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FUNDAMENTACIÓN FILOSÓFICA DE LAS NOCIONES DE OBJETIVIDAD Y VERDAD PERIODÍSTICAS Trabajo de Fin de Grado FACULTAD DE COMUNICACIÓN UNIVERSIDAD DE SEVILLA Autor: Alejandro Biferi Sánchez Tutor: Miguel Alcíbar Cuello Fecha: 10/05/2020
1 ÍNDICE. RESUMEN 2 INTRODUCCIÓN 3 OBJETIVOS 5 METODOLOGÍA 6 1. Revisión bibliográfica 6 2. Análisis cuantitativo 8 FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA 10 1. Realismo informativo 10 2. La respuesta idealista 15 3. Constructivismo 18 4. La verdad por correspondencia 23 RESULTADOS Y DISCUSIÓN 28 1. Revisión bibliográfica 28 2. Análisis cuantitativo 43 CONCLUSIONES 57 BIBLIOGRAFÍA 59 ANEXOS 61
2 RESUMEN (ABSTRACT). El presente Trabajo de Fin de Grado realiza una investigación sobre los conceptos de objetividad y verdad periodísticas, centrándonos en los fundamentos filosóficos que nutren ambas nociones. El objetivo principal es averiguar qué corrientes filosóficas funcionan como base para un análisis teórico de ambos conceptos, que son considerados piedra angular en la profesión periodística. La metodología utilizada es la revisión bibliográfica para establecer el estado de la cuestión sobre el origen y desarrollo de ambas nociones periodísticas, así como la realización de una encuesta al alumnado de la FCOM para conocer su percepción sobre la objetividad y la verdad. La interpretación sobre las bases filosóficas atestigua la complejidad que comprende capturar los conceptos en definiciones unánimes. Se ha pretendido la reunión de diferentes teorías que intenten aportar una visión panorámica sobre la cuestión abordada. En cada corriente de pensamiento, las nociones operan de forma singular, lo cual significa que, al vivir en una realidad dinámica, se deberá ajustar su definición a las características del contexto. Palabras clave: Objetividad; verdad; periodismo; filosofía; información; realidad. This Final Degree Project conducts research on the concepts of journalistic objectivity and truth, focusing on the philosophical foundations that nurture both notions. The main objective is to find out which philosophical currents work as the basis for a theoretical analysis of both concepts, which are considered a cornerstone in the journalistic profession. The methodology used is the bibliographic review to establish the state of the question on the origin and development of both journalistic notions, as well as the realization of a survey of the FCOM students to know their perception of objectivity and truth. The interpretation on the philosophical bases testifies to the complexity of capturing the concepts in unanimous definitions. The aim has been to bring together different theories that try to provide a panoramic vision of the question addressed. In each stream of thought, notions operate in a singular way, which means that, living in a dynamic reality, their definition must be adjusted to the characteristics of the context. Keywords: Objectivity; true; journalism; philosophy; information; reality
3 INTRODUCCIÓN. La filosofía ha servido como muestra de la evolución del pensamiento humano. Diferentes corrientes y autores han impactado sobre el mundo social de una u otra manera. El ámbito periodístico no ha podido escapar de este motor histórico que dicta, en muchas ocasiones, el devenir del ser humano. Por lo tanto, hemos querido poner en la filosofía el foco de atención para conocer la base de conceptos como objetividad y verdad periodística. Ambas nociones han sido utilizadas como pilares para la construcción del edificio periodístico. Esto se debe enmarcar en un contexto, la realidad. ¿A qué tipo de realidad hace referencia el periodismo? Los diferentes tipos de realidades a las que hemos querido hacer mención para nuestro análisis son el realismo, idealismo y constructivismo. El realismo hace referencia a una realidad que es independiente de nosotros mismos. El idealismo por su parte pone sus miras en el sujeto como valedor de la realidad. Luego, el constructivismo teoriza sobre una construcción de la realidad por parte de los individuos. Estos serían grosso modo las definiciones que iremos desgranando y aplicando a la teoría de la información. En cada una de estas diferentes concepciones de la realidad, la objetividad y la verdad tienen un papel diferente, por lo que es de suma importancia explicar e introducir en ellas cómo se van desarrollando estas nociones periodísticas. Intentaremos analizar cómo y por qué el periodismo acepta los significados que, dentro de cada realidad, adquieren una verdad inequívoca en la profesión e iremos desechando otras que no hace más que entorpecer nuestra dialéctica. El periodismo y los periodistas han sido acusados de manipuladores, engañadores, falseadores, mentirosos y un largo etcétera de adjetivos descalificativos. La sociedad predica la desconfianza en los medios, pero no hacen más que informarse por ellos. En esta relación de amor-odio no cabe más que preguntarse: ¿por qué vuelven a los medios para informarse si los detestan tanto? Algo de verdad sí que se predicará entonces. El presente análisis se intenta introducir en la complejidad que supone mostrar el mundo en su totalidad. Además, a ello hay que sumar las limitaciones de una profesión, en materia de tiempo y espacio que intenta captar, seleccionar y mostrar el amplio abanico de acontecimientos que forman el conjunto de la realidad. Por el camino, va quedando un rastro de detalles desechados a la hora de informar, que unos acusan de manipulación intencionada y otros se escudan en la aplicación de las técnicas periodísticas para explicar la construcción de la noticia. Para unos la objetividad puede acabar con todo ello y para otros la objetividad es un problema para alcanzar la verdad. El Diccionario de la Real Academia Española define la objetividad como: “la cualidad de lo objetivo” 1 , es por tanto: “relativo al objeto en sí mismo, con independencia de la propia manera de pensar o de sentir” 2 . En una definición de esta categoría muy difícilmente podemos hablar de manipulación. Es decir, con una concepción ingenua podemos afirmar que esta sería la mejor manera de hacer periodismo: ofrecer los hechos desnudos a un 1 REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.3 en línea]. https://dle.rae.es/objetividad?m=form [Fecha de la consulta: 03/04/2020] 2 Ibíd, https://dle.rae.es/objetivo?m=form [Fecha de la consulta: 03/04/2020]
4 público que debe determinar su importancia. Pero ¿existen las cosas fuera del sujeto de conocimiento o por el contrario somos nosotros quien le damos forma y un contexto en este mundo? La respuesta siempre viene determinada por el prisma con el cual nos acercamos a responderla. Un realista negaría que fuese el sujeto quien determina al objeto. Un idealista daría suma relevancia al sujeto en la concepción del objeto. Por último, un constructivista podría decir que el objeto está formado, construido por los sujetos. La explicación de cada una de estas corrientes y el papel que desemplea el sujeto en las mismas, indica cómo se comporta la objetividad en cada caso ¿En cuál de estas formas de mirar la realidad quedaría encasillado nuestra profesión? Si volvemos a las definiciones del DRAE para buscar que significa la verdad, encontramos esta definición: “Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente” 3 . Se trata de una definición que explica que la verdad es un estado de conformidad, es decir de correspondencia con la cosa en sí y la imagen mental que tenemos sobre ella. Buscar la raíz de esta definición de verdad nos lleva hasta la Grecia Clásica y su posterior matización con Santo Tomás de Aquino caracterizándola como verdad por adecuación. La verdad es un concepto que ha sido reflexionado por multitud de filósofos aportando nuevas visiones sobre cómo afrontar el reto de una definición completa. La intrínseca relación del periodismo con la verdad es inherente al ejercicio de mostrar la realidad. Un compromiso que el ciudadano exige al periodismo y una profesión que selecciona, divide, compone y ofrece diferentes escenarios de la realidad cuyo valor queda en última instancia en manos de los receptores. Desde el presente análisis se ofrece una perspectiva que enmarque el origen de la definición y cómo evoluciona hasta convertirse en la verdad informativa. Una verdad que adelantamos a caracterizar como dinámica, en perpetuo movimiento y que tanto la filosofía como el periodismo cruzan sus caminos en su búsqueda. La revisión sobre los escritos de diferentes autores de teoría periodística y de filosofía serán los que nos proporcionen la ruta a seguir. En definitiva, con la ayuda de la filosofía intentaremos hacernos las preguntas adecuadas y responderlas de manera adecuada sobre las nociones de objetividad y verdad. Posteriormente dibujaremos un escenario en donde tomen una significación acorde a la realidad informativa. 3 Ibíd, https://dle.rae.es/verdad?m=form [Fecha de la consulta: 03/04/2020]
5 OBJETIVOS. 1. Objetivo general. El objetivo al cual se enmienda el presente Trabajo de Fin de Grado es un análisis de las bases filosóficas que han conformado los conceptos de objetividad y verdad periodísticas. 2. Objetivos específicos. O.E.1. Analizar las diferentes corrientes filosóficas, con respecto a su influencia en la teoría de la información y en el comportamiento del sujeto periodístico. O.E.2. Explicar el contexto filosófico que rodea el origen de la noción de verdad y cómo se extrapola al periodismo. O.E.3. Identificar las nociones de objetividad y verdad manejadas por el alumnado del Grado de Periodismo de la FCOM 4 . 3. Preguntas de investigación. P.I.1. ¿Cuáles son las corrientes filosóficas que influyen en la elaboración de la teoría de la información y como conciben al sujeto periodístico? P.I.2. ¿En qué medida nutre la concepción filosófica de verdad a la verdad informativa? P.I.3. ¿Cuáles son las percepciones sobre la objetividad y la verdad periodística de los alumnos de la FCOM? 4 Facultad de Comunicación, Universidad de Sevilla.
6 METODOLOGÍA. La dimensión de la cuestión de análisis es bastante amplia, por lo que se ha pretendido reducir la complejidad en una serie de objetivos que serán solventados por medio de la metodología propuesta a continuación. Para la consecución de las respuestas al objetivo general, objetivos específicos y su correlato en las preguntas de investigación, se ha dividido el proceso en dos apartados: revisión bibliográfica y uso de la encuesta como herramienta de análisis cuantitativo. 1. Revisión bibliográfica 5 . 1.1. Definición del problema. La investigación emprendida ha sido eminentemente teórica por lo que se ha realizado un bosquejo de información en obras que versaban sobre filosofía o teoría de la información periodística, además de otros documentos académicos que sirviesen para aclarar y profundizar en las cuestiones abordadas. Con este planteamiento se ha dispuesto a solucionar los objetivos específicos y a las preguntas de investigación plasmadas en el apartado de objetivos, concretamente las que corresponden con O.E.1, O.E.2, P.I.1 y P.I.2 Su traída a discusión se muestra importante, puesto que, se tratan cuestiones que no agotan su debate en los diferentes campos de conocimiento, incluso en la actualidad. 1.2. Búsqueda de información. La búsqueda de información ha ido evolucionando por fases, además dirigida en dos sentidos: contexto filosófico y contexto teórico informativo. El material que ha vertebrado en primer lugar el proceso de investigación bibliográfica ha sido una serie de títulos sugeridos por el tutor del presente TFG que han servido como sedimento teórico. Al mismo tiempo, ofrecían en su bibliografía otros autores y obras que esbozan información relevante para nuestro análisis. Estas obras corresponden a los títulos: Periodismo y Objetividad, de José Manuel Chillón; Periodismo y verdad, de Antonio Parra Pujante; El discurso de la información: La construcción del espejo social, de Patrick Charaudeau. Vamos a hacer bastante mención a los títulos anteriormente citados por lo que los llamaremos textos principales. El posible contexto filosófico plasmado en un primer momento por estas obras ha sido ampliado con el Diccionario de filosofía, de José Ferrater Mora. Sobre estas principales obras se ha trabajado de la siguiente manera. La bibliografía que las componen, trata diferentes aportes que se dividen en artículos, otras obras y actas de congresos, que, a su vez, han sido seleccionados para obtener una información más detallada y contrastada. Para la búsqueda de esta segunda bibliografía que se extrae de los textos principales se ha utilizado los motores de búsqueda Google Scholar y Dialnet, además de una biblioteca de libros electrónicos: https://b-ok.org/. 5 Hemos seguido la estructura de metodología propuesta en el texto de Gómez-Luna, Eduardo, & Fernando-Navas, Diego, & Aponte-Mayor, Guillermo, & Betancourt-Buitrago, Luis Andrés (2014)
7 A partir de este sedimento teórico se procede a una búsqueda documental, que sirve como ampliación de información, en los motores de búsqueda mencionados con las palabras clave: Objetividad; verdad; periodismo; filosofía; realismo; positivismo; idealismo; constructivismo; informativo. Llegados a este punto, tras una lectura del abstract y su conclusión se realizaba una criba de documentos que no aportaban información nueva y relevante o los que no hablaban sobre los temas abordados. 1.3. Organización de la información. Este apartado se ha realizado en dos fases. Una primera fase comprendida en tareas manuales sobre los textos principales y otra en la que se vuelca esa información obtenida y es procesada informáticamente. Los títulos que conforman los textos principales se utilizan como hoja de ruta para nuestra bibliografía. La bibliografía extraída de los textos principales fue buscada con los motores de búsqueda y guardados en formato PDF y Word. Asimismo, son divididos en carpetas que corresponden al realismo, idealismo y constructivismo, los cuales servían como contexto para la noción de objetividad y otra carpeta para la noción de verdad. Para la ampliación de información, los archivos obtenidos por los motores de búsqueda se han guardado en PDF y Word en las diferentes carpetas contenedoras anteriormente mencionadas. De este modo quedan organizados los artículos obtenidos en la segunda fase de la búsqueda de información en las carpetas correspondientes. Por lo tanto, se van dividiendo los artículos y autores recabados, unos por concepción de la realidad, donde se explicaría la noción de objetividad y otros en la noción de verdad. 1.4. Análisis de la información. Luego de haber realizado una tarea de búsqueda y organización se procede a un análisis de la información que corresponde con la mayoría de las páginas del TFG. El análisis se divide en 4 partes principales: Realismo, Idealismo, Constructivismo y Verdad, y estas a su vez en varios subapartados. Los textos principales han nutrido a casi todas las partes del análisis, además el Diccionario de Filosofía ha sido utilizado como contexto filosófico. Los títulos Periodismo y Verdad, Periodismo y Objetividad fueron leídos íntegramente y El discurso de la información de forma parcial, es decir introducción, conclusión y capítulos relevantes. En estos títulos se marcaba de forma manual ideas, citas y referencias escogidos para el análisis. Una vez hecho esto se decidió estructurar la redacción de la fundamentación teórica en los 4 apartados principales en donde se volcaba la información apuntada en un primer momento. La noción de objetividad se explicaría bajo estos apartados. Paralelamente se realiza una acción similar para estructurar la noción de verdad. Esta se divide en origen del término y extrapolación a la verdad informativa. La bibliografía propuesta por los textos principales era leída buscando ideas que amplíen los datos ofrecidos en primera instancia. En lo concerniente a las informaciones relevantes
8 encontradas con la ayuda de los motores de búsqueda, se han leído los abstract, conclusiones y si fuese necesario el documento completo con el fin de aportar aspectos que acrediten a las ideas principales más calidad. Se ha redactado por tanto utilizando las referencias apuntadas manualmente en un primer momento, que han sido suplementadas con la información relativa a la búsqueda en Google Schoolar, Dialnet y la biblioteca electrónica. Al tener organizada las principales ideas de esta forma, cuando se procede a la redacción se va utilizando los aportes que quedaban clasificados en las diferentes categorías. La revisión bibliográfica quedaría representada en dos apartados. La fundamentación teórica, donde se contextualizan las nociones y en los resultados de la revisión bibliográfica que discute la teoría desplegada anteriormente. 2. Análisis cuantitativo: encuesta. Se ha elegido esta herramienta para incluir de manera rápida y sencilla el conocimiento de una muestra representativa del alumnado sobre las cuestiones aquí analizadas. Con la encuesta podemos permitirnos recabar datos mediante cuestiones cerradas que se han trasladado a los alumnos para cuantificar y realizar un tratamiento estadístico acerca de la investigación realizada. El cuestionario sirve como complemento a la revisión bibliográfica que realizamos para la fundamentación teórica. No es utilizado en sí misma como investigación. (Fernández, 2007) La encuesta nos ayuda a obtener información que pondrá en tela de juicio lo analizado en la fundamentación teórica, puesto que nos permite conocer la magnitud del fenómeno entre las diferentes capas del alumnado. En primera instancia se hace conocer la teoría de los autores de la información sobre cómo caracterizar las nociones de objetividad y verdad desde el terreno filosófico al periodístico. En segundo lugar, se ha procurado averiguar que entienden los alumnos del grado de periodismo de la Facultad de Comunicación sobre estas nociones. Esta investigación empírica ha encontrado una serie de limitaciones. Encerrar la totalidad de significados de las cuestiones analizadas es complicado, por lo que las respuestas significan un acercamiento, no se pretenden una vinculación certera de los alumnos y los conceptos. La muestra recabada no es muy amplia, con lo cual no contiene un valor científico significativo. Por ende, no refleja con demasiada exactitud la concepción real del alumnado, sino una tentativa de tendencia. Con respecto a la intención inicial de la realización de la encuesta, se pretendía una segmentación de la opinión por cursos, cuyo fin era indicar si existía una evolución en la determinación de los conceptos. Tras obtenerse la muestra se decidió plasmar los resultados en una estadística descriptiva de forma general ilustrado en diagramas de sectores. 2.1. Participantes. Hemos querido acometer una investigación sobre los temas aquí analizados y plantear diferentes cuestiones. Se ha recabado una muestra de los alumnos de la Facultad de
15 Pese a que sea una corriente que se aplica a principios del siglo pasado, este modo de actuar se ha proyectado en el tiempo. Tomasi (2005) recoge unas indicaciones que realiza el escritor Camino José Cela en 1993 sobre cómo debe ser el trabajo del periodista y que enmarca en el positivismo informativo: 1Decir lo que acontece y no lo que el periodista quisiera que aconteciera o lo que imaginara que pasó. 2Decir la verdad, porque la mentira no es noticia. 3Ser tan objetivo como un espejo plano. 4Funcionar acordes al perfil editorial de su empresa (...) Para exponer la baraja de posibles puntos de vista ya existen las columnas y los artículos firmados. 5Resistir toda suerte de presiones morales, sociales, religiosas, políticas, familiares, económicas, etcétera. 6Recordar en todo momento que el periodista no es eje de nada, sino eco de todo. (Cela, 1993 citado en Tomasi, 2005, p. 5) 2. La respuesta al positivismo informativo. Durante el desarrollo del siglo XX en donde el positivismo informativo marca una constante en el ejercicio del periodista, se produce una respuesta desde el otro extremo. Una nueva generación de periodistas se planta ante el carácter ascético del periodismo objetivista. Ante la ocultación del periodista en los textos, se responde con la aparición de un periodista activo que igualmente hace dar valor a la profesión, o no, depende del punto de vista. Así describe Tom Wolfe (1978) al periodista objetivista: Los lectores se aburrían hasta las lágrimas sin comprender el porqué. Cuando se topaban con ese tono beige pálido, esto empezaba a señalarles, inconscientemente, que aparecía otra vez un pelmazo familiar, «el periodista», una mente pedestre, un espíritu flemático, una personalidad apagada, y no había forma de desembarazarse de esa rutina desvaída, como no fuera abandonar la lectura. Eso no tenía nada que ver con la objetividad y la subjetividad, o asumir una postura o un «compromiso»: era una cuestión de personalidad, energía, empuje, brillantez... (p. 27) La controversia estaba servida, entre los partidarios de un periodismo más científico, donde el hecho era la principal materia prima, y, por otra parte, esta nueva generación de periodistas que lo que no se puede negar es que dieron un soplo de aire fresco a la profesión. Sin embargo, las críticas comenzaban a sucederse. Luengo Danon (1984) indica que una parte del periodismo más tradicional veía en esta tendencia solo una forma de distorsión, intercambiando opiniones, ideologías y mentiras. Como reacción a ello apunta que: Se refugiaron en un objetivismo trasladado mecánica y equivocadamente de las ciencias naturales, sin percibir que el científico hace exactamente lo contrario: busca causas y efectos de los hechos que ve, proyecta relaciones con otros fenómenos y ejercita plenamente sus capacidades intuitivas y creativas. (Luengo Danon, 1984, pp.143-44) En este contexto nace el periodismo interpretativo que según Luengo Danon (1984) se trataba de un tipo de periodismo que entiende que los sucesos no se daban solos, sino que estos se daban en un contexto, que es parte importante del suceso y lo explica. El género se define de la siguiente manera: “Por exigencia profesional, además, esta interpretación
16 (de los hechos) debe tratar de prescindir de opiniones personales. Debe basarse en hechos concretos y en opiniones responsables que sean pertinentes y deben ser presentados en forma amena y atractiva” 14 . Este periodismo rezaba que era incluso más objetivo que el periodismo tradicional. Luego vendría el Nuevo Periodismo que daría más libertad al reportero y según Luengo Danon (1984) solo se le exigiría: “honestidad personal y un deseo íntimo de buscar la verdad, cualquiera que sea esta” (p.144). Tom Wolfe (1979) habla de esta manera de los periodistas de esta generación: Uno de los mayores cambios traídos por la nueva casta de periodistas ha sido el de una inversión de esta actitud... de forma que la demostración de su dominio técnico se hace capital, mientras que la demostración de los puntos morales resulta secundaria. Esta pasión por la brillantez técnica les ha prestado una extraña especie de objetividad, una objetividad egoísta pero objetividad en cualquier caso. (p. 76) Tom Wolfe (1979) hace hincapié en la traslación del punto de mira del periodista desde el dato hacia la escena. La pieza clave en la información ha derivado hacia una materia prima que debe ser captada por el periodista y que el uso de la prosa es un factor determinante. Explica como el periodista debe inmiscuirse en la historia que pretende contar, siendo un participe activo haciendo preguntas incómodas o viendo cosas que no se deberían ver, lo cual a algunos periodistas le parece incorrecto. 2.1. Idealismo, un cambio de paradigma La respuesta al realismo y su derivación positivista viene fundada en un cambio de posición de la actitud del periodista. Frente a un sujeto pasivo se postura un sujeto activo. En filosofía se produce una transformación similar en lo concerniente a la explicación del mundo y el papel del individuo en él. En la introducción a la obra el Discurso del Método, García Morente (2010) explica lo que supone Descartes para la historia de la filosofía. En primer lugar, se inaugura la filosofía moderna. Con ella se abren nuevos cauces en la ciencia y una nueva raíz en el pensamiento, el idealismo. El realismo aristotélico se encontraba en plena crisis y Descartes se posiciona ante ello erigiendo un modelo de pensamiento que replantea el problema del ser. Se considera que el realismo se encuentra muy lejos de revelar con claridad los fundamentos de una realidad. Sobre esta consideración, el pensador francés apuntala su filosofía cuyo pilar fundamental es su famosa duda metódica, donde evidencia que el único conocimiento verdadero, del que se puede estar seguro, es el que sale de uno mismo, pienso luego existo, cogito ergo sum 15 . La base primera de la filosofía cartesiana es el cogito ergo sum: pienso, luego soy. La existencia, la realidad del yo pensante, del yo como pensamiento, es la primera verdad que el náufrago de la filosofía encuentra, para sobre ella asentar 14 (Abraham Santibañez, 1974 citado en Luengo Danon, 1984, p.144). 15 Existen varios antecedentes a la idea del cogito ergo sum. Por ejemplo, el filósofo español Gómez Pereira escribe esto en 1554: “Conozco que yo conozco algo. Todo lo que conoce es; luego yo soy” (Gómez Pereira, 1554: 277)
17 sólidamente su salvación. La duda metódica se detiene ante la inmediatez del pensar como puro pensar. (Descartes & García Morente, 2010, p.35) Queda abierto por tanto una larga línea de tradición filosófica que, abre en un primer momento Descartes y luego con Kant 16 , se termina de cimentar un pensamiento que cambia los motivos por los cuales se produce el conocimiento y que también cambia la forma en la que se mira a la realidad, el idealismo. Según Ferrater Mora (1965): Se llama entonces "idealismo" a toda doctrina —y a veces simplemente a toda actitud— según la cual lo más fundamental, y aquello por lo cual se supone que deben dirigirse las acciones humanas, son los ideales — realizables o no, pero casi siempre imaginados como realizables (…) El rasgo más fundamental del idealismo es el tomar como punto de partida para la reflexión filosófica no "el mundo en torno" o las llamadas "cosas exteriores" (el "mundo exterior" o "mundo externo"), sino lo que llamaremos desde ahora "yo", "sujeto" o "conciencia". (p. 888-89) Se establece en filosofía una serie de consideraciones sobre el sujeto que carga de relevancia al pensamiento del ser humano. La filosofía que inaugura Descartes toma en cuenta el pensamiento del sujeto como nueva forma de conocer la realidad, y, el periodismo, también responde como hizo el pensador francés a la corriente realista. 2.2. Idealismo informativo. El profesional ya no se encuentra relegado a un segundo plano en el que, como hemos visto en con comparación con el realismo informativo, su tarea se encomendaba a la simple traslación de la realidad hacia los receptores de información. En el idealismo informativo, el periodista tiene algo que decir, algo que aportar y con su mirada elabora el producto de la información desde distintos ángulos. Se debe aceptar la forma en la que se concibe la información y para ello Charaudeau (2003) nos recuerda cómo funciona un discurso: El discurso siempre se dirige hacia algo más que las reglas del uso de la lengua. El discurso es lo que enlaza las circunstancias en las que se habla o escribe con lo que se dice. Las circunstancias no son solo el lugar o el momento en el que se habla; también incluyen la identidad de quien habla y de su interlocutor, la relación de intencionalidad que los vincula y las condiciones físicas del intercambio. (p.49) Como hemos podido ver, el sujeto en el momento que hace un discurso se muestra en el mundo. De igual modo, el periodista hace lo mismo en este sentido y en teoría no debe suponer una trasgresión con la realidad. Él mismo es parte de ella, la constituye, le da forma, la muestra hacia los demás. Acusar al periodismo de realizar estas acciones es entendido en el realismo informativo como una degradación de la calidad informativa. 16 El idealismo de Kant se conoce como idealismo trascendental y en palabras de Ferrater Mora (1965): “Éste consiste en poner de relieve la función de lo "puesto" en el conocimiento (…). No se afirma, por tanto, que los objetos externos no existen, o que su existencia es problemática; se afirma únicamente que la existencia de los objetos externos no es cognoscible mediante percepción inmediata.” (p. 900)
18 Pero negar que el periodista debe intervenir en la comunicación es no aceptar el proceso real. López Cambronero (2002) indica que: No es posible borrar la huella que el hombre deja en los objetos cuando este se acerca a conocerlos, porque lo que denominamos objeto es tanto él mismo como esa huella y no podemos decir donde acaba uno o empieza el otro, porque cada cual es condición de posibilidad de su pareja. (p. 107) Esto no debe suponer la anulación completa de la objetividad, sino su enriquecimiento. Albert Chillón (1998) inscribe la idea de que aceptar el hecho que acabamos de mencionar, no significa una interrupción entre los conceptos de objetivo y subjetivo, sino que se debe conocer que existen tantas realidades como sujetos, tantas formas de mirar como observadores y porque el ejercicio del pensamiento se realiza sobre un mundo que conocemos todos y la herramienta para mostrarlo es el lenguaje. Sánchez Noriega (1997) opina que para los que reciben los mensajes informativos, la realidad no se trata tanto de la capacidad que tiene el mensaje de imprimir una imagen real, sino de conformar una parte de la visión del mundo acorde con la que ese receptor concreto es capaz de concebir o aceptar. Acudimos a Mc Quail (1998) para referenciar que cuando tenemos que informar debemos tomar en consideración que la realidad objetiva no existe “allí afuera”, por tanto, lo mejor que podemos hacer es ofrecer una pluralidad de versiones que conjunta todas las impresiones existentes. Se va dibujando un panorama cuyo significado no es la eliminación de la objetividad, sino la suma de la subjetividad como elemento clave para comprender la realidad. Parra Pujante (2003) apunta que: “el mundo está lleno de información, de señales, primariamente naturales, pero a medida que el hombre hace su aparición e interviene en el fenómeno de la información, también convencionales” (p.30). Para ejemplificar este argumento, el autor hace referencia a que una nube oscura es una señal primaria que puede indicar la posibilidad de lluvia y una señal convencional podría ser el sonido de las campanas de una iglesia que nos avisa de una misa. El mundo está lleno tanto de señales primarias como de señales convencionales. Puede que conocer el significado de una señal primaria no hiciese falta tener un conocimiento más allá del mundo natural, pero las señales convencionales también forman parte de nuestra realidad y nacen de un pacto etéreo entre los miembros de una comunidad e informar sobre ellos hace necesaria la intervención del profesional de la comunicación. Así pues, una señal es un acaecimiento con un contenido informativo. Las señales son el soporte material de los contenidos informativos, que a su vez son proposiciones en las que se afirma un suceso o hecho del mundo, en cierto modo se describe algo que acontece en la realidad, una parte de la realidad. (Parra Pujante, 2003: 31). 3. Constructivismo. La concepción actual del pensamiento constructivista se considera que deriva de la separación que realiza Kant entre fenómeno y noúmeno. Esta separación propuesta por
19 Kant, considera que el fenómeno es: “lo que aparece” 17 . La noción de noúmeno significa “lo que es pensado” 18 . Ahora bien, Ferrater Mora (1965) indica que: El fenómeno se relaciona con el noúmeno, en cuanto manifestación de lo que "el objeto es en sí". El fenómeno se convierte en objeto de experiencia posible frente a lo que es simple apariencia ilusoria y frente a lo que se halla más allá de esta experiencia misma (p. 644). Lo que se encuentra presente fuera de ese marco de experiencia es el noúmeno. El presente análisis no pretende hacer una explicación en profundidad sobre estos conceptos puesto que no nos compete. Sin embargo, nos quedaremos con una idea que puede sentar las bases del constructivismo. Lo mismo que para los demás filósofos modernos, el problema consiste para Kant en la imposibilidad de representarse la interacción entre lo material y lo mental debido a su heterogeneidad. Pero a pesar de la imposibilidad de representársela, se supone generalmente que esta interacción tiene lugar, por ejemplo, en cada caso de percepción, en el que un objeto material produce una representación mental. (Rosas, 1996: 66-67) Lo interesante de esta reflexión es llegar a considerar que la percepción del objeto material, es decir la realidad, puede llegar a ser una representación mental, un constructo de la mente. La problemática acaecida en esta reflexión sobre la imposibilidad manifiesta de representar el objeto en si en la mente, deriva a lo que conocemos como la construcción de la realidad. Podemos afirmar en este sentido que no es que la realidad se encuentre fuera de la mente, sino que esta la interpreta y le da forma. El constructivismo también hace referencia a la expresión de Giambattista Vico: “verum ipsum factum (lo verdadero es lo mismo que lo hecho)” 19 . Parra Pujante (2003) en este orden de ideas afirma que para Vico: “el conocimiento humano no es otra cosa que el esfuerzo por hacer corresponder las cosas las unas con las otras en bellas proporciones” (p. 58). El constructivismo como corriente de pensamiento se desarrolla fundamentalmente a mediados del siglo XX. Por lo que, en comparación con el realismo e idealismo, esta goza de mayor modernidad. No obstante, como podemos observar, no parte de un terreno que no haya sido explorado por otros mucho antes. 17 (Ferrater Mora, 1965: 643). El fenómeno, explica Ferrater Mora (1965), dependiendo del filósofo que la interprete tiene una concepción u otra, pero es Kant quien le otorga el significado que casi siempre ha tenido esta noción en la historia de la filosofía. 18 Ferrater Mora (1965) pone de manifiesto la división del noúmeno en dos, el positivo y el negativo. "Si por 'noúmeno' —escribe Kant— queremos decir una cosa en tanto que no es un objeto de nuestra intuición sensible, y abstraída de nuestra manera de intuirlo, se trata de un noúmeno en el sentido negativo de la palabra. Pero si entendemos por 'noúmeno' un objeto de una intuición no sensible, presuponemos con ello una manera especial de intuición, esto es, la intuición intelectual, que no poseemos, y de la que no podemos entender ni siquiera su posibilidad. Esto sería el 'noúmeno' en el sentido positivo de la palabra" (K. r. V., Β 307). En este caso, el significado de 'noúmeno positivo y de 'cosa en sí' serían equivalentes. (Kant, citado en Ferrater Mora, 1965, p.303) 19 (Vico, citado en Parra Pujante, 2003, p.58)
20 Parra Pujante (2003) revela que en un extremo de esta corriente encontramos a Paul Watzlawick, miembro de un grupo de investigadores conocido como Escuela de Palo Alto, entre los que se encontraban Heinz Von Foerster y Ernst von Glasersfeld. Watzlawick, lamentaba el término constructivismo para designar su teoría, puesto que él prefería hablar de indagación de la realidad. Según Parra Pujante (2003), esta escuela pretendía desmarcarse del solipsismo que defiende que la realidad exterior no existe y que todo el mundo solo se encuentra en nuestra mente. Según Watzlawick: La realidad supuestamente hallada es una realidad inventada y su inventor no tiene conciencia del acto de su invención, sino que cree que esa realidad es algo independiente a él y que puede ser descubierta, y por tanto, a partir de esa invención percibe el mundo y actúa en él. (Watzlawick, 2000 citado en Parra Pujante, 2003: 56) Parra Pujante (2003) deja entrever que no podemos aceptar sin oposición las teorías más extremas del constructivismo puesto que: “Cierto constructivismo podría deslizarse peligrosamente hacia un convencionalismo extremo, como si todo conocimiento fuese una creación gratuita, caprichosa, y en definitiva, un ‘todo vale’” (p. 61). 3.1. Constructivismo aplicado al periodismo. La teoría constructivista puede ser aplicada a los medios de comunicación de la mano de Niklas Luhmann, quien desarrolla su obra a lo largo del siglo XX y es considerado como uno de los sociólogos más importantes. Construye su teoría adecuando ideas de disciplinas ajenas a la suya y explica en la forma que intervienen, se unen y reproduce la sociedad (Aragón Palacios & Milton, 2011). En la introducción que realiza Torres Nafarrate a la obra de Luhmann (2000), La realidad de los medios de masas se expresa que los discursos globales no pueden hacer referencia del mundo y de la sociedad en su conjunto en sentido de saberes totalizantes. Esta complejidad supone un reto al pensamiento teórico: “transformar la complejidad opaca en complejidad translucida” (Nafarrate & Luhmann, 2000, p.VII). La teoría de Luhmann se caracteriza por la consideración del conjunto social como un universo de todas las comunicaciones posibles y los sistemas parciales de todo el conjunto son las llamadas galaxias de comunicación y estos a su vez tienen sus propias características, códigos y diferentes opciones de crear comunicación (Alquezar, 2019). En esta línea de ideas, Chillón (2007) revela que la teoría de Luhmann aplicada al periodismo significa la construcción de un código propio para crear auténticas ordenaciones sociales. Entendido los medios de comunicación como una más de estas galaxias de comunicación, dan cuenta del mundo, de modo que en su código transforman la información eminente en otros sistemas de comunicación social y los ofrecen a los públicos. “Lo que sabemos sobre la sociedad y aun lo que sabemos sobre el mundo, lo advertimos a través de los medios de comunicación de masas” (Nafarrate & Luhmann, 2000, p.1). Se pone el énfasis de la operación comunicativa (Nafarrate & Luhmann, 2000) en el acto de recepción de la comunicación: “la acción comunicativa sola no es, pues,
21 comunicación” (p. 5). Los medios de comunicación procuran el entendimiento en sus públicos haciendo idónea la información para que llegue hacia ellos. Esto se relaciona a su vez con la concepción de la realidad que tiene el medio: “lo que aparece como realidad para ellos, o aquello que los otros tienen por realidad porque lo han tomado de los medios de comunicación” (Nafarrate & Luhmann, 2000, p. 6). Es decir, los medios realizan una duplicidad de la realidad entendida en los sistemas de observación. Tenemos (Nafarrate & Luhmann, 2000) por una parte, una observación de primer orden que nos ofrece la realidad primera y por otra parte una observación de la observación que da como resultado una segunda realidad observada. Esta última sería la denominada como realidad de los medios de masas. Se trata de un sistema que distingue la referencia a si mismo (autorreferencia) de la referencia a lo otro (heteroreferencia). Lo importante de esta conclusión a la que llega Luhmann es que los medios no se tienen a sí mismos como la verdad, sino que la construyen y por consiguiente construye la realidad dispar a su propia realidad. El constructivismo al que se hace referencia viene resumido en las siguientes líneas: La tesis del constructivismo operativo no conduce a la negación del mundo y no discute que haya realidad. Sin embargo, no presupone que el mundo sea un objeto, sino más bien lo considera como lo reflexionó ya la fenomenología: como horizonte inalcanzable. Por esta razón, no existe otra posibilidad que la de construir la realidad y eventualmente la de observar cómo los observadores construyen la realidad. (Nafarrate y Luhmann, 2000, pp. 9-10) Por otra parte, Chillón (2007) dando cuenta de la teoría de Luhmann, indica que se constituye una distinción entre “información/ no información” y que este será el código del sistema de los medios de comunicación de masas. Asimismo, encontramos un campo de selección donde encuadrar el código que se divide en política, ciencia, deporte, etc. Esto produce un doble cauce de selección: la distinción información/ no información y el encuadre. Así pues, se pone de manifiesto que el código busca la estimulación de los públicos, la novedad y mantener de alguna manera a los receptores de manera atenta y despierta. Esta teoría implica que los medios de comunicación garantizan a la sociedad una forma de conocer la realidad como un sistema antipoético: “Un sistema produce los elementos que lo constituyen, con ayuda de los elementos que lo constituyen. Ésta es una exigencia del punto de vista según el cual se sintetizan los elementos y se los utiliza como unidades para la reproducción autorreferencial. La unidad como garantía de aplicabilidad, de la reproducción y de la capacidad de conexión, sólo puede ser una unidad, que ha sido constituida, a su vez autorreferencialmente”. (Luhmann, 2005, p. 110) 3.2. Hacia una nueva concepción de objetividad. Se dibuja un panorama en el que es complicado hablar de objetividad en la concepción tradicional de esta noción. No obstante, la filosofía de Kant sirve como síntesis entre el
22 empirismo inglés cuyo máximo representante es David Hume y el racionalismo de Descartes 20 . Veremos a continuación una cita de Crítica de la Razón Pura: La validez objetiva de las categorías, como conceptos a priori, descansará en que sólo por ellas es posible la experiencia (…) solo mediante ellas puede, en general, ser pensado un objeto de la experiencia. La deducción transcendental de todos los conceptos a priori tiene pues un principio, hacia el cual debe enderezarse la investigación toda, y es a saber: que esos conceptos tienen que ser conocidos como condiciones a priori de la posibilidad de la experiencia (…) Conceptos que proporcionan el fundamento objetivo de la posibilidad de la experiencia, son necesarios, precisamente por ello. (Kant, 1928, p.99) En este extracto de la famosa obra de Kant, se apoya Chillón (2007) para indicar que: “sólo se objetiva subjetivando” (p.39). Este autor acuña el término: subjetividad objetivante y pretende presentarse como una propuesta conciliadora para la teoría de la información en donde esta nueva concepción de objetividad incluya al sujeto periodístico, sin olvidar la referencia a la realidad de la que se informa. No hay más que dos casos posibles, en los cuales puedan coincidir las representaciones sintéticas con sus objetos, referirse necesariamente unas a otros y por decirlo así salirse al encuentro. O que sea el objeto el que hace posible la representación, o que ésta sea la que hace posible el objeto. Si ocurre lo primero, entonces la relación es empírica y la representación no es nunca posible a priori. Y éste es el caso de los fenómenos por lo que se refiere a cuanto en ellos pertenece a la sensación. Mas si ocurre lo segundo, puesto que la representación en sí misma (aquí no se trata de su causalidad mediante la voluntad) no produce su propio objeto, según la existencia, habrá de ser la representación entonces determinante a priori, en lo que se refiere al objeto, cuando sólo por ella sea posible conocer algo como un objeto. Hay empero dos condiciones bajo las cuales tan sólo es posible el conocimiento de un objeto: primeramente intuición, por la cual es dado el objeto, pero sólo como fenómeno; y en segundo lugar, concepto, por el cual es pensado un objeto que corresponde a esa intuición. (Kant, 1928, p.98) Sobre estas líneas, Chillón (2007) cimenta su teoría mediante la filosofía de Kant para referirse a que la objetividad no parte del objeto sino del sujeto. El conocimiento en el filósofo alemán, es una síntesis entre el objeto-cosa y la representación, se parte pues del sujeto que construye el concepto de objeto. El realismo entiende el conocimiento atendiendo al objeto, lo cual no llegaba más allá de la experiencia. Hume sienta unas bases explicando la dificultad de superar el empirismo y Kant estructura su teoría del conocimiento sobre la aceptación de la experiencia como punto de partida, pero afirmando que no solo atendiendo a ello se produce todo conocimiento. Se necesitan de elementos independientes de la experiencia para obtener el objeto de conocimiento: El resultado final de la estrecha colaboración entre algo dado en la intuición empírica y algo aportado a priori por un dinamismo espontáneo del sujeto que, 20 Ferrater Mora (1965) realiza una distinción entre ambas filosofías: “empirismo es el nombre que recibe una doctrina filosófica, y en particular gnoseológica, según la cual el conocimiento se halla fundado en la experiencia. El empirismo se contrapone por lo usual al racionalismo según el cual el conocimiento se halla fundado, cuando menos en gran parte, en la razón”. (p. 513)
23 comenzando a actuar a ras de la sensibilidad en las formas puras del espacio y tiempo, va cobrando cada vez más fuerza en los esquemas de la imaginación, hasta culminar en la aplicación de los conceptos puros del entendimiento a ese algo que, siendo inicialmente dado en la intuición, llega al propio entendimiento ya de alguna manera conformado por las formas de sensibilidad y por los esquemas de la imaginación (Rábade, 1969, citado en Chillón, 2007, p.142) El sujeto constituye la objetividad del conocimiento para luego compartir esta conciencia con otros sujetos recíprocamente creándose estructuras que sirven como precedentes para los seres humanos. El filósofo alemán coloca estos marcos a la experiencia que remite a la realidad para la comprobación de que esta pueda ser convertida en conocimiento 21 . Se indica la importancia de conocer el noúmeno u objeto-en-si en Kant para su entendimiento: “aquello que siendo transcendente al conocimiento y aun siendo incognoscible, afecta a nuestra sensibilidad provocando intuición empírica sobre la que actuará el dinamismo del sujeto constructor de objetividad fenoménica” 22 . La propuesta de Chillón (2007) basada en la teoría de conocimiento de Kant reconoce al periodista como un profesional que en cierta medida acepta que transforma la realidad. Lo hace desde la consideración de no poder plasmar la realidad en su totalidad por lo que debe seleccionar, resumir, y relacionar con el contexto. La objetividad sin profesionalidad, sin el sujeto periodista y sus rutinas profesionales, es una objetividad sin valor informativo, de la misma manera que el sujeto profesional sin realidad sobre la que informar condena al periodismo a renunciar a la verdad. (Chillón, 2007, p.164) Entendido la realidad periodística desde el punto de vista constructivista, que como hemos mencionado anteriormente, se puede considerar que sienta sus bases en el idealismo trascendental, vemos como los caminos se cruzan para llegar a unas teorías que se necesitan las unas a las otras para su comprensión y constitución. Es decir, la subjetividad objetivante dentro del marco constructivista de la realidad comprende lo que significa hacer periodismo. Sin embargo, para completar esta vista panorámica aun debemos explicar otra noción: la verdad. 4. La verdad como correspondencia. Esta concepción se le atribuye a Santo Tomás de Aquino que en su pensamiento recoge las enseñanzas de los filósofos griegos y las aplica al cristianismo. Se le considera el padre de la filosofía cristiana. Concretamente nos centraremos en su teoría de verdad. “La verdad en Santo Tomás se definirá siempre como adecuación” (Chillón, 2007, p.51). Relativo a ello, Chillón (2007), sigue explicando que los elementos esenciales de esa adecuación se encuentran en el entendimiento y que esto lo encontramos en los dos tipos de verdad de Tomás de Aquino: verdad lógica y verdad ontológica. En el caso de la verdad ontológica o verdad formal, se exige hablar de ella como elemento esencial de la realidad. 21 (Pavón 1988, citado en Chillón, 2007). 22 (Ibíd, p.143).
24 Esta concepción de verdad se entiende en el contexto realista como una adecuación del objeto tal cual es, en una realidad que se explica por si sola, por lo tanto, la verdad se manifiesta cuando nuestro entendimiento es capaz de crear una imagen de ella. En esta línea de ideas Chillón (2007) explica que presuponemos: “una forma determinada de conocimiento concebido como semejanza o asimilación entre la forma de la realidad conocida tal como es en sí, y la forma de esa realidad que, al informar la potencia, la actualiza el acto cognoscitivo” (p.52). Para el filósofo Karl Popper (1998): “solo hay una teoría de la verdad que puede ser realmente tomada en serio: la teoría de la verdad como adecuación, la teoría que afirma que un enunciado es verdadero si coincide con los hechos, con la realidad” (p. 28) Heidegger (2002) tras un análisis del origen del concepto de verdad, descubre que la verdad en Santo Tomás de Aquino se influencia en Aristóteles y que esta se encuentra en tres tesis. La primera, es que la verdad se sitúa en el enunciado, lo que podemos llamar juicio. La segunda tesis atestigua que la concordancia del juicio y su objeto es la esencia de verdad. Por lo que la tercera tesis afirma que la verdad está en el juicio. A partir de ahí, Heidegger (2002) determina que la reflexión aristotélica en la que el filósofo griego explica que “las vivencias del alma son adecuaciones de las cosas” (p.213), es derivado posteriormente a verdad por adecuación: Esta frase, que no está dicha en manera alguna como una definición expresa de la verdad, fue ocasión concomitante de que se desarrollara la definición posterior de la verdad como adaequatio intellectus et rei. S. Tomás de Aquino, que para su definición remite a Avicena, quien, por su parte, la tomó del Libro de las Definiciones de Isaac Israelis (siglo X), usa también los términos de correspondentia y convenientia para expresar la adaequatio. (Heidegger, 2002, p.214). Se trata de una concepción que ha perdurado en el tiempo y que en palabras de Heidegger (2002): “la caracterización de la verdad como concordancia, adequatio, es sin duda muy general y vacua. Pero algo de justo tendrá cuando se mantiene sin perjuicio de las más heterogéneas exégesis del conocimiento que es lo que ostenta este relevante predicado” (p.214). En este orden de ideas Parra Pujante (2003) también coincide en que la verdad por adecuación se acaba reformulando en verdad por correspondencia. Volvemos a recurrir a Chillón (2007) para poner de manifiesto la vinculación existente entre esta concepción de verdad y las palabras conformidad o ajuste. Concretamente la palabra conformidad la encontramos en las dos primeras definiciones del DRAE del concepto de verdad: “Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente” y “Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa” 23 . 23 Se corresponden con las definiciones 1 y 2 de verdad en REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.3 en línea]. https://dle.rae.es/verdad?m=form [Fecha de consulta: 03/04/2020].
31 La respuesta a esta tendencia es el idealismo. Nos podemos preguntar si ¿una respuesta radicalmente opuesta (idealismo) a una teoría informativa de este calibre (realismo), puede también hacer tambalear al edificio periodístico? El filósofo español, Ortega y Gasset (1963) define el idealismo con estas palabras: El pensamiento se ha tragado al mundo, las cosas se han vuelto meras ideas (…) la superioridad del idealismo procede de haber descubierto una cosa cuyo modo de ser es radicalmente distinto del que poseen todas las demás cosas. Ninguna otra cosa del universo, aun suponiendo que la haya, consiste fundamentalmente en ser para sí, en darse cuenta de sí misma. (p. 211) El ser humano es capaz de tener consciencia de sí mismo, de saber que existe, esto supone un triunfo del pensamiento idealista. Pero al igual que ocurre con la mayoría de las teorías que dan demasiada importancia a un único aspecto, puede pecar de ingenuo, al igual que el realismo. Villacorta (2000) en un estudio que realiza sobre Ortega y Gasset donde pone de manifiesto elementos clave de su filosofía, indica que el idealismo se acaba traicionando a si mismo cuando elige utilizar el mismo punto de partida que el realismo. Muestra como en el realismo, los objetos del mundo existen en sí mismas y el idealismo aplica la misma fórmula, pero a la inversa: es el sujeto el que existe en sí mismo. Ortega y Gasset (Villacorta, 2000) hablaba sobre el idealismo como una filosofía que había que superar: “la superación del idealismo es la gran tarea intelectual, la alta misión histórica de nuestra época, el 'tema de nuestro tiempo'” 27 . Su crítica al idealismo también es una crítica al realismo. En este orden de ideas, el idealismo, aun superando al realismo como filosofía encuentra dificultades en su desarrollo puesto que la realidad radical del pensamiento es distinta a la de las cosas. Muestra como el idealismo es inespacial e inextenso, por tanto, ¿cómo puede, una teoría en este sentido dar cuenta de la realidad si esta es espacial y extensa?: Al llegar aquí tenemos que seguir impertérritos obligando al idealista para que precise más su tesis. Por eso le preguntamos: ¿qué hay en el universo cuando sólo hay conciencia, pensamiento? Y él nos responde: hay un sujeto que piensa o se da cuenta y que no consiste sino en eso... Tanto vale, pues, decir que sólo hay pensamiento o conciencia como decir que no hay cosas, puesto que haberlas significa ahora haber el pensamiento de ella. Esto es el auténtico idealismo 28 . La crítica de Ortega y Gasset (Villacorta, 2000), sigue poniendo en duda al idealismo afirmando que cuando nos encontramos en la vivencia de la presencia de algo no estamos pensando, el pensamiento llega como una segunda ejecución: “el pensamiento que pienso, no lo hay, puesto que mientras lo pienso no existe para mí. Es preciso que deje de ejecutarlo, esto es, de estarlo pensando y desde otro nuevo lo convierta en objeto para mí" 29 . Para ejemplificar este argumento imagina una situación en la que un sujeto alucina con un toro furioso. En el momento de la alucinación se puede determinar un sentimiento de pánico y angustia, pero no es hasta que despierta de la alucinación cuando se percata de que estaba alucinando. Para llegar al pensamiento de este suceso, se debe en primer lugar superar el momento de su ejecución y luego regresar a ella por medio del pensamiento. 27 (Ortega y Gasset, 1983 citado en Villacorta, 2000, p.78). 28 (Ibíd, p.82). 29 (Ibíd, p.83).
32 Esta es la razón por la cual y en contraposición a Descartes, el idealismo no es la verdad primera (Villacorta 2000). Chillón (2007) expone en este sentido que sin materia real sobre la que informar, no cabría posibilidad de hablar de valores objetivos, ni se salvaguardaría el derecho de los ciudadanos a recibir información veraz. No obstante, una de las críticas más sonadas hacia el periodismo realista objetivista es la desinformación producida por el volcado de datos sobre hechos inconexos. Este modelo no se libra de esta desinformación, de modo que la práctica abusiva de recurrir al sujeto como valedor de la información puede colocar el punto de mira en lugares donde lo único relevante es crear un cúmulo de emociones que no aportan nada más que trivialidad. El sensacionalismo y su extremo amarillista que derivan de esta forma de informar, distorsionan la realidad o muestra una parte de ella que a nivel informativo deja mucho que desear. Florencia Berti (2010) habla sobre el sensacionalismo explicando que es una tendencia: “a presentar los hechos y las noticias de modo que produzcan sensación, emoción o impresión” 30 . Por otra parte, el amarillismo: “falsea la información, resalta el morbo, incentiva la violencia y banaliza la vida social” (p.43). Por lo que podemos comprobar, cada teoría llevada a un extremo puede cargar de desinformación el mensaje periodístico. Si el realismo daba una respuesta extrema con respecto a la actitud del sujeto y cómo este se relaciona con su entorno, el idealismo hace lo mismo, pero otorgando todo el peso de esa concepción al sujeto. 1.3. Con respecto al constructivismo. Nos va quedando claro hasta ahora que la explicación de la subjetividad en si misma también es una explicación de los límites de la objetividad. Ante la indeterminación del concepto de objetividad en el apartado del realismo se suma la explicación idealista del pensamiento y como este funciona para explicar lo que es real. Por consiguiente, el objeto en la realidad, no se puede explicar por sí mismo, necesitamos de nuestro pensamiento que se enmarca en un contexto que, aplicando nuestro conocimiento subjetivo, lo colocamos y relacionamos con los demás objetos del mundo. Puesto que para llegar a una definición medianamente correcta de lo que significa la objetividad debemos sumar la subjetividad a ella. Lo que parecía en un primer momento elementos contrarios se necesitan del uno del otro para prefijarse. ¿Es menos objetivo por tanto la recopilación de datos, testimonios, declaraciones y escenas de la novela A Sangre Fría de Truman Capote que nace de la subjetividad que una exposición de hechos recopilados en una noticia sobre la autoría de ETA en el 11-M 31 ? ¿Cuál es el relato de la realidad y cual la ficción? Y por último ¿qué es periodismo y qué no lo es? Como hemos venido mostrando, el periodismo es acusado, no sin razón, de construir la realidad por lo que introducir en esta fórmula la manipulación es inevitable. Gaye Tuchman en su famoso artículo sobre la producción de la noticia revela en qué medida 30 (Diccionario Enciclopédica Vox, citado en Berti, 2010) 31 García Abadillo (2006) publica una noticia en la que enlaza la autoría de los atentados de Atocha con la banda terrorista ETA. Es una de tantas noticias que crean una trama de conspiración sobre la autoría del atentado para así no salpicar al Partido Popular que ese año perdió las elecciones ante el PSOE.
33 los medios influyen en la construcción de la realidad social y cómo las rutinas periodísticas determinan la producción de la noticia. (Tuchman, 1983). Tuchman (1983) explica factores como la agenda setting, teoría de McCombs y D. Shaw, la institucionalidad de la noticia o las rutinas profesionales denotan que nos encontramos ante una realidad organizada, seleccionada, distribuida y ofrecida a los públicos que aceptan con carácter retroalimentativo constituyéndose los temas del día a día. En palabras de Parra Pujante (2003): “el periodismo selecciona la realidad del día, que pasa, de ser un suceso, a convertirse en un acontecimiento, decretando así lo que los ciudadanos de una determinada comunidad asumen como realidad” (p. 70). Parra Pujante (2003) revela, la no asimetría de la información periodística, lo cual entendido dentro de la actividad profesional crea un producto informativo interiorizado por los públicos, lo cual no responde a criterios de interés social, sino que se utiliza para mantener el statu quo. Estas consideraciones perduran en el tiempo, permanecen inalterables como la naturaleza propia de los medios de comunicación. La objetividad (entendida en su forma tradicional) pretendida para garantizar la calidad informativa ha sido tragada por el aparato mediático. Ello tampoco eliminaba la posibilidad de desinformación como hemos ya analizado, aunque fue la respuesta, sin éxito, que se dio para evitar que el edificio periodístico se convirtiese en una sospecha constante. No es menos cierto, como acucia Parra Pujante (2003) que el método de construcción de realidad periodística vaya en detrimento de la posibilidad de conocimiento. La noticia da testimonio del mundo, con un sesgo visible. “Dos lectores de distinta ideología, ante un sesgo de determinada noticia, pueden reaccionar, respectivamente aplaudiendo ese sesgo o indignándose ante él, pero ninguno de los dos podrá en duda que la noticia misma se ha producido” (Pujante, 2003, p.73). Existe un estudio de psicología cognitiva que marca la concepción de las teorías informativas a partir de la década de los ochenta de la mano de Tuchman (Giménez Armentia, 2006). Se trata de la teoría del framing o del encuadre, propuesto por Bateston que viene a explicar que las personas cuando conocen: “se fijan en unos aspectos de la realidad y obvian otros. Así, este autor se refirió al frame en sentido figurado haciendo alusión a un ‘marco’ que permite distinguir el cuadro de la pared en el que cuelga” (Giménez Armentia, 2006, p.56). Esta teoría aplicada al contexto periodístico marca una visión en la que el marco con el que trabaja el periodismo está formado por la actividad de los profesionales y el de la organización. “A través de las actitudes profesionales del periodista y de los encuadres de la organización y su influencia en el periodista (mediante un proceso de socialización) se generaría, en última instancia, el producto informativo” (Giménez Armentia, 2006, p.58). Lo interesante de la concepción de los frames citada en Giménez Armentia (2006) sería el aporte en términos de sociológicos de poder, puesto que se considera que quien maneje el encuadre es quien gestiona la simbología social. Versando en estas condiciones, la configuración del imaginario social vendría determinado por la gestión de los medios al presentar la realidad desde el encuadre 32 . 32 (Gitlin, 1980 citado en Giménez Armentia, 2006).
34 Al respecto se suma la ideología del comunicador que es quien proporciona el encuadre influyendo mediáticamente sobre los receptores de información. En otras palabras, no es que se imponga una ideología concreta al público, sino que la selección y transformación de elementos instaurados en la sociedad culturalmente se devuelve a los consumidores de información 33 . Llegados a este punto debemos tener presente que se debe aceptar el funcionamiento del modelo. Tal y como indica Chillón (2007) preferimos ver el resumen de un debate producido en el Congreso de los Diputados que verlo en directo o que elegimos leer el artículo que muestra un resumen de las decisiones más importantes allí acaecidas y de aquí nace el presupuesto de la confianza en los medios. Incluso a sabiendas de que, dependiendo del medio, se pondrá más énfasis en determinados aspectos de lo allí sucedido puesto que va dirigido a cierto público que como hemos mencionado anteriormente dependiendo de su ideología o creencia aplaudirá o se indignará por lo leído o visionado. Ahora bien, Charaudeau (2003) explica cómo se realiza la construcción del sentido del discurso, que es un doble proceso de semiotización: transformación y transacción. Antes de su explicación se debe conocer que: “el sentido no está dado de antemano. Se construye mediante la acción lingüística del hombre en situación de intercambio social” (p.50). Asimismo, el sentido se capta por medio de las formas y al más puro estilo de Wittgenstein apunta: “toda forma remite a un sentido y todo sentido remite a la forma” (p.50). Por esta razón, estas proposiciones evidencian que el proceso de transformación consiste en convertir el mundo por significar en mundo significado y en este proceso se enmarca el acto de informar, el cual describe, cuenta y explica. El proceso de transacción que rige el proceso de transformación indica la validez del acto comunicativo, lo cual evidencia dos interlocutores en condiciones de reconocer un marco de intencionalidad. La comunicación es un acto de intercambio sujeto a cuatro principios: alteridad (dos sujetos: locutor e interlocutor), influencia (propósito comunicativo), pertinencia (universo del discurso) y regulación (estabilizador de los anteriores). Mundo por Instancia de Mundo Instancia de Describir y producción de descrito y recepciónComentar información comentado interpretación 34 El mundo por significar reconocido en este esquema corresponde al mundo por describir y comentar, mientras que el mundo descrito y comentado hace referencia a el mundo significado. El discurso, antes de representar el mundo nos presenta una relación con ese mundo que pretende manifestar. Se encuentra un paralelismo entre la teoría de Luhmann y la de Charaudeau, entendiendo la realidad de los medios en dos realidades o dos mundos: realidad primera o mundo por significar y realidad segunda observada o mundo descrito y comentado. O también se puede entender poniendo de manifiesto que el mundo por describir y comentar, como la realidad captada por el medio, y el mundo descrito y comentado, como la realidad captada por el público a través del medio. Asimismo, Charaudeau (2003) puntualiza que considerar la información dentro de marcos de fidelidad es inútil puesto que esto viene 33 (Hackett, 1985 citado en Giménez Armentia, 2006) 34 Figura 2 representada en (Charaudeau, 2003, p.52)
35 determinado por los receptores tras un proceso de transacción, al igual que hace Luhmann considerando que la verdad no aparece en el medio, sino que pertenece a los públicos. No obstante, cabe añadir este apunte de Charaudeau (2003): El hombre no habla para dividir, describir o estructurar el mundo, sino para ponerse en relación con el otro, porque de ello depende su propia existencia, puesto que la autoconciencia pasa por la posibilidad de tomar en cuenta al otro, la asimilación del otro y al mismo tiempo la diferenciación con respecto a él -por lo menos es lo que postula la ciencia y la filosofía del lenguaje que se ocupa del discurso-. El lenguaje nace, vive y muere en la intersubjetividad. (p.51) En opinión de Chillón (2007) los constructivistas en general no son capaces de diferenciar la captación y la transmisión, ejercicios enmarcados en actividades epistémica y profesional respectivamente del ejercicio periodístico. Se pregunta si la realidad primera de la que habla Luhmann, tiene algo que ver con el mundo que precede a la codificación y acaba indicando que: “podemos seguir confiando en la medida en que esas producciones, sean como sean, nos provoquen conocimiento acerca de ese mundo o de esa sociedad” (p.136) La noticia responde a una imagen del mundo y por muy seleccionado que esté, produce conocimiento del mundo que habitamos. Aun con ello, en ocasiones, no viene más que siendo ideología, creencia y reafirmación de identidades impuestas. Estas afirmaciones nos pueden hacer caer en el escepticismo y en la relatividad más absoluta, por tanto, hemos considerado oportuno diferenciar entre esos tipos de conocimiento a los que hacen referencia estos teóricos. Charaudeau (2003) explica una categorización de la naturaleza del saber dividiéndola en saber creencia y saber conocimiento. Este autor indica en un primer momento que realmente el saber no tiene naturaleza alguna puesto que este es el resultado de una construcción del ser humano por medio del lenguaje. Aun así, esto no impide que se tienda a categorizar y volverlo comprensible. Dependiendo de la orientación de nuestra mirada, el saber se estructura de una manera u otra. Si esta mirada es hacia afuera, hacia el mundo, estaríamos hablando de categorías de conocimiento y si por otra parte la mirada se vuelve hacia dentro se construye la categoría de creencia. De la misma manera, este saber se compone dependiendo de: La elección de actividad discursiva que emprenda el hombre para dar cuenta de ese mundo: puede decidir describirlo, narrarlo o explicarlo, y hacerlo adhiriéndose a su contenido o tomando sus distancias frente a él. Este conjunto constituye los sistemas de interpretación del mundo que se da el hombre, sin los cuales no hay significación posible”. (Charaudeau, P., 2003, p.54) Saberes de conocimiento 35 Este tipo de saber proviene de: “una representación racionalizada sobre la existencia de los seres y de los fenómenos sensibles del mundo” (Charaudeau, P., 2003, p. 54). Se trata de la acción humana de convertir en objeto inteligible al mundo por medio de categorizaciones, lo que se conoce como la ciencia de la clasificación o taxonomía. Charaudeau (2003) pone de manifiesto que esta construcción converge en un doble aprendizaje. El primero viene de la experiencia, construyendo así “una explicación empírica del mundo fenoménico” (p.55). Por otra parte, tenemos a los datos científicos y 35 Idea extraída de Charaudeau (2003, p.54)
36 técnicos cuya labor es dar cuenta del mundo que no es perceptible por medio de la acción sensible y que por lo tanto se necesita de un pensamiento racional. Este tipo de conocimiento en teoría goza de objetividad y de un prejuicio realista favorable. Charaudeau (2003) a su vez divide este conocimiento en tres categorías: En primer lugar, se encuentra la categoría existencial, que indica que los objetos del mundo “en si” son descritos por nuestra percepción mental que los coloca en un espacio, en un tiempo concreto, en un estado y con unos rasgos que lo definen en su facticidad. Seguidamente, está la categoría evenemencial que hace referencia a que nuestra percepción mental está influida por lo que acontece y aconteció y como esto influye en el mundo. Es una descripción que se realiza con menor o mayor verosimilitud y esta depende en última instancia del grado de consenso dentro de la comunidad a la que se dirija. La categoría explicativa pone de manifiesto como las preguntas por qué, cómo y con qué fin determinan nuestra percepción mental sobre los acontecimientos. Es decir, qué motivos, qué intenciones producen el acontecimiento y cuáles son sus consecuencias. Saberes de creencia 36 La definición que ofrece Charaudeau (2003) es la siguiente: “saberes resultantes de la actividad humana que se ocupa de comentar el mundo, es decir, de a ver que el mundo no exista por sí mismo sino a través de la mirada subjetiva que el sujeto le dedica” (p.56). En diferencia al saber conocimiento no pretende la inteligibilidad del mundo sino su evaluación y apreciación de los efectos resultantes entre el hombre y las normas de vida. Se trata de una valoración del sistema en el que por medio de una serie de prácticas reguladas se forma una conducta determinada. Asimismo, pone el foco en los diferentes discursos que se producen en las comunidades creando normas ideales que ofrecen el imaginario de este, es decir un juicio de qué comportamientos están permitidos dentro de ese grupo social en concreto. Estas creencias dependen de sistemas de interpretación de los que unos evalúan lo posible y lo probable de las conductas en situaciones determinadas, mediante hipótesis y verificaciones que permitan después hacer predicciones directas, (…), mientras que otros aprecian las conductas según un juicio positivo o negativo de acuerdo con ciertas normas que han sido establecidas socialmente, mediante afirmaciones que han adquirido valor de evidencia desde diferentes puntos de vista. (Charaudeau, P., 2003, p.57) Charaudeau (2003) pone de manifiesto que estos juicios que están estereotipados y que fluyen en la sociedad, son una imagen de los diferentes grupos que forman la totalidad del conjunto. Además, indica que están establecidos de manera que son utilizados como modelos sociales de conformidad. En filosofía, Ferrater Mora (1965) muestra que la existen diversas teorías que tienden a componer y dividir el conocimiento. David Hume filosofa sobre “tipos de conocimientos que lleva a la concepción de un a priori” (p.24) cuya distinción se divide en: enunciados analíticos y enunciados sintéticos. Leibniz, quien inspira a Hume, realiza una división entre verdades de razón y verdades de hecho. En la Grecia clásica, Epicuro divide la filosofía en tres formas: canónica, ética y física, y la forma canónica estudia la teoría del 36 Extraído de Charaudeau (2003, p.56)
37 conocimiento y los diferentes tipos. Por otra parte, la fenomenología del conocimiento busca como resultado conocer, cuya forma se da cuando el sujeto aprehende un objeto: Por lo pronto, la pura descripción del conocimiento o, si se quiere, del conocer, pone de relieve la indispensable coexistencia, co-presencia y, en cierto modo, cooperación, de dos elementos que no son admitidos, o no son admitidos con el mismo grado de necesidad, por todas las filosofías. Algunas filosofías insisten en el primado del objeto (realismo en general); otras, en el primado del sujeto (idealismo en general); otras, en la equiparación "neutral" del sujeto y objeto. La fenomenología del conocimiento no reduce ni tampoco equipara: reconoce la necesidad del sujeto y del objeto sin precisar en qué consiste cada uno de ellos, es decir, sin detenerse en averiguar la naturaleza de cada uno de ellos o de cualquier supuesta realidad previa a ellos o consistente en la fusión de ellos. (Ferrater Mora, 1965, p.340) Estos son solo algunos de las muchas teorías del conocimiento que tienden a dividir en diferentes categorías. Esta breve aportación de la historia de la filosofía constata que el ser humano desde la cuna de la democracia hasta la actualidad tiende a dar cuenta del mundo que le rodea y esta es una máxima en el periodismo. El periodismo pretende dar a conocer una parte del mundo real y usa en ocasiones la objetividad como linterna para iluminar las zonas oscuras. Pero pretender conocer haciendo referencia únicamente al objeto o únicamente al sujeto, es como pretender alumbrar la oscuridad con una linterna que funciona a medias. Ahora bien, comprobar cómo se puede alcanzar una categorización del saber, tiene un papel relevante en la teoría de la información. En los diferentes grados en los que podemos alcanzar un tipo de saber queda una cosa clara, la unión del objeto con el sujeto que lo observa. Se produce una especie de síntesis entre realismo e idealismo que se traduce en la comprensión de que todo saber necesita de las cualidades propias de los objetos, en suma, a la mirada del sujeto. Con todos estos aspectos traídos a discusión, la objetividad ha ido pasando por diferentes corrientes y estas han sido criticadas como inválidas en lo que respecta a concebir la realidad. Parece que la propuesta conciliadora de Chillón (2007), la subjetividad objetivante entiende por una parte cómo es esa realidad, cómo es el periodismo y ajusta la objetividad bajo la teoría del conocimiento de Kant para traernos una síntesis entre el objeto-cosa y la representación. 1.4. Sobre la verdad como correspondencia y verdad informativa. La verdad como correspondencia, como adecuación, se presenta la concepción más popular de verdad. Existen una serie de aspectos para tener en cuenta por la que ha sido llevada a juicio por varios autores. En primer lugar, debemos tener constancia del papel que tiene el sujeto en el contexto en el que enmarcamos esta noción. Es decir, como actúa el sujeto en la verdad como correspondencia del realismo informativo. Chillón (2007) testimonia que nos encontramos con un sujeto pasivo que se enmarca en un contexto que pone de manifiesto al realismo y que presupone que el conocimiento es una imagen reflejada fielmente de la realidad. Cabe destacar que existen teóricos que defienden esta manera de concebir la verdad. Blázquez (1996) pone de manifiesto que: Si es posible la verdad científica como acercamiento certero del hombre a la realidad última del ser y de la vida, con mayor razón lo es la ciencia de la
38 información objetiva a la realidad inmediata o de actualidad. De no ser así, la teoría de la información quedaría automáticamente desfondada y racionalmente deslegitimada (p.208) Para Soria, (1987, citado en Azurmendi, 2005) la verdad en la información periodística remite a la verdad lógica. Se quiere decir con ello, que se trata del resultado de la adecuación del conocimiento del periodista con los hechos y la noticia difundida. Esta verdad lógica aparece en Santo Tomás y según Chillón (2007) supone poner el foco de atención en la realidad como referente del conocimiento. La verdad en este sentido no se construye, sino que se descubre. Al igual que sucede con los hechos, la verdad, se encuentran en la realidad y la misión periodística es la de trasladarla a los públicos. Es decir, la verdad entendida como objeto en una realidad que se explica por sí misma debe ser traspasada de ese escenario hacia los receptores. Esta verdad remite al ser de las cosas. En lo que respecta a esto, Desantes Guanter (2003) indica que: Cuando hablamos de la comunicación de la realidad exterior, verdad y veracidad suponen, para ser tales, la objetividad (…) la traslación de la verdad ontológica - las cosas son como sona la palabra, es la verdad lógica que se proclama, así como constitutivo esencial de la noticia (p.96) Más arriba hemos dejado entrever los errores del realismo y su corriente extrema que se pretende basar en el conocimiento científico y que por medio del método aspiran alcanzar garantía de objetividad y verdad. Chillón (2007) nos muestra que: Uno de los grandes planteamientos de los militantes del realismo informativo consiste en vincular ingenuamente la verdad, la realidad y la objetividad con definiciones que cometen petición de principio al ser incapaces de explicar cada uno de los términos, sin hacer comparecer a los otros dos. (p. 54) Se produce una contradicción a la hora de informar objetivamente desde el punto de vista realista. La verdad como adecuación deja patente, más si cabe, los problemas que acarrean llevar a la información hacia esas aguas. Parra Pujante (2003) propone esta contradicción con un ejemplo, en donde el periodismo entendido en este sentido puede propagar una falsedad. Si un periodista recaba unas declaraciones que pueden ser falsas con respecto a los hechos del mundo, pero atendiendo a esas mismas declaraciones redacta una noticia verdadera, lo que se hace es propagar una falsedad con los hechos del mundo pero que corresponde con las declaraciones tal cuales son. Parra Pujante (2003) apunta que: “esta es la diferencia entre una teoría de la verdad como correspondencia en sentido filosófico epistémico y en sentido mediático” (p.25). La verdad para el periodista son las declaraciones y, atendiendo a esta concepción, el profesional es verdadero con los hechos que son las declaraciones, pero el principio se acaba contradiciendo en sí mismo. Cabe preguntarse, ¿Cómo una noción de verdad puede llevar a propagar una mentira? Esto es descrito por Parra Pujante como el proceso de la lógica periodística en donde una declaración es un hecho del mundo y una verdad como correspondencia. Esto a su vez es criticado por Chillón (2007) que indica que esta concepción llevada al extremo llevaría al periodismo en: “un mero canal de dimes y diretes que ya tiene su sitio en las revistas del corazón y en la telebasura” (p.60).
39 No obstante, después de negar esta propuesta, admite Chillón (2007) que existe un razonamiento válido y con sentido y que dentro del ejercicio periodístico es la colocación de declaraciones a priori falsas con la intención de dar voz a todos los participantes en una cuestión. Por último, acaba afirmando que en esta lógica periodística sería imposible una ética periodística regulada puesto que abandona su deber constitucional de veracidad. Parra Pujante (2003) previsor de futuras críticas a su trabajo escribe sobre su teoría de la lógica periodística que: “solo podría ser refutada desde posiciones morales, pero nunca epistémicas, pues posee la cualidad y ello hasta el infinito, de convertir en verdad todo lo que entre en el círculo imparable de su lógica” (p.37). Debemos tener en cuenta que Parra Pujante (2003) muestra una lógica periodística con pretensión a la objetividad absoluta, lo cual hace pensar que en una forma de entender la objetividad como lo hace Chillón (subjetividad objetivante) esa lógica periodística, podría perder su razón de ser. Justificamos de esta manera que la verdad por adecuación entendida en un contexto realista puede traer deficiencias, por lo que preferimos la derivación del término hacia las teorías de Kant, que ya ha sido explicadas en la fundamentación teórica. No obstante, traemos a discusión las otras características encontradas sobre la verdad informativa. La verdad informativa es también consenso dentro de una comunidad de hablantes. Suárez Villegas (2014) indica que esto puede producir una carencia de discursos autónomos desde la sociedad, lo cual hace que se adopten los discursos oficiales sobre materia de interés pública. Según Lippmann se crea: “construcción del consenso social, aunque éste se haga en detrimento de aquellas voces divergentes y minoritarias que renunciarán a participar en el debate público para evitar las lógicas molestias que se derivarán del hecho de ir contracorriente” (Suárez Villegas, 2014, p.87). Asimismo, explica Suárez Villegas (2014) que el silencio de las minorías en cuanto a su discurso y con relación a ofrecerlo al debate público es conocido como La espiral del silencio, fenómeno acuñado por Noelle-Neumann. En última instancia se produce una carencia de democracia informativa, según Owen Fiss puesto que se priva de dar voz a las minorías y a la ciudadanía en general de conocer información relevante sobre el entendimiento de la realidad social. La verdad informativa también es práctica e interesa a un público concreto explica Chillón (2007). Según Charaudeau (2003), el hombre tiende a fundamentar su conexión con el mundo por medio de creer en la verdad. Hablamos por tanto de creencia y de verdad. En ocasiones se necesita de instrumentos para fundamentar un valor de verdad y en otras se conformaría con sus efectos. Charaudeau (2003) distingue entre valor de verdad y el efecto de la verdad. El valor de verdad se justifica en la evidencia, además de fundamentar su efectividad en la objetividad. Remite a las técnicas no empíricas que sirven para saber comentar el mundo y construir un ser verdadero. Por contraposición, el efecto de verdad pone de manifiesto la subjetividad del individuo con el mundo y en su relación con él y con los demás seres de la comunidad se estima lo verdadero. Su razón de ser se encuentra en la convicción, lo que suscita un intercambio de juicios con el objetivo de adherirse a un universo de pensamiento y de verdad.
40 Vale decir que la verdad informativa sea interesante y práctica evidencia la subjetividad del individuo con respecto a elegir que piensa como verdad. Es decir, que se ajusta al efecto de verdad. En otras palabras, es interesante porque el sujeto es miembro de una comunidad en donde comparte creencias y le interesa reforzarlas. Por otra parte, es práctica porque le sirve para la gestión de su cotidianeidad en ese universo de verdad. Asimismo, Charaudeau (2003) puntualiza que considerar la información dentro de marcos de fidelidad es inútil puesto que esto viene determinado por los receptores tras un proceso de transacción, al igual que hace Luhmann (2000) considerando que la verdad no aparece en el medio, sino que pertenece a los públicos El periodismo se enmarcaría más en el efecto de verdad que es resultante de la construcción de la misma, reforzando las creencias de los individuos de la comunidad y denotando esa verdad consensuada. Parra Pujante advierte que: Otras de las razones por las que podemos a veces no confiar en lo que cuentan los periódicos en tanto que lo cuenten como la “pura verdad”, pues para empezar no parece probable que exista la “pura verdad”, pues la verdad es “in-fecta”, no perfecta. Es cierto que la necesidad de financiación de los medios, su dependencia económica de las administraciones públicas a través de sus campañas publicitarias; de bancos o empresa de todo tipo es otra forma de condicionar la información o de provocar la autocensura de los periodistas, que pueden interiorizar los intereses que están en juego cuando se ataca a un determinado gobierno o empresa que suministra a través de la publicidad importantes ingresos al medio. Esas y otras infecciones epistémicas están a la orden del día, como lo sabe perfectamente quien conozca algo de los medios. (2003, p.87) La verdad informativa no es absoluta, ni perfecta. Chillón (2007) recordando la teoría de Popper indica que la verdad de los medios es falsable. Cuando en una teoría científica refuta a otra, se indica que la nueva cosmovisión es más completa con respecto a la realidad que intenta definir. De acuerdo con ello, se van añadiendo nuevos datos, nuevos hechos que van ofreciendo una verdad más completa y verosímil a la vez que se desecha lo que no sirve para explicar la verdad. “Una nueva verdad que, aceptando los contenidos de verdad de esa verdad informativa previa, sea la expresión de un periodismo que quiere situarse, en palabras de Parménides, (…) en el camino de la verdad”. (Chillón, 2007), p. 88). 1.6. Un inciso en la concepción de verdad: Alétheia. En la fundamentación teórica partimos de la verdad por correspondencia para conceptualizar la verdad informativa. La conformación del uso tradicional parte desde la adecuación. No obstante, requiere especial mención otra forma de entender la verdad que deriva de la palabra griega αλήθεια, que viene a significar alétheia. Esta noción de verdad es explicada por Heidegger (2002) de la siguiente manera: El “ser verdadero del λόγος, es decir el, ἀληθεύειν, significa: en el λέγειν como ἀποϕαίνεσθαι, sacar de su ocultamiento el ente del que se habla, y hacerlo ver como desoculto (ἀληθές), es decir, descubrirlo. Asimismo, “ser falso”, ψεύδεσθαι, significa engañar, en el sentido de encubrir: poner una cosa delante de la otra (en el modo de hacer-ver), y de este modo hacerla pasar por algo que ella no es. (p.42)
47 periodismo tampoco existe una respuesta claramente diferenciada del significado de la noción de objetividad. Lo que salta a la vista es que nadie ha indicado la consideración de Tuchman (1999) en su famoso texto La objetividad como ritual estratégico, que la objetividad era en ocasiones un escudo para fundamentar su labor, pero que realmente era un efecto. También existe un porcentaje relevante que indica que es incompatible con la labor periodística, ya que esta se encuentra llena de acciones subjetivas, lo que puede reforzar la idea a la que llegaron los autores realistas de su consecución. 5. ¿Cree usted que el uso excesivo de la objetividad puede conducir a la desinformación? Ilustración 6. Fuente: elaboración propia Una de las críticas más sonadas hacia la objetividad es que su imposición puede provocar desinformación (ilustración 6). Esto lo hemos visto a través de Chillón, Galdón o Parra Pujante entre otros. Aun así, entre los alumnos en la ilustración 5 no parece quedar claro que el uso excesivo de la objetividad implique desinformación. Si que es cierto que la suma de las posiciones que no están de acuerdo (46,7%) es mayor que la suma de los que si lo están (25,6%). De este modo consideramos que falta información para poner de manifiesto una interpretación clara de este fenómeno que incluiremos más adelante, prueba de ello es el alto número de personas que responden indiferente (21,1%).
48 6. ¿La objetividad serviría como remedio para evitar la manipulación? Ilustración 7. Fuente: elaboración propia La ilustración 7 es representativa del índice de alumnos que consideran la objetividad como noción efectiva para evitar la manipulación. Un 60% se suscriben a la afirmación en actitud de muy acuerdo o totalmente de acuerdo. Los autores realistas versaban sobre la aplicación de la objetividad como remedio para la manipulación. Es decir, si el periodista tiene una actitud para con los hechos, la manipulación no tendría cabida. Luengo Danon (1984) evidenciaba la deficiencia de esta idea y afirma que un medio que practique la tradición objetiva corre el riesgo de convertirse en un simple trasmisor de la opinión oficial. Si una autoridad política gobernante conoce de esta falla, podría utilizar al medio en cuestión para sus intereses particulares. Galdon (2001) por su parte indica que una objetividad llevada al extremo pude conducir a legitimar posiciones interesadas. Por tanto, podemos indicar que el remedio acaba por convertirse en peor que la enfermedad.
49 7. ¿Qué noción de realidad de las que se proponen a continuación suscribiría? Ilustración 8. Fuente: elaboración propia El resultado final de conocer una parte de la perspectiva de los estudiantes con respecto al presente análisis, pasa por poner en tela de juicio cuál es la concepción de realidad de las expuestas que más se ajusta con la suya (ilustración 8). El 59,6% aplican a la realidad una visión constructivista, el 21,3% considerados realistas, 13,5% idealistas y un 5,6% solipsistas. Obviamente hemos encerrado un gran número de significados y pequeños detalles que pueden estribar en una dirección u otra, pero grosso modo se observa que la mayoría de los alumnos de periodismo consideran la realidad como construcción del sujeto. En este caso la realidad es construida por el medio. Así es como lo proponía Luhmann (2000), en sus tesis sobre el constructivismo operativo, donde expone que lo que sabemos de la sociedad y sobre el mundo, lo conocemos a través de los medios.
50 8. ¿Qué noción de verdad sería aplicable al periodismo? No confundir con la verdad que para usted sería ideal. Ilustración 9. Fuente: elaboración propia A continuación, se presenta la cuestión cuyas respuestas han sido las más repartidas entre todas las opciones (ilustración 9). ¿Cómo es la verdad informativa? Charaudeau (2003) opina que “no existe una definición universal” (p.59), lo que puede explicar la división de opiniones entre el alumnado. También indica que existe una creencia de que preexiste a su manifestación y los alumnos así lo creen (25,8%). Otro 18% reflejan su respuesta en la definición de Charaudeau (2003) del valor de verdad, es decir una verdad con valor objetivante y objetivado, lo cual permite la construcción de un ser verdadero. La definición de verdad como consenso acreditada en la pragmática trascendental de Apel
51 corresponde al 20,2% de las respuestas. Chillón (2007) aporta sus definiciones hacia la verdad informativa como verdad construida y que exige una correspondencia previa de verdad del profesional con la realidad (19,1%) y que es una verdad que se ajusta de alguna manera con la realidad de los sujetos (16,9%). Realmente es difícil encontrar una definición para la verdad con carácter universal, no obstante, no son pocos los filósofos que lo han intentado. Con respecto a la verdad informativa, se necesitan de varios presupuestos para alcanzar una definición medianamente completa. Las diferentes respuestas expuestas en el cuestionario en su conjunto llegarían a definir a la verdad informativa. El objetivo de desgranar el concepto en sí es intentar conocer que puede llegar a tener más peso en esa construcción, a saber, ¿el sujeto periodístico, la propia realidad, el público, las técnicas, o el consenso de la verdad? Hemos obtenido una respuesta por parte del alumnado que se puede interpretar como que todas tienen un peso equitativo y en su conjunto forman la verdad informativa. Si realizamos un ejercicio orteguiano de suma de las múltiples subjetividades contemplamos un pastel en el que cada definición forman en su conjunto el concepto en sí. 9. ¿Cómo considera la práctica de decidir qué es la verdad bajo los parámetros de los medios de comunicación? Ilustración 10. Fuente: elaboración propia Con respecto a la ilustración 10, es una representativa de una cuestión que genera bastante debate. El alumnado ha respondido en su mayoría (47,2%) que establecer unos
52 parámetros de verdad bajo el paraguas de la comunicación puede ser una tarea peligrosa puesto que se puede utilizar con fines propagandísticos. El CIS preguntó a los españoles entre los días 30 de marzo y 7 de abril de 2020 lo que se muestra en la siguiente figura. Ilustración 11. Fuente: CIS. Centro de Investigaciones Sociológicas. “Avance de resultados del estudio 3279 Barómetro especial de abril 2020”. La formación de la pregunta parece inclinar las respuestas hacia una tendencia clara. Las únicas opciones que se dan son o restringir información quedando únicamente la fuente oficial o no restringir ningún tipo de información. Parece reflejar la falacia del falso dilema 37 . Encerrar las opciones únicamente a dos, mientras que “No lo sabe, duda” o “N.C.”, apenas nos dice nada. Como hemos visto esto puede suponer un problema. Por una parte, tenemos cómo controlar los bulos y por otra restringir la libertad de información para defenderse de las falsedades puede concurrir en propaganda. Pero también ha surgido otra cuestión, y es que, muchos de los que se sienten ofendidos porque se limita su derecho a la libertad de expresión incurren en la mentira y la mentira ni es libertad de expresión, ni se encuentra amparado por la Constitución. Si lo está en su Artículo 20.1.d a “recibir información veraz” 38 . Azurmendi (2005) remite al hecho de que: “‘veraz’ es una noción cercana a ‘verdad’, e implica una matización relacional de contenido; porque veraz es aquello o aquél que tiene que ver con la verdad, se dice de alguien que es veraz cuando de forma constante expresa la verdad” (p. 2). Para cercar la protección del derecho a la información el Tribunal Constitucional se apoya en la expresión información veraz para amparar bajo protección constitucional a la información que cumpla con los requisitos de veracidad. El estado tiene una herramienta constitucional en la cual el ciudadano puede defender su derecho a recibir información veraz, no se debe hacer uso de la limitación de la libertad. Al igual que utilizar una serie de medios para coartar la verdad bajo sus parámetros de verificación, es desaconsejable a no ser que se quiera incurrir en propaganda. La verdad periodística como dice Chillón (2007) haciendo referencia a Popper y su teoría de la ciencia, es falsable, es decir, la que aparece como verdad en un momento puede ser 37 Schopenhauer en Dialéctica Erística o el arte de tener razón la define de la siguiente manera en su estratagema 13: “para lograr que el adversario admita una tesis debemos presentarle su opuesta y darle a0 elegir una de las dos, pero teniendo la desfachatez de proclamar el contraste de forma estridente, de modo que, para no ser paradójico, tenga que decidirse por nuestra tesis que parecerá muy probable en comparación con la otra”. (p.16) 38 Artículo 20.1. d. de la Constitución Española recuperado en: https://www.derechoshumanos.net/constitucion/articulo20CE.htm
53 superada por otra verdad que se ajusta más fielmente a la realidad. Además, la verdad de los medios no es perfecta, es in-fecta (Parra Pujante, 2003). Lo que se pretende al traer esta cuestión tratada por el CIS en relación con la pregunta elaborada en la encuesta es que la verdad, en última instancia, pertenece a los públicos. Resulta curioso el hecho de que únicamente un 4,5% de los encuestados hayan suscrito este enunciado. No obstante, tal y como referencia Charaudeau (2003), considerar la información dentro de marcos de fidelidad es inútil, puesto que ello viene determinado por un proceso de transacción. Luhmann (2000) en este sentido referencia de igual manera, que la verdad no pertenece al medio, sino al público. 10. ¿La objetividad sería el medio que conduce a un fin verdadero o por el contrario la verdad nos lleva hacia la objetividad? Ilustración 12. Fuente: elaboración propia. La ilustración 12 refleja los resultados de otra cuestión que se ha intentado tratar en la investigación llevada a cabo. A saber, ¿la objetividad y la verdad son nociones que se explican conjuntamente, por separado, una ayuda a la otra o se entorpecen entre sí? Pues bien, nos encontramos con respuestas dispares y con pequeñas diferencias porcentuales. La primera respuesta en porcentaje refleja que la verdad conduce a la objetividad (25,8%), lo que sigue la línea de la verdad informativa de L. Brajnovik 39 , quien indica que la objetividad es un ideal a alcanzar en cuya base se encuentra la verdad. 39 Extraído del libro de Chillón (2007, p.74)
54 Luego la relación entre objetividad y verdad como elementos que afectan positiva o negativamente la analizaremos en conjunto puesto que respondiendo a una cuestión daremos respuesta a ambas. Es decir, esta materia es relativa a la cantidad de cada noción que quieras imprimir en un enunciado. Si pretendes utilizar la objetividad absoluta, se corre el riesgo de no plasmar la verdad con respecto a los hechos del mundo 40 . Por el contrario, si impones la verdad al objeto puede influir negativamente en la realidad que pretendes describir. Tenemos presente en este caso La espiral del silencio de Noelle Neumann o la carencia de democracia informativa de Owen Fiss explicado en Suárez Villegas (2014). La medida justa es necesario y procederemos a explicarlo en la siguiente figura. 11. Por último, un caso práctico, ¿qué haría en esta situación? Le mandan a cubrir un acto y tiene que tomar declaraciones a un personaje público. Este le ofrece unas declaraciones que son falsas con respecto a los hechos del mundo: Ilustración 13. Fuente: elaboración propia. 40 Este hecho se explica también en la siguiente pregunta.
55 Esta última ilustración (13) encierra en sus respuestas un hecho bastante revelador. Esta situación práctica es extraída de Parra Pujante (2003) y comentada también por Chillón (2007). Se trata de un fenómeno en donde se pone en duda el uso de la objetividad absoluta con respecto a la verdad y como puede influir negativamente. Los alumnos encuestados han dado respuesta a esta cuestión de forma mayoritaria (80,9%) a anteponer la verdad a la objetividad. Esto a su vez responde a otros apartados expuestos más arriba que no han sido aclarados completamente. Se trata, por ende, de la confirmación por parte de los estudiantes de que para realizar una labor periodística completa se necesita de la intervención del periodista para aclarar los hechos. No vale únicamente con su exposición. Chillón (2007) en este sentido expone con respecto a la búsqueda de verdad: “esta búsqueda exige de un sujeto activo y de un medio transmisor que construyan y reconstruyan la verdad informativa a partir de nuevos elementos en la investigación, y por tanto, a partir de nuevos amarres para la veracidad” (p.87). Es cierto que esta forma de entender la objetividad, como absoluta y dentro de una “lógica informativa” como diría Parra Pujante (2003), puede entorpecer el camino hacia un periodismo de calidad. No obstante, no puede quedar relegada de nuestro conocimiento de modo que, en Kant, la síntesis entre el objeto-cosa y la representación parten del sujeto quien construye el concepto. Entendido lo objetivo como cualidad del objeto, si el sujeto construye esa representación sin esa cualidad, estaríamos ante algo vacío. Según Kant los conceptos: Deben referirse a priori a sus objetos; por tanto su validez objetiva no puede ser expuesta a posteriori, pues esto dejaría intacta aquella dignidad, sino que debe al mismo tiempo exponer, en características generales pero suficientes, las condiciones bajo las cuales pueden ser dados objetos en concordancia con esos conceptos, sin lo cual éstos quedarían sin contenido alguno y serían por tanto meras formas lógicas y no conceptos puros del entendimiento. (Kant, 1928, p.125) La cualidad del objeto como punto de partida en relación con la representación del mismo en la mente del sujeto, crea el conocimiento. Para entender el conocimiento en estos términos se necesita del objeto de la experiencia (objetividad) y su relación con el sujeto quien estructura un marco de pensamiento bajo parámetros de espacio y tiempo (subjetividad). La verdad informativa bajo estos parámetros responde a una relación entre el sujeto profesional, con la realidad. Una realidad que se materializa dentro de su esquema de pensamiento y que acaba construyendo una verdad que ofrece al público para que ellos la conozcan (Chillón, 2007). Extrapolar esta premisa al apartado que hacíamos referencia es precisamente lo que se indica en la respuesta. Se publican las declaraciones del personaje en cuestión, (objetividad) y se indica que son falsos con respecto a los hechos del mundo (subjetividad). Es decir, los hechos con relación al espacio y tiempo que ocupan no son correspondidos, no son verdaderos. Así obtenemos un producto informativo que suma la objetividad, la subjetividad, la realidad y la verdad, todo bajo unas características determinadas bajo la labor del pensamiento humano y del quehacer periodístico.
56 Todo funcionando en su medida justa puede encumbrar el trabajo de los periodistas. Esta operatividad debe ser gobernada por la honestidad del periodista para con los hechos y una ética de trabajo que ayude a interpretar la realidad con los parámetros más objetivos y fieles con la verdad posibles.
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