La perspectiva variacionista en el estudio de la (des)cortesía verbal
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LA PERSPECTIVA VARIACIONISTA EN EL ESTUDIO DE LA (DES)CORTES~A VERBAL ESPERANZA R. ALCAIDE LARA Univevsidad de Sevilla 1. Introduction Es una realidad empiricamente observable que en la realization de una lengua se pueden distinguir saberes idiomaticos distintos que se ponen en practica condicionados por diferentes variables contextuales: el estrato sociocultural a1 que pertenece el locutor, el sexo, la edad, el tenor interpersonal que se establece entre los interlocutores, el gknero y modo discursivos, el campo, e incluso la procedencia geografica del hablante. Esta heterogeneidad, que se da en todos 10s niveles del lenguaje, afecta igualmente a la expresion de la (des)cortesia, por lo que se hace necesario abordar el estudio de esta funcion discursiva desde una perspectiva netamente variacionista. imos de la base de que un mismo recurso lingiiistico sirve bien para llevar a o estrategias de cortesia, bien estrategias de descortesia, dependiendo de toos factores mencionados anterionnente'. Por ello, pensamos que el objetivo de 10s futuros estudios sobre (des)cortesia debe ser lograr establecer el paradigma de recursos disponibles para llevar a cabo 1. Par ejemplo, bas liamadaspaiabras maisonantes pueden ser formas de imposicibn (descortesia) o de afiliaci6n (cortesia). Su uso y valor son muy variados. Asi, generallnente sonde escasa utilhacibn en 10s debates televisivos, salvo en sihiaciones de crispaci6n y conflicto de grado muy elevada, cuando el tema que centra el debate no es excesivamente seria (por ejemplo, 10s del "coraz6nn), los interlocutores no son profesionales de 10s medios (tipicos colabaradores "advenediros"), las horas de emisihn son de las denominadas de "adultos" (noche, preferentemente), y el tenor interpersonal entre 10s intenrinientes es de cercania y familiaridad. De lo cantrario, si una de estas variables decrece se olilizarin otros recursos lingiiisticos para llevar a cabo la esrrategia descortes de la imposicidn.
-~- 392 Esperanra R. Alcaide las distintas estrategias de cortesia o descortesia, dependiendo de todas estas variables'. La mayoria de los actuales trabajos sobre (des)cortesia sefialan sn caracter cultural. Se habla de una perspectiva no etnocentrista en el estudio de este fendmeno, basada en como las diferencias culturales dan lugar a distintas forrnas de evaluar estrategias como corteses, descorteses, o anticorteses incluso. Y se insiste en la comparaci6n entre distintas culturas en relacion con lavaloracion de las intempciones, la usurpation de tumos, etc., contraponiendo, sobre todo, culturas nordicas a culturas mediterraneas. Todo ello indica que la (des)cortesia es, cuando menos, una "categoria vacia" (Bravo 2005), que sera rellenada segun 10s parametros culturales de las distintas comunidades lingiiisticas y de habla (Romaine 1996). En definitiva, la hipotesis que pretendemos defender aqui es que, al igual que cualquier otro aspecto del uso de una lengua es susceptible de ser estudiado des de el punto de vista de la variacion lingiiistica, la (des)cortesia no solo puede sino que debe ser analizada desde esta perspectiva, en cuanto que es un fenom no discursivo. 2. Un poco de historia La cortesia empieza a tener un papel relevante en el panorama lingiiistico en la primeras propuestas qne se orientaban a la preponderancia de lo nomativo y I racional. En esta linea se situan Grice (1967)" Lakoff (1973)', Leech (1983)5 Fraser y Nolen (1981)" Las posturas de todos estos autores se enclavan en el p riodo prepragmatico del estudio de la coitesia. Apaitir de 1987, con las figuras de Brown y Levinson, se abre una nueva era en estos estudios, que Watts (2003) denomina 10s pospragmaticos. Constituyen el pun2. Tal ver una tarea ingcnte, pero, por ejemplo, de gran rentabilidad para la enseiianza de las lenguas como L2. 3. Mixima de coitesia: bepolite. 4. Rules of Pragmatic Competence: sea clam; sea cortPs: no se imponga; dP opcianes; haga que el destinataria se sienta bien; sea amable. 5. Principio de cortesia (regulador del equilibria social): maxima de tacto, de gcnerosidad, de aprobaci6n, de madcstia, de acuerdo, de consideracibn o simpatia. 6. Teoria del conlrato social: dcrechos y obligaciones que se van renegociando en el transcurso de la interaccidn.
La perspectiva variacionista 393 to de inflexion en el analisis de la cortesia, mh alla de lo meramente establecido como "buenas maneras". Pese a1 reconocimiento que practicamente la totalidad de Ins analistas les profesan, estos autores han sido objeto de no pocas criticas. En este momento, lo que mas nos interesa es que parten del supuesto de racionalidad en la persona, por el que todos ponemos en funcionamiento una serie de recursos para conseguir unos fines, base de la interaction social. La eleccion de estos depende de la existencia de unas variables sociologicas como la distancia social entre bahlante y oyente, el poder relativo existente entre ellos y el grado de imposici6n que suponga deteminado acto. De la relacion de todo ello, resulta el grado de amenaza que supone cada uno de Ins actos para la imagen del hablante, del oyente o de 10s dos a la vez. Este es el primer modelo en el que se explicita el condicionante de variables. El inconveniente es que es una tesis etnocentrista; es decir, pretende que Ins resultados de esa ecuacion sean aplicables a todas las situaciones en todas las lenguas y culturas. Pero una teoria que ha sido centrada en el modelo anglosajon dificilmente sera de aplicacion absoluta en otros entomos como el mediteraneo, por ejemplo, puesto que existen "comunidades de habla", que, sin compartir lenguas, son capaces de compartir comportamientos linguisticos. E incluso, dentro de una misma lengua, como es el caso del espafiol, podemos distinguir formas de expresar la cortesia y la descortesia distintas. A eso ohedecen afirrnaciones como "Ins espafioles peninsulares son mjs directos a la hora de hacer peticiones que Ins mexicanos", por ejemplo. Es decir, la vision anglosajona, tan pesimista acerca de las relaciones sociales a traves del lenguaje, pues parecen estar continuamente en peligro, no vale para otros ambitos como el espaiiol. De hecho, Meier (1995) demuestra c6mo la peticibn, un acto que Brown y Levinson catalogan como altamente amenazante, es un acto de solidaridad en otras culturas'. La gran mayoria de Ins autores actuales han hecho hincapie en la necesidad de una relativizacion cultural de los conceptos propuestos por estos, que pasa, ajuicio de Blum-Kulka (1990), incluso por Ins propios componentes de las necesidades de imagen de una cultura a otra. 3. Concepto de (des)cortesia. La (des)cortesia es en si rnisma una funci6n comunicativa universal, aunque, tal y como ban demostrado Ins mL recientes estudiosR, se manifiesta de modo muy 7. Tambitn lo han dernostrado para el espaiiol Hemindez Flores (2002) y Bema1 (2007) entre 8. Cfr Kerbrat-Orecchioni (1996,2004) y Bravo (1999,2003,2004) entre otros.
394 Esperanra R. Alca distinto en cada cultura, en cada lengua. Nosotros vamos a pastir de la definic mas comunmente aceptada en la actualidad: una actividad comunicativa cuya finalidad propia es quedar bien con el otro y que res ponde anormas y a codigos sociales que se suponen en conocimiento de los hablant Este tipo de actividad en todos los contextos considera el beneficio del interlocutor. efeclo que esta actividad liene en la interaccion es interpersonalmente positivo (B vo 2005: 33-34). Aunque en nuestra opinion, esta definition adolece de limitaciones. Lamb re1 vante en este momento es que solo cubre el campo de la cortesia, y deja de lado que es la descortesia propiamente dicha, aspectos que concebimos interrela nados. Por ello, consideramos la (des)cortesia verbal como una categoria disc siva, por la que el hablante se marca el objetivo de dar una imagen de si mis de acuerdo con unos parametros sociales establecidos y compartidos por 10s p ticipantes en una interaccibn verbal. Segun esto, la estrategia (des)cort&s tend como finalidad o 1) quedar bien con el otro, con lo que el hablante saldria be ficiado, en tanto en cuanto su imagen social se poteuciaria9; o 2) intentar perju car (destruir incluso) la imagen del interlocutor, qne interpreta la actividad co descortts, con lo que tambitn se veria afectada, la del hablante mismo, aunq esto no siempreiO. Dependiendo de estos dos objetivos, se puede hablar de cortesia o de desco sia respectivamente, conceptos que no han de observarse como simples opuest sino como las dos caras de una misma moneda (la (des)cortesia). En este senti se ha llegado aver la descortesia como: fenomeno hihrido que comparte, en algunos contextos, rasgos en una linea de opo cion a la cortesia, por ejemplo se puede explicar en relacion a la cortesia cuando est esta ausente en situaciones en que seria esperable que se produjera; pero se present tambiBn en algunos contextos, como un sistema diferenciado de comportamiento so cia1 (Bernal2007: 11 1). 9. Si se queda bien con el interlocutor, a laver que se protege su imagen, el hablante queda e buen lugar. En eso cansiste el equilibrio del que habla Hernindez Flores (2004). 10. Su efeclo cs interpersonalmente ncgativa. Pero hanos de seiialar que en las situacianes de conflicta, camo el dcbate, par ejempla, la descollesia, a1 ser la nonna imperante, no desvalorira general~nente la imagen del hablanle, sino que, a1 contrario, este se erige en vencedor.
~sto implica tener en cuenta factores como la interpretacion que los propios interlocutores pueden hacer de 10s comportamientos verbales coma (desjcorteses en las distintas situaciones a las que se enfrentan, tal coma han seiialado Briz (19981, Eelen (2001) o Bravo (20021, quienes resaltan el papel del destinata- (objetivo de la (des)cortesia) en la evaluacion del acto verbal en uno u otro sentido. No se deben entender, por tanto, la cortesia y la descortesia como dos conceptos nitivamente opuestos, sino como aspectos que forman parte de una categoria a, la (desjcortesia, que puede lnostrar sus distintas facetas en la interaccion verbal, dependiendo de las necesidades comunicativas de cada situacion. Este concepto, par ejemplo, explicaria comportamientos como el que observamos en uno de 10s teledebates que forma parte de nuestro corpus. Se trata del programa Lo que inTeresa". Isabel San Sebastian, periodista conocida por su orientacion politica consemadora, le dice a un telespectador catalan, que interviene telefonicamente, que ella "ama a1 pueblo catalan", en un gesto de cortesia hacia aquel. Pero, inmediatamente, el telespectador, que defendia la autodeterminacion de CataluAa y la aprobacion del nuevo Estatuto para esta comunidad autonoma, le responde: "Pues mubrase y dele de amamos", porque ella, contrariamente a lo que pensaba este, interpretaba que la aprobacion en el Congreso de dicho documento era una forma de romper Espaiia. Para ella, defender que Cataluiia siguiera unida a Espafia era una forma de mostrar amor hacia el pueblo catalan. Para el telespectador, era una manera mb de mermar las libertades de ese mismo pueblo". Este tipo de reacciones son comprensibles porque, a menudo, desatendiendo 10s factores contextuales, se ha tenido una vision excesivamente positiva de la cortesia. Los recursos que identificamos de forma casi automatica coma corteses han sido relacionados, no en pocas ocasiones, con el fingimiento y la hipocresia, e incluso con conductas sociales calificadas de "falsas y represivas". De hecho, el propio Watts (2003) ha advertido que las estrategias de cortesia pueden ser, y 11. Programa de Antena 3, emilido en 2006 en harario de maiiana, presentado por M." Teresa Campos, en el que bajo las formas de teletertulias y teledebates se trataban los m8s diversos temas de actualidad. En este caso nos referimos al emitido el 31/03/2006. 12. Asimisma, explicaria por que, en un debate politico, donde la descorlesia es la pauta de comportamiento habitual (se hata, en terminos generales, de afectar la imagen social del adveisario), los halagos, catalogadas habitual~nente coma estrategia de actividad cortb, llegan a desarrollar un efecto negativo de descortesia, pues, a menudo, se revisten de tintes irbnicos, a asi, a1 menos, lo valara el destinatarin.
396 han sido, asociadas al discurso hegembnico y de poder de las clases socialme altas. Por lo tanto, no todo es acuerdo y armonia en lo que, desde lo codifica denominamos cortesia". Esto ha hecho que muchos antores se replanteen la forma de concehir el fen6 no de la (des)cortesia. Y lo definen en t6rminos de continuum. Este es el caso Kienpointner (1997), para quien la dicotomia cortesia/descortesia debe ser sus tuida por una visibn de "continuum", en el que lo tortes o lo descortes seria cuestion de grado, no de principios opuestos: The continuum ofpoliteness and rudeness (Kienpointner 1997: 258)" En este caso, la relacion entre cortesia y descortesia se estahleceria en el e "cooperacion total +, competitividad total". En medio de los dos polos extremo se sitcan todos aquellos comportamientos que, dependiendo de factores sociale culturales, situacionales, se identifican con la hipercortesia (resultado prag co erroneo), la descortesia cooperativa (10s casos de insultos rituales de L la descortesia no cooperativa, motivada (la descortesia propiamente dicha, ti insultos reales) o inmotivada (es el caso de los lapsus o las "meteduras de pata De acuerdo con esto, Uienpointner (1997) establece los siguientes rasgos de I) politeness or rudeness of utterances is a matter of degree; 2) rudeness is not simp derivable from politeness as a secondary phenomenom; 3) mdeness is a kind ofprot tipycally non-cooperative behavior, but it needs not always be (totally) irrational an or competitive behaviour; 4) likewise, politeness is a prototypically cooperative heh viour, but it needs not be always (totally) rational and there are types of less than op 13. "During the eighteenth cenlury in Britain the term 'polite', particularly when it was connected wilh language use, was manipulated in a socially selective way [...]. The concept ofpoliteness was appropriated as the basis of a hegemonic discourse in which the ability to however, was in the hands of those who had already gained access". (Watts 2003: 40) 14. Una vision similar a la mostrada por este autor es la que podemos encontrar en Mills (2003). Locher y Walts (2005) 0 Kad de Marlangeon (2005).
~a perspectiva variacionista 397 mally cooperative politeness; 5) only at a highly abstract level can concepts and strategies of existing politeness theories be considered to be universal (. . .); the relative importance and prominence of these concepts and strategies and their impact on the actual politeness or rudeness of utterances can only bejudged relative to verbal and situational contexts, languages, and cultures (1997: 258.259). Las referencias en este autor al tema central de esta contribucion son claras: la variacibn como concepto esencial para el estudio de la (des)cortesia. Es una constante que en 10s estudios sobre (des)cortesia se maneje toda una serie de conceptos en 10s que se refleja la necesidad de abordar esta funcion discursiva desde una perspectiva variacionista. Por ejemplo, el de cortesiu cod$cada, cortesia interpretada y curtesia estratigica. La primera se vale de recursos lingiiisticos mas o menos convencionalizados (grucius, par favor; si me permite ..., etc.). La segunda es evaluada en el devenir del discurso a partir de las reacciones de 10s La cortesiu esti.atigicu se da al utilizar un recurso que habitualmente se identifica con un acto estratkgicamente cortes para llevar a cabo un acto ulterior, que va mas alla de la simple cortesia convencional. Es decir, usamos recursos corteses para conseguir algo mas que "ser corteses". Por ejemplo, perdona es una forma que esta codificada como cortks (se trata de un act0 de reparation). Pero proferida con un tono mas herte de lo normal, en una situacibn que se presupone tensa, estratkgicamente esta utilizada para seiialar el desacuerdo con una situacion, una actitud calificada como FTA (acto amenazante) para el otro. La cortesia esfuaf6gicu es definida por Bravo (2005: 47) como: un tipo de cortesia que tiene en muchos casos un bajo nivel de convencionalizaci6n y de codificacibn en la lengua, aunque posee un anclaje que hace que seareconocida por 10s usuarios en su contexto. Este tipo de anclaje constituye un uso cuya interpretacion es habitual en contextos similares. Se utilira cnando se pretende realizar mas de un objetivo (un acto a se hace pasar por un acto b). Si analizamos el siguiente caso lo veremos mas claro: (1) HINos habeis regalado el PERFUME DE ULTIMAHORA. H2LA BATIDORAQUE os dieron con la cuenta de ahorros. H3LA CENAROMANTICAI que os recomendo un amigo. H4Gracias /I generosos. Pero ahora lo podhis arreglar. H5Porque ahora Linea Dkecta, si contralas un seguro, tc REGALA LA MJTAD DE
Esperanza R. Alcaid H6Llamad porque eso NOS PARECE UN REGAL0 (rpot de la marca Linea Directa, julio de 2007)". Aqui se utilizan dos recursos que, desde el Bmhito de la cortesiu cod@cadu, s catalogarian como al servicio de una estrategia de cortesia: gracias es la farm la prototipica que los hablantes utilizan para agmdecer una acciirn o unas p labras. Ese generosos que sigue a la anterior formula responde a una esira gia de cortesia valorizante al estat resaltando rasgos considerados positivos nuestra sociedad. Ambos recursos, utilizados ironicamente en este caso, dan lu gar una actividad descortis basada en la estraiegia que propone Culpeper (1 2005): "Sarcasm or mock politeness: the FTAis performed with the use of pol ness strategies that are obviously insincere, and thus remain surface realisations (1996: 356)16. Tanto la cortesia inferpretada como la cortesia estrutigica pueden ser extrap ladas tamhien al ambito de la descortesia. Se puede hablar de nna descortesiu terprelada cuando no hay intention clara de perjudicar con un acto de habl imagen del otro, pero este si lo interpreta asi. De hecho, la descortesia, como v remos unos parrafos mas adelante, depende en gran medida de la interpretaciirn valoraciirn del interlocutor. Se puede ser estratigicamente descortis persiguien do unos fines determinados. Poiejemplo, cuando tenemos alumnos en clase e cesivamente pasivos, o que, por la hora de la clase, se encuentran apaticos, menudo utilizamos estrategias altamente descorteses para que reaccionen. Au que, en honor a la verdad, ese tipo de actividades necesita de un acto de repa cion posterior, que lleve a una conecta interpretation de nuestro acto anterior, no queremos caer en el peligro de ser malinterpretados. Algo asi como ;hombre, 15. Las ma).iisculas se utilizan para represcntar cadenas discursivas dichas en tano mis alto o con mayor ensasis. 16. Este .rpot, ademis, es todo t'l un claro ejemplo de c6mo a travPs de estrategias descorteses se intenta atraer a1 plibiico. Se trata de un casa cn el que, sirvit'ndose dc 10s eslercotipos que circulan en torno a1 hombre y su relacihn con su pareja, intenta ridiculizarla, por medio del sarcasmo, para atraer a1 piblico Semenino. Afecta a la imagen del hombre, como ser social, ridiculirando compartamientos estereotipados y Siciimente reconocibles. De esta forma, este anuncia se siluada en la frontera entre lo que Kienpaintner (1997) llamasirrcasfic rudeness, una de las formas de la descortesia no-cooperativa, y la descortesia cooperativa: "it is posibie to make a distinction between mildly ironic utterance=, which have the goal of teasing the hearer in an amusing way and thus contributing to the mutual entertainement in a conversation, and bitingly sarcastic remarks, which hide a sharp attack against the fdce wants of the hearer under a seemingly polite slliface". (264)
lencio2'. No olvidemos que una forma de demosbar que la imagen ha quedado ctada es "dejarle sin palabras". or ello H2, a1 valorar la respuesta como descortes, y, por tanto, coma una ameaza a la imagen de HI por parte de H3, realiza un acto reparador: la recriminaci6n a H3 por una respuesta tan poco apropiada a las circunstancias. Pero, en relacion a todo esto, hemos de advertir que la propia H3, antes de lanzar la respuesta, ha llevado a cabo un acto atenuativo, sefialando la respuesta de H2 como vi1ida:por eso. Porque no me ha da(d)o la gana. De algun modo, evita adjudicarse toda la responsabilidad de la respuesta, haciendose participe de lo dicho anteriormente. Pero no ha calibrado suficientemente que su acto de habla no es el Nos merece especial atenci6n tambien la recriminacibn de H2 hacia H3 por la respuesta. Nos podemos preguntar ipor que ese acto reparador de una tercera persona en la situation comunicativa? Y es aqui doude eutra el factor generacioAntes dijimos que a1 igual queen el terreno de la cortesia se huscaba el equilibrio social de 10s participantes en el acto comunicativo, en la descortesia tambien se produce un cierto equilibria, aunque esta vez basado en la afectaci6n de la imagen. Es decir, cuando alguien, por medio de actividades de descortesia, afecta la imagen social del otro, ese alguien no queda impune, sino que su imagen queda igualmente afectada, en sentido positivo o negativo. Con la respuesta de H3, la imagen de HI ha quedado afectada, y eso se manifiesta en el silencio de esta, que no puede reaccionar ante la contundencia de la intervention. A1 mismo tiempo, la imagen de H3 tambikn se ve socialmente afectada: se presenta como una persona mda, excesivamente directa, e impositiva, poco apropiada linguisticamente. De ello se da cuenta H2, madre de H3, que ve cbmo en esa respuesta se ve comprometida su imagen de rol, su imagen de buena madre que, en este caso, no ha sabido educar a su hija para que se comporte de forma adecuada lingiiisticamente. Es esto lo que realmente mueve a H2 a realizar esta reprobacibn. H2 apela al estatus de abuela de HI, un grado que va a regular el uso verbal: a pesar de 10s mayores niveles de tolerancia linguistics que existen hoy entre padres, hijos y abuelos en relacion con tiempos pasados, aun existen las llamadas barreras generacionales. 25. Probablernenle, la respuesta verbal a este acto daria lugar a una confrantacidn e, incluso, a una ruptura dr ielaciones.
De ahi que los usos lingiiisticos que hoy son permitidos, por razones de cerc solidaridad, afiliacion, entre padres e hijos en contextos no conflictivosi6, ah mayor. Por lo tanto, es la mad~e, en su sol, quien ha de ser la que repare, po es o ha sido su responsabilidad enseiiar contextos y situaciones de uso adecu para 10s distintos recursos lingiiisticos. Lo que para algunos estratos es un re so que se encamina a la afiliacion, en otros se toma en un recurso de caricter solutamente descortP.s. personal iduyen en el la percepcibn de los recursos lingiiisticos como corte descorteses, es el siguiente: (4) H1 (mujer) y HZ (hombre) son compafieros de trabajo con igual rango jerdrq El intercambia seproduce ante otro gmpo de cumpafieras, de esfrato jerrirq laboval mds bajo, con 10s que HI tiene un bat" m& habitual y cercano que HI se acaba de enterarpor ohus compaAei.os de la inminencia de una situa laboral nuevapava HZ, que ella deseapara si misma. Lo cual leprovoca eso Ilamamos "envidia suna ". HI.- jJoder! Conque te han concedido lo del sabAtico. Y yo sin enteiarme de ahi y me dejas aqui con to(d)a esta gente!? jQu4 mamdn! HZ.. (Sin dejar de sonreir, aunque de forma un tanto forzada) Pos si. HI .- jQui mierdorro, tio! tas cosas delante de ellas. iTb sf? HI .- Sonde confianza, hombre. Pero bueno.. . Perdona. Ya no lo hago mas. H2 teme, a1 no tener ese valor de [+cercania] con el grupo auditorio, que su i gen social y de rol (estatus laboral mas alto) queden afectadas ante la posibil de que este est6 valorando esa "sarta" de palabras que, normativarncnte, e codificadas como insultos, actos amenazantes por excelencia. HI esta utiliza este recurso como una estrategia de cortesia a1 estar realizando una actividad en cantextos no polemicas ni cadictivos, palabras malsonanter y apeiativos calificad como insultantes desde la l6gica de la narma adulta. Estas mismas serian ofensivas y am narantes en cantextos de codicto con las mismas personas.
agen de afiliacion a1 gmpo, intentando neutralizar las fronteras jerarquicas en a situacion comunicativa. Ambos, HI y H2, esth manejando variables distina la hora de interpretar, de valorar, cotno cortes o descortes, la actividad reaada por HI. Por otro lado, el hecho de que el auditorio pertenezca a un estrato rkquico laboral inferior, tambien detennina la percepcion negativa de H2. Por tanto, ya no se trata solo de la percepcion que tiene el "insultado" acerca de la tencionalidad del hablante, sino de la percepcion que tiene aquel sobre la perci6n que de esos actos tengan otros, y que pueden poner en peligro su imade rol, e, incluso, su imagen de jerarquia, segun teminologia de Fant (2007). este ejemplo, se ha producido un "fracaso pragmatico" bragmatic failure, teminologia de Thomas (1983)], pero no por desconocimiento de las normas codigos sociales, sino por la ausencia de un contexto completamente compardo entre 10s interlocutores. Se estan manejando contextos divergentes (el de s compaiieros de escala mb haja en H2, y el de amigos y colegas en HI), y o hace que 10s recursos para mostrar afiliacion que utiliza H1 parezcan inadeados a H2. Para H2 se esta produciendo una "descortesia inmotivada" [inmoated rudeness de Kasper (1990) y Kienpointner (1997)l. Por lo tanto, como vemos, las claves contextuales de esta interaccion (relacion vivencial de proximidad o no) son fundamentales para catalogar estos actos como descorteses o no. La lectura que el destinatario hace en este caso de lo que realmente son insultos ludicos o retoricos determina en que terminos va a seguir desarrollandose la interaccion. De hecho, aqui derivo hacia unos usos lingiiisticos menos marcados que, a juicio de nuestro H2, eran m8s adecuados a la situacion, y le hacian sentir mh comodo. Otro ejemplo es el siguiente anuncio de la campaiia de verano de 2007 del producto PepsiMax: (5) Los compaiieros de Comunicacion del Juampi le dedicamos esto. Mira, Juampi, tu corto titulado EISilencio nos pmece una iiapa. Ademh, estamos unpoco hartos de que vayas de visionano del cine, Que estamos en primero, tio. iNo te das cuenla de que todo el mundo se descojona de ti? Dejate ya de ir por la calle asi, mirandolo todo coma si fueras un director Y vuelve con nosotros al firthol siete. iTas entera(d)o, (mijo)) Como vosotros, quizas no nos creamos 10s mas listos. Quizas no nos haga falta. Pepsi Max. MBximo sahor sin azircar La estructura "estar un poco + adjetivo", utilizada en una situacion de normalidad, es decir, donde la cortesia es la norma, la busqueda del equilihrio entre 10s
interlocutores es el objetivo primordial de las intervenciones de ambos dispo vos comunicativos, para atenuar nuestras opiniones o contribuciones con el o tivo de no imponernos. Por ejemplo: (6) A- ~Vienes a1 cine? BEstoy un poco cansada IEstoy cansada. Las respuestas de B son, en ambos casos, un recbazo a una invitacion; es, por to, una respuesta no deseable para el acto ilocutivo de invitacidn que se ha lle do a cabo. Pero, mientras la primera respuesta de B deja abierta la posibilidad una reformulacion de la respuesta, en el sentido de que permite la reparac la posible amenaza a la imagen de A a1 ser rechazada su propuesta, la segun ser tajante, elimina dicha posibilidad de reparacibn en caso de conflicto exb En la primera se produce la atenuacion semantico-pragmatica del elemento to", mediante la modificacion morfologica extema de "un poco". Frente a esto, el ejemplo del spot presenta urla situacion diametralmente tinta. Se trata de una situacion de conflicto. Lo que se esta realizando es repreusion en toda regla, un acto de reproche y sancion a las attitudes del p tagonista de este anuncio, "el Juampi". En esta situacion, que tiene como ultimo daiiar, si no destruir, la imagen del protagonista, es extrafio que se e pleen recursos que se encaminen a reparar la imagen del otro, como son 10s nuativos. Es mas, es esa extraiieza que produce en el receptor, yen 10s restant destinatarios (casi auditorios de este discurso), ese choque entre el valor co ficado de ese elemento y la situacion de conflicto abierta, lo que hace que se vierta el valor contextual de este elemento, y se potencie una fuerza ilocut mayor del resto de la secuencia, a favor de la sancion agresiva, y no de la rep raci6n de las imposiciones. Vkase, si no, el contraste que ofrece esta secueucia frente a otra posible sin el mentos atenuativos: (7) Ademis, estamos hartos de que vayas de visionario del cine. El "estar hartos" se diluye entre 10s restantes recursos de imposition, a pesar su aparente mayor agresividad en este sentido. Es el contraste, el extrafiamie de la utililizacibn de una formula ligada generalmente a una situaci6n de eq iibrio, lo que le dota de ese valor intensificador en estas situaciones polemicas. Ademas, el hecho de que en un tipu dc l~abla caracterizado por lo directo de su
anifestaciones, sobre todo en su registro mas coloquial, como es este caso, hace e se perciba la atenuante como una fbrmula de intensification. ro ejemplo es el que presenta el siguiente spot publicitario: (8) HI - Nosotras no intentarnos aparcar en el hueco de una bici. H2Nosotras no recorremos media calle marcha atras. H3iCONDUCIMOS MEJOR QUE ELLOS! Y lo valnos a probar. H4Si eres mujer, tienes que llamar. H5Porque ahora Linea Directa asegura por 199 euros a 10s buenos conH6iNOSOTRAS! H7Cuantas mb llamemos, M/LS CLARITO les va a quedar. (Linea Directa, julio de 2007) s son 10s valores que se le han adjudicado tradicionalrnente a1 diminutivo: por lado, su valor cuantitativo en referencia a la disminucibn de tamaiio; por otro o, su valor afectivo-emotivo, que implica connotaciones de afecto, cariiio, etc". de una perspectiva pragmatics, se reconocen los siguientes valores del dimiantificacion: minoracion-empequeiiecimiento objetivo. idad-argumentaci6n: destacar un objeto, realce informativo, afectivo o ivo. En este ultimo sentido, podriamos tener una atennacibn cortks o una enuacion argumentativa, con valores de inversor argumentativo, apelativo, eumistico, sobrerrealizante o irbnicoZ8. Fuentes-Alcaide (2004: 1080) se sefiala que el diminutivo, en algunas ocasios, "aumenta la fuerza argumentativa del sustantivo. Seria un sobrerrealizante, 1 como seiialan J. Portoles (1998) y M.M. Negroui (1995)", de tal forma que, en tas situaciones este potencia la dimension argumentativa del elemento afectado odificado) por este morfema. En nuestro ejemplo, con el diminutivo, que apa- . lncluso A. Alonso (1967: 164-5) reconoci6 en el diminutivo un valor tortes, no impositivo, en 10s diminutives utilizados en enunciados de claro valor impcrativo: vaya despacifo. De todas formas, la mayaria de los autores que se han ocupada de este elemento establece el valor de familiaridad como el principal. Cfr. Fuentes-Alcaide (2004: 1077).
renta atenuar, se ha conseguido realizar una intensificacibn. Y esto se ha pro do precisamente por encontramos en una situacion de conflicto abierto, en 1 no es en absoluto esperable una estrategia atenuativa. De nuevo, el tenor I personal condiciona el valor estratkgico de un recurso, diseiiado, a1 parecer, llevar a cabo una accion contraria a la que realmente se realizaZ9. Otro elemento que coadyuva aqui para invertir el valor atenuativo en inte cador es el recurso fonico de intensidad o tono, que como afirma A. Briz (199 puede "convertir otros formalmente atenuados, corteses, en empleos intensific dos, en apariencia descorteses" (144). Esto es lo que puede llegar a explicar 1 valores que estos elementos atenuativos han tenido en 10s ejemplos analizado 5. Hacia una nueva vision de la (des)cortesia Todo lo dicho nos ha llevado a replantearnos una serie de aspectos en rela con la (des)cortesia. Por ejemplo, jen qu6 consiste la hipercortesiu (superco sia, overpoliieness, etc.)? La hipercortesia, tal y como se ha tratado hasta ahora, se definia como un ex de cortesia. De hecho, Kerbrat-Orecchioni (2004) la define como: "presenci un marcador excesivo en relacion a las expectativas normativas vigentes" (4 Luego, en el vector desarrollado por Kienpointner (1997) se situaria, a nues modo de ver, a la izquierda incluso del concepto de cortesia, no en un lugar termedio entre la cortesia y la descortesia, puesto que el hablante que se mue hipercortks busca una cooperacion excesiva, tumando uno de 10s ejes vertebra res del continuum de Kienpointner, que en realidad puede volverse en su cont Es un "ir mas all? de la cortesia, es manifestarse "mb que cortes", "cort6s exceso". Por lo tanto, esa imagen de la cortesia y la descortesia como 10s dos Ins de un continuo se nos desfigura, porque hahria un paso mas hacia la izquier de la misma en la que estaria enclavada la hipercortesia. Pero aJn hay mb datos que nos hacen replantearnos esta vision. En muchas oc siones, sobre todo, si la hipercortesia es "estratkgica" y, ademb, se da en u situaci6n de [+ distanciamiento, - familiaridad] (pensamos ahora en el tipi 29. El valor intensificador del diminutivo tambien ha sida sciialado por M. Albelda (2007: 54) aunque na seiiala su valor desc0rtC.s.
pendiente de una tienda o de un concesionario de coches que se muestra en exmo cortbs, e incluso servil; queen su afan de ayuda, se incluye coma persona e discurso en una conversacion ajena, etc.), esta llega a rozar los efectos de 10s ecanismos de descortesia, pues nos encontrarnos en una situacidn en la que no 0s esta permitido enfrentarnos frontalmeute con el hablante hipercortis, sin caer osotros mismos en la descortesia (es decir, no nos podemos defender facilmene este fenomeno)". Nos preguntamos como un feno~neno que esti en el extremo sto puede llegar a tener contact0 con el otro extremo. Esto es facihente entendii consideramos este fen6meno como un continuo verdaderamente "no intern- ", en el que no podemos distinguir 10s polos extremos porque estin htimamente elacionados, hasta tal punto que, como en la filosofia oriental, 10s opuestos pueden gar a tocarse. or todo ello, debemos planteamos una nueva consideracidn de la (des)cortesia: Cortesia Antiortesia
y la interpretacion del oyente. En ese posicionamiento, intervendran como fac res determinantes variables como la distancialcercania social de los interlocu res, variables culturales, generacionales, etc. De tal forma que un mismo rec lingiiistico puede ser utilizadoliuterpretado como cortes o descortes dependi de todos estos factores. Pero podemos decir mh. La hipercurtesia y la anticortesia no son, a nues cio, fenomenos a1 mismo nivel que la cortesia o la descortesia. Lo que se h en llamar hipercortesia y anticortesia no es mas que el nso de recursos li ticos que, desde el punto de vista de la cortesia cod$cada, se estan utili estrat6gicamente para realizar actividades de cortesia o de descortesia. Es son formas de utilizar recursos que se han catalogado desde el punto de vis codigo. Realmente, desde nuestraperspectiva, la (des)cortesia se nos antoja como un no cuyos puntos cardinales contrapuestos son la cortesia y la descortesia. De diendo de la situation en la que nos encontremos, nuestra aguja apuntara a que, bien por nuestra intencionalidad, bien por la interpretaciou, o bien por bas cosas a la vez, apuntaran hacia un punto u otro, acercandonos a uno u o Por ejemplo, hahra situaciones en las que por la relacion de proximidad entre interactuantes, por el rol que desempeiian, etc., lo que denominamos hiperc tesia se acerque a lo que entendemos como cortesia, husqueda de la armon equilibria. Pero en otras ocasiones, en las que los factores situacionales no 10s rnismos, esto se convertira en una actividad qne estara mas cerca de lades tesia, porque realmente estamos "molestando", "afectando" la imagen del o que realmente puede no llegar a sentirse comodo en la interactuacion (el dep diente extremadamente solicito). 6. Condusiones Una vez mas podemos demostrar que, en la valoracion de determinados recurs como corteses o descorteses, son la variable social y la diafasica (estilistica) 1 que en realidad se imponen, dando lngar a interprctaciones corteses o desco ses de 10s recursos lingiiisticos utilizados. Por lo timto, se reaiirma la necesi de una perspectiva variacionista en el estudio de la (des)cortcsia verbal, no sol basada en lo etnografico o cultural, siuo, dentro de la mis~na cultura, en las va bles sociales, geogrficas y contextuales-situacionales, en interrelacion, al igua que en cnalquier otro aspecto del uso de las lenguas.
ituacibn comunicativa concreta en un determinado contexto sociocultural es e va a definir como corteses o descorteses, y tambiin anticorteses, los recur- ~ngiiisticos utilizados como estrategias de (des)cortesia. este sentido, la utilizacibn de materiales de apoyo coma son los tests de hrihisociales, se ha manifestado de gran rentabilidad para la investigacibn del nso lenguaje en relacibn con, por ejemplo, el contexto sociocultural de los usuarios. o que en estos momentos se nos impone es la sistematizacibn de los resultados todos esos estudios que se estan haciendo teniendo en cuenta implicitamente das las variables sociales, culturales, contextuales y dialectales, para no qnernos en nn cumulo de estudios y analisis atomistas o encerrados en las carceles eferencias bibliograficas LBEI-UA, Marta (2007): La intensificacidn conzo categoria pragmdtlca: uevisidn y propue,yta. Frankfurt a. M.: Peter Lang. LONSO, Amado (1967): "Nocion, emocion, accion y fantasia en 10s diminutivos", en: Estudius lin@isticos. Temas esparioles. Madrid: Gredos, 161-189. RN.&L, Mmia (2007): Categorizacidn sociopragmdtica de la coutesia y de la descorlesia. Un estudio de la conversacidn coloquial e,spa2ola. Stoclcholm: Stockholm University. UM-KULKA, Soshana (1990): "'You don't touch letmce with your fingers': parental politeness in family discourse", en: .Journal ofP~agmatics 14,259-289. (2002): "Pragmatica del discurso", en: Van Dijk, Teun A. (ed.): EIdi,rcur,so como hleraccidn social. Barcelona: Gedisa, 67-99. BWO, Diana (1999): "~Imagen positiva vs. imagen negativa? Pragm&tica sociocultural y componentes de face", en: Ovalia 2, 155184. - (2001): "Sobre la cortesia lingiiistica, estratkgica y conversational en espaiiol", en: Ovalia 4,299-314. - (2002): "Actos asertivos y cortesia: Imagen de rol en el discurso de acadtmicos argentinos", en: Placencia, M." ElenaIBravo, Diana (eds.): Actos de habla y cortesia m espariol. Miinchen: Lincom Europa, 141-174. - (2003): "Actividades de cortesia, imagen social y conlexlos socioculturales: una introducci6nn, en: Bravo, Diana (ed.): Actar del I Coloquio del Progvama EDICE. Stockholm, 98.108 (m.edice.org). - (2004): "Tension entre universalidad y relatividad en las teorias de la corlesia", en: Bravo, DianalBrir, Antonio (eds.): Pvagmdtica sociocultzrual: e.stzidior sobre el di.~- cur.so de cortesia en espu8ol. Barcelona: Ariel, 15-37. - (2005): "Categorias, tipologias y aplicaciones. Hacia una redefinicion de la 'cortesia comunicativa"', en: Bravo, Diana (ed.): Estudios de la (des)cortesia en erparioL Ca-
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