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La experiencia estética popular: elementos para la acción descolonial

Pérez Wilke, Inés

Abstract

Se presentan claves emergentes de la producción popular en el campo cultural que prefiguran elementos para pensar una estética descolonial. Esto implica identificar, a partir de experiencias, acciones y perspectivas estéticas de base, eludidas por las corrientes hegemónicas de valoración del arte, elementos claves para la comprensión de la experiencia estética popular, mostrando vectores de mucha potencia para rehabitar la producción y la experiencia sensible en la vida contemporánea, en sentido amplio e incluyente. En primer lugar la idea de materia afectable transformativa como condición de la vida e instancia en la que opera la acción estética; en segundo lugar la idea de creación artística re-encarnada en la cotidianidad y en las actividades de cuidado de la vida; en tercer lugar la comprensión del hecho estético como tecnología de transformación de la realidad social; en cuarto lugar, la agencia colectiva como noción operadora de la experiencia de lo común; en quinto lugar se muestra la potencia política de contra-interferencia, a través de la experiencia estética. Estos elementos en su conjunto configuran condiciones para la emergencia de experiencias estéticas situadas, operativas, decoloniales y transformativas.

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98 // Pérez-Wilke, I. Revista Communiars. 2. 2019: 98-115 REVISTA COMMUNIARS · 2. 2019. ISSN 2603-6681 La experiencia estética popular: elementos para la acción descolonial1 The popular aesthetic experience: elements for the decolonial action inés Pérez Wilke | [email protected]du.ve UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LAS ARTES. UNEARTE | VENEZUELA Recibido: 30 de octubre de 2018 | Aceptado: 21 de enero de 2019 Resumen: Se presentan claves emergentes de la producción popular en el campo cultural que prefiguran elementos para pensar una estética descolonial. Esto implica identificar, a partir de experiencias, acciones y perspectivas estéticas de base, eludidas por las corrientes hegemónicas de valoración del arte, elementos claves para la comprensión de la experiencia estética popular, mostrando vectores de mucha potencia para rehabitar la producción y la experiencia sensible en la vida contemporánea, en sentido amplio e incluyente. En primer lugar la idea de materia afectable transformativa como condición de la vida e instancia en la que opera la acción estética; en segundo lugar la idea de creación artística re-encarnada en la cotidianidad y en las actividades de cuidado de la vida; en tercer lugar la comprensión del hecho estético como tecnología de transformación de la realidad social; en cuarto lugar, la agencia colectiva como noción operadora de la experiencia de lo común; en quinto lugar se muestra la potencia política de contra-interferencia, a través de la experiencia estética. Estos elementos en su conjunto configuran condiciones para la emergencia de experiencias estéticas situadas, operativas, decoloniales y transformativas. Palabras Claves: Arte popular; arte y política; experiencia estética; pensamiento descolonial. 1 Estas ideas fueron presentadas en el Seminario “Mediaciones Estéticas Descoloniales“, que coordiné entre los meses de marzo y junio en la Universidad Experimental de las Artes de Venezuela en el marco del Programa de Formación Avanzada en Artes y Culturas del Sur. Se presenta aquí una versión revisada y sintética de estas ideas e intervenciones que se sucedieron en diversos momentos durante el seminario, y que vienen dialogando con trabajos anteriores como “Otras narrativas“ (2017) y “La Experiencia de l@s Otr@s“ (2016). Pérez-Wilke, I. Revista Communiars. 2. 2019: 98-115 // 99 REVISTA COMMUNIARS · 2. 2019. ISSN 2603-6681 Abstract: Emerging keys of popular production are presented in the cultural field that prefigure elements to think a decolonial aesthetic. This implies identifying, from experiences, aesthetic actions and perspectives, eluded by the hegemonic currents of art valuation, important elements for the understanding of the popular aesthetic experience and shows how these are vectors of great power to rehabite production and experience sensitive in contemporaneous life, in a broad and inclusive sense. We have in the first place, the idea of affectable matter as a condition of life and the instance in which the aesthetic action operates; second, the idea of artistic creation re-incarnated in everyday life and its activities of care for life; third, the understanding of the aesthetic fact as a technology for the transformation of social reality; Fourth, the collective agency as a notion that operates the experience of the common; Fifth, is show how the aesthetic experience is a political power of possible counterinterference. These elements as a whole configure conditions for the emergence of situated, operative, decolonial and transformatives aesthetic experiences. Key Words: Aesthetic experience; arts and politic; decolonial thinking; popular art. 1. Introducción Presentamos las ideas centrales en torno a la experiencia estética, desarrolladas junto a grupos culturales comunitarios y en diálogo con autores que vienen señalando el campo de la sensibilidad como central en las dinámicas sociales, en tanto aportes para el debate sobre la mediación estética como fuerza de operación transformadora para la experiencia vital, sensible, descolonial de la vida contemporánea. La agencia estética es pensada como elemento clave en la mediación de procesos de sinergia social para la producción y materialización de contenidos que emergen en el campo simbólico, expresados en la movilización de las subjetividades y las prácticas sociales. En este escenario vemos la persistencia de formas populares de producción cultural, que pueden estar asociadas a acervos tradicionales o a la emergencia de formas de enunciación urbana, que materializan necesidades y campos simbólicos locales y cuyas claves creadoras pueden aportar a las dinámicas contemporáneas de rehabitación de las fuerzas colectivas de producción cultural. Esta propuesta viene a sumar a la labor de construcción teórica para pensar una estética descolonial o transmoderna, al decir de Bautista Segales2; a la que ya vienen contribuyendo autores como Walter Mignolo (2012), Adolfo Alban (2013) o Suely Rolnik(2007) desde distintas perspectivas. Han existido, en tensión y en paralelo a la sociedad legitimada por los procesos coloniales, y las formas actuales de sujeción que perviven como colonialidad (Grosfoguel, 2007), experiencias de los pueblos con proyectos y agencias descoloniales en muchas formas del hacer estético (Figura 1). El campo cultural, así como ha sido un blanco del ejercicio del poder autoritario a través del lenguaje, la religión, del establecimiento de jerarquías étnicas, potenciadas en formas de biocontrol social y perfeccionadas a través de la industria 2 Entrevista al Prof. Juan José Bautista Por el Grupo Caracara, en el marco de la 1era Escuela de Pensamiento crítico Descolonial. UNEARTE, 2018. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=cVhO_Kg2Xc4 100 // Pérez-Wilke, I. Revista Communiars. 2. 2019: 98-115 REVISTA COMMUNIARS · 2. 2019. ISSN 2603-6681 comunicacional, también ha sido un campo potente de resistencias, recreaciones, subversiones por parte de los pueblos marginalizados, folklorizados, minorizados y/o valorados negativamente como acervos epistémicos. Sin embargo, existen dificultades en hacer presentes plenamente estas experiencias, como contribución a dinámicas sociales más democráticas, incluyentes, respetuosas de la diversidad y de la creatividad social comunitaria. Estas limitaciones están vinculadas al reduccionismo conceptual que caracteriza los aparatos hegemónicos de validación del arte, el conocimiento y la cultura en general. Esto hace que estas experiencias negadas pero existentes no encuentren soportes más allá de la memoria popular, debiendo disputar con mucha beligerancia espacios de legitimidad. Figura 1. Fiesta de San Juan de la Vega, Caracas, Venezuela, 2012. Fotografía Nelson Rojas. Para los pueblos del sur nacidos y formados bajo una fuerte marca colonial, pueblos en resistencia que han guardado la continuidad de muchos de sus saberes, se trata al tiempo de responder a las fuerzas de la sociedad legitimada, de hacer ver su participación de la dinámica contemporánea; y al mismo tiempo de dar continuidad a formas de comprensión de la vida y del mundo que como archivo común de saber es patrimonio de su pueblo. Esto implica el desarrollo y la visibilización de formas de registro y de racionalidad locales en ámbitos de debate globales, como formas colectivas de pensamiento. Se efectúa aquí un desplazamiento del lugar de comprensión y de enunciación, para asumir territorios marginados como punto de perspectiva, desde donde el mundo se observa sin ser visto, sin que esa mirada sea incorporada a la narrativa social, y desde allí hacer emerger las claves de estas formas de agencia cultural. La experiencia de creación cultural popular muestra elementos que pueden esclarecer nudos críticos en los debates sobre la producción y control de la subjetividad en la actualidad; lugar donde se perciben y experimentan los dobleces, contradicciones de lo social. En ese contexto la experiencia estética popular se remite a una honestidad cruda, que no disimula sus dolores, y que utiliza tipos de racionalidad impregandos del saber y la tradición local, vistos en occidente como supersticiones, costumbres, saberes minorizados y desacreditados pero que perviven en el uso popular y Pérez-Wilke, I. Revista Communiars. 2. 2019: 98-115 // 101 REVISTA COMMUNIARS · 2. 2019. ISSN 2603-6681 representan formas de regulación de las operaciones subjetivas que transitan los pueblos subalternizados. Esta perspectiva, irreconocible desde el marco de discursos dominantes, coloca retos a la experiencia estética que las formas artísticas de salón no podrían ver y por ello incorporar plenamente. Estas funciones de mediación estética serían parte de un aparato productor de imaginarios, subjetividades, así como de sus formas de expresión material, de las cuales el propio sujeto es su producción privilegiada. En este sentido nos proponemos puntualizar cinco elementos desarrollados a partir del encuentro con experiencias, históricas y contemporáneas, de producción cultural popular, que posibilitan vislumbrar un camino para pensar, potenciar, cuidar, agenciar, producir territorios y experiencias estéticas populares, descoloniales, liberadoras, transmodernas. Este párrafo resulta bastante confuso por la disposición de los signos de puntuación. De este modo tenemos, en primer lugar, la idea de materia afectable transformativa como condición de la vida e instancia en la que opera la acción estética en condiciones de vulnerabilidad; en segundo lugar, la idea de creación artística re-encarnada en la cotidianidad y en las actividades de cuidado de la vida que incorporan una dimensión poética; en tercer lugar, la comprensión del hecho estético como tecnología de transformación de la realidad social con consecuencias registradas; en cuarto lugar, la agencia colectiva como noción operadora de lo común, indispensable a la agencia estética; en quinto lugar, se muestra la potencia política de contra-interferencia, a través de la producción en el campo de la sensibilidad. Estos elementos en su conjunto configuran condiciones para la emergencia de experiencias estéticas situadas, operativas, decoloniales y transformativas. Queremos llamar la atención, antes de comenzar, sobre nuestra afinidad con el giro descolonial como parte formalizada y académica de un pensamiento autonómico, que ha existido en todos los tiempos en los pueblos de Sur, entendido no solo geográficamente, sino como campo político de los pueblos colonizados, marginados o de cualquier forma empujados a lugares no visibles de la geopolítica regional o mundial. Nos proponemos aportar al debate descolonial en el campo de la estética a partir del diálogo con experiencias de diversos orígenes y tiempos que pensamos aportan elementos claves para la comprensión de las tensiones coloniales en la experiencias sensible y las vías de materialización de otros sentidos del campo estético. 2. Vulnerabilidad y materia afectable Una teoría sobre la experiencia estética popular no consistiría, como se postuló en la modernidad europea para la filosofía estética, en desarrollos teóricos sobre la belleza y el arte, ni sobre esa forma de aprehensión directa de lo verdadero, parafraseando a Schopenhauer (2003). En el análisis que venimos haciendo concluimos que versaría sobre las fuerzas y formas que con-mocionan al ser humano. Se trata del poder productivo y transformativo que implica la condición sensible de la vida como materia de afectabilidad, pero también como agencia creadora. En principio nos referiremos al ser humano, pero sin duda otras fuerzas vivas entran en juego en esa experiencia; no solo en aquella relación contemplativa de la naturaleza que fue asociada en Kant con lo sublime como más alto paradigma de la belleza, ella objetualizada frente al 102 // Pérez-Wilke, I. Revista Communiars. 2. 2019: 98-115 REVISTA COMMUNIARS · 2. 2019. ISSN 2603-6681 genio; si no en otro tipo de relaciones y tejidos de interdependencia con lo vivo, e incluso con la consideración de fuerzas espirituales como las ancestralidades para muchas comunidades, u otras formas de lo sagrado, que en estos contextos siguen participando de la producción de la vida. Por con-mocionar entendemos, a partir de sus componentes: mover o alterar junto, o llevar a movimiento, lo cual implica una dimensión estética no referida a las formas o las obras en sí, sino al proceso de ser movido, tocado, afectado, trasladado de un punto a otro por una fuerza. Si pensamos lo humano como cuerpo material y simbólico vivo, cambiante, poroso, plástico, producido permanentemente como subjetividad encarnada, vemos un desplazamiento, absorción, metamorfosis, de mayor o menor intensidad, en eso que llamamos materia afectable de la vida. Este tejido de lo vivo no es pasivo, acciona a partir de la huella, de la fuerza del otro en sí y del desplazamiento producido; participa de ese desplazamiento o de esa transformación con mayor o menor poder de control y de afectación en relación a los contextos. Esto implica que ese cuerpo sensible material y simbólico está no solo en condiciones de ser afectado, si no de afectar, tiene capacidad transformativa y de agencia. En ese mismo camino, la estética puede entenderse como una teoría sobre la vulnerabilidad. Aunque en la tradición latina esta palabra tiene una connotación negativa, versando sobre aquel o aquello que puede ser herido o dañado; afirmamos que esta posibilidad de ser herido, es condición para ser tocado, movido, transformado. Esta vulnerabilidad que nos pone al alcance de los otros, es una forma de lo que otros teóricos como Dussel (1984) Boal (2005), Albán (2013), han asociado al pueblo pobre, y está en vinculación con las historias de opresión. En los contextos marcados por la colonialidad y la desigualdad, la vulnerabilidad tiene peso como tragedia, como condición hetero-impuesta y hetero-construida que condena a amplios sectores sociales a una vida expuesta sin las condiciones mínimas de realización. Nos proponemos pensarla como la voluntad común de renuncia a asumirse como sujeto reificado de poder, que implica ser vulnerable y estar con los vulnerables, asumiendo su lugar junto a los(as) otros(as), que se suman, se mantienen y se cultivan en vulnerabilidad. Esta sería al mismo tiempo que capacidad de ser tocado, y también potencia de tocar y producir territorio y vida, a pesar de los sistemas hostiles que se usan de la vulnerabilidad como herida a capturar y no como condición de apertura de lo vivo creador. Sería asumirse en su afectabilidadtransformatividad como uno más en la comunidad (Figura 2). Tal como propone Albán (2013), los pueblos han encoontrado en la creación un espacio para disputar la visibilidad de su universo simbólico emergente: Quizá podamos pensar que en la diversidad de pensamientos, opciones de vida, maneras diferentes de hacer, sentir, actuar y pensar del mundo contemporáneo, el arte se esté constituyendo en las comunidades sujetos étnicos en un acto decolonial que interpela, increpa y pone en cuestión las narrativas de exclusión y marginalización. (pp. 451-452) Pensamos un acercamiento a la realidad como tejido vivo y afectable, en un movimiento de apertura, procesamiento y producción a través de la operación estética. Estaría implícita la continuidad material-simbólica, por medio de la cual se hacen transitar contenidos materiales al campo simbólico; y en sentido inverso permiten la materialidad de determinadas producciones simbólicas, indispensable en la producción de la realidad social. Esto convierte la experiencia estética en un proceso co-determinante y co-determinado, fundado en la vulnerabilidad frente a la presencia de lo otro, de la otra y de los otros. Pérez-Wilke, I. Revista Communiars. 2. 2019: 98-115 // 103 REVISTA COMMUNIARS · 2. 2019. ISSN 2603-6681 Figura 2. Tocador de guarura - Repique de San Juan de Curiepe-Venezuela, 2011. Fotografía Inés PérezWilke. Esta corporalidad sensible de la vida la vemos expresada en el cuerpo vibratil de Rolnik (2007), caracterizándolo como aquella instancia en la cual la subjetividad es producida. Esta instancia clínico-estética, como la define la misma autora, la entendemos como cualidad sensible de la materia que se deja afectar, atravesar, transformar por las fuerzas que la tocan y más tarde lo expresa, lo enuncia clínicamente. Aquí el adjetivo clínico no remite al estudio de lo patológico, sino de los movimientos observables, registrables de la sensibilidad cuando se manifiesta. El cuerpo es, sin duda, donde se constata con mayor intensidad la afectabilidad de la materia viva. Los cuerpos mortales, sensibles, atravesados por las experiencias de placer y dolor, modelados en sus forma de aparecer, encarnan la vulnerabilidad. Encontramos un amplio abanico de formas tradicionales populares para el tratamiento, configuración, escritura y performance corporal que pasa por formas de movimiento, de vestuario, de pintura, de marcaje del cuerpo. La propia construcción identitaria y comunitaria pasa por esta producción de corporalidades singulares en diálogo con los contextos. Una vez más, la diferencia y la disputa se da en relación a las marcas exógenas que sujetan el cuerpo por vía de las determinaciones sociales impuestas, a través de dispositivos de control como roles de género, etarios, étnicos y raciales. Venimos levantando la idea de que el epicentro de los derechos culturales es la posibilidad de participar de la producción y habitación de un mundo propio. La palabra propio, utilizada justamente en la medida de esta participación, lejos de todo enfoque purista en torno a 104 // Pérez-Wilke, I. Revista Communiars. 2. 2019: 98-115 REVISTA COMMUNIARS · 2. 2019. ISSN 2603-6681 matrices culturales o identitarias, junto a todo tipo de intercambios, colaboraciones. Lo que vemos como indispensable es la implicación real en la producción del territorio vital que luego puede ser transitado. Entre estas producciones ocupa un lugar privilegiado la propia producción de territorios, performances, ritualidades, que sostienen la voz y los enunciados colectivos, así como la capacidad de procesamiento y creación, frente a la masa de objetossentidos fabricados para el consumo cultural pasivo. De igual manera podemos referimos al despliegue de esta plasticidad en el espacio. La producción material de los contextos, por ejemplo en la arquitectura popular, generando soluciones distintas en torno la idea de la casa, modelando la realidad en diversos tipos de formas comunales. Churuatas, palafitos, comunidades urbanas autocostruidas3, todos establecen relaciones muy concretas y diversas con los contextos, y por otra generan dinámicas muy diferentes en su interior y en la comunidad. La dimensión estética, de modelaje o construcción de esos espacios, así como la experiencia sensible de habitarlos, transitarlos, y estar en permanente recreación, muestra el ciclo transformativo de las materias más allá del sujeto y de la obra; en este caso en una de las obras más complejas de la actualidad, la urbe contemporánea. Si bien podríamos seguir identificando ejemplos de actividades que evidencian la cualidad plástica y sensible de la materia, del cuerpo y de las subjetividades, lo importante aquí no es la enumeración de los campos, sino la singularidad de las producciones en cada caso, la cualidad de irrepetible de cada modulación de la vida, expresando su contexto y sus desdoblamientos. Lo irrepetible de las formas que, logradas en la materia por su fuerza de impresión, estarían en el centro de la experiencia estética que venimos describiendo. 3. La experiencia estética de vuelta en la cotidianidad La experiencia estética no ha dejado de estar en la cotidianidad popular, solo que a partir del impasse colonial (Pérez-Wilke, 2016) y de la configuración de la modernidad se abre una brecha entre espacios y formas cualificadas como legítimas o no, en la cual la pujante producción popular quedó en la exterioridad del mundo moderno-colonial (Dussel, 1984). El nombre y la categoría de obra de arte, objeto de la estética, quedó reducido a espacios y actores de una clase de servicio a las élites, para la celebración, adorno y entretenimiento de tales. Inclusive si acompañadas de textos filosóficos referidos a lo sublime, al genio y al camino de la verdad, o administrando políticamente ciertos contenidos críticos, la obra estaba estaba referida a una experiencia acotada a un cierto sector social (Albán, 2013). Aunque en muchos casos los artistas modernos hacían una doble vida, produciendo materiales y experiencias al margen del oficio visible, estas obras que serían reconocidas como tales mucho tiempo después. Hoy día, las teorías y formas del arte contemporáneo, mantienen esquemas en los que, con algunas perspectivas de criticidad un tanto tautológicas y autorreferenciales, en muchos casos se 3 Churuata: construcción indígena de vivienda colectiva de forma circular, hecha con madera y fibras vegetales. Palafito: construcción indígena de pueblos de rio elevadas sobre el agua. Comunidad urbana autoconstruida: comunidades de la periferia urbana, construidas por los propios habitantes, sin referencia a la planificación urbana. Pérez-Wilke, I. Revista Communiars. 2. 2019: 98-115 // 105 REVISTA COMMUNIARS · 2. 2019. ISSN 2603-6681 cuestionan solo de manera retórica estos temas, pues la clase artística, aunque sea marginal en el campo de saber, no deja de gozar de ciertos privilegios. En la perspectiva que planteamos, se propone volver a la idea de la experiencia estética como un hecho procesual, parte de la vida social y del cual participa cualquier persona necesariamente, porque forma parte de la condición creadora vital del ser humano (Pérez-Wilke, 2017). La participación y vivencia de procesos de creación en los más diversos campos y lenguajes, con, para y desde todo aquel, se revela como un elemento existencial de vida o muerte. Planteada lejos de la vida y restricta a un sistema de clases, parece un asunto suntuario, electivo, fundando a menudo su valor en la inutilidad y gratuidad y destinada a unos pocos. Por el contrario nos reencontramos en su vinculación con el movimiento de la vida material y simbólica, asociada a las dimensiones afectivas, epistémicas, pedagógicas, eróticas, económicas que están en el centro de procesos vitales personales y comunitarios. El reconocimiento y recuperación de la experiencia sensible y su plena potencia en el campo de la vida cotidiana es un vector de trabajo indispensable. Augusto Boal4 dijo en más de una oportunidad “Todos podemos hacer teatro, inclusive los buenos actores pueden hacer teatro”5 señalando el hecho de que los contextos y la formación profesional en los ámbitos cualificados del arte, tal como está concebida, puede dificultar la experiencia de vulnerabilidad y la verdadera creación escénica. La profesionalización obstaculiza la experiencia estética en lugar de promoverla, sin embargo también en ese caso permanece como derecho al alcance de todos(as). Esto no es solo una declaración; en su amplio trabajo en torno al Teatro del Oprimido, Boal desarrolla dispositivos estéticos para la atención concreta y colectiva de situaciones cotidianas de opresión. Los dispositivos desarrollados pretenden aportar soluciones, y generar debates para intervenciones efectivas en lo real, a partir siempre de experiencias de vida. Lo cual muestra por una parte los beneficios del trabajo en contextos no profesionales, y por otro la potencia de los recursos artísticos para atender problemas específicos. La observación de estos dispositivos puede ser mucho más sutil, revelándose en signos y enunciados, movimientos corporales, cambios sonoros, solo perceptibles a la atención aguzada, en procesos de desaceleración y no por ello menos efectivos y/o registrables. La experiencia agenciada con el grupo de Mujeres de Alto das Pombas, en la ciudad de Salvador (Pérez-Wilke, 2017), a través de un espacio de juego, de autocuidado e intercambio centrado en la narrativa de relatos de vida de la mujeres, se reveló como dispositivo para provocar procesos creadores en torno a las categorías de memoria, imaginario y sensibilidad. En este caso, el espacio regular, abierto, democrático, de libre participación, sin expectativas espectaculares, permitió la aparición de una teatralidad cotidiana a través de la cual, mirar, presentar y también recomponer, recrear, las historias de vida individuales y el relato de la configuración de la comunidad. Se trataba de observar la emergencia de una poética de la 4 Augusto Boal, (1931-2009) Actor y director teatral brasileño, creador del teatro del Oprimido. Técnica teatral y pedagógica de transformación social. 5 Referido por Olivar Bendelak, Miembro del Centro del Teatro de Oprimido de Rio de Janeiro, en taller de Teatro Forum en la Ciudad de Salvador de Bahía, Brasil, 2008. 106 // Pérez-Wilke, I. Revista Communiars. 2. 2019: 98-115 REVISTA COMMUNIARS · 2. 2019. ISSN 2603-6681 cotidianidad al poner en común sus propias narrativas, en la voz y actuación de las mujeres que obraba un recrearse para sí. Se hace imperiosa una democratización radical del acceso a la prácticas creadoras como condición humana y su reintegración plena a la vida cotidiana y prácticas extracotidianas colectivas. Vemos que la experiencia estética es un modo de interferencia o manipulación de las dimensiones rituales-simbólicas, que permiten fortalecer esos otros lugares de comprensión, de operación y de enunciación, reafirmándose como populares, más allá de los espacios, las formas legitimadas de arte (museos, teatros, salas de cine). Implica la asunción y el fortalecimiento del hacer porpular, incluso desde la condición de exterioridad al mundo legitimado, como vectores potentes de producción sociocultural, como expresión y realización de la propia vida comunitaria, que fabrica los mundos-contextos-realidades realmente existentes de pueblos invisibilizados. Figura 3. Taller montaje de Teatro del oprimido – Salvador de Bahia Brasil-2008. Fotografía Isadora Yanes. Pérez-Wilke, I. Revista Communiars. 2. 2019: 98-115 // 113 REVISTA COMMUNIARS · 2. 2019. ISSN 2603-6681 necesidades expresivas populares, asociadas a cierto tipo de combate de imágenes y cimarronaje cultural. El movimiento se apropia no solo de elementos de la corriente hip hop, tanto en la expresión grafitera, como en el rap, para contar otros historias y otros sentires y construir espacios de reconocimiento, sino que hace un giro sobre la categoría estética para garantizar lugares y formas de habla, que los registren. Figura 6. Oestética. Ilustración del libro Mural y Luces, 2011. Ejeército de Guerrilla Comunicacional. Fuente: captura de pantalla de https://issuu.com/ejercito.comunicacional/docs/mylfinalwev Pensamos también en el movimiento a menudo contradictorio que se da en determinadas formas de música, comercializada como latino-caribeña (Changa, pagode, reggaeton, trap, dance hall) que basa su mercadeabilidad en referencias al cuerpo de la mujer. El tratamiento que se le da a la mujer en las imágenes audiovisuales promocionales la muestran casi sin rostro, toda la atención en fragmentos del cuerpo en que parecen fortalecer patrones patriarcales y de cosificación. Sin embargo, algunas mujeres han usado este espacio de exposición y de colocación del tema sexual como vector de liberación del cuerpo, para afirmar su libertad de movimiento y expresión, no culpabilizada y desvinculándolo del objeto al servicio masculino. Esto implica para la mujer asumir el erotismo y la expresividad plena del cuerpo femenino, hecho tabú y asociado a prostitución, pornografía, etc., como derecho, por y para sí, por voluntad y goce propio. En el baile urbano popular, tanto tradicional afrodescendiente, como recreaciones contemporáneas, encuentra un lugar de contestación a partir del propio lugar de cosificación, en el que la plena expresividad de un erotismo inmanente, no se asume ni pecaminoso, ni deudor para con el varón. 114 // Pérez-Wilke, I. Revista Communiars. 2. 2019: 98-115 REVISTA COMMUNIARS · 2. 2019. ISSN 2603-6681 La perspectiva popular desde la cual se vivencia el mundo encarna entonces un lugar privilegiado de comprensión, con saberes y formas propia, así como capacidad de procesar las fuerzas de interferencia a su práctica creadora y productiva, reutilizándolas de modo insurgente. 7. Conclusiones Una vez identificado el lugar de la sensibilidad humana y sus cualidades operativas de plasticidad, contacto, desaceleración, porosidad, autopoiesis, como formas habilitadas de producción realidad social, se evidencia la necesidad de restituir la potencia de la experiencia sensible y creadora a la vida comunitaria, cotidiana e insurgente para la salud y vitalidad de los pueblos. Dejamos registro de casos que, como vertientes metodológicas fundamentan un registro, a menudo obviado, de experiencias que vienen realizando colectivos, movimientos sociales, agrupaciones artísticas y culturales de base, que se ofrecen, como referentes para la experimentación sensible, para la producción sociocultural comunitaria y para una reflexión académica en diálogo diversos contextos. Encontramos aquí elementos concretos para un abordaje del campo de la estética, del estudio de la producción material y simbólica de subjetividades, a partir de elementos vitales de las realidades populares con capacidad de incidencia a largo plazo en las dinámicas imaginarias, simbólicas y materiales de la contemporaneidad. Las consecuencias geopolíticas, económicas y culturales pueden entreverse: Puesto que las fuerzas y las marcas inscritas en la materia afectable, generan corrientes análogas, relatos y correlatos, resonancias, secuelas, que se materializan en el territorio, es la configuración de lo real. Cada experiencia alimentada es una fuerza social y política, que puede ganar agencia y control sobre la circulación material y simbólica, es decir, puede ganar poder. Las tramas de afectaciones, analogías e intercambios que constituyen campos en la economía de la producción sensible y luego simbólica, ocupan un lugar central en las dinámicas culturales del mundo actual, y lo que se aspira es hacer visibles las formas de operarla desde el campo popular y en favor de la vitalidad de los pueblos REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS Albán A. (2013). Pedagogias de a Re-existencia. Artistas indígenas y afrocolombianos. En Walsh, C. (Ed) Pedagogias decoloniales: prácticas insurgentes de resistir, (re) existir y (re) viver. Quito, Ecuador: Ediciones Abya Yala. Bautista, J. (2014). ¿Qué significa pensar desde América latina? Marid: Akal. Bautista, J. ((2016). Juan José Bautista Con Caracara [Fuente] Youtube. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=cVhO_Kg2Xc4 Boal, A. (2005) Teatro do Oprimido. Rio de Janeiro, Brasil: Civilização Brasileira. Dussel, E. (1984). Filosofía de la producción. Bogotá, Colombia: Nueva América. Pérez-Wilke, I. 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