scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Las dedicatarias de los «Cento Sonetti» de Alessandro Piccolomini

Arriaga Flórez, Mercedes; Moreno Lago, Eva María

Abstract

El objetivo de este artículo es analizar la presencia de un nutrido grupo de mujeres cultas en Cento Sonetti de Alessandro Piccolomini: Vittoria Colonna, Laudomia Forteguerri, Onorata Tancredi, Porzia Pecci, Caterina Landucci, Giulia Gonzaga, Camilla dei Leoni da Rio, Madona Isifile Toscana y Aurelia Petrucci. Más allá de la retórica laudatoria, la elección de esta nómina responde a la visión filógina del autor, admirador de las mujeres instruidas en los estudios liberales humanistas a las que ensalza como escritoras pero, sobre todo, como lectoras. El papel de las figuras femeninas se destaca en esta obra, no solo en temas amorosos sino también en temas filosóficos o políticos, lo que refleja su posición filógina en favor de la educación y de la cultura hecha por mujeres dentro del debate de la Querella de las Mujeres. Las dedicatarias de Alessandro Piccolomini contituyen toda una generación de mujeres cultas, filósofas o escritoras y de mujeres dedicadas a la cultura como mecenas, relacionadas entre sí por lazos de amistad o intereses políticos y religiosos comunes.

Full text

HIPOGRIFO, 11.2, 2023 (pp. 183-197) Las dedicatarias de los Cento Sonetti de Alessandro Piccolomini The Dedicatees of Alessandro Piccolomini’s Cento Sonetti Mercedes Arriaga Flórez https://orcid.org/0000-0001-6039-6949 Universidad de Sevilla ESPAÑA [email protected] Eva Moreno-Lago https://orcid.org/0000-0002-8093-6209 Universidad de Sevilla ESPAÑA [email protected] [Hipogrifo, (issn: 2328-1308), 11.2, 2023, pp. 183-197] Recibido: 19-05-2023 / Aceptado: 14-06-2023 DOI: http://dx.doi.org/10.13035/H.2023.11.02.15 Resumen. El objetivo de este artículo es analizar la presencia de un nutrido grupo de mujeres cultas en Cento Sonetti de Alessandro Piccolomini: Vittoria Colonna, Laudomia Forteguerri, Onorata Tancredi, Porzia Pecci, Caterina Landucci, Giulia Gonzaga, Camilla dei Leoni da Rio, Madona Isifile Toscana y Aurelia Petrucci. Más allá de la retórica laudatoria, la elección de esta nómina responde a la visión filógina del autor, admirador de las mujeres instruidas en los estudios liberales humanistas a las que ensalza como escritoras pero, sobre todo, como lectoras. El papel de las figuras femeninas se destaca en esta obra, no solo en temas amorosos sino también en temas filosóficos o políticos, lo que refleja su posición filógina en favor de la educación y de la cultura hecha por mujeres dentro del debate de la Querella de las Mujeres. Las dedicatarias de Alessandro Piccolomini contituyen toda una generación de mujeres cultas, filósofas o escritoras y de mujeres dedicadas a la cultura como mecenas, relacionadas entre sí por lazos de amistad o intereses políticos y religiosos comunes. Palabras claves. Cento Sonetti; Querelle des Femmes; Alessandro Piccolomini; dedicatarias. 184 MERCEDES ARRIAGA FLÓREZ Y EVA MORENO-LAGO HIPOGRIFO, 11.2, 2023 (pp. 183-197) Abstract. The aim of this article is to analyze the presence of a substantial group of educated women in Alessandro Piccolomini’s Cento Sonetti: Vittoria Colonna, Laudomia Forteguerri, Onorata Tancredi, Porzia Pecci, Caterina Landucci, Giulia Gonzaga, Camilla dei Leoni da Rio, Madona Isifile Toscana, and Aurelia Petrucci. Beyond laudatory rhetoric, the author’s selection of this roster reflects a philogynist vision, as he admires educated women in the humanistic liberal studies whom he praises as writers, but above all, as readers. The role of female figures is highlighted in this work, not only in love themes but also in philosophical or political themes, reflecting their philogical position in favor of education and culture made by women within the debate of the Women’s Quarrel. Alessandro Piccolomini’s dedicatees constitute a whole generation of educated women, philosophers or writers and of women dedicated to culture as patrons of the arts, related to each other by ties of friendship or common political and religious interests. Keywords. Cento Sonetti; Querelle des Femmes; Alessandro Piccolomini; Women dedicataries. 1. Los Cento Sonetti Los Cento sonetti de Alessandro Piccolomini (1549) suponen un nuevo tipo de cancionero que presenta una estructura fuertemente cohesionada, con informaciones metatextuales en las que se indica la persona a la que va dedicado cada soneto y un resumen del tema, que se recoge al final del libro en un doble índice con los primeros versos. Desde un punto de vista temático opta por la varietas, siguiendo el ejemplo de Horacio, mostrándose contracorriente fuera de la moda petrarquista: Le rime lirice italiane non comportano altro che sospiri e tormenti amorosi, e fiori, erbe e frondi. Ma buona parte de miei sonetti vedrete fondata in diverse materie morali e piene di gravitó, ad imitazion d’Orazio, il quale ammiro grandemente e tengo in pregio1. Esta obra constituye una etapa significativa en la reflexión de Piccolomini en torno a la poesía. Siguiendo la influencia de Benedetto Varchi, le atribuye un papel fundamental como instrumento de conocimiento y no solo como forma de evasión o placer estético. La supremacía de la poesía consiste precisamente en que el poeta es libre de tratar los temas que quiera y en esa línea es interesante constatar que las figuras femeninas presentes en su obra no están ligadas solo a los temas amorosos, sino muchas veces a los filosóficos, también porque su autor reconoce a las mujeres plena capacidad para discurrir también de estos temas. Como sostiene Rossi, Piccolomini «ammiratore delle gentildonne letterate, n’apporvava l‘intervento 1. Piccolomini, I cento sonetti, p. 12. LAS DEDICATARIAS DE LOS CENTO SONETTI DE ALESSANDRO PICCOLOMINI 185 HIPOGRIFO, 11.2, 2023 (pp. 183-197) alle dotte adunanze, così frequenti nell’accademia senese; si dilettava della partecipazione del bel sesso alle discussione filosofiche e letterarie e più di una volta si compiace di questo uso abituale fra le dame di Siena»2. Las relaciones de amistad o afinidad son un presupuesto que acerca esta obra a otros cancioneros de escritoras y de escritores filóginos de la Querelle des Femmes, como Lodovico Domenichi, que utiliza este criterio de selección para componer sus Rime diverse d’alcune nobilissime et virtuosissime donne (1559). También la elección de las dedicatarias como público femenino de sus obras refleja su adhesión al ambiente cultural de Siena, a la Academia de los Intronati y a sus protagonistas, como sostiene Tomasi: «la scelta di una preferenza esclusiva per il pubblico femminile quale ideale destinatario, sulla scia di una fedeltà al modello decameroniano che attraversa a diversi livelli tutta la cultura intronatica»3. Exceptuando Camilla dei Leoni da Rio, padovana, y Vittoria Colonna, napolitana4, el resto de los nombres que aparecen en los Cento Sonetti están ligados a familias patricias de la ciudad de Siena y especialmente a la Academia de los Intronati. Su relación de parentesco les permite participar en las actividades que se organizan, especialmente las veladas, como hermanas, hijas, esposas o cuñadas de académicos: Laudomia Forteguerri5, Onorata Tancredi, Caterina Landucci6, Porzia Pecci y Aurelia Petrucci. Diana Robin afirma que estas mujeres constituyen un grupo que dominó el escenario literario entre los años 1530-15707. Todas ellas participan activamente tanto en la vida cultural como en la política, social y religiosa de su tiempo8. Tienen un papel fundamental en la lucha que Siena mantiene por su independencia contra el dominio florentino-español, en la que 3.000 mujeres participan como soldados en la defensa de la ciudad9, y protagonizan el clima reformista que asociaba el concepto de religiosidad a la igualdad entre los sexos10. Estas mujeres, 2. Rossi, 2016, p. 21. 3. Tomasi, 2016, p. 214. 4. Las relaciones entre la corte napolitana y la Academia de los Intronati de Siena están documentadas por numerosos epistolarios. En ella ingresan en 1525 el marqués del Vasto, el príncipe de Salerno y otros nobles y literatos napolitanos (Coller, 2006). 5. Por sus matrimonios estaba emparentada con dos de las familias más importantes de su ciudad (los Colombini antes de 1535 y los Petrucci en 1544). Giuseppe Betussi la elogió como una de las doce mujeres más bellas de Italia. Los escritores masculinos de su época «la presentaron como una mujer fuera de la norma: dogmáticamente sospechosa, sexualmente liberada, intelectualmente curiosa» (Eisenbichler, 2012, pp. 281-282, 292). Traducción de las autoras. 6. Miembros de esta familia pertenecen a la Academia como Marcello Landucci, el Bizzarro, autor de una Veglia en la que aparecen muchas nobles damas de Siena o Lattanzio, el Pensoso (Glénisson-Delannée, 1991). 7. Robin, 2007. 8. Eisenbichler, 2012. 9. McClure, 2013. 10. De este ambiente forman parte también muchos escritores filóginos, entre ellos Lodovico Domenichi que en la Nobiltà delle donne escribe: «Nondimeno Iddio non è parziale, né accettatore di persone, perché in Christo non c’è differenza di sesso, ma la nuova creatura» (Domenichi, Rime diverse dʼalcune nobilissime et virtuosissime donne, p. 118). 186 MERCEDES ARRIAGA FLÓREZ Y EVA MORENO-LAGO HIPOGRIFO, 11.2, 2023 (pp. 183-197) seguían, como señala Firpo, «un programma preciso, se non di un disegno sociale e religioso insieme di riforma spirituale e culturale, che passava attraverso la valorizzazione delle virtù muliebri anche nel campo della letteratura»11. 2. Las dedicatarias En el prefacio de los Cento Sonetti, junto con Francesco Petrarca y Pietro Bembo, Piccolomini coloca significativamente a Vittoria Colonna12, sobrina de la famosa poeta del mismo nombre13, elevada a la categoría de autoridad poética. Su presencia demuestra el valor que nuestro autor atribuye a la poesía escrita por mujeres y a su relevancia en el ambiente literario. La dedicatoria hace referencia a otras dos poetas: Laudomia Forteguerri y Onorata Tancredi. A la Illustriss. S. la Sig. D. Vittoria Colonna, figlia de l’eccellentissimo S. Ascanio, avendo ella letti i libri composci a Mad. Laudomia Forteguerri, secondo che referí la Nobilissima Mad. Onorata Tancredi14. Piccolomini compone una trinidad poética femenina que confirma el protagonismo de las mujeres en este género, a la vez que su validez como elemento formativo en la educación de las mujeres15. La autoritas que en Cento Sonetti se les reconoce a estas tres poetas es corroborada también por otros autores como Lodovico Domenichi, que incluye en su famosa antología Rime diverse dʼalcune nobilissime et virtuosissime donne (1559), composiciones de Onorata Tancredi y Laudomia Fortiguerri16. 11. Firpo, 2002, p. 535. 12. A Vittoria Colonna están dedicadas numerosas composiciones del cancionero trilingüe (latín italiano y español) del poeta Juan de la Vega, publicado en Nápoles por el editor Mattia Cancer en 1552 con el título de Versos de Juan de la Vega, como. la Egloga Nice, «En loor de la Sra. Doña Victoria Colona. Dirigida a la Illustriss. Duquesa Doña Juana d’Aragon su madre». Los sonetos de Vittoria Colonna, principal inspiradora de la vitalidad poética napolitana en los años veinte y treinta, circularon también entre nobles y escritores como su primo, el marqués del Vasto y el poeta Tansillo. Giovan Bernadino Fuscano, poeta relacionado con el círculo de los Ávalos, le dedica la Paraphrasi nel quinquagesimo psalmo (Napoli, Mattia Canzer, 1532), en la que expresa su más profunda admiración hacia ella. 13. Hija de Ascanio Colonna y de Giovanna d’ Aragona. Se desposa con García de Toledo Osorio, hijo del virrey de Nápoles, famoso por ser el creador de los «Quartieri spagnoli» de Nápoles, con quien tuvo seis hijos. 14. Piccolomini, I cento sonetti, p. 34. 15. Leonardo Bruni en su tratado De studiis et litteris liber (1405), propone una educación integral para las mujeres paralela a la de los hombres y concede también una gran importancia a la poesía, considerada la base de la educación humanista sin la cual la mujer no puede alcanzar el grado más alto en la cultura: «Ma la donna sappia che, se non legge i massimi, Virgilio, Seneca, Stazio e simili, viene a privarsi del maggior ornamento di cultura, senza il quale è vano sperare di giungere al sommo» (Gerini, 1896, pp. 146-147). 16. También figura otra de las dedicatarias de Piccolomini: Aurelia Petrucci. LAS DEDICATARIAS DE LOS CENTO SONETTI DE ALESSANDRO PICCOLOMINI 187 HIPOGRIFO, 11.2, 2023 (pp. 183-197) Las figuras femeninas de los Cento Sonetti se presentan como un grupo unido por relaciones de amistad17, pero también por afinidades culturales. Este grupo había sido reconocido también por otros autores que revisten de autoridad a estas mujeres como filósofas o intelectuales que frecuentan cenáculos literarios. Onorata Tancredi y Aurelia Petrucci forman parte de la Academia de los Intronati en la década de 153018. En 1533 se publica en Siena el Dialogo amoroso di Filolauro da Cave que «con belle finzioni narra le lode delle famose e generose Donne di Siena». La obra contiene composiciones dedicadas a diferentes mujeres de Siena, entre las que se encuentran Aurelia Petrucci, Onorata Tancredi, Porzia Pecci y Laudomia Forteguerri. En el Bullettino senese di storia patria (1905), se menciona que entre las damas invitadas a escuchar un comentario petrarquista en la Academia de Buttighino en 1544, figuraban Caterina Landucci e Isifile Toscana19. Al elegir a Vittoria Colonna como dedicataria de la carta inicial de Cento Sonetti, Piccolomini reafirma el rango de clásico que reviste la poesía escrita por mujeres, que ya había defendido en otras ocasiones. Cuando realiza en la Academia de los Intronati el comentario literario sobre el soneto que Laudomia Forteguerri20 dirige a Marghereta di Austria (1522-83), no deja de compararla con Dante y Petrarca21. En esa ocasión Piccolomini subraya: Et in vero è cosa degna di grandissima maraviglia che così ad ogni passo questa Nobilissima Donna si rincontri coi concetti e modi del dire dei più degni e famosi poeti. Il che non solo accade in questo sonetto ma in ciascun’altra sua compositione ho questo parimente con gran minutezza osservato. E per non haver ella la lingua latina, non si deve pensare ch’ella gli abbia o letti o oditi, ma il tutto si deve attribuire al consumatissimo e perfettissimo suo giuditio22. Las interlocutoras de Piccolomini no pueden leer en latín, pero a ellas se dirigen libros filosóficos, científicos o de erudición23. Cuando se publica en Venecia la traducción en italiano de I sei primi libri de L’Eneide di Vergilio (1540), dos de ellos están dirigidos a las mujeres de los Cento Sonetti: el segundo volumen, traducido por el cardenal Ippolito de’ Medici, a Giulia Gonzaga, el cuarto, traducido por Bartolomeo Carli Piccolomini, a Aurelia Petrucci. A la primera está dedicada también la traducción italiana de Juan de Valdés, Alphabeto christiano, che insegna la vera via d’acquistare il lume dello spirito santo (1545). Alessandro Piccolomini dedica a 17. Toscano, 2000. 18. Cox, 2012, p. 144. 19. Frati, 1905. 20. Lisini y Bandini, 1901. Alessandro Piccolomini escribe sobre estos sonetos en diferentes obras suyas, sobre todo en Lettera del S. Alessandro Piccolomini Infiammato fatta nell’Accademia degli Infiammati, y en la introducción de sus tratados: De la sfera del mondo y Delle stelle Fisse. También se hace eco de ellos Agnolo Firenzuola en su Dialogo sulla bellezza delle donne (1548). 21. Publicado más tarde como Lettura del S[ignor] Alessandro Piccolomini Infi ammato fatta nell’Accademia degli Infiammati en 1541. 22. Piccolomini, Lettura del S. Alessandro Piccolomini…, c. 3v-c. 4r. 23. Sanson, 2022. 188 MERCEDES ARRIAGA FLÓREZ Y EVA MORENO-LAGO HIPOGRIFO, 11.2, 2023 (pp. 183-197) Laudomia Forteguerri, su ensayo pedagógico, De la institutione di tutta la vita de l’homo nato nobile e in città libera (1539) y su tratado científico De le stelle fisse y De la sfera del mondo (1540). Las dedicatarias de Piccolomini figuran como iconos y prototipos de mujeres cultas, como lectoras de obras de varios tipos y grupo de mujeres unidas por relaciones de amistad y relaciones intertextuales. La imagen de la mujer lectora va a ser recurrente en todo el cancionero. El soneto III dedicado a Vittoria Colonna lleva por título «Avendo ella letti i libri composti a Mad. Laudomia Forteguerri» Donna, la cui virtù luce si bella manda loman per i belli occhi fuore che ’l mondo iliustra, e qual benigna stella ció che tocca col raggio empie d’amore ma sdegno e crudeldrade fer si ch’a consolar l’afflitta mente fu poi fin ora ogni remedio vano24. Onorata Tancredi está presente en este soneto como intermediaria que refiere a Piccolomini que Vittoria Colonna siente piedad por su pasión no correspondida hacia Laudomia Fortiguerri, consiguiendo de esta forma de nuevo la presencia de tres figuras femeninas, en un eco matemático de la dedicatoria inicial. El contraste entre el sufrimiento del pasado («sdegno», «crudeldrade», «afflitta mente») y la consolación del presente («benigna stella», «pietade», «Pietà»), señala también la contraposición entre la indiferencia de Laudomia y el interés de Vittoria con relación al poeta. La imagen de la mujer lectora vuelve en el soneto XXXVIII, que se titula: «Al S.D. Hernando di Mendoza nel piacere che fa una bellissima donna leggendo l’istorie degli amanti antichi», y está dedicado a las mujeres apasionadas de poemas caballerescos. Sa leggere la mia donna unqua o cantare d›Amadis, di Ruggieri o Sacripante ode i maestri, o d’altr›afflitto amante, comincia per pietá gli occhi a bagnare25. Girolamo Bargagli, en su Dialogo de’ giuochi che nelle vegghie sanesi si usano di fare (1563-1564), describe los juegos que se realizan durante las veladas de los intronáticos de Siena y recuerda que el público femenino prefiere este tipo de textos26: 24. Piccolomini, I cento sonetti, p. 65. 25. Piccolomini, I cento sonetti, p. 134. 26. Piccolomini y los Intronati se colocan muy lejos de las ideas de Juan Luis Vives, que en su Instrucción de la mujer cristiana (Valencia, 1528), concibe la lectura como un medio de instrucción y de educación, antes que de pasatiempo. Las lecturas recomendadas son la Biblia y los libros de devoción, mientas que los libros de caballerías son perjudiciales para las mujeres y hacen peligrar ante todo la honestidad de las vírgenes, por lo tanto, propone acabar con «Amadís, Florisando, Tirante, Tristón de Leonís, además de con La Celestina, madre de todas las maldades» (p. 43). LAS DEDICATARIAS DE LOS CENTO SONETTI DE ALESSANDRO PICCOLOMINI 189 HIPOGRIFO, 11.2, 2023 (pp. 183-197) «solere al Furioso, questi libri d›Amadigi di Gaula e di Grecia e questi Palmerini e Don Floriselli di leggere si dilettavano»27. Las dedicatarias de Piccolomini figuran como asiduas participantes en estos juegos literarios: in ogni occasione discorsi, motti e ragionamenti miracolosi si sentivano uscir da loro, donde madonna Aurelia e madonna Giulia Petrucci, madonna Frasia Venturi, la Saracina, la Forteguerra, la Toscana e alcune altre s’acquistarono eterno grido28. El soneto siguiente, el XXXIX retrata también a Porzia Pecci, hija del famoso jurista de Siena Mariano Sozzini, como lectora en el ambiente cultural de los juegos literarios de Siena. «A Madonna Porzia Pecci, la quale leggendo Amadis de Gaula giudicava che seno di poco amore mostrasse in viver tanto lontano da O Rian, come faceva»29. Girolamo Bargagli la recuerda en su diálogo, como apasionada de esta forma de entretenimiento. En la misma línea Ugurgieri Azzolini la presenta en estos términos: «Porzia Pecci nobile senese fu d’ingeno elevatissimo e si dilettò di belle lettere, ed essendo al suo tempo usciti fuori Amadis di Gaula, ella sene fece pratichissima, si che occorrendogli alcuna occassione di veglie e di giochi di spirito molto se ne prevaleva»30. Se di fede immortal, d’immenso ardore pien Amadis con la sua donna in petto lungi vivea da lei, di freddo aftetto queseo indizio non era o poco amore (…) Voi, bella Porzia, che in gran donna amate la voglia onesta e ’l cor casto e púdico, che unisca ’l senso e sia di gloria amico31. A Porzia Pecci, está dedicado también el soneto VII, recordada aquí por su belleza. Girolamo Ruscelli, en Lettura sopra un sonetto del Marchese del Vasto (1552) también la menciona como una de las mujeres más nobles y bellas de la ciudad. Porzia, quel bel ch’altrui parte e divide raccolse intiero in voi co i raggi suoi Venere, e le tre sue Compagne fide v’abbracciar si che non vi lasciar poi32. Porzia, retratada como una diosa del amor, enamora también a quien la mira con su belleza, pero el acento del poema no recae en el sufrimiento sino en la beatitud que la joven provoca: 27. Bargagli, Dialogo de’ giuochi che nelle vegghie sanesi si usano di fare, p. 9. 28. Bargagli, Dialogo de’ giuochi che nelle vegghie sanesi si usano di fare, p. 92. 29. Piccolomini, I cento sonetti, p. 134. 30. Ugurgieri Azzolini, Le pompe sanesi, vol. II, p. 395. 31. Piccolomini, I cento sonetti, p. 136. 32. Ruscelli, Lettura sopra un sonetto del Marchese del Vasto, c. 66r. 190 MERCEDES ARRIAGA FLÓREZ Y EVA MORENO-LAGO HIPOGRIFO, 11.2, 2023 (pp. 183-197) Se com’amor, così lo sdegno e l’ira han grazia in voi, beato dunque a pieno chi nel vostro bel fuoco arde e sospira33. La descripción del semblante sonriente e incluso el cambio de color de la piel, subrayado con dos adjetivos diferentes («rossor» y «bel fuoco»), muestran una imagen de mujer mucho más plástica y pasional («sdegno e l’ ira»), más activa y menos impasible que en el canon petrarquista. Ride ’l bel volto ognor ch’altrui sereno mostrar si vuole; e se talor s’adira, quel leggiadro rossor ride non meno34. Esta imagen de mujer, que se convierte en emblema de los efectos extremos del amor, representa el exceso y la desmedida, el «soverchio», uno de los argumentos favoritos de la generación de escritores en torno a los años treinta del siglo XVI. En este caso, la mujer del soneto LXIII que se suicida por amor, se coloca lejos de las ideas de modestia, sobrietas o temperantia. El ejercicio virtuoso de la moderación parece estar ausente en los sonetos de Piccolomini que reflejan, en cambio, el carácter pasional de estas mujeres, que se debate entre el placer y la dulzura, pero también entre el tormento y la angustia existencial. En este contexto, el suicidio de la protagonista se dibuja como medio para mitigar su sufrimiento, y las palabras que pronuncia con su propia voz hacen reconocer su excepcional fuerza de ánimo, que se expresa con determinación viril. El suicidio hace de ella una heroína trágica que cumple un gesto que la acomuna al prototipo de mujeres «Ilustres» o «claras», en el sentido de poseer dotes extraordinarias, presentes en los catálogos y en la tragedia35. Morta mi vuoi? Morro. Ma tu vendetta, se (confio spero) ha fin per morte Amore, da l’ombra mia per ogni luogo aspetta Disse Amartea queste parole estreme, e con l’ardita man ferissil core: oh quanto ponno Amor e sdegno insieme!36 A pesar de la influencia petrarquista y bembiana en el planteamiento amoroso, Piccolomini busca alternativas a la desigualdad en la que los amantes se encuentran en la relación de amor. En el soneto X, «Ad una donna nobile la quale ad 33. Piccolomini, I cento sonetti, p. 67. 34. Piccolomini, I cento sonetti, p. 67. 35. Cosentino, 2006. 36. Piccolomini, I cento sonetti, p. 184. LAS DEDICATARIAS DE LOS CENTO SONETTI DE ALESSANDRO PICCOLOMINI 191 HIPOGRIFO, 11.2, 2023 (pp. 183-197) ognora si specchia», se produce un descentramiento del yo poético masculino para concentrarse en una relación más recíproca en donde el yo femenino se vuelve protagonista37. Voi donna, insieme ed io, percossi e presi da lo splendor de i bei vostr occhi alcieri, voi ne lo specchio, io nei lor seggi veri, ambi di fuoco ugual resteramo accesi38. Esta relación amorosa sin jerarquías se percibe también en los sonetos LXII «Ad una donna molto crudele» y LXIII «Ad una donna che si uccise per amore», en los que respectivamente es el hombre el que sufre por amor y luego es la mujer la que lo hace, teniendo como punto en común una crueldad que ya no es únicamente femenina, como en la tradición petrarquista, sino también masculina. A Caterina Landucci está dedicado el soneto V, con ocasión de la enfermedad que tuvo tras su parto. La noble, representada aquí con voz propia, entabla un diálogo con la muerte que, contrariamente al canon petrarquista, no logra vencer a su belleza y la deja en vida para que haga en su lugar el trabajo de «matar» de amor a quien la mira: che per piü star secura, i cori altrui co ’l guardo a mille doppi oggi occidete39 La trinidad poética femenina vuelve en el soneto IX dedicado a Onorata Tancredi, la «saggia Onorata»40, como es llamada en otro de los sonetos. En opinión de Franco Tomasi, Piccolomini se refiere aquí a Vittoria Colonna, a la joven Ippolita Gonzaga, de la que era tutora Onorata, y a su tía Giulia Gonzaga, que la había recomendado para ese trabajo en Nápoles, aunque no descarta la hipótesis de que una de ellas pueda ser también Isabella di Capua, esposa de Ferrante Gonzaga y madre de Ippolita41. Le tre gran donne che cotanto amate, saggia Onorata, e con lodaro inchiostro d’altri raccami che di perle o d’ostro pingendo in carte altieramente órnate42. 37. Este cambio no está exento de un elemento autoerótico femenino. La imagen de la belleza femenina reflejada en el espejo produce un doble enamoramiento, pero sobre todo de la mujer que se autocomplace consigo misma. Piccolomini había manifestado su admiración por este tipo de relaciones homoeróticas entre mujeres cuando escribe a propósito de los sonetos de Laudomia Fortiguerri dedicados a Margarita de Austria (Moreno Lago, 2021). 38. Piccolomini, I cento sonetti, p. 77. 39. Piccolomini, I cento sonetti, p. 67. 40. Piccolomini, I cento sonetti, p. 122. 41. Tomasi, 2006, p. 76. 42. Piccolomini, I cento sonetti, p. 75.