Bajo la égida calderoniana. Calderón y los dramaturgos de la segunda mitad del siglo XVII [Reseña]
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Reseñas bibliográficas 300 Bajo la égida calderoniana. Calderón y los dramaturgos de la segunda mitad del siglo XVII Ed. Juan Manuel Escudero Baztán (Madrid, Iberoamericana Vervuert, 2023) El volumen aquí referido, y editado por el experto en la literatura aurisecular Juan Manuel Escudero Baztán, tiene la intención de mostrarse como un espacio bibliográfico para estudiar aquellos autores cercanos al dramaturgo Calderón de la Barca en tiempo y forma. Ingenios de la talla de Moreto, Cubillo de Aragón, Rojas Zorrilla o Bances Candamo, fueron durante décadas relegados al «paraninfo de los segundones» habitado por estos hombres de teatro que, según la crítica, no alcanzaron la maestría del autor de La vida es sueño. No obstante, es justo reconocer y estudiar su obra, porque, si bien solo hay un maestro, los seguidores son también notorios autores del teatro barroco y, solamente a través de la investigación sobre sus producciones, podrá estudiarse el teatro aurisecular español en su conjunto y amplitud. Esta obra es, por tanto, una reivindicación de aquellos situados «bajo la égida calderoniana», desde donde mostraron la individualidad de sus obras, sus originales propuestas, dentro, claro está, de una corriente teatral marcada por el influjo del dramaturgo madrileño. Tras una breve introducción, se ofrecen un total de quince estudios dedicados a diversos autores de este contexto literario escritos por expertos en literatura española del Barroco. Como apertura, María Rosa Álvarez Sellers presenta un análisis de dos textos de Calderón, La cisma de Inglaterra y Los cabellos de Absalón, y uno de Rojas Zorrilla, Morir pensando en matar, teniendo como eje central el papel vengador de las damas una vez que han sido ofendidas y pretenden restaurar su honra. Es posible recordar que no es esta una actitud propia de la figura femenina, sino todo lo contrario, siendo el hombre (y marido en este caso) el vengador, como puede comprobarse en la trilogía calderoniana que conforman El médico de su honra, El pintor de su deshonra y A secreto agravio, secreta venganza. Desde el punto de vista de la educación y la utilización con findes didácticos de la literatura aurisecular, Pilar Couto-Cantero nos acerca al entremés de Moreto El retrato vivo (1657). La investigadora propone utilizar el concepto de la transpodidáctica textual
Atalanta . Revista de las Letras Barrocas 301 para, a partir del texto moretiano original, realizar las modificaciones y adaptaciones necesarias y llevarlo al aula de Secundaria. Así, se podría estudiar desde cuatro perspectivas diferentes a través de la metodología del ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos): cultura, lenguaje, literatura y educación, hasta llegar al producto final de escritura de un cómic o una representación teatral. En el siguiente estudio, J. Enrique Duarte dibuja la trayectoria teatral durante el Barroco tardío de un hecho histórico: la imposibilidad de los turcos de hacerse con Viena en 1683 y la subsiguiente victoria cristiana sobre las capitales de Hungría, Buda y Pest, en 1686. Este autor ya ha dedicado varias investigaciones a este tema, incluido en literatura de la época y en algunos documentos de corte histórico. Ahora, el interés se centra en la comedia La toma de Buda por el duque de Lorena escrita por el dramaturgo valenciano Vidal y Salvador, una obra inédita y conservada a través de tres copias manuscritas situadas en la Biblioteca Histórica Municipal de Madrid. A continuación, encontramos una detallada explicación sobre la vida y obra de este autor, escritor de comedias y autos sacramentales. Una en concreto llama la atención de Duarte, La toma de Buda por el duque de Lorena, que pudo estar inspirada por los acontecimientos históricos antes referidos y que ya fue dispuesta teatralmente por Bances Candamo en la obra La restauración de Buda (1686). Los tres testimonios conservados de la comedia están acompañados de dos apuntes teatrales, uno de ellos protagonizado por la maga Nimega, un personaje protagonista en la pieza La mágica de Nimega y toma de Buda, cuyo autor parece ser José de Agramont y Toledo, dramaturgo ya perteneciente al siglo XVIII. ¿Quién escribió, por tanto, La toma de Buda por el duque de Lorena? Según apunta Duarte, seguramente no fue fruto de la pluma de Vidal y Salvador ni de José de Agramont, y nos encontramos frente a un texto con un autor aún por identificar. A continuación, el editor del volumen, Juan M. Escudero abunda en las llamadas «comedias novelescas» (término acuñado por Valbuena Briones) de Calderón: textos que integran el aspecto cómico y lúdico, y fueron escritas a raíz de un momento histórico determinado para ser representadas con gran fastuosidad ante los reyes en el Coliseo del Buen Retiro. El conjunto de títulos aquí señalados es: La puente del Mantible; El jardín de Falerina: Argenis y Poliarco; El conde Lucanor; Auristela y Lisidante; El castillo de Lindabridis; Hado y divisa de Leónido y Marfisa y Afectos de odio y amor. En cuanto a la escenografía, estas obras representan espacios maravillosos, exóticos, muchas veces lejanos, no sujetos a las coordenadas espacio-temporales
Reseñas bibliográficas 302 comunes, etc., siendo esta una característica que comparten con la denominada «comedia palatina». También poseen estas «comedias novelescas» un modo peculiar de captar el interés del público y lograr su benevolencia a través de juegos de ingenio (captatio mental) del que se ofrecen variados ejemplos en este trabajo. Por su parte, Almudena García González examina el tipo de las protagonistas femeninas de las comedias de Rojas Zorrilla escritas en colaboración, principalmente con autores como Calderón de la Barca, Vélez de Guevara y Antonio Coello. La crítica anterior ya ha puesto el foco sobre la importancia que le da el dramaturgo toledano a la figura femenina, estudiando obras como Cada cual lo que le toca; Abrir el ojo; Progne y Filomena; Entre bobos anda el juego y Casarse por vengarse, pero lo que aquí se aporta de novedoso es esta perspectiva aplicada a las comedias escritas en colaboración, un corpus que cuenta con dieciséis títulos. Estas obras tienen una característica común: una trama argumental desarrollada a partir de un suceso histórico, pseudo-histórico o perteneciente a la tradición literaria. Y las protagonistas femeninas, situadas más lejanas o cercanas en la coordenada temporal del Barroco, desde reinas de Navarra a actrices del momento, adquieren roles de primera dama, segunda dama, madre, poderosa o esposa, siempre dentro de la categoría cómica. En las últimas páginas de este estudio se relacionan los títulos de las comedias en colaboración con las protagonistas femeninas, ahondando en la descripción de algunas de ellas. En una investigación dedicada a la integración de la poesía en el teatro por parte de Rojas Zorrilla, Rafael González Cañal indaga sobre los sonetos que el dramaturgo inserta a lo largo de sus comedias, siendo cuatro el total de ellos. Si bien este procedimiento fue prolijo en las obras de Calderón de la Barca o de Lope de Vega, es escueto en el caso de Rojas Zorrilla. Solo se hallan en Persiles y Sigismunda; El villano gran señor y gran Tamorlán de Persia; La esmeralda del amor y Lo que son mujeres. González Cañal complementa este breve corpus con los «sonetos ocasionales» escritos por el toledano y presentes en varias obras: en el Anfiteatro de Felipe el Grande (Pellicer de Tovar, 1631); en el manuscrito conservado en la Biblioteca Nacional de España «Al Salón del Buen Retiro, hablando con los que cuidaron aquella fábrica. De Don Francisco de Rojas» (¿1634-1635?); en el texto laudatorio al Fénix de los ingenios Fama póstuma a la vida y muerte del doctor frey Lope Félix de Vega y Carpio (1636); en la obra dedicada al príncipe Baltasar Carlos Catálogo real genealógico de España (1639); en la Pira y túmulo en la muerte de la señora doña Mariana Manuel de Alencastro, condesa de Bailén (1644); y en la Collecçam politica de Apophthegmas memoraveis
Atalanta . Revista de las Letras Barrocas 303 (1733), aunque en este último caso, a pesar de atribuirse a Rojas Zorrilla, la autoría parece ser de Calderón. Retomando la cuestión de las coordenadas espacio-tiempo, Alberto Gutiérrez Gil presta atención a las comedias palatinas de Rojas Zorrilla, textos que comparten dos rasgos esenciales: ilusionismo y anticotidianeidad, dando como resultado piezas dramáticas con las que el espectador difícilmente podría relacionar su contexto político y social y su ubicación en el siglo XVII castellano. Son once las comedias de esta índole escritas por Rojas Zorrilla, algunas aún con problemas de atribución, y tienen lugar en lugares tan lejanos como Francia (París), Inglaterra (Plymouth y Londres), Hungría, Polonia, Italia (Nápoles, Verona y Ferrara) o Albania. La ubicación se precisa, para así marcar la distancia física, pero no así el tiempo, cuya definición es prescindible. Las referencias espaciales en estas comedias están articuladas por las didascalias implícitas, al aludir los personajes a su situación (categoría denominada Dramatis Personae por el investigador) o a las alusiones que encontramos en los diálogos (escenografía de las palabras, dividida a su vez en: topónimos y espacios emblemáticos, accidentes geográficos y símbolos y costumbres). Así, es posible conocer que la acción de No intente el que no es dichoso o La hermosura y la desdicha tiene lugar en Nápoles; Más vale maña que fuerza nos lleva a Albania; o No hay duelo entre dos amigos acontece en la Francia del siglo XVII. Tras esta serie de estudios sobre Rojas Zorrilla, encontramos el primero dedicado a la obra de Cubillo de Aragón, más concretamente a la comedia bíblica El mayor rey del mundo, a cargo de Juan Antonio Martínez Berbel. Hallamos aquí parte de lo que después pasará a configurar una edición crítica de la obra, en la que está trabajando este investigador y experto en el dramaturgo granadino. En primer lugar, describe los cuatro testimonios localizados en forma de sueltas, que parecen ser fruto de una misma imprenta. Martínez Berbel pasa a integrar este título dentro del conjunto de las comedias bíblicas escritas en el Siglo de Oro, cuyos personajes y temas se toman de los libros sagrados del cristianismo, en concreto, El mayor rey del mundo recrea varios pasajes de la vida del rey Salomón. Y, por último, reclama el interés de esta obra dentro de la producción de Cubillo y de la literatura de materia bíblica de tradición medieval. Tomando como herramienta las aportaciones de la estilometría, Elena Martínez Carro y Álvaro Cuéllar revisan las obras atribuidas a Moreto cuya autoría ha sido puesta en cuestión en algún momento: son aquellas escritas entre 1655 y 1669, estando algunas de ellas incluidas en la Segunda parte moretiana y formando un corpus de dieciocho
Reseñas bibliográficas 304 títulos. A partir de la proximidad léxica y mediante la estilometría, teniendo como fuente la base de datos CETSO, los investigadores ofrecen una lista de los veinte autores y obras más cercanos a cada una de las piezas de Moreto. En las conclusiones, es posible confirmar la autoría moretiana de todas las obras analizadas, solo de ocho de ellas, por lo que es necesario profundizar en el trabajo en este sentido. Pasando al siglo XVIII, Carlos Mata Induráin explora el subgénero de la comedia burlesca aurisecular a través de la obra de Juan de la Hoz y Mota titulada Los disparates de Juan de la Encina (1714). Este tipo de texto cómico, de gran éxito durante el reinado de Felipe IV, sigue cultivándose al comienzo del periodo neoclásico, aunque con una notable diferencia: las tramas son más ligeras, así como el desarrollo de los personajes y el peso más relevante de los textos se encuentra en el aspecto cómico. A continuación, el investigador nos ofrece un amplio repaso a la biografía del autor, Juan de la Hoz y Mota, el argumento de la obra y la configuración de los personajes principales: Juan de la Encina («vejete ridículo»), Franchini («extranjero ridículo»), Isabela y Floreta. Por último, Mata Induráin ofrece unas breves calas sobre la comicidad escénica y verbal de esta comedia, para concluir que quizá debería relacionarse más bien con las comedias de figurón que con las comedias burlescas. El siguiente texto, a cargo de Miguel Nieto Nuño, ofrece un profundo análisis de las obras Calderón y La vida es sueño escritas por el cineasta italiano Pier Paolo Pasolini, y a través de las páginas de este estudio se van desgranando tramas, personajes, diferencias y similitudes, etc., entre la obra del director italiano y la del dramaturgo madrileño. Sobre el tema de las reescrituras en el Barroco aporta Blanca Oteiza el caso de Las manos blancas no ofenden de Calderón, en la nueva versión de Bances Candamo titulada El duelo contra su dama. Además de este texto, la autora revisa otras piezas fruto de la reescritura de Bances como El español más amante y desgraciado Macías (de la lopiana Porfiar hasta morir); San Bernardo, abad (de la moretiana comedia de santos El más ilustre francés, san Bernardo) y La jarretiera de Inglaterra (de la calderoniana El secreto a voces). Posteriormente, se estudia en detalle el argumento de Las manos blancas no ofenden y El duelo contra su dama para enumerar similitudes y diferencias entre el original y la reescritura. Volviendo al siglo XVIII, María José Rodríguez Sánchez de León comienza su investigación mencionando la polémica establecida en torno al teatro del Siglo de Oro en la centuria posterior, debido a su supuesta falta de moral para el gusto del Neoclasicismo.
Atalanta . Revista de las Letras Barrocas 305 Se abordan las ediciones francesas de piezas del teatro aurisecular español tituladas Le Théâtre espagnol, ou les meilleures comedias de plus fameux auteurs espagnols (1700) y el Théatre espagnol (1770) para determinar que aquellos que debían ejercer como críticos adoptan más bien la figura de lectores y espectadores subjetivos e inclinados por sus gustos particulares. Sobre los críticos españoles, la investigadora menciona las opiniones de Clavijo y Fajardo, además de Romea y Tapia, de índole negativa acerca de la producción calderoniana y desde su perspectiva de lectores de la España ilustrada que no vio con buenos ojos a sus precedentes literarios. La cuestión de la autoría de comedias se retoma en este estudio de Germán Vega García-Luengos, en este caso sobre las colaboradas de Calderón de la Barca. Así, a través de la herramienta ESTO, analiza los textos Enfermar con el remedio; El pastor Fido; Circe y Polifemo; La margarita preciosa; El monstruo de la fortuna; El mejor amigo el muerto; Los privilegios de las mujeres; La fingida Arcadia; La más hidalga hermosura; Troya abrasada; Yerros de Naturaleza y aciertos de la Fortuna; El jardín de Falerina; El prodigio de Alemania; La mejor luna africana; El saco de Amberes y Las lágrimas de David. El volumen concluye con la investigación de Salomé García Vuelta acerca de la relación entre Moreto y el teatro jesuítico italiano de principios del XVIII. La estudiosa parte de un repaso a la situación de la recepción del teatro moretiano en el siglo XVII en Italia, concluyendo que fue un autor de mucho éxito, principalmente en la capital romana. En la centuria siguiente, el interés también alcanza el teatro de los colegios jesuitas a través de versiones traducidas y convertidas del verso a la prosa. Por tanto, la situación del teatro aurisecular español en el siglo XVIII italiano resultó ser más benévola con nuestros autores que en otros países como Francia o la misma España. En resumen, el ejemplar que aquí reseñamos es una necesaria aportación a la investigación sobre el teatro español de los siglos XVII y XVIII al tener en cuenta a estos otros autores denominados «epígonos» o «segundones» situados en la órbita calderoniana tales como Moreto, Bances Candamo, Rojas Zorrilla o Cubillo de Aragón. Claro está que es muy difícil alcanzar la fama y la destreza autorial de Calderón de la Barca, pero es justo reivindicar la necesidad del estudio de estos escritores y también su interés artístico y literario para comprender mejor y con mayor profundidad este periodo de la historia de las letras españolas. Davinia Rodríguez Ortega