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27 B R U M A L Revista de Investigación sobre lo Fantástico Research Journal on the Fantastic DOI: https://doi.org/10.5565/rev/brumal.403 Vol. V, n.º 2 (otoño/autumn 2017), pp. 27-46, ISSN: 2014-7910 LOS ESPACIOS IMPOSIBLES EN LA NARRATIVA DE LEOPOLDO MARECHAL. ANÁLISIS DE LA CONSTRUCCIÓN UTÓPICA Y DISTÓPICA DE BUENOS AIRES ana davis gonzález Universidad de Sevilla [email protected] Recibido: 08-04-2017 Aceptado: 29-11-2017 resUMen Leopoldo Marechal (1900-1970) pertenece a la línea de narradores argentinos que instauraronunatradiciónliterariaensupaís,cuyoinflujoenescritoresposterioreshasido determinante. Su escritura prolífera lo llevó a cultivar todos los géneros: prosa, poesía, teatro y ensayo, dando sus primeros pasos en la poesía modernista. Un estilo más personal se revela en publicaciones posteriores, dándose a conocer por su ambiciosa primera novela, Adán Buenosayres (1948), que lo convirtió en uno de los grandes narradores de la literatura argentina. La presente investigación se propone analizar la categoría espacial en sus tres novelas: el Adán, El Banquete de Severo Arcángelo (1965) y Megafón o la Guerra (1971). El espacio, a su vez, se entrecruza con dos conceptos interdependientes: la utopía y lo fantástico. El estudio que sigue pone al descubierto la evolución de dichas unidades desde el Adán a Megafón, conundoblefin:desvelarelprocesodetransformaciónformalyestilísticodeMarechal,ydestacarelpapelsignificativoqueposeeel espacio en su narrativa, en relación al género fantástico y a la noción de utopía. palabras clave: Leopoldo Marechal, espacio, utopía, distopía, fantástico. absTracT Leopoldo Marechal (1900-1970) belongs to a line of Argentine narrators who establishedaliterarytraditioninhiscountry,andwhoseinfluenceonlaterwritershasbeen
Ana Davis González Brumal, vol. V, n.º 2 (otoño/autumn, 2017) 28 decisive.Hisprolificwritingledhimtocultivateallgenres:prose,poetry,theaterand essay,takinghisfirststepsinmodernistpoetry.Amorepersonalstyleisrevealedin laterpublications,becomingknownforhisambitiousfirstnovel,Adán Buenosayres (1948), which made him one of the great narrators of Argentine literature. The present research aims at analyzing space in Marechal’s three novels: Adán (1948), El Banquete de Severo Arcángelo (1965) and Megafón o la Guerra (1971). This space, in turn, is intertwined with two interdependent concepts: utopia and the fantastic. The following study exposes the evolution of these units from Adán to Megafón, with a double aim: to unveil the process of the formal and stylistic transformation of Marechal, and to highlightthesignificantrolethatspacehasinitsnarrative,particularlyinrelationto the Fantastic genre and the notion of utopia. Key words: Leopoldo Marechal, space, utopia, dystopia, Fantastic genre. R inTrodUcción Aunque el término utopía se acuña a partir de la obra de Tomás Moro, Aristóteles y Platón ya planteaban un espacio utópico modélico.1 Por ello, Óscar Galindo apunta que utopía y distopía se caracterizan, en particular, por la idea de insularidad, esto es, siempre se desarrollan en espacios aislados, con unos límites concretos. Esto implica ciertas consecuencias relacionadas a la incomunicaciónconelexterioryaladificultaddeaccederadichoespacio,aspectoquenodejadeserparadójico,puessonterritoriosabiertoseimpenetrablesalavez.Pero,asuvez,lainsularidadseasociaalomítico—comoseñala Sánchez Robayna con respecto a la obra de Lezama Lima2—,rasgoque,como veremos, cobra especial relevancia en la segunda novela de Marechal. El aislamiento de dichos espacios conlleva también, en ocasiones, una organización autonómica e independiente de otros territorios, asociadas asimismo a un terreno homogéneo y de tamaño reducido. Galindo habla de autosostenibilidad económica,quesesueletraducirentotalitarismosdistópicos—sirvade 1 En concreto, en Política de Aristóteles y República de Platón. 2 «elpoetacubanohacereferencia(...)[al]insularismo(...)[que]hadeentendersenotantoensuacepcióngeográfica(...)sino,sobretodo,encuantoalproblemaqueplanteaenlahistoriadelaculturayaun delasensibilidad”.ElintentodeLezamaparecereferirsetantoalregistrodelacubanidadcomoala fundación mítica de Cuba» (1980-1982: 21).
Brumal, vol. V, n.º 2 (otoño/autumn, 2017) Los espacios imposibles en la narrativa de Leopoldo Marechal 29 ejemplolanovela1984(1949)deGeorgeOrwell—.Porello,FernandoAínsa alude a dos rasgos relativos al espacio: la reglamentación, necesaria para mantener el «orden» establecido, y la planificaciónurbanística, pues «uno de los topos más recurridos del pensamiento utópico es el de la Ciudad Ideal. La ciudad real (...) se enfrenta a la ciudad proyectada como una estructura urbana regular y geométrica» (1990: 43). Tal dicotomía recuerda a las propuestas de Henri Lefebvre, quien condena la organización urbana capitalista en El Derecho a la Ciudad al considerarla un mecanismo de mercantilización espacial que aliena y, al mismo tiempo, excluye al trabajador. Para Lefebvre,laciudadesunderechodelobreroyplantealaposibilidad—factible,noutópica—deunarevoluciónsocialistaqueleotorgueautoridad para decidir sobre ella. A la idea de insularidad, añade Galindo el carácter acrónico de la utopía yladistopía,puescarecendetiempohistórico—deahíelpesimismodelsegundoqueexponeunacircunstanciadestinadaalfracaso—.Apartirdelos rasgos citados, podemos concluir que en la utopía las unidades de espacio y tiempo se relacionan de manera indisoluble: este último debido a que el individuo se encuentra en un presente del cual quiere huir, un pasado irrecuperable y un futuro incierto. La tensión temporal se proyecta en la espacial, plasmada en un territorio real y otro ideal. El real se correspondería al tiempo presente, mientrasqueelidealseidentificaconunfuturoidílicoy,apartirdeunanoción circular de la historia, también con el pasado, que equivale al futuro según el mito de la Edad de Oro. De esta manera, el concepto de utopía y su opuesto, la distopía, constituyen unidades tempo-espaciales profundamente pesimistas: el tiempo presente y el espacio actual se conciben desde un punto de vista negativo. Ambos denuncian una situación pero mediante estrategias antitéticas: o bien enfrentando al espectador con la realidad (distopía), o bien señalando una alternativa que podría sustituir esa situación (utopía). Enliteratura,encontramosobrasquepuedenclasificarsesegúnlossubgéneros de la utopía o la distopía; sin embargo, también existen textos que no seadecuanbajotalclasificación,puesconstituyenunanociónmásgeneraldel género.EstosponendemanifiestoloqueRaymondRuyerdenominaelmodo utópico, es decir, lafacultaddeimaginar,demodificarlorealporlahipótesisydecrearunorden diferente al real, lo que no supone renegar de lo real, sino un profundizar en lo quepodríaser.(...)esun«ejerciciomentalsobrelosposibleslaterales»(1990:58).
Ana Davis González Brumal, vol. V, n.º 2 (otoño/autumn, 2017) 30 Mientras que el núcleo central del género utópico es la representacióndereflexionesentornoalarealidadysusposibilidades,elmodoutópico constituye una parte secundaria de la trama. En ocasiones, aparece inclusodemaneratanimplícitaquerequieredeunejerciciodeinterpretación que lo ponga al descubierto. Como veremos a continuación, las novelasquevamosaconsiderarenelpresentetrabajopertenecenalamodalidad formulada por Ruyer. la narraTiva de leopoldo Marechal El cambio de rumbo que llevó a Marechal a cultivar la narrativa, dejandolapoesíaalmargenduranteunosaños,hasidomarcadoporlapublicación de Adán Buenosayres en 1948. A pesar de las primeras críticas negativas hacia la novela,3 resulta significativo que la aparición de la segunda, El Banquete de Severo Arcángelo (1965), generara una nueva atención hacia el Adán, como se observa en la relectura que hizo Rodríguez Monegal en 1969. Tras las numerosas reediciones de la primera durante los años sesenta, se publica póstumamente Megafón o la Guerra en 1971. Todas ellas constituyen una tríada novelesca que comparten una estructura similar: tres protagonistas que vivenlaexperienciadeunviajeespiritualurbanoenbuscaderespuestasa cuestionesmetafísicas,existencialesyteológicas.Alolargodelostresviajes se revisan, en mayor o menor medida, la tradición e historia argentinas. De este modo, a través de la vida individual del héroe, se plantean asuntos relativos a la sociedad porteña y se observa cómo de Adán a Megafón se opera una evolución que concierne a la perspectiva desde la que se escribe. Mientras que en las dos primeras, la visión utópica posee un componente transcendente, en la última, la política gana terreno, situando la trama en una dimensión más terrenal y realista. Por ello, aunque los tres argumentos se sitúen en Buenos Aires, veremos cómo el punto de vista con que se presenta es distinto en las tres novelas. 3 En concreto, nos referimos a las de González Lanuza, Rodríguez Monegal y Noé Jitrik. La primera, publicada en Suren1948,eslamásinjuriosadelastresalcalificarelAdán como un «Ulises escrito por el padre Coloma y abundantemente salpicado de estiércol» (1997: 878). Un año después, Rodríguez MonegalrepruebaaspectosdecarácterideológicoalacusaraMarechaldeantisemitaydeprejuiciosopor burlarsetanimpúdicamentedelageneraciónmartinfierrista.Jitrikvuelvesobretalesasuntos,denunciado también su vinculación al peronismo y el catolicismo.
Brumal, vol. V, n.º 2 (otoño/autumn, 2017) Los espacios imposibles en la narrativa de Leopoldo Marechal 31 Adán BuenosAyres El espacio del Adán se estructura desde distintas dicotomías: modernidad/tradición, universalidad/localismo,4 interior/exterior,5 etc. Pero hay dos que son pertinentes en nuestro estudio y que están interrelacionadas entre sí: la ciudad Visible y la no Visible, que se materializan en Cacodelphia y Calidelphia respectivamente. El binomio, tomado de Historia de una Pasión Argentina de Eduardo Mallea,6 funciona para manifestar una de las claves platónicas que subyacen a toda la producción marechaliana: la búsqueda de la Verdad y la Belleza ideales, trascendiendo lo terrenal.7 Mediante el recorrido de Adán por distintos espacios bonaerenses (centro, periferia, la casa de los Amundsen), se ponen al descubierto distintas polémicas vigentes de la sociedad de los añosveinte:laaceptaciónorechazodelainmigración,lafiguradelgauchoen la historia del país y, en literatura, se pasa revista al criollismo y la estética de vanguardia.Trasexponertalescuestionesmedianteelfiltrodelaparodia,se denuncian de manera más directa en el Libro Séptimo durante el descenso del protagonista a Cacodelphia. La oposición Calidelphia/Cacodelphia revela simultáneamente la visiónutópicaylofantásticoqueposeelanovela.Elsegundo—sátiradelinfiernodantesco—seríalaBuenosAiresVisible,dondeseponenaldescubiertolos vicios de la ciudad en general8 y los de Adán en particular.9 En este sentido, estaríamos ante un modo distópico, pues consiste en una mera señal de los malesqueaquejanalasociedad.FrenteaCacodelphia,elpersonajedeSchultze 4 Desde la primera descripción del puerto de la capital se observa una ciudad en movimiento, fruto delprogresoylaindustriaquelainvaden.Frenteaello,encontramosenlaperiferiaapersonajesque representanlatradición—enconcreto,enelfuneraldeJuanRobles—. 5 Tal dualismo surge desde el Libro Primero cuando el narrador, luego de trazar un panorama visual de Buenos Aires, se introduce en la casa del protagonista, donde se lleva a cabo la parodia del Génesis. 6 LapropuestadeMalleasehaceanivelnacionalaldistinguiralargentinoficticio,sinprofundidad espiritual, de aquel que sí lo es, pero que está oculto a la vista y que es difícil de hallar en la ciudad: «Quiere decir que había un hombre argentino visible y otro hombre argentino no visible, silencioso, obstinado, conmovido y laborioso en el fondo tremendamente extenso del país en las estancias, las provincias, los pueblos, las selvas, los territorios. Y aun en la ciudad, mas en la ciudad profunda no en lafácil,noenlainmediata.Perolaprimacía,lapujanzaactualeradelprimero.¿Québuscabaeseprimero? (...) Se trataba de una exaltación de lo meramente individual, es decir, de una fórmula cómoda de existencia vegetante y trepante» (1944: 62). 7 Los puntos esenciales de la obra marechaliana aparecen esbozados en un ensayo de 1939: Descenso y ascenso del alma por la Belleza. 8 Mediante la parodia, se critica el periodismo, la burocracia, el psicoanálisis, el discurso patriótico, el criollismo, etc. 9 EstoseobservacuandoelprotagonistaseenfrentaalosPotenciales,figurasquereflejansuinterior: «encarnación patente de las más raras locuras que hubiese tramado alguna vez mi fantasía en sus escondidos telares; concretadas ahora en una materia, parecían fetos extravagantes, abominaciones plásticas, artificiosdealgúndemonio»(1997:463).
Ana Davis González Brumal, vol. V, n.º 2 (otoño/autumn, 2017) 32 alude a la existencia de su contraparte, Calidelphia, dos caras de una misma moneda:«lasdosciudadesseunenparaformarunasola.Omejordicho,son dosaspectosdeunamismaciudad.YesaUrbe,sólovisibleparalosojosdel intelecto,esunacontrafiguradelaBuenosAiresvisible»(1997:344).Calidelphia sería la parte celestial a que aspira Buenos Aires, solo alcanzable si consigue una forma espiritual. La fusión de ambas consistiría en la ciudad anunciada enelApocalipsis,Filadelfia,alaqueremiteelnarradoralfinaldelLibroCuarto:«Philadelphialevantarásuscúpulasytorresbajouncieloresplandeciente como la cara de un niño. (...) así reinará Philadelphia, la ciudad de los hermanos, entre las urbes de este mundo» (1997: 275-276). Si Calidelphia es la ciudad Ideal, donde el protagonista encontraría la unidad con el Absoluto, cabría preguntarse si estamos ante un espacio realmenteaccesibleosisereduceaundeseoutópicodeAdán.Alfinaldelanovela, él y Schultze llegan a la espira más profunda de Cacodelphia, la Gran Hoya, donde se enfrentan al Paleogogo, una suerte de monstruo descrito como «una gran masa de gelatina, que daba la sensación de un molusco gigante»(1997:561).Ellectorseencuentraentoncesanteladudadesifinalmente el protagonista asciende luego a Calidelphia según la declaración de intenciones expuesta al principio del Libro Séptimo: Elsábado30deabrilde192.,enelbajodeSaavedrayamedianoche,elastrólogo Schultze y yo iniciamos la excursión memorable que me propongo relatar ahora y que según la nomenclatura del astrólogo, comprendería un descenso a Cacodelphia, la ciudad atormentada, y un ascenso a Calidelphia, la ciudad gloriosa (1997: 343). Conforme a la lectura de Graciela Coulson, «la novela termina cuando elprotagonistaresuelvesuconflictometafísicoyllegaaDios»(1974:74).Pero, ¿estorealmenteocurre?Laconclusiónresultademasiadotajantesitenemos en cuenta la clausura elíptica de la obra y el tiempo condicional empleado, puesAdándicequeelviajecomprendería ese ascenso posterior, pero no asegura que se cumpla. Calidelphia se ofrece, por tanto, como posibilidad10 pero en ningún momento se asegura ni su existencia, ni su acceso. Debido a su indeterminacióngeográfica,Calidelphianoapareceenlanovela,loquerefuerza 10 Calidelphia es, por tanto, el arquetipo de ciudad utópica,segúnladefinicióndeLouisMarin:«La ciudadutópica(...)es,enmediodeloimaginario,laficcióndelascondicionesdeposibilidaddelaarquitectura urbana». Consiste, agrega el autor, el un no-lugar, lo que implica «la indeterminación del lugar, el lugar de lo neutro, (...) el lugar de lo que no está ni aquí ni allí; presencia de la carencia en el espacio alrededor del cual y respecto del cual se organiza el espacio» (1976: 292-293).
Brumal, vol. V, n.º 2 (otoño/autumn, 2017) Los espacios imposibles en la narrativa de Leopoldo Marechal 33 sucarácterutópico.Precisamente,ladudasobrelanaturalezarealoficticiade ambos espacios es el punto donde asoma el elemento fantástico de la novela. Los dos primeros libros del Adán presentan una historia realista, pues los acontecimientos y el espacio donde se desarrollan son coherentes con los parámetros de la realidad empírica. No obstante, en el Libro Tercero, durante la ExpediciónaSaavedra,lospersonajessetrasladanalaperiferia,dondeirrumpe lo fantástico mediante apariciones fantasmales. De esta manera, se rompe laverosimilitudalnoexponerunaexplicaciónlógicadeloshechos—aunque el narrador sugiere la posibilidad de que se deban a alucinaciones debido al estadodeembriaguezdelosexpedicionarios—.11 A este respecto se abre una nueva dicotomía espacial que distingue el centro de la ciudad (costumbrista y realista), frente a la periferia (territorio fantástico), pues en Saavedra se encuentra el ombú que da acceso a Cacodelphia. No resulta baladí que sea la periferia, el espacio intermedio entre la ciudad del campo, donde se desarrolla lo fantástico, si consideramos el simbolismo de la frontera apuntado por Aínsa: «La frontera implica también una situación-límite ya que en ella se extreman las circunstancias, los intereses y los problemas comunes (...). El límite funciona como otro lugar» (1990: 91). En el Adán, el personajedeTeslerdefineaSaavedracomoelfinaldelaciudad:«Sí—confesó—,me gustaelpaisajedeSaavedra,esepaisajedesgarradoenqueterminalaciudad» (1997a:32).Taldefiniciónponederelievelafaltadedelimitacióndedichoespacio, pues resulta difícil determinar un territorio que es un límite en sí mismo. Saavedra es, frente a la ciudad, un espacio heterotópico, según la terminología foucaultiana, caracterizado por la yuxtaposición de diversas «ubicaciones que se excluyen entre sí» (1984: s.p.), es decir, la urbe y el desierto. Al mismo tiempo, explicaelfilósofofrancés,«sonespaciosparadójicos,puessepresentanabiertos y, a su vez, están aislados y son, en cierta medida, impenetrables» (1984: s.p.). Debidoasucarácterparadójico,sonlugaresapropiadosparalairrupcióndelo fantástico según la concepción de Todorov como todo aquello que provoca vacilación en el lector, incapaz de decidir acerca de su verdadera naturaleza. En el Adán, el protagonista duda de la existencia de las dos ciudades, que considera invencióndeSchultze:«—Enelsupuestocasodequelasdosciudadesmitológicasexistieran—bromeabayo—(...)¿quéméritohayennosotrosquenoshaga dignosdesemejanteaventura?»(1997a:343).Incertidumbrequeelnarradorno despeja,instandoallectorainterpretarloasumanera. 11 «Y a partir de aquel instante una embriaguez telúrica enardeció a los expedicionarios (...). ¡Ah!, los aventureros de Saavedra no sospechaban, en su exaltación, que a trescientos metros de allí lo sobrenaturalespantaríasusojos»(1997:136).
Ana Davis González Brumal, vol. V, n.º 2 (otoño/autumn, 2017) 34 Calidelphiarepresenta,endefinitiva,elanheloperseguidoporAdán; consiste en el tiempo futuro frente al presente de Cacodelphia, como señala Cheadle: «Calidelphia (...) exists in an invented future that has nothing to do withthepresent.Cacodelphiaalonereflectstherealtwentieth-centuryBuenos Aires and, by extension, the rest of the real world» (2000: 93). Por ello, toda la trama argumental gira en torno a la búsqueda de un centro que dé sentidoalosconflictosinterioresdelprotagonista:elencuentroconlamujer amadaylaquimeradeencontrarellenguajeexactodelapoesía.Ambosse proyectan en el Cuaderno de Tapas Azules, prosa lírica dedicada a la Solveig, muchacha a quien aspira enamorar. El Cuaderno constituye el ars poética del estilo marechaliano donde se plantean cuestiones en torno a la creación artística, la inspiración, el amor, sintetizadas en la siguiente declaración: «Sólo más tarde comprendí aquel arrebatado idioma de la belleza; y supe que mi destino era el de perseguir la hermosura según el movimiento del amor» (1997: 320). Asimismo, el Cuaderno fusiona simultáneamente dos períodos temporales en unsoloespacio:eljardín.Estelugaradquiereasíundoblesimbolismotradicional:elprotagonistarecuerdasuinfanciaeneljardíndeMaipú,Edadde Oro irrecuperable y, a su vez, relata el primer encuentro con la Solveig en su jardín,convirtiéndoseenespaciometonímicodelamujerdeseada.Perotal búsquedanodejadeserunamerautopía,pueselfinaldelCuadernosecierra conlaincertidumbredeloqueocurrirá:«florsinotoño,espejomío,cuyaforma cabal y único nombre conoceré algún día, si, como espero, hay un día en quelaseddelhombredaconelaguajustayelexactomanantial»(1997:342). Así, mientras en el resto de la novela Adán recorre el espacio físico de Buenos Aires, el Cuaderno narra el viaje paralelo de su alma en busca del Ideal, abriendo un nuevo binomio entre el interior del protagonista y el exterior (su relación con la ciudad). Ambos caminos ponen al descubierto un movimiento centrífugo, según la terminología de Aínsa, quien divide entre aquellas estructuras novelísticas donde impera el movimiento centrípeto, donde se «busca laintegracióndelespacioenfuncióndecentrosotemplosqueseidentifican con el corazón interior del continente latinoamericano, (...) en contacto directo con los elementos primarios de la naturaleza» (1977: 139). El centrífugo, en cambio,suelesertraumáticoalinicioyalfinal: Estetipode«viaje»(...)partedeunatensiónactivaentreelyo (...) y el medio dondesiempre(...)setratadequelascosaslojustifiquenoayuden.(...)esla huida hacia afuera, intentando escapardeldesajusteesencialdelhombreamericanoasumiendootrodestino,loqueseráendefinitivatambiénalgoimposible. Pero si hay desarraigo en la primera parte del movimiento, suele haber poste-
Brumal, vol. V, n.º 2 (otoño/autumn, 2017) Los espacios imposibles en la narrativa de Leopoldo Marechal 35 riormente una vuelta (...) al punto de origen: un movimiento pendular que se repite como una constante de inestabilidad, la «ida y vuelta» de tantas novelas (1977: 147-148) (la cursiva es mía). A diferencia de Megafón, en el Adán Calidelphia es la imagen utópica de Buenos Aires en general, pero se proyecta de manera individual en el protagonista,quienpersonificaalporteñoensusdeseosinalcanzables.Labúsqueda vana de un centro simbolizaría, como ocurre en Rayuela, el destierro del rioplatense.12 El desarraigo de Adán no es únicamente existencial, ya que él también representa a la descendencia de la inmigración europea instalada en Argentina que, recordemos, se vio marginada durante varias décadas del resto de la sociedad.13Américaera,paralosprimerosextranjerosarribadosalcontinente,la utopía soñada;14sinembargo,elsentimientodeldesterradoqueinvadealhijo del inmigrante demuestra que tal utopía se invierte: este último desanda la ruta de sus antepasados para volver a su país de origen, donde espera encontrar el espacio ideal: «Esta nueva utopía se puede traducir en una peregrinaciónhacialosorígenes.(...)elviajenostálgicoalosorígenesperdidospermite (...)reencontrarloslugaresquesehandejado»(Aínsa,1990:122).EnelAdán, el tópicosedesmitificaenelLibroQuinto,alrelatarseelviajedelprotagonista por Europa, donde no encuentra las respuestas a sus inquietudes. Si bien en Cacodelphia se cuestionan asuntos acerca de la sociedad porteña y temas nacionales, podríamos considerar el Adán,siguiendolaclasificación de Mumford, como una novela donde la utopía funciona como medio de escape,dondesedejaelmundotalcomoespues,apesardelasdenuncias,no hay una propuesta real para contrarrestarlas. Como veremos en el siguiente apartado, Megafón correspondería a la utopía contraria, de reconstrucción, donde hay un intento factible de cambio (Mumford, 2013: 27); mientras que el 12 Tal es la interpretación de Aínsa acerca de la novela cortazariana, fácilmente aplicable al Adán—especialmente si contamos con que Cortázar es el primero en hacer una reseña favorable de la novela en 1949.ElcríticoconsideraquelaantítesisTierrayCielomanifiestaunaaspiraciónverticalquetambién vemos en Adán, en la búsqueda por la trascendencia, y «que orienta una búsqueda del centro de todo protagonista, previamente descolocado. (...) el esquema vertical se inscribe fácilmente en una tradición literaria que el narrador argentino integra: el destierro del rioplatense» (1977: 289). 13 En palabras de Aínsa: «aunque el inmigrante se incorporó fácilmente a la estructura económico-social de la sociedad americana, no tuvo esa misma facilidad para hacerlo en el plano político. Los gobernantes y las clases dirigentes seguían perteneciendo a una casta elitista de raíz hispánica celosa de sus privilegios» (1990: 132). 14 Como es sabido, la idea de una América utópica futura subyace a los discursos de Ariel (Rodó, 1900) y La Raza Cósmica (Vasconcelos, 1925), donde se concibe el surgimiento de una raza superior, consecuencia de la mezcla racial del continente. En el último capítulo, además, se alude a la evolución de Buenos Aires, ciudad está condenada a desaparecer para ser sustituida por una unión entre campo y ciudad, «logrando que sea desplazada por el campo, y no por el campo a la antigua sino por el campo urbanizado.(...)unacombinacióndeventajasdeambosestados»(1976:208).
Ana Davis González Brumal, vol. V, n.º 2 (otoño/autumn, 2017) 42 paso de la Unidad principal (...) al cuaternario de la manifestación elemental”»(Mercado,2015:7).Ladicotomíaalto/bajo(equivalenteaterrenal/celestial) estructura la disposición de la casa, que posee una «una torre para los mensajerosdeArribayunsótanoparalosintrusosdeAbajo:habíaquesubir alatorreconuncorazónamanteybajaralsótanoconunhígadocombatiente»28 (1979: 31). A su vez, tiene un carácter mágico que obliga al protagonista a limpiardemaleficios.Elnarradornoaclaranadamásacercadelorigendel fenómeno sobrenatural que invade dicho espacio en una novela que, como las anteriores, se presentaba al inicio como realista.29 Frente al espacio sagrado del Chalet, el Château es un territorio cuya existencia es, en principio, dudosa, y su ubicación lo sitúa en un lugar ambiguo, un «bosque frondoso que a la vez lo mostraba y lo escondía». Su arquitecturaes,asimismo,indeterminada,«eraungranedificiodeunasolaplanta cuya forma no respondía (...) a un estilo reconocible de la arquitectura» (1979: 289). Por su naturaleza incierta, nos encontramos con un nuevo espacio marechaliano que provoca la vacilación en el lector, rompiendo la verosimilitud de la historia. Se presenta, además, como un territorio inaccesible, hermético, donde Megafón presiente, a modo de prolepsis, su propia muerte. Su impenetrabilidad se refuerza mediante su forma de laberinto y espiral y por ser únicamenteaccesibleporagua.Lospersonajesseadentranallíconelfindeencontrar y rescatar a Lucía Ferrero (o la Novia Olvidada). Resulta curioso que la guerra de Megafón, presentada en un principio en relación a la historia argentina,culminaconelrescatedeunamujerarquetipodelamitologíaporteña:la FlordelBarrio,figurapropiadeltangobonaerense.¿Quieredecirestoque,en resumidas cuentas, salvar Argentina implica salvar su cultura y tradición? La respuesta es implícita30 en una obra que, además, concluye con la muerte del protagonista, dejandounmensajepesimistaasuslectoresresumidoporTesler ensufrasefinal:«¿Yluego?“Enlaexistenciauniversalnohaypuntosfinales —decíaSamuelTesler—:solohaypuntossuspensivos”»(1979:366). 28 ElChaletdeMegafónsecontraponeasimétricamenteconlacasadelpersonajedeSiebel,queposee lamismadicotomíaperodemaneraopuesta:«siel[recinto]deabajorevelabalapulcritudserenadela meditación, el de arriba gritaba la suciedad y desorden de la acción» (1979: 174). Según la interpretación deTesler,lacasadeSiebelrevela«queBuenosAiresesun“lugardeloposible”»(1979:175),esdecir,es favorable para llevar a cabo la misión de Megafón. 29 Apropósitodeello,noescasualelcomentariometaliterario(yhumorístico)delpersonajedeBarrosocuandoafirma:«Sialgúnlectorbusca“realismo”quesemudealanoveladeenfrente»(1979:248). 30 DeahílaconclusióndeNormanCheadle,paraquienellenguajeirónicoempleadoporMarechalen su narrativa evoluciona del carnaval de Cacodelphia al sainete del Banquete, donde la ironía se diluye (2000:133),finalizandoenlaambiguanoveladeMegafón, cuyo ethos es difícil de determinar (2000: 155) debido a los «puntos suspensivos» de su clausura.
Brumal, vol. V, n.º 2 (otoño/autumn, 2017) Los espacios imposibles en la narrativa de Leopoldo Marechal 43 conclUsiones Hay tres conceptos interrelacionados que ocupan un lugar preponderante en la narrativa marechaliana: el espacio, la utopía y lo fantástico. Las novelas se desarrollan en la capital argentina, ya sea entre el centro y la periferia—enelAdán—,enelsuburbiodeSanIsidro—enelBanquete—,oenel centro—enMegafón—.AunqueBuenosAiressepresentadesdeunaperspectivaverosímil,descritaasemejanzadelareal,lasobrastambiénalberganterritorios ambiguos, cuya naturaleza queda indeterminada. A pesar de que no podemos hablar de «novelas utópicas», todas ellas despliegan el «modo utópico»propuestoporRuyer,ese«ejerciciomentalsobrelosposibleslaterales» que, al aparecer de manera implícita, requiere de una lectura interpretativa quehemosintentadollevaracaboenelpresentetrabajo.Deestemodo,se observa cómo la construcción espacial de Buenos Aires en la narrativa marechaliana evoluciona cambia del modo utópico a un distópico. En el Adán, la dicotomía Cacodelphia/Calidelphia introduce el elemento fantástico y la antítesis de los modos distópico/utópico respectivamente. La ausencia del espacio utópico de Calidelphia, la duda acerca de su existencia y el destino del protagonista en las profundidades de Cacodelphia, cierran el AdánenunfinalpesimistaqueelautorintentasaldarenelBanquete. La segunda novela propone la organización de un misterioso simposio que posibilita la redención de Farías y su acceso al espacio utópico de la Cuesta del Aguaque,comoCalidelphia,jamássehacepresenteenlatrama.Asimismo, según la lectura política de Maturo, el banquete se interpreta como un movimiento de cambio social liderado por Severo Arcángelo, posible máscara de Perón.Lamuertedelprotagonistaylaelipsisdelsimposioalejaestasegunda novela de toda posible solución. El trasfondo ideológico se hace explícito de manera evidente en Megafón o la Guerra, donde se alude directamente a la RevoluciónLibertadoradeArgentinayalanecesidaddeunabatallaconelfin derestaurarelordenanterior—gobiernodeJ.D.Perón—.BuenosAiresse ofrece en ella como un espacio distópico y, a diferencia de las anteriores, aquí no cabe lugar para la utopía que representaban Calidephia y Cuesta del Agua. Las gestas de Megafón, otra supuesta máscara de Perón, parecen demostrar quesumisiónesfactibleenunprincipio,sinembargo,sumuertefinaldejaun halo de desilusión en la trama argumental. Teniendo en cuenta la evolución de la narrativa de Marechal y la evidentecontinuidadqueunesustresnovelas,elresultadofinalparecedesolador: ninguna da una respuesta clara a cuestiones acerca del futuro del país o
Ana Davis González Brumal, vol. V, n.º 2 (otoño/autumn, 2017) 44 del destino de sus héroes, más que la muerte. Buenos Aires, escenario típico de su producción, se ofrece como espacio imposible para el desarrollo de una forma espiritual que establezca un orden para la sociedad. bibliografía aínsa, Fernando (1977): Losbuscadoresdelautopía.Lasignificaciónnovelescadelespacio latinoamericano, Monte Ávila, Caracas. —(1990):Necesidad de la utopía, Tupac, Buenos Aires. —(2004):Identidad cultural de Iberoamérica en su narrativa, Gredos, Madrid. biron, Rebecca E. (2005): «Marvel, Monster, Myth: The Modern City in Latin American Literature»,enJean-FrançoisLejeune(ed.),Cruelty and Utopia. Cities and Landscapes of Latin America, Princeton Architectural Press, New York, pp. 118-133. bravo herrera, Fernanda Elisa (2004): «Los asedios y las batallas en Megafón o la Guerra de Leopoldo Marechal», en Antonella Cancellier, María Caterina Ruta y Laura Silvestri (coord.), Scritturaeconflitto: Actas del XXI Congreso Aispi = Atti del XXII Convegno Aispi, Associazione Ispanisti Italiani, Roma, 1, pp. 39-66. casTro orellana, Rodrigo (2009): «El ocaso de la ciudad utópica», Hybris: revista de filosofía, 1/1, pp. 6-17. cheadle, Norman (2000): The Ironic Apocalypse in the Novels of Leopoldo Marechal, Tamesis, London. colla, Fernando (1997): «De Adán Buenosayres a Megafón (Itinerario de un hombre imposible)»,enJorgeLafforgueyFernandoColla(coord.),Adán Buenosayres, Galaxia Gutemberg, Madrid, pp. 583-617. corTázar, Julio (1997): «Leopoldo Marechal: Adán Buenosayres»,enJorgeLafforgueyFernando Colla (coord.), Adán Buenosayres, Galaxia Gutemberg, Madrid, pp. 882-886. coUlson, Graciela (1974): Marechal: la pasión metafísica, Fernando Garciña Cambeiro, Buenos Aires. davis gonzález,Ana(2015):«ElviajedeLisandroFarías:unrecorridodedescensoy ascenso en El Banquete de Severo Arcángelo», Cuadernos del Hipogrifo. Revista de literatura Hispanoamericana y Comparada, 4, pp. 74-87. difabio de raiMondo, Elbia Haydeé (2003): «Gog y Magog en El Banquete de Severo Arcángelo», Revista de Literaturas Modernas, 33, pp. 5361. foUcaUlT, Michel (1984): «De los espacios otros», Architecture, Mouvement, Continuité, 5, s.p. galdón rodrígUez, Ángel (2011): «Aparición y desarrollo del género distópico en la literatura inglesa. Análisis de las principales antiutopías», Prometeica. Revista de filosofíayciencias, 4, pp. 22-43. <https://doi.org/10.24316/prometeica.v0i4.49> galindo V., Óscar (2004): «Distopía y apocalipsis en la poesía de Óscar Hahn y Gonzalo Millán», Anales de Literatura Hispanoamericana, 33, pp. 65-76. gonzález lanUza, Eduardo (1997): «Leopoldo Marechal: Adán Buenosayres», en JorgeLafforgueyFernandoColla(coord.),Adán Buenosayres, Galaxia Gutemberg, Madrid, pp. 876-878.
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