Consumo de medios audiovisuales y TIC en Andalucía durante la pandemia y relación con el consumo en España
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‒ ‒ CAPÍTULO 50 CONSUMO DE MEDIOS AUDIOVISUALES Y TIC EN ANDALUCÍA DURANTE LA PANDEMIA Y RELACIÓN CON EL CONSUMO EN ESPAÑA69 MARÍA DE LOS MILAGROS EXPÓSITO-BAREA Universidad de Sevilla JOSÉ PATRICIO PÉREZ-RUFÍ Universidad de Málaga FRANCISCO JAVIER GÓMEZ-PÉREZ Universidad de Granada 1. INTRODUCCIÓN Este trabajo estudia los hábitos de consumo audiovisual de la población andaluza. Andalucía conforma la comunidad autónoma más poblada de España con casi 8 millones y medio de habitantes, es decir, casi el 17,9% de la población española (INE, 2022). Durante 2020 y 2021, al igual que en el resto de España, las particulares condiciones que se impusieron durante la pandemia de coronavirus Covid-19 condicionaron tanto la vida social como el consumo de medios audiovisuales. Esta investigación se integra dentro de lo que se han llamado estudios de la recepción y de las audiencias. Según Grillo y Segura (2016, p. 177), “el estudio del papel de los medios en la vida social tiene tanta historia como los medios mismos y como las tecnologías que les sirvieron de soporte”. Sin embargo, fue a finales del siglo XX cuando “el estudio de los procesos de recepción constituyó un ámbito fuertemente revelador de los cambios más trascendentes de la investigación de la 69 Este estudio se integra dentro del Proyecto I+D+i del programa operativo Feder “La industria cinematográfica andaluza en el hipersector audiovisual-TIC: retos y oportunidades (CINATIC)” (2021-2023), cuyos IPs principales son Francisco Javier Gómez-Pérez y Jordi Alberich-Pascual (Universidad de Granada).
‒ ‒ comunicación” (Alonso, 2011, p. 2). El incremento de investigaciones y la atención por parte de la academia hacia la recepción vienen de la mano del aumento de medios y de los informes, encuestas y trabajos de medición de la repercusión que traen asociados, así como del interés por parte de las empresas de comunicación en un escenario de alta competitividad y de la consideración de las prácticas de consumo mediático por parte de las autoridades, con sus consecuentes políticas de comunicación. De esta forma, “el estudio de los procesos de recepción, apropiación y consumo” continúa conformando “un lugar epistemológico y metodológico desde el que repensar el proceso de la comunicación” (Martín Barbero, 1999, en Alonso, 2011, p. 19). García Canclini (1999, p. 35), uno de los referentes de la disciplina junto con Martín Barbero, concibe el estudio del consumo “no sólo como la indagación estadística del modo en que se compran las mercancías, sino también como el conocimiento de las operaciones con que los usuarios seleccionan y combinan los productos y los mensajes”. Para García Canclini (1999, p. 49) el conocimiento de los consumo supone “interrogarse sobre la eficacia de las políticas, sobre el destino de lo que producimos entre todos, sobre las maneras y las proporciones en que participamos en la construcción social del sentido”. Los estudios sobre la recepción de medios vienen condicionados por las circunstancias históricas, sociales, culturales, políticas y económicas de los contextos en los que se desarrollan. Según Clua, Escosteguy y Jacks (2010, p. 87), la manera de investigar las audiencias no solo está en relación “con el entorno político”, sino también “con el momento de desarrollo en el que se encuentran las industrias culturales de un país o el grado de disidencia que existe en las prácticas de consumo cultural”. Esto ha llevado a que los estudios de la recepción, y con ellos los estudios culturales en general, se hayan “interesado cada vez más por la etnografía de las audiencias” (Corominas, 2001, p. 3): dichos estudios “tienen en cuenta a los contenidos y a la audiencia, pero enfatizan los contextos dónde viven los receptores, porque son los que crean los marcos idóneos dentro de los cuales los mensajes adquirirán sentido” (Corominas, 2001, p. 3).
‒ ‒ Centrándose en los estudios de recepción en Latinoamérica, que cuentan con una consolidada tradición, Orozco Gómez (2008, p. 6) apunta como elemento negativo “la realización de la investigación empírica de recepción con muy pequeños segmentos de audiencia y muchas veces sin tomar las debidas precauciones epistemológico-metodológicas para realizar una contribución a la teorización sobre la propia recepción”. En el caso español, en líneas generales, se solía coincidir en que “ha habido poco debate académico sobre las audiencias o sobre la recepción de los medios” (Grandío, 2007, en Clua, Escosteguy y Jacks, 2010, p. 92) y en que “estas metodologías de trabajo todavía resultan periféricas” (Palacio Madrid, 2007). A grandes rasgos, apuntan Clua, Escosteguy y Jacks (2010, p. 92), la situación “que define la situación de los estudios de audiencias” hechos desde España es “una lenta implantación y el desarrollo de distintos enfoques sin mediar debate teórico o metodológico entre los investigadores o los distintos centros de investigación”. Podría añadirse que los estudios de la recepción en España, como en otras escuelas y contextos, han tendido a priorizar dos objetos de estudio: por una parte, el consumo por parte de jóvenes y adolescentes y, por otra, el cambio en los hábitos de consumo de ocio, muy especialmente con la consolidación de las plataformas de distribución de contenidos online. De esta forma, la atención a los hábitos de consumo de la población se ha centrado en los últimos años no tanto en las variables geográficas (o geopolíticas), como en determinados sectores y perfiles sociales. En concreto, ha sido frecuente objeto de análisis el consumo audiovisual por parte de los jóvenes, como líderes en el cambio en los hábitos de consumo de ocio y cultura (Marta-Lazo y Gabelas-Barroso, 2013): las razones se encuentran, por una parte, en las mayores competencias de la juventud en materia tecnológica, pero también en la profusión de dispositivos móviles y en la consecuente invitación al consumo individual y a la fragmentación del consumo. Arana y Mimenza (2020, p. 153) concluyen que “el estado actual de la investigación sobre los usos en comunicación, la relación con sus contenidos audiovisuales y las audiencias pone de manifiesto la importancia que adquieren aquellos trabajos centrados en los jóvenes”. Las razones podrían también encontrarse en “el convencimiento de que las pautas de
‒ ‒ consumo y las opiniones que manifiestan estos jóvenes pueden ser indicios de las pautas sociales futuras” (Arana y Mimenza, 2020, p. 153). Además, “esta línea de estudio se justifica al ser este público el más vulnerable ante los efectos perniciosos que cada medio pueda conllevar” (Iglesias y González, 2012, p. 100). El consumo, en definitiva, depende de variables sociodemográficas, como demuestran Araújo, Fraiz y Cardoso (2019), al punto de definir diferentes patrones y perfiles de consumo de productos audiovisuales. En este contexto, señalan, las audiencias más jóvenes consumen más productos audiovisuales. La otra gran línea de investigación en materia de estudios de la recepción se encuentra en la investigación sobre los cambios en los hábitos de consumo de ocio y cultura, sobre todo desde la digitalización de los medios, puesto que “la convergencia digital incide sobre los hábitos y conductas de los usuarios de medios” (Navarro y Vázquez, 2020, p. 11). “En la cultura de convergencia, el modelo de consumo de contenido audiovisual cambia (…) Esta transformación evidencia un cambio fundamental en la relación entre los consumidores y los contenidos mediáticos” (Mejia, 2018, p. 51). El acceso a los contenidos audiovisuales se fragmenta y se hibrida con la distribución, al punto de que “incluso, el consumo se ha individualizado, haciéndose móvil, según lo reportado en buena parte del mundo” (Casalegno, Susani, Frigo, Kaman y Wallen, 2010, en Buzeta y Moyano, 2013, p. 54). De esta forma, podría concluirse que “el desarrollo de Internet ha cambiado la forma en la que consumimos contenido audiovisual, ofreciendo productos que antes solamente podían encontrarse en la televisión” (Navarro y Vázquez, 2020, p. 11). Como hemos apuntado, “es indiscutible que los hábitos de consumo audiovisual están cambiando y la visualización de contenido en la red gana más peso a medida que pasa el tiempo” (Navarro y Vázquez, 2020, p. 12); sin embargo, no hemos de infravalorar el lugar de medios como la televisión, puesto que “continúa siendo el soporte preferido por una gran parte de la audiencia” (Navarro y Vázquez, 2020, p. 12). En otros medios como la radio, se puede llegar a afirmar que “comparada con la televisión, la radio como objeto de investigación a escala internacional no ha tenido la misma y sostenida dedicación e interés” (Grillo y Segura,
‒ ‒ 2016, p. 181). En este panorama, “la medición de las audiencias de televisión enfrenta un gran desafío” (Buzeta y Moyano, 2013, p. 54) Durante 2020 y 2021, al igual que en el resto de España, las particulares condiciones que se impusieron durante la pandemia de coronavirus Covid-19 condicionaron tanto la vida social como el consumo de medios audiovisuales. A raíz de la declaración de la pandemia provocada por el coronavirus Covid-19 por la OMS el 11 de marzo de 2020 y del estado de alarma en España el 14 de marzo, el consumo de Internet creció entre un 10% y un 50% (González, 2020). Según afirma Neal Mohan, productor jefe de la red de canales de YouTube de Bloomberg, durante el primer mes de pandemia el consumo de YouTube creció un 75%, incrementándose especialmente las visitas a contenidos categorizados como informativos en la plataforma (Bergen y Chang, 2020). Aunque con el fin del confinamiento las medidas se relajaron, se mantuvo durante un año más la restricción de movimientos entre municipios y los horarios limitados. Las diferentes olas de la pandemia fueron configurando un panorama inestable, cambiante y dependiente de medidas variables según los territorios y sus gobiernos autonómicos. Las drásticas medidas aprobadas para evitar la difusión del virus a causa de la crisis sanitaria y la obligación de confinamiento de buena parte de la población, también de los productores de contenidos culturales y de los profesionales implicados en las diferentes partes de su cadena de valor, conformaron así un involuntario laboratorio de desarrollo de nuevas prácticas en la creación de contenidos audiovisuales, un taller de experimentación en la producción cultural, pero también en el consumo de los mismos. Ante este panorama, “las industrias culturales han intentado –hasta donde han podidobuscar alternativas a la distribución de sus producciones, al tiempo que han invitado a los usuarios a tomar parte activa en la propia producción de contenidos” (Pérez-Rufí, 2020, p. 4). Es así como renacieron, siquiera circunstancialmente, “los denostados valores filantrópicos y humanísticos de la Web 2.0, -denostados por descubrirse como una operación comercial de plataformas con un objetivo comercial y especulativo de su producto” (Pérez-Rufí, 2020, p. 4) o de sus
‒ ‒ servicios (Postigo, 2014). La cultura “hizo todo lo posible por mantenerse ágil ante las nuevas circunstancias” (Pérez-Rufí, 2020, p. 4). Las diferentes encuestas y mediciones del consumo de contenidos culturales, audiovisuales y TIC no hacen sino confirmar el incremento del consumo de medios y plataformas, ante la práctica prohibición de la vida social y la necesidad de consumo de cultura y contenidos audiovisuales surgida con las restricciones a la movilidad. “La pandemia ha demostrado que en momentos de crisis social el consumo de medios crece y que la gente recurre especialmente a aquellos de carácter audiovisual no solo para cubrir sus necesidades de información sino también en busca de contenidos de entretenimiento. En el contexto del coronavirus, las cifras revelan que a partir de la crisis sanitaria aumentaron los consumos de medios y especialmente aquellos audiovisuales” (Arana y Mimenza, 2020, p. 162). Según Arana y Mimenza (2020, p. 159), “el consumo de información y los niveles de audiencia de medios aumentaron durante la crisis del coronavirus”, desde el momento en que la consulta de webs, redes sociales y aplicaciones de mensajería “se generalizó porque están ligados tanto a la información como, sobre todo, al entretenimiento, las relaciones personales de amistad o familiares o con el sistema educativo”. Con esto podría concluirse que la hiperconectividad es “una de las claves de esta segunda década del siglo XXI en la que vivimos”. No obstante, es aún pronto y difícil de conocer “si las tendencias en el panorama de la comunicación que se han manifestado en esta etapa inicial se mantendrán en el futuro, en un momento histórico ya dominado por la globalización, la digitalización y la convergencia de medios” (Arana y Mimenza, 2020, p. 175). Este trabajo quiere poner el foco en el consumo de contenidos audiovisuales en Andalucía durante los dos años en los que la pandemia condicionó con mayor contundencia la vida de la ciudadanía, 2020 y 2021. Como ya hemos apuntado, Andalucía conforma la comunidad autónoma más poblada de España, con casi 8 millones y medio de habitantes, lo que supone el 17,9% de la población española (INE, 2022).
‒ ‒ 2. HIPÓTESIS Y OBJETIVOS La hipótesis que esta investigación pretende demostrar es que el consumo audiovisual que como media hizo la Comunidad andaluza difirió del consumo medio nacional y respondió a pautas y hábitos de consumo particulares durante los dos primeros años de pandemia. Incluso si la Comunidad autónoma supone un porcentaje relevante del conjunto de la población española, consideramos que pueden hallarse suficientes indicios para identificar unas pautas sociales de consumo particulares. Este trabajo tiene como objetivo principal identificar y describir los comportamientos de la población andaluza en su relación con el consumo de televisión, radio, cine e Internet durante los años 2020 y 2021, en los que la incidencia de la pandemia de coronavirus Covid-19 alteró sustancialmente los hábitos sociales y de consumo cultural de la ciudadanía. El objetivo secundario que se propone es de tipo comparativo y pretende poner en relación el consumo de los medios audiovisuales en Andalucía con los mismos datos a nivel nacional durante dicho periodo de tiempo. Se propone así, en último término, una evaluación del consumo audiovisual y TIC de la población andaluza con respecto a la española. 3. METODOLOGÍA Sostienen Grillo y Segura (2016, p. 183) que en las investigaciones sobre consumo mediático, por lo general de la mano del consumo de otras industrias culturales, “se procura el conocimiento de tendencias más o menos generalizables de exposición a los medios en una población”, de ahí que han solido mantener “un estilo metodológico cuantitativo”, incluso si “en los últimos tiempos se han sumado modalidades mixtas incluyendo estrategias cualitativas con el interés de conocer al mismo tiempo aspectos vinculados a la recepción”. La metodología de nuestro trabajo es necesariamente de naturaleza cuantitativa y comparativa, si bien será necesario el análisis documental para localizar y contrastar los datos de consumo de los diferentes medios a nivel nacional y a nivel autonómico, al tiempo que se acompañará de
‒ ‒ la interpretación y la reflexión desde una perspectiva crítica. Como en otros trabajos de una naturaleza similar, “la revisión que se desarrolla es de naturaleza fundamentalmente descriptiva con orientación analítica”, de tal forma que “las consideraciones que parten de los artículos encontrados se agrupan en diferentes ejes temáticos derivados de su contenido” (García Jiménez, Tur-Viñes y Pastor Ruiz, 2018, p. 24). Con objeto de conseguir los objetivos propuestos resultará imprescindible la consulta de diferentes ediciones del Barómetro audiovisual de Andalucía, investigaciones publicadas por el Consejo Audiovisual de Andalucía (2020, 2021, 2022), así como el informe de la Asociación para la Investigación en Medios de Comunicación titulado Marco general de los medios en España (AIMC, 2020, 2021 y 2022a) y la Encuesta general de medios (AIMC, 2022b), el informe Análisis de la industria televisiva audiovisual 01 de la consultora Barlovento Comunicación (2022) sobre consumo televisivo (a partir de los datos de Kantar Media), así como boletines específicos e informaciones publicados por el Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA, 2022), por AEDAVA (2022) y por el Instituto Nacional de Estadística (INE, 2022). Atenderemos, en primer lugar, al consumo de televisión en Andalucía, para continuar con el contraste de los datos sobre consumo de Internet, radio y cine. Los años de consumo que serán comparados serán 2019 (como referente de consumo prepandémico), 2020 y 2021. Este estudio podría ser tildado de mediacentrista, pero el análisis del consumo requiere de una categorización de medios que viene condiciona por las propias fuentes de información, que han prolongado clasificaciones mediáticas clásicas o han integrado los nuevos medios y plataformas en categorías susceptibles de ser analizadas o de ser objetos de encuestas a la población. 4. RESULTADOS En cuanto a los resultados, comenzamos comentando el nivel de implantación de la televisión (Gráfico 1) y aquí encontramos diferentes datos en función de las fuentes. Cuando las fuentes del nivel de penetración de la televisión en Andalucía son las diferentes ediciones de Barómetro
‒ ‒ audiovisual de Andalucía del Consejo Audiovisual de Andalucía (2020, 2021 y 2022) y en España tomamos los datos de penetración de televisión de la tercera ola de la Encuesta general de medios (AIMC, 2022b), hallamos que en Andalucía el nivel de implantación (y, por consiguiente, de consumo) de televisión es superior al de España y sigue siendo el medio más accesible para la población. Sin embargo, se aprecia un descenso en los índices de introducción del medio, no solo en Andalucía, sino también en toda España: a nivel nacional veremos que incluso la penetración de Internet llega a adelantar a la televisión, en un sorpasso histórico (AIMC, 2022b). GRÁFICO 1. Porcentaje de penetración de televisión en Andalucía y en España. Fuentes: Barómetro audiovisual de Andalucía (Consejo Audiovisual de Andalucía, 2020, 2021 y 2022) y Encuesta general de nedios, 3º ola (AIMC, 2022b). Elaboración propia. Si atendemos esta vez al Marco general de los medios en España de AIMC (2020, 2021 y 2022a) (Gráfico 2), se confirma que la penetración de la televisión en Andalucía es superior a la media española, pero no diverge tanto y sigue las mismas tendencias. Para nuestra sorpresa, durante la pandemia no crecieron los niveles de implantación de la televisión ni en Andalucía ni en España, aunque con unos valores tan altos eran difícilmente superables. Son pocos los factores para poder concluir que la televisión es un medio en decadencia, dada su altísima e
‒ ‒ Señalemos que, simultáneamente, la tendencia en 2021 ha sido la del incremento del número de salas en Andalucía, a diferencia del resto de España (AEDAVA, 2022; ICAA, 2021). Las salas en Andalucía suman 613, es decir, el 16,9% del total de salas en España (AEDAVA, 2022; ICAA, 2021). Sin embargo, el número de butacas cada 10.000 habitantes es de 15 (AEDAVA, 2022), un valor muy por debajo de comunidades como Asturias, Castilla y León, Cataluña, Comunidad Valenciana, Madrid, Murcia, País Vasco, La Rioja y de Ceuta y Melilla. Podría así concluirse que la Autonomía cuenta con las infraestructuras (las salas) para hacer frente a la demanda creciente previa la pandemia, incluso si la densidad de salas por habitantes es baja -principalmente a causa de la ausencia de locales en municipios de tamaño pequeño y medio-, pero que aún no ha recuperado los niveles de consumo previos a la crisis sanitaria. 5. CONCLUSIONES Terminamos con unas breves conclusiones. En primer lugar, como hemos constatado, el nivel de penetración y el consumo medio diario de la televisión, Internet, el cine y la radio es inferior al del resto de España, si bien estos valores no difieren excesivamente del consumo nacional. La pandemia, en todos los casos, no ha supuesto un detonante que implique cambios contundentes en las tendencias e incluso el consumo de televisión no ha crecido tanto como en el conjunto de España. Además, la media diaria de consumo de medios en Andalucía fue siempre inferior al de España. Aunque en este sentido sí podría quedar demostrada nuestra hipótesis de partida, hemos de destacar que el consumo de medios de la sociedad andaluza sigue pautas comunes al conjunto de España, si bien lo hace en otros niveles. Podemos, por lo tanto, concluir que el alto número de habitantes no viene acompañado de un mayor consumo audiovisual y que los hábitos de vida social pueden ser determinantes para explicarlo. Aunque la población andaluza envejece (INE, 2022), ello no implica un crecimiento del consumo de radio y televisión, como suele ocurrir en los perfiles de personas de más edad, ni tampoco una pausa en la implantación de
‒ ‒ Internet. El consumo de medios parece así quedar condicionado por los hábitos de vida social y por aspectos como la meteorología, que invitan a socializar en espacios públicos y a reducir consecuentemente el consumo de medios. 6. REFERENCIAS AEDAVA (Asociación Empresas Distribución Audiovisual Andalucía) (). Los cines en Andalucía superan los millones de espectadores en . Asociación Empresas Distribución Audiovisual Andalucía. bit.ly/GFjUub Alonso Alonso, M.M. (). Televisión, audiencias y estudios culturales. Reconceptualización de las audiencias mediáticas. Razón y palabra, , -. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo= AIMC (Asociación para la Investigación en Medios de Comunicación) (). Marco general de los medios en España . Aimc.es. https://www.aimc.es/amc-cntnt/uploads///marco.pdf AIMC (Asociación para la Investigación en Medios de Comunicación) (). Marco general de los medios en España . Aimc.es. https://www.aimc.es/amc-cntnt/uploads///marco.pdf AIMC (Asociación para la Investigación en Medios de Comunicación) (a). Marco general de los medios en España . Aimc.es. https://www.aimc.es/amc-cntnt/uploads///marco.pdf AIMC (Asociación para la Investigación en Medios de Comunicación) (b). Encuesta General de Medios. Aimc.es. https://reporting.aimc.es/index.html#/main/cockpit Arana Arrieta, E., Mimenza Castillo, L. y Narbaiza Amillategi, B. (). Pandemia, consumo audiovisual y tendencias de futuro en comunicación. Revista de Comunicación y Salud, (), -. https://doi.org/./rcys..().- Araújo Vila, N., Fraiz Brea, J. A. y Cardoso, L. (). The Influence of Sociodemographic Variables on Audiovisual Consumption: The Case of Spain. Social Sciences, (), . https://doi.org/./socsci Bergen, M. y Chang, E. (, de abril). YouTube Sees % Jump in News View son Thrist for Virus Updates. Blomberg.com. https://tinyurl.com/yabjvczb Barlovento Comunicación (). Análisis de la industria televisiva audiovisual . Barloventocomunicacion.es. bit.ly/PUHV
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