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Una «epopeya» musical en cinco movimientos: La roda del viento, de Dorantes (con notas sonoro-visuales de Manolo Sanlúcar)

Escobar Borrego, Francisco Javier; Navarro, José Luis

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La Musa y el Duende. Nº 0 - 2016. 1 Nº 29, Diciembre, 2020 ISSN 2445-4214 La Musa y el Duende REVISTA INTERNACIONAL DE FLAMENCO David Coria Nº 29. Diciembre, 2020 La Musa y el Duende 1 Consejo de Dirección Dirección José Luis Navarro Vicedirección Eulalia Pablo Secretaría Rocío Luna Alfonso Carmona González José Cenizo Jiménez Cristina Cruces Roldán Francisco Javier Escobar Borrego Agustín González Gallego Rafael Infante Macías Paco Sánchez Juan Manuel Suárez Japón La Musa y el Duende Nº 29. Diciembre, 2020 2 Sumario Portada David Coria. Paco Sánchez. Editorial 4. La XXI Bienal: el día después. Textos 5. José Luis Navarro. Entrevista con David Coria. 15. José Luis Navarro. ¡Fandango! de David Coria y David Lagos. 25. José Luis Navarro. More (no) More de María Moreno. Sevilla 29. Cajasol. 31. Teatro Central. De discos 33. Francisco J. Escobar y José Luis Navarro. La roda del viento de Dorantes. De libros 47. José Luis Navarro. Yo bailo de María Moreno & Susana Girón. 49. José Cenizo. Pregones y flamenco de Rafael Cáceres y Alberto del Campo. Noticiario 51. Venturas y desventuras. Una ventana abierta a la Investigación 52. Cristina Heeren. El Flamenco Arte. Nº 29. Diciembre, 2020 La Musa y el Duende 33 De Discos Una «epopeya» musical en cinco movimientos: La roda del viento, de Dorantes (con notas sonoro-visuales de Manolo Sanlúcar) El aire se serena y viste de hermosura y luz no usada, Salinas, cuando suena la música estremada, por vuestra sabia mano gobernada. [...] Traspasa el aire todo hasta llegar a la más alta esfera y oye allí otro modo de no perecedera música, que es la fuente y la primera. La roda del viento (Flamenco Scultura, 2020), del compositor y pianista David Peña Dorantes tuvo su estreno escénico el 30 de septiembre de 2018. Se celebraba entonces, en calidad de efeméride, el V Centenario de la Circunnavegación de Fernando de Magallanes (1480-1521) y Juan Sebastián Elcano (1486-1526), al tiempo que se clausuraba, en el puerto de Sevilla, entre grúas y contenedores, la XX Bienal de Arte Flamenco. Prácticamente dos años después, en concreto, el 2 de julio de 2020, vio la luz la versión discográfica de la obra, poniendo el broche Dorantes a un refinado proceso compositivo-interpretativo prolongado durante varios años. Y es que estamos ante la granada culminación musical de un viaje o itinerario de decisiva trascendencia histórica. Como es sabido, se inició un 10 de agosto de 1519, es decir, dos años antes del fallecimiento de Magallanes, desde la capital hispalense como enclave estratégico y bajo la batuta de este, para regresar a la ciudad el 8 de septiembre de 1522 a las órdenes de Elcano, una vez fallecido su compañero principal de aventura y tras haber dado la primera vuelta al mundo. Pues bien, siguiendo tales avatares y azarosas vicisitudes históricas, Dorantes da plena carta de naturaleza sonora, al trasluz de su creativa imaginación compositiva, a aquel destacado viaje en virtud de una caracterización genérica musical que viene a denominar «epopeya musical en cinco movimientos». El concepto está ya sugerido, de entrada, en la propia representación gráfica de la portada del disco. Así lo deja ver la imagen, de marcado marchamo visual, de la embarcación en correspondencia analógica, a través del dinámico oleaje del La Musa y el Duende Nº 29. Diciembre, 2020 34 mar, con el fluir de la música del piano, cuyo detalle organológico interior figura también en la iconicidad sugerida de conjunto. Como refiere Fermín Lobatón en el paratexto que preside la obra en calidad de preliminar: «Magallanes y Elcano abrieron nuevas sendas para el mundo conocido y con esta composición de Dorantes no cabe duda de que también se abren». En lo que a la organización estructural de La roda del viento se refiere, estamos, en síntesis, ante cinco atractivos movimientos musicales, a saber: I. Magallanes en Sevilla y la partida desde Sanlúcar de Barrameda, II. Rumbo al sur Atlántico y la costa de Brasil, III. Búsqueda del Estrecho y por fin el Mar del Sur, IV. La muerte de Magallanes y V. Elcano y la Victoria llegan a Sevilla. Tales movimientos se disponen, a su vez, conforme a nueve temas que armonizan, en orden y concierto, un continuum narrativo con visible acento sonoro en la dramatización teatral-cinematográfica mediante la sucesión y concatenación de imágenes sugerentes: Preparativos, La calma, En navegación, El rumbo, Al Río de la Plata, La búsqueda – La agonía, La guerra, La llegada y De Santa Ana a los marineros. Cinco movimientos, en suma, que reviven, desde un granado y meditado concepto compositivo-interpretativo, un hecho histórico crucial para la historia cultural de las mentalidades, ideas y representaciones, en términos de Peter Burke y Roger Chartier. Nº 29. Diciembre, 2020 La Musa y el Duende 35 En efecto, desde este prisma narrativo de aliento épico a modo de écfrasis musical, el compositor de Lebrija nos hace asistir a un retablo de calado impresionista entre la fragmentación y la unidad sonoro-narrativa; por ejemplo, a propósito del desfile de provisiones, como se cuenta y canta coralmente por tanguillos en Preparativos, exigibles en una empresa de tan tamaña envergadura. Procede, en este tema, Dorantes conforme a un mosaico sonoro-visual resumido, con polirritmia binaria y ternaria, en la enumeración impresionista «harina, judías, lentejas, quesón y cebollas, anzuelos, arpones y redes, pasas de Málaga y vino de Jerez, alquitrán, pez, cera y estopa, sierra, talado y tornillos». A este paisaje sonoro reticular cabe añadir, claro está, todo el bullicio, el ajetreo, los sueños y, cómo no, las ilusiones y ensoñaciones que vivieron aquellos arriesgados marineros antes de zarpar. Tanto es así que Dorantes invita a sus oyentes a sentir, en virtud de un efecto sinestésico multidireccional, la inconmensurable inmensidad del mar, el miedo a lo desconocido y, en fin, las plegarias, a modo de oración, por el feliz arribo de la aventura siempre presidido por el deseo de llegar sanos y salvos a buen puerto. A la luz de esta propuesta sonoro-visual, Dorantes nos transmite que, en el ancho y peligroso mar, llegan a convivir sueños y esperanzas («Vamos, marineritos, vamos») hasta el punto de que seguimos, en nuestra imaginación sonoro-auditiva, con ellos milla a milla, aunque, por lo general, a modo de contraste: tempestad y calma chicha. Soñamos, por ende, arropados por los matices azulados y cerúleos del cielo de otra época con el paisaje sonoro actual de un piano envolvente, como si de un bajo continuo se tratase, que nos deleita en tanto que nos conduce musicalmente por ese itinerario no solo de calado histórico sino también de aliento espiritual. Por decirlo con otras palabras, en virtud de esta guía y aviso sonoro para navegantes, vislumbramos, divisamos y hasta nos asomamos a la costa americana al tiempo que lo festejamos, como va marcando el discurso musical con sus recurrentes modulaciones transitorias a través de los espacios emocionales del alma. Pero es verdad y no podía imaginarse, en el plano pianístico, de otra forma: hay momentos de angustia, temor y zozobra («Tengo miedo, mucho miedo»), como deja ver el tema simbólico-conceptual La búsqueda – La agonía mediante un ostinato sustentado en las notas de Mi M modal (tónica) y Fa M (dominante), con marcado sabor andaluz, mientras buscamos y hallamos un camino al Pacífico, o lo que es lo mismo, a la esperanza. Por lo demás, la narratividad sonoro-visual de La roda del viento acaba realzando otros notorios episodios, motivos y subtemas musicales al calor de la aretalogía de los marineros, marcada por frases, semifrases y períodos armónico-métricos recurrentes con frecuencia en staccato: acaecen enfrentamientos con los indígenas, fallece Magallanes, uno de los principales actantes protagonistas, el barco rompe con majestuosidad el mar y, por fin, de nuevo, en casa, en paralelo conceptual respecto al arquetipo mitémico y estilema épico del nóstos (‘regreso’) de La Odisea; más concretamente en Triana, con fiesta ceremonial de por medio y en clave de ritmo ternario por sevillanas, como refleja De Santa Ana a los marineros, entre sones rituales corraleros de Lebrija y acaso lejanos ecos del Rocío, tan del agrado de su padre Pedro Peña y su tío Pedro Bacán. La Musa y el Duende Nº 29. Diciembre, 2020 36 Pues bien, todo este amplio y rico imaginario sonoro-visual de La roda del viento, entre la más acendrada tradición oral y la rúbrica autorial, se encuentra felizmente representado en los distintos movimientos que conforman, a efectos de caracterización genérica, la «epopeya» musical de Dorantes. Tanto es así que, desde dicho prisma poliédrico y reticular, el hilo vertebrador de la narrativa arquitectónica bosquejada la protagoniza, siempre en un primer plano sonoro, el fraseo armónico-melódico del piano, acompañado de los arreglos de cuerdas, percusión y voces corales, y en armonía, a su vez, con los sugerentes y funcionales textos de Casto Sánchez Ronchel. O lo que es lo mismo, asistimos a un auténtico recorrido sinfónico de cuño «épico» que comprende desde los tanguillos gaditanos, a modo de introito en Preparativos, a las sevillanas trianeras De Santa Ana a los marineros. A este respecto, para la primera de estas piezas, Dorantes toma como eje rector la tonalidad de Fa M (tónica y mediante) en el sistema tonal mayor, Do M como dominante y Si b M a modo de subdominante, con el gracejo expresivo y la colaboración polirrítmico-coral de valiosos artistas formados en la Fundación Cristina Heeren. En lo que atañe a la segunda composición mencionada, Dorantes teje su discurso sonoro-narrativo en clave de ritmo ternario, como coda final desde el eje armónico-melódico con ostinato en Mi M (tónica), Fa M (dominante) y Sol M (mediante); de hecho, tales páginas musicales se encuentran revestidas de un palmario sabor modal en su arquitectura base, aunque con sutiles y efímeras modulaciones, en calidad de pinceladas sonoras impresionistas, hacia el sistema tonal mayor como eje conductor axial. Asimismo, el creativo compositor lebrijano se decanta por transitar paulatinamente su itinerario estético por modalidades genéricas como los aires de alegrías de La calma, con obertura a placer y cadencia Si b M (subdominante), Fa M (mediante), Do M (dominante) y Fa M (tónica) en doce tiempos; para ello, Dorantes aboga por un tiempo y tempo reposado atendiendo a la oración y plegaria colectiva de los marineros ante los inminentes peligros que les acechan (vid. infra). Sea como fuere, dicha composición ha contado igualmente con un videoclip al hilo de un desarrollo expositivo mediante imágenes sonoras, con tempo más vivo y hasta con letra cantada, en el tema En navegación, aunque en virtud de la cadencia armónico-melódica expuesta con anterioridad en La calma. Nº 29. Diciembre, 2020 La Musa y el Duende 37 Ahora bien, como feliz contrapunto a esta constante expresión de hilaridad estético-emocional debido al sistema tonal mayor de Preparativos, La calma y En navegación, cabe subrayar la profundidad mayestática modal de la seguiriya en La guerra, con disonancia atonal inicial pero con ecos y resonancias, a su vez, del toque tradicional en doce tiempos organizados en compases de amalgama 3/4 6/8 en anacrusa. De hecho, no faltan tampoco las sugerencias imitativas de rasgueados guitarrísticos en la introducción, como «ilusión sonora» con ostinato en Re M modal (tónica) y Mi B M (dominante), y los esperables compases y variaciones, en calidad de «falsetas», desde la cadencia flamenca Sol m (subdominante), Fa M (mediante), Mi b M (dominante), Re M modal (tónica), esto es, como procedían antaño los pianistas Arturo Pavón o José Romero, aunque con la característica rúbrica interpretativa de Dorantes. Por lo demás, tal planteamiento compositivo del músico lebrijano da paso seguidamente a un marcado contraste contrapuntístico al calor y color del paisaje sonoro procedente de la música electrónica, con vivacidad rítmica en la expresión melódica pianística conforme al ostinato en La M modal (tónica) y Si b M (dominante) como secuencias armónico-métricas. Finalmente, se detecta un sutil fade out, acompañado de un falso cierre anticlimático, con el objeto de envolver el cante por seguiriya, hipotexto poético-musical cardinal, desde la cadencia flamenca inicial, si bien con variaciones al estilo performativo del free jazz en la sonosfera integral: Sol m (subdominante), Fa M (mediante), Mi b M (dominante), Re M modal (tónica). Además, La guerra, tema simbólico-conceptual que viene a modular hacia una rondeña de concierto por el motivo final del trémolo como morosidad narrativa también desde la tónica de Re M modal (vid. infra), ha contado con un sugerente videoclip multimodal en el que colabora el versátil y polifacético artista visual Sergi Palau. Como estamos comprobando, la sabia elección tanto de las modalidades genéricas referidas, de raigambre tradicional flamenca, como de los temas orquestales se encuentra, en una mirada de conjunto, al servicio de La roda del viento en calidad de obra sonoro-narrativa conceptual. Sobre este último particular, se distingue especialmente La llegada, desde la cadencia andaluza La m (subdominante), Sol M (mediante), Fa M (dominante) y Mi M modal (tónica), que ha requerido por añadidura una versión en videoclip, bajo la dirección de Mario Abadía, dedicada a «Todos los marineros que perdieron su vida en la mar». Asimismo, no menos calado y fuste reviste La búsqueda – La agonía, también con tratamiento similar en virtud de este género audiovisual, preñado de plasticidad, debido a la rúbrica pictórica del creativo artista Domingo Zapata. Por lo demás, tal hipertexto multimodal brinda, en su conjunto, una imagen sonora recurrente y «obsesiva», en términos de psicocrítica, en Mi M modal (tónica) y Fa M (dominante), entre adornos de polivocalidad con tensión rítmico-melódica por bulerías y resonancias corales a la manera de obras tan señeras como Persecución (1976) de Juan Peña el Lebrijano, también con elementos narrativos y aquí con la voz de Félix Grande, y detalles de trémolo tomando como eje tonal y secuencia armónico-melódica La m (tónica) y Mi M (dominante). De manera análoga sucede con otros temas simbólico-conceptuales de La roda del viento revestidos de ritmo interior, incluso con apuntes a piacere o ad libitum. Se comprueba, en fin, a propósito de la lírica línea conceptual trazada en El rumbo, de notoria expresividad La Musa y el Duende Nº 29. Diciembre, 2020 38 intimista y profundidad imaginativa a partir de la cadencia modal Fa # m (subdominante), Mi M (mediante), Re M (dominante) y Do # M (tónica) o su enarmónico Re b M; o sea, con aires y reminiscencias de rondeña de concierto, aunque sin pretenderlo, en esta ocasión, el compositor a nivel genérico-compositivo. Por último, la presencia ritual y ceremonial de tanguillos y alegrías en La roda del viento, más allá del diálogo y entronque con la tradición del flamenco gaditano, alude al enclave geográfico de Sanlúcar de Barrameda como paisaje sonoro, esto es, una topografía musical o topotesia imaginada por Dorantes como eje inicial y arranque de su «epopeya» musical. Del mismo modo, las manifiestas resonancias y palmarios ecos de sabor latino en la obra, especialmente de pátina caribeña, maridados con el free jazz y sin perder de vista la profundidad expresiva del flamenco, evocan el variado imaginario musical del continente americano, o lo que viene a ser lo mismo, un nuevo mundo de posibilidades expresivas y culturales, como refiere Gonzalo de la Figuera en el preliminar contextual que acompaña al disco. Lo subraya este autor al hilo de señeras fuentes como Chick Corea, Chucho Valdés, Randy Wenston y Eddie Palmieri, entre otros paradigmas de referencia. Por lo demás, tales modelos conviven en armonía en los híbridos fraseos melódicos de Dorantes, cuya madura inspiración, al decir de Gonzalo de la Figuera, llega a sobrepasar, a su entender, los límites discursivos de la escritura musical: Dorantes takes flamenco as his starting point and base but his sound is influenced and enriched by traces of jazz and delightful Cuban touches to produce stunning results. His piano oozes deep flamenco, with virtuosity and feeling, Nº 29. Diciembre, 2020 La Musa y el Duende 45 ORACIÓN Aquí el interior de una capilla; no sé de qué plaza. La luz invita al recogimiento. Hay un torero arrodillado ante una imagen que no sé cuál es, pero siento a Dios, aunque muy lejano. El torero reza sin mover los labios. Está apoyado sobre su rodilla izquierda y veo que, a medida que va orando, va siendo poseído por el miedo. Llega, sin hacer un gesto, a pedir desesperadamente ayuda ante el terror que está sintiendo y veo cómo va serenándose al ir aceptando el miedo y terminar la oración. Cinco movimientos, en suma, y nueve temas, precisamente el mismo número reconocible en Tauromagia, que nacen de las manos virtuosas y de la imaginación creadora de Dorantes en La roda del viento para que el alma navegue, entre tormentas y a veces con la mar en calma, al compás de su pensamiento estético-musical. Permítannos expresarlo mediante estos versos puestos en música en la composición Trazos de calma, con aires de alegría, de Paco Escobar, y que han sido arropados por la calidez y calidad vocal de María Marín: Huellas que dan a la mar en cálidas armonías me impregnan, al respirar el silencio de aquel día con trazos de calma y paz. La Musa y el Duende Nº 29. Diciembre, 2020 46 En dunas de roja sal soñaba casi despierto: escrito en el agua va suave susurro del viento con notas blancas del mar. O por decirlo en otros términos al hilo de La roda del viento, estamos, en suma, ante un fastuoso regalo para los melómanos y amantes de la música brindado por este extraordinario compositor de Lebrija, con un toque de genio, a quien bien se le podrían dedicar, como broche conclusivo, unos últimos versos procedentes de la oda III, en liras, del sutil y espiritual poeta agustino fray Luis de León (1527-1591) ofrendados al reconocido músico teórico y maestro organista Francisco de Salinas (1513-1590). Lo hace, en efecto, a propósito de la navegación del alma y la serenidad del aire, en un tema con variaciones («El aire se serena», «Traspasa el aire todo»), como la «roda del viento»: Aquí la alma navega por un mar de dulzura y finalmente en él ansí se anega, que ningún accidente estraño y peregrino oye y siente. Francisco J. Escobar José Luis Navarro Universidad de Sevilla Universidad de Sevilla La Musa y el Duende. Nº 0 - 2016. 67