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La bioética como restauración de la noción de saber práctico

González Gutiérrez, Alejandro

Abstract

El fondo ontológico de la modernidad es un enfrentamiento no resuelto con la ontología clásica de la esencia. Esto da lugar a una situación en la que el verdadero fundamento ontológico de todo lo que el hombre elabora consistirá en la confrontación continuada de la pretensión moderna con las nociones ontológicas clásicas. Para la praxis tal situación tiene como consecuencia la desaparición de la consideración de la moral como saber práctico. En tal situación nace la bioética, como resultado y reacción ante ella, y nace como restauración de la noción de saber práctico. Su desarrollo como disciplina pasará por su escisión en diversos modelos bioéticos, algunos que entenderán la moral en el sentido moderno, y otros que procurarán la restauración de la consideración de la moral como saber práctico.

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segundo semestre julio • diciembre 2021 ISSN 0212-8365 e-ISSN 2253-900X segundo semestre julio • diciembre 2021 ISSN 0212-8365 e-ISSN 2253-900X DOI: 10.12795/themata revistascientificas.us.es/index.php/themata https://editorial.us.es/es/revistas/themata-revista-de-filosofia 64 Thémata. Revista de Filosofía nace en el año 1983 con la intención de proporcionar a quienes investigan y producen en filosofía un cauce para publicar sus trabajos y fomentar un diálogo abierto sin condicionamientos ideológicos. En sus inicios participaron en el proyecto las Universidades de Murcia, Málaga y Sevilla, pero pronto quedaron como gestores de la revista un grupo de docentes de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Sevilla. Una preocupación constante de sus realizadores ha sido fomentar los planteamientos interdisciplinares. La revista ha estado abierta siempre a colaboradores de todas las latitudes y ha cubierto toda la gama del espectro filosófico, de lo que constituye una buena prueba la extensa nómina de autores que han publicado en sus páginas. En sus páginas pueden encontrarse trabajos de todas las disciplinas filosóficas: Historia de la Filosofía, Metafísica, Gnoseología, Epistemología, Lógica, Ética, Estética, Filosofía Política, Filosofía del Lenguaje, Filosofía de la Mente, Filosofía de la Ciencia, Filosofía de la Historia, Filosofía de la Cultura, etc. También ha querido ser muy flexible a la hora de acoger nuevos proyectos, fomentar discusiones sobre temas controvertidos y abrirse a nuevos valores filosóficos. Por esta razón, los investigadores jóvenes siempre han encontrado bien abiertas las puertas de la revista. Equipo editorial / Editorial Team Director honorario Jacinto Choza Armenta jchoz[email protected] Director Fernando Infante del Rosal [email protected] Director Adjunto José Manuel Sánchez López [email protected] Subdirectores Jesús Navarro Reyes [email protected] Inmaculada Murcia Serrano imurci[email protected]s Jesús de Garay [email protected] Facultad de Filosofía. Universidad de Sevilla Departamento de Estética e Historia de la Filosofía Departamento de Filosofía y Lógica y Filosofía de la Ciencia Departamento de Metafísica y Corrientes Actuales de la Filosofía, Ética y Filosofía Política Camilo José Cela s/n, 41018 Sevilla (España) e-mail: [email protected] Bases de Datos y Repertorios Bibliográficas internacionales Emerging Sources Citation Index (Web of Science Group-Clarivate Analytics) Dialnet (España) Francis, Philosophie. INIST-CNRS (France) Philosopher's Index (Bowling Green, OH, USA) Directory of Open Access Journals (DOAJ) Repertoire Bibliographique de Philosophie (Louvain, Belgique) Ulrich's Internacional Periodicals Directory (New York, USA) DialogJournalNameFinder (Palo Alto, CA, USA) Periodicals Index Online (Michigan, USA) Index Copernicus World of Journals Gale-Cengage Learning-Informe Académico Academic Journal Database DULCINEA Google Scholar Electra Bulletin signaletique. Philosophie, CNRS (France) Bibliográficas nacionales ISOC - Filosofía. CINDOC (España) De evaluación de la calidad de revistas CARHUS Plus ERIH PLUS Philosophy (2016) REDIB Latindex MIAR CIRC DICE Política editorial y directrices para autores/as, al final de la revista. Número 64 segundo semestre julio • diciembre 2021 ARGENTINA Flavia Dezzuto, Universidad Nacional de Córdoba ALEMANIA Alberto Ciria, Munich CANADÁ Óscar Moro, University of New Found Land CHILE Mariano De la Maza, Universidad Católica de Chile José Santos Herceg, Universidad de Santiago de Chile COLOMBIA Martha Cecilia Betancur García, Universidad de Caldas Víctor Hugo Gómez Yepes, Universidad Pontificia Bolivariana Gustavo Adolfo Muñoz Marín, Universidad Pontificia Bolivariana ESPAÑA Alfonso García Marqués, Universidad de Murcia Antonio De Diego González, Universidad de Sevilla Avelina Cecilia Lafuente, Universidad de Sevilla Carlos Ortiz Landázuri, Universidad de Navarra Celso Sánchez Capdequí, Universidad Pública de Navarra Elena Ronzón Fernández, Universidad de Oviedo Enrique Anrubia, Universidad CEU Cardenal Herrera Federico Basáñez, Universidad de Sevilla Fernando Wulff, Universidad de Málaga Fernando M. Pérez Herranz, Universidad de Alicante Fernando Pérez-Borbujo, Universitat Pompeu Fabra Francisco Rodríguez Valls, Universidad de Sevilla Ildefonso Murillo, Universidad Pontificia de Salamanca Irene Comins Mingol, Universitat Jaume I Jacinto Rivera de Rosales Chacón, UNED Joan B. Llinares, Universitat de València Jorge Ayala, Universidad de Zaragoza José Manuel Chillón Lorenzo, Universidad de Valladolid Juan García González, Universidad de Málaga Juan José Padial Benticuaga, Universidad de Málaga Luis Miguel Arroyo Arrayás, Universidad de Huelva Mª Luz Pintos Peñaranda, Universidad de Santiago de Compostela Marcelo López Cambronero, Instituto de Filosofía Edith Stein María del Carmen Paredes, Universidad de Salamanca Octavi Piulats Riu, Universitat de Barcelona Óscar Barroso Fernández, Universidad de Granada Pedro Jesús Teruel, Universitat de València Ramón Román Alcalá, Universidad de Córdoba Ricardo Parellada, Universidad Complutense de Madrid Sonia París Albert, Universitat Jaume I Tomás Domingo Moratalla, UNED ESTADOS UNIDOS Witold Wolny, University of Virginia) Thao Theresa Phuong Phan, University of Maryland REINO UNIDO Beatriz Caballero Rodríguez, University of Strathclyde ITALIA Luigi Bonanate, Università di Torino MÉXICO Rafael De Gasperín, Instituto Tecnológico de Monterrey Julio Quesada, Universidad Veracruzana Adriana Rodríguez Barraza, Universidad Veracruzana PERÚ Ananí Gutiérrez Aguilar, Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa y Universidad Católica de Santa María Nicanor Wong Ortiz, Universidad San Ignacio de Loyola PORTUGAL Yolanda Espiña, Universidade Católica Portuguesa TURQUÍA Mehmet Özkan, SETA Foundation for Political, Economic and Social Research Consejo Editor / Editorial Board ARGENTINA Graciela Maturo, Universidad de Buenos Aires - CONICET Jaime Peire, Universidad Nacional de Tres de FebreroCONICET ALEMANIA Tomás Gil, Freie Universität Berlin Fernando Inciarte, † Westfälische WilhelmsUniversität Otto Saame, † Universität Mainz BULGARIA Lazar Koprinarov, South-West University ‘Neofit Rilski’ CHILE Carla Corduá, Universidad de Chile Roberto Torreti, Universidad de Chile COLOMBIA Carlos Másmela, Universidad de Antioquía Fernando Zalamea, Universidad Nacional de Colombia ESPAÑA Agustín González Gallego, Universitat de Barcelona Alejandro Llano, Universidad de Navarra Andrés Ortiz-Osés, Universidad de Deusto Ángel D’ors, † Universidad Complutense de Madrid Antonio Hermosa Andújar, Universidad de Sevilla Carlos Beorlegui Rodríguez, Universidad de Deusto Concha Roldán Panadero, Instituto de Filosofía, CCHS-CSIC Daniel Innerarity Grau, Ikerbasque, Basque Foundation for Science Francisco Soler, Universidad de Sevilla Ignacio Falgueras, Universidad de Málaga Javier San Martín, UNED Jesús Arellano Catalán, † Universidad de Sevilla Joaquín Lomba Fuentes, Universidad de Zaragoza Jorge Vicente Arregui, † Universidad de Málaga José María Prieto Soler, † Universidad de Sevilla José Rubio, Universidad de Málaga Juan Antonio Estrada Díaz, Universidad de Granada Juan Arana Cañedo-Argüelles, Universidad de Sevilla Luis Girón, Universidad Complutense de Madrid Manuel Fontán Del Junco, Fundación March Manuel Jiménez Redondo, Universitat de València Marcelino Rodríguez Donís, Universidad de Sevilla Miguel García-Baró López, Universidad Pontificia Comillas Modesto Berciano, Universidad de Oviedo Pascual Martínez-Freire, Universidad de Málaga Rafael Alvira, Universidad de Navarra Teresa Bejarano Fernández, Universidad de Sevilla Vicente San Félix Vidarte, Universitat de València ESTADOS UNIDOS Lawrence Cahoone, University of Boston FRANCIA Nicolás Grimaldi, Université Paris IV-Sorbonne PARAGUAY Mario Ramos Reyes, Universidad Católica de Asunción REINO UNIDO Alexander Broadie, University of Glasgow ISRAEL Marcelo Dascal, † Tel Aviv University ITALIA Massimo Campanini, Università di Napoli l´Orientale Maurizio Pagano, Università degli Studi del Piamonte Orientale. Amedeo Avogadro JAPÓN Juan Masiá, Sophia University, Tokio MÉXICO Jaime Méndez Jiménez, Universidad Veracruzana Ana Laura Santamaría, Instituto Tecnológico de Monterrey Héctor Zagal, Universidad Panamericana VENEZUELA Seny Hernández Ledezma, Universidad Central de Venezuela Comité Científico Asesor / Advisory Board Thémata. Revista de Filosofía agradece la labor realizada desde su inicio por sus anteriores directores: Jacinto Choza, Juan Arana y Jesús de Garay. Thémata. Revista de Filosofía • nº 64 • julio-diciembre (2021) ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i64 ESTUDIOS_ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN 10 Kafka, Roth y Buber: en torno a dos relatos (I) Gabriel Insausti Herrero-Velarde 32 El obrar sigue al ser según Leonardo Polo Alberto Sánchez León 54 Human animal and the dynamic of becoming humans Juan Carlos Zavala Olalde 79 Virtudes y vicios epistémicos: una mirada desde la epistemología social a la información y la deliberación en medios digitales Tamara Jesús Chibey Rivas, Jorge Francisco Silva Silva 102 La bioética como restauración de la noción de saber práctico Alejandro González Gutiérrez 123 Del instrumentalismo a la teoría crítica de la tecnología: una lectura alternativa para la bioética de la revolución CRISPR/Cas Nahuel Pallitto, Iriel Surai Molina, Ariana Liotta 143 La estética de la existencia como salida al laberinto del poder en Foucault Javier Correa Román 165 Lo siniestro amenaza a todo lo viviente en las Carceri d’ivenzioni (17451760) de Giovanni Battista Piranesi Antonio Díaz Lucena 190 Retornar a la tragedia: Schiller Miguel Salmerón Infante TRADUCCIONES 212 Ismael Boulliau, Nota breve sobre la opinión de Descartes acerca de la especie del alma impresa en el intelecto (1663) Pedro Redondo Reyes 220 Deconstrucción o biopolítica, de Roberto Esposito Julián Raúl Videla Índice. 07 RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS 23 3 Montesó Ventura, Jorge. La perspectiva nostálgica. Sevilla: Ediciones Thémata, 2021, 302 pp. Ilene Glasser Martinez 237 Rallo, Juan Ramón. Liberalismo. Los 10 principios básicos para un orden político liberal. Deusto: Barcelona, 2019, 271 pp. Víctor Manuel López Trujillo 242 Marín, Higinio. Civismo y ciudadanía. Madrid: La huerta grande, 2019, 169 pp. Violante Toselli 24 5 Rojas, Alejandro ed. New Realism in the World Picture Age. Madrid: Ápeiron Ediciones, 2021, 439 pp. Andrés Vega Luque 248 Burgos Cruz, Óscar Fernando coord. Philipp Mainländer. Actualidad de su pensamiento. México: Universidad Autónoma de Guerrero, 2019, 203 pp. Víctor Manuel López Trujillo 252 González Ricoy, Íñigo y Jahel Queralt eds. Razones públicas: una introducción a la filosofía política. Barcelona: Ariel, 2021, 505 pp. Víctor Manuel López Trujillo 25 5 Ortoli, Sven ed. Hors-Série “Tintin et le trésor de la philosophie”, Philosophie magazine. Automne-hiver 2020-2021. Paris: Philo Éditions SAS et Bruxelles: Édition Moulinsart, 2020, 102 pp. Francisco López Cedeño 258 Call for Papers Thémata 65 (junio 2022): ‘Los restos documentales del perpetrador: textos e imágenes’. 262 Política editorial. 265 Directrices para autores/as. Thémata. Revista de Filosofía • nº 64 • julio-diciembre (2021) ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i64 Estudios. 102 Thémata. Revista de Filosofía • nº 64 • julio-diciembre (2021) pp. 102-122 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i64.05 La bioética como restauración de la noción de saber práctico . Bioethics as a restoration of the notion of practical knowledge. Alejandro González Gutiérrez 1 Universidad Rey Juan Carlos, España Recibido 10 mayo 2021 ∙ Aceptado 12 julio 2021 1. [email protected] Resumen El fondo ontológico de la modernidad es un enfrentamiento no resuelto con la ontología clásica de la esencia. Esto da lugar a una situación en la que el verdadero fundamento ontológico de todo lo que el hombre elabora consistirá en la confrontación continuada de la pretensión moderna con las nociones ontológicas clásicas. Para la praxis tal situación tiene como consecuencia la desaparición de la consideración de la moral como saber práctico. En tal situación nace la bioética, como resultado y reacción ante ella, y nace como restauración de la noción de saber práctico. Su desarrollo como disciplina pasará por su escisión en diversos modelos bioéticos, algunos que entenderán la moral en el sentido moderno, y otros que procurarán la restauración de la consideración de la moral como saber práctico. Palabras clave: Bioética, ética, fundamentación ontológica, moral, saber práctico Abstract The ontological basis of modernity is an unresolved clash with the classical ontology of essence. This gives rise to a situation in which the true ontological foundation of everything man elaborates will consist in a continuous confrontation between the modern pretension with the classical ontological notions. For the praxis, such issue has as consequence the disappearance of the consideration of morality as practical knowledge. In such a situation bioethics is born as a result and reaction against it, and appears as a restoration of the notion of practical knowledge. Its development as a discipline will go through its split into various bioethical models, some of which will understand morality in its modern sense, while others will try to restore the consideration of morality as practical knowledge. Keywords: Bioethics, ethics, ontological foundation, moral, practical knowledge ESTUDIOS_ ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN ALEJANDRO GONZÁLEZ GUTIÉRREZ LA BIOÉTICA COMO RESTAURACIÓN DE LA NOCIÓN DE SABER PRÁCTICO 109 Thémata. Revista de Filosofía • nº 64 • julio-diciembre (2021) pp. 102-122 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i64.05 Inicialmente referida la palabra a una pretendida disciplina científica que sirviera de puente entre los “saberes humanos” y la ciencia matemático-experimental con respecto a la consideración práctica del ambiente, más adelante entrarán en ella cuestiones de ética de la experimentación científica biomédica con seres humanos y de deontología médica. La bioética nace como necesario intento de respuesta a la cuestión de la regulación moral de las prácticas experimentales científicas relacionadas con la vida, especialmente la humana, y la de la práctica médica, entendiendo que se había llegado a un punto en el que estas prácticas de las ciencias relativas a la vida parecían considerarse justificadas por sí mismas. Uno de los primeros modelos de bioética, el llamado “principialismo”, surgirá precisamente del intento de establecer unos principios morales que deberían regular, por encima de consideraciones de eficiencia experimental científica, tal práctica experimental. Que tales principios fueran establecidos inicialmente por una comisión designada por el gobierno de los EEUU 8 indica que se consideró implícitamente que una reflexión directamente práctica sería válida para regular la praxis científica; es decir, que se dio por sentado que los miembros de tal comisión tenían el saber práctico necesario para encontrar y expresar principios de acción. La bioética principialista surgiría a partir de aquí como el desarrollo de la aplicación de tales principios a las prácticas biomédicas, tanto en cuanto a la experimentación con seres humanos como a la práctica de la atención médica en general. La crítica que posteriormente se haría sobre esta posición, la de falta de fundamentación de los principios propuestos, manifestaría dos cosas: una, que efectivamente en su origen la bioética surge como una disciplina científica esencialmente práctica, lo que daría lugar a la crítica procedente de la consideración moderna de la necesidad de una fundamentación teórica previa de cualquier praxis; la otra, que procedería de la consideración clásica de la cuestión de la moral, que para poder establecer un saber práctico válido, sería necesaria una fundamentación ontológica, una consideración sobre el ser de las cosas y del hombre mismo de la que provendrían –de manera inmediata– los principios de acción. 8 National Commission for the Protection of Human Subjects of Biomedical and Behavioral Research, “The Belmont Report. Ethical Principles and Guidelines for the Protection of Human Subjects of Research”. U.S. Department of Health & Human Services, 1979. ALEJANDRO GONZÁLEZ GUTIÉRREZ LA BIOÉTICA COMO RESTAURACIÓN DE LA NOCIÓN DE SABER PRÁCTICO 110 Thémata. Revista de Filosofía • nº 64 • julio-diciembre (2021) pp. 102-122 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i64.05 El desarrollo de la bioética tendrá lugar como una diversificación de modelos o paradigmas precisamente como resultado de la situación de enfrentamiento ontológico implícito que hemos mencionado previamente. Pues, a partir del principialismo, aparecerán por un lado modelos que, en completa conformidad con la filosofía de la modernidad y su consideración racionalista-positivista de las cuestiones, buscarán una fundamentación teórica previa de la bioética conforme a la cual establecer las respuestas prácticas al creciente conjunto de cuestiones que la disciplina enfrenta, y por otro lado, diversos intentos de establecer la bioética, tal como surgió, como disciplina científica directamente práctica, es decir como saber práctico: modelos bioéticos que más o menos conscientemente en cada caso obedecen al impulso inicial fundante de la bioética de ser un saber práctico, es decir, de establecer una moral de la actuación del hombre sobre la vida en todos sus aspectos, los más conscientes de los cuales de su propio estatuto expresamente propondrán restaurar la manera clásica de considerar las cuestiones 9 . Se trata pues de que la bioética, por razón de su nacimiento como resultado de la situación ontológica moderna definida por la negación nunca conclusa de la ontología clásica y por tanto por la confrontación entre la pervivencia de nociones ontológicas clásicas y los resultados de su negación, surge como reacción frente al tecnocientifismo en su aspecto de autojustificación de la práctica tecnocientífica en los ámbitos de la vida en general y de la vida humana en particular. Esto último implica que nace como disciplina práctica, con la pretensión de tener un fundamento científico y a la vez ser un saber en sí mismo práctico, no una teoría previa para la aplicación práctica posterior en los terrenos del trato y consideración de la vida, sino directamente un actuar racional en ellos. Es decir, que la reacción que supone frente a la consideración moderna de las cuestiones de la vida está no en su contenido como disciplina científica solamente, sino en su misma constitución: la modernidad había olvidado la noción de saber práctico y el nacimiento de la bioética la reintroduce incluso sin que, inicialmente, tenga conciencia filosófica de ello. Ahora bien, la ontología negativa de la modernidad tiene como conse9 Postigo Solana, E. “Concepto de bioética y corrientes actuales”, En: Bioética personalista: ciencia y controversias. Madrid, Ediciones Internacionales Universitarias, 2007, 17-38. ALEJANDRO GONZÁLEZ GUTIÉRREZ LA BIOÉTICA COMO RESTAURACIÓN DE LA NOCIÓN DE SABER PRÁCTICO 111 Thémata. Revista de Filosofía • nº 64 • julio-diciembre (2021) pp. 102-122 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i64.05 cuencias en el terreno de la praxis la incapacidad de entender la moral como saber práctico –de aceptar la actuación moral como racional por sí misma–, es decir, la indefinición de la moral y por ello su disgregación en múltiple “morales”, diversos sistemas normativos que sería necesario fundamentar, dar cuenta de su validez. Esto lleva a la conversión de la filosofía moral en ética entendida como saber –teórico– sobre “lo moral”, el fenómeno moral, que o bien describe el fenómeno –negando por tanto toda pretensión de que la moral fuera saber en sí misma, acción racionalmente fundada– o bien procura su remisión a bases puramente formales que fundamenten la aceptación de tal o cual norma o conjunto de normas sin atender a su contenido, procurando encontrar un “consenso” en ciertos “mínimos morales”, dentro de la supuesta pluralidad de planteamientos éticos, que permita cierto acuerdo a la hora de decidir socialmente. Frente a ello, desde posiciones enfrentadas a la modernidad se busca replantear la comprensión de la moral en los términos en que la tradición clásica, desde Platón y Aristóteles, lo había hecho, sea intentando retomar el pensamiento de Aristóteles o de Sto. Tomás de Aquino, sea buscando definir una nueva ontología más allá de la confrontación entre realismo e idealismo –fenomenologías–. Pues bien, la bioética se mueve exactamente entre estos mismos términos, y los diversos modelos con los que se define se corresponden con estos planteamientos de la filosofía moral. Si la definición generalmente aceptada es la de que la bioética es el estudio de las cuestiones morales que plantean las actuaciones humanas sobre la vida, se entiende que los diversos “modelos” o “paradigmas” de bioética se “fundamenten” de entrada a partir de tal o cual “teoría ética” –lo que es una de las consecuencias de la indefinición de la moral en la modernidad: el que, al no considerarla como saber práctico, se entienda que ha de haber un saber previo que trate sobre ella y la fundamente–. Pero como su origen es la reacción frente a estas consecuencias del conflicto ontológico en que consiste la situación moderna, es decir, que la propia bioética recogerá en sí tal conflicto, frente a esta línea de definición de modelos bioéticos surgirá otra que expandirá este origen, desplegando su carácter de saber práctico como reacción frente a los planteamientos éticos modernos, y proponiendo consecuentemente la necesidad de una restauración de la ontología clásica que pueda fundamentarla. El paradigma que ha tenido más amplia influencia en el desarrollo ALEJANDRO GONZÁLEZ GUTIÉRREZ LA BIOÉTICA COMO RESTAURACIÓN DE LA NOCIÓN DE SABER PRÁCTICO 112 Thémata. Revista de Filosofía • nº 64 • julio-diciembre (2021) pp. 102-122 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i64.05 posterior de la bioética y en su implantación práctica es el principialismo de Beauchamp y Childress. En él se muestra con claridad la confrontación mencionada entre elementos propios de la ontología clásica y las consecuencias inevitables de la ontología de la modernidad en la definición de la moral. Su punto de partida es el rechazo de las consecuencias efectivas a que la autojustificación cientifista de la tecnociencia ha dado lugar en el terreno de las ciencias biomédicas y la práctica de la medicina, así como la necesidad de la praxis moral de definirse a sí misma frente a la praxis tenocientífica. Sin embargo no es capaz de superar el modelo moderno por el que la praxis moral no es saber, y en consecuencia propone como fundamento de la acción bioética unos principios que no tienen fundamentación ontológica alguna, no proceden de nada ni expresan un orden previo, sino que simplemente se consideran válidos por las consecuencias que supuestamente tendrían en la elaboración de una normativa moral para la medicina y las ciencias biomédicas. La afirmación de tales principios se justifica por la existencia de una “moral común” universal que proporcionaría los principios básicos que de hecho todos comparten como base de su práctica moral. Pero aunque sólo haya una “moral común” habría varias teorías morales que se basarían todas en creencias morales habituales compartidas y serían todas ellas pluralistas, partiendo siempre de dos o más principios no absolutos. En esta afirmación de una “moral común” vemos un eco de la concepción clásica de la moral, pero entendida no como un saber práctico de modo inmediato, sino como una práctica moral de hecho, que consiste esencialmente en hábitos o costumbres, y que requiere una teoría moral para ser comprendida y fundamentada. Se trata por tanto de una concepción de la moral puramente normativista, en la que lo que realmente se establece es una metodología que, a partir de los principios, pueda especificar normas y pautas de acción para los diversos problemas éticos que surgen en la práctica médica y de investigación científica biomédica 10 . La falta de fundamentación de los principios, que provoca la imposibilidad de una jerarquización de los mismos para resolver posibles conflictos entre ellos, dio lugar a la revisión teórica del modelo principialista; uno de los resultados de tal revisión es el llamado “principialismo jerarquizado” 10 Beauchamps, T. L. y Childress, J. F. Principios de ética biomédica. Barcelona, Masson, 1999. ALEJANDRO GONZÁLEZ GUTIÉRREZ LA BIOÉTICA COMO RESTAURACIÓN DE LA NOCIÓN DE SABER PRÁCTICO 113 Thémata. Revista de Filosofía • nº 64 • julio-diciembre (2021) pp. 102-122 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i64.05 propuesto por el profesor Diego Gracia. Basándose en su interpretación de la fenomenología de Xavier Zubiri, planteará como fundamento de la bioética una ética formalista en la que, para evitar la supuesta falacia naturalista del pensamiento moral clásico –la deducción del deber a partir del ser, de lo moral a partir del conocimiento– 11 , la universalidad objetiva de la moral se encuentra en el “esbozo moral”, la forma definitoria de la moral, a partir de la cual la razón elabora los contenidos morales, la moral material, en un proceso históricamente cambiante por el que los principios resultarán formalmente absolutos, pero materialmente relativos. Pero si los contenidos dependen de las situaciones concretas en que el hombre se encuentra y varían con ellas, es difícil no entender el resultado final como un relativismo, incluso un convencionalismo. Se mantiene aquí la situación moderna de la moral en cuanto que no es considerada como saber posible –no hay “saber práctico”– 12 . Otro modelo teórico sobre la fundamentación de la bioética que supone la admisión de las consecuencias de la ontología moderna para la concepción de la moral es el propuesto por H. Tristram Engelhardt, que parte de la asunción de la imposibilidad del pensamiento moderno de definir la moral racionalmente. Partiendo de la consideración moderna de la moral como un sistema de normas, y encontrando que hay una pluralidad de ellos diferentes e irreconciliables entre sí, entiende que su origen es la fe religiosa, la “intuición” o el “sentimiento moral”, que no son universalizables por no proceder de la razón. La moral no es un saber práctico, sólo un sistema de creencias, por lo que el saber en el terreno moral sería la ética, cuya tarea es la justificación –fundamentación racional– de los sistemas morales, con la pretensión de poder establecer cuál sería correcto o admisible universalmente. Para Engelhardt tal tarea se revela imposible al emprenderla, imposibilidad que sería de la razón misma, pues la modernidad habría conducido a la constatación de su incapacidad para fundamentar la moral. 11 Gracia, D. Fundamentos de bioética. Madrid, Triacastela, 2019. Cap 4. El pensamiento clásico aristotélico no afirma que de la episteme, la ciencia teórica, derive la phronesis, el saber práctico, encaminado a la decisión moral, sino que la razón es teórica y práctica al tiempo; mejor dicho que es previa a ser teórica y práctica: sophia, sabiduría, y por ello theoria, “contemplación”, comprensión completa, como es posible para el hombre, de lo real. 12 Gracia, D. Fundamentos de bioética. Madrid, Triacastela, 2019. ALEJANDRO GONZÁLEZ GUTIÉRREZ LA BIOÉTICA COMO RESTAURACIÓN DE LA NOCIÓN DE SABER PRÁCTICO 114 Thémata. Revista de Filosofía • nº 64 • julio-diciembre (2021) pp. 102-122 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i64.05 Como para Engelhardt el modelo de ciencia es el de las ciencias matemático-experimentales, y resulta imposible aplicar tal modelo a la ética, pues su objeto, los sistemas normativos morales, son elaboración humana y no realidad objetiva dada empíricamente, independiente de la propia actividad humana, la ética es inviable como ciencia de la moral. La ética no sería ciencia, no podría verificar sus afirmaciones por contrastación con un objeto empírico independiente de la elaboración humana, y su tarea es por tanto irrealizable, lo que daría lugar a la admisión de un completo “nihilismo moral” como resultado inevitable de la postmodernidad. Ante esta situación, Engelhardt propondrá un formalismo moral mínimo basado en el reconocimiento por el agente individual del propio libre albedrío, que constituiría la condición de posibilidad única de la conducta moral. Tal formalismo postulará la preferencia, no fundamentada en nada, por un acuerdo entre los individuos de una sociedad en la que existen múltiples perspectivas morales diversas e irreconciliables, antes que por el recurso a la fuerza para resolver los conflictos morales. Tal acuerdo o consenso buscará establecer unos principios mínimos de respeto a la libertad individual de elección que permitan la resolución de los conflictos morales en la sociedad y el establecimiento de una autoridad moral y de las medidas coercitivas mínimas necesarias para la cohesión social. Se pretende que el resultado del acuerdo carecería de contenidos, estableciendo sólo la formalidad imprescindible para evitar conductas que hiciesen imposible la resolución pacífica del conflicto, estableciendo como único fundamento el reconocimiento de la capacidad de decidir del individuo, que sería lo único que no debería ser nunca vulnerado, de manera que el principio primero sería el de no usar nunca a otros sin su permiso. Tal convencionalismo moral de mínimos se pretende sin contenidos, pero es evidente que dejaría fuera del consenso moral a cualquier posición para la cual la realización de determinados bienes o la evitación de ciertos males fuese premisa absoluta de la conducta moral. El planteamiento que de la noción de persona hace Engelhardt permite mostrar el alcance de esta afirmación, pues manifiesta claramente las consecuencias de su modelo en cuanto a la actuación moral. Engelhardt entiende que la palabra “persona” expresa la relevancia moral de un ser humano. Pero la definición de ser humano, como la de cualquier otra cosa, vendrá dada por las ciencias de la naturaleza, que no establecen valoración alguna sobre su ALEJANDRO GONZÁLEZ GUTIÉRREZ LA BIOÉTICA COMO RESTAURACIÓN DE LA NOCIÓN DE SABER PRÁCTICO 115 Thémata. Revista de Filosofía • nº 64 • julio-diciembre (2021) pp. 102-122 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i64.05 objeto, por lo que la relevancia moral que éste pueda tener será resultado de la creencia moral que se tenga, o del consenso moral. Por tanto, puesto que “persona” expresa tal relevancia moral, qué ser humano sea persona será algo que establezca el consenso moral, y puesto que la condición de posibilidad de la conducta moral es el libre albedrío, que se entiende que supone la posesión actual de “autorreflexión”, la “conciencia”, sólo los seres humanos con competencia reflexiva y decisoria serían personas. Es decir, que todo ser humano que no fuera capaz de tomar una decisión autónoma o que careciera actualmente de conciencia de sí no entraría en la categoría de sujeto moral, y su existencia sería por tanto disponible por los sujetos morales: su relevancia moral dependería de las decisiones de éstos y por tanto de lo establecido por el consenso moral social. Consecuentemente, cualquier “perspectiva moral” que plantease la indisponibilidad de todo ser humano, que considerase como bien absoluto al ser humano por serlo y que exigiese la elaboración de normas legales que sancionasen tal consideración para toda la sociedad castigando aquellas conductas que la vulnerasen quedaría fuera del mínimo orden moral social, pues supondría la ruptura del consenso por la imposición de un criterio moral particular al conjunto de la sociedad. Como se ve, también aquí la noción de la decisión moral como inmediatamente racional –sin dependencia de saberes teóricos previos–, es decir, la de la moral como saber práctico, ha desaparecido por completo, en la consideración moderna de que sólo el saber teórico de la ciencia matemático-experimental es propiamente saber racional 13 . En esta misma línea se encuentra el modelo de bioética utilitarista de Peter Singer, de base positivista y funcionalista. El planteamiento de Singer es expresión plena de las consecuencias que para la moral tiene la ontología de la modernidad, por la falta de definición ontológica del ser humano que conlleva. El fundamento de su posición se encuentra en un positivismo completo, que no permite establecer definición de nada que no consista en la enumeración de rasgos empíricos. De ello procederá la consideración de que la moral no es saber racional, siendo el único saber posible el de la ciencia empírica, y consecuentemente que la moral no consiste sino en una pluralidad de códigos morales que requerirían ser fundamentados, lo que quiere 13 Engelhardt, H. T. Los fundamentos de la bioética. Barcelona, Paidós Ibérica, 1995. ALEJANDRO GONZÁLEZ GUTIÉRREZ LA BIOÉTICA COMO RESTAURACIÓN DE LA NOCIÓN DE SABER PRÁCTICO 116 Thémata. Revista de Filosofía • nº 64 • julio-diciembre (2021) pp. 102-122 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i64.05 decir aquí ser justificados. La vida moral consistirá sólo en la coherencia de la conducta con el propio código moral y la ética consiste entonces en la justificación racional de este sistema de principios de conducta. Singer afirma que tal justificación racional tiene sólo una exigencia formal mínima, que es el carácter de universalidad del sistema moral, la exigencia de que el código pueda ser universalizable. El porqué esto sea así no tiene en su teoría ningún fundamento, simplemente lo da por supuesto: entiende que ninguna teoría moral consigue ser racionalmente concluyente a la hora de fundamentar la moral, pero que el carácter de universalidad de la moral es algo aceptado por todas ellas. Aunque el qué signifique exactamente “universalizable” no es explicado, es decir que tal pretensión de universalidad no se sabe en qué se fundamentaría: se afirma sin más que el carácter de universal de un juicio moral supone que va más allá de los propios intereses personales, pero sin que nada fundamente por qué. Singer pretende que tal carácter de universalizable de la moral podría resultar un argumento no concluyente pero persuasivo a favor de una postura ética utilitarista. Denominará a su posición utilitarismo “de preferencias”, entendiendo por ello el conjunto de intereses de un ser dotado de sensibilidad que constituyen su sistema preferencial. Tales intereses se basan en su constitución propia, en rasgos como la sensibilidad al placer y al dolor, los apetitos e impulsos biológicos, deseos y, en general, todo aquello que subjetivamente el individuo quiera conseguir o realizar; su condición básica es la sensibilidad, la capacidad de sentir placer y dolor. Ahora bien, atendiendo a que la única exigencia de un sistema moral para serlo es el carácter de universalidad, resulta que el mínimo que permitiría aceptar como moral un código de conducta sería la atención a los intereses de todos aquellos sujetos implicados en la acción, y no sólo a los intereses de quien actúa. El principio moral básico y mínimo sería por tanto la maximización de la consecución de los intereses de todos los individuos implicados, el “principio de igual consideración de intereses”. La afirmación de Singer es que este “utilitarismo de preferencias” es el resultado racional mínimo que da lugar a una posición moral; si alguien pretende plantear un sistema moral de mayor alcance recae sobre él la exigencia de justificarlo racionalmente, lo que, implícitamente, Singer considera inviable. Se trata pues de una moral de base positivista, que parte de los sistemas preferenciales de hecho de los individuos y de una ALEJANDRO GONZÁLEZ GUTIÉRREZ LA BIOÉTICA COMO RESTAURACIÓN DE LA NOCIÓN DE SABER PRÁCTICO 117 Thémata. Revista de Filosofía • nº 64 • julio-diciembre (2021) pp. 102-122 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i64.05 exigencia de formalidad mínima, el carácter de universalidad de la posición moral para serlo, que se da por sentada sin fundamentarla ontológicamente. El resultado de esta propuesta es muy similar al de la de Engelhardt, dado que ambas se basan en la misma consideración moderna de la imposibilidad de la moral como saber práctico. La cuestión de la relevancia moral de los seres humanos lo muestra claramente. El hombre es definido de modo positivista por su pertenencia a una especie animal, definición que no proporciona ninguna consideración moral; la relevancia moral del ser humano vendría de su carácter de persona, que se entiende no ontológicamente, sino como una condición definida por la posesión actual de ciertos rasgos, que para Singer serían la autoconciencia y la racionalidad. Tal relevancia moral es sólo la de un valor moral superior, en el sentido de que, en caso de conflicto, las preferencias de la persona tendrían prioridad como objeto de elección sobre las de otros seres sensibles afectados por la acción. Como sucedía con Engelhardt, esta definición de persona supone afirmar que no todo ser humano lo es y por tanto que no todo ser humano tiene la misma relevancia moral. En cuanto al principio básico moral, justificado por la sensibilidad como capacidad de tener preferencias, las consecuencias incluyen la irrelevancia moral de cualquier ser humano privado de sensibilidad, como un embrión que no haya desarrollado aún el sistema nervioso o alguien en coma irreversible. En este sentido, Singer afirma el superior valor moral de un animal de otra especie con capacidad de sentir sobre el ser humano que carece de ella o la tiene en menor medida 14 . Si este planteamiento puede resultar chocante para muchos es debido a la pervivencia de la noción ontológica de naturaleza, que lleva a la aceptación implícita de nociones como la de potencialidad en la manera habitual de pensar moralmente hasta hoy mismo; pero es perfectamente coherente con el fondo positivista en que se sustenta, pues para tal posición ontológica sólo lo actual es, y sin la noción de esencia como naturaleza la potencia simplemente no es, como mucho consiste en mera posibilidad que la experiencia previa permite suponer. Se pone aquí de manifiesto el enfrentamiento ontológico del que hablábamos: cómo tiene lugar la confrontación ontológica implícita, no pensada expresamente, entre aspectos o nociones de la ontología clásica y los resultados de la ontología de la modernidad, confrontación que 14 Singer, P. Ética práctica. Barcelona, Akal, 2009. ALEJANDRO GONZÁLEZ GUTIÉRREZ LA BIOÉTICA COMO RESTAURACIÓN DE LA NOCIÓN DE SABER PRÁCTICO 118 Thémata. Revista de Filosofía • nº 64 • julio-diciembre (2021) pp. 102-122 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i64.05 da lugar al surgimiento de la bioética, y por la cual Singer puede pretender que su planteamiento suponga “el derrumbe de nuestra ética tradicional”, como es el subtítulo de uno de sus libros 15 . Por otro lado encontramos una serie de propuestas que reivindican el carácter de saber práctico de la bioética, y para ello el de la moral en general. Una de estas propuestas es la ética médica de la virtud propuesta por Edmund Pellegrino y David C. Thomasma. Consiste en el intento de restablecimiento de una teoría moral aristotélico-tomista basada en el concepto de virtud, reconociendo para ello la necesidad de admitir una naturaleza humana universal perenne. Pero a partir de estas premisas se limitan a intentar elaborar un modelo de ética normativa específicamente aplicado a la práctica médica, sin desarrollar un modelo moral teórico bien fundamentado. Por ello, el modelo se queda en una propuesta normativa basada en el acuerdo implícito en la admisión de cuáles sean los bienes universalmente propios del hombre, acuerdo que actualmente dista mucho de existir 16 . El modelo de bioética más coherente y completo como restauración de la noción de saber práctico es el que su fundador, el profesor Elio Sgreccia, denominó como “bioética personalista con fundamentación ontológica”. El punto de partida de todo el planteamiento personalista es, como su nombre indica, la comprensión del ser humano manifestada en la noción ontológica de persona, que se fundamenta en una antropología de corte clásico cuyo elemento clave es la naturaleza esencial del hombre, entendida como origen de todo fin que la existencia humana pueda y deba realizar. Tal antropología depende a su vez de una ontología realista, que Sgreccia explícitamente afirma que ha de basarse en la filosofía aristotélico-tomista. Por ello, en cuanto a la fundamentación metabioética del modelo lo que se plantea es una restauración de la filosofía clásica tanto en lo ontológico-metafísico como en la antropología y la ética. Este compromiso filosófico, al confrontarse con la existencia previa de la bioética como disciplina ya establecida –aunque carente de unidad en su definición como saber– da lugar a un reexamen del fundamento filosófico de todos los aspectos implicados por su objeto: definición y límites del saber científico, presupuestos ontológicos para una defi15 Ídem, Repensar la vida y la muerte. Barcelona, Paidós, 1997. 16 Ferrer J. J. y Álvarez, J. C. Para fundamentar la bioética. Madrid, Universidad Pontificia de Comillas, Desclée de Brouwer, 2005.