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337 Tendencias formales y de contenido en el vídeo musical de Estados Unidos de la era Trump Formal and content trends in the United States music video of the Trump era Tendências formais e de conteúdo no videoclipe dos Estados Unidos da era Trump e-ISSN: 1605 -4806 VOL 26 N° 114 mayo - agosto 2022 Monográfico pp. 337 - 353 Recibido 31-01-2022 Aprobado 28-04-2022 José Patricio Pérez-Rufí España Universidad de Málaga [email protected] Milagros Expósito-Barea España Universidad de Sevilla [email protected] Francisco Javier Gómez-Perez España Universidad de Granada [email protected] Resumen Nuestro objeto de estudio son los videoclips seleccionados por el canal de televisión MTV para los premios MTV Video Music Awards 2018, en las nominaciones a Mejor vídeo del año. El principal objetivo de este trabajo es aplicar un análisis formal, estilístico y de contenido del vídeo musical para comprender su naturaleza actual. La hipótesis que se intenta demostrar es que el vídeo musical es un formato en renovación formal permanente que simultáneamente atiende a las inquietudes sociales de su contexto de producción. Aplicamos una metodología de análisis textual del discurso audiovisual. Aunque los vídeos son muy diversos, comparten opciones formales y estilísticas, además de
338 un mensaje social y político relacionado con su contexto de producción, los Estados Unidos de Trump en este caso. Palabras clave: videoclip; producción audiovisual; YouTube; televisión. Abstract Our object of study are the video clips selected by the television channel MTV for the MTV Video Music Awards 2018, in the nominations for Video of the Year. The main objective of this paper is to apply a formal, stylistic, and content analysis of the music video, to understand its current nature. The hypothesis that we are trying to demonstrate is that the music video is a format in permanent formal renewal that simultaneously attends to the social concerns of its production context. We will apply a methodology of audiovisual text analysis. Although the videos are very diverse, they share formal and stylistic options, and a social and political message related to their production context, Trump’s United States in this case. Keywords: music video; audiovisual production; YouTube; television. Resumo Nosso objeto de estudo são os videoclipes selecionados pelo canal de televisão MTV para o MTV Video Music Awards 2018, nas candidaturas para Melhor Vídeo do Ano. O objetivo principal deste trabalho é aplicar uma análise formal, estilística e de conteúdo do videoclipe para entender sua natureza atual. A hipótese que tentamos demonstrar é que o videoclipe é um formato em permanente renovação formal que atende simultaneamente às preocupações sociais de seu contexto de produção. Aplicamos uma metodologia de análise textual do discurso audiovisual. Embora os vídeos sejam muito diversos, eles compartilham opções formais e estilísticas, além de uma mensagem social e política relacionada ao seu contexto de produção, os Estados Unidos de Trump neste caso. Palavras chaves: videoclipe; produção audiovisual; YouTube; televisão. 1. Introducción y marco referencial Esta investigación toma por objeto de estudio los seis videoclips que recibieron la nominación a Mejor vídeo del año en la edición estadounidense de los premios MTV VMA (MTV Video Music Awards) del año 2018. Podríamos intentar definir el videoclip como un contenido audiovisual o un formato de breve duración donde las imágenes que lo conforman se subordinan a la pista de sonido, por lo general una canción, todo
339 ello con un objetivo eminentemente promocional y comercial, dada su destinación a la distribución masiva a través de medios de comunicación de masas o de plataformas de vídeo online. Esta definición se torna hoy incapaz de abarcar todas las modalidades a las que ha dado lugar la evolución de su producción, distribución y consumo (Vernallis, 2013). Como sostiene Straw (2018, p. 5), el videoclip se caracteriza por los conflictos entre tradición y novedad, localismo y globalidad, o pasado y presente, así como por su posición intermedia entre medios. Sedeño Valdellós, Rodríguez López y Roger Acuña (2016) califican al vídeo musical contemporáneo como “videoclip postelevisivo”, expresión que mantiene Bonde (2017), que también lo califica como “post-millenial music video”. Sin embargo, el vídeo musical postelevisivo no renuncia a ninguna forma de distribución y agrega a medios convencionales (la televisión lineal) todas las plataformas audiovisuales online que lo distribuyen. La propia consideración en este trabajo de una muestra destacada por una cadena de televisión (MTV) y consumida masivamente a través de YouTube responde así a la naturaleza híbrida y convergente de un formato multiplataforma. Los MTV Video Music Awards (MTV VMA) fueron creados en 1984, encontrando las sedes de su entrega en diferentes lugares de los Estados Unidos. Existen igualmente otros galardones MTV destinados a sus canales y a su audiencia en Europa, Latinoamérica, Asia, Australia o Rusia. Viacom, grupo propietario de MTV integrado en ViacomCBS, exporta no sólo su modelo de programación y formatos, sino también los eventos mediáticos asociados a la misma. Consideramos que el análisis de los videoclips nominados a los galardones de MTV permite el acceso a una muestra representativa de las tendencias formales del formato, de su propio contenido, de las técnicas aplicadas y de la intencionalidad comunicativa. La contextualización de la producción analizada dentro de los años de gobierno de Trump puede permitir, o al menos esa es la premisa de partida, el posible posicionamiento de los artistas activos en este momento frente a las políticas de Trump. A partir de una muestra de videoclips galardonados entre 1984 y 2016, Rodríguez-López y Pérez-Rufí (2017) sostienen que “una muestra de tipo probabilística conforme a criterios reflexivos y razonados” puede justificar dicha elección, por cuanto supondría una muestra de videoclips de difusión internacional, con MTV como referente de seguridad y calidad. Aplicamos así un muestreo subjetivo por decisión razonada. Según Pérez Rufí (2010, p. 5), “una muestra de nominados y premiados viene a suponer una representación, por otra parte, de la aceptación popular de un producto cultural, a modo de feedback”, además casos concretos que recibieron el apoyo de la industria musical en su distribución. Como se desarrolla más adelante, sobre la muestra de los seis videoclips se aplica una metodología de análisis formal audiovisual, que se combina en algunos puntos con una metodología cuantitativa. Afirman Sedeño-Valdellós, Rodríguez-López y Roger-Acuña (2016) que “son escasos los estudios que tratan el videoclip desde una perspectiva de análisis textual, con la intención de caracterizarlos formalmente”. El vídeo
340 musical es uno de los más “desconocidos y escasamente enfrentados desde la teoría y el análisis audiovisual”. La diversidad de opciones formales y/o estilísticas dificulta además “una única metodología de análisis o encuadre epistemológico” (Sedeño-Valdellós, Pérez-Rufí, y Guarinos-Galán, 2017, p. 83). El debate metodológico o epistemológico sobre el videoclip conforma una línea de investigación en evolución con el formato (Vernallis, 2013; Bonde, 2017; Shaffer, 2018). El principal objetivo de este trabajo es hacer un acercamiento a la configuración formal, estilística y de contenido del vídeo musical contemporáneo. Estimamos necesario un acercamiento regular al formato con objeto de advertir los componentes que se mantienen y los que cambian en su caracterización o configuración formal. Pretendemos tomar el pulso al vídeo musical y extraer conclusiones que nos permiten comprender su naturaleza actual. Partimos de la hipótesis de que el análisis de los vídeos musicales participantes de la convocatoria de los premios MTV Video Music Awards 2018 y nominados dentro de la categoría Mejor vídeo del año permite la caracterización formal y estilística del formato, además de la obtención de resultados significativos acerca del estado de su producción, distribución y comercialización, coherente con su contexto contemporáneo social, político y cultural. Por lo tanto, la hipótesis que se intenta demostrar es que el vídeo musical es un formato en renovación formal permanente que simultáneamente atiende a las inquietudes sociales de su contexto de producción. 2. Metodología El análisis textual del vídeo musical supone el acercamiento metodológico más adecuado a los objetivos de nuestra investigación. Entendiendo el vídeo como texto audiovisual, el análisis textual implicaría la descomposición de cada una de las piezas de la muestra y su recomposición posterior para, de esta forma, reconocer los principios desde los que se ha construido y su funcionamiento (Casetti y Di Chio, 2017). Mediante el análisis textual del videoclip, como parte de un análisis de contenido, intenta así identificar la configuración formal del formato, la aplicación de diversas categorías narrativas y discursivas, la articulación de la puesta en escena o cuestiones más técnicas relacionadas con la postproducción o con la edición de las piezas. El análisis propuesto se divide en seis apartados, a partir de múltiples aportaciones que se adaptan al formato y a los objetivos del estudio. En una primera fase previa se toma nota de aquella información que ubica el vídeo en su contexto de producción: título, nombre del intérprete, autoría (realización), discográfica, género, enlace en You- Tube, fecha de subida, y la duración del vídeo y del single. Se añade además el número de visionados en YouTube (en millones) en marzo de 2019 y en julio de 2022, posición alcanzada en la lista Billboard global del año 2018 y puesto máximo alcanzado en la lista semanal Billboard Hot 100, así como el número de nominaciones a premios MTV VMA y el número de galardones que finalmente obtiene.
341 La segunda fase propone, dentro del análisis de contenido, una breve descripción de la pieza y su clasificación según la taxonomía de Sedeño (2002): vídeos descriptivos (performance o conceptual); vídeos narrativos (con narración fuerte o débil, según Casetti y Di Chio, 2017); vídeos mixtos (combinación de elementos performativos o conceptuales con otros narrativos). Se comentan aquí brevemente los aspectos narrativos (de tiempo, espacio, narración, etc.) que puedan ser de interés. La tercera fase entra propiamente en el análisis formal audiovisual, en el que se segmentan los planos de cada pieza para atender a los siguientes componentes: introducción de sonido ambiente (sonido diegético), tipos de planos más frecuentes, número de planos y duración media o ASL (Average Shot Length,) (Salt, 2006) y movimientos de cámara. En cuarto lugar, se analizan los componentes de la puesta en escena: 1) composición del encuadre, en el sentido de si aplica “la regla de tercios”, si los planos son simétricos o si las composiciones están altamente desequilibradas (Millerson, 1991; Villafañe, 2006); 2) escenografía (natural o artificial, además de su protagonismo y de su posible función narrativa, de haberla); 3) iluminación (dramática o funcional); 4) caracterización y maquillaje (realista o no, adecuada a la narración o no); 5) actuación (adecuada o no al relato). La quinta fase de esta propuesta metodológica analiza la postproducción y la edición de los vídeos incluidos en la muestra. Se evalúa la percepción subjetiva de ritmo, la aplicación de efectos VFX (Jódar-Marín, 2017), el etalonaje o colorimetría y los recursos de grafismo introducidos en el discurso (texto extradiegético). En sexto y último lugar, se introduce la reflexión y la interpretación, dado que el análisis textual debe complementarse con el análisis crítico, como metodología cualitativa frecuentemente aplicada en los estudios en ciencias sociales. A partir de la aplicación de esta metodología se pretenden conseguir los objetivos propuestos. 3. Resultados Hemos estructurado la presentación de los resultados en las seis fases del análisis, representando a través de tablas los resultados de cuatro de los apartados (excluimos el análisis de contenido y la interpretación). Tras cada una de las tablas se han discutido los principales resultados obtenidos. 3.1. Fase previa del análisis Videoclip “Havana” “No Tears Left to Cry” “Finesse (Remix)” “Apeshit” “This Is America” “God’s Plan” Intérprete Camila Cabello ft. Young Thug Ariana Grande Bruno Mars & Cardi B The Carters Childish Gambino Drake Dirección Dave Meyers Dave Meyers Bruno Mars, Florent Dechard Ricky Saiz Hiro Murai Karena Evans
342 Discográfica Epic (Sony) Republic Records (Universal) Atlantic (Warner) Parkwood Entertainment, Roc Nation, Universal mc DJ Recording, RCA (Sony) Young Money, Cash Money, Republic Records (Universal) Link https:// youtu.be/ BQ0mxQXmLsk https:// youtu.be/ ffxKSjUwKdU https:// youtu.be/ LsoLEjrDogU https:// youtu.be/ kbMqWXnpXcA https:// youtu.be/ VYOjWnS4cMY https:// youtu.be/ xpVfcZ0ZcFM Subida a YouTube 24/10/2017 19/4/2018 3/1/2018 16/6/2018 5/5/2018 16/2/2018 Género Pop, latino, hip hop Pop Pop, funk, hip hop Hip hop Funk, hip hop, soul Hip hop Duración videoclip 06:42 03:58 03:43 06:05 04:04 05:56 Duración single 03:36 03:25 03:37 04:26 03:45 03:18 Visionados YouTube 29/3/2019 753M 772M 565M 164M 518M 966M Visionados YouTube 15/07/2022 1.032M 1.101M 804M 264M 842M 1.434M Billboard 2018 4 (fue 1) 20 (fue 3) 14 (fue 3) Ausente (fue 13) 51 (fue 1) 1 (fue 1) Nominación (premios) 5 (2) 5 (1) 6 8 (2) 7 (3) 6 Fuente: elaboración propia. Los datos que contextualizan los seis videoclips nominados a Mejor vídeo del año 2018 en los MTV VMA muestran un especial cuidado por cuestiones de representación de género y racial, pero no de género musical. Así, observamos entre los candidatos a cuatro mujeres y cinco varones, si bien el galardón fue finalmente recibido por Camila Cabello, en colaboración con Young Thug. Igualmente, la diversidad es la nota predominante en cuestiones étnicas, con seis intérpretes de raza negra, uno con ascendentes latinos y filipinos, una cubana y una de origen italiano. Todos los videoclips y sus respectivos singles han sido producidos por sellos integrados en el oligopolio de la industria discográfica o Big Three (Warner, Universal y Sony). Los temas con producción o distribución de Universal Music fueron los que lograron mayor presencia entre los nominados (en tres casos), si bien fue premiado como vídeo del año uno de Epic, perteneciente a Sony. En cuanto a la responsabilidad de la dirección, dos de los clips fueron dirigidos por Dave Meyers, realizador estrella con una producción superior a los 170 vídeos musicales desde 1997 y trabajos para algunos de los intérpretes más comerciales de los últimos veinte años. Hiro Murai es el otro nombre destacado de la lista de directores nominados, con al menos 34 videoclips dirigidos desde 2009. Sorprende, sin embargo, encontrar entre los vídeos más destacados para MTV los trabajos de directores como Karena Evans, Ricky Saiz, Florent Dechard o el propio Bruno Mars, con una experiencia en el formato mucho menor, aunque con una mayor variedad de trabajos en el área de la
343 fotografía y de la realización publicitaria. Podríamos concluir, incluso si la muestra de análisis es muy pequeña, que la renovación de la autoría define el área, con la entrada de nuevos nombres procedentes de campos artísticos adyacentes. A diferencia de otros años, en los que el género dominante era el pop o el rock, en 2018 el hip hop dominó la selección, presente en cinco de los seis temas, aunque en dos de ellos se fusiona con el pop. Sólo “No Tears Left to Cry” de Ariana Grande se desmarca del hip hop y del rap, si bien la artista colabora habitualmente con otros intérpretes del género, como Nicky Minaj. La comparación de las duraciones medias de los singles y de los vídeos musicales ofrece resultados coherentes. Así, casi todos los singles tuvieron una duración de entre tres y cuatro minutos, con la excepción de “Apeshit” de The Carters, que roza los cuatro minutos y medio. En todos los casos la duración del videoclip fue superior a la del single, llegando a los seis minutos (en “Havana” y “Apeshit”), con unos 20-25 segundos adicionales en el resto. La diferente duración de single y vídeo musical es una consecuencia del uso prioritario de YouTube como forma de distribución del vídeo por encima de la televisión lineal, ahora sin la limitación del programador. Este hecho además incide en la independencia del vídeo musical con respecto al single, quedando así reforzada su naturaleza como producto autónomo. La atención a la repercusión social de los vídeos nominados por MTV a Mejor vídeo del año confirmaría la importancia de su aceptación por parte de los usuarios de Internet y de la audiencia consumidora de música popular. Así, cinco de los vídeos superaron los 500 millones de reproducciones en YouTube en marzo de 2019; sólo “Apeshit” se encuentra a una distancia considerable del resto, con unos estimables 164 millones de reproducciones. La selección de MTV en sus galardones responde a producciones de indudable notoriedad. El éxito masivo de los temas musical se manifiesta igualmente a través de la presencia de cinco de los temas en el chart anual de Billboard del año 2018, así como en la posición más alta alcanzada en las ediciones semanales de la lista, el Billboard Hot 100, con tres números 1 y dos números 3. Sólo el tema de Beyonce y Jay-Z como The Carters queda fuera del chart anual Billboard y alcanza una posición semanal máxima del número 13. Siendo además el clip con menor número de visualizaciones, podríamos justificar su presencia entre los nominados antes por sus valores de calidad y por el revuelo mediático que causó que por su éxito popular o sus ventas. Los seis videoclips lograron nominaciones en otras categorías de los MTV EMA (entre 5 y 8 nominaciones) y cuatro de ellos lograron entre uno y tres premios. Sólo los clips de Bruno Mars con Cardi B y de Drake no consiguieron ningún galardón, aunque contaba cada uno con seis nominaciones. La fase previa del análisis muestra una preferencia de la MTV por destacar los vídeos de los temas musicales más comerciales y con mayor aceptación por parte de la audiencia, además de por las producciones procedentes de las tres grandes discográficas multinacionales ligadas a un género musical demandado, el hip hop. Como ya hemos
344 apuntado, la diferente duración de vídeo y single refuerza la idea de independencia del formato. 3.2. Análisis de contenido Como se explicó en el apartado metodológico, el análisis de contenido tiene por objeto la descripción de los vídeos atendiendo a cuestiones narrativas. “Havana”, de la cantante nacida en Cuba Camila Cabello, representa la vida rutinaria de su alter-ego Karla, soñadora, romántica y aficionada a los culebrones de televisión y a los melodramas que, finalmente, parece conocer a un chico. Con diferentes niveles de representación o diégesis, parodia líneas argumentales y lenguajes audiovisuales propios del culebrón latino de televisión o del cine romántico y musical. La interpretación musical se integra en la trama del filme que visiona en una sala de cine, con una coreografía que se prolonga en el mundo real representado. Camila es el personaje sobre el que se proyecta la menos sofisticada y natural Karla (nombre real de la cantante, Karla Camila), con la que llega a discutir, creando un diálogo soñado entre pantalla y “realidad”, como hacía The Purple Rose of Cairo (Woody Allen, 1985). Como vídeo narrativo, además de introducir personajes, acontecimientos y transformación, hace un desarrollo temporal lineal y presenta diversos espacios, con intención realista y mayor descuido para representar “la realidad” del personaje, propios del culebrón (un decorado perfectamente iluminado y algo vacío), además del club nocturno de la ficción fílmica representada. “No Tears Left to Cry” de Ariana Grande muestra a la intérprete, caracterizada de una manera estilizada y sofisticada, en un entorno urbano irreal nocturno que desafía las normas de la física y de la gravedad con rascacielos de formas y posiciones imposibles, como en las representaciones fantásticas de Escher o en el filme Origen (Inception, Christopher Nolan, 2010). Sentada en el techo eligiendo el rostro (generado infográficamente) que se colocará o bailando con bailarines en las paredes exteriores de un edificio, el vídeo muestra un mundo del revés desde cierta seriedad y solemnidad. Conforme avanza el vídeo, amanece y aparece en un escenario exterior natural que también desafía la lógica. El vídeo puede clasificarse como descriptivo o performance, incluso si se articula un universo de ficción y la cantante interpreta un personaje en interacción con dicho contexto. Aunque pudiéramos interpretar una leve linealidad temporal, la ausencia de verdaderos acontecimientos que lleven a una transformación nos impide categorizarlo como descriptivo. Siguiendo la lógica de un relato surrealista u onírico, el vídeo se sitúa del lado de la experimentación con la recreación de escenarios y situaciones poco realistas. “Finesse (Remix)” de Bruno Mars y Cardi B homenajea desde la recuperación nostálgica el programa de televisión estadounidense de los primeros años 90 “In Living Color”. La primera secuencia rememora la secuencia de créditos del programa, con los
345 dos intérpretes caracterizados acorde con la época. La siguiente secuencia muestra a Bruno Mars interpretando el tema musical en un estudio de televisión que recrea la terraza de un edificio en una ciudad, como réplica del plató original de “In Living Color”. Sin ocultar su naturaleza televisiva, Mars actúa con dos bailarines y un grupo que simula tocar en vivo. Un grupo de chicas interactúa con el grupo de chicos, para unirse de forma conjunta en una coreografía grupal, a la que se incorporará la rapera Cardi B. El estilo musical es coherente con la estética de los intérpretes y con el programa Como vídeo descriptivo, en concreto una performance, se limita a registrar un número musical en un plató colorista en un ambiente de celebración y de fiesta. El vídeo presenta una aparente continuidad temporal y espacial, con técnicas próximas a la realización de televisión en directo. El relato no hace activos aquellos componentes propios de la narratividad. “Apeshit” muestra a Beyoncé y Jay-Z (The Carters) interpretando el tema en diversas salas del Museo del Louvre de París. Con grandes obras del Museo como testigos, los cantantes miran desafiantes a la cámara y con complicidad entre ellos. En otros planos, bailarinas de raza negra interpretan una coreografía, en algunos de ellos con Beyoncé en una posición protagonista. En otros escenarios urbanos externos al Louvre, personajes también de raza negra interactúan entre ellos al tiempo que se intercalan planos de obras, sobre todo pinturas, del Museo, creando así una relación simbólica entre ellas. La metáfora se adivina así como estrategia de un videoclip complejo que invita a la interpretación del simbolismo de sus motivos. Como vídeo descriptivo, incluso si recoge la interpretación del tema ante cámara, se encuentra más próximo al vídeo conceptual que al performativo. La introducción de personajes en escenas de ficción es insuficiente para dotar al conjunto de narratividad. Sin relación temporal entre las escenas y con la contraposición de espacios entre aquellos propios del Louvre (interiores y exteriores) y otros espacios urbanos, la atención a las categorías narrativas remitiría al videoclip clásico fragmentado y sin apenas relación de continuidad entre los contenidos. “This is America” de Childish Gambino registra en un aparente largo plano secuencia al cantante en una nave industrial en principio desierta, cantando o realizando una coreografía junto a un grupo de escolares, al tiempo que ejecuta con armas de fuego a un personaje enmascarado y a un coro góspel. Progresivamente el escenario antes minimalista se llena de personajes y vehículos que hacen degenerar la situación hacia el caos y la violencia. En la última secuencia, en dos planos, el intérprete huye con gesto de terror perseguido por una multitud. La suma de la interpretación (performance) del tema con elementos que dan cierta continuidad narrativa al relato en una clave simbólica (conceptual) nos invita a clasificar el vídeo como mixto. El espacio se define desde la unidad que proporciona un solo escenario, una nave industrial que se abstrae de otros referentes espaciales y crea diferentes sets en pequeños nodos de acción. El tiempo también es lineal desde el momento en que el vídeo simula filmarse en técnica de plano secuencia, salvo los dos últimos planos, dispuestos tras una breve elipsis marcada con un fundido en negro.
352 4. Conclusiones Las principales conclusiones logradas por el análisis aplicado sobre los vídeos nominados a Mejor vídeo del año en la gala de los premios MTV Video Music Awards de su edición de 2018 recogen la disparidad de motivos y estilos a los que puede dar cabida el formato, al mismo tiempo que comparten opciones formales y estilísticas relacionadas con el uso de determinados encuadres, la frecuencia de los movimientos de cámara, la escasa duración media de cada plano o las cuidadísimas puestas en escena y ediciones. El tema musical sigue siendo el motivo central que define el formato, pero con un protagonismo compartido por otros elementos discursivos (como en “Havana” o en “God’s Plan”) que ligan el clip a otros formatos y géneros audiovisuales. La hibridación resulta así una no sólo una de las tendencias actuales, sino una característica que define su naturaleza. Destacamos igualmente la sensibilidad de los vídeos a su momento histórico y a los asuntos que interesan a la sociedad contemporánea: incluso cuando el vídeo aboga por el escapismo y la performance de sus intérpretes, remite a una visión nostálgica o integra un mensaje de contenido social y político alusivo a cuestiones como la situación de los inmigrantes en Estados Unidos, la reivindicación de la diversidad racial o la denuncia de las desigualdades sociales y de la violencia. El formato adquiere así un matiz político que lo liga directamente a su momento y contexto de producción: los Estados Unidos gobernados por Trump. Añadamos que tras cada uno de los vídeos analizados, respaldado por el apoyo de la industria y de audiencias masivas, hay un estudiado propósito en su construcción y en su mensaje que lo aleja de la pura creación más arbitraria o accidental. Así, la existencia de un objetivo y un mensaje en cada una de las piezas invita a su interpretación y a su estudio, para lo cual el análisis textual revela ser una herramienta eficaz. Bibliografía consultada Bonde Korsgaard, M. (2017). Music Video After MTV: Audiovisual Studies, New Media, and Popular Music. Abingdon: Routledge. Casetti, F. y Di Chio, F. (2017). Cómo analizar un film. Barcelona: Paidós. Jódar-Marín, J.A. (2017). Evolución del montaje y postproducción del videoclip musical: del jumpcut a los VFX como paradigma de iconicidad y puesta en escena. Revista Mediterránea de Comunicación, 8(2), 119-128. https://www.doi.org/10.14198/MEDCOM2017.8.2.8 Millerson, G. (1991). Técnicas de realización y producción en televisión. Madrid: Instituto Oficial de Radio Televisión. Pérez Rufí, J.P. (2010). Recursos formales en el videoclip actual. La opción mainstream. Razón y palabra, 75, 1-17. https://tinyurl.com/4z7uymfh Pérez-Rufí, J.P. y Rodríguez-López, J. (2017). La duración del plano en el videoclip: hacia una categorización de los recursos formales en el vídeo musical contemporáneo. Zer, 22(42), 35-52. http://dx.doi. org/10.1387/zer.17796 Rodríguez-López, J. y Pérez-Rufí, J.P. (2017). El videoclip como espot: presencia y evolución del Product Placement en el vídeo musical. Pensar la publicidad, 11, 69-82 http://dx.doi.org/10.5209/PEPU.56394 Salt, B. (2006). Moving into Pictures. More on Film History, Style, and Analysis. Londres: Starword. Sedeño-Valdellós, A.M. (2002). Lenguaje del videoclip. Málaga: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Málaga.
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