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Javier Jiménez Ávila (ed.), Sidereum Ana II. El río Guadiana en el Bronce Final. Anejos de Archivo Español de Arqueología LXII. Mérida, 2012, 560 págs., ISBN 978-84-00-09434-8 [Reseña]

Rodríguez González, Esther

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223 SPAL 22 (2013): 223-226 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 RESEÑAS Recepción: 17 de diciembre de 2012. Aceptación: 16 de enero de 2013 Javier Jiménez Ávila (ed.), Sidereum Ana II. El río Guadiana en el Bronce Final. Anejos de Archivo Español de Arqueología LXII. Mérida, 2012, 560 págs., ISBN 978-84-00-09434-8. Posiblemente, unir en un mismo volumen el concepto histórico de “Bronce Final” y el término espacial que comprende el trazado del río Guadiana, pueda convertirse en un reto difícil de solucionar como consecuencia de la controversia que ambos despiertan en el grueso de las investigaciones que sobre este período y sobre esta región se han venido sucediendo en los últimos decenios. La problemática que este binomio despierta surge como resultado de la convergencia de una doble vertiente historiográfica que tiene en el desconocimiento del período y en la errónea concepción del espacio a sus principales protagonistas. La primera de estas vertientes quedó establecida tras la publicación en los años 70 de la obra titulada “El Bronce Final y el Período Orientalizante en Extremadura” (Almagro Gorbea 1977), a partir de la cual se sentaron las bases del devenir histórico de las poblaciones que habitaron la Prehistoria Reciente de esta región. A ellas pertenecerían los hallazgos de importantes tesoros y enigmáticas estelas que tanto han dado que hablar en los últimos años a tenor de su dispersión geográfica y su funcionalidad. Estos elementos, considerados únicos por su singularidad y su particularismo regional, se enfrentaban al mismo tiempo a un vacío poblacional que ha llevado a algunos autores a considerar a esta etapa, si no como “inexistente” (Escacena 1995), al menos como parte de “un enigma de difícil solución” (Navascués, intervención oral en el encuentro sobre La Cultura Tartésica y Extremadura celebrado en el Museo de Arte Romano de Mérida en 1990, citado en Pavón et al. 2009: 40). A ello debemos sumarle el papel secundario que el Bronce Final ha jugado dentro en la Arqueología del Suroeste, donde Tartesos y su inseparable período Orientalizante han acaparado las miradas de eruditos e investigadores. Pero frente al devenir de esta etapa histórica se sitúa el abandono de su geografía, entendida como un espacio heterogéneo y deudor a nivel identitario de sus regiones vecinas, de ahí que haya sido siempre valorado como un área fronteriza a nivel territorial y político, incapaz, a pesar de su diversidad y la riqueza de sus campos, de crear un espacio cultural homogéneo propio e independiente. Con la intención de salvar estos escollos y de incrementar el número de trabajos acerca del Bronce Final del Suroeste en general y de la región de Extremadura en particular surge el volumen que aquí reseñamos. Se trata de las actas resultado de la II Reunión Científica: Sidereum Ana, celebrada los pasados días 28, 29 y 30 de mayo de 2008, entre las ciudades pacenses de Mérida y Badajoz. Esta actividad, que se viene desarrollando desde 2006 dentro de la agenda científica del Instituto de Arqueología de Mérida-CSIC, donde se celebran anualmente varios encuentros de este tipo, tenía como objetivo principal reunir a los principales investigadores encargados de mostrar los últimos avances, fomentando igualmente un ambiente de debate en el que confeccionar una aproximación multifocal acerca de la identidad de los pueblos que habitaron el Bronce Final a lo largo de toda la cuenca del Guadiana. El volumen se ordena siguiendo la dirección natural del río en sentido NE-SW, desde su cauce alto en tierras de Castilla-La Mancha, hasta su desembocadura en la fachada atlántica, recogiendo a lo largo de veintiuna contribuciones las actividades arqueológicas más destacables para el conocimiento del río Guadiana en el Bronce Final. Para su exposición nosotros hemos realizado una división geográfica aproximada en tres grandes áreas: el Alto Guadiana, su cauce medio y Alentejo y las tierras próximas a su desembocadura. Para el final de la exposición hemos dejado siete de las contribuciones que más que detenerse en el estudio del paisaje hacen referencia a aspectos aislados pero de vital importancia, como son los últimos datos acerca de las cronologías radiocarbónicas y el fenómeno de la precolonización en Extremadura, los recientes avances en torno a la cronología y el origen de las estelas decoradas, un pequeño recorrido sobre el mundo de la orfebrería y la metalistería del Suroeste, para finalizar con la presentación de las nuevas ideas acerca del fenómeno europeo de las murallas vitrificadas. A la cuenca alta del Guadiana dedican sus contribuciones M. Zarzalejos, G. Estebán y P. Hevia, y Mª. D. M. Fernández. Los tres primeros realizan un recorrido general donde recogen los diferentes aspectos que caracterizan al Bronce Final de este entorno, que definen como una zona de tránsito fruto de la permeabilidad de sus tierras dentro de las cuales convergen diferentes corrientes culturales que se asientan sobre un sustrato local casi desconocido que hunde sus raíces en un Bronce Medio y Pleno mejor documentados. A este análisis 224 SPAL 22 (2013): 223-226 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 RESEÑAS espacial se une la presentación de dos nuevas estelas decoradas que se viene a sumar al centenar ya conocido. Por su parte, M. Fernández nos muestra las novedades extraídas del asentamiento de Alarcos (Ciudad Real), entre las que resulta relevante citar la publicación de una nueva serie de dataciones radio carbónicas calibradas que abren una nueva puerta en la interpretación de este territorio, al fechar el primer momento de ocupación del yacimiento en período de tránsito entre el Bronce Final y la I Edad del Hierro, lo que cubre el vacío territorial que hasta ese momento existía entre la Edad del Bronce y el horizonte Ibérico. En lo que se refiere al Valle Medio del Guadiana, J. Jiménez y S. Guerra abren este apartado presentando la secuencia estratigráfica extraída del corte SMRO practicado en el cerro del Castillo de Medellín (Badajoz), donde han sido identificados niveles de ocupación correspondientes a la Edad del Bronce. La novedad que supone esta línea de trabajo habría requerido quizás de una exposición más lineal que evitase redundar de forma reiterativa en una única idea. A estos dos autores se une en la siguiente contribución A. J. Rodríguez, en la cual, y sin abandonar el contexto estratigráfico anterior, realiza un análisis zooarqueológico de los restos óseos documentados, mostrándonos la existencia de una importante cabaña ganadera que poco a poco va ganándole terreno a la actividad cinegética. Por su parte, R. Vilaça, J. Jiménez y E. Galán presentan los resultados obtenidos en las prospecciones realizadas en el poblado de los Concejiles (Lobón, Badajoz). La singularidad de alguno de los objetos recogidos en superficie y la posición destacada que el enclave guarda dentro del territorio ha llevado a estos investigadores a otorgarle un papel predominante dentro de la organización del poblamiento de esta región, definición que en cierto modo consideramos prematura dado que únicamente se trata de materiales en superficie que en muchos casos carecen de una adscripción crono-cultural clara. Sin salirnos del Valle Medio del Guadiana pero traspasando la frontera política que actualmente separa a España de Portugal, nos adentramos en el territorio que concierne a la región del Alentejo, donde a través de seis contribuciones se consigue un claro acercamiento a su estructura territorial. L. Berrocal, A.C.S. Silva y F. Prados nos muestran el análisis arquitectónico que han realizado sobre el edificio cuadrangular documentado en el poblado indígena de Castro dos Ratinhos (Moura, Portugal) lo que les ha permitido afirmar con seguridad su origen oriental, siendo esta una de las mayores novedades presentes en la edición de este volumen. A continuación, R. Mataloto realiza la primera síntesis territorial focalizada en el Alentejo Central, donde a partir de combinar los datos extraídos de las prospecciones superficiales y los hallazgos áureos ha conseguido descifrar la estructura territorial, mostrando que su heterogeneidad es el reflejo de la variedad de modelos de ocupación y estilos materiales. Siguiendo el mismo esquema P. Barros nos muestra la organización del territorio de Mértola, jugando, por un lado, con la aparición de materiales del Bronce Final en contextos secundarios, y por otro lado, con la posición de este enclave en un punto central del territorio, lo que empuja al autor a proponerla como centro de intercambio de bienes e ideas. Desplazándonos de nuevo hacia el Alentejo Central, S. Almeida, R. Costeira da Silva y A. Osorio, presentan el estudio detallado de las cerámicas a mano documentadas en el poblado de S. Pedro de Arraiolos (Alentejo, Portugal) a partir de las cuales han podido fechar el yacimiento entre los siglo XIII-XII y VIII-VII a.C. advirtiendo la existencia de particularidades estilísticas que permiten incluir al asentamiento dentro de una red de poblamiento regional a través del cual se fomenta el proceso de transmisión cultural entre territorios colindantes. A.M. Monge, A. S. T. Antunes y M. de Deus se detienen en el estudio detallado del sistema defensivo del poblado de Passo Alto (Vila Verde de Ficalho, Portugal), dotado de muralla vitrificada precedida de foso y una ancha banda de caballos de frigia única en el Suroeste peninsular, del que destacan su capacidad poliorcética y simbólica dentro de un paisaje que actúa como frontera entre jefaturas. Este interesante análisis se ve complementado con un estudio cerámico que adscribe sin duda alguna esta ocupación al Bronce Final. Como colofón al Valle Medio del Guadiana, A.S. Antunes, M. de Deus, A.M. Monge, F. Santos, L. Arêz, J. Dewulf, L Baptista y L. Oliveira muestran un completo estudio acerca del sistema de poblamiento en llano contemporáneo a los poblados en alto fortificados analizados en las contribuciones anteriores. De ese modo presentan un total de catorce enclaves que se reparten entre al Alto y Bajo Alentejo, definiéndolos como “campos de hoyos” dentro de los cuales destacan la presencia de enterramientos en fosa, ausentes del resto de contextos del Bronce Final del Occidente peninsular. La similitud mostrada entre las tres regiones presentadas abre una nueva puerta a la lectura de este período promoviendo la unión de los territorios de ambos lados del Guadiana que actuaría más como vía de comunicación que como frontera. El bloque dedicado al tramo bajo del Guadiana realiza un recorrido por las que podríamos definir como las 225 SPAL 22 (2013): 223-226 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 RESEÑAS ciudades más destacadas de este entorno, convertidas por la historiografía en las piedras angulares de la protohistoria de esta región del Suroeste. La primera de ellas es la ciudad de Huelva, aferrada a un proceso de colonización fenicia del que es incapaz de desligarse, como así se observa a lo largo de todo el texto presentado por F. Gómez, encargado de reivindicar la necesidad de iniciar una revisión de las cronologías y los materiales exhumados en las antiguas intervenciones de los cabezos, con la finalidad de construir nuevos y necesitados planteamientos que nos ayuden a esclarecer el por qué de la dispersión territorial y la funcionalidad de los poblados que hasta la fecha se han asignado al período del Bronce Final dentro de la provincia andaluza. La segunda es la ciudad de Tavira, cuya estratigrafía ha sido analizada por F. Gómez y M. Maia, encargados de presentar en este texto las unidades que certifican la primera ocupación de este enclave en el Bronce Final. A este periodo pertenecen una serie de objetos de bronce y cerámicas bruñidas y esgrafiadas que han llevado a los autores a interpretar el hallazgo como un posible centro de producción metalúrgica “pre-fenicio” que aprovecharía para ello las riquezas mineras del entorno. La tercera y última intervención hace referencia a la colonia fenicia de Castro Marim, acerca de la cual nos presenta C. F. Pereira dos contextos interpretados como sendas cabañas circulares, que han permitido al autor incluir a este asentamiento en una red de poblamiento mayor, planteamiento que aprovecha para advertir al lector sobre la cautela que se debe tener cuando procedemos a interpretar una información que proviene de la ejecución de un trabajo de prospección y no de un contexto estratigráfico, elemento muy a tener en cuenta cuando uno se enfrenta a un obra de esta categoría. Pero este volumen cuenta con un segundo bloque de intervenciones que, en vez de hacer alusión a una determinada área geográfica, abordan elementos comunes para el estudio de este periodo en general y del área del Suroeste en particular como son la cronología, las estelas decoradas, la orfebrería y la metalurgia. El primer texto, elaborado por L. García y C. Odriozola, supone un acercamiento al estudio de las cronologías radiocarbónicas de los asentamientos del bronce, abordando para ello una doble vía de trabajo, donde se tiene en cuenta en primer lugar la problemática que supone la multiplicidad de dataciones existentes, a partir de la cual, y en un segundo lugar, se analiza la evolución temporal y la sincronía establecida entre los poblados y las necrópolis sobre las que se han venido realizando analíticas en las últimas décadas. La heterogeneidad de fechas con las que actualmente se cuenta hace de éste un interesante y necesitado trabajo para una futura homogeneización de los períodos históricos. A continuación, M. Díaz-Guardamino ha centrado su trabajo en la revisión de las cronologías asignadas a las estelas del Suroeste a partir de una lectura crítica de la bibliografía referente al tema en cuestión, para, a posteriori, presentar una síntesis cronológica basada en el análisis crítico de los objetos grabados en las estelas tomando como paralelos posibles referentes materiales, metodología que en cierto modo consideramos reiterativa teniendo en cuenta la cantidad de referencias bibliográficas existentes que hacen referencia al fenómeno de las estelas decoradas y su adscripción al período del Bronce Final. Manteniendo la misma línea de trabajo y un similar discurso A. Mederos propone un doble acercamiento al fenómeno de las estelas, intentando por un lado desentrañar el origen de aquellas asignadas al Bronce Final II a partir de detectar un cambio estilístico en ellas con respecto a sus precedentes, mientras que por otro lado presenta su propuesta acerca de la dispersión de las estelas en el territorio, basándose para ello en la distribución y explotación de los recursos mineros del entorno. Es un trabajo historiográfico interesante a falta quizás de un comentario crítico que evalúe de forma generalizada los aspectos vertidos hasta ahora acerca de las estelas decoradas del Suroeste. Por su parte, M. Torres analiza las evidencias arqueológicas asociadas tradicionalmente al fenómeno de la precolonización de Extremadura, haciéndose eco de la existencia de lo que define como elementos de “reflujo” fruto de la detección de un modelo de intercambio bidireccional. La escasez de objetos atribuibles a este fenómeno en el horizonte extremeño hace que esta vía de trabajo se vea necesitada de nuevas evidencias que la sustenten y refuten. En el siguiente texto P.J. Sanabria aborda la cuestión del descubrimiento del tesoro áureo de Sagrajas, cuestionando la hipótesis que localiza el hallazgo de este en el interior de un fondo de cabaña del Bronce Final. El autor, siguiendo los postulados que ponen en relación la aparición de este tipo de tesoros con lugares naturales de paso obligado, propone para el caso de Sagrajas una localización en el punto de confluencia entre el río Guerrero y el Guadiana por ser uno de los puntos donde este segundo es fácilmente vadeable. Seguidamente J.A. Pérez y T. Rivera presentan un completo recorrido por la minería y la metalurgia de la Edad del Bronce e inicios de la Edad del Hierro realizando un análisis comparativo de las áreas por un lado y de los medios por otro, para la explotación de la plata y 226 SPAL 22 (2013): 223-226 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 RESEÑAS el cobre, haciéndose al mismo tiempo eco de las dificultades que conlleva el estudio de las variaciones tecnológicas entre ambos períodos a falta de buenas evidencias estratigráficas y materiales que lo certifiquen. En último lugar, la contribución de J. Vilhena y M. Gonçalves recoge un completo y enigmático trabajo acerca del fenómeno de las murallas vitrificadas documentadas en gran parte del territorio europeo a lo largo de la Prehistoria Reciente. En este caso concreto los autores basan sus planteamientos en los nuevos datos extraídos de las últimas excavaciones realizadas en la región alentejana a partir de las cuales plantean el latente polimorfismo derivado del estudio de este fenómeno. A modo de colofón, poco nos queda añadir acerca de esta obra concebida para suplir el vacío de información que en la mayor parte del Suroeste tiene el período que comprende el Bronce Final, en parte por el peso tan grande que han ido adquiriendo dentro de la historiografía los estudios acerca de Tartesos y el proceso de colonización. De ese modo, reunir a grandes especialistas de diferentes ámbitos de la investigación sin atender a limitaciones fronterizas ni lingüísticas, convierte a este foro de debate en un lugar excepcional para la puesta en común de ideas que en otras circunstancias habrían sido imposibles de considerar. Pero la pluralidad paisajística que rodea al Guadiana nos obliga a echar de menos algunos puntos de su geografía “olvidados” en esta monografía y que quizás hubiese sido interesante incluir para la obtención de una imagen completa de toda su cuenca. Por todo ello, animamos al lector a adentrarse en esta obra partiendo siempre de un pensamiento crítico que le ayude a sintetizar los diversos puntos de vista que en ella se plantean, de cara, sobre todo, a poner estos en común con la edición de similares obras que si algo pueden transmitirnos a simple vista es que, a pesar de las novedades que se plantean acerca de este horizonte, aún nos queda un extenso camino por recorrer si de verdad queremos desentrañar los enigmas que giran en torno a las sociedades del Bronce Final. bIbLIogRAfíA Almagro Gorbea, M. (1977): El Bronce Final y el Período Orientalizante en Extremadura. Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Español de Prehistoria. Escacena Carrasco, J.L. (1995): “La etapa precolonial de Tartesos: reflexiones sobre el “bronce” que nunca existió, en Tartessos: 25 años después, 1968-1993, pp. 179-214. Jerez de la Frontera (1993), Jerez de la Frontera, Ayuntamiento de Jerez de la Frontera. Pavón Soldevilla, I.; Rodríguez Díaz, A.; Enríquez Navascués, J. J. y Duque Espino, D. M. (2009): “La investigación prehistórica en Extremadura: los últimos 25 años”. Norba. Revista de Historia 22: 31-55. estheR RodRíguez gonzález Unidad Asociada ‘ANTA’ (UAM/IAM-CSIC) Departamento de Prehistoria y Arqueología Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Autónoma de Madrid Campus de Cantoblanco, C.P. 28049-Madrid. Correo-e: esther[email protected]