Gobernadores andaluces en la reforma urbanística de Manila (1776-1806)
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Andalucía-América Estudios Artísticos y Culturales
Andalucía-América Estudios Artísticos y Culturales Granada, 2010 Rafael López Guzmán (Coordinación científica) M.ª Luisa Bellido Gant, Carlos Garrido Castellano, Yolanda Guasch Marí, Ángel Justo Estebaranz, Rafael López Guzmán, Pedro Luengo Gutiérrez, Francisco Montes González, José Miguel Morales Folguera, José Manuel Rodríguez Domingo, Guadalupe Romero Sánchez, Ana Ruiz Gutiérrez, Mónica Patricia Zambrano Caicedo Proyecto de Excelencia «Andalucía en América: Arte, Cultura y Sincretismo Estético (P07-HUM-03052)
© Los Autores © Editorial Atrio, S.L. C./ Dr.Martín Lagos, 2 - 1.º C 18005 Granada Tlf./Fax: 958 26 42 54 e-mail: [email protected] - www.editorialatrio.es © Editorial Universidad de Granada Campus Universitario de Cartuja 18071 Granada ISBN: 978-84-96101-92-0 ISBN: 978-84-338-5149-0 Depósito Legal: Gr.-3.667/2010 Diseño y maquetación: Javier Cervilla García Imprime: Gráficas La Madraza Coordinación técnica: Ana Ruiz Gutiérrez a t r i o e d i t o r i a l
Sumario PRESENTACIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9 El Códice Durán. Crónica del ingenio artesanal novohispano ANA RUIZ GUTIÉRREZ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13 El asentamiento colombino de Nueva Sevilla (Jamaica). Aspectos estéticos, urbanísticos y patrimoniales CARLOS GARRIDO CASTELLANO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 41 La proyección del Barroco Andaluz en México RAFAEL LÓPEZ GUZMÁN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 67 Al Sol de Montilla. La iconografía americana de San Francisco Solano FRANCISCO MONTES GONZÁLEZ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 91 Los Gálvez de Macharaviaya y la ilustración americana JOSÉ MIGUEL MORALES FOLGUERA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 111 Gobernadores andaluces en la reforma urbanística de Manila (1776-1806) PEDRO LUENGO GUTIÉRREZ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 137 Relación histórica del viaje a la América meridional de Antonio de Ulloa ÁNGEL JUSTO ESTEBARANZ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 161
Sumario 8 Alhambrismo y arquitectura neomusulmana en Cartagena de Indias (Colombia) JOSÉ MANUEL RODRÍGUEZ DOMINGO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 181 Julio Romero de Torres. El suceso de su obra en Argentina en el marco de las políticas culturales de España en América M.ª LUISA BELLIDO GANT . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 215 El arquitecto Alfredo Rodríguez Orgaz en Colombia MÓNICA PATRICIA ZAMBRANO CAICEDO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 241 Conversaciones con el pintor sevillano Juan Chamizo: Andalucía desde el exilio mexicano YOLANDA GUASCH MARÍ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 257 Andalucía en la colección del Museo Nacional de Colombia GUADALUPE ROMERO SÁNCHEZ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 287
Gobernadores andaluces en la reforma urbanística de Manila (1776-1806) Pedro Luengo Gutiérrez Las nuevas ideas ilustradas llegarían a la capital de Filipinas a finales del siglo XVIII, repercutiendo con prontitud en la configuración urbana de la capital. Los gobiernos de José de Basco y Vargas (1776-1787) y Rafael María de Aguilar y Ponce de León (17931806), ambos andaluces, se caracterizan por la asimilación de las propuestas reformistas que llegaban desde el Ministerio de Indias y por su aplicación en el archipiélago 1. De hecho no puede olvidarse que ambos mandatos cubren un arco de treinta años separados solo por los cortos gobiernos de Pedro de Sarrio (1787-1788) y Félix Berenguer de Marquina y Fitzgerald (1788-1793), que apenas suponen algo más de un lustro. Las reformas económicas emprendidas en aquellos momentos, objeto de varios estudios, fueron cruciales para transformar la fisonomía de una ciudad que apenas había cambiado desde su fundación en el siglo XVI. El urbanismo en Manila fue estudiado monográficamente por primera vez por Reed2. De todas formas, una de las aportaciones 1El tema de las reformas económicas está tratado por distintos investigadores DÍAZ TRECHUELO SPÍNOLA, M.ª Lourdes. «Filipinas en el siglo XVIII». San Pío Aladrén, María del Pilar (coord.). La expedición de Juan de Cuéllar a Filipinas. Madrid: CSIC, 1997, págs. 15-34. Díaz Trechuelo Spínola, M.ª Lourdes. «Filipinas en el siglo de la Ilustración». Cabrero, Leoncio (coord.). Historia general de Filipinas. Madrid: AECID, 1999, págs. 249-292. Fradera, Josep M. Filipinas, la colonia más peculiar. La hacienda pública en la definición de la política colonial, 1762-1868. Madrid: CSIC, 1999. Alonso Álvarez, Luis. El costo del Imperio Asiático. La formación colonial de las islas Filipinas bajo dominio español, 1565-1800. La Coruña: Historia económica, 2009. 2Reed, Robert Ronald. «Hispanic urbanism in the Philippines: a study of the impact of church and state». Journal of East Asiatic Studies, (Manila), 11, (1967).
Pedro Luengo Gutiérrez138 más interesantes ha sido la de Díaz Trechuelo en lo referente al siglo XVIII, así como la de Merino, más centrada en el siglo XIX 3. Más recientemente cabría valorar los distintos trabajos de Huetz de Lemps que han aportado una nueva visión sobre el urbanismo de la ciudad4. Más allá de estos estudios concretos de Manila, habría que destacar otros trabajos más amplios que ahondan en la relación existente entre el desarrollo experimentado por distintas ciudades de la corona española en este momento histórico5. La responsabilidad de los gobernadores andaluces citados en la transformación de la ciudad, al igual que ocurrió en otros ámbitos reformistas, es innegable. Ellos recurrieron a equipos integrados por personas de su confianza, más allá de ingenieros sólidamente establecidos en la ciudad, incluso desestimando a los tradicionales poderes de la urbe, como eran las comunidades religiosas. Más concretamente, el gobierno del primero de los citados, un simple capitán de fragata nacido en Ronda (Málaga) como José de Basco y Vargas ha sido estudiado desde distintas perspectivas, no considerándose la reforma urbanística como una de las principales, más allá de la incorporación del Parián chino al espacio de Intramuros. De él se ha destacado el comienzo de «una era de reformas impulsadas por el espíritu de la Ilustración» 6. El impulso económico de Filipinas, la reforma de la Real Hacienda, o la toma de las Islas Batanes, son sin duda algunos de los hitos más destacables del gobierno del rondeño, pero su prolongada labor en las islas no quedó ahí7. Han sido su3DÍAZ TRECHUELO SPÍNOLA, M.ª Lourdes. Arquitectura española en Filipinas. 1565-1800. Sevilla: EEHA, 1959. 4HUETZ DE LEMPS, Xavier. «The Extension of European Town Planning Concepts in Southeast Asia (16th-19th Centuries). Endangered. Manila: Instituto Cervantes, 2005. págs. 42-52. 5Más recientemente y de forma mucho más contextualizada habría que destacar el texto de Mínguez, Víctor y Rodríguez, Inmaculada. Las ciudades del absolutismo. Arte, urbanismo y magnificencia en Europa y América durante los siglos XV-XVIII. Castellón: Universitat Jaume I, 2006. 6DÍAZ TRECHUELO SPÍNOLA, M.ª Lourdes. «Filipinas y el 98». En: VIII Congreso Internacional de Historia de América (AEA) (1998). Las Palmas de Gran Canaria: Cabildo de Gran Canaria, 2000, págs. 664-681. 7DÍAZ TRECHUELO SPÍNOLA, M.ª Lourdes. «Un marino ilustrado en el gobierno de Filipinas: el andaluz José Basco y Vargas». Milicia y sociedad ilustrada en España y América (1750-1800). Vol. 1, 2003, págs. 423-442.
139Gobernadores andaluces en la reforma urbanística de Manila (1776-1806) brayado por distintos estudios el impulso a las obras de fortificación de Manila, ante el peligro que suponía el enemigo inglés, que ya había ocupado la ciudad entre 1762 y 1764. Basco y Vargas relanzó la ciudad española apenas doce años más tarde de la devolución de la plaza y en 1779 se declaraba de nuevo la guerra. A las imperiosas necesidades de reforma económica se unían la vital intervención sobre las murallas. Parecía lógico a priori que la incorporación al urbanismo manileño de los espacios públicos ilustrados debería esperar a un periodo de mayor tranquilidad política. Como ya se ha señalado, Basco y Vargas tuvo la valentía de afrontar el antiguo proyecto de derribar buena parte de los arrabales que se habían desarrollado en las proximidades de los muros de Manila. Había que evitar el histórico asedio que sufría la ciudad por culpa de sus desarrollados arrabales. En cierta medida esto era ya de por sí una reforma urbanística profunda con importantes consecuencias en el siglo XIX. Sin lugar a duda, las obras de construcción del sistema defensivo de la ciudad, que se habían alargado desde la devolución británica, unidas a la desaparición de todo el cerco paralelo a la muralla, solucionarían muchos de los problemas de seguridad de la ciudad. Pero la población que había perdido sus hogares, en buena medida naturales y sangleyes, debía ser reubicada y un Intramuros devastado y despoblado por el seísmo de 1770 parecía el lugar ideal. Este terremoto podría haberse interpretado también como una oportunidad perfecta para reconvertir los solares de los edificios demolidos en plazas públicas, pero al contrario, el plano remitido por el gobernador tras el desastre, una vez comparado con otros posteriores muestra claramente como los jardines existían previamente. El interés por las plazas ajardinadas no solo se muestra en los distintos proyectos llevados a cabo por los gobernadores a partir de Basco y Vargas, sino que puede también observarse en las representaciones de la ciudad a partir de los planos de los ingenieros militares Tomás Sanz y Gregorio Clavero 8. Su aparición por tanto no se 8Antes de continuar es oportuno subrayar las distintas fuentes a partir de las cuales se elabora esta hipótesis, subrayando su diversa cronología y autoría. Plano de la ciudad de Manila, capital de estas Islas Philipinas, construido con el fin de manifestar el destrozo de sus edificios, según lo mandado en Decreto de 23 de abril de 1783 por el Muy Ilustre Señor Don José Basco y Vargas, Corregidor, de
Pedro Luengo Gutiérrez146 funda con la construcción del nuevo parián, situado entre los antiguos conventos de franciscanos y agustinos recoletos. Por último San Antonio, en la zona noreste, era la zona de influencia de los dominicos por ubicarse allí tanto su casa provincial como su universidad. Ya que no se ha encontrado documentación al respecto, desconociendo si pudieran existir entre los fondos del Ayuntamiento de Manila, se puede lanzar una hipótesis que explique los nombres que recibieron cada uno de los barrios18. San Carlos era sin duda la zona noble de la ciudad, y habida cuenta que se trataba del gobierno de Carlos III, parece que la relación está clara. San Luis es el patrono de la dinastía borbónica, por lo que su aparición no debe extrañar en un ámbito de la ciudad donde el poder del convento de San Agustín era manifiesto. San Gabriel arcángel no tiene especial vinculación con ninguna de las fundaciones situadas en la zona, pero probablemente sí con la reciente Alcaicería de San José, que Basco y Vargas había mandado levantar hacía poco tiempo. De hecho los sangleyes de Manila, que vivían en el parián extramuros habían estado largo tiempo bajo la administración del Hospital e Iglesia dominica de San Gabriel. San Antonio es sin duda el más difícil de explicar. Esta advocación franciscana podría haberse entendido en el barrio de San Gabriel, pero no en el contiguo donde vivían los dominicos. Quizás siguiendo la línea de interpretación del de San Carlos y San Luis, San Antonio podría explicarse por corresponder al nombre del virrey de Nueva España, Antonio María de Bucareli, del que se tratará más adelante 19. Parece indiscutible al menos en Manila que la renovación urbana en estos años fue fruto del impulso del gobernador José de Basco y Vargas. Pedro de Sarrio apenas tuvo dos gobiernos cuya duración 18 De hecho hay que destacar que la serie Obras Públicas del Archivo Nacional de Filipinas comienza en 1774. RUIZ CARMONA, Samuel y HOZ PASCUA, Patricia de la. Guía Catálogo de la Sección de Documentos Españoles del Archivo Nacional de Filipinas. Sevilla: Archiviana, 2002, pág. 234. 19 La represión hacia la reforma tiene fecha de marzo de 1784, por lo que seguramente la iniciativa del gobernador se llevara a cabo en 1783, o quizás el año antes. Lo que no concuerda por tanto es que el entonces gobernador no era ya Bucareli que habría fallecido en 1779, sino Martín de Mayorga, fallecido en el mismo 1783 en Cádiz, o incluso su sucesor Matías de Gálvez y Gallardo, fallecido en 1784.
147Gobernadores andaluces en la reforma urbanística de Manila (1776-1806) en el tiempo los hizo absolutamente efímeros en la historia de Manila. El que sí podría haber dado un cariz propio a las iniciativas de reforma de la ciudad habría sido Félix Berenguer de Marquina, quien no compartía ese concepto de ciudad como demostró primero en la capital del archipiélago y más tarde en la propia capital novohispana, desde el cargo de virrey. Debería ser otro andaluz, esta vez Rafael María de Aguilar y Ponce de León, quien retomara aquella línea de actuación inaugurada por Basco y Vargas. La personalidad del gobernador de Filipinas Rafael María de Aguilar ha atraído ya a no pocos investigadores. Su vinculación con Écija, su ciudad natal, queda subrayada con la donación efectuada por su mujer de una serie de esteras de gran valor que aún se conservan en un convento astigitano20. Estas mismas piezas arrojan luz sobre el nivel de riqueza y ostentación de la vida pública manileña por parte de este gobernador. Su preocupación estética por tanto no se limitó al embellecimiento de la ciudad, puesto que su propia casa respondía a un concepto de lujo quizás nunca antes visto en Manila. Su carácter de ilustrado ha sido tratado recientemente, no existiendo duda sobre el impacto que debieron suponer sus ideas en un territorio tan alejado de la metrópoli como Filipinas 21. Por último, merece subrayarse su relación con el mundo de la botánica, muy en boga en la Manila del momento, que cristalizó en la vinculación con Juan Cuéllar y la creación del Jardín Botánico de la ciudad, así como en el envío de distintas plantas autóctonas a la península22. Como señala el propio gobernador, supo rodearse de un grupo de ilustrados que le permitieron ir abordando los distintos proyec20 Más concretamente se encuentran en el Convento de la Santísima Trinidad y Purísima Concepción de Écija. GARCÍA LEÓN, Gerardo. «Esteras de origen filipino en Écija». Laboratorio de Arte. 12. 1999, págs. 323-332. 21 MEJÍAS ÁLVAREZ, María Jesús. «Revisión histórica de la Figura de Rafael María de Aguilar: Militar, ¿Ilustrado? y Gobernador de Filipinas». En: Actas del VI Congreso de Historia de Écija: Écija y el Nuevo Mundo. Écija: Ayuntamiento de Écija-Diputación Provincial de Sevilla, 2002, págs. 239-250. 22 BLANCO FERNÁNDEZ DE CALEYA, Paloma. «La relación entre el Gobernador de Filipinas Rafael María de Aguilar y el botánico Juan de Cuéllar en la última década del siglo XVIII». En: Actas del VI Congreso de Historia de Écija: Écija y el Nuevo Mundo. Écija: Ayuntamiento de ÉcijaDiputación Provincial de Sevilla, 2002, págs. 249-277.
Pedro Luengo Gutiérrez148 tos. El grupo estaba formado por Manuel Camús Herrera, el conde de Lizárraga, Manuel Conde y Antonio Madrigal. Este último ostentaba en aquel momento el cargo de cabo superintendente de las obras reales23. Tal puesto solía entenderse como subordinado al ingeniero de la plaza, pero sorprendentemente en este caso éste ni siquiera está citado en la documentación24. Las noticias del gobernador Aguilar sobre la intervención en las calles de Manila, aunque conocida desde hace tiempo, debe tratarse en este contexto. Al parecer las múltiples dudas que suscita el propio proyecto fueron paliadas por un plano o dibujo que se envió en manos del agente de número Jacinto Sánchez Tirado. Desgraciadamente no se ha podido localizar esta obra atribuible en principio al propio Antonio Madrigal. Sin la posibilidad de analizar tal documento, será necesario investigar las cartas del gobernador. Al parecer, la intervención urbanística de pavimentado se comenzó por la calle Santa Cruz, lo que hace pensar que las mejoras urbanísticas emprendidas por Aguilar se referían a extramuros, lo que se confirma por otros documentos 25. La base económica de la intervención comenzó con algunas sumas que había dejado el precursor en el cargo de gobernador, Berenguer de Marquina26. La antigua Manila pa23 Manuel Camús Herrera era un importante piloto del que se conoce su representación de las islas Batanes, conservadas en A.G.I., MP-FILIPINAS, 117 y 118. El conde de Lizárraga debía pertenecer a la estirpe dejada por Martín de Urzúa y Arizmendi, gobernador de Filipinas entre 1709 y 1715. Manuel Conde por último ostentaba el cargo de regidor. 24 Quizás este vacío pueda deberse a un momento de relevo en la ingeniería de la ciudad de Manila. Tras épocas profundamente marcadas por la labor de ingenieros de la talla de Dionisio O´Kelly, y más recientemente Tomás Sanz y Gregorio Clavero, habría que esperar algunas décadas hasta la llegada a las islas de Ildefonso Aragón. En este ínterin volvería a la península Bernardino de Losa, quien al parecer tampoco participó en importantes obras de la ciudad. 25 «Mi primer paso, y para abrir los ojos a la obcecación de muchos, fue el poner en corriente la calle de Santa Cruz, de un sólido terraplén, por su centro y de banquetas de losa cómodas y espaciosas, por los costados». A.G.I., ESTADO, 46, N. 35. 26 «Mi antecesor don Félix Berenguer de Marquina dejó a mi disposición cierto número de losas de China y tres mil pesos en dinero efectivo, lo que apliqué desde luego a la obra de la plaza; abrí una subscripción, destiné todas las multas que podían ser aplicables a el objeto de obras públicas y emprendí con vigor la del enlozado de la ciudad y calles principales de los extramuros, cons-
149Gobernadores andaluces en la reforma urbanística de Manila (1776-1806) rece ser que no sufrió estas obras, que por otra parte debían estar ya asumidas en Intramuros. Las calles fueron pavimentadas por medio de varias capas de cal, obtenida tanto de las caleras, como de procedencia marina, más arena y miel de caña, es decir, mediante una especie de argamasa más la incorporación de este último material, pues la finalidad de la misma era reforzar el mortero, una solución localizable fuera del archipiélago 27. Igualmente parece destacable no solo el interés sobre el pavimento sino también la creación de otro mobiliario urbano, caso de los bancos28. La loza de China era bastante cara, aunque de gran calidad, lo que parece destacable al utilizarla para realizar mobiliario urbano. Desgraciadamente no se conservan ejemplos de los mismos que permitan abordar un análisis formal. Solo cabría plantearse si alguno de los bancos que aparecen en fotografías de la segunda mitad del siglo XIX en la Plaza de Santo Tomás pudiera responder a esta obra, lo que no parece probable tras un análisis formal de los mismos. El alumbrado fue otra de las grandes empresas abordadas por el gobernador astigitano29. Más allá de los distintos particulares del proyecto cabría destacar que el alumbrado nocturno de las ciudades solo cobra sentido en una vida de la ciudad completamente distinta a la trucción de humilladeros, y rehabilitación de una multitud de puentes, que facilitan el tránsito para los paseos públicos habiendo tenido la satisfacción de ver casi realizado el proyecto en el espacio de dos años, con esperanza de que, las obras públicas se verán conclusas en el de 97 á 98». A.G.I., ESTADO, 46, N. 35. 27 «Todas las calles forman por su centro terraplén de una mezcla compuesta de cal, arena, conchuela de la mar y miel de cañas, cuyo simple contribuye para que al cabo de algunos días se consolide y petrifique. Las banquetas son proporcionadas a la latitud de las calles siendo algunas de ancho de siete a ocho varas, y las mas angostas de vara y media, construidas todas de losas que he hecho conducir de cantón a que en roma y toda Italia dan el nombre de granito oriental, que tiene las buenas propiedades de no ser resbaladizas, presentan una hermosa vista, y ser de una duración incalculable». A.G.I., ESTADO, 46, N. 35. 28 «Hasta hoy se cuentan novecientas y noventa mil varas de terraplén y más de doscientas mil de banqueta, sin incluir puentes y muchos espacios terraplenados en las calzadas y paseos exteriores que todos están habitados». A.G.I., ESTADO, 46, N. 35. 29 Gobernador Filipinas sobre alumbrado de Manila. A.G.I., ESTADO, 46, N. 36.
Pedro Luengo Gutiérrez150 que debió ser común en el siglo XVIII. No parece casualidad que fuera precisamente en 1791 cuando esté fechada la existencia del primer local destinado a teatro de la capital. Como insiste Cabrero, se trataría de una creación de peninsulares, para su propio uso y disfrute, ya que chinos y tagalos continuarían con tradiciones teatrales distintas30. Volviendo al proyecto en sí, según se desprende de la documentación consultada las zonas intervenidas fueron la Plaza Mayor y una de las grandes arterias de la ciudad, la calle del parián, siendo diversas las soluciones para las mismas31. La plaza donde se ubicaría el monumento a Carlos IV albergaría «faroles conveados puestos sobre pedestales de hierro, calados». Al parecer se envió algún dibujo donde se mostraba el diseño de este tipo de farolas. Quizás podrían responder al modelo que aparece en la acuarela de Cariño en 1850, aunque parece poco probable que no sucumbieran ante las reformas que sufriría este espacio en la primera mitad del siglo. Mientras tanto la calle parián fue iluminada con «bombas de un solo vidrio y cuatro luces cada una», lo que puede interpretarse que el alumbrado pendería de las fachadas de los edificios. De una u otra forma, parece difícil que se tratase de alumbrado de gas, que aparecería en la península a finales de siglo. De todas formas el gran objetivo de Aguilar no era afrontar proyectos concretos de mejora urbanística, como podía ser el alumbrado, sino el crear un capítulo de gastos anual que fuera destinado a este particular 32. En el mismo se abordaban desde el pago de los se30 CABRERO FERNÁNDEZ, Leoncio. «Orígenes y desarrollo del teatro en Filipinas». Anales de literatura hispanoamericana. 2-3, (1973-1974), pág. 91. 31 «Debo añadir a vuestra excelencia que también he dispuesto el establecimiento de el alumbrado siendo el de la misma plaza de faroles conveados puestos sobre pedestales de fierro, calados en la misma forma que manifiesta el cuadro, y el de la calle del parián que corta la ciudad noroeste suroeste y que es la mayor de todas con bombas de un solo vidrio y cuatro luces cada una. 32 Este establecimiento que ha sido el más grato al publico corre la misma suerte que el de la composición de calles, plazas puentes, paseos, y serenos, y hasta ahora es sostenido por los mismos efectos de industria que aquel, cabiéndome el pesar de que ambos proyectos desaparezcan en verificándose mi salida si mi sucesor no encuentra fondo con que soportar dicho establecimiento.
151Gobernadores andaluces en la reforma urbanística de Manila (1776-1806) renos hasta el mantenimiento urbanístico, pasando por la ampliación de las instalaciones a otras vías. Quizás de estas fuentes debía haber salido gran parte del dinero destinado a la confección de esculturas públicas para la ciudad, cuestión que generó múltiples problemas desde el caso del retrato regio de Juan Adán. El primer monumento público promovido en la ciudad de Manila del que se haya localizado información documental es el dedicado al botánico Antonio de Pineda en 179433. Afortunadamente el conocimiento sobre el mismo no es escaso34. Fernando Brambila realizaría un grabado sobre el proyecto, que aunque citado en alguna ocasión no ha sido publicado35. Con el presente trabajo, Brambila aumenta su nómina de vistas de la ciudad de Manila, muy conociPara llevarlos yo al punto de perfección en que se miran en el día, no he perdonado medio alguno, pero como el de la expedición que proyecte con el fondo de la subscripción, multas y donaciones particulares de muchos que realizó a China el uno de los comisionados don Antonio Madrigal, no produjo el adelantamiento que era de esperar, aunque no se perdió en ella, nada se adelantó, y veo próxima la extensión de este caudal, con lo que anualmente se gasta, sino se trata de crear un fondo, que al paso se haga insensible preste lo suficiente para que en un sin número de años o jamás no sufra el publico el menor desembolso y esto podría realizarse, convenimiento su majestad con las siguientes proposiciones […] Con este fondo creaba un principal, cuyo total podría dividirse en diversos riesgos, para procurar su adelantamiento y que jamás faltase lo necesario para atender a los establecimientos de composición de calles, serenos y alumbrado. Este mismo fondo debería administrarse por una junta compuesta del gobernador, regente, de la audiencia, regidor decano, el tesorero oficial real, el prior del real consulado, y deán del cabildo eclesiástico, sin que en ella se observe ninguna preferencia de asientos, pues el fin a que se dirige excusa toda ceremonia: el fondo debería subsistir en tesorería real a cargo de la junta, como acordar las cantidades que habían de darse a corresponder a Acapulco, China y Costa». A.G.I., ESTADO, 46, N. 35. 33 Pirámide en honor al naturalista Antonio Pineda. A.G.I., FILIPINAS, 338, L. 22, ff. 76r77r y A.G.I., FILIPINAS, 338, L. 22, ff. 77v-78v. 34 El estudio que mejor se ha acercado a la problemática documental del mismo es BAÑAS LLANOS, Belén, «Algunas noticias de la Expedición Malaspina en Filipinas, 1792». Revista de Indias, 52: 195/196 (1992). También sobre la misma expedición puede consultarse Sotos Serrano, Carmen. Los pintores de la expedición de Alejandro Malaspina. Más recientemente se ha publicado un nuevo texto sobre esta expedición científica: Expedición Malaspina. Un viaje científico-político alrededor del mundo (1789-1794). Madrid: Turner-Ministerio de Defensa, 2010. 35 Grabado del monumento al militar Antonio Pineda en Filipinas. A.G.I., MP-ESTAMPAS, 207.
Pedro Luengo Gutiérrez152 das, que suponen la mejor fuente para abordar el aspecto de la ciudad a finales del siglo XVIII. De todas formas, el grabado de un monumento aislado rompe con lo que venía siendo habitual en el trabajo del artista, más habituado a la representación paisajística. Esta excepción se explica fácilmente al valorar que sería el propio Malaspina el que subvencionaría la obra, no sin obstáculos por parte del gobierno local. La primera iniciativa de incorporación de un monumento público fue por tanto privada, aunque la aceptasen las autoridades. De hecho, esta primera tentativa no fue bien aceptada por todos. Beñas ya publicó como el entonces gobernador Berenguer de Marquina consideraba el monumento «una pública señal de este género ajena de nuestros usos, costumbres, ideas, leyes y gobierno». Su solución fue escudarse en la necesidad de contar con una licencia real. Todos estos problemas venían agravados por situarse la pirámide en un jardín privado perteneciente en ese momento a la Real Compañía de Filipinas. Finalmente, ya en 1796, el monumento fue levantado definitivamente tras la licencia real. Berenguer Marquina había sido sustituido en el cargo de gobernador en 1793 por el andaluz Rafael María de Aguilar, quien no solo aceptaría el proyecto de monumento, sino que en poco tiempo afrontaría uno de mayor calado, como se verá más adelante. El sustituido Berenguer de Marquina, dejaría las islas rumbo a la península, para que años más tarde, ya en 1799, fuera nombrado virrey de Nueva España. Su interés en las obras públicas de México siguió el mismo camino que el recorrido por las desarrolladas previamente en Manila. Fue el encargado de terminar el proyecto del monumento a Carlos IV, que por supuesto no fue promovido por su gobierno, planteando la iniciativa de erigir una fuente que nunca llegó a dar agua y que fue el objeto de hirientes cuartetas en contra de su labor36. Retornando de nuevo al monumento a Antonio Pineda, se describe normalmente como una pirámide conmemorativa, aunque sería más correcto hablar de un obelisco truncado, que descansa sobre 36 PÉREZ MONFORT, Ricardo. Estampas de nacionalismo popular mexicano: ensayo sobre cultura popular y nacionalismo. México: CIESAS, 1994, pág. 21.
153Gobernadores andaluces en la reforma urbanística de Manila (1776-1806) cuatro bolas. Sobre el monolito se ubica un pebetero llameante. El pedestal donde descansa toda esta estructura es cúbico, albergando una lápida laudatoria 37. Todo ello responde al lenguaje ilustrado, y cobra aún más valor cuando se compara con lo que se conoce del futuro proyecto de monumento a Carlos IV, donde el pedestal no incorpora elementos decorativos destacables. Su ubicación, que ha sido objeto también de estudio, viene descrita por Díaz Arenas38. Fue colocado «a la izquierda un poco separado del camino en la calzada que por detrás de la iglesia de Malate se dirige al pueblo de Paco». Al parecer formaba parte del recién creado Jardín Botánico de Manila, donde trabajaba el científico Juan de Cuéllar, y allí se localizaba al menos cuando se realizó un grabado publicado recientemente 39. El Jardín Botánico de Manila se incorpora a la nómina de estas instituciones creadas en este momento en tierras americanas, de la que también es ejemplo el de La Habana. Lo habitual fue ubicarlos fuera de los recintos amurallados, en ámbitos de clara expansión urbanística en este momento. La creación de un Jardín Botánico en Manila requiere algunas precisiones. Este tipo de instituciones estaban más cerca de ser centros especializados de estudio que espacios públicos. Sus jardines no se organizaban a partir de registros geométricos que permitieran una ubicación propia para un monumento de este tipo. Según aparece en el grabado citado, el monumento se colocó en pleno jardín, sin constituir aún un hito singularizado dentro del complejo. Apenas cincuenta años más tarde el monumento a Pineda había casi desaparecido arruinado. El carácter efímero de esta conmemoración fue especialmente evidente, lo que no ocurriría con el dedi37 D.O.M. / Antonio Pineda/ Tribuno Militum/ virtute in patriam bello armisque insigni/ naturae ademum indefesso scrutatori/ trienni arduo itinere orbis extrema adiit/ telluris viscera pelagi abyssos andiumque cacumina lustrans/ viate simul et laborum gravium/ diem supremum obiit in luconia philippicarum/ VI calendas iulii MDCCXCII/ praematuram optimi mortem/ luget patria luget fauna lugent amici/ qui hocce posuere monumentum. 38 MERRILL, E. D. «The Pineda Monument and the probable site of the First Botanical Garden in the Philippines». Manila: Bureau of Printing, 1912. 39 APARICIO, Angel (ed.). First international conference History of Medicine in the Philippines. Manila: Universidad de Santo Tomás, 2008.
Pedro Luengo Gutiérrez154 cado a Carlos IV. Esto puede deberse a dos causas históricas. El monumento a Pineda cobraba sentido en unión a su entorno, en este caso el Jardín Botánico de Manila. Su desaparición también influyó sobre el obelisco conmemorativo, cuyo único sentido para la sociedad manileña debía ser el de mero mobiliario del jardín. El monumento a Carlos IV se ubicaba en la plaza principal de la ciudad, lugar generalmente puesto en valor por la ciudad. Pero además la escultura conmemoraba no el reinado de este monarca, sino la llegada de la vacuna de la viruela. Era, en gran medida, un monumento a la Expedición Balmis. Esto permitió que con algunas modificaciones en el pedestal, la escultura de Juan Adán, permaneciera en su ubicación hasta hoy. El estado y modificación de la plaza mayor tiene igualmente un gran interés40. Ya se ha tratado el proyecto de alumbrado de la misma, pero quizás mayor interés tiene el proyecto de ajardinarla y colocar un monumento regio. Como se observa claramente en la vista realizada por el mismo artista que grabó el monumento a Pineda, Fernando Brambila, la plaza mayor de Manila a finales del siglo XVIII era un espacio completamente diáfano, dispuesto para las distintas fiestas que jalonaban el calendario de la ciudad. La incorporación del alumbrado vendría unida a la creación de un jardín, que para las citadas fiestas de 1825 ya había desaparecido, pues hubo de realizar uno artificial. Su configuración se desconoce hasta el momento aunque parece probable que incorporara una cierta arboleda como se levantó en la llegada del retrato de Fernando VII. En el centro del jardín se tenía previsto colocar el monumento a Carlos IV que ha 40 «Esta plaza en el día, formando un agradable jardín, y en cuyo centro piensa colocarse una estatua pedestre en bronce, de su majestad era a mi llegada un conjunto de vecinas, de escombros, y de inmundicia; apenas sin embargo de su magnitud, había un tránsito cómodo para los coches y gentes de a pie, ocupada con tales deformidades, llena por otra parte de mesillas indecentes de vendedoras y embarazada con animales de toda especia, así del campo como domésticos que pacían a su arbitrio, formaban un agregado monstruoso y desagradable. A imitación de la plaza eran las demás de la ciudad y sus calles principales y siendo así que la situación no podía presentarse mejor, el abuso que todo lo corrompe, había obrado sin límites, para hacer el piso incómodo, el tránsito insufrible, por los malos olores que se experimentaban, y los edificios, que en sí son de buena // planta de un aspecto informe. A.G.I., ESTADO, 46, núm. 35.
155Gobernadores andaluces en la reforma urbanística de Manila (1776-1806) sido recientemente estudiado 41. Aguilar no llegaría a ver finalizado el proyecto, que tras su mando debió caer en el olvido, o al menos, no gozar del impulso necesario para llevarlo a término con celeridad. Andaluces eran José Basco y Vargas y Rafael María Aguilar, y andaluz también era Antonio María de Bucareli y Ursúa (Sevilla, 1717-México, 1779). A él se debe el desarrollo de la Alameda de La Habana, dentro de las obras públicas llevadas a cabo tras la recuperación de la plaza para la corona española. Pero Bucareli no tardaría en pasar a Nueva España como nuevo virrey (1771-1779). Su interés por renovar el urbanismo pasó con él a la capital mexicana, ordenando remodelar el trazado de la alameda. Se incorporaron fuentes, e incluso llegó a estar allí ubicado el monumento a Carlos IV, popularmente conocido como «el caballito». Otro espacio a destacar es el Paseo de Bucarelli finalizado en 1778. Con todos estos ejemplos, que podrían parecer simples coincidencias, parece posible que Andalucía tuviera un papel relevante en el traslado de este aspecto del urbanismo ilustrado a América, y también a Filipinas. De hecho, no debe olvidarse como los primeros ejemplos de alamedas de la península también fueron realizados en Andalucía. Desde la Alameda de Hércules en Sevilla, pasando por el Paseo del Salón en Granada, la Alameda Apodaca en Cádiz. El duque de Almodóvar, en este caso bajo su pseudónimo de Eduardo Malo de Luque, observa en su descripción de Manila a finales del siglo XVIII la desunión existente en la ciudad entre distintas identidades. Él prestó atención a varias de ellas: andaluces, gallegos, vizcaínos y montañeses42. 41 LUENGO, Pedro. «El monumento a Carlos IV en Manila, obra de Juan Adán». Academia. Madrid: RABASF, 2010. —en prensa—. 42 Cada uno da la mano al que es natural de su Provincia. Esta parcialidad, al parecer generosa, degenera luego en una perjudicial desunión. Andaluces, Gallegos, Vizcaínos, Montañeses, son en Filipinas otras tantas odiosas separaciones, que las hace parecer naciones diferentes, y como sino fueran vasallos del mismo Príncipe, naturales de la misma península, y de la misma Corona, se tiran unos á otros con mortal encono, y grave perjuicio del bien público. Malo de Luque, Eduardo. Historia política de los establecimientos ultramarinos de las naciones europeas. Tomo V. Madrid: 1790, pág. 207.