scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Algunas creencias sobre plantas y animales recogidas por el cosmógrafo al-Qazwini (siglo XIII) en su diccionario botánico

Bejarano Escanilla, Ingrid

Full text

Revista de Filología de la Universidad de La Laguna, nº 17, 1999, págs. 137-151 ALGUNAS CREENCIAS SOBRE PLANTAS Y ANIMALES RECOGIDAS POR EL COSMÓGRAFO AL-QAZWI -NI - (S. XIII) EN SU DICCIONARIO BOTÁNICO INGRID BEJARANO ESCANILLA Universidad de Sevilla 0. INTRODUCCIÓN La obra del cosmógrafo y geógrafo al-Qazwi -ni - (Zakariyya -’ b. Muh .ammad b. Mah .mu -d, n. 600/1203 y m. 682/1283), c Ayˆa -’ib al-majlu -qa -t wa gara -’ib al-mawyˆu -da -t 1 , es un compendio misceláneo en el que, además de recopilarse valiosos datos relacionados con la geografía y la cosmografía, se entremezclan distintos elementos sociológicos, antropológicos, etnológicos, científicos, literarios y religiosos que convierten el conjunto del tratado en una inagotable fuente de información para poder analizar, desde distintas perspectivas, numerosos campos del saber islámico medieval. La obra queda estructurada en varias secciones que forman dos bloques bien diferenciados: el primero, dedicado al «mundo celestial», en el que alQazwi -ni - describe los astros y los habitantes de los cielos: los ángeles; y el segundo, que versa sobre el «mundo terrenal», en el que el autor se centra en la descripción geográfica de la ecúmene para luego detenerse en el comentario de las distintas cronologías utilizadas por los pueblos para fijar los períodos del tiempo histórico y establecer los ciclos anuales. La última sección de este segundo bloque está dedicada al estudio de los seres vivos y otros elementos que conforman la tierra habitada. Los tres grandes apartados en los que se divide esta sección corresponden a tres glosarios de carácter científico en los que se recogen, ordenadas alfabéticamente, las descripciones de los minerales, de los vegetales y de los minerales. Cada descripción aparece encabezada por su correspondiente epígrafe referente al término por el que se designa al mineral, vegetal o animal que se estudia. 13.pmd 11/03/2013, 10:47137 INGRID BEJARANO ESCANILLA 138 En esta ocasión voy a centrarme exclusivamente en el análisis de unos cuantos aspectos relacionados con el glosario de plantas2. Consta éste de un prólogo introductorio del autor a modo de reflexión sobre las características distintivas de las plantas así como de las que éstas comparten con los minerales o los animales, intentándose establecer su rango y su lugar dentro de la sistematización general del mundo habitado. El glosario está a su vez dividido en dos partes, una primera sobre los «árboles» (aš yˆa - r), en la que se incluyen también los arbustos, y una segunda sobre las «hierbas» (acš a - b). El contenido de la descripción de cada término del glosario sigue, a grandes rasgos, una misma estructura en la mayoría de los casos: – Breve descripción física de la planta – Procedencia y área de dispersión (tan sólo de unas pocas plantas) – Características y propiedades de la planta: aplicaciones terapéuticas de algunas de sus partes, otras utilidades; y «maravillas» y «prodigios» relacionados con ésta3. La información ofrecida por al-Qazwi -ni - es o bien expuesta como propia o bien citando la supuesta fuente de donde ha extraído los datos. Asimismo, es frecuente la inclusión de citas coránicas y la alusión a hadices con el fin de ilustrar el texto y otorgarle mayor autoridad. Los autores citados explícitamente por el cosmógrafo son, por orden de aparición en la obra: el maestro y autoridad (al-šayj al-ra’i -s)4; el autor de la Fila -h .a 1. Las ediciones utilizadas para este artículo son las dos únicas completas existentes: WÜSTENFELD, F. El-Cazwini’s Kosmographie. Ersten Teil. Die Wunder der Schöpfung. (Kita -b cayˆa -’ib al-majlu -qa -t). (Ed. F. Wüstenfeld). Wiesbaden, 1967. (Reimpr. ed. Göttingen, 1848). (En adelante QAZWI -NI -, cAyˆa -’ib). Y cAyˆa -’ib al-majlu -qa -t wa gara -’ib al-mawyˆu -da -t. El Cairo, 1385/1966. (Sin nombre de editor). Ésta última edición, más resumida que la alemana, se ha consultado por presentar a veces interesantes variantes de lectura. 2. Este diccionario botánico, con su correspondiente traducción al español, un estudio introductorio y notas será publicado en breve. 3. El orden de los elementos de la descripción a veces aparece alterado. 4. Lo identificamos como Avicena (Ibn Si -na -, Abu - cAli - al-H .usayn b. cAli -, m. 428/ 1073). En varios pasajes en los que en la edición alemana aparece como «el maestro y autoridad», en la edición cairota se le cita explícitamente con el nombre de Ibn Si -na -. Véase asimismo WIEDEMANN, E. Aufsätze zur arabischen Wissenschafts geschichte. Beiträge zur Geschichte der Naturwissenschaften LIV: Übersetzung und Besprechung des Abschnittes über die Pflanzen von Qazwini. Hildesheim-Nueva York, 1970, pp. 373401. Véanse pp. 48-49 y p. 288, nota 1. El autor presenta una traducción al alemán, pero bastante resumida, donde tan sólo destaca los datos que le han parecido más rele13.pmd 11/03/2013, 10:47138 ALGUNAS CREENCIAS SOBRE PLANTAS Y ANIMALES RECOGIDAS 139 (s .a -h .ib al-Fila -h .a)5; Bali -nas o Bali -nus y su Libro de las propiedades6; al-Ra -zi -7; alY ˆa -h .iz .8; Galeno9; Hipócrates10 y las frecuentes alusiones a «dice otro», que hasta el momento no he podido identificar. Además de estas «autoridades» citadas por al-Qazwi -ni - de manera explícita, se deja translucir en su tratado un trasfondo cultural y un pensamiento comunes no sólo a los autores árabes del Islam medieval sino a otros escritores anteriores, de la Antigüedad Clásica, cuyos ecos llegaron a nuestro cosmógrafo probablemente por distintas vías de transmisión tanto escritas como orales. En las páginas que siguen no es mi intención analizar el complejo asunto de las fuentes utilizadas por al-Qazwi -ni - en sus cAyˆa -’ib11, sino que voy a detenerme únicamente en el análisis de algunos pasajes del glosario de plantas, que resultan interesantes porque recogen curiosas creencias que se transmitieron a través de los siglos y llegaron a al-Qazwi -ni - e incluso a autores posteriores árabes, como alDami -ri -, y también occidentales, como San Isidoro de Sevilla. En este diccionario botánico se habla de las utilidades de las plantas desde distintas perspectivas: con las diferentes partes de éstas (hoja, tallo, semilla, fruto, flor, etc). Pueden elaborarse eficaces remedios y antídotos para combatir las enfermedades leves, e incluso algunas más severas; pero también, estas partes de las plantas, mezcladas a veces con orina o sangre de persona o de animal (o con otras vantes. Al-Qazwi -ni - parece haber tomado varios pasajes del Qa -nu -n de Ibn Si -na - para elaborar su diccionario botánico. Véase IBN SI -NA. Kita -b al-qa -nu -n f i - l-t .ibb. Bulaq-El Cairo, 1294/1877, vol. I-III. 5. De difícil identificación puesto que son muchos los autores árabes de tratados agrícolas los que reciben este apelativo. 6. Tradicionalmente identificado como Apolonio de Tiana, n. ca. 4 a. C. y m. ca. 98 d.C. Veáse Encyclopédie de l’Islam. Leiden-París, 1960. (En adelante EI2). pp. 1.024-1.026, s.v. «Bali -nus» (Art. de M. Plessner). 7. Abu - Bakr Muh .ammad b. Zakariyya -’ al-Ra -zi -, m. ca. 313/925. Médico de origen persa y autor del Kita -b al-h .a -wi - fi - l-t .ibb. Hydarabad, 1387-88/1967-68. 8. Abu - c Utma -n c Amr b. Bakr b. Mah .bu -b al-Kina -ni - al-Fuqaymi - al-Bas .ri -, m. 255/869, creador de la prosa árabe. Véase AL-Y ˆA -H .IZ .. Kita -b al-h .ayawa -n. (Ed. c Abd al-Sala -m Ha -ru -n). Beirut, 1949-50, vol. I-VIII. (En adelante Y ˆA -H .IZ ., K. al-h .ayawa -n). 9. Claudio Galeno, n. 129 y m. ca. 199 d.C. Su obra fue traducida al árabe por H .unayn b. Ish .a -q y alcanzó gran difusión. Véase EI2, pp. 413-414, s.v. «Djali -nus» (Art. de R. Walzer). 10. Contemporáneo de Sócrates, ca. 465-395 a.C. 11. Esto sería objeto de un estudio independiente. Sí existe un interesante artículo sobre las fuentes de al-Ata -r al-Bila -d —la otra obra del cosmógrafo, ésta de carácter geográfico—, las cuales sin embargo no coinciden siempre con las utilizadas en el tratado que ahora nos interesa. Véase KOWALSKA, M. «The sources of al-Qazwi -ni -’s Atha -r al Bila -d». En Folia Orientalia, 1967, vol. VIII, pp. 41-48. 13.pmd 11/03/2013, 10:47139 INGRID BEJARANO ESCANILLA 140 sustancias como, por ejemplo, algunos minerales), pueden ayudar, aplicadas sobre otras plantas, a que sus frutos sean de excelente calidad, no críen gusanos, se conserven durante largo tiempo, etc. Los remedios para aumentar o disminuir la potencia sexual del hombre; para favorecer el embarazo de la mujer o, por el contrario, para impedirlo; para evitar el aborto o provocarlo12 e, incluso para averiguar la fidelidad o la infidelidad de ésta son variados y numerosos. La casa es también objeto de atención y se recomiendan curiosos «trucos» para acabar con chinches y pulgas en los colchones, y con los malos olores de habitaciones, ollas y sartenes así como para prevenir el deterioro de las prendas de vestir causado por el ataque de polillas y roedores. El cuidado del cuerpo es igualmente importante y aparecen recogidas variopintas recomendaciones para combatir los malos olores corporales y para elaborar perfumes y productos cosméticos que contribuyan al embellecimiento de cutis, cabellos, ojos, pestañas, etc. Es evidente que la preocupación principal del cosmógrafo, además de su intención de presentar una breve descripción botánica de cada planta, es la de exponer sus propiedades terapéuticas para beneficio del ser humano. Sin embargo, alQazwi -ni - , debido a su talante de hombre polifacético y probablemente impulsado por sus inquietudes como zoólogo, no deja de incluir en su glosario botánico varios pasajes sobre la relación existente entre determinados animales y plantas, tratando de establecer sus semejanzas anatómicas y fisiológicas. Por otra parte, en no pocas ocasiones subraya el hecho de cómo algunos animales utilizan ciertas plantas para prevenir el daño que otros puedan causarles y advierte de cómo algunas de éstas perjudican gravemente a determinados animales mientras que para otros son muy beneficiosas o, en todo caso, les resultan inocuas. Es a éste último aspecto al que van a dedicarse las páginas que siguen. 1. SOBRE LA SIMILITUD DE LO QUE OCURRE A CIERTAS PLANTAS CON LO QUE TAMBIÉN SUCEDE A CIERTOS ANIMALES 1.1. ALGUNOS ÁRBOLES Y ANIMALES HERMAFRODITAS Ballu -t .13. Es un árbol muy conocido de entre los árboles de la montaña. Dicen que un año da bellotas y otro agallas. Y si esto es verdad, entonces es parecido a lo que ocurre con algunos animales, como la liebre, la hiena y el gavilán, que un año son machos y otro hembras14. 12. Dentro del contexto en que se hallan inscritas estas observaciones no queda del todo claro si se trata de remedios para provocar el aborto o bien de advertencias para prevenirlo. 13. Encina o chaparra; también llamada carrasca y carrasco. Quercus ilex L. Fam. Fagaceae. 14. QAZWI -NI -, cAyˆa -’ib, pp. 249-250. 13.pmd 11/03/2013, 10:47140 ALGUNAS CREENCIAS SOBRE PLANTAS Y ANIMALES RECOGIDAS 141 cAfs .15. Es un árbol de la montaña. Dicen que el quejigo un año da frutos de agalla y otro da bellotas. Y transcribe al-Y ˆa -h .iz . de al-Fad .l b. Ish .a -q, que dice: «Vi una agalla y una bellota en una misma rama». Y si esto es cierto, pues es parecido lo que ocurre con las plantas a lo que se dice sobre los animales, como es el caso de las liebres, que un año son machos y otro hembras. Y el hecho de que viera sobre la rama una bellota y una agalla es porque son como los hermafroditas16 . Las agallas17 fueron consideradas por los antiguos y más tarde por los árabes el fruto de la encina de agallas, aunque, en realidad, se trata de un cecidio18. La mayoría de las agallas se importaban de la zona de Siria y su uso medicinal, entre otros como astringente, estaba muy extendido19. Aunque en el texto de al-Qazwi -ni - se intuye su duda acerca de la veracidad del insólito fenómeno de que algunos animales y plantas sean un año machos y otro hembras, lo cierto es que el hecho de recoger esta creencia en su texto es indicio de que debió de estar muy extendida entre los naturalistas árabes de la Edad Media. En cuanto a la liebre, al-Y ˆa -h .iz .20 sí señala la distinción de los sexos de este animal21 y resalta precisamente la abundancia de la menstruación de la hembra: «La gente tiene asco de las liebres y de las hienas porque tienen menstruaciones»22. 15. Quejigo o encina de agallas. Quercus lusitanica Lamb. y Quercus infectoria (Var). Fam. Fagaceae. 16. QAZWI -NI -, cAyˆa -’ib, pp. 259-260. 17. «Cecidio de forma globulosa que suele formarse en los robles y otras especies del género quercus». FONT QUER, P. Diccionario de botánica. Barcelona, 1993, s.v. «agalla» (En adelante FONT QUER, Diccionario). 18. Nombre que recibe «toda neoformación o hipertrofia de tejidos vegetales debida a la acción de otra planta o de un animal, que es el causante de la excitación». FONT QUER, Diccionario, s.v. «cecidio». 19. DIETRICH, A: Dioscorides triumphans. Ein anonymer arabischer Kommentar (Ende 12 Jahrh. n. Chr). zur Materia medica. Göttingen, 1998, vol. I-II. Véase vol. II, I,77. 20. Y ˆA -H .IZ ., K. al-h .ayawa -n, vol. III, p. 259 y vol. VI, p. 45. 21. En la liebre común de la parte occidental de la Península, la hembra es algo mayor que el macho y más alargada y de pelaje más claro, sobre todo en la parte superior de su cuerpo. Un cazador experto, nada más saltar la liebre de su cama, sabe si es macho o hembra, y si es hembra, no le dispara porque en el primer mes después de abierta la veda, puede estar criando todavía. 22. Más adelante en K. al-h .ayawa -n, VI, p. 357, este autor anota que los árabes de la Y ˆa -hiliyya creían que una pata de liebre colgada sobre una persona evitaba que ésta fuese víctima del mal de ojo y que así los yˆinn huían de ella. 13.pmd 11/03/2013, 10:47141 INGRID BEJARANO ESCANILLA 142 El interés por las peculiaridades de este animal llega incluso a un zoólogo posterior a al-Qazwi -ni -, al-Dami -ri -23. La sección dedicada a arnab (conejo/liebre) comienza con una explicación gramatical acerca del género del término, que es —dice— femenino y se refiere siempre a la hembra. Más adelante, en el apartado de «curiosidades» narra un relato, que asegura que procede de al-K a - mil del historiador Ibn al-Ati -r24, recogido entre los h .aw a - di -t, acontecimientos del año 623. Un amigo del historiador, cazador de profesión, al cazar una liebre y abrirla pudo comprobar el extraño hecho de que además de testículos y pene poseía órganos sexuales femeninos. Al-Dami -ri - resalta que quien narró esta historia era persona digna de confianza y credibilidad. Por otra parte existe además una vía occidental en la transmisión literaria del supuesto doble sexo de algunos animales. Sin embargo, Aristóteles25 lo que comenta es que hay algunos animales en los que la sangre no coagula tanto como en otros, y entre éstos está precisamente la liebre26. Nada dice acerca del doble sexo de este animal. Plinio27 cuenta sobre los árboles que producen bellotas y agallas lo siguiente: «{Dice Nigidio que los árboles} que producen bellota, todos también producen agalla y, en años alternos, bellota, y que la agalla de la variedad hémeris es buenísima y muy adecuada para curtir bien los cueros28». Y respecto de la liebre recoge que Arquelao afirma que todas las liebres tienen ambos sexos y que conciben sin macho. Asimismo, la liebre nacida para ser presa de todos los animales, excepto el dasípode, está superpreñada: al mismo 23. Muh .ammad b. Mu -sà b. c Isà Kama -l al-Di -n, m. 808/1405. AL-DAMI -RI -. H .aya -t al-h .ayawa -n al-kubrà. El Cairo, 1889, vol.I-II. (En adelante DAMI -RI -, H .aya -t al-h .ayawa -n). Véase, vol. I, p. 31. 24. Abu - l-Sa c a -da -t Muba -rak b. Muh .ammad, m. 630/1233. IBN AL-ATI -R. Al-Ka -mil fi - ta’ri -j . Beirut, 1965-67, vol. I-XIII. 25. N. 384 y m. 322 a.C. ARISTÓTELES. Historia de los animales. Madrid, 1990 (Ed. y trad. de J. Vara Donado). (En adelante ARISTÓTELES, Hist. anim). Véase 516 a, p. 159. 26. Esta peculiaridad de su abundante sangre es aprovechada para preparar un exquisito guisado de liebre en el que el ingrediente esencial es la sangre para tener una salsa oscura y espesa. Más adelante, en otro pasaje sobre el nacimiento de este animal, afirma que las liebres copulan uniéndose por detrás al igual que también orinan por detrás. Véase ARISTÓTELES, Hist. anim., 580 a, p. 374. 27. Fl. ca. 23-79 d.C. PLINIO. C. Plinius Secundus. Naturalis historia. (Ed. L. Jan y C. Mayhoff). Ed. Teubneriana, Leipzig, 1892-1897. (En adelante PLINIO. Nat. hist). El roble, de hoja caduca tiene agallas y bellotas, pero la encina bellotera, de hoja perenne, da bellotas, pero no agallas. 28. PLINIO, Nat. hist., 16 (7), p. 26. 13.pmd 11/03/2013, 10:47142 ALGUNAS CREENCIAS SOBRE PLANTAS Y ANIMALES RECOGIDAS 143 tiempo alimenta a una cría llevando en la barriga a otra revestida de pelos, a otra sin ellos y a otra apenas formada29. Eliano30 se refiere al parto de una liebre macho en unos términos que recuerdan al texto de al-Dami -ri - antes aludido. También a este naturalista le ha contado la historia un cazador, persona seria e incapaz de mentir, que constata que la liebre puede parir lebratos porque participa de ambos sexos. Cuenta cómo en cierta ocasión esta persona cazó una liebre macho que tenía el vientre hinchado y cuál fue su sorpresa cuando al abrirla le encontraron matriz y tres crías que, con la ayuda del cazador, llegaron a crecer31. En el ámbito medieval cristiano de occidente San Isidoro de Sevilla32 también dedica un pasaje a la encina y su fruto: El fruto de ella se llama agalla, de las cuales una es silvestre, llamada onfaquítes, de tamaño pequeño, pero de cuerpo duro y nudoso, la cual se emplea únicamente para medicamentos y pinturas; la otra llamada bellota, dulce y lisa, y demasiado agujereada, es conveniente solamente para uso de las lámparas33. Sin embargo, nada dice de su similitud con ciertas especies zoológicas. Otro de los animales con los que se relaciona la encina es la hiena. Al-Y ˆa -h .iz .34 señala que es uno de los animales que tiene la menstruación, como la mujer, el murciélago y la liebre. En otro lugar35 dice: Pretenden que la hiena es un año macho y un año hembra. Y he oído esto de un grupo de ellos que no considero oportuno nombrar ahora [...]. Dice al-Fad .l b. Ish .a -q: «He visto una agalla y una bellota en una misma rama. Y hay agallas que son como pelotas». Y otro me ha informado de que es comparable a la transformación de hembra en macho y de macho en hembra. 29. PLINIO, Nat. hist., 8 (82), pp. 218-219. Dice Aristóteles: «Las liebres [...] están sujetas a superfetación [...]. No paren a todos los lebratos a la vez, sino que, entre unos y otros, dejan pasar todos los días que los diversos casos de superfetación exijan». Véase también ARISTÓTELES, Hist. anim. 580 a, p. 374. 30. Fl. s. II-III d.C. CLAUDIO ELIANO. Historia de los animales. (Ed. J. Vara Donado). Madrid, 1989. (En adelante ELIANO, HAnim). 31. ELIANO, HAnim., XIII, p. 12. 32. M. 636 J.C. SAN ISIDORO. Isidori Hispaliensis episcopi Etymologiarum sive Originum libri XX. Ed. Oxoniense, Oxford, 1911. (En adelante ISIDORO, Etymol). 33. ISIDORO. Etymol. 17, 7, p. 38. San Isidoro utiliza una fuente que seguramente sabía de la existencia de los dos tipos de agallas del roble, pero él (o una fuente intermedia) confunde una de las agallas con la bellota. 34. Y ˆA -H .IZ ., K. alh .ayawa -n , vol.III, p. 529. 35. Y ˆA -H .IZ ., K. alh .ayawa -n , vol. VII, p. 68. 13.pmd 11/03/2013, 10:47143 INGRID BEJARANO ESCANILLA 144 Al-Dami -ri -36 comienza hablando de las tres formas para designar el femenino, el masculino y el plural, respectivamente; siendo ésta última única para ambos géneros. La descripción que ha legado sobre la hiena es muy parecida a la de la liebre, pero destacando, además de su menstruación, su risa estúpida37. Sobre la posibilidad de que la hiena sea un año macho y otro hembra, cita como fuentes a al-Y ˆa -h .iz ., Ibn Si -da38, al-Zamajšari -39 y al-Qazwi -ni -, señalando que éste último toma el dato de Aristóteles. Sin embargo, si se acude al texto del autor griego40 se puede comprobar que sus palabras son las siguientes: «Lo que se cuenta de sus órganos genitales, a saber, que cada hiena los tiene macho y hembra es mentira». Y presenta a continuación una descripción muy detallada sobre el hecho anatómico que creemos que fue quizá el que pudo inducir a esta creencia errónea del doble sexo de la hiena: Al contrario, la hiena macho tiene sí, el órgano propio del macho, que es similar al de los lobos y al de los perros, y lo que parece ser un órgano propio de la hembra lo tiene debajo de la cola, y es sí, parecido en la forma al de la hembra pero, sin embargo, no tiene orificio alguno [...]. También la hiena hembra tiene, sí, la cosa esa que se parece al llamado órgano sexual de la hembra, y lo tiene, como el macho, debajo de la cola, pero no tiene orificio alguno. A continuación de él está el orificio del excremento y, debajo de éste, el verdadero órgano sexual. La hiena hembra tiene también útero[...]. Plinio41 por su parte dice: «El vulgo cree que en las hienas hay una y otra naturaleza y que en años alternos se vuelven machos y hembras42 y que las hembras paren sin necesidad de macho: Aristóteles lo niega». Da más bien la impresión de que los escritores árabes se inspiran en el texto de Eliano43 o en alguna fuente cercana. Dice este naturalista: «Por lo que a la hiena respecta, si te fijas que es macho este año, verás que el mismo animal es hembra, después lo verás macho. Participa 36. DAMI -RI -, H .aya -t al-h .ayawa -n , vol. II, p. 60. 37. La hiena era considerada uno de los símbolos de la estupidez. Este término se aplica a un hombre estúpido o loco. Véase DOZY, R. Supplément aux Dictionnaires Arabes. Leiden, 1881, vol. I-II, s.v. «d .abc». 38. cAli - b. Isma -ci -l, lexicógrafo andalusí, m. 458/1066. 39. Abu - l-Qa -sim Muh .ammad b. cUmar, lexicógrafo árabe oriental, m. 538/1143. 40. ARISTÓTELES, Hist. anim. 579 b, pp. 373-374. 41. PLINIO, Nat. hist., 8 (44), 105. 42. Esta opinión la recogió Herodoto, 4,192 y, entre los latinos, Ovidio, Metamorfosis, 15, 8-10 43. ELIANO, HAnim., I, p. 47. 13.pmd 11/03/2013, 10:47144 ALGUNAS CREENCIAS SOBRE PLANTAS Y ANIMALES RECOGIDAS 145 de ambos sexos, y funciona a la vez como macho y como hembra, cambiando sucesivamente todos los años de sexo». Seguramente a esta confusión, perpetuada a través de los siglos, dio lugar el parecido anatómico de ambos órganos sexuales, cuya apariencia externa sería difícil de distinguir, como ya se desprende del comentario de Aristóteles. El tercer animal con el que se compara el curioso fenómeno que ocurre con la encina es el gavilán. Sobre esta ave tratan ampliamente Plinio44 y también San Isidoro45, pero no hacen ninguna referencia en sus escritos al cambio de sexo de este animal. En el Kita -b al-h .ayawa -n de Y ˆa -h .iz . tampoco se habla de este fenómeno. Y alDami -ri -46 únicamente comenta que el término al-h .ada -t (gavilán) es femenino y se refiere a la hembra. Algo más adelante, en el mismo pasaje añade este curioso dato: «El águila y el gavilán se cambian y el águila se vuelve gavilán y el gavilán se vuelve águila». 2. SOBRE CÓMO UTILIZAN ALGUNOS ANIMALES CIERTAS PLANTAS PARA PREVENIR EL DAÑO QUE OTROS PUEDAN CAUSARLES 2.1. EL PLÁTANO DE SOMBRA Y EL MURCIÉLAGO Dulb47. En persa se llama chin a - r48. Es uno de los árboles más grandes, más altos y de los que más viven. Si es muy viejo, el interior se desintegra y el tronco queda hueco. Sus hojas se parecen a los cinco dedos de una mano. Los murciélagos huyen de ellas y por ese motivo algunas aves las depositan en sus nidos con el fin de ahuyentar a los murciélagos. Su sahumerio es todavía más eficaz. Dice el maestro y autoridad: los murciélagos se mueren a causa de sus hojas 49 ». Los naturalistas árabes se interesaron por algunas de las particularidades de este quiróptero, y así al-Y ˆa -h .iz .50 destaca, de entre sus prodigios, su longevidad, su 44. PLINIO, Nat. hist., 10 (8), 21-31. 45. ISIDORO, Etymol., 12, 7, 55-59. 46. DAMI -RI -, H .aya -t al-h .ayawa -n , vol. I, p. 325. 47. Plátano de sombra. Platanus orientalis L. Fam. Platanaceae. Este árbol no aparece citado en la edición cairota. 48. La forma persa chin a - r ha dado en árabe sin a - r y sinn a - r, utilizados frecuentemente como sinónimos de dulb. 49. QAZWI -NI -, cAyˆa -’ib, p. 254. 50. Y ˆA -H .IZ ., K. alh .ayawa -n , vol. III, pp. 532-533. 13.pmd 11/03/2013, 10:47145