Sobre los aspectos biológicos de las respuestas pavlovianas dirigidas en el automoldeamiento
Abstract
En el presente trabajo se aborda un problema importante que se le ha planteado a la Psicología del Aprendizaje Animal en las dos últimas décadas: la naturaleza de la respuesta automoldeada y su interpretación teórica. Desde la revisión, principalamente, de los trabajos efectuados con palomas, se determinan las características de dicha respuesta -tanto en sus aspectos condicionados como incondicionados- y se precisan los componentes que forman dichas cadenas conductuales, Finalmente, se sugieren para su interpretación teórica conceptos biológicos como el "desencadenamiento condicionado", los "sistemas de conducta" y la distinción estre "estímulos elicitantes y/o dirigentes".
Full text
Psicológica (1989) 10.129-151 Sobre los aspectos biológicos de las respuestas pavlovianas dirigidas en el automoldeamiento. Gabriel Ruiz" Universidad de Sevilla En el presente trabajo se aborda un problema importante que se le ha planteado a la Psicología del Aprendizaje Animal en las dos últimas décadas: la naturaleza de la respuesta automoldeada y su interpretación teórica. Desde la revisión, principalamente, de los trabajos efectuados con palomas, se determinan las características de dicha respuesta -tanto en sus aspectos condicionados como incondicionadosy se precisan los componentes que forman dichas cadenas conductuales, Finalmente, se sugieren para su interpretación teórica conceptos biológicos como el "desencadenamiento condicionado", los "sistemas de conducta" y la distinción estre "estímulos elicitantes y/o dirigentes", Uno de los principales problemas con los que se enfrenta cualquier estudioso del aprendizaje animal en la realización de sus experimentos, es la utilización de unas técnicas o procedimientos que le permiten implantar nuevas respuestas de forma confiable en el repertorio comportamental de un organismo. Partiendo de un conjunto inicial de reacciones básicas, el experimentador debe de ser capaz de conformar nuevas cadenas de conductas o de aumentar el número de estímulos que controlan ese equipamiento primario de respuestas; en la medida en que el control sobre estos procesos sea el adecuado, será más factible estudiar experimentalmente las variables que regulan el aspecto adquisitivo inherente a todo aprendizaje. . Como procedimiento experimental, el automoldeamiento se desarrolló a partir de los trabajos de Brown y Jenkins (1968). En la disposición experimental ideada por estos autores, se colocó a un grupo de palomas •. Quiero expresar mi profundo agradecimiento a Nati Sánchez y a Ricardo Pellón por su constante apoyo y por las sugerencias y correciones que realizaron a una primera versión de este trabajo. Si después de las mismas persistiera algún error sería responsabilidad del autor que firma estas páginas.
Gabriel Ruiz hambrientas en una caja de Skinner para entrenarlas a picotear discos de respuesta. Lo único necesario fue, tras colocar a estas aves en la cámara experimental, iluminar cada minuto el disco de respuestas por unos segundos y, sin tener en cuenta la respuesta del animal, presentar comida. Estos autores observaron que, tras un pequeño número de ensayos (40-50), las palomas se acercaban al disco de respuesta y lo picoteaban tan pronto como éste se iluminaba. Este experimento puede describirse fácilmente con una terminología pavloviana más actual: un estímulo condicionado (EC) -disco de respuestaseñaló un incremento en la probabilidad de ocurrencia de un estímulo incondicionado (El) -comida-, pero la presentación de ocurrencia de este El no estuvo relacionada con la aparición de la respuesta condicionada del sujeto, (RC) -picoteo del disco de respuestas-o Se estableció así una contingencia explícita EC-EI y una contingencia no controlada RC-EI, de forma que las RCs emitidas durante al EC fueron seguidas, con o sin demora temporal, por la presentación del El; del mismo modo, la ausencia de la RC durante el EC fue seguida también por la presentación del El. Es decir, aunque la presentación del El se dispuso como contingente a la aparición del EC e independiente de la RC, algunas respuestas que ocurrieron durante dicho estímulo pudieron ser reforzadas por su proximidad temporal con el El. Como se observa en la Fig. 1, el establecimiento de una contingencia EC-EI genera la aparición de la Re. Las dos variantes fundamentales en la aplicación de dicho procedimiento se representan en la figura mencionada: en la disposición A, que fue la utilizada por Brown y Jenkins (1968), la contingencia EC-EI está explicitada y la contingencia RC-El es adventicia, quedando reforzada la RC por su proximidad temporal con el El; en la disposición B, ambas contingencias están programadas explícitamente de forma que la aparición de la RC finaliza el EC y determina la inmediata presentación del EL Lo que ha hecho importante a este fenómeno son las peculiaridades de la respuesta adquirida con la aplicación del citado procedimiento: constituye la primera demostración rigurosa de la adquisición de una respuesta esquelética como el picoteo, que hasta ese momento se había caracterizado como la respuesta instrumental prototípica, en una disposición formalmente idéntica al condicionamiento pavloviano. Hasta el momento de la aparición de este procediemiento, los estudios realizados sobre la adquisición de respuestas se habían restringido a las experiencias de condicionamiento pavloviano de respuestas glandulares y esqueléticas, o al estudio de la adquisición de una respuesta esqueletica en los procedimientos operantes de evitación o escape (Terrance, 1981). La forma de instauración de una nueva respuesta esquelética en el repertorio comportamental de un organismo con la utilización de estímulos apetitivos como el alimento - el El utilizado por Brown y Jenkins-, era más un problema metodológico que un objeto de estudio en los trabajos de condicionamiento operante. Como afirmaba el propio Skinner (1958):
Respuestas pavlovianas en el auiomoldeamiento L EC RC II LJ 11'---- (A) El __ n'----__ IL EC _n'--- n<----_ RC ------------------------------~---------- (B) El _n'--- __ n'---_ Figura 1.- Procedimientos usuales para la adquisición de la respuesta automoldeada: (A) procedimiento de ensayo fijo; (B) procedimiento de terminación de ensayo. "En la actualidad, la técnica de moldear la conducta es una demostración corriente (...), pero el principio que demuestra todavía no ha encontrado un puesto seguro en las consideraciones que se hacen en los libros de texto acerca del aprendizaje. Aun siendo algo curioso, la adquisición de la conducta es algo que no se ha abordado nunca directamente en las investigaciones clásicas" (p. 99). Efectivamente, la adquisición de una respusta esquelética, como el picoteo de una paloma a un disco iluminado, se solventaba moldeando progresivamente la conducta final requerida, por la aplicación de un programa de reforzamiento diferencial de las aproximaciones sucesivas a la respuesta deseada. Pero este proceso adquisitivo no era objeto de estudio en sí mismo, por las características propias de este procedimiento de moldeamiento: la ausencia de automatización suponía un escaso control sobre las variables que gobernaban la emergencia de la respuesta. La disposición ideada por Brown yJenkins facilitaba la manipulación de múltiples variables, en la medida en que automatizaba el antiguo 131
132 Gabriel RUlZ procedimiento de moldeamiento. De esta forma, sería posible valorar los efectos de los diversos grados de relación entre dos estímulos (EC y El). entre una respuesta y un estímulo (RC y El), Y los diversos grados de interacción entre el conjunto anterior de variables, desde una perspecti va asociativa (porcentaje de presentaciones correlacionadas entre los diversos elementos de la situación de automoldeamiento), o desde una perspectiva temporal (manipulación en las duraciones de los elementos anteriormente citados). Además, todo ello era posible con la utilización de estímulos reforzadores apetitivos en la adquisición de una respuesta esquelética, que había sido considerada hasta entonces como la operante prototÍpica (Terrace, 1981). Indudablemente el automoldeamiento posibilita el estudio detenido del proceso adquisitivo de una respuesta como tal y demuestra, además, que ese proceso es el resultado de la interacción de múltiples factores (p.e. tipos y características de las distintos ECs y Els utilizados), y no es el efecto aislado de una condición ambiental respecto a una respuesta particular. Por otra parte, pone en evidencia que las respuestas implicadas en este procedimiento forman parte de cadenas comportamentales complejas, que permiten a un organismo direccionar su conducta hacia lejos de los estímulos que indican la presencia de estimulaciones apetitivas y/o aversivas; en este sentido, se han definido a estas conductas complejas como de seguimiento de señales (Hearst y Jenkins, 1974; Wasserman, Franklin y Hearst, 1974). Estas y otras cuestiones, especialmente relacionadas con la interpretación teórica del fenómeno que nos ocupa, serán objetivo de un análisis detenido en los siguientes apartados del presente trabajo. 1. Un análisis biológico de los componentes de la respuesta automoldeada. El elemento reactivo al El en un reflejo incondicionado es la respuesta incondicionada -RI-. En tanto que el condicionamiento pavloviano, y por tanto el automoldeamiento, requiere la existencia previa de este tipo de reflejos, la RI es la principal conducta implicada en la adquisición de respuestas por la aplicación de este tipo de procedimientos (Pavlov, 1927). Como ha quedado indicado anteriormente, y considerando al condicionamiento pavloviano como un procedimiento en el que se transfiere el control de una reacción refleja a un nuevo estímulo, además de las Rls antes mencionadas, el automoldeamiento incluye unas pautas de respuesta de seguimiento de señales -RCsderivadas de las asociaciones EC-EI (Hearst y Jenkins, 1974). Ahora bien, aunque es cierto que las principales respuestas incluidas en estas situaciones pavlovianas son las RIs y las RCs, el espectro comportamental implicado en estos procedimientos es más amplio de lo que en principio se supone. Zener (1937) demostró que en el condicionamicnto pavloviano hay un amplio rango de conductas implicadas. Realizó un
Respuestas pavlovianas en el auiomoldcamiento 133 experimento en el que se condicionó el reflejo salivar de un perro al sonido de una campana, en una situación en la que el animal no tenía restringidos sus movimientos (a diferencia de los experimentos de Pavlov en los que el sujeto estaba inmovilizado por un arnés). Las observaciones de Zener mostraron que hubo respuestas que sólo ocurrieron en presencia del El (mover la cabeza en el plato, masticar y tragar); respuestas que ocurrieron exclusivamente al EC (ojear el estímulo auditivo, bostezar y mirar fijamente al plato de comida); y respuestas que ocurrieron al EC y al El conjuntamente (salivación, respuestas de lamento y movimientos de masticación). En los siguientes apartados determinaremos las características de la RC y la RI, referidas esclusivamente al procedimiento de automoldeamiento. 1.1.Respuesta Candicionada (RC). Desde una perspectiva molar, hemos definido a la conducta adquirida en una situación de automoldeamiemto como de seguimiento de señales (Hearst y Jenkins, 1974). Sin embargo, como cualquier pauta comportamental aprendida, dicha respuesta presenta unos componentes que la hacen muy específica dentro de las RCs pavlovianas. En su descripción y diferenciación entre operante y res pon diente, Skinner (1938) afirmaba que la distinción entre ambas radicaba en la posibilidad de encontrar un estímulo antecedente que evocara su aparición. En el caso de las respondientes, en tanto que reacciones reflejas, la presencia del mismo era un factor necesario para su aparición; lo cual le permitió caracterizarlas como respuestas elicitadas. Respecto a las operantes, no era factible al observar su aparición, la identificacióm de la presencia de un estímulo evocador antecedente; de este modo caracterizó a estas respuestas como emitidas I ' " La respuesta de picoteo de un disco por una paloma no es una respuesta reactiva a la presencia de dicho estímulo, Su nivel basal de emisión es muy bajo y se ve afectado por las consecuencias ambientales de la misma. La elección de esta respuesta como operante prototípica posibilitó los primeros estudios científicos de la conducta voluntaria de un organismo. Si bien dicha respuesta no es refleja al estímulo anteriormente citado, las conductas de picoteo en la paloma sí la son respecto a la obtención de alimento y, por tanto, 1 Sería interesante señalar que la dicotomía planteada por Skinner era excluyente, de forma que toda conducta para la que fuera posible identificar un estímulo que la elicitara automáticamente quedaba incluida dentro de la categoría "respondiente". Es por ello que este autor consideró al automoldeamiento como el "condicionamiento clásico de un estímulo que elicita una respuesta de origan filogenético" (Skinner, 1971).
134 Gabriel Ruiz a los distintos eventos que asocien con la consecución del mismo, es decir. son susceptibles de condicionamiento clásico por automoldeamiento. Un análisis molecular de las RCs automoldeadas nos permitirá su adecuada caracterización: ¿es la Re automoldeada semejante a la RI utilizada para su establecimiento? ¿es distinto el picoteo automoldeado del operante? ¿penniten estas diferencias, si existen, postular la existencia de dos tipos de respuestas de picoteo diferentes, en función del procedimiento utilizado para su adquisición? En cuanto que secuencia compleja de conducta, la RC automoldeada comprende principalmente tres respuestas: orientación, aproximación y contacto con el EC (Brown y Jenkins, 1968). La revisión que se presenta a continuación, hace referencia a cada uno de los componentes de forma independiente. El inicio de la secuencia de la RC automoldeada con una reacción de orientación -Roal EC es la consecuencia del cambio estimular producido por la introducción de éste en el ambiente experimental. La fuerza de la Ro disminuye o se habitúa en el curso del automoldeamiento, a medida que el EC adquiere el valor de una señal confiable de la aparición del El (Kaye y Pearce, 1984). No obstante, es precisamente esta Ro , hasta su habituación, la que permite al sujeto la detección de una característica significativa en el ambiente (la relación EC-EI), e induce respuestas centradas en el EC que incrementan la probabilidad de que sean detectadas peculiaridades de la señal no percibidas previamente (Buszáki, 1982). Es en este proceso de detección de relaciones entre eventos en el que la RC automoldeada encuentra la base de su característica más sobresaliente: la direccionalidad. Un breve repaso a la literatura experimental en condicionamiento pavloviano muestra un punto en común para las distintas RCs utilizadas: no son respuetas dirigidas. En tanto que dichas investigaciones se movieron dentro del marco de la teoría bifactorial del aprendizaje (Mowrer, 1947), su aplicación se restringió al estudio de respuestas glandulares. Obviamente. la salivación, dilatación pupilar o la respuesta dermoeléctrica, aunque son evocadas por el EC no están dirigidas hacia dicho estímulo. El que la aplicación de contingencias respondientes pueda originar una RC dirigida plantea el problema de hasta qué punto son suficientes dichas relaciones para explicar esa característica de la RC automoldeada. Téngase en cuenta el que en estas teorías bifactoriales, junto con el estudio exclusivo de respuestas glandulares en el condicionamiento pavloviano con animales inmovilizados, se consideraba que las respuestas esqueléticas de direccionamiento al EC eran modificadas por su resultado ambiental, y no por las relaciones interestimulares antecedentes a las mismas. Incluso en el primer intento explicativo del automoldeamiento, realizado por sus descubridores, se acentuaba la acción del papel selectivo del reforzamiento en la adquisición de la RC (Brown y Jenkins, 1968). En esencia, esta explicación comparte los conceptos fundamentales de las consideraciones tradicionales del primer y
Respuestas pavlovianas en el automoldeamieruo 135 segundo tipo de conducta supersticiosa (Skinner, 1948, Morse y Skinner, 1957); lo cual es coherente con la elección del término "automoldeamiento", ya que subrayaba la importancia del efecto de la conjunción accidental del El con la emisión del componente direccional de la RC automoldeada. Incluso en una parte de su artículo, Brown y Jenkins hablan del automoldeamiento como un "tercer tipo de superstición". Sin embargo, frente a las considieraciones instrumentales anteriores y a la afirmación de que las contingencias pavlovianas no pueden explicar el componente direcional de la RC automoldeada, hay datos experimentales que refutan tales supuestos. Si recordamos el experimento de Zener (1937), en el que el sujeto experimental no tenía restringidos sus movimientos, observaremos que las conductas implicadas en el mismo incluían respuestas esqueléticas al EC del tipo de orientación y acercamiento-exploración del estímulo auditivo. Por otra parte, el mismo Pavlov (cit. en Hearst y Jenkins, 1974) aporta observaciones accidentales de respuestas esqueléticas condicionadas al EC, que aparecerían al ser liberado al perro de su arnés de sujección. En un estudio más reciente, Wasserman, Franklin y Hearst (1974), han demostrado que una paloma se acercará a un estímulo que señala la aparición de alimento, y se alejará de otro que señala la ausencia del mismo. De esta manera, el problema planteado en automoldeamiento por la existencia de una RC dirigida es abordante desde una perspectiva respondiente, acentuando la relación de dichas respuestas con el incremento progresivo en el valor de la señal del EC respecto a la aparición del El, más que con el grado de coincidencia accidental de las mismas con la presencia del El (imposibilitada en el experimento original de Pavlov al estar el sujeto inmovilizado por un arnés). Por otra parte, el resultado final del automoldeamiento no se limita a los componentes de orientación y direccionamiento, sino que culmina con la aparición de una respuesta consumatoria de contacto con el EC. Una de las hipótesis más características de las primeras formulaciones de la teoría bifactorial, respecto la naturaleza de las respuestas aprendidas, es la conocida con el nombre de hipótesis del origen (Terrace, 1981). Afirma dicha hipótesis que una respuesta será clasificada como respondiente u operante en función de las contingencias utilizadas por el experimentando para el establecimiento de la misma. Era en este sentido en el que nos planteábamos al comienzo del presente apartado, si el picoteo generado en automoldeamiento era el mismo que el causado por la aplicación del condicionamiento operante. Evidentemente, la obtención de resultados experimentales favorables a la hipótesis del origen, en la situación de automoldeamiento, añadirían apoyo empírico a la teoría bifactorial del aprendizaje. Este planteamiento llevó a un estudio exhaustivo de las características del picotee automoldeado, con la intención de aislar rigurosamente las similitudes o diferencias del mismo con respustas similares condicionadas mediante otros procedimientos. Los primeros resultados
136 Gabriel Ruiz experimentales mostraron claras diferencias entre la Re automoldeada y la respuesta operante, atendiendo a la duración en mili segundos -msg.- de ambas respuestas. Así, Ziriax y Silberberg (1978), basándose en estudios anteriores (Gamzu, 1971; Schwartz, 1977; Schwartz y Williams, 1972). encontraron que la duración media del picoteo automoldeado fue de 30 msg., mientras que la duración media del picoteo operente fue de 50 msg. Estos datos les llevaron a considerar la existencia de dos tipos de respuestas de picoteo en la paloma: un picoteo al que se llamó reflejo, caracterizado por su corta duración y controlado por las contingencias pavlovianas propias del automoldeamiento; y, por otra parte, un picoteo operante de duración más prolongada ycontrolado por las contingencias instrumentales (Schwartz, 1977). Además, se demostró que cada tipo era insensible a la contingencia contraria, de tal modo que la aplicación de reforzamiento contingente al picoteo reflejo no incrementaba su frecuencia, y el picoteo operante no aparecía nunca en el entrenamiento de omisión, al no operar en dicho procedimiento contingencias instrumentales (Schwartz y Williams, 1972). Aun cuando este conjunto de resultados pareció apoyar, en un principio, el enunciado de la hipótesis del origen, su análisis detenido presenta, al menos, dos contradicciones respecto a la validez de la misma. La primera contradicción se desprende de los resultados observados por Gamzu (1971), y hace referencia a la evolución en la duración de la Re automoldeada descrita por este autor: dicha respuesta aparece al comienzo del entrenamiento con una duración media de 16 msg., pero conforme el mismo se prolonga aumenta hasta 40 msg. Es decir, este autor demuestra que la duración de la Re automoldeada cambia incluso sin modificar las contingencias prevalecidas a lo largo del experimento. Si, como afirma la hipótesis del origen, las contingencias presentes en los momentos iniciales son cruciales para definir la respuesta, no se hubiera esperado esta evolución en la duración de la misma. La segunda contradicción se deriva del trabajo, también citado, de Ziriax y Silberberg (1978). Aunque estos autores demostraron, por una parte, que la duración de la Re automoldeada fue menor que la de la respuesta operante, también observaron que dos procedimientos típicamente instrumentales - programa de reforzamiento de razón fija uno y reforzamiento diferencial de bajas tasas de respuestageneraron respuestas de menor duración que la automoldeada. De la misma forma demostraron también, utilizando un procedimiento de discriminación condicional, que las palomas fueron sensibles a la emisión y discriminación de ambas respuestas. Entendemos que estas dos últimas consideraciones obligan a un replanteamiento teórico de la significación de las diferencias de la Re automoldeada y la respuesta operante de picoteo: ambas parecen representar la misma respuesta en diferentes puntos de una cadena total de conducta, antes que tipos diferentes moldeados y mantenidos por contingencias distintas (Lajoide y Brinda, 1976). Así, es posible que las respuestas de corta duración sean parte del comienzo de la secuencia consumatoria, y las de larga duración
Respuestas pavlovianas en el auiomoldeamiento (que aparecen tras un entrenamiento más prolongado) correspondan al segmento final de dicha cadena. Si lo anterior fuese cierto, las respuestas más largas, que son parte de la última porción de la cadena consumatoria, serían las primeras en desaparecer con la introducción del procedimiento de extinción; mientras que las más cortas, que son componentes iniciales de dicha cadena, serían las últimas en hacerlo. Este parece ser el caso en los estudios realizados al respecto (Antonitis, 1951; Wagner, 1961). De esta forma, las diferencias no parecen apuntar hacia la existencia de dos respuestas distintas, sino hacia la susceptibilidad de una misma respuesta ante dos contingencias diferentes. En este sentido, podemos definir a la respuesta de picoteo de la paloma como conducta bicondicional, en la medida en que es sensible a la presencia de contingencias instrumentales y/o pavlovianas; lo cual permite caracterizar al automoldeamiento como un proceso de aprendizaje bicondicional, ya que el sujeto aprende los dos tipos de relaciones en la misma situación experimental (Williams, 1981). 1.2. Respuesta Incondicionada (RI). Al comienzo de esta sección habíamos afirmado que la RI era la reacción conductual básica sobre la que se fundamentaba el proceso de formación de cualquier Re, incluidas las automoldeadas. En líneas generales, la tradición experimental pavloviana definía la RI en función de los Els utilizados. De este modo, serían consumatorias o defensivas si los Els eran apetitivos o aversivos respectivamente (Gomerzano y Moore, 1969). No obstante, la aplicación de cualquier El no evoca en el sujeto un RI individual perteneciente a un único sistema de respuestas. Efectivamente, la presentación de una descarga eléctrica no sólo elicita respuestas esqueléticas locales de movimientos de retirada para la evitación del mismo, sino que también afecta a sistemas glandulares que producen cambios en la tasa cardíaca, respiración, tamaño pupilar, etc ... De este modo el investigador debe decidir qué respuestas de las Rls elicitadas desea analizar, lo cual, a su vez, viene determinado por la especie con la que se trabaja, facilidad de ocurrencia de la respuesta elegida, instrumental del que se dispone y sensibilidad al cambio de dicha RI (Gormezano y Kehoe, 1975). En tanto que en la situación de automoldeamiento el El utilizado ha sido fundamentalmente la presentación de alimento, la principal RI obsevada ha sido la respuesta de ingestión del organismo estudiado. De esta forma, una caracterización de la misma en terminología pavloviana la situaría entre las conductas consumatorias apetitivas. Sin embargo, para aislar la RI automoldeada es necesario precisar claramente la definición del El como presentación de alimento. Usualmente, este término se traduce en el funcionamiento de la cámara experimental por la activación de un electroimán que hace visible al sujeto un comedero iluminado y lleno de alimento, permitiéndole la ingestión del mismo (por un tiempo controlado) tras 137
144 Gabriel Ruiz los resultados demostraron que las RCs automoldeadas dependieron fundamentalmente de la RI correspondiente a cada El utilizado. De la misma forma, los resultados de Farris, (1967) concuerdan con la hipótesis de la sustitución de estímulos. Utilizando codornices como sujetos experimentales, este autor encontró que podía condicionar la conducta de cortejo de los machos de dicha especie al sonido de un timbre asociado con la presentación de una codorniz hembra. Tras 32 emparejamientos de dichos estímulos, el EC evocó la conducta del cortejo completa en todos los animales utilizados (ver también Domjan et al., 1986; Rackhman. 1971). No obstante, la aparición de diferencias entre la Re y la RI fue pronto un informe frecuente en los trabajos de automoldeamiento (recordemos los trabajos de Wasserman, 1973; Woodruff y Willliams, 1976; Woodruff y Starr, 1978; que fueron revisados cuando hablamos de la respuesta incondicionada). Así, Rachlin (1969) obtuvo un automoldeamiento a un EC visual que señalaba la finalización o evitación de la estimulación aversiva producida por una descarga eléctrica. Las RCs que este autor encontró fueron respuestas de picoteo o aletazos al disco de respuestas que sobresalía de la pared frontal de la cámara experimental, (mientras que las Rls habían sido respuestas de escape de la descarga). Por otra parte, Peele y Ferster (1982) demostraron que cuando se utilizaba en un automoldeamiento el acceso a un espacio social como El, las RCs y las Rls eran completamente diferentes. Estos autores encontraron que las asociaciones de un EC visual con dicho El produjeron la aparición de RCs automoldeadas de picoteo, mientras que la RI observada consistió en cambiar alrededor del compañero enjaulado -EImoviendo las alas, o en posarse sobre su jaula (para unos resultados relacionados ver también Creed yFerster, 1972; Timberlake y Grant, 1975). Con independencia de las contradicciones en ambos conjuntos de resultados, hay en el enunciado de la hipótesis de la sustitución de estímulos una ambigüedad respecto al concepto "sustitución" que, muchas veces, no es explícitamente reconocida. Como han indicado Hearst y Jenkins (1974), podemos indicar con él que el EC adquiere la propiedad elicitadora de respuestas del El, lo cual implica que adquiere la capacidad de evocar la RI; o, en otro sentido, podemos referimos a que el "objeto-EC" llega a actuar como si fuera el "objeto-El". En automoldeamiento, la sustitución en el sentido de elicitación de respuestas significa que el EC evoca la misma respuesta que el El. Sin embargo, la sustitución en el sentido de intercambio de objeto implica que la respuesta al EC es como si fuera al El2 . Aun cuando, con uno u otro 2 No obstante, el concepto de "sustitución" en cuanto intercambio de objetos, más que una hipótesis completamente nueva, es una versión un tanto modificad del concepto clásico de Pavlov. Tanto es así, que incluso el mismo Pavlov lo llega a enunciar claramente en elguna de sus obras (ver Mackintosh, 1983). El defensor más destacado de esta concepción fue Konorski (1967), que mantuvo que el animal percibia al EC como una imagen del El, la cual originaba la RC (ver Hearst, 1979).
Respuestas pavlovianas en el automoldeamiento 145 sentido, muchos autores han seguido manteniendo la vigencia de la hipótesis de la sustitución de estímulos, lo cierto es que en cualquiera de sus interpretaciones no es capaz de explicar las diferencias encontradas entre la RC y la RI, especialmente en los estudios de automoldeamiento a los que nos hemos venido refiriendo. ¿Cómo se puede explicar que en las experiencias de Wasserman (1973) los pollitos respondieran a las presentaciones de calor con respuestas de extensión de las alas, gorjeo y bajada del cuerpo hasta frotado con el suelo, y las RCs fueran respuestas de picoteo y frotamiento del pico con el EC? Una posible solución a este problema la encontró Hogan (1974), al observar la conducta natural de búsqueda de calor de los pollitos respecto de su fuente natural de obtención del mismo, que en su ambiente habitual es la gallina. Este autor encontró que los pollitos de tres a ocho días se aproximaban a las gallinas mientras comían o permanecían quietas y comenzaban a picar las plumas de la parte inferior de su cuerpo y a empujarlas y frotarlas, lo cual indicaba en muchas ocasiones las respuestas de empollamiento de las gallinas. Observaciones similares son realizadas por Lidell (cit. en Lorenz, 1969) en el propio laboratorio de Pavlov. Tras liberar al perro de su arnés de sujección una vez realizado un condicionamiento salivar, Lidell observó que el perro se comportó ante el EC de la misma forma que lo hacía ante el cuidador que lo daba su ración diaria de alimento. Los .trabajos más interesantes a este respecto han sido realizados por García y cols. (Gustavson, Kelly, Sweeney y García, 1976; García, Rusiniak y Brett, 1977). Estos autores hicieron enfermar a unos lobos y coyotes al consumir carne envenenada con litio que envolvieron en una piel de oveja. Después de esta experiencia, se les presentó a estos predadores una oveja viva y no sólo no la atacaron, sino que presentaron antela misma una pauta de conducta de sumisión similar a la provocada normalmente por un miembro dominante de su misma especie. La interpretación de estos resultados en su sentido global sugiere una concepción alternativa de la hipótesis pavloviana de la sustitución de estímulos, que podría explicar más adecuadamente las contradicciones encontradas en los estudios sobre las similitudes y diferencias entre lasRC automoldeada y la Rl. 2.2. Alternativas a la hipótesis de la sustitución de estímulos: la teoría del "desencadenamiento condicionado". Como habíamos dicho anteriormente, el conjunto de resultados precedentes sugiere un nuevo sentido del concepto pavloviano de sustitución de estímulos: el EC se va a convertir en un sustituto, pero no del El, sino del objeto o precursor natural del El en el nicho ecológico de cada especie animal. De esta forma, los pollitos de Wasserman y el perro de Lidell se comportaron frente al EC de la forma en la que lo hacían hacia sus fuentes naturales de
146 Gabriel Ruiz reforzamiento, y los coyotes de García exhibieron ante su EC las pautas de respuesta que en su ambiente natural hubieran evitado la consecuencias aversivas del ataque de un miembro dominante de su especie. Si bien encontramos un antecedente en las observaciones descritas por Hogan (1974), la teoría del desencadenamiento condicionado toma su forma definitiva con los trabajos de Woodruff (1974), Woodruff y Willliams (1976) y Jenkins y al. (1978). Como señala Mackintosh (1983), esta hipótesis afirma, en su contenido básico, que el EC elicitará las respuestas apropiadas a los precursores naturales u objetos prealimenticiios encontrados por cualquier organismo en su nicho ambiental. Lo cual implica que la RC automoldeada es una pauta preorganizada de conductas que son liberadas por la señal de un reforzador y que la Rl posee la misma naturaleza, aun cuando es desencadenada por el reforzador mismo. La afirmación de que estas respuestas no son aprendidas supone la aceptación de que están sujetas a presiones selectivas durante la evolución de las especies, lo que las hará distintas en función de los diversos grupos biológicos e incluso las diferenciará dentro de un mismo grupo. Con el enunciado de esta teoría del desencadenamiento condicionado concuerdan las observaciones de las diferencias entre las RCs automoldeadas y las Rls: la RI es, simplemente, un componente de una pauta de respuestas más complejas -RCque va a ser liberada y controlada por el EC en el curso del automoldeamiento ' , y el EC va adquirir el poder instigador de una señal natural previa a la obtención de un reforzador. Es posible que estas pautas organizadas de conductas, que constituyen la RC automoldeada, concuerden con las estrategias conductuales descritas por la hipótesis de las sistemas de conducta de Timberlake (1983): a) la conducta predatoria, que es un modo de búsqueda elicitado por la aparición potencial de un objeto relacionado con la presencia de alimento (envuelve reacciones de contacto con dicho objeto y podría corresponderse con la RC automoldeada); b) la conducta dirigida al comedero, que es un modo de espera y búsqueda focal elicitado por la gran probabilidad de aparición del El (envuelve reacciones de orientación al comedero y permanencia en la zona de alimentación y podría corresponderse con la Rl). Si, como mantiene la hipótesis del desencadenamiento condicionado, la RC automoldeada es una pauta preorganizada biológicamente que aparece ante la señal de reforzamiento próximo, no debiera esperarse que la modificación artificial de la Rl afectara a su secuencia de aparición, puesto que de ser así el resultado favorecería a la tradicional concepción de la sustitución de 3 En el caso del experimento de Woodruff y Williams (1976), que vimos al hablar de la RI, podria interpretarse que la recepción del El directamente en la mandíbula del sujeto elicitó respuestas consumatorias de ingestión del agua, mientras que el EC controló un conjunto más complejo de respuestas que comprendía la pauta específica de bebida de la paloma (Craig, 1912).
te su EC las pautas de tado la consecuencias "pecle. aciones descritas por ondicionado toma su Woodruff y Willliams ;kintosh (1983), esta elicitará las respuestas nenticiios encontrados ual implica que la RC s que son liberadas por iaturaleza, aun cuando rmación de que estas ae que están sujetas a ecies, lo que las hará ógicos e incluso las iado de esta teoría del observaciones de las U es, simplemente, un [as -RCque va a ser Ideamiento- , yel EC .a a la obtención de un rs de conductas, que trategias conductuales lucta de Timberlake úsqueda elicitado por presencia de alimento eodría corresponderse comedero, que es un gran probabilidad de ción al comedero y xmdersc con la RI). iento condicionado, la ente que aparece ante e que la modificación uesto que de ser así el de la sustitución de : vimos al hablar de la RI, andíbula del sujeto elicitó EC controló un conjunto 1 de bebida de la paloma Respuestas pavlovianas en el automoldeamiento e-stímulos. Una experiencia relevante para esta idea fue llevada a cabo por Premoc y Klipec (1982), quienes al retirar quirúrgicamente la pared superior del pico a una paloma modificaron la RI consumatoria al grano. En esta situación, asociaron un EC visual a la presentación de dicho El y registraron las RCs emitidas por los sujetos. Si estas no sufrían modificaciones estarían ante una demostración clara de la hipótesis del desencadenamiento condicionado; la aparición de una RC modificada favorecería a la sustitución de estímulos. Los resultados no fueron concluyentes al observarse que los sujetos experimentales emitieron, sin diferencias significativas, RCs normales y modificadas. Aun cuando la hipótesis del desencadenamiento condicionado nos parece sugerente, su poder explicativo será limitado mientras reserve al EC el papel de mero instigador de una pauta de conductas preorganizadas y no considere su función de indicador respecto al cual los organismos direccionan sus respuestas. La distinción entre estímulos elicitantes y/o dirigentes, que aparece en el campo de la etología (Eibl-Eibesfeldt, 1970), reconoce que mientras que algunos estímulos liberan o instigan una respuesta, otros la guían hacia o lejos de ciertos lugares específicos. Sin duda, los estudios más interesantes de las funciones liberadoras y/o directivas de la estimulación ambiental, que son la base de la distinción anterior, son las observaciones realizadas por Tinbergen (1951). Este autor, estudiando la conducta de las gaviotas, descubrió que las crías de esta especie al recibir la llamada de alerta de sus padres (estímulo elicitante) se refugian, pero la dirección de sus movimientos dependió de las características de los objetos de su ambiente inmediato (estímulos dirigentes). El caso anterior es una situación en la que cada función pertenece a un estímulo distinto, sin embargo en gran parte de las situaciones naturales las dos funciones suelen ser parte del mismo estímulo. 'para lospollitos, el mismo estímulo libera y dirige sus respuestas de picoteo: granos de alimento y/o gotas de agua (Hogan, 1973; Hunt y Smith, 1967). Tinbergen (1951), en el trabajo citado anteriormente observó que la mancha roja del pico de las gaviotas adultas libera y dirige el picoteo de las crías. La observación de. la pertenencia de ambas funciones a un mismo estímulo es importante, ya que no hace ajeno al automoldeamiento (en el que el EC libera y dirige la RC) de los fenómenos usuales que se pueden encontrar entre las estirnulaciones que conforman el nicho ecológico de cualquier especie. Hasta el momento, el alcance empírico de la nueva conceptualización proporcionada por la hipótesis del desencadenamiento condicionado es ; limitado, y requiere un análisis más completo y detallado de las pautas de respuestas específicas de los distintos animales estudiados, así como del papel de los ECs utilizados (para lo cual las situaciones de automoldeamiento son muy adecuadas). No obstante, la perspectiva que aparece tras esta hipótesis no sólo muestra que lo que se modifica en el automoldeamiento es un sistema 147
148 Gabriel Ruiz conductual yno una respuesta aislada, sino que apunta hacia el hecho de que ese sistema, aun siendo una pauta preorganizada ypor tanto no aprendida, se adapta a las características y funciones de los distintos estímulos que pueden llegar a asociarse con la aparición de cada reforzador. ABSTRACT The present paper deals with the nature of autoshaped responding and its theoretical interpretation within the framework provided by Animal Learning Psycology during the last two decades. The studies carried out using pigeons as experimental subjects are reviewed, and the attributes of the autoshaped response are set not only in this conditioned aspects but also in iLS unconditioned ones. It is also pointed the components of those behavioural chains. Finally, some biological concepts such as "Iearned release", "behaviour systems" andthe distinction between "elicitauion and/or directing stimuli" are suggested to account for its theorical interpretation. REFERENCIAS Alam, S. Boakes, R.A. (1979). Effect of tray and chamber illumination in autoshaping and omission training of the pigeon. Unpublished experimeni. (Cit. en Boakes, R.A. (1979). Interaction betwen type 1 and type II processes involving POSiLive reinforcement. En A. Dickinson & R.A. Boakes (Eds.) Mechanisn of learning and motivation: A memorial volume to Jerzy Konorski. Hillsdale, N.J.; LEA). Antonitis.Tf. (1951). Response variability in the white rat during condiLioning, extincion and recondiLioning. Journal O/ Experimental Psychology, 42,273-281. Boakes, R.A. (1977) Performance on learning to associate a stimulus with positivo reinforcement. En H. Davis &H.M.B .. HurwiLz (Eds.), Oper ant-Pavlovian Interactions. Hillsdale, N.J.:LEA. Boales, R.A. (1979). Interactions between type 1 and type II processes involving positivo reinforcement. En A. Dickinson & R.A. Boales (Eds.), Mechanism of learning and motivation: A Memorial Volume to Jerzy Konorski. Hillsdale, N.J.: LEA. Brown, P.L. & Jenkins, H.M. (1968). Autoshaping of the pigeon's keypeck. Journal 01 Experimental Analysis 01Behavior, 11, 1-8. Browne, M. (1976). The role of primary reinforcement and overt movements in autoshaping in the pigeon. Animal Learning and Behavior, 4, 287-292. Buszáki, G. (1982). The "where is it?" reflex; Autoshaping the orienting response. Jour nal . o/ Experimental Analysis o/ Behavior, 37, 461-484. Craig, W. (1912). Observation on doves learning to drink. Jouranl o/ Animal Behavior, 3, 273-279. Creed, T.L & Ferster, C.B. (1972). Space as a reinforcer in a continous free-operant environement. The Psychologicla Record, 22, 161-167. Curio, E. (1976). The ethology o/ predation. Berlin: SpringerVerlag. Res; Deeds, W. & Friedman, J. learning in the nond. Psycological Associ Domjan, M., Lyons, R., ~ approach in male Comparative Psychc Dykman, R.A. (1967). O~ Methods in Psychop Eibl-Eibesfeldt, I. (1970). 1 Farrris, H.F. (1967). Class Coturnix coturnix ja 127. Fersters, C.B. (1953). The , Psychological Recot Gamuzu, E. (1971). Associ complex skeletal I Pennsy Ivania. García, J. Rusiniak, K.W. wild animals: Cave: Pavlovian inieractio Gilbert, R.M. (1973). K autoshaping. Bulleti Gormezano, I. & Kehoe, conceptual issues. Processes (vol. 2). 1 Gormezano, c.n., Kelly, I 1.: Coyotes and wob Hearst, E. (1979). Classic: Stimulus substitutio R.A. Boakes (Eds.), Jerzy Konorski. Hill Hearst, E. & Jenkins, H.tv directed acciono Aus Hilgard, E.R. (1936a). TIl stimulus substitutio HIlgard, E.R. (1936b). n substitution. Psychc Hogan, J.A. (1973). How Stevenson-Hinde (El Hogan, J.A. (1973). Respo Hunt, G.L. & Smith, W. domesLic fowl. Jour Jenkins, H.M., Barrera, F. pauerns of dogs in 272-296. Jenkins, H.M. & Moore, B reinforcers.Journal
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