primera Financiación: Este trabajo se realiza por el proyecto «High-resolution chronology and cultural evolution in the South of the Iberian Peninsula (circa 7000-4000 cal BC): a multiscalar approach» (PGC2018-096943-A-C22), financiado por: FEDER/Ministerio de Ciencia e Innovación - Agencia Estatal de Investigación. La Universidad de Sevilla, como principal sponsor del Proyecto Dehesilla, y el Research Centre for Anthropology and Health, Universidade de Coimbra, patrocinaron la campaña arqueológica de 2017 en Cueva de la Dehesilla. Numerosas actividades científicas y docentes se implementaron durante ese año en el marco del proyecto con el apoyo de diversos programas y entidades de la Universidad de Sevilla: Ref. 1.2.3. Ayudas de Innovación y Mejora Docente 2017, III Plan Propio de Docencia; Ref. IV.11. Acciones Especiales, y Ref. III.3. Ayudas para Actividades de Divulgación Científica, VI Plan Propio de Investigación y Transferencia; Facultad de Geografía e Historia; y Departamento de Prehistoria y Arqueología. Resumen Este artículo presenta los datos procedentes de un nuevo corte arqueológico –denominado C005– realizado en Cueva de la Dehesilla, situada en las estribaciones occidentales de la Cordillera Bética. El corte se ubica en la Sala 4 –una de las más profundas de la cueva–, al igual que el recientemente publicado corte C006, pero aporta una visión diferente sobre la secuencia, con características propias. En este trabajo, se da a conocer su secuencia estratigráfica, sus materiales cerámicos y líticos, así como las dataciones efectuadas por C14 y U/Th. Por vez primera, se documentan niveles sedimentológicos y coladas pleistocenas, y se suman nuevos datos sobre los periodos Neolítico antiguo y final. Ambos cortes, en conjunto, permiten conocer con precisión la dinámica sedimentológica y los usos antrópicos de esta sala interior. Los nuevos datos presentados se ponen en relación con información procedente de los cortes previamente realizados en la cueva, tanto de las excavaciones antiguas, realizadas a caballo entre las décadas de los 70 y 80 del pasado siglo, como de las intervenciones recientes, las cuales empezaron en 2016 y prosiguen aún en la actualidad. Los conjuntos empíricos de las Abstract This paper presents data from a new archaeological area named C005 in Dehesilla Cave, which is located in the Western foothills of the Baetic System. The excavation area is located in Room 4 –one of the deepest chambers of the cave–, like the recently published archaeological area C006, but it provides a new perspective with specific characteristics about the Prehistoric sequence. This paper presents the stratigraphic sequence, the ceramic and lithic materials and the C14 and U/Th datings. For the first time, Pleistocene sedimentological levels and flow rocks are documented and new data on the Early and Late Neolithic periods are added. Both archaeological areas provide precise information on the sedimentological dynamics and the anthropic uses of this interior room of the cave. The new data presented are compared with information from previous excavations in the cave, both from the old field seasons carried out between the decades of the 1970s and 1980s, and the recent ongoing archaeological campaigns, which began in 2016. The different spatial archaeological areas present certain patterns in relation to stratigraphic sequences and material patterns that are relatively Estratigrafía, materiales arqueológicos y dataciones del corte C005 de Cueva de la Dehesilla: primicia pleistocena y nueva contribución a la secuencia neolítica Stratigraphy, archaeological materials, and dates from the area C005 of Dehesilla Cave (Southern Iberian Peninsula): First Pleistocene evidence and new contribution to the Neolithic sequence Daniel García Rivero, [email protected], https://orcid.org/0000-0002-6112-3181, Universidad de Sevilla, España Ruth Taylor, [email protected], https://orcid.org/0000-0003-1565-4915, Universidad de Sevilla, España María Barrera Cruz,
[email protected], https://orcid.org/0000-0003-4928-5070, Universitat de València, España David López Carmona, [email protected], https://orcid.org/0000-0002-3006-4772, Universidad de Sevilla, España Manuel Jesús Díaz Rodríguez, [email protected], https://orcid.org/0000-0002-2036-0869, Universidad de Sevilla, España Ana Moreno Caballud, [email protected], https://orcid.org/0000-0001-7357-584X, Instituto Pirenaico de Ecología, CSIC, Zaragoza, España Recepción: 02/09/2022 Aceptación: 13/03/2023 Cómo citar este artículo / How to cite this article: García Rivero, D., Taylor, R., Barrera Cruz, M., López Carmona, D., Díaz Rodríguez, M. J. y Moreno Caballud, A. (2023). Estratigrafía, materiales arqueológicos y dataciones del corte C005 de Cueva de la Dehesilla: primicia pleistocena y nueva contribución a la secuencia neolítica. Lucentum, XLII, 9-32. https://doi.org/10.14198/LVCENTVM.23443 Este es un documento de acceso abierto distribuido bajo los términos de una licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0). LVCENTVM ISSN: 0213-2338 | ISSN-e: 1989-9904 XLII, 2023, 9-32 https://doi.org/10.14198/LVCENTVM.23443 Copyright: © Daniel García Rivero, Ruth Taylor, María Barrera Cruz, David López Carmona, Manuel Jesús Díaz Rodríguez y Ana Moreno Caballud, 2023.
DANIEL GARCÍA RIVERO, RUTH TAYLOR, MARÍA BARRERA CRUZ, DAVID LÓPEZ CARMONA, MANUEL JESÚS DÍAZ RODRÍGUEZ Y ANA… 10 LVCENTVM, XLII, 2023, 9-32. DOI: 10.14198/LVCENTVM.23443 1. INTRODUCCIÓN Cueva de la Dehesilla (Fig. 1: A) irrumpe en el panorama historiográfico arqueológico en la década de 1980. Aunque años antes se habían llevado a cabo una exploración espeleológica de la cavidad, así como el estudio básico de algunos materiales principalmente superficiales (Viñas-Vallverdú, 1971), serían las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo por los profesores Pilar Acosta Martínez y Manuel Pellicer Catalán, del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla, las que situarían a este sitio en el debate sobre la neolitización de la península ibérica (Pellicer y Acosta, 1982; Acosta y Pellicer, 1990). Dichos arqueólogos practicaron sendos cortes o sondeos durante dos campañas en el año 1977 y 1981, que denominaron DE-77 y DE-81, o A y B, respectivamente, en la primera sala próxima al acceso a la cavidad. El volumen de sedimento excavado y la gran cantidad de materiales arqueológicos permitieron una propuesta de periodización de toda la secuencia neolítica, así como algunas interpretaciones de carácter arqueográfico historicista y calado histórico. Por ejemplo, sobre el propio origen de las poblaciones neolíticas, que se pensaron entonces autóctonas basándose entre otros aspectos en la novedad cultural que suponía la cerámica con engobe a la almagra y en las altas dataciones radiocarbónicas obtenidas (Acosta y Pellicer, 1990). Estas últimas motivaron y se insertaron en un debate crítico durante la década de 1990 que apartaría parcialmente a Cueva de la Dehesilla de los discursos historiográficos de principios del presente siglo, cuestión revisada recientemente (cf. García Rivero et al., 2018). Desde 2015 se han retomado las excavaciones arqueológicas en Cueva de la Dehesilla, en una nueva fase de intervenciones arqueológicas en el marco del Proyecto General de Investigación ‘Cueva de La Dehesilla: Estudio arqueológico y paleoambiental para el conocimiento de la ocupación humana prehistórica de la Sierra de Cádiz’, que autoriza las actividades arqueológicas por parte de las autoridades pertinentes de la Junta de Andalucía. El nuevo programa de excavaciones ha llevado a cabo hasta el momento tres cortes arqueológicos de relevancia prehistórica, aunque de dimensiones relativamente reducidas (Fig. 1: B): el sondeo C003, de carácter estratigráfico vertical, que se planteó en la primera sala de la cueva –próximo a los cortes antiguos– tras la remoción de estratos superiores históricos coherent between them, but they also show some key differences that help understand the functional diversity of the different contexts along the cavity. In the discussion, a comparative analysis is made, that allows a meritorious advance in the knowledge of the prehistoric occupation of the cave, as well as in the general regional settlement of the populations of the Early Neolithic and Late Neolithic of the South of the Iberian Peninsula. Key words. Geomorphology; Pleistocene; Neolithic; pottery; lithic; C14; U/Th; Iberian Peninsula. diversas áreas estudiadas presentan secuencias estratigráficas y patrones materiales relativamente coherentes entre sí, pero también muestran algunas diferencias claves para la comprensión de la diversidad funcional de los distintos contextos de la cavidad. En la discusión, se realiza un análisis conjunto que permite un meritorio avance tanto en el conocimiento sobre la ocupación prehistórica de la cueva como en el conocimiento general del poblamiento regional de las poblaciones del Neolítico antiguo y Neolítico final del sur de la península ibérica. Palabras claves. Geomorfología; Pleistoceno; Neolítico; cerámica; lítica; C14; U/Th; península ibérica. Figura 1: A) Localización de Cueva de la Dehesilla; B) Alzado y planta 3D de Cueva de la Dehesilla con la ubicación de los cortes arqueológicos existentes
ESTRATIGRAFÍA, MATERIALES ARQUEOLÓGICOS Y DATACIONES DEL CORTE C005 DE CUEVA DE LA DEHESILLA: PRIMICIA PLEISTOCENA… 11 LVCENTVM, XLII, 2023, 9-32. DOI: 10.14198/LVCENTVM.23443 por parte de clandestinos, pero que afortunadamente permitió una intacta y rica información en cuanto a la secuencia neolítica (García Rivero et al., 2018); y, en la sala más profunda, dos cortes de dimensiones ligeramente mayores que igualmente se plantearon sobre áreas superficialmente afectadas por actividades recientes. El primero de éstos, denominado C006, se ha publicado muy recientemente (García Rivero et al., 2022a), mientras que el segundo de ellos, que recibe el nombre de C005, constituye el motivo fundamental del presente trabajo. El conocimiento generado durante los últimos años permite corroborar una ocupación neolítica del sitio realmente antigua, ligeramente anterior a la mitad del VI milenio cal BC. Incluso hoy se sabe que los estratos adscritos al Neolítico antiguo tradicional andaluz están precedidos, al menos en el caso del corte C003, por un horizonte más antiguo vinculado con la cerámica impressa de filiación mediterránea (Taylor y García Rivero, 2020). Igualmente, se ha obtenido información relevante respecto a las conductas funerarias y rituales de las poblaciones del VI y V milenios cal BC, así como en relación con sus sistemas económicos y la gestión de los recursos naturales (García Rivero et al., 2019; 2020a; 2021; 2022c). El objetivo de este trabajo es dar a conocer los nuevos datos procedentes del corte C005, especialmente en sus dimensiones estratigráfica, material –cerámica y lítica– y cronológica, y posteriormente discutir esta información respecto al conocimiento previamente disponible no sólo a lo largo de la cavidad sino sobre la ocupación regional, especialmente de los periodos Neolítico antiguo y Neolítico final –los ahora detectados en este corte–. A día de hoy, Cueva de la Dehesilla vuelve a convertirse en un plano científico en un enclave fundamental para el conocimiento sobre las poblaciones del Neolítico del sur de la península ibérica y, por extensión, del Mediterráneo occidental. 2. MÉTODOS El corte C005 se encuentra en la Sala 4. En la mitad S de esta sala, existe una colada superficial prácticamente intacta. Ésta, sin embargo, está muy afectada, prácticamente desaparecida, en toda la mitad N de la sala, que es donde se localiza el corte nuevo. Desafortunadamente, esta área ha sido objeto durante las últimas décadas de diversos procesos posdeposicionales que han removido los estratos superiores, como actividades clandestinas en busca de elementos espeleológicos y arqueológicos, así como de recogida de murcielaguina. Dadas estas circunstancias, se plantea un pequeño corte de 2,5 m (N-S) por 2 m (E-O) junto a la pared O de la sala en su parte septentrional (Fig. 1: B). La estrategia de excavación reside inicialmente en la limpieza de los estratos removidos, los cuales presentan artefactos de época contemporánea que acreditan dicha afección reciente. Una vez retirados estos niveles, se procede a la intervención extensiva, excavándose cuidadosamente los diversos estratos según el sistema de registro Harris (1991). Todos los materiales y muestras arqueológicas se registran debidamente en sus correspondientes unidades estratigráficas. La documentación topográfica de los elementos arqueológicos se lleva a cabo a través de una estación total y un ordenador portátil con el software EDM Mobile 1 . La información se almacena en una base de datos exportable a softwares de gestión de datos. De todas las unidades estratigráficas se ha flotado mediante agua el 20% del sedimento, de cara a permitir la documentación sistemática de los restos carpológicos y antracológicos. El resto del sedimento, a excepción de las muestras reservadas para diversas analíticas, se ha cribado en seco para documentar todo el registro arqueológico susceptible de pérdida a simple vista. El análisis del conjunto cerámico sigue parámetros ampliamente establecidos en esta línea de investigación (Shepard, 1956; Sinopoli, 1991; Orton y Hughes, 2014; Rice, 2015; Hunt, 2016), especialmente en lo relacionado con la recogida de información cuantitativa, tipológica, métrica y decorativa. Las categorías decorativas empleadas, definidas con el criterio de la técnica, encuentran respaldo en una ingente bibliografía de referencia, muy consolidada para el Neolítico andaluz, y entre la cual podemos citar (por el carácter explícito de sus parámetros de estudio y la relevancia de sus conjuntos) las propuestas de clasificación de las Cuevas de Nerja (García Borja et al., 2014) y de El Toro (Martín et al., 2004) y de los Castillejos de Montefrío (Gámiz, 2018). En el conjunto del corte C005 los grupos decorativos representados son: acanalado, aplicación plástica, cubierta a la almagra, impresión (simple o de matriz de punta múltiple) e incisión. Dentro de esta última categoría destacan las decoraciones incisas realizadas en un momento avanzado del secado (que denominamos «incisas en seco»), técnicamente distintas, por una parte, de las decoraciones «incisas» comunes, y, por otra, de las llamadas cerámicas «grabadas» documentadas historiográficamente en la Cueva de la Dehesilla (Acosta y Pellicer, 1990: 52). El material cerámico de cada estrato se pesa y contabiliza en función de distintas categorías (número total, fragmentos con y sin información morfométrica o decorativa, número y porcentajes de cerámica decorada). Las cuantificaciones absolutas y porcentuales hacen referencia al número de fragmentos, y no a una estimación del número de recipientes, aunque sí se han tratado unitariamente los fragmentos que conectan físicamente. Se facilita una selección de dibujos y fotografías apropiadamente representativa en términos 1. Dibble H, McPherron S. Old Stone Age. Disponible en: https://www.oldstoneage.com/osa/tech/edmmobile/ (Último acceso: 3 de abril de 2023)
DANIEL GARCÍA RIVERO, RUTH TAYLOR, MARÍA BARRERA CRUZ, DAVID LÓPEZ CARMONA, MANUEL JESÚS DÍAZ RODRÍGUEZ Y ANA… 12 LVCENTVM, XLII, 2023, 9-32. DOI: 10.14198/LVCENTVM.23443 formales, métricos y decorativos de la diversidad del conjunto de cada periodo. El análisis del conjunto lítico atiende a dos grandes apartados, por un lado, industrias sobre rocas silíceas y, por otro, metamórficas u otros tipos de rocas. El estudio de las técnicas de talla lítica se basa en la tipología analítica de Laplace (1966) en lo referente al retoque y a determinadas técnicas de extracción, y se completa la definición de algunos atributos técnicos con la metodología de Bernaldo-Quirós et al. (1981). La tipometría del material se establece según la propuesta de Bagolini (1968). Generalmente, la lítica se ha clasificado en material retocado o material sin retocar. El primer apartado comprende los útiles, hojas y lascas retocadas, mientras el segundo se compone de hojas y lascas sin retocar, núcleos, esquirlas o restos de talla informes y productos de acondicionamiento, así como de chunks. La definición de algunos rasgos morfológicos como el tipo de retoque se realiza con una lupa binocular (20x). El análisis tecnotipológico se completa metodológicamente con las principales síntesis y propuestas de léxico elaboradas para las zonas occidental (Carvalho, 1998; Carvalho y Gibaja, 2005) meridional (Martínez Fernández y Afonso, 2008) y oriental (Juan-Cabanilles, 2008) de la península ibérica. La descripción de la industria no silícea sigue criterios morfométricos, y su clasificación las categorías tradicionales: instrumentos cortantes con bisel simétrico (hachas) y asimétrico (azuelas), elementos de molienda activos (moletas) y pasivos (molinos), y percutores sobre cantos poco transformados (Pérez Rodríguez, 1997), además de material colorante y algunas piezas indeterminadas. Se realizan dataciones radiocarbónicas C14 por AMS Stardard mediante extracción de colágeno con álcali a una muestra ósea humana en el laboratorio Beta Analytic, Inc., así como mediante extracción y purificación de colágeno con ultrafiltración a una muestra de vida corta de un caprino en el laboratorio CNA. Se presentan sus correspondientes calibraciones aportadas por los propios laboratorios mencionados, mediante las curvas Intcal20 (Bronk Ramsey, 2009; Reimer et al., 2020) e Intcal13.14c (Stuiver y Reimer, 2013), respectivamente. Además, se prepararon tres muestras para realizar dataciones de U/Th en las coladas taladrando pequeñas cantidades de carbonato en las láminas de color más claro y menor porosidad, buscando minimizar la contaminación detrítica. Las tres muestras se analizaron en el laboratorio de la Universidad de Xi’an, Jiaotong, en China, mediante un espectómetro de masas multicolector Thermo-Finnigan Neptune y siguiendo la metodología descrita por Cheng et al. (2013). Para calcular las edades corregidas se usaron las constantes de desintegración de U y una relación atómica 230Th/232Th de (4,4 ± 2,2) x10-6. 3. RESULTADOS 3.1. Secuencia estratigráfica El corte C005 presenta una potencia estratigráfica menor que el corte C006 (Fig. 2). La colada superficial –denominada UE 0 (García Rivero et al., 2022a)– cuenta con una superficie con microgours y un grosor entre 5 a 20 cm. Su sección muestra generalmente una parte inferior más oscura, marrón, contaminada de restos orgánicos adheridos, que evidencia procesos de arrastre de arenas (Fig. 3). La mitad superior de la sección es más limpia, de color blanco, aunque con algunas bandas de tonalidades marrones y amarillas, que probablemente se correspondan con procesos de movimientos lentos de agua (como certifica su propia superficie superior). La colada está actualmente rota y removida en la mayoría del área que ocupa el corte C005. Se deduce que esta rotura hubo de producirse en época reciente, dados los Figura 2: Sección estratigráfica del corte C005. De izquierda a derecha: Perfiles N, E y S Figura 3: Sección de la colada UE 0 de la Sala 4. Escala gráfica = 10 cm
ESTRATIGRAFÍA, MATERIALES ARQUEOLÓGICOS Y DATACIONES DEL CORTE C005 DE CUEVA DE LA DEHESILLA: PRIMICIA PLEISTOCENA… 13 LVCENTVM, XLII, 2023, 9-32. DOI: 10.14198/LVCENTVM.23443 Figura 4: Planimetrías arqueológicas del corte C005
DANIEL GARCÍA RIVERO, RUTH TAYLOR, MARÍA BARRERA CRUZ, DAVID LÓPEZ CARMONA, MANUEL JESÚS DÍAZ RODRÍGUEZ Y ANA… 14 LVCENTVM, XLII, 2023, 9-32. DOI: 10.14198/LVCENTVM.23443 materiales de la Época Contemporánea observados en los estratos superficiales, que de hecho muestran remociones, especialmente antrópicas. El grado de afección es notablemente alto en la unidad 1 (Fig. 4: A), y llega a incidir puntual y localmente en el estrato 2/3 (Fig. 4: B). En dichos estratos, ambos de textura arenosa, existe un conjunto de materiales cerámicos homogéneo y coherente de clara adscripción al Neolítico final (ver más adelante). En ellos, y especialmente en 2/3, se documentan numerosos restos fragmentados de una costra amarillenta en proceso de calcificación. Ésta, que se denomina UE 0b (Fig. 4: C), se observa in situ en algunos puntos, esencialmente en derredor de un espeleotema hallado en la mitad E del corte, el cual constituye una estalagmita segada o cuanto menos alterada por las actividades de época reciente. Los restos conservados de este sedimento concrecionado muestran su estado en proceso de calcificación no totalmente mineralizada correspondiente a la saturación insuficiente del sedimento en agua enriquecida en carbonato, y, en las partes mejor conservadas, un pequeño grosor. Su color es amarillo a lo largo de la superficie y naranja en su núcleo interno. La cota superior conservada del espeleotema sobrepasa incluso la del resto de la superficie del corte, de forma que se le adosan parcialmente los estratos 1 y 2/3. Según las propias relaciones estratigráficas entre las diversas unidades, puede deducirse que esta costra hubo de formarse en el intervalo cronológico intermedio entre los estratos 2/3 y 4. Dado que éstos, como se discutirá más adelante, datan de los periodos Neolítico final y Neolítico antiguo, respectivamente, dicho intervalo en que hubo de producirse la unidad 0 se correspondería con el periodo arqueológico Neolítico medio. El gran volumen de restos de costra hallados en la unidad 2/3 sugiere que la rotura de UE 0b pudo producirse al menos parcialmente en el periodo Neolítico final. La unidad 4 (Fig. 4: C), que subyace a UE 0b, y que difiere de los posteriores en su naturaleza textural arcillosa, se muestra prácticamente intacta, salvo alguna remoción en la esquina noroeste y en el área adyacente al N del citado espeleotema. Al margen de estas remociones puntuales, que explican la intrusión de algún material posterior, este estrato, como se fundamentará más adelante, puede adscribirse al periodo Neolítico antiguo según su conjunto cerámico. Debajo de UE 4 se documenta una colada que se extiende por toda el área del corte, y que se ha denominado UE 5 (Fig. 4: D). Su superficie es ondulada, con apenas pendiente de S a N, y su composición, poco homogénea. En algunas partes donde la calcita está cristalizada presenta un color blanco, pero en otros puntos muestra colores marrones e incluso negros, con una composición heterogénea con elementos orgánicos y con presencia de dolomita. En la parte E del corte conecta con el espeleotema previamente mencionado, sobre el cual también se superpone UE0b. De cara a proseguir la documentación de la secuencia y a reducir el impacto sobre la colada UE 5, se sondea sólo una pequeña parte de ésta, concretamente el área de la esquina noroeste del corte en unas dimensiones de 1 x 1 m (Fig. 5). Debajo, se documentan algunas laminaciones basales de la colada UE 5, entremezcladas con un sedimento de composición heterogénea y de color rojizo, que se denominan UE 6-8, y que no contiene material arqueológico alguno, así como tampoco restos orgánicos. Justo debajo se documenta otra posible colada, registrada como UE 9, pero que no presenta una continuidad absoluta, de forma que no se puede descartarse que se trate de una calcificación local. Su composición es poco homogénea, y su color gris, aunque con tonalidades claras, incluso blancas, en su interior. Debajo se registra un estrato arcilloso, muy plástico, de composición muy homogénea y color rojizo anaranjado –que parece corresponderse con la denominada terra rossa, el cual contiene restos orgánicos de carbón y hueso aparentemente fosilizado, pero igualmente sin artefactos de carácter antrópico. Se le ha llamado UE 10. Justo debajo de este estrato se encuentra el suelo calizo de la propia cueva. Figura 5: Ubicación y fotografía del sondeo llevado a cabo en la esquina noroeste del corte C005
ESTRATIGRAFÍA, MATERIALES ARQUEOLÓGICOS Y DATACIONES DEL CORTE C005 DE CUEVA DE LA DEHESILLA: PRIMICIA PLEISTOCENA… 15 LVCENTVM, XLII, 2023, 9-32. DOI: 10.14198/LVCENTVM.23443 3.2. Cerámica Se ha documentado un peso total de 12,5 kg de material cerámico, repartido de forma desigual entre las dos fases antrópicas documentadas en el área del corte C005, las cuales pueden fecharse en el Neolítico final (unidades 1 y 2/3) y Neolítico antiguo (UE 4). Los fragmentos tipológicamente informativos (aquellos que presentan forma y/o decoración) suponen aproximadamente una quinta parte del conjunto cerámico total del corte. Los porcentajes de los fragmentos informativos se mantienen relativamente estables entre las dos unidades de la fase más reciente, aproximadamente entre un 16 y un 20% (Fig. 6). En contraste, este porcentaje asciende a más de la mitad (53%) del material documentado en la fase más antigua, un incremento que encuentra explicación en la mayor profusión decorativa cerámica de este periodo respecto al anterior, así como en la cuantificación de los fragmentos (también amorfos) con cubierta a la almagra, conocida ésta como tratamiento técnico-decorativo predominante en el Neolítico antiguo andaluz. La fase antrópica más reciente del corte C005 se conforma por las unidades 1 y 2/3, y muestra un conjunto de piezas cuya información tipológica y decorativa es coherente con su adscripción al periodo Neolítico final. El registro cerámico de UE 1 se compone de un total de 82 fragmentos, de los cuales 16 muestran forma y/o decoración. El repertorio propiamente formal lo conforman 10 piezas, 9 bordes y 1 cuello de gollete sin borde. Los bordes, principalmente simples o levemente indicados al exterior, muestran tendencias exvasada (diámetros entre 18 y 26 cm), recta (diámetros entre 26 y 30 cm) y entrante (entre 19 y 30 cm), sin que la orientación del borde sea directamente indicativa de la forma general (abierta, neutra o cerrada) de la vasija. No se ha documentado ningún elemento de sujeción o suspensión (asas, mamelones). Informaciones tipológicas más completas vienen dadas por la UE 2/3, cuyo conjunto cerámico se compone de un total de 571 registros, de los cuales 91 muestran forma y/o decoración. Predominan de forma absoluta los bordes lisos, principalmente simples, de labio redondeado, o levemente engrosados, en algunos casos indicados al exterior. De nuevo, los diámetros de los bordes muestran rangos relativamente uniformes: entre 21 y 30 cm los bordes exvasados; 16 y 30 cm los rectos; y los entrantes en dos grupos métricos, amplios por una parte (hasta 30 cm), y estrechos por otra (11-16 cm). Estos últimos corresponden en gran parte a la categoría formal de los recipientes cerrados mediante un cuello estrecho, de altura variable, y con diversas variantes en el propio gollete, cilíndrico o cónico, y en el borde (Fig. 7: A). Otros tipos cerrados bien representados son las formas de tendencia globular, de curvatura continua o con borde diferenciado mediante engrosamiento (Fig. 7: B) y las formas de tendencia levemente cónica en su parte superior, mostrando una gran variabilidad de soluciones en el grado de inflexión bajo borde y en la propia terminación del labio (Fig. 7: C). Estos tipos cerrados contrastan con los grupos menos numerosos, pero funcionalmente complementarios de los platos y cuencos. Los platos conforman un tipo relativamente homogéneo mientras que las formas clasificadas como cuencos muestran una gradación en su apertura y profundidad (Fig. 8: A). Los elementos de sujeción documentados son muy escasos, evidenciados por algún fragmento de cuerpo de vasija con un asa de cinta, y en un caso un mamelón. Destacan, por otra parte, dos galbos lisos con perforaciones cónicas desde el exterior, realizadas poscocción, uno de ellos con un arranque de asa (Fig. 8: B). El repertorio decorativo de la UE 1 es muy reducido e incluye fragmentos de momentos anteriores como son los cuatro fragmentos amorfos con cubierta a la almagra lisa y un galbo con una composición compleja compuesta por varias tramas de líneas finas de diversas orientaciones, incisas en seco, propios del Neolítico antiguo y medio, respectivamente. Se documentan además un fragmento con decoración incisa (dos trazos en V) y un fragmento con pastilla aplicada. Este último es el único caso decorado que se puede relacionar con cierta seguridad con la fase cronológica propia de la unidad 1, al asociarse con un borde entrante de diámetro amplio (28-30 cm), de forma cónica en su tercio superior y, probablemente, una fila horizontal de pastillas plásticas aplicadas. El repertorio decorativo de UE 2/3 (Fig. 9: A) muestra un total de 13 casos de cubierta a la almagra (5 bordes lisos, 1 asa liso, 6 amorfos lisos; 1 borde con decoración incisa con motivo geométrico de tipo metopa), un fragmento de cuerpo globular inciso con motivo en zig-zag, y un galbo con arranque de mamelón o asa con finas incisiones, asimismo residuales. Se documentan, por otra parte, otros 9 casos de técnica incisa, mostrando principalmente composiciones lineales rectas: N cerámica Formas y decoradas Amorfos % Formas y decoradas Acanalada Plástica Almagra Impresa Incisa UE 1 82 16 66 19,51% 0 1 4 0 2 UE 2-3 571 91 480 15,94% 0 0 13 1 12 UE 4 134 71 63 52,98% 1 0 56 3 7 Totales 787 178 609 22,62% 1 1 73 4 21 Figura 6: Frecuencias y porcentajes sobre el conjunto cerámico y sus diferentes géneros cerámicos
DANIEL GARCÍA RIVERO, RUTH TAYLOR, MARÍA BARRERA CRUZ, DAVID LÓPEZ CARMONA, MANUEL JESÚS DÍAZ RODRÍGUEZ Y ANA… 16 LVCENTVM, XLII, 2023, 9-32. DOI: 10.14198/LVCENTVM.23443 Figura 7: Registro cerámico de las unidades 1 y 2-3. A) Formas cerradas con cuello en gollete; B) Formas cerradas globulares; y C) Formas de tendencia cónica en su tercio superior
ESTRATIGRAFÍA, MATERIALES ARQUEOLÓGICOS Y DATACIONES DEL CORTE C005 DE CUEVA DE LA DEHESILLA: PRIMICIA PLEISTOCENA… 17 LVCENTVM, XLII, 2023, 9-32. DOI: 10.14198/LVCENTVM.23443 horizontales, verticales, o combinando ambas; escasamente en chevrón o curvas. Finalmente, hay un único caso de técnica impresa, con finas marcas arciformes, organizadas en bandas verticales, que estilísticamente no pertenecería al Neolítico final sino al antiguo. La presencia en estos estratos de materiales pertenecientes a momentos cronológicos anteriores pone de manifiesto la remoción de los niveles subyacentes ya puesta de manifiesto en el estudio estratigráfico. La fase antrópica más antigua del corte C005 se materializa en la unidad 4, que muestra un conjunto de cerámicas cuyos rasgos tipológicos y decorativos permiten adscribirla al periodo Neolítico antiguo (Fig. 9: B). El registro cerámico de UE 4 se compone de Figura 8: Registro cerámico de las unidades 1 y 2-3 (continuación). A) Formas abiertas; y B) Elementos de sujeción
DANIEL GARCÍA RIVERO, RUTH TAYLOR, MARÍA BARRERA CRUZ, DAVID LÓPEZ CARMONA, MANUEL JESÚS DÍAZ RODRÍGUEZ Y ANA… 24 LVCENTVM, XLII, 2023, 9-32. DOI: 10.14198/LVCENTVM.23443 parte de los estratos, que no todos, materializa eventos de arrastre y depósito en forma de bloques pétreos y sedimentos procedentes desde la adyacente y más alta sala 2, o incluso posiblemente desde techo. Estos depósitos de arrastre y colmatación, que no han llegado a extenderse por toda el área de la actual sala 4, sí lo han hecho en cambio por toda la sala 3, que cuenta con un importante depósito en forma de gran lengüeta a base de bloques de calizas de tamaño mediano y grande. En cualquier caso, la mayoría de evidencias humanas del corte C006, de naturaleza funeraria ritual –los denominados Locus 1 y Locus 2–, indica también una ocupación de carácter tal vez intermitente, pero en todo caso eventual, no estable, debido a la lejanía de esta área respecto al acceso a la caverna. La formación en el IV milenio cal BC de la colada UE 0, que se extiende por toda la sala desde su punto meridional más alto, acabó cegando esta entrada y por tanto clausurando esta área respecto al resto de la cavidad. No sabemos todavía cuándo se genera la gatera de acceso actual a la sala de hoy, pero, en cualquier caso, no existe colmatación encima de la colada. La sección de ésta muestra en algunos puntos restos orgánicos adheridos y niveles probablemente correspondientes a procesos de arrastre de arenas y a movimientos lentos de agua. De hecho, toda su superficie superior está repleta de microgours. No puede descartarse que su geomorfogénesis se relacione con alguna oscilación climática. Sobre la datación obtenida (∼5400 BP), reconstrucciones paleoclimáticas muestran por ejemplo un punto de inflexión bajo y posterior subida de la temperatura de las aguas del Mar de Alborán (Cacho et al., 2010: 15). Más generalmente, a lo largo de la península ibérica, indicadores palinológicos han permitido igualmente estimar subidas de temperaturas para ese momento, así como aumentos de las precipitaciones (Lillios et al., 2016). Al margen de esto, la secuencia del corte C005 documenta evidencias humanas del Neolítico antiguo y del Neolítico final relevantes para la comprensión de las ocupaciones prehistóricas de este sitio arqueológico y del poblamiento de la región circundante, y son por tanto estos dos periodos en los cuales nos centraremos a continuación. Respecto al primero de los periodos mencionados, las excavaciones antiguas efectuadas en Cueva de la Dehesilla durante los años 1977 y 1981 documentaron dos estratos (VI y V) que fueron adscritos en la periodización propuesta a los periodos Neolítico antiguo A y B, respectivamente, y que constituían la ocupación prehistórica de mayor interés del sitio, debido entre otros aspectos a las altas fechas obte - nidas y –se interpretó– al origen de las cerámicas a la almagra que desde entonces caracterizarían el Neolítico antiguo tradicional andaluz (Acosta y Pellicer, 1990). La excavación del sondeo C003 durante 2016 próximo a los cortes antiguos permitió corroborar gran parte de la secuencia estratigráfica, así como la antigüedad de la ocupación neolítica, si bien matizó entre otros puntos que, según los materiales publicados en la monografía antigua, los dos periodos otrora propuestos debían de referirse seguramente a un único periodo. Éste se ha reacuñado recientemente como Neolítico antiguo B, referente a dicho Neolítico antiguo tradicional, pero se ha sugerido otro periodo precedente, más antiguo, caracterizado materialmente por unas cerámicas de filiación impressa mediterránea desconocidas hasta el momento (García Rivero et al., 2018; Taylor y García Rivero, 2020). La excavación del corte C006 de 2017 registró un depósito funerario ritual denominado Locus 1 (García Rivero et al., 2021), así como diversos estratos de cierta entidad (unidades 13, 12, 11 y 8), alguno –que no todos– de arrastre. La unidad 4 ahora en cuestión del corte C005 remite también a éste rebautizado ahora como Neolítico antiguo B, periodo materialmente con - vergente y por tanto coherente entre todos los contextos ahora mencionados y caracterizado principalmente por cerámicas a la almagra y por aplicaciones plásticas. No obstante, han podido advertirse previamente diferencias entre los conjuntos líticos de los cortes C003 y C006, aquellos que disponen de tamaños de muestras suficientemente amplios para la realización de comparaciones estadísticas y que han sido analizados sistemáticamente –no así los procedentes de los cortes de las excavaciones antiguas–, y por tanto divergencias funcionales en el uso de sus respectivas salas, la primera más externa y la segunda más profunda. Dicha comparación arroja algunos patrones disímiles: las frecuencias y proporciones relativas de los conjuntos tallados y pulimentados, siendo los primeros más abundantes en la sala situada junto a la entrada y los segundos en la interior; la variabilidad tipológica de la lítica tallada es mayor en el corte C003, reflejando un espectro funcional más amplio y seguramente una ocupación doméstica más intensa en las proximidades a la entrada de la cueva (García Rivero et al., 2022a). Aunque el conjunto lítico de la estratigrafía de Neolítico antiguo de C005 apenas presenta artefactos tallados, de entre los documentados, el núcleo de laminitas recuperado, por su morfometría y los estigmas de calentamiento, parece estar relacionado con el uso de la técnica a presión, coherente por tanto con lo documentado para este periodo en otros yacimientos, como Nerja (Aura et al., 2005, 2013), Los Castillejos (Cámara et al., 2005; Martínez Fernández et al., 2010), Murciélagos de Zuheros (Carvalho et al., 2012) y Doña Mencía (Martínez Sánchez y Vera, 2017). En cualquier caso, el conjunto total de fechas disponibles hasta el momento procedentes de los diversos contextos de este periodo en Cueva de la Dehesilla (Fig. 14), enmarca este Neolítico antiguo B en el rango máximo 5616-4896 cal BC, excluyendo el resultado desviado de la propia muestra del corte C005. Dataciones altas equiparables a éstas y referentes al inicio de la neolitización del sur peninsular se encuentran en las cuevas de Nerja (Jordá y Aura, 2008) y del Esqueleto (Carrasco y Martínez Sevilla, 2014), pero el grueso de resultados radiocarbónicos asociados a la consolidación de las poblaciones de este Neolítico antiguo tradicional andaluz se sitúa a partir de ca. 5300
ESTRATIGRAFÍA, MATERIALES ARQUEOLÓGICOS Y DATACIONES DEL CORTE C005 DE CUEVA DE LA DEHESILLA: PRIMICIA PLEISTOCENA… 25 LVCENTVM, XLII, 2023, 9-32. DOI: 10.14198/LVCENTVM.23443 cal BC, produciéndose una acumulación notable de fechas entre 5200 y 5000 cal BC, y se extiende hasta 4700/4500 cal BC (Martín et al., 2018; García Rivero y Pellicer, 2023). El Sistema Subbético en concreto, además de los ya citados, cuenta con numerosos sitios con dataciones adscritas a este periodo, como –muy próximos a Dehesilla– las cuevas del Hundidero-Gato (Carrasco y Martínez Sevilla, 2014), de las Tinajas (Martín et al., 2018), de las Palomas y del Cerro de la Higuera (Espejo et al., 2013), a los que se suman –algo más distantes– las cuevas de Murciélagos de Zuheros (Acosta, 1995; Peña Chocarro et al., 2013; Valdiosera et al., 2018), de El Toro (Camalich y Martín, 2013; Égüez et al., 2016; Martín et al., 2018), de los Mármoles (Carvalho et al., 2010; Peña Chocarro et al., 2013) y el sitio al aire libre de Doña Mencía (Martínez Sánchez y Vera, 2017), al margen de los conocidos en el litoral malagueño, como Hoyo de la Mina (Baldomero et al., 2005), Hostal Guadalupe y Roca Chica (Cortés et al., 2012). Además, en el entorno circundante a Cueva de la Dehesilla, se sabe de otros yacimientos sin dataciones radiocarbónicas, pero con conjuntos materiales coetáneos a este periodo, como por ejemplo –en el piedemonte subbético occidental– las cuevas del Parralejo (Pellicer y Acosta, 1982; Acosta, 1995), de Picado (Mora-Figueroa, 1970) y Sima S-6 de Veredilla (Guerrero, 1992), así como los sitios al aire libre de –en la campiña– Cabezo de Hortales, La Escalera 1, Esperilla y Los Frailes (Gutiérrez-López et al., 1994; 1996; 2000; Giles et al., 1998; Ramos et al., 2013), y –en la línea costera de la paleodesembocadura del Guadalquivir– El Cabezo (Caro et al., 1987; Escacena y García-Rivero, s. f.), Los Pozos (Caro, 1991: 63; Acosta, 1995: 35), Bustos (Lavado, 1990: 126) y Alventus-El Nono (Escacena, 2014: 86-87). Los conjuntos arqueológicos –particularmente ahora cerámicos– del Neolítico antiguo de la Cueva de la Dehesilla, exceptuando aquel procedente del nivel basal UE 16 de C003 asociado al horizonte impresso, se enmarcan en un contexto regional tradicionalmente definido por las producciones a la almagra, que suelen combinarse con incisiones e impresiones, y por el reiterado uso de aplicaciones plásticas. Los propios sitios del entorno próximo, tales como la Cueva del Parralejo (Pellicer y Acosta, 1982; Acosta, 1995), Esperilla (Guerrero, 1992) o las Simas de la Veredilla (Gutiérrez-López et al., 1996; 2000), se caracterizan precisamente por repertorios de almagras, tanto lisas como decoradas con impresiones e incisiones, cerámicas inciso-impresas, decoraciones plásticas y ocasionalmente impresiones con instrumentos de punta múltiple, como conchas dentadas y peines. En un contexto regional más amplio, varios de los sitios datados mencionados atrás disponen de conjuntos cerámicos procedentes de excavaciones. En el Torcal de Antequera, la Fase IV de la Cueva de El Toro, coetánea al periodo ahora en consideración, aunque no se dispone de frecuencias específicas para los diferentes tipos de decoraciones cerámicas, destaca igualmente por el tratamiento a la almagra, tanto lisa como combinada con otras técnicas, así como por decoraciones plásticas, incisas e impresas, estando presentes el boquique y escasas impresiones con matriz dentada de concha (Martín et al., 2004). En la Subbética cordobesa, destaca la Cueva de los Murciélagos de Zuheros, donde el conjunto cerámico adscrito al Neolítico antiguo (Fases A y B) se conforma igualmente por el predominio de la almagra, seguido de decoraciones incisas, impresas, plásticas, boquique e impresiones de gesto pivotante (García Rivero et al., 2022c). También en la Subbética, Código ID Corte UE Muestra % Rend. Extrac. %C %N C:N Fecha BP pM δ13C (‰) Cal BC - 2 σ p*= Referencia Beta581548 DH20-28 54Homo - 5.º metacárpico derecho –141,46 15,06 3,2 5300±30 51,70±0,19 -18,7 (cf. report) + δ15D4241-4044 Inédito Beta581544 DH20-24 315a Molar - Sus –140,74 14,86 3,2 6090±40 46,85±0,23 -20,9 (cf. report) + δ15D5081-4896 0,79 Inédito Beta581545 DH20-25 6 12 Falange I - Ovis –140,85 14,77 3,2 6200±30 46,22±0,17 -18,8 (cf. report) + δ15D5191-5046 0,82 Inédito CNA4493 DH17-21 6Locus 1 Homo - Skull 3,9231,9 11,6 3,2 6180±30 46,31±0,18 -18,17±1,50 5222-5036 1,00 García Rivero et al., 2021 CNA4487 DH17-12 6 13 Olea europaea –3– – – 6420±35 44,98±0,19 -21,19±1,50 5471-5329 1,00 García Rivero et al., 2022 CNA4241 DH16-3 315c Molar 1 - Caprinae 1,36235,1 13,1 3,1 6609±35 43,92±0,19 -20,68±1,50 5616-5490 1,00 García Rivero et al., 2018 Figura 14: Dataciones radiocarbónicas disponibles actualmente de contextos de Neolítico antiguo B de las excavaciones recientes de Cueva de la Dehesilla. Notas: 1.– Extracción del colágeno - álcali. 2.– Extracción y purificación del colágeno - Ultrafiltración. 3.– Limpieza Ácido-Base-Ácido
DANIEL GARCÍA RIVERO, RUTH TAYLOR, MARÍA BARRERA CRUZ, DAVID LÓPEZ CARMONA, MANUEL JESÚS DÍAZ RODRÍGUEZ Y ANA… 26 LVCENTVM, XLII, 2023, 9-32. DOI: 10.14198/LVCENTVM.23443 rumbo al Este, se dispone de información relevante procedente del yacimiento al aire libre de Los Castillejos, concretamente ahora de sus Periodos I y II (Afonso et al., 1996; Cámara et al., 2005; Gámiz, 2018). Los conjuntos cerámicos del Periodo I se definen también por una presencia abundante de cerámica a la almagra, decoraciones plásticas, incisiones e impresiones, estando presentes aquellas de concha dentada, peine y boquique (Gámiz, 2018). En el Periodo II las técnicas decorativas son similares, con la excepción de la ausencia de impresiones con instrumentos de punta múltiple. Finalmente, en la costa malagueña, Cueva de Nerja, dispone de evidencias procedentes especialmente de las excavaciones en las salas del Vestíbulo y de la Mina, donde la cerámica decorada se caracteriza por la abundancia de decoraciones plásticas, seguidas de almagras, impresas, incisas, impresiones pivotantes, boquique e impresas con concha dentada y peine (García Borja et al., 2014). No obstante, existen también diferencias claves entre estos sitios arqueológicos mejor estudiados del Neolítico antiguo andaluz. Por ejemplo, mientras que, en los sitios béticos interiores de las cuevas de Dehesilla, El Toro, Murciélagos de Zuheros y en el sitio al aire libre de Los Castillejos, predominan proporcionalmente las cerámicas a la almagra, en la Cueva de Nerja, en pleno litoral mediterráneo, destacan claramente las decoraciones impresas, tanto en su número como en su mayor diversidad. Algunas de las modalidades impresas, de hecho, presentan situaciones disímiles entre estos yacimientos. Por ejemplo, las impresiones de punta múltiple –de peine o gradina– no están siquiera atestiguadas en Cueva de los Murciélagos de Zuheros, pero aparecen en Nerja en su fase Neolítico Antiguo Pleno, en Los Castillejos durante el Neolítico Antiguo Avanzado (5400-5000 cal BC), en Cueva de El Toro en su Fase IV, adscrita al primer Neolítico antiguo, y en Dehesilla se hallan desde la base de la secuencia del corte C006, en sus estratos más antiguos, datados entre ca. 5470-5330 cal BC. En Nerja este tipo de impresión no parece convivir con las de concha dentada, como sí ocurre en aquellos estratos antiguos de Dehesilla (cf. García Rivero et al., 2022a). Otra modalidad impresa que presenta evidencias de contraste entre sitios arqueológicos es el tipo boquique o de punto y raya. Destaca por su abundancia en el sitio andaluz más septentrional de entre los que aparece, Cueva de los Murciélagos de Zuheros (cf. Gavilán et al., s. f.), es por supuesto más escasa en el resto de sitios ahora mencionados, y ni siquiera está claramente documentado en Cueva de la Dehesilla. Tampoco aquí –en Dehesilla– existe decoración pivotante alguna, tan común por ejemplo en Cueva de Nerja. Desde luego, supone algún tipo de evidencia el hecho de que no solamente algunas de las técnicas decorativas puedan ser excluyentes entre sitios arqueológicos, sino también que suelan serlo a nivel de recipientes cerámicos. Este dato curioso ha sido atestiguado recientemente en la revisión cerámica efectuada sobre el conjunto de Cueva de los Murciélagos de Zuheros (García Rivero et al., 2022c), donde las decoraciones impresas de tipo boquique y pivotante, aun siendo características en este sitio, nunca se asocian en ni un solo fragmento. De hecho, se detecta un claro patrón de asociación entre boquique y almagra, mientras que la decoración pivotante nunca se asocia a ninguna de ellas dos (García Rivero et al., 2022c: 383). Queda por tanto abierta una línea de investigación que explore y explique las razones (tecnológicas y/o étnicas) de estas interesantes correlaciones positivas y negativas entre estos elementos técnico-decorativos que reflejan cuanto menos los conjuntos cerámicos del Neolítico antiguo del sur peninsular. Respecto al Neolítico final, la documentación arqueológica llevada a cabo en las campañas de 1977 y 1981 permitió sugerir un periodo denominado Neolítico reciente materializado en el estrato III. La excavación del sondeo C003 registró una unidad –denominada 11– de difícil asignación que se adscribió tentativamente a la transición entre los periodos Neolítico medio B y Neolítico final. El corte C006, en cambio, sí permitió documentar dos unidades –denominadas 1 y 4– asociadas al Neolítico final. El registro material del Neolítico reciente de las excavaciones antiguas se caracterizaba por recipientes cerámicos de borde quebrado y por un claro predominio de cerámicas incisas seguidas por impresas, si bien se anotaban otros elementos almagroides y plásticos (Acosta y Pellicer, 1990: 102) que, según el conocimiento actual, habrían de ser seguramente residuales, de periodos previos. La unidad 11 del corte C003 apenas aporta cerámicas decoradas, sino lisas, y se trata de recipientes usualmente abiertos. Situación similar ocurre en la unidad 1 del corte C006 –la 4 es un hogar que apenas aporta material cerámico–, donde prácticamente el 90% del volumen cerámico es liso, salvo algunas decoraciones incisas e impresas (y algún material residual de periodos previos debido a procesos de arrastre de sedimentos), y donde destacan igualmente los recipientes abiertos. Los cerrados muestran en ocasiones paredes rectas en su tercio superior, y los bordes son simples, planos, indicados y engrosados. Esta situación no contrasta con el repertorio ahora presentado del corte C005, donde predominan claramente las cerámicas lisas y se encuentran algunas piezas incisas e impresas. En cambio, el conjunto cerámico del Neolítico final de C005 sí aporta mucha información novedosa, completando y modificando parcialmente el conocimiento previo. Aunque por supuesto están presentes las formas abiertas, ejemplificadas en platos y cuencos, son constantes los recipientes de cuello estrecho y gollete, y de tendencia cónica en su mitad superior, así como las formas globulares. Es posible que este rasgo diferencial cerámico del conjunto del corte C005 se relacione con un uso específico relativamente distinto de esta zona concreta de la caverna. La homogeneidad cronológica del conjunto se explica por la ausencia de estratos de arrastre, presentes en cambio, con sus correspondientes elementos residuales, en el corte C006. Por ello, la mitad septentrional de la sala
ESTRATIGRAFÍA, MATERIALES ARQUEOLÓGICOS Y DATACIONES DEL CORTE C005 DE CUEVA DE LA DEHESILLA: PRIMICIA PLEISTOCENA… 27 LVCENTVM, XLII, 2023, 9-32. DOI: 10.14198/LVCENTVM.23443 4 –donde se encuentra el corte C005– hubo de presentar, según indica la propia estratigrafía documentada, un nivel de suelo horizontal más regularizado cercano a una de las paredes más profundas de la cueva. Esta área recóndita cuenta además con unas condiciones climatológicas más estables, especialmente en cuanto a temperatura. Las características pues de este espacio, así como dicho rasgo diferenciador cerámico por el cual predominan relativamente los recipientes de tendencia cerrada en muchos casos de grandes dimensiones, son coherentes con un posible uso de almacenamiento. Desafortunadamente, las condiciones de preservación del conjunto cerámico, que presenta altos niveles de disolución por la elevada cantidad de murcielaguina una vez producida la rotura y desaparición de la colada superior UE 0, hasta el punto de la desaparición de gran parte del contenido desgrasante y orgánico de las propias cerámicas, no permiten hasta el momento contrastar esta hipótesis mediante análisis químicos de residuos de contenidos. Al margen de esta cuestión pendiente, finalmente, en el conjunto predominan los bordes lisos, principalmente simples y de labio redondeado, aunque existen –al igual que en las excavaciones antiguas y en el corte C006– bordes engrosados e indicados al exterior, rasgo éste que podría ser útil en la caracterización arqueográfica y tipológica de los conjuntos cerámicos vinculados al Neolítico final en el sur de la península ibérica. El conjunto lítico ahora presentado conforma un grupo laminar homogéneo con casos cuyas anchuras reflejan grandes láminas, acorde con lo sugerido para a partir del IV milenio cal BC por diversos trabajos (Martínez Fernández, 1997; Morgado et al., 2008). La ausencia de estigmas de calentamiento, el tamaño de las piezas y la regularidad de sus aristas parecen coherentes con el uso de la percusión indirecta, técnica que debió convivir durante algún tiempo con las hasta ahora comunes producciones laminares a presión (Morgado et al., 2015). Ejemplos tempranos de láminas que pueden responder a esta técnica se detectan en las Fases 13-14 de Los Castillejos (Morgado et al., 2008), en El Palenque (Morgado et al., 2015) y, en el entorno próximo a nuestro yacimiento, en el Dolmen de Alberite (Ramos y Giles, 1996) y en Campo de Hockey (Vijande, 2009; Vijande et al., 2014). El conjunto de dataciones radiocarbónicas disponibles actualmente para los contextos de Neolítico final en Cueva de la Dehesilla (Fig. 15) muestra el rango máximo 4241-3798 cal BC, que podría extenderse hasta ca. 3440 cal BC según la fecha U/Th de la colada superior UE 0. La definición de este periodo en términos peninsulares no es sencilla, pues existe una amplia casuística empírica que es parcialmente distinta entre regiones. No obstante, centrándonos en la franja del mediodía peninsular, puede asumirse la caracterización del inicio de este periodo, entre otros rasgos arqueológicos, a un ascenso demográfico especialmente al aire libre y por tanto a la emergencia de grandes poblados y recintos, así como al origen de necrópolis tanto en fosas como megalíticas, de forma que podría ubicarse groso modo entre finales del V y IV milenios cal BC. En este sentido, existen diversos sitios arqueológicos en la región circundante a Cueva de la Dehesilla. Escasos kilómetros al Norte se conocen evidencias superficiales en los sitios al aire libre de El Convento y Cerro de la Gloria (Gutiérrez-López et al., 2000), si bien el sitio mejor investigado y conocido se trata del Dolmen de Alberite, cuyas fechas radiocarbónicas se engloban en el rango máximo 4345-3644 cal BC (Ramos y Giles, 1996). Al Este, en Sierra de Grazalema, se conocen numerosos sitios, entre los que destacan las cuevas VR-15 (Santiago et al., 1997; Gutiérrez-López et al., 2000), así como la del Fantasma o Sima S-6 de La Veredilla (GuerreroMisa, 1992; Gutiérrez-López et al., 2000). Aunque más alejada, en dicha dirección, cabe mencionarse por ser amplia y recientemente investigada la Cueva de El Toro, con una ocupación de Neolítico final (Fase III) interpretada como hábitat y redil de ganado (Martín et al., 2004). Al Oeste se dispone de algunas evidencias a partir de varios sondeos estratigráficos en la Cueva del Higueral (Giles et al., 1996: 40-41), en la fase más antigua del extensamente excavado asentamiento de El Jadramil (Lazarich y Richarte, 2003) y en El Yugo (Perdigones, 1987). En esa zona de campiña, se excavó el sitio de Armas de Santiago, con una fase estratigráfica prehistórica con estructuras tipo silo donde se sugirió tentativamente la datación relativa en la transición entre V y IV milenios BC (PérezRodríguez et al., 2010). También en campiña, pero un poco hacia el Noroeste, se conoce desde antiguo –al igual que el de Alberite y el de Antequera– otro de los núcleos megalíticos primigenios del sur peninsular, el de Los Molares, con dólmenes y enterramientos en fosa datados por radiocarbono entre el rango máximo acumulado 3823-3500 cal BC (García Rivero et al., 2020b). Por último, en la línea costera gaditana se ha excavado intensamente y extraído mucha información de Campo de Hockey, donde existen numerosos enterramientos datados a principios del V milenio cal BC (Vijande, 2022). De estos yacimientos citados en el entorno próximo a Cueva de la Dehesilla, existen numerosos sitios con conjuntos cerámicos adscritos a este periodo, aunque con una documentación muy desigual. A continuación, se considera una muestra según aquellos más relevantes historiográficamente y que han sido más activamente intervenidos y estudiados. Entre el valle del río Guadalete y el piedemonte de la Sierra de Cádiz, destaca por su importancia historiográfica el Dolmen de Alberite. Aunque su registro cerámico no es abundante, sobresale cuantitativamente el procedente del nivel de base de construcción del dolmen. Este conjunto también se caracteriza por la escasez de decoraciones, salvo algunos ejemplos de fragmentos igualmente incisos e impresos. Las formas de los recipientes son simples, cuencos de tendencia abierta y cerrada, pero en cambio existen mamelones, como
DANIEL GARCÍA RIVERO, RUTH TAYLOR, MARÍA BARRERA CRUZ, DAVID LÓPEZ CARMONA, MANUEL JESÚS DÍAZ RODRÍGUEZ Y ANA… 28 LVCENTVM, XLII, 2023, 9-32. DOI: 10.14198/LVCENTVM.23443 elementos de prensión, y, en menor medida, asas de cinta (Ramos y Giles, 1996). En dirección al Oeste, existen datos de posible interés en el asentamiento de El Jadramil, donde el Neolítico final parece estar reflejado en un conjunto de vasijas globulares, cuencos hemiesféricos, semiesférios y cazuelas carenadas, el cual apenas muestra decoraciones de engobes y pinturas rojas e incisiones simples (Lararich y Richarte, 2003: 442). En la propia margen izquierda de la cuenca del Bajo Guadalquivir, en el entorno próximo de los dólmenes de El Palomar y Cañada Real, también existen evidencias recientes de este periodo procedentes de estructuras negativas con niveles funerarios en la finca El Palomar. La estructura 400, datada en la primera mitad del IV milenio cal BC, muestra un conjunto cerámico caracterizado formalmente por recipientes cerrados y rectos, aunque hay presente formas abiertas, y por bordes tanto sencillos como especialmente engrosados al exterior. El conjunto es fundamentalmente liso, y las escasas cerámicas decoradas usan la técnica incisa y engobes de color rojo (García Rivero et al., 2020b). En un contexto regional más amplio, instrumental y limitadamente muestreado ahora por algunos de los yacimientos de la misma serie historiográficamente emblemática considerada atrás, pueden referirse los conjuntos disponibles procedentes de Cueva de El Toro, Los Castillejos y Nerja. En la Cueva de El Toro, tras un hiato poblacional, hay que mencionar la Fase III, dividida en dos subfases (B y A) datadas entre finales del V y la primera mitad del IV milenios cal BC (Martín et al., 2004; Égüilez et al., 2014). El conjunto de la primera de ellas se caracteriza por un incremento de las cerámicas lisas, aunque se constatan igualmente las técnicas incisa e impresa fundamentalmente. Los recipientes decorados tienden a presentar paredes rectas altas, bien neutras o entrantes, mientras que entre los lisos predominan las formas de tendencia elipsoidal, ovoide y troncocónica, con paredes altas y abiertas. Destacan también los bordes engrosados y/o indicados. En la siguiente subfase no solo hay un claro predominio de las cerámicas lisas, sino que también cambia ligeramente la morfometría de los recipientes, pues a las formas anteriormente expuestas se añaden por vez primera cazuelas carenadas (Martín et al., 2004). Una situación similar presenta la secuencia de Los Castillejos, con un hiato en su ocupación hasta ca. 4200 cal BC (Molina et al., 2017), tras el que se desarrolla el Periodo III o Neolítico reciente, dentro del cual el Neolítico tardío (4200-3600 cal BC) sería contemporáneo al Neolítico final de Cueva de la Dehesilla. Las tres fases que componen este periodo ofrecen una panorámica algo distinta a la tendencia regional, con una disminución no tan abrupta de la proporción de cerámicas decoradas y de la presencia continuada de engobes rojos. Destaca fundamentalmente la técnica incisa, especialmente en las Fases 12 y 13, formando motivos de bandas de líneas en oblicuo o chevrons. Es en la Fase 13 cuando aparecen las cazuelas carenadas que dominan posteriormente el conjunto de la Fase 14 (Gámiz, 2018). Este periodo ahora en cuestión está reflejado en la secuencia de la Cueva de Nerja, en concreto en la Sala de la Mina, correspondiéndose grosso modo con su nivel NM-3, denominado aquí como Neolítico medio II (ca. 4300-3700 BC) (García Borja et al., 2014). El conjunto de este nivel se define también por la escasez de fragmentos decorados, destacando entre ellos de nuevo la técnica incisa y en menor medida la impresa. La gran mayoría de formas son cuencos simples de tendencia abierta o cerrada con paredes predominantemente rectas. La mayoría de bordes son redondeados, aunque también están presentes los planos y los engrosados al exterior. En el nivel posterior, NM-2, adscrito al Neolítico final de los autores (c. 3700-2900 BC), continúa la tendencia hacia la ausencia de decoración en los recipientes, y aparecen las cazuelas carenadas. Por todo ello, este trabajo permite conocer por vez primera parte de la secuencia estratigráfica pleistocena, pero sobre todo incrementa de forma acumulativa el conocimiento sobre las ocupaciones neolíticas de Cueva de la Dehesilla, y, por extensión, a tenor de los puntos recién tratados en esta discusión, sobre la evolución de las poblaciones campesinas y ganaderas del sur de la península ibérica. Código ID Corte UE Muestra % Rend. Extrac. %C %N C:N Fecha BP pM δ13C (‰) Cal BC - 2 σ p*= Referencia CNA4491 DH1719 53Caprino–Falange I 3,1126 9,4 3,2 5080±30 53,11±0,20 -18,74±1,50 3884-3798 0,62 Inédito Beta485544 DH1731 6 4 Semilla – – – – 5080±30 – -22,80 o/oo 3960-3797 0,62 García Rivero et al., 2022 Beta581542 DH2022 3 Hogar 1 Vértebra - Clase I –241,92 15,38 3,2 5160±40 52,61±0,26 -21,2 (cf. report) + δ15D 4050-3928 0,78 Inédito CNA4239 DH16-1 311 Premolar 4 - Caprinae 3,34137,21 13,7 3,2 5308±33 51,65±0,21 -19,48±1,50 4241-4042 1,00 García Rivero et al., 2018 Figura 15: Dataciones radiocarbónicas disponibles actualmente procedentes de contextos de Neolítico final de las excavaciones recientes de Cueva de la Dehesilla. Notas: 1.– Extracción y purificación del colágeno - Ultrafiltración. 2.– Extracción del colágeno - álcali
ESTRATIGRAFÍA, MATERIALES ARQUEOLÓGICOS Y DATACIONES DEL CORTE C005 DE CUEVA DE LA DEHESILLA: PRIMICIA PLEISTOCENA… 29 LVCENTVM, XLII, 2023, 9-32. DOI: 10.14198/LVCENTVM.23443 AGRADECIMIENTOS El Ayuntamiento de Algar facilitó infraestructuras y medios materiales para diversas tareas logísticas. El Museo Arqueológico de Jerez colaboró con recursos humanos en tareas de restauración de materiales cerámicos. Cláudia Umbelino, Luis G. Pérez Aguilar, Javier Pérez González y Esteban García Viñas tomaron parte como técnicos o especialistas en la campaña arqueológica. Patricia Virino Gabella, Pablo Franco Gutiérrez, Araceli Barrera, Jericó Mancera Jiménez y Elena Trujillo Godoy colaboraron en la campaña arqueológica en el marco de EvoCultura - Asociación para el estudio del comportamiento humano y la diversidad cultural. La Familia Díaz y Romero autoriza agradablemente el acceso a la finca. Finalmente, se agradece a los editores de la revista Lucentum el interés en la publicación de este trabajo. REFERENCIAS Acosta, P. (1995). Las culturas del Neolítico y Calcolítico en Andalucía occidental. Espacio, Tiempo y Forma, Serie I, 8, 33-80. Acosta, P. y Pellicer, M. (1990). La Cueva de la Dehesilla (Jerez de la Frontera). Las primeras civilizaciones productoras en Andalucía occidental. Jerez de la Frontera: Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Afonso, J. A., Molina, F., Cámara, J. A., Moreno, M., Ramos, R. y Rodríguez, M. O. (1996). Espacio y tiempo. La secuencia en Los Castillejos de Las Peñas de Los Gitanos (Montefrío, Granada). En I Congrés del Neolític a la Península Ibèrica. Formació e implantació de les comunitats agrícoles (GavàBellaterra, 1995) (pp. 297-304). Rubricatum, 1(1). Gavà: Museu de Gavà. Aura, J. E., Badal, E., García-Borja, P., Garcia-Puchol, O., Pascual, J. L. y Jordá, J. F. (2005). Cueva de Nerja (Málaga). 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