Sobre la influencia y afinidades entre Schmitt y Laclau
Abstract
Este artículo aborda la vinculación entre el concepto antagónico de lo político de Carl Schmitt y la teoría política de Ernesto Laclau. Se ofrece una crítica de la supuesta recepción del pensamiento del filósofo alemán en el pensador populista, en relación a sus nociones de antagonismo, representación, unanimidad, e identificación. Luego se comparan los argumentos de los dos autores sobre a la construcción del enemigo, la referencia al pueblo como sujeto político y el carácter existencial de lo político. Se señala que a lo largo de su trayectoria Laclau ignoró a Schmitt (a excepción de un artículo que trata sobre la guerra) y que, si bien Schmitt no fue una influencia intelectual en Laclau, hay algunas similitudes en sus modelos teóricos.
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159 Thémata. Revista de Filosofía • nº 66 • julio-diciembre (2022) pp. 159-181 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i66.08 Alejandra M. Salinas 1 Universidad Nacional de Tres de Febrero, Argentina. Recibido 29 mayo 2022 ∙ Aceptado 19 noviembre 2022 1. [email protected] Resumen Este artículo aborda el concepto de lo político de Carl Schmitt y la teoría populista de Ernesto Laclau. Se ofrece, primero, una crítica de la literatura sobre la supuesta recepción del pensamiento de Schmitt en Laclau, en relación a sus nociones de antagonismo, representación, unanimidad, e identificación. Luego se reconstruyen y comparan los argumentos de los dos autores sobre el enemigo, la referencia al pueblo como sujeto político y el carácter existencial de lo político. Sin pretensión de elaborar un análisis conceptual exhaustivo para no exceder el espacio aquí disponible, se señala que a lo largo de su trayectoria Laclau ignoró a Schmitt (a excepción de un artículo sobre la guerra) y que, si bien Schmitt no fue una influencia intelectual en Laclau, hay algunas similitudes en sus modelos teóricos. Palabras clave: Schmitt; Laclau; Antagonismo; Representación; Identidad popular Abstract This article deals with Carl Schmitt’s antagonistic concept of the political and the political theory of Ernesto Laclau. First, it offers a critique of the literature on the supposed reception of Schmitt's thought in Laclau, in relation to his notions of antagonism, representation, unanimity, and identification. Second, it reconstructs and compares the arguments of the two authors about the enemy, the reference to the people as a political subject and the existential character of the political. Without claiming to elaborate an exhaustive analysis that would exceed the space available here, we point out that throughout his career Laclau ignored Schmitt (with the exception of an article dealing with the war) and that, although Schmitt was not an intellectual influence in Laclau, there are some similarities in their theoretical models. Keywords: Schmitt, Laclau, Antagonism, Representation, Popular identity. Sobre la influencia y afinidades entre Schmitt y Laclau . On the influence and affinities between Schmitt and Laclau ESTUDIOS_ ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN
ALEJANDRA M. SALINAS SOBRE LA INFLUENCIA Y AFINIDADES ENTRE SCHMITT Y LACLAU 160 Thémata. Revista de Filosofía • nº 66 • julio-diciembre (2022) pp. 159-181 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i66.08 1 · Introducción Un reciente relevamiento de escritos académicos con el nombre de Carl Schmitt en el título informa 787 resultados, de los cuales 535 tienen fecha posterior a 1993. 2 Es decir, en los últimos 28 años se produjo el 68% de los trabajos sobre este autor. ¿A qué se debe el relativamente tardío auge de estos estudios? Schmitt estuvo ausente en la mayoría de las publicaciones académicas hasta los años setenta, cuando aparecieron los influyentes libros de G. Schwab en 1970 (1989) y de M. Tronti (1977). En América Latina, J. Aricó, seguidor de Tronti y de G. Marramao - también lector de Schmittintrodujo sus ideas a comienzos de los ochenta con el objetivo de resaltar el carácter político antagónico de las relaciones capitalistas (90, 535). 3 El giro schmitteano luego se afianzó con el derrumbe del eurocomunismo, momento en el que resultaba necesario encontrar nuevas fuentes para pensar las formas que tomaría el discurso de la izquierda anti-liberal a futuro (véanse, por ejemplo, las contribuciones en la revista Telos N°72,1987). El marxismo ortodoxo anclado en el materialismo y en lecturas economicistas había quedado desacreditado, y a los ojos de los propulsores de sistemas alternativos a las democracias capitalistas Schmitt ofrecía nuevas herramientas para propiciar el cambio social. En tal sentido Ch. Mouffe utilizaría a Schmitt para sostener el carácter político y no económico del antagonismo (1993 117-134; 1999 38-53; 2007 12-19). Varios años antes, la autora había publicado junto a Laclau el libro Hegemonía y estrategia socialista (1985), donde desarrollan ideas sobre el antagonismo político como ancla para una agenda socialista radical. El éxito del libro quedó asociado a la contribución conjunta de los co-autores, con lo cual no sorprende que, por carácter transitivo y como veremos más abajo, eventualmente surgiera la asociación entre Laclau y Schmitt luego que Mouffe publicara sus estudios sobre este último. 4 2Base de datos de Jstor, consultada el 5 de mayo de 2022. 3Ver Aricó, “Presentación” y “Nota bibliográfica” a C. Schmitt (687-704). 4Escribe M. Cortés: “Es su clásico Hegemonía y estrategia socialista, de 1985, el que establece un horizonte de crítica del marxismo que abre las puertas para recibir el influjo schmittiano (y en eso será efectivamente Mouffe mucho más insistente que Laclau) (160). Para una crítica del “influjo schmittiano” en la izquierda ver Borón y González (2003) y Ovejero (2018).
ALEJANDRA M. SALINAS SOBRE LA INFLUENCIA Y AFINIDADES ENTRE SCHMITT Y LACLAU 161 Thémata. Revista de Filosofía • nº 66 • julio-diciembre (2022) pp. 159-181 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i66.08 Por lo tanto, la primera cuestión a responder es si las ideas de Schmitt tuvieron efectivamente alguna influencia, si no la principal, en el pensamiento de Laclau. Independientemente de las respuestas, y dada la frecuente asociación entre los dos autores, en segundo lugar cabe indagar cuáles son las similitudes y diferencias entre ellos. A tales fines, el trabajo se estructura en dos partes: la primera cuestiona la hipótesis sobre la influencia de Schmittt en Laclau y examina sus nociones de antagonismo, representación, unanimidad, e identificación. La segunda compara sus ideas en torno a la construcción del enemigo, la referencia al pueblo como sujeto político y el carácter existencial, no normativo, de lo político. Se concluye que a lo largo de su obra Laclau ignora a Schmitt (a excepción de un único artículo sobre la guerra), si bien se detectan ciertas similitudes entre sus modelos teóricos. 2 · ¿Schmitt en Laclau? D. Howarth, colega, compilador y comentarista de Laclau, afirma que la obra de su madurez (que incluye La razón populista) está basada principalmente en el post-estructuralismo, el psicoanálisis y la filosofía post-analítica aplicados al análisis del discurso (2015 3). En líneas similares, Marramao detecta cuatro influencias principales en el pensamiento populista de Laclau: el análisis lingüístico de Saussure, el psicoanálisis de Lacan, el pensamiento de Gramsci y el postestructuralismo de Derrida (20). En contraste, otros autores encuentran que las ideas de Schmitt ejercieron una fuerte influencia intelectual y marcaron el núcleo de su teoría populista en relación a su carácter antagónico. En particular, la mayoría de estas asociaciones remiten a la conocida distinción amigo-enemigo como sustrato de la política radical populista (Camargo 2013; Melo y Aboy Carlés 2014; Retamozo y Stoessel 2014; Villacañas 2015; Cortés 2019; Urbinati 2019; Rosanvallon 2020; Peruzzotti 2021; De La Torre 2021; Rosler 2022). Examinaremos estos argumentos a continuación. 2 · 1 · El antagonismo político Opina R. Camargo sobre la noción de antagonismo: “no sólo Mouffe, sino también Laclau, adscriben de manera singular a la distinción política especí-
ALEJANDRA M. SALINAS SOBRE LA INFLUENCIA Y AFINIDADES ENTRE SCHMITT Y LACLAU 162 Thémata. Revista de Filosofía • nº 66 • julio-diciembre (2022) pp. 159-181 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i66.08 fica que Carl Schmitt propone en su ya clásico libro El concepto de lo político” (166). El verbo “adscribe” indicaría que Laclau reconoce explícitamente la influencia de Schmitt en su idea de antagonismo, aunque no se ofrece ninguna fuente primaria en respaldo de tal afirmación. De hecho, más adelante el autor menciona que Laclau no cita a Schmitt en sus dos libros troncales sobre hegemonía y populismo (Ibid. 170). En su descargo, según Camargo Laclau estaba dispuesto a aceptar se intentara vincular su pensamiento con la noción de lo político de Schmitt (Ibid. nota 4). Pero la frase implica que el mismo Laclau no había realizado tal vinculación, y por lo tanto socava aún más la premisa inicial de la “adscripción”. Por su parte C. Ramas (2016) remite al trabajo de Laclau titulado “Por qué construir un pueblo es la tarea principal de la política radical” donde se “parafrasea casi literalmente a Schmitt” toda vez que otorga primacía a lo político en el establecimiento del vínculo social. 5 Efectivamente, Laclau analiza la estructuración política de las identidades sociales y las presenta como el resultado de articulaciones hegemónicas, constitutivas y contingentes; sin embargo, en ningún lugar del trabajo citado menciona a Schmitt como fuente de esas ideas, sino a Lenin, Trotsky y Gramsci (2015 180,188). Como aval de su hipótesis sobre la paráfrasis, Ramas también alude a una conferencia donde Laclau afirma que los antagonismos sociales no son ni oposiciones reales (en el sentido de histórico-sociales) ni contradicciones dialécticas (en el sentido lógico) sino que son introducidos mediante una formación hegemónico-política. Esta última idea es atribuida únicamente a Gramsci (2010 152-154). Por lo tanto, la supuesta conexión Schmitt-Laclau pasa por alto la ausencia completa de menciones a Schmitt y su explícita adscripción a Gramsci. J. Melo y G. Aboy Carlés también encuentran que Schmitt es “un tácito fantasma que acompañará toda la obra de Laclau”, si bien la nota al pie de esa frase remite únicamente a Mouffe (404n15). Considerando la ausencia de citas donde Laclau mencione las ideas del pensador alemán, se tendría 5Ramas sigue a Villacañas (25). También M. Retamozo y S. Stoessel posicionan a Laclau entre los “schmittianos de izquierda” (15 notas 2 y 3), y según C. De La Torre Laclau fue influenciado por la distinción amigo/enemigo de Schmitt (69-70). Ver asimismo Lipping (33), quien incluye a Oliver Marchart y Slavoj Zizek entre quienes ven en Laclau a un “schmittiano” (agradezco a un revisor esta última referencia).
ALEJANDRA M. SALINAS SOBRE LA INFLUENCIA Y AFINIDADES ENTRE SCHMITT Y LACLAU 163 Thémata. Revista de Filosofía • nº 66 • julio-diciembre (2022) pp. 159-181 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i66.08 que analizar en qué sentidos, temas, y enfoques Schmitt puede detectarse en Laclau. De hecho, uno de los intentos por ofrecer una demostración en tal sentido fracasa cuando Melo y Aboy Carlés mencionan que Hegemonía y estrategia socialista presenta “una concepción de la hegemonía donde el concepto gramsciano es tensionado entre el formalismo taxonomizador del estructuralismo althusseriano y el existencialismo agonal de Schmitt” (Ibid. 405). Fracasa pues pasa por alto la ausencia de citas de Schmitt en el libro y la vinculación del existencialismo solo con Heidegger y Merlau Ponty (Laclau y Mouffe 1985 xi, 146n16). Más adelante, Melo y Aboy Carlés abordan el significado del antagonismo en Laclau y Mouffe, en quienes la distinción entre “las figuras de la contradicción lógica y la oposición real resulta fundamental para comprender las derivaciones que tendría su teoría de la hegemonía” (406n17). En efecto, según Laclau y Mouffe “ni las oposiciones reales ni la contradicción dialéctica pueden dar cuenta de la relación específica que llamamos antagonismo social” (xiii). Pero lejos de asociar el antagonismo social con Schmitt, lo introducen a partir de la praxis hegemónica, noción solo relacionada con el pensamiento de Gramsci. A lo largo del tiempo Gramsci persiste como la fuente principal de Laclau en todo lo referente al antagonismo y la lucha por la hegemonía (1977 141-142; 2009 117,192-193,148,308). Al respecto, cabe recordar, la idea de antagonismo en Gramsci se detecta en expresiones como las siguientes: “la supremacía de un grupo social se manifiesta de dos formas, como “dominación” y como “liderazgo intelectual y moral”. Un grupo social domina a grupos antagónicos, a los que tiende a “liquidar”, o a subyugar quizás incluso por la fuerza armada; conduce a grupos afines y aliados”; [el liderazgo político] se convirtió simplemente en un aspecto de la función de dominación en la medida en que absorbe a los enemigos (esto significa su decapitación y aniquilación a menudo durante mucho tiempo)” (1971 57,59). Gramsci utiliza también las expresiones “voluntad política colectiva antagónica”, “fuerzas antagónicas”, “fuerza revolucionaria antagónica” (Ibid. 228, 229, 278), y “antagonismos sociales” (1978 167,288). Lamentablemente no hay espacio suficiente para analizar el pensamiento de Gramsci con más detalle. El propósito aquí es solo resaltar las
ALEJANDRA M. SALINAS SOBRE LA INFLUENCIA Y AFINIDADES ENTRE SCHMITT Y LACLAU 164 Thémata. Revista de Filosofía • nº 66 • julio-diciembre (2022) pp. 159-181 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i66.08 nociones incorporadas por Laclau a partir de fines de los años setenta en sus escritos sobre la articulación política basada en el antagonismo. Al defender la primacía de la política como antagonismo Laclau encuentra inspiración exclusiva en las ideas de Gramsci y no en la distinción amigo/enemigo de Schmitt. 2 · 2 · La noción de representación En su lectura de La razón populista, Melo y Aboy Carlés opinan que Laclau asume “las formas de reducción a la unidad que corresponden, por ejemplo, al principio de representación schmittiano” (422-423). ¿Cómo interpretar la expresión “reducción a la unidad” aplicada a Laclau? Para dar respuesta a la pregunta debemos adentrarnos en el uso que el autor da al psicoanálisis. En sus términos, Uno necesita identificarse con algo porque hay una falta de identidad originaria e insuperable. (…) el orden con el que nos identificamos se acepta, no porque se considere valioso en términos de los criterios de bondad o racionalidad que operan en sus bases, sino porque produce la posibilidad de un orden, de una cierta regularidad. (1994 3) Esa base psicoanalítica postula una búsqueda humana de plenitud al mismo tiempo que señala los límites de esa búsqueda. Si se extrapola la idea al mundo político, expresiones como “la unidad del pueblo” o el “bienestar del país” remiten “a la plenitud de un orden comunitario pleno como algo que está ausente y que tiene que ser alcanzado” (Ibid. 37). La razón populista continúa con ese análisis y menciona como referentes a Freud, Lacan y Copjec, para quienes la plenitud ausente nunca puede ser satisfecha (2009 75-88,143-147). 6 Su autor concibe al populismo como “la unificación simbólica del grupo en torno a una individualidad”, idea tomada del psicoanálisis (Ibid. 130). En suma, la unificación simbólica asociada con el líder populista tiene una base exclusiva en el psicoanálisis y no se sustenta en el pensamiento schmittiano. 6Mouffe luego incorpora la mirada psicoanalítica, aunque sin indicar si se inspira en el enfoque de Laclau (2007 32-35).
ALEJANDRA M. SALINAS SOBRE LA INFLUENCIA Y AFINIDADES ENTRE SCHMITT Y LACLAU 165 Thémata. Revista de Filosofía • nº 66 • julio-diciembre (2022) pp. 159-181 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i66.08 Dicho esto, cabría indagar si es la noción de representación la que permite detectar alguna influencia de Schmitt, tal como lo sugieren Melo y Aboy Carlés. Los autores remiten al El concepto de lo político, si bien la representación no está desarrollada allí sino en Teoría de la constitución, donde Schmitt afirma que la unidad política del Estado se basa en la combinación de dos principios opuestos: El principio de la identidad (del pueblo presente consigo mismo como unidad política, cuando, por virtud de propia conciencia política y voluntad nacional tiene aptitud para distinguir entre amigo y enemigo) y el principio de la representación, en virtud del cual la unidad política es representada por el Gobierno. (2017 281) La cita reconoce una única voluntad popular, independiente del gobierno pero representada por éste, por lo cual cobra sentido la expresión “reducción a la unidad”. De este modo, identidad y representación se convierten en partes combinables e igualmente necesarias de la existencia política de un Estado. 7 Ahora bien, la noción de representación así entendida implica o exige la homogeneidad social. Al respecto, en el prefacio a la segunda edición de La crisis de la democracia parlamentaria escribe Schmitt: Toda democracia real se basa en el principio de que no sólo los iguales son iguales, sino que los desiguales no van a ser tratados como iguales. La democracia requiere, por lo tanto, primero homogeneidad y segundo –si surge la necesidadeliminación o erradicación de la heterogeneidad.” Su noción de la igualdad de los iguales remite a “ciertas cualidades físicas y morales [es decir] sólo es interesante y valiosa políticamente en la medida en que tiene una sustancia. (1988 9) Hasta aquí hay al menos dos aspectos principales que contrastan con el pensamiento de Laclau. Primero, la razón populista no supone una voluntad popular previa a la representación; es precisamente el discurso del representante o líder el que construye al sujeto pueblo a partir de la aglu7Cfr. Peruzzotti: en Schmitt identificación y representación son “vías alternativas para lograr la unidad política” (2021 76 énfasis agregado).
ALEJANDRA M. SALINAS SOBRE LA INFLUENCIA Y AFINIDADES ENTRE SCHMITT Y LACLAU 166 Thémata. Revista de Filosofía • nº 66 • julio-diciembre (2022) pp. 159-181 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i66.08 tinación de diversas formaciones sociales. Segundo, una vez construido el bloque populista no se convierte en un todo homogéneo sino que respeta la autonomía de las demandas particulares respecto de las otras. Por lo tanto, el término pueblo designa aquel signo o nombre que remite a una unificación simbólica en el campo popular pero que al mismo tiempo reconoce la heterogeneidad de los elementos que componen la cadena equivalencial (2009 177, 191, 204-205, 249). 8 En consecuencia, no sería exacto aplicar la expresión “reducción a la unidad” ni afirmar con Melo y Aboy que Laclau reduce “lo heterogéneo a un Uno” (415), ya que la heterogeneidad de las formaciones sociales se mantiene luego de la construcción del sujeto político pueblo. 2 · 3 · La unanimidad También P. Rosanvallon asocia el pensamiento de Laclau con el criterio de homogeneidad de Schmitt, para quien, escribe, El pueblo formado en la lucha contra sus enemigos era de hecho necesariamente homogéneo y unánime. Sin tomar prestada de Schmitt su concepción étnica de la homogeneidad, sus “lectores populistas” como Chantal Mouffe o Ernesto Laclau han conservado su idea de la unanimidad como horizonte regulador de la expresión democrática. (38) Como otros autores, el pensador francés no cita textos de Mouffe o Laclau para ofrecer respaldo a la supuesta recepción de este concepto de Schmitt. De hecho, no podría citarlos, pues la idea de unanimidad constituye lo contrario del antagonismo dicotómico defendido por los autores. Por definición, en una sociedad dividida en dos campos antagónicos no puede haber unanimidad en el sentido de un acuerdo general sobre los principios y procedimientos políticos (visión liberal), ni en el sentido de un ser popular 8El rechazo de la homogeneidad identitaria no impide a Laclau apelar en simultáneo a una “voluntad colectiva unificada” precisamente porque ésta consiste en la cristalización de elementos heterogéneos (2009 141). Al respecto, Laclau distingue dos “formas de lo heterogéneo”: una relacionada con la identidad, opuesta a la homogeneidad, y la otra relacionada con el antagonismo político, opuesto a la dialéctica economicista (Ibid. 188). Nos referimos aquí a la primera forma.
ALEJANDRA M. SALINAS SOBRE LA INFLUENCIA Y AFINIDADES ENTRE SCHMITT Y LACLAU 167 Thémata. Revista de Filosofía • nº 66 • julio-diciembre (2022) pp. 159-181 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i66.08 sustantivo (Schmitt), ni en el sentido hegeliano-marxista de una única sociedad comunista final. La lógica populista de Laclau trata sobre un mundo signado de forma permanente por uniones políticas conflictivas, siempre contingentes y de duración temporaria e incierta. Ello imposibilita el fin de la historia u otra clase de “horizonte regulador”, ya sea basado en la unanimidad o no. Se trata de una lógica de lo divisivo, diferenciada de acuerdo con la relación entre los sujetos involucrados: será una lógica antagónica (no erradicable) en la relación entre el pueblo y el no-pueblo, y serán tensiones (potencialmente solucionables) en la relación entre el líder y las demandas sociales. Otros autores presentan la noción de unanimidad bajo el rótulo del consenso. Afirman, por ejemplo, sobre el populismo de Laclau: “hace que la misma política en el dualismo amigo/enemigo de Carl Schmitt sea capaz de un consenso hegemónico [que] se construye a través de la movilización y el consentimiento directo del pueblo” (Urbinati 117). La frase asocia a Laclau con Schmitt, pero ello es un error según lo anteriormente señalado. Además, la hegemonía en el sentido otorgado por Laclau, siguiendo a Gramsci, es la combinación de elementos voluntarios o consensuales tanto como coercitivos (2009 84). Por lo cual hablar de consenso hegemónico es reconocer solo parte de su argumento, y pasar por alto que éste también descansa en el recurso a la fuerza. Por otro lado, el consenso populista no equivale a un consentimiento directo del pueblo en la acepción usual de asentimiento o aprobación racional o electoral de los ciudadanos. Por el contrario, Laclau espera del pueblo una adhesión e identificación emocional mediante un “lazo libidinal” (2009 10,109), por lo cual la noción de consentimiento resulta un elemento demasiado racional, jurídico o liberal para ser aceptado como sustrato de la legitimación populista. Por ello, para comprender la lógica del populismo resulta más acertada la siguiente reflexión de Mouffe: Concebir la política como un proceso racional de negociación entre individuos es borrar por completo la dimensión del poder y el antagonismo (…). Es también descuidar el papel predominante de las pasiones como fuerzas motrices de la conducta humana. Además, en el campo de la política, son grupos e identidades colectivas con los que nos encontramos, no individuos aislados,
ALEJANDRA M. SALINAS SOBRE LA INFLUENCIA Y AFINIDADES ENTRE SCHMITT Y LACLAU 174 Thémata. Revista de Filosofía • nº 66 • julio-diciembre (2022) pp. 159-181 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i66.08 puede estar presente en su identidad real y en consecuencia, tiene que ser representada” (42, 47-48). La noción de pueblo de Laclau presenta similitudes solo con el primer Schmitt. La lógica del populismo es posible únicamente a partir de la intervención del representante que da lugar a la construcción del pueblo (2009 204). Al igual que Schmitt, Laclau también resalta la necesidad y prioridad de la instancia de representación populista; ésta sería el “fenómeno político por excelencia”, debido a que “el representado depende del representante para la constitución de su propia identidad”. Sin la representación, no habría incorporación del pueblo a la esfera pública (Ibid. 200-201). 10 Por lo tanto, tanto en Schmitt como en Laclau el pueblo no es un actor político independiente ni partícipe en la toma de decisiones. Ninguno contempla la acción popular directa: en Schmitt la posibilidad de aclamar o aprobar lo que el representante propone al pueblo implica limitar la capacidad de autonomía y acción directa por parte de éste para enmendar o corregir esa propuesta, o para introducir la suya propia. Asimismo, en Laclau la participación popular en la esfera pública queda reducida a sentir vínculos afectivos que cimenten la identificación popular, y queda impedida de expresar sus opiniones a través de una pluralidad de instituciones que puedan complementar o competir con la instancia representativa hegemónica. En esta materia Laclau sigue otra vez a Gramsci: si para éste el Partido Comunista Italiano debía organizar a las masas, representar los intereses del proletariado y el campesinado y garantizarles la libertad, para el pensador argentino es el líder populista quien debe agrupar las demandas equivalentes e insatisfechas en torno a la identidad del pueblo y representarlas en su común antagonismo con el otro antagónico. 11 En otras palabras, en ambos autores el pueblo depende de la existencia de un liderazgo político que lo organice y lo guíe. Pero a diferencia de Gramsci, para Laclau no se trata de una élite partidaria, sino de un nombre individual que aglutine la confianza, el amor y la lealtad de su pueblo. 10En este sentido, pace Dotti, el populismo es ajeno al “coqueteo con el activismo presencialista” (48). 11Gramsci (1978:78) y Laclau (2009: 10, 130, 282). Sobre la emergencia y el rol del líder en Laclau ver Salinas (2011: 170,175,177).
ALEJANDRA M. SALINAS SOBRE LA INFLUENCIA Y AFINIDADES ENTRE SCHMITT Y LACLAU 175 Thémata. Revista de Filosofía • nº 66 • julio-diciembre (2022) pp. 159-181 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i66.08 Antes de concluir este apartado, es de interés resaltar otras similitudes relevantes en Schmitt y Laclau, en tanto sustentan o complementan su conceptualización del pueblo. La primera es de carácter metodológico: pensar la dinámica política a partir de un sujeto colectivo inserto en un contexto particular es una toma de posición contra la mirada liberal en la cual la unidad de análisis son los ciudadanos individuales, quienes pueden definir sus identidades apelando a valores universales. La segunda observación se relaciona con el contexto del surgimiento del proyecto popular, entendido como el resultado de una crisis de la democracia representativa liberal. Según Schmitt, Si la identidad democrática se toma en serio, en caso de emergencia, ninguna otra institución constitucional puede resistir el único criterio de la voluntad popular (…). La crisis del parlamentarismo presentada aquí se basa en el hecho de que la democracia y el liberalismo podrían ser aliados entre sí por un tiempo, al igual que el socialismo y la democracia se han aliado; pero tan pronto como alcance el poder, la democracia liberal debe decidir entre sus elementos. (1988 15, énfasis agregado) En la misma línea, para Laclau “el surgimiento del populismo está históricamente ligado a una crisis del discurso ideológico dominante que a su vez es parte de una crisis social más general” (1977 175); y, de modo más general, la crisis de representación está en la base de “cualquier estallido populista y anti-institucional” (2009 137). En ambas miradas, la crisis surge de un sistema donde prima la fe en la deliberación pública para resolver los conflictos (Schmitt) o donde la lógica institucional ignora la atención de demandas populares insatisfechas (Laclau). La raíz común que nutre sus posiciones es la supuesta incapacidad del liberalismo para lidiar con los conflictos y los desafíos de la política democrática. 3 · 3 · La mirada existencial de lo político Según Schmitt, la distinción amigo/enemigo no es una definición exhaustiva ni indicativa de algún contenido, sino un “criterio” tomado “en su sentido
ALEJANDRA M. SALINAS SOBRE LA INFLUENCIA Y AFINIDADES ENTRE SCHMITT Y LACLAU 176 Thémata. Revista de Filosofía • nº 66 • julio-diciembre (2022) pp. 159-181 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i66.08 concreto y existencial” en relación a “la posibilidad real de matar físicamente” (2009 56,58,63). Su enfoque existencial de lo político ha sido abordado desde distintos ángulos. Así, algunos lo contraponen a la justificación normativa de lo político (Aricó 691-92; Villacañas Berlanga y García 56), mientras otros remarcan que el único fundamento del soberano es él mismo (Samples 212) o su “existencialismo agonal” (Melo y Aboy Carlés 405). En esa línea se ubica también Mouffe al separar la categoría política de lo normativo: Schmitt tiene razón al afirmar que ‘el fenómeno de lo político sólo puede entenderse en el contexto de la posibilidad siempre presente de las agrupaciones de amigos y enemigos, independientemente de los aspectos que esta posibilidad implica para la moral, la estética y la economía. (1993 50) En efecto, el interés de Schmitt reside principalmente en la defensa del orden político que posibilita la supervivencia y en este sentido su enfoque es “existencial”. En el plano nacional, la existencia es entendida como la preservación de la propia forma de vida en sentido físico e identitario; solo una amenaza a la propia forma de vida justifica matar a otros (2009 63,78). Schmitt remite a la necesidad de defender un orden identitario frente a la amenaza de su extinción a manos del enemigo. En la medida en que no recurre a otro argumento que no sea la preservación de la existencia, su visión no presenta un fundamento normativo ya que éste exigiría una argumentación en base a algún criterio moral (como por ejemplo, la utilidad, el valor, el deber, la virtud, etc.). Desde este ángulo, una teoría con base normativa se debe ocupar de los fundamentos morales de las instituciones y prácticas políticas, así como de los derechos y deberes atribuidos a los actores políticos. Pero el argumento de la supervivencia no es de tipo normativo pues remite a la necesidad de preservar la vida y en tal sentido es un concepto existencial, del mismo modo que lo es alimentarse, abrigarse, etc. 12 Puede decirse entonces que la mirada existencial de Schmitt es descriptiva (del conflicto potencial que amenaza la existencia) y prescriptiva (en tanto brinda recomendaciones para actuar en defensa de la supervivencia). 12Para un abordaje normativo de Schmitt ver Rosler (2021 6).
ALEJANDRA M. SALINAS SOBRE LA INFLUENCIA Y AFINIDADES ENTRE SCHMITT Y LACLAU 177 Thémata. Revista de Filosofía • nº 66 • julio-diciembre (2022) pp. 159-181 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i66.08 En lo que toca a Laclau, el carácter existencial de su teoría se presenta bajo la categoría del “significante vacío y flotante”, de acuerdo con el cual el vocablo pueblo cobra una existencia, un contenido específico, según cada lugar y momento histórico. Así, La razón populista trata sobre el contenido indefinido del populismo, y postula que el pueblo es el resultado de una operación hegemónica, de carácter contingente, articulada por una demanda particular (2009 161). Al igual que con Schmitt, no encontramos fundamento normativo alguno que explique o justifique en base a cuáles valores, deberes o derechos una demanda determinada logra dar existencia al pueblo o se mantiene y es respetada como instancia de representación. Si preservar la vida no constituye un criterio normativo, triunfar en la construcción de la hegemonía populista tampoco lo es. 4 · Conclusión Quienes encuentran en Schmitt la principal influencia intelectual en Laclau deberían indicar en cuáles de los escritos de este último se detectan referencias al pensador alemán. Este trabajo buscó demostrar que en la literatura examinada esa evidencia está ausente, y que cualquier tarea en tal sentido está destinada a fracasar ya que Laclau no se inspiró en Schmitt. Si la intención es asociar el pensamiento de los dos autores, una estrategia argumentativa válida es demostrar las similitudes de sus postulados, así como sus implicancias y consecuencias, y de este modo evitar abonar hipótesis causales y respetar la autonomía de sus modelos, tal como lo señalan por ejemplo Novaro y Pérez, ya citados. Como conclusión general cabe acotar que la categoría de lógica antagónica admite múltiples versiones. Si bien Laclau y Schmitt ponen el acento en el antagonismo, sus contribuciones pertenecen a distintas subcategorías. En tal sentido, Laclau no fue parte del giro schmitteano pues se inspiró en el legado de Gramsci al cual incorporó, entre otros, elementos del psicoanálisis, del posestructuralismo y del análisis del discurso. Puede afirmarse entonces que lo largo de su trayectoria intelectual Laclau ignoró a Schmitt, a excepción de un único artículo sobre el enemigo y la guerra, donde presenta sus discrepancias con el enfoque del filósofo alemán en esa materia. Dicho esto, hay similitudes parciales entre sus mo-
ALEJANDRA M. SALINAS SOBRE LA INFLUENCIA Y AFINIDADES ENTRE SCHMITT Y LACLAU 178 Thémata. Revista de Filosofía • nº 66 • julio-diciembre (2022) pp. 159-181 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i66.08 delos teóricos vinculados con la referencia al pueblo como sujeto político, el enfoque existencial de lo político y la imposibilidad de erradicar el antagonismo de lo político. Es fundamentalmente este último aspecto el que capturó la atención de los analistas y los condujo erróneamente a incluir a Schmitt entre las fuentes de inspiración de Laclau. 5 · Referencias Aricó, José. Dilemas del marxismo en América Latina, Antología esencial, ed. Martín Cortés. Buenos Aires: Clacso, 2020. Borón, Atilio y González, Sabrina. “Al rescate del enemigo? Carl Schmitt y los debates contemporáneos de la teoría del estado y la democracia”, en Filosofía política contemporánea. Controversias sobre civilización, imperio y cuidadanía. Buenos Aires: CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, 2003, 135-159. Camargo, Ricardo. “Rethinking the Political. A Genealogy of the “Antagonism” in Carl Schmitt through the Lens of Laclau-Mouffe-Žižek”. The New Centennial Review, 13 (1), 2013, 161-188. Cortés, Martín. “Schmitt para las izquierdas: notas sobre marxismo y política”. Marilia, v. 42, n. 2, 2019, 151-164. De la Torre, C. “Polarización, fragmentación y competencia en las democracias liberales”. Ecuador Debate, N°112, 2021, 67-72. Dotti, Jorge E. “La representación teológico-política en Carl Schmitt”. Avatares filosóficos, N°1 (2015), 27-54. Gascón Pérez, Lucas Alberto. “Resoluciones de la ontología de lo político. Una lectura posfundacionalista de Carl Schmitt”. Carl-Schmitt-Studien, 1. Jg. 2017, H. 1, S. 151-170. https://d-nb.info/1139518895/34 Gramsci, Antonio. Selections from political writings 1921–1926, edición y traducción de Q. Hoare. Londres: Lawrence &Wishart, 1978. Gramsci, Antonio. Selections from the prison notebooks, ed./trad. Q. Hoare y G. Nowell Smith. Londres: Lawrence &Wishart, 1971. Howarth, D. “Introduction”, en Ernesto Laclau: post-marxism, populism, and critique. Londres y Nueva York: Routledge, 2015, 1-20. Laclau, E. Ernesto Laclau: post-marxism, populism, and critique, ed. D. Howarth. Londres y Nueva York: Routledge, 2015.
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