Instruccion de los colegios de Carmelitas Desacalzos : formada y presentada en su Capitulo General celebrado en el covento de San Hermenegildo de Madrid á 25 de septiembre de 1790
Full text
z INSTRUCCIO N DE LOS COLEGIOS DE CARMELITAS DESCALZOS FORMADA YPRESENTADA EN SU CAPITULO GENERAL CELEBRADO en EL CONVENTO DE SAN HERMENEGILDO DE MADRID k25 de Septiembre de 1790. Por N. M. R. P. Fr. Andrés df. la Ascensión, Ex-Gencral de la Orden. Aprobada por su Difinítorio General de Comisión del dicho Capítulo. y En Madrid :Imprenta de Don^ Joseph Doblado, calle de Barrio-Nuevo. Año de 1790.
;; 'i: tá .v. •
3 INTRODUCCION. El grande Benedicto XIV. en su excelente obra de Sínodo Diocesana, (i)yen sus no menos excelentes Instituciones Eclesiásticas (2) escribió con su acostumbrada erudición yclaridad, así sobre la necesidad de Seminarios ,en donde Jos Eclesiásticos Seculares yRegulares deben instruirse, como sobre su origen ,antigüedad ,método, variación ,decadencia yrestauración. Siendo tan comunes las Obras de este doctísimo Pontífice, ytan versados en ellas nuestros Religiosos ,es demás copiar aquí lo que A2per* (1)Lib. 5. cap. II. (2)Inst. 59. ** > ...ÍSTO? •r
4pertenece áeste asunto. Esperamos de nuestros amados subditos Lectores yEstudiantes que repasando los lugares citados ylos del Tomasin oque en ellos se alegan ,rectifiquen sus ideas jse animen ála instrucción aprecien las disposiciones de la Orden ya en quanto ála separación de Seglares ^y ya en quanto al retiro de Jas Universidades ,de sus grados yho* ñores. Deben entender que quando el zelo de los Eclesiásticos de mayoi autoridad ha intentado la reformación del Clero ,ha estimado como uno de los primeros principios el establecimiento de los Seminarios „óla mejora de los ya establecidos: exemplo qUe juiciosamente han seguido los AA. Regu-
í guiares ,quando han escrito sobre la reformación de las Ordenes religiosas. De aquí podrá inferirse sin la menor violencia que áproporción de la decadencia de los estudios sólidos decae la observancia de los deberes monásticos. Deseariamos poder extendernos ádar aquí un análisis de Ja sabia disertación de Restauratione Studiorum, que escribió la erudita pluma de N. Alexandro de San Juan de la Cruz excelente continuador del Fleuri (#). Tales han sido fos fundamentos de nuestra moderna legislación para restablecer los estudios de la Orden •mas este juicioso proyecto es- (#)Tom. 42 .al princ.
6 estaría ciertamente imperfecto ,si omitiéramos las reglas yadvertencias que se preparan en este escrito ,por quanto el Estatuto de los Colegios se remite varias veces á la Instrucción. Esta se ha retardado sin duda ,si se mira con poca reflexión ála distancia de tiempo que ha habido desde la promulgación de las leyes ;sin embargo osamos asegurar, que esta demora no debe reputarse reprehensible, porque la instrucción sin la autoridad de un Capítulo general solo podtia establecerse por un tiempo limitado: ydebiendo ser ella de igual permanencia que la Constitución que la supone, no pudo dexar de esperarse Ja aprobación de un Capitulo ,que la die-
7 diese vigor yperpetuidad. Su objeto ,pues ,no es tratar de la economía esencial de •nuestros Colegios, porque ya lo ha hecho el Estatuto ,no solamente asignando Casas, sino disponiendo todo lo que es concerniente los tres ramos de observancia regular ,administración de temporalidades ymétodo de estudios. En su conseqiiencia prescribió las facultades que se han de estudiar, el número de Lectores que ha de haber ,los exercicios que se han de practicar, los tiempos destinados áCoro ,aestudio yclase, ylos AA. que se han de seguir. La circular del ano ochenta, dio una difusa noticia de los libros de mayor mérito en cada materia, pa-
8 para que nuestros Lectores se valiesen oportunamente de ellos. La del ano de ochenta ycinco hizo el elogio correspondiente de los que se adoptaban para Maestros áfin de excitar amor ásus doctrinas. Todo esto supone la presente instrucción, ysolamente hablará de lo que con justa causa omitieron las leyes, por haber parecido álos Legisladores ,que la concisión de un Estatuto no debía permitir las prolixas formalidades,, que la Religión ha juzgado titiles para la educación de sus hijos. Las reglas ,pues ,que van á prescribirse ,miran i.° Ala graduación de las Cátedras yde los Lectores. a.° Alo que los Lectores deben
9 ben practicar respecto de sí mismos, yde los Estudiantes en común: 3.0Al Lector de Artes en particular. 4.0Alos Lectores de Teología yde Escritura: Alos Lectores de Moral yde Cánones: 6.° Alos Maestros de Estudiantes ,yálos Pasantes: y.° Alos Estudiantes ,yálas oposiciones. Estos párrafos se subdividirán en números conforme lo exijan las materias. B
16 conducta verdaderamente Religiosa. Estas dos partidas ganan los corazones de todos los Cohermanos ,ya sean Superiores ,ya Súbditos ,yaun puede decirse que arrastran suavemente los de los Pueblos. Ala verdad, ni el concepto que se forma de semejantes Literatos es estéril ,ni sus frutos son despreciables. Todo cede en honra de la Religión, en provecho de los próximos ,yen servicio de Dios. Apesar de la desigualdad accidental que en ser primeros ósegundos tendrán los PP. Lectores ,siempre será igual el honor áque los eleva su distinguido ministerio ,yla confianza generosa que la Orden ha puesto en ellos. El P. S. Chrisóstomo habló con su acostumbrada eloqúcncia sobre la grandeza del honor (i); yun sabio Magistrado de nuestros tiempos ,puso con brillante pluma los antecedentes que infieren el mérito de la confianza (2). Un Cuerpo Religio- (0 iQuid majus quam animis moderar},quam adolescentulorumfingere mores?Omni certé pictore, omni certe ¡tatuarlo,cceterisque bujusmodi ómnibus excellentioremhunc duco, qui juvenum animasfingere non ignorat. Claris, in cap. 18. Math.Hom. 60. (2) La literatura es uno de los mayores ornamentos de qualquiera Nación :instruye dentro del país donde florecen las ciencias ;yfuera da estimación yconcepto del talento yeducación nacional. Excel. Campom. Apend. ála educ. popul. p. 2. disc. prel. §. 10.
gioso no tocará la cumbre del alto monte de Ja sabiduría ,mientras no sea estimulado por los intereses sólidos de su profesión ,y por el honor de su Patria. Individuemos mas la materia. §. ii. De los Lectores respeto de sí mismos }y de los Estudiantes en común. ihiendo de tanta conseqiiencia el empico de un Lector ,qualquiera que sea ,como que ha de criar alos Jovenes en las doctrinas fundamentales de Ja Santa Fe ,yes como el arca que encierra las aguas que han de regar las tiernas plantas de la Orden, conviene en primer lugar que ála entrada óposesión de su oficio ,haga la protestación de la fe ante sus Discípulos yComunidad del Colegio ,al, modo que la hacen los Prelados en el Capítulo Provincial ,óal tiempo de tomar posesión de sus empleos. En segundo lugar procurará por medio de una constante aplicación hacer un caudaloso depósito de virtud yde doctrina ,bebida órecogida de los manantiales de la Santa Escritura, Concilios yPadres ,entre quienes tendrá el primer lugar el Angélico Doctor Santo Tomás en materias opinables. CCo-
i8 2Como nuestra Familia Descalza se ha propuesto siempre áeste Santo por guia y Gefe de sus estudios ,procurarán los PP. Lectores ser tan devotos suyos ,que el Discipulado se conozca fácilmente en aquellas dos partes en que la Santa Madre Iglesia quiso que todos los fieles le imitasen: Qua docuit intellectu conspicere ,&qua egit imitatione compare. Ysea esta devoción tan llena ,que se derive eficazmente de su abundancia álos Discípulos. 3La Religión se los entrega como unos troncos rudos ,para que áfuerza de la hacha ydel escoplo ,los desbasten ,ydispongan árepresentar hombres ,yaun Angeles. Es error craso pensar que el Maestro cumple con explicar la lección de su facultad respectiva ,yhacer exercicio de ella. Amas de esta obligación ,tiene según todo buen sentido la de ensenar costumbres: porque ya con las doctrinas de escuela, ya con las de atención yurbanidad ,ya con palabras ya pa?arP soded.lamP'OS,debe formar hombL pra la sociedad ,ydirectores para las almas._ La esfera de su Magisterio se extiendc sin disputa alguna átodo 10que e" cesarlo ála disciplina. Sería de desear «Z jamas se olvidasen estas palabras ,que c^or ren en un precioso escrito. ..Las costumbres XsTuebTos°E| 0lle dT0l3S 'eyeS Cn todos ,, hn ‘l‘f bl0!"El ,modo de que las gentes sean «honradas, consiste cn infundirles costumbres »»vir-
ip ^virtuosas ,ypersuadirles las ventajas que »les producirán. Esta persuasión se ha de ^infundir desde la niñez en las casas ,en la ^escuela ,ypor los Maestros de las artes. excmplo de los mayores ha de confirmar »á los niños ,en que sus Superiores tienen »por bueno lo mismo que les recomien- »dan” (i). 4Al exemplo ha de acompañar la voz. La filosofía de las cosas influye notablemente en su conocimiento ,yen su estimación. Tal vez parecerá menudencia de poca monta excitar la vigilancia de los PP. Lectores, áque hablen oportunamente del fin de estos Colegios ,de sus estudios Monásticos ,de su especial clausura ,de la abstracción yretiro de las Universidades &c. Pero ello es ,que desde luego se hallarán en semejantes instrucciones dos ventajosas utilidades. Primera :una noticia de la historia de los Seminarios Eclesiásticos ,de su antigüedad, disposición, aumento ,decadencia ,yrestauración. Segunda ymucho mas estimable :un cordial aprecio áestas christianas escuelas ,muy semejante al que les dio la juiciosa pluma del Cardenal Palavicino (2) ,yrepitió muy ápropósito N. Fr. Alexandro de San Juan de la Cruz (3). C2Nos- (1) Campom. Disc.sobre la educ.pop. §. 3. (2) Hist. Conc. Trid. lib. 21. cap. 8. n. 3. (3) Hist. Eccles. tom. 46. pag. mibi 339.
20 Nosotros no podemos dadar que ánuestros Estudiantes se les entrará por los ojos ypor los oídos al corazón ,el amor al retiro ,el contento en la aplicación ,el interes propio, la utilidad de la Orden ,el honor de la Patria ,yel bien común de la Iglesia. De aquí resultará sin duda el aprecio debido áunas leyes que han arreglado por sabias máximas nuestros estudios :porque conducidos por las luces de aquella ilustración ,verán en ellas el espíritu de las disposiciones conciliares, hasta en el despojo de los Colegios que debe hacerse en los inaplicados ,en los inhábiles yen los criminosos (i). 5Pero este amor álos Seminarios yá sus instrucciones sería muy estéril ,si por desgracia no fuese dirigido ála virtud de la estudiosidad. La Religión no cesa de clamar álos Maestros yDiscípulos (que ála verdad son el alma de los Colegios) con estas palabras del Espíritu Santo :Stude sapientiaFili mi ,ÓLetifica cor meum ,ut possis exprobanti respondere sermonem (2). En vista de un clamor tan amoroso como dulce, ;quien abandonara su instrucción propia ?;Qui¿n será inaolente ala aplicación de los libros ? 6Pero es necesario (confesémoslo de buena fe) evitar dos extremos opuestos ála virtud (1) Cono. Trid. ses. 23. cap. iS. de reform. (2; Frov. cap. 27. v. II.
21 tud de la estudiosidad. Asaber :la curiosidad por doctrinas nuevas yperegrinas, y la desidia ,madre fecunda de la ignorancia yde los vicios. Quando la Religión clama por la aplicación álos estudios ,quando esfuerza su voz contra la perjudicial desidia, no por eso intenta inflamar ásus hijos en un desordenado deseo de saber. Lexos de nuestros entendimientos tal modo de pensar. Las ciencias tienen sus ciertos límites yrespetos hacia la diversa condición de los hombres. A todos ellos dixo un indefectible Oráculo: Non plus supere quarn oportet supere jsed supere ad sobrietatem (i). Cada profesión tiene sus Gefes áquien imitar ,decía San Gerónimo (2), ynosotros ,abandonando las .doctrinas exóticas, debemos buscar la sabiduría de los antiguos ,que es la de los Padres de la Iglesia. yEl sentido ,pues ,de las palabras con que alienta la Religión ásus hijos ,es el de *uin estudio tenaz ,sólido ,yfilosófico sobre »las fuentes ,como pretendia el famoso Luis »Vives, mas ha de dos siglos, aunque sin »todo el fruto que deseaba. Quien declamase contra la aplicación yrecogimiento de la ^juventud estudiosa ,dirigida por un buen «me'todo de estudiar yexcelentes Catedráticos ;mas debería ser considerado como enemni- (1) Ep. D. Pauliad Rom. cap. 12. v. 3. (2) Hieron. Ep. ad Paulfo.
22 ”migo de la Patria ,que como Ciudadano.” Así se explica el Sabio (i) que nos ministró aquella noticia ,yestamos seguros de que nuestra Religión no merecerá una censura semejante ,mientras aliente ásus hijos ála aplicación ,al recogimiento ;ymientras use un método de estudios ,que ha sido por lo general bien recibido de los literatos. 8La imponderable lástima será que los Jóvenes no apliquen el tiempo, que con juiciosa madurez les dispensa la Religión. No hay quexa mas Infundada (por no llamarla injusta) que la de algunos Religiosos, áquienes se oye declamar contra el corto tiempo que las observancias Monásticas dexan al estudio. Si el desinterés yla imparcialidad entran de buena fe áexaminar las horas ,que así la Constitución como la costumbre de IosColegios dexan al empleo de los libros ,sentenciarán ser muy suficientes para una ventajosa instrucción. El Coro interrumpe al estudio :es verdad; pero esta interrupción no ?contt ; ibuye^descanso de las potencias ,las quales toman nueva elasticidad onuevo vigor para seguir las tareas literarias. Un erudito de primer orden „ es igualmente Religioso (a) ,dixo que p0 Tl0 regular el mucho tiempo para los estudios ,era un (0 Campom introd. prelim. ála educ. popal. (-) Vida del P. Wadingo cap. 65.
un seminario de descuido yde ociosidad. Nadie ignora que Santo Tomás confesó ásu compañero Reginaldo ,que su saber ange'Jico mas debía ála oración que ála lección. Lo mismo debemos decir de los Santos Padres. Ahora ,pues ,¿erraremos nosotros siguiendo estos cxemplos? ¿Perderá el tiempo un Carmelita Descalzo áquien se dan por Estatuto muchas horas de estudio ,porque se le obligue ála asistencia de la oración ,yotros algunos actos de Comunidad ?No por cierto :ni errarán en seguir aquellos ilustres exemplos ,ni perderán tiempo en cumplir con los deberes de los Colegios. Aprovechen todos las horas destinadas al estudio ,yno desmayen jamás en la aplicación. 9¡Quántos excitativos se presentan cada dia para inflamar los deseos de saber !El orbe literario ,no menos que el político yel físico ,padece de quando en quando sus variaciones :porque unas veces se descubren nuevas verdades ,otras se suscitan nuevos errores ,otras se reproducen los antiguos ,y siempre son bastante comunes las dudas sobre muchas materias. He* aquí un principio sólido que excita nuestra aplicación. Ala verdad ,si se ha de proceder con acierto en Cátedras ,en Pulpitos ,en Consultas ,yen qualquiera asamblea ,son ciertamente necesarias nueva lección ynuevas reflexiones >así para discernir yzanjar la verdad ,como para rebatir lo falso ,yacrisolar lo dudoso. Es constan-
24 tantc que las incidencias del tiempo obligan áinventar unas voces ,ydesterrar otras, que habiendo sido inocentes (digámoslo así )ántes del error ,adquieren un mal sonido después que la ignorancia óla malicia se valió de ellas para significar lo perverso. ¿Sería tolerable ignorar el lenguage del tiempo, ydescuidar la lección de los escritos que impugnan el error ?Eso fuera presumir mantenerse en el campo de batalla ála frente de un enemigo armado de máquinas de fuego, confiado en la espada yla lanza ,por sola la razón de haber sido ellas las armas de nuestros abuelos :detestemos una preocupación tan nociva. Toda razón pide que nuestra instrucción vaya al paso que la verdadera ysólida literatura lleva en el mundo. Ano ser así tendríamos la desgracia de formar en el seno de la Nación yde la Iglesia un cuerpo aislado ,cuyo labio distinto nadie entenderla, ycuyo carácter nos haria no solamente inútiles sino despreciables. io Si los estudios de las Religiones’ han de ceder en beneficio de las almas ,es una consecuencia necesaria que los Religiosos se habiliten de un modo proporcionado para responder álas consultas de los fieles doctos e indoctos. De esta urgente obligación que reconoció sin restricción alguna el P. S. Basilio (i) naCi) Nos quidem quibus creditum est munus do-
25 nadie ha exceptuado ála Religión del Carmen. ¿Pues cómo se podrá desempeñar una obligación tan esencial ,sin una erudición correspondiente al tiempo yálos asuntos ? ¿Y quien fue jamás erudito verdadero sin aplicación ? 11Mas e'sta no ha de pasar la raya de la prudencia, según el dicho del grande P. S. Agustín :Habet scientia modum suum (i). Para no declinar al otro extremo de la estudiosidad ,dicta la discreción que la aplicación no sea tanta quanta dañe ála salud ,óála regular observancia. Igualmente dicta un justo discernimiento de las materias que se han de cultivar ,yde los libros que se deben seguir. Nuestras leyes no han dexado libertad en quanto áestas dos partes ;mas no por eso quedan desobligados los Padres Lectores áinstruir álos Discípulos en algunas cosas concernientes áellas. DSe docendi ,paratos esse omrii tempore ,&promptos ad instruendas ,perficiendasque animas... &permittere unicuique eorum ,qui ad nos acceserint, ut suo arbitratu nos seorsum rogare possint qu<t pertinent ,&ad sanitatem fidei ,&ad veritatem ejus vivendi ritus ,qui est ex Evangelio D. N. Jesu Cbristi ,ex quibus utrisque homo Dei constanter perficitur. Basil. proem. in Regul. brevior. (i) Apud Gen. Carmel, reformat. cap. 23. n. 1. /
32 los Sepulvedas ,los Osorlos ylos que siguen con crédito las huellas de estos insignes Españoles. 22 Será razón poner singular cuidado en cultivar este idioma ;pero ha de ser sin olvidar el Castellano ,que tan necesario es para comunicar nuestras luces álas almas. Por esto no se omitirá ocasión de perfeccionarlo en nuestros Jóvenes aun desde el Noviciado. Es error bastante común, pensar que es suficiente haber nacido en España ,yoido álos Padres ,álos Maestros de primeras letras y Preceptores de Gramática ,para poseer la lengua nativa en toda su perfección. Los que así piensan ,no han penetrado la propiedad, la energía, la universalidad ,la derivación y otras dificultades ,que no pueden saberse ni vencerse, sin el arte yla aplicación. 23 En este particular ,son dignos de la atención de los Maestros dos objetos ,que adelantarán visiblemente álos Discípulos. Primero :desarraigar de ellos el mal lenguage que mamaron con la leche. Segundo :plantar ycultivar el propio de la Nación. Para esto es necesario desde el Noviciado, no disimularles la voz ópalabra, yá bárbara, yá antiqüada ,óyá municipal de algún Pueblo ,que pronunciada en el resto del Reyno apenas hay quien entienda su significado. Y en caso que no se les prohiba el uso de estas últimas ,se les deberá advertir la economía con que las han de hablar ,no sacando-
dolas fuera de la Provincia óPueblo de sil uso ,ydesterrándolas enteramente así de la gravedad del Pulpito ,como de las Asambleas ycorrespondencias ,en que el decoro exija hablar con cultura. 24 En su lugar deben sustituirse las palabras propias de la lengua Castellana. Aeste fin conducirá sobremanera inspirar amor ála lección de los libros mas correctos ,que salen en nuestros dias ,hacer ver los que la Academia ha calificado ,como fuentes de la propiedad entre los antiguos ,obligar áque se freqüenten en las horas de diversión la Gramática castellana ,la Ortografía y el Diccionario de la expresada Academia ,sin fiarse ó(mas bien )guardándose de imitar aquellos AA. que usan de afectada Ortografía. 25 Tal se llama la que describe Heynecio (1) Adfectationis notam (dice) vlx ejfugiunt, qui singuiare sibi fingunt scribendi genus ,quod non est publici saporis. Ypuede añadirse ,que semejantes obras siembran zizaña en la Nación ,dividiendo la lengua ylevantando varadera contra la autoridad pública de una Academia, que báxo la Real protección trabaja gloriosa yfructuosamente. He aquí la razón que debe animar átodos nuestros Maestros, para formarse yformar gentes de un mismo labio con los Maestros de la Nación. InsEtru- (i) De fundam. stili. 1. part. cap. 1. §. 3.
34 truyanse para Instruir ,corríjanse para correjir 5mas sobre todo cuiden de hacer patente ásus Discípulos la relación ,que todas estas instrucciones dicen áDios ,para que el principal objeto de los Estudios jamás se pierda de vista. Descendamos yá á tratar de los Lectores en particular. §. III. f Del Lector de Artes. n *V^Omo este es el que abre las zanjas ,yforma los cimientos de las ciencias ,debe poner singular esmero en la dirección de sus Discípulos. Asu vigilancia pertenece ensenarles desde luego áno perder tiempo ,á leer con método ,ámeditar ,reflexionar y conferenciar de un modo juicioso las doctrinas estampadas en los libros ,ytrasladadas ala memoria. Siendo los estudios metodizados en esta conformidad desde la infancia crecerán yse aumentarán útilmente con los anos. Este es un principio sobremanera interesante ,que debe el P. Lector de Artes recordar asus Oyentes ámenudo. 2Otro es hacerles conocer que la Dialéctica es en estremo aborrecida de los Hereges. Los Donatistas culpaban abiertamente su uso en la grah lumbrera de la Iulesh s™ Agustín. Wiclcf ,Lütero yCalvínose £maion
1 3) ron contra ella ,yempeñaron todos los resortes de su malignidad en maquinar su destrucción. Mas de este mismo empeño se infiere la recomendación suya :porque ála verdad si los Heterodoxos han aplicado todo el poder de sus cabilaciones para arruinarla ,no es sino porque ella, segun se expresa San Basilio (i) sirve como de un fuerte muro que defiende las verdades católicas ,cuya expugnación no es fácil ,mientras subsisten en esta antigua Ciudadela. 3Asimismo debe inspirar la notable diferencia que ha de haber entre buscar ,establecer ydefender la verdad ,yel exponerla con los atavíos de la exornación ,para persuadirla yhacerla amable. Aquello pertenece al método Escolástico ,yesto al Oratorio. Para lo primero (principal obligación de un Lector de Artes) es necesario un método rigoroso ,estrechado en los límites de un estilo seco ysencillo. Cierto Sabio decia en el caso de una disputa :»No perdamos palabras que es tirar lanzas al viento :ni me «aturdáis con admiraciones ,espantos ychismes ,porque eso nada concluye. Solo os conmiento por respuesta un no yun sí secos, «y veremos lo que sale al fin del discurmo« (2). Vease sobre este punto áHeyneE2ció, (1) Basil. in cap. 1. Isai. (2) P.Almeyda. Hombre feliz, lib. 4. 11.
36 ”cio ,qne la trata con dignidad (i). 4Un ánimo reflexivo no debe sorprenderse ,quando oye á los que pretenden desterrar la sequedad de los silogismos de las Escuelas Católicas ,alegar la práctica de los Santos Padres ,los quales sin esta formalidad estudiaron doctrinas las mas sublimes ,batieron heregías las mas crasas ,ydieron á los Fieles instrucciones las mas sólidas. NI es nuevo este genero de argumento ,ni lo es su solución. Los Anticatólicos pretenden, que el Pueblo escogido abandone las armas que mas hieren sus máximas depravadas ,para triunfar ásu arbitrio de los hijos de Israel} mas los que velan sobre sus muros han sabido penetrar su estratagema ,ydesconcertar con la inacción sus ideas. Verdad es que los PP. de la Iglesia escribieron éimpugnaron sin el método moderno ;¿pero se infiere de aquí que es inútil ?Infeliz conseqiicncia !Los antiguos Capitanes no conocieron el uso de la pólvora :¿quien por esto se presentará hoy en una batalla sin un canon yfusil ?Ha po- „_co (i) Aliud est conciomtorium dicendi gcnus nliud pbilosopbicum...boc nudam proponit verita’ tem.^ lllud oratorias ,boc philosopbicas amat ccnnexiones ,id est veritates omnes ex domesticis principiis ducit. Illud delectat &movet >boc docet &convincit. Fundam. stili cult. part. i, cap. 2. §. jó.
-37 co tiempo que el Orbe literario goza el beneficio de la imprenta :¿quien la condenará por superfiua? 5Para legitimar la pretendida conseqdencia debian los enemigos del Ergot'ismo (sí aquí es lícita su desdeñosa expresión )probar que los antiguos hereges escribían contra la Iglesia Santa en método Escolástico ,y los defensores de la fe en su estilo no Escolástico. Pero si no es imposible ,es al menos difícil en grado superlativo tal prueba. Por el contrario ,no sería dificultoso probai ,que también algunos de los Padres usáron de este estrecho modo de convencer ,que llaman Escolasticismo ,aunque no fuera entonces método tan rigoroso como lo es en el dia. ¿Que argumento mas delicado ,que el que hace álos Arríanos el ingeniosísimo P. S. Agustín, exponiendo el texto Deui erat Verbum?(i) ¿Que' otro mas convincente que el que formó el mismo Santo álos Judíos sobre los Guardas del sepulcro de J. C. (2). Que otro... mas no es necesario sino abrir yleer para conocer que no estuvo tan desconocido el método Escolástico de los Padres como se ha pretendido ,yaun se pretende. Su Dialéctica no se distingue hoy de la moderna, sino en el modo mas (1) Tract.q. injoan. (2) D. August. in Psalm. 63. v. 7.
mas ómenos estrecho en la forma silogística (*). b 6Esta es sin duda útilísima para defender las verdades ,conducentísima para insinuarlas ,proponerlas ,yhacerlas ver como son en sí ,yde un modo irresistible. No hay hasta hoy arte mas oportuno ,para que el dogma ,la disciplina ,ydemás máximas del Catolicismo estén acubierto de los enemigos que las impugnan. En este concepto cuidará el Lector ,de que los Estudiantes aprecien y practiquen el método Escolástico ?que tan ilustrado ydefendido se halla en las Obras de Melchor Cano (i) de N. Liberio (2), yde Verulamio (3). 7 7Convencidos nuestros Estudiantes de la necesidad del método ,debe proceder el Lector áinspirarles las calidades que se han de observar en las disputas. Vives ,Mabillon N. Liberio, yN. V.Fr.Juan de Jesús yMaría! presentan quanto puede desearse en el particular. Hay ciertamente mucho que enmendar en as disputas ,que comunmente se han te- (#)Véase al Roseli tom. 1. 33 .art l 34-y 35 - ’*** WDe locis prxcipué lib. 8. cap.i.& //¿ r, cap. 12. ‘ (2) ylppend. ad tom. 8. .(3)De augm. scient. dcolumn. 15. edit. Lhsu 1694. r
32 nido ,ydeben correjírse entre nosotros ,reflexionando en el fin de ellas ,yprocurando los medios. El fin no .es el lucimiento pro* pió ,ni el tema de llevar adelante lo que una vez se dixo por equivocación odescuido ,ni últimamente el sostener ápesar del propio dictamen, lo que llevó la escuela dos siglos antes. El fin es hallar la verdad. Si el experimento bien comprobado en la Física ,si la decisión de legítima autoridad en la Moral, sí la nueva razón evidencia lo contrario de lo que se afirmó ónegó :esto es lo que se ha de seguir ,quando se ha visto que el ingenio mas lince ,yla instrucción mas completa ,reconoce que no hay sólida yadeqúada solución (#). 8Los medios de hallar la verdad ,son: el estudio incesante que ha de preceder álas disputas ;la conferencia juiciosa que debe acompañarlas >la ingenuidad ybuena fe de parte del que arguye ,ydel que sustenta. El conjunto de estas bellas calidades puesto en práctica ,será el termino ymanantial de donde salgan purificadas las verdades que se buscan. Al mismo tiempo se desterrarán los sofismas ,las cavilaciones ,las tenacidades ,y de- (#) ¿Quid enim gloriosius quam subjici ,& vineia'veritate ?Superet te veritas volentem, nam ,Ó* invitum ipsa superabit. D. August. in Psalm. 57.
\ demás medios que atrasan las Ciencias en vez de adelantarlas. 9En esta substancia han declamado los eruditos Feijoo (i) , Rosel (2), yJaquier (3), deseando la necesaria reforma ,que apetecemos nosotros en las clases de nuestros Colegios. Para conseguirla ,cuidará desde luego el Lector de Artes de separar álos Jóvenes de semejantes puerilidades ,ylos que argumentan ydefienden en las Conclusiones ,áque asiste por ley la Comunidad ,deberán darles exemplo que les enseñe en la práctica. La modestia en proponer las dificultades ,en tratar álos que arguyen ,en hablar de los AA. de la opinión contraria ,yespecialmente de los Padres ha de empezar con la Clase ,para que en lo sucesivo sea como naturaleza en quanto ocurra ,yresplandezca en los Carmelitas Descalzos ,ya disputen ,ya censuren ,ó ya escriban. No pierdan Jamás de vista el singular exemplo que en esto les dexó el Príncipe de nuestra Escuela el Angélico Doctor ,ácuyo propósito hizo un bien merecido elogio la sabia pluma de Benedicto XIV. (4). (1) Teat. Cr'it. Bise. i.° del tomo 2.0 (2) Tbornas Basil. Rosel. tardes JMonast. tard 12. n. 1. {3) Tom. 1.cap. 2.^.4. Instituí. philosoph. (4)Angelicus scbolarum Princeps ,Ecclesiaque Doctor S. Éhomas Aquinas ,dum tot conscripsit Luenum *
41 io Luego que el P. Lector de Artes haya infundido estas prudentes máximas en sus Oyentes, hade atender con mucha madurez yreflexión áescudriñar los alcances, fondos, ydemás propiedades de sus talentos. Esta Crisis es tan necesaria ytan útil ,como es perjudicial en grado extremo su falta. Daremos este pensamiento del mismo modo que lo propone el P. Maestro Fr. Basilio Rosel (i) :»Hay minos entendimientos (dice )que son penemrantes yveloces :otros hay que son profundos ytardos :ypara darlos mejor ácomnocer, me valgo de una semejanza. Habréis »visto algunas fuentes de mucho caudal, que _F»desnumquam satis laudata volumina ,varias nccessario offendit Pkilosophorum Theologorumque opiniones,quas veritate impeliente refdiere debuit. Cesteras tanti Doctoris laudes id mirabiliter cumulat ,quod adversariorum neminem parvipendere ,vellicare ,aut traducere visus sit ,sed omnes officiose ae perbumaniter demereri. Nam si quid, durius ,ambiguum ,obscurumque eorum dictis subesset, id leniter benignoque interpretando ,emolliebat atque explicabat. Si autem Religionis ,& fidei causa postulabat ,ut eorum sententiam ex~ ploderet ,ac refutaret ,tanta id prastabat modestia ,ut non minorem ab iis dissentiendo ,quam catholicam veritatem asserendo, laudem meretur. Constit. Solicita §. 24. tom. 4. BuIIarii. (1) Tardes Monast.tarde 13. n. 2.
4S que debe distinguir de talentos ,como ya se ha prevenido. £1 trabajo de aprender ad literam para algunos será casi imposible ,y para otros perjudicial. Un genio vivo ytrascendente que desde luego entiende el artículo ,lo reduce sustancialmente, lo digiere, y produce ásu modo; perderia ciertamente el precioso tiempo de estudiar otros artículos, si indispensablemente ha de fixar materialmente ála letra uno ,que al fin vendrá áolvidarse. ¿Quien duda que áun talento de esta naturaleza será mas ventajoso adelantar verdades ,yformar un gran depósito de ellas? La memoria es sin duda el gran tesoro de la literatura ;pero sin comparación es mas precioso el acopio de las verdades ,que el de las palabras. Éstas pueden suplirse por otras: aquellas no tienen equivalentes. No se exija, pues ,escrupulosamente átodos los Estustet hac regula. ,qua stare utique fírmissima debet: ¿quinam felidus quam DominieaniinteligereS.Tbomampotuere ,ejusque adsequi mentemi Dominicani ,inquam ,qui diurna nocturnaque manu S. Thoma opera versant ,qui ne ab ejus doctrina recedant ,jurisjurandi religione se li gant ,qui cum venerantur Magistrum ,majorum suorum vestigia prementes ab ipsa qua Thomas floruit átate ,quique proinde universa doctrina ejus atque systematis gnari apprime sunt.tom.^ . q. 28. d3. ad cale. n. 2.
49 tudla ntes el artículo olección ad litcram. 5Lectores de Escritura. Será razón que estos no presenten aquellas Conclusiones que son comunes ála Teología Escolástica; sino las propias de su Cátedra de Escritura, yde loéis Teologicis. Del mismo modo es justo que los argumentantes propongan dificultades correspondientes ála materia, yasola la question 6qiiestiones propuestas. No es ciertamente ir ábuscar la verdad el método de enredar áun Lector con especies yautoridades, que disten mucho de la materia, yá quienes se pretende forzar (digámoslo así ) para que mal óbien salgan al teatro. Esta juiciosa máxima estableció en su Colegio de San Isidro de Roma el sabio Minorúa Wadingo (i). 6El acto de Conclusiones será mucho mas útil si se introduce (como deseamos) el estilo de hacer al principio de e'l como una disertación ,en la qual se recite una de las heregías que se van ácombatir ,se explique su origen ,se cite su Autor ,se refieran sus sectarios ,yse propongan sus fundamentos. Después se hará su justa impugnación con los lugares de Escritura ,de Tradición ,Concilios yPadres: todo lo qual será como una adición óapéndice de la propuesta ,que seGgun (i)Annal. suorum tom. i. edit. Rom. 173 1• in ejus vita ibiconscript.
I 50 gun el estilo de muchas Provincias precede álos argumentos. Esta disertación será un medio suave yútilísimo para que Lectores yEstudiantes cobren facilidad en el manejo del Castro ,del Liberio ,del Waldense ,del Wan-Ranst ,yotros. Yaunque descubrimos este pensamiento aquí ,los demás Lectores podrán hacer lo mismo con los errores relativos ásus materias, como en la Filosofía practicó Jaquier. §. V. Lectores de Moral yde Cánones* ,}cn los Colegios de Teología esco* lastica no es conducente ,antes bien es perjudicial, obligar indistintamente átomar de memoria la letra de Santo Tomás átodos los Estudiantes ,el aprovechamiento de los Moralistas padecería notabilísimo atraso si sus Vletra de las autoridades ral.^ttá sohr/l PadrCS qU,: fecunda "el Moobraclamente experimentado one el S“Vxm“de laPsubstancia d qesu tratados hace insignes Moralistas. Esta facul tad para el común de los Estudiantes es mas extensa que profunda, ymas práctica que teórica. Entretener un Lector quince dhs explicando la esencia ,efectos ,heregías &c’ del pecado original, sería perder quince’^ cn
en una materia ,que con poco tiempo esta estudiada para la regular practica de un Confesonario. 2El método de aprovechar mas en el Colegio de Moral es el siguiente. Los dos Lectores de Teología reparten entre sí los tratados. Uno se hace cargo de enseñar las proposiciones condenadas ,yotro las difiniciones ydivisiones. El primero anuncia asus Discípulos ,que va átratarse desde el dia siguiente de la materia de Sacramentos v. gr. Previene igualmente que cada uno traiga de memoria al pie de la letra quatro proposiciones condenadas las primeras v. gr. de Inocencio XI., yque cada dia sucesivamente han de traer otras quatro hasta que áfuerza de dias se acaben de aprender las de Inocencio. Después señala otras de otro Pontífice en la misma conformidad ,hasta que perfectamente se saben ,yretienen todas con la facilidad que vamos ádecir. 5Este Lector abre su hora el primer dia ,preguntando áuno de los Estudiantes Ja primera proposición :diccla ,manda al que se sigue decir la segunda ,al otro la tercera ,al otro la quarta ,al otro la primera &c. &c. hasta que todos hayan recitado la que ktocó. Al dia siguiente comienza un Estudiante la primera, yturnan las ocho: al siguiente se recitan doce ,al siguiente diez yseis hasta concluirlas ;con cuya diaria repetición se fixan de tal suerte en la memoria G2que
S2 que apenas se hace una pregunta alusiva á la materia de una proposición condenada, quando ya ella se presenta ála memoria. Estándose aprendiendo las de un Pontífice: no es necesario embarazar diariamente el tiempo en repetir las de otro que ya se saben 5pero mientras dure el Curso habrá en la semana un dia señalado para hacer recolección de todas ellas ,incluyendo las de Miguel de Molinos ,cuya impugnación trae N. Fr. Gines de la Madre de Dios. 4Recitadas las proposiciones que pertenecen al dia, comienza desde luego el Lector áexercitar álos Estudiantes en el tratado que señaló por preguntas yrespuestas explicando entonces lo que ocurra difícil de entender ,pidiendo la razón de las respuestas ,yescusando que se objeten argumentos ,como no sea alguno muy obvio ,corto yque aclare la respuesta. Yeste mismo método de exercicio seguirá el otro Lector así en las divisiones ydifiniciones (que igualmente deberán los Estudiantes decir de memona) come en el tratado que exercita 5Habiéndose mandado cine «p j£*, las Conclusiones del P. Natal Alejandro^" forzoso prevenir que jes Lectores deben perar su defensa al juicioso temple quc/, sus doctrinas ha dado el Maestro R0se]i compendiándolas ,yexplicándolas con bastante solidez. 1or estos medios espera la Religión colmados frutos de Teología moral en sus Estudiantes. 601aí *n ISO
6No menores los espera en la materia de Cánones ,cuya Cátedra se ha instituido en la legislación moderna. Hasta que se mande otra cosa, seguirán los PP. Lectores instruyendo ásus Discípulos por las Instituciones Canónicas de Juan Lorenzo Selvagio, y para defender sus Conclusiones se valdrán de los mejores ymas piadosos Canonistas, procurando siempre que los asertos sean propios de su Cátedra ,así como los Argumentantes procurarán impugnar directamente, según queda dicho en el artículo del Lector de Escritura. §. VI. Maestros de Estudiantes yPasantes. T jJL/Os Maestros de Estudiantes de qualquiera de los Colegios que sea, deben estar muy aplicados álos libros de sus facultades respectivas ,ya por razón de haber de argüir en las Conclusiones, ya de estar aptos para suplir ausencias yenfermedades de los PP. Lectores ,yya para satisfacer álos Colegiales, quando estos les pregunten. Por lo mismo ,aunque las Constituciones no les señalaron excepción de Coro sino en tales ytales casos, dicta la prudencia que los Prelados inmediatos no los ocupen en salidas óentretenimientos no necesarios, 6que puedan éneo-
comendarse áotros :pues quedar obligados álos actos de Comunidad ,no parece dar derecho para tenerlos en demandas, procuraciones ,yauxiliar moribundos con continuación. Sin embargo los Maestros obedecerán, lo que sus Prelados les manden ,en tanto que los Superiores no ordenen, lo que en estos casos se ha de practicar. 2La misma razón milita respecto de los Pasantes. Éstos tienen muchos yvarios exercicios de letras ,que no podrán cumplir á satisfacción sin un continuado estudio. Sobre los señalados en la ley así álos Pasantes como álos Maestros de Estudiantes, nos ha parecido conveniente añadir áunos yotros un ensayo de oposiciones literarias ,que los adiestre para las que han de hacer ante el Difinitorio. Podrán picar ósortear respectivamente aquella parte de la Suma de Santo Tomás que les toca defender ,arreglándooste ensayo con proporción álo que se dirá, hablando de los Estudiantes. 3Tienen los Pasantes de Teología obligación^ defender la Suma del Angélico Maestro ,dividida en la conformidad que expresa la ley: los de Escolástico la primera parte ,y prima, secunda: los de Moral la secunda secunda, ytercera parte. Como cada uno ha de defender unas Conclusiones al año ,podrá partir en tres porciones la parte que le toca ,ydefender en cada un año una porción ,para que al fin del trienio se verifique haberse de-
55 defendido por los quatro Pasantes toda la Suma. Ypara que no haya confusión en la defensa de esta excelente Obra, el Pasante mas antiguo de Escolástico tendrá asu cargo la primera parte, yel mas antiguo de Moral Ja secunda secunda. . 4Como la materia de estas Conclusiones (aun dividida en los tres años )es tan dilatada, es forzoso observar las siguientes reglas. El Argumentante dirá la qúestion yartículo contra que pretende argüir. Inmediatamente el Sustentante toma la Suma ,, que debe tener sobre la mesa :busca el articulo* lo lee en voz clara ,áfin de que todos los concurrentes se impongan en su contenido ,y especialmente en la Conclusión que se deduce de el, contra la qual ha de proceder directamente el argumento, aunque Jos Tomistas infieran ydisputen otras =ones sobre el mismo articulo. No se permitirán en este acto aquellas dificultades de oposición déla letra del Santo, que comunmente-se llaman antilogias, como juiciosamente previ no el Reverendísimo Magín para las onc u5Estas rfoias \rutilidad en las al grande objeto de la m?f/todo el que disputas literarias, como c sque sc reflexione sin pteocupaaon. JqUanpterde el tiempo de busca Je propódo el argumento se quiere a^
sito áfuerza de equipolentes ,de repeticiones, de diversidad, de medios, óde especies impertinentes. Por tanto será decente en todos los Actos de nuestras Conclusiones ,que los Argumentantes se ciñan ála Constitución, que asigna media hora en las Oposiciones: yde ningún modo excederán de ella en proponer en forma ,en explicarse en materia, y en la respuesta del que defiende. Ni el Prelado óPresidente precisará állenar la media hora sino en las Oposiciones. §. VII. Estudiantes yOposiciones. 1I-/Os de Filosofía en el tiempo de vacaciones tendrán quatro exercicios ,que el Lector podrá repartir por semanas, según juzgue conveniente. Los exercicios son el repaso de las materias filosóficas ya estudiadas ,la perfección en la latinidad por buenos modelos ,el estudio de la Gramática yOrtografía de la Real Academia Española ,yla enseñanza de la Retórica del V. Fr. Luis de Granada ,arreglándose en estos exercicios á lo que hemos expuesto en los párrafos segundo ytercero de esta Instrucción. 2Los de Teología al fin de cada año ,y en tiempo de vacaciones comenzarán áhabilitarse para ias oposiciones. El medio será es-
57 este. Al que ha de leer se le sorteará una de las qüestiones ya estudiadas. Para repasarla ,hacer su lección ytomarla de memoria se le concederá el tiempo de quarenta y ocho horas, yen las veinte yquatro últimas se le exonerará de la asistencia áJos actos de Comunidad ,como también el dia de la lección para que descanse. En el primer año será la lección de solo un quarto de hora ,en el segundo de quarto ymedio, en el tercero de media hora ;pero los Argumentos siempre serán de media hora ;yserán asignados en la misma hora de sortear la lección ,esto es ,dos días ántes. 3Aunque la qüestion ha de ser una de las de la Suma del Doctor Angélico ,Jos que formen las cédulas elegirán uno ,dos ó tres artículos de la qüestion ,que debe ser de las selectas del Qüestionario ,que se pondrá al fin de este escrito. Aeste acto asistirá todo el Colegio :es ásaber los PP. Lectores, Vice-Lectores ,Pasantes ,yColegiales. Será razonable que no falte el Prelado ,el qual debe presidir en caso de asistencia ,como* en falta suya qualquier Difinidor ,6Padre de Provincia ,si por gusto se halla presente; pero no asistiendo ninguno de éstos, ,presidirá el Lector primero. 4Los Estudiantes Moralistas harán estos exercicios de Oposiciones en los mismos términos que los Teologos del tercer año. Sortearán qüestiones de la secunda secundae ,ó Hde
¿4 nuestro Oficio, yRefrendada por el Infrascripto Difinidor Secretario áveinte yocho de Octubre de mil setecientos ynoventa. Fr. Bartolomé de San Anastasio, Diñnidor Secretario.
Ex prima parte Articuli selecti pronunc. JProemialia. Qucest. i. Art. i. 5-7•8. 9.10. De Deo. Qucest. 2. Art. 1. 2. 3. De simplícitate Dei. Qucest. 3. Art. 3. 4* 7* De perfectione Dei. Qucest. 4. Art. 1. 2. 3. De bono comuni. Qucest. 5. Art. 5.6. De bonitate Dei. Qucest. 6. Art. 2. 3. 4. De infinítate Dei. Qucest. 7. Art. 1. 2. De existentia Dei. Qucest. 8. Art. 1. 3. 4. De immntabiJitate Dei. Qucest. 9* Art. 1. 2. De ceternitate Dei. Qucest. 10. Art. r. 3. De unitate Dei. Qucest. 11. Art. 3. Quomodo cognoscatur. Qucest. 12. Art. 1. 2. 3. 4. 5". 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. De nominibus Dei. Qucest. 13. Art. 7. 9.n. 12. De scientia Dei. Qucest. 14* Art. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7' 8, 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. De ideis. Qucest. 15. Art. 3. De veritate. Qucest. 16. Art. 6. De falsitate. Qucest. 17. Art. De vita Dei. Qua:st. 18. Art. 4. De volúntate Dei. Qucest. 19. Art. 1. 2. 3. 4. 5* 6* 7. 8. 9. 10. 11. 12. De amore Dei. Qucest. 20. Art. 1. 2. 3. 4. 4. De libro vita:. Qucest. 24. Art. 1. 3. De potentía Dei. Qucest. 25. Art. 1. 2. 3. 4-5* d, De beatitudine. Qucest. 26. Art. 1. 2. 3. 4. De procesionibus. Qucest. 27* Art. i* 2. >. 4* 5* De Justltia &misericordia. Qucest. 21. Art. 1. 2. 3. De providentia. Qucest. 22. Art. 1. 2. 3. 4. De prcedestinatione. Qucest. 23. Art. 1. 2. >. 8. De
/ De reiatlonibus. Quaest. 2o. Art. T* 2. 3»4l De Personis. Quaest. zp. Art. 2. 3. 4. De pluralitate. Quaest. 30. Art. 1. De eodem. Quaest. 31. Art. 1. 2. De cognitione Personarum. Quaest. 32. Art. 2. 3. 4. De Patre. Quaest. 33. Art. 4. De Verbo. Quaest. 34. Art. 1. 2. 3. De Imagine. Quaest. 35. Art. De Spiritu Santo. Quaest. 36. Art. 2. 3. De eodem. Quaest. 37. Art. 2. De Personis. Quaest. 39. Art. 7. De eisdem. Quaest. 40. Art. 2. Quaest. 41. Art. 1. De aequalitate. Quaest. 42. Art. r. 2. 3. 4. 5. 6. De Missione. Quaest. 43. Art. 1. 2. 3. 4. 5. 6.7. 8. De causa. Quaest. 44. Art. 1. 2. De Creatione. Quaest. 45. Art. 1. 5. De duratione. Quaest. 46. Art. De malo. Qua;st. 48. Art. 1. 3. De Angelis. Quaest. 50. Art. 1. 5. De eisdem. Quaest. 51. Art. 3. De cognitione Angelorum. Quaest. 54. Art. I. l. 3. Quaest. 55. Art. 1. 2. 3. Quaest. 56. Art. 2. 3. Quaest. 57. Art. 1. 2. 3. 4. 5. Quaest. 58. Art. 1. 2. 3. 4. 6. De volúntate Angelorum. Quaest. 59. Art. 3J De dilectione Angelorum. Quaest. 60. Art. *4 *5 De productione Angelorum. Quaest. 61. Art 1. 2. 34. De gratia Angelorum. Quaest. 62. Art. 1. 2. 3. 4. ¿7, De malitia Angelorum. Quírst.63. Art. 2. 3. 5. 6. 7.8. 9. De poena Doemonum. Quaest. 64. Art. 1. 1, 3. 4.
D7 ¡Ex prima secunda* De ultimo fine. Quaest. i. Art. i. 4*• De BeatitudLne. Quaest. 2. Art. 7. o. Quaest. 3. Art. 4. 8. Quaest. 4. Art. 2. 4. Quaest. 5. Art. 4. 7*.„.„¿-& De actibus humanis. Quaest. 6. Art. i* 3*4*)• De circLinstantiis. Quaest. 7. Art. 1. 2. 4. De motivo voluntatis. Quaest. 8Art. o De bonitate, &mal.* Quaest. 18. Art. 2.^.4. 5* 10. u. Quaest. 19. Art. 1. 2. 3. 4. 5-I0* Quaest. 20. Art. 2. 4. 5* Quaest. 21. Art. 1. 2. 3. 4Do virtutibus. Quaest. 62. Art. 1. 2. 4* Quaest. 63. Art. 1. 2. 3*4* Quaest. ¿>4* Art. 1. 2. 4. Quaest. 65. Art. 1. 2. 3. 4. 5. Quaest. 67. Art. 1. 3. 4-5-6Quaest. <58.Art. 3*4*. 5><5 Beatitudinibus. Quaest 69Art. T. De Fructibus. Quaest. 70, Art. 1. 2. 4Pe peccatis. Quaest. 71. Art. 1. *<, Qu&’st. 72. Art. 1.2. 3. 4. 5-7*•2* Quaest. 73 *Art. 1. 2. 4. 5. 8. 9.10. Quaest. 74*Art. 1. 3. 4*5*7* Quaest. 75 *Art. 1. 2. 3. 4. pe ignorantia. Quaest. 76. Art. 1.2. 3.4. Quaest. 77-Art. 1. 2. 3. 4-5-7Quaest. 78. Art. 1. 2. 3. 4* pe causa peccati. Quaest. 79-sV**‘ Vv mrte Diaboli. Quaest. 80. Art. 1.2. 3.4. De peccato original;. Qn»t 8.. Art. i. .. 3- ** 1Quaest. 82. Art. 1. 2. 3. 4Qusst. 8j. Art. i4^gAtt_I# 4. De peccato capitaU» Qj¿De \ i .
De effectibus peccaití. Quaest. 8j. Árt. i. 2. 3.4. Quaest. 85.Arr. 1.2. De reata poenae. Quaest. 87. Art. 1. 2. 3. 4. 5. 5.7. De peccato mortali, &veniali. Quaest. 88. Art. 1. 2. 3. 4. 5. 5. Quaest. 89. Art. 1. 2. 3. 4. 5. 5. De Legibus. Quaest. 90.Art. 1. 2. 3. 4. Alterna. Quaest. 91. Arr. 1. 2. 3. 4. 5. 5. Quaest. 92. Art. 2. Quaest. 93. Art. 1. 2. 3. 4. 5. 5. Naturali. Quaest. 94. Art. 1. 2. 3. 5. 5. De Lege humana. Quaest. 95. Art. 2. 4. Quaest. 95.Art. 2. 3. 4. 5. 5. Quaest. 97. Art. 1. 2. 3. 4. De Lege veteri. Quaest. 98. Árt. 3. 5. Quaest. 99Art. 1. 5. Quaest. 100. Art. 1. 3. 4. 5. 8. 9.10. Iij Quaest. 101. Art. 1. 2. 3. Quaest. 102. Art. 1. 2. Quaest. 103. Art. 1. 2. 3. 4. Quaest. 104. Art. 1. 3. Quaest. 105. Art. 1. 4. De Lege nova. Quaest. io5. Art. 1. 2. Quaest. 107. Art. 1. 2. 3. 4. Quaest. 108. Art. 1. 2. 3. 4. De gracia. Qusst. 109.Art. 1. 2. 3. 4. 5. 7.8. 9. 10. Quaest. no. Art. i. 2. 3. 4. Quaest. 111. Art. 1. 2. 3. 4, 5. Quaest. 112. Art. 2. 3. Quaest. 11 3. Art. i2. 3. 4. 5. 7.8.9. I0De mérito. Quaest. 114. Art. 1. 2. 3. 4. 5.5. 8> IO, Ex secunda secunda* De fide. Quaest. 1. Art. 1. 5. 8. 9. 10. De actu fidei. Quaest. 2. Art. 3. 4. 5. 5. 7. 8. 10.' Quaest.
Quaest. 3. Art. 1. 2. De ípsa fidei virtute. Quaest. 4. Art. I* «• 4 De habentibus. Quaest. 5. Art. 2. 3. De causa fidei. Quaest. 6. Art. 1. 2. Quaest. 7. Art. 2. Quaest. 8. Art. 1. 5* 7* * De infidelitate. Quaest. 10. Art. 4. 7* I0* Qua’St. n. Art. 3. Quaest. 12. Art. 1. 2. De Spe. Quaest. 17. Art. 1. 2. 6. 7. 8. De Chántate. Quaest. 23. Art. <5. 7. 8. De ejus subjecto. Qua:st. 24. Art. 2. 3. 6. 8. io, Quaest. 25. Art. 6. 8. 9* Quaest. 26. Art. 1. 3. 8. nJEx tertia parte. De conveníentía Incarnatíonís. Quaest. 1. Art. 1. 2. De modo unionis. Quaest. 2. Art. 1. 2.4. 5. <5.7. 8. De eo ex parte Persona:. Quaest.3. Art. 1. 2. 3. 4. 5. De eo ex parte Natura:. Quaest. 4. Art. 1. 2. 3. De eo ex parte part. Quaest. 5. Art. 1. 2. 3. 4. De ordine. Quaest. 6. Art. 1. 6. De gratia Christi. Quaest. 7. Art. 1. 2. 3. 4. 5. 8. 9. iiI2 «J3* De capite Ecclesiae. Quaest. 8. Art. 1. 3* De scientia Christi. Quaest. 9. Art. Art. 1. 2. 3. De scientia Beat. Quaest. 10. Art. 1. 2. 3. De scientia infusa. Quaest. 11. Art. 1. 2. 3. 4De scientia acquisita. Quaest. 12. Art. i2-3* 4De potentia animae Christi. Quaest. 13. Art. 1. 2. 3. 4 De deífectibus. Quaest. 14. Art. 1. De communicatióne. Qusst. 16. Art. i. 2. 6. 9De voluntaK OitlstL Qu*st”'l8. Art. i. 2. 4569 'i 7* Ut ii* 12. 3.4. 11. 12. 6. 7. S. 4. .6. 7. 41 i »> 10. De
7o#' De operatíone. Quxst. i $ :Quaest. 20. Arr. i. Quacst. 21. Art. 6. De Sacerdotio. Quxst. 22. Arr. 6. De adoptione. Quxst. 23. Art. 1. 4. De prxdestinatione. Quxst. 24. Art. 1. 2. 3. 4. De adoratione. Qaxst. 25. Art. 1. 2. 3. 4. 5. Ex Supplemento. De conditionibus Beatorum. Quxst. 82. Art. i. 2. 3. 4 De subtilitate Beatorum. Quxst. 83. Art.i. 2. 3. Y6. De agilítate. Quxst. 84. Art. 1. 2. 3. ’'' * De claritate. Quxst. 85. Art. 1. 2.3. '** Número total. .. 665 Artículos. V'\%\s ). Art. 1. 3. 4. } >