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Progreso técnico y desarrollo en la industria textil.

López-Amo Marín, Federico

Abstract

Cronología de la evolución de la industria textil, con especial atención a la española.

Full text

CURSILLOS Y CONFERENCIAS P og eso Técnico y Desa ollo en la Indus ia Tex il(*) po el D . Ing. Fede ico Lópe -Amo INTRODUCCION Al acep a el abajo de es a Ponencia, los P o eso es de la Especialidad Tex- il de la Escuela de Ingenie os Indus iales de Ta asa han que ido suma se a es e p ime Simposio Nacional, y al p opio iempo, ag adece la o e a que se hizo a la Escuela, po que ella no podía queda ue a de es a mani es ación ex il espa- ñola. Y al coloca hoy en es a mesa a su Di ec o , se le obliga a hace una b e e in oducción y a p esen a a los P o eso es que o man pa e del equipo. Pe o dado el b e e espacio de iempo de que disponemos, no ex añe que las in e en- ciones de cada uno hayan de se , o zosamen e, muy esumidas. No podemos habla de p og eso écnico de la indus ia ex il en sus comien- zos, po que su p ehis o ia es muy la ga y len a, y su his o ia ambién. Ella nació, casi, como el «ho no sapiensn. Del ela más p imi i o, consis en e en un bas ido pa a la u dimb e y sus acceso ios, se ue pasando al ela manual a esano que hemos conocido, ambién con mucha len i ud. Del huso manual y la ueca, se pasó al o no de Ma , quizá en el siglo XIV, has a que lo pe ecciona a Leona do da Vinci a inales del XV. Pe o el p og eso écnico ex il no puede pensa se que comience sino has a el siglo 18, pa a a anza con una acele ación que hoy la in- dus ia casi conside a excesi a, po que la eno ación de su maquina ia po o a más nue a, más au oma izada y de mayo p oduc i idad, pe o ambién más ca a, le c ea p oblemas de amo ización y de cos es en la concu encia de me cados. Y en cuan o al e dade o desa ollo de la indus ia ex il, no puede deci se que haya comenzado sin que és a exis ie a; es deci , has a la apa ición del Maquinismo, con su Re olución Indus ial, en Ingla e a. La co ien e a ollado a de la indus ia ex il a consecuencia del cambio social en el mundo, queda plasmada en unas ci as es adís icas cla amen e exp esi as. La media mundial del consumo anual «pe cápi a~ de ma e ias ex iles, pasó de unos 2 kg. en 1850, a 3,5 en 1900, 5,8 en 1950, y unos 7 kg. en 1970, espe ándose que sea de 9 en el año 2000 y de 11 en el 2025. En España, ese c ecimien o ha sido dis in o. En 1850 el consumo po habi- an e y año ue de 1,5 kg., de 2,7 en 1900, de 4,2 en 1936 pa a baja a 3,2 al inal de nues a gue a y emon a se a 4,7 en 1950, que se ía el alo que le co espon- de ía en su an e io cu a de c ecimien o, de país subdesa ollado, con alo es po debajo de los de la media mundial. Pe o iene una ecupe acióln e iginosa y sob epasa es a on e a hacia 1956, alcanzando los 7 kg. en 1960 y p ác icamen e los 10 en 1970, cuando la mundial es aba en 7. ¿Cómo segui á nues o c ecimien o? Vamos a supone que a i mo algo meno que en es os úl imos años, pe o ya siem- p e po encima del consumo medio mundial. Y así, espe amos que sea de unos 12,3 kg. en el 2000, y de 155 en 2025. -- (e) Con e enda p onunciada el día 4 de no iemb e de 1971, con ocasl6n del 1 Simposio Nacional sob e la Indus ia Tex ll. - 41 - Mas la humanidad no podía con en a se con el simple aumen o de ese con- sumo. Es más: és e ha sido consecuencia de cómo la indus ia ex il ha ido p e- sen ando sus p oduc os, sus ab icados; po que an adqui iendo una u ilización más ag adable y más cómoda, y un cuidado mucho más ácil; lo que esul a de g an alo en una época en que, po los a ances sociales, se dispone de poco iempo pa a quehace es que o o a no ue on pe sonales y hoy lo son casi i emediable- men e. Así, han ido apa eciendo nue as ib as, nue os p oduc os, nue as écnicas. Po que, si a inales del XIX apa ecie on, balbucien es, los ayones de Cha done como «seda a i icial)), les han ido sucediendo después los de iscosa, ace a os y oda la g an amilia de políme os sin é icos, que se han dis inguido, al p ocu a una o ien ación en sus cadenas mac omolecula es, po la al a enacidad que han alcanzado; pe o ambién han buscado imi a y has a supe a algunas ca ac e ís icas de las ib as na u ales; y así se ha log ado una ina ugabilidad, el planchado pe ma- nen e, la esis encia a la ab asión y un izado simila al de la lana pa a da luga a ex iles lamina es buenos aislan es é micos, y pode con ecciones con ellos lige- as p endas de ab igo. Pe o es que han apa ecido p oduc os nue os que ya compi en con los ex- iles clásicos que has a hoy u ilizamos, ealizados, bien po los p ocedimien os a e- sanos, bien po los más mode nos y p oduc i os. Y emos e los ejidos elás icos log ados a base de hilos ex u ados; écnica és a desconocida hace apenas un cua o de siglo. Y emos las al omb as « u ing», y las gua as «punzonadas», y las elas sin eje en una a iadísima gama de p oduc os, y las elas cosido- ico adas que se p oducen a elocidades impensadas has a aho a, y que pueden ma ca una nue a e a en odo el ámbi o ex il de la humanidad. Y ambién apa ecen écnicas nue as. Algunas, son las que dan luga a esos p oduc os que acabamos de ci a . Pe o ahí es án ambién los nue os p ocesos de ap es os y acabados que con ie en nue as ca ac e ís icas a los ejidos clásicos. Y las écnicas de au omación, que apa ecen en odos los sec o es; y las de con ol de la p oducción, en cuan o a su calidad (nunca se pudie on ob ene ex iles me- jo es que aho a) y en cuan o a su capacidad; y las de in o mación en odos los aspec os. Al i pasando e is a a odo es e p og eso écnico, su ge espon ánea una a i - mación indiscu ible: la Indus ia Tex il, pese a se la más an igua de la humanidad, pese a mul i ud de opiniones e minan emen e equi ocadas, es una indus ia de angua dia; una indus ia que ha sido pione a en a ias e impo an es ac i idades del homb e; una indus ia que, inalizando el siglo XX y ap oximándose el XXI, sab á siemp e c ea y asimila nue as ecnologías y man ene se al ni el que ma - can los iempos. Son muchas las ealidades, más que a gumen os, que pueden enune a se en apoyo de aquella a i mación. La indus ia ex il ha sido la p ime a que ha enido máquinas con abajo p og amado. ¿Qué son si no, en los ela es, incluso manuales, las maquini as pa a lizos y los mecanismos de cambio de cajas; y qué es si no la máquina Jacqua d pa a la ealización de g andes dibujos sob e el ejido a pa i del ligado de sus hilos? La sel ac ina conside ada en los iempos de su c eación como máquina au- omá ica, no esponde a lo que hoy en endemos como al: e a o a máquina p o- g amada. Pe o sí son au omá icos, po que ienen espues a an e una in o mación, los mecanismos de cambio de canilla o de cambio de lanzade a en el ela , y el egulado de pedales en la alimen ación del ba án pa a la ape u a del algodón. Y nada de odo es o co esponde al p og eso ecnológico ac ual, sino a la época b illan e de la mecanización ex il. En el aspec o social, ue ambién la indus ia ex il, como más a anzada, la - 42 - que, con mo i o del maquinismo y de los emo es que ello susci aba, dio luga a la p ime a e olución indus ial, con las consecuencias de odo o den que de aquí se de i a on. Ella ha sido una de las p ime as en es udia y aplica la o ga- nización cien í ica del abajo, los incen i os en los sis emas sala iales y odas las écnicas de la p oduc i idad indus ial. Ella se ha p eocupado de da una nue a es uc u ación a la Emp esa y, en o os países con cie a an elación, pe o ambién en España, se ha p opues o la eo ganización de sec o es comple os de su ac i i- dad, como los casos del algodón y de la lana en nues o país. La indus ia ex il, como indus ia ac ualizada, es á disponiendo mandos elec- ónicos en sus máquinas mode nas; es á p ocediendo a in ensi ica la au omación de sus ope aciones y p ocesos, y emplea a pie de máquina, po no ci a o as, la colo ime ía o la e mo- egulación. Ella es á u ilizando el compu ado elec ónico como elemen o de cálculo, de in o mación y de decisión. Y ella es la p ime a indus ia en el mundo que, con la base del o denado , dispone de un se icio in e - nacional ~ ác icamen e au omá ico de Documen ación; se icio que adica en el Ins i u o Tex il de F ancia, en Pa ís, del que nos cabe el hono de habe sido, más que colabo ado es. undado es, y del Que end emos una no icia más conc e a en los minu os que siguen. La indus ia ex il ha aplicado la No malización a sus elemen os y a sus ope- aciones, y ha desa ollado una In es igación que, si bien nació modes a y ímida, ha ido alcanzando unos log os de esonancia cien í ica singula , y ha a as ado a la in es igación básica a abaja en pa alelo. Desde el siglo pasado se ha p eocu- pado de o ganiza muy nume osos Cong esos in e nacionales po sec o es, a los que las Comisiones écnicas y de in es igación han hecho apo aciones de impo - ancia, y cuen a con una se ie muy nume osa de publicaciones, de Re is as Tex- iles de ca ác e cien í ico, en e las que hay algunas que igu an en la p ime a línea mundial señalando el a ance ecnológico. Pe o si la indus ia ma cha así, es po que sus homb es es án adecuadamen e o mados. Exis en ins i uciones que se han p eocupado de ello. Y en España, aquí en Ta asa, exis e la nues a, de la que es amos o gullosos. Y no puedo menos que ene un ecue do de homenaje pa a los que cimen a on aquí el es udio de es a ecnología y la o mación de sus ingenie os: Al onso Sala y A gemí, p ime Conde de Ega a, Ba olomé Ama , y los que ue on nues os maes os den o del campo ex il, Daniel Blanxa y Manuel Riquelme, amén de los que habiéndolo sido, han compa ido con noso os el Claus o has a el momen o de su ecien e jubilación, Vicen e Galce án y Ca los Mas Gibe . La in es igación ex il ha enido ambién su luga en España. La inició, indu- dablemen e, nues o P o eso Blanxa con una mani ies a escasez de medios' allá po los años 30, y la o ien ó después, con g an sen ido p ác ico, hacia las ib as na u ales que pudie an sus i ui al algodón y al yu e, an escasos pa a noso os en la época de pos -gue a: él abajó muy especialmen e sob e la e ama y sob e el amio, pa a p omo e su indus ialización en España. Luego, hemos sido a ios los que hemos sen ido la llamada de esa ocación, y as años de abajos, de pe- nu ias y de p eocupaciones, emos con sa is acción que hoy enemos en unciona- mien o, el Ins i u o de In es igación Tex il y de Coope ación Indus ial, anexo a nues a Escuela, y que ha quedado adsc i o a la nue a Uni e sidad Poli écnica de Ba celona; el Ins i u o de Tecnología Química y Tex il, del Cen o de In es i- gación y Desa ollo de Ba celona, pe enecien e al Pa ona o «Juan de la Cie a»; y que se han c eado dos Asociaciones de In es igación en o os an os sec o es de la indus ia ex il: A.I.T.A., de los algodone os, y A.I.E.C., de los con eccio- nis as. Todo ello con pocos medios económicos, y po an o, sin pode o ma el pe sonal in es igado que p ecisa ía, espe ando que haya una decisión se ia y ascenden e po pa e de la Indus ia y po pa e del Es ado. - 43 - Nos da en idia conoce lo que disponen o os países a es e espec o; y aun- que en algunos ampoco es án sa is echos, ci emos un caso que ale la pena cono- ce . En Es ados Unidos, una o ganización algodone a, la «Co on Inco po a edn, dedica anualmen e 20 millones de dóla es (i1.400 millones de pese as!) a gas os de in es igación y de p omoción algodone a. FIBRAS NATURALES Aun cuando España ue muy no ablemen e algodone a du an e la dominación á abe y en los siglos siguien es, y a pesa de que los algodones de las egas anda- luzas ue on de los más ap eciados en el mundo, el cul i o algodone o en nues o país decayó de mane a ex ao dina ia; y de expo ado es en una época en que el come cio no es aba o ganizado, nos con e imos en impo ado es bajo una si ua- ción más con olada. Y así sabemos que esa in~po ación alcanzó un máximo en los años 1899 a 1903, en que ep esen ó un 10 OJ, de la que, en igual pe íodo, ea- lizó la po en e indus ia algodone a inglesa. Reducido casi a nada el cul i o del algodón, la p eocupación de la lo e- cien e indus ia algodone a ca alana y el in e és mos ado po la Adminis ación en algunos p oblemas de la Ag icul u a, die on luga a einicia es e cul i o, con esul ados ealmen e posi i os en cuan o a endimien o y calidad de la ib a p o- ducida, aunque no así en cuan o a su p ecio y p esen ación; ac o es es os dos, que no sa is icie on a la indus ia. Es as ci cuns ancias hicie on pensa que nunca el ag o español pod ía abas ece comple amen e a la indus ia nacional pa a a en- de al consumo de algodón del país. A o unadamen e, es a p e isión ue e ónea. Los p ime os pasos dados has a 1930 y las eo ganizaciones del Minis e io de Ag icul u a an es y después de nues- a gue a in e io , jun o con la escasez de impo aciones en es a úl ima e apa, hicie on c ece de una mane a insospechada la supe icie dedicada al cul i o del algodón y su co espondien e p oducción, al como se esume en la Tabla 1.1. (da os p oceden es del Cen o Algodone o Nacional). TABLA 1.1. Cul i o del Algodón en España Supe icie Algodón p oducido cul i ada Balas de Año hec á eas 220 kg. Tolneladas Tipo de Algodón ame icano y egipcio >> >> >> >> >> >> >> >> >> >> >> >> odo ame icano >> >> La cosecha de 1962 ue la mayo egis ada, y ella hab ía bas ado, en can- idad, pa a sa is ace el consumo nacional, si las calidades y g ados hubie an sido los que la indus ia española necesi aba. Es a es á habi uada a ecibi el algodón de impo ación en lo es homogéneos en cuan o a sus ca ac e ís icas, y bajo una p esen ación adecuada; de alles que, el p oceden e de las ac o ías desmo ado as españolas, no p esen aba. Además, el algodón nacional se ha enido pagando a p ecios más al os que el ex anje o. Y es lás ima que odo es o haya seguido o o encauzamien o, po que, cul i ado es e indus iales, lo mismo que la economía nacional, hab ían esul ado bene iciados. Los endimien os que se han ido alcanzando en su cul i o han sido excelen es, po que si pa a el algodón de ipo ame icano, en secano, se log aban 50 kg. po hec á ea en 1950, se han llegado a ob ene 225 en 1970; y el mismo ipo en ega- dío, que daba unos 200 kg/ha. en 1950, ha dado 663 en 1970. La e olución del consumo po pa e de la indus ia algodone a en los úl imos iempos, la esumimos en la Tabla siguien e. TABLA 1.2. Consumo de la Indus ia Algodone a Española, en oneladas Año Algodón i gen Fib as quimicas To al 1935 50.000 - 50.000 1950 55.000 - 55.000 1960 110.000 13.000 123.000 1965 110.000 25.000 135.000 1970 120.000 53.000 173.000 O o an o y mucho más de lo que hemos dicho pa a el algodón, debemos I deci con espec o a la lana. Fue España la pa ia del ganado lana me ino, con el que pagamos ibu o a o os países as gue as pe didas, y ellos lo ap o echa- on mejo ando la aza, su lana y log ando g andes p oducciones, mien as noso os, dolo osamen e hay que econoce lo, no sólo no supimos ap o echa la p opiedad excepcional que eníamos, sino que hemos ido pe diendo calidad y p oducción, pa a ene nos que abas ece , en muy buena pa e, de las lanas que han de eni nos de ue a. Encon amos una g an deso ien ación en el ganade o español, en cuan o a p ecios: a los suyos p opios, y a los de o as lanas nacionales y de los me cados ex e io es, que p ác icamen e desconoce. Sus ebaños, sal o los de los g andes e a enien es, son pequeños (de 100 a 300 cabezas), y su explo ación queda muy epa ida, pues p ocu a ob ene lana (de 1 a 3 kg. po cabeza), ca ne (de 7 a 10 kg.), leche (de 60 a 70 kg/año po hemb a) y has a es ik col. Así, con pilas de lana (sucia, as el esquileo) que oscilan solamen e en e 100 y 900 kg. anuales, no puede ob ene un g an bene icio, y se decan a po la p oducción de ca ne, que le pa ece más angible y de más inmedia a emune ación. (No ol idemos que, si el español medio consumía 7 kg. anuales de ca ne en 1935, ha pasado a consun~i 44 en 1970.) Y en onces p ocu a el c uzamien o de sus eses con mi as a un in- c emen o en esa p oducción de ca ne y en indudable de imen o de la calidad y la can idad de lana. Resul ado de odo ello son los de ec os de nues as lanas: mucha p esencia de pelo mue o, exceso de cadillo y o as impu ezas, ma cas - 45 - - de pez o alqui án sob e la lana, ecuen e esquileo inco ec o, e c. Si analizamos la igu a del ganade o español, e emos que en ella dominan los ca ac e es del «p opie a io» sob e los del «emp esa io». A ese es ado de cosas con ibuye, indudablemen e, la pob e come cialización de mues as lanas: exis e una o e a muy accionada, y po el con a io, una de- manda pa icula men e concen ada. No es el indus ial lane o el que acude al ganade o en busca de su ma e ia p ima, sino el come cian e in e media io, quien ealiza un papel de impo ancia an e uno y an e o o, aunque en algunas ocasiones su ac uación no haya espondido a lo que de él se espe a a. El ganade o, e- cuen emen e lo mi a como un agen e explo ado que a a de no paga le en jus icia; y po o a pa e, las ope aciones écnicas a que debe some e la lana (so eo o claseo, la ado, quizá peinado) y las come ciales (clasi icación, mues eo, ijación de p ecios), son de una índole an delicada, que pueden p es a se a una ealiza- ción inco ec a, en pajuicio de la dignidad de quien las iene a su ca go. Tal ez se mejo a a es a come cialización median e el sis ema de subas as, como se ealiza en los países ue emen e lane os (Aus alia, Nue a Zelanda, Su -A ica), y como se in en ó, con acaso, ealiza ambién en España. Pe o con o a o ien ación; con in o mación y con ianza po pa e del ganade o, y con conocimien o de lo que a a comp a po pa e del indus ial, p obablemen e se encon a á el camino pa a que la cabaña nacional no siga el descenso que ha emp endido y a e de ecupe a su an iguo esplendo . Nues a cabaña ha e olucionado de una o ma i egula en los úl inios años en cuan o a su e ec i o, y su núme o de cabezas ha ido educiéndose. El peso medio de nues o ellón de lana sucia es á hoy ap oximadamen e en 1,78 kg., que se con ie e po la ado en 0,76 kg. de lana, lo que a oja un endimien o medio del 42,7 yo; y quedamos po debajo de las medias mundiales, que son espec i a- men e, de 2,84 kg. (en Aus alia, 4 kg.), 1,59 y 56 yo. Las ablas 1.3, 1.4, 1.5 y 1.6 esumen unos da os de in e és sob e nues a ac i idad lane a. TABLA 1.3. P oducción o al de lana (1966) En el mundo En España - Cabezas 950 millones 16,6 millones Lana sucia 2.700.000 oneladas 29.500 oneladas Lana la ada 1.500.000 oneladas 12.600 oneladas TABLA 1.4 Dis ibución de la p oducción lana (1966) En el mundo En España Lanas me inas 39s 0/, 21,2 yo, 2.700 Tm. la . Lanas en e inas o c uzadas 38,5 70 62,O yo, 7.800 Tm. la . Lanas bas as y a ias 22,O o/, 16,8 yo, 2.100 Tm. la . To al 12.600 Tm. la . - 46 - TABLA 1.5. Consumo de ma e ias po pa e de la Indus ia Lane a (1966) Mundial Española Lana i gen la ada 48 0/, 65,O Yo Pelo y lana ecupe ada 18 % 4,o 70 Fib as químicas 27 o/, 30,5 70 O as ib as 7 70 0,5 70 To ales 3.100.000 Tm. 38.300 Tm. TABLA 1.6. Resumen de la campaña lane a española (1966) Lana de co e, nacional (la .) Lana de ene ía, nacional (la .) Lana de co e, impo ada (la .) Lana de ene ía, impo ada (la .) 12.600 oneladas 3.000 » 5.700 D 3.800 » 25.100 » Lana a expo a 2.400 » Disponible pa a consumo 22.700 oneladas El consumo nacional de lana ha subido a unas 28.000 oneladas en 1970, y segui á subiendo en años sucesi os a 30.000, 35.000, y al ez más de 38.000 en 1975. Sin emba go, la p oducción nacional de lana la ada i á disminuyendo si no se pone emedio, pa a no pasa de 10.000 oneladas anuales. Nues as lanas bas as pa a expo ación, po el con a io, aumen a án, alcanzando las 5.000 oneladas, y más. Y la Indus ia Lane a Española depende á, en su mayo pa e, en su 65 Yo, al ez llegue a su 80 Yo, de la impo ación. En cuan o al e eno de la seda na u al, no po conocido el pano ama deja de se dolo oso. Sabido es que la seda ha sido desde un p incipio, la m6s limi ada y compe ida de las ib as na u ales, po las a i iciales y sin é icas. Su es uc u a, de ipo químico y no his ológico, e a suscep ible de alcanza ; y de hecho se ha log ado y supe ado. Po eso su p oducción mundial ha descendido, como ambién ha desapa ecido la de a ios países eu opeos. En España, aún la man enemos, aunque en anco e oceso después de un máximo ela i o en 1953, as la ecu- pe ación de nues a pos -gue a. Ni los al os p ecios a que se paga, ni el celo des- plegado po la Se icul u a o icial y po las p opias hila u as (p ime as in e esadas en con a con ma e ia p ima), han log ado inc emen a el cul i o de la mo e a y la c ianza del gusano, an e la ac i ud poco a o able del hue ano jo en, que p e ie e o os abajos a la suje a escla i ud que p opo ciona el b e e pe íodo de la c ianza. Y aunque se han mejo ado las azas y aumen ado el endimien o en seda hilada, y a pesa del es ue zo de las emp esas hilado as (con la adopción de máquinas au omá icas japonesas, que ga an izan una mejo calidad), la p oducción de capullo esco ha enido la siguien e e olución: - 47 - 300 oneladas 510 » 460 >> 570 D 420 D 300 >> Pe o si nues a p oducción de ib as na u ales disminuye como consecuencia del cambio que se p oduce en el abajo pa io que se acumula en la indus ia y en los se icios, el consumo de ma e ias ex iles aumen a, lo que asegu a un u u o op imis a pa a nues a Indus ia Tex il. De las p e isiones de nues a 111 Plan de Desa ollo, hemos ecogido los da os que igu an en la Tabla 1.7, que ma can la e olución que se espe a en el consumo de algunas ma e ias, y que hablan con elocuencia del po eni de nues a indus ia y del ni el de ida p e is o. TABLA 1.7. P e isiones del 111 Plan de Desa ollo español espec o al consumo de ib as ex iles - -- 1975 (p e isión) -- - Fib as Toneladas 70 Toneladas % Algodón Lana O as ib as na u ales Celulósicas a i iciales Sin é icas Recupe adas To ales Consumo apa en e po habi an e, kg/año