Bollettino del Centro di Studi Vichiani (XXVIII-XXIX, 1998-1999)
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BOLLETTINO DEL CENTRO DI STUDI VICHIANI (XXVIII-XXIX, 1998-1999) Jose M. Sevilla [Estudio bibliográfico de / A bibliographical study of: Bollettino del Centro di Studi Vichiani, XXVIII-XXIX, 1998-1999. Edizioni Scientifiche Italiane, Napoli, 1999, 426 pp.] El Bollettino es por excelencia el órgano principal de expresión del Centro di Studi Vichiani (del C.N.R.), anuario dirigido por un comité de dirección compuesto por Giuseppe Cacciatore, Giuseppe Giarrizzo y Fulvio Tessitore, y cuyo consejo de dirección lo componen Giuseppe Cantillo, Enrico Nuzzo, Eugenio Mazzarella y Manuela Sanna, con Alessandro Stile como secretario de redacción. Cualquier estudioso viquiano sabe que la revista decana en los estudios sobre Vico es una brújula que desde Nápoles marca desde hace décadas el norte de las investigaciones y de las ediciones; y que viene haciéndolo manteniendo el espíritu con que fuera fundada por Pietro Piovani. Ya en el año 2000, con el inicio del nuevo milenio, el Bollettino cumple su trigésimo aniversario habiendo no sólo no mermado en este espíritu programatico que le hubieran insuflado en sus orígenes Piovani y Tessitore, sino habiéndolo engrandecido con creces. Hoy, como ayer, y a pesar de la existencia de otros medios de investigaciones viquianas, el Bollettino continúa siendo una referente ineludible en el ámbito de las indagaciones sobre el pensamiento, la obra y el contexto histórico de Vico. Este volumen doble que nos ocupa (XXVIII-XXIX, 1998-99), es un buen ejemplo de ello. Continuando con la línea de articulación de la revista de los últimos años, ha alcanzado un notable enriquecimiento en sus secciones de “Schede e spunti” y de “Recensioni”, que con ello acrecientan las dimensiones de ofrecer propuestas ensayísticas viquianas y de someter a la crítica las últimas contribuciones bibliográficas en nuestras áreas de estudio. Cuatro artículos abren el denso volumen, correspondiendo por orden de aparición a escritos de Girolamo De Miranda, Paolo Cristofolini, Nicola Perullo y Mariagrazia Pia, los cuales presentan un común denominador –considerando sus diversidad de interpretaciones y sus diferentes temas de estudio– cual es el del aspecto religioso: bien en la cultura de la época, bien en el condicionamiento de las interpretaciones viquianas sobre la humanidad de ©Cuadernos sobre Vico 13-14 (2001-2002) Sevilla (España). ISSN 1130-7498 © Jose M. Sevilla 385
las naciones, bien en el problema de los orígenes y de la animalidad, o bien en el de la providencia y la teología civil razonada. El tema de las delicadas relaciones de Vico con la Inquisición ya ha sido puesto de manifiesto por algunos estudiosos, entre los cuales destaca el erudito Gustavo Costa. También De Miranda realiza sus aportaciones en este sentido. En su extenso y documentado estudio titulado “‘Nihil decisum fuit’. Il Sant’Ufficio e la Scienza nuova di Vico: un’irrealizzata edizione patavina tra l’imprimatur del 1725 e quello del 1730” (pp. 5-69), De Miranda nos introduce y conduce con habilidad por los entresijos de las relaciones civicopolíticas y de la situación histórica en que Vico realizara el proyecto editorial de la Scienza nuova y se las ingeniase para lograr la autorización para imprimirla; nos muestra la estudiada logística con que Vico enviaba los ejemplares de cortesía de su obra; nos indica aspectos extrínsecos y formales, y no sólo de evolución en el pensamiento, que inciden en el cambio que se plantea de la edición de 1725 a la de 1730; la oportunidad que significó una propuesta paduana de reedición de aquella primera edición napolitana; la “metamorfosis” que sufre la obra entretanto; y el proyecto de reedición que preparaban los admiradores paduanos de la obra de Vico, a la vez que de la intervención del Padre Inquisidor de Padua que habría puesto bajo sospecha el que “el Título impreso” en Nápoles “varía del Título, que debería estamparse” en Padua. De Miranda nos ofrece una rica y documentada argumentación acerca de las vicisitudes de esta intervención inquisitorial que impidió esta posibilidad, tanto por la censura ejercida por el teatino Giovanni Rossi (cuyo texto del informe en latín nos ofrece también el autor) como por la decisión de la Santa Congregación de paralizar la impresión del libro hasta tener “una segunda revisión” de otro censor (del benedictino Fortunato Tamburini). Así, pese a los esfuerzos del “frente paduano de admiradores del pensador” napolitano, los informes positivos y la autorización eclesiástica no llegaron ya sino bastante tarde, a finales de 1730. Nada ha sido decidido. La Congregación decidió no condenar la obra. El ensayo de De Miranda aporta hechos de notable interés para el estudio de Vico, fruto de la indagación tras la nueva apertura de archivos de la Congregación para la Doctrina de la Fe. En “Vico pagano e barbaro” (pp. 72-90), Paolo Cristofolini afronta el sentido que la religiosidad tiene en la Scienza nuova, según la cual la humanidad de las naciones pasa por mantener sus religiones nativas; y centra como eje de su interpretación el postulado viquiano de la piedad, como condición –tanto en las verdaderas como en las falsas religiones– para toda sociedad civil. Cristoflini, repasa “la mirada” de la intepretación historicista de Vico, que viene a cuestionar para encauzar un acercamiento del “problema Vico” (recuérdese que incardinado laboriosa y fructíferamente al historicismo [problemático y crítico] por, p.e., Tessitore y Cacciatore) que se distancia de la lecturas historicistas que hacen de él “un precursor” tanto de Hegel y Croce como del historicismo alemán. Desde su particular atalaya, Cristofolini dirigirá su propia mirada al modo en que Vico revisa el pasado, localizando en esta perspectiva una clave del pasado válida también para la actualidad presente. Su propuesta pasa por recorrer el “desmantelamiento” del paradigma crociano (2. “Vico sin historicismo”) y, por extensión, historicista [absoluto] hegeliano, para incardinarlo en una propuesta de un nuevo “precursorismo”: “Vico precursor no de Hegel, sino de Kant”. El bien construido ensayo de Cristofolini viene a ser, en definitiva, un intento de desestructuración de la interpretación historicista a través de su propia línea, y la propuesta de discusión de Cuadernos sobre Vico 13-14 (2001-2002)386 Jose M. Sevilla
una nueva inscripción de Vico (ya habría que decir el problema Vico), como puede verse enunciado en la p. 77. Se plantea un recorrido sobre aspectos y lados destacados en la presunta polémica sobre “arcaicidad” y “modernidad” de Vico. Así, en el ensayo se trata de destapar un sustrato clasicista y moderno seicentista que se explicitaría en el ideal del desarrollo intelectual humano (3. “El ideal del ‘rimbarbarimento’”) y de los momentos significativos de la reconstrucción viquiana de los orígenes de la humanidad; y de afrontar la cuestión de su “religiosidad” (4. “Las religiones nativas de las naciones”), repasando hipótesis de trabajo de la literatura secundaria y de la propuesta por el autor (5. “Si no se es piadoso...”), que aboga por la necesidad de mantener “abiertas la indagación y la discusión sobre la religiosidad viquiana”. Del interés para la discusión y de la dimensión polemizante que abre el ensayo de Cristofolini da cuenta ya la primera respuesta en una breve nota de Fulvio Tessitore insertada por la revista al final del escrito, que nos hace pensar ya en una posible continuación más extensa de la risposta para más adelante. Nicola Perullo aborda la cuestión del conocido –y en parte tratado– problema de la animalidad en “Bestie e bestioni. Vico e il problema dell’animalità” (pp. 91-119), afrontándolo desde una nueva perspectiva teorética: el tratamiento que Vico otorga a la bestialidad; apreciando que, si bien Vico está considerado como el “filósofo de la humanidad” y de la vida social y civil, sin embargo esta concepción asume una teoría de la bestialidad (animalidad) y una doctrina sobre el hombre “bestione” (bestionidad). Perullo repasa algunas analogías antiguas y modernas entre “bestia” o bruto (animal) y hombre “bestión”, y también recorre las diversas obras viquianas, para llegar a afirmar que en Vico la conexión procesual (y diríamos evolutiva) establecida entre el stato ferino o estado de naturaleza animal y el estado de naturaleza de la bestionidad (de los orígenes de la humanidad y de la Humanidad en sus comienzos) rompe con la estricta alternativa de la cantidad (diferencia en cuantía) –intepretación propia de la línea aristotélica, y también de la materialista– y de la cualidad (diferencia sustancial) –interpretación en la línea cartesiana. Por tanto, para Perullo, si bien se reconoce que “no hay en Vico una reflexión explícita sobre el problema de la animalidad”, sí que hay una tematización del problema en el sentido de que el nivel de “humanización” que separa al hombre del animal se da principalmente a nivel de la mente (una “superioridad” en la “cognición, es decir en la razón”; digamos que el esfuerzo, el conato, pertenece a la mente), pero también como diferencia en el cuerpo (sentidos, pasiones...). Ello induce a distinguir dos tipos de sensibilidades (la de los brutos y la de los hombres) y una analogía, podríamos decir en sentido diferencial o a nivel interpretativo por discriminación: los primeros hombres son bestiones porque son casi como bestias, grado del que se alcanza una primera humanidad gracias a la memoria. En un primer momento, “entre el bestión que mira hacia la animalidad y el bestión que mira hacia la humanidad no hay una barrera impermeable”. De ahí que la Scienza nuova no trataría de renunciar y negar la animalidad y optaría por otro tipo de “estrategia” según la cual el bestión “testimoniaría una diferencia entre animal y hombre no puramente sustancial [...] ni únicamente cuantitativa [...], situándose entre sustancia y grado”. Éste es el núcleo argumentativo de Perullo y que trata de demostrar en su ensayo, atendiendo tanto a una lectura directa (en positivo) de algunos postulados y teorías de la Scienza nuova, cuanto a una lectura diferencial (en negativo) de su crítica (p.e. el padre Finetti). Y éste es el argumento que le conduce al problema de repensar la analogía entre filogénesis y ontogénesis, que sólo podrá resolverse a la luz de la relación entre filología y filosofía que establece Vico (cfr. p. 118). Cuadernos sobre Vico 13-14 (2001-2002) 387 Bollettino del C.S.V. 1998-1999
Por último, en su trabajo titulado “La filosofia del paradosso nel mondo civile delle nazioni: Vico, Pascal e Domat” (pp. 121-149), Mariagrazia Pia expone cómo la vocación por la paradoja, tan presente en el pensamiento de Vico, sin embargo no se expresa en el dualismo entre cuerpo y mente (res extensa y res cogitans), sino precisamente en el de la unidad reconquistada del mundo civil “que ha sido hecho por los hombres” de las naciones; ámbito en el que tiene lugar la tensión y el contraste entre el incierto arbitrio humano y los designios de la providencia. El miedo y el terrible pensamiento de la divinidad originan el principio de la humanidad, establecen la relación trascendente entre Dios y la humanidad. Confrontándolo con el pesimismo pascaliano respecto a la sociedad, en cambio el jurista jansenista Domat (amigo de Pascal), y el propio Vico (el cual “conocía” el fenómeno del jansenismo [p. 137]), han creido en Dios y en la providencia como arquitectos y guías del mundo civil. El papel de la providencia es explicado por la autora en diversos planos epistemológicos de la Scienza nuova, y, por ende, en relación con los del errar ferino, el miedo, las pasiones, la imaginación, la teología civil, etc., no sin recurrir –para soldar la relación tensional y paradójica– a la interpretación de la providencia cuya acción se sirve de las acciones (y de los errores) humanas; es decir, no sin un recurso a la doctrina de la heterógenesis de los fines (siempre, a pesar del tiempo, tan interesante como argumentación retórica cuanto indefendible como explicación racional). Dentro del apartado “Schede e spunti” se recogen cinco interesantes apuntes discursivos, comenzando por el de Monica Riccio “Opacità della riflessione del Sé e azione prudente: un ex cursus nei testi vichiani” (pp. 153-160) en torno al espacio del concepto de “prudencia” y sus dimensiones civil y política, y en este ámbito la articulación del modelo viquiano (prácticamente como “virtud civil por excelencia”) en relación a la capacidad de autogobierno humano. A continuación, en el largo escrito titulado “Verità, ragione e prassi. Percorsi inediti dei ‘Lumi’ nel ‘700 meridionale” (pp. 161-220), Antonio Gisondi rastrea en el ambiente de las luces y del giusnaturalismo meridional un recorrido por una línea diferente de la filosofía del iluminismo (no ya la del progreso unidireccional de la ciencia mediante el uso de la razón experimental-matemática), centrándose en la figura del jurista giannoniano M.P. Cusani, y, en relación, de otros autores como Alfonso, Genovesi, o De Liguori, y en el contexto del “reformismo” católico a caballo entre iusnaturalismo e historicidad. De notable interés nos parecen la páginas que Giuseppe Cacciatore dedica a la memoria de Fausto Nicolini, reproduciendo el texto de la ponencia que Cacciatore ofreciera el 10 de octubre de 1996 en la Universidad de Nápoles (dentro de una jornada de estudio organizada por el Centro di Studi Vichiani, el Istituto italiano per gli studi storici, y el Departamento de Filosofía de la universidad partenopea) para conmemorar el trigésimo aniversario de la muerte de Nicolini. En este “In ricordo di Fausto Nicolini” (pp. 221-226), Cacciatore recuerda algunos núcleos fundamentales de los intereses de estudio e investigación de Nicolini, centrándose en dos aspectos significativos dentro de la ingente multiformidad nicoliniana: el de la investigación histórica –y particularmente de las relaciones entre Italia y España) y el de los estudios viquianos. Cacciatore recuerda la multiversalidad de competencias que califican a Nicolini, desde el ser historiador hasta el ser filósofo, desde la archivística a las labores de edición, etc.; y recuerda también la conocida amistad y vinculación intelectual con Benedetto Croce, la colaboración con él y también, hasta el advenimiento del fascismo, con Giovanni Gentile. Nicolini ha sido uno de los últimos “humanisCuadernos sobre Vico 13-14 (2001-2002)388 Jose M. Sevilla
tas intelectuales”, abierto a la dedicación investigadora multidisciplinar. Una investigación y una labor marcadas por los estudios sobre Galiani, Giannone y Vico; por la dirección durante años de la colección en Laterza de los “Scrittori d’Italia”; y la actividad redaccional en L’Enciclopedia Italiana y para el Dizionario biografico degli Italiani; así como por su trabajo de archivista en diversos puestos a lo largo de su vida. A Vico, como es sabido, dedicó Nicolini una ingente labor de ensayos históricos y biográficos, así como bibliográficos, además de la edición de los principales textos viquianos y su imprescindible Commento storico alla seconda Scienza nuova. Destaca Cacciatore la concreción –en los estudios viquianos– del esfuerzo nicoliniano “de análisis histórico-filosófico” como el de la “argumentada hipótesis de interpretación filosófica”. Su capacidad de penetración filológica, tan destacada primero por Piovani y luego por Tessitore, es ahora recordada nuevamente por Cacciatore. No sin detenerse antes en algunas de las principales obras de Nicolini, el director del Centro di Studi Vichiani se detiene en señalar la “napolitaneidad europea” que llevaba adelante el trabajo y la obra de Nicolini, de un “hombre de estudio” en quien el trabajo intelectual era el empeño ético más alto y decisivo en la vida. De la figura de un napolitano insigne pasamos al tratamiento que a la Nápoles “moderna” dedica Roberto Mazzola en su artículo sobre “Università, società e politica a Napoli nell’età moderna” (pp. 227-237), donde analiza este tema de la instrucción superior italiana en la época moderna, al que han sido dedicadas diversas y variadas investigaciones que el autor tiene en consideración. “Su recenti testi vichiani di Andrea Battistini” (pp. 240-251) es un repaso que Enrico Nuzzo realiza sobre las tres “lecturas” que el estudioso boloñés publicó en el volumen XII de New Vico Studies y cuyas temáticas fueron retomadas y dadas a la luz en italiano en su obra La sapienza retorica di Giambattista Vico. Nuzzo, por medio de exposiciones de las tesis de Battistini e interpretación de sus –a juicio del intéprete– puntos centrales, abre también una dimensión crítica y de discusión mediante el planteamiento de algunas objeciones principales, unas veces, y de demandas de aclaración, otras. Como sucede siempre que en un asunto (Vico, la poética, la primitividad, la razón narrativa, la modernidad, etc.) confluyen dos perspectivas: que la realidad (verdadera en su problematismo) se mantiene mediante el consenso y el disenso. Antes de pasar al apartado de “Recensioni”, se recoge un interesante documento para el estudio de la crítica viquiana, cual es la “transcripción integral” de las intervenciones tenidas en el “Seminario di presentazione dell’edizione critica di Giambattista Vico” (pp. 253-274), que tuvo lugar el 30 de octubre de 1996 en la Accademia nazionale dei Lincei. Es un documento de apreciable interés para conocer no sólo el desarrollo de una parte importante del programa del Centro di Studi Vichiani, sino también, y especialmente, para apreciar el desarrollo del programa de la edición crítica de obras de Vico. Se recogen las intervenciones de Sabatino Moscati (Presidente de la Accademia Nazionale dei Lincei), Giuseppe Cacciatore (Director del C.S.V.), Mario Agrimi (Rector del Istituto Universitario Orientale de Nápoles), Paolo Rossi (Profesor de la Università di Firenze), Alberto Varvaro (Profesor de la Università di Napoli “Federico II”), y Fulvio Tessitore (Rector de la Università di Napoli “Federico II”). En el espacio dedicado a las Recensiones (pp. 277-358), que resulta extenso y laborioso en este volumen, Renata Viti Cavaliere reseña la nueva edición de La filosofia di Giambattista Vico de B. Croce, a cargo de Felicita Audisio en la Edición nacional de las Cuadernos sobre Vico 13-14 (2001-2002) 389 Bollettino del C.S.V. 1998-1999
Opere de B.C. (Bibliopolis, Napoli, 1997); G. Cacciatore aborda el análisis de Nastri vichiani, de Leonardo Amoroso; Franco Ratto reseña independientemente cuatro obras: Senso, corpo, poesia de Giuseppe Patella, Vico nel mondo anglosassone de D.P. Verene, el Index Verborum de Paola Negro, y las actas del congreso internacional en memoria de E. Grassi, Studi in memoria di Ernesto Grassi, publicadas en 1996 en dos volúmenes al cuidado de Emilio Hidalgo-Serna y Massimo Marassi, todas familiares a los lectores de Cuadernos sobre Vico; Maurizio Martirano recensiona La sapienza retorica di Giambattista Vico, de A. Battistini; Nicola Perullo afronta la interpretación que Stefano Vellotti realiza en su Sapienti e bestioni; Andrea Atzeni da cuenta del ensayo en inglés de J.R. Goetsch Jr. Vico’s Axioms. The Geometry of the Human World; mientras que Silvia Caianiello realiza a lo largo de un laborioso estudio de doce páginas un análisis expositivo del volumen Vico und die Zeichen - Vico e i segni que a cargo de J. Trabant recoge, como es sabido, las actas del congreso internacional homónimo celebrado en Berlín del 23 al 25 de septiembre de 1993; Manuela Sanna recensiona el Catálogo de la muestra bibliográfica e iconográfica sobre Nápoles y Descartes (Dalla scienza mirabile alla scienza nuova. Napoli e Cartesio, 1997) editado por el Istituto italiano per gli studi filosofici; Alessandro Stile reseña el volumen colectivo coordinado por Bruno Pinchard sobre Malebranche (La légèreté de l’être. Etudes sur Malebrabche, 1998); y Giorgio Fulco analiza y expone la “ágil y densa” monografía de Clementina Cantillo titulada Filosofia, poesia e vita civile in Gregorio Messere. Un contributo alla storia del pensiero meridionale tra ‘600 e ‘700. Para finalizar, como viene siendo asiduo en el Bollettino, Enrico Nuzzo reseña el volumen XIV de New Vico Studies (1996, pp. 153); y Giuseppe Cacciatore dedica catorce páginas de atención y generoso comentario a Cuadernos sobre Vico V-VI (1995-96, pp. 495) y VII-VIII (1997, pp. 494); siendo el mismo Cacciatore quien a continuación reseña el número XVII (1997) de la revista mexicana Iztapalapa que es un volumen monográfico sobre Humanismo y Renacimiento. La última sección del Bollettino, el “Archivio viquiano” recoge un curioso apunte de Alessandro Savorelli (“Fra retorica e sapere: un’allusione allo stemma angioino di Napoli nella ‘Scienza nuova prima’?”, pp. 361-370) articulado sobre la asunción heráldica en Vico y la referencia de la Scienza nuova a la “ciencia del blasón”; y Andrea Atzeni muestra un recorrido por los principales sitios viquianos en la Web (“Vico nella rete”, pp. 371-376), en una coincidencia con Cuadernos sobre Vico de pre-ocupación por este tema (cfr. el trabajo de G. Pinton “¿Por qué y dónde está Giambattista Vico en la Web?”, en el vol. 11-12, 19992000, pp. 295-318). El utilísimo “Avvisatore bibliografico” (pp. 377-424) recoge información y noticias bibliográficas de setenta y tres obras en otras tanta entradas a cargo de A. Atzeni, G. Cacciatore, S. Caianiello, I. Grgic, F. Lomonaco, S. Marienberg, M. Martirano, R. Mazzola, F. Ratto, M. Ricco, S. Roic, M. Sanna, A. Stile y F. Tessitore. Finaliza este volumen doble del Bolletino con una página de “Notiziario”. * * * Cuadernos sobre Vico 13-14 (2001-2002)390 Jose M. Sevilla