Cataluña y el pánico de las élites: el papel de los medios
Full text
Cataluña y el pánico de las élites: el papel de los medios institucionales.us.es/ambitos/ Núria Almiron Universidad Pompeu Fabra [email protected] Escribo este texto invitada por la revista Ámbitos en la celebración de su vigésimo aniversario. Agradezco la invitación y felicito a la publicación por esta larga vida. El tema del monográfico –comunicación, poder y periodismo– es siempre pertinente pero lo es especialmente hoy, cuando los mecanismos de poder que han mantenido unida España desde 1978 se revelan como una telaraña profundamente antidemocrática imposible de tejer sin los hilos de las élites mediáticas. En estos momentos en Cataluña hay más de dos millones de personas que tienen sus derechos civiles y políticos gravemente conculcados por el hecho de defender una opción política diferente a la de las élites dominantes en España (incluyendo aquí una parte de las élites catalanas). Estas personas defienden pacíficamente y en las urnas la separación de Cataluña de España y la creación de una república catalana que, para una gran mayoría de ellas, también debería incorporar una democracia más social. Que se está vulnerando su derecho a la libre expresión y a participar de la esfera política de una manera real (es decir, no sólo simbólica sino con implicaciones efectivas si así lo decide una mayoría) no es una cuestión subjetiva sino un hecho confirmado por los cientos de personas investigadas policial y judicialmente en Cataluña por sus opiniones, muchas de ellas penalmente, y el mantenimiento en prisión de activistas y políticos pacifistas sólo porque no abdican de sus ideas políticas. De igual modo, que las autoridades españolas no encuentren facilidades para extraditar a los políticos catalanes que se han exiliado pone en evidencia el carácter represivo, fuera de la ley en el resto de Europa, de la política del gobierno español. Sin embargo, para alguien que sólo consuma medios de comunicación españoles pertenecientes a las élites mediáticas (aquellos que dependen o forman parte del entramado de intereses del capitalismo financiero) o al Estado, la realidad anterior es inpenetrable. Las élites política y militar española y las élites económica y mediática española y catalana han construido un relato del movimiento independentista catalán que no comparte nadie más en el mundo pero que es ubicuo en España gracias a la alianza de intereses entre ellas. El suyo es un relato que ni es nuevo contra Cataluña ni afecta sólo a Cataluña. Un relato que contradice al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, a los expertos de Naciones Unidas y a Aministía Internacional entre otras autoridades nacionales e internacionales [i]. El periodista de The New York Times Raphael Minder (2018) resumía la situación afirmando que España se ha convertido en uno de los países donde, bien “por ley o por intimidación”, la libertad de expresión está más en riesgo. El caso de John Carlin, periodista despedido de El País por haberse negado a reproducir el relato oficial contra Cataluña, es sólo un ejemplo. Este relato impulsado por las oligarquías españolas (y parte de las catalanas) contra la Cataluña que se quiere republicana es un relato lleno de contradicciones y de desprecio, pero sobre todo es un relato que pone en evidencia como de vigente y universal es la teoría de la unidad de las élites en el poder que definió C. Wright Mills (1956) hace más de 60 años. En el caso español, la alianza de las élites para defender sus privilegios se conjuga además con un neoliberalismo anclado en un sistema constitucional monárquico heredero de un régimen fascista. Elitismo, neoliberalismo y neofascismo, esta es la herencia del régimen creado en 1978 en España por las élites del antiguo régimen en alianza con aquellos que querían convertirse en nuevas élites. La resistencia al cambio y a la democratización de España por parte de las oligarquías es el viejo problema que el relato contra Cataluña se cuida muy de ocultar con la imprescindible ayuda de los medios de comunicación. Neoliberalismo, neofascismo y elitismo George Monbiot (2016) recordaba hace unos años el origen del término neoliberalismo, que se acuñó en París en 1938 [ii]: “Su definición ideológica es hija de Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, dos exiliados austriacos que rechazaban la democracia social (representada por el New Deal de Franklin Roosevelt y el desarrollo gradual del Estado del bienestar británico) por considerarla una expresión colectivista a la altura del comunismo y del movimiento nazi”. Precisamente esta confusión entre democracia social y totalitarismo le dio impulso al movimiento, que encontró rápidamente el apoyo de las élites que veían cómo se podían ahorrar impuestos y regulación alzando la bandera de la libertad y el antifascismo. Cuando en los años 70 el neoliberalismo se convierte en dominante en el mundo lo hace con un lema bastante extraño para un movimiento que dice basarse en la libertad: “No hay alternativa”. Por si a alguien esto no le parece muy democrático Montbiot nos recuerda que Hayek, en una visita al Chile de Pinochet, dijo que se sentía más cerca de una dictadura neoliberal que de un gobierno democrático sin liberalismo. Ciertamente, la libertad de la que hablan los neoliberales sólo es libertad para los fuertes, para los poderosos, para los ganadores. Por más fundamento que pudieran tener los miedos de los fundadores del neoliberalismo, hoy esta ideología representa más lo que rechazaba que una alternativa. Es una visión también totalitaria de la vida, porque promueve una ideología única basada en la propaganda y el monopolio. Por un lado, la propaganda de la libertad, que con el neoliberalismo no es libertad real más que para unos pocos. Por el otro lado, el monopolio de las ideas, pues las visiones alternativas no tienen cabida –es ingenuo pensar que la idea de que los monopolios son un premio a la eficacia (que se acaba imponiendo en el neoliberalismo desde Milton Friedman) forma solo parte de la economía. El pluralismo y la diversidad política y social son vistos también como un coste, como un lastre en una sociedad que todo lo mercantilitza. Por ello el neoliberalismo se parece tanto al fascismo y tiene consecuencias políticas, no sólo económicas. George Montbiot, él mismo un liberal británico libre de toda sospecha de “radicalismo”, lo resume así: “A medida que se reduce el poder del Estado, también se reduce nuestra capacidad de cambiar las cosas mediante el voto. Según la teoría neoliberal, la gente ejerce su libertad a través del gasto; pero algunos pueden gastar más que otros y, en la gran democracia de consumidores o accionistas, los votos no se distribuyen de forma equitativa. El resultado es una pérdida de poder de las clases bajas y media. Y como los partidos de la derecha y de la antigua izquierda adoptan políticas neoliberales similares, la pérdida de poder se transforma en pérdida de derechos”. Muchas compartimos con Montbiot que esta expulsión de los ciudadanos normales de la política es la que alimenta los movimientos fascistas, que tradicionalmente se nutren de una base social de personas políticamente inactivas que se consideran a sí mismas las perdedoras del sistema. Citando a Judt, Montbiot recalca que si la interacción entre Estado y ciudadanos queda reducida sólo a autoridad y obediencia, porque el Estado ha cedido sus funciones al mercado, lo único que une a la gente bajo el Estado es la fuerza, el poder del propio Estado. Porque cuando no hay autoridad ética a la gente sólo se la puede forzar a colaborar bajo coacción. Los medios de comunicación tradicionalmente han colaborado en esta tarea de coacción de forma más o menos sutil pero especialmente desde que el poder mediático ha pasado a formar parte al por mayor del sistema neoliberal –muy especialmente, aunque no sólo, con la financiarización de la economía (Almiron, 2010)–, que les ha dejado sin autoridad moral, meros portavoces y colaboradores del mercado, en lugar de vigilantes. 1/6
En España, además, la implantación del neoliberalismo se hace en un terreno especialmente embarrado: España es el país de Europa occidental que llegó a la democracia más tarde, con un sistema de monarquía impuesto por un régimen fascista y una Constitución negociada y aceptada bajo el temor de un golpe de estado militar. Esta situación permitirá a las élites militares forzar la inclusión en la Constitución del 78 de lo que se convertirá en los tres grandes tabúes de la democracia española, lo que no se puede cambiar en las urnas: la “indisoluble unidad de la nación española”, la incuestionabilidad de la monarquía y el derecho indiscutible de los militares a influir (e intervenir) en la política española (un excelente resumen en De Toro, 2018). La simple crítica a cualquiera de estas tres ideas en España es un delito punible con prisión. Es preciso recordar que la mayoría de los grupos de comunicación españoles nacen vinculados de una u otra manera a las élites políticas, económicas o militares, tanto en el caso de los creados en democracia como, por supuesto, los que tienen raíces anteriores. La financiarización de la economía y las tendencias y presiones hacia el crecimiento y la internacionalización han provocado que estos vínculos no hagan más que fortalecerse y hoy en día ninguno de los grandes grupos de comunicación españoles o con implantación en España están libres de haberse convertido ellos mismos élites o en una herramienta de las élites bien por vínculos políticos, financieros o intereses comunes [iii]. Muchas veces estos intereses comunes son simplemente estratégicos, en el caso del poder mediático por la resistencia a dejar de ser influyentes en un mundo donde los diarios digitales independientes de las oligarquías y sin los enormes costes y deudas de los grandes grupos pueden llegar a millones de ciudadanos Lo anterior explica porqué en el conflicto catalán los medios de comunicación dominantes han pasado a formar parte de la capacidad de coacción del Estado, alineados con el capital y no con el pueblo, con el Estado sin ética y el mercado. Alineados en definitiva con las élites políticas, económicas y, en el caso español, también militares (y su “A por ellos”) en lugar de abordar objetivamente el déficit democrático que evidencia la reacción del gobierno español. El grado de manipulación informativa que esto ha requerido será sin duda objeto de estudio de muchos investigadores futuros (un primer apunte en Gili Ferré, 2017) pero detengámonos en un ejemplo especialmente injusto: el ataque permanente a los medios públicos catalanes. El linchamiento de la radio y televisión públicas catalanas Los medios de comunicación españoles no sólo se han alineado con una larga lista de reclamaciones infundadas e incluso antidemocráticas, sino que además lo han hecho ofreciendo una visión muy distorsionada de Cataluña. Entre las críticas más insistentes se encuentra la idea de que el ente público Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA) es una máquina de propaganda del movimiento independentista. Sin embargo, los datos objetivos muestran lo contrario. Un análisis del Consejo Audiovisual de Cataluña demostró por ejemplo cómo las tertulias políticas sobre el referéndum del 1O de TV3 fueron las más plurales en España (siguiendo la habitual tónica: mientras que las visiones españolistas o antiindependentistas siempre están representadas en los canales públicos de Cataluña, la voz independentista casi siempre está ausente de los canales españoles o bien se presenta distorsionada) (CAC, 2017; Ahora, 2017). Los datos objetivos dicen que la falta de pluralidad afecta principalmente a los canales españoles, no a la televisión pública catalana. Los canales de la CCMA son también los medios públicos más controlado en España gracias a la existencia desde hace años en Cataluña del Consell Audiovisual de Catalunya (CAC), la primera autoridad reguladora independiente con competencias plenas y un referente en todo el Estado español. Dado que la competencia del CAC se limita a los medios de comunicación catalanes, durante años los canales públicos catalanes han sido objeto de una vigilancia que sus competidores españoles se ahorraban. La crítica de que la radiotelevisión pública nacional catalana es cara también es infundada. Una simple comprobación de las cuentas de las emisoras estatales en Europa muestra que la financiación pública per cápita de 32 € de la CCMA en 2016 es inferior en 7 euros a la financiación per cápita de RTVE y está por debajo de la media de financiación de las televisiones públicas en Europa (Gómez, RG, 2017). Choca finalmente, también, la defensa que hacen de la radiotelevisión pública catalana los profesionales propios y ajenos (Peral, 2017; RTVE, 2017), investigadores (Castellví Roca, 2012), y la mayoría de los ciudadanos catalanes que la premian con constantes liderazgos (TV3, 2018), sobre todo si lo contrastamos con la larga lista de denuncias trimestrales graves de los profesionales de la radiotelevisión pública española sobre la manipulación en TVE (por ejemplo, para la manipulación de la información de Cataluña ver Eldiario.es , 2017). De hecho, ante la amenaza de intervención política por parte de Madrid de la CCMA los consejos de Informativos de TVE, RNE y Rtve.es han afirmado “la paradoja” que supone intervenir TV3 ” ‘para garantizar la transmisión de una información veraz, objetiva y equilibrada, respetuosa con el pluralismo político “, cuando en RTVE” no se está cumpliendo este mandato. Es evidente que el sistema de medios público catalán es muy mejorable, pero todavía es más evidente que la radiotelevisión pública catalana goza de la confianza y apoyo de una mayoría de la sociedad catalana que está dispuesta incluso a intervenir directamente si es preciso para salvar a sus medios públicos del ahogamiento económico (http://salvemtv3.cat/). Tabúes y financiarización que también (o principalmente) tapan la corrupción Mills definía la élite en el poder como la formada por personas del ámbito político, económico y militar que no constituyen una unidad y que de hecho mantienen fuertes tensiones entre sí, pero que son capaces de ponerse de acuerdo y actuar unidas en momentos de “crisis” (Mills, 1956: 276). Esto no quiere decir que los poderosos estén unidos en una conspiración, sino simplemente que, cuando es necesario, trabajan de forma unitaria para mantener su poder. Una “crisis” es todo lo que pone en peligro este poder. En el caso catalán, las élites europeas y españolas (y también parte de las catalanas), incluyendo los medios de comunicación vinculados a ellas, han coordinado sus esfuerzos en la “crisis catalana” para proteger sus intereses, es decir su control de las decisiones importantes en el país. Por ello, los medios de comunicación vinculados a las élites cierran filas con ellas y abdican de toda responsabilidad social mientras M. Rajoy les agradece públicamente su defensa de la unidad de España (Horno, 2018). El reto catalán sacude al poder de las élites desde la raíz porque si algo es el movimiento independentista catalán es antimonárquico, antimilitarista y antifascista. Y una parte considerable del movimiento también es antineoliberal, si bien en ningún caso se le puede calificar globalmente como de anticapitalista porque en el ámbito económico es probablemente donde la pluralidad de visiones es mayor. Pero en cualquier caso es profundamente antielitista y muy particularmente está en contra de las élites del régimen del 78, al que ve como una estafa. Durante décadas, los medios de comunicación españoles vinculados a las élites (también los catalanes) han acatado la herencia del régimen del 78, lo que no se puede discutir ni mucho menos cambiar: los tabúes de la Constitución, el neoliberalismo, el neofascismo, el elitismo. Explicaron que lo hacían para contribuir a la transición y consolidación democráticas pero ahora sabemos que en realidad lo hicieron por miedo al poder. El proceso de globalización económica y las presiones hacia la expansión y el endeudamiento incrementaron los vínculos con las élites financieras y económicas de los medios tradicionales, uniéndolos al poder con consecuencias esperpénticas, como la deriva ideológica de periódicos como El País o El Periódico. Todo la anterior pretendía explicar la complicidad de los grandes medios tradicionales en la perpetuación de un relato imposible, que habla de millones de personas manipuladas por unas élites nacionalistas excluyentes y un país rico, Cataluña, insolidario con el resto del Estado. Relato imposible 2/6
porque choca de lleno con los hechos objetivos. La Cataluña rica, la de las grandes élites económicas, está en contra de la separación de España (Picazzo, 2017) y las élites políticas “manipuladoras” han aprobado una larga lista de leyes de carácter social fuertemente presionadas por la opinión pública catalana, con una sociedad civil muy bien organizada de abajo hacia arriba. Leyes sociales, por cierto, todas suspendidas por el Tribunal Constitucional del Reino de España [iv]. Mientras tanto, el partido más corrupto de Europa, con más de 1.000 imputados y sólo un 4% de votos en el Parlamento de Cataluña, impone su arbitraria “ley y orden” a todos los catalanes atizando la catalanofobia con la ayuda de unas élites aterrorizadas, también las mediáticas, ante la visión del pueblo votando diferente. Referencias Almiron, N. (2010). Journalism in crisis. Corporate Media and financialization. Cresskill New Jersey: Hampton Press Álvarez García, F.J. y Maqueda Abreu, M.L. (2017). “Legalidad penal y proceso independentista”. Accessible aquí: https://www.peticiones24.com/legalidad_penal_y_proceso_independentista Aministia Internacional (2018). “Tuitea si te atreves”. Madrid: Amnistia Internacional. Accesible aquí: https://www.es.amnesty.org/actua/acciones/libertad-expresion-espana-mar18/ Bustamane, R. (1982). Los amos de la información en España. Madrid: Akal. CAC (2017). “El CAC elabora el primer informe sobre el pluralisme de les tertúlies”. Consell de l’Audiovisual de Catalunya. Accessible a: www.cac.cat/pfw_files/cma/actuacions/acord_107_2017.pdf Cacho, J. (1999). El negocio de la libertad. Madrid: Temas de Hoy. Castellví Roca, (2012, Octubre 31). “Un informe signat per 56 experts defensa la CCMA”. Ara. Accessible aquí: https://www.ara.cat/media/informesignat-experts-defensa-CCMA_0_802119787.html De Toro, S. (2018, 27 de gener). “La continuidad del miedo”. Ara. Accessible a: https://www.ara.cat/es/continuidad-franquismomiedo_0_1950405196.html Eldiario.es (2017). “Informe del Consejo de Informativos: 23 ejemplos de manipulación en TVE con la información sobre Catalunya”. eldiaro.es. Accessible a:http://vertele.eldiario.es/noticias/Ejemplos-manipulacion-informativa-TVE-Catalunya_0_1951604845.html Forn, I. (2018, 15 de gener).”Los periodistas de Rajoy”. Ara. Accessible a: https://www.elnacional.cat/es/opinion/iu-forn-los-periodistas-derajoy_229479_102.html Gili Ferré, R. (2017). “Els Mitjans de comunicació com a legitimadors o deslegitimadors d’un projecte polític per mitjà dels frames i les estructures narratives: el cas del procés català en el període 2006-2015”: Tesi Doctoral inèdita, Departament de Comunicació, Universitat Pompeu Fabra. Gómez, R.G. (2017, 27 de desembre). “La televisión pública en España cuesta 39 euros por habitante al año”. El País. Accessible a: https://elpais.com/economia/2016/12/26/actualidad/1482770810_437702.html Gutiérrez, A. (2017, Gener 1). “Només un 2,1% d’opinions favorables al referèndum a La 1 (i un 55,4% a TV3)”. https://www.ara.cat/media/Nomesfavorables-referendum-La1-TV3_0_1916208496.html Martínez Soler, J.A. (1998). Jaque a Polanco. La guerra digital: un enfrentamiento en las trincheras de la política, el dinero y la prensa. Madrid: Temas de Hoy. Montbiot, G. (2016, 1 de maig). “Neoliberalismo. La raíz ideológica de todos nuestros problemas”. eldiario.es. Accessible aquí: https://www.eldiario.es/theguardian/Neoliberalismo-raiz-ideologica-problemas_0_511299215.html Mills, C.W. (1956). The Power Elite. New York: Oxford University Press. Minder, R. (2018, 21 de febrer). “Spanish Artwork Denounced Political ‘Persecution.’ It Was Ordered Removed”. The New York Times. Accessible aquí: https://www.nytimes.com/2018/02/21/world/europe/spain-art-censorship-catalonia.html ONU (2017a, 28 de setembre). “Spain must respect fundamental rights in response to Catalan referendum, UN rights experts”. Ginebra: ONU. Accessible aquí:http://www.ohchr.org/en/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=22176&LangID=E ONU (2017b, 4 d’octubre). “UN experts urge political dialogue to defuse Catalonia tensions after referendum”. Ginebra: ONU. Accessible aquí: http://www.ohchr.org/en/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=22197&LangID=E ONU (2017c, 25 d’octubre). “UN independent expert urges Spanish Government to reverse decision on Catalan autonomy”. Ginebra: ONU. Accessible aquí: http://www.ohchr.org/en/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=22295&LangID=E ONU (2018,17 de març). “High Commissioner’s global update of human rights concerns”. Ginebra: ONU. Accessible aquí: http://www.ohchr.org/EN/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=22772&LangID=E Peral, J. (2017, 24 d’octubre). “Defensem TV3 i Catalunya Ràdio”. Ara. Accessible aquí: https://www.ara.cat/opinio/jaume-peral-defensem-tv3catalunya-radio_0_1894010595.html Picazo, S. (2017, 16 d’octubre). La Guerra econòmica contra l’independentisme ElCritic.cat. Accessible aquí: http://www.elcritic.cat/reportatges/laguerra-economica-contra-independentisme-18495. Plehwe, D. & Walpen, B. (2006) “Between network and complex organization: The Making of Neoliberal Knowledge and hegemony”. In Plehwe, Dieter; Walpen, Bernhard & Neunhöffer, Gisela (eds.) (2006). Neoliberal Hegemony: A Global Critique. London Routledge p.27-50. Reig, R. (2015). Los dueños del periodismo. Claves de la estructura mediática mundial y de España. Barcelona: Gedisa. RTVE (2017, 23 d’octubre). “Sindicatos y profesionales de otras televisiones públicas, en contra de la intervención de TV3”. RTVE. Accessible aquí: http://www.rtve.es/noticias/20171023/sindicatos-profesionales-otras-televisiones-publicas-contra-intervencion-tv3/1630024.shtml 3/6
TV3 (2018). “TV3 bat rècords d’audiència renovant el lideratge per vuitè any consecutiu”. TV3. Accessible aquí: http://www.ccma.cat/324/tv3-batrecords-daudiencia-renovant-el-lideratge-per-vuite-any-consecutiu/noticia/2829357/ TEDH (2018). “Violation of the freedom of expression of two persons convicted of burning a photograph of the Spanish royal couple in 2007”. European Court of Human Rights, Chamber judgment1 in the case of Stern Taulats and Roura Capellera v. Spain (application no. 51168/15). Accessible aquí: http://hudoc.echr.coe.int/eng-press?i=003-6029528-7740574. Vázquez Montalban, M. (1971). Informe sobre la información. Barcelona: Editorial Fontanella. Notas [i] La lista de denuncias y condenas contra España por violación de derechos humanos relacionados con la libertad de expresión habla por sí sola. Desde la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH, 2018) contra el Estado español por vulnerar el derecho a la libertad de expresión de dos jóvenes condenados por quemar un retrato de los reyes españoles en Girona, hasta el informe de Amnistía Internacional (2018) denunciando que España emplea leyes antiterroristas contra la libertad de expresión y los diversos informes de expertos de Naciones Unidas denunciando la vulneración de derechos humanos en Cataluña por parte del gobierno español (ONU, 2017, 2017b, 2017c y 2018). En España destaca el manifiesto de un grupo de más de 100 catedráticos y doctores en derecho penal que definen como “gravemente equivocado” considerar delito de rebelión o sedición la declaración de independencia de Cataluña, dada la total ausencia de violencia y de “alzamiento tumultuario” (Álvarez García y Maqueda Abreu, 2017). [ii] Para una historia completa del origen del término “neoliberalismo” y del movimiento que le seguirá ver Plehwe y Walpen 2006. [iii] Los vínculos de los medios de comunicación en España con el poder nos los han explicado los economistas políticos de la comunicación y los periodistas críticos en obras de referencia como Vázquez Montalbán (1971), Bustamante (1982), Martínez Soler (1998), Cacho (1999 ) o Reig (2015), entre otros. [iv] Página en Wikipedia con todas las leyes catalanas suspendidas por el Tribunal Constitucional: https://ca.wikipedia.org/wiki/Llista_de_recursos_o_sent%C3%A8ncies_del_Tribunal_Constitucional_d%27Espanya_contra_lleis_del_Parlament_de_Catalunya VERSIÓN EN CATALÁN: CATALUNYA I EL PÀNIC DE LES ELITS: EL PAPER DELS MITJANS Escric aquest text invitada per la Revista Àmbitos en la celebració del seu vintè aniversari. Agraeixo la invitació i felicito a la revista per aquesta llarga vida. El tema del monogràfic –comunicació, poder i periodisme– és sempre pertinent però ho és especialment avui, quan els mecanismes de poder que han mantingut unit l’Estat espanyol des del 1978 es revelen com una teranyina profundament antidemocràtica impossible de teixir sense els fils de les elits mediàtiques. Ara mateix a Catalunya hi ha més de dos milions de persones que tenen els seus drets civils i polítics greument conculcats pel fet de defensar una opció política diferent a la de les elits dominants a Espanya (incloent-hi aquí una part de les elits catalanes). Aquestes persones defensen pacíficament i a les urnes la separació de Catalunya de l’Estat espanyol i la creació d’una república catalana que, per una gran majoria d’elles, també hauria d’incorporar una democràcia més social. Que s’està vulnerant el seu dret a la lliure expressió i a participar de l’esfera política d’una manera real (és a dir, no només simbòlica sinó amb implicacions efectives si així ho decideix una majoria) no és una qüestió subjectiva sinó un fet confirmat pels centenars de persones investigades policialment i judicial a Catalunya per les seves opinions, moltes d’elles penalment, i el manteniment a la presó d’activistes i polítics pacifistes només perquè no abdiquen de les seves idees polítiques. Igualment, que les autoritats espanyoles no trobin facilitats per extradir els polítics catalans que s’han exiliat posa en evidència el caràcter repressiu, fora de la llei a la resta d’Europa, de la política del govern espanyol. Tanmateix, per algú que només consumeixi mitjans de comunicació espanyols pertanyents a les elits mediàtiques (les que depenen o formen part de l’entramat d’interessos del capitalisme financer) o a l’Estat, la realitat anterior és inabastable. Les elits política i militar espanyola i les elits econòmica i mediàtica espanyola i catalana han construït un relat del moviment independentista català que no comparteix ningú més al món però que és ubic a l’Estat espanyol gràcies a l’aliança d’interessos entre elles. El seu és un relat que ni és nou contra Catalunya ni afecta només a Catalunya. Un relat que contradiu al Tribunal Europeu de Drets Humans, als experts de Nacions Unides i a Aministia Internacional entre d’altres autoritats nacionals i internacionals[i]. El periodista de The New York Times Raphael Minder (2018) en resumia la situació afirmant que Espanya s’ha convertit en un dels països on, bé “per llei o per intimidació”, la llibertat d’expressió està més en risc. El cas de John Carlin, periodista acomiadat d’El País per haver-se negat a reproduir el relat oficial contra Catalunya, n’és només un exemple. Aquest relat impulsat per les oligarquies espanyoles (i part de les catalanes) contra la Catalunya que es vol republicana és un relat farcit de contradiccions i de menyspreu, però sobretot és un relat que posa en evidència com de vigent i universal és la teoria de la unitat de les elits al poder que va definir C. Wright Mills (1956) fa més de 60 anys. En el cas espanyol, l’aliança de les elits per defensar els seus privilegis es conjuga a més amb un neoliberalisme ancorat en un sistema constitucional monàrquic hereu d’un règim feixista. Elitisme, neoliberalisme i neofeixisme, aquesta és l’herència del règim creat al 78 a Espanya per les elits de l’antic règim en aliança amb aquells que volien esdevenir noves elits. La resistència al canvi i a la democratització de l’Estat espanyol per part de les oligarquies és el vell problema que el relat contra Catalunya es cura molt d’ocultar amb la imprescindible ajuda dels mitjans de comunicació. Neoliberalisme, neofeixisme i elitisme George Monbiot (2016) recordava fa uns anys l’origen del terme neoliberalisme[ii], que es va encunyar a París al 1938: “La seva definició ideològica és filla de Ludwig von Mises i Friedrich Hayek, dos exiliats austríacs que rebutjaven la democràcia social (representada pel New Deal de Franklin Roosevelt i el desenvolupament gradual de l’Estat del benestar britànic) perquè la consideraven una expressió col·lectivista a l’alçada del comunisme i del moviment nazi”. Precisament aquesta confusió entre democràcia social i totalitarisme li va donar impuls al moviment, que va trobar ràpidament el suport de les elits que veien com es podien estalviar impostos i regulació alçant la bandera de la llibertat i l’antifeixisme. Quan als anys 70 el neoliberalisme es converteix en dominant al món ho fa amb un lema força estrany per un moviment que diu basar-se en la llibertat: “No hi ha alternativa”. Per si a algú això no li sembla gaire democràtic Montbiot ens recorda que Hayek, en una visita al Xile de Pinochet, va dir que es sentia més a prop d’una dictadura neoliberal que d’un govern democràtic sense liberalisme. Certament, la llibertat de la que parlen els neoliberals només és llibertat per als forts, per als poderosos, per als guanyadors. Per més fonament que poguessin tenir les pors dels fundadors del neoliberalisme, avui aquesta ideologia representa més allò que rebutjava que una alternativa. És una visió també totalitària de la vida, perquè promou una ideologia única basada en la propaganda i el monopoli. Per una banda, la 4/6
propaganda de la llibertat, que amb el neoliberalisme no és llibertat real més que per a uns pocs. Per l’altre banda, el monopoli de les idees, perquè les visions alternatives no hi tenen cabuda –és ingenu pensar que la idea que els monopolis són un premi a l’eficàcia (que s’acaba imposant en el neoliberalisme des de Milton Friedman) resta aïllada només en l’economia. El pluralisme i la diversitat política i social són vistos també com un cost, com un llast en una societat que tot ho mercantilitza. Per això el neoliberalisme s’assembla tant al feixisme i té conseqüències polítiques, no només econòmiques. George Montbiot, ell mateix un liberal britànic lliure de tota sospita de “radicalisme”, ho resumeix així: “ A mesura que es redueix el poder de l’Estat, també es redueix la nostra capacitat de canviar les coses mitjançant el vot. Segons la teoria neoliberal, la gent exerceix la seva llibertat a través de la despesa; però alguns poden gastar més que d’altres i, en la gran democràcia de consumidors o accionistes, els vots no es distribueixen de forma equitativa. El resultat és una pèrdua de poder de les classes baixes i mitjana. I com els partits de la dreta i de l’antiga esquerra adopten polítiques neoliberals semblants, la pèrdua de poder es transforma en pèrdua de drets”. Moltes compartim amb Montbiot que aquesta expulsió dels ciutadans normals de la política és el que alimenta els moviments feixistes, que tradicionalment es nodreixen d’una base social de persones políticament inactives que es consideren a sí mateixes les perdedores del sistema. Citant a Judt, Montbiot recalca que si les interaccions entre Estat i ciutadans queda reduïda només a autoritat i obediència, perquè l’Estat ha cedit les seves funcions al mercat, la única cosa que uneix a la gent sota l’Estat és la força, el poder del propi Estat. Perquè quan no hi ha autoritat ètica a la gent només se la pot forçar a col·laborar sota coacció. Els mitjans de comunicació tradicionalment han col·laborat en aquesta tasca de coacció de forma més o menys subtil però especialment des que el poder mediàtic ha passat a formar part a l’engròs del sistema neoliberal –molt especialment, tot i que no només, amb la financiarització de l’economia (Almiron, 2010)–, que els ha deixat sense autoritat moral, mers portaveus i col·laboradors del mercat, enlloc de vigilants. A l’Estat espanyol, a més, la implantació del neoliberalisme es fa en un terreny especialment embarrat: Espanya és el país d’Europa occidental que va arribar a la democràcia més tard, amb un sistema de monarquia imposat per un règim feixista i una Constitució negociada i acceptada sota el temor d’un cop d’estat militar. Aquesta situació permetrà a les elits militars forçar la inclusió a la Constitució del 78 del que es convertirà en els tres grans tabús de la democràcia espanyola, el que no es pot canviar a les urnes: la “indissoluble unitat de la nació espanyola”, la inqüestionabilitat de la monarquia i el dret indiscutible dels militars a influir (i intervenir) en la política espanyola (un excel·lent resum a De Toro, 2018). La simple crítica a qualsevol d’aquestes tres idees a Espanya és un delicte punible amb l’empresonament. Cal recordar que la majoria dels grups de comunicació espanyols neixen vinculats d’una o altre manera a les elits polítiques, econòmiques o militars, tant en el cas dels creats en democràcia com, per descomptat, els que tenen arrels anteriors. La financiarització de l’economia i les tendències i pressions cap al creixement i la internacionalització han provocat que aquests vincles no facin més que enfortir-se i avui en dia cap dels grans grups de comunicació espanyols o amb implantació a Espanya estan lliures d’haver esdevingut ells mateixos elits o una eina de les elits bé per vincles polítics, financers o interessos comuns[iii]. Moltes vegades aquests interessos comuns són simplement estratègics, en el cas del poder mediàtic per la resistència a deixar de ser influents en un món on els diaris digitals independents de les oligarquies i sense els enormes costos i deutes dels grans grups poden arribar a milions de ciutadans. L’anterior explica perquè en el conflicte català els mitjans de comunicació dominants han passat a formar part de la capacitat de coacció de l’Estat, alineats amb el capital i no amb el poble, amb l’Estat sense ètica i el mercat. Alineats en definitiva amb les elits polítiques, econòmiques i, en el cas espanyol, també militars (i el seu “A por ellos”) enlloc d’abordar objectivament el dèficit democràtic que evidencia la reacció del govern espanyol. El grau de manipulació informativa que això ha requerit serà sens dubte objecte d’estudi de molts estudiosos futurs (un primer tast a Gili Ferré, 2017) però aturem-nos en un exemple especialment injust: l’atac permanent als mitjans públics catalans. El linxament de la ràdio i televisió públiques catalanes Els mitjans de comunicació espanyols no només s’han alineat amb una llarga llista de reclamacions infundades i fins i tot antidemocràtiques, sinó que a més ho han fet tot oferint una visió molt distorsionada de Catalunya. Entre les crítiques més insistents es troba la idea que l’ens públic Corporació Catalana de Mitjans audiovisuals (CCMA) és una màquina de propaganda del moviment independentista. Tanmateix les dades objectives mostren el contrari. Una anàlisi del Consell Audiovisual de Catalunya demostrà per exemple com les tertúlies polítiques sobre el referèndum de l’1O de TV3 van ser les més plurals a Espanya (seguint l’habitual tònica: mentre que les visions espanyolistes o antiindependentistes sempre estan representades en els canals públics de Catalunya, la veu independentista gairebé està sempre absent dels canals espanyols o bé es presenta distorsionada) (CAC, 2017; Ara, 2017). Les dades objectives diuen que la manca de pluralitat afecta principalment als canals espanyols, no a la televisió pública catalana. Els canals de la CCMA són també els mitjans públics més controlat a Espanya gràcies a l’existència des de fa anys a Catalunya del Consell Audiovisual de Catalunya (CAC), la primera autoritat reguladora independent amb competències plenes i un referent a tot l’Estat espanyol. Donat que la competència del CAC es limita als mitjans de comunicació catalans, durant anys els canals públics catalans han estat objecte d’una vigilància que els seus competidors espanyols s’estalviaven. La crítica de que la ràdio-televisió pública nacional catalana és cara també és infundada. Una simple comprovació de les comptes de les emissores estatals a Europa mostra que el finançament públic per capita de 32 € de la CCMA el 2016 és inferior en 7 euros al finançament per capita de RTVE i està per sota de la mitjana de finançament de les televisions públiques a Europa (Gómez, R.G., 2017). Xoca finalment, també, la defensa que en fan de la ràdio-televisió públiques catalanes els professionals propis i aliens (Peral, 2017; RTVE, 2017), investigadors (Castellví Roca, 2012), i la majoria dels ciutadans catalans que la premiem amb constants lideratges (TV3, 2018), sobretot si ho contrastem amb la llarga llista de denúncies trimestrals greus dels professionals de la ràdio-televisió pública espanyola sobre la manipulació a TVE (per exemple, sobre la manipulació de la informació de Catalunya veure Eldiario.es, 2017). De fet, davant l’amenaça d’intervenció política per part de Madrid de la CCMA els consells d’Informatius de TVE, RNE i Rtve.es han afirmat “la paradoxa” que suposa intervenir TV3 “‘per garantir la transmissió d’una informació veraç, objectiva i equilibrada, respectuosa amb el pluralisme polític”, quan a RTVE “no s’està complint aquest mandat”. És evident que el sistema de mitjans públic català és molt millorable, però encara és més evident que la ràdio-televisió pública catalana gaudeix de la confiança i suport d’una majoria de la societat catalana que està disposada fins i tot a intervenir directament si és precís per salvar els seus mitjans públics de l’ofegament econòmic (http://salvemtv3.cat/). Tabús i financiarització que també (o principalment) tapen la corrupció Mills definia l’elit al poder com la formada per persones de l’àmbit polític, econòmic i militar que no constitueixen una unitat i que de fet mantenen fortes tensions entre sí, però que són capaces de posar-se d’acord i actuar unides en moments de “crisi” (Mills, 1956: 276). Això no vol dir que els poderosos estiguin units en una conspiració, sinó simplement que, quan cal, treballen de forma unitària per mantenir el seu poder. Una “crisi” és tot allò que posa en perill aquest poder. 5/6
En el cas català, les elits europees i espanyoles (i també part de les catalanes), incloent els mitjans de comunicació lligats a elles, han coordinat els seus esforços en la “crisi catalana” per protegir els seus interessos, és a dir el seu control de les decisions importants al país. Per això, els mitjans de comunicació vinculats a les elits fan pinya amb elles i abdiquen de tota responsabilitat social mentre M. Rajoy els hi agraeix públicament la seva defensa de la unitat d’Espanya (Forn, 2018). El repte català fa trontollar el poder de les elits de soca arrel perquè si alguna cosa és el moviment independentista català és antimonàrquic, antimilitarista i antifeixista. I una part considerable del moviment també és antineoliberal, per bé que en cap cas se’l pot qualificar globalment com d’anticapitalista perquè en l’àmbit econòmic és probablement on la pluralitat de visions és major. Però en qualsevol cas és profundament antielitista i molt particularment està en contra de les elits del règim del 78, al que veu com una estafa. Durant dècades, els mitjans de comunicació espanyols vinculats a les elits (també el catalans) han acatat l’herència del règim del 78, allò que no es pot discutir ni molt menys canviar: els tabús de la Constitució, el neoliberalisme, el neofeixisme, l’elitisme. Varen explicar que ho feien per contribuir a la transició i consolidació democràtiques però ara sabem que en realitat ho van fer per por al poder. El procés de globalització econòmica i les pressions vers l’expansió i l’endeutament van incrementar els vincles amb les elits financeres i econòmiques dels mitjans tradicionals, lligant-los al poder amb conseqüències esperpèntiques, com la deriva ideològica de diaris com El País o El Periódico. Tot l’anterior pretenia explicar la complicitat dels grans mitjans tradicionals en la perpetuació d’un relat impossible, que parla de milions de persones manipulades per unes elits nacionalistes excloents i un país ric, Catalunya, insolidari amb la resta de l’Estat. Relat impossible perquè xoca de front amb els fets objectius. La Catalunya rica, la de les grans elits econòmiques, està en contra de la separació d’Espanya (Picazzo, 2017) i les elits polítiques “manipuladores” han aprovat una llarga llista de lleis de caràcter social fortament pressionades per la opinió pública catalana, amb una societat civil molt ben organitzada de baix a dalt. Lleis socials, per cert, totes suspeses pel Tribunal Constitucional del Regne d’Espanya[iv]. Mentrestant, el partit més corrupte d’Europa, amb més de 1.000 imputats i només un 4% de vots al Parlament de Catalunya, imposa la seva arbitrària “llei i ordre” a tots els Catalans atiant la catalanofòbia amb l’ajuda d’unes elits aterrades, també les mediàtiques, davant la visió del poble votant diferent. Notes [i] La llista de denúncies i condemnes contra Espanya per violació de drets humans relacionats amb la llibertat d’expressió parla per si sola. Des de la sentència del Tribunal Europeu de Drets Humans (TEDH, 2018) contra l’Estat espanyol per vulnerar el dret a la llibertat d’expressió de dos joves condemnats per haver cremat un retrat dels reis espanyols a Girona, fins a l’informe d’Amnistia Internacional (2018) denunciant que Espanya empra lleis antiterroristes contra la llibertat d’expressió i els diversos informes d’experts de Nacions Unides denunciant la vulneració de drets humans a Catalunya per part del govern espanyol (ONU, 2017a, 2017b, 2017c i 2018). A l’Estat espanyol destaca el manifest d’un grup de més de 100 catedràtics i doctors en dret penal titllant com a “greument equivocat” considerar delicte de rebel·lió o sedició la declaració d’independència de Catalunya, donada la total absència de violència i de “alzamiento tumultuario” (Álvarez García i Maqueda Abreu, 2017). [ii] Per a una història completa de l’origen del terme “neoliberalisme” i del moviment que el seguirà veure Plehwe i Walpen, 2006. [iii] Els vincles dels mitjans de comunicació a Espanya amb el poder ens els han explicat els economistes polítics de la comunicació i els periodistes crítics en obres de referència com Vázquez Montalbán (1971), Bustamante (1982), Martínez Soler (1998), Cacho (1999) o Reig (2015), entre d’altres. [iv] Pàgina a Wikipèdia llistant totes les lleis catalanes suspeses pel Tribunal Constitucional: https://ca.wikipedia.org/wiki/Llista_de_recursos_o_sent%C3%A8ncies_del_Tribunal_Constitucional_d%27Espanya_contra_lleis_del_Parlament_de_Catalunya — BREVE SEMBLANZA DE LA AUTORA: Núria Almiron és professora titular del Departament de Comunicació a la Universitat Pompeu Fabra (UPF). Les seves principals àrees de recerca inclouen i combinen l’economia política de la comunicació, l’ètica de la mediació, els grups d’interès i els estudis crítics sobre animals i l’ètica ambiental. La seva recerca ha estat publicada en revistes acadèmiques com Journalism Studies, Environmental Communication, International Journal of Communication, International Communication Gazette, Triple-C, i American Behavioral Scientist. És autora i editora de diversos volums en diverses llengües, incloent Critical Animal and Media Studies (Routledge, 2016, amb Matthew Cole i Carrie P. Freeman). Ha estat investigadora visitant a diverses universitats, com per exemple la Universitat d’Amsterdam, Université Paris 8, London School of Economics and Political Science i Simon Fraser University. Actualment és directora del MA in International Studies on Media, Power, and Difference. Ámbitos. Revista Internacional de Comunicación, n.40, edición de primavera, 2018. 6/6