¿“Lengua” o “lengua literaria”?: reflexiones en torno a los estudios lingüísticos sobre el español de los Siglos de Oro
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R AFAEL C ANO A GUILAR ¿“Lengua” o “lengua literaria”?: reflexiones en torno a los estudios lingüı ´sticos sobre el espan ˜ol de los Siglos de Oro 1. A fuerza de repetida, se ha convertido en un to ´pico la denuncia de que la Lingüı ´stica en general, y la Grama ´tica en particular, se han construido tradicionalmente sobre la base del lenguaje escrito, en especial del calificado como “literario”, olvidando, parado ´jica y contradictoriamente, la realidad y el punto de partida de muchas teorı ´as lingüı ´sticas de que en principio la actividad lingüı ´stica es oral y realizada ba ´sicamente a trave ´s de la “conversacio ´n”oel “coloquio”. No me atrevo a considerar universal tal actitud en la actividad metalingüı ´stica sistema ´tica. Pero sı ´es algo profundamente arraigado en la tradicio ´n occidental originada en los grama ´ticos griegos y latinos (Uitti 1977 [1969]: 38). Para estos, por ejemplo Quintiliano, la grama ´tica era “recte loquendi scientia et poetarum enarratio” (Niederehe 1993: 265): la primera parte de la definicio ´n puede generar la grama ´tica, y la lingüı ´stica, entendidas como construcciones sistema ´ticas, lo ´gicas, prescriptivas (potencialmente al margen de, o sobrepuestas a, el uso lingüı ´stico “real”); de la segunda brota la consideracio ´n del ana ´lisis lingüı ´stico como estudio de autores, comentario de textos, pra ´ctica filolo ´gica, pero vertidos hacia un solo tipo de lenguaje escrito, el de los “poetas”, el “literario”. Con variaciones diversas segu ´n los tiempos, una y otra orientaciones se han ido sucediendo cı ´clicamente en la historia de la ciencia del lenguaje. Tal actitud, ciertamente, esta ´cambiando. Por muy diversas razones, y a trave ´s de variados caminos teo ´ricos y metodolo ´gicos, la atencio ´n de lingüistas y grama ´ticos vuelve a poner en primer lugar, no ya como constructo teo ´rico sino como objeto de ana ´lisis empı ´rico, la realizacio ´n oral. Para el espan ˜ol, despue ´s de los beneme ´ritos intentos de Criado de Val, los grupos de, por ejemplo, Antonio Briz o Antonio Narbona son determinantes en este sentido; y la orientacio ´n teo ´rica elaborada por romanistas alemanes como Peter Koch y Wulf Oesterreicher es igualmente decisiva. Con ello, no solo se recurre a otra fuente de datos, la principal y ma ´s extensa, con la que se puede revolucionar todo el entramado analı ´tico y clasificatorio de la grama ´tica, sino que a la vez Brought to you by | Biblioteca de la Universidad de Sevilla Authenticated Download Date | 10/22/15 1:14 PM
45 ¿“Lengua”o“lengua literaria”? se puede revisar la validez y la verdadera dimensio ´n del texto escrito para el ana ´lisis lingüı ´stico (ve ´anse, entre otros muchos, Briz 1996 y 1998; Narbona, 2002; Koch y Oesterreicher 1990 y 2001; Oesterreicher 1996). Pero si tal cosa es va ´lida para la teorı ´a lingüı ´stica en general y para la descripcio ´n del funcionamiento actual de las lenguas, no parece en absoluto aplicable a las etapas pasadas de las lenguas. La Lingüı ´stica histo ´rica cuenta, hasta ahora, solo con datos escritos, que directa o indirectamente le ofrecen ima ´genes fragmentarias de la actividad lingüı ´stica prete ´rita; si ni siquiera tiene esos datos, ha de limitarse, como es sabido, a la reconstruccio ´nma ´s o menos hipote ´tica, por medio de la comparacio ´n entre lenguas afines o a partir de una sola. Ahora bien, la actitud de la Lingüı ´stica histo ´rica ante la lengua escrita, y ante los distintos tipos de esta, varı ´a en funcio ´n de que ´espera de dicha lengua y de que ´estatuto le otorga dentro de su armazo ´n, ma ´s que teo ´rico, metodolo ´- gico: ÐLa lengua escrita puede funcionar como conjunto de datos, de los que extraer informacio ´n a partir de la cual se pueda reconstruir la historia de una lengua y de sus distintos niveles o planos (fone ´tica, le ´xico, grama ´tica, etc.). En este sentido, los problemas relacionados con la tipologı ´a escritural se limitan, ba ´sicamente, a su adecuacio ´n y validez te ´cnicas para el analista: mayor o menor informatividad de las unidades gra ´ficas en relacio ´n con la estructura fo ´nica, escaso reflejo de la variedad lingüı ´stica, en especial de la vinculada a los niveles socioculturales y econo ´micos, a los registros de uso, y a la concepcio ´n oral (“inmediatez comunicativa”, segu ´n Koch y Oesterreicher), frente a la mayor presencia, aunque nunca plenamente satisfactoria, de la variacio ´n geogra ´fica (los “dialectos”tradicionales), sobre todo de la existente en las e ´pocas de menor fuerza de una norma central o unitaria (por ejemplo, en las etapas iniciales de la escritura de una lengua, en las que el pluricentrismo geogra ´fico suele ser lo habitual). ÐLa lengua escrita puede ser tambie ´nelobjeto central del ana ´lisis lingüı ´stico. Cuando el estudioso es un lingüista, no un historiador de la literatura, la lengua escrita se convierte, pasando de ser parte a ser todo, en sı ´mbolo, ma ´s que representante, de la lengua general; y, para muchos, en su manifestacio ´n superior y ma ´s acabada. Naturalmente, no toda lengua escrita vale por igual: la tradicio ´n latina (“poetarum enarratio”), la persistencia de la ciencia reto ´rica, el Humanismo o el Romanticismo consagraron en dicho papel a la lengua creadora de mundos, la lengua de los poetas y otros autores cuya escritura no era meramente instrumental 1 . 1 Los lı ´mites de dicha lengua, “literaria”, ni esta ´n claros en general, ni han coincidido en las distintas e ´pocas y sociedades, ni siquiera dentro del mundo “occidental”. Brought to you by | Biblioteca de la Universidad de Sevilla Authenticated Download Date | 10/22/15 1:14 PM
46 Rafael Cano Aguilar Como es sabido, la primera consideracio ´n es la que prima en todos los historiadores de la lengua como sistema auto ´nomo, desde los Neograma ´ticos y sus predecesores intelectuales, hasta las diversas ramas (disciplinas y teorı ´as) brotadas de la Lingüı ´stica estructural diacro ´nica del siglo XX. La segunda se integra, junto con otros presupuestos teo ´ricos, en las “Historias de la lengua”, como modo especı ´fico de ana ´lisis histo ´rico-lingüı ´stico (cfr. Malkiel 1968a; Va `rvaro 1972), y hoy puede vincularse al Ana ´lisis del Discurso, en lo que este pueda verterse hacia la investigacio ´n histo ´rica. Tampoco las mismas subdisciplinas lingüı ´sticas se avienen por igual con una u otra actitudes: la Fone ´tica, la Morfologı ´a, incluso la Lexicologı ´a se contentan con la escritura como fuente de datos; la Sintaxis necesita a la escritura como constructora de textos (Cano 1994). 2. Suelen achacarse a la Lingüı ´stica de orientacio ´n idealista las estrechas relaciones, desarrolladas en el ana ´lisis histo ´rico, de lengua y lengua literaria, ası ´ como el supuesto de que el cambio lingüı ´stico surge, ante todo, en la actividad lingüı ´stica creadora (“literaria”), para transformarse a continuacio ´n, por medio de la difusio ´n, en accio ´n meca ´nica y colectiva repetida 2 . Sin embargo, tales relaciones, como se dijo ma ´s arriba, tienen raı ´ces mucho ma ´s antiguas, y en el a ´mbito hispa ´nico se manifiestan desde los orı ´genes mismos de los estudios gramaticales sobre el espan ˜ol. Ası ´, Nebrija, en el Pro ´logo asuGrama ´tica, une indisolublemente el desarrollo, o “florecimiento”,delas lenguas hebrea, griega, latina y castellana con la ge ´nesis y expansio ´ndela escritura en general y de la escritura literaria en particular 3 ; a la vez, incluye en su “sintaxis”el listado de figuras reto ´ricas, ejemplificadas con enunciados “ordinarios”y“literarios”(con Juan de Mena como autor ma ´s citado). Juan de Valde ´s cifra el cara ´cter ma ´s“vulgar”del castellano frente al toscano en que 2 Ası ´se ve, por ejemplo, en Gimeno (1995: 83Ð84), quien con ello descalifica, sin entenderlas debidamente, las reflexiones desarrolladas en Cano (1991) a partir de Lapesa (2000 [1970]); la creencia, expuesta a continuacio ´n por Gimeno, de que el historiador de cualquier lengua sera ´capaz de integrar la “mu ´ltiple dimensio ´nÐtemporal, geogra ´- fica, social y situacional de las variedades implicadas”, propo ´sito ciertamente loable, es ma ´s que “idealista”, decididamente ingenua. 3 “Moise ´n [...] fue el primero que oso ´escrivir las antigüedades de los judı ´os & dar comienc ¸o a la lengua ebraica”;“I assı ´crecio ´aquella lengua [la lengua griega] hasta la monarchı ´a del gran Alexandre, en cuio tiempo fue aquella muchedumbre de poetas, oradores y filo ´sofos, que pusieron el colmo, no sola mente a la lengua...”;“[la lengua latina] comenc ¸o ´a florecer quasi quinientos an ˜os despue ´s que fue edificada, al tiempo que Livio Andro ´nico publico ´primera mente su obra en versos latinos...”;“...la castellana [...] comenc ¸o ´a mostrar sus fuerc ¸as en tiempo del mui esclarecido & digno de toda la eternidad el Rei don Alonso el Sabio, por cuio mandado se escrivieron las Siete Partidas...”. Brought to you by | Biblioteca de la Universidad de Sevilla Authenticated Download Date | 10/22/15 1:14 PM
47 ¿“Lengua”o“lengua literaria”? “nunca ha tenido quien escriva en ella con tanto cuidado y miramiento quanto serı ´a menester”para que se pudiera constituir como uso lingüı ´stico dotado de autoridad. Finalmente, el Pro ´logo al Tomo I del acade ´mico Diccionario de la lengua castellana (1726) recurre a la Reto ´rica y a la Poesı ´a para mostrar las grandezas histo ´ricas del idioma 4 . Cara ´cter muy distinto, no ya laudatorio e ideolo ´gico, sino instrumental, tiene la vinculacio ´n de lengua y literatura en los inicios de la Lingüı ´stica (y Filologı ´a) modernas sobre el espan ˜ol: tanto Bello como Hanssen produjeron estudios filolo ´gicos y literarios que, entre otras cosas, sirvieron para suministrar documentacio ´n, en forma de ejemplos, a sus respectivas Grama ´ticas (cfr. Malkiel 1968b: 208Ð209). En esto u ´ltimo, sin embargo, no hacı ´an sino seguir la pra ´ctica ya observada en la Grama ´tica acade ´mica de 1771, donde todas las referencias al espan ˜ol antiguo se apoyan en citas literarias (cosa que no ocurre con la lengua coeta ´nea, en la que todas las documentaciones aportadas son invenciones de grama ´tico). Pero no hay en el mundo hispa ´nico huellas de las “histoires de la langue et de la litte ´rature”que se desarrollan en Francia a lo largo del XIX (Va `rvaro 1972: 25Ð28). En realidad, la conformacio ´n de la vinculacio ´n entre lengua general y lengua literaria en el estudio histo ´rico del idioma se da, para la Lingüı ´stica hispa ´nica, como tantas otras de sus caracterı ´sticas definitorias, a partir de la ingente produccio ´n de Mene ´ndez Pidal. Ma ´s tarde, la deriva estilı ´stica e idealista de Amado Alonso y las puntualizaciones de Rafael Lapesa acabaron de disen ˜ar el cuadro en que se han movido los investigadores hispa ´nicos, con mayor o menor consciencia, hasta la actualidad. 2.1. No se crea, sin embargo, a partir de lo dicho, que en Mene ´ndez Pidal podemos encontrar un cuerpo de reflexiones elaboradas y sistema ´ticas sobre la relacio ´n entre lengua general y lengua literaria, ni sobre la actuacio ´n de esta en el cambio lingüı ´stico, o sobre su estatus metodolo ´gico. A Mene ´ndez Pidal lo que realmente le atraı ´a eran las relaciones entre lengua y cultura, y la consideracio ´n de la historia lingüı ´stica como un proceso en el que confluyen corrientes histo ´ricas colectivas (tradicionales,te ´rmino tan de su gusto) que emanan del conjunto social, de la comunidad, del pueblo o nacio ´n, en suma 5 .Esahı ´,y 4 No obstante, tanto aquı ´como en Aldrete (1606) la grandeza del idioma se vincula al aseo, ornato, cuidado, etc., procedentes de a ´mbitos mucho ma ´s variados que la literatura en sentido estricto. 5 “Tambie ´n R. Mene ´ndez Pidal se intereso ´por la lengua de los grandes escritores, pero sus estudios acerca del “estilo”de un autor no iban dirigidos a descubrir a trave ´sde ese “estilo”el alma del artista, ni a recrear el acto de la creacio ´n poe ´tica, ni tampoco pretendı ´an sensibilizar al lector respecto a una este ´tica de otros tiempos. Su propo ´sito era perseguir la transformacio ´n de los gustos colectivos, de la norma que gobierna el Brought to you by | Biblioteca de la Universidad de Sevilla Authenticated Download Date | 10/22/15 1:14 PM
48 Rafael Cano Aguilar en sus consideraciones sobre el cambio lingüı ´stico, concebido a imagen de la ge ´nesis y difusio ´n de variantes en la poesı ´a oral tradicional, donde hallamos el pensamiento ma ´s profundo y fructı ´fero de nuestro autor. En realidad, ni siquiera puede afirmarse con rotundidad que Pidal considerara en todo momento histo ´rico como preferible para el ana ´lisis lingüı ´stico la lengua literaria: El estudio de una lengua limitado a los textos de las e ´pocas literarias es incapaz de ilustrar ciertos aspectos de la vida del lenguaje. La literatura nos presenta el idioma, si no fijado, como suele decirse, al menos muy cohibido por la tradicio ´n letrada, y el hecho lingüı ´stico suele aparecer bajo una sola de sus facetas, la escogida por esa tradicio ´n. ... el estudio de los documentos iliterarios de la e ´poca ma ´s arcaica, hasta ahora desatendida, nos manifiesta otros horizontes de gran novedad tambie ´n(Orı ´genes del espan ˜ol,8 a ed., Madrid: Espasa-Calpe, 1976, p. 515) 6 Se esboza en estas lı ´neas, aunque no se resuelve, el gran problema de la fiabilidad del lenguaje literario como documento lingüı ´stico. No obstante, pese a lo insinuado ahı ´(el cara ´cter artificioso y limitado de ese lenguaje), la asuncio ´n del ‘realismo’como clave de la literatura espan ˜ola desde sus inicios reacomoda a este modo de lengua como muestra cabal de la realidad idioma ´tica global. Como se repite en tantos lugares de la obra pidaliana, la literatura espan ˜ola es realista por la acomodacio ´n de lo narrado a lo efectivamente ocurrido (historicidad), y por su adecuacio ´n a las circunstancias habituales del existir humano (escasa propensio ´n a lo fanta ´stico, a lo ma ´gico); pero tambie ´n los modos expresivos vera ´n recibir esa etiqueta, pues tambie ´n ellos son adecuados a los modos enunciativos “reales”. Tal idea (o “prejuicio”) se manifestara ´mucho ma ´s rotundamente en las consideraciones pidalianas del Siglo de Oro, donde se enfrenta, no ya con determinados ge ´neros, bien escogidos en funcio ´ndelas teorı ´as que quiere probar, sino con todas las corrientes de la escritura espan ˜ola de la e ´poca. Ahora bien, a lo largo de los dos siglos, XVI y XVII, que integran, segu ´nla opinio ´n habitual, el Siglo de Oro no puede verse la funcio ´n de la lengua literaria del mismo modo, ni su papel fue el mismo durante todo ese perı ´odo. En el desarrollo de la lengua escrita...”(Catala ´n 1974: 105). Ve ´ase tambie ´n Garatea (2005: 66), quien acertadamente sen ˜ala co ´mo para Pidal la tradicio ´n textual, escrita, era solo una vı ´a para acceder a una realidad social e histo ´rica mucho ma ´s amplia. De manera semejante se habı ´a expresado Portole ´s (1986: 54), quien aduce la atencio ´n preferente dedicada por Pidal a los “ge ´neros ma ´s apegados a la vida diaria del pueblo”: cro ´nicas, e ´pica, romancero. 6 Cabe, no obstante, la sospecha, a la vista de la pra ´ctica del maestro, de si tales “documentos iliterarios”solo son preferibles en las “e ´pocas arcaicas”, o su validez se extiende a cualquier tiempo del idioma. Brought to you by | Biblioteca de la Universidad de Sevilla Authenticated Download Date | 10/22/15 1:14 PM
49 ¿“Lengua”o“lengua literaria”? XVI, puede aceptarse plenamente su papel guı ´a: “la literatura poe ´tica o de creacio ´n era romance, y ello bastaba para dirigir la evolucio ´n lingüı ´stica”(1968 [1933]: 53); pero como siempre en Pidal, porque tal literatura obedece a fuerzas colectivas ma ´s amplias (“Esa evolucio ´n va guiada principalmente por los ideales, las empresas y las contingencias que imperan o sobrevienen en cada tiempo”). En ese siglo, si bien la norma local puede cambiar de ubicacio ´n, de andaluza con Nebrija 7 a toledana con Garcilaso y Valde ´s y por fin a castellana vieja con los mı ´sticos, la direccio ´n de la lengua literaria iba guiada por el “buen gusto”, por la bu ´squeda de “la sencillez”,el“habla comu ´n”,la“naturalidad y seleccio ´n”que brillan en la e ´poca del Emperador, todavı ´a dominan en los grandes escritores religiosos de la segunda mitad de siglo (fray Luis de Leo ´no Teresa de Jesu ´s), y culminan en el Quijote,“resultado u ´ltimo, acendramiento y coronacio ´n de todos los ideales de naturalidad selectiva [...] cu ´pula que cierra el edificio estilı ´stico del siglo XVI”(1991 [¿1941?]: 33). Pero la lengua literaria ¿es aquı ´guı ´a o guiada? Si al principio Pidal afirma que la lengua poe ´tica romance dirige la evolucio ´n lingüı ´stica, tal posicio ´n conductora no parece justificarse sino porque ella misma se adecua a los ha ´bitos colectivos, a lo comu ´n, al lenguaje ordinario (no vulgar, sino culto), es decir, a la forma de expresio ´n que se situ ´ama ´s alla ´de las individualidades literarias creativas, a la que es propia de la colectividad. Precisamente porque la lengua literaria, pese al trabajo de su elaboracio ´n (ma ´s visible ya, por ejemplo, en fray Luis), sigue movie ´ndose en los para ´metros que, prejuiciosamente, definen el hablar cotidiano, la sencillez, la espontaneidad, la naturalidad, es por lo que puede considerarse, por parte del analista, como muestra plenamente fiable de la lengua general. Y con ello puede llegar Pidal a la conclusio ´n contraria a la enunciada ma ´s arriba: “La norma cortesana del bien hablar, que tan absolutamente acataban Villalobos, Valde ´s y Garcilaso...”(1999 [1963]: 22). Tal dualidad, nuevamente no resuelta de forma explı ´cita por nuestro autor, se ve del modo ma ´s claro en un escritor prototipo para muchos de la artificiosidad, tal como reconoce Pidal: fray Antonio de Guevara. El estilo de Guevara no es un abuso reto ´rico, no es pura lengua literaria, sino que por el contrario obedece a los ha ´bitos expresivos de los cortesanos de su tiempo (“la lengua hablada entonces, la hablada por un cortesano de extremada facilidad verbal y dirigida a oyentes en reposo, que renuncian a toda reaccio ´n mental...”), y que tiene manifestaciones au ´nma ´s extremas en autores como Pero Mexı ´ao Luis Mila ´n, pese a lo cual, tambie ´n ellos no hacen sino reflejar lo corriente entonces. Claro que este estilo tiene una base puramente literaria, “escritural” 7 Muy discutible tal suposicio ´nde“andalucismo”a una supuesta norma lingüı ´stica propagada por Nebrija: cfr. E. de Bustos Tovar 1983: 218 y ss. Brought to you by | Biblioteca de la Universidad de Sevilla Authenticated Download Date | 10/22/15 1:14 PM
50 Rafael Cano Aguilar (el humanismo ciceroniano), pero se sigue considerando nacido de un origen natural, extraliterario: “la natural facundia espan ˜ola”, aunque ello sea a costa de otro de los to ´picos definitorios de lo espan ˜ol, la sobriedad y austeridad (virtudes se supone tambie ´n realizadas en la actuacio ´n lingüı ´stica). En otro caso, el de fray Luis de Granada, Pidal (1999 [1963]: 5Ð6) tiene que notar co ´mo su construccio ´n sinta ´ctica, ciceroniana, amplia, compleja, se aleja de las “cla ´usulas cortas y sencillas de la conversacio ´n familiar”; pero a cambio lo considera el mayor defensor del uso de la lengua vulgar en los crı ´ticos tiempos de la Contrarreforma. La segunda mitad del XVI, la e ´poca de Felipe II, empieza a ver crecer un movimiento divergente respecto de la tendencia “natural”dominante hasta entonces: la bu ´squeda de la “invencio ´n”ma ´s que de la “seleccio ´n”, el apartamiento de la lengua comu ´n en la creacio ´n de estilos individuales. Ello se manifiesta ya en fray Luis, pero sobre todo en la escuela sevillana de poetas, y muy particularmente en el gran Fernando de Herrera, de quien Pidal subraya su bu ´squeda del arte, y del artificio, y su huida de la naturaleza; su odio a lo vulgar, en lo que se incluye el habla comu ´n; su obsesio ´n por la novedad y por la oscuridad conceptual (aunque au ´n no por la oscuridad de los vocablos). Con ello se abre el camino a las grandes individualidades del XVII, muchas de ellas en abierto desacuerdo radical con los ha ´bitos colectivos del idioma. ¿Co ´mo interpretar en una situacio ´nası ´la actuacio ´n de la lengua literaria en el conjunto de la lengua como tradicio ´n colectiva? ¿Y que ´valor dar a esos testimonios como muestra de la lengua comu ´ndelae ´poca? En principio, parecerı ´a que dada la obsesio ´n por “evitar las formas esponta ´- neas directas y patentes, habituales en el habla comu ´n”(Mene ´ndez Pidal 1991 [¿1941?]: 150) tendrı ´amos que habe ´rnosla en la lengua literaria barroca con una sucesio ´n de grandes individualidades, algunas de las cuales podrı ´an agruparse en escuelas, o al menos en secuencias de poderosas personalidades seguidas de secuelas ma ´s o menos originales, ma ´s o menos valiosas. Pero todo ello, pese a su extremada importancia para la historia de la literatura espan ˜ola, serı ´a escasamente relevante para la historia del idioma espan ˜ol, consecuencia precisamente de su voluntario apartamiento del habla colectiva (“al espı ´ritu de seleccio ´n en el habla comu ´n sustituye el de ingeniosidad en la expresio ´n individual”;“en el siglo del Renacimiento el escritor se mezclaba entre su pu ´- blico, mientras en el XVII se situ ´a aparte, en lugar eminente”[ibid.]). Y ası ´,en efecto, el que iba a ser capı ´tulo XII de su Historia de la lengua espan ˜ola se convierte en un estudio de los grandes autores, de sus creaciones lingüı ´sticas, y de sus seguidores: un capı ´tulo, pues, de historia puramente literaria. Pero en el pensamiento de Mene ´ndez Pidal ni siquiera estilos tan individualistas y sen ˜eros (por “solitarios”) como estos pueden quedar al margen de lo Brought to you by | Biblioteca de la Universidad de Sevilla Authenticated Download Date | 10/22/15 1:14 PM
51 ¿“Lengua”o“lengua literaria”? comu ´n, de lo colectivo, de las tradiciones que conforman la historia idioma ´tica general. De esa forma, sen ˜ala que incluso el estilo ma ´s oscuro y difı ´cil, el llamado “culterano”, salı ´a de sus fronteras literarias y se insertaba en los ha ´bitos expresivos de ciertos grupos de la sociedad gracias al incremento de los estudios de humanidades (creciente, sen ˜ala Pidal, entre 1550 y 1630); en especial, el le ´xico culto, docto, ma ´s que los experimentos sinta ´cticos o las meta ´foras, fue el que adquirio ´, por este intermedio, mayor acceso a la lengua corriente (1991 [¿1941?]: 163). Ma ´sau ´n, llega a suponer un cları ´simo papel de guı ´a para la lengua literaria, en sus diferentes estilos, como conformadora de correspondientes modos de hablar, presentes en ciertos estratos de la sociedad espan ˜ola del Barroco: “la compenetracio ´n del arte erudito y de la vida ordinaria fue ma ´s ı ´ntima que nunca, ası ´que la literatizacio ´n del habla cotidiana ocurre entonces en un grado como jama ´s ocurrio ´”(1991 [¿1941?]: 173), de lo cual tenemos conocimiento gracias, precisamente, a los escritores que recogı ´an, en general para criticarlos, los modos nacidos en la lengua poe ´tica que se habı ´an hecho moneda ma ´s o menos comu ´n en el habla no literaria. Son los “estilos alanos” criticados por Quevedo, y cifrados en tres variantes: el de los “cultos”(con el sentido peyorativo que adquirio ´en la e ´poca), cortesanos, predicadores, damas (y aun entre sirvientes y personas incultas, si se hace caso a las comedias); el de la “prosa fregona”, vulgar, llena de lugares comunes y frases hechas (detestada, quiza ´, por ser ma ´s pro ´xima al lenguaje ordinario, y en realidad de origen no literario); y el del “circunloquio discreto”, estilo continuamente salpicado de retrue ´canos y oscuridades conceptistas. En u ´ltimo te ´rmino, Pidal vuelve a encontrar una fuerza guı ´a del habla comu ´n, descrita en la literatura pero no creadora propiamente de un estilo literario, aunque continu ´e la vieja norma del XVI: el “tipo lingüı ´stico cortesano”(descrito en las comedias del tiempo como lenguaje “de palacio”,“de estrado”o“prosa de galanes”), el ma ´s moderado y ponderado, aceptador de innovaciones le ´xicas, pero alejado de retorcimientos o latinizaciones sinta ´cticas y de extremados juegos de vocablos y conceptos. Ahora bien, no hay que olvidar que este tipo, de origen no literario aunque de manifestacio ´n literaria, no es sino una de “las grandes corrientes que modelaban el habla comu ´n”; quede, pues, claro que las otras corrientes, las nacidas en la literatura, tambie ´n modelaban esa habla. Ahora bien, como puede observarse, en ningu ´n momento sale Pidal del cı ´rculo cerrado de la lengua literaria, ni siquiera cuando se refiere a esa “habla comu ´n”“cortesana”: los testimonios que aduce para ella son tambie ´n literarios, crı ´ticas de autores como Quevedo o parlamentos de personajes de comedia. Ni para la difusio ´n social de los “estilos alanos”ni para la relevancia del lenguaje cortesano y palaciego se sale del a ´mbito de la literatura. Ni siquiera la lengua jurı ´dica de la e ´poca merece una mı ´nima atencio ´n de quien tan bien sabı ´a trabaBrought to you by | Biblioteca de la Universidad de Sevilla Authenticated Download Date | 10/22/15 1:14 PM
52 Rafael Cano Aguilar jar con documentos. Ni para la lengua de los tratados cientı ´ficos hay otra mencio ´n que la de co ´mo Felipe II promovio ´la utilizacio ´n del romance en ellos (1999 [1963]: 31Ð32). La mirada quiere trascender al “habla comu ´n”, pero la u ´nica lengua que se maneja es la de la literatura. 2.2. La llamada “escuela lingüı ´stica espan ˜ola”tardo ´tiempo en plantearse explı ´- citamente el lugar y el valor de la lengua literaria dentro de la investigacio ´n histo ´rica. En Da ´maso Alonso por la curiosa disociacio ´n entre su actividad como crı ´tico y analista literario, con la que se convierte en el abanderado de la Estilı ´stica en Espan ˜a, de tintes idealistas, y su trabajo como lingüista historiador, en el que se muestra claramente positivista, pero con tendencia no a la elaboracio ´n de leyes sino a la acumulacio ´n de datos con los que mostrar las trayectorias zigzagueantes del idioma. Y en Amado Alonso, porque si bien en su prolı ´fica actividad como filo ´logo reflexiono ´muy frecuentemente sobre la naturaleza de la lengua y de la Lingüı ´stica, su ma ´xima contribucio ´n como historiador de la lengua, el estudio de la “revolucio ´n fonolo ´gica del Siglo de Oro”, hubo de recurrir a documentacio ´n no literaria como soporte fundamental y casi u ´nico; por otro lado, siguiendo la pra ´ctica habitual de la Filologı ´a hispa ´nica, en sus estudios gramaticales combino ´sabiamente el ana ´lisis descriptivo y la informacio ´n histo ´rica, de orı ´genes variados, en general literarios, pero sin que el dominio de lo literario aquı ´suponga otra cosa que la consagracio ´ndela pra ´ctica habitual, sin especiales reflexiones sobre tal preeminencia 8 . Fue Rafael Lapesa quien en 1970 planteo ´claramente, quiza ´por primera vez en la Lingüı ´stica hispa ´nica, el estatus de la lengua literaria en los estudios histo ´ricos sobre el lenguaje, al reflexionar sobre las bases teo ´ricas y metodolo ´- gicas de la Sintaxis histo ´rica (Lapesa 2000 [1970]). En este punto, frente a lo visto hasta ahora, las reflexiones de Lapesa apuntan, ma ´s que al lugar que ocupa la lengua literaria en el cambio y en la historia lingüı ´stica, al lugar que ocupa en la investigacio ´n metalingüı ´stica, en la metodologı ´a del estudioso: ¿por que ´, para que ´,co ´mo, ha de incluirse el estudio de la lengua literaria en la Lingüı ´stica (aquı ´, en la Sintaxis) histo ´rica? Las razones de Lapesa oscilan entre la necesidad (no es fa ´cil distinguir lo estructural sinta ´ctico de su utilizacio ´n estilı ´stica 9 ,nicua ´ndo un feno ´meno paso ´de una a otra situaciones), o la conve8 Ello no obsta para que una de sus mejores contribuciones a la Sintaxis histo ´rica, pese a su brevedad y su cara ´cter casi “primerizo”, sea un prodigio de incorporacio ´nde instrumentos analı ´ticos que hoy considerarı ´amos propios del Ana ´lisis del Discurso y de recurso a elementos entonativos (propios, por tanto, de la realizacio ´n oral) (Alonso 1925). 9 Resuenan aquı ´diversas variantes de la teorı ´a estilı ´stica: el estilo como “desvı ´o”,la estilı ´stica de la lengua ... Brought to you by | Biblioteca de la Universidad de Sevilla Authenticated Download Date | 10/22/15 1:14 PM