Como citar este artículo: GUIXÀ, Josep (2021): “La información taurina en la prensa barcelonesa (18502010)”, en Revista Internacional de Historia de la Comunicación, nº16, pp. 358-386. © Universidad de Sevilla 1 LA INFORMACIÓN TAURINA EN LA PRENSA BARCELONESA (1850-2010) Bullfighting information in the Barcelona Press (18502010) DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.16 Recibido: 9-4-2021 Aceptado: 25-5-2021 Publicado: 30-6-2021 Josep Guixà Cerdà Periodista
[email protected] ORCID 0000-0002-8974-2494 350 Como citar este artículo: GUIXÀ, Josep (2021): “La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010)”,en Revista Internacional de Historia de la Comunicación, nº 16, 2021, pp. 350-377. http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.16
Josep Guixà Cerdà Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 358-386 2 Resumen: La gran implantación de los espectáculos taurinos en Barcelona, donde llegaron a existir simultáneamente tres plazas de toros, obligó a la prensa local a posicionarse sobre la llamada “fiesta nacional”. Por lo general, los diarios en castellano publicaban regularmente crónicas taurinas, aunque también hubo excepciones como la de “La Vanguardia” entre los años 1900 y 1939. Por su parte la prensa en catalán, adscrita al catalanismo político, se abstuvo de informar sobre los festejos que se celebraban en Barcelona, salvo para criticar la tauromaquia, aspecto en el que destacó algún semanario satírico. A pesar de la simbiosis existente entre el antitaurinismo y el nacionalismo catalán, el autor concluye que la línea editorial de la prensa ante las corridas de toros obedecía a cuestiones identitarias. Palabras clave: Toros, prensa, catalanismo, antitaurinismo, Barcelona, La Vanguardia. Abstract: The great implantation of bullfighting spectacles in Barcelona, where there were even three bullrings at the same time, forced the local press to take a position on the so-called "national festival". In general, Spanish-language newspapers regularly published bullfighting chronicles, although there were also exceptions such as "La Vanguardia" between 1900 and 1939. On the other hand, the Catalan press, ascribed to political Catalanism, abstained from reporting on the celebrations that took place in Barcelona, except to criticize bullfighting, an aspect in which some satirical weeklies stood out. In spite of the existing symbiosis between anti-bullfighting and Catalan nationalism, the author concludes that the editorial line of the press regarding bullfights obeyed to identity issues. Keywords: bullfights, press, catalanism, anti-bullfighting, Barcelona, La Vanguardia. Introducción En los últimos tiempos el ascendiente de los críticos taurinos sobre aficionados y profesionales ha declinado y el papel de la crónica taurina como fuente de lenguaje coloquial o radiografía del contexto social o político son reminiscencias del pasado. La influencia creciente de los medios audiovisuales, los portales de internet y las redes sociales como creadores de estados de opinión o prescriptores del gusto de los aficionados, han convertido a los críticos en figuras anacrónicas o marginales dentro de la profesión periodística. En el mejor de los casos, han tenido que reconvertirse en profesionales todoterreno (Zabala de la Serna, Antonio Lorca) o renunciar a su condición de cronistas para reseñar sucintamente las corridas en la línea de los revisteros de antaño (Andrés Amorós). Esto no impide que el historiador taurino o el aficionado interesado en épocas remotas del toreo, sigan volviendo una y otra vez a las crónicas de “Don Modesto”, Gregorio Corrochano, Cañabate o “Clarito”. Por alguna razón, salvando a Néstor Luján, bien conocido por su extensa y variopinta obra literaria, los críticos taurinos barceloneses no han despertado el interés de los aficionados nostálgicos ni recibido los honores de la posteridad libresca. Del mismo Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 350 - 377 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.16 351 La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Josep Guixà Cerdà
La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 358-386 3 modo, así como en la historiografía reciente autores como Jaume Sobrequés o Josep M. Solé i Sabaté han encontrado en el Futbol Club Barcelona claves para entender la Cataluña contemporánea, los historiadores catalanes han rehusado adentrarse en la fiesta taurina con idéntico objetivo. El presente trabajo dibuja las líneas maestras de la posición de la prensa barcelonesa ante el espectáculo taurino, permitiendo entender cómo éste ha sido excluido del relato oficial de la Cataluña contemporánea. Esta omisión, lejos de ser un fenómeno reciente, relacionado con las campañas antitaurinas de comienzos del siglo XXI, hunde sus raíces en el pasado. Un periodo que para nosotros se inicia en 1850 ya que, previamente, la inauguración de la plaza El Torín en 1834 y la clausura de la misma un año después a raíz de unos graves incidentes, revistieron un carácter de excepcionalidad que impidieron el desarrollo de unas rutinas periodísticas que mostrasen la posición editorial de los medios. Por otra parte, la brevedad de las temporadas en El Torín (por citar un caso, en 1876 el primer festejo se celebró el día de San Juan) dificultaban la consolidación del periodismo taurino local. El anonimato y la discontinuidad de las reseñas son una constante en la segunda mitad del siglo XIX - su aparición al día siguiente de la corrida dependía de variables como la disponibilidad de los periodistas o el espacio con que contaba el periódico-, todo lo cual dificultaba el seguimiento de la actualidad taurina. Esto explica que las monografías publicadas ya en el siglo XX por Ventura Bagüés, considerado la principal autoridad en aquella época, sean en realidad misceláneas de anécdotas o semblanzas, desprovistas de una visión de conjunto o de cuadros estadísticos. Con todo, el género de la crónica taurina se encamina hacia una normalización cuyo punto de inflexión es el abono de la temporada de 1888 (dieciséis festejos, siete de ellos entre abril y mayo), más o menos coincidente con la Exposición Universal celebrada entre abril y diciembre de aquel año. Con el cambio de siglo el espectáculo taurino se profesionaliza a la vez que su tratamiento periodístico adquiere regularidad y brillantez. De la figura del revistero que se limita a enumerar los detalles técnicos de la lidia, se evoluciona hacia el cronista que describe momentos destacados de la corrida con subjetividad y pretensiones literarias. En puridad el periodismo taurino barcelonés empieza a comienzos del siglo XX, y se extiende hasta la fecha fatídica de 2010 en que la abolición de las corridas en Cataluña supuso también la abolición de la información taurina en las cabeceras barcelonesas. Nuestro retrato de familia de un oficio extinguido no incluye el periodismo oral, pese a la influencia que alcanzaron en su día las transmisiones radiofónicas de Gerardo Esteban y Soler Serrano, las críticas radiadas de Julio Gallego Alonso o Antonio Santainés, y las conferencias o charlas en los clubes y peñas taurinas (un subgénero en sí mismo). Debido a que la mayoría de estas manifestaciones periodísticas tuvieran lugar en una época sin libertad de prensa, en que la atención a la “Fiesta Nacional” formaba parte del discurso cultural dominante, su interés como apuesta editorial nos ha parecido menos relevante. Sin Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 350 - 377 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.16 352 La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Josep Guixà Cerdà
Josep Guixà Cerdà Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 358-386 4 embargo, siguiendo con el ámbito audiovisual, no debería subestimarse el grado de penetración de los reportajes taurinos del noticiero cinematográfico NODO entre un público en principio indiferente a los toros. 1 Metodología y fuentes En contra de lo que es habitual en un trabajo de investigación académica, hemos optado por el discurso narrativo como una forma idónea de mostrar la evolución de la moderna fiesta de los toros y cómo ésta interacciona con el periodismo taurino. El artículo se ha estructurado en apartados que, de forma sencilla, permitan distinguir entre diferentes tipos de medios escritos, cada uno con su propia actitud ante el hecho taurino. La principal línea divisoria tiene que ver con el idioma empleado. Así, el examen de la prensa generalista en catalán nos hizo constatar la ausencia de información taurina en sus páginas (salvo un breve periodo durante la transición democrática), lo que nos indujo a consultar bibliografía de intelectuales catalanistas que mostraron explícitamente su oposición a las corridas En cuanto a la numerosa prensa en castellano, para orientarnos en un territorio de vastas proporciones, en el que ser sistemático resulta poco menos que imposible, procedimos a localizar los escasos directorios o listados existentes sobre periodismo taurino barcelonés. Si bien todos ellos incorporan interesantes juicios de valor, decidimos desestimarlos una vez pudimos sopesar dichas valoraciones. Cuando un autor de la categoría de Rafael López Chacón afirma que Enrique García Cerralbo “Carrasclás” “figura a la cabeza de los escritores taurinos con que ha contado siempre Barcelona” (López Chacón, 1946: 35), conviene no olvidar que López Chacón escribía bajo el franquismo en un diario del Movimiento y que “Carrasclás” era el padre del conocido dirigente falangista Enrique García Ramal. Asimismo, cuando Ricardo Huertas López recoge la afirmación de Ventura Bagüés de que la mayoría de revistas taurinas respondían a “un "periodismo de "capillitas" y cuyo único objetivo era el de forzar a los toreros a unas publicidades que mantuvieran las revistas" (Huertas, 1974: 82), no resulta ocioso saber que Bagüés era acusado por alguna de estas publicaciones de extorsionar a los toreros a cambio de obtener anuncios para su periódico1. Por lo demás, las enumeraciones de periodistas no aspiran a la exhaustividad, pero la de Pizarroso Quintero tiene la virtud de reivindicar el papel de los fotógrafos en el periodismo taurino (Pizarroso, 1994: 311-313). Por otra parte, en nuestros rastreos hemerográficos nos fueron de gran ayuda las colecciones digitales de los semanarios barceloneses “La Fiesta Nacional” (1904-1908) y “La Fiesta Brava” (1926-1936), puesto 1 “Oro y Plata”. 16 y 23 de mayo de 1931. Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 350 - 377 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.16 353 La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Josep Guixà Cerdà
La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 358-386 5 que los resúmenes de prensa y las polémicas entre críticos formaban parte de sus contenidos habituales. Ante la imposibilidad de elaborar censos completos, decidimos seleccionar algunas cabeceras para su consulta. En nuestras catas atendimos no tanto a variables cuantitativas (espacio, tratamiento tipográfico, regularidad en la publicación, etc.) cuanto a elementos informativos que revelaban la influencia entre los aficionados, la independencia crítica o la voluntad de estilo. Así, el hecho de firmar con iniciales (una práctica habitual de los redactores de periódicos para desmarcarse del contenido de una información) podía denotar una menor implicación personal que la de un crítico que firmaba con su nombre completo o cuya identidad era bien conocida detrás de un pseudónimo peculiar. La influencia social del medio era también una variable a considerar para la selección, y, en este sentido, descubrimos que las dos cabeceras más vendidas en la Barcelona de entreguerras (La Vanguardia y El Diluvio) eran también las más sintomáticas de las contradicciones existentes entre la posición ideológica de un medio y la función de servicio informativo que conlleva el periodismo. 2 Una aproximación a la visión de la fiesta taurina en la prensa barcelonesa (18502010) 2.1 Los toros en la prensa barcelonesa en la segunda mitad del siglo XIX Un año después de la inauguración del Torín (1834), la primera plaza de toros estable de Barcelona, una mansa corrida de Zalduendo provocó la ira de los aficionados. Suele afirmarse que aquella corrida del día de San Jaime de 1835 fue el detonante de la famosa quema de conventos, pero la protesta de los aficionados se mezcló con la de otro tipo de manifestantes. Sin embargo, en la mentalidad de las autoridades el viejo hilo que conectaba tauromaquia y desórdenes públicos se vio fortalecido, y el Torín fue clausurado durante quince años. Al reabrir sin incidentes, en 1850, el comentarista “V.B.” (el escritor y futuro diputado Víctor Balaguer) se congratuló en su crónica del Diario de Barcelona: "Nos cabe la más cumplida satisfacción de poder dar fin a nuestras revistas de toros con hacer observar ese laudable, aunque debido Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 350 - 377 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.16 354 La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Josep Guixà Cerdà
Josep Guixà Cerdà Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 358-386 6 comportamiento del pueblo catalán"2. En contraste, su compañero de periódico, el notable publicista Joan Mañé y Flaquer, no pensaba que las corridas fuesen extrapolables a Barcelona. En 1853 argumentó que, para gozar de ellas, "necesito verlas en armonía con cuanto las rodea, (...). Por esta razón me repugnan en Cataluña y me agradan en Andalucía las corridas de toros, expresión de la gracia, agilidad y desenvoltura propias de aquel país” (Mañé, 1856: 221). La relación con la tauromaquia del precursor del federalismo, Valentí Almirall, también parece haber sido ambivalente. Pla escribe que Almirall y su amigo Josep Balari, un reputado helenista, fueron "uns terribles entusiastes de les curses de braus" (Pla, 1973: 16), pero en 1873 el ideólogo federalista pidió su supresión en las Cortes de la Primera República. Curiosamente, como presidente de la Casa de Caridad, propietaria de los terrenos donde se asentaba el coso taurino, tuvo que dar su aprobación a la temporada de abono del Torín. En 1879 Almirall criticó en sus crónicas madrileñas la inauguración de un nuevo coliseo taurino en la capital3, anticipando cuál sería la posición de la prensa catalanista sobre el toreo. La idea recurrente entre los intelectuales de la “Renaixença” de que la tauromaquia no armonizaba con los valores y costumbres catalanes, se refleja en que apenas existen reseñas taurinas en catalán en el siglo XIX. En 1879 el semanario satírico L’Esquella de la Torratxa publicó una serie de crónicas firmadas por “Andaluz del Clot” (el escritor republicano Rossend Arús)4, pero el autor no dudaba en subrayar las diferencias culturales entre el público y el espectáculo que estaban presenciando. Sobre unos jóvenes socios del Círculo Ecuestre que tomaban parte en una becerrada benéfica, el revistero sentenciaba: "Los senyorets van divertirse fent l'andalús. (…) Com que a mi també m’agrada fer l’andalús, jo’ls donaria una “corrida” [Los señoritos se divirtieron haciendo el andaluz. (…) Como a mí también me gusta hacer el andaluz, yo les daría una “corrida”]5. En las corridas de toros, por su carácter plebiscitario, los aficionados podían cuestionar sin peligro el principio de autoridad de los gobernantes. Al ser presididas por un concejal o por el mismo gobernador civil, el público podía abroncarlos con el pretexto de que no habían devuelto un toro defectuoso al corral o no habían concedido una oreja solicitada clamorosamente por el público. Este espíritu contestatario tuvo un correlato en las reseñas que Rossend Arús publicó en medios como el semanario Pepehillo, que él mismo fundó en 1874 con otro personaje de la masonería, Artur Trilla. Históricamente en Barcelona existieron numerosas publicaciones taurinas, pero 2 V.B. (3 de julio de 1850). “Toros. Tercera media corrida extraordinaria celebrada en la tarde del lunes 1º”. Diario de Barcelona. 3 L’Amich de cada festa (28 de septiembre de 1879). “Madrit 1873-1879”. Diari Català. Recogido en Almirall, 1984: 41. 4 Andaluz del Clot (26 de junio de 1879). “Toros”. L’Esquella de la Torratxa. 5 Sin firma (5 de junio de 1879). “Una novillada”. L’Esquella de la Torratxa. Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 350 - 377 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.16 355 La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Josep Guixà Cerdà
La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 358-386 7 ninguna de ellas aparece mencionada en el compendio de la prensa catalana por excelencia, el de Torrent y Tasis, con excepción del semanario Pepe-Hillo, y por el simple hecho de que en el mismo apareció algún poema de Arús en catalán (Torrent, 1966: I, 332). Arús, anticipándose un siglo a un Vázquez Montalbán cuando escribía sobre fútbol con segundas intenciones, aprovechaba sus crónicas taurinas para establecer un paralelismo entre la incompetencia taurina de los ediles y su incompetencia como gobernantes. Las crónicas también le servían para denunciar la adaptación de muchos republicanos a la Restauración, razón por la cual en Pepe-hillo firmaba con el “nom de plumme” de "Juan Mañá y Forner", una alusión burlona al publicista converso Mañé y Flaquer. El público que predominaba en los tendidos de El Torín era, hasta entonces, de raigambre popular. En el contexto de la Restauración, una de las causas de la fuerte implantación de las corridas en Barcelona fue que los aficionados encontraron una vía de escape subversiva en la rivalidad entre “Frascuelo” y “Lagartijo”. Así como el primero era identificado con posiciones monárquicas, el público barcelonés tomó partido por un “Lagartijo” que gastaba fama de republicano. Asimismo, como ya señalamos anteriormente, la Exposición Universal de 1888 vino acompañada de un salto de calidad en los carteles del Torín, a la vez que su entorno del barrio de la Barceloneta era reformado. Un año antes, el gobernador civil Luis Antúnez promulgó el primer reglamento taurino barcelonés, con concesiones al público más refinado, como la retirada inmediata de los caballos de picar muertos en el ruedo (Mhartin, 1902: 31). El periodista Agustí Calvet “Gaziel”, a quien su padre llevaba algunos domingos a los toros en un landó con chófer, describe una realidad que aparecía muy desdibujada en la prensa catalanista: Els catalans, en 1894, i especialment els barcelonins, eren patriotes, com tots els altres espanyols, i els agradaven les mateixes coses: l'eloqüència parlamentària, la "zarzuela" gran, el "género chico" i els matadors de toros (...). El "Colegio Balmes", freqüentat per minyons menestrals i burgesos de la vila de Gràcia i de l'Eixample de Barcelona, estava dominat, quan jo vaig entrar-hi, per dues grans passions: la tauromàquia i la guerra d'Àfrica. (Gaziel, 1981: 64-65)6. El éxito entre la burguesía, un año después, de la corrida organizada por el Círculo Ecuestre a beneficio de los familiares de la tripulación del "Reina regente", un crucero de la armada que había naufragado en aguas del Estrecho, confirmó que la moda taurina alcanzaba a las clases adineradas. Acaso como reacción, a finales de aquel 1895 se estrenó la comedia teatral "Toreros d'hivern" (una expresión que alude a los toreros 6 Los catalanes, en 1894, y especialmente los barceloneses, eran patriotas, como todos los otros españoles, y les gustaban las mismas cosas: la elocuencia parlamentaria, la "zarzuela" grande, el "género chico" y los matadores de toros (...). El "Colegio Balmes", frecuentado por muchachos menestrales y burgueses de la villa de Gracia y del Ensanche de Barcelona, estaba dominado, cuando yo entré, por dos grandes pasiones: la tauromaquia y la guerra dé África. Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 350 - 377 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.16 356 La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Josep Guixà Cerdà
Josep Guixà Cerdà Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 358-386 8 sin contratos o que viven alejados del ambiente taurino), del periodista Anton Ferrer y Codina, que satirizaba la adscripción de los catalanes a la “fiesta”. La misma tesis que inspiraría la comedia "Un torero d'hivern", publicada cuatro años después por el comediógrafo Ramon Muntané. A la necesidad del catalanismo de construir un imaginario cultural desprovisto de vestigios españolistas, se añadió poco después un cierto descrédito de la tauromaquia por su movilización durante la guerra de Cuba; durante una corrida en El Torín, la marcha real sonó hasta cuatro veces (Rierola, 1955: 163). Los anatemas con regusto antiflamenquista proliferaron entre los ideólogos catalanistas. Prat de la Riba alertó de que el influjo castellano producía una "bifurcació de la nostra ànima", una "monstruosa coexistència de les dues cultures" (Prat de la Riba, 1999: 13) y el influyente periodista Miquel dels Sants Oliver, pese a dirigir un periódico (Diario de Barcelona) que informaba regularmente sobre el espectáculo taurino, sentenció que el pueblo que "lo ponga como símbolo y quinta esencia de su personalidad, no está muy lejos de declarar que renuncia colectivamente al mundo mental o que para él se considera inhábil, teniendo que acogerse a las regiones subalternas de la vida meramente emocional, instintiva y semisalvaje" (Oliver, 1906: 19-20). Con el cambio de siglo se había iniciado una fase de expansión comercial del toreo, que tuvo su gran hito en 1900 con la inauguración de la plaza de toros Las Arenas. Si bien el nuevo edificio formaba parte de un proyecto de expansión urbanística, La Veu de Catalunya, órgano de la Lliga Regionalista, despachó la noticia en pocas líneas: “Al cap i al fí, una part del poble assistint a un espectacle exòtic que no arrelarà més de lo que ha arrelat al costat de les carreres del hipódromo i de les batalles de galls”7. 2.2 Los toros en la prensa barcelonesa del siglo XX 2.2.1 Periódicos de información general Al comenzar aquella nueva etapa del toreo en Barcelona, en contraste con el silencio unánime de los diarios en catalán (el antitaurinismo de la prensa satírica ya hemos visto que adoptaba otras formas), entre los diarios en castellano sí hubo algunas discrepancias. Predominó la opción de informar regularmente sobre las corridas, pero hubo notorias excepciones como la de La Vanguardia, que suprimió las reseñas taurinas después de casi dos décadas publicándolas. Castelló Ribera, que ha estudiado con detenimiento los primeros años de La Vanguardia, señala que la rúbrica taurina adquirió regularidad y uniformismo con ocasión de la Exposición Universal de 1888 7 [Al fin y al cabo, una parte del pueblo asistiendo a un espectáculo exótico que no arraigará más de lo que ha arraigado al lado de las carreras del hipódromo y de las batallas de gallos]. Sin firma (30 de junio de 1900). “Noticias de Barcelona”. La Veu de Catalunya (ed. noche); en la misma edición, otras críticas a la inauguración de Las Arenas de “Pol” (Ferran Agulló) y de Joseph Crusat y Planas. Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 350 - 377 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.16 357 La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Josep Guixà Cerdà
La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 358-386 9 (Castelló, 2016: 355). Sin embargo, en 1900 la inauguración de Las Arenas fue saludada en portada por el colaborador republicano J. Roca i Roca en estos términos: "¡Cuanto mejor no estaría en el emplazamiento de este nuevo templo consagrado a la barbarie, un gran Instituto de Artes y Oficios dedicado a la enseñanza de nuestros buenos artesanos...!"8. La explicación sobre el veto a las corridas que circulaba por el mismo diario en el periodo de entreguerras, y que “Gaziel” recoge en su conocida monografía, es que fue la consecuencia natural de la proliferación en sus páginas nobles de colaboradores europeístas y modernistas contrarios a los toros (Gaziel, 1971: 69-70), pero es dudoso que fuesen ellos quienes marcasen la línea editorial en materia tan sensible. En una monografía muy posterior, Huertas Claveria anota el rumor de que todo obedecía a un capricho personal de Antonia Lallana, la madre bilbaína del primer conde de Godó (Huertas, 2006: 33). Una versión tampoco demasiado creíble, pero que conecta con las semblanzas literarias de Pla o del mismo “Gaziel” que presentan a Ramón Godó Lallana como un personaje extravagante, enganchado a las faldas maternas y por tanto susceptible de querer complacer a su madre. Ramón Godó heredó la propiedad del diario en 1897 y la corrida de las fiestas de la Merced fue reseñada por última vez en 18999. Hay aún otras versiones, ignoradas por los estudiosos del periódico, que circulaban por los ambientes taurinos. Un revistero alicantino establecido en Barcelona desde finales del ochocientos, Tomás Orts Ramos (conocido por el pseudónimo de “Uno al sesgo”), explica en un libro de 1926, al citar de pasada a La Vanguardia, que era un “periódico antitaurino desde que hace muchos años se encargó de su dirección don Modesto Sánchez Ortiz, que salió de El Correo, de Madrid, dirigido entonces por el taurófobo Maestro Ferreras” (léase José Ferreras Toro) (Orts, 1926: 31-32). No era tampoco una versión del todo fiable, pues Sánchez Ortiz asumió la dirección de La Vanguardia en 1888 y, como ya se ha dicho, justamente ese año la información taurina del rotativo se vio reforzada; el veto a las corridas no empezó hasta 1900. Al abandonar Sánchez Ortiz el diario en 1901, La Vanguardia no sólo continuó sin publicar reseñas de las corridas, sino que dio amplia cobertura a las actividades del movimiento abolicionista. Ello provocó la reacción del semanario barcelonés La Fiesta Nacional, que se confeccionaba en la imprenta de Ramón Molina Opisso y era dirigido por los hermanos Llorens Domènech, uno de ellos casado con la escritora Regina Opisso; por tanto, era una revista que tenía lazos familiares con Alfredo Opisso (el padre de Regina), codirector de La Vanguardia. No hace falta decir que La Fiesta 8 J. Roca y Roca (1 de julio de 1900). “La semana en Barcelona”. La Vanguardia. 9 Sin firma (26 de septiembre de 1899). “Toros”. La Vanguardia. Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 350 - 377 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.16 358 La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Josep Guixà Cerdà
Josep Guixà Cerdà Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 358-386 16 que tienda a embrutecer al pueblo], o que un intelectual conservador como Bofill i Mates, en su ensayo póstumo "Una política catalanista" (1933), acusaba al estado español de fomentar "una veritable separació moral" al ensalzar, en otras actividades, "les curses de braus a la categoria de festa nacional” (Bofill i Mates, 1986: 139), la posición ante el tema entre las nuevas promociones intelectuales siguió el camino trazado21. En junio de 1930 el nuevo semanario Imatges, que aspiraba a ser un altavoz de la modernidad cosmpolita, publicó un reportaje a doble página de Josep Maria de Sagarra, quien reconocía ir asiduamente a los toros pero describía los aspectos más macabros de una tarde en la Monumental22. Y en 1932 el poeta J.V. Foix arremetía en La Publicitat contra la moda taurina en tierras catalanas: “A Barcelona, els veïns de la plaça d’Espanya i de la «Monumental» veuran bastir, a l’indret on hi ha avui les plazas que recorden els segles de pobresa material i espiritual del país, escoles i gimnasos [En Barcelona, los vecinos de la plaza España y de la Monumental verán edificarse, en el lugar donde hoy hay las plazas que recuerdan los siglos de pobreza material y espiritual del país, escuelas y gimnasios]”23. La presencia en los tendidos de la Monumental de la plana mayor del semanario La Rambla, próximo a Esquerra Republicana, desató algunas chanzas en la sección de indiscreciones de Mirador, situado en la órbita de Acció Catalana24. Para el catalanismo de raigambre ser aficionado a los toros podía delatar una identidad sobrevenida, un lerrouxismo encubierto bajo capas de oportunismo. La única incursión en el tema de Sagarra en tiempos de la República, consistió en escandalizarse porque, después de una tarde apoteósica, unos aficionados pasearon a hombros a “Carnicerito de Méjico” por las Ramblas hasta su hotel. Si bien desde mediados del XIX el negocio taurino estaba centralizado en torno al café Lyon d’Or y las taquillas del Teatro Principal, ambos situados al final de las Ramblas, Sagarra tildaba la incursión de provinciana y opuesta al espíritu barcelonés. La almendra del artículo surgía en la última frase: Seria tristíssim i fatal per al nostre país que inconscientment, tot el negre llevat lerrouxista s’apoderés de la sang de moltíssims desenfrenats que van cridant visca Catalunya!, i no s’adonen que cada vegada tenen el cor més lluny de Catalunya.25. 21 Josep Pla (3 de mayo de 1927). “Misèria de les curses de braus”. La Publicitat. 22 J.M. de S. (16 de junio de 1930). “La part més negra dels “Toros””. Imatges. 23 J.V. Foix (24 de septiembre de 1932). “Toros a Cervera!”. La Publicitat. 24 “Mirador indiscret”. Mirador. 21 de abril de 1932. 25 [Sería tristísimo y fatal para nuestro país que inconscientemente, toda la negra levadura lerrouxista se apoderase de la sangre de muchísimos desenfrenados que van gritando ¡viva Catalunya!, y no se dan cuenta que cada vez tienen el corazón más lejos de Catalunya]. Josep Maria de Segarra (27 de mayo de 1933). “Sobre el flamenquisme”. La Publicitat. Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 350 - 377 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.16 365 La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Josep Guixà Cerdà
La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 358-386 17 Este rechazo intelectual explicaría por qué, pese a sus vínculos con familias políticas distintas del catalanismo republicano, siendo ya presidente de la Generalitat Companys no volvió como espectador a la Monumental, hasta la corrida a beneficio del Comité de Milicias Antifascistas del 16 de agosto de 1936. El presidente de la Generalitat y el jefe de la Columna Durruti, Ricardo Sanz, tomaron la palabra para agradecer el dinero recaudado, pero al cabo de unos días el militar anarcosindicalista se vio impelido a dar explicaciones en el órgano cenetista Solidaridad Obrera, que siempre había condenado el espectáculo taurino por su carácter capitalista: "Ahora bien; yo no soy partidario de la supresión por decreto, o por la violencia, de las corridas de toros. Nosotros, los anarquistas, hombres libres, en todo el valor de la palabra, no creemos en la eficacia de la coacción. Las corridas de toros han de ser abolidas cuando así lo exija la conciencia del pueblo"26. 2.2.5 Prensa franquista Justo al acabar la guerra también se celebró una “corrida patriótica” en Barcelona, en este caso para festejar la victoria franquista, y La Vanguardia Española continuó con su tradición de no informar de los eventos taurinos. Pero con el nombramiento a finales de abril de 1939 del director Luis de Galinsoga, ingresó en la redacción como subdirector Eduardo Palacio-Valdés y Fernández de Córdoba, quien en los años treinta había ejercido la crítica taurina en ABC, relevando al prestigioso Gregorio Corrochano, aunque dejó el diario madrileño en 1934 por motivos ignorados. "Ese mal crítico de toros, desacreditado en Madrid, a quien yo traje a Barcelona”, habría comentado Galinsoga después de que Palacio-Valdés no se solidarizase con él por su destitución en 1960 (Voltes, 2004: 353). Poniendo fin a décadas de silencio taurino del diario de la familia Godó, “E.P.” (las iniciales con que firmaba Palacio-Valdés) debutó en la corrida del 28 de mayo de 1939, afirmando que la interpretación del "Cara al sol" por el público "fue la nota más soberbiamente emotiva"27. El triunfalismo de las corridas conmemorativas o patrióticas no evitaba que el mundo del toreo continuase siendo terreno abonado para la picaresca. A modo de ejemplo, y por lo que se refiere al periodismo, continuó el pago del "sobre" a los revisteros por parte de los toreros, un asunto que salpicó a Palacio-Valdés. El historiador Pedro Voltes Bou, en tiempos redactor de mesa de La Vanguardia Española, desvelaría que el crítico: “implantó una aduana tan rigurosa que en cierto momento tuvo que intervenir en ella el propio gobernador civil Antonio Correa. En efecto, Manolete se negó - según se dijoa abonar el canon que le imponía el llamado Palacio Valdés y este 26 José Carranza (23 de agosto de 1936). “Dice Ricardo Sanz. Las corridas de toros han de ser abolidas cuando así lo exija la voluntad del pueblo”. Solidaridad Obrera. 27 “En la plaza de toros de Las Arenas. Un mano a mano”. La Vanguardia Española. 30 de mayo de 1939. Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 350 - 377 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.16 366 La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Josep Guixà Cerdà
Josep Guixà Cerdà Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 358-386 18 se mantuvo firme en exigirlo. Se dio el caso chusco de que el gobernador hiciera de árbitro a propósito de asunto tan maloliente, para que las pretensiones del revistero taurino quedasen algo moderadas, a cambio de lo cual renació la paz” (Voltes, 2004: 282). El episodio es revelador de la conexión con el sector taurino del gobernador civil Correa Veglison, quien promovió numerosas corridas de significación falangista. 2.2.6 Prensa falangista En 1942, mientras que el gobernador y jefe provincial del Movimiento Antonio Correa Veglison se dejaba ver a menudo en la barrera del 2 de la Monumental (y no en los palcos de honor, como hacían los capitanes generales en muestra de despótica autoridad), el órgano falangista Solidaridad Nacional cuestionaba las triquiñuelas de Balañá, la calidad de las ganaderías o la categoría de las nuevas figuras del toreo. Es difícil saber si esta dicotomía obedecía a tensiones internas entre la "vieja guardia" y un personaje más bien oportunista como Correa; pero es probable que hubiera un reparto de papeles bien calculado, dado que el mordaz crítico que firmaba “Juan Jara” era nada menos que el subdirector Antonio Álvarez Solís -padre del periodista que firmaba con este nombre aún a comienzos de este siglo-, que hacía poco había recalado en “la soli” procedente de la dirección de La Voz de Galicia. Álvarez Solís, formado periodísticamente en el católico El Debate, y como taurino entre la rigurosa afición madrileña, pretendía encarnar la figura del joseantoniano puro que preconizaba la regeneración de la corrompida vida española, pero su campaña contra el fraude en el toreo (coincidente con la del diario falangista madrileño Arriba) acabó repentinamente cuando un puñado de orejas, rabas y patas cortados por “Manolete” le erigieron en un ídolo en Barcelona, a la vez que era adoptado como arquetipo moral por la nueva España. El régimen franquista comprendió que la “Fiesta nacional” podía ser un magnífico vehículo de propaganda y de control de la sociedad, sin olvidar que era un buen reclamo para el turismo de posguerra. En las academias de baile y los cabarets frecuentados por las clases acomodadas (El Cortijo, La Rosaleda) se puso de moda, con el éxito de la copla o las “españoladas” cinematográficas, una version algo estereotipada del folklore andaluz, que en Barcelona tenía su epicentro en el Hotel Oriente (donde solía parar Manolete) y los “tablaos” flamencos de aquella Rambla baja que Sagarra no quería ver profanada. Álvarez Solís acabaría escribiendo un par de folletos que ensalzaban a los toreros más famosos, pero no fue el único que se adaptó a la moda del nuevo flamenquismo. El semanario burgués Destino estrenó sección taurina en 1944, aprovechando el ingreso en la redacción de Néstor Luján Fernández ("Puntillero"), hijo de militar y con experiencia en la prensa falangista universitaria. Luján sorprendió a los entendidos por su sensibilidad plástica y amplia perspectiva histórica (escribió una historia del toreo Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 350 - 377 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.16 367 La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Josep Guixà Cerdà
La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 358-386 19 considerada una referencia en la materia), a la vez que mantenía las distancias con Balañá y no se dejaba deslumbrar por los ases del momento. Por su parte, el empresario, con una fuerte presencia publicitaria en los diarios barceloneses, recompuso su corte de revisteros de antes de la guerra. El veterano “Don Ventura” fue repescado, pese a su trayectoria en la prensa republicana, para la Hoja del Lunes y el semanario madrileño El Ruedo; Fernando Gudiel (“Fegufi”) fue contratado por el reaparecido Diario de Barcelona; y José Soler Poch, un abogado carlista que siempre se había movido por los ambientes taurinos, se encargaría de las crónicas en El Correo Catalán con el pseudónimo de “Domingo”. El tono crítico se mantuvo, como excepción a la norma, en la prensa falangista. Con el mismo ímpetu que había mostrado durante un tiempo Álvarez Solís, le sustituyó Manuel Vela Jiménez, un ex alférez provisional que había escrito una novela ambientada en las capeas de pueblo que fue masacrada por la censura. Las admoniciones de Vela Jiménez al empresario Balañá o al entorno de “Manolete” insinuaban que el “establishment” taurino había reproducido los vicios del liberalismo político y del capitalismo corrupto, con el añadido de que ahora surgía una alternativa creíble al maestro cordobés. La devoción de Vela Jiménez por el mejicano Carlos Arruza, mostraba la conexión falangista con un público popular que aclamaba desde los tendidos de sol a un nuevo ídolo no adulterado por el mercantilismo. El rechazo a “Manolete” de algunos críticos demagogos desapareció con la muerte del torero en Linares en 1947, que desató una especie de auto sacramental en toda España. El mismo Vela Jiménez, que gustaba de componer versos, contribuyó con una sentida elegía28. Entretanto el nuevo gobernador civil Bartolomé Barba, desmarcándose del triunfalismo fomentado por su antecesor Correa, endureció la aplicación del reglamento taurino y ordenó un cambio en la presidencia de las corridas. Históricamente las corridas eran presididas en Barcelona por concejales, pero a raíz de unos incidentes registrados en Las Arenas el 12 de junio de 1904, los concejales, hartos de que los escándalos taurinos saboteasen su carrera política, renunciaron a presidir las corridas. La tarea recayó en altos funcionarios del gobierno civil y alguna vez, como se hacía en Madrid para garantizar el orden público, en agentes de policía (el controvertido jefe de policía Tressols presidió, como mínimo, alguna corrida en 190729). En 1946 Barba ordenó que la presidencia pasara a la jurisdicción de los comisarios de policía, lo que reforzó la autoridad del presidente, que ahora podía imponer severas multas a los picadores que incumpliesen el reglamento o a los espectadores denunciados por vandalismo. La contrapartida negativa fue que la 28 Manuel Vela Jiménez (6 de septiembre de 1947). “Elegía a “Manolete””. Solidaridad Nacional. Manuel Vela Jiménez (4 de septiembre de 1947). “Coplas a Manolete”. Solidaridad Nacional. 29 “Toros en Barcelona”. La Fiesta Nacional. 12 de septiembre de 1907. Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 350 - 377 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.16 368 La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Josep Guixà Cerdà
Josep Guixà Cerdà Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 358-386 20 prensa dejó de cuestionar la dirección de la lidia por los presidentes, que pasó a ser casi siempre favorable a los intereses de Balañá. De acuerdo con el reglamento, el presidente contaba con un asesor, cuyos gastos eran sufragados por la empresa. En Barcelona los asesores solían ser banderilleros o toreros retirados que dependían económicamente de Balañá para poder subsistir, y que se lo pensaban mucho a la hora de aconsejar al presidente que ordenase devolver un toro defectuoso al corral (la empresa tenía que pagar el correspondiente sobrero) o negase una oreja a un torero protegido por el empresario. La impunidad con que Balañá se desenvolvía se vio enturbiada por una serie de circunstancias que concurrieron en 1953. Si hasta entonces no había sido castigado de forma notable por ninguna irregularidad, ahora se vería cuestionado por un cambio súbito de la legislación taurina. Para que no degenerase un espectáculo que podía resultar atractivo para el naciente turismo internacional, el Ministerio de la Gobernación adoptó algunas medidas que pretendían combatir las corruptelas del “lobby” taurino. En esta misma dirección el conocido torero Antonio Bienvenida y el semanario madrileño La Actualidad Española, vinculado a los tecnócratas reformistas del Opus Dei, provocaron un gran revuelo al denunciar el escándalo del “afeitado” de los pitones. Algunas informaciones señalaban al empresario de la Monumental30, lo que obligó a intervenir al gobernador civil Felipe Acedo Colunga, famoso entre sus subordinados y los prohombres barceloneses por su carácter atrabiliario y ramalazos de populismo31. Después de una tarde de gran expectación en que el público salió frustrado por un ganado sin trapío, el gobernador condenó a Balañá y a los apoderados de los toreros a pagar una multa y a pasar la noche en el calabozo de la Jefatura policial32. Las restricciones periodísticas podían tener consecuencias aún más graves. Rafael López Chacón, crítico del vespertino falangista La Prensa que había encontrado en la rivalidad Manolete-Arruza el contexto adecuado para exhibir su brillante prosa abarrocada y unos conocimientos enciclopédicos de la lidia o los encastes ganaderos (sus crónicas de la temporada 1945 fueron recopiladas en el libro “Toros en Barcelona”), tropezaría con un Capitán General que profesaba una admiración desmedida por el novillero onubense Antonio Borrero “Chamaco”, y no se privaba de gesticular contra los presidentes que perjudicaban a su protegido. El 15 de octubre de 1956 “Chamaco” tomó la alternativa en la Monumental, pero el triunfador de la tarde fue Antonio Ordóñez, quien se llevó dos orejas de un toro “siquiera no prosperase alguna indeseable interferencia". Esta frase escrita por López Chacón fue interpretada 30 Julio de Urrutia (25 de junio de 1953). “Siguen los fraudes en la fiesta española. También se ha conseguido “Morfinizar” a los toros”. La Actualidad Española. E. P. (Eduardo Palacio-Valdés) (3 de julio de 1953). “La fiesta de los toros. ¿”Morfina, o cardiazol”?”. La Vanguardia Española. 31 “Nota de la Jefatura Superior de Policía”. La Vanguardia Española. 7 de julio de 1953; Julio de Urrutia (9 de julio de 1953). “Barcelona veta la morfina”. La Actualidad Española. 32 “Una nota del Gobierno Civil”. La Vanguardia Española. 11 de septiembre de 1953. Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 350 - 377 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.16 369 La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Josep Guixà Cerdà
La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 358-386 21 por el Capitán General, el chamaquista Juan Bautista Sánchez, como un reproche a sus gestos de protesta por la concesión de las orejas a Ordóñez. El periodista fue encarcelado en el castillo de Montjuich y se abrieron diligencias por la justicia militar. La profesión periodística se movilizó y consiguió la libertad provisional para el crítico, y el expediente fue sobreseído al morir accidentalmente el Capitán General 33 . Entrevistado en 1970, el periodista aseguraba que con la frase “alguna indeseable interferencia” no pretendía atacar al militar, y que, además, hubo un malentendido (“no quise decir "indeseable" sino "desfavorable””34). En una entrevista posterior añadió que el incidente había sido provocado por un error del linotipista (Fabre, 2017: 39). Balañá continuó hasta su muerte, en 1965, con su política de alternar pequeñas corruptelas y grandes carteles. Él argumentaba que programar corridas a mansalva era la única manera de crear afición, y que ello implicaba comprar la camada entera a algunos ganaderos, con lo que ello implicaba de altibajos en el ganado. Por otra parte, las ganancias en taquilla por la aparición de “Chamaco” acentuaron los rasgos más cínicos de la gestión de Balañá, que no dudó en intimidar a las escasas voces críticas. Mariano de la Cruz, el corresponsal en Barcelona de la Hoja del Lunes madrileña, fue uno de los pocos que se atrevieron a denunciar que el fenómeno del “chamaquimo” agravaba la práctica del “afeitado”. Denunciado en los tribunales por un ganadero de confianza de Balañá, Cruz fue condenado a una multa de cincuenta mil pesetas que solo fue retirada cuando la crítica y las peñas madrileñas se movilizaron en su defensa (Boix-Espada, 2002: 198). Psiquiatra de profesión y amigo personal de un Luján que había abandonado la crónica taurina, Cruz sería un preciso y ecuánime crítico de La Vanguardia en la Transición, después del interregno de Julio Ichaso, un antiguo secretario de Galinsoga. 2.2.7 Prensa democrática La nota más destacada del último cuarto de siglo fue la aparición de crónicas taurinas escritas en catalán. Hubo, simultáneamente, algún intento de reivindicar el toreo desde las filas del catalanismo. En un artículo aparecido en la revista Oriflama a finales de 1977, el escritor y político Jaume Miravitlles, que en los años de la República había acudido asiduamente al palco de Joan Casanoves en la Monumental, señaló la paradoja de que mientras el toreo estaba en crisis en Barcelona, en la Cataluña francesa se había promocionado para así remarcar las particularidades meridionales respecto a París35. Y en el diario Avui, un cronista tan respetado como Andreu Avel-lí Artís “Sempronio”, hijo de un periodista que ocasionalmente hizo de revistero, recordó 33 Archivo del Tribunal Militar Territorial III de Barcelona. Expediente 1.231. Año 1956. 34 Ricardo Huertas (19 de abril de 1970). “Veteranos del periodismo taurino. Don Rafael López Chacón, itálico y poeta”. Solidaridad Nacional. 35 Jaume Miravitlles (8 de octubre de 1977). "La cursa de braus, reivindicació catalanista". Oriflama. Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 350 - 377 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.16 370 La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Josep Guixà Cerdà
Josep Guixà Cerdà Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 358-386 22 la gran aportación catalana a la fiesta: Eduardo Pagés y Pedro Balañá son dos de los empresarios españoles más importantes del siglo XX36. Aún a mediados de 1992, Néstor Luján, recordando sus tiempos de crítico taurino, evocó con nostalgia la figura de Manolete en el suplemento dominical de El Observador, un diario próximo al nacionalismo convergente 37 . Asimismo, la contratación de Antoni Santainés como crítico del citado diario catalanista Avui, apuntaría a una tímida reivindicación catalana de la “fiesta”. Sin embargo, en la incorporación de Santainés, condiscípulo de Jordi Pujol en el Colegio Alemán, influyó que aquel fue a ver al político a su despacho de Banca Catalana -según nos explicó el mismo Santainés38para pedirle la plaza de crítico en el diario que estaba a punto de empezar a publicarse. Otro motivo de coincidencia era la amistad de Santainés con un gran torero de los años treinta, Domingo Ortega (escribió su biografía autorizada), de quien Jordi Pujol ha comentado más de una vez que su padre, Florenci, era un gran admirador. En cualquier caso, un lector de calidad como el escritor Artur Bladé i Desumvila criticó la apuesta taurina del diario: "Jo tenia entès que el silenci dels nostres diaris d'abans de la guerra pel que toca a dit espectacle -o el que siguiera una manifestació més del "fet diferencial” [Yo tenía entendido que el silencio de nuestros diarios de antes de la guerra en lo tocante a dicho espectáculo -o lo que seaera una manifestación más del "hecho diferencial”]39. En el ámbito de la prensa cercana al partido socialista, a mediados de los años ochenta el arquitecto Antoni González Moreno-Navarro asumió la rúbrica taurina de Diari de Barcelona. En sus reseñas y en su libro “Bous, toros i braus: una tauromàquia catalana” (1996), haría una investigación casi etnográfica, recopilando la terminología taurina en catalán. En una reciente biografía dedicada a “Chamaco”, González sostiene que detrás de las campañas de la prensa madrileña de mitad de siglo contra las corruptelas de Balañá, había no solo un espíritu moralista, sino también un deseo de favorecer los intereses económicos de la plaza de Las Ventas, para la cual la Monumental llegó a ser una notable competidora (González, 2016: 95-96). Pero la decadencia de la Monumental en el último cuarto de siglo, a causa principalmente de los nuevos hábitos de ocio y el efecto de las campañas antitaurinas, abocaron a la “fiesta” en Cataluña a una crisis que tendría su reflejo en la prensa barcelonesa. La rápida desaparición de la información taurina en catalán (con excepción de la web “vadebraus.com”) mostraría las sinergias de los nacionalistas catalanes con los grupos antitaurinos, que desembocarían en la abolición de las corridas, después de una ajustada votación en el parlamento autonómico en 2010. 36 Sempronio (3 de julio de 1995). “Som els catalans al-lèrgics als toros?”. Avui. 37 Néstor Luján (14 de junio de 1992). “El túnel dels anys quaranta. Manolete”. Set Dies. El Observador. 38 Entrevista grabada a Antoni Santainés Cirés. 22 de febrero de 2013. 39 Artur Bladé i Desumvila (4 de junio de 1976). “Bústia. Toros”. Avui. Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 350 - 377 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.16 371 La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Josep Guixà Cerdà
La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 358-386 23 2.3 Los toros en la prensa barcelonesa de comienzos del siglo XXI Al margen de la literatura reciente que describe el clima político que precedió a la abolición de los toros en Cataluña (Boix, 2011: 24-43) y el tratamiento de esta cuestión en los principales periódicos españoles (Carballa-García Gonzalez, 2014: 9-15), una tesis doctoral publicada en 2016 detalla la progresiva marginación de la información taurina en los dos principales rotativos catalanes (Castelló, 2016: 473-550), llegándose a la supresión en el caso de El Periódico de Catalunya. En la decantación antitaurina de este medio influyó, después de unos años en que incluso explotó el fenómeno de los toreros asiduos a la “prensa couché” -su cronista taurino Soto Viñolo fue biógrafo de Rocío Jurado-, la aparición en 1997 de una edición del diario en catalán fuertemente subvencionada40, y, ya en un contexto de gran tensión política, la identificación de la tauromaquia con los gobiernos del PP. El professor Castelló Ribera disecciona la progresiva marginación de los contenidos taurinos en El Periódico de Catalunya (cambios de sección, predominio de la opinión sobre la información, supresión de las fichas de las corridas) que preludiaron el despido de Soto Viñolo después de las corridas de la Mercè de 2009 (Castelló, 2016: 414 y 691) y la consiguiente supresión de la información taurina. En plena sintonía con los postulados del gobierno tripartito catalán, el 26 de noviembre de ese mismo año El Periódico de Catalunya fue uno de los diarios que publicaron el editorial conjunto “La dignidad de Catalunya”, que abogaba por mantener en su integridad el texto del Estatut catalán aprobado en 2006. Sin alcanzar estas cotas de taurofobia, La Vanguardia siguió reseñando las corridas de la Monumental e incluso dedicó una amplia cobertura a acontecimientos como la reaparición en los ruedos españoles de José Tomás en Barcelona. Dada la presencia en la Monumental de numerosos aficionados del resto de España, incluyendo los invitados de grandes empresas con sede en Madrid, no puede descartarse que el notable despliegue de La Vanguardia fuese dirigido a unas élites madrileñas que tradicionalmente han considerado el diario del conde de Godó como un medio de referencia. Castelló Ribera detecta un aluvión de cartas de lectores antitaurinos publicadas en los días siguientes a la corrida, lo que según el autor denota que los responsables del diario “aprovecharon el interés informativo de un acontecimiento para poner sobre la mesa el debate taurino en Cataluña, haciéndose eco de partidarios y enemigos y provocando la reacción de los lectores” (Castelló, 2016: 560-564 y 598). En cualquier caso, las crónicas y los titulares más entusiastas de la prensa española respecto a José Tomás probablemente se publicaron en “La Vanguardia”. Una nueva 40 Solamente en 2010 la Conselleria de Cultura de la Generalitat subvencionó con 1.261.404’02 euros a la edición en catalán de “El Periódico de Catalunya” (E-noticies, 9-X-2011). Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 350 - 377 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.16 372 La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Josep Guixà Cerdà
Josep Guixà Cerdà Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 358-386 24 paradoja de este periódico, tratándose del más influyente impulsor del proceso secesionista en la prensa escrita41. 3 Conclusiones En nuestro análisis de cómo la prensa barcelonesa abordó a lo largo de siglo y medio la información sobre las corridas de toros celebradas en Barcelona, hemos visto cómo la prensa diaria en catalán, adscrita al catalanismo político, se abstuvo casi siempre de hacerlo, si bien algunas revistas satíricas en catalán, identificadas con el republicanismo más que con el catalanismo, reseñaban las corridas con el propósito de criticar a las autoridades que presidían los festejos o simplemente para ridiculizar a la tauromaquia. En cuanto a la prensa en castellano, por lo general reseñaba las corridas, con la notable excepción de La Vanguardia, que al arrancar el siglo XX suprimió la información taurina de sus páginas. Los datos recogidos en nuestra investigación apuntan a un intento de los sucesivos directores (Sánchez Ortiz, Boixet, Oliver), respaldados por la propiedad, por aproximar La Vanguardia a las corrientes de opinión regeneracionistas y catalanistas. Este posicionamiento se tradujo en un apoyo a las campañas abolicionistas que tuvieron lugar a comienzos de siglo, que también tuvieron amplio reflejo en el diario republicano histórico El Diluvio, que sin embargo mantuvo la sección taurina e incluso se convirtió en un medio de referencia para los aficionados. El hecho de que el resto de cabeceras en castellano no siguieran el ejemplo de La Vanguardia (con excepción del órgano anarcosindicalista Solidaridad Obrera, ajeno a los espectáculos “capitalistas”) tuvo que ver con los intereses de los lectores, pero también con los ingresos obtenidos por la publicidad de la empresa taurina de Pedro Balañá Espinós, un antiguo concejal catalanista que introdujo modernos métodos de gestión en las plazas de toros barcelonesas. El tono general favorable a la empresa aumentó durante el franquismo, periodo en que la utilización propagandística de la “Fiesta nacional” hizo obligatoria la información taurina en todos los diarios, incluido el de la familia Godó, rebautizado La Vanguardia Española por orden de las autoridades. La nota discordante procedía de la prensa falangista, que arremetió contra los profesionales de la “fiesta” al considerar que éstos se regían por valores mercantilistas identificados con el liberalismo. El triunfalismo imperante entre los críticos barceloneses -los ataques a Balañá por corruptelas en la organización de corridas vinieron en su mayor parte de la prensa madrileñano 41 Manuel Trallero (28 de octubre de 2012). El Grande de España que quiere romperla. Crónica. El Mundo. Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 350 - 377 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.16 373 La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Josep Guixà Cerdà
La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 358-386 25 impidieron una progresiva decadencia del espectáculo, manifestada en concesiones a los gustos de los turistas y, ya en democracia, en una menor atención de la prensa generalista. Del análisis de la prensa anterior a la guerra civil se desprende, por tanto, que la posición de los periódicos ante la “fiesta” venía determinada por cuestiones identitarias. La exaltación de las corridas de toros por el régimen franquista contribuye a aumentar esta percepción, pero en la transición democrática el rechazo catalanista al toreo pareció disminuir cuando el diario Avui publicó por primera vez crónicas taurinas en catalán, lo que fue imitado por el diario de izquierdas en catalán Diari de Barcelona. Esta fase de incipiente catalanización de la tauromaquia cesó bruscamente cuando el resurgir del movimiento antitaurino fue aprovechado por el catalanismo independentista (que ya se había significado erradicando la publicidad del “toro de Osborne” de las carreteras catalanas) para combatir lo que consideraba un bastión de españolismo. De este modo, tanto la ley de la Generalitat que prohibía a los menores de edad asistir a las corridas (2003), como la abolición del toreo en Cataluña decretada por el parlamento autonómico (2010), se formularon en nombre de principios animalistas, lo que contrastaba con el blindaje de los “correbous”, unos festejos taurinos muy populares en algunas comarcas tarraconenses donde el independentismo estaba sólidamente asentado. Por entonces, en la prensa en castellano se producía la misma ambivalencia apuntada cuando explicábamos los casos, a comienzos de siglo, de La Vanguardia y El Diluvio. Un diario aparentemente distante del nacionalismo pero que desde 1997 publicaba una edición en catalán subvencionada, El Periódico de Catalunya, marginaba y finalmente eliminaba la información taurina de sus páginas, mientras que La Vanguardia alternaba el entusiasmo hacia el último ídolo de la Monumental, José Tomás, con la publicación de numerosas cartas contrarias a las corridas de toros. Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 350 - 377 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.16 374 La información taurina en la prensa barcelonesa (1850-2010) Josep Guixà Cerdà