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TIPOLOGÍAS Y TOPOLOGÍAS EN LA ARQUITECTURA URBANA ÁRABE Y EL ESPACIO FEMENINO UNA REFLEXIÓN A PARTIR DE LA LECTURA DE FÁTIMA MERNISSI Ricon Baldessarini, Sonia Socióloga baldessa[email protected] RESUMEN En su libro El Harem político, Fátima Mernissi1 argumenta que la arquitectura islámica presenta un tipo de espacio arquitectónico particular que torna nula la separación entre espacio público y espacio privado. En el caso del espacio citado por la autora se trata de la organización espacial de la mezquita con su centralidad en el agrupamiento urbano y su doble función como lugar de oración y de convivencia, donde la comunidad de creyentes podría intercambiar y discutir sus problemas. En esa ponencia pretendo introducir la idea de que esa función social se ha instituido también en el espacio domestico a partir del patio, espacio central en las habitaciones tradicionales del mundo árabe, en primer lugar, y, en segundo lugar, en las azoteas, que parecen constituirse como espacio femenino por excelencia. PALABRAS CLAVE Arquitectura, Ciudad, Espacio, Género 1 Fátima Mernissi nació en Fez, Marruecos, en 1940. Pasó su infancia en uno de los últimos harenes familiares que habían resistido en ese país hasta entonces. Socióloga y feminista, formada en Francia y EEUU, consultora de diversos organismos internacionales, ha escrito varias obras sobre el tema de la mujer en la cultura islámica y la autobiografía Sueños en el umbral. Memorias de una niña del harén (1994). - 1632 -
CONTENIDO La presente ponencia se organiza en tres partes: 1. Exposición sumaria sobre la cuestión de la organización urbano-arquitectónica en la cultura árabeislámica. 2. La concepción de Mernissi sobre la relación entre el espacio publico y el espacio privado. 3. Reflexión final – engendering the Arabian city space / género y espacio. 1. SOBRE LA ORGANIZACIÓN URBANO-ARQUITECTÓNICA EN LA CULTURA ÁRABE-ISLÁMICA. Dentro de su marco histórico las ciudades árabe-islámicas tienen diversos orígenes y formas de desarrollo. Esto se debe a factores externos, como por ejemplo la existencia de asentamientos previos o la presencia de recursos naturales, y también a factores internos como la morfología asociada a la elección de los elementos arquitectónicos y la disposición de los mismos en el tejido urbano. Algunos autores consideran que la cultura islámica no es propiamente una cultura urbana (Burckhardt, 1992), debido a sus orígenes nómadas, así la estructura de los asentamientos de los pueblos del desierto se habría cristalizado en el modelo sedentario de ciudad que marcará el islamismo. Este fenómeno de cierta forma marca la estructura urbana de las ciudades islámicas fundadas tanto en lugares de gran significado como rutas comerciales o de importancia geopolítica, como también en emplazamientos privilegiados por sus recursos naturales y por ofrecer la posibilidad de actividad agrícola. Pero, como apunta Bianca, las condiciones de orden ética y social que presidian esos agrupamientos han posibilitado paralelamente la formación de una intensa vida comunitaria. De este modo esa última característica, uniforme en el mundo islámico, determina la aparición de un complejo de actividades relacionadas con una vida cotidiana fuertemente influenciado por el medio espiritual y sus correspondientes prácticas. Esta estructura favorecerá, como veremos más adelante, la formación de elementos arquitectónicos constitutivos que irán combinándose de manera que lleguen a formar una especie de núcleo continuo que se expandirá de forma casi orgánica, muchas veces englobando otras estructuras. A este proceso se añadirá el impacto de las estructuras de poder organizadas en torno de dinastías individuales y sus permanentes conflictos. Esas dinastías solían establecerse en las áreas periféricas o adyacentes al núcleo ciudadano, disponiendo de sistemas propios de mantenimiento y defensa. A ello correspondía también un diseño urbano específico. Uno de los más claros ejemplos de tales núcleos residenciales dinásticos es el plano de la “Ciudad Redonda” de los abásidas en Bagdad (762 DC). Según Bianca, la “Ciudad Redonda” contiene fuerte influencia de la cosmología persa – un concepto que ya no aparecerá en el planeamiento de las ciudades musulmanas posteriores2. De aquella ciudad no han quedado rasgos 2 Bianca, Stefano (2000): Urban form in the Arab world: past and present, vdf., Zürich, p. 137. - 1633 -
arqueológicos, pero su plano fue relatado por diferentes fuentes de la época, lo que ha permitido su reconstrucción gráfica.3(Ilustración 1) El mismo proceso de formación de un núcleo palaciego administrativo se observa en relación a El Cairo en la parte creada por la dinastía Fatimí (969 DC), consistiendo en un palacio-ciudad fortificado, cortado por un eje central de dirección norte-sud, de concepción muy similar a los trazados de las ciudades romanas del período helénico.(Ilustración 2) Volviendo al núcleo comunitario, la ciudad islámica propiamente dicha, a lo largo de los años se ha desarrollado paralelamente a esa división y ha mantenido su estructura vernácula fuertemente impregnada por tradiciones rurales y por un nuevo ordenen social urbano que prescindía de instituciones jurídicas formales para ejercer el controle social eficaz, haciéndolo a partir de instrumentos auto reguladores, casi siempre garantizados por los lazos tribales. Pues esa organización social informal tendrá como característica común la apropiación y el uso del espacio sin considerar otros instrumentos reguladores que la propia experiencia del habitar, generando una forma orgánica y dinámica de ocupación del mismo. Su patrón de crecimiento autónomo se manifiesta tanto en el sentido horizontal como en el vertical. En ese proceso se observa una re-definición de la relación entre espacio publico y espacio privado que configura la medina (configuración urbana cuyo nombre remite a la Ciudad de Medina, de donde se ha originado el movimiento islámico en el siglo VII, y que por asimilación pasa a designar estructuras posteriores que tienen como modelo el núcleo urbano inicialmente allí implantado) como estructura urbana característica de la ciudades históricas árabes. La ocupación territorial que le corresponde tiene como elemento central la mezquita.(Ilustración 3) En torno de esta se agrupan elementos funcionales necesarios al cotidiano: los suqs (tiendas), los hammans (baños públicos), las madrasas (escuelas coránicas) y los caravanserais (elemento multifuncional, sirviendo como entrepuesto, albergue, lugar de descarga y descanso para los animales). Esos espacios funcionales que pueden ser relacionados con la esfera pública admiten intersecciones considerables con el espacio privado como en el caso de los hammans. El hamman y la mezquita son los únicos espacios que desde el punto de vista histórico son accesibles a las mujeres. Mernissi cuenta la ida de las mujeres y niños que vivían en la casa de su padre al hamman, en el día destinado a su respectivo uso por el colectivo femenino, o sea las mujeres de la familia tribal y sus hijos pequeños4. De ese modo el espacio público asume un carácter de extensión del espacio privado, como discutiremos más adelante. La unidad orgánica de la medina además es reforzada por un factor especifico: los techos de paja que unen las vías interiores ocupadas por los suqs.(Ilustración 4) Esa instancia casi metafórica la expresa Bianca: gIn such urban structures everything seems to be gunder one roofh, and thus the city can be compared to a spacious but coherent single mansion. By analogy, the mosque would be the main living room, the madrasas and caravanserais would correspond to the teaching room, guest rooms and utility rooms, and the suqs, equipped with long rows of cupboards, would represent the connecting internal corridors.”5 3La vinculación a la cosmología persa puede esclarecer la semejanza con ciudad de Magnesia, descrita por Platón (Leyes 70-77). 4Mernissi, Fátima (1996): Der Harem in uns: die Furcht vor dem anderen und die Sehnsucht der Frauen, Herder, Freiburg im Breisgau, p. 280. 5Bianca, p. 147. - 1634 -
En ese tipo de estructura urbana todo parece estar “bajo un único techo” (Ilustración 5), y porello se puede comparar la ciudad con una enorme y bien planeada villa. Así, por analogía, la mezquita sería la sala de estar principal, las madrasas y caravanserais corresponderían a salas de estudios, habitaciones de huéspedes y trasteros, y los suqs con sus espacios intermediarios cubiertos representarían los pasillos.” (traducción de la autora) En el plano de la vivienda, por decirlo de forma muy sencilla, se produce cierto paralelismo en relación al macrocosmo espacial urbano. (Ilustración 6) Se trata aquí también de una estructura centralizada compuesta por elementos celulares periféricos, independientes entre si, formando habitaciones que se comunican con pasillos que a su vez están dispuestos en torno de un elemento central: el patio interno, descubierto. El patio es un elemento que tiene un valor funcional y social relevante, funcionando como prisma de luz y ventilación, por un lado, y por otro como lugar de reunión familiar y tribal (frecuentemente conviven en esas unidades varias familias y miembros familiares que ocupan una o más habitaciones). 2. LA CONCEPCIÓN DE MERNISSI SOBRE ESPACIO PUBLICO Y ESPACIO PRIVADO En el discurso urbano-historiográfico corriente no se explicita en grandes líneas la cuestión de género en la formación de la ciudad árabe-islámica. Un grave hiato que por una cuestión de limitación del espacio disponible no es posible discutir en el ámbito de esta ponencia. En la obra de Mernissi aquí citada la autora se ocupa de la condición femenina en el sentido de las relaciones sociales de la época de la formación de la cultura islámica. La concepción de espacio presentada por Mernissi relaciona la cuestión de género y se puede analizar en tres dimensiones: el espacio ético, el espacio social y el espacio político. Su trabajo está fundamentado en amplia investigación y estudio de la documentación histórica y presenta de forma bien estructurada las complejas relaciones en la cual la cuestión de la mujer en la cultura árabe-islámica está involucrada. En este trabajo, por las razones ya expuestas, me refiero puntualmente a una reflexión final de la autora. A efecto de esa ponencia quiero centrarme en lo que dice la autora sobre la cuestión del límite entre l lo público y lo privado desde la perspectiva de su organización espacial en un primer momento de la formación de la cultura islámica. En este caso se trata de la construcción de la primera mezquita y el núcleo de nueve habitaciones agregado a ella: Esa arquitectura, dice Mernissi en el Capítulo II, Parte I, admite: g...un espacio donde la distancia entre la vida privada y la vida pública era inexistente y donde los umbrales físicos no constituían un obstáculo. Era una arquitectura en la que el hogar desembocaba, al mismo nivel, en la mezquita e iba a desempeñar por ello un papel decisivo en la vida de las mujeres y en su relación con lo político.h”6 Mernissi define esa situación como una gósmosis espacial entre hogar y mezquitah7. La socióloga pretende, a través de su concepción de lo que podemos llamar fusión espacial 6Mernissi, Fátima (2002): El harén político. El profeta y las mujeres, Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, Madrid, p. 151. 7Ibd. - 1635 -
entre espacio publico y espacio privado, sugerir una preliminar igualdad histórica de género posiblemente recuperable bajo las diversas condiciones actuales a partir de un análisis profundizado de las circunstancias fácticas tal como queda registrada en los documentos de la época en cuestión. Por medio de la extensión de lo privado a lo público, que es lo que la mencionada fusión espacial significa, se podría eliminar la desigualdad política entre hombres y mujeres. La posición de Mernissi se muestra ambivalente, como intelectual musulmana y teórica feminista, entre la tradición y la opción por una ruptura en dirección a la igualdad. En su libro El harén político. El profeta y las mujeres procede a una revisión del lugar de la mujer desde las primeras instancias de la formación de la cultura islámica e intenta desmitificar conceptos occidentales que en su opinión crean tabús en relación al papel de la mujer en la sociedad oriental y islámica. En su obra Sueños en el umbral. Memorias de una niña del harén, por ejemplo, desmitifica el imagen occidental del harem permisivo y relata su propia experiencia en un Harem familiar marroquí en la década de 1940. 3. REFLEXIÓN FINAL – ENGENDERING THE ARABIAN CITY SPACE / GÉNERO Y ESPACIO. Por otra vía de interpretación, el análisis de Mernissi expuesto anteriormente, demuestra la importancia del microcosmos doméstico en la formación de una identidad política femenina. Esa linea de análisis permite pensar en una re-definición o incluso en una inversión de la relación espacio publico y espacio privado tal como esta es considerada a través de la mirada desde las teorías de planeamiento urbano occidentales, según la cual es como si el espacio publico se fuera privatizando a medida que salimos del área de la mezquita y suqs adyacentes y penetramos en las callejas que van a terminar en el área de las unidades de habitación. Contrariamente a la reducción propuesta por la fenomenología de la relación espacio publico - espacio privado, según Bianca, que citamos en el primero tópico de esta comunicación, la teoría de Mernissi abre una perspectiva de análisis compatible con una teoría de la extensión espacial, como pretendo llamarla, o de espacios intersticiales. La propia socióloga ofrece el material para el estudio de esa situación en su relato autobiográfico Sueños en el umbral. Memorias de una niña del harén (1994). En las situaciones allí descritas por Mernissi, teniendo la vivienda urbana como escenario y mujeres como protagonistas, es el patio interior el “topos” del elemento femenino. En este espacio, cerrado lateralmente por las contiguas habitaciones (Ilustración 7), que a su vez, son como viviendas “internas” ocupadas por las ramas genealógicas de los clanes, las mujeres realizan diversas actividades necesarias para el funcionamiento cotidiano - desde las labores domésticas hasta sesiones de trabajos manuales más creativos como el bordado - y también para su supervivencia mental y espiritual. Allí se desarrollan disputas individuales y conflictos de generaciones, desde el modo de enfocar su destino femenino en una sociedad islámica en plena lucha por su independencia política, hasta la defensa de ideologías. A través de los episodios narrados por la socióloga fasí se torna clara la dimensión social, cultural y existencial del patio en la vivienda tradicional islámica. Esa forma de ocupación del patio interior de la vivienda solamente es posible, como describe Mernissi, en las horas en que los hombres de la casa están ausentes, en las calles y en las tiendas de negocios. El patio, espacio privado, se convierte entonces en espacio político, espacio de interacción, para las mujeres del harem. - 1636 -
Para ello algunas veces el patio se torna un gran salón de baile, en otras ocasiones un teatro.(Mernissi, 1996). La misma función tiene otro espacio en la vivienda tradicional islámica: la azotea, espacio en general poco frecuentado por los varones de la casa. (Ilustración 8) La misma lógica de apropiación subversiva parece estar presente en la práctica de utilización de ese espacio. Una extensión del patio, la azotea. Espacio peligroso, prohibido, obscuro, aunque que lleno de luz, en contraste con la obscuridad interna de la vivienda. La luz intensa del mundo árabe contribuye a que las casas estén dotadas de pocas aberturas al exterior, y cuando las hay, siempre intermediadas por los mushrabiya (entramado de madera), que, en pleno día, inundan de penumbra los espacios interiores. Modernamente ya no se conservarán en las azoteas las grandes macetas con aceitunas, de las que se acuerda la escritora en su narración, pero aún se tienden allí los trajes tradicionales de toda la familia. Sin embargo la azotea parece confirmar el carácter político sobrellevado por Fátima Mernissi, como recientemente se ha podido comprobar durante los movimientos populares en Irán. En esa ocasión vimos por las imágenes en la web que allí precisamente, en las azoteas de las viviendas, se concentraban las mujeres iraníes para sus acciones de protesta, relativamente a salvo del control militar. ILUSTRACIONES: Ilustración 1: La “Ciudad Redonda” de los abásidas en Bagdad (762 DC). (Bianca, 2000) - 1637 -
Ilustración 2: El Cairo, la parte creada por dinastía Fatimí - en escuro (969 DC). (Bianca, 2000) - 1638 -
Ilustración 3: La medina de Fez, al centro la mezquita, a la izquierda el Túmulo de Idris II. (Bianca, 2000) - 1639 -
Ilustración 4: Techos de paja que unen las vías interiores ocupadas por suqs (Fez, Marruecos). (Foto de la autora) - 1640 -