La planta baja: una intersección entre el edificio y la ciudad
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Pere Joan RavetllatLa planta baja: una intersección entre el edifi cio y la ciudad 26 La planta baja defi ne el punto de contacto entre un edifi cio y el entorno urbano que le rodea. Esta es una zona extremadamente sensible, y especialmente reveladora del inevitable acuerdo que se ha de producir entre ambos. Un instante en el que todos los aspectos de una construcción se nos muestran más cercanos y donde también, probablemente, se realiza el acceso al edifi cio. Tras la planta baja encontramos un esforzado cuerpo a cuerpo del edifi cio con la ciudad. En defi nitiva un acuerdo plagado de decisiones fundamentales. Otros idiomas defi nen mejor que el nuestro, que con el califi cativo de “baja” trata casi despectivamente el momento aludido, y así “Piano terra, Ground fl oor, Rez-de-chaussée o Erdgeschoss” son términos que aluden de manera distinta pero inequívocamente a esta trascendente toma de contacto del edifi cio con su entorno, la calle, la tierra o el suelo. Más que de un punto, un nivel o una cota, hablamos de un espacio, de la generación de un espacio surgido a partir de una dualidad difícil y al mismo tiempo imprescindible. Edifi cio y ciudad. Lógica vertical repetitiva confrontada con el desarrollo extensivo y horizontal del emplazamiento. La abstracta horizontalidad con que se determinan habitualmente los niveles superiores de las construcciones enfrentada a la, por defi nición, irregularidad del suelo. Aunque, en principio éste sea un tema universal, los edifi cios de vivienda presentan características comunes 1
27 Le Corbusier. Pabellón Suizo en la Ciudad Universitaria de París, 1932: 1. Vista del porche 2. Planta a nivel de calle 3. Planta tipo (de P1 a P3) 3 y en cierta manera condicionantes que les otorgan sin duda un carácter propio. Su programa repetitivo, la existencia de una planta tipo y su domesticidad dimensional son elementos que permiten considerar la planta baja del edifi cio residencial como algo específi camente distinto. Habitualmente, nos acercamos a un proyecto de vivienda a través de su planta tipo y en ella descubrimos leyes de formación, composición, estructura, y en defi nitiva un conjunto de factores que podríamos denominar lógica vertical del edifi cio. Un sistema coherente susceptible de ser repetido un número indefi nido de veces pero que inevitablemente ha de transformarse al contactar con el suelo. La planta baja es, desde este punto de vista, la intersección entre la lógica antes mencionada y la horizontal confi guración del entorno urbano en la que se implanta el edifi cio. Dicha intersección es un asombroso espacio de intercambio en el que forzosamente se han de matizar, negar o reafi rmar criterios encontrados. Estamos pues ante un tema con multitud de cuestiones derivadas: Los cambios de uso que se producen al nivel del suelo, los programas comerciales o actividades colectivas que alteran las estrategias de plantas superiores. Algo tan complejo como la relación del edifi - cio con el vehículo, se produce también al nivel de la calle y probablemente aún hoy sea uno de los más importantes confl ictos que espera respuestas satisfactorias. También, y a menudo como consecuencia de los puntos anteriores, la estructura muestra una confi guración singular en planta baja. Todos estos aspectos son importantes pero hay uno especialmente atractivo y que específi camente atañe a los edifi cios residenciales: la transición del espacio exterior al interior o privado, o dicho de otra manera las estrategias que hacen posible el ritual del acceso. Algo que todo edifi cio ha de resolver y que plantea algo tan apasionante como 2
28 la secuencialidad entre el espacio público y la privacidad del espacio doméstico. La percepción lejana del acceso, los cambio de cota con los que se logra la gradual ascensión del visitante a un nivel algo superior o los espacios intermedios son algunos de los mecanismos de aproximación con los que se aborda algo tan esencial como difuminar los límites en dicha transición. Un edifi cio que ejemplifi ca bien estas cuestiones es el Pabellón Suizo de Le Corbusier en París. Construido en 1932 por encargo del comité de universidades suizas el pabellón tenía la misión de albergar a cuarenta y cinco estudiantes en un solar de la ciudad universitaria de París. Su emplazamiento más bien lateral dentro del complejo universitario estaba próximo a una importante vía de circulación convertida posteriormente en el “boulevard peripherique” que circunvala la ciudad. Le Corbusier relata en la memoria del proyecto como las circunstancias excepcionalmente difíciles que representaban la precariedad económica y una pésima calidad del terreno propiciaron la ocasión de constituir lo que él denominaba un “laboratorio de arquitectura moderna”. La existencia de unas galerías subterráneas obligaba a cimentar con pilotes a veinte metros de profundidad y en consecuencia aconsejaba reducir el número de puntos de contacto con el suelo. Paralelamente el programa de pequeñas habitaciones de las plantas superiores era idóneo para plantear un entramado metálico y poner en práctica una construcción absolutamente en seco. Un espacio continuo en planta baja concilia la transición del entramado estructural metálico de pequeña dimensión de las plantas superiores a seis únicos “pilotis” que soportan el edifi cio. Dichos “pilotis” permiten la continuidad del terreno en planta baja y se convierten en los protagonistas de un fantástico espacio híbrido. Aunque anticipable, la llegada al suelo del edifi cio con pilares, Le Corbusier. Pabellón Suizo en la Ciudad Universitaria de París, 1932: 4. Detalle de la esquina en fachada 5. Planta de situación Alvar Aalto. Edifi cio de viviendas en el barrio de Hansa en Berlín, 1957: 6. Vista del vestíbulo 7. Planta de situación (El redibujado de las plantas bajas pre tende mostrar el contexto urbano en el que se implantan los edifi cios. La distinta intensidad de grises alude a la secuencialidad en la aproximación). Redibujado: Estel Ortega. 4 5
29 no plantea únicamente la continuidad homogénea del terreno que lo rodea. El espacio generado pertenece al entorno de la ciudad universitaria pero es al mismo tiempo una pieza más del pabellón. Un espacio supuestamente dinámico, atravesable en todas direcciones, pero que también y “de facto” es un espacio para ser habitado para “estar”. Sus proporciones domésticas, así como los elementos que lo confi guran invitan a utilizarlo como prolongación del vestíbulo. De hecho si observamos tanto las plantas como las fotografías con las que Le Corbusier ilustra la publicación del pabellón en sus obras completas, nos damos cuenta del especial esmero con que se aborda la defi nición de este espacio y de su doble carácter doméstico-público. Sobre el pavimento que emerge al exterior resiguiendo el perímetro del hall, aparecen dibujados algunos elementos de mobiliario, como si de una estancia más se tratase. Los límites de dicho pavimento son igualmente reveladores del cuidado en recoger la llegada al suelo de los “pilotis” más cercanos que a su vez se dividen en dos permitiendo una mayor transparencia y enfatizando la solemnidad del acceso. El segundo edifi cio al que quiero referirme es el proyecto de viviendas de A. Aalto en Berlín. El concurso en 1957 para el barrio Hansa representó la primera oportunidad de plantear nuevas alternativas residenciales en Alemania tras el fi nal de la guerra en un céntrico emplazamien- to cercano al parque de Tiergarten. Aalto construyó un edifi cio de ocho plantas y setenta y ocho viviendas situado cerca de la Hansaplatz y que como la mayoría de proyectos del barrio se planteaba como un edifi cio independiente no relacionado especialmente con otras construcciones próximas. El edifi cio se organiza mediante dos núcleos independientes con cinco viviendas cada uno que se agrupan a su alrededor estableciendo dos soluciones distributivas; la vivienda tipo de tres dormitorios y un apartamento de un único 7 6
30 dormitorio y menor tamaño que también dispone mayoritariamente del mencionado espacio de terraza. La unión infl exionada de ambos grupos de viviendas es sencilla pero de gran efectividad. En primer lugar, dicha infl exión mejora las condiciones de la parte posterior abriéndola al exterior algo más de lo que hubiera resultado de una agregación lineal. Igualmente, la concavidad resultante acentúa el carácter principal de la fachada oeste que acoge al visitante al mismo tiempo que facilita la pautada disposición resguardada y abierta a Sur en una de las esquinas de las grandes terrazas que cada vivienda dispone. Dichas terrazas, que descubrimos al acercarnos al edifi cio como espacios excavados en el propio volumen del edifi cio, hábilmente dispuestas para garantizar la privacidad y abriéndose en ángulo para buscar la buena orientación, se manifi estan aún más signifi cativas en la organización de la vivienda tipo. Cada vivienda es, de hecho, una pequeña casa-patio individual con tres habitaciones un baño, una cocina y un pequeño almacén agrupados alrededor de los tres lados de un espacio central que se comunica con el exterior a través de una generosa terraza parcialmente recluida en el perímetro del edifi cio. Un elaborado sistema de circulación permite cumplir con las habituales relaciones entre piezas salvaguardando el espacio central. La prolongación de la cocina en galería tiene acceso directo a la terraza, al igual que el dormitorio principal, cerrando un itinerario perimetral alrededor de la sala de estar. Su disposición en el conjunto de la planta consigue una difícilmente superable combinación de privacidad, al quedar envuelto por las propias piezas de la vivienda, y abertura al exterior. Al aproximarnos se percibe la planta baja ligeramente elevada del suelo coincidiendo con la interrupción de los paneles de hormigón exteriores y generando la percepción de un podio que en rea- 8 9
31 factores. En consecuencia, y a pesar de su importancia, las cuestiones que se derivan de dicha relación son frecuentemente maltratadas o simplemente ignoradas. Una actitud atenta a descubrir y predispuesta a entender los acontecimientos que suceden en el contacto con el suelo, transforma las peculiaridades del lugar en cómplices. lidad no existe. Dicho desnivel otorga una mayor privacidad a las viviendas situadas en dicho nivel y acentúa la ceremonia del acceso a través de la rampa. El vestíbulo es un espacio que se abre al exterior por dos de sus lados mientras que a través de los otros dos se accede a los núcleos de comunicación. Su forma y dimensión corresponde a las dos viviendas centrales de plantas superiores y funciona además de como ámbito de ingreso al edifi cio como permeable lugar de paso y espacio porticado en relación a las áreas exteriores que se establecen a su alrededor. Transversalmente, se establece una clara jerarquía entre el acceso principal por rampa y una entrada secundaria que a su vez se bifurca en dos aprovechando la topografía del lugar. A diferencia del ejemplo anterior, la planta baja del edifi cio de Aalto es esencialmente un lugar de paso y su pavimento de adoquines en continuidad con el exterior nos lo explicita claramente. Es además el punto fi nal de una secuencia visual que el arquitecto ha guiado cuidadosamente. Si al divisar el edifi cio descubríamos su fachada ligeramente cóncava y el paso franco del vestíbulo sitiado en su parte central, el recorrido hacia el interior nos desplaza tangencialmente a la visión en escorzo. El desnivel y la lateralidad de la rampa sitúan al visitante en una obligada e intencionada visión en escorzo del alzado Sur, un escorzo que permite entender la importante contribución de la disposición de las terrazas a la percepción del edifi cio. Ambos casos muestran que la relación que establecen edifi cio y ciudad a través de la planta baja no es un tema menor, aunque hoy en día frecuentemente sea tratado como tal. Las causas podemos encontrarlas en un creciente desinterés de nuestra sociedad por lo público o en el progresivo abandono de lo colectivo, que inevitablemente comporta la desconsideración hacia estos Alvar Aalto. Edifi cio de viviendas en el barrio de Hansa en Berlín, 1957: 8. Planta a nivel de calle 9. Planta tipo 10. Rampa de acceso por la fachada oeste 10