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RIE, 2025, 43 Martín, E., Torbay, Á., Alonso-Sánchez, J. A., Gutiérrez, V., y Santos, I., (2025). Segregación por sexo en la adolescencia y su relación con el sexismo ambivalente. Revista de Investigación Educativa, 43. DOI: https://doi.org/10.6018/rie.592831 Segregación por sexo en la adolescencia y su relación con el sexismo ambivalente Sex Segregation in Adolescence and its Relationship with Ambivalent Sexism Eduardo Martín1*, Ángela Torbay*, José Alexis Alonso Sánchez**, Virginia Gutiérrez*** e Iriana Santos**** *Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación. Universidad de La Laguna (España) **Departamento de Educación. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (España) ***Departamento de Psicología Clínica, Psicobiología y Metodología. Universidad de La Laguna (España) ****Departamento de Educación. Universidad de Cantabria (España) Resumen La segregación por sexo se define como la tendencia a relacionarse con iguales del mismo sexo. Este fenómeno parece estar vinculado con la aparición de conductas problemáticas, especialmente en los chicos. El objetivo de este trabajo es analizar la relación de la segregación por sexo con el sexismo, para lo que 900 adolescentes de entre 13 y 18 años (53,4% chicas) cumplimentaron un cuestionario sociométrico y el inventario de sexismo ambivalente ISA. Se realizaron tablas de contingencia y un MANOVA con dos factores: sexo y segregación, y dos variables dependientes: sexismo hostil, y sexismo benévolo. Los principales resultados señalan que la cuarta parte de los adolescentes, tanto chicas como chicos, mantiene relaciones segregadas, y que las puntuaciones en sexismo son mayores en los chicos, sobre todo en sexismo hostil. Los resultados de la interacción difieren dependiendo del sexo. Así, las mayores puntuaciones en sexismo en los chicos aparecen cuando sus relaciones son segregadas, mientras que cuando las chicas se relacionan con otras chicas, obtienen las puntuaciones más bajas. Y lo contrario sucede cuando solamente se relacionan con iguales del otro sexo, ya que en este caso las chicas alcanzan sus valores más altos, y los chicos los más bajos en sexismo. También se comprueba que, aunque no 1 Correspondencia: Eduardo Martín: [email protected]. Facultad de Educación, Módulo B. Despacho B1-2-A. C/ Pedro Zerolo, s/n. Edificio Central. Apartado 456. Código postal 38200. San Cristóbal de La Laguna. S/C de Tenerife.
Eduardo Martín, Ángela Torbay, José Alexis Alonso Sánchez, Virginia Gutiérrez e Iriana Santos RIE, 2025, 43 exista segregación y se relacionen con iguales de ambos sexos, el sexismo también está presente, siendo significativamente mayor en los chicos. Estos resultados se interpretan en función de la investigación previa, y se comentan las principales implicaciones prácticas. Palabras clave: segregación por sexo; sexismo ambivalente; sexismo hostil; sexismo benévolo; diferencias de género; adolescencia. Abstract Sex segregation is defined as the tendency to associate with peers of the same sex. This phenomenon seems to be related to the appearance of problematic behaviours, especially in boys. The objective of this work is to analyse the relationship between sex segregation and sexism, for which 900 adolescents between 13 and 18 years old (53.4% girls) completed a sociometric questionnaire and the ISA ambivalent sexism inventory. Contingency tables and a MANOVA were carried out with two factors: sex and segregation, and two dependent variables: hostile sexism and benevolent sexism. The main results indicate that a quarter of adolescents, both girls and boys, maintain segregated relationships, and that sexism scores are higher in boys, especially in hostile sexism. The results of the interaction differ depending on sex. Thus, the highest sexism scores in boys appear when their relationships are segregated, while when girls relate to other girls, they obtain the lowest scores. And the opposite happens when they only interact with peers of the other sex, since in this case the girls reach their highest values, and the boys the lowest in sexism. It is also proven that, although there is no segregation and they interact with equals of both sexes, sexism is also present, being significantly greater in boys. These results are interpreted based on previous research, and the main practical implications are discussed. Keywords: sex segregation, ambivalent sexism, hostile sexism, benevolent sexism, gender differences, adolescence. Introducción y objetivos La evidencia empírica ha mostrado que la pervivencia de las normas tradicionales de género, basadas en la desigualdad entre hombre y mujeres, está detrás del problema de la violencia de género (Kearns et al., 2020), que es un serio desafío de salud pública a nivel mundial (Heise y Kotsadam, 2015). La Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género define esta violencia como: […] la manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, que se ejerce sobre estas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia. (p. 10) La presencia de este problema en la adolescencia es especialmente preocupante, ya que se trata de una etapa vital en el desarrollo, en la que se configuran las creencias y las formas de establecer relaciones afectivo-sexuales. Una reciente revisión encontró una
Segregación por sexo en la adolescencia y su relación con el sexismo ambivalente RIE, 2025, 43 alta prevalencia de violencia de pareja entre los jóvenes en Europa, destacando España tanto en la prevalencia del problema como en el número de trabajos de investigación llevados a cabo sobre esta temática (Tomaszewska y Schuster, 2021). En este sentido, los estudios desarrollados en España encuentran porcentajes de chicas que han sufrido algún tipo de violencia de género que varían entre el 16 y el 25%, aunque en algunos tipos de violencia como es el acoso online solicitando fotos íntimas llega al 40% (Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, 2020; Díaz-Aguado et al., 2020). Un importante predictor de la violencia de género es el sexismo, que se configura como un conjunto de creencias que mantienen las desigualdades entre sexos. Según Marques-Fagundes et al. (2015) se trata de un constructo que hace referencia a las creencias sobre los roles, características y comportamientos que se entienden como apropiados tanto para los hombres como para las mujeres, así como a la manera en la que se establecen las relaciones entre ambos. De este modo, se asienta la creencia de que hombres y mujeres son esencialmente diferentes y, por tanto, deben tener distintos roles y normas sociales (Hellmer et al., 2018). Se trata de un constructo con cierto grado de complejidad, al estar formado por dos tipos de sexismo diferentes, que Glick y Fiske (1996) articularon en su teoría del sexismo ambivalente. Según esta teoría, existe un sexismo hostil, que consiste en un conjunto de actitudes y comportamientos discriminatorios hacia la mujer, basados en una supuesta inferioridad de esta frente al hombre. Pero también existe otro tipo de sexismo, más sutil, y que se denomina benévolo, que se manifiesta en actitudes que, aunque se expresan en un tono afectivo positivo, no dejan de estereotipar y limitar a la mujer a roles más tradicionales (Goh y Tignor, 2020). Ambos tipos de sexismo tienen en su base el paternalismo, aunque en el sexismo hostil se trata de un paternalismo dominador, y en el sexismo benevolente es de carácter protector. Pero a pesar de estas diferencias, ambas formas de sexismo perpetúan la desigualdad y la subordinación de la mujer (Marques-Fagundes et al., 2015). La investigación señala que los hombres obtienen puntuaciones más altas en sexismo, especialmente en sexismo hostil, que es, además, más resistente al cambio que el benévolo (Galván et al., 2021; Vinagre-González et al., 2023). Otra variable relevante en este aspecto es la segregación por sexo, que se define como la tendencia a relacionarse con iguales de su mismo sexo en sus grupos de amigos y en sus encuentros casuales (Mehta y Strough, 2009). Existe suficiente evidencia empírica que indica que evitar la segregación y promover las relaciones con personas de ambos sexos desde edades tempranas tiene importantes beneficios en los ámbitos académico, social y emocional (Andrews et al., 2022; Bukowski et al., 2017; Fabes et al., 2019; Field et al., 2017; Halim et al., 2021; Hanish et al., 2021; Hooijsma et al., 2020; Martin et al., 2022). Cuando las relaciones son segregadas desde edades tempranas, las niñas tienden a desarrollar más problemas internalizantes, y los chicos externalizantes (Mehta y Strough, 2009), desarrollando también formas de expresión emocional diferentes (Kwon et al., 2022). Así, los niños tienden a expresar más emociones como la ira, mientras que en las niñas predominan otras como la tristeza (Lindsey, 2016). Para los chicos, relacionarse con chicas en la adolescencia también previene la aparición de conductas de riesgo, como pueden ser el consumo de sustancias tóxicas (Arndorfer y
Eduardo Martín, Ángela Torbay, José Alexis Alonso Sánchez, Virginia Gutiérrez e Iriana Santos RIE, 2025, 43 Stormshak, 2008), o el desarrollo de conductas agresivas, pues estas relaciones les ayudan a mejorar su sociabilidad y a desarrollar la empatía (Ciarrochi et al., 2017; Martín et al., 2021). En cambio, en el caso de las chicas, algunos trabajos han encontrado efectos positivos de la segregación. Connolly (2004) señala que las niñas que se relacionan entre ellas entrenan habilidades importantes para la adaptación escolar como la escucha y el respeto al turno de palabra. Además, las niñas son más propensas a pedir ayuda y a darla a otras niñas para las tareas escolares (Kwon et al., 2022; Van Rijsewijk et al., 2016). Estas diferencias entre chicos y chicas se pueden deber a las características que determinan su reputación social, en la que las chicas destacan por su sociabilidad, y los chicos por mayores niveles de agresividad e inmadurez (Martín, 2016). Con la llegada a la adolescencia se pasa más tiempo con los/as iguales y se tiene más libertad para elegir con quién interactuar, y aumenta el número de relaciones con iguales del otro sexo, aunque se mantienen las amistades con compañeros/as del mismo sexo (Mehta y Strough, 2009). Por otro lado, y en general, el tener amigos de ambos sexos se relaciona con un inicio más temprano de las relaciones románticas (Poulin y Pedersen, 2007; Savickaite et al., 2020). El sexismo y las relaciones segregadas por sexo son variables que parecen mantener una clara relación. Algunos/as autores/as sugieren que relacionarse mayoritariamente con personas del mismo sexo influye en una socialización en estereotipos de género, lo que puede generar relaciones asimétricas y desiguales (Leaper, 1994). Así, las relaciones románticas en la adolescencia se pueden ver distorsionadas por estilos de interacción aprendidos en el grupo de iguales del mismo sexo, en el que se pueden haber fortalecido los estereotipos y roles de género, pudiendo aparecer incluso actitudes positivas hacia la violencia de género (de Lemus et al., 2010; Galván et al., 2021; Mehta y Strough, 2009; Ramiro-Sánchez et al., 2018; Underwood y Rosen, 2009). Como esta etapa de la adolescencia se transita en gran medida en los centros escolares, estos no pueden quedar exentos de responsabilidad para abordar la importancia de trabajar la igualdad entre niños y niñas. Así el Instituto Europeo de la Igualdad de Género (European Institute for Gender Equality, 2019) plantea la importancia de trabajar la igualdad de género en el ámbito educativo, proponiendo recomendaciones para avanzar en una educación más equitativa En este trabajo se pretende profundizar en la relación que guarda la segregación por sexo en las relaciones que mantienen los adolescentes con el sexismo, tanto el hostil como el benévolo. Para ello, se plantean los siguientes objetivos: 1. Conocer la prevalencia de la segregación por sexo en las relaciones que mantienen los adolescentes 2. Comprobar si existen diferencias entre chicos y chicas en las puntuaciones de sexismo ambivalente 3. Explorar la relación que mantiene la segregación por sexo con el sexismo ambivalente, analizando si dicha relación difiere entre chicos y chicas.
Segregación por sexo en la adolescencia y su relación con el sexismo ambivalente RIE, 2025, 43 Método Muestra Se ha utilizado un procedimiento de muestreo no probabilístico, con una muestra de conveniencia que inicialmente estaba compuesta por 911 estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato de varios centros públicos, con edades comprendidas entre 13 y 17 años (M = 15.2; DT: 1.4). El 53,4% eran chicas, el 45,4% chicos, y el 1,2% era de género no binario o se identificaba con otras opciones. Debido a los objetivos de este trabajo, la muestra final está compuesta solamente por los sexos femenino y masculino (N = 900). No hay diferencias en la edad entre chicas (M = 15.2; DT = 1.4) y chicos (M = 15.2; DT = 1.5) (t(898) = 0.482; p = .63; δ = 0.032; IC 95% [-0.99, 0.16]). Instrumentos Cuestionario sociométrico. Para medir la segregación por sexo en las relaciones entre adolescentes, se utilizó una adaptación de los cuestionarios sociométricos, ya que no se solicitaron nominaciones personales, sino de sexo; estrategia que se ha mostrado útil para medir la segregación por sexo (Martín et al., 2021). El índice sociométrico utilizado ha sido el de las elecciones emitidas (Rodríguez y Morera, 2001). Así, el cuestionario quedó configurado por la siguiente pregunta: 1. Cuando se va a realizar cualquier actividad en grupo, ¿con quién prefieres hacerla? Opciones de respuesta: Con nadie, solo con chicas, mayoritariamente con chicas, con chicas y chicos por igual, mayoritariamente con chicos, solo con chicos. Debido al bajo porcentaje que respondió a las opciones Sí, y son todos chicos/as, y sí, y son mayoritariamente todos chicos/as, se unieron ambas opciones, quedando para los análisis las siguientes alternativas: a nadie, a compañeros/as del mismo sexo, a compañeros/as de ambos sexos, y a compañeros/as del otro sexo, previa recodificación de los valores en el caso de los chicos. Inventario de Sexismo Ambivalente ISA (De Lemus et al., 2008). Este inventario se creó específicamente para ser utilizado con población adolescente, a partir del Ambivalent Sexism Inventory, de Glick y Fiske (1996). Este inventario consta de 20 ítems, y está compuesto por dos escalas, Sexismo hostil y Sexismo benévolo, de 10 ítems cada una. La escala de respuesta utilizada es de tipo Likert, con la escala ordinal utilizada por estudios recientes (Galván et al., 2021; Mastari et al., 2019) de 5 puntos, en la que 1 significa muy en desacuerdo, y 5 muy de acuerdo. Con respecto a los coeficientes de fiabilidad, las dos escalas tienen unos valores aceptables. Sexismo hostil: α = .84 y Sexismo benévolo: α = .77 (De Lemus et al., 2008). Resultados similares se obtienen en este trabajo: Sexismo hostil: α = .87 y Sexismo benévolo: α = .76.
Eduardo Martín, Ángela Torbay, José Alexis Alonso Sánchez, Virginia Gutiérrez e Iriana Santos RIE, 2025, 43 Procedimiento de recogida y análisis de datos Esta investigación ha sido aprobada por el Comité de Ética de la Investigación y Bienestar Animal de la Universidad de La Laguna (código: CEIBA 2021-3108). Se contactó con varios centros públicos de enseñanza secundaria de Tenerife y Gran Canaria para explicarles los objetivos del estudio y pedir su colaboración. Finalmente, siete aceptaron participar, solicitando que el pase de las pruebas se realizara en las horas de tutoría. Uno de ellos solicitó que el pase se realizara en papel, ya que tenía una política de móviles cero. El resto prefirió hacerlo en formato online, por lo que la batería de pruebas se elaboró también en un cuestionario de Google Forms. Se solicitó el consentimiento informado verbal al alumnado, informándoles de que su participación sería voluntaria, y asegurándoles el anonimato de sus respuestas. Una vez finalizada la recogida y la depuración de los datos, la información se volcó a un fichero para poder ser analizados posteriormente con los paquetes estadísticos R versión 4.1 y Jamovi 2.3.28. En primer lugar, se calculó una tabla de contingencia para comprobar si había diferencias en la segregación por sexo entre chicos y chicas. Como estadístico de contraste se usó Ji-cuadrado. En segundo lugar, se procedió a examinar la influencia de las variables sexo y segregación por sexo en las variables dependientes sexismo hostil y sexismo benévolo, para lo que se llevó a cabo un análisis multivariado (MANOVA) controlando la variable edad (MANCOVA). Se utilizó el criterio de la traza P de Pillai y el método Tipo II (no balanceado) que reveló un efecto significativo de la interacción entre el sexo y segregación por sexo. Con el fin de verificar las hipótesis relacionadas con las interacciones entre las variables se aplicó un análisis de varianza (ANOVA) independiente para cada una de las VD de sexismo, con el objetivo de llevar a cabo las comparaciones múltiples post hoc para identificar diferencias significativas entre las medias de los factores. El tamaño del efecto se estimó utilizando eta cuadrado parcial (η2) y la δ de Cohen. Para η2 valores inferiores a .01 indican un efecto muy pequeño, valores entre .01 y .05 pequeño, entre .06 y .13 moderado, y valores iguales o superiores a .14 indican un tamaño grande. En el caso de la δ de Cohen, valores inferiores a .20 significan un tamaño muy pequeño, entre .20 y .49 pequeño, entre .50 y .79 moderado, e iguales o mayores a .80 grande (López-Martín y Ardura, 2023). Resultados En la figura 1 se exponen los porcentajes de chicos y chicas en las diferentes categorías de respuesta en el test sociométrico. En general, se puede ver que tanto chicos como chicas tienden mayormente a elegir a compañeros de ambos sexos, aunque aproximadamente una cuarta parte sí tiende a segregarse eligiendo a iguales de su mismo género. Aunque parece que un porcentaje superior de chicas manifiesta relacionarse por igual con ambos sexos, el contraste Ji-cuadrado señala que esta diferencia no es significativa entre chicos y chicas [χ2(3) = 5.239; p > .05].
Segregación por sexo en la adolescencia y su relación con el sexismo ambivalente RIE, 2025, 43 Figura 1. Porcentajes de chicas y chicos en función de las elecciones realizadas en función del sexo La correlación entre las variables dependientes sexismo hostil y sexismo benévolo resultó significativa (r = .552; p < .001), por lo que realizar ANOVAs individuales hubiera resultado sesgado debido a que no controlan las correlaciones de las VD como lo hace un MANOVA. En primer lugar, las puntuaciones de sexismo ambivalente se sometieron a un MANCOVA donde el efecto de la covariable edad no resultó significativo (F (2,834) = 0.703; p = .495). La prueba de Box señala que existe heterogeneidad entre las matrices de varianza-covarianza de los grupos, por lo que se opta por utilizar la Traza de Pillai. El MANOVA con puntuaciones en las dos variables dependientes relacionadas (sexismo hostil y sexismo benévolo) arrojó los siguientes resultados al medir el efecto de los dos factores principales y de la interacción entre ambos. Se encontró que el efecto de la variable sexo es significativo y con un tamaño de efecto grande (Traza de Pillai = .2426, F(2,835) = 133.72, p < .001, η2 = .24). También es significativo el efecto de la variable segregación por sexo, aunque en este caso el tamaño del efecto es pequeño (Traza de Pillai = .0216, F(6,1672) = 3.04, p = .0058, η2 = .022). El efecto de interacción entre ambas variables también resultó significativo, y con un tamaño de efecto pequeño (Traza de Pillai = .0477, F(6,1672) = 6.8, p < .001, η2 = .05). En la figura 2 se representa la función canónica del análisis discriminante del MANOVA para el factor sexo. Los chicos tienden a obtener puntuaciones positivas en la función discriminante de sexismo hostil (Mchicos = 0.62) mientras que las chicas tienden a obtener puntuaciones negativas (Mchicas = -0.53), por lo que un incremento en sexismo hostil (βhostil = 1.04) hará más probable que el adolescente obtenga una puntuación positiva y con ellos se ajusta al patrón de chicos, y, por el contrario, un sexismo hostil por debajo de la media será característica de una chica. En cuanto al sexismo benévolo, un valor por encima de la media hará disminuir la puntación discriminante (βbenévolo = -0.087) y será más característico de las chicas, y viceversa, una puntuación en sexismo benévolo por debajo de la media aumentará la posibilidad de que el adolescente sea clasificado como chico.
Eduardo Martín, Ángela Torbay, José Alexis Alonso Sánchez, Virginia Gutiérrez e Iriana Santos RIE, 2025, 43 Figura 2. Función canónica del análisis discriminante del MANOVA para el factor sexo Después de verificar la significación conjunta mediante MANOVA, se siguió el protocolo analítico estándar por lo que se realiza un ANOVA para cada una de las dos variables dependientes. Los resultados en ambas variables mostraron significación estadística, salvo en el factor de segregación por sexo para sexismo benévolo. En la dimensión de sexismo hostil, existe un efecto pequeño de la interacción (F(3,836) = 622.65; p < .001; η2 = .0465) y un efecto significativo de tamaño grande en el factor género (F(1,836) = 274.75; p < .001; η2 = .2474), donde casi una cuarta parte de la varianza es atribuible a ser chica o chico. Sin embargo, en sexismo benévolo solo existe efecto significativo en el factor género; el resultado en este factor fue más pequeño que en la dimensión hostil (F(1,836) = 51.66; p < .001; η2 = .0582), con un 5.8% de la variabilidad atribuible a ser chica o chico. Por último, se llevaron a cabo contrastes post hoc basados en las medias marginales estimadas utilizando para el criterio de ajuste de diferencias de medias la corrección de Bonferroni. La Tabla 1 muestra los resultados en las dos dimensiones de sexismo en el factor sexo. En sexismo hostil la diferencia de medias entre los adolescentes (Mchicas = 21.3 y DTchicas = 0.49 vs Mchicos = 27.6 y DTchicos= 0.48) fue significativamente mayor que en sexismo benévolo (Mchicas = 24.9 y DTchicas = 0.48 vs Mchicos = 27.4 y DTchicos = 0.45) con unos tamaños de efecto grande y pequeño respectivamente.
Segregación por sexo en la adolescencia y su relación con el sexismo ambivalente RIE, 2025, 43 Tabla 1 Diferencias entre chicas y chicos en sexismo hostil y benévolo Comparación Intervalo de Confianza al 95% Sexismo Sexo dif. medias EE gl tp Bonferroni δ Cohen Mín. Máx. Hostil chicaschicos -6.32 0.69 857 -9.17 < .001 -0.932 -1.14 -0.73 Benévolo chicaschicos -2.56 0.66 854 -3.89 < .001 -0.396 -0.597 -0.196 Nota. Las comparaciones se basan en las medias marginales estimadas Con respecto a la interacción en sexismo hostil, en la Tabla 2 se puede observar que para cualquier opción de respuesta en la pregunta de la prueba sociométrica los chicos manifiestan niveles de sexismo superiores a los de las chicas, con un tamaño del efecto grande, exceptuando cuando se elige a iguales del otro sexo, opción de respuesta en la que las diferencias no son significativas. Además, cuando tienden a segregarse eligiendo a iguales de su mismo sexo, las diferencias estandarizadas en sexismo hostil entre chicas y chicos son mucho más acentuadas (δ = -1.75; IC 95% [-2, -1.5]). En cuanto al sexismo benévolo, se observa un patrón de comportamiento similar con diferencias en sexismo más pequeñas y con tamaños del efecto medianos, salvo cuando afirman que no eligen a nadie, o lo hacen con iguales del otro sexo, donde no se encuentran diferencias significativas. Tabla 2 Comparaciones post hoc interacción sexo con segregación por sexo en Sexismo (hostil y benévolo) Comparación Intervalo de Confianza al 95% Sexismo sexo segregación dif. medias EE gl t P Bonferroni δ Cohen Mín. Máx. Hostil chica chico nadie -5.55 1.74 857 -3.2 .04 -0.82 -1.3 -0.31 mismo sexo -11.86 0.89 857 -13.3 <.001 -1.75 -2.02 -1.48 ambos sexos -6.52 0.59 857 -10.9 <.001 -0.96 -1.14 -0.78 otro sexo -2.43 1.43 857 -1.7 1 0.36 -0.05 0.77 Benévolo chica chico nadie -2.6 1.68 854 -1.6 1 -0.4 -0.91 0.1 mismo sexo -4.82 0.85 854 -5.7 <.001 -0.75 -1 -0.49 ambos sexos -3 0.57 854 -5.23 <.001 -0.46 -0.64 -0.23 otro sexo 0.19 1.7 854 0.11 1 0.03 -0.49 0.56 Nota. Las comparaciones se basan en las medias marginales estimadas
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Segregación por sexo en la adolescencia y su relación con el sexismo ambivalente RIE, 2025, 43 Vinagre-González, A. M., Puente-López, E., Aguilar-Cárceles, M. M., Aparicio-García, M. E. y Loinaz, I. (2023). Differences between men and women in the acceptance of gender roles and stereotypes in intimate partner violence. Revista Iberoamericana de Psicología y Salud, 14(2), 75-82. https://doi.org/10.23923/j.rips.2023.02.068 Xiao, S. X., Hanish, L. D., Malouf, L. M., Martin, C. L., Lecheile, B., Goble, P., Fabes, R. A., DeLay, D. y Bryce, C. I. (2022). Pre-schoolers’ interactions with other-gender peers promote prosocial behaviour and reduce aggression: an examination of the Buddy Up intervention. Early Childhood Research Quarterly, 60, 403-413. https://doi. org/10.1016/j.ecresq.2022.04.004 Kwon, K., Willenbrink, J. B., Bliske, M. N. y Brinckman, B. G. (2022). Emotion sharing in preadolescent children: divergence from friendships and relation to prosocial behavior in the peer group. Journal of Early Adolescence, 42(1), 89-114. https://doi. org/10.1177/02724316211016067 Fecha de recepción: 13 noviembre, 2023. Fecha de revisión: 11 enero, 2024. Fecha de aceptación: 10 julio, 2024.