Javier Benjumea Puigcerver
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JAVIER BENJUMEA PUIGCERVER Por MANUEL CLAVERO ARÉVALO Constituye para mí una triste satisfacción y un honor participar en este acto de recuerdo y homenaje al Excmo. Sr. D. Javier Benjumea Puigcerver que fuera Académico de Honor de nuestra Real Academia Sevillana de Buenas Letras, desde el 15 de diciembre de 1989, siendo recibido en solemne acto, en unión del Excmo. Sr. D. Guillermo Lohmann Villena, al 15 de marzo de 1991. Desconfiar de los charlatanes que hablan mucho y no hacen nada; confiar en los que hablan y cumplen lo que prometen y especialmente confiar en lo s que hablan poco y hacen mucho. No cabe duda de que a D. Javier Benjumea hay que incluirlo en este tercer grupo de personas. Me han parecido oportunas estas palabras para recordar tres aspectos de la vida de D. Javier: su actividad como empresario, su sevillanía y su preocupación por la enseñanza e investigación que tuve ocasión de comprobar en la época en que fui Rector de la Universidad de Sevilla. COMO EMPRESARIO Unas tierras como la sevillana y la andaluza tan generosas en el nacimiento de grandes artistas (pintores, escultores, poetas, literatos, varios premios Nobel), grandes profesores, grandes investigadores, grandes profesionales, grandes toreros y buenos
254 JAVIER BENJUMEA PUIGCERVER terrateniente s, han sido más bien parcas en el nacimiento de grandes empresarios industriales o financieros. En Sevilla y en Andalucía hay buenos empresarios pero no en la cantidad que la modernización exige para que dejemos de estar en los últimos lugares de las ciudades y regiones con menos niveles de vida. En este entorno la figura de D. Javier Benjumea es verdaderamente excepcional y como ha dicho algún medio de comunicación, su vida y su obra constituyen uno de los pilares de la historia económica sev illana de la segunda mitad del sig lo XX. En las últimas décadas ha si do el empresario más emblemático de Sevilla y de Andalucía. Su currículum como empresario es impresionante: participa con su amigo Carlos Shundeim, de manera decisiva, en la nacionalización de las minas de Río Tinto, en manos inglesas, y en la constitución de la Compañía Española de Minas de Río Tinto (1954) y en su fusión, en el mismo año, con la Unión Española de Explosivos; Presidente del Consejo de Administración de Altos Hornos de Vizcaya en tiempos difíciles; consejero de administración de los Bancos Urquijo e Hispano Americano y muchos cargos más que no cito para no cansar la atención de este auditorio. Pero su gran obra, nacida de la nada, con escasísimos medios, en 1941, fue sin duda Abengoa, S.A., constituida por él y por unos amigos al año siguiente de terminar en Madrid los estudios de Ingeniero realizados en Lieja. Muchas veces he pensado lo que sería de Andalucía si el 10 % de los estudiantes que terminan la carrera en las Facultades y Escuelas relacionadas con las empresas, tuvieran vocación y pudieran constituir una sociedad al terminar la carrera. El capital fundacional de Abengoa fue de 180.000 ptas y trataba de fabricar un contador monofásico de cinco amperes, muy escaso en la época de la postguerra. Las dificultades impidieron la fabricación del contador lo que hizo que se derivara la actividad a pro yec tar y ejecutar montajes eléctricos. La empresa fue extendiéndose por Andalucía primero y por toda España después y en la década de los años 1960 comienza la internacionalización de las actividades. En la década de lo s 70 D. Javier Benjumea tuvo la deferencia de nombrarme consejero de Abengoa cargo que ocupé hasta que me dediqué a la política en 1977. Tuve ocasión de comprobar el rigor con el que se trabajaba en la empresa y la amplia información que se nos suministraba a los consejeros para tomar decisiones.
MANUEL CLAVERO ARÉVALO 255 Al finalizar el siglo XX y como ha recordado Nicolás Salas, Abengoa está en todo el mundo, con actividades diversificadas, sie ndo la cabecera de 204 sociedades, con una plantilla de 9.720 trabajadores de los que un 20% son ingenieros y titulados medios, con una facturación de la que el 36,3% es para el exterior. Abengoa cotiza en Bolsa. Pero yo no quiero describir lo que es Abengoa, lo que me interesa es resaltar las cualidades que hay que tener de invención, de creatividad, de información sobre las necesidades de los mercados, de tenacidad, de capacidad para formar y liderar equipos de hombres y mujeres, de inspirar confianza en las entidades financieras, en los proveedores y en los clientes, para realizar una obra tan gigantesca como la llevada a cabo por D. Javier Benjumea. Todavía quedaba algo muy importante por hacer que era actuar para el futuro en la sucesión y en la dirección de la empresa cuando él se retirara. A esta tarea dedicó tiempo y atención en la preparación de sus hijos D. Javier y D. Felipe Benjumea Llorente que hoy dirigen Abengoa con pleno éxito. D. Javier Benjumea vivió el tiempo suficiente para comprobar el acierto de su decisión. Sin embargo conociéndolo estoy seguro que pensaba con D. Gregorio Marañón que "no debemos querer que nuestra obra sea continua da, sino que las generaciones próximas la mejoren y superen". D. Javier Benjumea no fue nunca político sino empresario pero co mo buen empresario siempre estuvo interesado por la política y bien informado sobre lo que en ella ocurría y se proyectaba y tuvo la sabiduría de relacionarse bien con los distintos gobiernos aún cuando fueran de co lores distintos los que regían los destinos de Andalucía y de España. Me animó cuando en 1976 tomé la difícil decisión de intervenir en política y todavía recuerdo las reuniones que mantuvimos en la última planta de un edificio del Prado de San Sebastián. Aunque, en alguna ocasión, tuve discrepancias políticas con D. Javier, nunca afectaron a nuestra amistad y a mi profunda admiración por su persona y por su obra. SEVILLANÍA La sevillanía de D. Javier Benjumea no le viene solo por su nacimiento sino que fué una constante en su vida. Con infinidad de obligaciones y cargos empresariales en toda España y en muchos
256 JAVIER BENJUMEA PUIGCERVER países del mundo, mantuvo su domicilio y empadronami ento en Sevilla. Todas las semanas después de trabajar en Madrid, en Bilbao, en Londres o París, venía a Sevilla a convivir con los suyos y a trabajar en Abengoa en los primeros días de la semana siguiente. Esta sevillanía la mantuvo también Abengoa su principal creación empresarial que con actividades en toda España y en infinidad de países del mundo, siempre mantuvo su domicilio soc ial , su sede central y sus principales ejecutivos en Sevilla. En la calle Corral del Rey, primero y luego en Heliópolis, en la Plaza de la Contratación, en el Prado de San Sebastián y en la A venida de la Buhaira. En una Sevilla en la que tantas multinacionales han comprado empresas sevillanas, se mantiene el domicilio de una multinacional sevillana que actúa en los cinco continentes, o para ser más exacto en todos menos en Oceanía. Sevilla siempre constituyó una preocupación para D. Javier Benjumea que estaba pendiente de la aparición de nuevos· valores universitarios, investigadores, profesionales, empresarios. Amante de sus conventos y de sus tradiciones, nunca consideró que éstas fueran incompatibles con la necesaria modernización de Ja ciudad. No era un capillita, ni iba todos los días a la Feria, ni peregrinaba todos los años al Rocío, pero era un sevillano cabal y profundo. Recientemente se ha puesto en tela de juicio y se ha polemizado sobre si una ciudad como Sevilla, tan estrncturada y vertebrada por sus cofradías y sus tradiciones, donde un a gran cantidad de personas está dedicada al mantenimiento de las mismas, es capaz de convertirse en una ciudad moderna, cabecera de actividades empresariales e industriales. En esta reflexión quiero pronunciarme a favor de que Sevilla, sin perder su identidad, puede ser una ciudad moderna, siempre que en e ll a hubiera bastantes personas con la creativid ad , la capacidad, la tenacidad que tenía D. Javier Benjumea. Este hizo de la Fundación Focus, una cátedra de Sevilla en sus enseñanzas. en su investigación y en sus publicaciones, pero de este tema se ocupará mi compañero D. Francisco Morales Padrón. PREOCUPACIÓN POR LA INVESTIGACIÓN Y POR LA ENSEÑANZA Voy a referirme ahora a la preocupación de D. Javier Benjumea por la educación y por la investigación que tuve ocasión de
MANUEL CLAVERO ARÉV ALO 257 comprobar durante el tiempo en que fui Rector de la Universidad de Sevilla. Teníamos muchos la insatisfacción de que en un dis trito tan amplio como era entonces el de la Universidad Hispalense (Cádiz, Córdoba, Badajoz, Huelva y Sevilla), no hubiera estudios con rango universitario de Economía y de Ciencias Empresaria le s. Nuestro Académico el Profesor D. Ignacio María de Lojendio e Irure, había puesto en marcha la iniciativa de un Instituto Universitario de Ciencias Empresariales. en el que colaborábamos los profesores Olivencia, García Añoveros, Rodríguez Piñero, Sánchez Montes de Oca y yo mismo. Junto al profes orado universitario se incorporaron al cuadro de profesores, Economistas, Inge ni eros, Contables, Matemáticos. El Instituto, pionero en su género, tuvo un gran éxito y formó a varias y magníficas promociones y el Ministro D. Manuel Lora Tamayo le otorgó un título oficial. D. Javier Benjumea colaboró con generosidad con el Instituto que iba a ser el germen de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales que se creó en 1971. Fue también decisiva la aportación de Abengoa y de D. Javier Benjumea a la creación del Instituto de Desarrollo Regional de la Universidad de Sevilla que fue financiado por la sociedad civil sevillana y andaluza que siguió el camino de colaboración marcado por D. Javier Benjumea. Sus relaciones con la Universidad se han mantenid o, especialmente con la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales ya que D. Javier estudio Ja carrera de Ingeniero en Lieja y Madrid. A propuesta del claustro de dicha Escuela, Ja Universidad de Sevilla Je nombró Doctor Honoris Causa. D. Javier Benjumea era consciente de que el progreso es, en gran parte, fruto de la formación a todos los niveles y no solo de los universitarios. Por ello dedicó gran atención a la formación profesional a través de la SAF A con escuelas de estas enseñanzas extendidas por toda Andalucía. El Señor Arzobispo, también nuestro Académico de Honor, dijo en el funeral de D. Javier Benjumea que és te por encima de todo fue un hombre de fé. Con su muerte en la tarde del último día del año 2001, tuvo ocasión de comprobar la certeza de su fé. A nosotros su muerte, nos dejó el ejemplo ya acabado de su vida y de su obra.