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La reflexión sobre el maquinismo

Barceló Garcia, Miquel

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PARADOJAS (ASTRONOMÍA 82 - abril 2006) LA REFLEXIÓN SOBRE EL MAQUINISMO Miquel Barceló Siguiendo con los temas más característicos de la ciencia ficción, es lógico que ésta acabara ocupándose, inevitablemente, de la reflexión crítica sobre el maquinismo, seguramente como reacción al gran auge de las máquinas de todo tipo de los siglos XIX y XX en los que la ciencia ficción ha forjado su historia. Desde obras ya clásicas como LA MÁQUINA SE PARA (1909, E.M. Forster) cristaliza el miedo del ser humano a perder el control de la sociedad sumamente tecnificada y tal vez "deshumanizada". Algo parecido a lo que Hollywood nos recuerda continuamente en películas como ALMAS DE METAL (1973, Michael Crichton), TERMINATOR (1984, James Cameron) o MATRIX (1999, Andy y Larry Wachowski), en las que la máquina por excelencia, el robot o el ordenador, se rebela contra los humanos que la han creado. "Robótica", por ejemplo, es un término inventado en la ciencia ficción, mucho antes de que fuera una posible realidad, pero no siempre los robots (o sus alter ego, los ordenadores capaces de la inteligencia artificial de que hacen gala los robots) han formado parte del futuro que la ciencia ficción ha imaginado. En primer lugar, conviene recordar que el término "robot" nació con un traductor perezoso, posiblemente Paul Selver, quien, en 1923, no se atrevió a traducir al inglés el término checo "robota" que se usaba en la obra teatral R.U.R. (ROSSUM'S UNIVERSAL ROBOTS) del checo Karel Capek, aparecida en su versión original en 1920. Selver creyó que el inglés "worker" usado para "trabajador" no se ajustaba correctamente con esos casi esclavos obligados a un duro trabajo forzado de la obra de Capek. Al fin y al cabo, los trabajadores británicos tenían algunos derechos... Convencido de que "worker" no representaba el significado con el que Capek usaba el término checo "robota" en su obra teatral, decidió no traducir el término y, así, "robot" entró en el vocabulario del inglés. Y del inglés al resto de las lenguas. Posteriormente, en los años cuarenta, Isaac Asimov introdujo por primera vez el término "robótica" en su serie de relatos sobre robots que se recopiló por primera vez en libro en el famoso volumen YO, ROBOT (1950). Adelantándose a la realidad, Asimov, imaginó que se llegaba a construir una tecnociencia especializada en los robots como así ha ocurrido posteriormente. Esa novedosa tecnociencia incluía para Asimov incluso especialistas en la psicología robótica, como la brillante "robopsicóloga" Susan Calvin que protagonizaba la parte humana de la mayoría de los primeros relatos asimovianos sobre robots. En realidad, en los años cuarenta del siglo XX, el joven Isaac Asimov se sentía incómodo con la imagen que la ciencia ficción estaba dando hasta entonces de los robots y, en definitiva, del maquinismo y las máquinas, de las que los robots vienen a ser la mayor y más potente representación en el imaginario popular. Antes de YO, ROBOT, siguiendo la senda ideológica marcada por Forster, los robots eran malvados y representaban una seria amenaza para la humanidad (algo así como los Terminator y Matrix de Hollywood), y eso a Asimov le parecía una aberración. Le parecía (¡era joven!) que el ser humano no sería tan imbécil como para construir unas máquinas de las que no pudiera fiarse. Por esa razón inventó las famosas tres leyes de la robótica, para insertar en el mismo cerebro positrónico de los nuevos robots asimovianos, una especie de garantía. Esas leyes obligaban a los robots a no hacer daño a un ser humano (primera ley), obedecer a un ser humano (segunda ley) e intentar sobrevivir (tercera ley). Pero el "potencial" de esas leyes era paralelo a su orden: la primera ley tenía prioridad sobre la segunda y ésta sobre la tercera. En realidad, la mayoría de relatos sobre robots de Asimov, jugaban con ligeras alteraciones experimentales de los potenciales de esas tres leyes para presentar pequeñas paradojas que derivan del juego lógico mismo de su interacción. Aunque, si bien las Tres Leyes de la Robótica asimoviana han permeado toda la ciencia ficción escrita posterior, Hollywood sigue más interesado en los robots malvados que se rebelan, parece ser que dan más posibilidades dramáticas a los narradores y ponen en mayor peligro a los protagonistas (humanos, evidentemente). Todo sea por el espectáculo...