivos y pro blemas de investigación, es metodológicamente plural (Albert,
2007; Bisquerra, 2009; Hernández-Sampieri et al., 2010; Rodríguez & Valldeoriolade,
2009; Sá nche z-Gómez, 2015; Sandín, 2003).
En la investigación uti lizaremos, por tanto, u na combinación d e métod os
cualitativos y cu antitativos, según el objetivo del estudio concreto y de las fuentes
consideradas, teniendo co mo referente el discurso de la integración y compleme ntariedad
metodológica ( Bisquerra, 2009, p. 78), d e m anera que la re lación entre teoría y
metodología o técnica sea lo más flexible posible. S iguiendo a este autor, la adopción de
esta postura se ve reflejada, principalmente, en do s consecuencias prácticas. La primera,
es el uso conjunto de los diferentes métodos según la s exigencias de la inve stigac ión, de
manera que las decisiones se toman bajo una pers pectiva sociológica de la ciencia (De
Miguel, 1988, p. 62 citado en B isquerr a, 2009). L a seg unda atiende la complejidad de los
problemas educativos, que requiere cont ar con un plurali smo de enfoques que combinen
datos, métodos y técnicas de investigación si n decantarse por un a s ola tendencia
metodológica .
En este sentido, compar timos con R uiz-Olabuéna ga (2012, p. 58) que en la
actualidad “la m ayoría de los autores, (…) , adoptan posturas más funcionales
pragmática mente y menos reducible teóricamente, siendo la corriente má s numerosa la
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educa ción Primar ia sobre la ev aluación en cie ncias
146 L i dia Ló pez Lozano
de aquellos que adoptan una postura irénica”. Postura que, el mismo autor, resume
conforme los siguientes postulados:
a) La m etodolo gía cualitativa e s tan valio sa co m o la cuantitativa y su diferencia e striba
en la diferente utilidad y c apacidad heurística q ue pos een, lo que les hace
recomendables en casos y situ aciones d istintas. El acierto del investi gador depende
no de la metodología que ut iliza sino del acierto en ap licarla en aquellos caso s
específicos para lo s que está más adap tada.
b) La metodología cualitati va no es incompatible con la cuantitativa, lo que ob liga a
una r econciliació n entre a mbas y recomienda una co m b inació n en aq uellos casos y
para aquellos aspectos m etod oló gicos que la reclamen. Esta combinación recibe el
nombre de triangulació n y es utilizada cada vez con mayor insi stencia (p. 58 ).
Por su part e, sobr e la integración de los dos méto dos – lo cuantitativo fre nte a lo
cualitativo – Albert (2007, p. 157), citando a Cook y Reichardt (1996 ), a punta que “el
análisis del proceso de u na investigación requiere proc edimientos cualitativos, mientras
que la valoración del resultado exige técnicas cuantitativas. ”
Abogamos por esta postura atendiendo las v entajas del uso del en foque
plurimetodológico o mixto en un a investigac ión educativa, que Sánchez-G ómez (2015,
pp. 25-26), tras una revisión bi bliográ fica, recoge en los siguientes diez pu ntos:
1. Triangulació n: (corrob oración CUAN_CU AL).
2. Com plementació n: Clari ficación de lo s resultados de un m étodo sobre la b ase de los
del otro .
3. Visión holística: ab ordaj e com pleto e i ntegral .
4. Desarro llo: los resulta dos d e un método co mo soporte d e proceso s del otro ( mu estreo,
recolecció n, análisis de datos, nue vas hipótesis, etc. )
5. Iniciación: d escubrir co ntradicciones, nuevo s marcos de referencia, modificar
planteamiento s originales con lo s resultados del otro m éto do.
6. Expansión: u n método puede a mpliar el conocimiento ob tenido por el otro.
7. Compensació n: las debilida des de un método pueden ser subsanadas p or el otro .
8. Diversidad: d istintas visiones del problema.
9. Claridad : Visualizar elementos no d etect ados po r un solo método .
10. Cred ibilidad y mej ora: reforzar argumentaciones, r esultados y p rocedi m ientos
provenientes de ambos método s .
Por último, cabe reseñar que se trata de un estudio longitudinal, puesto que trata
de analizar los cambios de un grupo de p ersonas a través d el ti empo, concretamente,
durante el desarrollo de una propuesta fo rmativa de un curso escolar de duración. Para
Cap.3 – Dise ño de l a I n ve stigación
147
L i dia Ló pez Lozano
ello hemos diferenciado dist intos momentos y distintas dimensiones de análisis en los que
se recolectan los datos correspondientes a ese p eriodo para poder ha cer l as inferencias
oportunas respecto al cambio. Esto se trat ará con más d etalle en la sección
corre spondiente al análisis de la información.
3.2. El curso de formac ión: contexto de la investigación
Esta investigación se d esenvuelve en el cont exto de una propuesta formativa d e
orientación constructivista dirigida a la formación inicial de maestros de P rimaria
diseñada dentro del P royecto I+D+i en el que se enmarca. Se trata de una p ropuesta que
se considera apropiada para ense ñar a futuros maestros a e nseñar ci encias en Primaria,
encaminada a hacer evolucionar los planteamientos de los futuros maestros hacia la
enseñanza de las ciencias por investigación es colar. Se fundamenta en la investigación
profesional de problemas curriculare s relevantes y en la interacción con prác ticas
docentes innovadoras (mediante audiovisuales y casos práctic os). El recurso formativo
crea do se titula Aprender a Enseñar Ciencias en Primaria (Cuaderno APENCIP) (Rivero
et al., 2012; Martín del Pozo et al., 2012; Rodríguez-Marín et al., 2012), basado en el
modelo de Formac ión de Profesores para Investigar la Práctica (Modelo F OPIP)
(Porlán et al., 2010; R ivero et al., 2011 ), en el qu e se viene trab ajando desde hace años,
así como, en el tr abajo de otros autores qu e plantean estrategias formativas similares
(Copello & S an Martín, 2001; Gustafson & Rowell, 1995; Haeffner & Zembal -Saul,
2004; L iang & Gabel, 2005; Mellado, 2001; Zembal-Saul, Krajcik, & Blum enfeld, 2002).
Para valorar la adecuación del cua derno como rec urso formativo, a sí como
investigativo, fue ev aluado por un grupo de seis expertos del área de Did áctica de las
Ciencias Experimentales de distintas universidades españolas, dos d e ellos Catedráticos
de Universidad y, los otros cuatro, Profesores Titulares. El resultado fue una valoración
positiva del recurso, considerándolo coherente con los principios declarados (socio-
constructivismo, investigación, …) (Rivero et al., 2013).
El objetivo fundamental del curso de formación es conseguir qu e los futuros
maestros lleguen a ser autónomos, tengan sentido crítico, reflexionen sobre los
fundamentos de la labor docente (metodología, ev aluación, adquisición de
competencias...) y qu e investiguen las posibilida des de una enseñanza de las ciencias
basada en la investigación de los alumnos para que éstos alcancen los conocimientos y
las habilidades básicas. P ara conseguir este objetiv o, ha y que alejarse del academicismo
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educa ción Primar ia sobre la ev aluación en cie ncias
148 L i dia Ló pez Lozano
teórico que impera en las Facultades de Educación , en el que la p ráctica se entiende como
la aplicac ión de l as teorías sobre la ens eñanza y el aprendizaje y , pone r a los futuros
maestros ante problemas reales, r elac ionados con el diseño y el des arrollo cu rricular, para
que sean capaces de solu cionarlos. Es decir, hay q ue intentar acercar al futuro docente a
la realida d del día a día en un centro es colar (Martín del Pozo et al., 2012).
Si se pretende que los futuros maestros evolucionen en su forma d e concebir la
enseñanza, se d ebe empezar por cambiar el modelo de formación inicial preponderante,
en el que los estudiantes ven la universidad como una prolongación más del proceso de
escolaridad; es decir, su papel d e estudiante es estudiar una serie d e materias para
examinarse y sup erar el curso académico. Asimismo, nos parece inte resante crear
equipos de formadores que favorezcan el desarrollo de las competencias profesionales
de los alumnos (Martín del Pozo et al., 2012).
Se puede partir de una idea aparentemente sencilla: el futur o maestro ha sido (y
sigue siendo) alumno, ha estado muchos años den tro de un sistema educativo, ha tenido
maestros y profesores que han sido sus princ ipale s referentes y , por tanto, tendrá ideas
preconcebidas sobre lo q ue se debe enseñar, que p ueden incidir en sus futu ras actu aciones
como maestro. Por eso, hay q ue fomentar en ellos la crítica del model o tradicional
dominante en los procesos de enseñanza y aprendizaje de las ciencias y tratar de favorecer
que elabor en otros modelos, innovadores y evo lucionados que, realmente, potencien la
figura del maestro como un profesional dentro de su ámbito (Porlán et al., 2010).
De acuerdo con estos planteamientos, los principios que han orientado el d iseño
del curso for mativo, contexto de esta investig ación, pueden anunciarse como sigue:
- La coherencia entre el m odelo de form ación q ue se utiliza co n los fu turos maestro y
el modelo d idáctico que se considera deseab le que los futuro s maestros utilicen con
los alumnos de P rimaria. Consiste, por tanto, en aplicar e l principio de isomorfismo .
- De acuerdo con lo anterior, ad optamos u na perspec tiva co nstructivi sta que conc ibe
la formación de los maestr os como un pro ceso de cambio evolutivo de su s
concepciones, pr ácticas y act itudes i niciales hacia un mod elo de pensa m iento y
actuación do cente más cohere nte con las aportacio nes recientes de la Didáctica de
las Ciencias.
- La ado pción d el principio d e investigación com o un principio formativo d e síntesis,
es decir, es la propia metodología didáctica de la asignatura.
- La a rticulación d e la teoría con la práctica, co ntrastando la pro puesta de actuación
de los futuros maestros con datos y situacio nes de la prop ia práctica y su
fundamentación (Arillo et al., 2 010, p. 81) .
Cap.3 – Dise ño de l a I n ve stigación
149
L i dia Ló pez Lozano
Asimismo, tal y como s e desprenderá de la descripción detallada de la propuesta
de actividades que con figuran el curso, este se orie nta bajo un enfoque coincidente con lo
que Abell et al. (2010) de nominan Reflection Orientation (la Orientación de la Reflexión).
Este enfoque se fundamenta en la convicción de q ue aprender a enseñar ciencia requiere
la evaluación y r eformulación de las p ropias teorías existe ntes ante evidencias
perturbadoras.
Acorde a los presupu estos anteriorme nte citados, se elabora el recurso formativo
– Cuaderno APENCIP (consul tar Anexo I) – (Riv ero et al., 2012) organiz ado en una
secuenc ia de a ctividades para trabajar desde el inicio con las ideas y experiencias de los
futuros maestros y aprendiendo en equipo. A travé s de un proceso de contraste con
documentos de apo yo, declaraciones y prácticas reales d e ma estros cuando hac en
investigac ión escolar en sus aulas , se busca mejorar esos planteamientos iniciales . Para
comenz ar a trabajar, en la primera sesión, los estudiantes se agrupan en equipos (de entre 3
a 6 miembros) disponiendo cada uno de un “ cuaderno de trabajo” ( con g uiones de análisis,
guiones d e r eflexión, documentos de contrast e y a udiovisuales) y de un a “carpeta” en el
Campus Virtual para in cluir sus propuestas (Rivero et al., 2012). Esto s equipos de
estudiantes constitu y en l os núcleos de análisis tan to en lo referente al proceso formativo
(trabajo cooperativo y construcción colectiva d el conocimiento -aprendizaje y trab ajo
colectivo-) como a nivel de investigación, sobre todo, aquella de corte cualitativo.
Previo a cualquier actividad formativa, los estudiantes cumplimentan un
cuestionario tipo Likert sobre el apr endizaje y la enseñanza de las cien cias, en el que
expresan su nivel de acue rdo o desacuerdo respecto a difere ntes afirmaciones sobre los
aspectos curriculares que se trabajarán a lo largo del curso , estos son: Contenidos
escolares, las Ide as de los alumnos, la Metodolog ía de enseñanza y la Eva luación (ver
Anexo II ) . El objetivo es obtener una refere ncia de la orientación o modelo de enseñanza
y apr endizaje con e l que se identifican e stos maestros e n formación. Al finalizar e l curso,
volverán a responder est e cuestionario, lo que permitirá contrastar si se ha producido
algún tipo de cambio re specto a lo que pensaban al inicio del curso.
El curso gira en torno a cinco temáticas: la ciencia como materia d e enseñanza,
los Contenidos escolares, las Ideas de los alumn os, la Metodología de enseñanza y la
Evaluación (Azcárate, Hamed, Martín del Pozo, 2013 ). Para la descripción del curso,
distinguimos dos bloques en los que agrupamos las diferentes temáticas: el primero, la
primera temá tica y , el segundo, las otras cuatro.
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educa ción Primar ia sobre la ev aluación en cie ncias
150 L i dia Ló pez Lozano
Primer bloque. ¿Cuál es la naturaleza y carac terísticas del conocimiento
científico? La primera temática se desarrolla con el objetivo de que se planteen su propia
concepción de la naturaleza de la ciencia a través de tres actividade s relacionadas con la
investigac ión y el conocimiento científico. Así, la primera actividad de e sta temática
consiste en r ealizar una pequeña investi gación s obre un cont enido de ciencias que les
permita tener una cierta experiencia en investigación escolar y reflexionar s obre ella.
Como ejemplo de una actividad similar a esta, pue de consultarse un a reciente publicación
de Solí s y López-Lozano (2015). En este tra bajo se presentaron las investigaciones que
llevaron a cabo los estudiantes durante el curso 2014-2015 en torno a l a problemática
energé tica. La se gunda actividad, trata sob re un relato de una investigación científica real
que deben analizar y contrastar con sus propias id eas. Y la tercera, consiste en trabajar
con documentos sobre la natura leza y c aracter ísticas del conocimiento científico.
A partir de aquí, comienza un bloque orientado hacia su papel como maestros ,
planteado desde la si g uiente cuestión: ¿qué significa enseñar ciencias en Educación
Primaria? En este segundo bloque se trabajará n l as r estantes tem áticas al hilo de la
elaboración de una propuesta de ens eñanza p ara enseñar un contenido de cien cias en
Primaria mediante un pr oceso de reelaboración que, se g uidamente, se describe. A los
equipos de trabajo se les propone un supuesto práctico: el diseño de una propuesta para
enseñar a alumnos de Primaria un contenido del área del Conocimiento del Medio o de
Ciencias de la Naturaleza . Este bloque representa, como contexto, el núcleo ce ntral de
esta investigación, de su desa rrollo obtenemos los principales inst rumentos y, por ende ,
los datos para esta inve stigación. A continuación, n os disponemos a explicar lo más
detenidamente.
En un primer momento ( M1 en adelante), cada equipo selecciona libr emente el
contenido del área del Conocimiento del Medio del cu rrículo de Primaria qu e quiere
desarrollar y elabo ra una primera versión de su propuesta de enseñanza (d iseño 1, DS 1
en adelante). Diseño q ue ha cen sin ninguna pauta ni restricc ión, a partir de sus
conocimientos, criterios y experiencias, siendo conscientes de qu e este es el inicio de un
proceso d e investigación profesional. Los contenid os seleccionados po r los equipos están
relacionadas con: el U niverso (“Sistema Sola r”, “Tierra y Luna”, “la Tierra”, “el
Tiempo”), los Se res Vivos (“Animales” , “ Animales vertebrados e in vertebrados ” ,
“ Peces ” , “ Mamíferos ” , “C adena a limentari a ” , “ Pl antas ” ), Medio ambient e ( “ Fuentes de
Energía ” , “ Clima ” , “ Agua ” , “ Ciclo del Agua ” , “ Terremotos ” , “ Ecosistema s ” , “ Energías
renovables ” , “ Reciclaje ” , “ Contaminación ” , “ Pet róleo ” , “ Basuras ” , “ Ecosis temas ” ), el
Cap.3 – Dise ño de l a I n ve stigación
151
L i dia Ló pez Lozano
Ser humano y la Salud ( “ Partes del cuerpo ” , “ Nutrición ” , “ Reproducción ” , “ Aparato
locomotor ” , “ Aparato Circulatorio ” , “ La s angre ” , “ Apa rato digestivo ” , “ Los Sentidos ” ,
“ Alimentación ” , “ Primeros auxil ios ” ), la Materia ( “ Separación de mezclas ” , “ Densidad ” )
y los I nventos.
Una vez elaborado el DS1, se lleva a cabo una puesta en común de las diferentes
propuestas de los equipos, así se tom a concienc ia de las simil itudes y diferencias entre
ellos y se atiende a las dudas.
A pa rtir de aquí, los e quipos van a ir ree laborando este primer diseño. Se in icia el
primer pro ceso de activi dades d e cont raste en el que s e v a a trab ajar cada uno d e los
elementos curriculares d e la propuesta siguiendo este orden: contenidos escolares, ideas
de los alumnos, metodología y evaluación, para concluir en la elaboración del seg undo
diseño.
Cabe recordar aquí que l a problemática general del Proyecto de I+D+i abarca las
diversas temáticas que se trabajan en la propuesta for mativa. Sin embar go, este tra bajo se
centra, únicam ente, e n la temática de la Eva luación, uno de los cuatro aspectos
curriculares relevantes c onsiderados en el mismo. P or ello, conforme se detallan las
actividades c oncretaremos cuales corresponden a nuestro aspecto curricular.
Como punto de partida de cada uno del conjunto de actividades d e contraste
dedicado a cada elemento curricular, s e trata de caracter izar su propia pr opuesta. Para
ello, se les proporciona u n guion de análisis (GA en adelante, ver Anexo I II el guion de
análisis corre spondiente a Evaluación) con preguntas sobre el elemento c urricular que se
trate con dif erentes op ciones de respuesta, debiendo seleccionar aqu ella que c onsideraran
más próx ima a lo que pla ntean en su DS1. L as opciones ofrecidas en el GA se elaboraron
ad hoc , teniendo en cuenta los resultados obtenidos en anteriores estudios del equipo de
investigac ión d esarrollados en formación ini cial (Porlán et al., 2011; Martín del Pozo et
al., 2011; Rivero et al., 2011). Están formulada s siguiendo un gra diente de complejidad ,
de la idea más simple, próxim a a un modelo didáctico tradicional, a la idea más compleja,
próxima a un modelo didác tico de Investigación E scolar, pasando por aquella vinculada
a modelos intermedios (Rivero, Solí s & Martín d el Pozo, 2014) y que se dist ribuy en al
azar. Junto con estas posibles respuestas, siempre se inclu y e una cuar ta opción, de
respuesta abierta, en caso de no sentirse identificado co n ninguna de las opciones dadas.
Concretamente en el correspondiente a l a Evaluaci ón, se les preguntaba po r los aspectos
del proceso de enseñanza -apre ndizaje que habían evaluado, por lo s instrumentos
utilizados en su e valuación y para qué era útil la evaluación propuesta. Es to les permite
Estudio de la e vol ución del conoc imiento di dáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria sobre l a eval uación en cien cias
254 L i dia Ló pez Loz ano
4.1.2.5 Análisis del Equipo J10
Este equipo consta d e cuatro componentes y eligió un tema relacionado con el
Medio ambiente y su protección, diri gido al 5º curso de Educación Pr imaria. En el
segundo dise ño concretan el tema y titulan la propuesta: El huerto escolar ecológico.
En el DS1 , se propon e una evaluación final (EV6) de lo s alumnos e valuando no
solo por es crito, c reemos que se refiere n al examen, además de manera oral (entende mos
mismo proc edimiento: pr eg unta-respuesta) y la opción de proponer un trabajo que podría
ser un juego (EV2). La intención es saber (el docente, EV4) si han adquirido o no los
objetivos esperados (EV1):
EVALUACIÓN FINAL
Al finalizar cada tema evaluare mos a los niños y niñas de diversas m aneras, es decir, no
siempre se hará por escrito, tam bién lo haremos d e manera o ral, y o a través de un peque ño
trabajo en el aula (por ejemplo j uego de rol) [EV2.N1 -2, EV4.N1, EV6.N1]
Pretendemos eva luar si han ad quirido los o bjetivos esper ados. Ob jetivos tales co mo; crear
hábitos y costumbres d e protección del m edio a m biente qu e perduren el tie m po, to mar
conciencia de las amenazas o pro blem as medio ambientales y buscar posibles solucio nes
o alternativas, ap render concep tos nuevos… [EV1.N1]
Esta primera propu esta representa una evaluación de corte tr adicional. En la Tabla
4.24 resumimos la asignación del nivel global en cada una de las categorías registradas
en la única UI transcrita.
Cap.4 - Prese n tación de R esulta dos
255
L i dia Ló pez Lozano
Tab la 4. 24 .
Resultado s de adjudica ción de niveles de formula ción en cada catego ría en el DS1 .
CATEGORÍA E V1: Sentido de la evaluació n
Nivel
global
Evaluar para saber si se han ad quirido o no los objetivos esper ados.
→
N1
CATEGORÍA E V2: Instrumento s
Fundamentalme nte el examen escrito, aun que, también, se p regunta de m anera oral y/o
se puede rea lizar un trabajo com o puede ser un juego (un jue go de rol) .
→
N1 -2
CATEGORÍA E V3: Conte nido a evalua r
No especifican nad a.
→
N0
CATEGORÍA E V4: Agent es de la evalua ción
Es el do cente el único que eva lúa al alumnad o .
→
N1
CATEGORÍA E V5: Ponderación
Sin dato.
→
N0
CATEGORÍA E V6: M omento
Se evalúa al final del proceso E /A.
→
N1
Una vez elaborado su D S1, se procede a su auto análisis. Así, en el GA , en la
primera cuestión, dicen evaluar según la opción “ c) Se evalúan distintos aspectos del
aprendizaje de los alumnos (conceptos, proc edimientos, actitudes) y se d ecide en función
del grado d e satisfacción que sienten todos los implicados en el pro ceso .” [EV3.N2] ,
argumentando:
Porque no he m o s tenid o en cuenta la evaluació n del do cente y del proce so de
enseñanza, ce ntrándonos más en la valoración del alumno.
La valo ración será po sitiva s i los niños han ad quirido los valores, las actit udes y las
aptitudes y es negativa s i los al umnos tie nen comporta m iento s y v alores contrarios al que
pretende m os promover y si desco nocen al final del curso el vocabulario específico de la
agricultura ecológica o carece d e los valores.
Acerca de los inst rumentos propuestos eligieron la opción “ b) Diversos: trabajo
del alumno, observación del profesor, activida des de auto y coevaluación, pruebas
escritas, etc. ” [EV2.N2] Y expli can que :
Porque evaluare m o s m ediante la observación, los trabajo s realizados, un caso práctico…
Por últim o, evaluaron con la finalidad de “ b) P ara averiguar si los alumnos han
aprendido lo que se que ría enseña r y las actividades más idóneas para e llo. ” [EV1.N1-2]:
Porque pensamos que es más i mportante que los alu mn os ap rendan actitudes y valores a
que aprendan co nceptos espec íficos y teo ría que ésta no sea aplicad a.
Estudio de la e vol ución del conoc imiento di dáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria sobre l a eval uación en cien cias
256 L i dia Ló pez Loz ano
Con estos datos, podemos confrontar, de alguna manera, los resultados del
autoanálisis de la primera propuesta ( DS1) utili zando este guion d e a nálisi s (GA). En la
Tabla 4.25 se muestra el nivel adjudicado en el DS1 y el nivel adjudicado a la opción
elegida por el equipo en cada una de l as categorías que aparecen en el GA. C omo p odemos
aprec iar, el análisis tiende a sit uarse por encima de l nivel de formulación de lo propuesto.
En cuanto al qué (EV3), parece que int erpretan lo propuesto en el DS1 com o evaluación
de los tres tipos de apren dizaje, aunque podría trat arse de una de claración de intenc iones.
Tab la 4. 25 .
Resultado s de adjudica ción de niveles de formula ción en cada categ oría del GA y el DS 1.
C ategoría
Documento
EV1
EV2
EV3
DS1
N1
N1-2
N0
GA
N1-2
N2
N2
En el GR , se muestran un tanto confusos a la hora de expresar lo que significa
para ellos la acción de evaluar, al menos no son claros. Se puede leer lo que par ece s er
una queja sobre la “ obligación ” de tener que cla sificar numéricamente lo s resultados y
eso dificulta, se gún cuentan, profundizar en aspect os personales del alumno que podrían
estar influ y endo en alcanz ar esos resultados. Por lo que inte rpretamos de esta reflexión,
la ven (o la viven) co mo una mera clasificación centrada en los resultados fina les
( Sentido ):
(…) depend erá el éxito o fracaso del pr oceso de enseñanza -aprendizaj e. Los resultados
de la evaluación se pueden expresar de diversas maneras, sobr e todo en la evaluación
continua, pero estamos o bligados a clasificarlos numéricamente, lo cual dej a po co espacio
para argum entar las situacio nes per sonales q ue influ ye n en la consecució n de los
objetivos. [E V1.N1]
En cuanto a los asp ectos i mprescindibles que debería atender la evaluación, s egún
su criterio, dist inguen entre la evaluación del alumno y la evaluación del profesor. En la
evaluac ión del alumnado considera n importante e valuar los conocimientos (especifican
el tipo: “ el científ ico, e l cotidiano y el esc olar” ) , las competenc ias y las actitudes
adquiridas:
Para nosotros, la ense ñanza-apr endizaje tien e do s facto res clave s que deb en ser
evaluados: los al umnos/as y el pro fesor/a.
Cap.4 - Prese n tación de R esulta dos
257
L i dia Ló pez Lozano
En los alumnos/a s es importan te eval uar no solo los co nocimientos, cie ntífico, cotidiano
y esco lar, sino ta m b ién las co m p etencia s y lo s valores y actitudes adquirido s. [EV3 .N2-
3]
y consideran importa nte e valuar otros eleme ntos i nherentes a la p ráctica do cente como la
elecc ión del c ontenido, materia l didáctico, la metodología seguida p ara trabajar las
actividades o la capacidad pedagóg ica del docente:
Asimismo, cree m os q ue es imp ortante evaluar la práctica do cente, es decir, la selección
que haga de los co ntenidos y la reestructuració n de los mismos en caso de ser necesario,
la elec ción de los materiales y r ecursos con los que se vaya a trab ajar a lo largo de todo
el curso, el nivel de c onocimientos de la m ateria a im par tir; la metodolo gía utilizada en
cada un a de las actividades p ropuestas y momentos d el proceso, la capacid ad de conexión
con el g rupo, la habilidad para tr ansmitir la infor m ación de l a m a nera adecuada, teniendo
en cuenta el nivel co gnitivo de l grupo. [EV3.N3 ]
Y, respondiendo a la última cuestión de la pregunta, distinguen tres mom entos
claves para ev aluar, puntualiz an, a los alumnos, durante el proceso de E/A para medir
niveles de aprendizaje en las distintas fases:
La eval uación de los alu mnos/as se realizará en tres m o mento s del proceso de enseñanza -
aprendizaj e: inicial, durante el desarrollo y final .
En L a evaluación inicial [de lo s alumnos]
6
com probar em os el nivel de conocim ie ntos del
que p arten nuestros alumnos /as, durante el proceso analizare m os los conoci m ientos,
proce dim ientos y valores q ue van alcanzando y al final eval uaremos la consecució n o no
de los o bjetivos propues tos en nuestra u nidad didáctica . [EV6.N3 ]
Al docente, “ desde que s e ini cia dicho proceso ” , no e ntendemos muy bien a qué
se debe esta distinción, ya que parece ser la misma secuencia temporal. En este caso, e l
fin es poder reajustar la enseñanza para ir mejorándola:
Por otro lado la evaluación del profesor/a co m ienza e n el momento en el que se inicia el
proceso de enseñanza- aprendi zaje, y a que de ella d epende ta nto el qué co mo el có mo se
enseña y aprende.
Por tanto en nuestra opinión no tiene sentido una evaluación previa a la primera toma de
contactos con los alumno s/as, sino que desde ese mom ento y h asta el f inal del proceso se
irá rea lizando una eva luación co ntinua para seleccionar y/o modificar contenidos,
actuaciones... y una eva luación final en la que se valor e d icha actuación co n el obj eto de
mejora. [EV6.N3]
6
Incluido por la investigadora p ara contextualizar la UI .
Estudio de la e vol ución del conoc imiento di dáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria sobre l a eval uación en cien cias
258 L i dia Ló pez Loz ano
Sobre la propu esta de técnicas o instrumentos par a evaluar , proponen una amplia
lista dist inguiendo si se evalúa al alumno o al docente y el momento de la evaluac ión en
el que se utilizarían:
Para los alumn os/as:
1. Evaluac ión inicial:
- Cue stionario y lluvia de id eas para la d etección de idea s pre vias.
2. Evaluac ión continua:
- Elab oración de trabajos.
- Cuaderno de notas del pr ofesor/a.
- Ob servación directa.
- Entrevi stas personales.
- P ruebas de coevaluación.
- Cue stionario de autoevaluació n de actitudes.
3. Evaluac ión final:
- Cue stionario de la eval uación inicial para co mparar conoci mientos.
- P rueba escrita.
- P ortafolio.
Evaluación para el profesor/a:
• Cuestionario de autoevaluación do cente (se puede rea lizar durante todo el proceso).
• Cuestionario a los alumnos/as (se realiza al final del pr oceso enseñanza - apr endizaje).
[EV2.N 2-3, EV6.N3 ]
En cuanto a las Id eas claves sobre la evaluación , hacen alusión al sentido que
debe tener la evaluación de mejora y d e re g ulación de la práctica docente. Además, es
clave la diversificación de instrumentos atendiendo a distintos objetivos. P or último,
señalan qu e en la evaluación deben participar tanto el docente como el alumno, resaltando
el papel de este último en su propio proceso e valuati vo:
- La eval uación deb e p roporcionar información que per mita juz gar la calidad del
curriculum aplicad a, co n la finalidad de mejorar la práctica do cente y la teoría q ue la
sustenta. [EV1 .N3]
-Es necesario diversi ficar los instrumentos de evaluación, ya que cualquier ap rendizaje
contempla diver sos tipos de ob jetivos. [EV2 .N2 - 3]
-En e l aula todos eval úan y regula n, el profesorado y l os co mpañeros/as, p ero la
evaluación más importante es la que realiza el pr opio alumno/a. [ EV4.N3]
Finalmente, a l a hora d e plantearse algún tipo de cambio, se centran en diversificar
los instrumentos planteados y en rea lizar una evaluación de la práctica docente:
Cap.4 - Prese n tación de R esulta dos
259
L i dia Ló pez Lozano
(…) hemos considerad o la nece sidad de cambiar alguna s herramientas y ampliar sob re
todo la evaluación co ntinua. Otro factor en el que q ueremo s realizar ca mbios es e n la
implantación de eval uación do cente que no la había mos tenido en cuenta. [EV3 .N 3]
Estas reflexiones han confluido en una nueva propuesta de evaluación en el DS2 ,
en la que ha n intentado mantenerse fieles a estas declaraciones reflexivas.
Básicamente, en el DS2 , se advierten dos partes diferenciadas en las q ue se
identifican U I que des criben la evalua ción como h a ocurrido en otros equipos analizados,
pero esta vez, siguen la misma línea arg umental . La primera, sería como la introducción
de la segunda, formando parte de la descripción m etodológica de las sesiones de clase y ,
la se gunda , se tra ta del apartado dedicado a la evaluación, digamos ge neral, de la
propuesta de enseña nza.
Por tanto, e l DS2, se inicia con un a actividad de e valuación inicial para conocer
el nivel del que part e su alumnado a través de un cuestionario sobre las Ideas de los
alumnos (“Sesión 1”) . U na vez ll eg ados al final del proceso de E/A, dedi can la última
sesión (“Sesión 29”) a una evaluación final. En definitiva, la evaluac ión que se plantea
en esta parte de la propuesta se basa en cumplimentar un cuestionario que se pasa al inicio
y al final, con modificaciones puntuales.
Sesión 1: Eva luación inicial y explicación del proy ecto.
Con esta actividad realizar em os un cuestio nario inicial par a ver el niv el d e p artida y
explicare m o s a los alu mnos y alumnas có mo se trabaj a en un huerto eco lógico
Sesión 29: Evaluación y cier re del proyect o. [ Por tanto se celebrará una asamblea, que
no d ebe durar más de q uin ce m i nutos, para crear el grupo de voluntarios. ]
7
Una vez
finalizada la asa mblea, ded icaremos treinta minutos para qu e los alumnos c umplimenten
el cuestionario que u tilizamos en la evaluació n i nicial que p resentará al gunas
m odi ficaciones. [EV6.N2 ]
Se trata de un cuestiona rio de cinco pr eguntas de tipo abierto en el que se le s
plantea una serie de situaciones o problemas relacionados con su entorno o cotidianidad
o, como la pregunta número 4, en la que se debe establece r una hipótesis:
Las preguntas que co mponen este cues tionario son las si guientes:
1. Tienes u n nue vo compañero en clase que no habla muy bien en espa ñol y le q uieres
explicar qué es un huerto. Haz lo mediante un dibuj o y nombra las partes q ue lo componen.
7
El extracto entre co rchetes no p ertenece a la UI transcrita, pero se incluye para contextualiza rla.
Estudio de la e vol ución del conoc imiento di dáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria sobre l a eval uación en cien cias
260 L i dia Ló pez Loz ano
2. En los huertos, al igual q ue en el campo, ha y muchos insecto s que viven, crecen, y se
alimentan de las plantas y si n o actuamos pueden llegar a convertirse en u na plaga. Ho y
se pueden contro lar con insecticid as pero cuando nuestros abuelos eran pequeños no
disponían d e estos pro ductos. ¿Có mo cree s que se co ntrolaban entonces las pla gas de
insectos?
3. Sabe m o s que lo s dinosaurio s se e xtinguieron a ca usa de un meteorito que impacto
contra La Tierr a. I m a gina que pasa algo par ecido y se ex tinguen lo s insectos. ¿Qué
consecuencias cr ees que tendr ía esto?
4. Cuando tenemos una mascota deb em os estar pe ndientes d e que no se le acab e la comida
y el agua. Si se le termina, l e echamos más p ara que p ueda seguir alimentá ndose y
creciendo. Pues co n las plantas o curre algo parecido; y a sabes que se alim enta n po r las
raíces de lo s n utrientes del suelo dis ueltos e n agua pe ro si no tenemos cuidad o estos
nutrientes se pueden acab ar. ¿Qué cree s que pode m os hacer para que esto no ocurra?
5. A las p ersonas q ue trabaj an la huerta se les lla ma hortelano s o lab rador es. Seguramente
habréis visto a alguno de ellos si no en perso na, e n televisión, en fotos de algún libr o, en
viñetas de un cue nto. P ara trabajar necesitan una serie d e herramientas que le facilitan el
trabajo. Trata de r ecordar todas las herra m ientas que crees que se utiliza n en un huerto,
dibújalas, nó mbralas y di para q ué sirven. Ej em plo: Re gadera: Se utiliza para regar las
plantas. [EV2.N2 -3]
8
Para acabar este ap artado, plantean que el grupo clase reali ce un ejercicio de
coevaluación, que detallarán más adelante y que, también, evalúen la práctica docente
mediante un formulario. Por tanto, aunque de man era puntual y finalista, se propone una
evaluac ión en la que participa el alumnado tanto para evaluar a un igua l como para valorar
la instrucción recibida:
Los c uarenta y c inco últimos minutos se ded icarán a realizar la coevaluación en la q ue
intervienen tod os los alumno s y alumnas con el obj etivo de que formen parte de la
evaluación del gr upo.
Por ú ltimo se ev aluará el trab ajo realizad o en el proyecto p or parte del profesor, mediante
un for mu lario q ue el doce nte rep artirá a sus al umnos e n lo s que deb erán calificar aspec tos
interesantes de la actuación d ocente tales como su funci ón, conocimiento s, trato y
explicaciones, y aspectos a me jorar, entre o tros.
La función d el profesor será controlar mantener el orden de los alumn os, explicar las
funciones y co ndiciones del trabajo d e los voluntarios, y anota r a lo s candidatos. Así co mo
repartir y reco ger los for mularios d e eval uación sin in fluenciar en los resultados.
[EV4.N 2]
8
Se le adj udica N2-3 p orque pertenece a un conjunto de in strumentos de eva luac ió n que más ad elante se
muestra y describe.
Cap.4 - Prese n tación de R esulta dos
261
L i dia Ló pez Lozano
Como se comprobará, en el apartado dedicado a la evaluación desarrollan con más
detalles esta propuesta e valuativa, existe coherencia entre ambas partes. Siguiendo las
pautas que se planteaban en el GR, desarrollan la evaluación en función de si se trata de
la evaluación del alumno o del docente y distin g uiendo entre los tipos de evaluación según
sea el momento de lleva rla a cabo. Así, sobre la evaluación de los alumnos proponen una
evaluac ión ini cial, continua que, realmente, es periódica y a que esp ecifican realizar la al
final de c ada trimestre y , final. Van incardinando tanto los instrumentos que utilizarían
para la evaluación como el contenido que con ellos evalúan y, en ciert a medida, van
expresando el sentido que a dopta la evaluación.
• E v a l u a c i ó n i n i c i a l :
En p rimer lugar realizare m o s u n c uestionario inicial para ver el niv el de p artida y
explicare m o s a lo s alu mnos y alumn as có m o se trabaj a en u n huerto ecológico. Para la
realización del cue stionario nos he m o s basad o en las respuestas o btenidas de un grupo
control al cual le pasamos un pretest (co m o y a hemos espec ificado en las actividad es de
la unidad did áctica, algunos ej emplos de cuestionarios y d e pretest con los q ue hemos
trabaj ados se anexan al fin al de este trabaj o). Posteriormente, hare mos una ll uvia de ideas
con la finalidad d e d ecidir, seg ún el criterio de nuestros alumn os, cuál es son los cuatro
elementos fundamentales p ara po ner en marcha un huerto. Esta eval uación se realizará en
la primera sesión de este p ro yecto.
• E v a l u a c i ó n c o n t i n u a :
Esta evaluación se realizará en la última sesión de ca da trimestre. ( 1°, 2° y 3° Trimestre)
Diario de clase. El d iario de clase va a con sistir en diversa s anotaciones realizad as por el
profesor en las cuales reco gerá infor m ac ión sobre la conducta, la ac titud, valores y
proced im ientos en la rea lizaci ón de trabaj os teóricos o prácticos de los al um nos. En el
mismo docu mento dej aremos u n esp acio reser vado a las o bservaciones d onde
recogere m os infor m ac ión relevante sobre otr os aspectos que considere m o s de interés.
Todo ello se reflejará en una tabla de análisis en la que se pueda obser var la evo lución de
nuestros alumnado s.
TABLA DE ANÁLIS IS
SI
NO
LE CUESTA
Escucha co n atención
Participa activamente en el g rupo
Respeta las a portaciones de lo s dem ás
Valora el trabajo en equipo
Impone su punto de vista
Respeta los turno s
Ayuda a sus compañeros/as
Estudio de la e vol ución del conoc imiento di dáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria sobre l a eval uación en cien cias
262 L i dia Ló pez Loz ano
Pide ayuda a sus compañeros/as cuando lo necesita
Acepta la s criticas y las tiene en cuenta
Es responsable
Es voluntario para cualquie r actividad
Posee iniciativ a
Cuida los m ateriales
Participa en la recog ida de los m at eriales
Autoevaluació n. E laboraremos una tabla grande en la q ue la parte superior enumeraremos
cada sesión, en el margen late ral izquierdo lo s nombre de los alu mn os y dividire m o s por
casillas, entonces cad a alumn o se po ndrá un gomets de color rojo, amarillo o verde,
dependiendo de cómo él mismo valor e la actividad que ha hecho, es d ecir, si piensa que
lo ha hecho bien coloca rá un gomets verde en su cuadrito.
TABLA DE AUTOE VALUACIÓN
No m bre y
1- Sesión
2- Sesión
3- Sesión
Sesión
apellidos
X
Alumno 1
Alumno 2
Alumno 3
....
Alumno X
Tr aba jos realizado s en el trimestre . Eval uaremos trabaj os teó ricos basado s en la búsqueda
de información, así co mo los r ealizados directamente en la huerta. En los trabaj os teóricos
evaluaremos el co rrecto uso de conceptos y voca bulario, las relaciones que los alu mnos
establecen entre los co m ponentes del ob jeto de estudio, la creatividad, clarid ad de
exposiciones.
TABLA PARA EVALUAR LAS EXPOSICIONES DE LOS TRABAJOS TEÓRICOS
SI
NO
LE CUESTA
Expresa sus ideas co n clarida d y fluidez
Utiliza pala bras de habla cul ta
Pronuncia co rrecta m ente
Aco m paña su exposició n con gesto s naturales y espontáneos
Habla co n velocidad a decuada
Entona de fo rm a m atizada y con vo lum en de voz a decuada
el contenido de su exposición es adecuado
La selección de info rmación fue conveniente
Ha respeta do el esque m a de exposición: intro ducción, desa rrollo,
conclusión.
Ha m encio nado eje mplos claros y convenientes
Ha m a nifestado su opi nión personal
Ha utiliza do bibliogra fía del nivel adecuado
Ha apoya do su exposición en m ater ial como imágenes o esque m as
Su material escla rece y eje mplifica la exposición
Es puntual en la ent rega y presentación de su tra bajo
Cap.4 - Prese n tación de R esulta dos
263
L i dia Ló pez Lozano
Responde preg untas de forma lógica , racional y convincente
Acepta co n tolerancia las opiniones ajenas
Es capaz de asu mir que co metió una equivoca ción
Es capaz de acepta r co n hu mildad los co nsejos de lo s de m ás sin
perder los estribos.
Además, e n el tercer tri m e str e, utilizamos la coeva luación para que los al umnos sea n
responsables de evaluar a sus pr opios compañeros, apo rtando un punto de vista diferente
al del pr ofesor.
COEVALUA CIÓN
No m bre del que ha ce la pregunta : No m bre del que contes ta:
PREGUNTA
RESPUEST A
DIBUJ O
VALORACIÓN
Firmas:
• E v a l u a c i ó n f i n a l :
Para la evaluación final, se realizará un có m puto d e to dos los trab ajos realizado s y
expuestos en cada trimestre. Analizare mos tam bién los resultado s obtenidos en las tablas
de coevaluación, la a utoevalua ción, el cuaderno de notas del profesor y lo s res ult ados del
cuestionario modificado que pasa m os a nuestros al umnos en la últi m a sesión. Per o sobre
todo, nos ce ntraremos más en evaluar aptitudes, cap acidades y valores adq uiridos q ue
conoci m ie ntos teóricos.
[EV1.N2 , EV2. N2 - 3, EV3.N2-3, EV6 .N3]
Para la e valuación del a prendizaje tanto con ceptual como procedimental y
actitudinal y el desarrollo de las c apacidades, este equipo muestra una prop uesta bastant e
diversificada de instrumentos y , además, los exponen, caso de las tablas de registro de
información donde se refleja el contenido a evaluar. Así proponen, además del
cuestionario anteriormente transcrito, usar un diario de clase durante las se siones, cuy as
observac iones quedarán reflejadas en una ta bla q ue denominan “d e análisis”. Aquí se
centran en el aprendizaje actitudinal y p rocedimental. También, p roponen una
autoevaluación, aunque vagamente la expli can y , no es más que, valorar la actividad a
modo de semáforo : bien, mal o reg ular. La coevaluación se hace de mane ra puntual al
final del proceso, parco en explicaciones. Más exhaustiva es la explicación de la tabla que
muestra como evalúan los trabajos realizados a nivel conce ptual. Como evaluac ión final
manifiestan que se r ealizará un cómputo d e t odos los resultados obtenidos en las
diferentes p ropuestas de evaluación y hacen hin capié en que tendrá m ás importancia el
aprendizaje pro cedimental y actitudinal que el conceptual. Asimismo, la intención es
volver a pasar el cuestionario de las i deas d e los alumnos con modi ficac iones.
Estudio de la e vol ución del conoc imiento di dáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria sobre l a eval uación en cien cias
270 L i dia Ló pez Loz ano
4.1.3. Resultados del análisis de toda la muestra
Este proce dimiento de análisis , categorización y asig nación de niveles d escrito
anteriormente a través de estos cinco equipos, es el que se si guió e n el análisis de cada
uno de los 92 equipos. Aunque , no se ha hecho un proceso de redacción y relato c omo en
estos casos, sino que se ha propuesto un nivel definitivo que caracter iza l a categ oría de
estudio en cada documento elaborado por cada equipo . Esta asigna ción final es la que se
expone en esta secc ión con el objetivo de facilitar la exposición y la c omunicación de los
datos obtenidos y su, posterior, estudio por categorías.
Así, s e presentan en la Figura 4.8 los resultados de la categ orización d e los
diferentes textos elabor ados por los estudiantes según nuestro sistema de categorías. D e
manera que, lo que se muestra para c ada equipo es el nivel de formulación global asignado
a cada uno de los aspectos que se estudian en relac ión a la evaluación – las categ o rías –
procede nte de los documentos de análisis. Como se puede ver en la Figura 4.8, para c ada
equipo se pres enta la inf ormación completa resul tante de la adjudic ación del nivel de
fo rmulación definitivo correspondiente a cada categoría (N EV1 , N EV2 , N EV3 , N EV4 , N EV5 y
N EV6 ). Para ello hemos ordenado la información según las dos dimensiones de análisis
que repre sentan los dos c onjuntos de textos : la di mensión declara tiva-de diseño (DM1),
relativa a los tres diseños de evaluación (DS1, DS2, DS3) y la dimensión declarativa-
reflexiva (DM2), la d e l os guiones ( GA, GR y GP) . La primera, la DM1, representa la
evolución (Itinerarios de Progresión o en la litera tura an glófona L earning Progression )
desde el inicio al final de l curso y, así se ha indicado en la propia figura. La segunda,
DM2, es una información fija, es decir, cada guion está vinculado a un a etapa del proceso
formativo y a uno de los tres diseños y , sobre ello, nos advierte.
La información se ha o rganizado por equipos de aulas, comenzando por los
equipos del aula E y continuando en orden alfabétic o, tal y como se procedió ,
cronológ icamente, en el análisis . Aquí es necesario puntualiz ar que en el aula del profesor
Ernesto (nombre ficticio) el equipo E11 se creó como equipo piloto en la plataforma
virtual de la asi gna tura para facilitar tareas de planificación d el pro fes or, por lo que
aparece el equipo E19, pero, realmente, so n 18 equipos de e studiantes . L a misma
situación se dio en la clase de la profesora Carlota (nombre ficticio), usando , esta vez, el
equipo C1, por lo que se inicia con el equipo C 2, resultando 15 equipos en total. Por
último, en cuanto a particularidades d e los grupos , aprovechamos para r ecordar que,
respec to a los guiones, el aula A solo dispone de l GP (guion de prácticas).
Cap.4 - Prese n tación de R esulta dos
271
L i dia Ló pez Lozano
Alguna s consideraciones a tener en cuenta pa ra la lectura de los datos e xpuestos
en la Figura 4.8 sería n la s siguiente s:
- Si no se dispone de un documento se ha indi cado sombreando en color gris las
celdas corre spondientes a los niveles de formula ción de dicho documento.
- Cua ndo e n el texto no ha y informa ción relativa a una categoría de evaluación se
codifica con N0 (niv el 0) (consultar apartado 3.5.1. , p. 169). En los casos en los que un
diseño presenta todas la s categoría s bajo el N0 quiere decir que, aun habiendo una
propuesta d e enseñanza el aborada, no se h a planteado la e valuación. Igua lmente, en los
casos de los guiones, co ncre tamente, el de reflexión sobre la práctica doc ente (GP), se
muestra que e n él no se ha hecho referencia a la ev aluación.
- No se ha considerado y, por tanto, codifi cado, lo ex puesto en los guio nes de
análisis ( GA ) de aquellos equipos que no propusie ron evaluación en su DS1 (N0), pu esto
que c arece de s entido tomar en cuenta el análisis basado en algo inexistente.
Consideramos que el “análisis” hec ho en este caso en particular, obedece a una post ura
hipotética y de deseo, puesto que no ha y propuesta física para analizar y no es el propósito
de este guion. Así, la información irrelevante qu eda señalada en l a Figura 4.8 con un
guion (-).
Estudio de la e vol ución del conoc imiento di dáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria sobre l a eval uación en cien cias
272 L i dia Ló pez Loz ano
DS1
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
DS2
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
2
N EV6
3
DS3
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
2
N EV6
3
GR
N EV1
1-2
N EV2
2
N EV3
2-3
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
GA
N EV1
-
N EV2
-
N EV3
-
E1
DS1
N EV1
1
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
DS2
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
1-2
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
3
DS3
N EV1
1
N EV2
2-3
N EV3
2
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
3
GA
N EV1
1-2
N EV2
2
N EV3
3
GR
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
1-2
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
E2
DS1
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
DS2
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
1-2
N EV4
1-2
N EV5
2
N EV6
3
DS3
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
1-2
N EV4
1-2
N EV5
2
N EV6
3
GA
N EV1
-
N EV2
-
N EV3
-
GR
N EV1
1-2
N EV2
2
N EV3
3
N EV4
2
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
E3
DS1
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
DS2
N EV1
1
N EV2
2-3
N EV3
2
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
3
DS3
N EV1
1-2
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
3
GA
N EV1
-
N EV2
-
N EV3
-
GR
N EV1
1
N EV2
2-3
N EV3
2
N EV4
3
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
2
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
E6
DS1
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
DS2
N EV1
1
N EV2
1
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
DS3
N EV1
N EV2
N EV3
N EV4
N EV5
N EV6
GA
N EV1
-
N EV2
-
N EV3
-
GR
N EV1
1-2
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
2
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
N EV2
N EV3
N EV4
N EV5
N EV6
E5
DS1
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
DS2
N EV1
1
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
2
DS3
N EV1
1-2
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
2
GA
N EV1
-
N EV2
-
N EV3
-
GR
N EV1
1-2
N EV2
2
N EV3
1-2
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
E4
Figura 4.8 Resultados de adj udicación de niveles de formulación definitivo en cada catego ría de cada documento elaborado p or cada equipo.
Notas: Celdas sombreadas indican que no se dispone del docume nto en cuesti ón. N0= sin dato sobre Evaluación, aunque existe el documento.
Cap.4 - Prese n tación de R esulta dos
273
L i dia Ló pez Lozano
DS 1
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
DS2
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
DS3
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
GA
N EV1
-
N EV2
-
N EV3
-
GR
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
3
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
E7
DS1
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
DS2
N EV1
1-2
N EV2
1-2
N EV3
2
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
1
DS3
N EV1
1-2
N EV2
1-2
N EV3
2
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
1
GA
N EV1
-
N EV2
-
N EV3
-
GR
N EV1
1-2
N EV2
1-2
N EV3
2-3
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
E8
DS1
N EV1
1
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
DS2
N EV1
2
N EV2
2-3
N EV3
2
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
3
DS3
N EV1
2
N EV2
2-3
N EV3
2
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
3
GA
N EV1
1-2
N EV2
2
N EV3
3
GR
N EV1
3
N EV2
2-3
N EV3
2-3
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
E9
DS1
N EV1
1
N EV2
0
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS2
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
1-2
N EV4
2
N EV5
2
N EV6
3
DS3
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
1-2
N EV4
2
N EV5
2
N EV6
3
GA
N EV1
1-2
N EV2
0
N EV3
3
GR
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
2-3
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
E13
DS1
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
DS2
N EV1
2
N EV2
1-2
N EV3
2-3
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
DS3
N EV1
1-2
N EV2
1-2
N EV3
2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
GA
N EV1
-
N EV2
-
N EV3
-
GR
N EV1
1
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
1
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
E12
DS1
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
DS2
N EV1
1-2
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
2
N EV6
3
DS3
N EV1
1-2
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
2
N EV6
3
GA
N EV1
-
N EV2
-
N EV3
-
GR
N EV1
1-2
N EV2
1
N EV3
1-2
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
E10
Figura 4 .8 (continuada).
Estudio de la e vol ución del conoc imiento di dáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria sobre l a eval uación en cien cias
274 L i dia Ló pez Loz ano
DS1
N EV1
N EV2
N EV3
N EV4
N EV5
N EV6
DS2
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1-2
N EV5
2
N EV6
0
DS3
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1-2
N EV5
2
N EV6
0
GA
N EV1
-
N EV2
-
N EV3
-
GR
N EV1
3
N EV2
3
N EV3
2-3
N EV4
3
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
0
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
E14
DS1
N EV1
1
N EV2
1
N EV3
0
N EV4
1
N EV5
1
N EV6
1
DS2
N EV1
1-2
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
2
DS3
N EV1
1-2
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
2
GA
N EV1
1-2
N EV2
2
N EV3
3
GR
N EV1
1-2
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
E15
DS1
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
DS2
N EV1
1
N EV2
1-2
N EV3
2
N EV4
1-2
N EV5
2
N EV6
1
DS3
N EV1
1-2
N EV2
2-3
N EV3
2
N EV4
1-2
N EV5
2
N EV6
1
GA
N EV1
-
N EV2
-
N EV3
-
GR
N EV1
1
N EV2
0
N EV3
2
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
E16
DS1
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
DS2
N EV1
1-2
N EV2
2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
2
N EV6
0
DS3
N EV1
1-2
N EV2
2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
2
N EV6
0
GA
N EV1
-
N EV2
-
N EV3
-
GR
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
E19
DS1
N EV1
1
N EV2
1
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
1
N EV6
1
DS2
N EV1
1-2
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
1-2
N EV6
2
DS3
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
1-2
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
3
GA
N EV1
1-2
N EV2
1-2
N EV3
1
GR
N EV1
1
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
1
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
3
E18
DS1
N EV1
0
N EV2
1-2
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
1-2
N EV6
0
DS2
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
0
DS3
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
0
GA
N EV1
1-2
N EV2
2
N EV3
3
GR
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
2
N EV2
0
N EV3
1-2
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
E17
Figura 4 .8 (continuada).
Cap.4 - Prese n tación de R esulta dos
275
L i dia Ló pez Lozano
DS1
N EV1
0
N EV2
1
N EV3
0
N EV4
1
N EV5
1
N EV6
1
DS2
N EV1
2
N EV2
0
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS3
N EV1
2
N EV2
0
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
A1
DS1
N EV1
0
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS2
N EV1
2
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
DS3
N EV1
2
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
A2
DS1
N EV1
0
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
2
DS2
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
DS3
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
0
A3
DS1
N EV1
0
N EV2
1-2
N EV3
0
N EV4
1
N EV5
1-2
N EV6
1
DS2
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
DS3
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
A6
DS1
N EV1
0
N EV2
1
N EV3
1
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
0
DS2
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
DS3
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
GP
N EV1
0
N EV2
2
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
A5
DS1
N EV1
1
N EV2
1-2
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
DS2
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
DS3
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
A4
Figura 4 .8 (continuada).
Estudio de la e vol ución del conoc imiento di dáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria sobre l a eval uación en cien cias
276 L i dia Ló pez Loz ano
DS1
N EV1
0
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
0
DS2
N EV1
1
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS3
N EV1
1-2
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
2
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
2
A7
DS1
N EV1
1
N EV2
1
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
1
N EV6
1
DS2
N EV1
1
N EV2
1-2
N EV3
1
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
1
DS3
N EV1
1
N EV2
1-2
N EV3
1
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
1
GP
N EV1
0
N EV2
1-2
N EV3
1
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
A8
DS1
N EV1
1
N EV2
1
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS2
N EV1
1
N EV2
1
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS3
N EV1
1
N EV2
1
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
GP
N EV1
0
N EV2
2
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
A9
DS1
N EV1
1
N EV2
1-2
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS2
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
DS3
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
1-2
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
A12
DS1
N EV1
0
N EV2
1
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS2
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
DS3
N EV1
1
N EV2
1
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
2
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
3
A11
DS1
N EV1
1-2
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS2
N EV1
1-2
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS3
N EV1
1-2
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
A10
Figura 4 .8 (continuada).
Cap.4 - Prese n tación de R esulta dos
277
L i dia Ló pez Lozano
Figura 4 .8 (continuada).
DS1
N EV1
0
N EV2
1
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS2
N EV1
0
N EV2
1
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS3
N EV1
0
N EV2
1
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
GP
N EV1
1
N EV2
0
N EV3
1
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
2
A13
DS1
N EV1
1
N EV2
1-2
N EV3
0
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS2
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
DS3
N EV1
2
N EV2
1
N EV3
1-2
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
1
GP
N EV1
0
N EV2
2
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
A14
DS1
N EV1
1
N EV2
1
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
2
DS2
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
DS3
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
GP
N EV1
0
N EV2
2
N EV3
0
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
2
A15
DS1
N EV1
0
N EV2
1
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
1
N EV6
1
DS2
N EV1
1
N EV2
1
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS3
N EV1
1
N EV2
0
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
GP
N EV1
2
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
2
A16
DS1
N EV1
0
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
DS2
N EV1
0
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
DS3
N EV1
0
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
GA
N EV1
N EV2
N EV3
GR
N EV1
1-2
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
C2
DS1
N EV1
2
N EV2
1-2
N EV3
2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
DS2
N EV1
3
N EV2
2-3
N EV3
2
N EV4
3
N EV5
0
N EV6
3
DS3
N EV1
3
N EV2
2-3
N EV3
2
N EV4
3
N EV5
0
N EV6
3
GA
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
2
GR
N EV1
3
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
1-2
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
3
C3
Estudio de la e vol ución del conoc imiento di dáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria sobre l a eval uación en cien cias
278 L i dia Ló pez Loz ano
Figura 4 .8 (continuada).
DS1
N EV1
3
N EV2
2
N EV3
3
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
DS2
N EV1
N EV2
N EV3
N EV4
N EV5
N EV6
DS3
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
2-3
N EV4
1
N EV5
1-2
N EV6
3
GA
N EV1
1
N EV2
1-2
N EV3
2
GR
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
2-3
N EV4
3
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
0
N EV2
2
N EV3
2-3
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
3
C5
DS1
N EV1
1
N EV2
1-2
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS2
N EV1
0
N EV2
2
N EV3
0
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
0
DS3
N EV1
1-2
N EV2
2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
0
GA
N EV1
1
N EV2
1
N EV3
0
GR
N EV1
1-2
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
C6
DS1
N EV1
1
N EV2
1
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS2
N EV1
1
N EV2
1
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS3
N EV1
1-2
N EV2
2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
GA
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
2
GR
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
3
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
GP
N EV1
0
N EV2
2
N EV3
2-3
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
3
C9
DS1
N EV1
1
N EV2
1-2
N EV3
0
N EV4
1
N EV5
1-2
N EV6
3
DS2
N EV1
0
N EV2
1-2
N EV3
2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
2
DS3
N EV1
0
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
2
GA
N EV1
1-2
N EV2
2
N EV3
2
GR
N EV1
3
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
N EV2
N EV3
N EV4
N EV5
N EV6
C8
DS1
N EV1
1-2
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
2
DS2
N EV1
1-2
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
2
DS3
N EV1
1-2
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
2
GA
N EV1
3
N EV2
2
N EV3
3
GR
N EV1
0
N EV2
2
N EV3
3
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
GP
N EV1
N EV2
N EV3
N EV4
N EV5
N EV6
C4
DS1
N EV1
1
N EV2
1-2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
DS2
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
3
DS3
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
3
GA
N EV1
1
N EV2
1-2
N EV3
1
GR
N EV1
2
N EV2
2-3
N EV3
3
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
GP
N EV1
1
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
C7
Cap.4 - Prese n tación de R esulta dos
279
L i dia Ló pez Lozano
Figura 4 .8 (continuada).
DS1
N EV1
1
N EV2
1
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
1
N EV6
1
DS2
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
DS3
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
GA
N EV1
N EV2
N EV3
GR
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
2-3
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
C10
DS1
N EV1
N EV2
N EV3
N EV4
N EV5
N EV6
DS2
N EV1
N EV2
N EV3
N EV4
N EV5
N EV6
DS3
N EV1
0
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
0
GA
N EV1
1
N EV2
1
N EV3
1
GR
N EV1
3
N EV2
2
N EV3
3
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
C11
DS1
N EV1
0
N EV2
2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
0
DS2
N EV1
N EV2
N EV3
N EV4
N EV5
N EV6
DS3
N EV1
0
N EV2
2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
0
GA
N EV1
1
N EV2
1
N EV3
1
GR
N EV1
1-2
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
C12
DS1
N EV1
0
N EV2
2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
DS2
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
DS3
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
GA
N EV1
N EV2
N EV3
GR
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
3
N EV5
0
N EV6
0
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
C15
DS1
N EV1
0
N EV2
1
N EV3
0
N EV4
1
N EV5
1
N EV6
0
DS2
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
DS3
N EV1
1-2
N EV2
2
N EV3
1-2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
0
GA
N EV1
N0
N EV2
N0
N EV3
N0
GR
N EV1
N EV2
N EV3
N EV4
N EV5
N EV6
GP
N EV1
0
N EV2
2
N EV3
0
N EV4
2
N EV5
0
N EV6
0
C14
DS1
N EV1
1
N EV2
1
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS2
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
DS3
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
2
GA
N EV1
1-2
N EV2
2
N EV3
1
GR
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
0
N EV4
3
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
C13
Estudio de la e vol ución del conoc imiento di dáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria sobre l a eval uación en cien cias
286 L i dia Ló pez Loz ano
Figura 4.8 (continu ada).
DS1
N EV1
0
N EV2
1
N EV3
0
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS2
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
1-2
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
3
DS3
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
1-2
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
3
GA
N EV1
1
N EV2
1-2
N EV3
3
GR
N EV1
1-2
N EV2
2
N EV3
2-3
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
J16
DS1
N EV1
0
N EV2
1
N EV3
0
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS2
N EV1
2
N EV2
2-3
N EV3
2
N EV4
1
N EV5
2
N EV6
0
DS3
N EV1
2
N EV2
2-3
N EV3
2
N EV4
1
N EV5
2
N EV6
0
GA
N EV1
3
N EV2
2
N EV3
3
GR
N EV1
N EV2
N EV3
N EV4
N EV5
N EV6
GP
N EV1
0
N EV2
2
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
3
J17
DS1
N EV1
1
N EV2
0
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS2
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1
N EV5
2
N EV6
3
DS3
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1
N EV5
2
N EV6
3
GA
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
2
GR
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
2-3
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
0
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
2
J18
DS1
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
DS2
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
2-3
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
3
DS3
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
2-3
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
3
GA
N EV1
-
N EV2
-
N EV3
-
GR
N EV1
3
N EV2
3
N EV3
3
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
2
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
J19
DS1
N EV1
0
N EV2
1
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS2
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
DS3
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1
N EV5
2
N EV6
3
GA
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
2
GR
N EV1
3
N EV2
2
N EV3
3
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
3
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
3
J21
DS1
N EV1
0
N EV2
1
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS2
N EV1
2
N EV2
2-3
N EV3
2-3
N EV4
1-2
N EV5
2
N EV6
3
DS3
N EV1
2
N EV2
2-3
N EV3
2-3
N EV4
1-2
N EV5
2
N EV6
3
GA
N EV1
1-2
N EV2
1-2
N EV3
2
GR
N EV1
2
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
2-3
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
J20
Cap.4 - Prese n tación de R esulta dos
287
L i dia Ló pez Lozano
DS1
N EV1
0
N EV2
1
N EV3
1
N EV4
1
N EV5
0
N EV6
1
DS2
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1
N EV5
2
N EV6
3
DS3
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1
N EV5
2
N EV6
3
GA
N EV1
2
N EV2
1
N EV3
1
GR
N EV1
N EV2
N EV3
N EV4
N EV5
N EV6
GP
N EV1
2
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
3
J22
DS1
N EV1
1
N EV2
1
N EV3
0
N EV4
1
N EV5
1
N EV6
1
DS2
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1
N EV5
2
N EV6
3
DS3
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1
N EV5
2
N EV6
3
GA
N EV1
3
N EV2
2
N EV3
3
GR
N EV1
1
N EV2
2
N EV3
2
N EV4
1-2
N EV5
0
N EV6
3
GP
N EV1
0
N EV2
0
N EV3
0
N EV4
0
N EV5
0
N EV6
0
J23
Figura 4 .8 (continuada).
Estudio de la e vol ución del conoc imiento di dáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria sobre l a eval uación en cien cias
288 L i dia Ló pez Loz ano
En resumen, en este apartado mostramos el resultado final de haber analizado,
según nuestro sistema d e categorías y si guiendo los procedimientos des crito en el
análisis de contenido (capítulo 3), cada uno de los documentos elaborados por cada uno
de los 92 equipos de trabajo. Por hacer un símil , digamos que s ería la “radiografía
evaluativa” de cada equipo tomada de sus elaboraciones. Esta información, relativa al
conocimiento sobre evaluación manifestado en los diferentes documentos elaborados a
lo largo d el curso formativo , se h a organizado, p ara cada equipo, po r categorías
(también se indica cuando no se da o no existe información) y se visualiz a a través de
las dos dimensiones de a nálisis. De manera que, en un prime r plano, se representa l a
dimensión declarativa-de diseño, que indi ca progresión desde el diseño ini cial (DS1),
al final (DS3), pasando por el diseño int ermedio (DS2). En un segundo plano, de
manera estática, apa rece la dimensión reflexiva compuesta por los guiones de corte
formativo que se ha n ido elaborando entr e un diseño y otro, corre spondientes a los tre s
puntos clave distinguidos en la formación.
A partir de esta inform ación, estructurad a en el presente apartado por equipo,
procederemos al análisis de cada una d e las c ategorías de est udio. Esto nos permite
conocer , po r un lado, qué conocimiento didáctico acerca d el para qué, cómo, qué, …
(nuestras categorías), muestran estos equipos de estudiantes cuando deben diseñar una
propuesta de evaluación cuando se tra baja sobre un contenido de c iencias en Primaria. Y,
por otro lado, la evoluci ón de dicho conocimiento a lo largo del curso. Además, los
guiones nos brindan l a oportunidad de confrontar los posibles cambios entre los diseños
y sus reflexiones durante la elaboración de los mismo s.
Cap.4 - Prese n tación de R esulta dos
289
L i dia Ló pez Lozano
4.1.4. An álisis por categorías e n las tres propuestas de enseñanza (DS1, DS2 y DS3) :
progresión del conocim iento sob re evaluación
La primera dimensión de análisis (DM1) es la que nos informa sobre los cambios
en el conocimiento acerca de la Ev aluación en ciencias que s e pueden dar entre un
momento y otro en los que se divi de el proceso de trabajo. Por esta razón, en este apartado
ponemos el foco en los distintos diseños: diseño 1 (DS1), diseño 2 (DS 2) y diseño 3
(DS3).
Tras el an álisis rea liz ado de cada equipo cu yos datos figuran en el apartado 4 .1.3
(p. 270), podemos repres entar las distint as posiciones de los equipos, es decir, su posi ción
dentro de uno de los niveles descritos en el capítulo 3 en cada una de l as categorías de
estudio en los diferentes momento s del proceso formativo y most rar l as tendencias de
cambio acorde c on los result ados obtenidos.
Para proceder al análisis y presentación de los resultados, la información se ha
organizado por categorías de estudio. De manera que, para cada categoría estudiada y
analizada procedente de los diseños de las propue stas de ense ñanza ha remos uso de los
mapas de densidad (Solí s, 2005; Solí s et al., 2012). Los map as se presentan como una
buena her ramienta ya qu e nos permiten “realizar una lectura visual e icóni ca de cada caso
estudiado con sus tendencias más acusa das” (Solís, 2005, p. 255). A través de estos mapas
detectamos, pues, los niveles de formulación más frecu entes y , también, los menos, de
cada c ategoría en cada uno de los momentos distinguido s en el proceso formativo. Se
trata de una foto grafía fija de la ubicación de cada uno de los equipos en uno de los niveles
formulados en cada mom ento, lo que nos pe rmitirá no solo de terminar las di sti ntas zonas
de densidad en c ada una de las categorías en cada momento, sino también, nos permite
de manera global e indi vidual, hacer un seguimiento de los posi bles cambios de nivel de
cada equipo reflejados en sus diseños, y a que se ha identificado a cada uno por su número
de equipo par a facilit ar esta tarea. P or t anto, para cada categoría se mostrarán los mapas
de densidad, primero, organiz ado para cada cl ase, p ara seguidamente, representar el mapa
global de la muestra.
A continuación, el se guimiento equipo por equipo nos llevará a pod er establecer
los it inerarios o tra y ectorias que des criben l a evolución en el conocimiento didáctico de
los futuros maestros a lo largo d el proceso formati vo. De acuerdo con l a definición dada
por la RAE
1
y , ciñéndonos al significado epistemológ ico de la palabra , entendemos, en
1
RAE: Real Acade mia Española .
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
290 L i dia López Lo zano
este trabajo, que progresión adopta el sentido de hacer un camino, de proseguir. Ese
camino o itinerario de progresión (en término an glófono, Learning Progression ) puede
describir avances, regresiones o, incluso, inmovilidad. Bajo esta premisa surgen, a lo
larg o del estudio, diferentes tipos de itinerario s de pro g resión que representan l as
evoluciones de los equipos durante l a e laboración de sus propuestas d e e valuac ión (DS1,
DS2 y DS3). L os itinerarios de prog resión (I P, consultar c apítulo 2) que se identifica n e n
cada categ oría de estudio se exponen y r epresentan detalladamente en tablas.
4.1.4.1. Sentido de la evaluación
Siguiendo con la secuencia des crita anteriormente, ex ponemos, en primer lugar,
los mapas de densidad organizados por clases (ver Fig ura 4.9). En cada clase se distinguen
los equipos posicionados en un nivel de formulación . Conviene re cordar que hay cinco
equipos de los que no se d ispone de algún diseño. Estos casos, no aparecerán en los mapas
y a que no se pueden ubicar en ning uno de los niveles de formulación, ni siquiera en el
N0. Considera mos que no tiene la misma connotación o sig nific ado el he cho de no haber
considerado l a Evaluación o alg uno de los aspe ctos que la caracterizan (categorías de
estudio) al hace r alguna de las propuestas de enseñanza que debían diseñar, que el hecho
de no disponer del documento y, por tanto, desconocer la propuesta.
Con la int ención de fac ilitar la comprens ión y el seguimiento de los resultados
presentados, a modo de recordatorio, se muestran en la Tabla 4.29 la definición de los
niveles de progresión formulados para la categoría Sentido de la ev aluación .
Tab la 4. 2 9.
Niveles de formula ción c orrespon dientes a la c ategoría 1 (EV1): Sentido de la eva l uación.
Categoría
Niveles
Código
Definición
1.Sentido
N1
EV1.N1
Comprobar el nivel conceptual a lcanzado po r el alumnado
respecto a los objetivos previstos. Med ir niveles de
aprendizaj e
N1 -2
EV1.N1 -2
Comprobar el nivel alcanzado por el alum nado, per o, de
alguna manera, ta mbién sirve p ara valorar la enseñan za en
función de lo s resultados obtenidos .
N2
EV1.N2
Valorar el cam bio entre las idea s iniciales y finales del
alumnado. Además de la i nstrucción.
N3
EV1.N3
Regular y mejo rar el proceso de enseñanza -aprendizaj e.
Cap.4 - Prese n tación de R esulta dos
291
L i dia Ló pez Lozano
N3
N3
N2
❼❾ ⓬ ⓮
⓱
❼❾⓮⓱
⓲
N2
❶❷
❶❷⓮
N1 -2
❽❿⓯⓲
⓳
❹❻ ❽❿
⓬⓯⓰⓳
N1 -2
❿
❿
❼❿
N1
❷❾⓭⓯
⓲
❶❷❸❹
❺❻⓭⓰
❶❷
❸⓭
N1
❹❽❾ ⓬
⓮⓯
⓰❼
❽❾
❽ ❾⓫
⓰
N0
❶❸ ❹ ❺
❻❼❽❿
⓬⓰⓱ ⓳
N0
❶❷❸
❺❻❼⓫
⓭⓰
❸❺❹
❻⓫⓬
⓭⓮⓯
❸❹❺
❻⓯⓬
⓭
Clase
E
DS1
DS2
DS3
Clase
A
DS1
DS2
DS3
N3
❺
❸
❸
N3
⓭
⓭
⓭
N2
❸
❿⓯
❺❿⓭⓯
N2
❽⓳
❸❹❻
❽❾⓳
❷❸ ❽
❾⓬⓳
N1 -2
❹
❹
❹❾❻
N1 -2
❺❼⓫
❺❼⓫
N1
❻❼❽❾
❿⓭⓰
❼❾
❼⓮
N1
❷❸ ❻❼
❿⓲⓬⓯
⓴
❶❷⓬
⓮⓯⓰
⓴
❶❹⓮
⓴❻⓯
⓰
N0
❷ ⓬⓮⓯
❷❻❽⓭
⓮⓰
❷❽⓫⓬
⓰
N0
❶❹❺❾
⓫⓮⓰⓱
❿⓱⓲
❿⓱⓲
Clase
C
DS1
DS2
DS3
Clase
F
DS1
DS2
DS3
N3
N2
❷❹ ❺❻
❼❽❾❿
⓫⓬⓮⓱
⓴
❷❹ ❺❻
❼❽❾❿
⓫⓬⓮ ⓱
⓲⓴
N1 -2
❸⓯
❸⓯
N1
❶❷ ❹
❻❼❿⓫
⓬⓲
❶⓭⓰⓲
⓳
❶⓭⓰ ⓳
N0
❸❺❽❾
⓭⓮⓯⓰
⓱ ⓳⓴
Clase
J
DS1
DS2
DS3
Figura 4. 9 . Mapa de densidad co rrespondiente a la categoría EV1 en lo s diseños de cada clase. Nota : No
se dispone de: DS3 del E5, D S1 del E14, DS2 del C5, DS1 y DS2 del C11 y, D S2 del C12. Elabor ado a
partir de Solís (2005 ) y Solí s e t al. (2 012).
El mapa repre sentativo de cada clase expuesto en la Figura 4.9 nos lleva a poder
repre sentar el mapa glob al para la categoría de S entido de la evaluación (EV1) que se
muestra en la Figura 4.10.
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
292 L i dia López Lo zano
N3
❺ ⓭
❸ ⓭
❸ ⓭
2 (2.2%)
2 (2.2%)
2(2.2 %)
N2
❸ ❽⓳
❼❾ ⓬ ⓮⓱ ❶❷
❿⓯ ❸ ❹❻❽❾
⓳ ❷❹❺❻ ❼❽
❾❿⓫⓬⓮ ⓱⓴
❼❾⓮⓱⓲ ❶❷⓮
❺❿⓭⓯ ❷❸ ❽❾
⓬⓳ ❷ ❹❺❻❼❽
❾❿⓫⓬⓮ ⓱⓲ ⓴
3 (3.26 %)
29 (31.52 %)
33 (35.9 %)
N1 -2
❿ ❹
❽❿⓯⓲⓳ ❿ ❹
❺❼⓫ ❸⓯
❹❻❽❿⓬ ⓯⓰⓳
❼❿ ❹❾❻ ❺❼⓫
❸⓯
2 (2.2%)
12 (13 %)
18 (19.56 %)
N1
❷⓭⓯ ⓲❾ ❹❽❾ ⓬⓮
⓯ ❻❼❽❾ ❿⓭⓰ ❷❸
❻❼❿⓲⓬ ⓯⓴ ❶❷ ❹
❻❼❿⓫⓬ ⓲
❶❷❸❹❺ ❻⓭
⓰ ⓰❼❽❾
❼❾ ❶ ❷⓬⓮⓯
⓰⓴ ❶ ⓭⓰⓲⓳
❶❷❸⓭ ❽ ❾⓫ ⓰
❼⓮ ❶ ❹⓮⓴❻⓯
⓰ ❶ ⓭⓰ ⓳
37 (40.21% )
28 (30.43 %)
23 (25 %)
N0
⓱ ❶❷❸❺ ❻❼⓫⓭ ⓰
❷⓬⓮⓯ ❶ ❹❺❾⓫ ⓮
⓰⓱ ❸ ❾⓭⓯⓰⓱ ⓴
⓭ ❷❻❽ ⓱⓲
⓭ ❷❽⓫⓬ ❿⓱⓲
N0 total
❶❸ ❹ ❺❻❼❽❿ ⓬⓰
⓳ ❺❽⓮ ⓳
❸❹❺❻⓫ ⓬⓮
⓯ ⓭⓮⓰ ❿
❸❹❺❻⓬ ⓯ ⓰
31(N0 )+ 15 (N0 total )= 46 (5 0%)
6(N0) +12( N0 total )= 18
(19.56% )
8(N0) +7( N0 total )= 15
(16.3 %)
DS1
DS2
DS3
Figura 4. 10 . Mapa de d ensidad global corresp ondiente a l a categoría EV1 en los d iseños. Nota : No se
dispone de: DS3 del E5, DS1 del E14, DS2 del C5, DS1 y DS2 del C11 y , DS2 del C12; N0 total : sin dato
sobre evaluación e n el documento. Elabo rado a partir de Solís (2005 ) y Solí s et al. (201 2).
En esta categoría es do nde se concentra el ma y o r porcentaje de citas en los
documentos escritos (consultar Tabla 4.1, p. 197). Aun así, tal y como se muestra en la
Fig ura 4.10, en la primera versión (DS1) obtuvimos que la mitad de los equipos (50 %)
no hace referencia explícita al sentido que le da n a la ev aluación propuesta (N0). Los
equipos que sí inclu y e n en su primer diseño este problema curricular, en esta categoría,
consideran, m ayoritariamente (40.21%), que la finalidad de la evaluación es comprobar
el nivel conceptual alcanzado por los alumnos según los objetivos que se han establecido.
Es decir, p arten d el niv el previsto en el sistema de categorías como el habit ual en
formación inicial (N 1). U na cita re p resentativa del nivel N1, sería:
Cap.4 - Prese n tación de R esulta dos
293
L i dia Ló pez Lozano
Con la e valuación se prete nde indagar si los alu mnos/as han alcanzado a lo largo de la
actividad los o bjetivos pr opuestos . (E10 .DS1, EV1 .N1)
Si nos detenemos en el segundo diseño, DS2, las proposiciones acerca del s entido
de evaluar se dist ribuy e n entre el nivel inicial, el N1 (30.4%) y el nivel intermedio N2
(30.5%). De manera que, en este punto del proceso formativo, se valora , en la evaluación,
el cambio entre las ideas in iciales y finales de los alumnos.
De nuevo, en el final, DS 3, la ma yor concentració n de equipos se sitúa en el nivel
intermedio N2 (35.9 %). Por lo que la tendencia final es entender la evaluación como
manera d e valorar los cambios en el aprendizaje entre el inicio y el final del proceso de
enseñanza. Léase la siguiente cita representativa del nivel N2:
Por ú ltimo, se realiza la evaluación de los alumnos. De esta for m a el profesor/a conocerá
que han aprendido los alumn os y que no han aprendido o qu é les ha costado más trabaj o.
Y lo m ás importante, conocer qué cambios se han prod ucido en las ideas de los alumnos:
que ideas nuevas han ad quirid o, cuales han reelab orado o cuáles han dej ado intactas. Para
ello, el maestro deber á co ntrastar las ideas iniciale s co n l os resultados de la evaluació n.
(A1.DS3, E V1.N2)
Aunque con un porcentaje irrelevante (2.2%), s e d etectan, en los tres mo mentos,
equipos (uno se mantiene en ese nivel y , otros dos equipos, lo hac en al inicio y al fina l,
respec tivamente) que pr oponen evaluar con finalidades de m ejora y de r egulación d el
proceso d e enseñanza y aprendizaje, e l nivel d e referencia N3. Como ejemplos de
declaraciones d e este nivel se puede con sultar el análisis mostrado del equipo C5 en el
apartado 4.1.2.3. (p. 226) y del equipo F13 en el apartado 4.1.2.4. (p. 240).
Igualmente, en los tres diseños, encontramos propuestas propias de un nivel
tradicional algo evoluci onado, N1 -2, en el que el sentido adoptado es el enfoque
tradicional, pero usando l a acción como vehículo para obtener cierta valoraci ón sobre su
actividad como docente , normalmente, en fun ción de los resultados de los alumno s. P or
ejemplo, un equipo declara en los dos últimos diseños:
Evaluación:
Con esta evaluación lo q ue trata mos de conseguir es com p robar si después del proce so de
enseñanza-apr endizaje he m os sido cap aces de lograr lo s objetiv os generales y específicos
marcados al principio d e la inter vención. (…) [ Cuader no del a lumno: con esta
herramienta]
2
buscamos conocer qué está entendiendo el [alumno]
3
durante el proceso de
2
Entre corchete p orque esta UI nos da in formación, ta mbién, sob re la categoría EV2, pero es información
necesaria para contextualizar la UI expuesta.
3
Incluido por la investigadora par a aclarar a quien se refiere n con el prono m bre per sonal “él”.
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
294 L i dia López Lo zano
enseñanza-apr endizaje; ade m ás de esta manera podr emos s aber si n uestra in tervención
está siendo la adecuada. ( J 3. DS2 y DS3, EV1.N1 - 2)
Como anteriormente se ha descrito , las Fi g uras 4.9 y 4.10 representan u na foto
fija de cada equipo en cada momento , por clases y como conjunto , respectivamente .
Estamos interesados en conocer las tra y ectorias seguidas de un diseño a o t ro a lo largo
del curso, en definitiva, como cambia el conocimiento de estos futuros maestros de
Primaria conforme s e avanz a en el curso formativo . Si ha cemos un seg uimiento equipo
por equipo surg en los diferentes itinerarios de un diseño a otro seg ún e l nivel de
formulación asumido . Tr as realizar esta tarea para cada uno de los 92 equipos , en esta
categoría , se identifican 27 it inera rios de progresión dist intos.
En la Tabla 4.30 se propo rciona la información completa de los it inerarios para la
categoría Sentido de la evaluación (EV1) mostrando, detalladamente, los equipos que
si guen las distintas tra y e ctorias y el tipo que las caracteriza (Pil itsis & Duncan, 2012).
Como se ve en la Tabla 4.30, los itinera rios se ha n agrupado según implique al gún tipo
de cambio o no, en este últ imo caso son itinerarios de tipo estable. Tambi én, se indi can
aquellos equipos cu yos itinerarios se han clasificado como incompletos (IN) por falta d e
alguno de los diseños (señalado en el itinerario con una “ X ” ) (consultar Figura 4.8, p.
272 ) puesto que, queriendo se r rig urosos a la hora de de scribir ca mbios, se debía
diferenciar ent re los eq uipos que, por alguna razón, no han hecho propuesta o
declaraciones respecto a la categoría analizada (recordamos que en este c aso se adjudica
un nivel cero, N0), de aquellos de los que no ha y información por falta de documentos.
Igualmente, aunque in completos, estos han sido agrupados s egún el tipo de itinerario
descrito según los diseños elaborados
Cap.4 - Prese n tación de R esulta dos
295
L i dia Ló pez Lozano
Tab la 4. 30 .
Itinerarios d e progresión en EV1.
27 ITINERARIO S
EQUIPOS
CLASES-N º DE EQUIPOS
17 Itinera rios con ca m bio s + 2 IN (7 0.4%)
Tipos
Itinerarios
%EQ
E
A
C
F
J
Tot.
6 IP Avance -
Meseta
N0→N1→N1
10.8 6
E1, E3 , A 1 6,
F1, F14, F16,
J13 , J16, J19,
J22
2
1
-
3
4
10
N0→N1 - 2→N1 -2
7.6
E8, E10, E19,
F5, F11, J3,
J15
3
-
-
2
2
7
N0→N2→N2
14.13
E7, E17, A1,
A2, C15, F9,
J5, J8 , J9, J14,
J17 , J20, J21
2
2
1
1
7
13
N1→N1 - 2→N1 -2
2.17
E15, F7
1
-
-
1
-
2
N1→N2→N2
10.8 6
E9, C10 , F3,
J2, J4 , J6, J7,
J10 , J11, J12
1
-
1
1
7
10
N2→N3→N3
1.1
C3
-
-
1
-
-
1
2IP Av ance
continuo
N0→N1→N1 -2
4.34
E4, E6 , E16,
A7
3
1
-
-
-
4
N1→N1 - 2→N2
1.1
E18
1
-
-
-
-
1
3 IP Avance -
retroceso
N0→N2→N1
1.1
F4
-
-
-
1
-
1
N0→N2→N1 -2
1.1
E12
1
-
-
-
-
1
N1→N2→N1
1.1
F6
-
-
-
1
-
1
3 IP Meseta -
avance
N0→N0→N1
2.17
A11, C14
-
1
1
-
-
2
N1→N1→N1 -2
1.1
C9
-
-
1
-
-
1
N1→N1→N2
3.26
F2, F12, J18
-
-
-
2
1
3
1IP Retroceso-
meseta.
N1→N0→N0
7.6
A4, A12, A15,
C8, C16, F1 0,
F18
-
3
2
2
-
7
2 IP
Retroceso-
avance
N1→N0→N1 -2
1.1
C6
-
-
1
-
-
1
N1→N0→N2
2.17
A14, C13
-
1
1
-
-
2
2 IP IN
N0→N1→X
1.1
E5
1
-
-
-
-
1
N3→X→N2
1.1
C5
-
-
1
-
-
1
5 itinerario s sin cambios +3 IN (29. 6%)
EQUIPOS
CLASES - Nº D E EQUIPOS
Tipos
Itinerarios
%E Q
E
A
C
F
J
Tot.
5 IP Meseta
N0→N0→N0
6.5
A3, A5, A6,
A13, C2, F17
-
4
1
1
-
6
N1→N1→N1
9.8
E2, E13, A8,
A9, C7, F15,
F20, J1, J23
2
2
1
2
2
9
N1 - 2→N1 - 2→N1 -2
2.2
A10, C4
1
1
2
N2→N2→N2
2.2
F8, F19
-
1
-
2
-
2
N3→N3→N3
1.1
F13
-
-
-
1
-
1
3 IP IN
X→N2→N2
1.1
E14
1
1
X→X→N0
N0→X→N0
2.17
C11
C12
2
2
TOTAL
100
18
16
15
20
23
92
Nota 1 : IN: incompleto por falta de documento (X). EQ.: equipo.
Nota 2 : Elaborada a partir del Proy ecto I+D+i citado.
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
302 L i dia López Lo zano
N3
N3
N2 -3
❻❾
❷❾⓰
N2 -3
N2
❶❷❸❼
⓭⓮⓱⓳
❶❸❻❼
❽⓭⓮⓱
⓲⓳
N2
N1 -2
❾⓱
❹❽⓰⓬
❿⓯⓲
❹❿⓬⓯
N1 -2
❷❸ ❹ ❻
❼❿ ⓬⓮
❼❽❿
❼❽❿
N1
⓯⓲
❺
N1
❶❺ ❽❾
⓫⓭⓯⓰
❾⓭⓰
❾⓫ ⓭
⓮
N0
❶❷❸ ❹
❺❻❼❽
❿⓬⓭ ⓰
⓳
N0
❶❷ ❸
❹❺❻
⓫⓬⓮
⓯
❶❷❸
❹❺❻
⓬⓯⓰
Clase
E
DS1
DS2
DS3
Clase
A
DS1
DS2
DS3
N3
N3
N2 -3
❸
❸
N2 -3
⓭
⓭
⓭
N2
❺⓬⓯⓰
❻❼❿⓯
❻❼❺❽
❾ ❿⓬⓭
⓮⓯
N2
⓮⓱⓳
❶❸❺
❻❽❾
⓫⓱⓳
❶❸❺
❽ ❾⓫
⓬⓱⓳
N1 -2
❷❸❹❻
❼❽
❷❹❽
❷❹
N1 -2
❶❺❻❼
❽❾❿⓫
⓯
❷❼⓬
⓮⓯⓰
⓲
❷❻❼
❿⓮⓯
⓰⓲
N1
❾❿⓭⓮
❾
N1
❷❸ ⓲⓬
⓰⓴
⓴
❹⓴
N0
⓭⓮⓰
⓫⓰
N0
❹
❹❿
Clase
C
DS1
DS2
DS3
Clase
F
DS1
DS2
DS3
N3
N2 -3
❹❿⓱⓴
❶❹❿ ⓱
⓴
N2
❹❼
❶❷❸❺
❻❼❽❾
⓫⓭⓮⓯
⓰⓲⓳
❷❸❺❻
❼❽❾⓫
⓭⓮⓯⓰
⓲⓳
N1 -2
❷❿⓫
⓬
⓬
N1
❶❸❻❾
⓬⓭⓯⓰
⓱⓴
N0
❺❽⓮ ⓲
⓳
Clase
J
DS1
DS2
DS3
Figura 4.11 . Mapa de densidad corresp ondiente a la cate goría EV2 en los diseños de cada clase. Nota : No
se dispone d e: DS3 d el E 5, DS1 del E14, DS2 del C5, DS1 y D S2 del C11 y DS2 d el C12. Elaborado a
partir de Solís (2005 ) y Solí s e t al. (2 012).
Cap.4 - Prese n tación de R esulta dos
303
L i dia Ló pez Lozano
Si representamos el map a de densidad pa ra el conjunt o de la muestra (ver Fig ura
4.12), en esta categoría de Instrumentos de evaluación (EV2), comprobamos como la
zona de ma y or concentración se d esplaza del N 1 inicial hacia el N2 en los diseños
posteriores. A diferencia de lo que ocurría en S entido de la evaluación, el N0 no es el más
repre sentativo en nin g uno de los momento s, ni se alcanza e l N3.
N3
N2 -3
⓭
❻❾ ❸ ⓭ ❹ ❿⓱⓴
❷❾⓰ ❸ ⓭ ❶ ❹❿
⓱⓴
1 (1.1%)
8 (8.7%)
10 (10.87%)
N2
❺⓬⓯⓰ ⓮⓱⓳ ❹❼
❶❷❸❼⓭ ⓮⓱⓳
❻❼❿⓯ ❶❸
❺❽❾⓫❻ ⓱⓳ ❶
❷❸❺❻❼ ❽❾⓫
⓭⓮⓯⓰⓲ ⓳
❶❸❻❼❽ ⓭⓮⓱
⓲⓳ ❻ ❼❺❽❾❿
⓬⓭⓮⓯ ❶❸❺ ❽
❾⓫⓬⓱⓳ ❷❸❺
❻❼❽❾⓫ ⓭⓮⓯
⓰⓲⓳
9 (9.78% )
39 (42.4 %)
46 (50% )
N1 -2
❾⓱ ❷❸ ❹ ❻❼ ❿⓬
⓮ ❷❸❹❻ ❼❽ ❶❺
❻❼❽❾❿ ⓫⓯ ❷❿
⓫
❹❽⓰⓬ ❿⓯⓲
❼❽❿ ❷❹ ❽ ❷❼
⓬⓮⓯⓰⓲ ⓬
❹❿⓬⓯ ❼❽❿ ❷
❹ ❷❻❼❿ ⓮⓯⓰
⓲ ⓬
28 (30 .43%)
21 (22.83% )
18 (19.56%)
N1
⓯⓲ ❶❺❽❾ ⓫⓭⓯
⓰ ❾❿⓭⓮ ❷❸⓲⓬
⓰⓴ ❶ ❸❻❾⓬⓭ ⓯
⓰⓱⓴
❺ ❾⓭⓰ ❾ ⓴
❾⓫ ⓭⓮ ❹⓴
33 (35.87%)
6 (6.52% )
6 (6.52% )
N0
❷⓭⓰ ❹ ⓲⓳
❶❷ ❹
❶❷ ⓰ ⓫
N0 total
❶❸ ❹ ❺❻❼❽❿ ⓬⓳
❺❽⓮⓳
❸❹❺❻⓫ ⓬⓮⓯
⓭⓮⓰ ❿
❸❹❺❻⓬ ⓯ ⓰
5(N0) +14(N0 total )= 19 ( 20.65 %)
3(N0) +12(N0 total )= 15
(16.30% )
4(N0) +7(N0 total )= 11
(11.95% )
DS1
DS2
DS3
Figura 4. 12 . Mapa de d ensidad global corresp ondiente a l a ca tegoría EV2 en los diseñ os. Nota : No se
dispone d e: DS3 d el E5, DS1 del E14, DS2 del C5, DS1 y DS2 d el C11 y DS2 del C12 . N0 total : sin dato
sobre evaluación e n el documento. Elabo rado a partir de Solís (2005 ) y Solí s et al. (201 2).
Si distinguimos por diseños, inicialmente, la prop uesta ma y oritaria es el ex amen
(N1, 35.87%), sin olvidar que poco más del 20 % d e los equipos no da información acerca
de cómo se va a evalaur (N0). Por otro lado, ya desde el inicio , la propuesta de
instrumentos es algo va riada, a juz gar por la dist ribución de los porcentajes de los
distintos niveles, sobre todo, a la hora de conv enir el uso de algún instr umento más,
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
304 L i dia López Lo zano
además del examen (N1- 2). Véase que un 30.43% se concentra en el nivel N1 -2. Luego,
encontramos casi el 10% que propone diver sidad de instrumentos para evaluar al alumno
( N2 ) y un equipo que, además, contempla el uso de algún inst rumento para evaluar la
eficacia de la metodología seguida (1.1%, N2 -3).
Por otro lado, los DS2 y DS3 pr esentan un as concentraciones simil are s en los
distintos niveles. Esto se traduce en que, en estos diseños, apenas un 6.5% basa la
evaluac ión, únicamente, en el examen escrito (N1) . Alrededor del 20%, en ambos diseños,
plantean el uso de algún instrumento más, además del examen escrito, usado
puntualmente para poder eva luar a los alumnos (N1 -2, 22.83% en el DS2 y 19.56% en el
DS3). P ero, sin duda, lo más destac able en estos d iseños es que la ma y oría de los e quipos
se sitúa en el nivel d e tr ansición N2 , es decir, plant ea cierta variedad de instr umentos para
evalaur al alumnado contando o no con el examen escrito dentro de la propuesta. En el
caso del diseño final, lo hace, exactamente, la mitad de los equipos. Un ejemplo de esta
propuesta en un dise ño final es:
Respecto a la primera versió n hemos modificado los instru m entos de evaluación (…)
hacemos una eval uación cont inua acer ca de las actitudes, intereses y resultad os de lo s
alumnos. Lo que nosotros vamo s a evaluar a lo largo del trimestre son: Evaluació n de las
fichas de actividades. E valuación de murales. Evaluación del examen. Prueba escrita.
Evaluación de experimento s. El o rden de estas ev aluacio nes sería tal como hemos
planteado en nue stra m etod olo gía. Dándole m á s i mportancia a la e valuación de
experimentos, la expo sición y realizació n de murales, prueba escr ita y las fichas de
actividades (sic) . (E13 . DS3, EV2.N2 )
Como se ha señalado , en todos los casos surgen niveles intermedios
repre sentativos de una evaluación tradicional mo dificada (N1 -2) y de referencia más o
menos e volucionada (N 2-3), respectivamente. El prime ro, el nivel N1 -2 , tiene más
presenc ia al inicio que al final . Se propone al gún que otro instrumento de evaluac ión, en
este caso son l as a ctividades hechas po r los alumnos, pero el prin cipal instrumento para
evaluar sigue siendo la pr ueba e scrita, léase:
El exa men final del tema será la nota d e más peso, con respecto al resto de notas de las
actividades a lo largo d el te ma, q ue valdrán 6 0% e xamen y 4 0% ac tividades ( sic). (C8.DS1 ,
N1 - 2)
En cambio, el niv el intermedio N2 -3 (intermedio entre el posible y el de
referenc ia) gana presencia al final, aunque se mueve en un po rce ntaje b ajo (del 1 % al
10.87 %) . R epresenta una propuesta vari ada de instrumentos centrada, principalmente, en
Cap.4 - Prese n tación de R esulta dos
305
L i dia Ló pez Lozano
la evaluación del alumno , pero que, también, incluye al gún instrumento a través d el cual
poder valorar al gún asp ecto de la enseñanza , como pueden ser la propu esta de tareas
planificada o la ex plicación del tema. Por ejemplo, este equipo que plantea un diario de
clase con tal propósito:
Técnicas. Utilizaremos un d iario de clase en el que anotaremos tod o lo que nos
propone m o s rea lizar antes de c ada sesión: explicació n d e ca da actividad, tie m po ded icado
a las m is mas, ob jetivos que n os pro ponemos co n cada una y actitudes que cr eemos que
los alumnos p ueden tomar con la sesión.
Al finalizar la clase volvere mos al diario y contrastaremos lo que habíamos escrito en un
principio con lo q ue ha oc urrido en la clase e n realidad. De es ta forma pod remos observar
y to mar nota de las posibles dificultades con las que se ha y an po dido encontrar los
alumnos, al ig ual de los aspect os a m ejor ar por nuestra parte (sic). (J 17.DS3, N2 - 3)
Si hacemos un seg uimiento equipo por equipo surg en los diferentes itinerarios de
un diseño a otro según el nivel de fo rmulación adquirido. Tras realizar e sta tarea para
cada uno de los 92 equipos se identifican 35 itinerarios distintos. En la Tabla 4.33 se
proporciona la información completa de estos itinera rios mostrando, detall adamente, los
equipos que sigue n las distintas tray ectorias y el tipo que las caracteriza (Pilitsis &
Duncan, 2012)
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
306 L i dia López Lo zano
Tab la 4. 33 .
Itinerarios de progresión en EV2 .
35 ITINERARIO S
EQUIPOS
CLASES-N º DE EQUIPOS
27 itinerario s con cambios + 1 IN (80 %)
Tipos
Itinerarios
%E.
E
A
C
F
J
Tot .
8 IP Avance -
Meseta
N0→N1 - 2→N1 -2
3.3
E4, E10, E12
3
-
-
-
-
3
N0→N2→N2
9.8
E1, E3, E7, E13,
E19, J5 , J8, J14,
J18 , J19
5
-
-
-
5
10
N1→N1 - 2→N1 -2
6.52
E15, A8, F2 ,
F16, F18 , J12
1
1
-
3
1
6
N1→N2→N2
12
C10, F3, J3, J6,
J9, J1 3, J15, J16,
J21 , J22, J23
-
-
1
1
9
11
N1→N2 - 3→N2 -3
2.2
J17 , J20
-
-
-
-
2
2
N1 - 2→N2→N2
9.8
E17, C6 , C7, F1,
F5, F8, F9 , F11,
J2, J1 1
1
-
2
5
2
10
N1 - 2→N2 - 3→N2 -3
3.3
E9, C3, J1 0
1
1
1
3
N2→N 2- 3→N 2 -3
1.1
J4
-
-
-
-
1
1
5 IP Avance
continua
N0→N1 - 2→N2
1.1
E8
1
1
N0→N1 - 2→N2 -3
1.1
E16
1
1
N0→N2→N2 -3
1.1
E2
1
1
N1→N1 - 2→N2
2.2
E18, F1 2
1
-
1
-
2
N1→N2→N2 -3
1.1
J1
-
-
-
1
1
1 IP IN
N0→N1→X
1.1
E5
1
1
2 IP Avance -
retroceso
N0→N2 - 3→N2
1.1
E6
1
1
N1 - 2→N2→N1 -2
1.1
F6
1
1
3 IP Meseta -
avance
N0→N0→N1
1.1
F4
1
1
N1→N1→N2
1.1
C9
1
1
N1 - 2→N1 - 2→N2
1.1
C8
1
1
1 IP Meseta -
retroceso
N1→N1→N0
1.1
A16
1
1
4 IP Retro ceso-
meseta
N1→N0→N0
3.3
A1, A5, A15
3
3
N1 - 2→N0→N0
5.43
A2, A3, A4, A6,
A12
5
5
N2→N0→N0
1.1
C16
1
1
N2→N1 - 2→N1 -2
1.1
F14
1
1
4 IP Retro ceso-
avance.
N1 - 2→N0→N1
1.1
A14
1
1
N1→N0→N1
1.1
A11
1
1
N1→N0→N2
2.2
C13, C14
2
2
N1 - 2→N0→N1 -2
1.1
F10
1
1
4 itinera rios sin cambios +3 IN (20 %)
EQUIPOS
CLASES-N º DE EQUIPOS
Itinerarios
Tipos
%E
E
A
C
F
J
Tot.
4 IP Meseta
N2→N2→N2
4.34
C15, F17 , F19,
J7
1
2
1
4
N1 - 2→N1 - 2→N1 -2
6.52
A7, A10, C2, C4,
F7, F15
2
2
2
6
N1→N1→N1
3.3
A9, A13, F20
2
1
3
N2 - 3→N2 - 3→N2 -3
1.1
F13
1
1
3 IP IN
X→N2→N2
1.1
E14
1
1
N2→X→N2
1.1
C5, C12
2
2
X→X→N2
1.1
C11
1
1
TOTAL
100
18
16
15
20
23
92
Nota 1 : IN: incompleto por falta de documento (X); EQ.: equipo.
Nota 2 : Elaborada a partir del Proyecto I+D+i cita do.
Cap.4 - Prese n tación de R esulta dos
307
L i dia Ló pez Lozano
Hemos identificado que el 80 % del total de los itinerarios im plica algún ti po de
cambio en el nivel de formulación entre un diseño y otro y , el resto (20%), presentan
estabilidad. Estos itinerarios se ha n podido agrupar seg ún el tipo de comportamiento que
repre sentan, resultando 8 tipos de itinerarios dist intos: Avance y Mes eta (A-M), Avance
continuo (AC), A vance y Retroceso ( A-R ), Meseta y Avance (M-A), Meseta y Retroceso
(M -R), Retroceso y Meseta (R-M ) , Retroceso y Avance (R-A ) y Meseta (M) . Resumimos
y des cribimos estos itinerarios en la Tabla 4.34, en la que, además, se ha representado
gráficamente cada tipo.
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
308 L i dia López Lo zano
Tab la 4. 34 .
Representació n de lo s Itinera r ios generales en EV2 .
N Equipo
% Equipo
Tipo d e IP (%)
Itinerarios
N Equipo
46
50
Avance-meseta (22.8 5 %)
N0→N1 - 2→N1 -2
3
N0→N2→N2
10
N1→N1 - 2→N1 -2
6
N1→N2→N2
11
N1→N2 - 3→N2 -3
2
N1 - 2→N2 →N2
10
N1 - 2→N2 - 3→N2 -3
3
N2→N 2 - 3→N 2-3
1
27
6.52
Avance conti nu o ( 14.3 %)
N0→N1 - 2→N2
1
N0→N1 - 2→N2 -3
1
N0→N2→N2 -3
1
N1→N1 - 2→N2
2
N1→N2→N2 -3
1
2.17
Avance-retroceso (5.7 %)
N0→N2 - 3→N2
1
N1 - 2→N2→N1 -2
1
3.26
Meseta-avance (8.6%)
N0→N0→N1
1
N1→N1→N2
1
N1 - 2→N1 - 2→N2
1
1.1
Meseta-retroceso (2.85 %)
N1→N1→N0
1
10.8 7
Retroceso- meseta (11.43 %)
N1→N0→N0
3
N1 - 2→N0→N0
5
N2→N0→N0
1
N2→N1 - 2→N1 -2
1
5.43
Retroceso-a vance (11.43 %)
N1 - 2→N0→N1
1
N1→N0→N1
1
N1→N0→N2
2
N1 - 2→N0→N1 -2
1
14
15.2 2
Meseta (1 1.43 %)
N2→N2→N2
4
N1 - 2→N1 - 2→N1 -2
6
N1→N1→N1
3
N2 - 3→N2 - 3→N2 -3
1
5
5.43
Inco m p leto (1 1.43%)
X
5
Cap.4 - Prese n tación de R esulta dos
309
L i dia Ló pez Lozano
• Como muestra la Tabla 4.34, un importante porcentaje d e equipos (64. 12 %)
progresa en su propu esta en, al menos, uno de los momentos del proceso . La mitad de
los equipos (50 %) han ex perimentado un cambio ti po Avance-Meseta , además, no
solo es el más frecuente, sino que es el que más diversidad de itinerarios prese nta (el
22.85% del tot al de los IP identificados son A-M ). Dentro de este grupo mayoritario,
el a vance detectado se caracteriza por alcanzar, principalmente, el nivel d e transición
N2 (69% de los equipos de este grupo) y a sea partiendo del N0, del N1 o del N1 -2 y ,
mantenerse e n el nivel alca nzado e n e l DS3. L é ase, como e jemplo del cambio
predominante, el equipo J21. Al inicio, proponían u na evaluación basada, úni camente,
en la re alización de l examen teórico. En cambio, en el DS2 plantean dive rsidad de
instrumentos como la ob servac ión del profesor plasmada en un diario de clase, la
revisión del cuaderno del alumno para v alorar las actividades, un trabajo grupal y l a
prueba e scrita, mantenie ndo esta propuesta en el DS3 :
9ª Sesión
- Examen: realización de un ex amen teórico sobre los contenidos trabajad os en el
tema. [J2 1.DS1, EV2 .N1]
Nos basare mos en diferentes i nstrumentos de evaluació n:
En pri m er l ugar, nos ba sare m os en la o bservación, que ser á de m a nera direc ta a travé s del
diario de clase, en el que ir emos recogiendo toda la info rm ació n (comporta m ientos,
actitudes, realización de tareas, etc. ) que obser vam os e n los a lumnos.
En segundo lugar, te ndremos en c uenta las actividad es que han ido rea lizando durante e l
desarrollo de la unidad didáctica así como la p articipación q ue han ido m ostra ndo durante
las diferentes se siones. Revisar emos el cuaderno de clase del alumno.
En tercer lugar, haremos una valoració n del trabajo rea lizado en gru po, en la que
analizaremos co m o los alum nos resuel ven p roble m as cotid ianos y su relac ión co n las
finalidades educativas. De esta manera, o btenemos un instrumento para la evaluación de
los contenidos A ctit udinales que hacen referencia al tr abajo coop erativo y s u i mplicación
en el mismo.
Por último, realizar emos una valor ación final p ara saber qué conocimientos han adquirido
los alumnos y cuále s son los que tienen que reforzar o aprender ; el instrumento de
evaluación que se utilizara se rá una pr ueba e scrita en la que los al umnos tendrán que
plasmar todo lo ap rendido a lo lar go de las distintas sesion es en las que se ha d esarrollado
el tema. [J 21.DS2 y DS3, EV2 .N2]
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
310 L i dia López Lo zano
También, detectamos una progresión que consideramos importante haci a niveles
próximos al de referencia, el N2 -3, desde plantea mientos, principalmente tradicionales
(véase , los equipos d e este g rupo d e itinerarios, además de los que present an un avance
continuo hacia e ste nivel de formulación ).
• La estabilidad tiene cierta pre s encia y a que se detecta e n e l 15.2% de los equipos.
En este caso, la tendencia es, fundament almente, mantener una pro puesta de
instrumentos en la que, además del examen escrito, se ha y a tenido en cue nta algún
instrumento más para poder obtener un p romedio, como es el caso d e co rregir las
actividades sobre el tema o alguna otra tarea p ropuesta, es el nivel N1-2. P or lo que
vemos, todo aquel que n o propuso al in icio cómo evaluar lo h ace finalmente, puesto
que no hay ningún equipo que se mantenga en una “no” propuesta (N0).
• Los itinerarios surg idos por combinaciones e ntre avance, retroceso y estabil idad
ag lutinan a 27 e quipos. De ntro de este grupo het erogé neo, d es ta camos, por un l ado,
los equipos que han av anzado paulatinament e ( 14.3% de los IP son tipo Avance
Continuo, AC ) con tendencia a alcanzar el nivel próx imo al de refe rencia, el N2 -3.
Por otro lado, destac an, por número de equipos, aquellos que experimentan un
retroceso inicial, básicamente, para no dar info rmación (N0) y se mant ienen esta
situación hasta el fina l (tipo Retroceso-Meseta ) .
Según la representación del mapa de densidad de equipos acerca de cómo
evaluar (EV2) , podemos decir que, d esde el ini cio, predominan los equipos que
explicitan cómo van a evaluar (79%). Las p ropuestas d e instrumentos de
evaluac ión iniciales se di viden, principalmente , entre el e xamen o prueba escrita
(N1, 35.87% de los equipos) y los que, además, del ex amen, contarán con otras
producciones escritas de los alumnos como las actividades o tareas que se rea licen
(N1-2, 30.43%). S in embargo, en los siguientes diseños, DS2 y DS3 (que presentan
similar situac ión), las propuestas única mente del e xamen, ape nas alcanza un 6.5%
(N1). Lo qu e predomina en estos diseños es el planteamiento de diversidad de
instrumentos para evalua r al alumno (alrededor del 50% , en ambos casos). No se
ha identificado una propuesta a corde al nivel de ref ere ncia ( N3), p ero tampoco ha y
una concentración impor tante de equipos que no hay an plant eado como evaluar
(N0).
Cap.4 - Prese n tación de R esulta dos
311
L i dia Ló pez Lozano
Respecto a los c ambios que se d an d esde un momento a o tro del curso ,
apuntamos que, al i gua l que ocurría en la c ategoría anterior, ma y oritariamente, se
presentan cambios (84.78 %). L a tendencia p rincipal es av anzar tras la primera
parte formativa y mantener esa propu esta al final , es decir, presentar una
progresión del tipo Avance-Meseta (50% de los equipos). Dentro de esta tendencia,
el nivel que, habitualmente, alcanzan los equipos es el nivel de tr ansición N2 . La
otra mitad de los equipos, se distribuyen en it inerarios que implican combinaciones
de estabilidad, avance y regresión — los tipos más abundantes — , y los que no
cambian su p ropuesta i nicial ( Meseta ). En los primeros c asos (29.35% de lo s
equipos), aquellos itinerarios que responden a retrocesos se tr aducen,
ge neralmente, en suprimi r información (N0). No obstante, hay un grupo d e equipos
(6.52%) que p resentan un avance paulatino, principalmente, hacia el niv el más
próximo al de refere ncia, el N2-3. Este tipo de itinerario representa el 14.3% de los
IP que surgen. En cuanto a la estabilidad (15% de los equipos), lo que predomina
es mantener una propuesta acorde al nivel tradicional más o menos evolucionado,
el nivel N1-2. Además, a juzgar p or los resultados, todos los equipos que no
plantearon a l inicio como evaluar sí lo desarrollan en sus siguientes propuestas.
4.1.4.3. Contenido de evaluación
Continuando con el esquema adoptado en las anteriores categorías, en la Fig ura
4.13 se ex ponen los mapas de densidad para la categoría Contenido de evaluación (EV3)
organizados por clase s. En cada clase se distinguen los equipos posiciona dos en un nivel
de formulac ión según los datos que indica la Tabla 4.35 para la categoría C ontenido .
Tab la 4. 3 5.
Niveles de formula ción corres pondien tes a la ca tegoría 3 (EV3): Contenido de evalua ci ón .
Categoría
Niveles
Código
Definición
3.Contenido
N1
EV3.N1
El nivel conceptual alca nzado p or el alumnado respecto a los
objetivos previstos. Los res ultados .
N1 -2
EV3.N1 -2
El nivel conceptual, principal mente, introduciendo de forma
puntual el de p rocedimientos o/y el de actit udes alcanzado
por el alum nado, respec to a los objetivos p revistos.
N2
EV3.N2
Nivel conceptual, p rocedimental y actit udinal. Además ,
algún aspecto de la propuesta de enseñanza.
N2 -3
EV3.N2 -3
Desarrollo de las capacid ades y/o adquisición d e
competencias. Ade más, l a acti vidad docente o pr opuesta de
enseñanza.
N3
EV3.N3
Pro gresión en el aprendizaje y la ad ecuación de la ense ñanza
para p rovocar aprendizajes.
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
318 L i dia López Lo zano
Tab la 4. 3 7.
Representació n de lo s Itinera r ios generales en EV3 .
Nº Equipo
% Equipo
Tipo d e IP (%)
Itinerarios
N Equipo
45
48.9
Avance-meseta (29.41 %)
N0→N1→N1
2
N0→N1 - 2→N1 -2
6
N0→N2→N2
12
N0→N2 - 3→N2 -3
5
N1→N2→N2
6
N1 - 2→N2→N2
4
N1 - 2→N2 - 3→N2 -3
1
N1→N1 - 2→N1 -2
6
N1→N2 - 3→N2 -3
2
N2→N2 - 3→N2 -3
1
23
3.26
Avance conti nuo (5.88 %)
N0→N1 - 2→N2
2
N1→N1 - 2→N2
1
2.17
Avance-retroceso (5.8 8 %)
N0→N2 - 3→N2
1
N1 - 2→N2→N1 -2
1
5.43
Meseta-avance (5.88 %)
N0→N0→N1 -2
2
N1→N1→N1 -2
3
8.7
Retroceso- meseta (8.6 %)
N1→N0→N0
4
N1 - 2→N0→N0
3
N2 - 3→N0→N0
1
5.43
Retroceso-a vance (12.12 %)
N1→N0→N1 -2
1
N1→N0→N2
1
N1 - 2→N0→N1 -2
2
N2→N1 - 2→N2
1
19
20.6 5
Meseta (1 4.3%)
N0→N0→N0
1
N1→N1→N1
2
N1 - 2→N1 - 2→N1 -2
12
N2→N2→N2
3
N3→N3→N3
1
5
5.43
Inco m p leto (14 .7%)
X
5
Cap.4 - Prese n tación de R esulta dos
319
L i dia Ló pez Lozano
• Tal y como se señala en la Tabla 4.37, en consonancia con l as ant eriores
categoría s, progresar ha cia un nivel d e formula ción superior en, al menos, algún
momento del proceso es lo más fr ecue nte (65.2% de los equipos lo cu mplen). En
relación a esto, la ma yoría de los equipos (48.9 %) se caracterizan por avanz ar del DS1
al DS2 y mantener la mi sma propuesta en el DS3, e s decir, siguen un itinerario tipo
Avance-Meseta. En esta categoría se dan hasta 10 itinerarios qu e d escriben este
cambio según los niveles de formulación (29.41% de los I P que s urgen). Aun así, la
tendencia predominante es la de transitar hasta el nivel N2 (49% de los equipos de
este grupo) partiendo del N0 (la más frec uente, 12 equipos) y de lo s niveles
tradicionales (N1 y N1- 2) . No obstante, cu ando inician con una propuesta la evolución
más seguida, además de hacia el citado N2, tambi én, se da hacia el nivel intermedio
N1 -2 (6 equipos siguen cada una de estas progresiones ).
Siguiendo en este grupo de IP, también , desta ca una progresan im portante hacia el
nivel próximo al de referencia, N2 -3 (9 equipos). Léase, como ejemplo de este cambio
el equipo J15 que p asa de la p rimacía inicial de l a teoría para evaluar a c onsidera r
diferentes aspectos del a prendizaje del alumno a modo de comp etencias y, también,
de la enseñanza en la e valuación:
5º SESIÓN [Ultima de las se siones] 6 : Evalu ación.
Evaluaremos realizando un examen. El exame n de este tema sería el siguiente.
<http://www.rinco nmaestro.es/co nocimiento/hu m a no/humano 08.pdf>
Y PARA REFO RZAR: dispone m os de toda la teo ría que esta página nos infor m a.
<http://www.libr osvivos.net/smtc/ho meTC.asp?T emaClave=10 64> [J15 .DS1, EV3.N1 ]
¿Para qué, qué y cómo evaluar?
DOCUMENT O 2b:
EDUCACIÓN P RIMARIA. COMPET ENCIA EN EL CONOCIMI ENTO Y LA
INT ERA CCIÓN CO N EL MUNDO FÍSI CO Y N ATURAL. DIMENSIÓN
ELEMENTOS D E COMPETE NCI A
Estas son las co mpetencias que están relacio nadas co n nuestro tema:
PCI1. Metodología científica
PCI1.1 . Utiliza estrategias coher entes con la metodo logía científica.
PCI1.2 . I nterpreta correctamente infor m ac iones de conten ido científico p roporcionado en
diferentes for m as de r epresentación.
PCI1.3 . Expresa información d e contenido científico mediante representaciones sencillas.
6
Lo que aparece entre corchetes pro viene de la investigador a para co ntextu alizar la UI.
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
320 L i dia López Lo zano
PCI2. Conocimientos científic os
PCI2.1 . Identifica los princ ipales elementos y fenó m e nos del ento rno natural y
tecnológico.
PCI2.2 . Reconoce las carac terísticas, organización e interacc iones del m edio natural.
PCI2.3 . Utiliza nocio nes cie ntíficas básica s p ara interpretar fenó m enos natu rales y
predec ir sus consecuencias.
PCI3. Interacciones Ciencia -TecnologíaSociedad - Ambie nte
PCI3.1 . Identifica hábitos de co nsumo racional y respo nsable.
PCI3.2 . Reconoce la influe ncia d e la actividad h umana, cientí fica y tecnoló gica en la
salud y el medioa mbiente.
PCI3.3 . Argumenta racionalmente la s consec uencias de los d iferentes modos de vida en
uno mismo, en los de más y el medio.
[…] Durante el trasc urso de nuestra e nseñanza vamos a evaluar de m od o que te ngamos
en cuenta, e n nuestro s alumnos : Las actitudes, co nocimientos, co m petencias, actuaciones,
participac ión, los obj etos 7 que queremos l levar a cab o y p or último, y m uy importante,
para sacar conclus iones y mej orar en nuestro pro ceso de enseñanza como profesor. ( sic)
[J1 5.DS2 y DS3, EV3.N2 -3]
• Los itinerarios tipo Meseta representan el 14.3% del total de itinerarios y son
seguidos por 19 equipos. En este caso, la tendencia mayoritaria es mantenerse en la
postura inicial acorde al N1 -2, es de cir, ad emás del contenido tipo conceptual, se
tienen en cu enta algunos aspectos relacionados c on las a ctitudes y l as actuaciones
(63.16% de los equipos de presentan estancamiento).
• Por últ imo, apuntamos que los 23 equipos restantes se distribuyen en los cinco
tipos de itinerarios que restan tratándose de combinaciones entre a vances, retrocesos,
estancamie nto y avances continuos . L os retrocesos entre algún momento y otro de la
elaboración de los diseño s suelen caracterizarse por dejar de aportar info rmación (N0,
véase los IP tipo R-M y R -A ).
En resumen, sobre qué evaluar (EV3), l as propuestas ini ciales se
concentran ma y o ritariamente en los niveles más sim ples de formulación. S e
distribuyen entr e los que no consideraron el contenido a eval uar (N0, 34.78%) y
los que manifestaron eva luar conocimiento teórico, principalmente (N1, 28.26%)
junto a aspectos básicamente, actitudinales del alumno (N1-2, 26.09%). También,
7
Po r el contexto, entende mos que se referían a los objetivo s y que se trata, por tanto, de una confusión en
la escritura.
Cap.4 - Prese n tación de R esulta dos
321
L i dia Ló pez Lozano
aunque es casas, s e ini cia describiendo propu estas de perfil formativo (N3, 2.2%) .
Los DS2 y DS3 presentan simil are s situaciones, ubicándose la ma y o r
concentración de equipo s en los niveles N1 -2 y N2. En el diseño final, DS3, la
propuesta de evaluar los dist intos tipos de aprendizaje (N2), aunque con cierta
tendencia a e nfocarse e n lo conceptual (N1-2) se distribuye de manera homogénea
(N1-2, 36.95% y N2, 35.87%). Además, se advier te que, desde los diseños iniciale s
a los finales, pasa mos de 1 propuesta a 10 de corte próximo al formativo (N2-3).
Respecto a la evolución ex perimentada , lo ma y or itario es que se produz ca
algún ti po de cambio (76.5%). De ntro de esta tendencia, lo fr ecuente es avanzar al
inicio y no modificar l a propuesta al final ( tipo Avance-Meseta , 46.74% de los
equipos), además de ser el tipo de IP más v ariado ( 29.41% de los I P ). En este I P la
tendencia predominante es alcanzar el nivel int ermedio, N2 (49%) . No obstante,
hay una evolución de may or entidad hacia el próx imo al de referencia, N2-3 (20%)
La estabilidad, sin embar go, se caracteriza, ma y or itariamente, por el N1-2 y es un
tipo de itinerario se guido por el 20.65% de los equipos. El resto de equipos
(27.2%), se distribu y e n heterogéneamente entre las diversas posibilidades, en la
que la regresión, sobr e todo, debido a eliminar información y a dada, tiene una
presenc ia destacada.
4.1.4.4. Agentes de la evaluación
Tal y como se viene haciendo en las anteriores categorías, comenzamos
presentando los mapas d e densidad representativos de cada cl ase (v er Fi gura 4.15 ). Para
facilitar la comprensión de los resultados qu e se presentan en la se cción, se muestran en
la Tabla 4.38 los niveles de formulac ión definidos en esta categoría de estudio.
Tab la 4. 3 8.
Niveles de formula ción corres pondientes a la Catego ría 4: Agentes d e la evaluación.
Categoría
Niveles
Código
Definición
4. Ag entes
N1
EV4.N1
Docente.
N1-2
EV4.N1 -2
Docente a lo largo del p roceso, m ás al umnos, puntualmente.
N2
EV4.N2
Docente a lo lar go del pro ceso, m á s alu mnos
individualmente , más grupo cl ase de m anera puntual .
N3
EV4.N3
El propio alu m no, el grupo de clase y el docente (autoeva luación,
coevaluación) a lo largo de todo el proceso.
Estudio de la e vol ución del conoc i mie nto didáctico de estudian tes del G rado de Educación Primaria so bre l a evaluació n en cien cias
322 L i dia López Lo zano
N3
N3
N2
⓭
⓭
N2
N1 -2
❷❸❻❽
❾⓮⓰
❷❸❻❽
❾⓮⓰⓲
N1 -2
❺❼
❽
❽⓮
N1
❷⓭❾⓯
⓱⓲
❶❹❺❼
❿⓬ ⓯⓱
⓲⓳
❶❹❼❿
⓬⓯⓱⓳
N1
❶❷❸
❹❻ ❽❾
❿ ⓫⓬⓭
⓮⓯⓰
❶❷❼
❾❿ ⓭
⓰
❶❷❼
❾❿⓫
⓭⓰
N0
❶❸ ❹ ❺
❻❼❽❿
⓬⓰⓳
N0
❸❹❺
❻⓫⓬
⓮⓯
❸❹❺
❻⓬⓯
Clase
E
DS1
DS2
DS3
Clase
A
DS1
DS2
DS3
N3
❸
❸
N3
N2
N2
❽
❽
N1 -2
❼
❼⓫⓭
N1 -2
❼
❻❼
❼⓬
N1
❷❸❹❺
❻❼❽❾
❿⓬⓭⓮
⓯⓰
❷❹❻❽
❾❿⓯
❷❹❺❻
❽❾❿⓬
⓮⓯
N1
❶ ❷❸ ❹
❺❻❽❾
❿⓫⓬⓭
⓮⓯⓰⓱
⓲⓳⓴
❶❷❸
❹❺❾
⓫⓬⓭
⓮⓯⓰
⓱⓲⓳
⓴
❶❷❸
❹❺❻
❾❿⓫
⓭⓮⓯
⓰⓱⓲
⓳⓴
N0
⓭⓮⓰
⓰
N0
❿
Clase
C
DS1
DS2
DS3
Clase
F
DS1
DS2
DS3
N3
N2
❷❹❿
❷❹❿
N1 -2
⓭
❻❽⓰⓳
⓴
❶❻❽⓰
⓳⓴
N1
❶❷❸ ❹
❻❼❾❿
⓫⓬⓯⓰
⓱⓲ ⓴
❶❸❺❼
❾⓫⓬⓭
⓮⓯ ⓱⓲
❸❺❼❾
⓫⓬⓭⓮
⓯ ⓱⓲
N0
❺❽⓮ ⓳
Clase
J
DS1
DS2
DS3
Figura 4 .15 . Map a de densidad cor respondiente a la cate goría EV4 en los diseños d e cada clase. Nota : No
se dispone d e: DS3 d el E 5, DS1 del E14, DS2 del C5, DS1 y D S2 del C11 y DS2 d el C12. Elaborado a
partir de Solís (2005 ) y Solí s e t al. (2 012).
Para poder analizar desde la visión de conjunto, re presentamos, en la Fig ura 4.16,
el mapa de densidad global correspondiente a la categoría Agentes de l a evaluación
(EV4).
Cap.4 - Prese n tación de R esulta dos
323
L i dia Ló pez Lozano
N3
❸
❸
1 (1.1%)
1 (1.1%)
N2
⓭ ❽ ❷❹❿
⓭ ❽ ❷❹❿
5 (5.43 %)
5 (5 .43 %)
N1 -2
❺❼ ❼ ⓭
❷❸❻❽❾ ⓮⓰
❽ ❼ ❻❼ ❻❽⓰
⓳⓴
❷❸❻❽❾ ⓮⓰⓲
❽⓮ ❼⓫⓭ ❼⓬ ❶
❻❽⓰ ⓳⓴
4 (4.34% )
16 (17.39% )
21 (22.82%)
N1
❷⓭❾⓯ ⓱⓲ ❶❷ ❸
❹❻❽ ❾❿⓫⓬⓭⓮ ⓯
⓰ ❷❸❹❺ ❻❼❽❾ ❿
⓬⓭⓮⓯⓰ ❶ ❷❸ ❹❺
❻❽❾❿⓫ ⓬⓭⓮⓯ ⓰
⓱⓲⓳⓴ ❶❷❸ ❹ ❻❼
❾❿⓫⓬⓯ ⓰ ⓱⓲ ⓴
❶❹❺❼❿ ⓬⓯
⓱⓲ ⓳
❶❷❼❾❿ ⓭⓰
❷❹❻❽❾ ❿⓯
❶❷❸❹❺ ❾⓫
⓬⓭⓮⓯⓰ ⓱⓲
⓳⓴ ❶ ❸❺❼❾
⓫⓬⓭⓮⓯ ⓱⓲
❶❹❼❿⓬ ⓯⓱⓳
❶❷❼❾❿ ⓫ ⓭⓰
❷❹❺❻❽ ❾❿⓬
⓮⓯ ❶ ❷❸❹❺❻
❾❿⓫⓭⓮ ⓯
⓰⓱⓲⓳⓴ ❸❺❼
❾⓫⓬⓭⓮ ⓯ ⓱⓲
71 (77.17 %)
55 (59.78 %)
57 (61.95%)
N0
⓰
N0 total
❶❸ ❹ ❺❻❼❽❿ ⓬⓳
❺❽⓮⓳
❸❹❺❻⓫ ⓬⓮
⓯ ⓭⓮⓰ ❿
❸❹❺❻⓬ ⓯ ⓰
1(N0) +14(N0 total )= 15 (16.3% )
12 (13.04% )
7 (7.61% )
DS1
DS2
DS3
Figura 4. 16 . Mapa de d ensidad global corresp ondiente a l a categoría EV4 en los d iseños. Nota : No se
dispone d e: DS3 d el E5, DS1 del E1 4, DS2 del C5, DS1 y DS2 del C11 y DS2 d el C12; N0 total : sin dato
sobre evaluación e n el documento. Elabo rado a partir de Solís (2005 ) y Solí s et al. (20 12).
Sin duda, lo más resaltable del m apa ex puesto en la Figura 4.16 es que los equipos
se sit úan, ma y oritariamente, en el N1 en los tres diseños, siendo al inicio mucho más
acusado (77.17%). Esto significa que los futuros maestros entienden que la acción de
evaluar r ecae en la figura del profesor, ya sea ta nto para evaluar el aprendizaje de los
estudiantes como para evaluar la enseñanza. En es te punto, nos parece muy ilustrativo la
propuesta de evaluación del eq uipo C4 (DS1) y a que lleg a a las dos última s actividades
que constitu ye n su dise ño de enseñanza, l as cuales corresponden a la evaluac ión, y
explicitan el rol que adopta tanto el profe sor como el alumno en cada una de ellas, léas e:
Actividad 9 : exa m e n oral. E s un a actividad de consolidació n. […]
• Tareas del profeso r: p reguntar a los alumno s p reguntas cortas sobr e el
contenido del te ma.
• Tareas de los al umnos: resp onder con respuesta s co rtas y co ntundentes al
profesor. […]
Actividad 1 0 : examen escrito. Es una actividad de co nsolidación. […]
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