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El museo arqueológico de la Universidad de Sevilla. Piezas romanas procedentes de Carmo (Carmona, Sevilla)

Beltrán Fortes, José

Abstract

Se analiza la creación del museo arqueológico de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Sevilla en 1898, con base en una donación de piezas arqueológicas del coleccionista Francisco de Paula Caballero-Infante y Suazo. Se cita el caso concreto de los avatares de dos urnas romanas procedentes de la necrópolis occidental de Carmo (Carmona), conservadas en esta colección universitaria. Además, se plantea la posibilidad de que otra pieza de la colección, una cabeza de estatua de Attis, proceda también de Carmo.

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BOLETÍN DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL 40 / 2021 Boletín del Museo Arqueológico Nacional 40 / 2021 Catálogo de publicaciones del Ministerio: www.libreria.culturaydeporte.gob.es Catálogo general de publicaciones oficiales: https://cpage.mpr.gob.es MINISTERIO DE CULTURA Y DEPORTE Edita: © SECRETARÍA GENERAL TÉCNICA Subdirección General de Atención al Ciudadano, Documentación y Publicaciones © Del texto y las imágenes: sus autores NIPO: 822-19-039-9 ISSN: 2341-3409 Edición 2021 Consejo editorial Director Andrés Carretero Pérez Museo Arqueológico Nacional (España) Comité de redacción (Museo Arqueológico Nacional) (España) Beatriz Campderá Gutiérrez Ángeles Castellano Hernández Dori Fernández Tapia Eduardo Galán Domingo M.ª Ángeles Granados Ortega Carmen Marcos Alonso Paloma Otero Morán Esther Pons Mellado Alicia Rodero Riaza Virginia Salve Quejido Consejo asesor María Paz Aguiló Alonso Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CSIC) (España) (jubilada) José M.ª Álvarez Martínez Museo Nacional de Arte Romano (España) (jubilado) Gonzalo Aranda Jiménez Universidad de Granada (España) Achim Arbeiter Universität de Göttingen (Alemania) Isabel Argerich Fernández Instituto del Patrimonio Cultural de España Joaquín Barrio Universidad Autónoma de Madrid (España) María Belén Deamos Universidad de Sevilla (España) Federico Bernaldo de Quirós Universidad de León (España) Marta Campo Sociedad Iberoamericana de Estudios Numismáticos (España) Raquel Castelo Ruano Universidad Autónoma de Madrid (España) Concha Cirujano Gutiérrez Instituto del Patrimonio Cultural de España (España) (jubilada) Joaquín Córdoba Zoilo Universidad Autónoma de Madrid (España) Teresa Chapa Brunet Universidad Complutense de Madrid (España) Carmen Dávila Buitrón Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales (Madrid, España) Andrés Diego Espinel Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo (CSIC) (España) Adolfo Domínguez Monedero Universidad Autónoma de Madrid (España) Editora técnica Concha Papí Rodes Museo Arqueológico Nacional (España) Antonio Espinosa Ruiz Vilamuseu (Red de Museos y Monumentos de Villajoyosa, Alicante, España) Ángela Franco Mata Museo Arqueológico Nacional (España) (jubilada) Sonia Gutiérrez Lloret Universidad de Alicante (España) Elías López-Romero González de la Aleja Universidad Complutense de Madrid (España) M.ª José López Grande Universidad Autónoma de Madrid (España) Antonio Malpica Cuello Universidad de Granada (España) Isabel Martínez Navarrete Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CSIC) (España) Carlos Martínez Shaw Universidad Nacional de Educación a Distancia (España) Juan Pereira Sieso Universidad de Castilla-La Mancha (España) Eloísa Pérez Santos Universidad Complutense de Madrid (España) Domingo Plácido Suárez Universidad Complutense de Madrid (España) (jubilado) Juan Antonio Quirós Castillo Universidad del País Vasco (España) José Luis de los Reyes Leoz Universidad Autónoma de Madrid (España) Gonzalo Ruiz Zapatero Universidad Complutense de Madrid (España) Jesús Salas Álvarez Universidad Complutense de Madrid (España) Manuel Santonja Gómez Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (España) Mario Torelli Universidad de Perugia (Italia) Julio Torres Museo Casa de la Moneda (España) (jubilado) ÍNDICE Artículos Las primeras cerámicas a torno de cocción oxidante, importadas del área ibérica, en el centro de la Carpetania (siglos vi-v a. C.) Juan Francisco Blanco García 11 Marcas sobre pesas de telar de Cabezo de Alcalá, Azaila (Teruel): estudio preliminar Aránzazu López Fernández 27 La Dama de Baza. Nuevas aportaciones a su estudio iconográfico a través del color y la fotografía Teresa Chapa Brunet, María Belén Deamos, Alicia Rodero Riaza, Pedro Saura Ramos y Raquel Asiaín Román 47 Hábitos epigráficos sobre cerámica en la villa romana de El Saucedo (Talavera la Nueva, Toledo). Los grafitos Javier del Hoyo, Ana María López Pérez, Raquel Castelo Ruano, Macarena Bustamante-Álvarez, Juan Francisco Blanco García y Mar Zamora Merchán 67 El museo arqueológico de la Universidad de Sevilla. Piezas romanas procedentes de Carmo (Carmona, Sevilla) José Beltrán Fortes 95 Precisiones sobre el hipogeo de la Necrópolis del Torrero documentado en 1856 en Ilici por Aureliano Ibarra Roberto Lorenzo de San Román 113 Aproximación a las termas occidentales de Ilici a partir de sus materiales cerámicos de construcción Mercedes Tendero Porras y David González Ferré 129 Conjunto de probables brazaletes de bronce altoimperiales procedentes de Monte Castrelo de Pelóu (Grandas de Salime, Asturias) Ángel Villa Valdés, Óscar García Vuelta y Rubén Montes López 147 La vajilla de bronce de época tardorromana procedente del foro de Segobriga Rosario Cebrián Fernández y Ignacio Hortelano Uceda 169 Lampadarios cristianos tardoantiguos de Hispania. Evidencias de Begastri (Cabezo Roenas, Cehegín) e Ilinum (Tolmo de Minateda, Hellín) Antonio Manuel Poveda Navarro 185 Algunas evidencias del mundo funerario tardoantiguo en el área meridional de Sierra Madrona (Sierra Morena) Macarena Fernández Rodríguez y Francisco Javier López Fernández 203 A propósito de la pilastra visigoda de la colección Monsalud del Museo Arqueológico Nacional, Los Hitos y Pla de Nadal. Notas para la visibilidad de la escultura civil tardoantigua en la península ibérica Isabel Sánchez Ramos, Jorge Morín de Pablos y Rafael Barroso Cabera 221 La mezquita de Tornerías: 175 años entre la suposición teórica y la certeza material Arturo Ruiz Taboada 237 Y el Anciano del Polo Sur se quedó junto al Mediterráneo. Una figurilla del dios chino de la longevidad en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQUA) de Cartagena Irene Seco Serra 257 Lucernas con decoración «tipo rana» procedentes de Heracleópolis Magna del Museo Arqueológico Nacional Esther Pons Mellado 271 Un relieve egipcio del Reino Nuevo en el Museo Arqueológico Nacional (Madrid) Miguel Jaramago 285 Countermarks from the Museo Arqueológico Nacional in Madrid (I). Part A. The LVI/clava inversa (upright club): Imperial proclamation of Galba Rodolfo Martini 305 Entalle con la representación de Fortuna procedente del yacimiento romano de La Clínica (Calahorra, La Rioja) Rosa Aurora Luezas Pascual y José Manuel Martínez Torrecilla 321 Secuencia histórica de la propiedad de la Ermita de San Baudelio (Casillas de Berlanga, Soria), actual Anexo del Museo Numantino Elías Terés Navarro 339 José Pulido y Espinosa, catedrático de Arqueología Sagrada, y el discurso biográfico del cardenal Wiseman en la Real Academia de Arqueología y Geografía del Príncipe Alfonso en 1867 Gloria Munilla Cabrillana y Francisco Gracia Alonso 353 Riccardo Colucci, la fragata blindada Arapiles y la colección de antigüedades chipriotas del Museo Arqueológico Nacional Azael Varas Mazagatos y Sergio España-Chamorro 367 El objeto histórico: del museo a internet a través de la fotogrametría Miguel Martínez Sánchez, José Javier Martínez García, Rafael González Fernández y Antonio Flores García 379 Las exposiciones del Palacio Episcopal de Málaga (2014-2019): espacialidad arquitectónica y ambientación lumínica aplicadas a la escultura devocional Javier González Torres 395 vAriA El sarcófago de Pomponia Agrippina: ¿una pieza ostiense en el MAN? Lucio Benedetti 413 Esculturas funerarias de mujeres tardomedievales de alto rango en el Museo Arqueológico Nacional Sonia Morales Cano 419 El MusEo dEsdE dEntro Aproximación a la investigación externa de fondos adscritos al Departamento de Prehistoria del Museo Arqueológico Nacional en los inicios del siglo xxi (2005-2019) Juan Antonio Martos, Eduardo Galán y Ruth Maicas 427 «Las artes del metal en al-Ándalus»: síntesis del proyecto expositivo Sergio Vidal Álvarez, Beatriz Campderá Gutiérrez, Solène de Pablos Hamon, Estrella Martín Castellano, Pilar Arias Arias, Silvia Sánchez González, Diego García-Setién Terol, Jorge Hernández Sanz y Miguel Pedrazo Polo 441 Tocando la historia. Una colaboración con el Teatro Real Paloma Otero Morán 461 40 números del Boletín del Museo Arqueológico Nacional. Historia y análisis bibliométrico Concha Papí Rodes y Silvia Cobo Serrano 471 El primer itinerario museográfico sobre historia de la conservación y la restauración: un proyecto de colaboración entre la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Madrid (ESCRBC) y el Museo Arqueológico Nacional (MAN) Carmen Dávila Buitrón, Bárbara Culubret Worms, Margarita Arroyo Macarro, Bianca Hernández Pool, Durgha Orozco Delgado, Silvia Montero Redondo, Ángel Gea García, Marta Rodríguez Santos y Patricia Melchor Rivas 485 Actuaciones en el exterior del Museo Arqueológico Nacional durante el estado de alarma por COVID-19, en el marco de los planes de salvaguarda de bienes culturales Teresa Gómez Espinosa 501 Las Jornadas Europeas de Arqueología 2020 en el Museo Arqueológico Nacional: colaboración interdepartamental ante un reto digital Débora Sonlleva Jiménez, Estrella Martín Castellano, Susana de Luis Mariño y Elena Aznar Medina 507 Comunicar en tiempos de coronavirus: la estrategia del Museo Arqueológico Nacional Estrella Martín Castellano y Pilar Arias Arias 525 Vitrina CERO. «Cuando los elefantes caminaban por Madrid» Juan Antonio Martos Romero 543 Una Vitrina CERO sobre cerámicas sociales: la introducción del torno alfarero en la península ibérica a través del yacimiento de Las Cogotas (Cardeñosa, Ávila) Esperanza Manso Martín, Juan Jesús Padilla Fernández, Susana de Luis Mariño y Alicia Rodero Riaza 553 100 El museo arqueológico de la Universidad de Sevilla. Piezas… Págs. 95-112 / ISSN: 2341-3409 José Beltrán Fortes Boletín del Museo Arqueológico Nacional 40 / 2021 Fig. 4. Portada del acta de donación de las piezas arqueológicas de F. de P. Caballero-Infante a la Facultad de Filosofía y Letras de Sevilla, en 15 de marzo de 1899. Fondo Antiguo de la Biblioteca Universitaria de Sevilla. Foto: Marta A. Morera. 101 El museo arqueológico de la Universidad de Sevilla. Piezas… Págs. 95-112 / ISSN: 2341-3409 José Beltrán Fortes Boletín del Museo Arqueológico Nacional 40 / 2021 fin de que los alumnos de las enseñanzas historicas aprendiesen en él [el museo] practicamente lo que en catedra les explicaran los Profesores» (AHUS, leg. 1229, tomo I, fol. 105r). También se ha conservado en el Archivo Histórico de la Universidad de Sevilla el acta de entrega de esa donación (véase Huarte, y Beltrán, 2012: 132-133) (fig. 4), realizada el 15 de marzo de 1899 y firmada por el rector, Adolfo Moris, el entonces decano de la Facultad de Filosofía y Letras, Federico de Castro, el director de la biblioteca, Francisco Pagés y Belloc, así como el oficial primero de la Secretaría General, José Álvarez de los Corrales, como secretario, junto a la firma del propio donante, F. de P. Caballero-Infante. Se manifiesta que las piezas «[…] las regalaba á la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Sevilla, pero con la reserva de derechos de que fuesen devueltos todos los objetos al exponente ó à sus legitimos herederos, si ocurriese, andando los tiempos, que el Gobierno de la Nacion por cualquiera motivo suprimiese en este Centro docente la expresada Facultad» (AHUS, legajo 1061-2, fol. 2). Francisco de Paula Caballero-Infante y Suazo (1847-1901) fue un interesante personaje de aquella época, que había nacido en Cuba mientras su padre, jerezano de origen, desempeñaba el cargo de relator de la Real Audiencia Pretorial de La Habana (Mormeneo, 2013: 47-49). En 1864 se trasladó a Sevilla, donde realizó los estudios de licenciatura en la Facultad de Filosofía y Letras y los de doctorado en Madrid en 1868; este mismo año comenzó a dar clases en la Universidad de Sevilla como profesor de árabe. Sin embargo, imbuido de profundas convicciones conservadoras y católicas, así como ferviente monárquico, se negó a jurar la Constitución revolucionaria de 1869 y abandonó definitivamente la enseñanza universitaria. Su interés por las antigüedades y, sobre todo, por las monedas1 se evidencia en que se incorporó al Círculo Numismático Sevillano y a la Sociedad Arqueológica Sevillana, creados en 1871 por Francisco Mateos-Gago Fernández y Francisco de Paula Collantes de Terán Caamaño, a partir de la extinta Diputación Arqueológica Sevillana (Beltrán, 1997), aunque su principal afición era el estudio de las monedas árabes. Uno de los principales logros del Círculo Numismático fue la edición, entre 1871 y 1876, de los tres volúmenes de la obra de Antonio Delgado del Nuevo Método de clasificación de Medallas Autónomas de España, en el que asimismo colaboró Caballero-Infante (Delgado, 1871-1876; véase Mora, 2004). Este comenzó ya en aquellos años a conformar su colección arqueológica y numismática, que se engrosó y amplió tras su traslado a Valencia, donde «[…] es crea una gran reputació com a numismàtic àrab i pronuncia nombroses conferències i algunes publicacions sobre el tema i col·labora amb la Revista de Valencia, 18801883» (Mormeneo, 2013: 48). Fue nombrado académico correspondiente de la Real Academia de la Historia por Valencia en el año 1888, institución a la que había donado en 1885 cincuenta y siete dirhams omeyas procedentes de al-Andalus. El arqueólogo francés Arthur Engel lo describe de la siguiente manera: «[…] a longtemps recueilli les monnaies arabo-espagnoles sur les quelles il a écrit divers opuscules témoignant d’une réelle compétence. Aujourd’hui, il s’est tourné vers les antiquités romaines et en a réuni une fort belle série, la plupart dans le pays» (Engel, 1892: 142). Sin embargo, no debió perder la conexión con Sevilla, según demuestra su opúsculo sobre cerámica «italo-griega», que es fruto de un discurso impartido en 1896 en el Ateneo y Sociedad de Excursiones de Sevilla (Caballero-Infante, 1896). Finalmente, en el año 1898, se incorporó como funcionario administrativo en la Universidad de Sevilla, con el cargo de secretario general. Su relación con las instituciones culturales sevillanas, hasta su muerte en 1901, queda en evidencia en los diversos cargos que desempeñó en esta ciudad, a la que trasladó asimismo desde Valencia el 1 Su colección de monedas la adquirió la Universidad de Sevilla, pero no se puede individualizar actualmente dentro del monetario universitario, según Chaves, 1994. 102 El museo arqueológico de la Universidad de Sevilla. Piezas… Págs. 95-112 / ISSN: 2341-3409 José Beltrán Fortes Boletín del Museo Arqueológico Nacional 40 / 2021 reconocimiento como correspondiente de la Real Academia de la Historia: vocal y secretario de la Sociedad Protectora de las Bellas Artes, miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, vicecensor de la Sociedad de Amigos del País, miembro del Ateneo y Sociedad de Excursiones y vocal de la Comisión de Monumentos Histórico-Artísticos. Su interés por las actividades arqueológicas en Sevilla se focalizó asimismo hacia Italica (Santiponce), según demuestra la autoría de otro opúsculo en el que recogía el descubrimiento de aúreos y barras de oro en el yacimiento (Caballero-Infante, 1898). Además, catalogó en dos monografías la colección y el monetario del referido Francisco Mateos-Gago, realizado respectivamente junto a Antonio María Ariza y a Francisco Collantes de Terán (Ariza, y Caballero-Infante, 1891; Collantes, y Caballero-Infante, 1892). En su colección destacan los materiales de procedencia italiana, aunque desconocemos las circunstancias en las que los acopió. A este tema de las relaciones anticuarias y coleccionistas entre España e Italia en el siglo xix dedicamos hace un tiempo una monografía colectiva, a la que remitimos (Beltrán; Cacciotti, y Palma, 2006), especialmente al trabajo general de Beatrice Palma Venetucci (2006). Tampoco olvidemos que la colección arqueológica más importante de España durante el período isabelino, que fue la conformada por el marqués de Salamanca, se nutrió casi exclusivamente de materiales recuperados en Italia (Beltrán, 2006a y 2006b). La variedad de procedencias de piezas de la colección de Caballero-Infante la constatamos precisamente en los objetos donados a la Universidad Hispalense, ya por el carácter de la pieza, como las etruscas, las «ítalo-griegas» o las griegas, o bien en otros casos porque se indica expresamente la procedencia en el acta de donación2. No vamos a entrar en el análisis de las diversas piezas, que no corresponde al interés del trabajo en esta ocasión, por lo que simplemente haremos una referencia de ellas, para constatar su diversidad. Así, además de las dos urnas que sí trataremos en el apartado siguiente, podemos citar, entre las de procedencia hispana: una lucerna con una figura de Mercurio decorando el disco, y otra cristiana, con el crismón, procedentes de Villafranca de los Barros; de estas dos lucernas, desaparecidas actualmente, sí queda una reproducción fotográfica en la fototeca de la Universidad de Sevilla, realizada en 1930 por Antonio Sancho (Beltrán, y Henares, 2012: 97, fig. 6) (fig. 5). Además, constan entre las piezas donadas: una cabeza de Palas, antefijas romanas, un «alabastron», un «fragmento de cañería de plomo con la inscripción IMP en la parte superior y DD en la inferior», un «stylo romano», un «cochlear romano de hueso», una «sortija romana de pasta con una serpiente en el chatón», tres «¿amuletos? de varias materias», un «trozo de pavimento de mosaico, con dibujo geométrico», de Italica; un «silbato de centurion Romano», un «bronce distintivo de las sacerdotisas de Neton», «glandes romanas de plomo», una «lucerna de bronce», de Osuna; un fragmento de terra sigillata («barro saguntino»), de Antequera; «tegulas ¿visigóticas?» de Carissa Aurelia; una «patera romana de cobre», de Clunia; un «exvoto de bronce, figura un gallo», de Denia, «en las ruinas del Templo de Diana»; un «fragmento de un strigilo, en el mango se halla representado Hercules luchando con un león», de Valencia; un «donarium romano de bronce», de Zafarraya (Granada); un «cadus de bronce, el asa termina en un busto humano», un «cesto minero romano encontrado en las Minas de la Unión», un «asa de un objeto de bronce», dos «strígilos romanos de bronce», dos «sympulos romanos de bronce», una «acus comatoria romana en bronce», de Cartagena; un «pixis de bronce», de Mérida; 2 De su colección, cuando se encontraba en Valencia, conocemos la referencia de la procedencia de otras piezas destacadas, según Engel (1892: 142-143): un entalle cristiano, de Andalucía; una espátula de bronce, de una tumba de Écija; un anillo medieval en oro, de Guadalcanal; dos cucharas de plata, de Villafranca de los Barros; una terracota de Palas con casco, de Italica; una lucerna de cuatro picos, de Alicante; un pequeño busto celtibérico en terracota, de Clunia; y un dado de bronce, árabe, de Játiva. Como se advierte, solo hay coincidencia en el pequeño busto de terracota italicense, que donó a la Universidad de Sevilla, no en el resto, a pesar de que algunos lugares sí coinciden, como Clunia o Villafranca de los Barros. Finalmente, también hay que tener en cuenta la relación de 108 piezas romanas de la necrópolis de Carmona que refiere de su colección J. de D. de la Rada (1885: 165-171), que se conservaban por entonces también en Valencia. 103 El museo arqueológico de la Universidad de Sevilla. Piezas… Págs. 95-112 / ISSN: 2341-3409 José Beltrán Fortes Boletín del Museo Arqueológico Nacional 40 / 2021 3 La transcripción completa del acta de donación la hemos dado a conocer en: Beltrán, y Henares, 2012: 123-125. También se reproduce la relación de piezas donadas en el acta de la Facultad de Filosofía y Letras de Sevilla de 8 de octubre de 1898 (AHUS, leg. 1229, tomo I, fol. 105r). Fig. 5. Dos lucernas de Villafranca de los Barros, donadas por Caballero-Infante a la Universidad de Sevilla, actualmente desaparecidas. Foto: Fototeca de la Universidad de Sevilla, Antonio Sancho, 1930. una «llave árabe», de Sevilla; una «cuchara de plomo», de las Minas de Portmán; una «lámina de espada de bronce romana», una «punta de lanza de bronce, romana» y un fragmento, un «objeto de bronce romano, de uso desconocido», un «escoplo romano de bronce», de Son Saura (Menorca); «cuspis ó puntas de lanza en bronce, encontradas en diversos puntos de España»; «figuras ¿prehistóricas? encontradas en diversos lugares de Andalucía»; once «objetos prehistóricos», de Orihuela. Como se ve, las piezas proceden mayoritariamente de Andalucía y levante-SE peninsulares, en concreto, de las provincias de Sevilla (Italica, Osuna, Sevilla), Cádiz (Carissa Aurelia), Granada (Zafarraya), Málaga (Antequera), Murcia (Cartagena; Portmán), Alicante (Orihuela; Denia) y Valencia; fuera de estos ámbitos solo podemos citar las de Badajoz (Villafranca de los Barros; Mérida), Burgos (Clunia) y Menorca (Son Saura). De procedencia de fuera de España se citaba en el acta de donación: una «hidria de boca trilobada, barro negro fabricación etrusca», un «kalpis italo-griego, de la escuela de Nicosthenes», un «bombylios de fábrica corintia», un «catino italo-giego», «una figura de mujer velada, fabrica siciliana»; un «bombylios» y un «kotyliscos» de Santorín o Santorino; un «busto de guerrero en bronce, encontrado 104 El museo arqueológico de la Universidad de Sevilla. Piezas… Págs. 95-112 / ISSN: 2341-3409 José Beltrán Fortes Boletín del Museo Arqueológico Nacional 40 / 2021 en el Parthenon de Atenas»; «un exvoto de bronce, figurando dos medios toros unidos, procede de la campiña de Roma»3. Las dos figuras han desaparecido, pero de las cerámicas griegas e itálicas se conservan aún algunas, actualmente en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla, como una hidria de figuras rojas –el kalpis–, un aríbalos –el «bombylios de fabrica corintia» –, así como dos vasijas de bucchero nero, una de ellas la «hidria» (se recogen en Huarte, y Beltrán, 2012: 150-151) (véase supra, fig. 2). Su interés por las cerámicas «italo-griegas» queda en evidencia en la breve monografía que dedicó al tema, fruto –según ya se dijo– de un discurso dado en el Ateneo y Sociedad de Excursiones de Sevilla (Caballero-Infante, 1896), donde se refiere a piezas de su propia colección para ilustrar el tema. También había donado en 1886 al Museo Víctor Balaguer, existente junto a la biblioteca creada por este en 1884 en Vilanova i la Geltrú (Barcelona), tres vasijas etruscas de bucchero nero (Mormeneo, 2013), dos lucernas de procedencia andaluza, dos monedas árabes de oro y 157 de plata, según queda recogido en una carta autógrafa de Caballero-Infante: «Excmo. Sr. D. Víctor Balaguer-Valencia. 19 de Set. 1886. Muy Sr. mio y de toda mi consideración. Por nuestro excelente y comun amigo el Sr. D. José Enrique Serrano sé que ofreció a V. en mí nombre y con destino al Museo que ha establecido en Villanueva una lucerna ó lámpara romana. En vista de dicho ofrecimiento me tomo la libertad de remitir a V. para dicho Museo los objetos siguientes= Un holkyon ó copa, una patera y un chyatus, de barro negro, etruscos, encontrados en Italia. Una lucerna pagana y otra cristiana encontradas en Andalucia. Dos monedas árabes de oro y ciento setenta i seis de plata pertenecientes á los reyes y años que se indican en la adjunta nota, además de ir cada una clasificada. Esta ocasión me proporciona el placer de ofrecerme a V. atento s.s. L.B.S.M. Francisco Caballero Infante» (reproducida en Mormeneo, 2013: 53-54). Materiales de Carmo en la donación de Caballero-Infante: dos urnas romanas con inscripción Especial interés sí dedicaremos en esta ocasión a las piezas de procedencia carmonense, o de probable procedencia, de entre las donadas a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Hispalense. En primer lugar, se encontraban dos urnas romanas, descritas en el acta como: «Urna cineraria de plomo. En la tapa en letras punteadas PMPFABVLAE. Necrópolis de Carmona. Urna cineraria de barro. En la tapa FABIAE·Q·F·MAVRAE·XXXI Necrópolis de Carmona» (AHUS, leg. 1061-2, fol. 2). Por el contrario, la segunda urna no es de barro, sino de piedra caliza. Ambas debieron de haber llegado a la colección de este prócer sevillano mediante compra o regalo, pues ya eran conocidas con anterioridad. La primera noticia sobre la urna de piedra de Fabia Maura (fig. 6) nos la proporciona Juan de Dios de la Rada y Delgado en el Apéndice III de su monografía sobre la necrópolis de Carmona, que excavaban Jorge Bonsor y Juan Fernández López. En este apéndice se incluían inscripciones conservadas en la localidad de Carmona, pero que eran «inscripciones inéditas que recogió el docto P. Fita en su viaje á aquella ciudad, hace tres años» (Rada, 1885: 173), es decir, en 1882, antes de la creación de la Sociedad Arqueológica de Carmona (1885) y del Museo de la Necrópolis (Maier, 1999). Un dato que seguramente recogió el propio Fita –y reprodujo Rada– debió ser que la urna fue «encontrada en un sepulcro ó tumba no lejos del pozo, aunque sin poder precisar cual fuese» (Rada, 105 El museo arqueológico de la Universidad de Sevilla. Piezas… Págs. 95-112 / ISSN: 2341-3409 José Beltrán Fortes Boletín del Museo Arqueológico Nacional 40 / 2021 1885: 173). Tampoco nosotros sabemos exactamente a qué pozo se está refiriendo, pero hemos hipotetizado que podría ser el pozo o fuente-manantial de época romana que se situaba extramuros de la ciudad romana, a unos centenares de metros de la «Puerta de Sevilla», en el llamado Paseo del Estatuto, en uno de los flancos de la via Augusta (Beltrán, y Henares, 2012: 97). La fuente había sido descubierta en el año 1873 por Juan Fernández López (1886: 10-11), aunque se soterró poco después, redescubriéndose solo en 1998 (Anglada, y Conlin, 1998). En los rellenos de la fuente apareció un importante conjunto de retratos romanos, un herma dionisíaco con salida de agua, para una fuente, y un arula dedicada a las Matres Aufaniae (Loza, 2002). Así, es posible que correspondiera a una de las tumbas más próximas a la ciudad, alejada de los terrenos propiedad de Bonsor y Fernández López, y que por ello no pasó a ser propiedad de estos. De hecho, parece corroborar ese dato el que Emil Hübner indicara que la urna fue «reperta in necropoli circa fontem Romanum» (apud CIL II: n.º 5417; véase Caballos, y Stylow, 2014: 91-92). Antes de pasar a poder de Caballero-Infante, la urna había estado en la colección de Antonio Calvo Cassini, erudito y coleccionista carmonense, aunque no sabemos cuándo y cómo la adquirió Caballero-Infante. Lo refiere Emil Hübner: «Servabat ibi [Carmona] Antonius Calvo y Cassini, nunc est Hispali apud Franciscum Caballero Infante […] Descripsi Valentiae apud Infante a. 1886 […]» (apud CIL II: n.º 5417). Se deduce de este comentario que la pieza había estado en Valencia en propiedad de Caballero-Infante y allí la vio Hübner, en 1886, pero posteriormente se encontraba ya en Sevilla y fue donada a la universidad. No obstante, no aparece incluida en la relación de 108 piezas romanas de la necrópolis de Carmona que poseía Caballero-Infante en Valencia y que editó J. de D. de la Rada en el Apéndice II del mismo libro citado sobre la necrópolis de Carmona (Rada, 1885: 165-171). Jorge Bonsor publicó posteriormente la urna como conservada en el Museo de la Necrópolis de Carmona (Bonsor, 1931: 41, n.º 7), pero ello debe de ser un simple error, pues desde el año 1898 se encontraba en el museo arqueológico universitario. Fig. 6. Urna de piedra de Fabia Maura, de la necrópolis romana de Carmona. Patrimonio Histórico-Artístico de la Universidad de Sevilla. Foto: M. A. Morera. 106 El museo arqueológico de la Universidad de Sevilla. Piezas… Págs. 95-112 / ISSN: 2341-3409 José Beltrán Fortes Boletín del Museo Arqueológico Nacional 40 / 2021 La pieza presenta forma de caja, con cuatro patas, y tapadera de frontón triangular y una especie de pulvinos redondeado uno y cuadrangular el otro, que es una forma típica de los talleres hispanos de época tardorrepublicana y altoimperial (p. ej., Rodríguez, 1999, 2002 y 2010) y bien documentada en otros ejemplares de la necrópolis occidental de Carmo durante la primera mitad del siglo i d. C. (Bendala, 1976). Aún conserva en el interior de la caja los restos óseos no carbonizados de la cremación de la difunta. El epígrafe, grabado sobre la tapadera con letras librarias, había sido editado de manera correcta, con nexo AV en Maurae (véase Rada, 1885: 173; CIL II: n.º 5417; CILA Sevilla: n.º 851, donde se da como desaparecida; Beltrán, y Henares, 2012: 97, fig. 4), a excepción del numeral de los años, que son XXXII y no XXXI (Caballos, y Stylow, 2014: 91, láms. 3.1-3.2). Menos documentación hay sobre el recipiente de plomo, que debió contener en su interior una urna de vidrio –no conservada–, contenedora de los restos de la difunta, F(abia) Fabula M(arci) f(ilia), según la inscripción grafiteada en la tapadera plúmbea (fig. 7). Se trata de un grabado muy suave, casi punteado, con letras librarias, pero con algunas cursivas (primera F y A). En este caso la lectura dada por Caballero-Infante en el acta de donación (PMPFABVLAE) es errónea, y Emil Hübner, que dijo que era propiedad de Caballero-Infante en Sevilla, la corrigió de manera correcta (CIL II: n.º 6249, 11; Indices: 1061; cfr., CILA Sevilla: n.º 848; Beltrán, y Henares, 2012: 97-98), aunque erraba al indicar que tenía su procedencia en Italica. También hay que agregar a la inscripción una F en cursiva, situada por debajo del nombre, que ha sido identificada por A. Caballos y A. U. Stylow (2014: 92, láms. 4.1-4.3), aunque no hay una propuesta adecuada para el desarrollo de esa abreviatura. Erróneamente Jorge Bonsor indicó que formaba parte de la colección del Museo de la Necrópolis de Carmona (Bonsor, 1931: 41, n.º 2), pero era propiedad de Caballero-Infante al menos desde 1898, en que la donó a la universidad. Según indican Caballos y Stylow podría plantearse un: «¿Hipotético error por su parte [de Bonsor], caso de que esta pieza hubiese estado inicialmente en el Museo de Fig. 7. Urna de plomo de F(abia) Fabula, de la necrópolis romana de Carmona. Patrimonio Histórico-Artístico de la Universidad de Sevilla. Foto: Marta A. Morera. 107 El museo arqueológico de la Universidad de Sevilla. Piezas… Págs. 95-112 / ISSN: 2341-3409 José Beltrán Fortes Boletín del Museo Arqueológico Nacional 40 / 2021 Carmona, habiendo olvidado que estuvo luego y antes de 1899 en manos de Caballero-Infante?» (Caballos, y Stylow, 2014: 93, nota 35). También se podría pensar que fuera un simple error de Bonsor y que nunca hubiera estado en el Museo de la Necrópolis de Carmona; o incluso que hubiera formado parte de la colección Cassini, procediendo de la misma tumba familiar; hay que tener en cuenta que ambas difuntas coinciden en la pertenencia a la gens Fabia. Asimismo, desde el punto de vista de la inscripción coinciden en el empleo de letras librarias con el uso de cursivas, a pesar del diverso soporte, y son coincidentes en la datación, en los primeros decenios del siglo i d. C. Queda, pues, como hipótesis que ambas urnas pudieron corresponder a la tumba familiar de unos Fabii carmonenses, construida en los inicios del siglo i d. C., que se situaba próxima a la «Puerta de Sevilla», en la parte más oriental de la gran necrópolis occidental de Carmo4. Una cabeza de Attis, de posible procedencia carmonense También como hipótesis planteamos la posibilidad de que otra de las piezas conservadas en la actual colección arqueológica de la Universidad de Sevilla, la cabeza de un personaje con gorro frigio (fig. 8), pueda tener una procedencia carmonense (Beltrán, y Henares, 2012: 115-119). En este caso no corresponde a la donación de F. de P. Caballero-Infante, sino que procede del Museo que se formó desde el momento de su creación, en 1887, en el Ateneo y Sociedad de Excursiones de Sevilla; esta colección se ingresó en la Universidad Hispalense en 1912. La pieza había sido donada al Ateneo por Antonio María Ariza, que fue director del Museo ateneísta durante diversos años (Henares, 2020). Se trata de una cabeza de Attis, de grandes dimensiones (0,28 m de altura, 0,20 m de anchura y 0,20 m de grosor), con el típico gorro frigio, que está elaborada en piedra caliza, recubierta con estuco, que se conserva en algunas zonas; asimismo se identifican restos de la policromía original, en rojo, en los pliegues del gorro por debajo de la oreja derecha (sobre el tema, véase Bendala, 2010). La pieza ya fue dada a conocer por María Luisa de la Bandera y Mónica Ruiz (1992), quienes apuntaban que formaría parte de una estatua completa. Por el contrario, no puede identificarse –según planteaban como hipótesis– con una estatua de Attis procedente de Arva (Alcolea del Río), que fue descubierta en una excavación llevada a cabo por Arthur Engel (1890). Esta corresponde a otra pieza completamente diversa, un personaje o esclavo frigo de carácter decorativo, elaborado en giallo antico y que asimismo se conserva actualmente en la colección universitaria hispalense (Beltrán, y Henares, 2012: 115-116, fig. 20); de ella contamos con una fotografía de 1919 (fig. 9) realizada por el catedrático Francisco Murillo, creador del Laboratorio de Arte de la Universidad de Sevilla. La cabeza de Attis no debemos fecharla en el siglo ii d. C. (Bandera, y Ruiz, 1992: 165-166), sino en los primeros decenios del siglo i d. C.; tampoco presenta la típica disposición del Attis tristis, ya que no tiene la mano en la barbilla, sino que correspondería a un personaje frigio o Attis –seguramente una figura completa– de carácter funerario (para su uso sepulcral, véase, p. ej., Rossetti, 2002), que en el ambiente sevillano se documenta en algunas figuras bien conocidas de la necrópolis romana occidental de Carmona y, especialmente, en la llamada Tumba del Elefante (Bendala, 1976: 49-65 y láms. 53 y 55). El Museo del Ateneo y Sociedad de Excursiones de Sevilla se nutrió inicialmente de la colección de Antonio María Ariza, que sobre todo tenía piezas de Italica, pero asimismo de otros lugares de la provincia sevillana, como Osuna –de donde era originario– o Carmona (sobre su colección, Henares, 2016: 299-309). Precisamente se ha apuntado que es posible que la pieza «podría 4 La tumba monumental más próxima a esa zona se descubrió durante la construcción del aparcamiento subterráneo del Paseo del Estatuto, asimismo hipogea, de las mismas características de algunas de las excavadas por J. Bonsor y M. Fernández López en la zona más occidental (Belén, y Lineros, 2001: 131-132, figs. 33-34). 108 El museo arqueológico de la Universidad de Sevilla. Piezas… Págs. 95-112 / ISSN: 2341-3409 José Beltrán Fortes Boletín del Museo Arqueológico Nacional 40 / 2021 Fig. 8. Cabeza de estatua de Attis, seguramente de Carmona. Patrimonio Histórico-Artístico de la Universidad de Sevilla. Foto: Marta A. Morera. 109 El museo arqueológico de la Universidad de Sevilla. Piezas… Págs. 95-112 / ISSN: 2341-3409 José Beltrán Fortes Boletín del Museo Arqueológico Nacional 40 / 2021 Fig. 9. Escultura de Attis procedente de Arva (Alcolea del Río). Patrimonio Histórico-Artístico de la Universidad de Sevilla. Foto: Fototeca de la Universidad de Sevilla, Francisco Murillo, 1919. haber sido uno de los objetos de “la parte” que correspondió a Ariza en el reparto de aquella asociación con Mateos Gago y Juan Fernández, para excavar en el entorno de la Necrópolis de Carmona» (Henares, 2016: 307). Epílogo El museo arqueológico de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Sevilla fue nutriéndose en los primeros decenios del siglo xx con una nueva aportación –aunque corta– de F. de P. Caballero-Infante, y de donaciones de varios profesores universitarios; así hicieron entregas Manuel Sales y Ferré o Joaquín Hazañas y la Rúa, como también otras personas de fuera de la Universidad Hispalense, entre las cuales se identifican a Marcelo Pascual Palomo, Ildefonso Urquía, Diego Angulo Laguna, Horace Sandars, Pelayo Quintero Atauri o Pablo Moreno Martínez, según consta en las actas de la Facultad de Filosofía y Letras (Beltrán, y Henares, 2012: 102-108). Ingresaron en sus fondos piezas procedentes de la colección arqueológica del ya citado Gabinete de Historia Natural de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Sevilla (Beltrán, y Henares, 2012: 113-114), o –como también se ha dicho a propósito de la cabeza de Attis– del Museo del Ateneo y Sociedad de Excursiones de Sevilla, en 1912 (Beltrán, y Henares, 2012: 115-119; Henares, 2016 y 2020). Se nombró un director del Museo universitario en 1919, cargo que recayó en el catedrático Joaquín Hazañas y la Rúa (véase Palenque, 2019), y el Museo siguió anexo a la biblioteca de la facultad hasta el traslado de la Universidad de Sevilla a la nueva sede de la antigua Fábrica de Tabacos, en 1954, desligándose entonces de la biblioteca. En aquellos momentos se expuso buena parte de sus fondos en los patios de la facultad, en vitrinas que aún hoy se conservan, pasando a estar tutelada la colección por el Laboratorio de Arte, por lo que pasó con el tiempo a tener consideración de una colección propia. Diversas pérdidas de piezas ocasionaron que se desmantelara aquella exposición y la mayor parte de los materiales se almacenó, mientras que algunas vasijas griegas e itálicas