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Nuevas dinámicas interculturales en la esfera pública virtual de Internet

Gómez-Aguilar, Antonio

Abstract

La comunicación intercultural siempre se ha enmarcado dentro de los procesos de comunicación interpersonales. Pero en la actualidad vivimos en una sociedad mediatizada donde los medios de comunicación masiva transmiten estereotipos culturales y forman a sus audiencias con planteamientos etnocentristas del mundo. En medio de este ecosistema mediático aparece un nuevo entorno de comunicación propiciado por las nuevas redes digitales de comunicación: Internet. Este nuevo espacio para la socialización se ha convertido en la mejor representación real de lo que Tielhard de Chardin denominó la Noosfera. Nuestra propuesta es aprovechar este nuevo entorno para la comunicación intercultural frente a la competencia de las compañías que quieren comercializar la Web como un entorno meramente mercantil y lúdico.

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SPHERA PUBLICA Revista de Ciencias Sociales y de la Comunicación Número 4 (2004). Murcia Nuevas dinámicas interculturales en la esfera pública virtual de Internet Antonio Gómez Aguilar Grupo de Investigación Cultura y Comunicación. Universidad de Sevilla agome[email protected] Resumen La comunicación intercultural siemprese ha enmarcado dentro de los procesos de comunicación interpersonales. Pero en la actualidad vivimos en una sociedad mediatizada donde los medios de comunicación masiva transmiten estereotipos culturales y forman a sus audiencias con planteamientos etnocentristas del mundo. En medio de este ecosistema mediático aparece un nuevo entorno de comunicación propiciado por las nuevas redes digitales de comunicación: Internet. Este nuevo espacio para la socialización se ha convertido en la mejor representación real de lo que Tielhard de Chardin denominó la Noosfera. Nuestra propuesta es aprovechar este nuevo entorno para la comunicación intercultural frente a la competencia de las compañías que quieren comercializar la Web como un entorno meramente mercantil y lúdico. Abstract The intercultural communication has always been framed inside the interpersonal communication processes. But nowadays we live in a mediatized society where the massive media transmits cultural stereotypes and they formits audiences with etnocentrics positions of the world. Among this mediatic ecosystem a new communication environment propitiated by the new digital nets of communication appears: Internet. This new space for the socialization has become the best real representation of what Tielhard of Chardin called the Noosfera. Our proposal is [69 ] to take advantage of this new environment for the intercultural communication against the competition of the companies that want to market the Web like a merely ludic mercantile environment. Interpersonal, mediada, interactiva Todas las formas de la cultura están en un constante proceso de hibridación. La hibridación es un tercer espacio que hace posible la emergencia de otras posiciones. Internet, como nuevo entorno de comunicación, se ha convertido en una nueva forma de dinamizar y de manifestar nuestra cultura, del mismo modo que también es una nueva forma de conocer, de acercarnos, de interesarnos, de comunicarnos con otras culturas y también así repensar la nuestra. Las redes digitales suponen un cambio de paradigma cultural; un cambio producido una vez más por una técnica. La red permite conectar a las personas en un diálogo virtual y en una acción común. Permite una relación interindividual (de uno a uno), una relación de uno a muchos, de muchos a uno y de muchos a muchos. Internet está cambiando de forma acelerada todos los aspectos de la vida económica, social y cultural. Multitud de culturas locales se presentan en la red destacando sus peculiaridades culturales a través del lenguaje, los colores, los símbolos, etc. Internet sirve de banco de pruebas ya que en él podemos encontrar la persistencia de prejuicios, preferencias, intereses, estereotipos, pero también es un entorno propicio para el mestizaje cultural y la apertura a otras culturas. Los estudios de comunicación intercultural, desde sus orígenes tras la Segunda Guerra Mundial, con la creación del nuevo orden mundial después de la contienda y la importancia de la influencia exterior de los Estados Unidos, han centrado su atención en la comunicación interpersonal. Desde que el antropólogo norteamericano Edward T. Hall utilizara por primera vez la expresión intercultural communication en su libro The Silence Lenguaje en 1959, los estudios de comunicación intercultural han avanzado mucho y se han extendido más allá de las fronteras y los intereses que los vieron nacer en los Estados Unidos. De este hecho tenemos como consecuencia definiciones de comunicación intercultural de autores como Gudykust o Ting-Tonney que sólo Antonio Gómez Aguilar [70 ] tienen en cuenta la comunicación interpersonal, y definen la comunicación intercultural como la “comunicación interpersonal entre pueblos con diferentes sistemas socioculturales y/o la comunicación entre miembros de diferentes subsistemas dentro del mismo sistema sociocultural” (Alsina,1988). Los medios de comunicación, especialmente la televisión y ya en gran medida las nuevas redes informáticas, están transformando la mente de los seres humanos y los modos de pensar. Por este motivo la comunicación intercultural no puede limitarse al estudio de los procesos de comunicación interpersonal. Los medios de comunicación influyen en muchas facetas de nuestra vida cotidiana. Entre dichas poderosas influencias está la que se ejerce sobre nuestro modo de interpretar las relaciones de sexo y género; las relaciones interraciales e interculturales. La influencia de los medios es tal, que podríamos llegar a decir que lejos de estar fundamentadas en nuestra experiencia directa del mundo, nuestras imágenes de la realidad social provienen de los medios de comunicación. En el estudio de lo que se ha venido a denominar la comunicación intercultural mediada, hay que tener presentes varios aspectos: primero, que los medios de comunicación masiva son etnocentristas. Si nos fijamos en la palabra etnocentrismo, como hace Miquel Rodrigo Alsina (1999:81-82), “en la palabra “etnocentrismo”podremos entender que “centrismo”hace referencia al punto de vista, al centro de nuestros juicios, mientras que “etno”se refiereanuestropropio grupo cultural”. Por lo tanto una visión etnocentrista implica partir del sentimiento de que nuestropropio grupo es el centrode lo razonable y correcto en la vida ypor tanto como dice Alsina (1999:82), “lo propio es lo adecuado y lo ajeno va de lo exótico a lo inadmisible”.Una visión etnocentrista conlleva una comparación con un “otro” basada en prejuicios que parten de ideas previas, ideas de superioridad cultural de una cultura sobre otra, no se reconoce la diferencia cultural sin implicaciones de inferioridad fruto del desconocimiento del “otro”; para Alsina el conocimiento es reemplazado por el estereotipo. El uso de estereotipos por parte de los medios de comunicación masiva es frecuente porque nos permiten encasillar, tipificar de manera fácil el mundo. Son en definitiva simplificaciones de la realidad y como tales son siempre incompletas y en muchas ocasiones más que formativas son Nuevas dinámicas interculturales [71 ] deformativas. Con un estereotipo correremos el riesgo de atribuir a las culturas características de sus individuos particulares y a los particulares las supuestas características de su cultura. Históricamente esta visión etnocéntrica que nos ofrecen los medios de comunicación masiva ha ido calando en nuestras mentes individuales y en nuestras comunidades y grupos sociales. Dentrode los estudios culturales hay una inclinación hacia la recepción, la interpretación y las formas de lectura del espectador y las comunidades, indicando una concepción básica de los miembros de la audiencia como cogniscientes y bien dispuestos constructores del significado y la acción social. Los usuarios de los medios interactúan con, editan, discuten, refutan, ignoran, reformulan, se ríen de, usan y reinterpretan el simbolismo de los medios en sus encuentros personales con ellos y durante episodios interpersonales que acompañan o siguen a su exposición. Lull (1990:56) haciendo referencia a la televisión afirmaba que “las representaciones ideológicas en la televisión son entendidas y usadas por los actores sociales dentrode sus hogares como televidentes ymiembros de la familia, y fuera de la casa como miembros de agregados sociales formales e informales. Cada una de estas configuraciones sociales tiene sus propias coaliciones interpersonales y jerarquías que influencian la manera en que el simbolismo de la televisión es interpretado yusado.” En el caso de Internet, convendría plantearse si el aumento de interacción existente en este tipo de comunicación mediada nos permite mantener la tradicional distinción entre comunicación de masas y comunicación interpersonal. El correo electrónico, los foros de discusión, los chats, las comunidades virtuales, son nuevas formas de entrar en contacto unas personas con otras. En el ciberespacio, donde no hay fronteras físicas, nuestro interlocutor en otro nodo de la red puede pertenecer anuestra misma cultura o puede pertenecer a una cultura parcial o totalmente diferente. Esto también ocurre con las audiencias de prensa, radio o televisión. Las audiencias, como comunidades interpretativas son múltiples, superpuestas y potencialmente contradictorias. Es más, puede haber comunidades interpretativas semejantes en culturas diferentes. Pero con Internet, desde nuestro terminal, en nuestra propia casa, coAntonio Gómez Aguilar [72 ] nectados a la red nos convertimos ahora más que nunca, como elementos constitutivos de nuestra propia cultura, en transmisores de ella y responsables de su difusión, de su conservación y de su transformación. Cultura, comunicación y simulacro en la esfera pública virtual La red global que forman los ordenadores se configura como un medio transnacional que posee espacio y cultura propios, frecuentemente denominados cibercultura y ciberespacio, y también crea comunidades. Para muchos autores la cuestión es qué tipo de comunidades humanas permite la red. Las denominadas comunidades virtuales o, más gráficamente, comunidades de la mente,como las denomina Gordon Graham (1999) suscitan diversas valoraciones. La navegación por la red implica una cierta renuncia a la corporeidad; para algunos desde una cierta óptica cartesiana las personas son mentes y sus cuerpos meras pertenencias lo cual aplicado a las comunidades virtuales implicaría una forma más libre y más elevada de intercambio. Por el contrario, para otros las mentes puras son personas empobrecidas con lo cual los intercambios entre mentes incorpóreas sería una forma de comunicación limitada y por tanto una forma de comunidad que se podría denominar de segunda categoría (Graham,1999:146). Otro problema que plantea la interacción con ordenadores es la mediatización. “Mediatización es el nombre que ha recibido el proceso de articulación del funcionamiento de las instituciones sociales con los medios de comunicación” (Sodré,1998:9) y en esta sociedad mediatizada “tecnocultura es una designación, entreotras posibles, para el campo comunicacional como instancia de producción de bienes simbólicos o culturales, pero también para la impregnación del orden social por los dispositivos maquínicos de estetización o culturización de la realidad”.Para Muñiz Sodré (1998), todo esto sugiere una especie de reinvención de la cultura. Esta mediatización de la que habla Sodré sitúa al hombre actual frente a nuevos entornos comunicativos. Entornos que para muchos autores están inmersos en la cultura del simulacro,en el sentido que la marcó Jean Baudrillard; y orientados, dentro de la redes digitales, hacia una cultura del acceso: acceso a experiencias culturales con las que el nuevo hipercapitalismo comercia. “La realidad se ha hecho hiperreal; es decir, Nuevas dinámicas interculturales [73 ] simulacro de sí misma”, como dice Blanca Muñoz (1989:335), “estamos en una sociedad obesa, cancerígena, precisamente por la multiplicidad de formas vacías, de puros objetos” o como afirma Jenaro Talens, vivimos en no lugares llenos de sujetos vacíos. Dentro de este intercambio mercantil de bienes, el “hombre ocioso” (homo otiosus)está sustituyendo al “hombreproductivo” (homo faber). Los sujetos entran en una dinámica lúdica, en el “juego” del consumo, y se incorporan a una práctica ociosa en la que sus preferencias en el mercado orientan el sentido de su existencia. En esta línea de pensamiento, autores como Cesar San Nicolás (2002) plantean que “los nuevos sujetos que se configuran a través de la mediación del acceso a las redes de intercambio navegan por una esfera puramente virtual donde neutralizan las implicaciones culturales y únicamente tendría cabida el hecho totalmente alienable de la “experiencia lúdica” por unos derroteros tecnológicos regidos por la suspensión de la “identidad imaginaria colectiva”, donde el único pacto o contrato pragmático posible es de naturaleza modelizante y lúdica.” Las nuevas tecnologías rompen la visión perspectivista del cuattrocento como manera de organizar la visión del mundo. Nuestra visión del mundo ya no es objetiva, sino teleobjetiva.Vivimos el mundo a través de la representación, la cual, transforma nuestra relación con el mundo en una relación telescópica en la cual se empalman lo lejano y lo cercano. Todo queda aplastado sobre una sola superficie, la interface el monitor.La navegación por la red nos ofrece infinitas capas de ideas, imágenes y sentimientos que caen sobre nuestro cerebro, pareciendo que cada una sepulta a la anterior pero, en realidad, ninguna desaparece, con lo cual nuestra visión se acerca a lo que podríamos denominar cubismo informático. Giovanni Sartori (1998), en su libro Homo Videns,plantea desde el mismo enfoque que Cesar San Nicolás, que la capacidad de abstracción del ser humano se basa en el lenguaje, en palabras abstractas cuyo significado no se puede traducir en imágenes, de hecho cualquier traducción a imágenes es siempre un sucedáneo infiel y empobrecido del concepto que intentan “visibilizar”. Por tanto el mundo audiovisual sustituye el lenguaje conceptual (abstracto) por el lenguaje perceptivo Antonio Gómez Aguilar [74 ] (concreto) de las imágenes que es más pobre en cuanto a la riqueza de significado, a la capacidad connotativa: “la conclusión es que un “conocimiento mediante imágenes” no es un saber en el sentido cognoscitivo del término y que, más que difundir el saber, erosiona los contenidos del mismo” (1998:52). Este problema que plantea la imagen se traslada al nuevo entorno que ofrece Internet. La pantalla del ordenador, el interface que nos permite el acceso a las redes digitales es una imagen. Yaunque Sartori (1998:53) ve el televisor como un instrumento monovalente que recibe imágenes con un espectador pasivo que las mira, mientras que el mundo multimedia de Internet es un mundo interactivo (y, por tanto, de usuarios activos) y polivalente (de múltiple utilización) cuya máquina es el ordenador que recibe y transmite mensajes digitalizados, el hombre que se enfrenta a Internet ya está formado por la televisión y su interés cognoscitivo no está sensibilizado para la abstracción, por ello no todos los usuarios logran obtener de Internet el saber que en ella hay almacenado, sino que se dejan arrastrar por un consumo de la red como mero hobbie,como un paseo o un deambular ocioso sin un rumbo fijo. Por este motivo muchos autores ven un futuro modesto de Internet como instrumento cultural de crecimiento de las culturas. Aesto se añade que el acceso a la red está reservado a unos pocos eincluso, como matiza Castells, muchos de éstos tienen el acceso limitado o no son capaces de sacarle partido. Esta disparidad entre quienes están conectados y los que no crea una brecha social que Castells (2001:275-305) llama la divisoria digital.Los mapas del nuevo cableado global muestran claramente esta frontera electrónica. Una ancha franja, de América del Norte a Europa, presenta un elevado nivel de acceso a la tecnología de las telecomunicaciones, en contraste con vastas áreas, como África y América del Sur,donde este nivel de acceso es bajo. En opinión de muchos teóricos cuando en una de estas últimas áreas crece la disponibilidad de telecomunicaciones, sus habitantes empiezan a prosperar. Peroesta divisoria no se ciñe solamente al acceso o no a Internet, ya que en sí mismo, como ya hemos visto, no es una solución. Las tendencias de desarrollo tecnológico parecen apuntar hacia la desaparición de esta diferencia y de las diferentes formas de acceso hasta una, al parecer, futura igualación. Pero aunque deje de ser algo diferenciador el proNuevas dinámicas interculturales [75 ] blema de la divisoria digital podría perdurar fundamentalmente por dos motivos. El primero de ellos es que el avance de la tecnología será un hecho para todos, lo cual hará que para cuando el acceso a Internet por la vía telefónica sea una realidad para todo el mundo, las élites globales, como dice Castells, se habrán escapado ya a un círculo superior del ciberespacio, con lo cual se generará una nueva divisoria tecnológica. “Para entrar en el ciberespacio es necesario poseer un ordenador, línea de teléfono y tener acceso a un servidor de pago o gratuito, lo que torna a los habitantes del espacio-público-virtual una élite. Frente a esto tal vez sea mejor definir el ciberespacio como una esfera-pública-virtual (y no como un espacio-público-virtual), destinada al encuentro de una nueva élite transnacional, una perspectiva que, de diversas formas, está implícita en mi concepción de comunidad transnacional imaginada-virtual. En el ciberespacio se va configurando una élite con otra experiencia de tiempo y de espacio, vinculada a la administración de una mayoría todavía fuertemente prisionera de los parámetros existentes en el mundo real. Estos parámetros tienen en común, con los del ciberespacio, el hecho de estar histórica y socialmente construidos, pero no obedecen auna lógica tan flexible de manipulación del tiempo-espacio” (Ribeiro, 2003:208-209). La revolución de las telecomunicaciones obliga a la sociedad entera aadaptarse a una nueva estructura de ámbito cultural, social y laboral. Sin embargo, no todos se adaptarán por igual a estas transformaciones. El otromotivo de la permanencia de la divisoria digital es con seguridad el más grave. Castells habla de la brecha del conocimiento cuando se refiere a esas personas que tienen acceso a la red pero que no sacan partido de ella. Hablamos de brecha del conocimiento y no de brecha de información. Y es que, aunque se hable de sociedad de la información y de sociedad del conocimiento, información y conocimiento no son sinónimos. El exceso de información equivale a la desinformación. El individuo se puede asfixiar en Internet y por Internet. Disponer de demasiada oferta puede hacer estallar la oferta. Por eso para muchos personas la salvación no consiste en acceder al mar de información de la red, sino protegerse de la avalancha de información y de mensajes. Para Sartori (1998:56), “los verdaderos estudiosos seguirán leyendo liAntonio Gómez Aguilar [76 ] bros sirviéndose de Internet para completar datos, para bibliografías y la información que anteriormente encontraban en los diccionarios”. Otro debate en esta misma línea es el futuro de los libros frente a la abundante información que se está digitalizando y colgando en la red. Respecto a este debate Umberto Eco (1996) observaba con gran sensatez: “no podremos prescindir de los libros (...) Si me conecto a Internet yvoy al programa Gutenberg puedo acceder a toda la obra de Shakespeare ¿Pero, por qué tendría que saturar el ordenador con una masa de bites [...]y luego esperar dos semanas para poder imprimirlo, cuando por 5 dólares [...] puedo comprar la edición de Penguin?” Cierto. Podemos estar de acuerdo con este razonamiento de Eco, pero el potencial de Internet va más allá de eso. De hecho la aparición de un nuevo medio1siempre ha sido más un proceso de acomodación y de reestructuración del ecosistema mediático que de eliminación. Pero insisto, el valor de Internet va más allá de eso, probablemente lo mejor que aporta la red es la conectividad.Lo que autores como Pierre Lèvy o Derrick De Kerckhove llaman la inteligencia colectiva olas inteligencias en conexión, basada en un principio simple y claroque es que todo el mundo sabe algo.En este sentido como dice Javier Candeira (2001:111); “cada uno aporta su poquito de información, su trozo de maraña, y sin embargo todos disfrutamos del total. Se reparte el trabajo y se comparten los frutos.” Esta grandeza de Internet se enfrenta a los problemas que hemos desarrollado anteriormente. Las posibilidades de Internet son infinitas, para bien o para mal. Son y serán positivas como dice Sartori cuando el usuario utilice el instrumento para adquirir información yconocimientos, es decir,cuando se mueva por genuinos intereses intelectuales, por el deseo de saber y de entender. El problema es que la mayoría de los usuarios de la red, educados en la pasividad del audiovisual de la televisión encuentran en Internet una nueva forma de perder su tiempo en futilidades con lo que no aportarán progreso cultural alguno. Aún así, frente a este hecho incuestionable desde aquí seguimos abogando por la postura, neopositivista de autores como Vázquez Medel o Javier Candeira (2001:93) que siguen pensando que dentrode la red hay personas que “no sólo saben más de cualquier tema que cualquier experto elegido arbitrariamente, sino que Internet nos provee de mecanismos para extraer conocimiento válido de esa grande y ruidosa confusión.” Nuevas dinámicas interculturales [77 ] MATTELART, A. (2002): Historia de la sociedad de la información,Barcelona Paidós. McLUHAN, M. (1985): La galaxia Gutenberg: génesis del ‘Homo Tipographicus’,Barcelona, Planeta de Agostini. MICHAELSEN, S. y JOHNSON, D. E. (2003): Teoría de a frontera. 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Hay un repliegue en el espacio real y un despliegue en el espacio virtual. 3La otreidad, la alteridad, es la dinámica en la que me puedo descubrir yo-mismo por co-oposición dinámica (y en complementariedad) con los otros. Nuevas dinámicas interculturales [85 ]