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Paradójicos robots

Barceló Garcia, Miquel

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PARADOJAS (Tribuna de Astronomía y UNIVERSO 60 - junio 2004) PARADÓJICOS ROBOTS Miquel Barceló Una de las más curiosas paradojas en el amplio y complejo mundo de la ciencia ficción, procede de los robots. "Robótica", por ejemplo, es un término inventado en la ciencia ficción, mucho antes de que fuera una posible realidad, pero no siempre los robots (o sus alter ego, los ordenadores capaces de la inteligencia artificial de que hacen gala los robots) han formado parte del futuro que la ciencia ficción ha imaginado. En primer lugar, "robot" nació con un traductor perezoso, posiblemente Paul Selver, quien, en 1923, no se atrevió a traducir al inglés el término checo "robota" que se usaba en la obra teatral R.U.R. (ROSSUM'S UNIVERSAL ROBOTS) del checo Karel Capek, aparecida en su versión original en 1920. Selver creyó que el inglés "worker" usado para "trabajador" no se ajustaba correctamente con esos casi esclavos obligados a un duro trabajo forzado de la obra de Capek. Al fin y al cabo, los trabajadores británicos tenían algunos derechos... Convencido de que "worker" no representaba el significado con el que Capek usaba el término checo "robota" en su obra teatral, decidió no traducir el término y, así, "robot" entró en el vocabulario del inglés. Y del inglés al resto de las lenguas. Posteriormente, en los años cuarenta, Isaac Asimov introdujo por primera vez el término "robótica" en su serie de relatos sobre robots que se recopiló por primera vez en libro en el famoso volumen YO, ROBOT (1950). Adelantándose a la realidad, Asimov, imaginó que se llegaba a construir una tecnociencia especializada en los robots como así ha sido posteriormente. Esa novedosa tecnociencia incluía para Asimov incluso especialistas en la psicología robótica, como la brillante "robopsicóloga" Susan Calvin que protagonizaba la parte humana de la mayoría de los primeros relatos asimovianos sobre robots. Pero la paradoja viene después, cuando, en los mismos años cuarenta, el mismo Isaac Asimov imaginó la mayor saga galáctica de toda la ciencia ficción, la serie de narraciones sobre la FUNDACIÓN. De manera un tanto paradójica para el autor que introdujo los robots en la ciencia ficción, Asimov imaginó una civilización galáctica sin ordenadores y, también, sin robots. Las novelas cortas que formaron el primer volumen de la famosa serie, FUNDACIÓN (1951), arrancan de la primera publicada, Los enciclopedistas aparecida en 1942. Recordemos ahora que, en 1942, nadie sabía nada de ordenadores. Precisamente 1942 es el año en que se publica el artículo en el que John Mauchly propone usar las nuevas válvulas de vacío de la incipiente electrónica de la época para construir un gran calculador. Esa idea es la que se concretará en el proyecto del ENIAC del que se hará la demostración pública oficial en la Moore School de Pensilvania el 15 de febrero de 1946 (y así lo recoge el New York Times del día siguiente). Por eso no es extraño que en la civilización galáctica de la Fundación (concebida en 1942) no haya ordenadores, aún cuando no deja de ser paradójico que no haya tampoco robots ya que el mismo Asimov había usado sus nuevos robots positrónicos desde 1940, cuando, en septiembre, aparecía en Super Science Stories el primero de los relatos asimovianos sobre robots: "Strange Playfellow". Afortunadamente, más tarde, pero ya en los años ochenta, Asimov intentó relacionar sus relatos y novelas sobre robots con la serie de la Fundación, a partir de 1983 con LOS ROBOTS DEL AMANECER, pero, podría decirse, el mal ya estaba hecho... Lo que hoy parece el más completo de los absurdos, una gran civilización galáctica sin capacidades informáticas, era algo plausible en los años cuarenta, cuando los ordenadores no habían empezado ni siquiera a existir y los robots eran un sueño de novelistas pero no un futuro previsible para la ya entonces creciente automatización. En cualquier caso, resulta interesante pensar en ello ahora que se acerca el estreno (creo que previsto para julio) de la película sobre YO ROBOT, protagonizada sí por Will Smith (¿hará el papel de Susan Calvin?...) pero dirigida por Alex Proyas, el brillante director de El Cuervo y, sobre todo, de la interesante y siempre sugerente Dark City...