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La gestión de los recursos líticos

Rodríguez Rodríguez, Amelia

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9 EL YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DE LA CERERA UN MODELO DE OCUPACIÓN EN LA ISLA DE GRAN CANARIA INTERVENCIÓN CUADERNOS El yacimiEnto arquEológico dE la cErEra. un modElo dE ocupación En la isla dE gran canaria El yacimiEnto arquEológico dE la cErEra. un modElo dE ocupación En la isla dE gran canaria cuadErnos dE patrimonio Histórico intErVEnción 9 6 Jo s é Mi g u e l Pé r e z ga r c í a prEsidEntE dEl cabildo dE gran canaria lu z ca b a l l e r o ro d r í g u e z consEjEra dE cultura y patrimonio Histórico y cultural er n e s t o Ma r t í n ro d r í g u e z dirEctor gEnEral dE cultura y patrimonio Histórico y cultural CoordinaCión General Ju a n a He r n á n d e z ga r c í a dEpartamEnto dE difusión dE la consEjEría dE cultura y patrimonio Histórico y cultural Gestión Jo s é ro s a r i o go d o y dEpartamEnto dE difusión dE la consEjEría dE cultura y patrimonio Histórico y cultural editores CientÍFiCos Pe d r o go n z á l e z Qu i n t e r o Ma r c o a. Mo r e n o be n í t e z an t o n i o M. Ji M é n e z Me d i n a aUtores d. be c e r r a ro M e r o , s. F. ca s t r o -re i n o , c. cr i a d o He r n á n d e z , P. go n z á l e z Qu i n t e r o , a. Ha n s e n Ma c H í n , a. J. He r n á n d e z Pa d r ó n , a. M. Ji M é n e z Me d i n a , c. Ma c H a d o yá n e z , F. a. Me n d o z a Me d i n a , e. M. Me s a He r n á n d e z , J. Mo r a l e s Ma t e o , M. a. Mo r e n o be n í t e z , a. c. ro d r í g u e z ro d r í g u e z , i. su á r e z Me d i n a , t. ta c o r o n t e d e l to r o , J. M. za M o r a Ma l d o n a d o , t. co r r e a (foto página 8). diseño y realizaCión GráFiCa Mat / gu i l l e r M o gu e r r a impresión gr á F i c a s sa b a t e r isbn: 978-84-8103-600-8 dEpósito lEgal: gc 309-2009 © de los autores para sus textos e ilustraciones © cabildo de gran canaria, iª. edición 2009 consejería de cultura y patrimonio Histórico y cultural las opiniones expresadas en cada uno de los textos y colaboraciones incluidas en este cuaderno son de exclusiva responsabilidad de sus autores. 7 ÍNDICE Pr e á M b u l o ................................... 11 la i n v e s t i g a c i ó n s o b r e l o s i n i c i o s d e l a o c u P a c i ó n H u M a n a .......... 15 Pedro González Quintero, Antonio M. Jiménez Medina, Marco A. Moreno Benítez, Juan Zamora Maldonado el M e d i o .................................... 39 Estudio e interpretación del marco geográfico y geoarqueológico ........ 41 Constantino Criado Hernández, Álex Hansen Machín análisis territorial ............................... 61 Antonio M. Jiménez Medina lo s t r a b a J o s a r Q u e o l ó g i c o s .......................... 93 objetivos generales .............................. 95 Pedro González Quintero, Antonio M. Jiménez Medina, Marco A. Moreno Benítez, Félix Mendoza Medina, Ibán Suárez Medina descripción del yacimiento y de los trabajos .................. 99 Pedro González Quintero, Marco A. Moreno Benítez, Félix Mendoza Medina, Ibán Suárez Medina, Daniel Becerra Romero campaña de 1995 ...............................111 Pedro González Quintero, Daniel Becerra Romero campaña de 2004 ..............................127 Pedro González Quintero, Marco A. Moreno Benítez, Félix Mendoza Medina, Ibán Suárez Medina unidades y fases ...............................139 Pedro González Quintero, Marco A. Moreno Benítez, Félix Mendoza Medina, Ibán Suárez Medina lo s r e s t o s a r Q u e o l ó g i c o s ...........................149 producción cerámica .............................151 Pedro González Quintero, Teixidor Tacoronte del Toro, Sergio F. Castro-Reino la gestión de los recursos líticos ........................205 Amelia del C. Rodríguez Rodríguez las evidencias carpológicas ..........................277 Jacob Morales Mateo El combustible: la antracología .........................299 Carmen Machado Yanes arqueomalacofauna ..............................319 Eduardo Miguel Mesa Hernández us o s o c i a l. Mu s e a l i z a c i ó n ...........................343 Alicia J. Hernández Padrón, Antonio M. Jiménez Medina co n c l u s i o n e s .................................363 Pedro González Quintero, Marco A. Moreno Benítez bibliograFía ..................................391 205 lA GestIón De los reCursos lÍtICos Introducción las diversas generaciones que dejaron su huella en los sucesivos estratos arqueológicos de la cueva de la cerera, nos han proporcionado un rico legado que permite indagar, en nuestro presente, distintos aspectos de su modo de vida. las dos campañas de excavación de las que ha sido objeto este yacimiento aparentemente humilde, han contribuido a ofrecer, por primera vez en la isla de gran canaria, una visión parcial pero por el momento única, de muchos detalles relacionados con las relaciones sociales de producción de los antiguos canarios durante un amplio espectro cronológico. la cerera se convierte así en un referente ineludible para cualquier otro estudio que se acometa en la isla. centrándonos en el análisis de la explotación de las diversas rocas, este yacimiento se ha constituido en una especie de laboratorio de ensayo en el que se van a ofrecer una serie de propuestas, en muchos casos preliminares, que deberán contrastarse en el futuro cuando exista una mayor cantidad de estudios en este sentido. desde hace algunos años se han puesto en marcha dos proyectos de investigación1 de los que formo parte, que tienen como objetivo analizar las relaciones sociales de producción de los antiguos canarios. Esto es así porque pensamos que comprendiendo mejor los diferentes procesos de trabajo, obtendremos más claves para acceder a la manera en que se regulaba la existencia biológica y cultural de este gru1 Este trabajo se inserta en los proyectos de investigación bHa2003-03930 del mcyt y Hum 2006-09189/Hist del mEc, cofinanciados ambos con fondos fEdEr Amelia del C. Rodríguez Rodríguez 206 po étnico. para alcanzar este objetivo hemos optado por comenzar un estudio sobre las diversas formas de gestión de los recursos líticos, ya que la explotación de los distintos tipos de rocas y vidrios volcánicos tenía una importancia fundamental en la organización del trabajo. de todos es sabido que la ausencia de minerales metalizables en las islas canarias, obligó a las primeras comunidades humanas que aquí se asentaron a recuperar o inventar una serie de estrategias destinadas a obtener instrumentos confeccionados en piedra, que les permitieran transformar el medio físico en el que se instalaron. Ese espacio fue así humanizado e incorporado a la colectividad, convertido ya en territorio propio, en solar de la comunidad. con este objetivo se han puesto en marcha diversas estrategias de análisis que por el momento están en distintas fases de ejecución. por una parte se ha prestado un interés especial a los procesos de captación de las diversas materias primas líticas, de manera que se han identificado auténticos centros de producción en el caso de los vidrios volcánicos y las tobas (martín et ali, 2001, 2003a, 2004; rodríguez et ali, 2005, 2006a). por otra, se ha comenzado a analizar cómo se gestionaban esos recursos cuando llegaban a los contextos de uso, es decir, a los lugares de habitación. sin embargo, este aspecto está mucho menos explorado que el anterior, pues por el momento sólo se había analizado conjuntos líticos de escasa entidad cuantitativa, procedentes de sondeos o limpiezas de perfiles (martín et ali, 2003b), o bien materiales que, aunque se documentaron en espacios más amplios no poseían un buen contexto estratigráfico que permitiera establecer una primera visión diacrónica del estado de la cuestión (rodríguez y galindo, 2004). por ello, el presente estudio sobre la cerera adquiere una relevancia singular. disponemos de un espacio excavado discreto pero lo suficientemente importante como para suministrar datos significativos a lo largo de la secuencia más dilatada que se ha documentado hasta el momento en la isla. contamos además con una buena representación de las diversas categorías de instrumentos y artefactos elaborados en piedra, de manera que las conclusiones que se extraigan de su análisis podrán constituir una buena referencia para los futuros estudios que se acometan en otros lugares. material y método. el conjunto lítico bajo estudio El material que se ha estudiado procede del interior de la cavidad de la cerera y se ha recuperado durante las dos campañas de excavación que se desarrollaron 207 en el yacimiento, concretamente de los cortes 1, 2 y 5 de la intervención de 1995, así como de la totalidad del año 2004 (corte 6). se ha excluido el conjunto procedente de los cortes 3 y 4, que corresponden a la casa prehispánica que se encuentra junto a la cueva, pues la asociación estratigráfica no se pudo establecer con claridad y por tanto no se podía enmarcar en un análisis diacrónico. Este conjunto está constituido por instrumentos y artefactos líticos de diversa naturaleza, tanto si se tiene en cuenta las clases de materias primas seleccionadas, los procedimientos técnicos empleados para su configuración o, en fin, sus cualidades funcionales. Esta heterogeneidad constituye un primer escollo metodológico que nos obliga a poner en marcha distintas estrategias de análisis y a establecer una jerarquización de las categorías morfotécnicas y funcionales, dejando aparte la variable de las materias primas. En un trabajo previo a éste, realizado sobre las industrias líticas del poblado de El burrero (ingenio), se decidió conceder la mayor importancia a los procedimientos técnicos de transformación de los objetos. de esta manera se discriminaron en principio dos categorías de artefactos: los tallados y los modificados mediante abrasión, piqueteado, machacado o pulimento (rodríguez y galindo, 2004). En el primer caso, se dispone ya en canarias de una experiencia de análisis dilatada, en la que se han combinado propuestas metodológicas implementadas en otros contextos con las surgidas en el seno de nuestro propio grupo de investigación (laplace, 1974, 1987; galvan et ali, 1987, 1992; rodriguez, 1993a; Vila, 1987). sin embargo, para el segundo grupo la situación dista mucho de ser similar. En el artículo anteriormente citado se ofrecía un primer esbozo de clasificación, que seguía teniendo como prioridad la delimitación de las estrategias tecnológicas puestas en obra para su configuración. de esta manera se realizaba una primera división entre los artefactos en los que se podía detectar una intencionalidad de la aplicación del abrasionado, el piqueteado, el machacado y/o el pulido y aquellos otros en los que estos estigmas parecían ser el fruto de su empleo como instrumentos de trabajo, es decir, objetos que conservan en gran parte la morfología que tenían en estado natural, aunque alguna de sus superficies o aristas han sido deformadas por las huellas de uso. dentro de la primera categoría se englobó a los recipientes, molinos y morteros, figuras antropomorfas y zoomorfas, asi como a otras clases de objetos de difícil interpretación, pero con claras modificaciones intencionales. En la segunda se 208 prestó atención a soportes usados tal y como habian sido recuperados del medio natural, también denominados bases naturales, como por ejemplo los cantos rodados. Estos criterios se aplicaron en el caso de El burrero con un resultado aceptable pues se tuvo que analizar desde esa perspectiva un número muy discreto de elementos líticos. sin embargo, al enfrentarnos al material de la cerera comenzaron a aparecer muchas dudas. En primer lugar porque no es posible discriminar siempre con total certeza la intencionalidad de las acciones mecánicas detectadas en las piezas, fundamentalmente porque todavía no hemos desarrollado programas experimentales, etnoarqueológicos y de análisis de residuos lo suficientemente amplios como para garantizar un buen marco de referencia. Ello conlleva que la convergencia de morfologías o de las recurrencias de los diferentes estigmas plantee muchas dudas razonables, que se irán exponiendo a medida que se desarrolle este estudio. por otra parte, desde el inicio del trabajo resultó claro que existía una clase de artefactos de diversas morfologías pero con una funcionalidad evidente: los materiales de molturación, que debían integrarse en las dos categorías (modificaciones intencionales y no intencionales), lo que también ha implicado algunos problemas de coherencia en la articulación de este trabajo. como apunte preliminar y para justificar la diversidad de enfoques empleados en este análisis, es preciso señalar las primeras decisiones tomadas al respecto. asi, entre el material fabricado exprofeso se cuenta con molinos de mano circulares, sobre cuya función no se albergan dudas razonables y con recipientes de morfologías más variadas, que podrían ser clasificados desde el punto de vista de su funcionalidad como molinos de vaivén, morteros o simples contenedores. de esta manera, la fracción mayoritaria de este conjunto tiene una clara vinculación con las actividades de molturación, ya sea por percusión o por fricción y sólo algunas piezas podrían escapar a esa dinámica. por ello se decidió crear una ficha de análisis conjunta para todo este grupo. otro tanto se ha hecho con los objetos aparentemente no modificados de forma intencional, creándose una ficha diferente, que presta su atención a la disposición de los diferentes estigmas en relación con la morfología general de las piezas y el grado de modificación que se detecta en ellas.2 los trabajos etnoarqueológicos que hemos llevado a cabo en los dos úl2 En esta última ficha también se ha incluido alguna pieza con modificación intencional que se describirá en el apartado correspondiente. 215 dos mediante la aplicación de una percusión dura apoyados sobre yunque, de manera que presentan negativos de lascado que parten de plataformas de percusión opuestas. El octavo es una lasca-núcleo, es decir, un soporte de lascado un poco espeso que ha sido sometido a una serie de extracciones aprovechando como plataforma de percusión uno de sus lados con filo abrupto. sin embargo, aunque la mayoría de las lascas de obsidiana a las que se ha podido atribuir un procedimiento de talla se obtuvieron con la técnica bipolar, existe un número discreto de estos soportes que se relacionan con métodos unidireccionales (entre el 6 y el 15% según las fases) o centrípetos (entre el 3 y el 6%). Este dato apunta a que estas dos últimas estrategias de explotación se debieron emplear de manera circunsfase materia prima bipolar concepción volumétrica concepción superficial unidireccional unidireccional centrípeta discoide irVgg 3 1 2 VV 1 ii rVgg 3 1 VV 5+1 4 iii rVgg 2 1 VV 2 perf. rVgg 1 1 Figura 5. tipos de núcleos. tipo dE talla f i f ii f iii rVgg VV rVgg VV rVgg VV %%%%%% unidireccional 50 16,6 5 15,2 56 15,1 10 15,4 31 17,3 3 6,1 centrípeta 101 33,6 2 6,1 62 16,8 3 3,1 46 25,7 3 6,1 bipolar 12 36,4 1 0,3 33 50,8 20 40,8 cortical 31 10,3 1 3,1 52 14,1 7 10,8 26 14,5 5 10,2 irreconocibles 116 38,5 13 39,4 198 53,5 11 16,9 76 42,5 18 36,7 otras 3 1,0 1 0,3 2 3,1 total 301 33 370 66 179 49 Figura 4. sistemas de explotación detectados en los productos de lascado. 4 Esta pieza es una lasca-núcleo. 216 tancial cuando se podía tallar un núcleo de un tamaño superior a lo habitual. luego, cuando ese mismo soporte se volvía más pequeño tras esa primera serie de extracciones, podía terminarse de explotar mediante la talla bipolar. Ello implicaría que sea muy difícil encontrar núcleos con trazas de haber sido creados con métodos diferentes al empleo de la percusión sobre yunque, porque los estigmas producidos en esta última etapa borrarían los anteriores. nuestro estudio del material recuperado en el sondeo que realizamos en la entrada de una de las minas de la montaña de Hogarzales reveló la existencia de piezas de obsidiana elaboradas mediante estrategias de talla unidireccionales (rodríguez et ali, 2005). la materia prima que se obtenía en este centro de producción nunca se presentaba con bases naturales de gran tamaño, antes bien, se obtenía en forma de fragmentos irregulares de pequeñas dimensiones, siempre provistos de una capa escoriácea que se debía eliminar. por ello, el objetivo primordial de los mineros era limpiar los vidrios de su cortex mediante series de extracciones que aprovechaban plataformas de percusión naturales, de manera que creaban lascas cuyas caras dorsales presentaban una importante reserva cortical y aristas generalmente paralelas entre sí. pero junto a estos soportes mayoritarios también se documentaron algunas piezas provenientes de talla centrípeta y bipolar, que parecían responder a un deseo de formatizar mejor las preformas que se iban a transportar hacia los lugares receptores del producto. sería pues en asentamientos como la cerera donde se reexplotaran esas preformas (núcleos direccionales y centrípetos, pero también bipolares o lascas espesas) (figura 6). Este dato ha sido muy bien documentado por cristo Hernández en la isla de tenerife, demostrando que la principal forma de circulación de los soportes de obsidiana eran las lascas de gran tamaño, que luego se transformaban en núcleos cuando eran talladas en los lugares de hábitat mediante diversos métodos de talla entre los que destacaba la bipolar (Hernández, 2006; rodríguez y Hernández, 2006). El caso de la explotación de las rocas de grano grueso es muy diferente a lo que se acaba de describir. ya se ha comentado que se trata de unas materias primas muy abundantes y generalmente cercanas, que además pueden recuperarse de la naturaleza colindante bajo muy diversas formas, según se trate de elementos detríticos de procedencia marina o torrencial o respondan a la extracción de bloques o lascas en coladas. por ello, la selección de cada base natural dependerá de las prestaciones que se quieran obtener de ella, de manera 217 Figura 6. 218 Figura 7. 219 Figura 8. 220 Figura 9. 221 que incluso podría usarse sin transformar tal y como se verá más adelante. por otra parte, dada la abundancia de este tipo de rocas, las diversas estrategias de talla no parecen obedecer a unos criterios de economía de las materias primas, sino más bien al deseo de obtener soportes con morfologías adecuadas a cada caso. Esto podría explicar la convivencia de dos concepciones de talla diferentes, según se tuviera en cuenta la totalidad del volumen de los núcleos o estos se consideraran como una superficie a explotar, aunque para ello se habilitaran métodos diferentes. En anteriores trabajos se ha destacado la gran variabilidad de recursos de talla de la que hacían gala los antiguos canarios, lo que queda patente en la documentación de la existencia de núcleos unidireccionales de concepción volumétrica, generalmente con una única superficie de explotación, más o menos envolvente, y de núcleos unidireccionales y centrípetos de concepción superficial, cuyas superficies de explotación pueden exhibir negativos con un ángulo secante o tangente con respecto a las plataformas de percusión. Existe además una variada panoplia de estrategias de configuración de útiles sobre cantos rodados o soportes irreconocibles, de los que el ejemplo más espectacular está constituido por los picos asociados a las labores de extracción de materias primas en los centros de producción (rodríguez y barroso, 2001; rodríguez y galindo, 2004; rodríguez et ali, 2006a). En la cerera se puede documentar toda esta variabilidad y explorar la importancia que tiene cada una de esas estrategias. El análisis de los núcleos elaborados sobre rocas de grano grueso recuperados en el yacimiento sólo puede aportar información de tipo cualitativo, ya que su escaso número impide realizar apreciaciones diacrónicas. así, una de las primeras cosas que destaca es la presencia de una gran variedad de métodos de talla diferentes. Existe un cierto equilibrio entre las piezas de concepción volumétrica (8) y las de explotación superficial (7). las primeras suelen presentar una única plataforma de percusión, que puede ser cortical (2) (figura 7: 2), una cara plana (3) (figura 8: 1,2 y 3) o bien estar acondicionada mediante series de extracciones más numerosas (3) (figuras 7: 1 y 3 y 8: 4). su superficie de explotación suele restringirse a un segmento determinado por la plataforma de percusión y crestas laterales (3) (figura 7: 2 y 3) o laterales/distales (3) (figuras 7: 1 y 8: 3) e incluso dorsales (1) (figura 8: 4). 4 222 las segundas reflejan métodos más variados. lo más común es que se cree una superficie de explotación con negativos que convergen hacia su parte central y con un ángulo de extracción tangente a la plataforma de percusión perimetral (4) (figura 9). En un caso, esos negativos convergentes exhiben un ángulo de extracción secante, creándose una morfología discoide. por último, también se documentan las superficies de explotación con negativos unidireccionales y tangentes a un plano de percusión restringido. Estos datos sugieren que se debería esperar una proporción equivalente entre los soportes cuyas caras dorsales indican una estrategia de talla direccional y los que reflejan un método centrípeto. sin embargo, el análisis de las lascas indica algo diferente, aunque hay que matizar según la fase en la que se contextualizan. así, en las dos fases más antiguas de la cerera existe un importante componente de soportes irreconocibles o corticales, lo que minimiza la presencia y representatividad de los que pueden ilustrarnos sobre este tema. teniendo en cuenta esta premisa, hay que destacar que las lascas producidas mediante la explotación de núcleos centrípetos superan a las unidireccionales, aunque en el caso de la fase ii la diferencia es muy pequeña. Esta distancia es mucho más considerable en la fase i, pues las lascas centrípetas alcanzan un 34% del total de los productos de lascado mientras que las direccionales sólo llegan al 16,8%. por lo tanto, no existe una concordancia entre lo que sugiere el examen de los núcleos y el de las lascas. una posible explicación es que muchos de los productos de lascado no procedan de la explotación de núcleos sino de la configuración de instrumentos de trabajo. El façonnage de estos útiles podría crear lascas que se pudieran confundir con las producidas mediante débitage.5 En otros contextos cronológicos y culturales se han realizado muchos trabajos que han permitido diferenciar claramente entre estas dos clases de productos de lascado, pero todavía en canarias no estamos en disposición de hacerlo sin temor a cometer errores. para ello habría que realizar remontajes o analizar conjuntos en los que se tenga la seguridad de contar con elementos de façonnage. Este último caso está registrado en el conjunto que hemos recuperado durante la excavación de la 5 se introducen aquí estos dos términos en francés porque en castellano no existen definiciones tan claras para diferenciar entre la producción intencional de lascas (débitage) y la producción de artefactos a partir de una preforma, de manera que las lascas que se generan son desechos (façonnage). 223 cantera de molinos de montaña quemada (rodríguez et ali, 2006d), y en estos momentos estamos realizando los estudios pertinentes para discriminar las características de este tipo de producciones. una de las conclusiones preliminares de ese estudio es la existencia de lascas creadas durante la configuración de los picos, que tienen negativos de lascado convergentes que pueden confundirse con los de una producción centrípeta. la extracción de lascas no implica por lo general una preparación muy cuidadosa de las plataformas de percusión, tal y como puede apreciarse en la figura 10. cuando se estudian los elementos de obsidiana, destaca siempre la importancia de los talones lineales, lo que debe ponerse claramente en relación con el procedimiento de talla sobre yunque, lo mismo que las plataformas de percusión puntiformes. si se atiende a la evolución diacrónica de este aspecto, el único dato que surge es el progresivo aumento de los talones corticales a lo largo de la secuencia, el cual se produce a costa de los lisos y de los lineales. por lo que respecta a las rocas de grano grueso, destaca el predominio absoluto de los talones lisos, que sobresalen netamente del resto de categorías. a ellos les siguen los corticales, lineales y facetados, que se alternan en importancia dependiendo de las diversas fases de ocupación del yacimiento. por lo tanto, las plataformas de percusión de los productos de lascado evidencian esa escasa preparación de las superficies destinadas a recibir el impacto de los percutores en los núcleos. las diversas estrategias de talla han generado unos productos de lascado en los que la morfología comparte su importancia con el tamaño deseado en función del objetivo para el que se han concebido, es decir, se crean los soportes adecuados para servir como instrumentos de trabajo. En la figura 11, se presenta la tipom pri cortical liso lineal puntiforme facetado Eliminado %%%%%% fase i rVgg 18 7,8 162 70,1 25 10,8 15 6,5 11 4,8 VV 8 34,8 3 13,1 9 39,1 3 13,1 fase ii rVgg 22 7,8 207 73,7 17 6,1 4 1,4 16 5,7 15 5,3 VV 7 12,5 6 10,7 36 64,3 7 12,5 fase iii rVgg 14 8,9 108 69,2 6 3,8 1 0,6 20 12,8 7 4,5 VV 1 2,3 6 13,6 20 45,5 12 27,3 3 6,8 v2 4,5 Figura 10. tipos de talones. 224 metría de todos los productos de lascado completos, lo que permitirá conocer cuáles son los tamaños que se desea producir. Esta tipometría muestra en primer lugar la clara disociación que se establece entre las rocas de grano grueso y los vidrios volcánicos. Estos últimos sólo alcanzan en raras ocasiones unas dimensiones superiores a los dos centímetros, lo que es consecuencia del pequeño tamaño de partida de los núcleos, así como de las estrategias de talla bipolares, orientadas a un aprovechamiento exhaustivo de la materia prima. por el contrario, las rocas de grano grueso pueden proporcionar soportes mucho mayores, de manera que la observación de sus medidas permite establecer qué objetivos tipométricos tenían la prioridad en el proceso de talla. la figura 11 muestra una mayor producción de soportes que oscilan entre los 30 y los 69 centímetros, pero estas medidas deben confrontarse con los soportes retocados para comprobar si son realmente las más solicitadas para crear los citados útiles. ya se ha comentado que en la cerera existe una proporción muy alta de soportes configurados y retocados, modificados expresamente para convertirlos en instrumentos de trabajo y por lo tanto estamos en disposición de realizar esa comparación con resultados significativos. En la figura 12 se han introducido los datos de los productos de lascado retocados y del resto de soportes que ha sido configurado como instrumento de trabajo. En el primer caso los artefactos que miden entre 50 y 79cm son los más numefase i fase ii fase iii cm rVgg VV rVgg VV rVgg VV 10-19 5 14 6 40 5 27 20-29 10 8 3 11 4 30-39 13 25 16 40-49 36 20 26 50-59 24 30 17 60-69 11 13 11 70-79 6 7 9 80-89 3 1 3 >90 3 4 9 total 111 14 114 43 107 31 Figura 11. tipometría de los productos de lascado completos. 231 Figura 18. 232 Figura 19. 233 Figura 20. 234 Figura 21. 235 Figura 22. 236 Figura 23. 237 Figura 24. 238 transformadas, es decir, con gran parte de su perímetro afectado por el retoque de configuración. su número es importante si se tiene en cuenta los escasos efectivos de esta fase, alcanzando la misma cifra que los raspadores. todos los útiles han sido muy transformados, pues el resto de piezas son trifaciales o multifaciales. En las fases ii y iii se observa el mismo fenómeno y vuelven a dominar las piezas bifaciales, aunque aparecen los bifaces con perímetros menos transformados, si bien con un escaso número de efectivos (figuras 26, 27, 28 y 29). sin embargo, la impresión general que se obtiene de la observación de estos dos cuadros es que existe siempre una alta tasa de elementos retocados de variada morfología que son el resultado de trabajos diversos, que pueden fluctuar ligeramente en el tiempo. la presencia de instrumentos pulimentados en el yacimiento gran canaria es la única isla del archipiélago en la que se ha documentado la existencia de instrumentos líticos pulimentados. sin embargo, en el resto de las islas se conocían y usaban estas técnicas, como lo demuestra la existencia de piezas abrasionadas e incluso pulimentadas. pero estos estigmas no se localizan nunca en partes activas que deban relacionarse con su empleo como útiles. Esos artefactos no se han estudiado de forma sistemática y en general suelen catalogarse como objetos de funcionalidad desconocida. Ésta es por tanto, una peculiaridad digna de atención, aunque en el conjunto de la cerera no hayamos identificado más que un instrumento de estas características. se trata de un pico de morfología triangular con dos ápices activos, similar a muchos que están expuestos en las salas de El museo canario. Este instrumento muestra huellas de pulimento en toda su superficie excepto precisamente en la cresta que une los ápices activos, donde se observa una sufase i fase ii fase iii perfiles uni cent 2 bif no cent 2 1 bif cent 6 6 6 1 trifaciales 3 1 multifacial 1 1 picos 1 Figura 25. instrumentos sobre canto o soporte irreconocible. 239 Figura 26. 240 Figura 27. 247 molinos rotatorios tiene una morfología cilíndrica achatada, que se desgajará de la cantera por percusión directa o mediante cuñas (rodríguez y barroso, 2001, rodríguez et ali, 2006b). • Fragmentación. Esta acción técnica tiene como objetivo el reducir a tamaños más pequeños la materia prima cuando aparece bajo la forma de grandes bloques, o incluso extraerla de la masa de una colada. la forma más simple de obtener una fragmentación es aplicar un percutor duro de masa considerable en percusión directa. El ángulo que describirá la trayectoria del citado percutor será más o menos abierto con respecto a la superficie a fracturar, en función de la morfología que ésta tenga originalmente y también del grosor de la preforma que se quiera obtener. lo que se acaba de describir es la misma técnica que se emplea para la talla de los instrumentos líticos y se basa en la existencia de rocas afaníticas e isotrópicas con fractura concoidea, merced a una serie de principios físicos y mecánicos. sin embargo, cuando la masa de la roca a fracturar es demasiado grande, la simple fuerza que un ser humano pueda aplicar con un percutor duro no es suficiente. se utilizan entonces otros procedimientos que faciliten la tarea, como por ejemplo el uso del choque térmico para producir grietas que luego podrán ser ampliadas mediante el uso de percutores o de cuñas. Esta operación consiste en hacer fuego lo más cerca posible de la roca a fragmentar, lo que provoca una serie de reacciones mecánicas que desembocan en la creación de planos de debilidad que incluso pueden romper la piedra. Es posible acelerar el choque térmico con la aplicación de agua sobre la roca caliente. otra estrategia para fragmentar grandes masas es el aprovechamiento de brechas preexistentes o incluso la creación de una ranura mediante talla, para introducir en ellas cuñas de madera. Estas cuñas se remojan con regularidad para provocar la hinchazón de la madera, la cual ejercerá por lo tanto una presión en las zonas adyacentes que agrandará las brechas existentes. • Labrado. Esta operación tiene por objetivo modificar la superficie de la piedra mediante la extracción de una pequeña parte de su masa en forma de viruta o granos disgregados. El labrado exige un útil percutante con bisel generalmente diedro que ataque la superficie a transformar con un ángulo de trabajo relativamente bajo, que varía aproximadamente entre los 45 y 25°. Este instrumento puede actuar mediante una percusión directa o bien como útil intermediario, a la 248 manera de escoplo o cincel. con el labrado se configura ya una preforma definitiva del artefacto que se pretende fabricar, desde la muela del molino al sillar de una construcción. • Picado. una variante del labrado es el picado. la acción técnica es la misma, pero el instrumento percutante suele tener un bisel activo más pequeño, por lo que crea una serie de depresiones u hoyuelos que alteran la regularidad de la superficie sobre la que se aplica, pero no modifican sustancialmente su volumen. El picado ha sido ampliamente identificado como técnica para grabar las rocas en el contexto de manifestaciones rupestres y epigráficas, pero también es una operación necesaria para restablecer la mordiente de la superficie activa de una muela de molino. • Machacado. con esta acción se golpea suavemente la superficie a transformar utilizando un percutor de poca masa y caras activas redondeadas. El resultado es la reducción a polvo de las zonas más irregulares y salientes de la preforma, contribuyendo a conferirle la morfología definitiva. • Abrasión. Esta operación implica un movimiento de fricción, uni o bidireccional, en el que entran en juego dos superficies, la que se quiere terminar de regularizar y la que actúa a manera de lija. Eventualmente también puede intervenir una materia intermedia que acelere el proceso, que puede ser agua o un polvo abrasivo, como arena por ejemplo. dependiendo de las dimensiones del artefacto que se elabore, éste puede ser un objeto activo o pasivo en esta acción técnica. así, si su tamaño es reducido, puede accionarse sobre una roca de propiedades abrasivas que actúa como percutor durmiente. por el contrario, cuando el artefacto es grande, será el percutor-lija el que actúe de forma activa. • Pulimento. una variante de la abrasión es el pulimento. En este caso se pretende conferir a la superficie del artefacto que se está fabricando una textura suave. Ello implica que el percutor-lija deba tener un grano más fino o incluso que no sea de naturaleza lítica sino en materia animal o vegetal. los instrumentos que se estudian en este apartado se recuperaron, por lo general, en un estado bastante fragmentario. se trataría, en la mayoría de los casos, de los desechos resultantes de un uso intensivo de los artefactos que provocaría su rotura y abandono. por lo tanto, se trata siempre de útiles terminados y muy desgastados, en los que es casi imposible detectar estigmas relacionados con las primeras fases de las cadenas operativas empleadas para fabricarlos. Ello impli- 249 ca que el trabajo de obtención y configuración de las preformas, así como su modelado definitivo, no esté representado en la cerera. por el contrario, la aplicación del picado para crear o reavivar la mordiente de las superficies activas de las muelas, y las huellas de machacado y abrasión que habían conferido el aspecto final a los instrumentos de trabajo, sí que aparecen bien representadas y sólo pueden ser enmascaradas por los estigmas producidos por el uso en las zonas activas. de esta manera, las operaciones de fragmentación y labrado han sido deducidas a partir de las observaciones realizadas en los centros de producción de muelas de molino y por supuesto del conocimiento de este tipo de trabajo en otros contextos etnográficos y arqueológicos. Hacia una tipología de los materiales de molturación de la Cerera los instrumentos de trabajo destinados a majar, machacar o moler toda una gama de materias de diversa naturaleza, no han sido objeto de interés para los arqueólogos de canarias durante mucho tiempo. El trabajo precursor corresponde a Elías serra ráfols y luis diego cuscoy (1950) y estaba orientado a describir los molinos de mano circulares de las islas, con un especial hincapié en los de tenerife. sobre gran canaria presentan algunos ejemplos que les había proporcionado sebastián jiménez sánchez. En el artículo se citan también las observaciones realizadas en la cantera de molinos de la cañada de pedro méndez, en las cañadas del teide, de manera que se dispone de un documento excepcional que describe los trabajos de cantería allí realizados, identificando igualmente los instrumentos de trabajo empleados en esa labor. cuando se pasa a inventariar los molinos rotatorios se presta atención a sus dimensiones y morfología, teniendo únicamente en cuenta ejemplares completos. no existen precisiones sobre las materias primas con las que están fabricados ni sobre la presencia de huellas de su uso. a partir de entonces sólo existirán referencias aisladas a la existencia de distintos tipos de molinos y morteros, bien en el contexto de artículos o monografías dedicados al estudio e inventario de los materiales de diversos yacimientos arqueológicos, bien en trabajos con otros objetivos (mederos y Escribano, 2001). la única publicación específica es el corto capítulo que bertila galván (1998) dedica a los materiales de molturación en el volumen dedicado a gran canaria del atlas de patrimonio Histórico. la puesta en marcha del proyecto de investigación al que se ha ido haciendo referencia en el transcurso de estas páginas ha exigido el incluir también esta cate- 250 goría de artefactos en el marco de las producciones líticas de los antiguos canarios. por ello, los materiales recuperados en la cerera van a ser el primer jalón de un recorrido, que se vislumbra mucho más dilatado, hacia el establecimiento de una metodología adecuada para el análisis de esta categoría de objetos. la propuesta que aquí se presenta tiene por lo tanto un valor preliminar y está abierta a las críticas y aportaciones que seguramente se formularán ante la lectura de estas páginas. En la clasificación de los diversos tipos de artefactos que se han identificado en el yacimiento se ha dado prioridad a las características de las superficies activas y a la morfología general de los objetos, lo que ha resultado en las siguientes categorías: 1) molinos de mano rotatorios (figura 32). se trata de un instrumento compuesto por dos piezas de morfología cilíndrica achatada. la inferior es fija y tiene una abertura circular en su zona central, que puede perforarla completamente o no. Este orificio sirve en ocasiones para calar un vástago de madera al suelo que asegure la inmovilidad de la pieza y constituya el eje que guíe el movimiento de la muela superior. En ciertos molinos de mano de época histórica hemos observado que esta pieza inferior puede tener un diámetro mayor que la superior y su superficie activa está enmarcada por un reborde en el que encaja la otra muela. El elemento superior es móvil y tiene siempre un orificio central, que en ocasiones puede quedar resaltado del resto de la superficie por un cuello más o menos largo, que se denomina tolva. por él se introducen los granos que van a molerse. la cara externa puede tener también unas depresiones u hoyuelos cercanos al perímetro externo, en número variable. En ellos se puede encajar una varilla de madera, o manija, que facilita asir mejor la muela cuando se le imprime el movimiento de rotación. de esta manera, el grano queda atrapado entre las dos caras activas de las muelas, que ejercen a la vez presión y fricción. por ello es esencial que esas superficies tengan el suficiente poder de mordiente, es decir, que tengan irregularidades que faciliten el atrapar los granos y desmenuzarlos. En molinería se procede regularmente a un picado de las muelas para mantener en buen estado ese poder de mordiente, el cuál también vendrá determinado por la clase de materia prima con la que se confecciona el molino. los estigmas que se observan en las superficies activas son pequeñas cúpulas y fracturas creadas por la acción percutante del picado. también se detectan desgastes consistentes en un suavizado de la superficie que es el resultado de la combinación del efecto abrasivo de la fric- 251 Figura 32. 252 ción con la materia del producto sometido a molturación y la pérdida de parte de su masa. Este desgaste, cuando es muy acusado y regulariza intensamente la superficie activa puede ser muy reflectante, por lo que puede denominarse pulido. además existen accidentes lineales muy largos y de sección profunda, con un desarrollo tendente al arco de círculo, indicando claramente el movimiento de rotación que se imprime a este tipo de piezas. las siguientes categorías de instrumentos de trabajo se caracterizan también por estar compuestas por dos elementos, uno activo y el otro pasivo. la pieza pasiva puede tener una morfología variada, pero contendrá siempre una cavidad de sección más o menos profunda que actúa de base donde se depositan las materias a disgregar. la pieza activa es un percutor que también puede adquirir formas diversas en función del sistema de aplicación de la fuerza, golpeando o frotando. En estas líneas sólo se describirán los elementos pasivos, ya que los activos se analizan en el apartado de artefactos no modificados intencionalmente. 2) molinos/morteros de cavidad oval (figura 33), también denominados barquiformes. se trata de muelas con una morfología similar a un recipiente tendente al óvalo. la base tiene tendencia convexa y sus paredes suelen ser gruesas, rectas o ligeramente exvasadas. su superficie de trabajo es una cavidad de delineación oval, con una depresión bastante profunda de sección en u. Esa superficie puede presentar piqueteados relacionados con el reavivado de la cara activa o con las acciones percutantes que recibe cuando es usada y sobre todo desgaste, acompañado de estrías paralelas al diámetro mayor de la depresión. 3) molinos/morteros de cavidad circular (figura 34:1). Estos artefactos durmientes tienen forma de recipiente, con una base plana o de tendencia convexa y paredes rectas o exvasadas de grosores variables, que enmarcan una cavidad profunda de tendencia circular y sección en u, en la que raras veces se marcan claramente los ángulos de inflexión. Esta depresión muestra estigmas de piqueteado, abrasión y desgaste, más raramente estrías. 4) molinos/morteros de cavidad de delineación irregular (figuras 34:2 y 35). Estas piezas son también muelas con morfología externa menos estereotipada que puede ser variada, aunque dominan las tendencias paralelepípedas. En ocasiones han sufrido una configuración muy sumaria, en la que puede observarse el aspecto del bloque utilizado como preforma. la cavidad que contienen tiene una delineación variada y su sección es poco profunda. En la mayor parte de los casos, 253 Figura 33. 254 estas características obedecen a que se ha formado no tanto por una acción consciente sino como consecuencia de su uso. de esta manera, la duración de su vida activa y el tipo de operación que se realice en ellas determinan el aspecto fi nal que tendrá la depresión que acoge la superfi cie usada. En ella se pueden observar los mismos tipos de estigmas que en el resto de artefactos aquí descritos. 5) fragmentos de molinos/morteros irreconocibles. se trata en este caso de piezas tan fragmentadas que no pueden adscribirse a ninguna de las otras categorías, pero con una superfi cie activa clara, generalmente de sección poco profunda o incluso plana y delineación irregular. En esa superfi cie se observan los estigmas anteriormente descritos. En la fi gura 36 se presenta la distribución de estos cinco tipos de elementos de molturación en las distintas fases del yacimiento. los fragmentos de molinos de mano rotativos dominan siempre en todas las fases, independientemente de la materia prima con la que se elaboren. por ello vamos a dedicarles una atención especial, ya que constituían el principal elemento de molturación. Esta elección resulta lógica ya que la aparición de estos instrumentos implicó un adelanto técnico importante. El movimiento rotatorio que se imprime a la muela superior potencia la capacidad de fricción del molino y multiplica su efectividad, por lo que se puede moler más cantidad de producto en mucho menos tiempo. los fragmentos de molinos rotatorios de la cerera tienen en general unas dimensiones reducidas, de manera que muy pocos de ellos superan el 25% de la circunferencia que describirían originalmente, concretamente de los 131 elementos sólo tres superan ese segmento de círculo. Esta alta tasa de fracturación implica que en un número signifi cativo de ellos no se haya podido determinar cuál era el diámetro y el grosor medio de las muelas, así como tampoco si se trata de la pieza superior o la inferior, con la salvedad de que aparezcan tolvas u hoyuelos de prehensión. Esta circunstancia es especialmente evidente en lo referente al cálculo del diámetro de los molinos. así, de los 39 fragmentos de la fase i sólo ha podido determinarse en 12 ejemplares (30,8%), de los 27 de la fase ii en 9 (33,3%) y de los 51 de la fase iii en 24 (47%). Estos datos sugieren que las piezas de la fase iii están un poco mejor conservadas, lo que podría estar indicando un nivel de aprovechamiento de cada molino mucho más desarrollado en las fases más recientes. En la fi gura 37 se ofrecen los diámetros de los fragmentos de molinos, contabilizados 255 Figura 34. 256 Figura 35. 263 vas presentan hoyuelos, depresiones o microcráteres y microfracturas, mientras que en ocasiones también se les asocian deslascados perpendiculares a la zona de impacto. Estos estigmas pueden aparecer concentrados, marcando claramente una superficie que se usa reiteradamente para golpear, o bien pueden encontrarse difuminados en un área más amplia, indicando un uso menos intensivo de una zona concreta.14 2) yunques (figura 42:2 y 43). Estas piezas son útiles pasivos que se emplean para apoyar en ellas la materia que se quiere transformar mediante percusión. por ello reciben en ocasiones el impacto intencional o no de los percutores. un ejemplo paradigmático de yunque sería la base de piedra en la que se apoyan los vidrios volcánicos cuando son tallados mediante la técnica bipolar. Estos elementos también suelen ser cantos rodados o fragmentos que presentan superficies de tendencia plana, cóncava o ligeramente convexa, mientras que los estigmas que se les asocian son los mismos que en el caso de los percutores: hoyuelos, depresiones y microfracturas. Este hecho propicia el que en ocasiones puedan existir dudas acerca de su verdadera función. El criterio más fiable para identificarlos en la 14 se trata de un fragmento de pavimento vidriado en el que no hemos observado ninguna huella de uso. Este elemento debe ser una intrusión en este contexto de la fase ii. rVgg r ves toba otros total fase i cr 31 7 - 38 f - 1 3 4 bloque 7 - 3 1 11 fase ii cr 21 2 23 f - 3 3 1 14 7 bloque - 1 - 1 fase iii cr 22 2 1 25 f - - 2 2 bloque - - 4 4 perfiles cr 5 1 - 6 f - 1 1 2 bloque 1 4 2 7 total 87 22 18 3 130 Figura 41. artefactos no modificados intencionalmente 264 Figura 42. 265 Figura 43. 266 localización muy concentrada de los estigmas, de manera que se crea un auténtico cráter o depresión de diámetro macroscópico, que contiene las huellas de los impactos. 3) mano/moleta y pilón. Estas denominaciones sirven para designar un útil activo que se emplea en las operaciones de triturado y molturación. Estas acciones técnicas combinan la percusión con la presión o fricción, y esta última implica movimientos unidireccionales, de vaivén o rotatorios. por ello, independientemente de la morfología general que tengan, deben presentar sus superficies activas convexas para evitar problemas de deslascados. Estas superficies suelen presentar una combinación de estigmas propios de los dos tipos de acciones. así, a los hoyuelos, depresiones y microfracturas más asociados a la percusión hay que unir la presencia de accidentes lineales, superficies rugosas y zonas reflectantes, más ligadas a la fricción. En este trabajo hemos distinguido entre dos clases de estos objetos según su morfología. 3.1) las manos o moletas, que tienen una morfología de tendencia esférica, ovoide o elipsoidal (figura 44:2 y 3). En ellas los estigmas se suelen distribuir en zonas amplias, que pueden desbordar, si existen, los biseles perimetrales. Estas superficies pueden ser de tendencia plana o convexa. En la cerera también se han identificado otras piezas adscribibles a esta categoría pero con una morfología más alargada y sección triangular o rectangular (figura 44:1). En ese caso se usa una o varias superficies de esas secciones de la misma forma que se ha descrito, aplicando las caras activas en una posición perpendicular con respecto a los biseles más largos. Estas piezas no suelen tener una longitud muy grande, con lo que no es necesario emplear las dos manos para impulsarlas. 3.2) los pilones, que suelen ser presentar formas troncocónicas o cilíndricas, cuya longitud supera con creces su anchura (figura 45). En este caso, las superficies activas se sitúan en los ápices y tienen una tendencia convexa. Esta diferencia tipométrica implicaría que los pilones estén más indicados para efectuar su trabajo en aquellos útiles pasivos de molturación que presenten las cavidades más profundas y por tanto se pueden asociar más claramente con los morteros. sin embargo, no debemos olvidar que la distinción entre la categoría de molino y la de mortero es muy di- 267 fusa, pues en ambos casos, como ya se ha apuntado, se combinan la percusión y la presión. 4) Útiles para el trabajo alfarero. En la cadena operativa de elaboración de cerámica se han documentado cuatro tipos de instrumentos de piedra no formatizados intencionalmente. 4.1) rasponas (figura 46:1). se usan para terminar de adelgazar las paredes del recipiente que se está confeccionando cuando han perdido buena parte de su humedad. la superficie se raspa, es decir se fricciona repetidamente al objeto de quitar todas las asperezas, efectuando un movimiento uni o bidireccional. las rasponas son fragmentos irregulares de cualquier roca áspera y como únicos estigmas claros suelen poseer segmentos de superficie ligeramente más suave que el resto, pero es más difícil detectar zonas activas preferenciales, con claro desgaste. 4.2) lisaderas de levantar. se usan como una prolongación de la mano, para unir los churros o bollos que han servido en el urdido de la pieza cerámica y para estirar y ahuecar las paredes del interior del recipiente, cuando están frescas. El movimiento que realizan es predominantemente unidireccional. como instrumentos se escogen cantos rodados de delineación ovoide o elíptica, alargados y delgados, pues se usan las zonas perimetrales, en las que en ocasiones se crean auténticos biseles. Ello es debido al intenso desgaste que tienen, que puede llegar a crear delineaciones rectilíneas e incluso con tendencia cóncava, en unos segmentos de canto que originalmente fueron convexos. En la parte activa son muy numerosas las estrías, que se caracterizan por tener un destacado desarrollo longitudinal y su orientación transversal. los accidentes lineales también se observan en el resto de la pieza, apareciendo de forma errática, y deben atribuirse a todo tipo de accidentes fortuitos. por otra parte, es difícil disociar el pulido de las estrías, que, como hemos visto, tienden a ocupar la totalidad de las superficies de las áreas activas. a la lupa binocular destaca el brillo o lustre que desprenden las superficies activas, resultado de la mayor regularización de esas áreas con respecto al resto. 4.3) lisaderas de aliñado. se emplean cuando la pasta ya está seca para terminar de homogeneizar las paredes exteriores e interio- 268 Figura 44. 269 Figura 45. 270 res, dejándolas perfectamente lisas. para ello friccionan la superficie, empleando un movimiento predominantemente bidireccional. En este caso también se seleccionan cantos rodados con una morfología muy similar a las lisaderas de levantar, aunque suelen tener un menor índice de alargamiento. El tipo y localización de los estigmas es casi igual, por lo que resulta difícil diferenciar entre estas dos categorías. quizá el único factor discriminante es que, en el caso de las lisaderas de levantar, las estrías desbordan ligeramente los biseles creados, mientras que en las de aliñar suelen circunscribirse más claramente a los límites de esas superficies, que cambian su ángulo de forma brusca (figura 46: 2 a 6). 4.4) lisaderas de almagría o bruñidores (figura 46: 7 a 9). son instrumentos empleados para decorar las piezas cuando están a punto de oreo. primero se aplica el almagre previamente pulverizado y disgregado en agua sobre la loza.15 después se procede a frotar repetidas veces y con movimientos bidireccionales con el bruñidor que se moja en agua de forma reiterada, hasta que la superficie adquiera un brillo metálico. Estos objetos se seleccionan entre los cantos rodados de grano más fino, aunque su morfología puede ser variada. son piezas con superficies activas más anchas, que pueden ocupar cualquier sector de los cantos, de manera que crean formas poliédricas o completamente caprichosas. En ellos el desgaste es espectacular, pues se crean facetas con una superficie de tendencia plana a cóncava, bien marcadas por los correspondientes cambios de ángulo. las estrías presentan una gran densidad, cubriendo completamente la superficie de los más usados. Es bastante común detectar evidencias del uso de la pieza en movimientos bidireccionales. En unos casos guardan una orientación fi15 las alfareras contemporáneas pueden añadir algunos compuestos al almagre diluido para facilitar su adherencia y potenciar su brillo, como por ejemplo el petróleo. también existen diversas citas del siglo XiX que comentan que en otras localidades se aplicaba orina y/o aceite de pescado (rodríguez et ali, 2006b). por otra parte, el análisis de las piezas prehispánicas muestra que también existen piezas bruñidas sin que se les haya aplicado previamente colorante. 271 Figura 46 272 ja en toda la pieza, mientras que en otros pueden indicar dos o tres predominantes, que coinciden con cada una de las áreas activas delimitada. En la figura 47 se refleja la frecuencia de los principales tipos de útiles que se han descrito más arriba. antes de comentar su repartición cronológica y su importancia porcentual es preciso aclarar algunos aspectos de nomenclatura. En primer lugar se han unificado las lisaderas de levantar y las de aliñar porque resulta muy difícil distinguirlas. En todo caso, pensamos que lo importante es identificar que se trata de útiles destinados a la confección de cerámica, y resulta realmente importante su alta presencia, ya que entre todos ellos suman 2916 objetos. otro dato interesante es la existencia de útiles compuestos, es decir, piezas que han sido empleadas para realizar trabajos diferentes. En este caso hemos contabilizado 24 elementos con las siguientes asociaciones.17 En nueve casos se trata de percutores/yunques, y en tres más se han identificado percutores/yunques/manos. Hay once piezas que han servido como percutor/mano. por último una lisadera también se ha usado como percutor. además en la categoría de otros se han incluido cinco piezas con morfologías variadas que tienen caras o biseles con estigmas de utilización que no hemos sabido interpretar por el momento. de estos datos se colige que la categoría más numerosa es la de las manos, es decir, la de los instrumentos empleados en labores de fricción orientadas a moler o triturar distintos tipos de materias. sumando todas las piezas con este tipo de huellas se alcanza una cifra de 42 elementos.18 además, catorce de estos objetos también tienen huellas de percusión, lo que viene a redundar en la variabilidad de acciones y movimientos que se realizan con el objetivo de fragmentar y reducir a granos pequeños o incluso polvo estos materiales. presumimos que una parte importante de estas piezas está relacionada con la preparación de alimentos, pero también hemos detectado alguna 16 30 cuando se contabiliza la lisadera/percutor 17 En realidad habría que sumar a estos objetos unos nueve útiles tallados que también presentan estigmas atribuibles a labores de percusión o fricción. 18 una cifra que resulta sorprendentemente similar a los cuarenta elementos pasivos de molturación que se analizaron en el capítulo anterior. 395 bo l a ñ o s , j. 2006: un yacimiento en el salón de actos. la asociación de Vecinos guanche, en arucas, alberga un conjunto prehispánico con piezas únicas. 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