Raro portento que ha obrado Maria Santisima del Carmen con un Caballero devoto suyo, en la ciudad de Valencia, oirán lo importante que es la devocion de la Soberana Reyna trayéndola colocada en su católico pecho
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RARO PORTENTO QÜE HA OBRADO MARIA SANTIsima del Carmen con un Caballero devoto suyo, en la ciudad de ‘V alenda ,oirán lo in-pottantc que es la devoción de la Soberana Rtyna trayéndola colocada en su católico pecho. PRIMERA PARTE. lOY te dispone mi pluma áreferir la mas aíra maravilla, que han escrito hasta aquí plumas humanas. Ypor ser rara, yo quiero hacerla notoria áquantas Naciones el mar circunda con sus cristalinas agnas. Yasí para dar principio invoco ála Soberana
Emperatriz de los Cielos María fuente de gracia» que llevando el patrocinio de esta Reyna Sacrosanta, navegaré sin cuidado por el mar de mi esperanza. En la Ciudad de Valencia, digna de eterna alabanza, la mejor que el sol registra por celosías de plata, se crio noble ybizarro un Caballero, áquien llaman Don Eusebio de Herrera, con su esposa Doña Juana, muy devota de la Virgen del Carmen, Princesa Sacra; yen un devoto Oratorio, dentro de su misrtia casa, colocaron ála Imagen de esta Reyna Sacrosanta, yen Su oración la pediao, que de su Hijo alcanzara que les diera sucesor que su riqueza hered^ra. Oyc) Dios sus peticiones, que la oración mucho alcanza; llegó el día deseado en que parió Doña Juana un infante muy hermoso, del padre una propia estampa. En el Sagrado llaútismo, de nuestra Iglesia Romana, heredó el nombre del padre, ydespués recibió el agua : se fue criando este niño con la debida enseñanza ; siendo devoto de aquella ’Divina Aurora sin mancha del Carmen .trayendo siempre con tierno afecto su estampa en el pecho ,ycon gran celo una salve la rezaba. .... Al cumplir los quince Abriles ánadie se sujetaba , era soberbio yaltivo, de condición muy estraña. Sucedióle áeste mancebo una desgracia muy rara ,, yfue, que estando una noche con otros tres en campaña en una casa de juego , sobre unas malas jugadas tuvo un cierto desafío con un Marques de importancia. Salieron desafiados para reñir ácampaña, yD. Eusebio le dió al Marques una estocada que le pasó el corazón , yásus pies cayó sin habla, quedando yerto cadáver con otras dos estocadas. Temeroso del |>cligt'o __ se embarcó por la manaría Don Eusebio en una nave que áAlicante caminaba. Llegó áeste famoso puerto, yalegre se desembarca, yen casa de un caballero con mucho sigilo estaba, yde allí ámuy pocos días solicitó ácierta dama, ypor gozarla la dió de esposo mano ypalabra; con que villano alevoso tuvo esta dama engañada, sirviéndole de muger con fingidas espéranos. Sintióse preñada, yánlcs^ que el parto se Ic acercara ,
le diso un día llorandot quándo cumples la palabra que diste de ser mi esposo; mira que ála deidad Sacra tenemos muy ofendida, yél sin responderla nada soberbio con un^ puñal la dio siete puñaladas, ydespués abridla el vientre, S3có cntrsn^s al nino cjuí en él encierrJ,^ yen una fuente de plata lo degolló; que doloi! quien hizo acción tan extraña! ydespués toda la sangre álos perros arrojaba, volviendo ameter al nino ádonde primero estaba; yen el mismo quarto hizo un hoyo con una hazada, en él les dio sepultura, »y se salió de su casa. Cerró bien todas las puertas, yen una nave marchama se embarcó segunda vez para las Indias de España. Con la ayuda de María aquesta primara plana concluyo <]ue con su auxilio diré lo demas que falta. SEGUNDA PARTE. Ya dixe que Don Ensebio por las mares caminaba yestando en medio del golfo se levantó una borrasca de ayre, relámpagos, truenos, que al mundo atemorizaban; pues parecia que ya su tSltimo fin llegaba. Bramó el mar, tembló la tierra, la nave al Cielo llegaba, ylos fulminantes rayos unos con otros tocaban. En tan 'grande confusión cayó envuelta en vivas llamas una horrorosa centella, que dando en la misma Xarcia ce la nave, la dexó hecha caibon yabrasada; no reservando su incendio sino una sola tabla, donde quedó Don 'Ensebio, sin que peligrase en nada: entre tantas aflicciones, ypenas que le cercaban, oye una voz que decía : Ea, cógelo, qué aguardas? Responcióle orra diciendo: no puedo, porque le guarda una muger, cuyo nombre nos eonfunde yavasalla. Entónces sacó dcl pecho aquella divina estampa de la Reyna de los Cielos , yde esta suerte le habla : Duldsima madre mia . no permitáis Virgen Santa el (juc mi alma se pierda , ten piedad ,pide yalcanza de tu Santísimo Hijo el perdón de mi ignorancia. Ya conozco que he vivido como bestia desenfrenada , mas yo te ofrezco enmendar desde aquí mi vida errada , si vuestra piedad me libra dé tan peligrosas ansias.^ Hecha esta humilde oración ,
Jos .;os ai Cíelo arízí , ysio baxar en un gl(Jbo ^5, Ja Soberana Virgen del Carmen, que afable de aquesta juerte Je JiabJa; Ko temas ni desconfíes, que soy quien te ampara yguarda, }soy quien te fie defeiuiido dcl demonio yde sus garras ; >pues ya me has prometido enmendar tu vida errada , Volverás áJa ciudad, yba¡!ara> resucitada aquella ¿quien diste muerte Sin tener, alguna causa, yJa pedirá perdón, cuinpliéndoJa Ja palabra que diste de ser su esposo, que es deuda ,ydebes pagarla; yaaquel inocente Abel que saiio de sus entrañas *fJ Santo Bautismo , que asi mi Hijo lo mand'i. l.^c$a parecióse al punto, yl.>on Eusebio en la tabla navegaba apar dcl viento, yJlcganJo .i las murallas tic la ciudad, saltó en tierra, ypronto se fue iJa casa referida, donde hallo' de Jai heridas bien s.ina áJa dama, yen sus brazos al tierno infante miraba; ycon profunda humildad rendido beso las plantas de la dama, la pidió pcidtin con lágrimas tantas, F BaJjjoz :Per ios Señor que consiguió' de sus yerros el perdón que deseaba. La dama afable lo admite, ycon caricias extrañas lo perdona ,porque así de Dios serán perdonadas sus culpas, que quien perdona, de Dios el perdón alcanza. Diéronlfcj cuenta al Obispo, ysu lltiSTrísima manda que d^feste raro portento caracnéres se fixaran en las puertas de los templos, para que el cristiano traiga consigo aqueste retrato, para su defensa yguarda. Concedió quarenta días de Indulgencias aquantas devotas personas traigan . en su pecho aquesta estampa de la Soberana Madre <lel Carmen Reyna Sagrada* Bautizaron al infante, como la iglesia lo manda , yj'untamente sus padres alegres se desposaban, yen el yufo de Himeneo vivían ,rindiéndole gracias al Sacro Autor de la vida , yi esta Reyna Soberana dcl Carmen ,áquien le pide el Poeta ,de que humana nos atoa pare como Madre, alcaniáodonos la gracia en esta vida, ydespués nuestra Bien aventuranza. N. r D. Juan Patrón éHijo.