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Utopía y Disfuncionalid: Aproximación a la máquina a través del arte

BARREIRO, Maria Covadonga

Abstract

O Ciclo DISPOSITIVOS NA PRÁTICA ARTÍSTICA CONTEMPORÂNEA #2, foi co-organizado pelo Grupo de Arte e Estudos Críticos do CEAA, Departamento de Artes Visuais, Licenciaturas de Artes Plásticas - Intermedia, Artes Visuais-Fotografia e Teatro, da ESAP. As comunicações Utopia y Disfuncionalidad, Jardim de Inverno e Meta-escuta - objeto-sonoro espectro, imanência-vibrátil e restocognitivo, então apresentadas e aqui publicadas, pretendem de alguma forma contribuir para repensar a prática artística contemporânea à luz da noção de Dispositivo.

Full text

9 A con inuación ealiza emos una ap oximación a la máquina a a és del a e, o una b e e e isión de algunos de los a e ac os y mecanismos que podemos encon a nos en di e en es espacios exposi i os. Pa a es o concebi emos la máquina como o ma de ingenio p esen e en el a e, como la unión de acción y e lexión o de cons ucción y conocimien o, sin ol ida que “a e” y “ écnica” su gen de o ma común del concep o g iego de échne. El é mino “máquina”, po lo an o, no se limi a ía a nomb a el apa a o écnico ni consis i ía solamen e en una me á o a del uncionamien o mecánico de algo. Si concebimos, como Pie e F ancas el (A e y écnica en los s. XIX y XX, 1956) que la máquina como idea gene al es el ac o dominan e de nues a época, podemos comp oba cómo hoy en día se a o ece e in ensi ica una comp ensión global y ex ensi a de és a. En el imagina io de la humanidad la máquina ha es ado p esen e desde an iguo, pe o su desa ollo y e elación como obje o independien e o au ónomo es una ca ac e ís ica especí ica de la mode nidad, cuando la sociedad se e ápidamen e in adida po odo ipo de a e ac os que modi ican nues a elación con el mundo y ans o man nues a pe cepción y concepción del mismo. La écnica se con ie e en el sín oma p incipal de lo mode no debido a la ascinación que p o oca su indiscu ible capacidad de posibili a y asegu a el bienes a ma e ial, así como ambién al e o que sob e iene cuando el homb e oma conciencia de la capacidad de és a pa a impone se y sus i ui lo. Sin emba go, como apun a Sig a d S andh, “Mel in K anbe g, especialis a ame icano en his o ia de la ecnología, ha dado en el cla o al o mula lo que él llama la P ime a Ley de K anzbe g: 'La ecnología no es ni posi i a, ni nega i a, ni neu a'. Es o se puede in e p e a en el sen ido de que, sin se in ísecamen e buena ni mala, la ecnología ha es ado siemp e p esen e 2 en el meollo de la acción” . Hoy en día las máquinas se han con e ido en algo o almen e co idiano que ans o ma nues a o ma de ida y nues as cos umb es a una 1. DOLS, Joaquim (2003) “Ingenio”, Fab ika . A e, ecnología, indus ia y sociedad, nº 3, Uni e sidad del País Vasco, Bilbao, p. 7. 2. STRANDH, Sig a d (1984) His o ia de la máquina, Raíces, San ande , p. 4. UTOPÍA Y DISFUNCIONALIDAD: Ap oximación a la máquina a a és del a e Ma ia Co adonga Ba ei o Máquinas que son apa a os que son ingenios que son modos de pensa . 1 Repensa . La máquina. La imagen. El a e. Todo . 10 elocidad so p enden e. Y, aunque ac ualmen e nos esul a ealmen e di ícil imagina nos el mundo sin ellas, su expansión de ini i a ha sido ela i amen e ecien e. Las máquinas son un signo y un sín oma de a ance y de búsqueda de en abilidad y pe ección. Y muchas de las u opías del homb e pa en o desembocan en la máquina y su uncionamien o mó il; son u opías como símbolos del p og eso, y del deseo de asunción de una sociedad mejo asen ada en las bondades del desa ollo ecnológico (“las u opías son –a eces sin que e lo– un pun o de encuen o en e la especulación lib e y la ciencia o la azón aplicadas, en e el pensamien o acional y el poé ico, en e 3 lo que se iene y lo que se desea” ). Pe o las máquinas en an o que obje os y ma e iales a ís icos son o a cosa bien dis in a a las máquinas a las que es amos acos umb ados, como e emos a con inuación. Quizás cuando hablamos de máquinas en elación a lo a ís ico, una e e encia undamen al e ine i able es la igu a del g an Leona do da Vinci, un e dade o cien í ico del a e capaz de imagina y c ea an ás icos a ilugios que suponen el o igen de muchas de las ideas y plan eamien os que se manejan ac ualmen e en la ecnología mode na. Así, in en a ía di e en es máquinas de gue a, a ilugios pa a sol en a di icul ades co idianas y ma a illosas máquinas pa a ola . También podemos, en o o sen ido, habla de las máquinas que asis en al homb e en su quehace a ís ico. Nos e e imos a máquinas que son he amien as des inadas a la p oducción del a e, como las di e en es “máquinas de e ” desa olladas en los siglos XVI, XVII y XVIII, en e las que se encuen an la cáma a oscu a, la lin e na mágica o la cáma a lúcida, que han dado paso a odo ipo de ingenios o máquinas de dibujo. Reco demos el “po icón” de Du e o, la ines a de Leona do, la escuad a de Cigoli o el diág a o de Ga a d. En es e caso no podemos ol ida nos de la máquina que, de o ma adical, e oluciona ía el mundo del a e en la con empo aneidad, pe mi iendo la ob ención y ijación de imágenes so p enden emen e ealis as y e aces: la cáma a o og á ica, conside ada en su o igen como una 4 au én ica máquina “since a” . Pe o, más allá de es as máquinas que asis en a los a is as, nos encon amos la máquina con e ida en e dade o mo i o a ís ico, con enien emen e ep esen ado a p incipios del siglo XX en di e en es cuad os imp esionis as, en las ob as de Lége , los e a os y pin u as “maquinis as” de Picabia, o en imágenes o og á icas donde se da cuen a de la g andeza de las nue as máquinas así como del abajo de las áb icas y de la ida de los abajado es, ealizadas po o óg a os como Cha les Scheele o Lewis Hine. Es la e elación de un nue o ideal mecánico o un nue o pa adigma de belleza basado en la écnica y en en ado di ec amen e con la adición, que eía en la na u aleza y la ida u al un eencuen o del homb e 3. ARACIL, Al edo (1998) Juego y a i icio. Au óma as y o as icciones en la cul u a del Renacimien o a la Ilus ación, Cá ed a, Mad id, p. 71. 4. “Exis e una sue e de consenso de p incipio que p e ende que el e dade o documen o o og á ico ' inda cuen a iel del mundo'. Se le ha a ibuido una c edibilidad, un peso eal absolu amen e singula . Y es a i ud i educ ible del es imonio descansa p incipalmen e en la conciencia que se iene del p oceso mecánico de p oducción de la imagen o og á ica, de su modo especí ico de cons i ución y de exis encia: lo que se ha llamado au oma ismo de su génesis écnica. (…) la o og a ía, al menos an e la doxa y el sen ido común, no puede men i . La necesidad de ' e pa a c ee ' se encuen a aquí sa is echa. La o o es pe cibida como una especie de p ueba, a la ez necesa ia y su icien e, que a es igua indudablemen e la exis encia de lo que da a e ”. DUBOIS, Phillipe (1986) El ac o o og á ico, Paidós, Buenos Ai es, pp. 19 y 20 (Las cu si as pe enecen al au o ). 11 con su p opia esencia y con su des ino. En el pe íodo de en egue as, la máquina es el pa adigma de u u o y las bondades de la écnica y la elocidad se mani ies an como e dade os mo o es de la c eación. Las angua dias his ó icas –y especialmen e los mo imien os u u is a, su ealis a y dadaís a– se con i ie on en mo imien os c uciales de ape u a y asimilación en el mundo del a e de e i o ios y espacios no edosos donde la máquina y los p ocedimien os mecánicos asumen un papel p o agonis a y con igu an un nue o uni e so es é ico que e mina ía po aba ca odos los ámbi os de la cul u a y de la sociedad: “Al con empla a la máquina como ac o emancipado del o den social y ele a la como al al alo es é ico y cul u al uni e sal, los a is as de las angua dias es ablecie on aquella dimensión como iden idad del desa ollo cien í ico écnico y mo al. La expe imen ación a ís ica con la ecnología de comienzos del siglo XX, e a la ca ac e ís ica común de 5 di e sos mo imien os de angua dias mode nis as” . La máquina se e ige como p o agonis a ac i o de una ob a donde se asumen plenamen e las ca ac e ís icas p opias de la ab icación y del obje o indus ial. Pe o las máquinas a ís icas, sin emba go, se di e encia án de las máquinas écnicas po que son siemp e dis uncionales –en el sen ido p oduc i o del é mino y en el ma co de un sis ema capi alis a– y ac úan como sis emas de pensamien o capaces de ac i a mecanismos me a ó icos y de signi icación. De ini i amen e, es os obje os mecánicos imp oduc i os o máquinas “p oduc o as de nada”, cues ionadas en p incipio po e a las ideas clásicas de belleza y subje i idad, descub en pa a el a e odo su po encial es é ico, inno ado y emocionan e, al mismo iempo que ei indican su impe ección basándose en el mo imien o como una de sus ca ac e ís icas y a ac i os 6 p incipales. Así, máquinas inú iles , de uncionamien o eal o simbólico, pueblan los e i o ios del a e con empo áneo con e idas en au én icos mecanismos de e lexión que abo dan cues iones capi ales como el amo , la ida y la mue e. Podemos comenza en onces hablando p ecisamen e de amo , y en es e caso no debemos eludi la ob a de Ma cel Duchamp, como pe sonaje cla e que inaugu a la mode nidad pa a el a e con una máquina pa adigmá ica, El G an Vid io o La no ia pues a al desnudo po sus sol e os, incluso. Es el G an Vid io una pin u a que empieza a deja de se lo, así como ambién un mecanismo i ual que cons a de dos pa es: una es p opiamen e el G an id io, un panel de c is al de ap oximadamen e doscien os se en a cen íme os de al u a y cien o se en a y cinco cen íme os de anchu a, di idido ho izon almen e, a la mi ad, po una es uc u a me álica; y la o a pa e es una Caja e de (Boî e e e) que con iene un manual sob e el uncionamien o de la pieza. Según las ins ucciones incluidas en es a caja, el 5. SUBIRATS, Edua do (1989) El inal de las angua dias, An h opos, Ba celona, p. 57. 6. Máquina inú il ue p ecisamen e el nomb e de una ob a p opues a po B uno Muna i, en 1933. Consis ía en una sue e de mó iles compues os po eco es de ca ón pin ado, a illas de made a, hilo y una bola de id io como con apeso. La in ención del a is a, además de supe a la bidimensionalidad de la pin u a adicional con una escul u a de planos suspendidos en el espacio, e a ansi a po la dimensión empo al g acias al mo imien o de es as piezas; aunque inalmen e, lo llama i o de és a, así como de cualquie o a cons ucción inú il es que, aún siendo una máquina o a e ac o de mo imien o mecánico y p oduc i idad apa en e, no si e es ic amen e pa a nada p ác ico. 12 G an Vid io no es una pin u a sino un “ e a do en id io” al mismo iempo que un “an imecanismo”. La Caja Ve de nos dice que la no ia de la pa e supe io se desnuda pa a exci a a los sol e os de la pa e in e io , sin que ninguno de ellos pueda log a nunca el obje i o de e consumada la pasión, po que un lími e o ba e a in anqueable los sepa a. De es a o ma los sol e os es án educidos a la condición de simples uni o mes y ac úan como í e es que la no ia puede maneja a olun ad, mos ando la is e imagen de quienes es án condenados a la soledad y la insa is acción de un deseo que les a o men a. El G an Vid io, inalmen e, es una me á o a del amo al mismo iempo que una ob a desa ian e y p o ocado a que mani ies a el in e és de Duchamp po modi ica las ideas he edadas sob e el a e a a és de imágenes omadas de la cul u a que lo odea, como, en es e caso, una “máquina dolien e”. En Más allá del p incipio del place (1920) Sigmund F eud plan ea que la ida y el compo amien o humanos es án egidos po dos pulsiones an agónicas, con lic i as e indisociables: la pulsión de ida (E os) y la pulsión de mue e (Thana os) como ene gías que p o ienen de la libido, ue zas pulsionales en cons an e con lic o e in e acción. E os ep esen a la endencias del indi iduo a i i y a ealiza se y se exp esa en sus más di e sas o mas de sexualidad, sensualidad, c eación, p oducción y place ; Thana os, en cambio, cons i uye la pulsión enden e a la des ucción y au odes ucción, al dolo . 7 Así, podemos hace e e encia en elación a las máquinas desean es como el G an Vid io, a o os a e ac os an agónicos y des uc i os que abajan plan eando una c í ica adical al sis ema. Es el caso de la ob a de Jean Tinguely, quien, a mediados de la década de los cincuen a, comenza ía a ealiza di e en es máquinas de dibuja p oduc o as de dibujos abs ac os, p ecu so as de lo que él mismo denomina ía “Me a-má icas” (Mé a-Ma ics). Sus in es igaciones sob e los mo imien os de las máquinas alcanza on una culminación imp e is a con la exposición de su Homenaje a Nue a Yo k, en el ja dín de escul u as del Museo de A e Mode no de Nue a Yo k en 1960. Se a aba de una eno me ins alación que es aba compues a, en e o as cosas, po un piano, cincuen a uedas de bicicle a, un globo sonda, una bocina de coche, una la a de gasolina diseñada pa a encende se median e una ela, un ollo de papel en el que la máquina ealizaba dibujos au omá icos y p oduc os químicos que emanaban humo y malos olo es. Inespe adamen e, poco iempo después de su pues a en acción, el complejo a e ac o que cons i uía Homenaje a Nue a Yo k e mina ía en uel o en llamas. Pe o a pesa de es e d amá ico esul ado, a es a ob a –que ue muy acep ada y aplaudida po el público– le segui ían o as muchas escul u as mecánicas. La impo ancia de la ob a de Tinguely adica en el mo imien o mecánico, que con su inu ilidad des uc i a, con adicen el espí i u p oduc i o de la e a de la máquina –“La máquina es un ins umen o que me 7. Es as máquinas desean es o “máquinas sol e as” (machines céliba ai es, como las acuñó Michael Ca ouages) en a e son au o e e enciales y uncionan de mane a ci cula y secuencial, au o- ep oduciéndose a sí mismas sin la mediación de o a maquina; se epi en en un con inuo juego in elec ual de e e encias e in e p e aciones como p ocesos in ini os de pensamien o basados en una mecánica del de oche ene gé ico que no p oduce nada di e en e a sí mismo: son simple desgas e. 13 pe mi e se poe a. Si ienes en cuen a a la máquina (la espe as), si en as en un juego mu uo con ella, en onces quizás, puedas cons ui una comple amen e 8 espon ánea, po espon ánea quie o deci lib e” –. A pa i de es os ex emos, desde la celeb ación del desamo del G an Vid io has a la des ucción del Homenaje a Nue a Yo k de Tinguely, nos in e esa e e i nos de mane a gene al a la elación en e el a is a con empo áneo y la máquina a a és de di e en es ejemplos que podemos conside a pa adigmá icos y e e enciales. Pa a ello podemos a ende a o o aspec o undamen al que pa ece ca ac e iza muchas de las p opues as mecánicas: la conside ación del juego como pa e del p oceso de c eación y ecepción de la ob a (la explicación on ológica del a e cuando se iene como hilo conduc o el concep o de juego se log a al pensa en el juego “escénico”, al conside a que ine i ablemen e se juega pa a alguien –“Lo que ocu e al juego como al cuando se con ie e en juego escénico es un gi o comple o. El espec ado ocupa el luga del jugado . 9 Él, y no el ac o , es pa a quien y en quien se desa olla el juego” ), así como la adopción del jugue e como obje o de p oyección es é ica y exp esi a po pa e de muchos a is as (jus i icada y de endida po Cha les Baudelai e a mediados del siglo XIX en su ensayo “Mo al del jugue e”, publicado en Le Monde Li é ai e en 1853). Y nos de end emos en es e caso en la ob a del a is a no eame icano Alexande Calde , que es señal de un ca ác e aleg e, abie o y di e ido. Pues si céleb es son sus escul u as mobiles y es abiles, ambién es conocida su ascinación po el ci co, an in ensa que lo lle a ía a con ecciona una pis a sob e la que ue añadiendo pe sonajes has a con o ma una compañía comple a. Calde elabo aba sus muñecos y igu as con ma e iales de desecho componiendo equilib is as, domado es, animales, unambulis as, lanzado es de cuchillos, baila inas... odo manu ac u ado de o ma au ónoma y especí ica, de mane a que cada una de las igu as llegaba a se manipulada po el p opio a is a has a comple a los núme os que componían el espec áculo de su ci co. En las unciones que se desa ollaban en su alle se desplegaba la ca pa y, mien as su muje se enca gaba de pone la música al espec áculo, un simpá ico y en usias a Calde eje cía de maes o de ce emonias accionando sus muñecos como pequeñas maquina ias an e la a en a y so p endida mi ada 10 del público asis en e . O os a is as, sin emba go, se decidi án po explo a una ía expe imen al pa a mos a y desen aña las leyes de los acon ecimien os y acciden es co idianos, como ocu e con los suizos Pe e Fischli y Da id Weiss, cuyo abajo más conocido es la película El cu so de las cosas, de 1987, p esen ada po p ime a ez en la 8ª Documen a de Kassel. En ella ocu en so p esi as combinaciones de obje os he e ogéneos y se suceden una se ie de acciones y eacciones encadenadas. Se a a de una 8. T aducido de: “The machine is an ins umen ha pe mi s me o be poe ic. I yoou en e in o a game wi h he machine, hen pe haps you can make a uly joyous machine –by joyous I mean ee”. Jean Tinguely, en: SILLARS, Lau ence (2009) “Failing o Fail: Michael Landy and Jean Tinguely”, en: Joyous machines: Michael Landy and Jean Tinguely, Ta e Li e pool, Li e pool, p. 9. 9. GADAMER, Hans Geo ge (1993) Ve dad y mé odo I, Ediciones Sígueme, Salamanca, p. 75. 10. El ealizado anco-po ugués Ca los Vila debó odó en 1961 un b e e documen al i ulado El Ci co de Calde , donde podemos hace nos una idea comple a de és e y p esencia una de sus sesiones donde el a is a p epa a la pis a, los pe sonajes, y acciona los mecanismos que p opician cada uno de los núme os del espec áculo. incesan e mues a ciné ica de causas y e ec os donde la g a edad, las eacciones químicas o los e idos de líquidos in lamables hacen de es a ob a algo mágico y des uc i o: “Con la mi ada de hoy somos conscien es de que la expe imen ación co e a eces el iesgo de desliza se en e la p o ocación ácil y la pe ipecia ci cense, la b oma y la ocu encia, el dispa a e y la au ocomplacencia au ológica, pe o ambién sabemos que es un camino au én ico de p o undización en plan eamien os igu osos, aco de con la se iedad y cohe encia de p oyec os de búsqueda de cada a is a. ¿Cómo 11 a anza si no?” . El ambién a is a suizo Roman Signe se de ine a sí mismo como un “Homo Fabe ”, un escul o que da o igen a enómenos e íme os e in angibles que se egis an en ídeo y o og a ías. El agua, el ai e y el uego juegan un papel undamen al en su abajo, más como ue za escul ó ica que como ma e ia, y el a is a nos so p ende con un cu ioso abanico de p ocesos aplicados a obje os de o igen indus ial. La cuidada selección de es os obje os esenciales pa a la cons ucción de su discu so escul ó ico, “aquellos que pueden es a ca gados de ene gía”, como dice el a is a, da a su ob a un ca ác e único que obliga a e lexiona , de nue o, sob e las causas y sus e ec os. Vemos en onces, a a és de es os a is as, cómo después de la Re olución Indus ial y as la Segunda Gue a Mundial, las máquinas ya no cons i uyen una no edad, y a medida que a anza el siglo, la elación del homb e con és as cambia de o ma esencial. El auma de las cáma as de gas del nazismo y los e ec os de as ado es de las bombas a ómicas lanzadas sob e Hi oshima y Nagashaki, ans o ma on de ini i amen e en ho o y e o la an igua e en las bondades y bene icios de la écnica. El mañana dejaba de p esen a se como una p omesa pa a así ans o ma se en una amenaza. Desde la li e a u a y el cine se mues a el hipo é ico u u o de una humanidad mediada po la ecnología y some ida po las máquinas, al mismo iempo que el a e ex iende sus o mas de mani es ación median e la adopción del cue po humano como sopo e y medio pa a la exp esión a ís ica. El a e con empo áneo, en es e sen ido, ei indica, ecupe a y ein en a de o ma o iginal un cue po que se ha uel o débil y obsole o en su elación ine i able con la maquina ia. Dice Ma k De y: “Hoy día i imos en un iempo de mons uos a i iciales en el que la o ma humana pa ece se cada ez menos de e minada, educible a pa es eemplazables, o in ini amen e 12 manipulable” . Las modi icaciones ecnológicas del cue po humano modi ican nues a mane a de e el mundo y nues a iden idad has a un ex emo que nos hace cues iona : ¿Qué es ealmen e lo humano? Mas allá de lo a ís ico podemos comp oba que la elación en e homb e y máquina puede sucede de di e sas mane as, pe o de cualquie 11. Albe Camus, en: CATÁLOGO (2010) Cosas que solo un a is a puede hace , MARCO, Museo de A e Con empo ánea de Vigo y MEIAC, Museo Ex emeño e Ibe oame icano de A e Con empo áneo, pp. 20 y 21. 12. DERY, Ma k (1998) Velocidad de escape. La cibe cul u a en el inal del siglo, Si uela, Mad id, p. 255. 14 modo mani es a ía, pa cial o o almen e, una disolución de los lími es o on e as en e ambas en idades que puede ocu i en dos di ecciones: o el homb e se ace ca a la máquina o la máquina al humano. Po un lado, la endencia a po encia y expandi al se humano po medio de a ilugios mecánicos y componen es a i iciales (noción de p ó esis) de end ía en una maquinización de lo humano cuya en idad a que ípica es el pos humano. Y po o o lado, la endencia a simula y mime iza a i icialmen e al se humano median e la cons ucción de máquinas, de i an en una consiguien e humanización de lo mecánico y adican en la igu a del and oide, en idad idén ica, en su exp esión úl ima, al homb e: “Nos hallamos en ías de ans o ma nues o genoma de mane as p o undas. No simples pe eccionamien os hacia humanos ideales, como a menudo se eme. En ealidad, end emos el pode de manipula nues os cue pos del mismo modo que manipulamos el diseño de las máquinas. Dispond emos de las lla es de la p opia exis encia. No es p eciso sen i la inquie ud de que unos simples obo s se impongan a noso os. Nos supe a emos a noso os mismos con planes y capacidades co po ales accesibles y equipa ables a los de cualquie obo . La dis inción en e 13 noso os y los obo se halla condenada a desapa ece ” . En e los a is as que pa ecen p eocupa se po es as cues iones que elacionan al se humano y las máquinas es a ía la alemana Rebecca Ho n, quien p opone un cue po p o eico en muchas de sus piezas. Es a a is a piensa sus obje os en é minos de aislamien o, p o ección y cu ación, pa a lo que cons uye es uc u as y apa a os poé icos como a madu as, endas o p ó esis, que posibili an una nue a expe iencia senso ial. En e los abajos p o ésicos o escul u as pe sonales de Rebecca Ho n podemos dis ingui dos g upos: po una pa e los que in es igan la pe cepción del cue po p opio median e su inmo ilización, y po o a los que explo an la pe cepción del cue po a a és del mo imien o y del espacio po medio de apéndices y ex ensiones. El cue po ambién es el pun o de pa ida en la ob a de Jana S e bak. S e bak p o oca es a egias c ea i as pa a con a es a nues as limi aciones ísicas, como ocu e con sus piezas de opa, a las que con ie e en cue pos que pueden se habi ados. En es as piezas de es ua io, la a is a se ep esen a a sí misma y ep esen a sus deseos: c ea es imen as pa a ansg edi los lími es de su p opio cue po, que le impiden hace y se aquello que desea. La pieza i ulada Mando a dis ancia II, po ejemplo, es al mismo iempo un aje y una máquina: un au óma a mode no que sugie e la ilusión de la pe ec a independencia. Es el sueño de la maquina ia que comple a y pe ecciona el cue po humano, libe ándolo de las limi aciones de la debilidad ísica, aunque, sin emba go, en seguida se descub e que es a libe ación es sólo apa en e, ic icia. Y si es amos hablando de p ó esis cabe menciona el abajo de 13. BROOKS, Rodney A. (2003) Cue pos y máquinas. De los obo s humanos a los homb es obo , Ediciones B, Ba celona, pp. 276 y 277. 15 S ela c, cuyo plan eamien o escapa a lo me amen e mecánico pa a se de alguna mane a “hipe ecnológico”. Es e a is a piensa que el cue po humano es insu icien e y obsole o, y bajo es a p emisa busca explo a y ex ende el concep o del cue po y su elación con la ecnología a a és de lo que llama la “in e az homb e-máquina”, que inco po a in e ne , sonidos, música, ideo y o denado es. Su Máquina Muscula , en es e caso, es un obo de seis pa as que iene cinco me os de diáme o. Es un híb ido que unciona con p esión neumá ica. Nume osos senso es ubicados a la al u a de la cade a pe mi en con ola y di igi es a máquina, así como a ia la elocidad a la que se desplaza. Cuando el ope ado le an a una pie na, la máquina hace lo p opio con las pa as delan e as y luego con inúa con las ase as desplazándose como una a aña gigan e. Así, la in e az y la in e acción es más di ec a, lo que pe mi e una elación bas an e in ui i a en e la pe sona que ope a la máquina y és a úl ima. Como explicábamos an es, más allá de la u ilización de p ó esis y ex ensiones mecánicas, muchos a is as han que ido da un paso más allá en la elación del cue po y las máquinas median e la c eación de se es i ien es, de e dade os obje os de uncionamien o au ónomo e independien e. En es e sen ido, un caso cu ioso y muy ac ual de c eación de ida a i icial au óma a median e mecanismos son las c ia u as del holandés Theo Jansen, quien, desde hace quince años se dedica a c ea oda una nue a o ma de ida y exis encia, sus “S andbees ” (bes ias de la playa). Hechas a pa i de ma e iales de la e a indus ial – ubos de plás ico lexible, cin a adhesi a…– simulan se elemen os o gánicos que no equie en mo o es, senso es o ninguna clase de ecnología a anzada pa a cob a ida; únicamen e se mue en g acias a la ue za del ien o. Jansen es udia, además, la his o ia de la e olución biológica pa a do a a sus nue as gene aciones de c ia u as de capacidades cada ez mayo es, po lo que p e é que sus c eaciones se ol e án más so is icadas ana ómicamen e y desa olla án músculos, un sis ema ne ioso, y algún ipo de ce eb o que les pe mi a oma decisiones complejas. Sueña que un día las c ia u as de la 14 playa no le necesi en pa a segui e olucionando” . En una época deslumb ada po la e olución digi al su ob a puede esul a udimen a ia, sob e odo en compa ación con la so is icada p oducción coe ánea de elemen os ecnológicos que se suceden en el campo del a e obó ico. Pe o, al mismo iempo, cuando la con i encia en e la écnica y la na u aleza en a o de la sos enibilidad es una p io idad u gen e, sus diseños esul an más ele an es que nunca. Un caso muy di e en e se ía The Ho ny Child en es una ins alación con obo s del amaño de un niño y que, a eces o pes, y o as elegan es, expe imen an el mundo a su al ededo . Son escul u as ciné icas con oladas po unos mic oo denado es inco po ados y equipados con unos senso es. 14. “He llegado a empa iza con el C eado . No en la lucha con la ma e ia, sino en el pu o place de c ea . No se puede imagina la exci ación que se sien e cuando algo unciona, incluso aunque no sea más que un de alle. JANSEN, Theo, “S ansbees ”, en: CATÁLOGO (2008) Máquinas y almas. A e digi al y nue os medios, Museo Nacional Cen o de A e Reina So ía, Mad id, p. 144. 16 Chico MacMu ie, su c eado , es di ec o a ís ico de Amo phic Robo Wo ks (ARW), un colec i o de a is as y écnicos que lle a a cabo una in es igación cines é ica sob e la condición humana que ha desembocado en más de 450 escul u as mecánicas que asumen o mas an opomó icas o abs ac as, y que inco po an nume osos es udios de mecánica, neumá ica, hid áulica, p og amación, o ma escul ó ica, du abilidad, in e acción y pe o mance. Sus ob as ecien es ep esen an un impo an e paso adelan e en la capacidad pa a in eg a y coo dina di e en es sis emas al u iliza ecnologías p oduc i as de al a gama con ines a ís icos. Pa a inaliza habla emos de Ch is Cunningham, un a is a que se ha dado ha conoce median e la ealización de ideoclips. T as colabo a con nume osos músicos y bandas de la ac ualidad, se á el ídeo pa a la canción de la can an e islandesa Bjö k que lle a po í ulo All Is Full O Lo e (1999), el que ha me ecido nume osos econocimien os, como el p emio MTV al mejo ídeo y mejo es e ec os especiales; según el p opio Cunningham, su idea e a mos a la e apa inal del nacimien o de la in eligencia a i icial, algo que esceni ica median e dos máquinas indus iales que colocan piezas has a cons ui sendos obo s que, una ez comple os, se ab azan y se besan. A la luz de es os úl imas p opues as a ís icas e e enciadas, no podemos sino e o za la a i mación de B uce Mazlish, según la que se nos 15 dice que “ya no podemos pensa el homb e sin una máquina” , y p eocupa nos, sin emba go, po la ad e encia que nos b inda Donna Ha away: “Las máquinas de es e in de siglo han con e ido en ambigua la di e encia en e lo na u al y a i icial, en e el cue po y la men e, en e el desa ollo pe sonal y el planeado desde el ex e io y o as muchas dis inciones que solían aplica se a los o ganismos y a las máquinas. Las 16 nues as es án inquie an emen e i as y, noso os, a e ado amen e ine es” . A lo la go de es e ex o hemos podido comp oba a a és de di e en es ob as que el uc í e o ma idaje en e a e y máquinas ha ido adqui iendo múl iples implicaciones ela i as a la elación en e a e y ciencia, na u aleza y a i icio, c ea i idad y écnica, a esanía e indus ia, es é ica y unción, ob a única y p oducción se ial, manu ac u a y eady made, emo i idad poé ica o igo mecánico… Sin emba go, el a e ac ual pa ece camina hacia expe iencias donde la in e ac i idad en e el homb e y la máquina, y su elación a a és de senso es, cables y pan allas, mediada en cualquie caso po o denado es, se expande de o ma p og esi a y o al. Es udia es a nue a o ma de elación en e homb es y máquinas supone ab i un uni e so de nue as implicaciones y cues iones sin duda in e esan es, pues en el a e ac ual como en nues a ida co idiana, las maquina ias y sus mecanismos –cuya p esencia se uel e más in ensa y o dina ia– ienden, sin emba go, a se cada ez más in isibles. 15. MAZLISH, B uce, “The Fou h Discon inui y in echnology and Cul u e”, en: POWER, Ke in, “¿De quién es es e cue po?”, en: PÉREZ, Da id (ed.) (2004) La ce eza ulne able. Cue po y o og a ía en el siglo XXI, Gus a o Gili, Ba celona, p. 187. 16. HARAWAY, Donna (1995) Ciencia, cybo gs y muje es. La ein ención de la na u aleza, Cá ed a, Mad id, p. 258. 17