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Reseña al libro de Pilar Cagiao Vila (coord.), Diplomacia y acción cultural en la España de Primo de Rivera

Feria Vázquez, Pedro

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Pedro Feria Vázquez Reseña al libro de Pilar Cagiao Vila (coord.), Diplomacia y acción cultural en la España de Primo de Rivera Número 47, diciembre 2021, pp. 413-417 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2021.i47.22 418 CAGIAO VILA, Pilar (Coord.). Diplomacia y acción cultural en la España de Primo de Rivera, Madrid, Instituto de Investigaciones Históricas, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Marcial Pons, 2020, 222 p. En España, el estudio de la dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930) se ha visto con frecuencia desplazado por el de otros periodos como la II República, la Guerra Civil o el franquismo; por ello, el inminente centenario de su inicio puede suponer una oportunidad de oro para la recuperación historiográfica de una etapa muy importante para explicar la futura evolución del país. El régimen primorriverista, que se presentó como “regeneracionista” y pretendía sacar al país de la situación caótica en que se encontraba como consecuencia de la descomposición final del sistema de la Restauración (1875-1923), quiso también renovar las relaciones con Iberoamérica, lastrada por las erráticas políticas llevadas a cabo en el s. XIX. Durante largas décadas España se negó tozudamente a renunciar a sus antiguas colonias (no reconocería la independencia de Perú hasta una fecha tan tardía como 1879) y rechazó mantener relaciones diplomáticas con las nacientes repúblicas americanas; no sería hasta el último cuarto del siglo cuando, necesitada de apoyos internacionales frente al creciente expansionismo norteamericano en el Caribe, acepte al fin retomar el contacto con aquellas. Este nuevo horizonte con Iberoamérica, que pasó a ocupar un lugar destacado en la política exterior española, obedecía a razones tanto de índole interno como externo; entre las primeras, permitía al régimen hacer olvidar los reveses de la Guerra de Marruecos, abrir nuevos mercados y proyectar sobre América el nacionalismo español como medio de cohesión nacional de un país socialmente convulsionado, y entre las segundas, recomponer un prestigio internacional muy dañado tras la crisis de 1898, encontrar apoyos de cara a sus aspiraciones a estar en el Consejo de la Sociedad de Naciones y «blanquear» el régimen vendiendo al exterior sus políticas económicas, culturales y sociales. Además, Primo de Rivera encontraría un contexto favorable al acercamiento, puesto que durante esos años la comunidad hispanoamericana buscaba afianzar nexos de unión ante el creciente intervencionismo norteamericano. Para lograr estos objetivos se amplió la representación diplomática española en la región, se firmaron convenios comerciales y se promovieron iniciativas transnacionales de Pedro Feria Vázquez Reseña al libro de Pilar Cagiao Vila (coord.), Diplomacia y acción cultural en la España de Primo de Rivera Número 47, diciembre 2021, pp. 413-417 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2021.i47.22 419 variado espectro, entre las cuales las culturales van a ocupar un lugar primordial; de esta forma, política, diplomacia y cultura se entrelazaron en los planes americanistas de Primo de Rivera. Eso sí, dichas relaciones culturales se basarían en un “americanismo” muy conservador, basado temas como la lengua y tradiciones comunes, la «raza» y la religión católica. Entre las iniciativas culturales que se van a poner en marcha figurarán la creación de instituciones ex profeso para reforzar los lazos con América, la celebración de congresos y encuentros y diversas manifestaciones simbólicas, como el vuelo del Plus Ultra en 1926 y sobre todo la celebración de una gran Exposición Iberoamericana en Sevilla (en adelante, EIS), que se inauguraría en 1929 y con la que Primo de Rivera esperaba, además de exhibir su buena sintonía con las repúblicas transatlánticas, poder exponer al exterior las «bondades» del régimen y promocionar el país ante el naciente turismo internacional. El proyecto de la EIS, cuyas primeras propuestas datan de 1909, sufrió diversos avatares que provocarían constantes retrasos, entre los que se encontraban problemas burocráticos y financieros, falta de apoyo institucional y el estallido de la Primera Guerra Mundial. Primo de Rivera, que comprendió la utilidad del certamen para impulsar su política americana, asumió la empresa como propia y le dio el impulso definitivo. Se enviaron invitaciones a prácticamente todas las naciones americanas, quienes las recibieron con mayor o menor entusiasmo; en cualquier caso, problemas presupuestarios o políticos entorpecerían la participación de buena parte de esos países. Analizar las relaciones hispanoamericanas durante el régimen primorriverista precisamente desde la perspectiva de la diplomacia y la cultura y el papel que en ellas jugó la EIS va a ser el objetivo del libro que ahora nos ocupa, Diplomacia y acción cultural en la España de Primo de Rivera, editado por la prestigiosa editorial Marcial Pons, y coordinado por Pilar Cagiao, quien junto con su equipo ha realizado sin duda un meritorio esfuerzo de investigación en un año marcado por las dificultades creadas por la pandemia del COVID19. Desde varios enfoques y puntos de vista, este trabajo analiza la acción de la diplomacia y de los agentes culturales españoles y americanos, públicos y privados, durante los años previos a la celebración de la EIS, y que según los autores llegaron a convertirse en Pedro Feria Vázquez Reseña al libro de Pilar Cagiao Vila (coord.), Diplomacia y acción cultural en la España de Primo de Rivera Número 47, diciembre 2021, pp. 413-417 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2021.i47.22 420 toda una «diplomacia paralela» y constituyeron un puntal importante de las relaciones iberoamericanas. Lo hace a través del estudio de varios casos concretos (Perú, Uruguay, Cuba, España y Estados Unidos), y para documentarse utiliza fuentes primarias tanto españolas como latinoamericanas, muchas de ellas poco conocidas, lo que constituye sin duda uno de los puntos fuertes de esta investigación. El libro se abre con el texto «Entre intenciones y realidades. El Perú en la Exposición Iberoamericana De Sevilla» de Ascensión Martínez Riaza (Universidad Complutense de Madrid), y como bien expresa su título, en la participación de dicho país en la EIS las intenciones y los hechos transitaron por caminos opuestos. Según la autora, ni en el gobierno peruano ni en los agentes culturales de la nación se registró un especial interés por participar en la muestra sevillana, a la que finalmente no acudiría ningún intelectual de reconocido prestigio, limitándose los representantes andinos a “seguir el protocolo y asistir a las ceremonias en las que en su caso pronunciaron discursos de una retórica manida y reiterativa”. La participación peruana también se vio lastrada por la descoordinación entre sus diplomáticos, la desorganización y los problemas de financiación, quedando como uno de sus escasos logros la edificación del sobresaliente pabellón peruano. Sigue con «Condicionantes políticos y juego de la diplomacia. El Uruguay en la Exposición Iberoamericana de Sevilla (1923-1930)», de Pilar Cagiao Vila (Universidad de Santiago de Compostela), que aborda la participación del país rioplatense, muy mediatizada por los avatares de la política nacional. Según Cagiao, Uruguay tardó mucho en decidirse a acudir a la EIS debido a problemas presupuestarios y a roces en el seno de su peculiar ejecutivo “bicéfalo”, aunque finalmente lo haría debido sobre todo a las presiones de la numerosa colonia española y a que la asistencia se vio como una forma de agradecer a España el rescate de la tripulación del hidroavión “Uruguay”, que se estrelló en el Sáhara Español en 1927. Además, el gobierno de Montevideo esperaba convencer al de Madrid para que el año siguiente participara en los actos del centenario de la constitución uruguaya, que incluía la celebración del primer campeonato mundial de fútbol, al que a la postre no concurriría la selección española. Es por ello que se podría considerar la inauguración de la línea telefónica trasatlántica España-Uruguay, enmarcada dentro de las celebraciones de la EIS, como el principal de los escasos logros de la participación uruguaya en la muestra. Pedro Feria Vázquez Reseña al libro de Pilar Cagiao Vila (coord.), Diplomacia y acción cultural en la España de Primo de Rivera Número 47, diciembre 2021, pp. 413-417 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2021.i47.22 421 En el tercer apartado, «pretextos para un encuentro entre Machado y primo de Rivera. La exposición Iberoamericana de Sevilla: una mirada desde la prensa cubana» de Ruxandra Guillama Camba (Universidad de Vigo), se afirma que la participación de la Mayor de las Antillas en la EIS fue “entusiasta”, debido sobre todo a la buena sintonía entre los dictadores Primo de Rivera y Gerardo Machado. Si al principio las relaciones hispano-cubanas no fueron sencillas debido a lo recientes que estaban los acontecimientos del 98, Machado, que en aquellos años buscaba alternativas para paliar el descenso del precio del azúcar en el mercado internacional, las mejoraría sustancialmente, reforzando la representación diplomática, firmando un acurdo comercial y decidiendo concurrir a la Exposición del 29. Que Cuba se tomó en serio su participación en la misma queda demostrado por la gran atención que la prensa de aquel país dedicó a la muestra, y que según la autora fue superior a la de otros países. A continuación el libro dedica dos capítulos a la participación de Estados Unidos en la convocatoria de 1929, interesantes sobre todo por cuanto analizan las razones por la cual este país, estrictamente no iberoamericano, se decidió a colaborar con una exposición creada en principio para fortalecer los lazos de España con sus antiguas colonias, y sobre todo estando aún tan fresca la guerra de 1898. En «La Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 y la implicación de Estados Unidos», Palmira Vélez Jiménez (Universidad de Zaragoza) afirma que las primeras décadas del s. XX fueron testigos de un inusitado crecimiento del interés de los norteamericanos por la cultura española, en el que tuvo que ver factores como la I Guerra Mundial, cuando el desprestigio del idioma alemán hizo dispararse la demanda del aprendizaje del castellano, y además la postura neutral de España le permitió erigirse en “intermediario” entre las potencias en conflicto. También influyó la propia evolución política de EE.UU., que en la década de 1920 ya superaba su aislacionismo decimonónico y participaba cada vez más abiertamente en el campo de las relaciones internacionales, y en concreto crecía su intervencionismo en Latinoamérica, por lo que España y lo español interesaban no per se, sino como introducción al mundo hispano: el castellano era el instrumento para entenderse y comerciar con Iberoamérica, por lo que había, pues, que “ir a la fuente” y conocer a España. Invitar a EE. UU también traería ventajas para el país anfitrión del evento, pues le permitiría superar viejos enfrentamientos y acercarse al Pedro Feria Vázquez Reseña al libro de Pilar Cagiao Vila (coord.), Diplomacia y acción cultural en la España de Primo de Rivera Número 47, diciembre 2021, pp. 413-417 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2021.i47.22 422 que en esos momentos ya era centro de las finanzas internacionales y serio candidato a primera potencia mundial. En esta labor de acercamiento mutuo colaboraron intelectuales e instituciones de ambas orillas de Atlántico; en el lado norteamericano hay que destacar el caso emblemático de Archer M. Huntington (1870-1955), filántropo, mecenas y coleccionista fascinado con lo español que sería el fundador en 1904 de la Hispanic Society of America, y quien se convertiría en una suerte de embajador cultural oficioso. Huntington y su esposa, la escultora Anna Hyatt, no perdieron la oportunidad de visitar la Exposición de Sevilla, y ese es precisamente el tema del siguiente capítulo, «Los Huntington en la España de 1929. Una crónica a través de la correspondencia privada», de Rosario Márquez Macías (Universidad de Huelva), y que tiene como fuente principal las cartas que Hyatt escribió a su madre relatándole las experiencias de su viaje, en el que visitaron, además de la capital hispalense, Extremadura, Toledo, Madrid, Valladolid, Burgos y el País Vasco, y en el que se relacionaron con importantes personalidades de la cultura y la política españolas, incluyendo los mismísimos Primo de Rivera y el rey Alfonso XIII. Junto con la visita al evento, otro motivo de la gira era hacer entrega a Sevilla de la estatua de El Cid obra de Hyatt, en agradecimiento por la cual el ayuntamiento hispalense nombró al matrimonio hijos adoptivos de la ciudad, y el rey concedería a la estadounidense la Gran Cruz de Alfonso XII. La del Campeador se sumaba a otras esculturas de figuras históricas españolas realizadas por artistas norteamericanos que en aquellos años fueron donadas a España, entre las que destacan la de Francisco Pizarro erigida en su localidad natal de Trujillo y la de la Fe Descubridora que su propia autora Gertrude Whitney inauguró ese mismo 1929 en Huelva. Es en esta última ciudad en la que se centra el artículo «Asociacionismo y propaganda. La Sociedad Colombina y la participación de Huelva en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929», de Nieves Verdugo Álvez (Universidad de Huelva). Tanto la capital onubense como la cercana localidad de Palos de la Frontera, puerto de salida del primer viaje colombino, lucharon denodadamente por que se les reconociera sus «derechos históricos» como «Cuna del Descubrimiento» y que se les tomara en cuenta durante la celebración de la EIS, que también se abrió a representaciones provinciales españolas. Huelva presentaría en la Exposición un pabellón efímero con el que sus Pedro Feria Vázquez Reseña al libro de Pilar Cagiao Vila (coord.), Diplomacia y acción cultural en la España de Primo de Rivera Número 47, diciembre 2021, pp. 413-417 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2021.i47.22 423 promotores esperaban, además de defender las mencionadas reivindicaciones históricas, aprovechar la coyuntura para relanzar económicamente una provincia postergada. Sin embargo, pocos de estos objetivos se logaron, y ello fue debido, según la autora, a la desunión entre Huelva y Palos, representados respectivamente por la Sociedad Colombina Onubense y el Club Palósfilo, y que con frecuencia rivalizaron entre ellas para conseguir llevarlos a cabo. Seguidamente Juan Luis Carrellán Ruiz (Universidad de Córdoba) presenta «La Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 a través del órgano de difusión de la Unión Ibero-Americana: la Revista de las Españas», dedicado al estudio de dicha organización fundada en 1885 con el objetivo de «estrechar las relaciones sociales, económicas, científicas, literarias y artísticas de España, Portugal y las naciones americanas». La UIA siempre se situó muy cercana al poder político y sobre todo durante la dictadura primorriverista tuvo un sesgo muy conservador, basando la identidad hispanoamericana en conceptos como la raza, la lengua y la religión. Entre 1926 y 1936 editaría la Revista de las Españas, que colaboró con el proyecto de la EIS ofreciendo a sus lectores nutrida información sobre los preparativos y el desarrollo del evento, así como reseñas sobre la participación de los distintos países. Philip D. Webb (Universidad de Santiago de Compostela) dedica su estudio a Paraguay, quien paradójicamente no participaría en la EIS. En «Pueblos hermanos y madre patria. Juan O’Leary y los consulados paraguayos en España ante la cuestión del Chaco (1925-1934)» se atribuye dicha ausencia a que el país se encontraba inmerso en una grave crisis diplomática con Bolivia que finalmente desembocaría en la Guerra del Chaco (19321935). Durante algún tiempo el país se planteó su participación en el certamen sevillano precisamente con el objetivo de ganar apoyo externo con vistas al inminente conflicto, y de hecho Asunción desplegó durante aquellos años una importante actividad diplomática en España destinada a ganarse el apoyo de la opinión pública, adquirir material bélico y conseguir si no el apoyo, al menos la neutralidad del gobierno español, esfuerzos que según el autor se vieron coronados por el éxito. Finaliza el libro con «Manuel Ugarte y el americanismo catalán a través de sus colaboraciones en la Revista Comercial Ibero-Americana MERCURIO» de Manuel Andrés Pedro Feria Vázquez Reseña al libro de Pilar Cagiao Vila (coord.), Diplomacia y acción cultural en la España de Primo de Rivera Número 47, diciembre 2021, pp. 413-417 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2021.i47.22 424 García (Universidad de Huelva), que contribuye a la recuperación de la figura de dicho intelectual argentino, muy seguido en su época aunque más tarde sería tristemento relegado. Para el autor Ugarte suponía en esos años un contrapunto de americanismo progresista frente a la muy conservadora postura al respecto del régimen primorriverista. Líder del antiimperialismo mundial, sus críticas al intervencionismo yanqui en Latinoamérica le granjearon numerosos apoyos en España, lo que llevaría a establecerse por un tiempo en ese país. Allí colaboraría con la Revista Comercial Ibero-Americana MERCURIO, buque insignia del americanismo catalán y tribuna de la burguesía comercial de dicha comunidad, aún muy afectada por la pérdida de muchos negocios tras el desastre del 98 y que buscaba reactivar los vínculos comerciales con ultramar. Sin embargo, el crack del 29 afectó duramente a la industria periodística, lo que provocó una drástica reducción de sus colaboraciones en la prensa, su ruina económica y por último su olvido. La EIS fue a su vez broche de oro y colofón a toda una etapa de las relaciones entre España y América. El evento abrió sus puertas cuando ya el régimen daba señales de desintegración, y meses después el crack del 29 afectó duramente a ambas orillas del Atlántico. A la crisis económica no tardaría en suceder la política y así, el 28 de enero de 1930, falto de apoyo popular, Miguel Primo de Rivera presentó su dimisión al rey, lo que supondría el inicio de una serie de acontecimientos que desembocarían en la proclamación de la II República el 14 de abril de 1931, abriéndose así una nueva era en España y sus relaciones internacionales. En resumen, una obra muy interesante a la que podrían achacársele fallas que por otro lado son usuales en los trabajos colectivos, donde la multiplicidad de voces en ocasiones perjudica la unidad del conjunto y quizás impide una mayor profundidad, aunque a la larga se compensa pues la diversidad de puntos de vista que proponen resulta enriquecedora y permite descubrir nuevas perspectivas. Pedro Feria Vázquez Universidad de Huelva Orcid: 0000-0001-6112-8890