Estudios penitenciarios
Full text
BIBLIOTECA JUDICIAL
ESTUDIOS PENITENCIARIOS
POR
FRANCISCO LASTRES
ABOGADO
Dipu ado á Có es , indi iduo del Consejo Peni encia io,
Vocal de la Comision de Códigos ex anje os, e c.
e
MADRID
E
STABLECIMIENTO
TIPOGRÁFICO DE PEDRO NUÑEZ
Calle de la Palma Al a, 32
1887
AL
LECTOR,
La
BIBLIOTECA JUDICIAL,
que en el iempo que
lle a de exis encia ha p ocu ado publica g an pa e
de las ob as anunciadas en su p ime p ospec o, no
co espon.de ia cie amen e al a o que el público
en gene al la dispensa, y al de sus cons an es abo-
nados, limi ándose á da á luz sólo las ob as anun-
ciadas, y no haciéndolo de aquellas o as que si en
de es udio de enido y p o undo de las más impo -
an es cues iones y p oblemas de ac ualidad.
P ocu a asimismo aumen a cada ez más el nú-
me o de sus ilus es colabo ado es, con obje o de
que en la coleccion de sus ob as puedan es a e-
p esen ados odos ó casi odos los ju isconsul os no-
ables que en es e pe íodo de iempo dedican su
ac i idad al es udio de la ciencia del De echo. Con
es e obje o, la
BIBLIOTECA
habia ogado enca ecida-
men e al dis inguido publicis a D. F ancisco Las-
es que la hon ase dedicándola alguna ob a,
y
es e
uego
ha
encon ado an buena acogida en aquel
escla ecido ju isconsul o, que no sólo se p opone
6
BIBLIOTECA JUDICIAL.
publica más adelan e una compilacion o denada y
me ódica de odo lo igen e en ma e ia de es able-
cimien os peni encia ios, sino que ha pues o á nues-
a disposicion odos los más impo an es abajos
que du an e muchos años iene dedicando á es e
impo an e amo del De echo penal, y que, po
habe se publicado en olle os
y
pe iódicos, y no
habe is o algunos de ellos la luz pública en nues-
o idioma, son di íciles de colecciona , mucho más,
cuando que de la mayo pa e de ellos se han ago-
ado las ediciones, y has a los ejempla es de la.
Ga-
ce a
en que algunos se publica on.
Es os abajos, eunidos, cons i uyen un e dade-
o lib o, en el que no al a un mé odo comple o de
exposicion, pues su au o , que na u almen e ha di-
igido el p esen e abajo, p e i ió desde luego, al
ó den c onológico, p opio sólo de disposiciones que
cons i uyen el De echo cons i uido, el ó den de ma-
e ias, que es el que debe segui se con oda p e e-
encia, cuando se a a de ob as que, como la p e-
sen e, ienen un ca ác e pu amen e de enseñanza.
La
BIBLIOTECA
ag adece p o undamen e al seño
Las es la hon a que la hace, con ándose en el nú-
me o de sus colabo ado es, y espe a que, an o
nues os susc i o es, como el público en gene al,
pa icipa án de es os mismos sen imien os.
ESTUDIOS PENITENCIARIOS
TÍTULO I.
LA REFORMA PENITENCIARIA DE ESPAÑA.
La Comision peni encia ia in e nacional, en la sesion
celeb ada en Luce na el 7 de Oc ub e de
I 882, á
p opues-
a de su dis inguido P esiden e S . Bel ani Scalia, aco -
dó pedi á los Delegados o iciales de las naciones que
concu an al Cong eso de Roma, una no icia biobliog á-
ica y un b e isimo esúmen his ó ico de la e o ma peni-
encia ia en los paises que ep esen a an, enca gando que
el pun o de pa ida debia se la época de Howa d, y le
es e modo edujo la his o ia á poco más del siglo ac ual.
Pa a cumpli lo dispues o po la Comision, expond emos
á g andes asgos lo ocu ido en España en el impo an e
amo de la Adminis acion pública que se elaciona con
la p ision
y
cumplimien o de las penas,
y
á la ez da e-
mos una elacion de los lib os y olle os de e dade a
impo ancia que se han publicado sob e el asun o (1).
CAPITULO I.
Resca a his ó ica de la e o ma.
Ace ado ha sido el acue do de la Comision al señala
el pun o de pa ida pa a el esúmen
his ó ico; po que, en
e ec o, p eocupadas las leyes an iguas de sa is ace an e
(1) Es e abajo es aduccion de la Memo ia imp esa en
ancés, que el au o p esen ó al Cong eso Peni encia io e-
unido en Roma en No iemb e de 1885.
BIBLIOTECA JUDICIAL.
odo la indic a pública, apenas se indicaban en los Códi-
gos endencias e o mado as. «Des ui , sup imi , aniqui-
la ,» e a la idea dominan e de los iempos pasados, como
con azon a i ma el insigne S . Pacheco,
y
pa a nada
se enia en cuen a que el c iminal podia se co egido y
de uel o á la sociedad como miemb o ú il, aspi acion que
hoy se ad ie e en odos los Códigos mode nos, áun en
aquellos que pa ecen más apa ados de la eo ía co ec-
cional.
A nadie ex aña á., po an o, que los an iguos españo-
les es én inspi ados po la endencia que dominaba en
su época, y que Códigos an impo an es como el Fue o-
Juzgo, el Fue o Real y Las Pa idas, que se ci an con
elogio en ma e ia ci il y cons an emen e los aplican los
T ibunales, no se mencionen en la penal sino pa a
mos a lo mucho que ha adelan ado la ciencia, com-
pa ando lo que en onces exis ia y se conside aba jus o
y
hoy apenas se concibe, aplicando el c i e io que in o ma
las mode nas legislaciones.
Sin emba go, áun en esos mismos Códigos de los si-
glos
VII
y
XIII
se encuen an leyes que en cie a mane a
enian á dulci ica la sue e de los enca celados, con p o-
pósi o de ep imi los abusos de los Je es de cá celes y
p esidios, y con g andísimo place les consag a íamos
mencion especial, si no emié amos ex ende demasiado
es e abajo, ocupándonos de un pe íodo que es an e io á
la época señalada po la Comision in e nacional.
Po lo no able del caso, séanos líci o hace mencion de
una ley española del siglo xm, que con iene un p ecep o
admi able, po muchos eclamado en la época ac ual,
y
que ningun Código mode no consigna de modo an exp e-
so y e minan e como la ley Al onsina. En ella se manda
que ningun p oceso c iminal du e más de dos años, y que
si en ese iempo no hubiese podido comp oba se el deli-
o, se absuel a al eo y se le ponga en libe ad, cas igán-
dose al acusado (1).
G ande injus icia se ía, á la ez que al a impe donable,
(1) Ley 7, í . 29, Pa ida
7.a
C
z1171n
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
9
que un español no ap o echase es a opo unidad pa a ei•
indica una legi ima glo ia de España, que segu amen e
se á ap eciada en odo su alo , po los insignes especia-
lis as que la ilan opía y el amo á la ciencia cong ega en
Roma. En e ec o, apenas se mani es aban en el siglo x
endencias gene osas y humani a ias, cuando escasamen-
e algunos sace do es, llenos de g an piedad y subli-
me abnegacion, e an los únicos que se cuidaban de la
sue e de los pob es enca celados, cuyas o u as y ama -
gos su imien os me ecie on se e e idos po C is óbal
de Cha es y el pe eg ino ingénio de Miguel de Ce an-
es (1), un sace do e ilus e, Be na dino de Sando al, in-
dica en un lib o que despues de escien os años aún se
lee con admi acion (2), el cuidado que se debia ene con
los p esos, ecomendando como insigne ob a de piedad,
el isi a los y a ende á sus necesidades, p ocu ando,
sob e odo, libe a los de los su imien os ísicos y mo a-
les que les imponian in ames explo ado es de la desg acia.
Casi al mismo iempo, el Doc o D. Tomás Ce dan de
Tallada, que como Abogado de p esos u o ocasion de co-
noce las penalidades que se su ian en las cá celes de
Valencia, no sólo ecopiló lo dispues o has a en onces,
sino que, secundando á Sando al, llamaba la a encion
sob e la necesidad de que los Jueces y pe sonas piadosas
se p eocupa an de la sue e de los p isione os y acudie-
an á emedia sus necesidades (3).
Queb an ando el acue do de la Comision, y eniendo en
(1)
Relacion de la cá cel de Se illa, 1558,
publicada po
los
S es. Galla do, Rayon y Za co del Valle en su Ensayo de
una
biblio eca de lib os a os y cu iosos.
(2)
T ac ado del cuidado que se de e ene con los p esos po-
b es,
imp eso en Toledo en casa de Miguel Fe e el año 1564.
Exis e un ejempla en la Biblio eca Nacional de Mad id. San-
do al e a Canónigo de la Ca ed al de Toledo; alleció en Roma
y
ue en e ado en la Iglesia de San a Ma ía la Mayo , segun
a i ma Nicolás An onio
(Biblio eca Hispana,
omo I, pág. 171)
igno ándose la echa de su nacimien o.
(3)
Visi a de la cá cel
y
de los p esos,
imp eso en Valencia
en
casa de Ped o de Hue e el año
1574.
16
BIBLIOTECA JUDICIAL.
P eocupaba mucho á los ju isconsul os, homb es de
Es ado y publicis as, la necesidad de que España u iese
su Código penal, y la ocasion se p esen ó pa a que el in-
signe D. Joaquin F ancisco Pacheco expusie a desde la
cá ed a del A eneo de Mad id el es ado de la ciencia y
a i mase en la opinion aquellos p incipios que debían in-
o ma el de echo puni i o español. Un lib o de muchas
páginas se ía necesa io pa a indica lo que la ciencia debe
á Pacheco, sob e odo, po habe pues o su incompa able
o a o ia al se icio de la idea gene osa que le animaba,
popula izando doc inas que oda ía cuen an con en usias-
as pa ida ios (1).
La Comision de ju isconsul os enca gada de edac a
el p oyec o de Código penal, lo e minó á p incipio del
año
1846,
y las Có es lo ele a on á ley en 19 de Ma zo
de
1848,
au o izando á la ez al Gobie no pa a que pudie-
a in oduci las mejo as ó e o mas que conside ase ne -
cesa ias, p ecaucion que demues a la poca con ianza con
que el nue o Código se publicaba (2).
Reconociendo el mé i o del nue o Código, sin emo de
equi oca se, se puede deci que bajo su aspec o peni en-
cia io e a in e io al de
1822,
no sólo po habe sup imi-
do aquellas disposiciones mencionadas con elogio en pá-
ginas an e io es, sino ambien po que, dominados sus
au o es po el sis ema de clasi icacion, y asus ados del a -
bi io judicial, quisie on de alla an o, que llega on á
es ablece nada ménos que ein a y seis especies de penas,
doce de ellas de p i acion de libe ad, e dade o lujo de
nomb es y p ecep o de imposible ejecucion en la p ác ica.
Con azon a i maba es o mismo el Colegio de Abogados
de Mad id (3), que en su b illan e dic ámen demos ó que
desde luego cesa an en sus ca gos los Alcaides
p opie a ios
y los Tenien es nomb ados po és os, y de e minando el modo
de sus i ui los é indemniza los.
(1)
Es udios de De echo penal.
Lecciones p onunciadas en
el A eneo de Mad id en los años 1839 y 1840.
(2)
Ley de 19 de Ma zo de 1848.
(3)
In o me del Colegio de Abogados de Mad id sob e la
e o ma del Código penal.---29 de
No iemb e de 1852.
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
17
pa a cumpli lo que o denaba el Código, e an necesa ios
dos mil cien o cua en a y cua o Es ablecimien os pena-
les; consecuencias que debie on sal a se en las e o mas
de
1850
y 1870, pa a que no esul asen las in accio..
nes con inuas del Código penal, que son ine i ables po la
exis encia de esos di e sos cas igos que igu an únicamen-
e imp esos, po que en la p ác ica odo el mundo sabe
que en España son impe cep ibles las di e encias que
dis inguen el cumplimien o de las penas p i a i as de li-
be ad.
Despues de
1848
se dic an di e sas disposiciones ela-
i as al égimen peni encia io que no podemos examina
en de alle, me eciendo ecue do la ley de P isiones (1)
y
las medidas e o mis as adop adas po los S es. Posada
He e a y Ma qués de la Vega de A mijo, á los que con-
sag amos en o o luga el aplauso que me ecen; y puede
comp oba se examinando la Coleccion legisla i a de cá ,
celes y p esidios, que po enca go del e e ido Minis o
compila on labo iosos unciona ios (2).
La e olucion de Se iemb e p odujo la ley de Bases
pa a la e o ma de las p isiones que, impa cialmen e, no
podemos elogia , acep ando la se e a censu a que hace
de dicha ley un ju isconsul o dis inguido (3), con qiiiien
ambien es amos con o mes en la mane a de ap ecia la
e o ma del Código penal de 1870, que ige en la ac uali-
dad,
y
que se á adicalmen e e o mado el dia en que sea
ley el p oyec o p esen ado al Pa lamen o po el ac ual
Minis o de G acia y Jus icia (4).
(1)
Ley de P isiones de 26 de Julio de 1849.
(2)
Reales ó denes de 23 de No iemb e de 1859, 21 27
de Ab il de 1860,15 de Feb e o de 1861, 29 de Mayo de 1.861.
La cá cel de
Mad id.
La cá cel ieja y La cá cel nue a,
po el
au o de es a Memo ia.
La Coleccion legisla i a de
cá celes y p esidios ué o mada
po D. An onio
de la
O. y D. F ancisco Casaseca.
(3)
Ley de 21 de
Oc ub e
de 1869. Rome o Gi on.
Es udios
sob e De echo penal y sis emas peni encia ios,
pág. 81.
(4)
P oyec o de Código penal p esen ado al Cong eso de
los Dipu ados en 29 de Diciemb e de 1884 po el Excmo. se-
ño D. F ancisco Sil ela, Minis o de G acia y Jus icia.
• >
18
BIBLIOTECA JUDICIAL.
No es posible habla del pe íodo de que nos ocupamos,
ni de las echas indicadas, sin consag a un ecue do á
la insigne esc i o a doña Concepcion A enal, muje de
magnánimo co azon, de in eligencia ex ao dina ia, de
as ísimos conocimien os, p opagandis a in a igable de la
e o ma peni encia ia, á la que ha consag ado muchos y
magní icos abajos, pudiendo deci que de ella son discí-
pulos cuan os en la ac ualidad se ocupan en España de
esos asun os. Con gus o ha íamos un exámen de los p e-
ciosos abajos de la S a. A enal, pe o nos lo impide la
exis encia de la insigne esc i o a, cuya modes ia o ende-
íamos
si
dié amos sa is accion á nues o deseo (1).
A pesa del mal éxi o de la ley de Bases de
21
de Oc-
ub e de 1869, no desmaya on los Pode es públicos en
sus deseos e o mis as, y además de p ocu a mayo ocu-
pacion á los penados, mejo ando el abajo en los alle es,
se es imula la enseñanza do ando de biblio ecas á las
cá celes y p esidios (2). Aun cuando pa a e i a abusos
en el eje cicio de la g acia de indul o se egula izó en 1870,
es a ley ué de ogada, ese ando el indul o únicamen e
pa a la pena de mue e y las pe pé uas, bene icio que
debia concede el Pode legisla i o, po que se decia, que
cada indul o e a una de ogacion de los a ículos del Có-
digo penal aplicados po la sen encia (3).
A es a época co esponde la cons uccion de la cá cel
de Vi o ia, p ime edi icio de sis ema celula le an ado
en España, imb e legí imo de glo ia pa a la Dipu acion
o al ascongada, que lo dispuso y su agó los gas os
ocasionados. En los úl imos meses de 1873 se empeza on
(1)
Doña Coneepcion A enal.
Ca as á los delincuen es.
Co uña,
1865. A
odos.
Es ado de nues as p isiones. Mad id,
1869.
Exámen de la ley de Bases pa a la e o ma de las p i-
siones. Mad id, 1869.
La oz de la Ca idad,
Re is a de Bene-
icencia y Es ablecimien os penales desde 1870 á 1884.
Es u-
dios peni encia ios.
Mad id, 1877.
Manual del Visi ado del
pob e. Las colonias penales de la Aus alia,
Mad id, 1877.
(2)
Dec e o de 8 de Julio de 1873.
(3)
Ley de 9 de Agos o de 1873. Es a ley ué de ogada po
la de 12 de Ene o de 1874, que es ableció la de 18 de Junio
de 1870.
el
21n
os
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
19
los abajos necesa ios pa a aslada al Minis e io de
G acia y Jus icia la Di eccion de Es ablecimien os pena-
les, pa a lo que esc ibió una Memo ia D. Joaquin Villa
y Gonzalez,
y
po dec e o de 10 de Mayo de 1874 se
mandó c ea en el Pue o de San a Ma ía (Cádiz) una pe-
ni encia ia polí ica, que no llegó á ocupa se po di icul a-
des adminis a i as y o os obs áculos áciles de com-
p ende .
La Res au acion de la Mona quía y la ele acion al ono
del Rey D. Al onso XII, de ol ie on al país la anquili-
dad pe dida du an e la época e oluciona ia, ab iendo un
pe íodo de e o mas de e dade a impo ancia, en e las
que ocupan luga p e e en e las ela i as al égimen de
las p isiones. Innume ables son las disposiciones dic adas
sob e el asun o, y de alla las ocupa ia la mayo pa e de
es e abajo (1); limi ándonos á eco da que en 1876 se
dispone la cons uccion de la g andiosa p ision celula
pa a Mad id, examinada en abajos especiales, donde se
hace la debida jus icia á odos los que han con ibuido á
la desapa icion del
Salade o,
y á que Mad id cuen e con
la p ision ac ual, digna de la capi al, que eco da á siem-
p e el dia 9 de Mayo de
1884,
en que se aslada on los
p esos á la cá cel nue a
y
se dec e ó la demolicion de la
an igua (2).
En
1877
se dic a el Real dec e o de
31
de Ene o, que
c eó la
Jun a de e o ma peni encia ia,
Co po acion com-
pues a de compe en ísimas pe sonas pe enecien es á di-
e sos pa idos polí icos, unidas po el deseo de auxilia
á la Adminis acion pública en odo lo ela i o á la mejo
a de las cá celes y p isiones, siendo dignas de elogio las
con es aciones que la Jun a dió al ex enso in e oga o io
p esen ado po la Di eccion gene al de Es ablecimien os
penales. A la e e ida Jun a sucedió el ac ual Consejo
(1)
El au o p esen ó al Cong eso de Roma la Recopila-
cion comple a y de allada de las leyes, dec e os
y
ó denes
que se han dic ado en España desde 1878 has a el dia, co-
leccion o mada po la Di eccion gene al de Es ablecimien-
os penales.
(2)
Sil ela,
Discu so sob e la p ision de _Mad id.
Las es,
La
cá cel ieja
y
La cá cel nue a.
Idem
La cá cel de Mad id.
20
BIBLIOTECA. JUDICIAL.
Supe io de p isiones, que, desde su c eacion (1), iene
ocupándose con g an celo
é
in eligencia en odos los a-
bajos que el Gobie no encomendaba á la compe encia de
sus indi íduos, debiéndosele, en e o os, el Reglamen o
p o isional pa a la p ision celula de Mad id, el que se
obse a en la peni encia ía pa a muje es, de Alcalá de He-
na es, y el p og ama pa a exámenes y oposiciones á que
deben suje a se los que aspi en á ing esa en el pe sonal
peni encia io.
Con encidos los Pode es públicos de que la exis encia
de buenos edi icios no bas a pa a que la e o ma peni en-
cia ia se alcance, sino que es indispensable un pe sonal
á p opósi o
y
de ap i ud econocida, pa a consegui lo se
dic a on disposiciones de e dade a impo ancia, en las
que se ijaban las condiciones que debian,i euni los que
aspi asen á se empleados en las p isiones, ma cando los
conocimien os que debian posee , y á la ez se les o o ga-
ban las ga an ías su icien es pa a que no pudie an se
sepa ados de sus des inos, sino po causa jus a, debida-
men e comp obada en expedien e ins uido con in e en-
cion del in e esado (2).
La conduccion de los p esos y penados de un pun o á
o o de la nacion se hacia á pié, po las ca e e as, y como
e a indispensable da descanso á los conducidos y á la
Gua dia ci il, enca gada de la cus odia, se empleaban
muchos dias en el iaje, que e a causa de g andes moles-
ias ísicas y espan osos su imien os mo ales, al pe noc-
a en las cá celes del ánsi o. Pa a emedia los, se man-
dó que desde 1.
0
de Ene o de 1881 se hicie a el aspo e
de p esos y penados po los e o-ca iles, median e con-
enio con las Emp esas ac uales, imponiendo el se icio
como obliga o io
y
ca go g a ui o en odas las concesiones
y p ó ogas que se concedie an desde la echa de la ley;
que se cumple, empleando pa a el aspo e ca uajes
celula es cons uidos al e ec o (3).
(1)
Real dec e o de 23 de Junio de 1881.
(2)
Reales dec e os de 12 de Agos o de 1879, 23 de Junio
de 1881, 24 y 28 de Julio de 1882.
(3)
Ley de 3 de Julio de 1880.
ESTUDIOS PENITENCI RIOS.
21
No con en o el Gobie no con emp ende esuel amen e
la e o ma de las p isiones de Mad id, decide que en el
es o de la nacion se as o men las cá celes y se cons-
uyan o as de nue a plan a pa a obse a el égimen
celula ,
y
á in que lo dispues o se ejecu a a con in eligen-
cia y ac i idad, se nomb an
Jun as de e o ma de las cá -
celes en odas las cabezas de pa ido judiciales, esidencia
de Jueces de p ime a ins ancia, á los que se concedia la
P esidencia de la Jun a (1).
Las Co po aciones pa icipa on ambien del mo imien-
o e o mis a, p esen ándose á la Real Academia de Cien-
cias Mo ales y Polí icas in e esan es abajos po los se io-
es
Vega A mijo, Cos-Gayon, Colmei o, Monlau
y
o os,
que han demos ado en sus esc i os g an a icion y com-
pe encia especial en el asun o; y á la ez, la e e ida Aca-
demia con ocaba concu so pa a p emia la mejo Memo-
ia sob e la colonizacion peni encia ia de las islas Ma ia-
nas y Fe nando Póo. En la Real Academia de Ju isp u-
dencia
y
Legislacion ienen luga in e esan es discusiones
p o ocadas po la Memo ia del S . Vincen i, sob e sis e-
mas peni encia ios.
La Sociedad Económica Ma i ense, que desde p inci-
pios del siglo enia ocupándose de la e o ma de las p i-
1siones, como lo ac edi a el dic ámen emi ido sob e la ob a
del S . Villano a, secunda la idea de c ea en Mad id una
escuela de e o ma pa a jó enes, y decide es ablece una
cá ed a pública de legislacion y égimen peni encia io (2).
En el A eneo de Mad id, Cí culo de la Union Me can-
il y Fomen o de las A es, ienen luga in e esan ísimas
discusiones, y o ecen sus cá ed as á o ado es enca gados
de da con e encias sob e égimen peni encia io, bajo su
aspec o legal y an opológico.
En e an o, la inicia i a pa icula abo daba de lleno
el p oblema, cong egándose los aman es de la e o ma
pa a le an a en Mad id una escuela des inada á la edu-
cacion co eccional de la ju en ud (3). Es ablecimien os
(1)
Real dec e o de 4 de Oc ub e de 1877.
(2)
Dic ámen ap obado po la Sociedad Económica en .1883.
.
5
1) Véase el olle o
San a Ri a;
escuela de e o ma.
22
BIBLIOTECA.
JUDICIAL.
simila es se c ean en Ba celona bajo el ampa o de su
ilus-
ado
Ayun amien o; allí se es ablece la Asociacion pa a
la e o ma peni encia ia, y en Mad id solici an a ios
pa icula es en 4 de No iemb e de 1879, c ea la
Sociedad
española de p isiones,
cuyos Es a u os ue on p esen ados
pa a su ap obacion al Gobie no.
Recien emen e se han dic ado disposiciones de e da-
de o in e és, di igidas á da mayo ex ension á la
ense-
ianza, eglamen a el abajo en los alle es de las peni-
encia ias
y
o ganiza la ges ion económica, pa a e i a
los abusos que la p ác ica habia demos ado (1). El ac ual
Minis o de la Gobe nacion, secundado po el Di ec o
gene al de Es ablecimien os penales (2), p epa an aba-
jos de g an impo ancia, que no sólo a ec an á la cons uc-
cion. de edi icios, sino al égimen, me eciendo mencion
especial, el acue do adop ado pa a impedi que el abajo
de los penados se explo e po los especulado es (3).
La e o ma más ascenden al es la del Código penal,
base y pun o de pa ida pa a la mejo a del égimen peni-
encia io, y comp endiéndolo así, el ac ual Minis o de
G acia y Jus icia, D. F ancisco Sil ela, p esen ó al Con-
g eso de los Dipu ados en 29 de Diciemb e
de 1884
un
p oyec o de Código, cuya exposicion de mo i os y a icu-
lado se ian su icien es pa a hace la epu acion de un ju-
isconsul o. La Comision enca gada po el Cong eso de
examina el p oyec o del Gobie no, emi ió dic ámen en
18
de Ab il de
1885,
acogiendo con aplauso lo p opues o,
pudiendo asegu a que el p oyec o de Código acep a los
p incipios que la ciencia peni encia ia p oclama, y el dia
que sea ley, cons i ui á i mísima base pa a la e o ma en
nues o país.
Espa la o eció en el Cong eso de S ockolmo, que pa a
(1)
Ci cula de
1.
0
de Feb e o.—Real ó den de 23 de Fe-
b e o y Real dec e o de 9 de Mayo de 1885, coleccionadas
en un olle o, del que se han p esen ado a ios ejempla es
al Cong eso de Roma.
(2)
Excmos. S es. D. Raimundo F. Villa e de y D. Ja ie
os A cos.
(3)
Ci cula de 4 de Se iemb e de 1885.
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
23
el p óximo, que aho a se celeb a en Roma, acudi ia
demos ando que es aba esuel a á segui la senda aza-
da po las naciones que le han p ecedido en la e o ma
del égimen peni encia io. Todos saben que sob e la na-
cion han pesado g andes con a iempos; que una epidemia
asolado a ha causado e ibles es agos en su poblacion;
que las inundaciones y e emo os han queb an ado el
suelo y la iqueza pública; y sin emba go de an os ca a-
clismos, España acude al Cong eso de Roma,
y
lo que
p esen a demues a que no ha ol idado la p omesa de
S ockolmo.
No icia bibliog á ica -peni encia ia.
Academia de Ju isp udencia y Legislacion,
de Ba celo-
na.—Dic ámen y bases pa a la o ganizacion del pe sonal.
adminis a i o de las cá celes
y
p esidios de Espa a,
p esen ados po la Comision nomb ada pa a edac a una
Memo ia pa a el
—
h
ConoTeso peni encia io de S okolmo.
Ba celona,
1877,
un olle o (1).
Alga a
(D. Agus in) y
Robello Vasconi
(D. F ancisco
de).—Memo ia sob e el o igen de la agancia, con un
p oyec o pa a el es ablecimien o de una escuela de suje-
cion pa a jó enes agos
y
des alidos.—Mad id,
1852,
un
olle o.
Al a ez
(D. Ci ilo).—Discu so sob e el de echo de cas-
iga y la pena de mue e.—Mad id,
1873.
Al a ez Ma iño
(D. José).—El
•
ál imo al() del Salade o.
A angu en (D. Tomás).—Apun es sob e la e o ma del
sis ema peni encia io de España.—Mad id, 1871,
A enal
(D.
a
Concepcion). —Ca as á los delincuen es.—
Co uña, 1865, un omo.
A enal
(D.a Concepcion).—El eo, el pueblo
y
el e du-
(1) Es a no icia con iene sólo las ob as ela i as á la pena
de mue e
y
égimen peni encia io, o iginales de au o es es-
pañoles. Exis en además mul i ud de es udios gene ales y
especiales sob e de echo penal, y el que .desee conoce los,
puede consul a la no able
Bibliog a ía del de echo y la polí i -
ea, po D. Manuel To es Campos.—Mad id, 1883.
CAPÍTULO II.
24
BIBLIOTECA Ji. DICIA L.
go,
ó
la ejecucion pública de la pena de mue e. Opúscu-
lo.—Mad id,
1867.
A enal
(D.
a
Concepcion).—A odos. Exámen de las
bases ap obadas po las Có es pa a la e o ma de las
p isiones.— Mad id , 1869, un olle o.
A enal
(D.
a
Concepcion).—Las colonias penales de la
Aus alia y la pena de depo acion.—Mad id,
1875.
A enal
(D.
a
Concepcion).—Es udios peni encia ios.—
Mad id,
1877,
un olle o.
A enal
(D.
a
Concepcion).—La cá cel llamada Modelo.
—Mad id, 1877, un olle o.
A enal
(D.
a
Concepcion).—La oz de la Ca idad.
A mengol y Co ne
(D. Ped o).—Es udios peni encia-
ios.—La eincidencia. —Ba celona, 1873, un omo.
A mengol
(D. Ped o).—Cues iones peni encia ias. Un
nue o Cong eso. Discu so de M . Wines, P esiden e de
la
Comision peni encia ia de B uselas.—Mad id,
1874,
un olle o.
A mengol y Co ne
(D. Ped o).—La Cá cel Modelo de
Mad id
y
la ciencia peni encia ia.—Ba celona, 1876, un
omo.
A mengol
y
Co ne
(D. Ped o).—¿A las islas Ma ianas
ó
al gol o de Guinea?—Mad id, 1878.
A mengol y Co ne
(D. Ped o).—La hon a cien í ica
española en manos de S. M. el Rey D. Al onso XII.—
B a celona , 1879, un olle o.
A mengol y Co ne
(D. Ped o).—Asociacion gene al
pa a e o ma peni encia ia. Su necesidad. Memo ia.--
Ba celona,
1880,
un olle o.
A quellada
(D. Ven u a).—No icia del es ado de la
cá cel de Filadel ia.—Mad id, 1801.
A oquia
(D. Miguel).—La cá cel de Ba celona
y
los
sis emas peni encia ios.--Ba celona, 1877, un olle o.
Baca
(F . Gab iel).—Los To ibios de Se illa.— -Mad id,
1766, eimp eso nue amen e po la Asociacion de Ca ó-
licos de España en Mad id, 1880, un omo.
Balmes
(D. J.).—Un eo en capilla, ó sea úl imos mo-
men os de un ajus iciado.—Ba celona,
1839.
Ba nue o
(D. José Ma ía).—Exámen de los sis emas
peni encia ios
y
su u ilidad espec i a. —Mad id, 1863.
ESTUDIOS
PENITENCIARIOS.
25
Boix
(D. Vicen e).--Sis ema peni encia io del p esidio
de Valencia, en iempo del co onel 1VIon esinos.—Valen-
cia,
1850.
Bo ego
(D. And és).—Es udios peni encia ios. Visi a
á los p incipales Es ablecimien os penales de Eu opa,
ejecu ada de ó den del Gobie no, seguida de la exposicion
de un sis ema aplicable á la e o ma de las cá celes y p e-
sidios de España.—Mad id, 1873, un omo.
Bo so Ca mina i.—La
pena de mue e.
Calde on Collan es
(D. Fe nando).—Del de echo del
Es ado pa a cas iga y de la legi imidad de la pena de
mue e.
Canalejas
(D. J. M.).—Cues iones peni encia ias. Del
es ado ac ual de nues os p esidios
y
de su e o ma en
a o de los in e eses ma e iales del país y de la mo ali-
zacion de los penados.—Mad id,
1855,
un omo.
Canalejas
(D. J. M.).—P esidio escuela.—Ba celona,
1860,
un omo.
Ca il y Campe o
(D. Manuel).—Dos palab as sob e
la pena de mue e.—O ense, 1876.
Cas ello e
(D. F ancisco).—La Re o ma peni encia ia.—
Pe iódico de Mad id,
1879 á 1885.
Ce dan de Tallada
(D . D. Tomás).—Visi a de la cá -
cel y de los p esos.—Valencia,
1574.
Coleccion legisla i a
de cá celes, comp ensi a de odas
las leyes que se hallan en la No ísima Recopilacion e e-
en es al amo, y odas las disposiciones legales y egla-
men a ias, expedidas pos e io men e has a
31
de Diciem-
b e de 1.860. Fo mada de ó den de la Di eccion gene al
de Es ablecimien os penales.
Coleccion legisla i a
de p esidios y casas de co eccion
de muje es, o mada de ó den de la Di eccion gene-
al de Es ablecimien os penales.—Mad id,
1861-62,
dos
omos.
Có do a y Lopez
(D. F ancisco), y
Blasco y Recip
(don
Juan).—Cua o palab as ace ca de la pena de mue e
y
de la cadena pe pe ua, dedicadas á Vicen a Sob ino, p o-
cesada po el homicidio consumado en la pe sona de su
ama D.
a
Vicen a Calza, en la calle del Fúca .--Mad id,
1864.
J9
BIBLIOTECA JUDICIAL.
minoso,
pa a a a ex ensamen e las g a es cues iones
discu idas en la mencionada Asamblea, que sin duda es á
llamada
á
o ma época en la his o ia de la e o ma pe-
nal (1).
CAPÍTULO
1.
T abajos p elimina es pa a la celeh acion del Cong eso.
An es de en a de lleno en el obje o
de es a Memo ia,
conside o opo uno hace lige ísimas indicaciones sob e
los mo i os del úl imo Cong eso peni encia io, sin ocu-
pa me de los acue des omados po los an e io es de
F anc o (1846
y
1857), B uselas (1847), que conoce pe -
ec amen e V. E., ni de ene me ampoco á examina los
esul ados del no ménos no able de Lónd es de 1872, cu-
ya mayo impo ancia se debió á la p esencia de Rep e-
sen an es o iciales de casi odos los países de Eu opa y
Amé ica; y aun cuando no se oma on acue dos obliga o-
ios, es lo cie o, que los p incipios de endidos po los sa-
bios especialis as cong egados en la capi al de la G an
B e aña, han ecibido g an ue za y au o idad, has a el
pun o de cons i ui un e dade o cue po de doc ina,
acep ado po los Gobie nos y los pa icula es aman es del
p og eso de la ciencia peni encia ia (2). El Cong eso de
(1)
MINISTERIO DE LA
GoBERNAcioN.—Real ó den.—Ilus -
shno seño : S. M. el Rey
(q.
D. g.), ha is o con pa icula
ag acio la no able Memo ia p esen ada po D. F ancisco Las-
es, Doc o en De echo, Delegado po es e Minis e io pa a
que ep esen ase á España en
el Cong eso peni encia io e-
unido
en S ockolmo en el año p óximo pasado;
y
se ha digna-
do
esol e que se le
mani ies e al in e esado en su Real
nomb e, y que la exp esada Memo ia se publique en la
Ga-
ce a de Mad id
De Real ó den lo digo á V. I. pa a su cumplimien o
y
de-
más ines.
Dios gua de á V. I, muchos años. Mad id 1.
0
de
Se iemb e de 1.879.—Si/ e/a.--S . Di ec o gene al de Es a-
blecimien os penales.
Gace a de Mad id
de 5 de Se iemb e
de 1879.
(2)
En los dos Cong esos peni encia ios de F anc o
y
en
el de B uselas, se aco da on esoluciones conc e as, lo que
no ocu ió
en el de
Lónd es, po que los Delegados o iciales,
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
Lónd es, que no habia log ado ence algunas di icul a-
des, supe io es á, su buen deseo, econoció la necesidad
de
con oca pa a o a eunion á los Gobie nos, Co po acio-
nes y pa icula es in e esados en la lucha con a el c i-
men, y pa a ello nomb ó una Comision enca gada de p e-
pa a odo lo necesa io al obje o e e ido y de o ganiza
á
la
ez la es adís ica peni encia ia (1).
La
Comision in e nacional celeb ó en B uselas (1874)
su p ime a sesion, y comp endiendo que pa a llega al in
que se p oponia, e a indispensable da ca ác e o icial á
sus abajos y con a con la coope acion de los Gobie -
nos, aco dó di igi se á és os pa a que nomb a an Delega-
dos especiales que asis ie an á la eunion con ocada pa a
B uchsal en
1875,
in i acion á la cual co espondie on los
Gobie nos de F ancia, Rusia, Suecia, No uega, Dinama -
ca, Baden, Holanda
y
Suiza. «La Comision, no
c eyendo con enien e que el u u o Cong eso emplea a
los pocos dial que debiau du a sus sesiones, en deba es
especula i os y eó icos, decidió lle a al p og ama un
que asis ian po p ime a ez á esas euniones cien í icas, no
-se conside aban au o izados pa a o a cosa alguna que pu-
die a comp ome e en lo más mínimo á sus Gobie nos es-
pec i os, pues ca ecian de ins ucciones sob e el pa icula ,
y sólo la c edencial del Delegado u co, Musu us Bey, con e-
nía la ese a exp esa de que la Sublime Pue a conse a-
ia su libe ad de accion, cualesquie a que ue an los acue -
dos del Con
g
eso. La ac i ud p uden e de los Rep esen an es
o iciales, n
j'
ué obs áculo, sin emba go, pa a que el Cong e-
se de Lónd es exp esa a sus simpa ías sob e de e minados
pun os, especialmen e. hácia aquellos que habian sido obje o
de discusion y acue do en el Cong eso nacional celeb ado en
Cincina i en 1870, en el que su gió la idea de con oca el in-
e nacional de Lónd es.
(1) Fue on designados pa a o ma la ci ada Comision los
S es. Bel ani Scalia (I alia); F ey (Aus ia); Guillaume (Sui-
za); IIas ings (Ingla e a); IIol zendo (Alemania); Loyson
(F ancia); Pols (Holanda); Sollohub (Rusia); S e ens (Bélgi-
ca), y Wines (Es ados-Unidos). Fui; elegido P esiden e el e-
ne able Doc o Wines, y Sec e a io el S . Bel ani Scalia; pe o
com,, es e mani es ó que no podia. acep a dicho ca ,--Y le sus-
i uyó el Doc o Guillaume.
2
BIBLIOTECA JUDICIAL.
núme o educido de cues iones esencialmen e p ác icas,
de in e és gene al
y
de aplicacion inmedia a, debiendo
se cada una obje o de sucin os in o mes , edac ados
po pe sonas compe en es que se designa ian al e ec o, y
y
cuos dic ámenes imp esos se epa i ian á los in i ados
an es de la época designada pa a la ape u a del Cong e-
so.» Con a eglo á lo aco dado en la eunion de B ach-
sal de
1875,
se ap oba on el eglamen o pa a las sesiones
del Cong eso y el p og ama de cues iones que debian se
obje o de deba e, designándose los Ponen es enca gados
de edac a los dic ámenes sob e las mismas, que ue on
dis ibuidas en es secciones: de legislacion c iminal,
ins i uciones peni encia ias é ins i uciones p e en i as (1).
La eleccion del luga donde debia euni se el Cong eso,
ué Cambien obje o de de enido exámen po pa e de la Co-
mísion in e nacional, y excluidas F anc o , B uselas y Lón-
d es, que habian se ido pa a dicho obje o, S ockolmo me e-
ció la p e e encia, po euni más í ulos y me ecimien os
que ninguna o a capi al de Eu opa. Suecia, que puede p e-
sen a se como modelo de pais cul o y bien egido, es hoy
una de las naciones mas adelan adas en odo lo que se e-
laciona con el égimen peni encia io: en su legislacion,
en
sus edi icios, en el pe sonal de p isiones, hallan el aman e
de la ciencia
y
el homb e de gobie no mucho que aplaudi
y no poco que ap ende . Al en e de los des inos del país
se encuen a un Sobe ano de g an ilus ación, en usias a
(1) Pa a a a cualquie pun o no incluido en el p og a-
ma, hab ía de p ecede au o izacion especial de la Mesa. La
lengua ancesa se ía la o icial del Cong eso, sin pe juicio de
que los miemb os que no pudie an exp esa se en dicho idio-
ma
lo
hicie an en o o, en cuyo caso, se aduci ian en el ac o
sus palab as al ancés, po uno de los Sec e a ios ú
o o
de
los miemb os; acul ad que u iliza on muy pocos Rep esen-
an es. Con el in de e i a ala des o a o ios, se aco dó que
ningun
discu so du a a más de quince minu os, limi acion
que no comp endía á los Ponen es
( appo eu s)
enca gados
de hace los esúmenes ó de da dic ámenes, pues és os po-
d ian emplea odo el iempo que necesi a an pa a lee sus
abajos.—A ículos 20,
21, 22 y 24 del eglamen o del Cong e-
so peni encia io de S ockolmo.
A•)
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
3 5
decidido po los asun os de que hab ia de ocupa se el Con-
g eso, á los que ha consag ado especial p edileccion, si-
guiendo las huellas de su pad e, el g an Osca I, cuya com-
pe encia excepcional hay que econoce leyendo su céleb e
lib o
Des peines e des p isons,
que adelan ó cincuen a años
á sus con empo áneos, y hoy es udian y aplauden cuan os
cul i an la ciencia penológica (1). El acue do de la Comi-
sion no podia se ni más jus o, ni más ace ado;
y
el Doc o
Wines, á quien se dió el enca go de pone lo en conoci-
mien o de
S.
M. el ey Osca II y del Gobie no sueco, ob-
u o de uno
y
o o la acogida que e a de espe a ;
y
ha-
biendo indicado el Mona ca que el mes de Agos o e a el
más a o able pa a la eunion, se con ino en que és a en-
d ía luga en la segunda quincena del e e ido mes.
Ob enido el consen imien o que se solici aba, el Doc o
Wines, au o izado po sus compañe os, y en nomb e de
la Comision in e nacional, di igió en. Se iemb e de 1876,
á odos los Gobie nos del mundo ci ilizado, la ca a-ci cu-
la que opo unamen e ecibió V. E., en la que se in i aba
á la eunion, no sólo á los Delegados o iciales de las na-'
ciones que acep a an el llamamien o, sino ambien á los
al os empleados de p isiones, p o eso es de De echo penal,
y cuan as pe sonas hubie an dado pública mues a de
a icion á dichos es udios. Se con ocaba, no sólo á los
homb es de es udio y de ciencia, sino ambien á los que,
po la expe iencia adqui ida en el desempeño de sus ca -
gos, pudie an indica al Cong eso los esul ados p ác icos
ob enidos po la aplicacion de las eo ías. En la ci cula á
que me e ie o, se pedia á, los Gobie nos con es acion á ein-
iuna p egun as sob e legislado n penal y peni encia ia, sis-
ema y adminis acion de p isiones, empleados de las mis-
mas, p isiones de jó enes, sociedades p o ec o as de pena-
dos cumplidos,
y
esul ados es adís icos, que mo i a on los
magní icos abajos que u imos ocasion de admi a .
El p og ama pa a los deba es del Cong eso comp en-
dia diez y seis pun os, di ididos en las es secciones indi-
cadas.
(1) Wine.
Osca he i s . La e king o
an(LVo ie,-.7 .
36
BIBLIOTECA JUDICIAL.
La
p ime a,
de Legislacion c iminal, comp endia los e-
mas siguien es:
1.
0
¿Has a qué pun o debe de e mina la ley el modo
de ejecu a las penas ? ¿Debe con ia se á la Adminis acion
de las p isiones, un pode disc ecional sob e los penados,
cuando el égimen gene al sea en cie os casos inapli-
cable?
2.
0
¿Con iene conse a las di e sas denominaciones
de penas p i a i as de libe ad,
ó
se á p e e ible la asimi-
lacion legal de odas ellas, sin más di e encias en e sí que
su
du acion y consecuencia acceso ias pos e io es á la
libe ad?
3.
0
¿Con qué condiciones pod ia la admini acion de
j
us icia penal u iliza la depo acion?
4.
0
¿Cuál debe se la compe encia de una inspeccion
gene al de p isiones? ¿Es necesa ia dicha inspeccion gene-
al, y debe ex ende se á odas las p isiones, incluso á las
ins i uciones p i adas pa a la de encion de los jó enes
delincuen es?
Seccion segunda:
Ins i uciones peni encia ias.
1.
0
¿Que ó mula con iene adop a pa a la es adís ica
peni encia ia in e nacional?
2.
0
La c eacion de Escuelas no males, en que se p epa-
en los empleados de p isiones, ¿debe conside a se ú il y
necesa ia pa a el éxi o de la ob a peni encia ia? ¿Cuáles
son los esul ados ob enidos has a aho a?
3.
0
¿Cuáles son las penas disciplina ias cuyo empleo
puede pe mi i se en las cá celes
y
peni encia ías?
4.
0
Exámen de la cues ion de libe ad condicional de
los penados, haciendo abs accion del sis ema i landés.
5.
0
El sis ema celula , ¿debe su i modi icaciones e-
niendo en cuen a la nacionalidad, el es ado social
y
el
sexo de los delicuen es?
6.
0
¿La du acion del aislamien o debe se de e minada
po la ley? ¿La adminis acion de las p isiones debe ad-
mi i excepciones, además de los casos de en e medad?
Seccion e ce a:
In i uciones p e en i as.
1.
0
Pa ona o de cumplidos adul os.—¿Es
necesa ia
su exis encia? ¿Cómo debe o ganiza se? ¿Debe
o ma se
una
in s i ucion dis in a pa a cada sexo?
1 • -
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
37
2.
0
¿Debe sub enciona el Es ado á las sociedadés de
pa ona o, y bajo qué condiciones?
3.
0
¿Con a eglo á qué p incipios deben o ganiza se
los es ablecimien os des inados á los jó enes que, absuel-
os po habe ob ado sin disce nimien o, se en egan al
Gobie no du an e el pe íodo que señala la ley?
4.
0
¿Cómo deben o ganiza se las ins i uciones consa-
g adas á los niños agabundos, mendigos, abandona-
dos, e c.?
5.
0
¿Po qué medios se pod ia consegui una comuni-
dad de accion en e la policía de los di e en es Es ados
pa a e i a los deli os, acili a y asegu a su ep esion?
6.
0
¿Cuál se ia el mejo medio de comba i la einci-
dencia?
Tales ue on los emas ci culados con la debida an ici-
pacion pa a que los es udia an los homb es de ciencia, y los
Gobie nos p epa a an los jus i ican es, abajos es adís i-
cos, expe iencias acumuladas y cuan o pudie a con ibui
al escla ecimien o de los pun os que iban á se discu idos
y esuel os. Pa a e i a los esc úpulos que asal a on á
los Delegados o iciales que asis ie on al Cong eso de Lón-
d es, se decia en la con oca o ia, que los acue dos que se
o na an no end iañ ca ác e obliga o io pa a los Gobie
-
nos, pues se a aba de una Asamblea cien i ica y me a-
men e consul i a, aun cuando e a de c ee , que es ando e-
p esen adas en ella la ciencia y la expe iencia del mundo
ci ilizado en ma e ia peni encia ia, el in lujo de sus de-
e minaciones se ía po en e
y
du ade o.
La Comision in e nacional abajaba sin descanso á in
de que nada, al a a pa a el comple o éxi o del Cong eso
con ocado. En las sesiones celeb adas en B uselas en
1877,
se aco dó de ini i amen e que la eunion end ia luga en
S ockolmo
el dia
20
de Agos o de
1 8 78, y
en las celeb adas
en Pa is
en Junio, se nomb a on co-ponen es pa a odas las
cues iones del p og ama, á los que se dió el enca go de
ab i la
discusion, esumi los a gumen os de los Ponen-
e,s, apoya los ó comba i los, segun su c i e io, o mulando
las conclusioues que debian se o adas po las secciones
y despues po la Asamblea gene al. El Doc o Guillaume,
Se
p
e a io gene al del Cong eso, p esen ó el p o ec o
de
38
BIBLIOTECA JUDICIAL.
es a u os pa a la Comision peni encia ia in e nacional, e-
'lac ado po él mismo y el S . Hol zendo , aco dándose
que los miemb os p esen es á aquellas euniones ylos de-
más Delegados o iciales se ian con ocados pa a S ockolnacl
an es de la ape u a del Cong eso, pa a oma las úl imas
medidas, y sob e odo, pa a discu i dicho p oyec o (1).
El Gobie no sueco, secundando po su pa e los es ue -
zos de la Comision, di igióse á odos las Po encias in i án-
lolas pa a que se hicie an ep esen a o icialmen e en el
Cong eso; solici ó y ob u o de las Cáma as un c édi o de
quince mil co onas pa a a ende á los gas os que pudie an
ocu i , enca gando á un Comi é local la ejecucion de odo
lo necesa io pa a la solemnidad cien í ica que iba á ene
luga .
Sesiones de la Comision peni encia ia in e nacional.
Con a eglo á lo aco dado po la Comision o ganizado-
a del Cong eso, y acep ando la in i acion del Gobie no de
Suecia, el 15 de Agos o úl imo encon ábanse en S ockol-
mo los Rep esen an es o iciales de Alemania, Aus ia-
Hung ía, Ba ie a, Bélgica, B asil, Dinama ca, España,
Es ados Unidos, F ancia, G ecia, Hambu go, I alia, Mé-
jico, No uega, Nue a-Zelanda, Países-Bajos, República
A gen ina, Rusia, Suecia y Suiza (2). M . Almquis , Di ec-
o de Es ablecimien os penales de Suecia y P esiden e del
Comi é local, de quien conse a emos g a os ecue dos
cuan os u imos el place de asis i al Cong eso, dió cuen a
de los abajos ejecu ados, encon ándonos con que oda
es aba admi able y minuciosamen e p e is o, no sólo pa a
el mejo esul ado de las delibe aciones, sino has a pa a la
comodidad
y
ec eo de los Rep esen an es, ap obándose
(1)
Hags elme .
No ice his o ique su les Cong és péni en-
iai es in e na ionaux.
(2)
El Gobie no inglés no en ió Delegados o iciales al
Con-
g eso
de S ockolmo; mas Ingla e a é I landa es u ie on b i-
llan emen e ep esen adas po sabios especialis as en ma e ia
peni encia ia,
y
dis inguidas seño as pe enecien es á
Socie-
(ades de pa ona o.
CAPÍTULO II.
•
ES
TUDIOS
PENITENCIARIOS.
39
po consiguien e, sin discusion, el p og ama p esen ado
po el Comi é local, á quien se aco dó un me ecido o o
de g acias.
Con a eglo á dicho p og ama, las sesiones del Con-
g eso du a ian desde el 20 al 26 de Agos o inclusi e, cele-
b ándose las euniones del pleno á las diez de la ma iana,
y las de las secciones á las dos y media de la a de, excep-
cion del domingo 25, que se consag a ia á isi a las p i-
siones de S ockolmo y la Exposicion de abajos ejecu a-
dos po los p esos de Suecia, No uega, Dinama ca
y
Fin-
landia. Fue on aclamados: P esiden e del Cong eso, el ge-
ne al Bj5 ns je na, que lo e a del Consejo de Minis os
de
Suecia y Minis o de Negocios Ex anje os;
y
P esiden e
de hono , el D . E. C. Wines, in a igable p omo edo de
los Cong esos de Lónd es y S ockolmo, sabio ene able
y
e dade o após ol de la e o ma peni encia ia, á la que
desde hace muchos a ios iene consag ando oda su é
y ac i idad, en p o echo, no sólo de los Es ados Unidos,
de donde es ciudadano, sino del mundo en e o, que le de-
be á g an pa e de lo que ha adelan ado en el p esen e si-
glo esa impo an ísima ama de la adminis acion públi-
ca. Pa a la p ime a Vicep esidencia ué elegido el S . G o
(Rusia); pa a la segunda, el S . Almquis (Suecia),
y
el se-
ño Thonissen (Bélgica), pa a la e ce a, con i mándose al
S . Guillaume (Suiza), en el ca go de Sec e a io gene al,
que ha desmpe iado de una mane a admi able, haciéndose
ac eedo al ap ecio y g a i ud de odos los Rep esen an es.
Las sesiones celeb adas po los Delegados o iciales el 17
y
19 de Agos o se emplea on en discu i y ap oba el e-
glamen o po que hab á de egi se la Comision peni en-
cia ia in e nacional c eada po el Cong eso de Lónd es, y
cuya exis encia e a indispensable con i ma , pa a que, e-
niendo la es abilidad necesa ia, si a de ó gano de comu-
nicacion en e las naciones in e esadas en el p og eso de
la e o ma, y sea á la ez el Comi é ejecu i o de los acue -
dos de los Cong esos. La Comision peni encia ia in e na-
cional ecoge á los documen os
y
no icias e e en es á la
p e encion y cas igo de los c iminales, con el in de ilus a
á los Gobie nos ace ca de las medidas gene ales que deban
adop a se, pa a e i a las in acciones de la ley penal
y
4
0
BIBLIOTECA JUDICIAL.
asegum su ep esion, p ocu ando la enmienda de los cul-
1
,:1 eles. Como el éxi o no se ía comple o sin la coope a-
c: on e icaz de los Gobie nos, se aco dó o ma an la Comi-
si pe manen e los Delegados o iciales de las Po encias
que quisie an con ibui á la indioada ob a, eniendo un
jo o o cada Nacion, cualquie a que uese el núme o de
sus Rep esen an es.
La Comision se euni á una ez cada a ilo, y sucesi a-
men e en uno ú o o de los países que acep en el egla-
men o, pa a discu i los asun os que la Mesa ponga á la
ó den del dia, po inicia i a p opia, ó á solici ud de al-
guno de los miemb os, siemp e que és a se en ie al P esi-
den e es meses an es, po lo aénos, de la época ijada
pa a la eunion de la Comision pe manen e, que end á
además el de echo de consul a á sus indi iduos po medio
de ci cula es cada ez que lo concep úe necesa io y el
asun o ca ezca de impo ancia su icien e pa a mo i a una
con oca o ia especial y ex ao dina ia. Se enca ga á Cam-
bien de o ganiza la es adís ica peni encia ia in e nacio-
nal, y en el
Bole in,
que publica á en ancés, se inse a-
án las leyes y eglamen os sob e p isiones que p omul-
guen los Gobie nos; los p oyec os de ley sob e los mismos
asun os, con los p eámbulos que les p ecedan; los in o -
mes sob e los pun os comp endidos en los p og amas de
los Cong esos peni encia ios in e nacionales, y los a ícu-
los ó Memo ias o iginales sob e las ma e ias de la compe-
encia de la Comision, que és a conside e de in e és ge-
ne al.
La Comision se pond á en elacion con las Sociedades
de p isiones que exis an en los di e en es paises, y con las
pe sonas que po sus conocimien os especiales
y
su expe-
iencia, puedan p es a se icios á la ob a de la e o ma.
Fija á
la época y el luga en que deban celeb a se
los
Cong esos peni encia ios, edac ando el p og ama
y
el
eglamen o pa a dichas euniones, en e las cuales deben
media cinco años po lo ménos. Pa a a ende á los gas-
os de publicacion de las ac as, ci cula es, leyes, in o -
mes, e c., la Comision asigna á á la Mesa la suma anual
de ocho á quince mil ancos, o mada po la con ibucion
de los Es ados, á azon de ein icinco ancos mínimum
y
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
41
••
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•••...~••
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•
n
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•••
nn
cincuen a máximum, po millon de habi an es, debiendo
los Delegados en ega en cada eunion la cuo a que se
haya señalado al Gobie no que ep esen en.
Ap obado el eglamen o, lo susc ibimos odos los Re-
p esen an es o iciales, y V. E. lo ecibi á con una
comu-
nicacion del Gobie no sueco, que acep ó el enca go de
di-
igi se
'á las Po encias pa a ob ene la a i icacion del
mismo, y que pudie a o ganiza se de ini i amen e la Co-
mision peni encia ia in e nacional.
La al a de iempo impidió á los Delegados o iciales
ocupa se de algunos pun os de g an in e és p ác ico, in-
dicados po M . Almquis , ela i os á la a qui ec u a pe-
ni encia ia y máximum de poblacion penal que deben con-
ene los es ablecimien os pa a es a bien egidos, cues io-
nes que habian sido plan eadas en los Cong esos an e io-
es; pe o que e a muy opo uno se discu ie an po la
Comision o icial, eniendo p esen e que son muy pocos los
países que cuen an con los ecu sos necesa ios pa a le an-
a las p isiones que exige el ac ual égimen peni encia-
io, ó acomoda al mismo los edi icios an iguos. Todos
econocie on que e a indispensable educi el excesi o
cos e de las cá celes y peni encia ías, pues de o o modo,
opeza á la e o ma con obs áculos insupe ables en los
paises de ecu sos limi ados; y en is a de las opiniones
emi idas, no es dudoso que dicha cues ion se á una de
las
que igu en en el p og ama del u u o Cong eso.
CAPÍTULO III.
Sesion de ape u a del Cong eso de S oelcolino,
A las once de la mañana del dia
20
de Agos o úl imo
se encon aban eunidos en el g an salon del Palacio de
la Nobleza (Ridda huse ), los in i ados pa a el Cong eso
peni encia io. Más de doscien os ochen a indi iduos
habian acudido á la ci a: de és os, sesen a ep esen aban
o icialmen e sus Gobie nos espec i os,
y
componían el
es o sábios P o eso es de De echo penal, Je es de p i-
siones, especialis as en es udios penológicos
y
algunas
seño as pe enecien es á sociedades de pa ona os ó ins-
i uciones pa a jó enes, cuya coope acion ha sido en es e
48
i
ILLIOTLCA UDICIAL.
p ecep o, se empeña a un Co onel en que á odos los indi-
iduos del cue po se aplica a la misma medida.
En is a de las explicaciones del S . Canónico, que no
p e enclia di e encias en el a amien o ma e ial ó dici-
plina io de los penados, sino en el mo al, se llegó á un
acue do en e dicho o ado y los S es. Thonisseny G-oos,
que edac a on la p oposicion acep ada po la Asamblea,
y aun cuando no al a on o os pa a las de los S es. Bo -
den y Mechelin, el. Cong eso aco dó «que sin que se a ec-
e la uni o midad en el modo de aplicacion de la pena.
la Adminis acion de las p isiones debe goza de un po-
de disc ecional, den o de los lími es señalados po la
ley, á in de aplica en cuan o sea posible el espí i u del
égimen gene al á las condiciones mo ales de cada pe-
nado. »
Segundo.
La asimilacion legal de las penas p i a i as
de libe ad, ué el segundo pun o a ado po la p ime a
seccion del Cong eso. El p o eso S . Thonissen había
in o mado en sen ido a o able á la adopcion de una sola
pena, alegando pa a ello, que echazadas hoy las in aman-
es, y con iniendo odos en que al ecluso debe hacé sele
abaja , desapa ecen las di e encias que exis en en e los
cas igos que consignan los Códigos mode nos; denomina-
ciones que, despues de odo, no pasan del lib o, po que la
p ác ica ha demos ado la imposibilidad de ene los es a-
blecimien os necesa ios pa a que se cumplan esos di e -
sos cas igos (I). La ciencia, á la ez que es ablece que en
(1) El Código penal español, además del a es o, con iene
las
siguien es penas p i a i as de libe ad: p ision co eccio-
nal, p esidio co eccional, p ision mayo , p esidio
mayo , e-
clusion
empo al,
cadena empo al, eclusion pe pé ua y cade-
na pe pé ua, que en la p ác ica ienen á se iguales, excep-
cion
de las cadenas, que se dis inguen po un de alle, que só-
lo p oduce el esul ado de deg ada al homb e cl eando un
ue e obs áculo pa a su egene acion. Si odas esas penas se
eduje an á una sola, la aplicacion del Código se ia una
e -
dad,
y desapa ece ian las di iciiliades é in acciones de ley,
que necesa iamen e ienen que come e se en la dis ibucion
de los
penados en e los es ablecimien os en que deben
cum-
pli su condena.
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
49
oda pena p i a i a de libe ad, debe en a el abajo
como elemen o cons i u i o, echaza los igo es supé -
luos, la o u a mo al ó ma e ial,
y
consigna que el a-
bajo no es una ag a acion del cas igo, sino un medio e i-
caz pa a que és e p oduzca su e ec o mo alizado , siendo
po consiguien e e óneo dis ingui écnicamen e las pe-
nas, po que unas lle en. consigo la obligacion de abaja
que no concu e en o as, ó po que los eclusos puedan
se des inados á ocupaciones más ó ménos moles as.
El S . Thonissen decia á los legislado es: «C eeis ha-
be descubie o un buen sis ema de de encion?
d
;C eeis que
ese sis ema es el que mejo con ibuye á que el condenado
se disponga al a epen imien o y la enmienda? Pues bien:
aplicad dicho égimen á odos los eclusos. No eneis el
de echo de aplica un sis ema más mo alizado á unos y
ménos mo alizado á o os; eneis el debe , debe ineludi-
ble de aplica á odos el égimen que más con ibuya á su
egene acion mo al. »
Los p incipios de endidos po el au o del dic ámen no
ue on impugnados en el ondo, e i iéndose á de alles las
obse aciones hechas po algunos o ado es. El S . Pessina
indicaba la con eniencia de conse a las penas pecunia-
ias, la de encion pa a los deli os polí icos y el des ie o.
El S . Despo es, que eclamó pa a la Cáma a de los Pa-
es de F ancia la glo ia de habe lle ado el p oyec o de
la ley de P isiones de 1847, el g an pensamien o de la
uni icacion de las penas, pidió al Ponen e algunas expli-
caciones, po que en su concep o, el dic ámen del S . Tho-
nissen lle aba, co no consecuencia o zosa, la adopcion
del sis ema celula en odos los países, lo cual o ecia á
su is a g a ísimas di icul ades. El Ponen e explicó que
no se oponia á la conse acion de las penas que había in-
dicado el S . Pessina; pe o sos enía la necesidad de que
desapa ezcan de los Códigos mode nos las iejas deno-
minaciones de p ision , eclusion y abajos o zados,
añadiendo que no e a indispensable adop a an odos los
países el égimen celula absolu o; pues aun sin admi i lo,
debia educi se la ejecucion de odas las penas p i a i as
de libe ad, á la o ma única que cada país conside a a
más con enien e y e icaz.
50
BIBLIOTECA JUDICIAL.
La Seccion decidió deja sin esol e el p oblema, á,
lo cual se opuso ené gicamen e el S . Thonissen an e la
Asamblea gene al, log ando que el Cong eso acep a a lo
in o mado po el mismo y aco da a que «conse ando
penas in e io es y especiales pa a cie as in acciones
desp o is as de g a edad, ó que no demues an co up-
cion en su au o , con iene, cualquie a que sea el égimen
peni encia io, adop a en cuan o sea posible la asimila-
cion legal de las penas p i a i as de libe ad, sin más
di e encia en e ellas, que du acion y las consecuencias
acceso ias que puedan p oduci despues de su cumpli-
mien o.»
Te ce o.
La jus icia y con eniencia de la pena de de-
po acion mo i ó un deba e animadísimo en el seno de la
Seccion, especialmen e en e los S es. Michaux y Despo -
es, Delegados de F ancia, donde dicha pena se encuen-
a en pleno pe íodo de ejecucion, y los S es. Bel ani
Scalia, B usa y Canonico, Rep esen an es de I alia, en
cuyo país no exis e dicho cas igo; pe o se ad ie e cie a
endencia a o able á su in oduccion, de endida, en e
o os, po el eminen e ju isconsul o S . Conde de Fo-
es a.
El S . Hol zendo , au o del dic ámen some ido al de-
ba e, sos enia que la depo acion no e a en p incipio con-
a ia al in de la jus icia penal; pe o que las g andes di-
icul ades y los pelig os e iden es que o ecia su ejecucion,
le se ialaban un luga excepcional
y
ansi o io en e las
ins i uciones peni encia ias, no pudiendo augu a le un
lisonje o po eni , en is a del esul ado de los ensayos
hechos po los ingleses en la Aus alia. Los S es. Michaux
y Despo es econocie on que la depo acion á la Guaya-
na ancesa Labia p oducido malísimos esul ados, que
explicaban, en e o as causas, po la al a de condiciones
higiénicas de dicha localidad; pe o aplaudian sin ese a
el sis ema de depo acion que se signe en Nue a-Caledo-
nia, cuyos esul ados conside aban decisi os, a ibuyendo
al mismo una no able disminucion en las eincidencias,
po cuyo mo i o la opinion de F ancia e a a o able á di-
cho égimen, que llena odas las exigencias de la jus icia
penal.
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
51
El S . Bel ani Scalia, con es ando á los Delegados
anceses, demos ó cumplidamen e que la depo acion es
una pena desigual, inmo al, ca ece de ejempla idad, es la
más cos osa de odas y la que ménos esul ados p ác icos
p oduce. Es desigual, po que mien as es una e ible
ag a acion de cas igo, pa a el homb e débil de salud y el
aman e de su pa ia y de su amilia, es solici ada po los
que, ca eciendo de esas legí imas a ecciones, encuen an en
ella ocasion de segui una ida de a en u as; y an o es
así, que en F ancia es muy comun eincidan los c imina-
les, como medio de consegui que los aspo en á Nue a-
Caledonia. Es inmo al, po que ompe los ínculos de a-
milia, alejando al homb e de aquellos sé es cuya p esen-
cia y consuelos pueden in lui en su co eccion, es imu-
lándole al a epen imien o; pues si bien es cie o que á
los depo ados se les au o iza pa a que se casen y cons i-
uyan amilias, las muje es con las cuales pueden ácil-
men e con ae ma imonio, no son más indicadas pa a
ob ene los esul ados mo alizado es que se p e enden, y
se co e el pelig o de que los hijos de es a union sean
educados en el mal y el icio, como no ue a que el Es a-
do se obligase á lle a á la colonia muje es lib es y hon-
adas, en cuyo caso, su i ia el país pé didas pecunia ias
de conside acion, que no se jus i ican, po que son innece-
sa ias pa a el cumplimien o de la pena. No es ejempla ,
ni in imida, po que seduce y halaga al depo ado la idea
de queda lib e al llega á la colonia y pode hace una
o una con su abajo ag ícola ó indus ial, o iginándose
de aquí, la e ible injus icia, de que los mayo es c imina-
les gocen de libe ad y en ajas negadas á los que, ménos
delincuen es, cumplen su pena en la Me ópoli.
Además de las condiciones nega i as de la depo acion,
la condenan igualmen e los p ecep os económicos y las
eglas de buena adminis acion. Sin emon a nos á exa-
mina lo ocu ido en la colonizacion penal de Aus alia,
de ini i amen e abandonada hace muchos años, y ocupán-
donos sólo de Nue a-Caledonia, esul a que la F ancia ha
gas ado más de cien millones de ancos en ins alacion y
aspo e de los penados, cuando con una suma mucho
meno , hubie a podido le an a las peni encia ías de que
cc
de
52
BIBLIOTECA JUDICIAL.
ca ece, que es una de las azones en que se apoyan los
de enso es de la depo acion. Tambien es p eciso no ol i-
da , que los p incipios po que se ige la colonizacion
mode na, no consien en que la mad e pa ia se desemba-
ace de los c iminales en iándolos á los e i o ios de
Ul-
ama ,
donde son una amenaza cons an e y un obs áculo
pa a el desa ollo de la emig acion lib e, que acude con
di icul ad allí donde pueda con undí sela con la c iminal,
mo i os que, en e o os, p odujo la esis encia de Aus-
alia á ecibi los penados de Ingla e a, habiéndose is o
obligada dicha nacion á abandona el sis ema despues de
inmensos sac i icios, que es lo que le sucede á á F ancia,
en cuan o que los habi an es de Nue a-Caledonia c ean
llegado el momen o de esis i con p obabilidades de
éxi o.
Los es echos lími es de es a Memo ia no me pe mi en
de alla la discusion á que engo e i iéndome; pe o ue,
on de al ue za y magni ud las azones aducidas con a
la depo acion po los S es. Bel ani-Scalia, B ussa, Cano-
nico, Mechelin y Koko ze , que log a on saca de su
e o á muchos que has a en onces habiamos de endido
esa o ma de penalidad (1). Los Delegados anceses no
podian, sin emba go, susc ibi una p oposicion que con-
dena a en absolu o un sis ema seguido en su país con éxi-
o, segun su pa ece , y es a ci cuns ancia obligó á la Sec-
cion á p opone á la Asamblea una esolucion has a cie -
o pun o ambigua, aco dando el Cong eso que «la pena de
de depo acion p esen a di icul ades de ejecucion, que no
pe mi en adop a la en odos los países, ni es de espe a
(1) En 1875 p esen é á la. Real Academia de Ciencias Mo-
ales y Polí icas una Memo ia, que ué p emiada con
accesi ,.
en la cual me
decla aba pa ida io de la depo acion de pena-
dos á las Ma ianas y Fe nando Póo; pe o habiendo es udiado
más á ondo el asun o, y despues de los deba es que p esen-
cié en el Cong eso de S ockolmo, he cambiado adicalmen e
de opinion, y c eo un debe de conciencia consigna lo, pa a
con ibui
á saca
del e o á los
que, como
me ocu ia á mí
en o o iempo, de ienden la jus icia ó con eniencia de la de-
po acion.
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
53
que cumpla odas las condiciones de una buena jus icia
penal.»
Cua o.
La con eniencia de que exis a un cen o que
di ija
é
inspeccione odos los 'es ablecimien os peni encia-
ios, inclusos los des inados á jó enes delincuen es, ué el
ema desa ollado con g an conocimien o del asun o po
el S . Almquis , Inspec o gene al de las p isiones suecas.
El a amien o de los c iminales, el égimen á que deben
es a some idos, los debe es y de echos de los empleados,
y has a la cons uccion de los edi icios, no son asun os an
insigni ican es que puedan es a suje os á las a iaciones
con inuas y cap ichosas que lle a consigo la descen ali-
zacion, que p oduci ia la consecuencia de ene que aban-
dona el égimen, lo más undamen al del sis ema peni-
encia io, á las ideas más ó ménos exac as de los Je es de
p isiones, que po mucha que sea su in eligencia, no pue-
den euni el caudal de conocimien os eó icos y de expe-
iencia acumulados en una Di eccion cen al. La inspec-
cion gene al lle a á cada peni encia ía en pa icula , aque-
llos conocimien os supe io es, aquellas ideas a mónicas
que esul an de e las cosas desde a iba, de conoce o-
dos sus elemen os
y
compa a los: en cambio, ecibe de cada
p ision pa icula es os elemen os, la expe iencia, en o -
ma de hechos de índole di e sa, muchos que e con ad-
mi acion, o os que no hubie a podido imagina , sugi ién-
dole odos ideas que sin ellos no hab ia enido. Al e na i-
amen e sin e iza y analiza, ecoge da os que ap o echa,
á
eces inspi aciones de un oscu o empleado, y quién sabe
si de un delincuen e. Es además el lazo de union in elec-
ual en e odos los que igen las p isiones, que debe da
unidad á sus es ue zos y ele acion á sus mi as (1).
El dic ámen del S . Almquis me e-ció el aplauso de la
Seccion, y ué acep ado po odos, haciendo los S es. Schn-
mey , W igh y Tallack algunas obse aciones sob e los
esul ados que p oduci á en Ingla e a la ley de
1877,
que
ha cen alizado la inspeccion de las p isiones inglesas en
1) Dona Concepcion A enal.
Es udios
peni encia ios.
54
BIBLIOTECA JUDICIAL.
manos de una Jun a es ablecida en Lónd es
y
dependien e
del Minis e io del In e io .
El que susc ibe, que es aba en e amen e de acue do con
lo expues o po el S . Almquis , c eyó opo uno hace al-
gunas indicaciones ela i as á los asilos de co eccion pa-
e nal, some idos en cie os países al Cen o inspec o de
las p isiones. Sos u o, que siendo la co eccion pa e nal un
de echo y un debe que pe enece á la amilia, es comple-
amen e p i ado y del dominio exclusi o del de echo ci il.
Si las ins i uciones de e o ma des inadas á ecibi á los
jó enes ebeldes á la au o idad de sus pad es ó gua dado-
es, es án some idas á la misma inspeccion que las peni-
encia ias, se ma ca á á los eclusos con el es igma del
c iminal, y los pad es p e e i án deja de co egi á sus hi-
jos po ese medio e icaz, an es que con ibui á su deshon-
a, incon enien e g a ísimo que se pod ia e i a , decla an-
do que los hijos en iados po los pad es pa a su co eccion,
no pueden es a comp endidos en la ca ego ía de jó enes
delincuen es,
y
que po an o, los es ablecimien os des i-
nados á los mismos, no deben es a suje os al cen o ins-
pec o de las p isiones.
El S . Almquis , acep ando cuan o yo habia dicho, se
decla ó pa ida io de que los asilos de co eccion pa e nal
deben es a some idos á una inspeccion especial, aco dan-
do el Cong eso que es, «no solamen e ú il, sino necesa io,
que en cada Es ado exis a un pode cen al que di ija y
igile odas las p isiones sin excepcion, incluso las des i-
nadas á los jó enes delincuen es. »
CAPITULO Y.
Acue dos del Cong eso sob e ins i uciones peni encia ias.
P ime o.
Uno de los enca gos que dió el Cong eso de
Lónd es á la Comision pe manen e, ué el de o ma la Es
adis ica peni encia ia in e nacional, abajo que és a con-
ió á uno de sus indi iduos, S . Bel ani Scalia , ué
ap obado en la sesion celeb ada en B uselas de 1:8 74; y
habiendo aco dado que se imp imie a, el Gobie no i aliano
se enca gó
de su aga odos los gas os necesa ios pa a
ello.
Los da os p esen ados po el S . Bel ani Scalia co es-
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
55
pondian sólo al a io 1872, y con el obje o de con inua pu-
blicándolos, se encomendó la o macion de la Es adis ica
de 1873 al S . S e ens, que po mo i os jus i icados no ha
podido cumpli su. enca go.
La con eniencia de la Es adís ica peni encia ia in e -
nacional no puede pone se en duda, y comp endiéndolo
así el
Comi é
o ganizado del Cong eso de S ockol no,
p e endió que la Asamblea decidie a la ó mula que debe ia
adop a se. Los S es. I e nés y Michon demos a on an e
la Comision, que las di e encias que exis en en e las le-
yes penales y las ins i uciones peni encia ias de los di e -
sos países, hacian muy di ícil de e mina la ó mula más
con enien e pa a la Es adís ica in e nacional, y que lo
mejo se ía deja sob e es e pun o oda la libe ad neee-
1
,
sa ia á la Comision in e nacional enca gada de o ma la.
Despues de oi las juiciosas obse aciones del S . Gui-
llaume, aco dó el Cong eso:
1. 0
«Que la Es adís ica peni encia ia in e nacional
debe con inua se, siguiendo el mé odo adop ado en la
s.
de
1872.»
2.
0
«La eleccion de ó mulas
y
los de alles de ejecu-
cion se dejan al cuidado
de la Comision peni encia ia
in-
e nacional, á
la cual se p e iene que á odas las enseñan-
zas numé icas p ecedan ó acompañen las indicaciones
necesa ias pa a acili a su in eligencia.»
3.
0
1La con eccion de la Es adís ica in e nacional se
con ia á sucesi amen e á la Adminis acion peni encia ia
de cada uno de los paises ep esen ados.»
Segundo.
Cuan os ienen idea de
lo
que es la e o ma
peni encia ia, con ienen en que las leyes bien pensadas,
los
edi icios bien cons uidos y los eglamen os bien o de-
nados, son en e amen e inú iles, si la cus odia y co ec-
cion de los p esos y penados se encomienda á unciona-
ios de poca mo alidad ó al os de los conoci nien es ne-
cesa ios pa a cumpli la ele adísima mision que es án
llamados á desempeña . El égimen peni encia io depen-
de, an e odo y sob e odo, de la exis encia de un pe sonal
á p opósi o;
y
comp endiéndolo así los Gobie nos que se
in e esan po el p og eso de la e o ma, p ocu an que los
unciona ios de cá celes
y
peni encia ías 2e encuen en
J6
BIBLIOTECA
CA JUDICIAL.
ado nados de odas las ci cuns ancias necesa ias,
em-
pleando
pa a consegui lo di e sos p ocedimien os.
Cues ion an g a e no podía deja de a a se en. el
Cong eso
peni encia io de S ockolmo, pa a el cual edac-
ó el S . Bel ani Scalia, Inspec o de las p isiones i alia-
nas, el magní ico dic ámen que ué obje o del deba e, en
el cual, despues de ocupa se his ó icamen e del asun o,
concluia dando de alles in e esan ísimos sob e los exce-
len es esul ados que p oduce la Escuela de empleados de
p isiones undadas en Roma en 1873. El S . Moua sos-
u o, que pa a ene buenos empleados de p isiones, bas-
aba elegi homb es hon ados, paga los bien y asegu a -
les es abilidad en sus des inos, dándoles además la ins-
uccion necesa ia; y en cuan o á la c eacion de Escuela,
c eia que la mejo e a la misma p ision. Los S es.
Milli-
gan, G-uillaume, Tallack, Be den, -Wines y o os, se mos-
a on pa ida ios decididos de la c eacion de Escuelas
especiales pa a los empleados de p isiones, donde és os
adquie an los conocimien os eó icos indispensables, com-
ple ando su educacion con eje cicios p ác icos, no con i -
mándoles en sus des inos, sino despues de ac edi a su
ap i ud en ambos e enos, que es p ecisamen e lo que con
g an p o echo se ejecu a en I alia.
El S . Almquis dió cuen a de los es ue zos hechos pa a
c ea la Escuela de gua dianes que exis e en la p ision
de
Lángholmen, ce ca de S ockolmo, que aún no se ha abie -
o po di icul ades del p esupues o, ap obando las ideas
exp esadas po el S . Bel ani Scalia, que ecibió me eci-
das elici aciones po su bien esc i o dic ánien,
y
el b i-
llan e éxi o alcanzado po la Escuela de Roma.
El Cong eso aco dó, que «los gua dianes, an es de se
de ini i amen e admi idos, deben ecibi enseñanza eó i-
ca y p ác ica. Conside a ambien que las condiciones
esenciales pa a ene buenos gua dianes, son, p incipal-
men e, el dis u e de emolumen os que in e esen y e en-
gan á los que sean capaces, y ga an ías de es abilidad en
su si uacion.»
Te ce o.
La necesidad de conse a el ó den, y que
se cumplan los eglamen os de las cá celes y peni encia-
ias, jus i ica que
á
los in ac o es se impongan cas igos,
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
57
conocidos con el nomb e do penas disciplina ias, cuyo
exámen ué obje o de de enido es udio en el Cong eso de
S ockolmo, opinando la mayo ía de los o ado es que o-
ma on pa e en la discusion, que no puede a a se de
igual mane a al que se encuen a suje o á un p ocedimien-
o, que al que ha sido condenado po el T ibunal.
Se discu ie on ampliamen e los cas igos disciplina ios
que deben usa se en las p isiones, dando luga á un ani-
madísimo deba e el empleo de las penas co po ales, de-
endido po algunos pocos y a acado con g an elocuencia
po la mayo ía. El au o del dic ámen, S . B uun, Di ec-
o de las p isiones de Dinama ca, sos u o que cuando el
ecluso se esis e á odas las penas disciplina ias conoci-
das, debe en úl imo ex emo acudi se á los azo es, que no
se aplica án sino po acue do del Di ec o , capellan y
médico de la p ision, y además con el consen imien o de
la Au o idad supe io de la localidad, excluyendo siem-
p e de dicho cas igo á las muje es. El S . Lassen (Dina-
ma ca), opinó que no e a posible man ene la disciplina
de las p isiones, bo ando la pena de azo es, que se debe
conse a en los Códigos, aun cuando se c ea con enien-
e no aplica la, pues en su opinion, la posibilidad del cas-
igo e a su icien e pa a in imida á aquellos penados pa a
quienes esul an ine icaces odas las demás co ecciones
disciplina ias. El S . Lay on-Lowndes explicó que en
In-
gla e a
se usa a a ez la pena co po al, que se aplica
únicamen e á los condenados á abajos o zados, po g a-
ísimas in acciones, siendo indispensable que lo acue -
den dos indi iduos del Comi é de igilancia de la p i-
sion, oyendo la de ensa del ecluso en un e dade o juicio
que se ab e sob e el pa icula ; indicando que los e e i-
dos Jueces señalan el núme o de azo es que deben pega -
se, que en ningun caso pueden
pasa de ein a
y seis,
despues de cons a po dic ámen del médico, que el p i-
sione o
puede esis i el
cas igo co po al,
que el o ado
conside aba indispensable pa a el buen égimen de las
p isiones. El S . Milligan (Es ados Unidos), dijo que los
cas igos co po ales, que no acep aba, sólo se usaban en
las p isiones de Delawa e, y
que las duchas, la o u a y
demás medios inhumanos empleados en o os iempos en.
6 4
BIBLIOTECA JUDICIAL.
i ula , pues o que la mision del Es ado concluye cuando
se ex ingue o almen e la pena, y el pa ona o o icial que
exis e en Bélgica, po ejemplo, no es sino una o ma nue-
a de la igilancia de la Au o idad, que condena la cien-
cia como opues a á la ehabili acion del cumplido. Sos e-
nian la con eniencia de que las Sociedades ue an dis in-
as pa a cada sexo, y eclamaban pa a los miemb os de
dichas ins i uciones el de echo de isi a á los penados,
con el in de conoce sus buenos p opósi os an es de que
salgan de la p ision, y dedica se á los más dispues os a la
enmienda, da os que sólo pueden adqui i se es udiando
al delincuen e, conociendo sus an eceden es, la causa im-
pulsi a de su deli o; c eándose además po la isi a, la
elacion ín ima
y
espon ánea que debe exis i en e el pa-
ono y el libe o, pa a que és e solici e y con ie en la
p o eccion gene osa de aquél, y se deje guia sin iolen-
cia po el camino del abajo y de la hon adez.
El S . S uckenbe g (Dinama ca), explicó la o ganiza-
cion de las Sociedades de pa ona o en su país; y aun
cuando apoyó lo dicho po los ponen es, se opuso á que
los miemb os p o ec o es isi a an al penado en la p ision,
pues sabia po expe iencia los g a es con lic os de disci-
plina que es o ocasiona, y pueden e i a se, pidiendo á los
Di ec o es de las peni encia ías cuan os an eceden es de-
seen sob e el penado que se p oponen p o ege , que es lo
que se ejecu a en Dinama ca desde hace más de ein e
años, sin que los esul ados de los es ue zos del pa ona o
sean in e io es á los que alcanzaban cuando e a líci o i-
si a las p isiones.
Los S es. A mengol y Robin insis ie on en la necesi-
dad de la isi a, que no puede se sus i uida po las no i-
cias que den los empleados de las peni encia ías, aun
cuando sean an exac as y minuciosas como las que se a-
cili an po las au o idades de Ingla e a y Dinama ca.
Añadiendo, que la Sociedad de pa ona o no puede acep a
la
g a ísima esponsabilidad al ecomenda á un libe o,
si no ha enido ocasion de conoce le di ec amen e; y que
en
F ancia, donde los indi iduos de dichas Asociaciones
isi an al p eso, no ha ocu ido ningun con lic o, como
no
ocu i á jamás,
si
los Visi ado es
comp enden que
an á
65
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
p epa a su ob a pa a cuando salga de la p ision el pe-
nado,
y
que, bajo ningun p e ex o, pueden al e a el ó den
ni la disciplina del Es ablecimien o.
El S . Le ube e (F ancia), se decla ó pa ida io de las
eo ías de endidas po los S es. A mengol y Robin, a ía-
diendo que la isi a de los penados e a indispensable pa a
la accion e icaz del pa ona o, que debe p ocu a oda clase
de ga an ías, pa a asegu a se de que sus es ue zos no se
-emplea án en un homb e poco dispues o á la enmienda; y
sin la isi a, ampoco puede ga an iza la buena disposi-
cion del penado, cuyo alo mo al ap ecia
y
endosa al
pa icula que le ecibe en su casa, ó al indus ial que le
admi e en su alle , asegu ando que los abusos indicados
no pueden exis i eligiendo bien los Visi ado es , que
se án aliosos auxilia es pa a la Adminis acion de las
p isiones, y nb una amenaza pa a la disciplina.
El S . Padua-Fleu y (B asil), indicó la elacion ín ima
que en su opinion exis e en e la libe ad condicional y el
pa ona o, asegu ando que las Asociaciones de ca idad.
de que se a aba, podian conoce los p opósi os del pe-
nado en el pe íodo de ensayo de la libe ad;
y
como el
Es ado, du an e ese iempo, igila cuidadosamen e á los
libe os, puede la Sociedad ap o echa se del ensayo, pa a
juzga la conduc a del indi iduo que solici a p o eccion,
sin que po lo dicho en endie a que podia, sus i ui el
pa ona o á la igilancia de la Au o idad, que co espon-
de al Pode público, pues de lo con a io, se des ui ia la
con ianza mú ua que debe exis i en e el pa ono y el
libe o, y lo mismo ocu i ia si se hicie a obliga o io el
pa ona o, que pa a que sea e icaz, deben solici a lo los
mismos penados, con encidos de las en ajas de acoge se
á su p o eccion.
El S . Vanie (F ancia), habló de los pelig os que o e-
cian los asilos empo ales pa a acoge á los libe os du-
an e el iempo que se a de en encon a les colocacion,
pules end ian á se una especie de p ision en comun, que
des ui ia odas las en ajas del aislamien o celula . Es
indudable que se ia mejo coloca á los penados en casas
de amilias hon adas, en ez de euni los en esos asilos;
pe o co no no siemp e se encuen an aquéllas en la medí-
6 i
BIBLIOTECA JUDICIAL.
da que hacen al a pa a el se icio del pa ona o, es di í-
cil el eemplazo del asilo, donde debe p ocu a se que el
libe o es é el meno iempo posible, y lo ela i o á que se
des uye el e ec o del aislamien o, es obse acion que
sólo pod á ene ue za donde se siga el égimen celula
pu o, de cuya obse ancia me he ocupado en páginas an-
e io es, pe o ningun incon enien e pueden o ece los
asilos donde se obse a el sis ema p og esi o.
El S . Guillaume (Suiza), habló de los esul ados ob-
enidos en su país po las Sociedades de pa ona o, indi-
cando la con eniencia de hace ex ensi a su accion á la
amilia del penado, que queda muchas eces en la mise-
ia, po que la ley le qui a su único apoyo, y sin pode lo
emedia , ex iende los e ec os de la pena á pe sonas ino-
cen es que deben ecibi ampa o, pa a e i a que el aban-
dono ó la desespe acion las a as e al c imen, como ocu -
e con demasiada ecuencia;
y
en apoyo de sus ideas e-
co dó lo que ocu e en Ingla e a, donde se ecoge y hace
ing esa en asilos especiales á los hijos de los penados
que ca ecen de ecu sos. Las ideas del S . Guillaume ue-
on acogidas con aplauso; pe o como se e e ian á pun os
no comp endidos en el p og ama, nada pudo aco da la
Seccion.
La mayo pa e de los o ado es, al ocupa se de la sub-
encion del Es ado, indicaban que no habia incon enien e
en acep a la, pe o sólo en úl imo caso, cuando se ie a
que la ca idad p i ada y los ecu sos pa icula es no
e an bas an es pa a a ende á las necesidades del pa o-
na o, asegu ando el S . Lama que, au o del dic ámen
sob e es e asun o, que en casi odos los países, aun en
aquellos en que la inicia i a pa icula es más igo osa,
necesi an dichas Asociaciones de la sub encion del Es a-
do. En los p esupues os de F ancia se consigna una
can idad pa a dicho obje o: en Ingla e a se concede á
las Sociedades o icialmen e econocidas, dos lib as es e -
linas po cada libe o que soco en; en los di e sos Es a-
dos de la Union Ame icana se las auxilia e icazmen e,
siendo la mayo sub encion o icial la de cinco mil du os
anuales que concede el Es ado de New-Yo k á la g an
Sociedad de p isiones de dicha ciudad; en Suecia, No ue-
L
acá
de
11.
1 c,
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
67
ga, Dinama ca y Suiza, Cambien se las soco e con can i-
dades de impo ancia.
El pelig o de la sub encion consis e, en que los Go-
bie nos que la conceden, suelen p e ende que se pe mi a
la inge encia del elemen o o icial en la ma cha de las Aso-
ciacion, lo que cons i uye un icio a al pa a su ob a, que
acaba po se es é il; mas si los Gobie nos se con encen
de que deben p es a á dichas ins i uciones su apoyo e i-
caz
é
incondicional, sin mezcla se en sus ac os, ni coa a
en lo más mínimo su independencia y libe ad, la sub en-
cion cons i ui á un pode oso auxilia que no debe
des-
p ecia se.
El Cong eso, con encido de que el pa ona o en a o
de los cumplidos adul os, es complemen e indispensable
de una disciplina peni encia ia e o mado a, y eniendo
en cuen a los esul ados ob enidos has a aho a, aco dó:
«1.
0
Que se debe gene aliza cuan o sea posible es a
ins i ucion, solici ando pa a c ea la la inicia i a p i a-
da con el concu so del Es ado, pe o sin da le ca ác e
o icial.
2.
0
El Cong ego en iende que el pa ona o debe eje -
ce se en p o echo de los cumplidos que, du an e su cau-
i idad, hayan dado mues as de enmienda, comp obadas,
bien po la Adminis acion peni encia ia; bien po los i-
si ado es delegados de las sociedades de pa ona o.
»3.
0
Piensa el Cong eso que con iene o ganiza un pa-
ona o dis in o pa a las muje es cumplidas, con iándolo,
en cuan o sea posible, á pe sonas de su sexo.»
Segundo.
Las ins i uciones consag adas á la ju en ud
ex a iada y iciosa, que an o in e és despe a on en el
Cong eso de Lónd es, e an el asun o de los emas e ce o
y cua o de es a Seccion, que du an e dos dias se ocupó
de examina el o igen y égimen de los es ablecimien os
que exis en en la mayo pa e de las naciones de Eu opa
y Amé ica, y de que ampoco hay idea en e noso os, ha-
biendo acasado la en a i a hecha en nues os dias pa a
c ea un asilo que espondie a á esa necesidad, sen ida
po odos los que se ocupan de asun os peni encia ios y
conocen los ex a íos de la ju en ud.
Las dimensiones que me he p opues o enga es a Me-
ié
BIB LTOTECA JUDICIAL.
mo ía, no me pe mi en da idea de odos los discu sos
p onunciados sob e o ganizacion de los es ablecimien os
des inados á los jó enes absuel os po habe ob ado sin
disce nimien o, y los iciosos y agabundos; debiendo
ad e i , que no hubo e dade o deba e, pues los .o ado-
es se le an a on á hace obse aciones, inspi ados siem
p e en buen deseo, y á da no icias cu iosísimas sob e la
mane a como uncionan los es ablecimien os que más c é
di o han alcanzado en F ancia, Ingla e a, Bélgica, Ho-
landa, Suiza y Es ados Unidos.
El S . Canonico (I alia), colocando la cues ion en su
e dade o pun o de is a, dijo que odos es aban con o -
mes en que á los jó enes de las clases e e idas se les
debe co egi educándolos, y que po consiguien e los es-
ablecimien os des inados á los mismos, deben pa ece se
más á colegios que á P isiones: que debe cul i a se el sen-
imien o de la dignidad p osc ibiendo odo géne o de de-
g adacion, cualquie a que sea su o ma: que á los pad es
de los jó enes abandonados, debe exigí seles la esponsa-
bilidad en que incu en lanzándolos po el camino del c i-
men ó de la p os i ucion: que el abajo, la eligion y la
ins uccion son los elemen os indispensables pa a co e-
gi á los jó enes iciosos y acos umb a los á ama la i -
ud: que la inicia i a pa icula puede o ganiza mucho
mejo esos es ablecimien os que lo ba ia el Gobie no, á
quien sólo incumbe su al a inspeccion, pa a e i a abusos.
dignos de la mayo censu a.
El S . Robín (F ancia), insis ió mucho en que deben
a a se de dis in o modo, y ecoge se en es ablecimien-
os di e sos, á los jó enes absuel os po habe ob ado sin
disce nimien o, y los que, no habiendo come ido ningun
deli o, son simplemen e agabundos ó iciosos; di e encia
que apoya on con g an calo los S es. Padua-Fleu y
(B asil), Le ebu e (F ancia), y los Delegados ingleses y
ame icanos S es. Bake , Hill, Wines, y las seño i as Da-
enpo -Hill, que despues de dedica g andes y me eci-
dos elogios á la inol idable Ma y Ca pen e , que habia
consag ado su ida á la educacion de la ju en ud, eco -
da on que en Ingla e a exis e la di e encia que de endían,
pues las escuelas indus iales si en pa a albe ga á los
ESTUDIOS PENITENCIAMOS.
69
j
ó enes agabundos, mendigos y iciosos que no han de-
linquido, pe o que es án en la pendien e del c imen; y las
escuelas de e o ma
( e o ma o ies),
son los es ablecimien-
os donde en ían los T ibunales á los jó enes que decla-
an exen os de esponsabilidad en las in acciones de ley
come idas, po que ob a on sin disce nimien o.
Respe ando, odo lo que me ecen, las opiniones emi i-
das en a o de esa di e encia, que con an o aplauso exis-
e en la G an B e aña y en los Es ados Unidos, es lo cie o
que écnicamen e no se puede sos ene , pues el jó en
quien el T ibunal decla a i esponsable del deli o, po que
ob ó sin disce nimien o, no puede se conside ado c imi-
nal, ni some é sele á un égimen di e en e de aquél á que
se suje a á los iciosos, ca ego ía en que puede clasi icá -
seles sin iolencia ninguna, oda ez que el ac o po el
cual no se pudo exigi la esponsabilidad no es un deli o,
pe o sí es una mani es acion cla a
y
pa en e del icio
y
de
la al a de educacion, que deben co egi se en los es a-
blecimien os indicados, sin pe juicio de que unos es én
some idos á égimen más se e o que o os, no po los
ac os ejecu ados, sino po su dis in a condicion mo al,
que jus i ica se emplee di e so a amien o pa a alcanza
el in co eccional que se p e ende.
El que susc ibe, que no encon aba jus i ica,cion bas-
an e pa a la di e encia que que ía es ablece el S . Robin,
c eyó que debia ma ca la p o undísima que exis e en e
el hué ano des alido, jó en hon ado
y
de buenos sen i-
mien os, que sólo necesi a ampa o y p o eccion, y el i-
cioso de cualquie ca ego ía, á quien debe some e se á un
égimen de educacion co eccional, po más que en algu-
nos Códigos se co ne a la injus icia de iguala los, dispo-
niendo que el jó en absuel o po habe ob ado sin disce -
nimien o, ing ese en los asilos des inados á los hué anos
y desampa ados, con usion o ensi a y pe judicial en odos
e enos, que deseaba desapa ecie a de los Códigos que la
con ienen. Mi compa io a S . A mengol de endió la di e-
encia indicada po el S . Robin, y apoyó lo dicho po mí
con a el e o censu able de euni en el es ablecimien o
al hué ano des alido y al icioso, some iéndoles á igual é-
gimen, cuando deben se a ados de muy dis in a mane a.
70
BIBLIOTECA JUDICIAL.
La Seccion es u o con o me con que el mejo p ocedi-
mien o pa a co egi
y
educa á los jó enes
iciosos,
con-
sis e en coloca los en una hon ada amilia, donde cambia-
án sus malos ins in os con la is a del abajo á que es án
dedicados sus pa onos, y los consejos y ejemplos de mo a-
lidad que ecibi án de los mismos (1); pe o como no siem-
p e se encuen an pe sonas dispues as á ecibi dichos
j
ó enes , es indispensable que exis an es ablecimien os
des inados á ecoge los, en los que debe segui se la o -
ganizacion de amilias, o mando g upos de jó enes que,
bajo la igilancia de un Inspec o , habi en una casi a
sepa ada de la que ocupan los o os g upos, como se eje-
cu a en Me ay, con an b illan ísimos esul ados. Pa a
que las amilias de es a clase se pa ezcan odo lo posible á
las e dade as, de ienden algunos la con eniencia de que
en cada g upo haya a ones y hemb as impúbe es, como
se p ac ica con éxi o en algunos es ablecimien os, y espe-
cialmen e en Rauhe-Ilaus (Hambu g); pe o dicho sis ema,
que no deja de o ece en ajas, exige una igilancia
an
ex emada, que la Seccion no se a e ió á aconseja lo,.
p e i iendo que los a ones ing esen en asilos comple a-
men e sepa ados de los que ocupen las hemb as, como
ocu e en las casas de co eccion de Ruysselede y
Bee -
men, en Bélgica.
El p incipio de «mejo a la ie a po el niño y al niño
po la ie a,» de endido po el sábio
y
ene able M . Lu-
cas, y p ac icado po él en su céleb e colonia de Val
d
Ye e, cuen a con la simpa ía de odos los aman es de
(1) La Sociedad pa a la e o ma de la ju en ud, es ableci-
da eni
.Te-w-Yo k, que dispone de una en a anual de más de
cua o millones
de eales, emplea el p ocedimien o do coloca
á los jó enes agabundos ó iciosos en las amilias hon adas
que los solici an, ob ando con exquisi o cuidado, y sin abando-
na la igilancia del jó en y de sus pa onos, que p ac ica po
medio de Comi és admi ablemen e o ganizados. Hace ein i-
cinco a ios que unciona dicha Sociedad, y en ese iempo
ha
p opo cionado hon osa colocacion á más de 35.000 niños que,
abandonados y sin asilo, con el iempo se hubie an con e ido
en
c iminales.
(Memo ia de M . Cha les
L. B ace.)
ca,.
pa
b1
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
7
1
la educacion de la ju en ud, que comp enden que la ida
de campo y los abajos ag ícolas son medios e icaces
pa a mo aliza á los jó enes iciosos y los más indicados
pa a su desa ollo ísico, que an o debe cuida se; pe o
consag a odos los jó enes á la ag icul u a, es iolen a
la ma cha de los que, po sus an eceden es, han de i i
en las ciudades, donde sólo en abajos indus iales po-
d án halla colocacion. La Seccion, eniendo es o en cuen-
a, dió la p e e encia á las colonias ag ícolas peni encia-
ias; pe o consignando la necesidad de que pa a elegi
las ocupaciones ó abajos en que deban dedica se á los
jó enes, se engan p esen e su o igen y p obable po eni ,
aun cuando odos, como medida higiénica, deben ocupa se
algo en aenas de campo.
El S . Chopin, Di ec o de la Adminis acion peni en-
cia ia de F ancia, habló de la o ganizacion de los es able-
cimien os des inados en su país á los jó enes delincuen es
y
iciosos, ci ando con g andes elogios los ma a illosos
esul ados ob enidos en la colonia ca ólica de Me ay y
la p o es an e de S e. Foy, y de endió la necesidad de que
el Gobie no igile las ins i uciones p i adas des inadas á
los jó enes
iciosos, á
in de e i a los abusos que enume-
ó, y que con g an celo ha log ado co egi la Adminis-
acion ancesa.
El Cong eso aco dó, á p opues a de la Seccion:
I
.
0
«Pa a ela po la sue e de los jó enes absuel os,
po habe ob ado sin disce nimien o y de los niiios aga-
bundos, mendigos ó iciosos, se debe pa i del p incipio
de que no se a a de ejecu a una pena ó impone un cas-
igo, sino de p opo ciona una educacion, cuyo in sea
pone á los discípulos en es ado de gana se la ida hon-
adamen e y se ú iles á la sociedad y á sí
mismos. »
2.° «La mejo educacion es la que da una hon ada a-
milia. En segundo luga , y á al a de amilias que o ez-
can ga an ías de una buena educacion
y
que es (
n dis-
pues as á enca ga se de ella, es p eciso acudi
á los es a-
blecimien os públicos ó p i ados.»
3.
0
«Es os es ablecimien os deben unda se sob e la
base de la eligion
y
del abajo, asociados á la ense íanza,
escola . »
111~11111~11~~~--
7 2
BIBLIOTECA JUDICIAL.
4.
0
«La cues ion de sabe si pa a los es ablecimien os
es p e e ible el sis ema de pequeños g upos de niños imi-
ando la amilia, ó la eunion en mayo núme o, sólo pue-
de decidi se
con
a eglo á las ci cuns ancias. En. odo caso,
el núme o de discípulos eunidos en un es ablecimien o
debe limi a se de mane a que el Di ec o pueda siemp e
ocupa se pe sonalmen e de cada alumno.»
5.
0
(elsos discípulos pe enecien es á di e sas eligio-
nes es a án sepa ados en cuan o sea posible. La sepa acion
de sexos y edades es con enien e en los niños de más de
diez a ios. Si las ci cuns ancias no pe mi en coloca á los
discípulos de di e sos sexos
y
edades en es ablecimien os
di e en es, es necesa io, po lo ménos, sepa a los en el es-
ablecimien o en que se encuen en.»
6.0 «La educacion que se dé en los es ablecimien os
debe co esponde á las condiciones en que i en los ob e-
os, ecibiendo enseñanza; escola al ni el de as Escue-
las elemen ales, la mayo sencillez en el alimen o, en el
es ido, en la habi acion, haciéndoles an e odo abaja .»
7.
0
<1EI abajo debe o ganiza se de mane a que los
discípulos de o igen u al, lo mismo que los de o igen u -
bano, hallen medios de p epa a se pa a el po eni á que
es án des inados. Si es o no es posible, se o ganiza án es a-
blecimien os di e sos que espondan á es e doble obje o;
y si ampoco uese es o posible, se p o ee á á es a necesi-
dad den o del mismo es ablecimien o.»
8.
0
«Las jó enes debe án ecibi en los es ablecimien-
os la educacion necesa ia pa a que sepan gobe na bien
una casa.»
9.
0
«La colocacion de los niños iciosos en las ami-
lias ó en los es ablecimien os end á luga , en cuan o sea
posible, e i ando la in e encion judicial
y
po medio de
disposiciones legales que impidan la e i ada del niño an-
es de que haya acabado de educa se, ó con a la olun-
ad de la Di eccion. El Cong eso aplaude los es ue zos
hechos en es e sen ido po a ias legislaciones,
y
pa a
sus i ui á la accion judicial la in e encion de una Au o-
idad pupila c eada al e ec o.»
10. «La du acion de la es ancia en los es ablecimien-
os de que se a a, pod á p olonga se has a los diez y
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
7
3
ocho años cumplidos. La libe ad concedida an es de es e
é mino, debe se e ocable en caso de mala conduc a.»
11.
«La Adminis acion de los es ablecimien os debe-
á ela pa a que los discípulos á su salida se coloquen
en una amilia hon ada, como mozos de lab anza, c iados,
c iadas, ap endices ú o iciales en un alle , ó de cualquie
o o modo.»
12.
«La Au o idad pública inspecciona á odos es os
es ablecimien os.»
Te ce o.
La p esencia de Delegados o iciales de casi
odas las naciones inspi ó á la Comision o ganizado a del
Cong eso, la idea de que se es udia a el modo de llega
á
una accion comun po pa e de la policía de los di e en es
Es ados, con obje o de e i a los c ímenes y acili a su
cas igo. Los S es. Bake , Guillaume, Jenne , I e nés, Le-
ebu e, Ha douin, Padua-Fleu y
y
Rubenson, es u ie on
con o mes en que debia mejo a se el se icio de policía de
cada país, dando á es a ins i ucion odo el p es igio que
me ece, y p ocu ando que la o ganizacion de la de cada
uno ue a lo más pa ecida posible á la de los o os; indi-
cándose la con eniencia de que además de los pe iódicos
especiales de la policía de cada nacion, se publica a uno
in e nacional, en que se die an las no icias necesa ias pa a
la cap u a de los c iminales pe seguidos, es ableciéndose
á la ez una o icina cen al de in o mes. El S . I e nés,
enca gado del egis o gene al de penados
(casie s judi-
ciai es),
en el Minis e io de Jus icia de F ancia, explicó
cómo se encuen a o ganizado el se icio en es e país, que
cambia con Bélgica, I alia, Aus ia y Ba ie a las no icias
necesa ias pa a a e igua los an eceden es penales de los
súbdi os espec i os, mani es ando la u ilidad que epo -
a ía pa a la pe secucion de los c iminales, que lo que se
p ac ica aho a po mú ua complacencia y sin obligacion,
se hicie a ex ensi o á los demás países, y se o ganiza a el
se icio de una mane a o icial, pa a que pudie a sabe se
la conduc a obse ada po un indi iduo en odos los luga-
es en que hubie e esidido.
Se con ino ambien en la necesidad de e isa los a-
ados de ex adicion, excep uando de ella únicamen e 11
los eos de e dade os deli os polí icos ó locales, acili an-
SO
BIBLIOTECA
JUDICIAL.
los es ablecimien os públicos de educacion ó de e o ma á
los jó enes delincuen es, en caso de que sean absuel os
po habe ob ado sin disce nimien o, ó bien cuando deba
condená seles á alguna pena p i a i a de libe ad?
Segunda
sec
don.
—Régimen
peni encia io.
1.
0
Segun los úl imos p og esos, ¿qué modi icaciones
pod ian in oduci se en la cons uccion de p isiones celu-
la es, pa a simpli ica la y hace la ménos cos osa, sin pe -
juicio de las condiciones necesa ias á la p uden e aplica-
cion del sis ema?
2.
0
¿Cuál se ia la mejo o ganizacion pa a las p isio-
nes locales, des inadas á la de encion p e en i a ó á ex-
ingui penas de co a du acion?
3.
0
¿Se ia con enien e adop a penas p i a i as de
libe ad que, mejo ando los sis emas conocidos, se aplica-
sen, en las coma cas ag ícolas, ó á los penados ag icul o-
es poco ap os pa a los abajos indus iales?
4.
0
¿Qué u ilidad ienen los Consejos
y
comisiones de
igilancia de las p isiones y las ins i uciones análogas?
¿Cómo deben o ganiza se y qué acul ades deben conce-
de les las leyes?
5.
0
¿A qué p incipios debe ajus a se la alimen acion
de los eclusos bajo su aspec o higiénico peni encia io?
6.
0
En los es ablecimien os penales, ¿es p e e ible el
sis ema de abajo po adminis acion al de con a a?
7.
0
¿Has a qué pun o pe judica el abajo en las p i-
siones á la indus ia lib e? ¿Cómo se pod ia o ganiza el
abajo de los eclusos, pa a e i a en lo posible los incon-
enien es de la compe encia?
8.
0
¿Qué es ímulos pueden emplea se con los eclusos,
en in e és de una buena disciplina peni encia ia? En pa -
icula , ¿has a qué pun o debe pe mi i seles dispone de
su peculio?
9.
0
¿Segun qué p incipios debe o ganiza se la escuela
en los es ablecimien os peni encia ios?
10. Además del cul o
y
la -ins uccion eligiosa, ¿qué
medios educado es deben emplea se en las p isiones los
domingos y dias es i os?
e
).
P.
el
e
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
81
Seccioi
e ce as—Ins i uciones p e en i as.
1.
0
¿Se ia ú il o ganiza asilos pa a los que salen de
las p isiones? En la a i ma i a, ¿cómo podia p o ee se á
es a necesidad?
2.° ¿Cuál se ia el p ocedimien o mejo pa a consegui
el cambio egula de in o mes penales
(casie s judiciai es)
en e los di e sos Es ados?
3.
0
¿Se ia posible in oduci en los T a ados de ex-
adicion, una cláusula ela i a al cange de aquellos pe-
nados que especialmen e señalasen los mismos T a ados?
4.
0
¿Cuáles son los medios más e icaces pa a impedi
y
comba i la agancia?
5.
0
¿Las isi as que hacen á los eclusos los miemb os
de las asociaciones de pa ona o ú o as bené icas, ajenas
á la Adminis acion, deben concede se
y
p omo e se?
Pa a emi i dic ámen
( appo )
sob e cada uno de los
emas indicados, ue on designadas aquellas pe sonas que
podían a a el asun o, y pa a que el abajo esul ase
p ác ico, además de ecomenda la b e edad, se esol ió
que á cada ema p ecedie a una especie de azonamien o,
6 exposicion de mo i os edac ada po la Comision, pues
de ese modo se log aba que los ponen es no di aga an
y
ciñe an sus in o mes á los que el Cong eso debia a a y
esol e , eniendo en cuen a los dic ámenes y documen-
os elacionados con cada uno de los emas. De és os se
excluyó el ela i o á los medios de comba i la emb ia-
guez, po no habe se eunido los an eceden es necesa ios;
sin emba go, Suecia y No uega emi íe on abajos pa i-
cula es dignos de es udio, llenos de obse aciones muy
cu iosas, que se án ap o echadas pa a ep imi el abuso
de las bebidas alcohólicas.
Habiéndose esuel o en S ockolmo que el e ce Cong e-
so peni encia io se euniese en Roma, se eo ganizó la
Comision pe manen e, y segun la cos umb e es ablecida,
ué elegido p esiden e el in a igable Di ec o de las
p i-
siones
i alianas, S . Bel ani Scalia; icep esiden e, el
p o eso de Munich, S . Hol zendo , y sec e a io, el se-
6
1
.
12
a 131.001.'
E CA JUDICIAL.
'ño Guillaume, Di ec o de la peni encia ia de Neuch.á el.
Los indicados se eunie on en Luce na el 7 y
9
de
Oc u-
b e
de
1882,
y allí aco da on en ia el p og ama y
expo-
sicion de mo i os á cada uno de los ponen es designados,
y aun cuando en e és os igu aban cinco españoles, sólo
es en ia on los abajos que end é ocasion de examina
más adelan e.
El Gobie no de Suecia ap o echó la ennion de S ockol-
mo pa a exhibi abajos y manu ac u as de las p isiones
escandina as, y el éxi o de ese ensayo decidió á la Comi-
sion á celeb a en Roma una e dade a Exposicion peni-
encia ia, que me ece el capí ulo especial que le dedico.
Tambien aco dó oga á los Gobie nos emi iesen los pla-
nos de la celda que conside asen más pe ec a, á in de e-
p oduci la de amano na u al con odos sus de alles, acce-
so ios y mobilia io, a a que los concu en es pudie an
hace un es udio compa a i o de la a qui ec u a ca cela-
ia,
no sólo bajo el pun o de is a del égimen y de la hi-
giene, sino especialmen e po lo elacionado con los gas-
os
de
cons uccion, que e a uno de los emas incluidos en
el p og ama
del Cong eso.
A
la ez se p oponia la Comision p epa a los ma e-
iales necesa ios pa a que algun dia pueda esc ibi se la
his o ia de la e o ma peni encia ia, abajo in en ado
po el céleb e é inol idable M . Wines (1), que sólo puede
ealiza se con el auxilio de odos, y po eso en iendo
que
son
in e esan es las no icias his ó icas y bibliog á icas
que la mayo pa e de las naciones en ia on al Cong eso
de Roma (2).
Te minados los p epa a i os, o adas po las Cáma as
i alianas las sumas necesa ias pa a los gas os, y ob enido
el concu so del Gobie no del ey Humbe o, decidió la
(1)
The S a e
o
P isons and
o
child-sa ing ins i u ions in
he ci ilized Wo ld,
by E. C. Wines, Camb ige, 1880.
(2)
Po enca go del S . Bel ani Scalia, esc ibí y p esen é
al Cong eso la Reseña his ó ica de la e o ma peni encia ia
en España y no icia de las ob as publicadas sob e el asun o,
abajo imp eso en ancés, que u e el hono de acompaña
á es a Memo ia, y o ma el í ulo 1. de es os Es udios.
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
83
Comision que el Cong eso se euniese en Roma á in de
Oc ub e de 1884. La epidemia colé ica que cas igó algu-
nas naciones y causó es agos an e ibles en. Nápoles,
obligó á suspende la eunion, asladándola al a lo si-
guien e; e aso que ap o echó la Comision pa a acumu-
la g an iqueza de da os, no icias, an eceden es, docu-
men os emi idos po los Gobie nos, Co po aciones y pa -
icula es adhe idos á la ob a del Cong eso, además de los
ecogidos en sus isi as po el eminen e P o eso y Ma-
gis ado S . Canonico, y el dis inguido Dipu ado S . Ba-
on de Renzis (1).
Pa a mejo desempeño de su enca go, decidió la Comi-
sion c ea un
Comi é ejecu i o,
cuya P esidencia con i ió
al S . Duque Leopoldo de To lonia, Síndico (Alcalde) de
Roma, o mando dicho Comi é los S es. Canonico, Bel-
ani Scalia, Renzis, Vazio, Be nabo Silo a a, y en ep e-
sen acion de la p ensa, el S . Le is. Todos con ibuye on
con g an en usiasmo é incansable ac i idad al éxi o del
Cong eso, p odigando á los ep esen an es ex anje os
a enciones que jamás ol ida emos los que u imos la
sue e de concu i á la Ciudad E e na.
CAPÍTULO II.
Sesiones de la Comision in e nacional peni encia ia cn Roma.
Aun cuando la ape u a del Cong eso debia ene luga
el
16
de No iemb e, los ep esen an es de los Gobie nos
habian sido con ocados pa a el dia
13
de dicho mes, y á
las dos de la a de se eunían en el magní ico salon de
sesiones del Capi olio, los en iados de Aus ia, Baden,
Ba ie a, Dinama ca, España, F ancia, G ecia, Holanda,
Hung ía, I alia, No uega y Suiza.
(1) El S . Canonico isi ó en Oc ub e
y
No iemb e de 1884
las p incipales p isiones de Ba ie a, Bélgica, B emen, Ham-
bu go, Lubeck, No uega, P usia, Rusia, Sajonia, Suecia
Suiza. El S . Renzis isi ó las de Aus ia, Dinama ca, Espa-
ña, F ancia, Holanda, Ingla e a y Po ugal. Ambos han dado
cuen a de sus iajes y es udios en in e esan es Memo ias di-
igidas al S . Minis o del In e io del eino de I alia.
84
BIBLIOTECA JUDICIAL.
Despues de las p esen aciones o iciales, los Delegados
ue on elici ados en nomb e de la ciudad de Roma po
el síndico S . Duque de To lonia, y ac o con inuo comen-
zó la sesion, dando cuen a de allada el Sec e a io S . Gui-
llaume
de los abajos y acue dos adop ados po la Comi-
sion en sus euniones de Pa ís y Luce na, me eciendo el
aplauso de los concu en es. De igual modo se ap oba on
las cuen as p esen adas po el Teso e o S . Hol zendo ,
y como en la indicada echa no habian llegado aún los
en iados de Rusia y Suecia, se suspendió la sesion pa a
con inua la cuando es u iesen p esen es los S es. Alm-
quis
y
Galkine, Delegados de las indicadas naciones.
En las euniones pos
e io es se discu ie on asun os de
de alle poco impo an es, bas ando e e i que la idea de
c ea en Roma una Biblio eca in e nacional peni encia ia,
indicada po el S . Bel i ani Scalia, ué acogida con la na-
u al bene olencia, pe o nada se esol ió, po que los con-
cu en es no se conside a on au o izados pa a comp ome-
e á sus espec i os Gobie nos, o eciendo, sin emba -
go, pa icipa lo, á los elec os que hubiese luga .
Pa a cumpli lo dispues o en el a . 8.
0
del eglamen-
o, se hicie on indicaciones de las capi ales donde pod ia
euni se el cua o Cong eso peni encia io, y eliminadas
las de Amé ica, po las di icul ades de iaje y o as que
no es p eciso esella , la Comision decidió po unanimi-
dad que la u u a Asamblea se euna den o de cinco años
en San Pe e sbu go, y despues de con a con la acep a-
cion del Gobie no del Cza , se diese cuen a al Cong eso
pa a su ap obacion. Así ocu ió, y segun la p ác ica es a-
blecida, se eo ganizó la Comision pe manen e enca gada
de p epa a los abajos pa a la eunion de 1890, eligien-
do p esiden e al S . Galkine-W askoi, conseje o p i ado
del Empe ado , y di ec o gene al de las p isiones usas,
conse ando sus espec i os ca gos los S es. Hol zendo
y
Guillaume.
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
85
CAPÍTULO
III.
Sesion de ape u a y cons i uelon del Cong eso.
El Comi é
ejecu i o, p é io acue do del Ayun amien o
de Roma, decidió que el Cong eso se euniese en el mag-
ní ico palacio que pa a Exposicion de Bellas A es se ha-
bia cons uido en la ia Nazionale.
El edi icio, al que da acceso sobe bia escalina a, co o-
nada po un pó ico de galla das p opo ciones, se compo-
ne de dos pisos. En el bajo se habili ó pa a las sesiones
del Cong eso el salon p incipal, cuyas pa edes cub ian
ecue dos alegó icos y e a os de las pe sonas allecidas,
que más se habian dis inguido po sus abajos en p ó de
la e o ma peni encia ia, y en ese concep o igu aban los
españoles Be na dino de Sando al, Ce dan de Tallada,
Sil ela, Mon esinos, Pacheco y Posada He e a. Debajo
de cada e a o una insc ipcion eco daba las echas del
nacimien o y mue e, y un pensamien o del esc i o (1).
Daba ing eso al salon de sesiones, una elegan e y espa-
ciosa gale ía ado nada con escudos y bande as de las na-
ciones que acudian al concu so, y los e a os, en amaño
na u al, de los sobe anos y je es de Es ado, igu ando
en e ellos el que el malog ado ey de España, D. Al on-
so XII, egaló al Cong eso de los Dipu ados de I alia. Á
de echa é izquie da de la indicada gale ía, se 'labia ins a-
lado la Exposicion peni encia ia, que llenaba seis g andes
salones
y
los depa amen os acceso ios que desc ibi é más
adelan e.
En el piso p incipal del palacio se ennian las seccio-
nes y el Cong eso de An opología c iminal, ocupando la
gale ía supe io los planos de allados y ep oducciones
en made a de las celdas y cá celes que cada nacion con-
side ó dignas de es udio.
1) Po enca go del S . Bel ani Scalia, emi í los e a os
y no icias de los españoles ilus es que igu aban
en la sala
de sesiones del Cong eso peni encia io. Tambien en ié los
de La dizabal, Olózaga y Al a ez (D. Ci ilo), que po al a de
si io no se coloca on; pe o í p epa ados los e a os con las
co espondien es insc ipciones.
86
BIBLIOTECA JUDICIAL.
Poco despues de las doce del dia 16 de No iemb e, em-
peza on á llega al palacio los in i ados que, de casi odas
las naciones de Eu opa y algunas de Amé ica, acudian al
Cong eso, euniéndose, en e Delegados de los Gobie nos,
de las Co po aciones y especialis as, ce ca de doscien os
cincuen a ep esen an es, con ándose en e ellos cinco se-
ño as, que con g an compe encia a a on los asun os e-
lacionados con los es ablecimien os de co eccion pa a
las muje es y jó enes, y asilos pa a penados cumplidos.
Además de la ep esen acion diplomá ica, asis ian po
España, el Excmo. S . D. Manuel Sil ela, delegado del
Minis e io de G acia y Jus icia y de la Real Academia
de Ju isp udencia; el Ilmo. S . D. Ped o A mengol y Co-
ue , po la Dipu acion p o incial y Sociedad Económica
de
Ba celona; el Excmo. S . D. Luis Diaz Mo eu, po el
Ayun amien o y Jun a de cá celes de Mad id, y el au o
de es a Memo ia, que, además de la ep esen acion con
que me hon ó el Gobie no de S. M., lle é la de la Socie-
dad Económica 1VIa i ense. No ábase la ausencia de los
e e anos campeones Lúcas, C o on, Bonne ille de Ma -
sangy, Be enge , Thonissen, Ca a a y ilauson ille, de-
plo ando ambien la al a de la insigne española doña
-Concepcion A enal, maes a de g ande au o idad en odo
lo que se elaciona con el égimen peni encia io.
A las dos de la a de ocupó la P esidencia el S . Dep e-
is,
Je e del Gabine e i aliano, que dió la bien enida
á
los
cong egados en nomb e de I alia y su Gobie no, elici án-
dolos po la emp esa acome ida, de la que espe aban
g andes esul ados la ciencia y la Adminis acion públi-
ca. S. M. el ey Humbe o, que se encon aba en Tu in,
enca gó al S . Dep e is que leyese el elég ama siguien e:
«In nome mio e della Nazione, mando un salu o agli illus-
i ci adini e anie i e i aliani con enu i nella capi ale del
e
i
no pel Cong esso in e nazionale peni encia io. Segui ó
col piú i o in e esse i la oi a casi si accingono uomini di
an a do ina, anima i dal deside io del pubblico bene
e
accio
o i pe cM i lo o s udi dieno i miglio i isul a i nel
concilia e le agioni della gius izia con quelle della uma-
ni á.»
Te minada la lec u a de es e despacho, que uá
ecibido
con g an aplauso,
el S . Dep e is decla ó abie as
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
8 7
las sesiones del e ce Cong eso Peni encia io in e na-
cional.
Pa a que un en iado ex anje o espondiese al Je e del
Gobie no i aliano, cedió el S . Bel ani Scalia la palab a
al ene able Ba on de Hol zendo , que usó de ella dan-
do g acias muy a ec uosas á I alia, al Rey, al Gobie no y
á la ciudad de Roma, po la b illan e acogida y espléndi-
da hospi alidad que dispensaba al Cong eso. Un discu so
muy in e esan e p onunció ambien el dis inguido es a-
dis a, S . Mancini, y e minó la ce emonia p esen ando el
S . Canonico al P esiden e a ios olúmenes del álbum
o mado con e a os, pensamien os y au óg a os de las
pe sonas que en la ac ualidad se dedican al es udio del
De echo penal y ciencia peni encia ia, en cuya p ime a
página puso su i ma el S . Dep e is, á la ez que o eció
en ega al Sobe ano de I alia el ecue do que le dedica-
ban los especialis as cong egados en Roma; y los que no
habiendo podido concu i pe sonalmen e, ac edi aban
po ese medio halla se iden i icados con la ob a del Con•
g eso (1).
El dia 17, á las nue e de la mañana, se eunie on las
Secciones pa a discu i los emas del p og ama, p oce-
diendo, an e odo, al nomb amien o de sus mesas espec i-
as. La Comision ejecu i a habia dispues o que un Dele-
gado del pais ab iese la sesion, y po galan e ía aco dó
ice
que odos los ca gos se con i iesen á los ep esen an es
ex anje os, pa a que los i alianos pudie an lib emen e
h
Y
cumpli los debe es de la hospi alidad.
Las Secciones eligie on po aclamacion, pa a los ca gos
de sus espec i as mesas, á las siguien es pe sonas:
lid
SECCION PRIMERA.
P esiden e,
S . Pols;
Vicep esiden-
es,
Las es, Mon gome y, Reichen ,Tad,
Jacquin
y
Co e-
on.—See e a, ios,
S es. Bois ad
y
Almquis
(Vic o ).
SECCION SEGUNDA.
P esiden e,
S . G-oos.--Vicep esi-
(1) Las i mas, echas y pensamin os que igu an en los
e e idos álbu ns, se han coleccionad9 en un. p ecioso
ol í-
men, ecue do de la
Comision
i aliana á los ep esen an es
que acudie on
á
Roma; lib o cu ioso que, con el iempo, en-
d á un alo inap eciable.
88
BIBLIOTECA JUDICIAL.
denles, S es.
A gy opoulos, Eke , Reissembach, Tau e
y
P ins.—Sec e a ios,
S es. Se men y Po o.
SE
ccioN
TERCERA..
P esiden e,
S . Jagemann.—Vice.
p esiden es,
S es. S a k, Van Hoa en , Jacowleuw
y
Ra-
mos.—Sec e a ios, S es. Bou ga el
y
Bighini.
A pesa del acue do de la Comision i aliana, siguiendo
la p ác ica es ablecida en los Cong esos an e io es, el de
Roma con i ió la P esidencia al S . Dep e is, y po acla-
macion nomb ó a ios Vicep esiden es, colocándolos po
igu oso ó den al abé ico de apellidos, pa a aleja oda
idea de p e e encia, quedando, po an o, cons i uida la
mesa del Cong eso como sigue:
P esiden e.—S .
Dep e is, P esiden e del Consejo de
Minis os.
Vicep esiden es.—S es.
Almquis , Delegado de Suecia.
Idem.—Galkine W askoi, id. de Rusia.
ídem.—Gau ie de Rase, id. de Bélgica.
Ideen.—He be e, id. de F ancia.
/dem.—Hol zendo , id. de Ba ie a.
ídem.—László, id. de Hung ía.
Idem.—Sch o , id. de Aus ia.
Idem.—Sil ela, id. de Espada,.
Sec e a io
gene al.—Guillaume, id. de Suiza.
Cons i uido el Cong eso, ocupó la P esidencia el Dele-
gado sueco S . Almquis , que p opuso á la Asamblea, y
és a aco dó, en ia al ey de I alia un elég ama con es-
ando al leido po el S . Dep e is el dia de la inaugu a-
cion. Tambien se en ia on elég amas de ag adecimien o
á los Gobie nos que habían concu ido o icialmen e al
Cong eso; despachos á los que espondie on sin pé dida
de momen o, leyéndose en la sesion del dia 20 de No-
iemb e, en e o os, el del S . Cáno as del Cas illo, á la
sazon P esiden e del Gabine e español.
CAPÍTULO IV.
Acue dos del Cong eso sob e Legislacion penal.
Con a eglo al Reglamen o, las secciones discu ian los
emas del p og ama, y despues de adop ado acue do so-
b e cada pun o, se designaba un ponen e
( appo eu ),
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
S9
enca gado de da cuen a la Asamblea gene al y o mu-
la las conclusiones que és a debia o a . Po lo dicho, se
comp ende á que la discusion animada
y
el in e és mayo
se concen aba en las secciones, y á lo ocu ido en ellas
me e e i é, gua dando, al eseña los acue dos, el ó den
con que apa ecen las p egun as en el p og ama de allado
en el p ime capí ulo de es a Memo ia.
I.
Sob e la in e diccion de de echos polí icos y ci i-
les, p esen a on dic ámen los S es. Pols y László, y aun
cuando disen ian en el concep o de la pena y algunos de-
alles, ambos la admi ian como acceso ia, concediendo al
culpable posibilidad de ehabili a se. Se deseaba sabe si
la época de la ehabili acion debia ija la el T ibunal al
p onuncia el allo, ó con enía hace lo despues, segun la
conduc a del condenado y clase de deli o come ido, pues
odos sabemos que un homb e puede con e i se en au o
de homicidio, po exage ado concep o del hono ó ex e-
mado ca iño á su amilia, y se ía injus o p i a le de eje -
cicio de de echos ci iles, como la pa ia po es ad, la au o-
idad ma i al, y o os de los que, lejos de abusa , habia
p ocu ado de ende llegando has a come e el c imen po
que se le cas igaba.
Teniendo en cuen a las eo ías expues as pe los o ado-
es que oma on pa e en el deba e, la seccion p opuso, y
el Cong eso decla ó: «Que la pena de in e diccion es com-
pa ible con un sis ema peni encia io e o mado , siemp e
que se aplique solamen e cuando el hecho especial que
mo i e la condena jus i ique el emo de abuso de de e-
cho con pe juicio de legí imos in e eses públicos ó p i a-
dos, y sea impues a sólo po iempo de e minado, excep-
cion hecha del caso en que la pena p incipal sea pe pe ua.»
II.
El Conde A. de Fo es a, dis inguido magis ado,
esc i o i aliano muy conocido en España (1), sos u o en
el Cong eso de Lónd es, de
1872,
la necesidad de aboli
las penas co as p i a i as de libe ad, y la p ision sub-
sidia ia, en caso de insol encia, sus i uyéndolas po o a
(1) Es au o del in e esan e lib o
La Spagna,
ob a en es
olúmenes, que es la desc ipcion de un iaje po nues o pais,
lleno de juiciosas y p o undas obse aciones.
96
BIBLIOTECA JUDICIAL.
»De un lado es a ian, po ejemplo, los de enidos suje os
á sepa acion indi idual an comple a como se desee; pe o
que no deben su i el igo de la pena celula , es deci ,
las pe sonas suje as á p ision p e en i a, y po analogía,
los condenados á su i penas de co a du acion. Pa a los
eclusos de es a ca ego ía bas a án casas de aislamien o,
que no eclaman la complicacion que aen los se icios
en las e dade as peni encia ías pa a eclusiones de ma-
yo du acion, sin ol ida las modi icaciones que consien e
el égimen, segun la si uacion legal de cada indi iduo.
»De o o lado es a ian los condenados á su i la e -
dade a pena celula . Es os end án necesa iamen e que
ing esa en es ablecimien os do ados de los se icios que
exige el sis ema celula comple o, que es sin duda más
cos oso, pe o el núme o de esas p isiones se ia meno , po -
que se ia más educida la poblacion que les co espon-
diese.
II.
»Las p isiones locales des inadas á la de encion
p e en i a y su i penas de co a du acion, deben suje-
a se al sis ema de sepa acion indi idual.
»El égimen aplicable á los p esos, debe es a exen o
de odo lo que pueda e es i ca ác e penal. Los conde-
nados á penas de co a du acion, es a án some idos á p i-
sion simplemen e ep esi a.
III.
»El es ablecimien o de abajos públicos al ai e
lib e pa a los condenados á penas de alguna du acion,
puede se con enien e en cie os países y en de e minadas
ci cuns ancias. Es os abajos no deben se conside a-
dos como incompa ibles con los sis emas peni encia ios
ac ualmen e en igo en di e en es países.»
IV.
En la discusion del ema ela i o á las Comisio-
nes de pa ona o
y
igilancia, omó pa e el S . Diaz Mo-
eu, delegado de la Jun a de cá celes de Mad id, de en-
diendo la necesidad de las mismas.
El Cong eso, despues de echaza una enmienda del
S . Gau ie , ap obó el dic ámen del S . Ha douin, decla-
ando:
1.0 «Que es indispensable c ea ce ca de oda cá cel
p ision donde se su an penas p i a i as de la libe ad,
ins i uciones que engan p incipalmen e po obje o el e-
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
97
....•
n
•••
n
•
n
••••
n
•......•
nnnnnnn
••••
la sob e la si uacion de los de enidos, ayuda con asidui-
dad á su enmienda y egene acion mo al, p ocu ándoles,
cuando consigan la libe ad, los bene icios del pa ona o.
2.
0
»Respe ando lo que la legislacion de di e sos Es-
ados de e mina sob e los comi és ó comisiones de las p i-
siones, el Cong eso c ee ú il oma en conside acion las
p oposiciones siguien es:
a.
»Ce ca de odo es ablecimien e de de encion penal
debe exis i un comi é de igilancia y de asis encia peni-
encia ia, au o izado po el Pode público.
b.
»El comi é debe á compone se de las pe sonas que
designe la au o idad, escogidas especialmen e en e an i-
guós unciona ios y o as pe sonas de mo alidad é idonei-
dad no o ias. El núme o de dichos indi iduos es a á en
elacion con la impo ancia del es ablecimien o,
y
se án
indi iduos na os de la Comision, uno ó a ios ep esen-
an es del T ibunal en cuya ju isdiccion es é si uado el
es ablecimien o, y uno ó a ios ep esen an es de la au o-
idad adminis a i a de la localidad.
c. »Las comisiones ó comi és de igilancia y asis encia
peni encia ia, no deben c ea di icul ades á la ma cha e -
guia de los se icios ni del égimen de la p ision, que
incumben po comple o al Di ec o , po se és e el único
esponsable.
d. »Los comi és ó comisiones es a án some idos al Di-
ec o gene al de los es ablecimien os peni encia ios.
e.
»Las a ibuciones de dichas comisiones, consis i án
especialmen e: 1.
0
En inspecciona los abajos que se
ejecu en en la p ision, la ins uccion mo al y eligiosa, y
la ejecucion de los eglamen os en lo ela i o á la disci-
plina de los eclusos, p oponiendo, en caso necesa io, á la
I
Di eccion gene al, las e o mas ó modi icaciones que con-
side en opo unas pa a el buen égimen del es ableci-
mien o. 2.
0
In o ma sob e oda p oposicion de ecom-
pensa, indul o ó ebaja de pena y libe ad p o isional.
3.
0
Aconseja y p opo ciona á los cumplidos los bene i-
cios del pa ona o. 4.° Inspecciona los se icios elacio-
nados con la higiene y la alimen acion de los p esos, in-
e iniendo el cumplimien o de los con a os de suminis-
os y o os que a ec en á los indicados se icios.»
98
BIBLIOTECA JUDICIAL.
V. Los p incipios que deben se i de base á
la
ali-
men acion de los p esos, bajo su aspec o higiénico y peui_
encia io, son dos: uno ilosó ico,
y
o o cien i ico, y habien-
do a ado del ilosó ico en las conside aciones gene ales
del dic ámen, nos ocupa emos del cien í ico.
Es e descansa sob e los es da os isiológicos siguien-
es, comp obados po la expe iencia.
1.
0
El p eso sano que no abaja, debe oma el mí-
nimum de alimen acion necesa io y su icien e, llamado en
isiología acion de sos enimien o, que es á ep esen ada
po un con
j
un o de sus ancias alimen icias, con enien e-
men e escogidas y a iadas, en elacion con el clima, las
cos umb es de los di e en es países, y en e ellas es ú il
que igu e la ca ne.
2.
0
El p eso que abaja iene necesidad de una ali-
men acion suplemen a ia, llamada acion de abajo, que,
además de la acion de sos enimien o, comp ende un con-
jun o de sus ancias alimen icias con enien emen e esco-
gidas
y
a iadas.
3.
0
Pa a que la alimen acion esponda á las necesida-
des isiológicas, la p opo cion de las sus ancias albumi-
noideas ó azoadas con elacion á las sus ancias e na ias
ó no azoadas, puede oscila en e 113 ó 116,5, sin apa a -
se
de
es as p opo ciones en más ó en ménos, de un modo
pe manen e.
A
la aplicacion de es os p incipios con iene añadi : que
á su en ada en los es ablecimien os deben los p esos
su i una isi a médica pa a de e mina su es ado de
salud, cons i ucion ísica y mane a de i i an e io , de-
biendo dispone se les pese pe iódicamen e. Con iene es-
ablece un égimen de alimen acion pa icula pa a aque-
llos cuya cons i ucion es é al e adl„
y
pa a los que se en-
cuen en en peni encia ías si uadas
en
coma cas donde
einan en e medades endémicas.
No se discu ie on los emas 6.
0
,
7,0
y 8.
0
, ela i os á la
o ganizacion del abajo peni encia io, especialmen e pa a
e i a el daño que se dice ocasiona á la indus ia lib e
y
ecompensas pecunia ias que pueden concede se á los e-
clusos, dejando los indicados p oblemas pa a
el p óximo
Cong eso de San Pe e sbu go.
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
99
IX.
El Cong eso opina que en las peni encia ías pa a
uno
y
o o sexo, debe exis i una escuela en la que se en-
se ie, po lo ménos, lec u a, esc i u a, a i mé ica, leccio-
nes de cosas, y si es posible, elemen os de dibujo. Se debe,
además, ense ia á los p esos un a e ú o icio pa a que
puedan gana su subsis encia cuando ecob en la libe ad.
X.
Sob e el empleo que debe da se en las p isiones á
los domingos y dias es i os, esc ibió un magní ico dic á-
men la S a. D.
a
Concepcion A enal, en el que no se sabe
qué admi a más, si la p o undidad de los concep os, la
belleza de la o ma, ó la delicadeza de sen imien os de
una muje que comp ende y explica lo que padecen los
enca celados. La lec u a del dic ámen de la S a. A enal
p odujo al en usiasmo, que se aco dó po unanimidad
en ia á la insigne española el siguien e elég ama:
La
oisiéme sec ion du Cong és peni en iai e in e na ional en
exp iman ses eg e s que Mane. A enal n'ai pas pu eni
elle méme sou eni les conclussions de son ema quable ap-
po , lui o e l'hommage de sa espec ueuse sympa ie.
Despues de un in e esan e deba e, la Seccion enca gó
la edaccion del dic ámen y conclusiones á la S a. Pos ,
dis inguida Doc o a en De echo de la Uni e sidad de
Tu in, y á p opues a suya, en medio de g andes aplau-
sos, exp esó «el Cong eso su deseo de que el p eso de uno
ú o o sexo pueda consag a el domingo y dias de ies a
á la ocupacion que más le con enga, en e las que enga
á su disposicion. Es as ocupaciones pod án se el esc ibi
á su amilia,
y,
segun los países, la lec u a, la música, el
dibujo, la escul u a en made a, pa icipacion en las buenas
ob as y asis encia á las Con e encias que o ganicen las
sociedades de pa ona o sob e elemen os de mo al, de de-
echo y de o as ciencias que con engan, segun las ci -
cuns ancias especiales de la localidad.»
CAPÍTULO VI.
Acue dos del Cong eso sob e medidas
p e en i as.
I. El ema ela i o á la c eacion de e ugios pa a los
penados cumplidos, dió luga á un deba e empe iadísimo,
en el que oma on pa e ca o ce o ado es, con ando en e
100
BIBLIOTECA JUDICIAL.
ellos á las S as. Bogelo y condesa Oppezzi, que p onun-
cia on in e esan es discu sos. La mayo ia de la Seccion
se mos ó a o able á la c eacion de los asilos, en la o -
ma que p oponia el S . Fuchs, á quien se enca gó el dic-
ámen y conclusiones pa a el Cong eso.
An e la Asamblea lo leyó el S . Fuchs, y en nomb e de
la mino ía de la Seccion apoyó el S . Ranzoli una en-
mienda con a ia po comple o á la c eacion de los e u-
gios, udamen e comba idos ambien po el eminen e ma-
gis ado i aliano S . Canonico, que log ó se desechase el
dic ámen del S . Fuchs.
II.
Sob e el ema segundo de es a Seccion, hizo ob-
se aciones muy opo unas el S . Sil ela, quien, como en-
endido diplomá ico, indicó las di icul ades que o ecia hoy
el cambio in e nacional de in o mes penales; pe o econo-
ció su impo ancia y u ilidad, y p opuso se acudiese á con-
enciones ó a ados especiales, que segu amen e acep a-
ian odos los Gobie nos, in e esados po igual en que se
cas igue á los culpables y se descub an las eincidencias..
Ese espí i u in o mó el dic ámen del ponen e, S . I e -
nés, y de acue do con és e exp esó el Cong eso su deseo
de «que el mayo núme o posible de países adop e un sis-
ema uni o me pa a hace cons a los an eceden es pena-
les
(cassie s judiciai es), y
á in de log a lo, debe ia e-
uni se una con e encia diplomá ica. Has a que ese sis ema
uni o me se es ablezca, pod ian los Gobie nos, po medio
de a ados ó de simples con enciones, aco da el cambio
ecip oco de bole ines ó in o mes de condenas co espon-
dien es á los nacionales espec i os.
III.
Es imp ac icable, y no debe in en a se, el cange
de penados pa a su i en su país las penas p i a i as de
libe ad, impues as po un Juez ex anje o. Sin emba go,
y en los casos en que la educacion peni encia ia o ezca
di icul ades, es de desea que los Es ados que engan aná-
loga o ganizacion peni encia ia acue den ecíp ocamen e
la acul ad de con ia al Juez de o igen, la ejecucion de
la pena impues a, bajo ese a de exámen ul e io
y
eem-
bolso de gas os.
IV.
El ema de la agancia uel e á discu i se
con
g an empeño, con iniendo odos en que es indispon-
ajá
)1}
,
u
J
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
101
sable comba i la, como medio de p e eni deli os que casi
siemp e se come en' po los que ca ecen de ocupacion y
medios líci os de subsis encia. Sob e es e asun o p esen ó
espon áneamen e un dic ámen digno de elogio D. Vicen-
e Viei es, p esiden e de la Audiencia de lo c iminal de
Huesca, cuyas ap eciaciones coinciden con las indicadas
po el ponen e o icial.
El Cong eso, acep ando lo p opues o po el S . I e -
nés, exp esó su deseo: «1.
0
de que se o ganice la bene i-
cencia pública de mane a que oda pe sona indigen e es é
segu a de halla abajo ap opiado á sus ac i udes co po-
ales, po el que pueda gana su subsis encia, 2.
0
que una
ez es ablecida la indicada o ganizacion, se cas igue se e-
amen e con abajos obliga o ios al que se dedique á la
agancia. »
V. Deben pe mi i se y auxilia se las isi as que ha-
gan á los p esos y penados los miemb os de sociedades de
pa ona os ó de bene icencia ex años á la adminis acion,
siemp e que obse en los eglamen os
y
se e i e un dua-
lismo de in luencia ó de au o idad. Las indicadas isi as
deben hace se, si es posible, sin la p esencia del gua dian.
CAPÍTULO VII.
Exposicion indus ial peni encia ia y modelos de celdas.
En la p ime a pa e de es a Memo ia indiqué que la
Exposicion peni encia ia ocupaba las seis g andes salas y
sus acceso ios del Palacio de Bellas A es, excep o el sa-
lon des inado á las sesiones del Cong eso.
Acudie on al concu so, p esen ando abajos de sus es-
pec i as p isiones: Baden, Ba ie a, Bélgica, Dinama ca,
España, Es ados Unidos, F ancia, Holanda, Hung ía,
I alia, Ingla e a, No uega, Rusia, Suecia y Suiza, cuyos
p oduc os apa ecian ag upados po naciones, sob esalien-
do I alia, que, como e a na u al, hacia espléndida os en-
acion de su indus ia ca cela ia. El aspec o de las Salas
p oducia imp esiones di e sas, pues si po una pa e
ag adaba e lo mucho y bueno que se cons úia en las
cá celes y peni encia ias, po o a pa e asal aba la duda
102
BIBLIOTECA JUDICIAL.
de si se ía cie o el da io de que algunas eces se ha que-
jado la indus ia lib e.
Los p oduc os de p ocedencia i aliana o maban es
g andes Secciones:
p ime a,
es ablecimien os penales co-
munes, bajo sus di e sas denominaciones;
segunda,
peni-
encia ías mili a es, y
e ce a,
casas de cus odia
y
de co -
eccion pa a jó enes. Den o de cada una de las indica-
das Secciones habia los g upos siguien es: 1.
0
Ag icul u-
a é indus ias ex ac i as. 2» Indus ias ex iles. 3.
0
Cue-
os, pieles y pelos. 4.
0
T abajos en me ales. 5» T abajos
en made a. 6.
0
A es g á icas. 7.
0
Quincalla y me ce-
ia, e c. 8.° P oduc os di e sos.
Los obje os exhibidos se hablan cons uido en sesen a
y
sie e de los no en a
y
dos es ablecimien os peni encia-
ios que iene I alia, en los cuales abajan ce ca de
15.000 de los 38.000 penados que aquéllos albe gan, se-
gun los da os acili ados á los ep esen an es ex anje os
po el in a igable S . Bel ani Scalia.
Los p oduc os de las p isiones ex anje as se exhibian
ambien po naciones, y den o de cada una se obse aba
la clasi icacion po g upos adop ada pa a la pa e i alia-
na. La Seccion espa iola p esen aba ejidos, calzado, al-
pa ga as, ces as, abajos en cue o y me ales, quincalla y
muebles p oceden es de los penales de San Miguel de los
Reyes, San Agus in y Valladolid, emi ido po la Di ec-
cien gene al de Es ablecimien os penales, me eciendo elo-
gios p incipalmen e los obje os de me al y quincalla. La
Jun a de Pa ona o
y
igilancia de Mad id exhibia man-
as, camisas, alpa ga as, ces as, algunos muebles, un ha-
cha y el uni o me de bombe o adop ado, segun se
dice,
pa a la cá cel celula .
La pa e más in e esan e de la Exposicion, po
su
no-
edad y esul ados p ác icos alcanzados, e a, sin duda, la
de los modelos de celdas. En la p ime a pa e de es a
Me-
mo ia
he dicho que á cada nacion se pidió el plano de la
celda que se conside ase más pe ec a y digna de es udio,
y habiendo espondido al uego de la Comision in e na-
cional, Aus ia, Baden, Ba ie a, Bélgica, Dinama ca, Es-
paila, Es ados Unidos, F ancia, Holanda, Hung ía,
In-
gla e a,
No uega, Rusia, Suecia, Suiza, el Comi é de
111
Iy
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
103
Roma, secundado po el ac i o ingenie o
S . Ma s, cons-
uyó en es gale ías ó co edo es, ein iocho modelos
de celdas, ep oduccion exac a de las e dade as, con o-
dos sus de alles, se icios y mobilia io, y pa a que la
ilu-
sion uese más comple a, den o de cada celda habia un
maniquí con el aje que usan los condenados del espec-
i o país, y á la pue a o o, is iendo el uni o me de un
gua dian.
En es a pa e de la Exposicion e a ambien impo an e
lo que p esen aba I alia. Se eía uno de los e ibles pozos
del Palacio ducal de Venecia de los siglos xi y x i, al-
o de ai e, y sin más luz que la a i icial que p opo ciona-
ba una mezquina lampa illa de acei e; o men os que han
pe pe uado las insc ipciones que los eclusos ponian en
las pa edes del calabozo, ep oducidas ambien pa a que
las iesen los cong egados en Roma y compa asen lo que
e an aquellas p isiones con lo que son hoy las mode nas
cá celes celula es. Al lado del pozo eneciano es aba la
celda de la p ision de San Miguel de Roma, que ué el
p ime edi icio cons uido pa a el sis ema de sepa acion
indi idual, admi ablemen e comp endido po el Pon í ice
Clemen e XI, que mandó le an a la e e ida cá cel en el
alío 1703. En el mismo co edo p esen aba I alia, celdas
de los Es ablecimien os penales de Pe ugia, Tí oli, Luc-
ca, Pallanza, Alessand ía y cá cel de Milán, inaugu ada
és a en 1879 y conside ada como de las mejo es del eino.
En o a gale ía con emplaba el espec ado las e ibles
celdas de Vol e a, donde se su e el aislamien o pe pé-
uo, en sus i ucion, casi siemp e, de la pena do mue e.
El ecluso dispone de una habi acion g ande pa a do -
mi , o a mas pequeña pa a abaja y un pa io donde
puede pasea una ho a al dia, sepa ado del mundo y p i-
ado de oda comunicacion ex e io , se e idad que se
sua iza un an o, si el p eso du an e diez años ha obse a-
do una conduc a ejempla .
La Di eccion gene al de Es ablecimien os penales en-
ió á Roma el plano de allado, la pue a, en ana, acceso-
io y mobilia io de una celda de la p ision de Mad id, el
age de un con inado y el uni o me de un gua dian. La
cons uccion se hizo en sólo seis dial, e dade o p odigio
104
BIBLIOTECA JUDICIAL.
debido á mi buen amigo S . Bel ani Scalia y al auxilio
e icaz que encon é siemp e en el S . D. Luis del A co,
enca gado de Negocios de España. Nues a celda ué muy
celeb ada, especialmen e po su capacidad, supe io á la
de odas las o as, excep o la de Filadel ia, y po la bue-
na disposicion de la cama.
Del es udio compa a i o de esa pa e de la Exposicion,
esul a que la capacidad de las celdas pe mi e po é mi-
no medio ein a me os cúbicos de ai e, siendo ein a
y
cinco el de la celda española, y cincuen a
y
seis en la pe-
ni encia ía de Filadel ia.
Cale accion y en ilacion a i icial exis ía en odas las
celdas expues as, excep o en las de Lucca y España. C eo
ambien que al aba en la de Filadel ia, y no puedo ase-
gu a lo, po que un en o pecimien o de la pue a impedía
la en ada á la celda, y desde ue a nada í que indicase
apa a os de cale accion; pe o me inclino
á
c ee que no
al a á, en un pais donde es an du o el in ie no.
Pa a alumb ado apa ecia colocado el meche o de gas
den o de la celda, excep o en la de Ingla e a, que lo e-
nia en una especie de ho nacina abie a en la pa e supe-
io del mu o de la gale ía, en iando la luz al in e io
á
a és de un g ueso c is al. Las celdas de Suecia, Lucca
y Milan; ca ecían de alumb ado, pues sólo po p emio se
concede el uso de elas á los penados y á los p esos que
lo eclaman, si abonan el gas o. En la celda p esen ada
po Holanda, apa ecia adop ada ya la luz eléc ica.
Pa a dis ibucion del agua exis ia una uen e den o de
cada una de las celdas p esen adas po Bélgica, Dinama -
ca, España, F ancia, Filadel ia, Milán, No uega y Rusia;
en las
demás, usaban un ja o que se llenaba dia iamen e
con la can idad de agua asignada
á
cada ecluso, p ocedi-
mien o que, aun cuando moles o, lib a al edi icio de los
incon enien es que aen consigo las ins alaciones y cañe-
ías pa a el agua.
El p oblema de los inodo os, que an o p eocupa
á los
que es udian la a qui ec u a ca cela ia, apa ecia esuel o
po ecipien es ijos en las celdas de Baden, Dinama ca,
Filadel ia, Milán, Rusia y San Miguel de Roma; en las
demás se usan asos po á iles, de sis emas más ó in.énos
pe eccionados,
algunos de ellos pa ecidos al que exis e
en la p ision celula de Mad id.
Además de lo dicho, exhibia la Di eccion gene al de
Es ablecimien os penales una coleccion o og á ica de las
plan as, alzadas y is as di e sas del conjun o y de alles
de la cá cel de la Moncloa, y la ep oduccion en made a
de una de sus celdas, con odos sus se icios y mobilia ios
en ama io muy educido, pe o su icien e pa a que el es-
pec ado pudiese o ma cabal idea.
La Jun a de pa onos que p eside el S . D. Manuel
Sil ela, y de la que engo el hono de se Sec e a io ge-
ne al, p esen aba es planos de la Escuela de Re o ma
San a-Ri a,
que se cons uye bajo la di eccion del a qui-
ec o S . Ada o, en los e enos g aciosamen e cedidos
po el S . Ma qués de Casa-Jimenez, en Ca abanchel, y
acompañó un ejempla de la eseña imp esa en ancés,
que se dis ibuyó en e los asis en es al Cong eso de Ro-
ma, pa a que se en e a an de lo hecho en nues o país al
obje o de log a la co eccion de la ju en ud ex a iada.
La Exposicion bibliog á ica de España e a ambien im-
po an e, pues además de los Códigos, colecciones y li-
b os o iciales que el S . Sil ela y el que susc ibe lle amos
po enca go de los Minis e ios de G acia y Jus icia y Go-
be nacion, en ia on lib os, elacionados con la especiali-
dad del Cong eso, sus au o es dala Concepcion A enal,
Ma inez Alcubilla (D. Indalecio), To es Campos, Sil ela
(D. Manuel, D. Luis y D. F ancisco), Rome o
Gi on,
A -
mengol (1), Viei es, Cues a
y
el au o de es a Memo ia.
Fué
muy celeb ado el. dic ámen y conclusiones que ap o-
bó la Sociedad Económica Ma i ense en Junio de
1883,
c eando la cá ed a de
Legislacion
y
égimen peni encia io,
que p esen é po enca go exp eso de la Co po acion. Me-
ecidos elogios se ibu a on ambien al núm.
331
del pe-
iódico La
Re o ma Peni encia ia,
co espondien e al dia
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
105
(1)
Al pa io ismo del S . A mengol, se debe la eimp e-
sion del céleb e lib o de Be na dino de Sando al,
T a ado del
cuidado que se debe ene con los p esos pob es,
imp eso po
p ime a ez en Toledo,
año
1564.
1 1 2
BIBLIOTECA JUDICIAL.
á los ob e os lib es no se les puede nega el de echo de
pedi lo que quie an po su abajo, asociándose pa a ob-
ene aumen o de sala io; pe o no es lici o que amo ina-
dos es o ben ó cohiban á los que, ménos exigen es , se e-
signan á abaja acep ando el jo nal que o ece el ab i-
can e. Sin idículas u opias ni g a es coaliciones, puede
ali ia se mucho la sue e de los abajado es; y pa a lo-
g a lo, los países amigos de las soluciones p ác icas,
aquellos que sin miedo se an icipan á los con lic os, o ga-
nizan sociedades coope a i as, bancos de economías y
o as ins i uciones dignas de elogio y de se imi adas,
pues con ellas, á la ez que se mejo a la si uacion de los
ob e os p opo cionándoles luc o mayo , se les a eman-
cipando g adualmen e de la dependencia de los capi-
alis as.
El p oblema peni encia io es an g a e y po lo ménos
an di ícil de esol e como los dos an e io es. Es is e
ley de la humanidad que al lado del bien es é el mal,
jun o á la i ud el icio; an agonismo, con as e y lucha
que exis i án mien as alien e la especie humana, po
pe ec os que sean los sis emas peni encia ios y po mu-
cho que se adelan e en la co eccion de los c iminales.
Dolo oso con encimien o, is e expe iencia, apoyada en
que los homb es no se án en adelan e más sanos ni hon-
ados que lo ue on al p incipio; y, sin emba go, en el
Génesis de la humanidad, cuando la c ia u a acababa de
se c eada á imágen y semejanza del E e no, la desobe-
diencia de la ley di ina, un deli o, ué el p ime ac o en
que se eje ci ó la olun ad lib e de Adan, mo i ando el
cas igo que du ó has a la sublime edencion del Gólgo a.
No es opo uno a e igua aho a de dónde pa e, ni en
qué se apoya el de echo que iene la sociedad pa a cas i-
ga ; cues ion muy deba ida que no apun a emos siquie a,
po que se ia sepa a nos del ema del Concu so. Es no a-
ble, sin emba go, que mien as el De echo ci il ué pe -
ec amen e comp endido po los omanos
y
ampliado po
los bá ba os, el De echo penal ni e a ciencia, ni habia
idea exac a de la penalidad, ni o o undamen o pa a el
cas igo que la de ensa de in e eses sociales ó la indic a
pública, sus i uyendo casi siemp e á la enganza p i ada;
Labe.
J
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
113
ué p eciso ung an sasmdimien o
y
nada ménos
que la
in e encion di ina, pa a que se modi ica an las elacio-
nes del c iminal con la sociedad. G acias al C is ianismo,
el De echo penal empezó á o ma se, empezó á sali de
la u ina, indicándose que la pena debia se p opo cional,
análoga al deli o y no injus a y a bi a ia, como lo habia
sido en los iempos an iguos. La Iglesia con sus p edica-
ciones, con sus ibunales, con su de echo de asilo, in luyó
en el mo imien o ju ídico de al modo, que se ia ing a i-
ud desconoce lo ú ol ida lo; has a que in il ado el espí-
i u e angélico en las legislaciones mode nas, ese ada
la adminis acion de jus icia al Pode público, abolido
odo lo que e a seño ío, p i ilegio ó ue o nobilia io, la
Iglesia ha ido dejando de in e eni en los T ibunales, y
hoy sólo queda el g a o ecue do de su ob a inmo al,
pe o nada más que el ecue do, pues has a el gene oso
asilo, necesa io cuando las leyes no daban ga an ías pa a
la de ensa del eo, has a ese sag ado de echo, es hoy una
ó mula de espe uoso aca amien o, que no in luye pa a
nada en la aplicacion de la pena, incluso la de mue e.
Aun cuando la Iglesia no in e enga, como en o os
iempos, en los ibunales comunes, su auxilio es muy im-
po an e pa a log a el mejo y más e icaz e ec o del cas-
igo, has a el pun o de que no es posible ocupa se de é-
gimen peni encia io, sin con eni en la legí ima y saluda-
ble in e encion de los sace do es en la enseñanza del
ecluso, pudiendo a i ma se que jamás se consegui á e-
sul ado alguno en las p isiones, si se p escinde
del
ele-
men o eligioso. Po eso ué g a e e o , censu ado po
odos los que de es as ma e ias se ocupan, la sup esion
de los capellanes de cá celes, aun cuando en el Dec e o
de
25
de Junio de
1873
se decia que e a pa a lle a has-
a sus úl imas consecuencias la p eciosa libe ad de cul os
que econocemos se consignaba de un modo exp eso en
la Cons i ucion de
1869.
En ningun país, incluyendo
los más democ á icos y lib ecul is as, se ha pensado en
seme
j
an e medida, es ando con o mes odos los esc i o-
es, en que sin la in e encion de los capellanes es im-
posible ob ene la enmienda de los penados, po g andes
que sean las i udes y me ecimien os de los unciona ios
114
BIBLIOTECA
Jume AL.
segla es, pues no hay mane a de eemplaza al sace do e
digno é ilus ado, que comp enda los al ísimos debe es
que se impone como di ec o espi i ual de una casa de
co eccion.
Segun algunos á la iloso ía pla ónica, segun los más
al C is ianismo, se debe ambien o a no edad impo an-
e. La pena no se conside a hoy sólo como cas igo, ni mu-
cho ménos como enganza; con mejo acue do y mayo
ca idad, no hay quien dude que debe se ambien co ec-
cional. Co egi al delincuen e, es pa a cie a escuela el
in único de la pena; pa a o as, simul áneo con la expia-
cion
y
ejempla idad; sos eniéndose ambien po algunos,
que la co eccion es un in secunda io subo dinado á los
an e io es; pe o odos opinan que es pena mala la que
como in único, simul áneo ó secunda io, no p ocu e co -
egi al c iminal; co eccion que se consigue casi siemp e
cuando se emplean medios pa a log a la, abandonando la
u ina
y
los p ocedimien os desac edi ados po la expe-
iencia. Es p eciso comba i de un modo acional
y
decidi-
do los gé menes de la c iminalidad, segu os de hace la
disminui ; y sin a i ma que el buen esul ado se consiga
siemp e, muchos son los c iminales que se enmiendan,
pues has a aquellos que pa ecen peo es, conse an un
es o de hon adez; la p eponde ancia del icio no ex in-
gue po comple o el ondo de i ud que exis e po o u-
na en el co azon del homb e más pe e ido, uego san o
que si se sos iene
y
alimen a con ca iñosa solici ud, si con
cuidado se sepa an las cenizas que lo cub en
y
amo i-
guan, la llama del bien b illa á de nue o con odo su es-
plendo de amando o en es de luz; y si con la espe an-
za de su ehabili acion se sos iene el caido, no se á di ícil
consegui uel a á se un ciudadano digno
y
hon ado, el
que pa ecia pe dido pa a siemp e. Algunos no c een en
es a enmienda
y
opinan que no cabe a epen imien o en
el
que una ez al ó; is e y exage ada con iccion, con-
denada po el espí i u c is iano y desmen ida po la ex-
pe iencia, que demues a se ob iene la enmienda de mu-
chos y endu ecidos delincuen es cuando se les a a como
homb es, sin aja los con humillaciones inú iles. Y no se
diga que de endemos ilusiones gene osas, no; que sin sa-
ESTUDIOS PENITENCIARIO
S.
115
li
de nues a pa ia, en nues os dias, un unciona io dig-
no de g an espe o y
ene acion,
el co onel Mon esinos,
di ec o que ué del p esidio de Valencia, nos ha dejado
una p ueba concluyen e de lo mucho que puede conse-
gui se siguiendo un sis ema acional, que no se pa ezca á
los p ocedimien os mecánicos empleados has a el dia, p o-
cu ando sob e odo sal a siemp e el pudo y la dignidad
humana, «pues dando al homb e idea de lo que es, p on o
se consigue que sea lo que debe se .»
Las cues iones peni encia ias son siemp e g a es po
su impo an ísimo ca ác e social; lib a á la sociedad de
los elemen os que la pe u ban, encon a la pena que
más ga an ía o ezca de enmienda, es e es el a an de los
es adis as
y
ju isconsul os, discu iéndose el pun o con
calo , po que es siemp e nue o
é in e esan e. Se comp en-
de que la ida en coman es pe judicial á los
c iminales,
y
se idea sepa a los, ensayándose el aislamien o en la cá -
cel de San Miguel de Roma, se epi e la p ueba po Ma-
ía Te esa en Gan e, y se o maliza bajo la in luencia de
los cuáke os de Pensil ania, c eándose el sis ema celula .
La incomunicacion absolu a y cons an e e a magní ica
pa a e i a la pe e sion, pe o no la esis ian ni el cue -
po, ni el espí i u del eclusd; la mue e ó la locu a ue on
los más inmedia os esul ados del
p imi i o
égimen de
Filadel ia, has a que ala mada la opinion pública po an
desas osas consecuencias, se in odujo el abajo en las
celdas y se pe mi ió la comunicacion de los p esos con
oda pe sona hon ada que ue a á isi a los, no able e-
o ma acep ada po los Es ados Unidos, Bélgica, Holan-
da y demás países que siguen el sis ema celula mode no.
El aislamien o absolu o que exis ió has a la modi ica-
cion indicada, encon ó, como e a na u al, muchos
y
po-
de osos enemigos que, deseando e i a los ho o es de la
soledad, concibie on el égimen de Aubu n, que, como es
sabido, consis e en euni á los p esos du an e el dia,
obligándoles á abaja suje os
á
la egla del silencio,
ese ando el aislamien o sólo pa a do mi . Es e sis ema,
undado en el absu do de exigi que no se comuniquen
los homb es cuando es án eunidos, es á
ya desac edi a-
do, ningun pain
lo
adop a y an abandonándolo aquellos
116
BIBLIOTECA JUDICIAL.
que lo inaugu a on. Los ingleses, obligados á enuncia
á la depo acion, idea on el sis ema p og esi o que, u ili-
zando el aislamien o como p epa acion, hace pasa al pe-
nado po una sé ie de g ados has a que ob iene su libe -
ad. El égimen inglés, modi icado po C o on, que aña-
dió la p ision in e media ia, dió nacimien o al sis ema
i landés que an as cues iones ha p omo ido en e los
g andes c iminalis as de Eu opa y Amé ica.
Mien as los Gobie nos se ocupaban de mejo a el é-
gimen de las p isiones ensayando lo que pa ecía mejo y
más e icaz, no se do mían los pa icula es, o ganizándose
al e ec o sociedades ca i a i as pa a p opo ciona abajo
á los p esos y p o eccion á los cumplidos, ayudando de
esa sue e á la Adminis acion en su emenda ba alla
con a el c imen; y á la ez los sabios y ilán opos se e-
unian en cong esos in e nacionales como los de B uselas,
F anc o y Lónd es, pa a discu i los más g a es pun os
de de echo penal y adop a acue dos dignos de pública
es imacion.
En medio de es e mo imien o, noso os somos el con-
as e; nada hacemos en el camino de la e o ma; nues-
as cá celes siguen siendo lo que e an en el siglo pasado;
aún se conciben
y
ejecu an c ímenes den o de los p esi-
dios, á cada momen o ocu en iñas, en las que los com-
ba ien es usan a mas de odas clases, e i iendo los pe-
iódicos el suceso con la mayo na u alidad, sin pensa
que el abandono de las cá celes es un mal g a ísimo que
demues a un g an a aso en la ci ilizacion de un país.
Po ese abandono aumen an en e ible p opo cion los
c ímenes, se e amenazada la ida, la hon a, la p opiedad,.
y lo más que se oye cuando a ecia el pelig o, es un la-
men o. Aquí odo iene que hace lo el Gobie no, y los.
Gobie nos no se ocupan de e o ma en sen ido p og esi-
o, po que les bas a con de ende se de los enemigos an-
cos ó encubie os que p ocu an su calda; los pa icula es
ampoco hacen nada, po que en e noso os no exis e ini-
cia i a indi idual, ni espí i u de asociacion;
y
así c ece el
mal, el emedio u ge, pe o nadie lo pone, ni se a aca e-
suel amen e la c iminalidad que espan a, y eso que á pe-
sa del a aso
y
abandono de nues o pueblo, los deli os
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
117
son
ela i amen e pocos, y
los
que se come en
no e is-
en
esos ca ac e es de e ocidad que dis ingue á
los
c í-
menes del ex anje o; azon po la cual da ian aquí
mag-
ní icos
esul ados los sis emas peni encia ios bien
com-
p endidos (1).
Po lo mismo que el abandono es an g ande en Gobie -
no
y
pa icula es, es más digno de elogio el in e és de la
Real Academia de Ciencias Mo ales y Polí icas, po que
no se ol ide y se es udie siemp e es e impo an ísimo a-
mo de la ciencia social, p ocu ando conse a i o el in-
e és, ya ab iendo Concu sos como el p esen e y el que
u o luga en
1864,
ya leyendo sus dignos miemb os no-
ables Memo ias como las de los seño es Ma qués de la
Vega de A mijo, Colmei o, Monlau y o os. La Academia
puede hace mucho en p ó de la e o ma; su legí ima in -
luencia pesa á sob e el Gobie no decidiéndolo á ob a , ya
que an os y an g a es son los de ec os de nues o icio-
so sis ema ca cela io.
No se diga que el es ado del pais no pe mi e a a de
hace algo en la e o ma peni encia ia; p ecisamen e po -
que la gue a consume nues o Teso o
y
odo es poco pa-
(1) Cuando el au o p esen ó es a _Memo ia á la Academia
en
30 de Se iemb e de 1875, e an jus as y me ecidas las cen-
su as consignadas en el ex o; pe o al imp imi es e abajo,
el cul o
á la e dad y su amo á la jus icia le obligan á de-
cla a , que desde aquella época hemos adelan ado bas an e
en el camino de la e o ma peni encia ia. El 20 de Junio de
1876 inaugu ó S. M. el Rey las ob as de la peni encia ía
pa a jó enes delincuen es y asilo de co eccion pa e nal que
se es á le an ando en el ba io de Salamanca, pensamien o
debido á la inicia i a pa icula , y en el que iene la hon a
de habe omado una pa e muy ac i a el au o de es a Me-
mo ia. En 5 de Feb e o de 1877 se inaugu a on de un modo
solemne las ob as de la cá cel celula pa a homb es que se
es á le an ando en el ba io de Pozas, e enos de la Mon-
cloa, cuya cons uccion adelan a ápidamen e. El mismo día
publicó la
Gace a
el dec e o de 31 de Ene o, c eando una
Jun a de e o ma peni encia ia, que desde su es ablecimien o
iene abajando con g an in e és y ac i idad en odos los
pun os cuyo es udio se le ha encomendado.
118
BIBLIOTECA JUDICIAL.
a
la campaña (1); po lo mismo que no se puede ob a '
es ho a de habla y discu i ; con calma y sensa ez se p e-
pa an las e o mas sé ias y no con in an il p ecipi acion.
Los ingleses, que son muy p ác icos, p ocu an o ma la
opinion sob e lo que a ec a al gobie no del país; son poco
amigos de no edades, po que ado an el ecue do y la a-
dicion; pe o cuando en la G an B e aña se a anza, no hay
miedo de e ocede , po muy conse ado es que sean los
miemb os del Gabine e de la Reina; así p og esan, así
ienen esa en idiable p ospe idad, mien as noso os e-
o mamos mucho, á eces sin c i e io, obedeciendo al ca-
p icho, y no adelan amos, po que jamás se concluye la e-
la de Penélope, que no es o a cosa la Adminis acion es-
pañola, po desg acia. En calma discú anse los p oblemas
peni encia ios; óigase á quien pueda ilus a la ma e ia
con su sabe ó su expe iencia; con ibuyan odos sin ex-
clusi ismos, po que no puede se es a e o ma ob a de un
pa ido,
y
e emos cómo cambian nues as ins i uciones
penales y concluyen muchísimos abusos que denuncian
odos los dias la p ensa
y
la oz pública.
En e los medios ideados pa a pena y co egi , uno
de los más conocidos y an iguos consis e en en ia á los
delincuen es á islas ó luga es emo os, bien po oda su
ida ó po un iempo de e minado. La colonizacion peni-
encia ia ha enido en e noso os sus acé imos enemigos
y
sus g andes abogados, y que ha llegado á aconseja se
endan los p esidios ac uales, pa a con su p oduc o a en-
de
á
los gas os de la colonizacion (2). Todos los países
han p ocu ado limpia la Me ópoli de malos elemen os
en iándolos á Ul ama ; pe o ninguno ha hecho an o en
es e sen ido como Ingla e a, cuyos es ablecimien os han
se ido de modelo muchas eces;
y
siendo las colonias de
la G an B e aña las que han alcanzado mayo nomb a-
día, con ellas se debe hace la compa acion, po lo que es
muy opo uno p egun a , como lo hace la Academia: ¿Con-
(1)
Recué dese que es o se esc ibia en Se iemb e de 1875.
(2)
Opinion del seño Ma qués de la Vega de A mijo,
Re-
is a
de España.,
omo IV, pág. 225.
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
119
end ia es ablece en las islas del Gol o de Guinea, o en las
Ma ianas, unas colonias peni encia ias, como las inglesas
de Bo any-Bay?
Con es a á es a impo an e p egun a es lo que p e en-
demos con nues o humilde abajo, y pa a p ocede con
mé odo, p eciso es di idi y clasi ica . La colonizacion en
gene al, muy impo an e bajo odos los aspec os que se
la
conside e, iene in e és mayo desde que Colon, Magalla-
nes, Vasco y o os génios de iba on el
Non plus ul a,
demos ando que mucho más allá exis en ie as é iles
como ninguna de Eu opa, e i o ios dila ados, que no se
acaban de explo a , pue os capaces pa a odas las escua-
d as del mundo, íos que pa ecen ma es, mon añas que se
pie den en e las nubes y á cuya cima es casi imposible
llega . No di emos nada de la colonizacion en gene al,
po que nos apa a íamos mucho del ema del Cong eso;
indica emos, sí, lo que ha sido la colonizacion penal ó pe-
ni encia ia po se an eceden e muy opo uno, e i iéndo-
nos sólo á las colonias ul ama inas, sin ocupa nos de las
in e io es (1), po que nos pa ece que el ema no lo pe -
mi e, pues se p egun a si se á con enien e coloniza con
penados las islas que posee España en A ica
y
Occeanía.
Conocidos los an eceden es p ecisos, di emos algo sob e
la si uacion, clima, habi an es y po eni de las islas del
Gol o de Guinea y de las Ma ianas, no icias que no se án
an comple as como quisié amos, pe o sí anos de discul-
pa la al a de da os, y lo poco conocidas que son, po des-
g acia, las colonias ul ama inas aun en las egiones o i-
(I) Los enemigos de las colonias ul ama inas p e ie en
las in e io es, y muchos son los países que las an es ablecien-
do. especialmen e pa a jó enes delincuen es, log ándose has-
a aho a magní icos esul ados. En e las a ias que pod ía-
mos ci a ,
[i
on no ables las de los Es ados Unidos; la de Red-
Hill, en Ingla e a; las de Val d'Y é e, Ci eaux y Sain -Foy,
en F ancia; las de Ruysselede y Bee men, en Bélgica; las de
S anz, Blach elem y Sonnembe g, en Suiza, y sob e odas, la
magní ica undacion del céleb e De Me z, conocida con el
nomb e de Me ay, cuyos esul ados ma a illosos elogian o-
dos los a adis as de cues iones peni encia ias.
120
BIBLIOTECA JUDICIAL.
ciales. Ya que la compa acion ha de se con las undaciones
inglesas, jus o es consag a un capí ulo á Bo any-Bay, e
se iando su cu iosa his o ia á g andes asgos, y sin de ene -
nos mucho, habla emos de su o igen, p og eso, decaden-
cia y abandono, no icias que deben ene se muy en cuen a
pa a ob a , po que no se debe pe de la expe iencia de
o os países. Cumplida es a pa e del p og ama y supo-
niendo es ablecida la colonia, nos pa ece opo uno ha-
bla del égimen á, que deben es a some idos los penados,
pa a que el cas igo sea e icaz y más segu a la enmienda.
La emp esa es g ande, muy supe io á nues as ue -
zas,
y
si omamos pa e en es e Concu so, es po que con-
iamos mucho en la indulgencia de nues os sábios jueces.
CAPITULO II.
De la colonizacion peni encia ia en gene al.
No es ealmen e mode na la idea de lle a los delin-
cuen es á islas ó posesiones lejanas, pa a lib a á la mad e
pa ia de los elemen os pe u bado es. ensanchando su
dominio á la ez que se acili aba el come cio. Es e dad,
como dice Michaux, que has a el siglo x ii ó p incipios
del x m no se o ganizó de un modo comple o la depo a-
cion; mas es p eciso no ol ida que ningun sis ema nace
pe ec o, y que bas an los ensayos de las gene aciones
p imi i as, pa a asegu a que la depo acion e a conocida
de los an iguos.
G ecia
y
Espa a en iaban á las islas poco pobladas á
los pe u bado es del ó den público.
No
cabe duda que
Roma ambien u o en sus leyes la depo acion, aun cuan-
do algunos asegu an que no la usa on en el pe iodo epu-
blicano, siendo p eciso emon a se al a ilo 696, du an e el
consulado de Gabino, pa a halla el p ime ejemplo de un
ciudadano omano depo ado. Todo el mundo sabe lo que
signi icaba la ciudadanía en el pueblo ey, y como no podia
obliga se á ninguno á cambia de nacionalidad, ué p eciso
busca un medio indi ec o pa a que emig a an los enemi-
gos polí icos y los pe u bado es, y se encon ó en la p i-
acion del agua
y
del uego, cas igándose du amen e al que
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
121
les p opo ciona a es os elemen os indispensables pa a la
ida, obligando la necesidad al ciudadano á abandona su.
pa ia,
y
en el ac o pe dia los de echos an es imados y
de endidos. A ibúyese á Sila la idea dé depo a á los pa -
ida ios de Ma io, pena muy usada cuando los desó denes
que p ecedie on al es ablecimien o del impe io, has a el
pun o de que una sola ez ue on en iados
4.000
ciuda-
danos á la isla de Ce deña.
Augus o e igió en sis ema la depo acion, y aun cuando
el de echo de impone la es u o ese ado á los empe a-
do es, luego descendió has a se a ibucion de los p e ec-
os del P e o io, ca gándose de cadenas al in eliz conde-
nado, y de ese modo e a conducido á una isla desie a, de
la que no podia sali sin incu i en la pena capi al. La
elegacion ó el des ie o e a ambien la pena de en ia al
eo á una isla; pe o ménos du a que la an e io , no sólo
po su ca ác e empo al, sino po que el condenado á ella
conse aba sus de echos de ciudadano,
y
no su ia la
capi
is
diminu io (1).
Puede asegu a se que
nunca se bo ó de las leyes oma-
nas
la depo acion, pasando á la pos e idad consignada en
las leyes del Diges o:
Cons a , pos quam depo a io in locum
aguce e ignis in e dic ionis successi , non p ius ami e e
qucem ci i a em, quam P inceps depo a um in insulam
s a ue i . P cesidem enim depo a e non posse nulla dubi-
a io es
Relega i, si e in insulam depo a i, deben locis
in e dic is abs ine e
Eo um qui elega i, el depo a i
sun ex causa majes a is, s a uas de ahendas sci e de-
bemus (2).
Casi odas las naciones han usado la depo acion, u ili-
zándose mucho es a pena despues del descub imien o de
Amé ica, y el
mismo
Colon, no encon ando compañe os
pa a su a iesgada expedicion, hubo de pedi á los Reyes
Cá olicos pe mi ie an y aun obliga an á ma cha con
él, á los c iminales que ence aban las cá celes de Se illa
y Cádiz, emig acion a al pa a el Nue o-Mundo, y co-
(1)
D. 48, 22, 7, Ulpiano.
(2)
Leyes 2.
a
, 4.
a
y 24, í . 19, lib. XLVIII, Digeg o.
128
BIBLIOTECA JUDICIAL.
sino pa a e i a con usion con o a isla llamada Cambien
He mosa. Algunos esc i o es p e enden que España ad-
qui ió es a posesion á cambio de la T inidad en la cos a
del B asil; pe o el his o iado Ma iana no acep a es a opi-
nion, asegu ando que en ó dicha isla en los dominios
españoles á consecuencia de un a ado sec e o i mado en
1.
0
de Oc ub e de 1777 en e el Mona ca español
y
José II,
que lo e a de Po ugal. Pa a oma posesion de Fe nando
Póo, ué nomb ado el conde de A gelejos, que al e ec o
salió de Mon e ideo lle ando á sus ó denes cien o cin-
cuen a homb es en e opas
y
ope a ios, conducidos po
la aga a
Ca alina y
o os dos buques meno es; su ie on
du an e la a esía g andes penalidades, llega on á su
des ino el 21 de Oc ub e de 1778 y oma on posesion de
la isla en nomb e de España el 24 del mismo mes. El 25
salie on pa a Annobon, y habiendo mue o A gelejos en
la a esía, ecayó el mando en el co onel de a ille ía
P imo de Ri e a. Los habi an es de Annobon, poco con-
o mes con el cambio de nacionalidad, echaza on á los
españoles, e i ándose P imo de Ri e a á la isla po u-
guesa de San o Tomé con obje o de ecibi no icias de la
Co e. El Gobie no desap obó la conduc a de dicho je e,
o denándole que sin excusa ni p e ex o ol iese á oma
posesion de Annobon.
Los abajos de la expedicion, los pelig os que odea-
ban á los en iados españoles y el es ago que causaba en
ellos la ieb e, p o oca on una insu eccion di igida po
el sa gen o Je ónimo Ma inez, que obligó á P imo de
Ri e a á eg esa á Mon e ideo; mas, á pesa de es e
abandono, la isla seguia pe eneciendo á España.
Los buques ingleses que ecuen aban las cos as de
Sie a Leona hacian aguada en Fe nando Póo, y is o el
clima y buenas condiciones de la localidad, esol ie on
ocupa algunas de las ensenadas de la isla pa a es ablece
una es acion na al y una base de ope aciones pa a sus
iajes po las cos as a icanas. El capi an Owen ué co-
misionado po el Gobie no b i ánico pa a elegi el pun o
con enien e, escogiendo el e eno que ocupa hoy San a
Isabel, al que pusie on po nomb e Cla ence,
y
despues
de una ó mula de comp a, pa a legi ima la usu pacion,
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
1
29
empeza on los abajos de o i icacion y desmon e; pe o
las no icias exage adas que ci cula on sob e la insalub i-
dad del país, esol ie on al Gobie no b i ánico
á
abando-
na la colonia, endiendo odas las ob as, casas y alma-
cenes á la sociedad Dillon, Tenaud y Compañía. Con en-
cidos del e o que come ie on, pensa on ol e A a(c ui-
i la isla con mayo o malidad,
á
cuyo in
se
di igie on
al Gobie no español, solici ando la en a de Fe nando
Póo y Annobon, median e la en ega de sesen a mil lib as
es e linas. El Gobie no oyó la p oposicion, y el minis o
D. An onio Gonzalez p esen ó
á
las Có es de
1842
el
p oyec o de ley indispensable pa a p ocede á la en 11,
que ué juzgado de muy dis in a, mane a po la p ense
y
la opinion pública, pues mien as la comba ian ené gica-
men e los pe iódicos
Eco del Come cio, El Co esponsal y
El Co eo Nacional,
apoyaban la en a
El Espec ado , La
Cons i zicion y
la
Gace a,
asegu ando el segundo de és os,
que habíamos sido engañados po los po ugueses, y que
el país se e ja obligado á hace g andes é inú iles sac i-
icios, si no ap obaba el p oyec o de ley p esen ado á las
Cáma as (1). La c uzada con a la en a obligó al Go-
bie no á desis i de ella, o ganizándose, po el con a io,
una expedicion que, á las ó denes de D. Juan José Le
ena, ocupó de nue o la isla en
27
de Feb e o de 18-.3, y
no sólo se epa ó el e o g a isimo come ido, sino que
ambien se adqui ió la isla de Co isco, cuyos habi an es
pidie on o ma pa e de la nacionalidad española. De: ,-
pues se en ia on las expediciones de Man e ola
y
de Cha,-
con, dis inguiéndose es e úl imo po su buen deseo en l'as
o de la colonia (2).
Sin emba go de es os es ue zos, la emp esa no (lió _ e-
sul adc,ís', po que se acome ió de una mane a
incouipe,
emiéndose los gas os que la ealizacion de una idea
an a magni ud demandaba necesa iamen e (3); lo
cual no
(1)
Idos (D. Manuel),
Memo ias sob e las islas de Fe nad,)
Póo y
Annobon,
Mad id, 1844.
(2)
Na a o,
Apun es sob e las posesiones españolas e;,
ao o
de Guinea,
Mad id, 1859.
(3)
P eámbulo del Real dec e o de Diciemb e de 1858.
9
1O
BIBLIOTECA JUDICIAL.
ué obs áculo pa a que más a de, y en is a de los in o -
mes de Chacon, se c
o aniza a en 1859 la expedicion, cuyo
mando se con ió al b igadie D. José de la Gánda a, al
que se acili a on oda clase de ecu sos, an o de dine o
como de homb es, haciéndose le acompaña an un núme o
espe able de a esanos y lab ado es, mien as el Minis-
e io, po su pa e, publicaba una ci cula es imulando la
emig acion con p emios
y
en ajas de impo ancia. Po
desg acia, los esul ados no co espondie on á las espe-
anzas concebidas , y ol ió á pensa se po algunos en la
con eniencia de abandona la colonia ó educi muchísimo
sus gas os, dejando sólo y en úl imo caso una es acion
na al, á cuyo in se dic ó po el Gobie no P o isional el
dec e o de 12 de Diciemb e de 1868. Desde es a echa no
ha ocu ido nada impo an e, po lo que damos pun o á
es a especie de eseña his ó ica.
Las en a i as de en a ó abandono de las islas a icanas
con is an, no sólo po lo sensible que es siemp e pe de
una pa e del e i o io, sino po que despues de cedidas
nos hubié amos a epen ido iendo la u ilidad que ob e-
nian o as naciones, de lo que noso os habíamos conside-
ado cosa pe dida. Aun cuando nues a isla de Fe nando
Póo no u ie a más impo ancia que su posicion geog á-
ica, se ia su icien e pa a no mi a la con la indi e encia que
lo ha sido has a aho a. Hace años iene abajándose con
g an en usiasmo pa a a e igua lo que es el A ica cen al,
y el dia que es e as o con inen e sea conocido, se desa o
lia á mucho el come cio, siendo los ingleses los p ime os
que se ap o echa ian de los descub imien os geog á icos.
En odos los iajes que han e i icado Lai d, Old ield,
Beec o y o os, han seguido siemp e el cu so del amoso
Nige , sobe bio io de es mil me os de ancho, na egable
mil quinien as millas ie a aden o; y sabiendo que Fe -
nando Póo es á en la desembocadu a de dicho io, se com-
p ende á su impo ancia como pun o de escala pa a las
expediciones mencionadas. Aun p escindiendo de la na e-
gacion del Nige , Fe nando Póo es á a o ablemen e colo-
cada pa a el come cio con la cos a a icana po su p oxi-
midad á las ac o ías ex anje as y especialmen e, á la e-
pública de Libe ia, undacion gene osa de los Es ados
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
131.
Unidos llamada
á
ocupa un
si io
p e e en e en la emp e-
sa gigan esca de ci iliza el A ica.
Bien comp enden los ingleses la impo ancia de nues-
a isla, y po eso se explica su in e és en posee la. P eci-
samen e cuando noso os pensábamos en abandona la, un
pe iódico de Lónd es, econociendo la necesidad de en-
sancha la colonia de Sie a Leona, decia que Benin e a
el si io más indicado pa a una ac o ia, pe o siendo muy
en e mizo debia, escoge se o o pun o; y e minaba dicho
a ículo con las palab as siguien es: «Si el Nige es na e-
»gable po más de mil quinien as millas, pod emos co-
»me cia has a con el co azon del A ica; en sus o illas
»exis e hoy más mo imien o me can il que en el al o
»Rhin; su poblacion es oda come cian e: homb es, muje-
es y niños odos a ican; en la isla de Fe nando Póo,
»si uada en la desembocadu a del Nige , es donde debie.
» a es ablece se el cua el gene al del pode b i ánico en
»aquellos ma es.» Bas a lo dicho pa a que se comp enda
lo que puede llega á se nues a abandonada isla
a i-
cana.
Habiendo indicado cuál es la si uacion y po eni de
Fe nando Póo, jus o es que digamos algo de sus mo ado-
es. Ocupan es a isla ce ca de 12.000 habi an es, di idi-
dos en a ias azas, siendo la más nume osa la conocida
con el nomb e de boobe ó bubis. Los iaje os, al da cuen-
a de es os homb es, nos los p esen an en. el mayo a aso,
añadiendo que son los más pe ezosos que se conocen, sin
que el dine o, las p omesas, ni los cas igos los mue an
abaja y cul i a el e eno; endidos á la la ga du an e
odo el día, apenas se oman la moles ia de a anca los
llames que espon áneamen e p oduce el país; son poquísi-
mas sus necesidades, andan siemp e desnudos, habi an en
chozas cubie as de amaje, y su di e sion a o i a es el
baile. Su gobie no es pa ia cal, son a os los cas igos y
es án some idos sin iolencia á la au o idad del Gobe na-
do , que manda en la isla en nomb e de España (1). No
(1) 'Vizconde de San Ja ie ,
Islas de Fe nando Póo, Go ja--
co y Annobon,. Mad id, 1871.
1 3 2
BIBLIOTECA JUDICIAL.
puede asegu a se cuál sea la eligion de los bubis; pues
aunque acep an la unidad de Dios, son íc imas de g an-
des supe s iciones, celeb ando sus ce emonias eligiosas
en lo más in incado de los bosques.
Además de los bubis, exis e en Fe nando iPóo o a aza
o iunda del con inen e, en especial de Sie a Leona y Li-
be ia, cuyos indi iduos son conocidos con el nomb e de
k umanes, dis inguiéndose po su a icion al abajo y su
acilidad pa a acep a los adelan os de la ci ilizacion. Los
k umanes, indispensables pa a los abajos a icanos, han
ecibido la educacion dada po los ingleses; hablan pe -
ec amen e el idioma de és os, y po aquel mo i o son ge-
ne almen e me odis as
á
anabap is as, ocasionando sus
c eencias eligiosas más de un con lic o, po habe se em-
peñado algunos misione os espaí-Ioles en con e i los á la
ue za en ca ólicos, es o bándoles el lib e eje cicio de su
cul o; in ansigencia que les ha hecho descon ia de nos-
o os has a el pun o de no que e con a a se sino con
cie as condiciones, que no exigen, cuando son solici ados
po las demás ac o ías eu opeas.
La isla de Fe nando Póo es é il co no pocos e i o-
ios; c ece espon áneamen e el ca é; se cul i an muy bien
el algodon, la ca ia de azúca , el an, el cacao y el abaco;
abunda en made as de cons uccion y de lujo, siendo no-
ables po el desa ollo que alcanzan los á boles de caoba,
de ced o y ébano. En la isla hay poco ganado, pe o en
cambio abunda mucho la pesca; no exis en animales
nos, ue a de algunas culeb as y mosqui os; mas á pesa
de an as bellezas, Fe nando Póo apa ece e ible po el
concep o que se iene de su clima.
Es cosa co ien e y has a ulga supone á Fe nando
Póo inhabi able po sus e ibles en e medades; y sin em-
ba go, es a idea se encuen a desmen ida po cuan os han
es udiado y esc i o sob e nues as posesiones del Gol o de
Guinea. Es p eciso no ol ida la con igu acion de la isla
y lo acciden ado del e eno, que siendo muy bajo en las
o illas, se ele a g adualmen e hácia el cen o, llegando
algunas de sus mon abas has a 12.000 piés sob e el ni-
el del ma ; de modo que en la isla se dis u a de odas
las empe a u as,
y
cuando hace más calo no pasa el e -
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
133
inhme o de 45
0
, mien as que en la cos a p óxima la em-
pe a u a o dina ia es de 52
0
. Las es aciones son en e a-
men e con a ias á las de Eu opa; el e ano comienza en
No iemb e y e mina en Ma zo, siendo Diciemb e el mes
en que hace más calo . En Fe nando Póo no hay pan a-
nos, el agua de sus íos iene las mejo es condiciones po-
ables, siendo el lecho de los mismos de pied a blanca,
limpia y no cenagosa, como sucede con muchos íos de
Eu opa. La p ueba de que la isla es saludable, la en-
con amos en que en ella no se ha is o un caso de ieb e
ama illa, que an os es agos ocasiona en Amé ica; am-
poco hay-- en e medades -que diezman el p óximo con inen-
e, como el cóle a, disen e ía, i us y i uela, quedando
educidas las en e medades á las ieb es ca ac e ís icas
de la localidad, que nunca son an malignas como las de
la cos a.
O a p ueba de las buenas condiciones clima ológicas
de Fe nando Póo nos la dan los ingleses, asladando á
nues a isla á sus en e mos del con inen e, exp esándose
un. médico dis inguido en los é minos siguien es: «Si las
pe sonas que has a aquí pa ecen habe se complacido en
desac edi a las condiciones sani a ias de la isla, hubie-
en i ido conmigo a ios en e os en e los pes ilen es pan-
anos del Á ica ecua o ial, hubie an podido ap ecia sin
duda alguna el alo de es a joya, al alcance de la mayo
pa e de los iaje os de Á ica, joya de inmenso alo pa-
a los con alecien es, po que no an sólo los esca a de
una mue e p ema u a, sino que los es ablece muy en
b e e en disposi.cion de pode ol e á las ocupaciones de
la ida o dina ia (1). »
La ieb e que an o ala ma á los que no conocen Fe -
nando Póo, se comba e pe ec amen e omando es ó cua-
a g anos de quinina, lo cual bas a pa a impedi los acce-
sos, si se oman en el pe íodo de incubacion y se p ocu a
gua da alguna higiene du an e los p ime os quince dial
de esidencia en la localidad. Los ingleses p e ie en á la
quinina pu a, una p epa acion de es e medicamen o di-
(
1 )
.si .
Daniel],
Topog a ía médica.
134
BIBLIOTECA JUDICIAL.
suel a en ino,
y
omando una copa pequeña despues de
los p ime os sín omas, puede asegu a se que la en e me
dad se de iene.
Despues de lo que hemos mani es ado sob e el clima y
condiciones de Fe nando Póo, ocu e p egun a : ¿cómo
es á an ulga izada la idea de que las islas a icanas son
mo í e as pa a los eu opeos? Mas la explicacion es ácil,
conside ando que los españoles no se han in e nado nun-
ca, limi ándose las expediciones explo ado as á es udia
solamen e las cos as de la isla. Si las au o idades hubie-
an o ganizado expediciones que examina an el in e io ,
hab ian is o que hay una ex ension g andísima bas an e
ele ada sob e el ni el del ma , donde la ieb e casi no
exis e po que la empe a u a baja an o, que los indígenas
no pueden esis i la. Todas las expediciones llegadas á
Fe nando Póo se han es ablecido en San a Isabel, que, aun
cuando sea la capi al, es de lo peo de la isla en pun o á
salub idad,
y
como los eu opeos no han omado p ecau-
ciones ningunas, los esul ados han sido desas osos; pe o
es o no ocu i á cuando se p oceda con c i e io, obedecien-
do á las p esc ipciones de la higiene.
Muchas pe sonas dignas de c édi o asegu an que las
muje es eu opeas no pueden habi a en las islas del Gol o
de Guinea, po que con aen en e medades dolo osas, con-
cluyendci po hace se es é iles. No hemos hallado con i -
inacion de es a idea en ninguno de los au o es cuyas ob as
enemos á la is a, po lo que se ia muy con enien e que
el Gobie no p ocu a a a e igua lo que hay de exac o so-
b e el pa icula , pues si desg aciadamen e ocu e ese e-
nómeno con las muje es de Eu opa, habia que enuncia
á la colonizacion blanca.
Habiéndonos ex endido bas an e sob e lo que es la isla
de Fe nando Póo, di emos muy poco sob e las demás po-
sesiones españolas del Gol o de Guinea po se escasa su
impo ancia. La isla de Annobon es á si uada en
l
o
25
la i ud Su
y
los 11
9
51
1
longi ud Es e del me idiano de
Cádiz; ué descubie a en 1.
0
de Ene o de 1498 po el cé-
leb e na egan e Juan de San a em,
y
cedida po Po u-
gal jun amen e con Fe nando Póo, habiendo indicado en
las páginas an e io es la esis encia que opusie on los ha-
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
135
•••••••••
n
•
nn
•••••
n
•••••
bi an es al desemba co de los españoles. La isla
de
que
nos ocupamos, es de igu a cónica, de na u aleza olcáni-
ca, y sus habi an es neg os, cuyo núme o puede llega á
2.000,
ienen oda la indolencia
y
abandono p opios de los
poblado es del Gol o. Annobon, en cuan o á salub idad,
es supe io á odas las posesiones a icanas; pe o debido á
su na u aleza geológica, la ege acion no es an espléndi-
da como en Fe nando Póo.
La isla de Co isco es á si uada en la desembocadu a de
los dos g andes íos, el Mooudah y el Gabon; sus na u a-
les son muy adic os y en usias as po España, como lo
p ueba su. ac i ud al solici a nues a nacionalidad en 1843.
Sus habi an es, que en núme o de 1.000 ocupan la isla de
Co isco, es án eunidos en poblaciones muy boni as, con
sendas que las unen de un modo con enien e (1).
Ce ca de Co isco, y dominando los dos g andes íos ci-
ados, se encuen an los islo es de Elobey, que se dis in-
guen con los nomb es del g ande y el pequeño. Es e úl i-
mo iene un mo imien o anual de quince á ein e buques,
exis iendo en la ac ualidad una ac o ía inglesa y o a
po uguesa.
Hemos e minado la ma e ia de es e capí ulo, y c eemos
habe demos ado la impo ancia de las islas españolas
del gol o de Guinea, lo absu do que hubie a sido su aban-
dono y las en ajas que aún puede epo a el pais, si se
p ocede á su colonizacion de un modo acional
y
p u-
den e.
CAPÍTULO TV.
No icia de las islas Ma ianas.
Pa a de e mina la con eniencia de es ablece una colo-
nia, lo p ime o que se necesi a es conoce bien la locali-
dad, y po eso hemos p ocu ado da una idea de lo que
son las islas del Gol o de Guinea; mas pa a desc ibi las -
Ma ianas nos encon amos con g andes di icul ades, con-
secuencia na u al del poco in e és que despie an en Espa-
(1) Na a o,
Apun es sob e las posesiones del Gol o
de
G
Uínea.
13 i; LIOTECA JUDIC1 A I ,.
ía los es udios coloniales. Sob e nues as posesiones de
la Mic onesia se ha esc i o muy poco, y aun eso no puede
se i pa a un es udio se io; pues los p ime os que die on
á
conoce las Ma ianas, publica on innume ables es a a-
gancias, suponiendo que los habi an es de las islas anda-
ban hácia a ás y que la mayo pa e se enco aban como
los cuad úpedos, aunque los b azos no llegaban al suelo,
añadiendo que no se habia conocido el uego en aquel a -
chipiélago du an e muchos siglos, no icias que po ab-
su das son su icien es pa a desac edi a al his o iado
que las admi e (1). Los lib os de iajes esc i os po ex-
anje os, se ocupan alguna ez de las islas Ma ianas;
mas no siemp e dicen la e dad, y sus ela os es án p e-
ñados de an ás icas a en u as y alsas desc ipciones, o-
le ables en la no ela, pe o inadmisibles cuando se esc ibe
con conciencia
y
o malidad. Los ailes, que an jus a-
men e unidos an á la his o ia de Filipinas, se han ocu-
pado, aunque inciden almen e, de las islas Ma ianas, pe o
exage ando su celo eligioso lo han is o odo po el p
i
s-
ma de la in ansigencia, incu iendo en e o es disculpa-
bles has a cie o pun o.
Lo dicho bas a pa a que se comp enda que nos al an
uen es pa a el es udio que nos p opone nos; mas, po o -
una, un esc i o labo ioso é in eligen e ha p es ado un
se icio de g an alo á su pa ia, dando á conoce la
apa ada egion española que o ma el asun o de es e
capí ulo. El co onel D. Felipe de la Co e
y
Ruano, ué
comisionado en 1853 po el Gobie no pa a es udia las
islas Ma ianas, y habiendo esidido en ellas el iempo
necesa io pa a conoce la localidad y las condiciones de
sus habi an es, esc ibió una luminosa Memo ia, llena de
no icias cu iosas y de alles impo an ísimos, cuyo abajo
se conse a en el A chi o del Minis e io de Ul ama ,
donde hemos enido el gus o de examina dicho manus-
c i o, de un mé i o innegable, po se quizás la única ob a
que exis e den o y ue a de España, sob e las poco co-
nocidas islas de la Mic onesia. La ob a del S . la Co e
(1)
A ago,
Viaje al ededo del mundo.
ESTUDIOS PEYITENC1ARICS,
1
37
se á, muy es imada el dia que se publique, como pa ece
que se in en a,
en a, y aun cuando no es amos con o mes con
algunas de sus ap eciaciones, debemos decla a lo mucho
que su lib o nos ha se ido pa a nues o abajo (1).
E
p
oca de g andes hechos y de eme a ias emp esas ué
la que siguió al descub imien o de Amé ica; odas las ila-
ciones se lanza on á audaces a en u as en busca de nue-
as ie as, siendo Po ugal una de las más elices en sus
explo aciones. Los po ugueses, sin emba go, a oja on
de su pa ia á un ma ino ilus e, el cual, lo mismo que
Colon, o eció á nues os eyes conquis a ie as pa a la
co ona de España. Acep ado el o ecimien o, Fe nando
Magallanes, con los buques pues os á sus ó denes, a a-
iesa el A lán ico, cos ea la Amé ica me idional y una
empes ad le a oja sob e el es echo de su nomb e, p e-
sen ándose an e su is a con oda su a e ado a g andeza
el Océano Pací ico. El insigne lusi ano, á ido de nue os
descub imien os, se lanza hácia el Oes e, a ibando el
6
de Ma zo de 1531
á
un g upo de islas que llamó de los
Lad ones, po la a icion de sus habi an es á oba los
obje os de los buques, p incipalmen e los e ec os de hie -
o. En
1565,
el capi an D. Miguel de Legaspi omó pose-
sion de las islas en nomb e de España, que no se ocupó
de su
b illan e. adquisicion, e minando el siglo x i sin
habe se in en ado nada pa a el adelan o de la joya descu-
bie a po Magallanes.
Co ia el año de
1662 cuando el na ío
San- Damian,
cuyo bo do iba una mision de jesui as pa a Filipinas, ocó
en las islas de que nos ocupamos, odeando al buque mul-
i ud de canoas, ipuladas po gen es mise ables, cuyo
aspec o imp esionó desag adablemen e á los misione os y
en especial á su je e, el dis inguido
y
i uosísimo sace
do e D. Diego Luis de San Ví o es, conside ado como el
pad e las Casas de las Ma ianas, po su celo en p opa-
ga la e dade a doc ina y po la gene osa de ensa que
hizo siemp e de los desg aciados indígenas. Llegada
la
(1) Es a Memo ia se ha publicado du an e los años de
1876 y 1877 en el
Bole ín del Minis e io de Ul ama .
144
BIBLIOTECA JUDICIAL.
impo an e de Oceanía. Los compañe os de Cook,
espe-
cialmen e
Banks y Solande , ol ie on á Eu opa en usias-
mados con las condiciones de la isla descubie a, desc i-
biendo con alguna exage acion la pa e que llama on Nue-
a Gales del Su ,
y
como en un pue o de es a pa e, e-
cogie on los explo ado es nume osas plan as desconocidas
has a en onces, decidie on llama al
si io
mencionado
Bo any-Bay,
luga que desde luego pa eció al Gobie no
inglés muy á p opósi o pa a unda la colonia peni encia-
ia, que an céleb e ha llegado á se .
Bo any-Bay no es sólo el nomb e de un luga , sino la
ase que ha se ido
y
si e hoy oda ía pa a designa una
his o ia in e esan e
y
un sis ema comple o de depo aeion.
No hay, sin emba go, un nomb e aplicado con menos p o-
piedad, pues como e emos despues, nunca ha habido en
Bo any-Bay colonia penal; mas el uso iene sancionando
es e e o ó con usion de nomb es,
y
no se emos noso os
los que in en emos opone nos á la co ien e gene al. Esa
ase nos se i á pa a es udia los es ablecimien os co -
eccionales c eados po los ingleses en sus posesiones de
Oceanía, examinando su o igen, p og eso y abandono,
his o ia y expe iencia que no deben ol ida los paises
que se p opon.: au u iliza los penados pa a la colo "-
zacion.
Elegido el pun o en que debia, unda se la colonia, se
dió el Dec e o de
6
de Diciemb e de
1786
mandando o -
ganiza lag expedicion, y Ué nomb ado je e de ella el ca-
pi an de na ío M . A u o Phillip. La escuad a se compo-
nía de dos buques de gue a, el
Sy ius
y el
Supply,
nue-
e
me can es, es de és os des inados á conduci los í-
e es
y
he amien as, dis ibuyéndose en los o os seis
los penados en núme o de quinien os sesen a y cinco
hom-
b es,
cien o no en a y dos muje es
y
diez
y
ocho niños,
cus odiados po cien o se en a
y
ocho soldados de ma ina,
A los que acompañaban cua en a
n-inje cs
que ob u ie on
pe miso pa a segui á sus ma idos. El 13 de Mayo de 1
787
salie on los buques del pue o de Po smou h, y apenas
pe die on Je is las cos as de Ingla e a se descub ió
un p oyec o de insu eccion á bo do del
Sca bo óllgh:
mas Ja ene gía del
je e es o bó los
p
lanes de los conspi-
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
145
ado es, edoblóse la igilancia
y
aumen ó el capi an Phi-
llip la se e idad de la disciplina (1). Ningun suceso no-
able ocu ió en la a esía de Tene i e al Cabo de Buena
Espe anza, á donde a iba on pa a p o ee se de í e es.
A la salida de es e pue o se desa olló en los buques una
epidemia pelig osa, que se pudo comba i ápidamen e,
y
despues de una na egacion de ocho meses, llega on los
expedicion a ios á Bo any-Bay.
El je e de la lo a, ob ando como homb e p eca ido,
desemba có acompañado de unos pocos o iciales y ob e-
os, y an o la is a del pue o como el exámeu del e i-
o io, si ie on pa a demos a que e an exage adas las
no icias que sob e es a pa e de la Aus alia habian lle-
ado á Ingla e a Banks
y
sus compañe os. Bo any Bay,
aun cuando iene un pue o g ande, es abie o
y
poco se-
gu o; el e eno, pan anoso é imp opio pa a la ag icul u-
a, y odo es o, unido á la al a absolu a de agua dulce,
in luyó en el ánimo de Phiilip pa a esol e le
á
no unda
el es ablecimien o en aquel si io, y al ando á las ó denes
e minan es del Gobie no, no pe mi ió que desemba ca a
nadie. El capi an Cook había indicado en sus mapas la
exis encia de o as bahías, lo que de e minó á Phillip ha-
ce una explo acion hácia el No e, encon ando el pue -
o de Jackson, uno de los más he mosos del mundo po
su amaño, segu idad
y
belleza de sus cos as, cubie as
de una ege acion espléndida. A los es dias de ausencia
eg esó á Bo any-Bay, mandó le a anclas, y cuando se
disponía á sali , apa ecie on dos buques que, econocidos,
esul a on se la
B oussole y
el
As olabe,
de la ma ina
ancesa, mandados po el desg aciado La Pé ouse, á
quien p ocu a on ocul a el obje o de la expedicion ingle-
sa, mas odo se supo po la poca cau ela de los ma ine os
b i ánicos. «Es aba ese ado á La Pé ouse asis i , an es
de la más e ible ca ás o e, á la undacion de un impe-
io, y las úl imas no icias de an insigne na egan e, de-
bian se esc i as en las p ime as páginas de la his o ia de
un mundo nue o (2).
(1)
Pilo ge ie,
His oi e de Bo any-Bay.
(2)
Blosse ille,
His oi e de la
Colonisa ion
é sale.
10
146
BIBLIOTECA S UDICIA L.
El 26 de Ene o de 1788 llegó la expedicion á Po -Jack-
son, baja on á ie a algunos de los penados de mejo con-
duc a, con el obje o de cons ui la casa del Gobe nado ,
el hospi al, la p ision y el cua el, azándose en la a ena
las calles y plazas de la que luego habia de se populosa
ciudad de Sydney, nomb e pues o po Phillip en ecue -
do del noble Lo d p o ec o de la expedicion. Te mina-
dos es os p epa a i os, el 7 de Feb e o se ins aló la colo-
nia con g an solemnidad, anunciando el Gobe nado que
quedaba o ganizada la adminis acion de jus icia con a -
eglo á las leyes inglesas, añadiendo que se ian p o egi-
dos los ma imonios, y g acias á los p i ilegios o o gados
á los con ayen es, se celeb a on ca o ce en la p ime a
semana.
La ac i idad y buen deseo de los je es e an g andes.
Desemba cada oda la gen e, die on p incipio los e dade-
os abajos de colonizacion, pe o opeza on con una g a-
e di icul ad, esul ado necesa io de la ex emada p eci-
pi acion y negligencia con que se p ocedió en los p epa-
a i os de la p ime a lo a (1). La mayo pa e de los de-
po ados e an ob e os de manu ac u as de lujo y ado no,
ejedo es, in o e os y de o os o icios análogos, é inú iles
po an o, pa a los p ime os abajos de ins alacion; al-
aban lab ado es, homb es en endidos en los abajos de
desmon e; mas es os obs áculos no e an nada an e la ene -
gía de M . Phillip, que sal aba las mayo es di icul ades.
No ué és e el pelig o mayo pa a la colonia. Po un descui-
do incomp ensible no habia en iado lá G an B e aña e-
pues o de í e es; las p o isiones conducidas disminuían
ápidamen e, el hamb e amenazaba á odos y ué p eciso
some e se á un égimen de escasa alimen acion, desa o-
llándose el esco bu o po el abuso de conse as saladas,
ag egándose á es os pelig os y p i aciones la p oximidad
del in ie no; po lo que
M .
Phillip decidió en ia uno
de sus buques al Cabo de Buena Espe anza, á in de que
adqui ie a los í e es necesa ios y manda a á Ingla e a
(1) Discu so de M . Mackin osh en la Cáma a de los Co-
munes, 4 de Junio de 1822.
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
147
no icias de la si uacion en que se hallaban. Hecho es o, y
cumpliendo con las ins ucciones que se le habian dado,
dispuso que el enien e King ma cha a á la isla de No -
olk con algunos soldados y delincuen es, undando de
es a mane a una especie de sucu sal de la colonia ma iz.
En medio de los desas es que e e imos, no ocu ian po
o una choques con los indígenas, cas igando Phillip du-
amen e las p ime as ag esiones de los colonos pa a e i-
a con lic os que hubie an sido muy se ios y a ales pa a
los expediciona ios.
A alguna dis ancia de Sydney se c eó la colonia de Ro-
se-Hill, en la que los penados se dedica on á cul i a los
e enos concedidos, gozando de una libe ad p ác ica, al
mismo iempo que como p opie a ios, comp endian odo lo
que iene de sag ado el de echo de p opiedad. Cuando
más a eciaba el pelig o, llegó un buque conduc o de
p o isiones, pe o Cambien de penados; de modo que la di-
icul ad quedaba en pié y ué p eciso busca ecu sos
den o de la misma colonia. Se epa ie on e enos á los
o iciales y soldados de la expedicion, dándoles de echo
pa a escoge la localidad; el cul i o p incipió, y un dia,
memo able pa a la his o ia de Aus alia, se p esen ó Ja
obo Russe diciendo que su abajo le daba bas an e pa a
i i y que no necesi aba los soco os de la Adminis a-
cion (1). La ag icul u a seguia p ospe ando y en 1791
es aban cul i ados se ecien os ac es de ie a en Aus-
alia.
En 1792 llegó o o buque con delincuen es y soldados,
conduciendo al enien e Gobe nado G ose y las piezas de
una chalupa des inada al se icio de la colonia, la que a -
ma on con g andes di icul ades, pues en e los emig ados
habia po jun o un solo ob e o en endido en cons uccio-
nes na ales. Despues de cinco años de su imien os ísi-
cos y mo ales, la salud de M . Phillip se habia esen ido,
y dejando su que ida colonia se emba có pa a la Me ó-
poli, que p emió sus se icios eminen es con un empleo
en la ma ina y una pension i alicia.
(I)
Alichaux,
E ude su la ques ion
pcws
Pa ís, 1875.
1 4
BIBLIOTECA JUDICIAL.
Nos hemos de enido en los de alles de la
colonizacion
de Po Jackson po que es p eciso no come e los e o es
de los ingleses, cuando a emos de o ganiza los es able-
cimien os de Fe nando Póo y Ma ianas. En la ausencia
de M . Phillip gobe na on la colonia con el ca ác e de
in e inos el comandan e G ose y el capi an Pa e son, que
si
,
2;uie on la poli ica del undado . Las no icias que llega-
ban á Ingla e a anima on á algunos a en u e os á oma
el camino de Aus alia, donde se es ablecie on como co-
lonos lib es, ecibiendo algunos penados pa a que los.
ayuda an en los abajos de la ag icul u a;
y
al ué el
o igen del sis ema llamado de
asigno don,
cuyos de ec os
han exage ado algunos esc i o es has a conside a lo como
«una e dade a se idumb e, una a a hecha á la luz del
dia, y bajo el ampa o de la ley» (1). Po o una es e jui-
cio no es exac o, po que el pa ono enia obligaciones es-
pec o de sus clien es, que hallaban siemp e acogida y am-
pa o en las au o idades, que ob aban ené gicamen e con
a eglo á jus icia. Du an e la in e inidad de iPa e son ué
cuando Ingla e a en ió á la colonia algunas eses de la
mejo calidad, con obje o de consegui su ep oduccion,
pensamien o que secundó admi ablemen e el o icial Mac-
A hu , siendo és e el o igen de esos inmensos ebaños
que an os millones han p oducido á Aus alia; y al mismo
iempo que se desa ollaban la ag icul u a y la ganade
ía,
la
colonia Sydney omaba el aspec o de una ciudad
eu opea.
Tal e a la si uacion de Nue a-Gales, cuando llegó el go-
be nado Hun e . Dos mo i os de ala ma e a p eciso com-
ba i , pues el es ímulo de la ganancia y la imp e ision
de
la Me ópoli, hicie on que se desa olla a la a, icion_ á la
bebida, con odas sus a ales consecuencias ísicas
y
mo-
ales, asegu ando Dunmo e-Lang que la poblacion de la
colonia se componía de dos clases de pe sonas: los que
endian on y los que lo comp aban. Hun e , pa a ex-
ingui el mal, des uyó odos los alambiques, ecogiendo
(1)
Fauche ,
Les Colonies penales de l'Angla e e,
Pa-
ís,
1848.
ESTUDIOS PEN1TENOJARIOS.
149
las licencias á los abe ne os. El o o pelig o e a el nú-
me o de a mas adqui idas po los colonos; y el nue o go-
be nado , p ocediendo con g an ac o, o ganizó una poli-
-cía pe ec a, escogiendo pa a es os ca gos á los penados
de mejo conduc a, log ando de ese modo es o ba los
planes' que pudie an habe se aguado con a la an-
quilidad pública. Du an e el mando de Hun e c eció
mucho el come cio de Aus alia, adelan ó su cul u a,
habiéndose undado una imp en a y un ea o, y'á esa
época co esponde el descub imien o de la isla de Van-
Diémen.
Se ia muy la go es e capí ulo, si ué amos á da cuen a
de lo hecho po los gobe nado es King y Bligh; pe o no
podemos deja de deci alguna cosa sob e la adminis a-
cion de los años que media on desde 1810 á 1821, en que
los des inos de la colonia es u ie on encomendados al
có onel Lachlan Macqua ie, pe sona do ada de una ene -
gía y ue za de olun ad muy g andes, de espí i u en ex-
emo conciliado , el cual se p opuso bo a la • mala im-
p esion que deja an las au o idades an e io es. Uno de
los p ime os ac os del gobe nado ue nomb a al
cumpli-
do
And és Thompson pa a un pues o en la magis a u a,
hecho de g an impo ancia, y p ueba e iden e de que el
homb e que delinquió, puede ehabili a se po medie de
un since o a epen imien o. Toda la colonia se animaba
á los impulsos de an sabio di ec o : la ag icul u a G ecia
en i ud de las. concesiones que hizo á los cumplidos,
las elaciones me can iles p incipian ea es e pe:iodo y el
ó den más comple o einaba en la isla, pues los deli os
come idos po los dese o es que se habian e ugiado en
los bosques, ue on ené gicamen e ep imidos. A es a
época co esponde ambien la c eacion del Banco de Nue-
a Gales del Su con un capi al de
20.000 lib as
es e li-
nas, p ueba de la p ospe idad me can il de la colonia.
Macqua ie encon ó el país agi ado po las cues iones e-
ligiosas, mas su ac o exquisi o conju ó el con lic o que
amenazaba, e minando, á sa is accion de odos, las di e-
encias que exis ian en e los plan ado es
y los asigna-
dos.
Una adminis acion an celosa y diligen e dió los
esul ados que e an de espe a , po lo que en la colonia
1 50
BIBLIOTECA JUDICIAL.
se conoce al ac i o gobe nan e con el nomb e de pad e
de us alia.
•
Po un con as e inexplicable, cuando más elices e an
los ensayos del nue o Gobe nado , se le an ó en la Me-
ópoli una c uzada con a la depo acion, lle ando la
oz en el Pa lamen o, Benne , mo ido quizá po un_ espí-
i u de só dida ganancia ó de en idia censu able. Sus es-
ue zos ob u ie on el in que se p oponia y ab ióse una in-
o macion pidiéndose dic ámen á cuan os podian ilus a
la ma e ia. De es a época da a la oposicion sis emá ica
que se hizo en Ingla e a al égimen de Aus alia, has a
consegui que desapa ecie a,
y
lo más is e ué que, g a-
cias á las imp udencias come idas, se c eó en la colonia
un an agonismo muy pelig oso en e los colonos lib es y
los descendien es de penados. El gobe nado Macqua ie,
despues de su la ga
y
eliz adminis acion, llegó á Ingla-
e a muy opo unamen e, pa a de ende se de las más
g ose as calumnias
y
des ui con igo osos a gumen os
las absu das ideas expa cidas con a la colonia po los
que, a a ien os de o una, les impo aba poco la glo ia
de la pa ia.
IDespues de I 821 empezó pa a Aus alia una nue a e a.
Has a ese año puede deci se que los p incipales elemen os
de
colonizacion e an los c iminales suje os á penalidad, los
cumplidos que hablan ex inguido su condena y los indul a-
des. Desde aquella echa empieza la emig acion lib e, que
aumen a, es cie o, la iqueza y p ospe idad de la colo-
nia; pe o no debe ol ida se lo mucho que los penados hi-
cie on pa a a o ece esa misma emig acion espon ánea.
Cuando empeza on á llega los colonos lib es, es aba el
e eno desmon ado, abie as las ías de comunicacion,
empezaba el come cio
y
el uso del c édi o, habia ad ninis-
acion pública, segu idad indi idual, y cuan o e a p eci-
so pa a a ae emig an es; pe o nada de es o se hubie a
conseguido, si Ingla e a no hubie a en iado los p ime os
delincuen es. La emig acion lib e con ibuyó mucho á
da desa ollo y esplendo al con inen e aus al, pe o las
aspi aciones a is oc á icas de ales colonos si ie on pa a
aumen a el an agonismo de que hablábamos hace poco, y
eso que los Gobe nado es p ocedian con cau ela, á in de
.,
a
Tia
ic
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
1.51
e i a con lic os, haciendo jus icia á los cumplidos,
los
cuales, du an e el mando del gene al Bou ke, ue on ad-
mi idos á o ma pa e del Ju ado, que es la aspi acion
cons an e de odo inglés; y, po cie o, que no e an los
an iguos delincuen es los más benignos en el cas igo de
los deli os.
La emig acion mis a hizo p ospe a la colonia de un
modo abuloso, y ué p eciso concede le el
Sel -Go e m,en ,
ó sea el égimen au onómico, que dis u an casi odas las
posesiones b i ánicas. Po o o lado, la isla de Van-Pié-
men, que sólo habia ecibido penados, despues de ex in-
guidos los c iminales de los bosques, alcanzó una an-
quilidad comple a, y la impo ancia de Hoba -Town es
la mejo espues a que puede da se á los que comba en
las colonias peni encia ias.
El sis ema de asignaciones epugnaba á muchos, po la
dependencia en que se encon aban los penados espec o
de sus pa onos, y aun cuando e an exage adas las ideas
de cie os ilán opos, es is e e á un homb e some ido
á la olun ad de o o po disposicion de la ley, no po
mú uo consen imien o. Los miemb os del Pa lamen o, y
en especial M . Peel y lo d Russell, se p opusie on aca-
ba con las asignaciones, que ue on sus i uidas po el
p oba ion sys em,
ó sis ema de p uebas; no edad debida
á la acep acion con que ue on ecibidas en Eu opa
las
ideas ame icanas sob e peni encia ías. El penado su ia
en. la Me ópoli su encie o en los pon ones y cá celes
b i ánicas; despues e a conducido á la colonia y en ega-
do al Gobe nado , que le obse aba, y si su conduc a e a
buena, le concedia una licencia empo al,
Ticke o lea e,
pa a que pudie a con a a se, in e iniendo un unciona-
io público pa a e i a abusos. Despues de es e ensayo,
el penado ob enia la libe ad comple a, así como le e a
ecogida la licencia, cuando po su conduc a no e a a ee.
do á g acia ninguna. A pesa del adelan o que ep esen-
aba es e sis ema, enia el de ec o de que los c iminales
an iguos pe e ian á los ecien llegados, po la al a de
una me ódica clasi icacion.
Los habi an es de Aus alia seguian abajando pa a
que no se en iasen más.c iminales, y á ue za de queja -1
152
BIBLIOTECA JUDICIAL.
se odos los dias en la p ensa y hace habla á los Rep e-
sen an es en las Cáma as, consiguie on el dec e o de
22
de Mayo de
1840,
que suspendia la depo acion á Nue a
Gales del Su , quedando las islas de Van-Diémen y No -
olk como colonias peni encia ias.
Al p incipio de es e capí ulo hemos dicho que la isla de
No olk ué la des inada á ecibi los c iminales de peo
conduc a; y sus excesos p oducian an honda imp esion
en la Me ópoli, que M . G ey llegó á deci en la Cáma a
de los Lo es, que e a una e güenza que el pabellon de
la G au B e aña cub ie a semejan es escándalos. Tal e a
la si uacion de la isla, cuando ué nomb ado Gobe nado
de ella Alejand o Maconochie, uno de los más g andes
e o mado es con empo áneos, poco conocido, po que mo-
des o has a la exage acion, no ha publicado ningun lib o
dando á conoce sus magní icos abajos. Maconochie en-
con ó el penal en la si uacion más lamen able; no habia
higiene, ni ó den ninguno; los empleados abusaban escan-
dalosamen e, y los p esos abajaban cómo y cuando que-
ian, lle ando siemp e la cadena como si ue an ie as. Con
odo es o, se p opuso acaba el nue o Gobe nado , que sin
más elemen os que los que p opo cionaba la misma colo
nia, le an ó Iglesias, ab ió escuelas, y en poco iempo
cambió el aspec o de la isla, ado ando los p esos al Di-
ec o , que, sin cas igos co po ales ni humillaciones in-
ú iles, con e ia en ac i os ob e os á los más e ibles c i-
minales, y p ocediendo siemp e
.
con o me á la na u aleza
y no con a ella
s
log ó des ui el o igen de los escánda-
los denunciados po la p ensa b i ánica. Con azon dice
un dis inguido esc i o ame icano, «que si á Howa d cabe
la glo ia de habe hecho pensa en la e o ma de los c i-
minales, á Maconochie la de habe desen uel o esas ideas
du an e muchos años de abajo empleado en la noble y
san a mision de edimi al icioso y le an a al caido» (1).
En cuan o Maconochie dejó el mando de la isla, ol ió
és a á su an igua si uacion, has a que ué sup imido el
penal de No olk.
(1)
-
Wines,
In e nacional Cong ess o he p e en ion and
ep esion o
c ime,
Washing on, 1872.
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
153
En
1846
la subida de los sala ios po la al a de b a-
zos, hizo que se esin ie an las indus ias y la ag icul u a
de Nue a Gales, que se ió obligada á solici a se le
,
en-
ia an dos mil penados, de cie as condiciones, pa a el
abajo;
y
no habiendo ob enido de la Me ópoli lo que
pidie on, ué p eciso oma los penados de la isla de
Van-Diémen. Es e suceso debió se i de leccion á la co-
lonia; pe o lejos de enmenda se, aumen ó su esis encia
á la depo acion, o ganizándose una liga, en la que en a-
on casi odos los e i o ios ingleses de Oceanía, log an-
do al cabo que lo d Russell anuncia a
en
1853
que la de-
po acion se ia de ini i amen e abandonada. Una sola co-
lonia lamen ó el acue do: la Aus alia
Occiden al,
que se
eia obligada á suspende el cul i o po al a de b azos,
y
en onces ué
cuando el Gobe nado Fi z-G-e ald di igió
al duque de 1
•
Iewcas le una comunicacion pa icipándole
que el discu so de lo d Russell, anunciando que la depo -
acion debia cesa á la ez en odas las colonias aus ales,
habia exci ado un sen imien o uni e sal de ala ma y de
desalien o, emplado po la p omesa de que con inua ía
po algun iempo pa a la Aus alia occiden al, y e mi-
naba el Gobe nado asegu ando que el abandono de la
depo acion se ia unes o pa a el po eni de los penados,
y uinoso pa a los colonos (1). Dicha solici ud in luyó en
el ánimo del Gobie no, que con inuó en iando penados
de ambos sexos, emig acion de la cual sacaban g an pa -
ido los habi an es de la Aus alia occiden al.
Es a medida, omada pa a complace
á
un e i o io
impo an e, i i ó á las p imi i as colonias, que ompie on
oda clase de elaciones con la Aus alia occiden al,
ap emiando á la ez al Gobie no de la Me ópoli pa a
que cesa a la depo acion, que conside aban como una
mancha deshon osa pa a oda la isla: «Áus alo, decian,
se á sinónimo de p esidia io, mien as se en ien p esidio -
ios á la Aus alia.» No hubo más emedio que cede á
los es ue zos de la liga, anunciando el Gobie no de
1864
que la depo acion cesa ía comple amen e pa a oda Aus-
(1) Blosse ille,
iiis oi e de
la
colonisa iw p¿iude.
256
BIBLIOTECA JUDICIAL.
Las ob as de la Escuela se han lle ado con oda la ac i-
idad que pe mi ia un pensamien o acome ido po ini-
cia i a pa icula y sos enido po susc iciones olun a ias,
en un país e iblemen e cas igado po disco dias ci iles,
epidemias
y
e emo os. Ac ualmen e se encuen an e -
minados po comple o el edi icio de ing eso, o o de los
des inados á los jó enes co igendos, y odas las ob as de
segu idad
é
higiene del Es ablecimien o.
Con encida la Jun a, de que la Escuela de e o ma no
da á esul ados, si su di eccion se con ía á manos poco
expe as, ó indi iduos al os de la ocacion y en usiasmo
necesa ios pa a di igi á la ju en ud ex a iada, ha pues-
o g an empeño en la eleccion del pe sonal,
y
despees de
la medi acion con enien e, habia decidido en ega la Es-
cuela á los He manos Salecianos, admi able Cong ega-
cion undada en Tu in po el céleb e D. Bosco. Desg a-
ciadamen e, la e e ida Asociacion no ha podido acep a
el enca go, po que se lo impiden sus Es a u os, que sólo
le consien en c ea alle es, como los que con an o acie o
han undado en odas pa es,
y
de que son buena mues•
a los de Sá ia y U e a.
Con gus o e e i íamos la his o ia de la Casa de co ee-
cion
y
Escuela de e o ma de Ba celona, á la que an o ha
con ibuido el dis inguido c iminalis a D. Ped o A mengol
y Co ne , cuya Memo ia sob e dicho Es ablecimien o ap e-
ció el Cong eso de Roma; así como los in e esan es aba-
jos del p esbí e o D. Es anislao Almonacid, P esiden e
del Pa ona o de Nues a Seño a de las Me cedes, en Ba -
celona. La al a de espacio nos impide da sa is accion al
deseo, y nos limi amos á consag a á los Es ablecimien os
e e idos un ecue do de ca iño
y
de en usias a admi a-
cion, po el mucho bien que hacen y pueden hace aún pa a
log a la educacion co eccional de la ju en ud.
APÉNDICE QUINTO.
El cas igo de los encub ido es habi uales.
La Comision peni encia ia in e nacional me ha hon a-
do, enca gándome la edaccion del dic ámen sob e el in-
e esan e p oblema del encub imien o, asun o que p eocu-
pa á odos los c iminalis as y al que se da ma cada im-
po ancia en. los Códigos penales mode nos, con el in de
ep imi de una mane a e icaz aquellos c iminales que se
ap o echan y explo an los deli os ajenos, omando p e-
cauciones de oda especie pa a e i a la esponsabilidad.
P eciso es, po an o, busca en su mad igue a
y
aniqui-
la á esos llamados
au o es delic i,
que con mucha p o-
piedad se designan ambien con el nomb e de capi alis as
c iminales (1).
El asun o ué obje o de p e e en e a encion po pa e
de M . Edwin Hill y del Cong eso de Lónd es de 1872,
y nada iene de ex año que el de Roma se p eocupe del
(1)
Es e a ículo es aduccion del dic ámen
( appo )
e-
dac ado en ancés po el au o , y p esen ado al Cong eso in-
e nacional peni encia io de Roma, sob e el ema 4.
0
de la
Seccion 1.
11
; decia:
¿Qué medidas deben adop a se po las leyes
p
a a ep imi con mayo e icacia á los encub ido es habi uales
y á cuan os p o ocan y u ilizan los deli os ajenos?
17
4,58
BIBLIOTECA JUDICIAL.
medio de llega á la ex incion de esos c iminales, ac eedo-
es á penas se e ísimas, po lo mismo que se ocul an en
las somb as del mis e io y p e enden escapa á la accion
de la jus icia, eniendo muchos de ellos la osadía de p e-
sen a se en sociedad como homb es hon ados, eclamando
cínicamen e el ap ecio uni e sal.
An es de en a de lleno en el desa ollo del ema p o-
pues o, me pa ece indispensable ija un pun o que con-
side o algo oscu o, y pod ia se causa de e o es que es
necesa io e i a , po lo mismo que se p e ende ija la e -
dade a nocion del encub imien o y esponsabilidad de los
encub ido es. La duda p ocede de las palab as
p o oca
deli os ajenos
que se consignan en la p oposicion; pues
en iendo que el que iene sob e o o in luencia bas an e
pa a de e mina su olun ad y hace le ejecu a un deli o,
es au o mo al del hecho, y así lo es ablecen la mayo
pa e de los. Códigos penales, y en e ellos el de España,
que ija de una mane a pe ec a la eo ía de los au o es
po induccion (1).
Sos engo, po an o, de acue do con el Código de mi
país, que el que induce á, come e un deli o, ó lo p o oca
empleando medios adecuados pa a consegui que el ac o
se ejecu e, debe se , conside ado y cas igado como au o
mo al del hecho que se pe siga, y nunca como encub i-
do , po que el e dade o encub ido no ha debido ene
in e encion ninguna en el, deli o, ni coope ado
4
su eje-
eucion po medios di ec os ni indi ec os, pues de lo con-
a io, además de encub ido , pod ia se cómplice ó au o ;
en endiendo po cómplice al que, no me eciendo el concep-
o de au o , coope a al c imen po ac os an e io es ó si-
(1) A . 13, Código penal español de 1870,a s. 26
y
28
del p oyec o de Código penal español de 1885.-
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
259
nu áneos al hecho que se pe sigue; idea de la complici
,
dad que impo a mucho ene en cuen a, pa a no incu i
en e o es que son siemp e
,
pelig osos, cuando se a a, de
exigi esponsabilidad c iminal. El e dade o
y
simple
encub ido , es el que no habiendo in e enido de ce ca ni
de lejos en la ejecucion del deli o, pe o sabiendo que se
ha come ido, se ap o echa del mismo ó ayuda á los es-
ponsables pa a que u ilicen el c imen, ó escapen á la ac-
cion de la jus icia.
Algunos Códigos penales, incu ieudo en lamen able
e o , dicen que son encub ido es
los que in e ienen en el
deli o con pos e io idad á su ejecucion;
ó mula que pugna
con la ealidad, con la lógica, con la signi icacion de las
palab as y has a con el buen sen ido, pues nadie pod á
comp ende que un indi iduo in e enga en la ejecucion
de un deli o
despues de come ido.
La subo dinacion en lo
ela i o á la esponsabilidad, es ableciendo que los encu-
b ido es se án cas igados con la pena in e io en dos g a-
dos, á la que se imponga al au o del deli o (1), puede
p oduci di icul ades, á eces insupe ables, cuando no es
posible de e mina la pena co espondien e al au o del
deli o consumado, del de en a i a ó deli o us ado;
y
algunos ex eman el a gumen o has a deci que si no hay
au o cas igado, no puede se lo el encub ido . Ocu e
con mucha ecuencia, que no es posible descub i quién
ha come ido un deli o de hu o ó de obo, y sin emba go,
el obje o obado se encuen a en pode de un e ce o, que
explica mal ó no explica la p ocedencia, p obablemen e
po que sabe que su esponsabilidad es secunda ia, segun
lo dispues o en el Código, y se lib a á diciendo, po ejem-
plo, que el obje o lo adqui ió de un desconocido, ó dando
(1) A s. 69, 71
y
73, Código penal español.
260
BIBLIOTECA JUDICIAL.
un nomb e imagina io, pa a ex a ia la accion de la jus-
icia, log ando así la impunidad, aun cuando se a e de
indi iduos que habi ual y o dina iamen e comp an ó ne-
gocian sob e obje os mal adqui idos.
Po lo expues o se comp ende á que el encub imien o
es y debe se cas igado como deli o especial, aunque co-
nexo de o o come ido po pe sonas dis in as, idea que
desen uel en algunos Códigos mode nos, y en e és os el
aleman y el de los Países Bajos (1), me eciendo elogio la
doc ina que acep a el p oyec o de Código penal español,
p esen ado al Cong eso po el Minis o de G acia y Jus-
icia D. F ancisco Sil ela, ob a juzgada con aplauso po
la mayo pa e de los a adis as, y que bas a ia po si
sola pa a asegu a la epu acion del ju isconsul o emi-
nen e, que ha enido la glo ia de edac a el p oyec o á
que me e ie o. Ocasion end é de demos a lo que digo;
pues en iendo que pa a ep imi el encub imien o y con-
es a al ema de que me ocupo, bas a á consigna lo que
es ablece el p oyec o de Código penal español, y an es de
hace lo, jus o es que consag e algunas ases á los no a-
bles abajos de M . Thonissen y Al ed Hill, que han di-
se ado sob e el mismo asun o.
El espec áculo de la c iminalidad y el es udio de los
medios que emplean los delincuen es pa a ejecu a los
a en ados con a la p opiedad, de e mina on al céleb e
M . Edwin Hill (2) k pensa que esos c ímenes no e an,
(1)
A s. 257 al 260, Código penal de Alemania de 1870.
A ículos 416 y 417, Holandés de 1881, y 444 del Japón.
(2)
M . Edwin Hill, que an o se dis inguió en el Cong eso
de Lónd es, y mu ió en 1876, pe enecia á una amilia que
ha adqui ido me ecida cela idad en Ingla e a po sus emi-
nen es se icios. Ma hiew Da enpo Hill, he mano de Edwin,
ié un dis inguido Magis ado que dedicó su ida al es udio
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
261
po egla gene al, mani es aciones aisladas, sino esul a..
do de un sis ema comple o, bien o ganizado y hábilmen e
di igido, y segu o de su con iccion, sos u o la u gencia
de a aca el o ganismo en su base, en su cen o, des u-
yendo la cabeza, la ue za que impulsaba y se ap o echa
ba de los deli os ajenos. T es medios indicaba 1V1 . Hill
pa a alcanza el esul ado que se p oponia,
y
á cada uno
de ellos consag a emos un lige o ecue do, consignando
nues a opinion pa icula .
El p ime medio p opues o consis e, en que la ley de-
cla e que odo inquilino que consien e que su habi acion
se u ilice pa a albe gue de c iminales ó depósi o de obje-
os obados, pie da odo de echo p oceden e del a enda-
mien o, y que el p opie a io que, ad e ido po la policía
del indicado abuso, lo ole ase, se le cas igue con odo i-
go , pudiendo llega se has a la con iscacion empo al, á
ese a de que p oba an su inocencia los que eclama an
con a el acue do del T ibunal. Desde luego se comp ende
el pelig o y los g a es abusos á que da ia ocasion el me-
dio p opues o, que es con a io á los adelan os mode nos;
de los p oblemas sociales, y en 1857 publicó su céleb e lib o
Conseils pou la ep ession des ° imes.
Su o o he mano, si Rowland Hill, ué un polí ico eminen e
y muy popula po habe ideado en 1837 la no able e o ma
en el se icio de co eos, conocida en Ingla e a bajo el nom-
b e
Penny Pos age Re o m,
en la cual p oponia que el an-
queo de las ca as se ija a po el peso y no po la dis ancia
que habian de eco e , modi icacion acep ada despues po el
mundo en e o. Pa a plan ea su p oyec o y eo ganiza el
se icio, ué nomb ado Di ec o gene al de Co eos, ca go
que dimi ió en 1843, ol iendo á ocupa lo en 1854, cediendo
á los uegos de Lo d Palme s on. El pueblo inglés, pa a e-
compensa los se icios de si Rowland Hill, o ganizó
una
susc icion popula que en poco iempo p odujo la impo an e
ci a de 13.360 lib as es e linas, ó sean p óximamen e
334.000
pese as.
262
BIBLIOTECA JUDICIAL.
pues á su somb a enace ía la con iscacion, abolida, po
o una, en odos las Códigos mode nos. No se en ienda
po es o, que que emos lib a de esponsabilidad al p o-
pie a io ó inquilino au o de encub imien o, siemp e que
se p uebe que hacen de ello una p o esion, que cons i uye
su hábi o y modo de ida da albe gue á los c iminales y
ocul a los e ec os del deli o; pe o bas a á con que se de
e mine la pena en la o ma que lo hace el p oyec o espa-
ñol, sin llega al cas igo e ible de la con iscacion, cuyas
consecuencias su en casi siemp e los que ninguna culpa
ienen del mal que se pe sigue.
El segundo medio p opues o po M . Hill, consis e en
que los gas os ca cela ios
y
los que o igine el sos eni.
mien o de las p isiones, sean sopo ados po los que a-
o ezcan la pe pe acion de los deli os. En a monía con
su pensamien o, y pa a desa olla lo, c eaban M . Hill y
su amigo M . William Pa e un ibunal especial
(Cou
d'exemp ion de la axe c in inelle) -enca gado
de eximi
del impues o á los p opie a ios é inquilinos que p oba-
an que sus incas es aban dedicadas á usos líci os y li-
b es de oda elacion con delincuen es. El impulso ge-
ne oso de M . Hill
y
su deseo de comba i el encub i-
mien o, le lle an á consecuencias sumamen e pelig osas,
a i mando una eo ía comple amen e con a ia al axioma
mo al
y
ju ídico, de que á oda pe sona se le debe supo-
ne hon ada é inocen e, mien as no se le p uebe lo con-
a io; pues o que, segun el plan del céleb e ilán opo,.
queda ian desde luego suje os al pago del ibu o odos
los que la policía designase, á ese a de los allos de
exencion que p onuncia ia el T ibunal especial. Po ese
medio podia llega se has a la injus icia de que los mismos
c iminales, po espi an de enganza, denuncia an á los
homb es hon ados pa a obliga les á de ende se, p odu-
ESTUDIOS PENITENCIAillOS.
2&3
ciéndóse de aquí una o ma n ieVa de ekpló acion
go,
que end ía pO base el Miedo á la denúneia.
En e ce luga , c ee 151 . Hill (pié laá legislaciones mo-
de iaás, en luga de cas iga solamen e á los que comp en
obje os
obados,
debie an pena a,mbien á los adqui en es
de obje os que
han debido Sospecha ue an obados.
Es e
medio, del que exis en indicaciones en algunos Códi-
gos (1), me pa ece ménos pelig oso qúe los an e io es/
po que, en e ec o, hay muchos casos en qúe el comp adó
adquie e obje os cuya p ocedencia no hab á podido ex-
plica le el endedo ; y es o ocu e, po ejemplo, en la
en a de o namen os, obje os de Iglesias, de o icinas pú-
blicas, a mas del ejé ci o ó la ma ina, obje os de a e,
li-
b os
a os, e c., pues odo el mundo sabe que se necesi an
p ocedimien os especiales pa a su enajenacion,
y
que Sólo
pueden ejecu a la líci amen e pe sonas de e minadas;
pe o ni aun así pueden es ablece se eglas in lexibles, de-
biendo deja al T ibunal la esolucion de cada caso pa i-
cula , único medio de no come e e ibles injus icias,
co no p oba é con un ejemplo.
El Minis e io de la Gue a, en cumplimien o de la ley,
ende g an núme o de Usiles nue os, cuya enajenacion
ejecu a pa a adqui i a mas pe eccionadas. El que com-
p ó la o alidad di ec amen e del Minis e io, es cla o que
ob end ia documen os que lo ac edi asen; pe o suponga-
mos que ese comp ado egaló uno de los usiles, que pa-
só po a ias manos, has a llega á la pe sona que se p e-
sen a á ende lo ó empena lo. Como el a a es conocida,
lle a la ma ca,
el núme o
y
o as
señales que demues an
(1) El
a . 129, Código penal de con a enciones de
Hun-
g í
a.
, cas iga con un mes de p ision
mul a de 200 lo ines
a1 que comp e
obje os que debió sospecha ue an obados
264
BIBLIOTECA JUDICIAL.
p ocede del ejé ci o, el po ado es de enido y quizá cas-
igado, po que le se á di ícil ó imposible ac edi a la
sé-
ie de ope aciones po que ha pasado el obje o de que
se a a, cuya adquisicion ué pe ec amen e hon ada y
legal.
El p incipio es bueno en su ondo, algunas leyes lo
acep an (1); pe o es indispensable no exage a las conse-
cuencias, po que se co e el iesgo de come e e dade as
iniquidades
y
a opellos,
y
po eso opinamos que
sólo
de-
be cas iga se como encub ido al que po hábi o auxilia á
los delincuen es, al que iene cos umb e de comp a ó em-
peña obje os obados ó de p ocedencia dudosa, que acep-
a sin ese a, sin oma las elemen ales p ecauciones que
le ocu en á odo homb e hon ado. El que po acciden e
adquie e de buena é un obje o obado, iene cas igo bas-
an e con la pé dida de la cosa y las moles ias consiguien-
es á la in es igacion; pe o se ía injus o impone le la pe-
na del encub ido , que debe ese a se pa a el comp ado
habi ual de cosas mal adqui idas.
El eminen e M . Thonissen e u a en su admi able dic-
ámen los medios p opues os po M . Hill. Opino como él
que pa a educi el núme o de encub ido es se debe acu-
di á odas las medidas p e en i as y á los cas igos que
conduzcan á ese in; pe o c eo que esos medios pa a que
sean e icaces deben apoya se en la ealidad,
y
no en an-
asías c eadas po espí i us gene osos. Es p eciso, añade
Thonissen, que las medidas que se adop en sean p ác-
icas, legí imas y exen as de a bi a iedad, iple ca ác e
que al a en los medios p opues os po el ilán opo inglés.
El eminen e es adis a belga en iende, que pa a comba i
(1) A s. 7
y
13, ley de Neu ehá el, de 15 de Feb e o
de 1883.
ESTUDIOS PENITENCIARIOS.
265
el encub imien o bas a con lo que disponen la mayo
pa e de los Códigos,
,
siemp e que la policía cumpla con
su debe , igilando con exquisi o cuidado los lupana es,
casas de empe ios, las abe nas y luga es donde suelen e-
uni se los delincuen es pa a conce a los c ímenes y dis-
ibui se los obje os mal adqui idos, abandonando oda
medida que, sob e se ine icaz, puede, en de e minados
casos, con e i se en pelig osa y a en a o ia á espe os
que nunca debe ol ida el legislado .
El p oyec o de Código penal espa iol consigna dispo-
siciones impo an ísimas que me complazco en da á cono-
ce , y c eo di icil hace nada más e icaz pa a comba i el
encub imien o, que cas iga lo como deli o especial. Consi-
de a encub ido es: 1.
0
Á los que habi ual
y
o dina iamen-
e albe gan ó p opo cionan la uga á los eos de cualquie
deli o, ú ocul an el cue po ó los e ec os del mismo. 2.
0
Á
los que albe gan, ocul an ó p opo cionan la uga á los co-
nocidos y públicamen e eos habi uales de cualquie deli-
o. 3.
0
Á
los que eniendo no icia de que se ha come ido
un deli o de aicion, egicidio, pa icidio ó asesina o, al-
be gan ó p opo cionan la uga á los eos, ú ocul an ó in-
u ilizan el cue po ó los ins umen os del deli o pa a impe-
di su descub imien o. 4.
0
Á los que eniendo no icia de
habe se come ido cualquie deli o, albe gan ó p opo cio-
nan la uga á los eos, ú ocul an ó inu ilizan el cue po ó
los ins umen os del deli o, ó consien en que o o lo haga,
siemp e que lo ejecu en con abuso de unciones pú-
blicas (1).
La nocion exac a del encub imien o, echaza oda idea
de coope acion en el c imen, pues segun hemos dicho an-
(1) A . 327, p oyec o de Código penal español de 1885.
272
BIBLIOTECA JUDICIAL.
Págs.
CAP.
VII.—Exposicion indus ial peni encia ia y
modelos de celdas
101
VIII.—Cong eso de an opología c iminal
106
IX.—Clausu a del Cong eso peni encia io de
Roma...
108
Ti ulo
IV.—De
la colonizacion peni encia ia.
109
CAP.
I.—In oduccion y pa e gene al
111
II.—De la colonizacion peni encia ia en ge-
ne al.
120
HL—No icias de las Islas del Gol o de Guinea 127
IV.—No icia de las Islas
135
V.—Reseña de la colonia de Bo any-Bay•
143
VI.—Régimen aplicable
á
las colonias peni-
encia ias españolas.
154
APÉNDICES.
Apéndice
p ime o.—Impo ancia de la e o ma peni-
encia ia pa a la indus ia y el come cio.
167
Apéndice segundo.—La
Cá cel ieja y la Cá cel nue a.. 191
Apéndice
e ce o.—Educacion co eccional de la ju en-
ud.
223
Apéndice cua o.—San a
Ri a Escuela de e o ma
pa a jó enes....
233
Apéndice quin o.—El
Cas igo de los encub ido es ha-
bi uales.
257