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“Se ha de armar siempre a los fuertes contra los débiles”. La crítica de Nietzsche a la democracia

Marton, Scarlett

Abstract

Se trata de discutir las críticas que este pensador francamente antidemocrático hace a la democracia, cuestionando y evaluando los argumentos que emplea para ello. Primero se pretende aclarar sus reflexiones sobre la modernidad y la decadencia, para comprender las razones que lo llevan a asociar el movimiento democrático con las llamadas “ideas modernas”. Después, centrando el análisis en la idea de igualdad, se examinan las consecuencias de su posición a favor del aristocratismo.

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Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 23, nº 46. Primer cuatrimestre de 2021. Pp. 307-325. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2021.i46.15 “Se ha de armar siempre a los fuertes contra los débiles”. La crítica de Nietzsche a la democracia “The strong must always be armed against the weak”. Nietzsche’s Critique of Democracy Scarlett Marton1 Universidad de São Paulo (Brasil) ORCID: https://orcid.org/0000-0002-6869-3371 Recibido: 16-01-2021 Aceptado: 01-02-2021 Resumen Se trata de discutir las críticas que este pensador francamente antidemocrático hace a la democracia, cuestionando y evaluando los argumentos que emplea para ello. Primero se pretende aclarar sus reflexiones sobre la modernidad y la decadencia, para comprender las razones que lo llevan a asociar el movimiento democrático con las llamadas “ideas modernas”. Después, centrando el análisis en la idea de igualdad, se examinan las consecuencias de su posición a favor del aristocratismo. Palabras-clave: Nietzsche, democracia, modernidad, décadence, aristocratismo. 1 ([email protected]) Profesora Titular de Filosofía Contemporánea de la USP. Fundadora del Grupo de Estudos Nietzsche (GEN), de la revista Cadernos Nietzsche y editora de la colección “Sendas & Veredas”. Forma parte del consejo científico del grupo HyperNietzsche, del anuario Nietzsche-Studien y de la serie “Monographien und Texte zur Nietzsche-Forschung”. Es autora de diez libros dedicados a Nietzsche. Entre los más recientes: Nietzsche, filosofo da suspeita (Casa da Palabra, Rio de Janeiro; casa de Saber, Sâo Paulo, 2010), Nietzsche, seus leitores e suas leituras (Barcarolla, Sâo Paulo, 2010), Nietzsche e a arte de decifrar enigmas (Loyola, Sâo Paulo, 2014), Nietzsche y “la nueva concepción del mundo” (Córdoba, Argentina, Brujas, 2017). 308 Scarlett Marton Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 23, nº 46. Primer cuatrimestre de 2021. Pp. 307-325. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2021.i46.15 Abstract It is about discussing the criticisms that this frankly undemocratic thinker makes to democracy, questioning and evaluating the arguments he uses for it. First, it is intended to clarify his reflections on modernity and decadence, to understand the reasons that lead him to associate the democratic movement with the so-called “modern ideas”. Then, focusing the analysis on the idea of equality, the consequences of his position in favor of aristocratism are examined. Key-words: Nietzsche, Democracy, Modernity, Decadence, Aristocratism. Durante mucho tiempo, los comentaristas descuidaron por lo general los aspectos políticos del pensamiento nietzscheano2. Entre los diversos factores que contribuyeron a ello, hay que señalar la necesidad que se impuso entonces de descalificar los diferentes usos y apropiaciones políticas de las ideas de Nietzsche. Sin embargo, en las últimas décadas han comenzado a surgir trabajos que se preguntan si existe o no una dimensión política en los textos del filósofo; se ubican sobre todo en el contexto de los estudios publicados en lengua inglesa3. Mientras que algunos autores no aceptan que el pensamiento nietzscheano pueda presentar una dimensión política stricto sensu4, otros sostienen, por el contrario, que Nietzsche es un pensador político5. Adoptando esta última perspectiva, hay 2 Una de las raras excepciones, durante el período comprendido entre el final de la Segunda Guerra Mundial y 1985, es el libro de S. Goyard-Fabre, Nietzsche et la question politique, Paris: Sirey, 1977. 3 Cf. A. Mc Intyre, The Sovereignty of Joy. Nietzsche’s Vision of Grand Politics, Toronto: University Press, 1997; D. Owen, Nietzsche, Politics and Modernity. A Critical of Liberal Reason, Londres: Thousand Oaks, 1995; K. Ansell-Pearson, An Introduction to Nietzsche as Political Thinker, Cambridge: University Press, 1994; P. Bergmann, Nietzsche. The “Last Anti-Political German”, Bloomington: Indiana University Press, 1987. Cf. también el libro en alemán de H. Ottmann, Philosophie und Politik bei Nietzsche, Berlin: de Gruyter, 1987. 4 Cf. por ejemplo T. H. Brobjer, “The Absence of Political Ideals in Nietzsche’s Writings”, en Nietzsche-Studien 27 (1998), pp. 300-318. El autor se dedica a examinar los textos en los que Nietzsche se ocupa de las Leyes de Manu. En su opinión, estos pasajes del Crepúsculo de los Ídolos (Los “mejoradores” de la humanidad § 3) y del Anticristo (§ 56, § 57, § 58) constituyen los enunciados “políticos” más problemáticos de Nietzsche; no expresan un ideal político, pero forman parte de la crítica del filósofo al cristianismo y la modernidad. Así, Brobjer apoya la tesis de que la política, la moral y la religión están íntimamente ligadas en el pensamiento nietzscheano. Véase en otra dirección P. Sedgwick, “Violence, Economy and Temporality. Plotting the Political Terrain of On the Genealogy of Morality”, en Nietzsche-Studien 34 (2005), pp. 163-185. A partir del análisis de ciertos pasajes de la Genealogía de la Moral, el autor intenta establecer una relación entre las consideraciones de Nietzsche sobre la economía y su concepción de la “gran política”. 5 En su artículo “‘Virtuosos of Contempt’: An Investigation of Nietzsche’s Political Philosophy Through Certain Platonic Political Ideas”, en Nietzsche-Studien 21 (1992), pp. 184-210, a partir de una comparación entre la filosofía nietzscheana y el pensamiento platónico, Mc Intyre defiende la idea de que Nietzsche es un pensador político. En primer lugar, porque el autor de Zaratustra tendría en mente una transformación cultural fundamental, que requeriría la creación de una jerarquía espiritual y una nueva tabla de valores; luego, porque no se podría confundir la “gran política” con el poder 309 “Se ha de armar siempre a los fuertes contra los débiles” La crítica de Nietzsche a la democracia Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 23, nº 46. Primer cuatrimestre de 2021. Pp. 307-325. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2021.i46.15 estudiosos postestructuralistas que intentan poner la concepción nietzscheana del agon al servicio de una nueva comprensión de la democracia6 y hay quienes argumentan que de ninguna manera podría tomarse en esa dirección7. Portando la huella del tiempo y del espacio en que surgen, ciertos textos se dejan llevar a controversias localizadas8; limitándose a adoptar un punto de vista específico, a menudo responden a intereses puntuales9. A partir del examen del corpus nietzscheano en su conjunto, no dudamos en afirmar que las reflexiones del filósofo sobre cuestiones relacionadas con el poder no son suficientes para constituir una teoría política acabada. Nietzsche no se presenta como un teórico del poder en el sentido estricto del término; tampoco quiere ser un analista político. Sin embargo, no por eso deja de reflexionar sobre temas centrales de la filosofía política ni sobre los problemas candentes de su tiempo. Son frecuentes las ocasiones en las que se detiene a examinar la relación entre el individuo y el Estado, y también en las que se dedica a analizar el Segundo Reich y a Bismarck, el sufragio universal y los ejércitos nacionales, los partidos políticos y la situación de la prensa, la desaparición de naciones y la unificación de Europa. Aunque atento a este orden de cuestiones, no les confiere un estatuto propio, no las encuadra en un dominio particular del conocimiento ni las aborda con una metodología específica. Por el contrario, en su obra la política aparece estrechamente vinculada a la moral y a la religión; mejor dicho: moral, política y religión constituyen un punto nodal en su pensamiento. Íntimamente ligadas, forman parte de un campo de investigación más amplio: son objeto de la crítica de los valores. Desde este punto de vista es desde el que Nietzsche considera acontecimientos históricos, corrientes de ideas, sistemas de gobierno; y es también en estos términos en los que afronta la democracia, el socialismo, el anarquismo; es dentro de estos parámetros como los evalúa. político del Estado. Ahora bien, concebida de esta manera, la política no constituiría, en mi opinión, una dimensión particular del pensamiento nietzscheano; ella integra la investigación sobre los valores. 6 Cf. A. D. Schrift, “Nietzsche for Democracy?”, en Nietzsche-Studien 29 (2000), pp. 220-232; L. J. Hatab, A Nietzschean Defense of Democracy. An Experiment in Postmodern Politics, Chicago: Open Court, 1995; B. Honig, Political Theory and the Displacement of Politics, Ithaca: Cornell University Press, 1993; W. Connoly, Political Theory and Modernity, Oxford: University Press, 1989; M. Warren, Nietzsche and Political Thought, Cambridge, MIT Press, 1988. 7 Cf. C. D. Acampora, “Demos Agonists Redux. Reflections of the Streit of Political Antagonism”, en Nietzsche-Studien 32 (2003), pp. 374-390; F. Appel, Nietzsche contra Democracy, Ithaca: Cornell University Press, 1999; D. Conway, Nietzsche and the Political, Londres: Routledge, 1997. 8 Cf. por ejemplo D. Dombowsky, “A Response to Thomas H. Brobjer’s ‘The Absence of Political Ideals in Nietzsche’s Writings’”, en Nietzsche-Studien 30 (2001), pp. 387-393 y Th. H. Brobjer, “Nietzsche as Political Thinker. A Response to D. Dombowsky”, en Nietzsche-Studien 30 (2001), pp. 394-396; D. Dombowsky, “A Response to Alan D. Schrift’s ‘Nietzsche for Democracy?’”, en Nietzsche-Studien 31 (2002), pp. 278-290 y A. D. Schrift, “Response to Don Dombowsky”, en Nietzsche-Studien 31 (2002), pp. 291-297. 9 En cuanto a los estudios publicados recientemente sobre Nietzsche como pensador político, véase G. Luque, “Informe bibliográfico: Nietzsche y la política”, in Estudios Nietzsche 15 (2015), pp. 157-163; Hermann Siemens, “Nietzsche’s Political Philosophy : A Review of Recent Literature”, en Nietzsche-Studien 30 (2001), pp. 508-526. 310 Scarlett Marton Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 23, nº 46. Primer cuatrimestre de 2021. Pp. 307-325. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2021.i46.15 El propósito que perseguimos aquí consiste en discutir la crítica que este pensador francamente antidemocrático hace a la democracia. A fin de comprender las razones que le llevan a asociar el movimiento democrático a las llamadas “ideas modernas”, intentaremos, primero, aclarar sus reflexiones sobre la modernidad y la décadence. Luego, centrando el análisis en la idea de igualdad, pretendemos examinar las consecuencias de su posición a favor del aristocratismo. Finalmente, esperamos cuestionar y valorar los argumentos a los que recurre para luchar contra la democracia. * * * En sus escritos, Nietzsche advierte reiteradas veces que “se ha de armar siempre a los fuertes contra los débiles”10. Además del número, los débiles tendrían a su favor la maestría en el arte del engaño. Dando mayor importancia al instinto de conservación que al de la vida, desde muy temprano desarrollaron los talentos para el engaño; para evitar enfrentamientos que no habrían podido soportar, pronto aprendieron a actuar de manera insidiosa. Con eso, esperaban conservar su existencia a cualquier precio. A juicio del filósofo, esta estrategia forma parte del surgimiento de las “ideas modernas”. Tanto es así que escribe en un fragmento póstumo: Cristianismo, revolución, abolición de la esclavitud, igualdad de derechos, filantropía, amor a la paz, justicia, verdad: todas estas grandes palabras sólo tienen valor en la lucha, como estandartes: no como realidades, sino como palabras fastuosas para algo completamente diferente (¡e incluso opuesto!)11. Analizar las “ideas modernas” es una de las tareas que Nietzsche se propone en gran parte de sus escritos. Al presentar una visión retrospectiva de su obra en Ecce Homo, refiriéndose a Más allá del Bien y del Mal, afirma: “El ojo, mal acostumbrado por una enorme presión a mirar a lo lejos […] se ve obligado aquí a percibir con agudeza lo más cercano, la época, lo que nos rodea”12. Pero al sacar a la luz la perspectiva que pretende adoptar, también deja claro el objeto que elige para el análisis: “Este libro (1886) es, en todo lo esencial, una crítica de la modernidad, sin excluir de ello las ciencias modernas, las artes modernas, incluso la política moderna, dando a la vez indicaciones para un tipo antitético, que es lo menos moderno posible, un tipo aristocrático, 10 Cf. Fragmento póstumo 14 [123] primavera de 1888, KSA 13.304: “Por extraño que suene: se ha de armar siempre a los fuertes contra los débiles; a los felices contra los desgraciados: a los sanos contra los depravados y los lastrados con taras hereditarias”. Usamos la edición de las Obras completas (4 vols.) y los Fragmentos póstumos (4 vols.) dirigida por Diego Sánchez Meca, Madrid: Editorial Tecnos, 2006-2016. 11 Fragmento póstumo 11 [135] noviembre de 1887-marzo de 1888, KSA 13.62. 12 Ecce Homo, “Más allá del Bien y del Mal”, § 2, KSA 6.351. 311 “Se ha de armar siempre a los fuertes contra los débiles” La crítica de Nietzsche a la democracia Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 23, nº 46. Primer cuatrimestre de 2021. Pp. 307-325. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2021.i46.15 que dice sí”13. Esclareciendo el objetivo que tiene en mente en Más allá del bien y del mal, Nietzsche dilucida al mismo tiempo la amplitud del objeto de su crítica. Por su criba hará pasar el sentido histórico y la objetividad científica, la música wagneriana y la literatura francesa en general, la emancipación femenina y la igualdad de derechos. Para intentar comprender las razones que llevaron a Nietzsche a asociar a la democracia con las “ideas modernas”, consideremos sus reflexiones sobre la modernidad. Múltiples y complejas, engloban el diálogo y la crítica de los filósofos modernos; una tradición y una ruptura con la filosofía moderna en cuanto un todo; una comprensión y un posicionamiento en relación a las llamadas “ideas modernas”. Sin embargo, en el epílogo de El caso Wagner, Nietzsche parece explicitar con mayor claridad lo que entiende por modernidad14. Partiendo de las ideas de vida ascendente y descendente, subraya la necesidad de antagonismos. En el dominio de los llamados valores morales, éstos se harían sentir en la relación entre la moral de señores y la moral de esclavos. Pero, por no tenerlos en cuenta, Wagner coqueteó con la moral de los nobles y, al mismo tiempo, dio voz a la doctrina cristiana. Pasando entonces al wagnerismo, el filósofo concluye su análisis: “El ser humano moderno representa, biológicamente, una contradicción en los valores, está sentado entre dos sillas, simultáneamente dice si y dice no”15. Sin poder contar con una fuerza organizadora capaz de establecer jerarquías, la modernidad es décadent. Es cierto que el término “décadence” sólo aparece en 1888 en los textos de Nietzsche publicados o destinados a publicación16. En sus últimos escritos comenzó a utilizar el término para designar una idea muy precisa, en la que 13 Ecce Homo, “Más allá del Bien y del Mal”, § 2, KSA 6.350. 14 Sobre las diferentes concepciones de la modernidad, cf. E. Behler, Ironie und literarische Moderne, Paderborn: Ferdinand Schöningh, 1997. Refiriéndose a la conciencia de la modernidad literaria, Behler sostiene, que, en el paso del siglo XVIII al XIX, pocos años después de la Revolución Francesa, un grupo de jóvenes escritores, entre ellos los hermanos Schlegel, Novalis, Tieck, Wackenroder, Schleiermacher, sentó las bases de una literatura moderna. Argumenta que, mientras que en la filosofía la conciencia de la modernidad estaría ligada a la idea de progreso científico, introducida en el siglo XVII por Bacon y Descartes, en el dominio estético será necesario esperar más de ciento cincuenta años para que las concepciones de progreso, perfectibilidad y la modernidad se impongan. Con el inicio del romanticismo, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, la poesía, la literatura y las artes fueran consideradas por primera vez en un proceso de constante progresión o renovación. Mientras que la filosofía tendría por marco Kant y la política, la Revolución Francesa, la literatura tomaría por marco el romanticismo. En cada caso, se trataba de superar el antiguo orden en favor de una visión moderna. Por otro lado, conviene señalar que si, en El Caso Wagner, Nietzsche explica con mayor claridad lo que entiende por modernidad, en el transcurso de su obra parece cambiar de posición en relación al romanticismo. Sobre la relación que él establece con el romanticismo alemán, véase el excelente libro de E. Behler, Frühromantik, Berlin: de Gruyter, 1992; véase también, entre otros, A. Del Caro, Nietzsche contra Nietzsche, Louisiana: State University Press, 1989. 15 El Caso Wagner, “Epílogo”, KSA 6.52. Con respecto a este pasaje, véase S. Kofman, “Nietzsche et Wagner. Comment la musique devient bonne pour les cochons”, en Furor 23 (Mai 1992), pp. 3-28. 16 Cabe recordar que el término “décadence” aparece inicialmente en Fragmento póstumo 16 [5] Otoño 1883, KSA 10.497: “Profunda esterilidad del siglo XIX. […] Aparentemente todo es decadencia”. 312 Scarlett Marton Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 23, nº 46. Primer cuatrimestre de 2021. Pp. 307-325. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2021.i46.15 hay resonancias de las concepciones de Paul Bourget17. En los Ensayos de psicología contemporánea, Bourget se dedica a analizar el movimiento de desintegración que cree presenciar en la literatura francesa contemporánea. Al caracterizarlo, afirma: Un estilo de decadencia es aquel en que la unidad del libro se descompone para dejar lugar a la independencia de la página, en que la página se descompone para dejar lugar a la independencia de la frase y la frase para dejar lugar a la independencia de la palabra18. Son estas líneas, presentes en las cuatro páginas tituladas “Teoría de la decadencia”, las que contribuyen en gran medida a hacer famosa su obra19. También dejan huella en el pensamento nietzscheano20. Como Paul Bourget, Nietzsche ve la décadence como un movimiento de disgregación21. En sus escritos, se aplica a diagnosticarla dondequiera que aparezca. En El Anticristo escribe: “Yo afirmo que todos los valores en los que la humanidad sintetiza el tiempo supremo de lo deseable, son valores de décadence”22. Esta afirmación da a entender que la décadence no se revela 17 Nietzsche tenía en su biblioteca el libro Nouveaux essais de psychologie contemporaine, Paris: A. Lemerre, 1887, de Bourget, y otras dos obras del mismo autor: André Cornelis, Paris: A. Lemerre, 1887, y Études et portraits, Paris: A. Lemerre, 1888. Cf. G. Campioni et al. (eds.), Nietzsches persönliche Bibliothek, Berlin: de Gruyter, 2003, pp. 147-149. 18 P. Bourget, Baudelaire y otros estudios críticos, trad. de S. Sánchez, Córdoba: Ediciones de Copista, 2008, pp. 91-92; en francés, P. Bourget, Essais de psychologie contemporaine. Études littéraires, Paris: Gallimard, 1993, p. 14. 19 Estas páginas están, como sabemos, en la primera parte del libro, titulada “Baudelaire”. Sobre la recepción de Baudelaire por Nietzsche, véase K. Pestalozzi, “Nietzsches Baudelaire-Rezeption”, en Nietzsche-Studien 7 (1978), pp. 158-178. El autor trata de las relaciones entre Nietzsche, Wagner, Bourget y Baudelaire, dejando claro que el filósofo no dejó de subrayar la proximidad que creía que existía entre Baudelaire y Wagner. De hecho, en el Fragmento póstumo 34 [166] abril-junio de 1885, KSA 11.476, llega a ver Baudelaire como “una especie de R[ichard] W[agner] sin música”. 20 En El Caso Wagner § 7, KSA 6.27, Nietzsche retoma las frases de Bourget prácticamente en los mismos términos: “¿Qué es lo que caracteriza a toda décadence literaria? El hecho de que la vida ya no habita en el todo. La palabra adquiere soberanía y salta hacia fuera de la frase, la frase se extiende y oscurece el sentido de la página, la página cobra vida a expensas del todo – el todo no es ya un todo”. 21 Sobre la lectura de Nietzsche del libro de Bourget, véase M. Montinari, “Compiti della ricerca nietzscheana oggi”, en G. Campioni y A. Venturelli (eds.), La ‘biblioteca ideale’ di Nietzsche, Nápoles: Guida Editori, 1992, pp. 267-282. Montinari observa que, mientras que en los Essais de Bourget, el movimiento va de lo general a lo particular, en El Caso Wagner de Nietzsche va de lo particular a lo general, de la palabra al libro (pp.280-281). Giuliano Campioni lleva adelante la investigación en su obra Lectures françaises de Nietzsche. Trad. Christel Lavigne-Mouilleron, Paris: PUF, 2001, en particular en el capítulo titulado “Le voyage à Cosmopolis de Monsieur Nietzsche” (pp. 229-260); en portugués, Nietzsche e o espírito latino, São Paulo: Loyola, 2016, pp. 291-326. Realizando un trabajo sobre la literatura francesa de la época y las apropiaciones que Nietzsche hace de ella, Campioni muestra que, en los fragmentos póstumos de la primavera-verano de 1883-1884, el filósofo define, a partir de la lectura de los Essais de Bourget, las categorías de su interpretación fisiológica de Wagner y del arte de la décadence, que se expresan sistemáticamente en El Caso Wagner. 22 El Anticristo § 6, KSA 6.172. Cf. también Ecce Homo, “Por qué soy un destino”, § 7, KSA 6.372: “¿Estará la humanidad misma en décadence? ¿Lo ha estado siempre? – Lo cierto es que a la humanidad no se le han enseñado otros valores supremos que los valores de la décadence”. 313 “Se ha de armar siempre a los fuertes contra los débiles” La crítica de Nietzsche a la democracia Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 23, nº 46. Primer cuatrimestre de 2021. Pp. 307-325. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2021.i46.15 sólo en el dominio moral. En el prólogo de El Caso Wagner, subraya que “la diferenciación entre ‘bueno y malvado’ no es sino una variedad” del problema de la décadence23. Si Nietzsche critica el cristianismo desde un punto de vista moral, también lo combate en cuanto religión: el Dios cristiano, esta “contradicción de la vida”, es un “híbrido producto de la décadence”24. Si bien aprecia el budismo, porque sería más realista que el cristianismo, no se priva, sin embargo, de atacarlo, afirmando que el budismo y el cristianismo, “ambos, como religiones nihilistas, pertenecen al mismo conjunto unitario – son religiones de décadence”25. En el campo de la filosofía, Nietzsche critica el imperativo categórico de Kant que, imponiendo la ley de la reciprocidad al individuo y llevándole a actuar “como un autómata del ‘deber’”, es “precisamente la receta que lleva a la decadencia”26. También lucha contra Schopenhauer, quien, privilegiando la compasión, habría instituido “un instrumento capital para el aumento de la décadence”27. Pero no es sólo en el pensamiento kantiano y en la filosofía schopenhaueriana donde se manifiesta la décadence. Nietzsche estima que ya está presente en los griegos. Llevando adelante su trabajo de idealización hasta el punto de inventar un mundo esencial, inmutable y eterno en oposición al mundo en que nos encontramos aquí y ahora, Platón sería responsable de hacer de la filosofía griega “la décadence del instinto griego”28. Sócrates, a su vez, por medio de la “superfetación de lo lógico”, esta expresión de la décadence, conduciría a una expansión anormal de la razón y, por tanto, al debilitamiento de los impulsos29. Nada escapa al ojo crítico de Nietzsche. En Crepúsculo de los ídolos, caracteriza “la democracia moderna y todas sus variedades insuficientes, así el ‘Reich alemán’, como forma de la decadencia del Estado”. Considera que el concepto moderno de libertad es “un síntoma de décadence” y define el progreso moderno teniendo “como meta el que todas las cosas vayan como los cangrejos”: “ir avanzando paso a paso en la décadence”30. Afirma que su objeción “contra toda la sociología en Inglaterra y Francia sigue siendo que no conoce por experiencia sino los productos del declive de la sociedad”31. 23 Cf. El Caso Wagner, “Prólogo”, KSA 6.11. 24 Cf. respectivamente El Anticristo § 18, KSA 6.185, y § 19, KSA 6.185. Véase también Ecce Homo, “Genealogía de la Moral”, KSA 6.353, en el que Nietzsche considera el ideal ascético como “un ideal de décadence”. 25 El Anticristo § 20, KSA 6.186. Véase también El Anticristo § 42, KSA 6.215; El Caso Wagner, “Post-Scriptum”, KSA 6.43. 26 Cf. El Anticristo § 11, KSA 6.177. 27 Cf. El Anticristo § 7, KSA 6.173. Véase también El Caso Wagner § 4, KSA 6.21 y Crepúsculo de los Ídolos, “Incursiones de un intempestivo”, § 37, KSA 6.136s. 28 Cf. Crepúsculo de los Ídolos, “Lo que tengo que agradecer a los antiguos”, § 2, KSA 6.155s. 29 Cf. Crepúsculo de los Ídolos, “El problema de Sócrates”, § 4, KSA 6.69. 30 Cf. respectivamente Crepúsculo de los ídolos, “Incursiones de un intempestivo”, § 39, KSA 6.141; Crepúsculo de los Ídolos, “Incursiones de un intempestivo”, § 41, KSA 6.143; Crepúsculo de los Ídolos, “Incursiones de un intempestivo”, § 43, KSA 6.144. 31 Crepúsculo de los ídolos, “Incursiones de un intempestivo”, § 37, KSA 6.138. 314 Scarlett Marton Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 23, nº 46. Primer cuatrimestre de 2021. Pp. 307-325. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2021.i46.15 Al diagnosticar todas las formas de expresión de la décadence, Nietzsche la encontrará en la moral, la religión, la filosofía, la política, la sociología, el arte, la música, la literatura32. Al procurar contextualizarla, como Bourget, la asocia con el gran malestar que cursa en su época. Estimando que la décadence es una tendencia hostil a la vida, Nietzsche la detecta en todo un período histórico y en todo un continente, poniendo en evidencia su presencia en el siglo XIX en Europa33. Décadent, la modernidad ignora los antagonismos y se desliza hacia una especie de ambigüedad en relación a la escala de valores. Es lo que le permite promover la idea de igualdad. Respecto a los estilos de la décadence, Nietzsche afirma: En cada momento hay anarquía de los átomos, disgregación de la voluntad – si lo decimos moralmente, hay “libertad del individuo” – si lo ampliamos a una teoría política, “los mismos derechos para todos”34. Al predicar la igualdad de derechos, la tendencia democrática no es más que una manifestación de décadence característica de la modernidad. Queda por dilucidar cómo concibe Nietzsche la idea de igualdad. Es cierto que se aplica a combatirla en varios frentes. En el ensayo Sobre verdad y mentira en el sentido extramoral, muestra que las palabras, cuando pasan a servir para innumerables experiencias análogas a aquélla que les dio origen, se convierten en conceptos. “Igualando lo no-igual”, y conjuntando varios fenómenos, los conceptos resultan inadecuados e insuficientes para cada uno de ellos en particular35. En La gaya ciencia procura mostrar que en los cimientos mismos en los que se basa la lógica está presente la tendencia ilógica a tratar a lo semejante como igual36. En Más allá del bien y del mal, insiste en que los mecanicistas, defendiendo la existencia de leyes en la naturaleza, no hacen 32 Cf. El Caso Wagner § 7, KSA 6.28, donde Nietzsche afirma que los hermanos Goncourt “tendrían puntos en común con el estilo de Wagner”, y El Anticristo § 7, KSA 6.174, donde se expresa sobre la décadence literaria y artística, refiriéndose a Tolstoi y Wagner. En varios pasajes, Nietzsche afirma que Wagner es el artista de la décadence. Véase por ejemplo El Caso Wagner § 4 y § 5, KSA 6.21, “Segundo Postscriptum”, KSA 6.46; El Anticristo § 7, KSA 6.174. 33 Cf. respectivamente Crepúsculo de los ídolos, “Incursiones de un intempestivo”, § 50, KSA 6.152 y El Caso Wagner § 5, KSA 6.22. 34 El Caso Wagner § 7, KSA 6.27. Nietzsche sigue diciendo: “La vida, la misma vitalidad, la vibración y exuberancia de la vida, comprimidas en las configuraciones mínimas, el resto es pobre en vida”. 35 Cf. Sobre Verdad y Mentira en sentido extramoral § 1, KSA 1.879s, donde leemos: “Toda palabra se convierte de manera inmediata en concepto cuando deja de servirle a la vivencia originaria, única y por completo individualizada, gracias a la cual se generó, por ejemplo, como recuerdo, y tiene que pasar a adaptarse a innumerables vivencias más o menos similares, esto es, hablando con rigor, nunca idénticas; es decir, tiene que valer al mismo tiempo para casos claramente diferentes”. 36 Cf. La gaya Ciencia § 111, KSA 3.471s: “La tendencia predominante a tratar a lo similar como igual, una tendencia ilógica –pues en sí no hay nada igual–, ha sido la que creado todos los fundamentos de la lógica”. 315 “Se ha de armar siempre a los fuertes contra los débiles” La crítica de Nietzsche a la democracia Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 23, nº 46. Primer cuatrimestre de 2021. Pp. 307-325. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2021.i46.15 más que inclinarse ante el impulso democrático de los tiempos modernos. Y concluye: “‘En todos lados, igualdad ante la ley, –– en eso la naturaleza no lo tiene ni distinto ni mejor que nosotros’: gentil reticencia en la que de nuevo se enmascara la enemistad plebeya contra todo lo privilegiado y soberano”37. Por tanto, al investigar el proceso de formación de los conceptos, al examinar la base de los procedimientos lógicos, al analizar la actitud de los hombres de ciencia, encuentra ocasiones propicias para atacar la idea de igualdad. Pero, ya sea anunciada por las religiones o defendida por las corrientes políticas, la idea de igualdad se convierte, a juicio de Nietzsche, en una idea engañosa y astuta. Desde los tiempos más remotos, la noción de equilibrio de fuerzas ha regulado las relaciones humanas. Para preservar su existencia, los individuos más débiles buscaron asociarse. Viviendo gregariamente, esperaban enfrentarse a aquellos que, más fuertes que ellos, pudieran llegar a amenazarlos. Por otro lado, los adversarios –ya fueran individuos o grupos–, siempre que tuvieran fuerzas equivalentes, concertaban la paz y establecieron contratos entre ellos. Así surgió la noción de ley. Reconociéndome derechos y permitiéndome preservarlos, cada miembro del grupo se comporta con prudencia, porque me toma como aliado frente a una tercera fuerza que nos amenaza; con miedo, ya que tiene recelo, en tanto teme confrontarse conmigo; con astucia, ya que espera, a cambio, que yo reconozca sus derechos y le permita preservarlos. Los derechos mantienen relaciones de poder; constituyen “grados de poder”. Nietzsche considera que “la no igualdad de derechos es la primera condición para que haya derechos en absoluto. – Un derecho es un privilegio”38. Mis derechos son esa parte de mi poder que otros reconocen y que me permiten conservar; mis deberes, los derechos que los otros tienen sobre mí. De ello se deduce que los derechos duran tanto como el equilibrio de fuerzas que los originó. Tan pronto como la fuerza de un cierto número de individuos se reduce considerablemente, los demás miembros del grupo dejan de reconocer sus derechos. Pero si, por el contrario, aumenta su fuerza, son ellos los que ya no garantizan los derechos de los demás. A medida que el equilibrio de fuerzas sufre cambios profundos, ciertos derechos desaparecen y otros emergen. Desde esta perspectiva, la igualdad de los ciudadanos ante la ley, un eco de la igualdad de los hombres ante Dios, no sería más que una fórmula forjada por quienes necesitan unir sus fuerzas para sobrevivir. Para preservar su propia existencia, el individuo más débil busca asociarse. Viviendo gregariamente, espera enfrentarse a quienes, más fuertes que él, puedan llegar a amenazarlo. Precisamente por eso instituye formas de actuar y de pensar universalmente válidas, censura toda originalidad, desaprueba todo cambio. Promotor de la vida colectiva, si intentara vivir de otra manera, sucumbiría. “Animal de rebaño”, 37 Más allá del Bien y del Mal § 22, KSA 5.37. 38 El Anticristo § 57, KSA 6.243. 322 Scarlett Marton Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 23, nº 46. Primer cuatrimestre de 2021. Pp. 307-325. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2021.i46.15 sería pequeño. Y, de igual modo, en una democracia que, tanto social como políticamente, tendiese a la igualdad de riquezas. Llevando este razonamiento a sus últimas consecuencias, no se puede evitar la conclusión de que, al fomentar la diferencia de estatus, nuestra sociedad promueve –y genera en todo momento– el resentimiento. Es cierto que el pensamiento nietzscheano puede ser de gran valor para reflexionar sobre esas cuestiones. Revela su carácter innovador cuando se trata de criticar la cultura. En este contexto, es como imposición de lo uniforme, de lo gregario, como Nietzsche ve la igualdad. Sin embargo, al hacer de la política objeto de la crítica de los valores, tiende a subrayar que los efectos nocivos del movimiento democrático no se restringirían al ámbito político stricto sensu; se verían en la cultura en general. En ese sentido, el filósofo pregunta en un pasaje de Más allá del bien y del mal: Nosotros, que tenemos otra fe, nosotros, que consideramos el movimiento democrático no sólo como una forma decadente de organización política, sino como una forma de decadencia, es decir, de empequeñecimiento del ser humano, como su mediocrización y su reducción de valor: ¿hacia dónde tenemos que dirigir nosotros nuestras esperanzas?59. De esta forma tan inusual en nuestros días se posiciona en relación a la democracia; y de esta manera polémica es como la trata. El examen de diversos pasajes en los que Nietzsche se ocupa de la tendencia democrática de la modernidad nos lleva a juzgar ambivalente la posición que adopta. Si en el ámbito de la crítica de la cultura se muestra innovador, es cierto que, en sus ataques a la tendencia democrática de los tiempos modernos, toma la defensa del aristocratismo. Es importante resaltar aquí que, si bien cree que no pueden ser ignoradas las consecuencias en el dominio cultural de la idea de igualdad, entendida como una nivelación y estandarización gregarias, anticipándose así a la crítica que vino a desarrollarse posteriormente a lo que se denominó industria cultural, Nietzsche asume posiciones con consecuencias políticas difícilmente defendibles hoy en día. [Traducción del portugués de Manuel Barrios Casares] 59 Más allá del Bien y del Mal § 203, KSA 5.126. 323 “Se ha de armar siempre a los fuertes contra los débiles” La crítica de Nietzsche a la democracia Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 23, nº 46. Primer cuatrimestre de 2021. Pp. 307-325. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2021.i46.15 Referencias bibliográficas: Acampora, Christa D., “Demos Agonists Redux. Reflections of the Streit of Political Antagonism”, en Nietzsche-Studien 32 (2003), pp. 374-390. Ansell-Pearson, Keith, An Introduction to Nietzsche as Political Thinker, Cambridge: University Press, 1994. Ansell-Pearson, Keith, Nietzsche contra Rousseau. A Study of Nietzsche’s Moral and Political Thought, Cambridge: University Press, 1992. Appel, F., Nietzsche contra Democracy, Ithaca: Cornell University Press, 1999. 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