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Instrumentos de odio: fake news sobre inmigración en la campaña de Vox en Cataluña

Zavaglia, Josephine

Abstract

El objetivo de este estudio es entender si Vox empleó noticias falsas (fake news) y desinformación durante su campaña electoral en las elecciones parlamentarias de Cataluña del 14 de febrero de 2021, y comprender su relación con aspectos relacionados con el nacionalismo. Para ello, este estudio aplica el análisis de contenido, análisis temático y un proceso de comprobación de hechos (fact-checking) a los tuits publicados por las cuentas de Twitter vinculadas a Vox durante la campaña electoral. Nuestros resultados sugieren que Vox utilizó fake news como se ve reflejado en la forma en que la información y ‘hechos’ son presentados en los tuits, y que los temas presentados en los tuits podrían enmarcarse en un contexto nacionalista. La mayoría de los tuits hicieron referencia a las amenazas inmateriales que la inmigración supone para el modo de vida español, lo que demuestra que, en este caso, las fake news y el nacionalismo se utilizaron para apelar a las esperanzas y los miedos inherentes a la construcción de una identidad nacional que está impregnada de una demarcación de ‘amigo/enemigo’.

Full text

1 Instrumentos de odio: fake news sobre inmigración en la campaña de Vox en Cataluña Tools of hate: fake news about immigration in Vox’s campaign in Catalonia Universidad de Sevilla Trabajo de Fin de Máster Comunicación y Cultura Septiembre 2022 Autora: Josephine Zavaglia Tutora: Dra. Aurora Labio Bernal VºBª LABIO BERNAL AURORA MARIA - 28603012M Firmado digitalmente por LABIO BERNAL AURORA MARIA - 28603012M Fecha: 2022.09.08 09:45:35 +02'00' 2 Desde la era de la esclavitud hasta ahora, el continente [africano] se ha sometido bajo el mando de los occidentales. La historia se repite, pero de otra manera, así lo vivimos desde la esclavitud, la ocupación territorial y la colonización económica capitalista. Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes (manteros.org) 3 Resumen / Abstract El objetivo de este estudio es entender si Vox empleó noticias falsas (fake news) y desinformación durante su campaña electoral en las elecciones parlamentarias de Cataluña del 14 de febrero de 2021, y comprender su relación con aspectos relacionados con el nacionalismo. Para ello, este estudio aplica el análisis de contenido, análisis temático y un proceso de comprobación de hechos (fact-checking) a los tuits publicados por las cuentas de Twitter vinculadas a Vox durante la campaña electoral. Nuestros resultados sugieren que Vox utilizó fake news como se ve reflejado en la forma en que la información y ‘hechos’ son presentados en los tuits, y que los temas presentados en los tuits podrían enmarcarse en un contexto nacionalista. La mayoría de los tuits hicieron referencia a las amenazas inmateriales que la inmigración supone para el modo de vida español, lo que demuestra que, en este caso, las fake news y el nacionalismo se utilizaron para apelar a las esperanzas y los miedos inherentes a la construcción de una identidad nacional que está impregnada de una demarcación de ‘amigo/enemigo’. Palabras clave: fake news, desinformación, nacionalismo, Vox, ultraderecha, inmigración, Twitter. This study aimed to understand whether Vox used fake news and disinformation during their campaign for the parliamentary elections in Cataluña on 14 February 2021, and how it related to larger themes of nationalism. Using tweets posted throughout the electoral campaign from relevant Twitter accounts linked to Vox, this study employed content analysis, including thematic analysis, as well as a process of fact-checking. We argue that Vox used fake news due to the false nature of many of the ‘facts’ presented in the corpus of tweets, and that the themes presented by the tweets could be placed within frameworks of nationalism. Most of the tweets related to immaterial threats to the Spanish way-of-life posed by immigration, showing that in this case, fake news and nationalism were used to appeal to the hopes and fears inherent to the construction of a national identity that is steeped in a demarcation of ‘friend/enemy’. Key words: fake news, disinformation, nationalism, Vox, Spanish far-right, immigration, Twitter. 4 Índice 1. Introducción .................................................................................................................. 5 1.1 Justificación ............................................................................................................ 6 1.2 Hipótesis ................................................................................................................. 7 1.3 Objetivos ................................................................................................................. 7 2. Marco Teórico .............................................................................................................. 8 3.1 Una definición de las fake news ........................................................................ 32 3.2 Nacionalismo ..................................................................................................... 41 3.2.2 El ascenso de la ultraderecha ......................................................................... 47 3.3 Caso de Estudio: las elecciones al parlamento catalán 2021 ................................ 55 4. Metodología ................................................................................................................ 58 4.1 Colección de datos ................................................................................................ 61 4.2 Categorización de los datos .................................................................................. 62 4.2.2 Delimitando los temas dentro de las categorías ............................................. 68 4.3 Fact-checking ........................................................................................................ 70 5. Resultados ................................................................................................................... 83 6. Discusión .................................................................................................................... 89 7. Conclusión ................................................................................................................ 106 Bibliografía ................................................................................................................... 111 Bibliografía de Tuits.............................................................................................. 121 5 1. Introducción Las fronteras controlan el acceso a la tierra, la seguridad, las oportunidades y unas condiciones de vida dignas. Las fronteras son, en su mayor parte, impermeables; sin embargo, siguen reordenándose al capricho de la colonización y la guerra, o lo que llamamos la ‘geopolítica’. Melilla, una bolsa de territorio español en el continente africano, con menos de 200 años de antigüedad, ejemplifica el absolutismo arbitrario de las fronteras. Aquí, el acceso y las oportunidades se miden en metros; dependiendo de qué lado de la tristemente célebre Valla de Melilla hayas nacido. Por ejemplo, España tiene “el récord mundial de desigualdad con respecto a sus vecinos” (Moré, 2011). “El PIB de España, con 47 millones de habitantes, es superior al agregado de los 53 países africanos con sus 1.300 millones de habitantes” (Moré, 2011). Sin embargo, las razones por las que las personas abandonan sus hogares y arriesgan sus vidas para cruzar las fronteras rara vez se mencionan cuando las noticias hablan de derramamiento de sangre o de asalto a las fronteras. Es más, la inmigración se ha situado en la intersección de “los medios de comunicación, los intereses económicos y la hegemonía política” (Carr et al. 2020) y se ha convertido en forraje para las fake news y la desinformación. Los actores políticos han convertido la inmigración en un tema polémico y emocional para crear división y odio entre los seres humanos. La llegada de inmigrantes se ha entrelazado con la idea de identidad nacional, es decir, con las amenazas percibidas contra la pureza de una nación y la dilución de un modo de vida percibido como en peligro. España es un país cuya economía ha dependido durante mucho tiempo de los extranjeros, en forma de turismo o expatriados; en 2017, recibió el segundo mayor número de turistas extranjeros, siendo el primer país Francia (Organización Mundial del Turismo, 2018). Sin embargo, a diferencia de las grandes oleadas de turistas con su inyección de dólares turísticos a corto plazo en la economía local española, los inmigrantes y refugiados anteriormente mencionados por su estatus económico (y el color de su piel) han sido enmarcados como el mayor riesgo para el modo de vida español por parte de ciertos actores políticos. Además, en cuanto a la concesión del estatus de refugiado a los inmigrantes, España se sitúa por debajo de la media europea del 35%, ofreciendo protección internacional al 10,5% de los solicitantes en 2021 y al 6 5% en 2020 (CEAR, 2022). Sin embargo, la amenaza de los inmigrantes sigue siendo un arma política que se esgrime una y otra vez. El debate sobre la inmigración ha encontrado un nuevo foro dentro de los muros digitales de Internet, y especialmente en las redes sociales. A lo largo de este estudio, observamos como estos temas y conversaciones discurren a través de las cuentas de Twitter de los miembros de Vox, que se han convertido en emblema de la emergente ultraderecha en España. Estas conversaciones se producen en entornos digitales muy polarizados, en los que los usuarios pueden esconderse tras el anonimato, mientras que los actores políticos fomentan debates muy afectivos e hiperbólicos para conseguir sus propios fines políticos. En este caso, exploraremos el modo en que la inmigración se ha convertido en un arma política por parte de actores que buscan influir en la opinión pública y ganar votos. 1.1 Justificación Las fake news constituye un tema profundo que toca muchos ámbitos, tanto científicos como sociales, y aunque no sea un fenómeno nuevo, la rapidez y el alcance para la difusión que ofrece internet ha transformado las fake news en un nuevo reto. Las fake news pueden ser estudiadas desde varias perspectivas y utilizando diferentes metodologías. La justificación de este estudio recae en la amenaza que las fake news presentan en la actualidad hacia la democracia, el multiculturalismo y al tejido social. Por ejemplo, Aung San Suu Kyi, líder de Myanmar, reclamó que las fake news estaban alentando conflictos étnicos en el país, donde las Naciones Unidas han declarado que se está produciendo una limpieza étnica de las Rohingyas (“Rohingya crisis,” 2017). Las fake news que promueven discursos de odio en contra de las Rohingyas han sido una presión constante en la crisis actual de refugiados y el genocidio de 2017 donde murieron al menos 6.700 personas, incluyendo 730 niños (“Myanmar Rohingya,” 2020). Las fake news no tienen fronteras, están presente en todo el mundo, y son producidas desde sitios remotos. Internet es sin duda el foro dominante de la propagación de fake news, y en cierta forma, durante los últimos años se está poniendo de manifiesto sus 7 fallos y fragilidades. Las empresas privadas que tienen un monopolio de la difusión de información en internet han demostrado una y otra vez su incapacidad de controlar o establecer una gobernanza efectiva contra las fake news (Smith et al., 2020). Por ejemplo, Facebook tiene más de dos billones de usuarios y tiene un gran poder en relación con la información mundial, sin embargo, el presidente Mark Zuckerberg no terminar de decir que la empresa sea más que una “empresa tecnológica” (Pickard, 2020, p. 125). La respuesta de este gigante tecnológico frente a su responsabilidad con respecto a la información que llega a sus públicos ha sido un proyecto nombrado ‘Acelerador’ lanzado en 2018 para ayudar de 10 a 15 sitios de noticias a aumentar sus subscripciones digitales (Pickard, 2020). Facebook ha invertido $3 millones - aproximadamente 0,007% de sus ingresos en 2017 - en el proyecto (Pickard, 2020, p. 125). La mitigación de las fake news tiene que proceder de una fuente externa a las estructuras responsables por su difusión. En este sentido, las instituciones académicas son una gran fuente de información en la lucha contra las fake news. En este contexto en que ciertos grupos ideológicos han terminado teniendo una influencia desproporcionada en el debate público, este estudio tiene como objetivo contribuir a los factores que limitan el alcance de las fake news. 1.1 Hipótesis La presente investigación está guiada por la hipótesis: Vox utiliza fake news en Twitter sobre la inmigración para apoyar su fin nacionalista, en el contexto de las elecciones de Cataluña. Esta hipótesis la exploramos en el contexto de las elecciones al Parlamento de Cataluña del 14 de febrero de 2021. Para testar esta hipótesis hemos recopilado y analizado tuits de una selección de cuentas oficiales de representantes de Vox en Twitter, recogidos entre el 22 de diciembre 2020 y el 14 de febrero de 2021. 1.3 Objetivos Esta investigación está centrada principalmente en las fake news y el nacionalismo, sin embargo, antes de analizar estos temas debemos contextualizarlos. Por tanto, nuestro primer objetivo es dar sentido al paisaje comunicativo en el que participan los actores 8 políticos observados. Y por ello también es necesario comprender el estado de la democracia sobre el que se han formado estas estructuras de comunicación, y sobre el que inevitablemente también están influyendo. Por lo tanto, nuestro primer objetivo es 1. Describir la relación entre democracia, comunicación política, internet y redes sociales. Una vez que hayamos comprendido el contexto en que evolucionan las fake news, empezaremos a entender el fenómeno. De este modo, el segundo objetivo es: 2. Definir las fake news. Este paso pretende entender los actores tras del fenómeno de las fake news y como se difunden por el paisaje informativo, además de abordar una definición concreta que poder aplicar a los datos del estudio. En la misma manera en que lidiamos con las fake news, tenemos que profundizar en el concepto del nacionalismo. El tercero objetivo es: 3. Analizar el nacionalismo y sus actores, incluyendo el ascenso de la ultraderecha en España. En particular, nos detendremos en los aspectos pertinentes a nuestro conjunto de datos, es decir, queremos entender el nacionalismo con respecto a la inmigración. Además, prestaremos atención a los actores que promueven el nacionalismo y la multitud de factores que han causado su auge, para finalmente detenernos en España. Es así como podemos llevar a cabo esta investigación de indagar las fake news y el nacionalismo en el contexto de la campaña de Vox; 4. Analizar los tuits, comprobando su veracidad y relación con el nacionalismo. 2. Marco Teórico ‘Democracia’ es una palabra que se usa mucho tanto en los ámbitos coloquiales como políticos, aunque no se puede definir tan fácilmente. Entendemos que la democracia tiene características y un valor importante para las sociedades modernas, además muchos de nosotros sentimos que vivimos en una democracia. Se puede observar a través de la organización de la sociedad que la democracia es un concepto que abarca las funciones, instituciones o entidades de gobierno y privadas. Incluso, en Occidente, nos sentimos bastante orgullosos de nuestra democracia (que a menudo va acompañada con los adjetivos ‘occidental’ y ‘libre’) o incluso sentimos que deberíamos defender la democracia aquí y en el extranjero. A pesar de que la democracia es elusiva y difícil de definir, lo que sí sabemos es que es irreemplazable, a la vez de ser la única opción viable que conocemos. De este modo, sabiendo que la democracia es necesaria y sin 9 alternativa, también nos hemos vuelto más consciente de su carácter frágil, voluble y corruptible. De este modo, comprender la democracia como una práctica, nos ayuda a entenderla más como un proceso. Así, nuestro propósito es definir la democracia en relación con la comunicación, que por cierto también es un proceso. Contemplaremos el ejercicio (y crisis) de la democracia, el internet como estructura y difusor de información, y finalmente, el rol del internet y las redes en la comunicación política. La comunicación como el eje sobre el que gira la democracia La democracia según Habermas (1991) gira en torno a la esfera pública, la comunicación racional y la democracia deliberativa: principios de la Ilustración (Karppinen et al. 2008). La esfera pública – plural y dotada con ciudadanos iguales y libres – es donde acontece la deliberación bajo la premisa que el consenso evita que las disputas sean solo estratégicas (Karppinen et al. 2008). Sin embargo, podríamos decir que la concepción de una esfera pública nunca era realizada en su forma purista. Habermas (1991) mismo reconoció que el consenso dependía de los actores teniendo la posibilidad (los medios y métodos) de dirigirse al público (citado en Dryzek et al. 2006 p. 635). Entonces, la idea fundamental de una esfera pública de actores iguales y libres nunca podría ser, a menos en la historia reciente del hombre, concretamente por los intereses privados y poderosos (y ocultos) que se manifiestan a través de los medios de comunicación (Habermas, 1991). Estas entidades convirtieron la opinión pública de un fenómeno que se forma espontáneamente en la esfera pública, a un producto que se vende al mejor postor (Karppinen et al. 2008). La publicidad, que antes era una faceta de la opinión pública (por ejemplo, un político hablando frente a su público), se convirtió en algo que atrae la opinión pública (Karppinen et al. 2008). De esta forma surgió la publicity como la práctica ejercida por las élites bajo el objetivo de girar la mirada de las masas y manipular la opinión pública (Habermas, 1991). De ahí, varios escritores han reformulado la centralidad del consenso en la democracia deliberativa, yendo hacia un posicionamiento más alienado con el concepto del metaconsenso (Karppinen et al. 2008, p. 10). Este concepto significa el consenso que existe a priori del debate. El reconocimiento de la otra parte y sobre todo las normas que gobiernan la comunicación y legitiman el otro actor (Dryzek et al. 2006). Según Dryzek et al. (2006), el metaconsenso es prevalente: los seres humanos coincidimos sobre 16 citado en De Mesa et al. 2021 p. 555), o el ‘capitalismo de vigilancia’. Google fue el pionero, capturando y tratando los datos brutos de la actividad en internet para su venta en los mercados futuros del comportamiento humano (Zuboff citado en Laidler, 2019). Este modelo de negocio de Google ha proliferado por internet en lo que se llama la colonización del internet por las empresas ‘tecnológicas’ y las nuevas élites, cuya mercancía son nuestros datos. Esta nueva mutación del capitalismo mantiene que el mito de la vigilancia de nuestra actividad en línea sea una consecuencia inevitable y natural de las tecnologías digitales (Zuboff citado en Laidler, 2019). El algoritmo ‘Trending’, que Facebook introdujo en enero de 2014, es emblemático de estos mecanismos en su función de mostrar a los usuarios, según sus datos, contenidos que Facebook considera pertinentes (Wells et al. 2020). Cada timeline, o página de inicio, está optimizado para captar la atención a través de una afirmación de la visión del mundo del usuario, mostrándole contenidos que se ajustan con sus ideas previas y moldeadas por la red (Zafra 2016). Tendencias similares ocurren en Twitter, en concreto investigadores han demostrado que la calidad del contenido es un factor irrelevante en el éxito o potencial de un tuit de volverse ‘viral’, siendo el tamaño del público junto con la afectividad emocional las dimensiones más relevantes (Weng et al. 2012 citado en Lewandowsky et al. 2017 p. 356). Estas condiciones favorecen las prácticas de comprar seguidores, likes y retweets junto con criticar de manera constante a los oponentes (De Mesa et al. 2021; Renobell 2019). Además, estas condiciones suponen implicaciones políticas. Por ejemplo, Huszár et al. (2022) compararon los contenidos políticos que aparecían bajo el algoritmo de ‘Home’ que personaliza los timelines de Twitter (introducido en 2016) con los contenidos que aparecían en orden cronológico inverso, es decir con y sin ‘amplificación algorítmica’. Así observaron que los contenidos políticos que eran más vistos eran más favorecidos por el algoritmo, revelando que los contenidos de partidos de la derecha del espectro político fueron más amplificados que los contenidos políticos de la izquierda por el algoritmo de Twitter (Huszár et al. 2022). Estos resultados tienen implicaciones significativas para nuestra concepción de la esfera pública y, en consecuencia, la democracia. En concreto, las redes sociales se han convertido en una esfera pública donde hay ganadores y perdedores en un debate desigual (Bakir et al. 2018). En este contexto, los ganadores son los actores e ideas que priman en este entorno digital de trending y visualizaciones (Zafra, 2016). Es más, estos rasgos están más 17 alineados con un sistema de políticas identitarias (Mouffe, 2005) ajustados a las condiciones de las redes. Por ejemplo, en Twitter, la comunicación acontece a través de unidades de texto que no superan 280 caracteres, favoreciendo “el cliché y la afectividad sobre la argumentación y la disputa de ideas”, sobre el desarrollo de una racionalización competitiva de las ideas políticas” (Gadea Aiello et al. 2017, p. 49) Es así, como a medida que nuestra atención se ha convertido en una comodidad codiciada, las redes sociales han facilitado el “crecimiento de la afectividad” en la ciudadanía (De Mesa, 2021 p. 156). El contenido está optimizado para “provocar y estimular” (De Mesa, 2021 p. 156) como, por ejemplo, los argumentos sencillos e impactantes priman en el contexto de las redes sociales (Lewandowksy et al. 2017). Además, esta forma de comunicar anónima, barata y rápida supone un método ideal para difundir contenidos extremistas (Abbasi et al. 2007, p. 282). Ott (2017) afirma que Twitter promueve un discurso sencillo, impetuoso y denigrante que fomenta la farsa y el fanatismo (citado en Lewandowsky et al., 2017, p. 60). La culminación de la afectividad y amplificación algorítmica ha dado origen a grupos, páginas y contenidos en donde circulan discursos chocantes, extremistas y de odio, poniendo en conflicto varios argumentos sobre el rol de las redes sociales que se presentan como ‘apolíticas’ (Carr et al. 2020). YouTube es otro ejemplo de cómo la propia plataforma facilita un discurso que no se corresponde con los valores democráticos. El algoritmo de YouTube, muestra al usuario nuevos videos en un bucle infinito, generando contenido que supone más del 70% de todo el tiempo que los usuarios pasan en YouTube (Roose, 2019). YouTube funciona con un modelo de negocio que recompensa videos provocativos. Por ejemplo, el algoritmo de YouTube muestra al usuario el mismo tipo de contenido, con el objetivo de aumentar el tiempo del usuario en la página, que suele volverse cada vez más partidista, lo convierte en una introducción “peligrosa” hacia la radicalización (Roose, 2019). Muchos de estos videos combinan elementos de autoayuda con mensajes políticos, por ejemplo, los videos que forman parte de la tendencia de ‘femenazi’ o ‘feminist rekt’, que tienen una retórica misógina, están dirigidos a hombres jóvenes que se sienten desilusionados dentro de la sociedad moderna (Roose, 2019). En esencia, presentan información partidista o extremista con una afectividad emocional, apariencia 18 filosófica y estilo personal, de la cual cierto tipo de público es más propenso a aceptar este tipo de mensaje. Además, estas tendencias han sido reflejados en los discursos políticos online, que investigadores han caracterizado por ser cada vez más ‘incivilidad extrema’ (Lewandowsky et al., 2017, p. 360). Lo cual tiene mayor cabida con las retóricas del populismo de la derecha, que ataca las minorías, los medios críticos y otros elementos de la sociedad democrática (Iosifidis et al. 2020, p. 62). Unos argumentan que internet solo ha “multiplicado las voces” que se pueden debatir, discutir y deliberar en el foro político (Candón-Mena, 2020 p. 12), disolviendo las barreras geográficas para ampliar el debate político (De Mesa et al. 2021). Por ejemplo, Candón-Mena (2020) refuta que “Twitter haya generado una nueva oleada de discursos del odio”, describiendo el fenómeno presente como una “mayor difusión a conversaciones y opiniones que antes se veían restringidas a la barra de un bar” (p. 10). Sin embargo, es importante destacar que las conversaciones que suceden en internet están marcadas por una magnitud sin precedentes gracias a las estructuras de poder (Zafra, 2016). Ya hemos establecido, que no todos los contenidos del espectro político están valorados iguales por los algoritmos, y las condiciones de las redes favorecen la afectividad y argumentos emocionales y sencillos. Para detenernos en Twitter, varios autores han mostrado que circula contenido que incita el odio de formas explícitas y sutiles a pesar de los ‘Términos de Uso’ de la propria plataforma (De Mesa, 2021; Sanguinetti, 2019). Por ejemplo, un estudio por De Mesa et al. (2021) sobre los tuits de actores políticos publicados sobre un barco de refugiados tratando de atracar en Europa mostró que “los tuits con mayor índice de actividad contienen discursos de odio transversales y juicios heurísticos (atajos mentales)” (p. 167). Estos resultados están en claro contraste con la ‘Política relativa a las conductas de incitación al odio’ de Twitter, en ella se dice que “nuestro compromiso es combatir el abuso motivado por el odio, el prejuicio o la intolerancia, en particular, el abuso cuyo objetivo es silenciar las voces de quienes han sido históricamente marginados” (Twitter, s.f.-a). La política también destaca grupos que pueden ser más vulnerables al abuso en línea, incluyendo mujeres, “personas de color” y “comunidades marginadas e históricamente subrepresentadas” (Twitter, s.f.-a). Sin embargo, investigadores y los medios han revelado que las plataformas han hecho poco para disminuir la circulación de discursos de abuso y de odio hacia ciertos grupos 19 e individuos (Sanguinetti et al. 2019; Haigh & Haigh, 2020; Castillo de Mesa et al. 2021). Además, en Twitter, la detección y eliminación dependen de informes basados en los usuarios, destacando la falta de controles sistemáticos (Sanguinetti et al. 2019). Asimismo, varios actores de los medios de comunicación, la academia y el ámbito jurídico han comentado que las grandes plataformas no están haciendo lo suficiente para desincentivar la producción de contenido ofensivo (Hindman et al. 2022; Sanguinetti et al. 2019). En Francia en enero de 2022, Twitter perdió un caso ante el tribunal sobre la eliminación de contenido ofensivo en su plataforma (“Twitter loses”, 2022). El caso se llevó ante el juicio por una coalición de seis organismos antidiscriminatorios, incluyendo SOS Racismo, SOS Homofobia, y la Liga Internacional en Contra del Racismo y Antisemitismo (LICRA). El colectivo denunció que solo una porción del contenido ofensivo fuera eliminada de la plataforma, incluso a pesar de que otros usuarios habían denunciado los contenidos en cuestión (“Twitter loses”, 2022). Este caso es uno de varios que se han llevado ante el juicio en Francia sobre contenidos considerados ofensivos en Twitter, subrayando el ámbito conflictivo en lo cual los legisladores están lidiando el reto de las redes. Es así como el tema de la política digital, y en particular, la necesidad de que las instituciones legislativas y legales encuentren el equilibrio entre la libertad de expresión y la restricción de contenido nocivo se ha convertido en uno de los grandes retos transnacionales de la sociedad moderna. Los políticos tuiteando; el pueblo polarizado La relación de los actores políticos con las redes sociales, en particular Twitter, refleja varias contradicciones. Hoy en día, políticas o leyes que pondrían límites a las redes sociales – tal como en términos del discurso que se genera en las redes o a las obligaciones tributarias de las empresas al mando – se han convertido en temas de programas de partidos y temas electorales (Fuchs, 2014; Humprecht, 2019). Sin embargo, los políticos saben que la gran importancia que tiene las redes para la opinión pública es la de crear una personalidad digital a través de un perfil en las redes sociales (Appelbaum, 2019). Por ejemplo, en el caso de Twitter, la creciente importancia de la plataforma en el ámbito político ha creado una cierta “adaptación de los partidos políticos a Twitter”, donde la instrumentalización de la plataforma ha efectuado “la 20 creación del estilo personal como estrategia para activar la participación política” entre otros mecanismos (Campos-Domínguez, 2017 p. 786). Los primeros usos de Twitter a finales de la década 2000 y a principios de los años 2010 tenía un carácter prometedor para la profundización de la democracia, sin embargo, en los años siguientes ha mostrado los “desafíos que plantea Twitter” (Enli, 2017 citado en Campos-Domínguez, 2017 p. 788). De ahí, Twitter ya encarna la falta de “compromiso cívico” por los actores político, junto con “la subversión de los roles políticos tradicionales por parte de los populistas” (Campos-Domínguez, 2017 p. 786). Tanto como las condiciones de la red y la comunicación por los actores políticos que se ha formado en este entorno, estamos viviendo un periodo histórico con un alto nivel de polarización. La estructura de internet, horizontal y agrupada por nodos era lo contrario a la previa difusión descendente de la información. Internet marcaba una nueva organización pública; una división más drástica y polarizada entre ideologías (Waisbord, 2017). Investigadores han mostrado que las personas se agrupan en foros y redes sociales según sus opiniones y valores (Morgan, 2018; Tsfati, 2020), o dicho de otra manera, “la homofilia es una característica bien establecida en los foros de conversación en internet” (Valera-Orda et al. 2018, p. 59). Valera-Orda et al. (2018) estudiaron las cuentas de Facebook de partidos políticos durante las elecciones generales en España de 2015 y encontraron una incidencia de homofilia en internet “hasta el punto de que incluso el disenso ideológico hallado en los comentarios de las páginas de Facebook de los partidos responde a sectores radicales del partido titular del perfil” (p. 59). La tendencia de homofilia en línea pone en duda el concepto del ‘mercado libre de las ideas’, donde las ideas compiten hasta que al final la verdad vence (Feldman, 2016 citado en Iosifidis et al. 2020, p. 64). La homofilia limita el intercambio de información y opiniones, y las creencias formadas en entornos con alta homofilia resultan en menos convergencia y consenso (Golub et al. 2012, citado en Brummette et al., 2018, p. 503). Además, la polarización aumenta a medida que se reducen los encuentros fortuitos con opiniones contrarias, lo cual es frecuente en plataformas como Twitter (Campos-Domínguez, 2017; van Aelst et al., 2017). Además, esas agrupaciones en internet – que suceden de forma orgánica, pero sobre todo alentadas por las plataformas mismas – pueden llevar a los individuos a desarrollar visiones políticas más extremas (Brummette et al., 2018, p. 503). En un estudio de Twitter durante las elecciones presidenciales en EE. UU. de 2016, los niveles de homofilia eran más altos 21 en los partidarios de Trump y de Clinton, comparado con los usuarios que tenían una posición neutral (Caetano et al. 2018). De esta forma, la posibilidad de los usuarios de encontrar opiniones diversas eran limitados. Igualmente, en el contexto contemporáneo de Twitter prima un estilo de hacer políticas más alienadas con el populismo debido a las condiciones que controlan las redes, y en consecuencia los medios (Iosifidis et al. 2020; van Aelst et al., 2017). En el mundo de las redes sociales y el ciclo de noticias de 24 horas, la personalidad (Chaves-Montero et al. 2017) junto con argumentos sencillos y provocadores llaman la atención (Lewandowksy et al. 2017). El tiempo para deliberar es escaso en el espacio digital donde la información e imágenes fluyen con una velocidad que reduce la posibilidad de pensamiento crítico. El populismo está optimizado para el espacio digital con sus mensajes “emocionales y coléricos” (Oleaque-Moreno, 2020, p. 48), y como consecuencia, posiciones políticas cada vez más extremas (y disfrazadas en personalidades carismáticas) se han infiltrado en los discursos políticos (Esser et al. 2016 citado en van Aelst et al., 2017 p. 12). Cabe mencionar que el populismo en sí no es una doctrina política y existen lideres populistas por todo el espectro político (hablamos sobre el populismo en el Marco Conceptual), sin embargo, Oleaque-Moreno (2020) concluyó que los actores populistas “más a la derecha” han podido “desenvolverse especialmente bien” a través de su uso de Twitter (p. 46). Las elites que siempre han sido dotadas con el poder de “manipular” el enfoque del debate y la opinión pública – entre otras técnicas para debilitar la democracia – ahora manifiestan ese poder en “los populismos”, “las fake news” y la “irracionalidad de los debates en las redes” (Candón-Mena, 2020, p. 7). A la vez, Candón-Mena (2021) argumenta que el “surgimiento de movimientos, partidos y lideres ciertamente autoritarios, populistas, xenófobos o machistas” apunta a un “contexto previo de profundo descredito de la política y el periodismo, crisis económica, inseguridad social etc.… y fenómenos mucho más complejos” y no tanto a las redes sociales en sí que solo dan una “visibilidad” de tales posiciones políticas (p. 6). Pero, por otra parte, investigadores como Iosfidis et al. (2020) y van Aelest et al. (2017) postulan que en este campo emergente falta la necesaria investigación para poder entender plenamente el rol de las redes en la formación del debate político, y la totalidad de esa relación entre las redes y la nueva ola de populismo. Lo que sí se evidencia es la 22 personalidad como una comodidad política en un ámbito caracterizado por un alto nivel de polarización, donde los actores políticos usan Twitter para “criticar a los críticos”, lanzar confrontaciones personales, e intentar conseguir cobertura mediática (Van-Kessel Casetlein, 2016 citado en Campos-Domínguez, 2017 p. 736). En suma, “los populismos, son siempre los otros” (Candón-Mena 2021, p. 6). El hombre es un animal político Se podrá decir, con una cierta exactitud, que todos los políticos aprovechan de la publicidad que ofrecen las redes. Actualizan perfiles, contratan especialistas de las redes y se comunican con frecuencia con las masas, además, gastan miles de euros en publicidad en las redes (Smith et al., 2020, Issenberg, 2012). Hasta cierto punto, los gobiernos (o más los políticos) han sido cómplices en este modelo de negocio de las redes: existe una relación simbiótica entre la vigilancia de la ciudanía y las estrategias de la comunicación política. Hoy en día, la democracia se ha convertido en una expresión del poder económico y tecnológico, y representa el campo de batalla de las representantes de la clase elitista, donde “las técnicas de manipulación” son “amparadas y legitimadas cuando son las élites hegemónicas las que hacen uso de ellas” (CandónMena, 2020 p. 5). Estas estrategias comerciales y políticas también reflejan las prácticas que se han vuelto aceptadas dentro del contexto de los capitalismos cognitivos y de vigilancia (CandónMena, 2020). Las elecciones están ganadas actualmente por convencer ciertas poblaciones, relativamente pequeñas, cuyos votos son clave para el resultado global de una elección (Issenberg, 2012). Esto fue precisamente el caso con la campaña de reelección del presidente Barack Obama en EE. UU en 2012. Después de perder su margen en las elecciones de medio término en 2010, el equipo de Obama intensificó su uso de los datos personales de los votantes— haciendo minería de datos (datamining) en Facebook de su público votante para enfocar los esfuerzos de los voluntarios, utilizando perfiles ultrasegmentados de los votantes (microtargeting) para dirigirles mensajes ‘personalizados’ (Issenberg, 2012). La campaña de reelección de 2012 supuso una ruptura al utilizar perfiles ultrasegmentados de los votantes, dejando atrás los métodos de modelización de opinión pública del siglo XX que se basaban en la segmentación de votantes basada en factores demográficos como edad, género y localización (Issenberg, 23 2012). En la eventual elección, el modelo de datos usado por el equipo demócrata predijo que los votos emitidos en favor de Obama en Hamilton County (Ohio) representarían el 57.68%, y el porcentaje final resultó ser 57.16% (Issenberg, 2012). Siendo un margen muy estrecho entre la predicción y el resultado. La campaña de reelección de Obama fue la primera vez en que se visibilizó la importancia de los científicos de datos y los estadísticos – usando una variedad de técnicas sofisticadas de gestión, captura y tratamiento datos – en el equipo de campaña electoral (Issenberg, 2012). El uso de la tecnología no solo se enfocaba en cuantificar los potenciales votos sino también para la organización y movilización de voluntarios. El equipo de Obama creó una aplicación donde voluntarios podían descargar recursos, tocar puertas o hacer llamadas y luego informar de su actividad, sin tener que ir en persona a una oficina de campaña (Issenberg, 2012). Su modelo de microtargeting permitió que un voluntario llamase a una puerta o hiciese una llamada específica con la ayuda de guiones personalizados, y los datos generados en cada encuentro se tenían en cuenta posteriormente para refinar los modelos (Issenberg, 2012). Además, el capital humano en las campañas de Obama era imprescindible y optimizado de forma innovadora— 2.2 millones de voluntarios movilizados en sus proprios barrios a través de una aplicación (Campos-Domínguez, 2017; Issenberg, 2012). Es de este modo que Campos-Domínguez (2017) describe que la elección y subsecuente reelección de Barack Obama en EE. UU. en 2008 y 2012 señaló a los tecnoutopistas “la expansión del empoderamiento y compromiso ciudadano” (p. 788). La campaña de Obama en 2012 encarnó unos de los contrastes (o contradicciones) que existen en la red y su uso moderno. Por un lado, representó el poder “hegemónico” para llevar a cabo una operación de esa magnitud tecnológica y de influencia (Candón-Mena 2020), mientras que a la vez activó a la ciudanía que se juntaba para una organización política de base (Issenber, 2012). Podría decirse que las redes sociales son un espacio “híbrido” que se ha convertido en un escenario donde el poder comercial y hegemónico se desarrolla, pero también donde cabe la presencia del activismo (Campos-Domínguez 2017 p. 786). En concreto, miramos a Twitter. Investigadores han apuntado a la plataforma Twitter por su papel en organizar y promover movilizaciones de “cambio político inesperados”, por ejemplo, la Primavera 24 Árabe, el movimiento 15M o Occupy Wall Street (Campos-Domínguez, 2017 p. 788). En España, el movimiento 15M coincidió con la llegada de Twitter al país en 2011, y esta plataforma se volvió fundamental para la difusión de información sobre el movimiento, en específico entre personas jóvenes (Álvarez-Peralta, 2018). En esencia, se produjo una sinergia entre el movimiento y la plataforma (Álvarez-Peralta, 2018). Para el Movimiento 15M, Twitter fue un sitio tanto para “convocarse, organizarse y gestionar encuentros en plazas públicas”; la plataforma era importante por la materialización de acciones reales, como por la comunicación digital, “era un espacio que se mostró propicio para visibilizar, en tiempo real, su indignación” (Ramírez 2017, p. 137). Twitter puede ser considerado como un “espacio agnóstico donde la información, las ideas, los valores y las subjetividades son disputadas entre adversarios (desiguales)”, presentando la posibilidad de alternativas para el escenario del debate político (Rahimi, 2011 citado en Campos-Domínguez, 2017 p. 788). Los espacios digitales ofrecen la oportunidad de aportar modos de “contra-democracia”, que complementan la “legitimación legal” de la democracia mediante acciones e intervenciones fuera de los procesos ordinarios (Rosanvallon, 2006 citado en Candón-Mena, 2020 p. 4). Por ejemplo, la organización de los movimientos como 15M y la Primavera Árabe han ocurrido gracias a las redes (Álvarez-Peralta, 2018). Sin embargo, no solo podemos considerar la potencial de la ‘contra-democracia’ en la red como algo que inherentemente profundizará la democracia— ya hemos visto que no es el caso. Las redes también han sido clave para la organización de movimientos que no están de acuerdo con los valores de la democracia plural. Las manifestaciones en contra de la vacunación contra la COVID-19, el asalto al Capitolio de los Estados Unidos en 2021 o incluso las contramanifestaciones de extremistas durante la movilización de Black Lives Matter usaban las redes para activar a la ciudanía y organizarse (Thomas, 2021). De este modo, Candón-Mena (2020) cuestiona el prisma que usamos para contemplar la instrumentalización de la comunicación digital. Por ejemplo, el uso de datos personales recogidos “de forma ilegítima” por Trump provocó muchas críticas, mientras que “se aplaude” la estrategia de recogida de datos para los mismos fines de la campaña de Obama (Candón-Mena, 2020 p. 5). La precisión de los modelos de datos, combinado con la intención de dirigir “mensajes altamente personalizados especialmente en tono emocional”, conllevan un “riesgo en sí mismo independientemente en manos de quién 25 se deposita ese enorme poder”, ni siquiera si está hecho por Obama o Trump (CandónMena, 2020 p. 5). Se podrían hacer comparaciones similares sobre los varios tipos de activismo que se están empoderando gracias a la red (Thomas, 2021). Cabría preguntarse entonces, ¿Es válido que el fin justifique los medios? Como en el caso de la utilización de redes sociales como medio de campañas electorales. Las redes sociales ya están controladas e instrumentalizadas por las élites. Encapsulan un “despotismo ilustrado” que favorece “las masas irracionales que … contaminan el debate y se dejan arrastrar por diversas formas de populismo” (Candón-Mena, 2022, p. 36). En el contexto de internet las “élites que se presentan como legitimadas para manipular a la ciudadanía y moldear sus pasiones y sus miedos” son las que tienen la “racionalidad” de tomar decisiones que no sean “manipuladas por los populismos, que son siempre los otros” (Candón-Mena, 2020 p. 31). En las redes, “la opinión hegemónica de las élites dominantes que reivindican el papel tradicional” ha resultado en el empobrecimiento y “degradación suprema del debate democrático” (CandónMena, 2020, p. 31). Al final, el modo persuasivo de usar las redes ha vencido su capacidad deliberativa (Candón-Mena, 2020). “Twitter en su historia como herramienta original para la movilización civil y social no se puede descartar, pero la lógica del mercado parece haber ido destruyendo esa capacidad” (Khosravinik, 2014 citado en Oleaque-Moreno, 2020 p. 47). Los actores políticos han cedido (y aprovechado) esa naturaleza, neoliberal y laissez faire, del ámbito digital. Por ejemplo, hoy en día Twitter está caracterizado por un “uso heterodoxo” por los actores políticos que critican de manera constante a sus oponentes y nunca llegan a un “compromiso político” (CamposDomínguez, 2017 p. 786). Hasta el paisaje mediático ha cambiado en favor de las condiciones establecidas por las redes, reformulando la esfera política y el enfoque mediático en la misma por la amplificación de la influencia de las redes sociales (Iosifidis et al. 2020, p. 66). El uso de Twitter por los actores políticos ha supuesto nuevas implicaciones para la comunicación y las campañas políticas, hacia un estilo más aficionado con las proprias condiciones de las redes. #España A mediados de la década posterior a 2010, diferentes eventos políticos en España y EE. UU. mostraron el nuevo rol de Twitter en las elecciones y los distintos usos de la 32 3. Marco Conceptual 3.1 Una definición de las fake news Hoy en día fake news se pueden definir como un término de moda o buzzword. ‘Fake news’ es un sinónimo de bulos, mentiras, conspiraciones, negaciones, sensacionalismo y rumores (Bernal-Triviño et al. 2019; Carr, 2020; Humprecht, 2017). También se considera que las fake news operan a partir de una premisa de persuasión, engaño y manipulación— instrumentalizando rumores, prejuicios, estereotipos y miedos (Carr et al. 2020). A pesar sus diferentes definiciones, las fake news tienen en común que suscitan reacciones emocionales y decisiones heurísticas de sus públicos (Carr et al. 2020; De Mesa et al. 2021). Dicho de otra manera: las fake news son un mecanismo para sembrar dudas y nublar la esfera informacional, de forma que el público cuestiona si se puede realmente saber la verdad (Waisbord, 2018). Las fake news también funcionan para desestabilizar la hegemonía informativa, creando escepticismo y desilusión entre los públicos sobre los medios e instituciones tradicionales (Farkas, 2018). Así, las fake news trascienden a la propagación de mentiras, e implican una nueva forma de cuestionarnos cómo podemos definir la verdad en el contexto digital o era de la posverdad. La era de la posverdad se refiere a la época presente en que la producción de la verdad ya no se produce de forma descendente en colaboración con las instituciones tradicionales del periodismo y publicidad. Gracias a internet, se ha destruido el mito “post ideológico” de la era de la posguerra fría, y las condiciones de la red han permitido a los públicos organizarse según ideologías y factores sociales y económicos (Waisbord, 2018, p. 1870). La verdad, hoy en día, ha adoptado un carácter subjetivo y está dividida según líneas partidistas, incluyendo una división de las estadísticas, los hechos, los expertos y el periodismo (Waisbord, 2018, p.1870). Farkas et al. (2018) define la era de la posverdad como la era de la “hiper-factualidad”, que se caracteriza por la preocupación constante de cómo definimos la verdad, como consecuencia de la relación entre la verdad en sí y proyectos hegemónicos enfrentados (p. 303). Lewandowsky et al., (2017) observan que los valores que mejor reflejan la vida (pos)moderna han suplantado la preocupación de la ciudadanía con la verdad (p. 361). Por ejemplo, la posverdad ha dotado al público del poder de elegir su versión de la 33 realidad; de promover de las opiniones y sesgos (Lewandowsky et al. 2017). Por lo tanto, en la era presente, las mentiras y bulos no sólo ocurren con más frecuencia, sino que además no existe la misma expectativa de la verdad que antes (Higgins et al. 2016 citado en Tsfati et al. 2017). Podríamos decir que la erosión de un estándar de verdad ha dejado un cinismo palpable, donde la especulación y el escrutinio público está gobernado por los likes y visualizaciones (Zafra, 2015). Dentro del contexto moderno de la posverdad, donde la distinción entre lo digital y lo material es cada vez más difícil de identificar (Zafra, 2015), las fake news presentan un reto complejo para la sociedad y el paisaje informacional actual. Para profundizar en nuestro entendimiento sobre las fake news adoptaremos unas una aproximación taxonómica. Las fake news y la desinformación se utilizan como sinónimos en este estudio para referirnos a información falsa difundida intencionalmente por actores con varios objetivos (Haigh & Haigh, 2020; Farkas et al. 2018; Morgan 2018). Existe amplia aceptación que la misinformación se diferencia de la desinformación en su falta de intencionalidad, es decir, la misinformación es información que es inadvertidamente falsa y difundida sin saber que es errónea (Haigh & Haigh, 2020). El término ‘fake news’ popularizó rápidamente tras la elección presidencial de Trump en 2016, y desde entonces hemos observado un uso intercambiable de ‘fake news’ y ‘desinformación’ (Morgan, 2018). El diccionario inglés Collins nombró ‘fake news’ la palabra del año de 2017, y la definió como “información falsa y a menudo sensacional, que está diseminada bajo la guisa de reportaje de noticias” (Flood, 2017). Esta definición tiene un alcance grande, capturando varios tipos de información (Flood, 2017). Por otra parte, Lazer et al. (2018) definen fake news como “información fabricada que imita contendido de los medios de comunicación en su forma, pero no en su proceso organizacional ni intención”). La definición de Lazer et al. (2018) contraste con otras definiciones prácticas de varios autores mencionados anteriormente (Bernal-Triviño et al. 2019; Carr, 2020; De Mesa et al. 2021; Humprecht, 2017), y simplifica la complejidad del paisaje mediático y los hábitos actuales de los consumidores de noticias (van Aelst et al. 2017). Por ejemplo, más de la mitad de los estadounidenses reciben sus noticias por las redes sociales (Gottfried at al. 2016 citado en Humprecht, 2017) y España es el país europeo que más utiliza WhatApp para recibir noticias (Palomo & Sedano, 2018). Las conversaciones en redes sociales son una puerta de acceso a noticias. En esta línea, observando las fake news y desinformación como 34 sinónimos – en vez de uno siendo el resultado del otro – podemos conceptualizar el contexto donde acontecen estos fenómenos. Así, cuando Lazer et al. (2018) hablan de la desinformación como “la información falsa que está difundida a propósito para engañar personas” (p. 1094), sabemos que esta difusión acontece en un paisaje mediático de varios actores tras numerosas plataformas donde uno puede elegir (o los algoritmos eligen por ti) qué constituye exactamente ‘noticias’ (van Aelst et al. 2017). La dificultad de separar ‘la información’ de ‘las noticias’ en el paisaje mediático puede ser ejemplificado mediante la plataforma Twitter. Este sitio de microblogging se autopromociona como un sitio que publica las ultimas noticias (Small, 2017). Sin embargo, Twitter constituye un ámbito digital donde periodistas ganadores del premio Pulitzer difunden información al lado de extremistas (Lewandowsky et al. 2017). Esta coexistencia cuestiona la legitimidad que ofrecer la plataforma (Rufai & Bunce, 2020). En concreto, durante el comienzo de la pandemia COVID-19 hemos podido observar cómo los políticos de varios países han difundido asesoramiento sanitario a través de sus cuentas oficiales de Twitter, usando el medio como una fuente de información gubernamental y ultimas noticias sobre la pandemia (Rufai & Bunce, 2020). La plataforma ha sido y es importante para mantener a la ciudanía informada sobre el nuevo virus (Rufai & Bunce, 2020). En su estudio, Rufai & Bunce (2020) estudiaron las cuentas de políticos ‘verificadas’ por Twitter. Las ‘insignias azules’ de ‘verificación’ suponen un nivel de autoridad y protección contra la imitación por cuentas malignas (Twitter, s.f.-b). Cabe mencionar, que la verificación no depende de la naturaleza del contenido que publica la cuenta en cuestión, sino que puede ser conseguida cumpliendo otros requisitos como haber recibido una amplia cobertura mediática, a través del “conteo de seguidores o menciones” o si por ejemplo el autor aparece en un artículo de Wikipedia o referencias similares (Twitter, s.f.-b). De esta manera, otros políticos difundían información errónea sobre la vacuna contra el COVID-19 desde sus cuentas verificadas de Twitter (Doran, 2022). Esto demuestra que en Twitter coexiste información veraz y errónea, y muestran que ambos tienen acceso a los mismos métodos y medios de diseminación. Así podemos decir que las fake news son insidiosas— penetrando varios ámbitos, instrumentalizando diferentes actores, y se hacen pasar por legítimas. Un componente importante de las fake news es su aspecto transnacional (Carr et al. 2020): narrativas falsas van reciclándose por diferentes países y continentes. Esto los hemos podido observar denle el alcance mundial de las teorías 35 conspiratorias, por ejemplo, las de Qanon, COVID-19 y 5G, que van aumentando en tiempos de crisis (Lewandowski et al., 2017, p. 355). De la misma manera en que democracia y comunicación se entienden mejor como procesos, podemos aplicar una lente similar sobre las fake news. Haigh & Haigh, (2020) argumentan que las fake news se definen de forma más precisa a través de su proceso de producción y difusión. Éste involucra tres pasos: comprobar los hechos y fuentes; inferir sobre el proceso del autor; e inferir sobre las intenciones del autor (Haigh & Haigh, 2020, p. 306). La ‘intención’ puede analizarse desde el punto de vista de los diferentes tipos y autores de las fake news. En primer lugar, los creadores de fake news están principalmente motivados por razones políticas o económicas (Iosifidis et al. 2020). Existe una amplia gama de actores que llevan a cabo operaciones de desinformación y fake news con motivos políticos. Por ejemplo, las fake news pueden ser instrumentalizado por un gobierno que emplea funcionarios que operan dentro del mismo gobierno o coordina con empresas privadas o incluso equipos de voluntariados de la ciudadanía (Bradshaw & Howard, 2017). Estas mismas practicas también pueden ser llevadas a cabo por partidos políticos y estados extranjeros (Bradshaw & Howard, 2017). En varios casos, estados han desplegado operaciones de desinformación dirigidos a públicos extranjeros, con el objetivo de desestabilizar y manipular públicos ajenos (Bradshaw & Howard, 2017). La intención en estos casos es manipular la opinión pública con el finde obtener los resultados políticos deseados por los actores en cuestión (Morgan, 2018). Por otra parte, hay actores que diseminan fake news con el objetivo de ganar dinero. Gracias al mercado de publicidad digital, las páginas web puedan sacar beneficios vendiendo su espacio publicitario a empresas intermediarias, o redes publicitarias de terceros, que actúan como un vínculo entre la empresa que quiere anunciarse y las páginas webs (Bakir et al. 2018). Este modelo ha dado como resultado que marcas como Honda, Thomson Reuters, Halifax, Argos y Disney hayan aparecido en páginas con contenido que promueve el Estado Islámico (ISIS) o grupos neonazis (Bakir et al. 2018, p. 168). Hay una amplia evidencia que respalda que cada vez actores utilizan fake news, teorías conspiratorias y contenido extremista en sus páginas webs con motivos económicos, porque es un contenido optimizado para suscitar emociones y ganar clics que atrae visitantes (Bakir et al. 2018). Para ilustrar las fake news, utilizaremos eventos políticos en España y EE. UU mirando también la diferencia entre los motivos de sus autores. En el año 2003 en EE. UU., el 36 mito de las armas de destrucción masiva en Irak perpetrado por el gobierno estadounidense y repetido por los medios de comunicación se puede entender como desinformación promovida por parte del estado y la difusión de misinformación por parte de los medios debido a la falta de rigor periodístico (Carr et al. 2020). A medida que la invasión de Irak se llevaba a cabo por EE. UU y sus aliados (como España), justificada por la supuesta existencia de armas de destrucción masiva, el gobierno español intentaba distanciarse de su participación en la guerra (Carr et al. 2020). Después del ataque terrorista en Madrid del 11 de marzo 2004, el gobierno del PP atribuyó el atentado al ETA, aunque sabía que el autor era Al-Queda (Carr et al 2020). La difusión de aquella narrativa por los medios mostraba un efecto parecido de lo que ocurrió en EE. UU— una campaña de desinformación apoyada inadvertidamente por los medios de comunicación (Carr et al. 2020). Estos ejemplos de desinformación, aunque en su momento no los llamamos ‘fake news’ ni desinformación, ocurrieron durante un momento histórico en el cual las redes sociales aun no tenían tanta penetración en la ciudanía. A partir de entonces, como hemos podido observar, el paisaje informacional se ha vuelto más caótico y complejo (Humprecht, 2017; Waisbord, 2018). En tiempos más recientes, la forma en que adquirimos información ha cambiado significativamente, en particular por la extensiva aceptación de las redes sociales. En 2016, durante las elecciones presidenciales de EE. UU., las ‘fake news’ y ‘desinformación’ ya eran conceptos muy conocidos. Durante las campañas electorales estadounidenses, cientos de páginas webs de fake news con contenido en favor de Trump aparecieron en la red con nombres como USADailyPolitics.com, TrumpNews.co, USConservativeToday.com y WorldPolitics.com (Kshetri & Voas, 2017; Wells et al. 2019). Un ejemplo es un artículo titulado “El Papa Francisco Apoya a Donald Trump” (Tandoc et al. 2018). La mayoría de las páginas se originaron en la ciudad de Vele donde adolescentes macedonios estaban ganando hasta miles de euros a la semana en ingresos publicitarios gracias al tráfico en sus páginas webs (Wells et al. 2019). En este caso, los jóvenes entrevistados dijeron que su motivación era puramente económica, comentando que el contenido orientado a la izquierda no obtenía el mismo tráfico digital (y beneficio económico) que el contenido dirigido a los partidarios de Trump (Bakir et al. 2018, p. 168). 37 Durante las elecciones europeas en España en 2014 también había varios casos de fake news con motivos políticos. La erupción del nuevo partido Podemos en el escenario político español tras la movilización del 15M estaba demostrando la disposición favorable de la ciudanía hacía un nuevo actor político que culminó en el partido ganando 8% del voto en las elecciones europeas (European Parliament, 2014 citado en Carr et al. 2017). La popularidad de este relativamente nuevo partido resultó en una campaña de desinformación por parte de los medios de comunicación que se empeñó en desacreditar a Podemos y reducir su impacto en el escenario político del país (Sampedro, 2015 citado en Carr et al. 2020). Las fake news difundidas por medios como OKDiario y El Mundo sobre el partido incluía temas como la evasión fiscal, colaboración con Irán, y conexiones con el presidente Hugo Chávez de Venezuela y ETA (Carr et al. 2020). Aunque se podría argumentar que existiesen motivos económicos de parte de los periódicos que diseminaban estas fake news – bajo el capitalismo es difícil destacar los objetivos que no tengan ningún fin económico – su intención era de desacreditar Podemos (Carr et al. 2020). En contraste con las fake news sobre Trump, las fake news sobre Podemos acontecieron dentro de la institución del periodismo español 1 con una motivación política. Aunque los casos de fake news mencionados son muy conocidos y tuvieron una gran repercusión mediática, las fake news generalmente ocurren en rincones oscuros de internet entre públicos comparativamente pequeños, pero con gran actividad (Morgan, 2018). Cada vez más aparecen nuevas plataformas alternativas con menos medidas de moderación como Rumble (parecido a YouTube) y Gettr (parecido a Twitter) que facilitan aún más la proliferación de las fake news (Abbasi, 2007). Tanto en las plataformas alternativas como en las redes populares, las fake news son cultivadas por ciertas agrupaciones ideológicas que van creando más división y menor tolerancia a ideas que no son de la misma esfera epistemológica (Van Aelst, 2017, p. 15). Las fake news suelen ser difundidas por públicos selectivos, en “guetos cibernéticos” de internet 1 Un estudio por Pineda et al. (2013) sobre la prensa digital española reveló que mientras ciertos periódicos digitales intentan proyectar una imagen de neutralidad, en realidad ofrecen una actitud más “generosa” hacia la extrema derecha comparado con la izquierda (p. 570). Estas investigadoras postulan que el razonamiento detrás de esta observación podría estar relacionado con factores económicos, y que la proliferación de periódicos digitales de la derecha y ultraderecha representan proyectos ideológicos de páginas webs para atraer inversoras (Pineda et al. 2013, p. 570). A la vez, los vínculos tradicionales entre periodistas y actores políticos podrían señalar que la prensa conservadora podría tener más acceso a fuentes de financiación, por ejemplo, a través de una mejor conexión entre las políticas de derechas y los sectores económicos y financieros (Pineda et al. 2013, p. 570). 38 o “cámaras de eco” (Lewandowsky et al., 2012, p. 360). Es en estos espacios digitales donde las fake news crecen y se difunden. Un estudio de Twitter reveló que 0,1% de los usuarios eran responsables del 80% de las fake news difundidas en la plataforma (Grinberg et al. 2019 citado en Tsfati, 2020, p.165), y que solo entre el 1 y el 10% de la población experimenta exposición directa a las fuentes originales de fake news (Tsfati, 2020, p. 166). Además, la homofilia presente en internet está siendo instrumentalizada por actores políticos para probar mensajes y estrategias en foros como 4Chan, 8Chan 2 y Discord 3 , junto con las redes sociales (Morgan, 2018). Por ejemplo, en las elecciones presidenciales de EE. UU. de 2016, las fake news sobre la salud de Clinton y la teoría conspiratoria ‘Pizzagate’, que relacionada a la familia Clinton en una trama de pedofilia, se originaron en la página web 4Chan (Morgan, 2018; Haigh & Haigh, 2020). Cabe mencionar que surgen dudas sobre si la intención original de estos ejemplos es el trolling o propaganda (Haigh & Haigh, 2020 p. 2). De todas formas, en las páginas 4Chan, 8Chan y Discord, que tiene una interfaz de tablón de mensajes, las trolls, que buscan caos y diversión (lulz), convergen con actores políticos con agendas propias (Morgan, 2018). Así, la difusión de fake news puede radicar en procesos y fenómenos tecnológicos (como el trolling y lulz) y también actores políticos (Iosifidis et al. 2020, p. 63). Asimismo, las ideas o noticias que salen de páginas poco conocidas también dependen de los algoritmos que enganchan y radicalizan sus públicos, rasgos de la colonización de internet que mencionamos en el Marco Teórico. La jerarquía de la información en las redes sociales funciona según la cantidad de visualizaciones; y cuanto más visto es algo, más crece y circula (Zafra, 2015). Entonces, enlaces para páginas o posts de fake news son aptos para este tipo de circulación por sus contenidos contraintuitivos, negativos y emocionales (Bakir & McStay, 2018 citado en Tsfati, 2020, p. 360). Y gracias a la 2 4chan y 8chan son páginas webs donde usuarios suben texto e imágenes para que otros usuarios interactúen con sus posts por comentarios (parecido a la página Reddit). Los posts suelen ser organizados bajo una lista de categorías predefinidas, pero también se puede subir sin categorización. 4chan está disponible por Google y navegadores de web comunes. La página 8chan, debido al contenido ilegal (videos de fusilamientos masivos, pornografía infantil y contenido neo-nazi) que circula, solo es accesible en el ‘dark web’, significando que hay que usar un navegador web alternativo y no se puede accederlo a través de páginas como Google. 3 Discord es una herramienta de comunicación en línea creado inicialmente para que jugadores de video juegos pudiesen comunicarse mientras jugaban. Tiene una función parecida al Skype, sin embargo, usuarios pueden pertenecer a ciertas conversaciones que están organizados por tema. 39 necesidad de inmediatez de los medios digitales, las fake news han proliferado por las plataformas (Bakir et al. 2017). Además, su producción y rápida difusión está siendo facilitada por una tecnología cada vez más sofisticada, como bots y deepfakes (Smith et al., 2020, p. 4). Los deepfakes son contenidos visuales o audiovisuales que han sido fabricados o manipulados usando tecnología de aprendizaje automática e inteligencia artificial. Un video deepfake de un discurso de concesión de Trump después de perder las elecciones presidenciales en 2020 fue ampliamente compartido por los medios de comunicación, incluyendo Reuters, Fox News y CNN (“Fact check: Donald Trump,” 2021). Sin embargo, Trump verificó por su propia cuenta de Twitter que el video era un deepfake (“Fact check: Donald Trump,” 2021). Mientras que los deepfakes son cada vez más sofisticados y difíciles de distinguir, los bots pueden ser sencillos en su ejecución, y pueden influir conversaciones, desmovilizar la oposición y generar apoyo falso (Howard et al. 2017 citado en Molina et al. 2021). Por ejemplo, durante la campaña de Brexit, la mayoría de los bots identificados en Twittter estaban diseñados para alterar conversaciones: aumentando likes y follows, compartiendo enlaces, aparejando las tendencias, y trolling tuits con ideas opuestas (Woolley, 2020). Su táctica era silenciar conversaciones y desmovilizar ciertos hashtags (etiquetas) a través de spam y ruido (Woolley, 2020). Además, estas operaciones están diseñadas para saturar el debate público y crear ruido obstaculizando el discurso racional, y causando confusión alrededor del objeto de debate (Molina et al. 2021). Por último, las fake news pueden ser utilizadas como un arma política para deslegitimar a los oponentes y los medios de comunicación. De este modo, las fake news plantean cuestiones sobre la hegemonía de la información y los actores dotados con el poder de decidir la verdad (Farkas et al., 2018). Un ejemplo puede observarse en el transcurso de las elecciones presidenciales en EE. UU. de 2016, cuando Donald Trump utilizó el término con el propósito de desacreditar el debate público (Farkas et al., 2018, p. 306). Así, el término fake news puede que ser un floating signifier (Farkas et al., 2018, p. 303), es decir, es difícil dotar de una única y precisa significación al mismo. Por esta razón, la Comisión Europea desaconsejó el uso del término ‘fake news’ al constituir un “concepto engañoso” ejercido por políticos a “medios críticos que daban información veraz”, y sugirió el uso de la palabra ‘desinformación’ (Comisión Europea, 2018b citado en Bernal-Triviño et al. 2019, p. 2). 40 Cómo interaccionamos con las fake news Para concluir nuestra definición y exploración de las fake news, es importante observar cómo la gente interactúa con las fake news, la desinformación y la misinformación. Una cuestión preocupante en relación con las fake news es que, por lo general, las personas consideran que la información “que coincide con sus creencias previas es más creíble y fiable” (Bode et al. 2015, citado en Molina et al. 2021). En relación con esto, Hochschild et al. (2015) han clasificado los públicos en relación con las fake news en cutro categorías: informada activamente; informada inactivamente; desinformada activamente; y desinformada inactivamente (citado en Flynn et al., 2017, p. 130). Las personas dentro de la categoría de “desinformada activamente”, se refieren a individuos que se involucran activamente con las fake news y la desinformación, por ejemplo, buscando noticias en sitios web de fake news o en las cuentas de redes sociales de actores que difunden fake news. Flynn et al. (2017) describe que el proceso de adquirir información de este grupo está sometido al ‘razonamiento motivado orientado a objetivos’ que suele está basado en las reacciones emocionales, y está en contraste con el ‘razonamiento motivado orientado a la precisión’. Es un fenómeno que se da desde un escenario político mayormente polarizado, y que pertenece a la identidad de la persona, de forma que cuando un dato amenaza su identidad o visión del mundo ésta podría intentar resistirlo (Flynn et al. 2017). De este modo, el razonamiento motivado orientado a objetivos puede ocurrir con más frecuencia en personas con un mayor conocimiento de la política, que pueden rápidamente aceptar o descartar información para corroborar sus preferencias en esta materia (Flynn et al. 2017). Incluso, el ‘efecto de la influencia continuada’ sugiere que la creencia de las fake news podría incrementar cuando su visión del mundo se siente amenazada (Lewandowsky et al., 2017). Un estudio en EE. UU. desveló que cuando votantes republicanos descubrieron que no había armas de destrucción masiva en Irak inmediatamente antes de la invasión de 2003, sus creencias erróneas sobre la existencia de estas podían volverse aún más fuertes (Nyhan et al. 2010, citado en Lewandowsky et al. 2017, p.355). Interesantemente, investigadores han asociado razonamiento motivado orientado a objetivos con conservadurismo político (Jost et al., 2013, p.351). Jost et al. (2013) descubrieron un vínculo entre votantes conservadores y una menor preocupación por la rigurosidad de la información (Jost et al. 2003, p. 340). También encontraron una mayor frecuencia del 41 ‘efecto de contragolpe’ en personas políticamente conservadoras, lo que resulta en un fortalecimiento de la percepción errónea tras la corrección de la desinformación (Nyhan et al. 2013 citado en Flynn et al. 2017, p. 137). El efecto de contragolpe es aún más pronunciado en casos donde hay una confluencia entre la desinformación y discursos de teorías conspiratorias, facilitando una negación más fácil de información incongruente con la visión del mundo de uno (Lewandowsky et al. 2017, p. 355). Además, mientras que la comprobación de la veracidad de las fake news puede desacreditar a éstas, su alcance y efectividad es limitado. El contraste de fake news require incidir en las mismas noticias lo que puede aumentar su alcance, y ha sido demostrado que el factchecking no suele llegar a los públicos que han sido influido por las fake news en primer lugar (Lewandowsky et al. 2012 citado en Tsfati et al. 2020). 3.2 Nacionalismo La definición y desarrollo del concepto de las fake news nos ofrece una herramienta para explorar otro fenómeno que está ocurriendo simultáneamente: el aumento por todo el mundo de los partidos políticos de ultraderecha que apoyan una doctrina nacionalista. Desde Modi en India, a Bolsonaro en Brasil, Trump en EE. UU., y Erdoğan en Turquía. En España, la respuesta a esta inclinación mundial hacia la ultraderecha ha sido el ascenso del partido político Vox en la arena política de España. La corriente global de la política de la ultraderecha tiene en común varios elementos. Está caracterizado por un liderazgo descendente y autoritario; tiene un esquema de amigo/enemigo para usar minorías y oponentes políticos como chivo expiatorio; promueve el nacionalismo y nativismo del país; y, propone una política de orden público basado en el militarismo y patriarcado 4 (Fuchs, 2020, p. 3). El nacionalismo en el contexto de la ultraderecha presenta un nativismo del territorio en la forma de una identidad de ‘nosotros’ en contra de los ‘enemigos’, es decir, los forasteros (otros países, inmigrantes, refugiados) que son presentados como intrusos, extraterrestres, parásitos, criminales, terroristas, ilegales e infrahumanos (Fuchs, 2020, p.23). Se caracteriza a las personas que llegan al país por 4 El nacionalismo puede entenderse como un sistema de género, por el que los hombres están vinculados al Estado-nación y se les otorga un estatus "activo" en el país, convirtiéndose en soldados en el caso de que necesiten defender la "patria (Yuval-Davis, 2003). 48 soberanía del pueblo” (Mudde 2010, citado en Ortiz Barquero et al. 2020, p. 207). Como se ha mencionado, hay que señalar que la derecha radical sí rechaza muchos aspectos de la democracia moderna, como “el pluralismo político, las instituciones contramayoritarias o la protección de las minorías”, pero no el sistema democrático en sí, como las elecciones libres y los derechos básicos de la ciudanía, y la derecha radical en su mayoría “condena explícitamente la violencia neofascista” (Ferreira, 2019). En cambio, la extrema derecha sí rechaza abiertamente los principios democráticos. Para ejemplificar estas distinciones, podemos observar el panorama político europeo moderno. Por ejemplo, la derecha radical está representada por actores como la candidata presidencial francesa Marine Le Pen, el partido alemán Alternativa para Alemania (AfD) y el primer ministro húngaro Viktor Orbán. Mientras que los movimientos políticos de extrema derecha incluyen la Alianza Electoral Blanca en Noruega, el Partido de la Ley y el Orden en Alemania y Amanecer Dorado en Grecia. En este Marco Conceptual, nos interesa más la derecha radical que incluye las corrientes políticas de “partidos antiinmigración”, “partidos antisistema” o “partidos nacionalpopulistas” (Ferreira, 2019). Para profundizar en la delimitación y comprensión de esta taxonomía, Mudde (2007) propone la categoría adicional de ‘la derecha radical populista’ (citado en Ferreira, 2019 p. 81). Varios autores han asentido que el partido Vox cabe dentro del marco de la derecha radical populista (Ferreira, 2019; Ortiz Barquero et al. 2020). “Aunque el populismo no es una característica nuclear de la derecha radical, es una característica complementaria” (Rydgren, 2017 citado en Ferreira, 2019 p. 81). El populismo puede tener un carácter diverso según el contexto, sin embargo, el populismo del que se aprovecha la derecha radical populista incorpora tres elementos: el anti-establishment, el autoritarismo y el nativismo (Mudde, 2013 citado en Inglehart & Norris, 2017, p. 6). Estos tres elementos son evidentes en el populismo moderno en el contexto europeo (Iosifidis et al. 2020; Inglehart & Norris 2017; Ferreira, 2019). “Es una visión esencialista de la nación … El objetivo es alcanzar un Estado monocultural y mononacional” (Mudde, 2007 citado en Ferreira, 2019, p. 88). Los partidos y movimientos políticos que se clasifican como derecha radical populista se diferencian de la derecha política tradicional, o los conservadores, por el elemento de nativismo, que es la mezcla de nacionalismo y xenofobia (Mudde, 2007 citado en Ferreira, 2019). Aunque los partidos conservadores pueden promover elementos de nacionalismo, tienden a carecer del elemento radical de “exclusividad” de 49 los populistas radicales de derecha, que sostienen que el Estado debe estar formado exclusivamente por ciudadanos “nativos” del país (Mudde, 2007 citado en Ferreira, 2019). Por ejemplo, “de manera nacionalista, Trump comunica la necesidad de ‘hacer grande a América de nuevo’, ya que se dice que la grandeza nacional está amenazada por los inmigrantes ilegales, los africanos, la transferencia de impuestos a los extranjeros y la ayuda al desarrollo” (Fuchs, 2017, p. 134). En cuanto a la descripción de este tipo de movimientos políticos como “populistas”, existe un contraste de opiniones entre los autores que hemos incluido en este trabajo. Por ejemplo, Fuchs (2017) sostiene que el “populismo” no es necesariamente “teóricamente significativo”, ya que es un término con muchos significados que requiere una definición en el momento de su uso (p. 133). Por ejemplo, los populistas existen en todo el espectro político y el término se utiliza a menudo para entender el uso de la “tabloidización, escandalización, entretenimiento, ridiculización, simplificación, unidimensionalidad y banalización” (Fuchs, 2017, p. 134). Aunque Fuchs (2017) señala que a menudo se invoca para la explotación de los “prejuicios populares” (p. 134). La plétora de significados que pueden surgir cuando describimos a un actor político como “populista” ha llevado a Fuchs (2017) a defender el uso de “autoritarismo de derechas” para describir el “fenómeno Trump” en lugar de “populismo”. Los movimientos políticos autoritarios de derecha “ven la explotación, la dominación y la manipulación ideológica como tipos de razón instrumental, como formas de poder asimétrico que instrumentalizan la fuerza de trabajo (explotación), los ciudadanos (dominación) y la conciencia (ideología)” (p. 135). Sin embargo, en el contexto de este estudio, nos parece que el populismo es un término esclarecedor para describir este conjunto de actores políticos de la derecha radical populista. Para describir lo que entendemos por “populismo” en este contexto, y por tanto derecha radical populista, utilizaremos la definición formulada por Álvarez Peralta (2017). El populismo “pone en primer plano las dimensiones emocionales y subconscientes de los procesos de convencimiento y movilización social masiva” (Álvarez Peralta, 2017, p. 140). Además, según Charaudeau (2009) existen cuatro dimensiones “prototípicas” del discurso populista: “la descripción de una situación catastrófica de la que es víctima el pueblo”, achacar la culpa a las élites (anti-establishment), defender solo unos ciertos valores, y un líder carismático (citado en González Gómez, 2021, p. 4). En este sentido, 50 el populismo no ofrece una doctrina política ni económica, sino que se presenta como una intervención pragmática frente a “la asunción del declive de los grandes metarelatos históricos, entre ellos el internacionalismo socialista o el racionalismo ilustrado republicano” (Ávarez Peralta, 2017, p. 127). Es así como el estilo populista puede “proyectar cada demanda particular en representaciones transversales, idealmente universales” (Álvarez Peralta, 2017, p. 126). Otro importante punto del populismo es que enfatiza la fe en el conocimiento y la virtud de la gente ordinaria (mayoría silenciosa), en vez de en las instituciones las cuales se perciben como corruptas (Inglehart & Norris, 2017). De este modo, el populismo está conceptualizado por Álvarez Peralta (2017) como “un momento histórico de transición entre regímenes ideológicos” que responde al ánimo colectivo de la ciudadanía en un cierto momento (p. 123). En Europa, la presencia de los partidos populistas, especialmente de la derecha radical populista, está teniendo un “impacto exagerado” en el escenario político (Inglehart & Norris, 2017, p. 2), y sus causas pueden encontrarse en la crisis económica, política e ideológica, debido al capitalismo neoliberal y global (Fuchs, 2020). La desigualdad económica, debido a las transformaciones de la fuerza laboral en la economía postindustrial, y la erosión de sindicatos y sistemas de seguridad social, es ampliamente considerada la fuente del aumento del populismo y nacionalismo (Inglehart & Norris, 2017; Fuchs, 2020). Sin embargo, junto con las tensiones económicas, Inglehart y Norris (2017) presentan una segunda tesis que radica en una creciente agitación y reacción contra los cambios sociales progresistas, y la popularización, desde la época de posguerra de movimientos medio ambientales, de derecho humanos, de igualdad de género y del colectivo LGBT. La reacción contrarrevolucionaria o el ‘contragolpe cultural’, representa el rechazo de los valores progresistas y el rencor hacia el declive de valores tradicionales (Inglehart & Norris, 2017). Sin embargo, estos autores ponen de manifiesto la dificultad de distinguir entre los factores económicos y culturales, ya que podrían ser factores interrelacionados (Inglehart & Norris, 2017). Además, Fuchs (2017) dice que la “la economía política y la crítica de la ideología no son suficientes para comprender plenamente el autoritarismo de derechas” o mejor “por qué los individuos y los grupos lo siguen” (p. 135). Para Fuchs (2017), un aspecto imprescindible del ascenso de la derecha radical populista, o el populismo autoritario de 51 ultraderecha, es que “apela a los afectos, las emociones, los deseos, los instintos y las pulsiones cotidianas de las personas” (p. 137). Neumann (1957) postula que el apoyo masivo para los movimientos de la ultraderecha se genera cuando coinciden seis condiciones: a) la alienación del trabajo; b) la competencia destructiva; c) la alienación social; d) la alienación política con respecto al sistema político; e) la institucionalización de la ansiedad; y f) la alienación psicológica destructiva y la ansiedad persecutoria” (citado en Fuchs, 2017, p. 138). En suma, el neoliberalismo ha fomentado las políticas de “ansiedad social” de labor y vida precarias que fácilmente puede volverse en políticas fascistas de ansiedad política (Fuchs, 2017, p. 137). En este contexto, los lideres de movimientos de la derecha radical y extrema derecha no solo han alimentado los miedos colectivos y creado chivos expiatorios, sino también “han prometido alternativas” en la forma del nacionalismo y autoritarismo (Fuchs, 2017, p. 137). “Si hace tres décadas estas formaciones de corte autoritario y xenófobo estaban en los márgenes de la política institucional, actualmente en muchos países se están normalizando —en fondo y formas—y forman parte ya de la esfera pública de manera ordinaria y equiparable a las demás fuerzas políticas” (Ferreira, 2019, p. 74). 3.2.3 La ultraderecha en España (el ascenso de VOX) Muchos autores han reconocido la posición única en la que se encontró España durante muchos años como uno de los únicos países europeos sin una presencia política prominente de la ultraderecha (Ortiz Barquero et al. 2020; Ferreira, 2019). La ausencia de un partido unificado y políticamente significativo que represente a la ultraderecha en España dejó a muchos postulando que la sombra proyectada por el período de la dictadura, el Franquismo, dejó al país receloso de tales movimientos autoritarios y ultranacionalistas (Ortiz Barquero et al. 2020). Sin embargo, la irrupción de Vox en la arena política española a finales de 2018 ha cambiado desde entonces el carácter excepcional de España en el contexto europeo. Antes de la entrada de Vox, otros partidos de la ultraderecha habían intentado incidir en la escena política del país. Tras la muerte de Franco, y durante la Transición, las antiguas élites de la dictadura “asumiendo el inexorable final del régimen” decidieron apoyar la Ley para la Reforma Política (1976) y el emergente marco democrático que les ofrecía cierta amnistía a través del “pacto del olvido” (Ortiz Barquero et al. 2020). 52 Mientras la ultraderecha luchaba por mantener alguna relevancia en las décadas siguientes, hubo intentos de conseguir representación electoral, especialmente por parte de quienes pensaban “que el denominado franquismo sociológico le reportaría réditos electorales” (Ortiz Barquero et al. 2020, p. 203). Entre estos actores, estaban las élites franquistas que se integraron en la recién formada Alianza Popular (AP) y Unión de Centro Democrático (UCD); la AP en particular promovía una ideología basada en el “neofranquismo renovado” (Ortiz Barquero et al. 2020, p. 203). Sin embargo, para autores como Rodríguez (1992), era a través de esa capacidad de las élites de posicionarse a lado de una ‘derecha democristiana’ que la ultraderecha extinguió su potencial electoral (citado en (Ortiz Barquero et al. 2020, p. 204). De hecho, el Partido Popular (antes AP) es el “único partido hegemónico de centroderecha europeo cuyos orígenes se encuentran explícitamente en el universo de la ultraderecha” (Ortiz Barquero et al. 2020, p. 204). A pesar de la integración y desarticulación de la ultraderecha en España hacia movimientos políticos que pudieran apelar a una mayor audiencia, la primera representación de la ultraderecha tras la Transición llegó en 1979, con Fuerza Nueva (FN) ganando un escaño en el Congreso (Ortiz Barquero et al. 2020). El representante de FN, Blas Piñar, “una figura distinguida del régimen franquista con considerable carisma y dotes oratorias” se volvió un personaje muy importante para el éxito del partido, pero también su declive (Ortiz Barquero et al. 2020). El partido, en muchos aspectos, fue incapaz de establecerse como un movimiento ideológico unificado y organizado, hasta el punto de que no tenían un programa electoral y el partido en su conjunto estaba muy condicionado por el éxito de Piñar (Ortiz Barquero et al. 2020). En las siguientes elecciones de 1982, el FN no obtuvo ninguna representación y el partido se disolvió ese mismo año. Durante las décadas de 1980 y 1990, la ultraderecha no consiguió ser relevante en España. Los partidos que representaban diferentes corrientes de la ultraderecha, desde un posicionamiento más tradicional (Juntas Españolas) hasta un estilo populista (Democracia Nacional y España 2000), no obtuvieron representación política (Ortiz Barquero et al. 2020). No fue hasta principios del 2000 cuando España vio un nuevo intento de la ultraderecha por ganar relevancia en el escenario político moderno. “El partido Plataforma per Catalunya (PxC) fue la única organización a la derecha del PP relativamente exitosa” (Ferreira, 2019, p. 74). A pesar de ocurrir a nivel local, PxC fue “la primera experiencia española capaz de trasladar el modelo europeo de 53 derecha radical populista” (Ortiz Barquero et al. 2020 p. 204). Este modelo incluye un discurso “nativista, populista y autoritario”, el partido, con conformidad con otros movimientos en Europa, exponía sobre todo “el nativismo basado en la islamofobia” (Ortiz Barquero et al. 2020 p. 204). Sin embargo, PxC nunca ha recibido suficientes votos para ganar un escaño en el Parlamento de Cataluña. La escasa presencia y la lucha por la relevancia de la ultraderecha en España tuvo un final abrupto y sorprendente en 2018, cuando Vox obtuvo el 10% de los votos en las elecciones andaluzas, ganando 12 escaños (Carr et al. 2020). Para Vox, este reconocimiento en las urnas llegó después de años en los que solo superó una vez el 1% en las elecciones europeas de 2014, con el 1,56% de los votos (Ferreira, 2019, p. 77). Vox surgió por primera vez en 2013, cuando miembros del PP rompieron sus vínculos con el partido, alegando que el PP liderado por Rajoy era “demasiado moderado en cuestiones como los valores tradicionales, la unidad nacional o la libertad económica” (Ferreira, 2019, p. 76). Vox apodó al PP como “la derechita cobarde”, ya que el partido se estableció firmemente a la derecha del PP, lo que quedó claro con su participación en “el encuentro de la derecha populista radical europea en Alemania” en enero de 2017, junto a Marine Le Pen, Frauke Petry o Geert Wilders 6 (Ferreira, 2019). Aunque Vox se autoproclama “el centro-derecha nacional”, en realidad el partido representa a la emergente derecha populista radical española (Ferreira, 2019; Ortiz Barquero et al. 2020). Las elecciones en Andalucía de 2018 marcaron el inicio de la trayectoria del partido hacia el éxito electoral y “la primera vez en todo el régimen democrático que un partido de ultraderecha tiene éxito” (Ortiz Barquero et al. 2020 p. 205). En poco tiempo, tras la victoria en Andalucía, Vox se convirtió en un legítimo contendiente en la arena política, obteniendo otro 10% de los votos en las elecciones autonómicas valencianas de abril de 2019 y luego de nuevo en las elecciones generales de noviembre de 2019 (Ortiz Barquero et al. 2020). La difusión de desinformación por parte del partido sobre una serie de temas polémicos es lo que Carr et al. (2020) consideran un factor notable en su primera victoria electoral en Andalucía. “No es inconcebible atribuir el triunfo de ese partido a las fake news 6 Además, en abril de 2018, Vox tuvo una reunión con el estratega jefe de Donald Trump, Steve Bannon, "quien identificó claramente a Vox con la nueva tendencia de la derecha en Europa" (Ferreira, 2019, p. 77). 54 sobre la inmigración musulmana, las leyes de género, los derechos LGTBQ y las leyes contra la violencia de género, así como las leyes fiscales que se difundieron a través de las redes sociales y se distribuyeron por WhatsApp en el período preelectoral” (Carr et al. 2020, p. 45). Esta estrategia encaja dentro de la descripción de Ferreira (2019) de la esencia de Vox: “la lucha contra los enemigos internos -el ‘separatismo’- y contra los enemigos externos -los ‘globalistas’ y la inmigración, especialmente la musulmana” (p. 81). Así, el objetivo supremo de Vox es de “conseguir un Estado mononacional y monocultural” (Ferreira, 2019, p. 81). Es de esta manera que podemos etiquetar a Vox como un partido de la derecha radical cultural: un partido que incorpora el nacionalismo con la xenofobia y el nativismo, además el autoritarismo (Ferreira, 2019; Ortiz Barquero et al. 2020). Un estudio de Ferreira (2019) analizó varios de los manifiestos y programas electorales de Vox, junto con una fuente audiovisual de la reunión de Vox en el pabellón de Vistalegre en Madrid el 7 de octubre de 2018. El contenido fue investigado según un marco que destacaba las calidades de: “nacionalismo, nativismo, autoritarismo, antidemocracia, populismo, valores tradicionales y neoliberalismo” de los contenidos (Figura 1) (Ferreira, 2019). Como resultado de este análisis de contenido, Ferreira (2019) desveló “un desacomplejado nacionalismo español vertebrado y está constantemente presente en el discurso” (p. 86). Además, mientras que los demás partidos no independistas suelen citar la constitución española de 1978 para defender la unidad nacional, el nacionalismo de Vox está basado en los “mitos etnonacionales”, por ejemplo, la colonización de América o la expulsión de los musulmanes de España en la Edad Media (Ferreira, 2019, p. 87). El nacionalismo de Vox puede ser identificado como un factor determinante de la derecha radical debido a sus elementos nativistas y xenófobos. Pongamos por caso el discurso de Ortega Smith, el secretario de Vox, “[Tenemos] un objetivo muy claro: ¡los españoles estarán primero! “, de forma explícita e implícita, Vox dice que los españoles han sido desvirtuados por la presencia de extranjeros y la influencia extranjera, especialmente en la forma de la comunidad musulmana y la presencia de mezquitas financiadas por fondos extranjeros (Ferreira, 2019, p. 87). Es a través de estos estribillos que Vox ha formalizado sus programas electorales a través de diferentes arenas, como las elecciones europeas y a nivel nacional y en diferentes municipios (Ferreira, 2019; Ortiz Barquero et al. 2020). 55 Figura 1: Elaborado por Ferreira (2019, p. 92). 3.3 Caso de Estudio: las elecciones al parlamento catalán 2021 Las elecciones parlamentarias en Cataluña se celebraron el 14 de febrero de 2021 en medio de la pandemia de COVID-19. El gobierno catalán había intentado retrasar las elecciones debido a los efectos del COVID-19, pero el Tribunal Superior de Justicia impidió el desplazamiento. El tema divisivo, tanto literal como políticamente, del separatismo siguió presente y ferviente en estas elecciones, cuatro años después de la polémica resolución de la declaración de independencia de Cataluña, en octubre de 2017. Estas elecciones también se caracterizaron por “unos altos niveles de polarización” debido al separatismo (Santos, 2021). De hecho, el separatismo de Cataluña se convirtió en uno de los temas políticos clave de las elecciones de 2021, y los partidos en estas elecciones fueron explícitamente etiquetados por los medios y comentaristas como ‘independistas’ o ‘no independentistas’ (El País, s.f.). En consonancia con nuestra discusión sobre el nacionalismo, Cataluña presenta un caso curioso respecto a los proyectos nacionalistas modernos, ya que es un proyecto político nacionalista de un país colonizador 7 . En este mismo sentido, es un tema que ha dividido 7 Si bien muchos países han surgido recientemente a través de proyectos secesionistas, a menudo lo hemos visto en el caso de países colonizados que se convierten en soberanos o que vuelven a su estado de soberanía tras la colonización (Taylor Woods, 2013). Además, los proyectos nacionalistas de los países colonizados a menudo deben lidiar con la tarea de "distinguirse de una metrópoli que comparte una cultura similar" mientras ocupan un "tercer" espacio cultural "híbrido" entre lo "europeo" y lo indígena (Taylor Woods, 2013, p. 7). Por ejemplo, los nacionalistas culturales dominantes en México formaron su identidad nacional en torno a la idea de ser "mestizos" y de abrazar una identidad cultural arraigada en su territorio, con influencia europea (Taylor Woods, 2013). No hay que perder la ironía respecto al caso español. Mientras que los países colonizados forman nuevas identidades culturales y nacionales dentro de los marcos coloniales persistentes (es decir, las fronteras), España, en cambio, un país 56 a la comunidad autónoma; los resultados de las elecciones mostraron un 50,9% de los votos a favor de los partidos independentistas, y un 48,3% a favor de los partidos no independentistas (El País, s.f.). Los resultados definitivos del voto en las elecciones catalanas fueron: 23,04% (33 escaños) para Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC); 21,3% (33 escaños) para Esquerra Republicana (ERC); 20,4% (32 escaños) para Junts per Catalunya (JxCat); 7,69% (11 escaños) para Vox; 6,87% (8 escaños) para En Comú Podem (ECP); 6,67% (8 escaños) para Candidatura de Unidad Popular (CUP); 5,57% (6 escaños) para Ciudadanos; 3,85% (3 escaños) para el PP de Cataluña (El País, s.f.). Vox era el cuarto partido más votado en las elecciones. Empezando con el PSC, que ganó la mayoría del voto, el programa del partido en asociación con el PSOE incluyó objetivos que encapsulaban transparencia del gobierno, el estado bienestar, una transición ecológica en contra del cambio climático, la igualdad de género, y el desarrollo económico (PSC, s.f.). Además, su posición en contra del independentismo estaba explícitamente recogida en su programa: “La superación del proceso independentista para pasar a la colaboración leal entre instituciones” (PSC, s.f., p. 5). La ERC incluía en su programa electoral varios objetivos sobre el independentismo, en relación con la ratificación del referéndum, “buscar apoyos internacionales para la causa independentista”, y reconstrucción económica y social para “la República”, además destacaban el objetivo de “lucha compartida contra la extrema derecha” (ERC, s.f.). JxCat, el partido de Carles Puigdemont, que lideró el referéndum de independencia de Cataluña, también promovió el independentismo en su programa electoral. Seis de los siete puntos principales de su programa electoral se referían a la creación de un Estado independiente, a minimizar la dependencia del Estado español y a la transición hacia la independencia, su único punto que no hablaba del independentismo se refería a la creación de leyes que apoyaran “los derechos sociales, la sanidad, la educación, la cultura, la justicia, la economía y el progreso del país” (JxCat, s.f.). El ECP, que mantiene una alianza con el partido nacional Podemos, es partidario del independentismo, pero sin el mismo fervor que ERC y JxCat, ya que su programa incluye cuestiones sobre el estado de bienestar, el feminismo y la transición económica (ECP, s.f.). Su último objetivo principal alude al independentismo a través colonizador, no parece poder conciliar su multitud de identidades culturales dentro de sus propias fronteras. 57 de la “reconstrucción del autogobierno, la plena garantía de los derechos y libertades por una Cataluña fraterna donde podamos decidir nuestro futuro” (ECP, s.f.). El partido independentista de la CUP proponía en su programa una Renta Básica Universal, modificación al IRPF, e impuestos que limitan la cantidad de riqueza acumulada (CUP, s.f.). Por otra parte, Ciudadanos y PP en Cataluña representaron la competición principal para Vox en las elecciones en Cataluña, siendo partidos de la derecha no independistas (García de Blas, 2021). El resultado electoral mostró una drástica disminución del apoyo a Ciudadanos; el partido pasó de ganar las anteriores elecciones en 2017, con 36 escaños, a conseguir sólo 6 escaños en las elecciones de 2021 (García de Blas, 2021). El programa electoral del partido incluía objetivos de reconstrucción económica frente al COVID-19, la empresarialidad catalana, la educación y sanidad pública, además de propuestas en contra del independentismo y las “okupes” e inseguridad (Ciudadanos, s.f.). La influencia del PP en Cataluña seguía parecida al resultado de 2017, perdiendo solo un escaño en las elecciones de 2021 (García de Blas, 2021). Su programa de elección era comparable con el de Ciudadanos: un enfoque en empresarialidad, comercio y reindustrialización basado en principios del mercado libre, seguridad y medidas en contra del independentismo (PP, s.f.). Mientras que los programas electorales de Ciudadanos y del PP eran comparables en muchos temas pertinentes a la derecha tradicional, el programa de Vox representaba la ultraderecha (Ferreira, 2019). El programa electoral de Vox, al igual que el de Ciudadanos y el del PP, incluía medidas en contra del independentismo como primer punto, sin embargo, el énfasis del programa en la inmigración ilegal y la seguridad lo diferencia de la derecha tradicional. Por ejemplo, el segundo punto del programa dice “Proteger a los catalanes de la inmigración ilegal”, que incluye “impedir las subvenciones a inmigrantes en situación irregular” (Vox, s.f.). Asimismo, el tercer punto “Recuperar la seguridad en nuestros barrios”, también incluye la misma medida a través de “Clausurar los centros de MENAS y acabar con todo tipo de subvención pública a inmigrantes ilegales” (Vox, s.f.). Los discursos que mezclan la seguridad y la inmigración ilegal encapsulan la ideología nativista del partido; sus soluciones no son proporcionar políticas o apoyos adicionales, sino que su propuesta se presenta a través de la retirada y expulsión de los “inmigrantes ilegales” de la sociedad española. Curiosamente, a pesar de la “agenda 64 (Tabla 2) Categorías y subcategorías 1. Inmigración e inseguridad 1.1. Terrorismo 2. Inmigración e identidad española (amenazas) 3. Economía Fuente: elaboración propria. La suma de las unidades de cada categoría superará el número total de tuits analizados porque un tuit puede incluir varios temas y por tanto estar en dos o más categorías. Siguiendo como ejemplo este tuit de Vox España, del 11 de enero, “Responsabilizamos a todos los partidos políticos por haber promovido la peligrosa islamización de Cataluña. Desde ERC al PP. Son culpables de la inseguridad ciudadana y la degradación de los barrios catalanes” (2021u). Este tuit incluye temas de la identidad española y amenazas, culpando a la clase política de la degradación urbana, e incluye temas de inseguridad a través del adjetivo “peligrosa” y la mención de “inseguridad ciudadana”. Además, durante este proceso hemos observado las palabras recurrentes de cada tema, en particular las que pertenecen especialmente a cada categoría. En varios casos algunas palabras eran tan prolíficas que lo incluimos en más de una categoría, por ejemplo, palabras como ‘ilegal’ o ‘mena’ fueron incluidas en todas las categorías. En esta parte combinamos elementos de un análisis de contenido rigoroso y sistemático, destacando las palabras que ocurren con frecuencia, a la vez que involucramos un aspecto de intuitive inquiry (investigación intuitiva). Lo cual es una “postura epistemológica constructivista, que incorpora datos objetivos y subjetivos para proporcionar interpretaciones intersubjetivas que se basan en la comprensión intuitiva de los hallazgos por parte del investigador” (Anderson, 2007). Durante el proceso de leer y releer textos con una lente científica e indagadora, los diferentes temas y fenómenos se hacen perceptibles a la investigadora. Los temas analizados en el conjunto de datos han sido organizados a través de las siguientes categorías: 1. Inmigración e inseguridad: esta categoría se corresponde con la asociación de inmigración e inseguridad en general, incluyendo la delincuencia a nivel local, así como la idea de que inmigrantes participan con mayor frecuencia en la actividad criminal (van Dijk, 1987). Estos tuits se incluyen bajo una lente de Ley y Orden para hablar de los inmigrantes (Fuchs, 2020) y hablan del ‘okupa’ en 65 términos de inseguridad y deterioro urbano, por lo que, dependiendo del contexto de su uso, ‘okupa’ también se incluye en la categoría de ‘2. Inmigración e identidad española (amenazas)’. De la misma manera, la palabra ‘mafia’ se incluye en ambas categorías según se utilice haciendo referencia a crimen o gobierno. Palabras claves: asesino, ataque, agresión, amenazan, barrios seguros, cuchillo, criminales, delincuentes, delincuencia, delitos, destrozar, destrozado, detención, detenido, droga, expulsión, familia, inseguridad, robos, ocupaciones, okupas, ley, orden, mafias, MENAs, miedo, narcopisos, ocupaciones, palizas, pena, robos, seguridad, traficantes, violaciones, violencia sexual, violentos, violentan, violadores. 1.1 Terrorismo: se refiere al riesgo que el terrorismo islámico supone a la seguridad nacional del (no habla de otros tipos de terrorismo, por ejemplo, separatista, neonazi etc.). En este contexto diferenciamos el uso de las expresiones ‘islam radical’ e ‘islam fundamental’ en cuanto a que el adjetivo ‘radical’ denota violencia y terrorismo. ambas expresiones se refieren a fenómenos socioculturales, pero el uso de la palabra ‘radical’ en estos datos siempre va acompañado de la idea de seguridad, mientras que el uso de la palabra ‘fundamental’ está vinculado con el tema de terrorismo. Palabras claves: atentados islámicos, atentar, combatientes, Daesh, detenidos, policía, (policia), radical, radicales, salafista, talibánes, terroristas, terrorismo, yihadistas, yihadismo. 2. Inmigración e identidad española (amenazas): representa las variables que son percibidas como amenazas ideológicas para España. Por ejemplo, amenazas al catolicismo y la cultura y lenguaje español, incluyendo la idea que el islam es dominante y tiene una presencia exagerada en Cataluña. En esta categoría, incluimos las menciones de ‘islam fundamental’ que habla de los riesgos socioculturales de la presencia del islam en España. Además, esta categoría hace referencia a temas como la ‘invasión’ de inmigrantes, y una retórica sobre control de fronteras y territorios españoles. ‘Canarias’ en este caso es usado para referirse a la frontera española. 66 Por otra parte, destacamos las amenazas que proceden del gobierno y las políticas. La tesis de ‘contragolpe cultural’ (Inglehart & Norris, 2017) se refiere a un rechazo populista de la política progresista, por lo que en este estudio vemos temas como multiculturalismo, feminismo, y LGBTIQ+ usados para representar amenazas. Además, el separatismo y el establishment político, incluyendo los medios de comunicación, son citados como oponentes e involucrados en conspiraciones políticas que apoyan la inmigración. Palabras claves: aula, barrios, buenismo, Canarias, catalán, catolicismo, colegios, control migratorio, convivencia, Corán, democracia, desenfrenada, degrada, diferencias culturales, élites, enemigo, entrada masiva, escuelas, español, estercoleros, ‘ERC PSC Cs y PP’, Europa, europea, feministas, Francia, franceses, fronteras, fundamentalista, globalistas, guarros, guetos, hacinamientos, hispanofobia, ideología, identidad, incivismo, integrarse, invasión, islamizar, Islamización, izquierda, lengua, libertad, mafia, medios, mezquitas, multicultural, musulmán, okupa, partidos, políticos, progre, republicano, república islámica, salafista, separatismo, Sharía, tensiones sociales, tierra, modo de vida, vecinos. 3. Economía: habla de que la inmigración está mal para la economía, o que recursos destinados a los españoles están redirigidos a inmigrantes. Este tema vincula la inmigración con el paro extendido, la actividad económica informal, dificultades en varias industrias (hostelería), o que la inmigración está en contra de los valores de empresarialidad. Palabras claves: autónomos, ayuda pública, camioneros, chollo, comerciantes, desindustrialización, despilfarro, dinero público, economía, empleo estable, empobrece, familias, ganado, hosteleros, ilegal, industrias nacionales, jóvenes, jubilados, manteros, menudeo, negocios, pagas, pagamos, paguitas, pagando, paro, parados, subvenciones, subvencionados, trabajador, trabajamos, trabaja. 67 4.2.1. Análisis según palabras claves En esta sección se analizan las categorías señaladas anteriormente utilizando las palabras clave que hemos identificado para cada categoría y subcategoría. Este proceso implica la elaboración de una plantilla que se aplica sistemáticamente a cada categoría. El objetivo es identificar la frecuencia de cada palabra clave en las categorías y en el conjunto de datos, así como comprender la naturaleza del contexto en el que se emplean estas palabras. Por ejemplo, la aparición de la palabra (o más bien el acrónimo) “MENA” connota un significado positivo, negativo o neutro cuando se utiliza en nuestro conjunto de datos, lo mismo que una palabra aparentemente más inocua como “colegio” o “jubilado”. De este modo, la ficha para el análisis se muestra a continuación. Está diseñada para ser aplicada a cada categoría y a cada conjunto de palabras clave. A continuación, se muestra un ejemplo de la palabra clave de la ficha utilizada para la categoría de ‘1. Inmigración e inseguridad’. Tuit asesino ataque agresión amenaza … violador No me extraña que los MENAS destrocen los carteles de @vox_es. Saben que con nosotros se les acaba el chollo. Positivo Neutral Negativo Los menas y los okupas campan a sus anchas en Cataluña. Para reestablecer la Ley el Orden @vox_es propone: ✅Reorganizar a los Mossos d’Esquadra para que dejen de Positivo Neutral Negativo 68 estar al servicio del separatismo y se ponga al servicio de los catalanes y de su seguridad. #BarriosSeguros Más cadena perpetua para los peores criminales y violadores… y menos feministas de moqueta con escolta y seguridad privada que obligan a las mujeres de los barrios a convivir con menas y okupas. Positivo Neutral Negativo 1 Figura 2: Ejemplo de ficha para análisis de palabras claves (fuente: elaboración propia). 4.2.2 Delimitando los temas dentro de las categorías Para abordar el concepto de las fake news dentro del conjunto de datos exploramos las ideas presentes en las categorías temáticas (establecidas en 4.2. Categorización temática). Debido a la definición de las fake news utilizada en la presente investigación – incluyendo prejuicios, sesgos y rumores – es pertinente explorar las fake news que se presentan como afirmaciones (o verdades) sobre inmigración por los autores (Carr et al. 2019). Exploramos los temas recurrentes en cada categoría clasificando las unidades a través de un proceso iterativo de la misma manera en que hemos organizado las categorías. Empezamos este proceso con el establecimiento de un nuevo esquema para organizar los tuits basado en las ideas que aparecen de forma recurrente en cada categoría. Por ejemplo, en 3. Economía habíamos percibido la recurrencia de la idea de que los 69 inmigrantes reciben demasiadas ayudas del Estado, por lo que establecemos como tema ‘Los inmigrantes (ilegales) reciben demasiadas ayudas financieras’. Una vez que los datos estánn organizados por tema, o dicho de otra manera, las narrativas postuladas por los autores están puestas sobre la mesa, podemos profundizar en el concepto de las fake news. La Tabla 3 muestra los resultados de la extracción de los temas semióticos de cada unidad. Hemos llevado a cabo y organizado este análisis según las categorías delimitadas en 4.2. Categorización temática. (Tabla 3) Temas presentadas en los datos según categoría 1. Inmigración e inseguridad Temas I La inmigración trae crimen e inseguridad II Los MENAs y los centros de MENAs promueven crimen III Los inmigrantes cometen violencia sexual 1.1 Terrorismo Temas I II Terroristas llegan a España por la falta de control de fronteras Yihadismo e islamismo radical son prevalentes en Cataluña, y por lo tanto existe un alto riesgo de atentados terroristas. 2. Inmigración e identidad española (amenazas) Temas I II III IV V VI VII IIX IX X XI XII El Islam está creciendo en Cataluña El Islam es fundamentalista; hay mezquitas fundamentalistas Hay una invasión migratoria Hay una falta de control de fronteras Su cultura (islam) es demasiado diferente Los ‘vecinos’ están preocupados por la inmigración en sus barrios Francia es un ejemplo del multiculturalismo fracasado La inmigración causa deterioro urbano El Islam (árabe) está enseñando/usado en los colegios Existe discriminación hacia la lengua y/o cultura española El separatismo promueve la inmigración y el islam Las políticas progresistas promueven la inmigración y el islam 70 XIII El establishment político y mediático es incompetente y/o está ocultando información sobre la inmigración 3. Economía Temas I II III IV V VI El gobierno abandona familias, trabajadores y jubilados Los inmigrantes (ilegales) reciben demasiadas ayudas financieras El gobierno dirige demasiado dinero público a los inmigrantes La inmigración está vinculada con la desindustrialización de España La actividad económica de los inmigrantes es ilegal La inmigración está mal para la economía española en general Fuente: elaboración propria. 4.3 Fact-checking Estamos pasando por lo que Kessler (2014) llama un “boom mundial” en fact-checking (citado en Graves, 2017 p. 519). En la última década han surgido varias páginas webs que se dedican a la comprobación de los discursos y declaraciones de los actores influyentes en la esfera pública (Graves, 2017). Desde 2001, el fact-checking ha aumentado más del 900% en los periódicos y más del 2.000%. en los medios de comunicación audiovisual. (Amazeen, 2013 citado en Tsfati et al. 2020). En España, Maldita.es y Newtral se encuentran entre las organizaciones de fact-checking más conocidas. Según los críticos del fact-checking, esta práctica es errónea por su objetivo de ofrecer conclusiones fácticas a opiniones subjetivas, como los discursos políticos, que en su mayoría se construyen sobre la base de valores e ideologías (Graves, 2017 p. 520). Sin embargo, Graves (2017) argumenta que el fact-checking se encuentra en el seno de la investigación periodística y producción de noticias. En muchos casos, el fact-checking requiere una serie de pasos. En primer lugar, se ha de elegir o destacar las declaraciones a comprobar teniendo en cuenta el interés generado en el público, las implicaciones en el debate político, y la posibilidad de comprobar tales declaraciones ya que ciertos textos, como las opiniones, no son comprobables (Palomo & Sedano, 2018). La manera en que una declaración se desarrolla por el paisaje mediático ofrece pistas contextuales sobre su validez, por ejemplo, la fuente original y los actores que han compartido o difundido la información son elementos importantes (Graves, 2017). Además, hace falta consultar con expertos lo que puede incluir el uso de bases de datos de organismos gubernamentales y fuentes académicas 71 (Graves, 2017; Palomo & Sedano, 2018). No obstante, encontrar expertos ‘neutrales’ puede ser difícil por lo que siempre que sea posible es mejor consultar fuentes primarias (Graves, 2017 p. 528). Para llevar a cabo nuestro proceso de fact-checking de tuits identificamos las ideas globales o los temas recurrentes en cada categoría y demostramos las narrativas sobre la inmigración que Vox usa de forma repetitiva en su Twitter. La Tabla 3 muestra las afirmaciones recurrentes identificadas. Posteriormente destacamos hechos y declaraciones que son adecuados para ser sometidos a un proceso de fact-checking. Dichas declaraciones deben ser presentadas como datos, eventos o fenómenos de los cuales podemos investigar su origen, difusión, y veracidad. Como mencionamos antes, hay varios tuits que entran en más de una categoría. En estos casos señalamos el dato que se corresponde con la categoría en cuestión. Por ejemplo, miramos a este tuit de María García: “Es la ciudad que más mezquitas fundamentalistas tiene y la que más terroristas yihadistas ha tenido que detener este año” (García Fuster, 2021). La parte sobre ‘mezquitas fundamentalistas’ se comprueba en la categoría ‘2. Inmigración e identidad española (amenazas)’, mientras que la parte sobre ‘terroristas yihadistas’ será comprobada en ‘1.1 Terrorismo’. Para determinar la naturaleza de los hechos presentados utilizamos el sistema de clasificación expuesto por el sitio web catalán Verificat 10 . La escala utilizada por Verificat incluye los matices que suelen aparecer a la hora de determinar si una información es precisa (Carr et al. 2019). Del mismo modo que las opiniones no pueden someterse a un proceso de fact-checking, los hechos no pueden someterse a un esquema binario que excluya la tarea de definir lo que es “verdadero” (Lewandowsky et al. 2012). El sitio web Newtral utiliza una escala similar para clasificar la información, sin embargo, la escala utilizada por Newtral no incluye la opción de “no comprobable” (Newtral, s.f.-a). 10 Verificat se constituyó como organización sin ánimo de lucro en 2019. Es la primera organización de fact-checking de Cataluña y se unió a la International Fact Checking Network en 2020. Se ha centrado en la pandemia del COVID-19 y en las elecciones de Barcelona de 2019, así como en la desinformación política en Cataluña. En 2021, Verificat y Newtral.es comenzaron a trabajar juntos para verificar las declaraciones políticas realizadas durante la campaña electoral catalana (Newtral, s.f.-b). 72 En nuestro estudio utilizamos la siguiente escala de Verificat: “Verdadero: Se reafirma tras consultar las distintas fuentes. Verdad a medias: El grueso de la información es correcto, pero obvia detalles contextuales de modo que puede inducir a una interpretación errónea de la realidad. Engañoso: Contiene alguna información verídica, pero esconde hecho relevantes. Los datos son insuficientes para comunicar la realidad o la manipulan. Falso: Las fuentes oficiales y las investigaciones no respaldan la afirmación. No comprobable: Los datos oficiales disponibles o las investigaciones realizadas no son suficientes para probar si es verdadero o falso” (Verificat, s.f.). 4.3.1. Fact-checking de ‘1. Inmigración e inseguridad’ Tras la organización de los tuits en categorías y subcategorías, y la identificación de las declaraciones recurrentes, la información presentada en los datos puede ser comprobada. En la categoría de ‘1. Inmigración e inseguridad’, identificamos las declaraciones presentadas como ‘hechos’ concretos o declaraciones que pueden ser comprobados a través de datos (Graves, 2019), es decir que no son presentados como opiniones o comentarios. Este proceso está copiado para las otras categorías. “Ataque a pedradas de 150 menas magrebíes contra cuatro policías y guardias civiles al sur de Gran Canaria.” (Vox, 2021a). Fact-checking: Estos datos fueron publicados por la primera vez en Libertad Digital el 13 de enero de 2021 y no han sido publicados por otros sitios ni publicaciones más conocidas. Las personas que cuentan y comentan sobre los eventos en la noticia lo hacen de forma anónima (León, 2021). La noticia de Libertad Digital fue compartida en la página de Facebook de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) con el texto “Así fue el ataque a pedradas de un grupo de menas contra policías y guardias civiles del sur de Gran Canaria” que era igual del título del artículo (AUGC, 2021). Otras pequeñas publicaciones digitales, como Sur Digital y Maspalomas Ahora, han hecho reportajes similares, pero sin citar las cifras contadas por Vox y Libertad Digital. En el portal de noticias del Gobierno de Canarias, no existía registro de esta noticia y 73 tampoco en la sala de prensa de la Policía Nacional. En suma, no existen otro registro de estos datos. Falso. “Tres jóvenes inmigrantes ilegales rajan el cuello a un hombre en Pamplona para intentar robarle” (Vox, 2021b). Fact-checking: En este tuit, Vox España comparte un enlace para un artículo de esta supuesta noticia publicada en Navarra.com, con el título “Tres jóvenes rajan el cuello a un hombre en Pamplona tras intentar robarle: detenidos por intento de homicidio” (“Tres jóvenes,” 2021). El artículo fue publicado por Navarra.com el 4 de enero 2021, y luego por otras páginas como Mediterráneo Digital (publicado el 7 de enero 2021), El Matinal (publicado el 7 de enero 2021) y Altavoz de Sucesos (publicado el 5 de enero). Ninguna de las agencias de noticias más importantes hizo reportaje sobre la incidencia. No existe un registro de este crimen en la sala de prensa de la Política Nacional ni en el Twitter de la Policía Municipal de Pamplona, lo cual incluye varios tuits todos los días de varios delitos desde ‘botellones’ hasta narcotráfico y posesión de armas. En suma, no existen otro registro de estos datos. Falso. “El 46% de robos es de origen extranjero” (Vox, 2021c). Fact-checking: Ninguna cita se menciona junto con este dato. Hemos analizado datos de un periodo de cinco años: desde 2015 hasta 2020 (los datos más recientes) y según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el porcentaje de robos cometidos por personas extranjeras en España oscila entre el 23 y el 26% (INE, s.f.). En suma, no se puede verificar estos datos. Falso. “El separatismo catalán apoya la inmigración magrebí por ser más reacia a usar el español que la latina” (Gallego, 2021a). Fact-checking: Según datos del Generalitat de Catalunya, en 2020, la población extranjera de Cataluña consistía en 391.950 personas de Europa (31,09% de la población extranjera), 324.269 de África (25,72%), 355.919 de América 11 (28,23%), 11 10.872 personas de esta cifra eran de América Norte (Instituto de Estadística de Cataluña, 2021). 80 individualizada en esta lengua” (Educación de Cataluña, 2009). Luego en 2012, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) reconoció el castellano y el catalán como ‘lenguas vehiculares’ en el sistema educativo catalán (Baquero, 2015). Entonces, podemos comprobar que sí se puede estudiar el islam en las aulas. Pero, a la vez, se puede escoger el español como lengua de aprendizaje. Sin embargo, el contexto sobre el islam en los colegios en Cataluña no está presentada de forma transparente y precisa, y este dato está presentado de forma sesgada. En suma, clasificamos ese tuit como engañoso. “Cataluña implanta la religión islámica en las aulas” (Garriga, 2021e). Fact-checking: Refiriendo a la comprobación que hemos hecho arriba, clasificamos este dato como engañoso al ser presentado de una forma que puede manipular el entendimiento del contexto. Engañoso. “El islamismo crece en Gerona un 5% en un año, sumando más de 90.000 fieles”. (Vox, 2021q). Fact-checking: Según datos de la Unión de Comunidades Islámicas de España, en 2019 en Gerona había un total de 90.900 musulmanes (56.043 extranjeros y 34.857 españoles) (UCIE, 2020). En 2020, había un total de 96.323 (58.810 extranjeros y 37.513 españoles), suponiendo un crecimiento en la representación de islam en Gerona de 5423 personas (aumento del 5,9%) (UCIE, 2021). Sin embargo, islamismo (como es mencionado en el tuit) es una doctrina fundamentalista que buscar la realización de la religión a través de la política. Así, este dato es falso. “Un policía malagueño muere por Covid tras custodiar a inmigrantes ilegales, alguno de ellos contagiados, en Canarias. Cuando regresó a Málaga no le hicieron PCR e ingresó en el hospital 2 días después” (Vox, 2021j). Fact-checking: a pesar de no encontrar una fuente primaria en la forma de una nota de prensa de la policía o un informe gubernamental, podemos juntar datos usados en artículos periodísticos para intentar formar una percepción más clara de los eventos. 81 Según un artículo de OKDiario (Egea, 2021) compartido por enlace en el mismo tuit, el policía Antonio Jesús Martín murió después de complicaciones relacionadas con el COVID-19 el 4 de enero 2021; este dato está corroborado por un artículo de La Razón (Zuloaga, 2021a). Antonio Jesús Martín formó parte del Grupo Gama 30 que intervenía durante la llegada de inmigrantes al muelle de Arguineguín, en Canarias, regresó a Málaga el 30 de diciembre y le hicieron una prueba de antígenos que dio negativo. OKDiario dice el “2 de enero se sometió a una PCR” (Egea, 2021), mientras que La Razón (que cita un representante del sindicato de La Confederación Española de Policía) dice “el 1 de enero se le hizo una PCR que dio resultado positivo” (Zuloaga, 2021a). Sin embargo, el artículo de OKDiario se contradice al decir: “El día 1 de enero Antonio empezó a sentirse realmente mal. El agente, casado y padre de dos hijos, acabó en el hospital donde, ante los precedentes que explicaba sobre dónde había estado y los síntomas que presentaba, se le sometió a una prueba PCR”. El representante de la CEP dice: “el día 2 ingresó en un centro hospitalario”. Ningún artículo menciona la fuente de infección. Podemos corroborar que el policía regresó a Málaga después de una operación de control de llegada de personas a Canarias y no le hicieron una PCR y le ingresaron en el hospital el día 1 o 2 de enero. Sin embargo, el estado de infección de los inmigrantes no se puede comprobar. Entonces etiquetamos este tuit como falso. “Es la ciudad que más mezquitas fundamentalistas tiene…” (García Fuster, 2021). Fact-checking: En primer lugar, tenemos que asumir que ‘la ciudad’ en cuestión es Barcelona. El texto anterior lee “Cataluña es centro neurálgico del islamismo radical en España”, pero no hay mención de una ciudad concreta. Además, Maria Garcia Fuster es “la Diputada de VOX por Barcelona” según su biografía de Twitter. Datos sobre ‘Centros de Culto’ del Instituto de Estadística de Cataluña dicen que en Barcelona hay 42 centros islámicos – es la tercera religión en cuanto a número de centros en Barcelona, mientras que hay 288 ‘Centros de culto católicos’ y 263 ‘Iglesias Evangélicas’ (Centros de Culto, s.f.). En Cataluña, Barcelona es la ciudad con el mayor 82 número de centros de la fe islámica, seguido por Bajo Llobregat y Vallés Oriental, ambos con 23 centros islámicos. Sin embargo, este tuit menciona “mezquitas fundamentalistas” por lo que es más difícil de desentrañar. Un artículo de La Vanguardia de 2015 dice que “según datos de los servicios de inteligencia e información de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado (FCSE)” a los que ha tenido acceso el periódico, “de los 1.264 centros de culto islámico identificados en España, las fuerzas de seguridad han vinculado con el salafismo a 98 de ellos” (Martín de Pozuelo, 2015). Además, “algo más de la mitad, unos 50, se encuentran ubicados en Catalunya” (Martín de Pozuelo, 2015). El artículo menciona que “las fuentes” consultadas “no abundan en el aspecto geográfico” y que “han detectado en centros religiosos situados en los municipios de Reus y Torredembarra (Tarragona), Vilanova i la Geltrú (Barcelona) y Salt (Girona)” sin especificación (Martín de Pozuelo, 2015). Entonces, según este artículo la mayoría de las mezquitas fundamentalistas en España se ubican en Cataluña, y de este modo, podrían concentrarse en la capital, Barcelona. Sin embargo, no haremos este tipo de especulación, y calificamos esta notica de ‘engañosa’ por presentar información insuficiente. “Cataluña es la segunda región de España que más menas acoge” (Vox, 2021k). Fact-checking: Al 31 de diciembre 2020, Cataluña fue la tercera región que más MENAS acoge, según datos del Ministerio del Interior (s.f.-c). La primera era Andalucía (2.507), luego Canarias (1.849) y luego Cataluña (1.168) (Ministerio del Interior, s.f.-c). Debido que la segunda región acoge un tercero más que Cataluña, el dato es falso. 4.3.2. Fact-checking de ‘3. Economía’ “Siguen trayendo a miles de inmigrantes ilegales con sus correspondientes paguitas de seiscientos euros” (Vox Tarragona, 2021a). 83 Fact-checking: Según datos del Sistema Estadístico de Criminalidad recogidos por Maldita, los MENAS no reciben pagas (2022). La ausencia de pagas es consistente a todas las comunidades de España (Maldita, 2022). Entonces, este dato es falso. “Inmigrantes ilegales con una actividad ilegal tienen un sindicato que los ampara” (Lora, 2021a). Fact-checking: Este tuit se refiriere a un artículo de 20Minutos sobre la trasladación del ‘Sindicatos de Manteros’ en Barcelona (“El Sindicato de Manteros,” 2021). Un artículo de El País que describe la fundación del Sindicato de Manteros explica su estatus como asociación de trabajadores, y no como un sindicato oficial porque no tiene apoyo institucional (Congostrina, 2018). El artículo de 20 Minutos explica que la función de dicho sindicato está más alineada con la de una cooperativa, por ejemplo, ayudando una “mujer mayor en situación de dependencia y vulnerabilidad” encontrar alojamiento (“El Sindicato de Manteros,” 2021). La protección que ofrece el Sindicatos de Materos a sus socios es una protección del mismo colectivo. Aunque tiene apoyo de organizaciones y ONGs, no tiene el estatus de un sindicato oficial que tiene acceso a la negociación gubernamental. Entonces, la afirmación es engañosa. “La gente que ha levantado la economía de Cataluña … no reciben ayudas sus bares tienen que cerrar” (Lora, 2021b). Fact-checking: A finales de 2020, la Generalitat de Cataluña abrió dos líneas de ayudas financieras para la hostelería, incluyendo pagos entre 2.000 y 3.000 euros para bares y locales que han sido afectado por la pandemia de COVID-19 (Ubieto, 2020). Aunque la segunda línea fue introducida porque la primera fue agotada (Ubieto, 2020), este tuit no habla de la efectividad de las ayudas, sino de su existencia en sí. Entonces, este dato es falso. 5. Resultados Para comprender los discursos presentes en el conjunto de datos, organizamos inicialmente los tuits en tres categorías y una subcategoría: 1. 1. Inmigración e 84 inseguridad; 1.1. Terrorismo; 2. Inmigración e identidad española (amenazas); y 3. Economía (Tabla 4). Los resultados de esta organización inicial mostraron que la mayoría de los tweets (73%) trataban temas relacionados con Inmigración e identidad española (amenazas). La categoría con el segundo mayor volumen de tuits fue 1. Inmigración e inseguridad (28%), que incluía la subcategoría 1.1 Terrorismo (9%). La categoría 3. Economía fue la que menos tuits tuvo (15%). Esta categorización inicial nos ayudó a entender los temas principales que fueron discutidos por Vox y cómo esto se relaciona con temas mayores de nacionalismo y fake news. Categoría (o subcategoría) Numero de tuits 1. Inmigración e inseguridad 64 1.1. Terrorismo 20 2. Inmigración e identidad española (amenazas) 107 3. Economía 33 Tabla 4: Los resultados de la categorización de los tuits (fuente: elaboración propria). Gráfico 1: Representación proporcional del número de tuits de cada categoría (de un total de 139 tuits). Nota: Algunos tuits se clasificaron en más de una categoría (fuente: elaboración propria). A continuación, emprendimos un proceso de recuento y clasificación de las palabras clave identificadas en cada categoría para comprender su carácter negativo, neutro o positivo (apéndice 1). Los resultados revelaron un discurso abrumadoramente negativo: 85 la mayoría de las palabras se clasificaron como negativas, incluyendo palabras que no denotan necesariamente negatividad, como “familias” y “barrios”. Esto demostró el uso de valores nacionalistas dentro del conjunto de datos, ya que palabras como “inmigración” se utilizaron exclusivamente en un sentido negativo. En ‘1. Inmigración e inseguridad’, las palabras clave fueron utilizadas 219 veces, de las cuales sólo dos fueron positivas y ninguna neutras. En ‘1.1. Terrorismo’, hubo 50 casos de palabras clave: 47 negativas, 1 neutra y 2 positivas. En 2. Inmigración e identidad española (amenazas) las palabras clave se utilizaron 404 veces: 387 veces con un tono negativo, 14 veces con un tono positivo y tres veces con un tono neutro. En tres. Economía, las palabras clave se utilizaron 96 veces: 91 veces con un tono positivo y cinco veces con un tono positivo. Para comprender mejor cómo pueden explorarse las fake news a través de la fenomenología, especialmente en lo que respecta a la instrumentalización de prejuicios y rumores, extrajimos los temas identificables de cada categoría. Los resultados de este proceso apoyaron nuestra hipótesis de que Vox utiliza fake news, dado que cada tuit podía clasificarse en un tema general basado en prejuicios comunes sobre los inmigrantes. La categoría ‘2. Inmigración e identidad española (amenazas)’ fue la que incluyó el mayor número de temas identificados (13), lo que era de esperar dado el alto volumen de tuits en esta categoría. El tema con mayor número de tuits fue el 1. Inmigración e inseguridad “I - La inmigración trae crimen e inseguridad” (Gráfico 2). Esta categoría, y su subcategoría 1.1 Terrorismo tuvieron el menor número de temas identificados: tres y dos respectivamente. La categoría 3. Economía, que tuvo el menor número de tuits, arrojó seis temas. El tema “I - El gobierno abandona a las familias, los trabajadores y los jubilados” tuvo el mayor número de tuits (12). 86 Gráfico 2: Temas presentados y volumen de tuits según 1. Inmigración e inseguridad (fuente: elaboración propria). Gráfico 3: Temas presentados y volumen de tuits según 1.1 Terrorismo (fuente: elaboración propria). 3 11 55 0 10 20 30 40 50 60 III - Inmigrantes cometen violencia sexual II - Los MENAs y los centros de MENAs promueven crimen I - La inmigración trae crimen e inseguridad Numero de tuits Temas - 1. Inmigración e inseguridad 7 18 0 2 4 6 8 10 12 14 16 18 20 II - Yihadismo e islamismo radical están prevalentes en Cataluña, y por lo tanto un alto riesgo de atentados terroristas I - Terroristas llegan a España por la falta de control de fronteras Numero de tuits Temas - 1.1 Terrorismo 87 Gráfico 4 (arriba) y 5: Temas presentados y volumen de tuits según categoría (fuente: elaboración propria). 11 3 3 8 7 12 0 2 4 6 8 10 12 14 VI - Inmigración está mal para la economía española en general V - La actividad económica de los inmigrantes es ilegal IV - Inmigración está vinculada con la desindustrialización de España III - El gobierno dirige demasiado dinero público a los inmigrantes II - Los inmigrantes (ilegales) reciben demasiadas ayudas financieras I - El gobierno abandona familias, trabajadores y jubilados Numero de tuits Temas - 3. Economía 34 25 27 13 9 15 5 7 13 23 15 9 20 0 5 10 15 20 25 30 35 40 XIII - El establishment político y mediático es incompetente y/o está ocultando información sobre la inmigración XII - Las políticas progresistas promueven la inmigración y el islam XI El separatismo promueve la inmigración y el islam X - Existe discriminación hacia la lengua y/o cultura española IX - Islam (y árabe) está enseñando/usado en los colegios VIII - Inmigración causa deterioro urbano VII - Francia es un ejemplo del multiculturalismo fracasado VI - Los ‘vecinos’ están preocupados por la inmigración … V - Su cultura (islam) es demasiado diferente IV - Hay una falta de control de fronteras III - Hay una invasión migratoria II - Islam es fundamentalista; hay mezquitas fundamentalistas I - Islam está creciendo en Cataluña Numero de tuits Temas - 2. Inmigración e identidad española (amenazas) 88 Por último, el proceso de fact-checking apoyó nuestra hipótesis de que Vox utiliza fake news sobre inmigración. Del total de 139 tuits, sólo 26 eran aptos para someterse a un proceso de fact-checking; en tres casos un solo tuit incluía dos hechos diferentes. Los resultados mostraron que la mayoría de las afirmaciones (y los tuits) eran falsos (13). A continuación, ocho fueron clasificados como “engañoso”, cinco como “verdadero”, dos como “no comprobable” y uno como “verdadero a medias”. Tabla 5: Los resultados de proceso de fact-checking (fuente: elaboración propia). Gráfico 6: Representación gráfica de los resultados del proceso de fact-checking de los hechos presentados en los tuits (fuente: elaboración propia). Verdadero 17% Verdad a medias 3% Engañoso 28% Falso 45% No comprobable 7% Resultados de Fact-checking Categoría Numero de afirmaciones aptas para el fact-checking Verdadero Verdad a medias Engañoso Falso No comprobable 1. Inmigración e inseguridad 8 2 6 1.1. Terrorismo 11 5 1 1 3 1 2. Inmigración e identidad española (amenazas) 7 4 2 1 3. Economía 3 1 2 89 6. Discusión El objetivo de este estudio es profundizar en la relación entre comunicación y democracia. Es decir, cómo la comunicación, y en particular las fake news, han sido instrumentalizadas en el ámbito político, influenciando directamente la forma en que nos relacionamos con la verdad, la democracia y la esfera pública. Para ello hemos explorado el creciente fenómeno de las fake news dentro del contexto político en España, y debido a que las fake news son transnacionales y omnipresentes, comparamos este fenómeno creciente con otro de características similares: el auge del nacionalismo a nivel mundial. A medida que las fronteras se hacen más estrechas, los recursos más escasos y las economías globales más desiguales y precarias, la inmigración se ha convertido en uno de los temas más divisivos del siglo XXI (Fuchs, 2020). Por lo tanto, hemos querido observar la convergencia de las fake news y el nacionalismo, dentro del panorama mediático y comunicativo moderno, donde los flujos de información se han vuelto irreversiblemente difusos. La organización inicial de los datos en categorías y el proceso iterativo de reorganización y redefinición de estas permite observar un marcado contraste en los resultados. La categoría relacionada con la identidad española, es decir, las amenazas al modo de vida español, arrojó el mayor número de tuits. Este resultado coincide con lo que Fuchs (2017) entiende por el auge del nacionalismo: una ideología política que habla de “esperanzas y miedos que son el material psicológico de la política de la posverdad” (p. 10). Estas amenazas no son materiales en el caso de las amenazas de seguridad o económicas, sino más bien amenazas intangibles que impactan en la memoria colectiva etno-nacional única de una nación (Taylor Woods, 2013). La categoría con el segundo mayor número de tuits fue la de Seguridad, incluyendo la subcategoría de Terrorismo. El menor número de tuits fue en relación con la Economía. Estos resultados reflejan que la preocupación respecto a amenazas inmateriales relacionadas con la identidad y la cultura es mayor que la preocupación hacia cuestiones materiales relacionadas con la seguridad y el dinero, lo que apunta a la promoción del miedo basado en la seguridad personal y nacional, más que en el bienestar financiero. 96 del islam como una amenaza para la identidad y la seguridad de España. Vox Barcelona escribió el 3 de febrero de 2021: “Vox viene a acabar con la creciente islamización de Cataluña y vamos a expulsar a todos aquellos que estén en nuestro territorio de manera ilegal y a todos aquellos [sic] que promuevan el islamismo radical” (2021e). En este tuit podemos ver una retórica sobre las fronteras de España, y la amenaza al territorio español, que hemos clasificado como amenazas a la identidad, ya que considera al estado-nación como una patria, por otro lado, también podemos percibir una amenaza a la seguridad nacional, a través del “islamismo radical”. ¿Una economía con fronteras? Dentro de la categoría ‘3. Economía’ podemos ver cómo se despliegan los discursos nacionalistas con respecto a los problemas percibidos que la inmigración causa a la economía española. Podemos ver esto a través de temas como el abandono de familias y trabajadores españoles, y a través de la asignación de fondos públicos a los inmigrantes. Por ejemplo, un tuit de Antonio Gallego del 6 de febrero 2021 (Imagen 6) habla de los supuestos privilegios económicos (“chollo”) que reciben los inmigrantes (“MENAS”) por parte del gobierno (2021c). Habla de un discurso similar utilizado por Trump en Estados Unidos sobre la “grandeza nacional” que “se ha visto amenazada por los inmigrantes ilegales, los africanos, la transferencia de impuestos a los extranjeros y la ayuda al desarrollo” (Fuchs, 2017, p. 134). Junto con esto, podemos ver el encuadre de los inmigrantes como “grupo singular y deficiente” (Fuchs, 2020) a través de referencias a la carga económica de los inmigrantes en la economía española, así como los inmigrantes son vistos como una amenaza para las industrias españolas y el crecimiento económico. Imagen 6: “No me extraña que los MENAS destrocen los carteles de @vox_es. Saben que con nosotros se les acaba el chollo” [Tuit] (Gallego, 2021c). 97 Como se menciona en el Marco Conceptual, observamos una contradicción entre las políticas neoliberales y el nacionalismo económico en el conjunto de datos. Dos tuits de Vox Tarragona ejemplifican esta contradicción a través de la mención a la “desindustrialización”. Como ya hemos establecido, el auge del nacionalismo (y del populismo) ha estado en parte vinculado a las transformaciones neoliberales de las economías globales -pasando de las industrias nacionales a las economías globales que transfieren la capacidad industrial a países externos (Fuchs, 2020; Inglehart & Norris, 2017). Sin embargo, dos tuits (Imagen 7) de Vox Tarragona del 7 de febrero (2021c) y del 12 de febrero (2021d) ejemplifican la confusión de la inmigración con la desindustrialización. Vox se ha posicionado a la derecha del PP en cuanto a “la libertad económica” (Ferreira, 2019, p. 76). En este sentido, la inclusión de discusiones sobre la “desindustrialización” en paralelo a la inmigración muestra un intento de ocultar la realidad de la doctrina económica de Vox basada en el libre mercado, donde la desindustrialización se ha convertido en algo inevitable en los mercados competitivos. Imagen 7: (izquierda) “Hemos venido a romper consensos, a hablar de inmigración ilegal, de la inseguridad en las calles, de la desindustrialización de nuestras ciudades, del despilfarro separatista y de la agenda ideológica de la izquierda” [Tuit] (Vox Tarragona, 2021c). (derecha) “@IsabelLazaro_ ‘Es el momento de hablar de despilfarro político, cierre de chiringuitos, okupación, inseguridad ciudadana, inmigración ilegal, delincuencia y desindustrialización’. ‘Cada voto será un paso firme para plantarse y construir la Cataluña arrebatada’” [Tuit] (Vox Tarragona, 2021d). Esquema amigo/enemigo Los resultados del conteo y clasificación del uso de palabras claves (como negativo, neutro o positivo) mostró un dominio abrumador de negatividad en el uso de estas palabras. En algunos casos, podíamos predecir con cierta certeza que palabras como “ataque”, “criminales” y “violentos” se utilizarían en un sentido negativo, pero también vimos el uso negativo de palabras como “vecinos”, “familias” y “barrios”, que aludían a 98 la victimización y el abandono de los ciudadanos, o a la destrucción de las zonas urbanas. También representa una política de “esperanzas y miedos”, como describe Fuchs (2017, p. 10). Por ejemplo, en este tuit de Vox España del 22 de enero “Más cadena perpetua para los peores criminales y violadores... y menos feministas de moqueta con escolta y seguridad privada que obligan a las mujeres de los barrios a convivir con menas y okupas” (Imagen 8). Imagen 8: “Más cadena perpetua para los peores criminales y violadores... y menos feministas de moqueta con escolta y seguridad privada que obligan a las mujeres de los barrios a convivir con menas y okupas” [Tuit] (Vox, 2021r). En este caso, los temores se definen claramente como “peores criminales y violadores” junto con “menas y okupas”— no hay duda de que el uso de estas palabras clave tiene una connotación negativa. Sin embargo, la esperanza viene en forma de declaración dialécticamente negativa: “menos feministas de moqueta con escolta y seguridad privada”. De esta manera podemos ver que la amenaza es doble: la delincuencia que es perpetrada por criminales y aparentemente “menas y okupas”, así como la amenaza ideológica que se convierte en una amenaza material en forma de seguridad, presentada por “feministas” que son vistas como una amenaza para “las mujeres de los barrios”. También se crea aquí otra división entre “feministas” y “mujeres de los barrios”, aludiendo al esquema amigo/enemigo que utiliza la ultraderecha (Ferreira, 2019). Sin embargo, en este contenido también podemos ver que la palabra clave “barrio” es utilizada negativamente, ya que habla de la desventaja y el peligro que deben enfrentar las mujeres de los barrios. Se trata de un hallazgo interesante del abrumador discurso negativo de Vox. En este sentido, en lugar de un esquema amigo/enemigo, donde se habla del amigo con connotaciones positivas, y del enemigo con negativas, podemos ver surgir el patrón de un esquema víctima/enemigo donde se hace referencia a ambos de forma negativa. En este caso, se habla negativamente de la víctima “españoles corrientes” (Vox, 2021e), de “la identidad de nuestros barrios” (Vox, 2021h) y de “la 99 industria española” (Vox Tarragona, 2021d), que se enmarca en la crisis gracias al enemigo. Para contrastar, he aquí un ejemplo de Vox Tarragona del 10 de febrero que ofrece uno de los pocos ejemplos de uso positivo de una palabra clave. “Mientras la casta política despilfarra tu dinero en subvenciones a los menas y abandona a nuestras familias, @vox_es defiende que los españoles son primero” (2021e). Podemos ver el uso de “los españoles son primero” como un uso positivo de “españoles”, aunque no deja de ser una victimización del pueblo por el despilfarro de su dinero en “subvenciones” (Charaudeau, 2009 citado en González Gómez, 2021). Sin embargo, la última parte de la frase que habla de Vox defendiendo que “los españoles son primero” alude a la política de “esperanzas y miedos” (Fuchs, 2017). En este caso, los miedos se basan en la pérdida de los medios de vida y de los valores familiares por la actuación del establishment político (“la casta política”) y gasto de dinero público dirigido a inmigrantes, mientras que las esperanzas se basan en un líder autoritario que defienda los valores nacionalistas (Fuchs, 2017). El nacionalismo, según Bobbio (2014), acepta un orden hegemónico de desigualdad. Esta idea de que no todos somos iguales es perceptible dentro de nuestro conjunto de datos de Tweets de Vox, como en el tweet antes mencionado donde los inmigrantes son a menudo referidos sólo como “menas”, mientras que “los españoles” son vistos como “los primeros” en el orden hegemónico inherente a una visión del mundo nacionalista (Vox Tarragona, 2021e). Otro elemento del esquema amigo/enemigo que se observa en los hallazgos es la idea de que se favorece al islam por encima del catolicismo (imagen 9). El tuit de Antonio Gallego 5/01/2021 que dice “Cataluña quiere más religión en colegio e institutos” requiere una comprensión del contexto social en el que se encuentra. Por ejemplo, la estructura retórica de este enunciado se apoya en la ironía o el sarcasmo; es un dispositivo lingüístico que sólo puede entenderse observando las macroestructuras que dan sentido a este enunciado (Van Dijk, 1987). Sabemos por nuestro Marco Conceptual que en Europa hay una serie de políticas reguladoras que limitan las libertades religiosas especialmente en relación con el islam (Spektorowski, 2014). Sin embargo, este tuit implica que el islam es una entidad poderosa, que a su vez está perjudicando al catolicismo y dando a la religión más dominante de España la condición de víctima. 100 Imagen 9: (izquierda) “Cataluña quiere más religión islámica en colegios e institutos. Hostiles con el catolicismo, amables con el islamismo” [Tuit] (Gallego, 2021d). (derecha) “¡NO al derribo de la Cruz de las Descalzas en Aguilar de La Frontera! Los talibanes de la memoria pretenden acabar con la cultura religiosa e histórica de esta localidad. Desde VOX llevaremos a cabo las acciones necesarias para impedir su retirada” [Tuit] (Vox, 2021s). Aquí podemos ver uno de los esquemas amigo/enemigo más antiguo invocados: las divisiones que se producen entre las creencias religiosas (como si la historia se repitiera). También incluye un nacionalismo impregnado de “mitos etnonacionales”, en particular, la ‘Reconquista’ de España en la Edad Media (Ferreira, 2019, p. 87). El esquema amigo/enemigo que presenta el catolicismo/islamismo no solo ofrece una amenaza actual al modo de vida español, sino que también ofrece una amenaza que habla de los “mitos, símbolos, recuerdos y valores” de una “época premoderna” (Taylor Woods, 2013). La amenaza es múltiple. Si España abrazara el multiculturalismo y aceptara el islam como una de las muchas religiones del mundo en la aldea global, desde el punto de vista nacionalista, se borraría el “carácter único” del Estado-nación, basado en mitos etnonacionales de hace siglos. De hecho, se alude a esto en un tuit de Vox España del 18 de enero (Imagen 9) “Los talibanes de la memoria pretenden acabar con la cultura religiosa e histórica de esta localidad” (2021s). La “obsesión” de la nación no puede entenderse sin la historia, las creencias, los símbolos y los mitos (Fuchs, 2020; Taylor Woods, 2013). En este mismo sentido, para que el nacionalismo sea una ideología útil es necesario preservar en cierta medida “la cultura religiosa e histórica de esta localidad” (Vox, 2021s). Esto es esclarecedor en cuanto al nacionalismo de Vox basado en la homogeneidad de la nación. El nacionalismo sólo puede esgrimirse como una ideología eficaz que moviliza a las masas mientras los “mitos etnonacionales” se consideren relevantes para la vida moderna de los ciudadanos de la nación (Taylor Woods, 2013). La “obsesión” de Vox por el “carácter único” de una nación ha resucitado uno de los “mitos etnonacionales” más antiguos: la amenaza del islam al Estado-nación católico (Taylor Woods, 2013). 101 Fact-checking Los resultados cuantitativos del fact-checking mostraron que la mayoría de las afirmaciones en nuestro conjunto de tuits eran ‘falsos’ (13 de los 29), seguidos de ‘engañoso’ (8 de los 29), ‘verdadero’ (5 de los 29), ‘no comparable’ (2 de los 29) y ‘verdad a medias’ (1 de los 29)— corroborando nuestra hipótesis de que Vox utiliza fake news sobre la inmigración. Cabe resaltar que solo 26 del total de 146 tuits pudieron ser verificados, ya que no son muchos los tuits que incluyeron hechos concretos que pudiesen ser contrastados (Graves, 2019). Por lo tanto, también examinaremos las narrativas y los temas que hemos identificado dentro de los datos para explorar los rumores, prejuicios, estereotipos y miedos presentes en el conjunto de datos (Carr et al. 2020). Exploramos estas narrativas extrayendo el tema presente en cada categoría llevando a cabo otro proceso iterativo organizando los tuits en temas presentes. Fake news que no pueden ser verificadas Un resultado notable puede verse inmediatamente en relación con la categoría ‘2. Inmigración e identidad española (amenazas)’. Esta categoría tuvo el mayor número de tuits (107), así como el mayor número de temas identificados (13), sin embargo, tuvo un número comparativamente bajo de tuits que presentaron hechos apropiados para su comprobación (3). Esta categoría incluía fenómenos culturales y sociales que incluyen afirmaciones que no pueden ser fácilmente “probadas” o refutadas; los datos estadísticos y los hechos concretos son más difíciles de conseguir cuando hablamos de fenómenos sociales y culturales, o de amenazas ideológicas. Mientras que los sentimientos elusivos y cualitativos, como “lo que significa ser español” o “la necesidad de defender el modo de vida español” son conceptos no cuantificables, pero fácilmente instrumentalizados para crear miedo y aversión (Fuchs, 2017). Por ejemplo, si bien el siguiente tuit de Vox Gerona del 28 de enero (Imagen 9) hace declaraciones claras, no se señalan hechos ni se presentan concretamente: “Los separatistas financiaron la entrada masiva de inmigrantes musulmanes para convertirlos en los ‘Nous Catalans’ y hacer posible su afán republicano. Son culpables de convertir Gerona en la meca del yihadismo. Nos tendrán en frente.” (Vox Gerona, 2021). 102 Imagen 9: “Los separatistas financiaron la entrada masiva de inmigrantes musulmanes para convertirlos en los “Nous Catalans” y hacer posible su afán republicano. Son culpables de convertir Gerona en la meca del yihadismo. Nos tendrán en frente.” [Tuit] (Vox Gerona, 2021). El tuit establece vínculos entre el separatismo y los inmigrantes musulmanes, utilizando aquí el catalán para aludir a un plan urdido por los actores políticos a favor del separatismo: “Nous Catalans”. De la misma manera, se refieren a Gerona como “meca”, ciudad santa para la fe islámica. La apropiación de estos recursos lingüísticos tomados de diferentes lenguas ayuda a establecer un sentido de división dentro de este pequeño texto. Podemos ver la lengua española en contraste con el catalán y el nombre de una ciudad árabe. pero no se puede identificar nada para comprobar esta información. Graves (2017) esboza que para que una afirmación pueda ser sometida a un proceso de fact-checking requiere un hecho claro y concreto, que suele ser cuantitativo o hace algún tipo de afirmación cuantificable. Este tuit no ofrece ningún hecho o cifra de este tipo. “Los separatistas financiaron la entrada masiva de inmigrantes musulmanes” (Vox Gerona, 2021), si bien esta afirmación hace una declaración, sigue siendo inexplicable - podría estar en relación con cualquier número de medidas de política pública local, nacional o internacional, fondos públicos dados a las ONG que trabajan con los refugiados, u otras medidas que podrían determinarse como “financiación” de la llegada de inmigrantes a España, o más bien a Cataluña. Lo mismo ocurre con la afirmación “la meca del yihadismo” (Vox Gerona, 2021). Por supuesto, sabemos que esto significa un lugar de alto y concentrado terrorismo islámico, sin embargo, no hay ninguna declaración que podamos comprobar. A diferencia de otros tuits que han sido sometidos a un proceso de fact-checking en relación con afirmaciones sobre terrorismo, como “Gerona es una de las provincias con mayor número de detenidos por yihadismo islámico” (Vox España, 2021g), la declaración de que Gerona se ha convertido en “la 103 meca del yihadismo” (Vox Gerona, 2021) no ofrece ninguna oportunidad de poder realizar un proceso de fact-checking. Este tipo de afirmación, que no exhiben ningún hecho concreto, presentan dificultades a la hora de afirmar que en realidad son fake news. Podemos definir el tuit de Vox Gerona del 28 de enero de 2021 (Imagen 9) como manipulador dado su premisa basada en prejuicios, estereotipos y miedo (Carr et al. 2020), sin embargo, no podemos señalar claramente “argumentos racionales o datos estadísticos” para rebatirlo (Fuchs, 2017, p.10). En cambio, a esto es a lo que alude Mouffe (2009) cuando dice que afirmaciones como estas no pueden “hacerse desaparecer simplemente negando y deseando que desaparezcan” (p. 550). De hecho, dice que este tipo de “negación” que es “típica” de la izquierda política “sólo conduce a la impotencia” (Mouffe, 2009, p. 550). Mientras la izquierda cree que este tipo de afirmaciones “pertenecen a una época pasada en la que La Razón aún no había conseguido controlar las pasiones supuestamente arcaicas” (Mouffe, 2009, p.550), el reto sigue siendo cómo se puede desacreditar eficazmente este tipo de afirmación en la esfera pública sin que se produzcan resultados perjudiciales e indeseados, como el “efecto contragolpe” (Nyhan et al. 2013 citado en Flynn et al. 2017, p. 137). El mencionado tuit de Vox Gerona (Imagen 9) fue categorizado dentro de la categoría ‘2. Inmigración e identidad española (amenazas)’ en las narrativas ‘XI - El separatismo promueve la inmigración y el islam’ y ‘XIII - El establishment político y mediático es incompetente y/o está ocultando información sobre la inmigración’. Además, el tuit fue contabilizado en la categoría ‘1. Inmigración e inseguridad’, y colocado bajo el tema: ‘I - La inmigración trae crimen e inseguridad’. Es así como vemos que nos enfrentamos al reto de la fenomenología cuando se trata de refutar los prejuicios sobre los inmigrantes (Van Dijk, 1987). Aunque todos los tuits se organizaron en temas que representan narrativas basadas en prejuicios sobre los inmigrantes, no podemos señalar necesariamente hechos que los refuten. Criminales y conspiraciones Los dos temas con mayor número de tuits fueron ‘XIII - El establishment político y mediático es incompetente y/o está ocultando información sobre la inmigración’ (de la 104 categoría ‘2. Inmigración e identidad española’) y ‘I - La inmigración trae crimen e inseguridad’ (de la categoría ‘1. Inmigración e inseguridad’), con 34 y 55 tuits respectivamente. Estos resultados apuntan a fenómenos más amplios que hemos explorado en el Marco Conceptual. En primer lugar, la categoría ‘I - La inmigración trae crimen e inseguridad’ incluye algo más de un tercio de los tuits de todo el conjunto de datos. Aquí se crea explícitamente el miedo en torno a la presencia de los inmigrantes en Cataluña a través de declaraciones, incluyendo: “Desde la Generalitat han convertido nuestros barrios en auténticos campos de batalla de la droga, los okupas y la inmigración ilegal” (Lora, 2021c), “Daremos nuestro apoyo a quien quiera acabar con la islamización y la inseguridad en los barrios” (Vox, 2021s), y “Vamos a exigir mano dura para luchar contra la inmigración ilegal, que ha derivado en inseguridad, robos, okupación e, incluso, yihadismo” (Vox Tarragona, 2021f). El uso de miedo en relación con la inmigración es una estrategia política conocida que hemos explorado en el Marco Conceptual, así como el conocido tropo islamófobo de vincular el islam con la delincuencia. Scheller (2019) encontró beneficios políticos para los nuevos candidatos que utilizaban el miedo en sus campañas, siempre que pudieran diferenciarse suficientemente de sus oponentes. A través del alto volumen de tuits relacionados con la inmigración y la inseguridad, podemos ver que la campaña política de Vox se basó en gran medida en incitar respuestas basadas en el miedo de los votantes. Fue la única campaña política en las elecciones que utilizó una retórica antiinmigrante como uno de sus temas electorales clave. Paralelamente a esta campaña de incitación al miedo, Vox, un recién llegado a la escena política de Cataluña, se convirtió en el cuarto partido político con más éxito en las elecciones. En segundo lugar, mirando ‘XIII - El establishment político y mediático es incompetente y/o está ocultando información sobre la inmigración’ podemos establecer similitudes con Inglehart y Norris (2017) en cuanto al auge del populismo. Podemos ver cómo la retórica populista señalada por Inglehart y Norris (2017) y Álvarez Peralta (2017) se utiliza en dos tuits de Joan Garriga (2021c) y Antonio Gallego (2021e) (Imagen 10). Por ejemplo, el tuit de Garriga (2021c) describe una situación en la que los “protegidos”, que incluye al establishment político y a los medios, son privilegiados por 105 encima del ciudadano medio. El mensaje amplio y “universal” de este tuit refleja la forma populista de “proyectar cada demanda particular en representaciones transversales” (Álvarez Peralta, 2017, p. 126). Sin indicar lo que supone que un colectivo sea “protegido” o “abandonado”, se observa una “representación transversal”, es decir, que las familias y los trabajadores deben ser protegidos, y nadie estaría en desacuerdo con esta reivindicación universal (Álvarez Peralta, 2017). También demuestra la corrupción percibida de las instituciones, que contrasta con la del ciudadano y la fe del populismo en el conocimiento y la virtud de la gente ordinaria (mayoría silenciosa) (Inglehart & Norris, 2017). La hipóstasis económica del auge del populismo también es evidente en este tuit donde podemos ver las tensiones creadas entre los ‘ricos’ y los ‘pobres’, sin embargo, en este caso los “okupas” y la “inmigración ilegal” se consideran de la misma clase que el establishment político, enmarcado como lo mismo. Imagen 10: (izquierda)”Ellos protegidos: Separatistas, Políticos, Inmigración Ilegal, TV3 y medios subvencionados, Okupas. Y los catalanes abandonados: Familias, Autónomos, Trabajadores.” [Tuit] (Garriga, 2021c). (derecha) “A las élites progres les encantan los centros de MENAS, pero bien lejos de sus domicilios particulares. Saben perfectamente que generan graves problemas de seguridad y convivencia. Si señalas abiertamente de este problema también te llaman ‘facha’. Hipócritas.” [Tuit] (Gallego, 2021e). Dentro de este mismo tema, y en los tuits ejemplificados (Imagen 10), también podemos ver la hipótesis del ‘contragolpe cultural’ de Inglehart y Norris (2017). En un sentido amplio, hay una fuerte reacción contra los valores liberales que se han establecido en la era posterior a la guerra fría, a saber, los enfoques centrados en los derechos humanos de los refugiados (Inglehart & Norris, 2017). Sin embargo, lo que puede ser más pertinente es el ‘contragolpe cultural’ respecto a la frase “Si señalas abiertamente de este problema también te llaman ‘facha’” (Gallego, 2021e). Encapsula la idea de que la ‘mayoría silenciosa’ está en contra de las agendas de las ‘élites progresistas’, dando a entender que el ambiente político está a favor de los ideales progresistas, como los 112 Bolívar Meza, M. L. (2019). Crisis de legitimidad del estado contemporáneo. Replanteando el papel de la ética pública. Polis, 15(1), 33–63. Bradshaw, S. & Howard, P. (2017). Troops, Trolls and Troublemakers: A Global Inventory of Organized Social Media Manipulation. The Lancet, 274(7095), 187–206. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(59)90596-3 Braun, V., & Clarke, V. (2006). Using thematic analysis in psychology. Qualitative Research in Psychology, 3(2), 77–101. https://doi.org/10.1191/1478088706qp063oa Brummette, J., DiStaso, M., Vafeiadis, M., & Messner, M. (2018). Read All About It: The Politicization of “Fake News” on Twitter. Journalism and Mass Communication Quarterly, 95(2), 497–517. https://doi.org/10.1177/1077699018769906 Caetano, J. A., Lima, H. S., Santos, M. 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