Un "raro" del siglo XVII: la miscelánea austral de Pedro Dávalos y Figueroa
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UN «RARO» DEL SIGLO XVII: LA MISCELANEA AUSTRAL DE PEDRO DAVALOS Y FIGUEROA por CARMEN DE MORA VALCARCEL El período virreinal es uno de los más oscuros e indo -cumentados de la literatura hispanoamericana, iluminado, acaso, por algunos faros como el Inca Garcilaso, Sor Juana Inés de la Cruz, Juan Ruiz de Alarcón, en el siglo XVII. Este desconocimiento no debe precipitarnos a concluir que antes del Modernismo no hubo sino una pobre imitación de la literatura española. Sólo la tarea de estudiar sistemáticamente los textos pertenecientes a aquella época, sean de primeras figuras o no, y consultar archivos y bibliotecas puede suplir el vacío literario de aquellos siglos. Este empeño me ha animado al tratar de recuperar la obra del astigitano Diego Dávalos y Figueroa, uno de los iniciadores de la literatura en el Perú a principos del siglo XVII. AMBIENTE CULTURAL E HISTÓRICO José de la Riva Agüero 1 señala el año de 1570 como el despuntar de un nuevo período muy bien caracterizado en la historia peruana. Don Francisco de Toledo, representante de 1 El Perú histórico y artístico, Santander, 1921, pág. 84. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
232 CARMEN DE MORA VALCARCEL Felipe II abrió la era del despotismo administrativo y de la genuina monarquía absoluta. Mediante una serie de medidas estabilizadoras se liquidaron las pretensiones de los encomenderos sobre la perpetuidad y jurisdicción de los repartimientos; se extinguieron las últimas chispas de la anarquía feudal en los conquistadores; se llevó a cabo la pacificación de los indios. Dávalos y Figueroa en el coloquio XL de la Miscelánea Austral hace un elogio muy detallado de este virrey y de las utilidades de su gobierno, entre las que destaca: ---- las reducciones suprimir el Imperio que los sacerdotes tenían sobre los indios con el castigo la disolución de los caminantes que atravesaban todo el Reino a costa de los indios. Y según Dávalos, «con más prudencia que sangre lo puso (todo) en el estado que convenía, y hasta hoy permanece; que en cuanto a sediciones no hay más seguridad en nuestra España» (fol. 190). Tales medidas propiciaron la aparición de las primeras manifestaciones culturales; y la Universidad de Lima, secularizada y exenta de la Orden de Santo Domingo, principió a desarrollar vida propia y ejercer influencia social. La escuela sevillana — término que utilizamos con los reparos necesarios que nos impone la crítica más reciente sobre el tema— introduce las formas italianizantes en el panorama literario incipiente. Riva Agüero enumera un catálogo de autores y obras que introdujeron aquella estética: el dominicano Fray Diego de Hojeda, nacido en Sevilla pero residente en Perú desde su adolescencia, autor de la Cristiada; Pedro de Uña, que nació accidentalmente en Chile pero que se educó, vivió y escribió en Lima, imitador de Ercilla en su Arauco domado; el astigitano Diego Dávalos y Figueroa, quien intercalaba en los coloquios de su Miscelánea Austral un elogio de la lengua tosUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS in JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA 233 cana para los versos y el fragmento poético de una traducción de Las Lágrimas de San Pedro de Tansillo; Diego Mejía de Fernangil, traductor de Las Heroidas de Ovidio, y un largo etcétera. Consideración aparte merece la «Academia Antártica» con la que se ha vinculado a Dávalos y Figueroa. Esta «Academia» es singularmente recordada en el encabezamiento del soneto laudatorio del Ldo. Gaspar de Villarroel y Coruña, incluido en los preliminares de la Primera Parte del Arauco domado. También es citada en los tercetos 202 y 203 del «Discurso en Loor de la Poesía». Afirma Suárez Miraval: «todo hace suponer que la Academia Antártica funcionó entre 1596 y 1608. Se aduce que la mantenía en ejercicio cierto Ldo. Antonio Falcón. Lo cierto es que, agrupados o no, los versificadores de esa hora empiezan a revelarse unos a otros a través de las menciones que se prodigan ». 2 Nada más ajeno a mi pretensión que tocar fondo en cuestión tan espinosa como la «Academia Antártica», que por sí sola constituiría tema de estudio, pero sí dejar sentada la opinión de un experto conocedor de la literatura peruana del siglo XVII: Luis Jaime Cisneros: «Creo necesario —ha dicho — sentar mi discrepancia con respecto a la idea acá generalizada de la existencia de una prolífica tertulia literaria que con el nombre de «Academia Antártica» congregaría a buen número de poetas, muchos de ellos nacidos a la consideración y al conocimiento de la crítica por la mención de Cervantes en 1585. Creo que no estamos sino frente a un eufemismo. Y creo que ya es hora de que nos decidamos a reemplazar la crítica repetidora e ingenua que al respecto nos viene caracterizando... El hecho de que mucho de cuanto conocemos de la mentada tendencia se vea reducido gran número de veces a un catálogo de nombres sin obra conocida, y el no menos sorprendente y por demás ilustrativo de que algunos de esos nombres aparezcan autorizando libros en su calidad de Colegiales Reales, así como el hecho especialísimo de que Pedro de Uña figure hablando en varias ocasiones a nombre de la «Academia de 2 Suárez Miraval, Manuel: La poesía en el Perú, Perú, 1959, pág. 121. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
234 CARMEN DE MORA VALCARCEL San Marcos», obliga a pensar que no estamos sino frente a gente congregada en la Universidad y surgida de su seno, y en que la asociación aleatoria con que los imaginamos se deriva del común ejercicio de la versificación. La «Academia Antártica» no sería, pues, sino nuestra vieja Universidad de San Marcos, que había adquirido precisamente a los pocos años de haberse incorporado Dávalos al Perú la confirmación de sus privilegios que la asimilaban al antiguo claustro salmantino, y que respondería, por lo de Academia, a su nombre latino, y buscaría, por lo Antártico, apuntar a su oriundez. Academia de Nuestra Señora del Rosario rezan sus leyendas en 1571, Academia de San Marcos, en las Constituciones de 1585, que ven la luz en 1602. Y Academia todavía en la Constitución 14, título IX, de 1735... El nombre de Academia sirvió durante muchos años para distinguir a la Universidad de México». ' ¿Qué representó la Miscelánea Austral entre los libros peruanos de la época? Los primeros libros impresos en Perú son de carácter religioso: La Doctrina Christiana, de 1584, el Con f essionario para los curas de Indios, y el Tercero Cathecismo, ambos de 1585. A continuación, aparece el primer libro dedicado al estudio de la lengua: Arte y vocabulario de dudosa atribución, y al finalizar el siglo XVI se publican obras de carácter administrativo e histórico. La publicación del Arauco domado de Pedro de Oña en 1596 marca la línea divisoria entre las publicaciones de interés interno y las que a partir de ese momento irían destinadas a un público más amplio. Con esta obra —afirma Luis Jaime Cisneros— «1596 llevará el nombre de las personas peruanas al otro lado de las fronteras». En 1602 aparece en las prensas de Lima la Miscelánea Austral, en edición que completa, con fecha de 1603, la Defensa de Damas, como obra independiente pero formando cuerpo con aquella. La portada del libro reza así: 3 Cisneros, Luis Jaime: Sobre literatura virreinal peruana (Asedio a Dávalos y Figueroa), separata de «Anuario de Estudios Americanos », Sevilla, 1955, t. XII, págs. 226-8. 4 Ibídem, pág. 219. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS III JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMERICA 235 "Primera parte de la Miscelálaea Austral de Don Diego D'Avalos y Figueroa, en varios colloquios. Con la Defensa de Damas. Interlocutores Delio y Cilena. Dedicatoria al Excelentísimo Señor Don Luis de Velasco, Caballero de la Orden de Santiago, Visorrey, Gobernador y Capitán General de estos Reinos del Perú. Chile y Tierra Firme. Con Licencia de su Excelencia. Impreso en Lima por Antonio Ricardo. Año MDCII ". Antonio Ricardo, turinés, fue el primer impresor de Lima, aunque ya antes había desarrollado su actividad en México. Son pocos los críticos que se ocupan de la Miscelánea y la mayoría, a excepción de Cisneros, sólo de pasada por referencias indirectas. Para Menéndez Pelayo «es curiosísimo y entretenido libro cuanto apreciable por su rareza bibliográfica». Luis Alberto Sánchez insiste en este mismo aspecto: «Libro memorable por su contenido y forma ha sido apenas comentado a causa de la rareza de sus ediciones, a punto que sólo se sabe de dos ejemplares sobrevivientes». s Quede claro, por lo tanto, que la rareza del libro radica en el número de ejemplares disponibles y no en el contenido. Respondiendo a la pregunta que dejamos formulada más arriba, corersponde a la Miscelánea un carácter excepcional en la literatura peruana de la época. Así lo ha matizado Cisneros: «Para una literatura que hasta entonces había merodeado por temas casi tópicos (gramáticas, vocabularios, doctrinas, obras en dos lenguas), destinados todos ellos a la enseñanza o al ejercicio de la enseñanza misma, la Miscelánea aparece ofreciendo nuevo espectáculo de temas y lenguaje. Es quizá nuestra primera obra de recreación y deleite. Filosofía, sí pero destilada en dosis de buena y galana prosa, a la manera de Castiglione; y si es verdad que también es historia, no lo es menos que se encargan de hacerla apetitosa el frescor de la anécdota y el matiz de los versos en su mayoría fluidos y ágiles... En 5 Menéndez Pelayo, M. Antología de poetas hispanoamericanos, Madrid, 1894, t. III, pág. CXCIV. 6 Sánchez, Luis Alberto: La literatura peruana, Paraguay, 1951, t. III, pág. 39. Y en una nota a pie de página en Los poetas de la Colonia y la Revolución (1921) reconoce: «No he en contrado ningún ejemplar de este libro», aunque añade en otra de 1946: «Leí la Miscelánea Austral sólo en 1923, en la Biblioteca particular de Jacinto Jijón y Caamaño, en Quito». UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
236 CARMEN DE MORA VALCARCEL momentos, pues, en que cabía esperar un libro de elogios a algunos mecenas poderosos o un brindis destinado a narrar groseras genealogías de príncipes fugaces, Dávalos ofrece una obra donde priva una ordenada y medida discreción; si deleitable, no es vana; si erudita, no resulta agobiadora. Es libro por el que corren un airecillo cortesano y fresco bebido en las letras de Italia, cierta melosidad portuguesa, realzado por innegable sobriedad castellana y en el que se funda una que otra observación con el nombre, ya mágico de Erasmo». La Miscelánea Austral al tratar materias heterogéneas y curiosas cuenta con un precedente directo, La Silva de varia lección del sevillano Pedro Mexía (Sevilla, 1540), y al estructurarse en diálogos o coloquios entronca con una larga tradición que se remonta a la Antigüedad grecolatina. La forma dialogada se encuentra ya en las primeras manifestaciones literario - religiosas del Oriente antiguo. En La Biblia, la forma dialogada aparece en algunos libros. Pero considerado como género literario independiente con una estructura definida, el diálogo es invención de la filosofía griega. En el siglo V a. J.C. en el Atica la Sofística resolvía literariamente los debates, discusiones y enfrentamiento de pareceres a través de la forma dialogada o coloquial, como literatura de tesis. El esquema básico del género lo encontramos en Sócrates, aunque no llegó a escribir obra alguna. Ambas tendencias quedarían sintetizadas en la obra de Platón, quien nos ofrece las muestras más perfectas del género. Puesto que un recorrido histórico exhaustivo sobre esta forma nos apartaría indefinidamente de nuestro tema obviaré la alusión a otros maestros de la Antigüedad grecolatina y Edad Media para alcanzar el Renacimiento, punto de arranque de Dávalos. Con el renacer de la cultura antigua renace también el viejo género del diálogo. Erasmo va a desempeñar un papel de primera magnitud en la difusión de este género. En Italia se publican en 1535 los Diálogos de Amor de León Hebreo; en 1528 el Conde Baldassare de Castiglione 7 Cisneros, L. J. op. cit., págs. 222 y 223. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS III JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA 237 publica en Venecia El libro del cortesano, que había de influir poderosamente en el autor de la Miscelánea. Aunque el tema principal de la obra versa sobre las virtudes y cualidades que debe poseer el cortesano ideal, también se recogen en ella otros muchos asuntos de especial interés. Castiglione habla de las cualidades de la mujer, de los príncipes, del amor y de la belleza ideal, al tiempo que se aportan multitud de datos historicos y apreciaciones curiosas. Castiglione exige que la mujer desarrolle una serie de actividades sociales y que posea más virtudes básicas e indispensables para la convivencia en el ámbito cortesano. Debe ser culta, entender en las diversas materias artísticas, saber mantener una conversación. Este es básicamente el esquema con que Dávalos concibe su Cilena. Más próximos a la Miscelánea están aquellos diálogos eruditos de divulgación y pasatiempo que en el siglo XVI constituyeron una corriente de divulgación sobre asuntos naturales y sobrenaturales, extraños o exóticos; temas científicos sobre la naturaleza y el cosmos, sobre la medicina y la física: descripciones sobre la geografía, fauna, flora o costumbres de países nuevos o desconocidos hasta entonces. El afán de saber, el espíritu aventurero y los descubrimientos geográficos facilitaron con ayuda de la imprenta la proliferación de este tipo de obras misceláneas que tratan de casi todo, sin parar mientes en apartar lo verdadero de lo falso y lo esencial de lo anecdótico. Recordemos entre otras, El jardín de flores curiosas (Salamanca, 1570), de Antonio de Torquemada, el Diálogo de las condiciones de las mujeres (Venecia, 1544) de Cristóbal de Castillejo y aún podrían incluirse los Diálogos de apacible entretenimiento, de Gaspar Lucas Hidalgo. La Silva de varia lección de Pedro Mexía es, como dijimos, el antecedente directo de la Miscelánea Austral. En el «Prohemio y prefacio de la obra» hace constar con orgullo ser el primero que, en lengua castellana, ha escrito una obra de este género. Los temas son extraordinariamente venados, buscando con ello tanto la amenidad como la instrucción y el ejemplo. El autor siente predilección por los asuntos históricos, peUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
238 CARMEN DE MORA VALCARCEL ro se ocupa también de hechos contemporáneos o del pasado reciente de Europa y España, asuntos de carácter científico, relatos de casos extraños y curiosos, cuentos, fábulas, digresiones sobre filosofía y psicología, descripciones sobre el origen de las cosas, etc. Valbuena dice a propósito de la Silva y aludiendo a los muchos de su talante que «hay algo de nuevos ricos de la literatura en estas actitudes de los escritores de esta generación; S Menéndez Pelayo habla también de «este nuevo y holgado sistema de componer con especies sueltas un libro útil y deleitable. Los capítulos se suceden en el más apacible desorden, única cosa en que el libro se asemeja a los Ensayos de Montaigne». 3 Juan Luis Alborg los califica de periodistas «avant la lettre»: «la creciente difusión de la imprenta les permitía — porque resultaba provechoso para los editores— reunir estos centones de diversas materias en que se mezclaba lo humano y lo divino, lo cierto y lo fantástico, lo histórico con lo contemporáneo, sin otra exigencia insoslayable que la ame -nidad, con que llenar gustosamente los ocios del lector. En nuestros días, Mexía y los suyos hubieran escrito crónicas y reportajes sobre el primer tema que brincara o sobre todo género de curiosidades, para nutrir periódicos y semanarios: sólo que entonces, a falta de hojas efímeras, los agrupaban en volúmenes, con lo que se alzaban a mayor duración y gloria literaria». 10 La fácil comercialidad de estos libros casa con aquellas palabras de Palau sobre la Miscelánea: «Ni en España ni en América hemos visto ejemplares en venta. Caso de presentarse alguno, de fijo alcanzará gran valor comercial ». u Sólo si conjugamos el afán de dar noticias con la avidez del lector podremos comprender por qué Dávalos confabula una especie de tratado filosófico sobre el amor y las cualidades de los amantes con ciertos consejos útiles para curarse del veneno producido por la picadura de una víbora o un remedio fácil contra el mal olor de la Anatoya llamada zorrilla. S Historia de la literatura española, Barcelona, 1944, vol. I, 7. 3 ed., pág. 440. 9 Orígenes de la novela, Madrid, 1962, 2.a ed., vol. III, pág. 47. 10 Historia de la literatura española, Madrid, 1972, t. I, pág. 736. 11 P:il, u ]meet, A.: Manuel del librero hispano - americano, Barcelona, 1923-1927, UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS III JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA 239 ESQUEMA DEL CONTENIDO Preliminares La edición de la Miscelánea Austral de Lima, 1602, contiene los siguientes preliminares: -- Carta mancupatoria del autor al Excelentísimo señor don Luis de Velasco, Caballero de la Orden de Santiago, Visorrey, Gobernador y Capitán General de estos Reinos del Perú, Chile y Tierra Firme. — Prólogo al lector. — Sonetos de Cilena a Delio, del general don Fernando de Córdoba y Figueroa, de don Diego de Carvajal, Corero Mayor de los Reinos del Perú, del Almirante don Lorenzo Fernández de Heredia, del doctor don Francisco de Sosa, catedrático de Prima de Cánones de la Universidad de la ciudad de los Reyes, en razón de la censura, que se dio al autor el doctor Hormero, del doctor Francisco de Figueroa, del licenciado Bartolomé de Acuña, colegial del Real Colegio de la Ciudad de los Reyes, del licenciado Pedro de Oña, del licenciado Francisco Núñez de Bonilla, vicerrector del Real Colegio de la Ciudad de los Reyes, del licenciado Cristóbal García de Ribadeneyra, catedrático de Instituta en esta universidad, el licenciado Antonio Maldonado de Silva, colegial del Colegio Real de la Ciudad de los Reyes, de Joan de Salcedo Villandrando, de Leonardo Ramírez, de un religioso grave; égloga de Francisco Moreno de Almaraz. Carta mancupatoria: en los siglos XV y XVI muchos libros contenían una epístola-dedicatoria en la que el autor colocaba su obra bajo la protección de algún notable señor exponiendo previamente los motivos que le impulsaron a escribirla. Aunque publicada a comienzos del siglo XVII la Mis - celánea perpetúa la tradicional carta mancupatoria: «Yo (conociendo las faltas que puede haber en este hijo de mi flaco entendimiento, a quien amor no permite entregarlo al iniquo UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
246 CARMEN DE MORA VALCARCEL Así como para cuestiones de orden general recurre a las fuentes clásicas, al tratar las relativas al Nuevo Mundo su «vademecum» es la Historia natural y moral de las Indias del padre José de Acosta. Ya en el coloquio XXXIII al hablar del origen de los Incas remite a él: («y porque todo lo que de esto se puede tratar escribe el Padre José Acosta»). Pero sobre todo, el ecijano se atiene a lo que Acosta plantea en el prólogo de su Historia Natural... "Del nuevo mundo a Indias occidentales han escrito muchos autores diversos libros y relaciones, que dan noticia de las cosas nuevas y extrañas, que en aquellas partes se han descubierto, y de los hechos y sucesos de los españoles que la han conquistado y poblado. Mas -hasta agora no he visto autor que trate de declarar las causas y razón de tales novedades y extrañeza de la naturaleza, ni que haga discurso e inquisición, en esta parte, ni tampoco he topado libro cuyo argumento sea los hechos e historia de los mismos indios antiguos y naturales habitadores del nuevo orbe ". Tales presupuestos rigen todas las materias relativas a los indios y al Nuevo Mundo desde el coloquio primero, «donde se declara la causa de la mudanza de temples de este Reino... ». Otro rasgo que denota su filiación es el modelo jerárquico en el orden seguido para tratar los temas: en primer lugar, la etimología, a continuación, minerales y plantas, animales, edificios, y, finalmente, los habitantes de estas tierras. En este punto nos interesa especialmente el coloquio XXXIV, sin duda uno de los más extensos. Destaca Cilena la poca caridad de los indios: «si pasa un indio por un camino y ve a otro estarse muriendo de enfermedad o hambre, no le preguntará su mal ni procurará remediársele, aunque sea de poca costa, como no lo conozca », y su rus -ticidad en que no estiman el tiempo ni saben su edad. En cambio, «creían en la inmortalidad del alma, y que los buenos tenían gloria y los malos pena pero no en qué lugar. Y jamás presumieron que los cuerpos hubiesen de resucitar, y así ponían diligencia en conservar los cuerpos y sustentarlos después de muertos, y los más ignorantes entendían que las comidas y ropas que entonces usaban poner a los difuntos, los sustenUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS III JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA 247 taba y libraba de corrupción, lo cual siempre negaron los Incas» (fol. 151). En este mismo coloquio intercala un cuento «digno de ser oido» que constituye un exponente de los muchos abusos que los corregidores cometieron con los indios: «pasando el narrador por el valle de Xauxa y andando en compañía del corregidor por las calles de un pueblo llamado Atunxauxa, vieron un indio viejo con un gran mazo de cuerdas de lana bien torcidas y de diversos colores en la mano, que ellos llaman Quipos; el indio procuró esconder su carga cuando los vio pero no le dio tiempo porque el corregidor lo llamó y preguntó qué eran tan largas cuentas». Sólo después de azotarlo y cortarle el cabello (que era la mayor afrenta que se le puede hacer) «confesó que aquel quipo con otros muy grandes que tenía, era la razón y cuenta que habla de dar al Inca cuando volviese del otro mundo de todo lo que había sucedido en aquel valle en su ausencia. El corregidor tomó y quemó sus cuentas y castigó al Indio». (fol. 151). Para Cilena este hecho testimonia el acierto de los indios en su creencia de que los cuerpos han de volver a vivir y Delio justifica sus errores alegando que «entre los antiguos filósofos hubo mayores faltas acerca de esta materia ». ¿Acaso no estamos ante una actitud tímidamente comprensiva ante los indios? Parece evidente que Dávalos polariza sus ideas en ambos personajes : allí donde Delio encuentra argumentos para demostrar la barbarie indígena, Cilena descubre en el hombre civilizado otro tipo de barbarie quizá más sutil. Así, cuando Delio alega que algunos indios han abandonado la idolatría del todo, mediante el trabajo y ejemplo de los religiosos que los adoctrinan, guían y aconsejan, responde Cilena: «muy cierto es ser esto así, y también lo es ser nuestra la culpa de que los Indios no sean mejores de lo que son, pues ven en nosotros obras al revés, o al contrario de le que se les indica por quien los catequiza e instruye en nuestra fe. Cosa que no me da poco cuidado, para el tiempo que se nos ha de pedir de ello cuenta estrecha» (fol. 153). En otra ocasión, Delio niega a los indios las propiedades UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
248 CARMEN DE MORA VALCARCEL de seres humanos. Cilena, por su parte, recuerda que los indios saben hacer todo aquello que les es necesario para vivir, como cualquier ser humano: hacer sementeras, aderezar su comida, hacer su calzado, su cama, su bebida, apacentar, criar y multiplicar sus ganados. Y cuando Delio comenta una de sus más bárbaras costumbres, a saber, adaptar la cabeza desde que son niños a un tocado tan alto y desproporcionado que algunos mueren del dolor que padecen —por lo cual Don Francisco de Toledo se vio avocado a prohibirlo—, no deja de reconocer que dicha costumbre ya existía en España: «Aunque no me admira esto tanto después de que he oído afirmar que los Asturianos de las Asturias de Oviedo, se amoldan y allanan los cerebros desde niños, y así los muestran en las cabezas los grandes». Cilena, irónica, no oculta su asombro: «Eso me causa extrañeza, pues nunca creí que en gente de tanta razón como la Española, pudiera haber uso tan digno de ser reprobado» (fol. 156). A la luz de tan divergentes posiciones nos preguntamos si realmente el escritor astigitano fue un detractor, sin más, de los indios o estuvo sometido a los condicionantes de la censura y legislación acerca de los libros. A las disposiciones de 1531, 1536 y 1543 se añadían otras medidas complementarías: Carlos V, en 1544, reglamentó la forma de tasar y censurar los libros. Su hijo prohibió que se publicase o circulase libro alguno que tratara sobre asuntos de Indias; en 1598, amenazó con la confiscación y hasta con la muerte a los que delinquieron contra lo por él ordenado acerca del comercio de libros. ¿No pudieron afectar tales disposiciones al autor de la Miscelánea a la hora de escribir los coloquios dedicados a estas tierra? A pesar de las pruebas irrefutables de Irving A. Leonard y Rodríguez Marín del desacato a estas leyes en lo relativo al comercio de libros, no descartamos la hipótesis de que fue -ra ésta una de las causas de la actitud ambivalente de Dávalos. Con esto llegamos a otro punto de interés en la obra: la estructura dialogada. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS III JORNADAS DL? ANDALUCÍA Y AMERICA 249 ESTRUCTURA DIALOGADA El diálogo fue acogido en el Renacimiento como un género literario suficientemente avalado por sus cultivadores desde la antigüedad grecolatina. Si encontró una acogida preferente en el siglo XVI fue porque presentaba las características más idóneas para la didáctica y la divulgación del conocimiento, cuya difusión, a través de la enseñanza, fue una de las grandes preocupaciones del Renacimiento. Tales características eran, entre otras, la libertad temática, tempoespacial, lingüística, de extensión, etc. que convertían al diálogo en el género libre y dúctil por excelencia. En el Renacimiento se fijaron dos modelos dialógicos con distinta filiación. El diálogo oratorio, de parlamentos largos, leguaje elevado y disposición retórica; y el diálogo coloquial, de parlamentos cortos y lengua sencilla. El primero, de origen italiano, fue difundido a través de El Cortesano de Castiglione y tiene su raíz en Cicerón. El segundo, fue cultivado por Erasmo con raíz en Luciano. Ambas modalidades arraigaron en España simultáneamente propiciando una abundante producción de obras dialogadas durante los siglos XVI y XVII. Por su contenido, la Miscelánea Austral es una obra heterogénea en la que se tratan motivos familiares a la cultura humanística, como el amor y sus aledaños, temas y figuras mi -tológicas o la preocupación por la naturaleza y la historia, junto a otras procedentes de la experiencia, donde caben sus evocaciones de Andalucía y de Ecija, y del contacto con el nuevo mundo. En su estructura, salvo aquellos que presentan un mismo tema, los coloquios de Dávalos se articulan como unidades independientes débilmente entrelazadas, si bien el autor consigue crear cierta ilusión de unidad al introducir al final de cada coloquio el tema que se va a tratar en el siguiente. Dichas unidades van yuxtapuestas unas con otras, pero no existe relación de subordinación a una pieza central; esto es, su estructura se ajusta a lo que el lector, avisado por el título, esperaba de este tipo de obras misceláneas. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
250 CARMEN DE MORA VALCÁRCEL Los personajes también se conocen por anticipado: Delio, seudónimo adoptado por el autor, y Cilena. El peso del diálogo recae sobre el primero, la función de Cilena se limita, en la mayoría de los casos, a facilitar la introducción de temas y asuntos que al autor le interesa tratar a través de las frecuentes preguntas que le formula a Delio. A ratos, Cilena manifiesta una opinión divergente, entonces el diálogo se torna más vivo, sólo cierto tiempo, para terminar reconociendo las razones de Delio. A diferencia de las obras de ficción, el diálogo aquí no sirve para caracterizar psicológicamente a los personajes, y éstos se convierten en meros intermediarios o transmisores de información. El modo de presentación es directo: el. autor cede la palabra a los interlocutores sin intervenir en la obra en aras de una mayor amenidad y comunicación con el lector, pues el uso de la primera y segunda persona gramatical acorta la distancia entre el público y lo que se narra. El carácter didáctico, informativo, prevalece de forma prioritaria sobre hechos y acontecimientos; en consecuencia, las referenias tempoespaciales se limitan a alusiones, al final de los coloquios, relativas a la duración de los mismos, a la necesidad de cortar el diálogo por el mucho tiempo transcurrido, a lo avanzado de la tarde, etc., pero siempre con carácter secundario. De cualquier modo, la limitación a un número determinado de horas le confiere verosimilitud; en teoría, se ajusta a lo que seria una conversación entre dos interlocutores reales; la extensión, sin embargo, es variable. En síntesis, el lenguaje de la Miscelánea es elevado, los parlamentos largos, las citas de autores clásicos muy numerosas, mas la ductilidad propia del género permite, cuando el tema invita a ello, un tono menos académico, más coloquial. Con estas líneas hemos querido aproximarnos al astigitano Diego Dávalos y Figueroa, autor que merece un estudio pormenorizado y un lugar preferente en el marco de la litera -tura hispanoamericana del siglo XVII como exponente de un plantel de escritores fronterizos, a caballo entre dos mundos, que trasplantaron la cultura europea a tierras americanas. Recuperar su obra es también y sobre todo reconocer la primacía andaluza en los orígenes de la cultura peruana. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA