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Proyecto Uniéndonos: Proyecto de intervención para la continuación de “Convivencia, participación y diversidad en Sevilla"

Jadue Tobar, Simón Felipe

Abstract

El presente trabajo de fin de máster se origina dentro del contexto de práctica curricular y está sustentado en el informe de Asociación Claver “Convivencia, participación y diversidad en Sevilla: diagnóstico participativo y propuestas de mejora desde la ciudadanía” realizado en 2018. Este informe recoge el relato de las problemáticas declaradas por vecinos y vecinas que son agentes comunitarios o vecinales de referencia de tres zonas de Sevilla. El presente proyecto es elaborado con el fin de dar continuidad al trabajo realizado por Asociación Claver y de responder, mediante acciones concretas, las necesidades declaradas por la ciudadanía en dicho informe. Este trabajo comprende diferentes momentos. En primera instancia se expone la sistematización de la información presente en este informe en forma de Árbol de Problemas, donde se reconoce como problema central la escasa cohesión del tejido asociativo en el territorio. Para esta intervención, se ha decidido acotar la población objetivo a una de las tres zonas abarcadas en el informe, con el fin de intentar responder a las necesidades más urgentes de una de las zonas con mayor vulnerabilidad social en Sevilla. En un segundo momento, el problema es comprendido desde los postulados de la psicología social de la liberación y del rol de la psicología comunitaria que expone Maritza Montero, entendiendo la existencia de estructuras sociales que van a venir a condicionar y reducir las formas de participación del colectivo migrante. Estas estructuras sociales, además, ejercen mecanismos de opresión sobre la población y es el rol de la psicología comunitaria el de subvertir estas lógicas de poder existentes. En tercer lugar, la información del árbol de problemas es transformada en un árbol de objetivos luego de analizar las alternativas más viables y abordables en esta intervención, para luego operacionalizar estos datos como Matriz de Marco Lógico. En esta matriz se propone la realización de instancias de encuentros entre vecinos, vecinas y asociaciones barriales para fomentar el trabajo en red, la colaboración y el apoyo mutuo. Estas actividades se articulan desde la Investigación Acción Participativa, en cuanto la presencia activa de los vecinos es indispensable en todo el proceso de intervención y la toma de decisiones, promoviendo la autogestión, el uso de los recursos existentes y el trabajo colaborativo entre los distintos actores presentes. Se plantea la organización de una jornada de Conversaferia, donde la población migrante da a conocer su realidad, pero también sus costumbres y tradiciones. Se propone la creación de talleres dirigidos a la ciudadanía que rescaten los saberes y conocimientos presentes en el barrio junto con espacios de encuentro entre vecinos autóctonos, migrantes y asociaciones barriales que orienten a la ciudadanía sobre su labor, los recursos disponibles y las formas de participación posibles. Se espera que mediante estas actividades se logre fortalecer el tejido asociativo en el barrio, dando a conocer a la población autóctona la realidad del colectivo migrante, fomentando un trabajo en red de las asociaciones existentes y dando respuesta a las dificultades que tiene la ciudadanía para participar políticamente.

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Facultad de Psicología Máster en Psicología de la Intervención Social y Comunitaria Trabajo Final de Máster Proyecto Uniéndonos PROYECTO DE INTERVENCIÓN PARA LA CONTINUACIÓN DE “CONVIVENCIA, PARTICIPACIÓN Y DIVERSIDAD EN SEVILLA” Autor: Simón Felipe Jadue Tobar Tutor de prácticas: Armando Agüero Collins Tutora académica: Isabel Herrera Sánchez CURSO ACADÉMICO 2019-2020 Sevilla, noviembre de 2020 2 ANEXO II DECLARACIÓN DE AUTORÍA RESPONSABLE D/Dª: Yo, Simón Felipe Jadue Tobar, con DNI o documento análogo 30371089A, estudiante del Máster en Psicología de la Intervención Social y Comunitaria de la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla, ASUMO Y DECLARO bajo mi responsabilidad que el Trabajo Fin de Máster que presento para su exposición y defensa titulado _____“Proyecto Uniéndonos: Proyecto de intervención para la continuación del proyecto de convivencia, participación y diversidad en Sevilla”_____________ fue escrito por mí y con mis propias palabras, a excepción de las citas procedentes de las fuentes referenciadas que están claramente indicadas y reconocidas como cita textual. Tengo constancia de que la incorporación de material público sin su correspondiente cita, la paráfrasis de este material sin referenciar o la utilización de textos, imágenes, metodologías, datos o resultados procedentes de algún trabajo previo o del que no sea autor/a individual, se considera plagio y por lo tanto es susceptible de conllevar el suspenso en el trabajo, así como posibles medidas disciplinarias. Por ello he tenido cuidado en citar cualquier texto, imagen, figura, tabla o ilustración que no sea consecuencia de mi propia investigación, observación o redacción. Por otro lado, asumo que el profesorado podrá utilizar herramientas de control del plagio que garanticen la autoría de este trabajo. En Sevilla, a 30 de noviembre de 2020 Fdo.: Simón Jadue Tobar 3 Índice 1. Resumen……………………………………………………………………….5 2. Antecedentes………………………………………………………………….6 2.1 Historia del Barrio………………………………………………….7 2.2 Asociaciones Existentes………………………………………….7 3. Problematización……………………………………………………………..8 3.1 Necesidades de la Ciudadanía…………………………………..9 3.3 Árbol de Problemas………………………………………………..9 3.3 Actores Involucrados…………………………………………….13 4. Marco Teórico……………………………………………………………….14 5. Diseño de Intervención…………………………………………………… 23 5.1 Árbol de Objetivos……………………………………………….24 5.2 Análisis de Alternativas……………………………………….…25 5.3 Nuevo Árbol de Objetivos……………………………………….27 5.4 Matriz de Marco Lógico…………………………………………29 Objetivos……………………………………………………….29 Planificación…………………………………………………...31 Evaluación……………………………………………………..38 6. Presupuesto…………………………………………………………………40 7. Líneas de Acción Futuras…………………………………………………41 8. Agradecimientos……………………………………………………………42 9. Bibliografía…………………………………………………………………..43 10. Anexos………………………………………………………………………..47 10.1 Anexo I………………………………………………………...47 10.2 Anexo II……………………………………….……………….48 10.3 Anexo III……………………………………………………….49 10.4 Anexo IV……………………………………………………….50 4 1. Resumen El presente trabajo de fin de máster se origina dentro del contexto de práctica curricular y está sustentado en el informe de Asociación Claver “Convivencia, participación y diversidad en Sevilla: diagnóstico participativo y propuestas de mejora desde la ciudadanía” realizado en 2018. Este informe recoge el relato de las problemáticas declaradas por vecinos y vecinas que son agentes comunitarios o vecinales de referencia de tres zonas de Sevilla. El presente proyecto es elaborado con el fin de dar continuidad al trabajo realizado por Asociación Claver y de responder, mediante acciones concretas, las necesidades declaradas por la ciudadanía en dicho informe. Este trabajo comprende diferentes momentos. En primera instancia se expone la sistematización de la información presente en este informe en forma de Árbol de Problemas, donde se reconoce como problema central la escasa cohesión del tejido asociativo en el territorio. Para esta intervención, se ha decidido acotar la población objetivo a una de las tres zonas abarcadas en el informe, con el fin de intentar responder a las necesidades más urgentes de una de las zonas con mayor vulnerabilidad social en Sevilla. En un segundo momento, el problema es comprendido desde los postulados de la psicología social de la liberación y del rol de la psicología comunitaria que expone Maritza Montero, entendiendo la existencia de estructuras sociales que van a venir a condicionar y reducir las formas de participación del colectivo migrante. Estas estructuras sociales, además, ejercen mecanismos de opresión sobre la población y es el rol de la psicología comunitaria el de subvertir estas lógicas de poder existentes. En tercer lugar, la información del árbol de problemas es transformada en un árbol de objetivos luego de analizar las alternativas más viables y abordables en esta intervención, para luego operacionalizar estos datos como Matriz de Marco Lógico. En esta matriz se propone la realización de instancias de encuentros entre vecinos, vecinas y asociaciones barriales para fomentar el trabajo en red, la colaboración y el apoyo mutuo. Estas actividades se articulan desde la Investigación Acción Participativa, en cuanto la presencia activa de los vecinos es indispensable en todo el proceso de intervención y la toma de decisiones, 5 promoviendo la autogestión, el uso de los recursos existentes y el trabajo colaborativo entre los distintos actores presentes. Se plantea la organización de una jornada de Conversaferia, donde la población migrante da a conocer su realidad, pero también sus costumbres y tradiciones. Se propone la creación de talleres dirigidos a la ciudadanía que rescaten los saberes y conocimientos presentes en el barrio junto con espacios de encuentro entre vecinos autóctonos, migrantes y asociaciones barriales que orienten a la ciudadanía sobre su labor, los recursos disponibles y las formas de participación posibles. Se espera que mediante estas actividades se logre fortalecer el tejido asociativo en el barrio, dando a conocer a la población autóctona la realidad del colectivo migrante, fomentando un trabajo en red de las asociaciones existentes y dando respuesta a las dificultades que tiene la ciudadanía para participar políticamente. Palabras clave: participación ciudadana, tejido asociativo, asociaciones barriales, investigación acción participativa. 6 2. Antecedentes El presente proyecto de intervención se articula sobre los resultados obtenidos en el informe de diagnóstico participativo y propuestas de mejora desde la ciudadanía realizado por Asociación Claver durante el segundo semestre del año 2018 y tiene como fin darle continuidad a este proceso de diagnóstico participativo. El diagnóstico participativo realizado por Asociación Claver en 2018 recogió el relato de participantes vecinales de tres zonas de Sevilla: Tres barrios, Amate y Nervión; Cerro del Águila y La Plata; Macarena y Casco Antiguo. Con el fin de acotar la intervención a un territorio determinado y con la intención de que pueda ser replicado en otras zonas, la zona de Tres Barrios-Amate figura como el contexto propicio para la realización del presente proyecto de seguimiento en un formato de piloto, sostenido en la información presente en el Plan Local de Intervención en Zonas Desfavorecidas del Ayuntamiento de Sevilla 2018-2022. Teniendo en consideración que el proyecto de diagnóstico fue realizado con base en el relato de los propios participantes, se hace necesario sostener este enfoque de trabajo que valida el protagonismo de los vecinos y organizaciones barriales como agentes promotores de cambio social. A su vez, el proyecto realizado recoge el valor que genera el trabajo colaborativo entre las distintas entidades sociales, reconociendo la posibilidad de que puedan emerger los saberes locales que traen consigo los miembros de la comunidad. Se hace imperioso socializar estos saberes y otros recursos existentes dentro de la comunidad en instancias de encuentro genuinas entre vecinos, colectivos y organizaciones. El trabajo que se plantea a continuación se centra en la participación del colectivo migrante mediante actividades críticas a realizar en conjunto a la población autóctona y las asociaciones barriales existentes reconocidas por la ciudadanía, con el fin de promover de esta forma la cohesión interna. Se ha decidido excluir del alcance de intervención de este proyecto aquellas demandas que tienen que ver con las problemáticas de creación de nueva infraestructura barrial puesto que, aunque son demandas expresadas por la comunidad y por tanto válidas, la resolución de estos conflictos por parte del ayuntamiento es de corte asistencialista. 7 2.1 Historia del barrio De acuerdo con el Plan Local de Intervención en Zonas Desfavorecidas del Ayuntamiento de Sevilla 2018-2022, la zona de Tres Barrios recibe su nombre de la agrupación de los barrios de Los Pajaritos, Candelaria y Madre de Dios. Surge como respuesta a una promoción pública de las viviendas en los años 50, acogiendo población humilde y que recibió la influencia de procesos migratorios ligados al desarrollo industrial, donde las condiciones de emplazamiento periférico favorecían la segregación de este barrio del resto de la ciudad. Tres Barrios, en conjunto con Amate, registran una población de 18.259 personas, donde el 52% son mujeres y el 64% de la población está en el rango etario de 17 a 64 años. De este total, el 10% de la población es de origen extranjero (1805 personas), concentrándose también en el rango etario descrito anteriormente. La población foránea proviene principalmente de Latinoamérica y de países del Magreb. Existe una carencia en las estructuras familiares del barrio, muchas veces monoparentales y dedicados a formas de trabajo inestable. En esta línea, la presencia de estructuras como la baja especialización profesional, el absentismo escolar y la falta de hábitos de convivencia y servicios sociales devienen formas de perpetuar un modelo de marginalidad estructural (Ayuntamiento De Sevilla, 2018). El Plan Local reconoce un empeoramiento paulatino del barrio y la ubica como una zona con necesidades de transformación social y de lucha contra la exclusión social. La limitada participación activa en actividades de corte cultural, social, las organizaciones vecinales empobrecidas, el nulo trabajo en red y la inexistencia de habilidades sociales para resolución de conflictos y mediación sitúan a Tres Barrios-Amate con una necesidad de intervención planificada y continuada. 2.2 Asociaciones existentes De acuerdo con Ayuntamiento de Sevilla y su registro de entidades, en la zona de Cerro-Amate, existen 301 entidades, de las cuales 26 son asociaciones vecinales, y que comprenden 15 tipos diferentes que varían entre entidades de tipo pro-animales, comerciales, ecológicas, asistenciales, deportivas y culturales. 8 Estas dos últimas concentran el mayor número de entidades (47 y 79, respectivamente) (s.f.). Para efectos del presente Proyecto, se ha optado que sean las y los vecinos participantes del proyecto quienes reconozcan, identifiquen y caractericen a las asociaciones presentes en el barrio, a fin de trabajar sobre el relato de los participantes y no de proponer unilateralmente las asociaciones con quienes trabajarán. 3. Problematización De acuerdo con la información presentada en el Plan Local, Tres Barrios-Amate se halla necesitada de intervenciones planificadas y continuadas. Además, considerando los niveles socioeconómicos y de vulnerabilidad expuestos, intervenir en ese territorio implica la realización de un pilotaje de intervención en este y otros barrios. Esta intervención está pensada no solo para que su planificación, estructuración y sustento teórico-metodológico sirvan más allá de su ejecución, sino como insumo para futuras intervenciones a realizar tanto por Asociación Claver como por instituciones asociadas. Como se ha mencionado, este proyecto se encuadra desde los hallazgos del Proyecto de Convivencia, Participación y Diversidad en Sevilla realizado por Asociación Claver el 2018. La metodología empleada para la obtención de información fue de diagnóstico participativo, recogiendo la voz de las y los vecinos migrantes de cada barrio, con el fin de elaborar un relato que ponga en valor la vivencia subjetiva de quienes habitan ese territorio. Es de principal importancia mantener esta esencia a lo largo de la intervención a realizar, rescatando el discurso que traigan los vecinos y relegando el rol de los interventores a guías y promotores del cambio más que de solucionadores; el cambio debiera surgir desde una participación con rol activo de las y los vecinos como agentes sociales. Con el mismo fin de mantener la continuidad de las intervenciones, es deseable que los participantes sean los y las mismas agentes vecinales clave que participaron el 2018 en el diagnóstico participativo y que ellos a su vez convoquen a más gente. La intervención mantendrá coherencia con el proceso 9 de diagnóstico participativo realizado por Asociación Claver, en la medida que siga validando y actualizando el relato de sus vecinos. 3.1 Necesidades de la ciudadanía En conjunto con las problemáticas reconocidas por la población, el informe de Asociación Claver también recoge el relato de necesidades concretas de la ciudadanía. Las demandas giran en torno a la participación ciudadana en dos niveles, el nivel interpersonal y las instancias de participación. A nivel interpersonal, se expone la necesidad de dar a conocer la realidad de las personas migrantes, desmintiendo información falsa que viene a ocasionar prejuicios y a producir situaciones de discriminación. En esta misma línea, la comunidad propone aumentar el conocimiento y la colaboración entre vecinos/as con el fin de incrementar la confianza existente entre ellos/as y de esta forma que se generen liderazgos locales que promuevan la colaboración entre vecinos y vecinas. En cuanto a las instancias de participación, se hace necesario en primer lugar defender los espacios de participación positivos existentes y emplear estas instancias para plantear soluciones a los problemas existentes. En esta línea, se hace imperioso facilitar la participación en estos espacios públicos de participación y toma de decisiones. En un segundo orden, la creación de nuevos espacios de encuentro entre las y los vecinos es también una necesidad declarada, que respondan a la interculturalidad del barrio y que llamen el interés de la población. Es viable inferir a partir de esto que la ciudadanía, además de tener claridad sobre cuáles son sus problemas más notables, también tienen certezas sobre aquellas necesidades que son más urgentes. La presente intervención apunta a dar respuesta a las problemáticas planteadas, respondiendo a las necesidades que han sido expuestas por la comunidad. 3.2 Árbol de Problemas La herramienta del árbol de problemas es una forma de exponer y ordenar lógicamente los problemas que declara tener una comunidad de personas, donde estos se agrupan según causas y efectos de cada uno, con el fin de llegar 16 las comunidades y que es rol de la psicología comunitaria de promover se relaciona con la capacidad de auto organización de las comunidades. EL FENÓMENO MIGRATORIO DESDE LA PSICOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN La realidad del proyecto migratorio del inmigrante es compleja. En su lugar de destino, los inmigrantes buscan legitimidad social, pero la incorporación de la población migrante en la sociedad receptora ocurre en un contexto de relaciones de poder asimétricas entre los inmigrantes y los otros grupos en la sociedad mientras que la población local se siente amenazada por una potencial pérdida de estatus social y recursos (García-Ramírez, De la Mata, Paloma & HernándezPlaza, 2011; Paloma y Manzano Arrondo, 2011) La psicología de la liberación analiza el fenómeno migratorio en términos de poder y llama a la transformación de la sociedad en todos sus niveles como una forma de crear justicia social y condiciones de bienestar para todos los grupos; tiene por objetivo la liberación individual y estructural, pues ambos procesos se retroalimentan y dependen mutuamente (Martín-Baró, 1987 y Prilleltensky, 2004 en Manzano-Arrondo, 2011). La liberación implica, por una parte, la transformación a través de la acción colectiva de las estructuras sociales que ejercen opresión y, por otra, la transformación mediante la reflexión crítica de los patrones psicológicos de opresión internalizados además de naturalizados y de las dinámicas de injusticia que perpetúan el ciclo de la opresión (Martín-Baró, 1987 en Paloma y Manzano Arrondo, 2011). Para la psicología de la liberación, el rol del psicólogo en temas de migración es un desafío que requiere transformar las estructuras sociales que perpetúan injusticias y les niegan oportunidades de bienestar; el psicólogo debe dejar de promover el bienestar individual para incorporar practicas liberadoras y estrategias para que la población migrante, en interconexión con otros actores sociales, puedan enfrentarse a la opresión y conseguir justicia social (Paloma y Manzano Arrondo, 2011). La psicología de la liberación considera que las claras inequidades en el poder ejercido por los distintos individuos son mejor entendidas como una manifestación de las inequidades de poder encontradas en las estructuras 17 sociales, donde lo que ocurre en el nivel individual, relacional y colectivo corresponden a lo que ocurre en un nivel estructural (Fryer, 2008 en Paloma y Manzano Arrondo, 2011). Este enfoque explica la existencia de relaciones asimétricas basadas en privilegios, debilidades, fortalezas y resistencias entre nativos e inmigrantes (Sonn y Fisher, 2005; Cobos y Calderón, 2019). García-Ramírez amplía esta idea afirmando que estas relaciones asimétricas son de opresión, es decir, de dominación por parte de un grupo para adquirir privilegios sobre el otro mediante la restricción del acceso a los recursos (2006, en De la Mata et al, 2010; Cobos y Calderón, 2019; Nelson & Prilleltensky, 2005 en Paloma y Manzano Arrondo, 2011). Esto ocurre mediante condiciones estructurales e ideológicas que van a ser manifestaciones de opresión en la experiencia cotidiana, transformándose en mecanismos de control implícitos que aseguran y perpetúan la asimetría de poder (Watts y Serrano-García, 2003; García-Ramírez, 2006; en De la Mata, 2010; Cobos y Calderón, 2019). La psicología de la liberación reconoce que estas relaciones asimétricas provocan patrones psicológicos negativos, pero también positivos tales como perseverancia, generosidad, creatividad, coraje y resistencia (Martín-Baró, 1994). De estos patrones psicológicos positivos, la resistencia es entendida como un comportamiento liberador emergente en la medida que produce actitudes y emociones positivas y promueve el reconocimiento de errores en el funcionamiento cotidiano (Watts y Serrano-García, 2003 en De la Mata, 2010; Montero, Sonn y Burton, 2017). La psicología de la liberación ubica su atención sobre estas estructuras de opresión, donde su objetivo central radica en deconstruir estas condiciones de opresión, transformándolas en liberadoras a través de la acción colectiva (Serrano-García, 2002, en De la Mata et al, 2010). LA CIUDAD Y EL USO DEL ESPACIO Comprender las acciones colectivas como ajenas al escenario en donde se desarrollan estos procesos de colaboración es dejar de considerar un elemento central en la intervención comunitaria, que es la apropiación del espacio. Pensar 18 en la ciudad es pensar y percibirla como un espacio social y simbólico que se vive y se apropia por los diferentes individuos y grupos que en ella habitan (Ramírez Kuri, 2015). La ciudad es también el mejor escenario para observar el dominio público y el debilitamiento que experimenta como espacio de participación con fines sociales y de compromiso cívico, donde en la sociedad occidental la participación se ha transformado en una forma de relacionarse con el Estado desde el conformismo y la desconfianza a la base de estas interacciones sociales (Ramírez Kuri, 2015). La lectura de Harvey contribuye a comprender este aspecto social de la calle, definida como un espacio público que es transformado con frecuencia por la acción social, que puede ser hacia el bien común o hacia prácticas de represión (2013). El espacio público es un lugar de encuentro de grupos sociales complejos y diferenciados en donde se exhiben estas condiciones socioculturales de la vida urbana y cuyo valor social y simbólico reside en su relación con el espacio privado, pues el espacio público expresa la manera como los habitantes usan y acceden a los recursos sociales, a la ciudad y a las instituciones, y como estos recursos se relacionan entre sí (Ramirez Kuri, 2015). Por esta razón, prácticas como la regulación del acceso al espacio y a los bienes públicos por parte de los grupos hegemónicos sirven para reivindicar el sentido de lucha por apropiarse de los espacios públicos (Ramirez Kuri, 2015; Harvey, 2013). Apropiarse del espacio comprende una forma de rehabilitar el valor de uso de este y su significación como obra antes que atribuirle significados del discurso hegemónico y aunque estos espacios y bienes públicos aportan a las cualidades del bien común, apropiarse requiere de una acción política por parte de la ciudadanía (Subirats y García-Bernardos, 2015; Martínez, 2014). La gestión del espacio público debe buscar aportar valor social y comunitario a espacios en desuso mediante acciones basadas en la corresponsabilidad, y que en definitiva se conviertan en espacios de interacción con el sistema para crear nuevos espacios de gobernanza (Subirats y García-Bernardos, 2015). ACCIONES COLECTIVAS Y LIDERAZGO COLABORATIVO 19 En lo relativo a las acciones colectivas, comprender los fenómenos de liderazgo que se llevan a cabo permite tener una visión de los procesos emergentes dentro de la comunidad. Al respecto, Crowe comprende liderazgo como un proceso en conjunto de líderes y colaboradores que busca influir hacia el cambio de manera concreta y transformadora a través de liderazgos colaborativos y comunitarios. Estos serán garantes de que se aborden los temas de las partes interesadas para producir un cambio positivo y sostenible para la comunidad (Crowe, 2003 en Cleveland y Cleveland, 2018). Queda preguntarse cómo es que se promueven instancias de liderazgo participativo y comunitario, pues compartir el liderazgo es un proceso de colaboración (Fitzsimons, James y Denver, 2011 en Cleveland y Cleveland, 2018). Bassler sostiene el valor de las redes locales, en donde su creación dentro de la comunidad crea un clima en donde más gente está dispuesta a participar hacia una meta común (Bassler, 2008). Los diferentes grados de compromiso comunitario toman forma según la participación de la ciudadanía en actividades comunitarias (Weerts, 2014 en Cleveland y Cleveland, 2018). La creación de redes locales y la presencia de liderazgos participativos son elementos que contribuyen al compromiso dentro de la comunidad, entendiendo que la colaboración entre diferentes figuras de liderazgo en un clima de participación dará lugar a un intercambio mutuamente beneficioso de conocimiento y de recursos (Weerts, 2019). El compromiso comunitario ha sido identificado como un elemento importante en el desarrollo tanto del bienestar individual como de la cohesión de las comunidades multiculturales receptoras (Taurini, Paloma, García-Ramírez, Marzana y Marta, 2017). Para promover comunidades comprometidas, los líderes deben cambiar la forma en que enfrentan el compromiso comunitario, deviniendo conscientes de que están entrando en una relación dinámica donde el control es compartido (Cleveland y Cleveland, 2018). En una mirada más global, el compromiso comunitario es un elemento facilitador de empoderamiento comunitario a través del desarrollo de un sentido de comunidad, cohesión social y eficacia colectiva (Rupp, Zimmerman, Sly, Reischl, Thulin, Wyatt y Stock, 2020). 20 El empoderamiento es entendido como un proceso de carácter sociopolítico, que supone la adquisición de derechos y responsabilidades mediante la toma de consciencia de una situación de desigualdad, la obtención de control y de capacidades que lleven a acciones colectivas dirigidas al desarrollo local y al cambio social, para mejorar la comunidad y acabar con estas condiciones de desigualdad que generan opresión (De la Mata, 2010; Cleveland y Cleveland, 2018). Este proceso consta de tres pasos lógicos: el desarrollo de pensamiento crítico, la obtención de capacidad de respuesta y la toma de acciones (De la Mata, 2010). En una nueva forma de comprender las acciones colectivas, además de las redes locales entre vecinos de una misma comunidad, las asociaciones también se comprenden como escenarios comunitarios empoderadores (Maton, 2008, en De la Mata, 2010). ROL DE LAS ASOCIACIONES En la misma tónica tratada con anterioridad, las Organizaciones Promotoras de Liberación (OPL) se configuran como escenarios comunitarios que vienen a actuar como poder político colectivo, en cuanto que la participación de inmigrantes en OPLs aportan en su resistencia contra condiciones sociales opresivas en un nivel ecológico, inspirando a otras organizaciones y construyendo redes de acción y resistencia a la vez que crean una visión más amplia de sociedad en términos de justicia. (Heller, 1989 en Paloma y Manzano Arrondo, 2011). La participación de los miembros en mecánicas organizativas que aseguren la toma de decisiones transparente y horizontal se condicen con la corresponsabilidad de acciones colectivas (Subirats y García-Bernardos, 2015; Paloma y Manzano Arrondo, 2011). Participaciones muy simples en principio pueden causar un gran impacto, como aquellas donde los individuos que comparten sus experiencias de vida con otros en contextos similares reciben una sensación de recuperación del orgullo en su identidad cultural, un sentimiento de pertenencia y una fuente de valor y de inspiración en otros (Paloma y Manzano Arrondo, 2011; Rogers, 1973). En esta línea, las redes sociales entre compatriotas juegan un papel fundamental en las 21 experiencias de resistencia colectiva contra las relaciones de poder opresivas, permitiendo a los migrantes tomar control sobre sus vidas y obtener capacidades de responder como agentes activos de cambio comunitario (García-Ramírez et al. 2011 y Paloma et al. 2010, en Paloma et al, 2014) En esta línea, el rol que las organizaciones y asociaciones pueden cumplir en la promoción de una sociedad multicultural y justa es considerado esencial, pues pueden funcionar como catalizadores de cambio social y como promotores de cambio y bienestar social (Yerkes, Hoogenboom y Javornik, 2020). LEYENDO EL PROBLEMA CENTRAL DESDE LA TEORÍA Es necesario ahora comprender el problema de la escasa cohesión del tejido asociativo a la luz de las conceptualizaciones teóricas realizadas. En primer lugar, se explica la existencia de situaciones de discriminación en contra de la población migrante siguiendo el modelo de aculturación de Berry (2005), que expone que la marginalización ocurre cuando existe pequeño interés en, o posibilidad de que los individuos mantengan su cultura o interactúen con otros. Desde la psicología de la liberación, se describe la marginalización como una situación donde una minoría sufre una discriminación por parte de una sociedad a través de una ideología opresora institucionalizada en mecanismos de control como la violencia, la explotación económica, el control cultural y el control político (Paloma y Manzano Arrondo, 2011). Otros estudios han llegado a conclusiones similares a las que se expone en el árbol de problema; Paloma, García-Ramírez y Camacho exponen que la población marroquí inmigrante presente en Andalucía a menudo se ve enfrentada a mecanismos de control, cuya opresión se manifiesta, por ejemplo, en la inestabilidad laboral producto de malos sueldos y un sistema que condona este tipo de explotación económica. No solo eso, el control cultural puede apreciarse en su infrecuente acceso a servicios públicos y que no están suficientemente adaptados a sus necesidades culturales (2014). Formas de control cultural se exhiben también cuando el contacto con la población local es escaso dado que solo esperan rechazo de su parte y el control político se manifiesta cuando participan poco en las esferas sociales producto de 22 la exclusión explícita de los escenarios políticos (Paloma, García-Ramírez y Camacho, 2014). El relato de los y las autoras se relaciona con las formas de control que vienen a condicionar la participación política de la población migrante de Tres Barrios-Amate. El trabajo que es necesario realizar es aquel que rompa el ciclo de la opresión y que a través de compartir experiencias con otros se promueva la creación de conciencia crítica como medio para establecer una conexión entre las situaciones personales y las situaciones estructurales que sufren, además del desarrollo de competencias y de acciones concretas que permiten a los participantes transformar estructuras injustas (Paloma y Manzano Arrondo, 2011). La psicología comunitaria permite entender las condiciones de opresión que los inmigrantes tienen que sobrellevar durante su transición y la necesidad de comprender la aculturación como un proceso de empoderamiento que involucra a la gente, migrante o autóctona, en la transformación de ellos mismos y de sus condiciones sociales (Paloma et al, 2010). De esta forma, iniciativas vinculadas al mundo del arte y la reivindicación de la autogestión de los centros sociales crean oportunidades y espacios para la autogestión colectiva, además de ser una nueva forma de participación vecinal y de ocupación del territorio (CampsCalvet, Langemeyer, Calvet-Mir, Gomez-Baggethun y March, 2015; Subirats y García-Bernardos, 2015). Estas iniciativas de ocupación del territorio representan formas de acción colectiva y de resistencia que mejoran la cohesión social (Camps-Calvet et al, 2015). Considerar el trabajo de las asociaciones como parte del trabajo a realizar se vuelve indispensable, en cuanto las asociaciones locales se consideran un escenario de empoderamiento comunitario (Paloma et al, 2010). Los inmigrantes se comprometen con organizaciones comunitarias por razones intrínsecas (apoyar a sus compatriotas) y extrínsecas (aumentar conexiones sociales). Su acción social tiene una influencia positiva en su bienestar porque mejora las competencias biculturales, desarrolla relaciones sociales con los miembros receptores, fortalece los lazos sociales con compatriotas, incrementa las 23 habilidades para tratar con condiciones de injusticia social y disminuye el prejuicio hacia su grupo cultural (Taurini et al, 2017). 5. Diseño de Intervención De la lectura teórica que se hizo del problema central, se propone utilizar el enfoque de Investigación-Acción-Participativa (IAP) como metodología y estrategia de intervención pues es la que ha dado resultados, desde otras lógicas de acción, en fortalecer y densificar el tejido social y asociativo existente en los barrios (Llobet, Cortés y Alemany Monleón, 2004). En una IAP, se parte de los intereses de la comunidad y de lo que consideran importante, comprendido mediante el análisis crítico y la participación activa de los grupos implicados que se orientan al cambio social y el enfrentamiento de los problemas de una población a partir de sus recursos, de tal forma que se genere un entramado horizontal y vertical que permita la ampliación del proceso y la transformación de la realidad social (Valderrama Fernández y Solis Espallargas, 2015; Álvarez y Álvarez, 2007). Para Álvarez y Álvarez, la IAP tiene cuatro fases: la fase de observación consta en un primer acercamiento a la comunidad para que durante el período de investigación se realicen diagnósticos participativos en donde se recoja y sistematice el relato de la comunidad; los siguientes pasos constituyen la acción y ejecución de iniciativas participativas y la evaluación constante de la información y los resultados que se van obteniendo (2007; (Valderrama Fernández y Solis Espallargas, 2015). Siguiendo esta lectura, la etapa de diagnóstico participativo realizada por Asociación Claver, engloba las primeras dos fases de la IAP, por lo que las actividades que se proponen buscan mantener la continuidad del proceso. Este enfoque destaca por en primer lugar, establecer una relación de sujetosujeto antes que de sujeto-objeto con la población de estudio u objetivo, pues se parte de la realidad social particular de los propios participantes del proceso y en donde son los propios implicados e implicadas los que llevan a cabo la investigación como ente fundamental de la resolución de sus propios problemas mediante la acción social organizada, tomando protagonismo de su propia 24 transformación (Monreal i Bosch y Valle Gómez, 2009; Álvarez y Álvarez, 2007; Llobet et al, 2004). Las metodologías de IAP se configuran como herramientas que permiten la retroalimentación de saberes y el enriquecimiento mutuo de los participantes del proceso, donde éste se plantea como espacio de autoformación y aprendizaje de nuevas maneras de ser y hacer que van a implicar una apuesta política hacia la transformación social a la vez que fomenta la autogestión de políticas que rompen la hegemonía (Rincón, 2017; Monreal i Bosch y Valle Gómez, 2009; Llobet et al, 2004). Actualmente, la IAP se define como una alternativa válida para promocionar cambios sociales que aumenten la calidad de vida de ciertos colectivos, sobre todo de aquellas personas que están en riesgo de exclusión social, económica o cultural (Monreal i Bosch y Valle Gómez, 2009). En este contexto, el rol del investigador o interventor es de facilitador, al ayudar a la comunidad a trabajar en el proceso cíclico de la IAP y en proporcionar al grupo las herramientas para alcanzar este objetivo, no mediante una batería de respuestas y soluciones a los problemas, sino propiciando la conversación, la indagación autorreflexiva y el diálogo como mecanismo con los que crear procesos donde los sujetos afectados aporten soluciones a sus problemas (Monreal i Bosch y Valle Gómez, 2009; Álvarez y Álvarez, 2007). 5.1 Árbol de Objetivos El Árbol de Objetivos comprende una transformación de todos los problemas presentes en el Árbol de Problemas, pero vistos como objetivos a conseguir para dar solución al problema central. De estos objetivos planteados, se elabora un análisis de alternativas que contemple cuáles son los alcances y el impacto de la intervención, en la medida que responden a las causas o a los efectos del problema central identificado, respectivamente. El problema central constituye el propósito del presente proyecto de intervención, que es fortalecer el tejido asociativo de Tres Barrios-Amate. El árbol de objetivos determina también cuáles serán los componentes de la matriz de marco lógico, que responden a los objetivos específicos de la intervención. 25 El árbol de objetivos final, posterior al análisis de alternativas, plantea una narración y una explicación lógica en donde los problemas hallados se articulan como objetivos que ya se hallan cumplidos y cuya consecución lleva a objetivos más amplios y explicativos del escenario descrito en términos de impacto. Ilustración 2: árbol de objetivos construido a partir del árbol de problemas elaborado con el relato presente en el Informe de Asociación Claver (ver Anexo 10.2) 5.2 Análisis de Alternativas El análisis de alternativas se realiza en base a tres criterios: el técnico empírico, el de factibilidad del equipo interventor y la capacidad económica del proyecto. Siguiendo los tres criterios, no forma parte de este proyecto el dar respuesta a las condiciones laborales de la población migrante por exceder los alcances de esta intervención en términos de competencias técnicas, recursos humanos y monetarios. Dar respuesta a problemáticas de carácter estructural está muy por encima del impacto que pueda provocar esta intervención, sin embargo, sí es de interés de la intervención el fomentar la confianza de la población migrante a 32 involucrados en el problema y cuya participación se basa en un compromiso y en un acompañamiento constante; en otras palabras, el investigador-interventor deviene parte de la población, se involucra directamente con los distintos actores y es un acompañamiento transversal a las actividades que se realicen. Para todas las actividades, encuentros y seguimientos que se realicen, Monreal i Bosch y Valle Gómez han propuesto 10 actitudes del interventor que favorecen la participación en intervenciones de investigación-acción y que se recomienda seguir durante las actividades. Estas son las siguientes: 1. Querer escuchar y valorar la opinión de los otros; 2. Hay que hablar de cosas posibles, dejando claros los límites desde el principio; 3. Ser amable y comunicativo; 4. Ser empático, saber ponerse en el lugar del otro y entenderlo; 5. Hacer lo posible para dar salida a las cosas propuestas y acordadas; 6. Saber contagiar las ganas, incitar y facilitar la implicación; 7. Saber trabajar y dinamizar el grupo; 8. Abrir espacios que hagan posible de verdad la participación; 9. Entender que los otros pueden mejorar lo que tu opinas y crees y 10. Saber y valorar el trabajo en grupo y la participación (Monreal i Bosch y Valle Gómez, 2009). Sesión 1: Taller de Cartografía Social Como ya se ha mencionado, el trabajo del investigador-interventor es ser parte de un proceso, no de seguir una programación fija y rígida de planificación de actividades; el investigador-interventor es transversal y se mantiene presente a lo largo del proceso de trabajo. En este sentido, la cartografía social o mapeo se configura como una forma para los participantes de conectar situaciones del ámbito cotidiano con el ámbito institucional, cuyos resultados revelan la importancia de la participación para producir cambios en las personas y en el entorno, dado el compromiso que se adquiere con el medio cuando desarrollan un sentimiento de pertenencia y de identidad con el barrio donde viven (Valderrama Fernández y Solís Espallargas, 2015). Este primer encuentro se llevará a cabo en el salón de eventos de Asociación Claver, en donde al frente se ubicará una imagen de las calles y zonas urbanas 33 de Tres Barrios-Amate, pero en tamaño plotter, con el fin de que sea completado por los y las participantes. Para la concurrencia, se espera que al menos sean 10 personas, la misma cifra de participantes de ese territorio que hubo en el encuentro de diagnóstico participativo. Esta actividad constituye el elemento central de la intervención, pues llevará a los participantes una tarde entera de trabajo (5 horas). Dada la extensión temporal de la actividad, se ofrecerá un servicio de alimentación. De este trabajo se movilizarán acciones que van en directa relación con las otras actividades propuestas, pero también como instancia de evaluación principal. Esta sesión responde a los tres componentes y a los cinco subcomponentes de la intervención. Esta actividad se entiende como una facilitación de instancias que promueven el sentido de comunidad y pertenencia, que permite conocer la labor de las asociaciones externas que trabajan dentro del barrio y como una actividad que promueve la socialización de saberes existentes dentro del barrio a la vez que también fomenta el reconocimiento de las relaciones de poder que se configuran en el medio social. Actividad rompe-hielo (15 minutos) Esta actividad tiene como fin distender los ánimos y calmar ansiedades iniciales ante la intervención. Una actividad interesante es la de la madeja de lana, que consiste en que el interventor comienza diciendo su nombre, una cosa que le gusta de sí mismo/a y le arroja la madeja de lana a alguien, sosteniendo un extremo del cordel. Quien recibe la madeja debe presentarse y declarar un aspecto que le guste de su barrio, agarrar el cordel y lanzarle la madeja a otra persona. Esto continúa hasta llegar al último o última, quien además debe decir algo que le guste hacer en su barrio y devolverle la madeja a quien se la entregó, empezando a desenredar la lana hasta que vuelva al interventor. Realizando el mapeo (1 hora) Durante este primer momento de trabajo, los interventores harán preguntas del tipo ¿dónde viven? ¿a qué escuelas van sus hijos/as? ¿Si se enferman, a qué consultorio asisten? ¿Dónde usualmente hacen la compra? ¿qué asociaciones conoce? ¿Cómo llegó a conocerla? y cualquier otra que tenga como fin indagar 34 sobre los recursos existentes en el territorio. Cobra valor la explicación de los y las participantes de qué asociaciones conoce y cómo las conoció, pues entrega información sobre elementos de visibilidad que otras asociaciones no mencionadas no poseen. Todos estos espacios deben ser señalados con los pins de colores en la imagen del mapa de Tres Barrios-Amate tamaño plotter. El interventor guardará registro de esta información que aparece en el mapa, poniendo especial atención sobre aquellas asociaciones que fueron reconocidas y en las razones que llevan a una asociación a ser más visible que otras. Saberes no institucionalizados (45 minutos) El mapa ya ha adquirido una buena cantidad de información de servicios disponibles y se han guardado registros importantes sobre intereses y apreciaciones valóricas del barrio en el que habitan. El siguiente paso es validar el conocimiento no institucionalizado que existe en el territorio, es decir, saberes locales que puedan estar puestos al servicio de la comunidad. Se invitará a los y las participantes a mencionar si conocen a alguien que se dedique a los oficios o a la artesanía, las artes o la música. Una vez reconocidos, los interventores explicarán que reconocer estas formas de saber cobra igual relevancia que reconocer los recursos existentes en los barrios pues, en otras palabras, estos saberes también forman parte de la red de recursos disponibles para la ciudadanía en el territorio y que puedan resultar de interés para los participantes del encuentro. Después de esto se hará una pausa de 30 minutos para comer, tomar aire, estirar las piernas, etc. Grupo de encuentro (1 hora) El propósito de esta actividad es que los participantes puedan compartir desde su propio relato, aquellas experiencias que hayan tenido algún momento en su barrio con cuatro tipos de carga emocional: alegría, pertenencia, tristeza y finalmente impotencia o injusticia, en ese orden. Se explica esta secuencia desde lo que resulta más fácil hablar a lo que es más difícil compartir, además de que rescatan sentimientos positivos y negativos que refieren a ellos como individuos 35 (alegría y tristeza) así como en su relación con el barrio (pertenencia e injusticia). Se destinarán 12 minutos por carga emocional para que cada grupo comparta sus experiencias. Finalizada la conversación en grupos, se abre el plenario para que las personas y/o grupos compartan lo que conversaron y/o sintieron en la medida que quieran hacerlo. Gestionando encuentros (1 hora) Una vez que estos saberes y recursos están reconocidos y se han comentado experiencias personales sobre la relación con el territorio, se hace importante transmitir la idea a los/as participantes que, si no se hace uso de ellos o si no se pone al servicio de la ciudadanía, estos recursos no están siendo aprovechados y esas experiencias están siendo olvidadas. Se espera que entre los/as participantes se pueda hallar una posibilidad viable de espacio que pueda ser habilitado para dar a conocer estos saberes, así como también los relatos de dificultad que comentaron los participantes en el grupo de encuentro. Evaluación (15 minutos) La evaluación de esta sesión comprende las notas de campo, el trabajo final realizado en el mapa tamaño plotter, observaciones realizadas por los interventores y grabaciones de las discusiones mientras hacían el trabajo. Al final de la sesión se invitará a un/a voluntario/a para que comente su experiencia y su apreciación de la actividad. Preguntas que pueden guiar la entrevista son: - ¿Qué crees que conseguimos en el trabajo de hoy?: Apunta a los objetivos percibidos y la consecución de estos mediante la actividad. - ¿Qué tan de acuerdo estás con la forma de trabajo que seguimos para conseguir estos resultados?: Refiere a una apreciación de la metodología percibida y empleada para conseguir dichos objetivos. - ¿Qué nuevo conocimiento has adquirido en esta actividad? ¿Qué nuevo te llevas de esta sesión?: Apela al valor social del trabajo realizado, aquello que es nuevo conocimiento que surge desde la participación. - ¿Consideras necesaria la participación para conseguir lo que conseguimos hoy?: Rescata el valor de la participación como vía para obtener los resultados percibidos. 36 Sesión 2: Talleres barriales autogestionados Se espera que de la autogestión y de la autoorganización, aquellas personas que mencionaron conocer gente poseedora de saberes locales ligados al oficio, las artes, la música, etc, puedan establecer contacto con ellos y/o ellas, con el propósito de ofrecerles un espacio en el que puedan entregar su saber a la ciudadanía con el fin de promover la socialización de estos saberes existentes en el barrio. Estas actividades ligadas a la cultura, las artes, la artesanía y/o los oficios, son formas de reivindicar el conocimiento que no se halla institucionalizado en forma de centro específico declarado durante el mapeo, a la vez que se le da un espacio protagónico y una perspectiva de horizontalidad del conocimiento, disponible a quien quiera recibirlo. Se espera que, de los contactos reunidos, al menos dos vecinos/as puedan ofrecer instancias voluntarias de socialización de conocimiento para los vecinos y vecinas de Tres Barrios-Amate y que puedan llevarse a cabo jornadas en este espacio habilitado que fue descubierto en la sesión de cartografía social. Aunque esta sesión comprende las jornadas de taller como tal, la preparación de estas jornadas podría incluir la coordinación de los/as involucrados/as, el traslado de infraestructura y la habilitación del espacio mismo, por lo que la participación del investigador-interventor resulta crucial en cuanto estas instancias se configuran como instancias de evaluación viables para levantar información. Entre ellas, notas de campo, observaciones y grabaciones de entrevistas cuyas preguntas se orienten sobre ¿Qué saber te parece más relevante de socializar? ¿Por qué? ¿Qué rol crees que toma la participación en jornadas de este tipo? Entre otras. 37 Sesión 3: Conversaferia Al igual que con la actividad anterior, se espera que esta actividad sea fruto de la acción colectiva, el trabajo en red y la coordinación de los distintos actores sociales. El rol del interventor-investigador recae en la movilización de este tipo de coordinaciones y acciones colectivas, facilitando la comunicación y contactando a las asociaciones que fueron mencionadas en el taller de cartografía social con el propósito de hacerlas partícipe de esta jornada. La jornada de Conversaferia se comprende como una actividad que también dura toda la tarde, pero que lejos de ser una jornada de trabajo, es una jornada que está dirigida a todo el territorio y a la participación de los y las vecinas de Tres Barrios-Amate. Esta jornada tendrá distintos momentos, que corresponden a actividades asociadas a los componentes de la intervención. Uno de estos momentos, es la exposición por parte de las asociaciones reconocidas y contactadas sobre su labor, su perspectiva y su experiencia trabajando en el barrio. De forma similar, estos representantes de asociaciones pueden dar a conocer las formas de participación política sin necesidad de armar asociaciones o, de querer hacerlo, cuáles son los pasos a seguir para conseguirlo. De forma semejante, uno de los momentos de la jornada es la de participación en los talleres autogestionados. Cada profesor tendrá un espacio para ofrecer una demostración de lo que han sido sus talleres, para finalizar estas exhibiciones con una presentación preparada de su taller, sea de música, arte, danza, artesanía o lo que fuere, rescatando el valor de la cultura y como la multiculturalidad es una forma de enriquecer la realidad barrial. La alimentación estará a cargo de iniciativas autogestionadas de personas migrantes y no migrantes, con el foco de poder dar un espacio de legitimidad, visibilidad y validez a otra expresión cultural típica de las etnias de origen migrado, como lo es la comida. Llegar a la población a través de la comida, la música o el baile, constituyen acercamientos que derriban prejuicios y que son 38 significados no racionalmente, sino emocionalmente, esquivando el sesgo del prejuicio. La sobremesa estará a cargo de exposiciones voluntarias en foros de discusión de vecinos de origen migrado que quieran y puedan dar su relato con respecto a las dificultades que experimentan las personas de origen migrado al llegar a su país de destino; explicitar elementos como racismo, situaciones de discriminación y barreras estructurales cumple la función de sensibilizar a la población sobre la realidad que estas personas viven y también como forma de desmentir la información falsa que existe sobre los inmigrantes y sus supuestas facilidades de acceso. La evaluación comprenderá notas de campo, observaciones participantes, grabaciones y entrevistas cuya tónica oscile hacia las preguntas de la primera sesión de cartografía social. 5.4.4 Evaluación Para realizar la evaluación de este proyecto, se debe tener en consideración que la evaluación en IAP es transversal a la intervención donde a medida que se genera información y conocimiento, se llevan a cabo unas acciones que, evaluadas, generan de nuevo conocimientos que posibilitan a la vez y de nuevo la planificación y ejecución de nuevas acciones; no se espera, como en otros modelos, el final de la investigación para pasar a la acción (Monreal i Bosch y Valle Gómez, 2009; Álvarez y Álvarez, 2007). Participar en un proyecto de investigación-acción puede ser interesante y gratificante por las formas nuevas de pensar y trabajar que los participantes aprenden y desarrollan (Álvarez y Álvarez, 2007). De estas evaluaciones, también se recogen nuevos datos que permitan comprender la realidad de las comunidades y territorios y añadir nuevos matices a su experiencia para corresponderse con las expectativas de la gente de cómo debería ser la vida en sociedad (Álvarez y Álvarez, 2007). Para recoger e incorporar el relato y la evaluación que hagan los participantes del proyecto, se sugiere que el interventor-investigador lleve un diario sobre los 39 acontecimientos y los debates, donde registre la información obtenida mediante observaciones durante las sesiones, entrevistas a informantes clave y/o notas de campo; estas unidades de registro permiten una sistematización y descripción del contenido, recogiendo los referentes significativos de los participantes a partir de las unidades mínimas de información extraídas de las fuentes (Valderrama y Solís, 2015). También las grabaciones pueden ser de utilidad, especialmente si ha habido varios debates y discusiones al mismo tiempo en grupos de trabajo, junto a entrevistas y actas de asistencia; es en base a estos instrumentos que se obtienen los resultados más significativos de la investigación (Álvarez y Álvarez, 2007; Monreal i Bosch y Valle Gómez, 2009; Valderrama y Solís, 2015). 5.4.4.a Plan de Evaluación Aspectos a evaluar en una IAP remiten a 1) los resultados que reflejan consecución de objetivos, 2) que el proceso y el método de trabajo hayan estado adecuados a los objetivos, 3) evaluar la intervención en términos de impacto social, es decir, que se produzca conocimiento útil para la comunidad y 4) que la participación haya significado la implicación de la población en el proceso de estudio y de programación de las acciones concretas realizadas (Monreal i Bosch y Valle Gómez, 2009). Otros estudios realizados en IAP refieren a que en la evaluación debiera destacar el uso de la cartografía social, que aporta y resalta por un carácter innovador y fomenta un enfoque más participativo en cualquier intervención social y ambiental (Valderrama y Solís, 2015). Por esta razón, la evaluación de las actividades será mediante transcripción de los registros existentes y el posterior análisis temático en categorías. De esta forma, es posible identificar relatos que se repiten, se profundizan y que vienen a explicar las percepciones y los significados que los participantes se han formado de la experiencia de IAP. El investigador-interventor tiene la tarea de elaborar un informe de devolución de estos hallazgos, en el que se compendie el relato categorizado de todos los participantes y las conclusiones generales que se obtienen a partir de la lectura de la evaluación realizada a la luz de la teoría, creando nuevo conocimiento a partir de la experiencia práctica y promoviendo nuevas reflexiones sobre los fenómenos sociales y formas de comprenderlos a partir del relato de quienes están involucrados en ellos. 40 5.4.5 Supuestos de la Intervención La intervención se sustenta sobre ciertos supuestos. Uno de ellos es que la gente es capaz de asociarse y tomarse el espacio público con la seguridad de no ser reprimido violentamente por los organismos de policía o vigilancia. El otro supuesto es que no existe una situación de pandemia global que dificulta el compartir presencialmente con otra persona y nos obliga a tener una distancia de seguridad en los encuentros, usar mascarillas y a desinfectar todo aquello cuanto se use. En esta misma línea, el proyecto de intervención no puede realizarse por medios telemáticos. 5.4.6 Validación del Proyecto La forma de validar el proyecto constituye las maneras en que se va a dar a conocer la labor y las actividades a realizar por parte del equipo interventor. Entre las estrategias y formas de comunicación que se contemplan, además de masificar la convocatoria a las actividades en redes sociales y foros de internet del territorio, figuran: ubicar afiches en las avenidas mas transitadas de Tres Barrios-Amate; dejar anuncios impresos de las jornadas de talleres autogestionados y de la Conversaferia en negocios locales del territorio, estableciendo alianzas con ellos en base a la garantía de ofrecerles un espacio de venta en las actividades; esta iniciativa fomenta el comercio local y hace partícipe de la socialización a los distintos actores sociales del barrio. 6. Presupuesto Tabla 4: Presupuesto por sesión, por actividad y total de la intervención. Sesión Actividad(es) Material necesario Costo Costo total acumulado 1 Taller de Cartografía Social a. Mapa de la zona de Tres Barrios-Amate en tamaño plotter, en colores b. Pins, alfileres y pinchos variados c. Folios y lápices d. Servicio de alimentación y bebidas (18 pers.) a. 10€ b. 3€ c. 5€ d. 200€ 218€ 41 2 Talleres barriales autogestionados a. Habilitar el espacio (mesas, sillas) b. Traslados c. Anuncios d. Aportar herramientas e insumos para los talleres a. 0€ b. 20€ c. 15€ d. 20€ 273€ 3 Conversaferia a. Anuncios b. Habilitación del espacio c. Obtención de comida d. Alquiler de altavoces (amplificación sonora) e. Montaje de Escenografía a. 15€ b. 0€ c. 50€ d. 50€ e. 50€ 438€ 1, 2, 3 Salario del profesional a cargo de la intervención Dos profesionales a cargo de la intervención. Mínimo 450€ por profesional (total: 900€) 1338€ 1,2,3 Imprevistos 100€ 1438€ TOTAL PROYECTO 1438€ Población Migrante en el Territorio 1805 personas Costo por habitante migrante 0,80€/hab. 7. Líneas futuras de intervención Un posible resultado es que, ante la abundante gama de asociaciones que están presentes en el distrito que comprende a Tres Barrios-Amate, solo se mencionen unas pocas. Esto refiere a un posible problema de visibilidad de las asociaciones no nombradas durante el mapeo, donde convendría pesquisar cuáles fueron los elementos que hacen una asociación más visible que otra. Esta investigación tendría como propósito estudiar e indagar en las representaciones que los vecinos tienen de las otras asociaciones existentes en el territorio y que llevan a que no figuren como recursos disponibles de su territorio. El tema del racismo estructural presente en Tres Barrios-Amate refiere a un tipo de problemáticas que pueden ser abordadas con una serie de intervenciones precisas que tengan como fin la deconstrucción y reflexión crítica del fenómeno 48 10.2 Árbol de Objetivos 49 10.3 Análisis de Alternativas 50 10.4 Nuevo Árbol de Objetivos